Viernes, 26 Abril 2019 07:45

Arde París, arde nuestra Iglesia y nuestra casa

Escrito por LUIS HERNANDO MONTES
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Arde París, arde nuestra Iglesia y nuestra casa

En Fracncia

En las calles de Paris hay fuego, hay una gran conflagración en la sociedad francesa por el movimiento continuo de los chalecos amarillos, donde los de abajo protestan por el desmonte de la sociedad del bienestar y están buscando la transformación del estado y ya no solo en las calles sino también en la catedral de Notre Dame el 15 de abril se incendió este templo gótico testigo de muchos acontecimientos históricos.

En el mundo


También hay fuego en Nuestra Señora la iglesia católica y no solo en Paris, si no en la Iglesia en general, esto es por los escándalos de abuso sexual de menores, también por su cercanía y bendición al poder reinante, olvidándose de sus principios (Mt. 20.25.28) de sus orígenes, del libro profético, de las palabras de su fundador Jesús el nazareno, recordada y escrita por la comunidad de San Marcos “Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí le ira mejor si le pusieran al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que lo echasen al mar.

En Roma

En febrero 2019 el Papa Francisco hizo un intento de cambiar y hacerle frente a los escándalos crecientes, convoco a una reunión de obispos del mundo, para tomar medidas, pero al final no tomo las decisiones de fondo que están reclamando las victimas las comunidades afectadas por este flagelo de la pederastia, esperaban muchísimo más, como el fin del celibato obligatorio, el sacerdocio para la mujer, justicia y reparación para las víctimas, parece que las fuerzas que se mueven al interior de la iglesia están más fortalecidas por los triunfos electorales de la extrema derecha y el fascismo internacional y estén debilitando su visión y accionar progresista.

En marzo 2019, las revelaciones

El escritor y periodista francés Frederic Martel da a conocer a nivel mundial una investigación de más de 4 años el cual tituló "Sodoma, poder y escándalo en el vaticano", es una clara radiografía de los últimos papados, nos hace muchas revelaciones sobre los delitos, crímenes y complicidades con el poder de una gran parte de la jerarquía eclesiástica.

Nos dice en su estudio bien documentado que hay una comunidad gay bastante grande y poderosa en el vaticano y que está extendida por todas las iglesias del mundo, que es como un sistema de vida adornado de palacios, lujos. Lujurias y una gran corrupción.

Con estas revelaciones nos damos cuenta que la iglesia no es una santa católica apostólica y si romana, y se parece mucho a la prostituta de Babilonia, de la cual nos habla y describe Juan en el apocalipsis, capítulos 17 y 18.

En Colombia


En el capítulo que le toca a Colombia hay un personaje que sobresale, es central en el libro, es ejemplo de lo que no debe ser un cristiano en el mundo, es el cardenal Alfonso López Trujillo, da nauseas hablar de este especialista en toda clase de delitos, hipocresía y falsedad. Ladrón de arte religioso, cómplice y amigo de narcotraficantes y paramilitares, amante del poder político nacional y mundial, anticomunista, furibundo, depredador sexual, misógino, sadomasoquista, con muchos jóvenes de amantes en todo el mundo, aprovechando el nombramiento que le hizo Juan Pablo II como presidente del pontificio concejo para la familia, mucho puesto para semejante trueno vestido de nazareno, Martel lo termina describiendo como una diva del catolicismo declinante, un Doctor satánico y anticristo, gran travesti a la antigua usanza, muere en 2008 de una “extraña enfermedad”.

La jerarquía católica colombiana está en mora en dar explicaciones de su proceder, de su falta de transparencia por su lado oscuro, y por su participación en el poder, su complicidad en la violencia política en Colombia, de lo contrario seguirá estando incapacitada moralmente para hablar de ideología de género, de buenas costumbres de matrimonios y familias, de ser un referente ético, de amor y compasión en la sociedad y de evangelización.

Parece ser que el miedo a que se sepa la verdad, ha sido un factor importante para estar en contra del proceso de paz, tiene miedo a que se sepa la verdad de su responsabilidad histórica en el conflicto colombiano y que desgraciadamente se está volviendo a reactivar.

En Bogotá

El cardenal Rubén Salazar Arzobispo primado de la iglesia católica colombiana, nombrado por su amigo Benedicto XVI es un adversario de los intentos de reforma hechas por su jefe el Papa Francisco, le fascina mucho la pompa, los lujosos ritos palaciegos y toda la parafernalia que le gustan a los ricos y al poder, mientras los pobres mueren de hambre o son asesinados, se olvidó completamente de la historia profética del pueblo de Dios que acompaña siempre a los testigos de la verdad, como nos lo cuentan varios de ellos AM 5, 25, Is 58,1, Is 5.8 Is10,1 Is, 56,11 Jr 7, 11, Jer 9-7, Mat 25, 31, 46, Mc 10,24, el cardenal todavía no se da por enterado que el carnaval termino.

Salazar no cumple las órdenes dadas por su jefe Francisco de apoyar abiertamente el proceso de paz, es insensible también a la tragedia que nos enluta por el asesinato casi diario y creciente de líderes sociales, no ha levantado su voz, aunque se da por entendido que la iglesia colombiana es una de las más ultraconservadora del mundo, ha estado ligada y ha compartido el poder político y económico con la clase dirigente del país, esta clase que no quiere la paz en Colombia, nos quiere embarcar de nuevo en la guerra interna y otra externa con nuestra hermana Venezuela, de características continentales apoyando así la posible conflagración a nivel mundial

¿Tiene salvación la Iglesia? Pregunta el sacerdote y teólogo suizo Hans Kung. Nosotros, los laicos, decimos que Jesús tiene un futuro brillante, y la iglesia tiene un pasado y presente tormentoso tiene que entrar en una transformación radical, si Dios está entre nosotros, qué sentido tienen las iglesias, para que sirven?

El camino que le queda a la jerarquía católica es la que siguió la de Chile renunciar para poder seguir a Jesús, presentarse ante la justicia humana y luego a la divina solo asi volveremos a ver a la periferia, al camino de los campesinos, a los pobres de la tierra, a los orígenes, a hablar y a practicar los derechos de los hijos e hijas de Dios, hablaremos también del derecho de José de amar a María, del derecho a vivir en paz, a amar más a la naturaleza, a cuidarla.

El derecho a trabajar por una sociedad distinta donde reine la verdad, la igualdad, la fraternidad, la hermandad, ejercer el derecho a rezar en todas partes, con todas las religiones, en todos los lugares reunirnos e incluso ir a la montaña a invocar y convocar al duende de las cosas, al Dios Padre y madre la vida, Padre de la libertad para que nos ayude a salir de esta esclavitud y destrucción en la que estamos inmersos como familia humana.

Este sería el camino, la paz es el camino, el amor es el camino, tenemos que empezar de nuevo a caminarlo.

 

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  • Autor:LUIS HERNANDO MONTES
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