Sábado, 23 Mayo 2020 06:32

Luis Rojas Marcos, psiquiatra: "El discurso inicial durante la pandemia ha desorientado a la población y alimentado la ansiedad"

Escrito por Emma Reverter
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Luis Rojas Marcos, psiquiatraLuis Rojas Marcos, psiquiatra

El psiquiatra asegura que la COVID-19 va a dejar secuelas psicológicas en la población para las que receta "compartir experiencias" en terapias de grupo

 

El psiquiatra Luis Rojas Marcos (Sevilla 1943) compagina desde hace años su labor médica y docente con trabajos de gestión y de coordinación en el sistema sanitario. Como ya le ocurrió en el 11S, la pandemia de la COVID-19 no le ha dejado ni un día de descanso. En la actualidad dirige una organización sin ánimo de lucro (PAGNY), integrada por 4.000 médicos y profesionales de la salud que prestan sus servicios en seis hospitales públicos de Nueva York y en el complejo penitenciario de Rikers Island, que tiene un total de diez cárceles y 10.000 presos.

Hablamos con él por Skype un domingo por la tarde (hora de Nueva York). Durante la entrevista, señala que gran parte de la población "va a sufrir estrés post traumático y las terapias de grupo, en el caso de la pandemia de coronavirus, pueden ser más beneficiosas que la terapia individual". 

¿Cómo ha reaccionado Nueva York a la pandemia?

Estados Unidos no estaba preparado y Nueva York tampoco. En un inicio, no teníamos suficientes mascarillas, ni suficientes respiradores, ni suficientes pruebas. En lugar de adaptar los recursos a las necesidades y a los consejos de los profesionales de la salud, se adaptó el discurso a los recursos. Se escucharon mensajes como "no hace falta que te pongas mascarilla", "no hace falta que te hagas la prueba". Ahora el mensaje es otro y se ha demostrado que el discurso inicial respondía a una falta de recursos. Eso ha desorientado a la población y ha alimentado la ansiedad y la sensación de vulnerabilidad y de incertidumbre. 

Como responsable del Sistema de Salud y Hospitales Públicos de Nueva York, jugó un papel fundamental en las atenciones médicas y psicológicas a las víctimas y a sus familiares del 11-S. ¿Le ha servido ahora esa experiencia?  

Los atentados del 11-S fueron una gran tragedia pero el enemigo era visible. Sabíamos que detrás de esas muertes había una organización terrorista. Murieron 3.000 personas, muchas otras se salvaron y en los hospitales prácticamente no atendimos heridos. En este caso, los hospitales de Nueva York se han llenado de enfermos de COVID-19. Esta pandemia nos plantea nuevos retos. Son muchas las incógnitas, y la cifra de muertos y de enfermos es enorme. Las personas que pierden a un familiar no pueden despedirse de él. Sí creo que en ambos casos es clave proteger la salud mental de la población. 

También vivió la epidemia de VIH que azotó a Nueva York. 

Sí, y en ambos casos el contexto es de epidemia y de infección. En el caso de la epidemia de VIH sin lugar a dudas un factor fue la estigmatización de ciertos grupos. De hecho, aunque el coronavirus no discrimina, en el caso de Nueva York la enfermedad ha afectado de forma desproporcionada a las minorías ya que han tenido que seguir trabajando para comer.

En el caso de la epidemia del VIH, sabíamos cómo se transmitía y sabíamos que la mejor manera de evitar el contagio era tener relaciones sexuales con protección. En el caso de la pandemia actual, las formas de protección son más variables y tienen un impacto significativo sobre toda la sociedad. No podemos abrazarnos, ver a nuestros nietos o reunirnos con familiares o amigos. 

¿Cómo podemos gestionar mejor esta situación?

Las personas que sienten que controlan una situación tienden a llevar mejor este tipo de adversidades. Por el contrario, las que se sienten impotentes y creen que todo depende de la suerte, la casualidad o de terceros, lo llevan peor. También es importante que programemos nuestro día a día, tengamos rutinas y la fuerza de voluntad para hacer lo que nos habíamos propuesto. El ejercicio físico es fundamental. Asimismo, es importante no culparnos, entender que si perdemos el trabajo o nuestro negocio va mal es porque, como humanidad, estamos pasando por un momento muy complicado. Y viajar en el tiempo.

¿En qué consiste?

Imaginar el futuro y recordar el pasado. Nos ayuda proyectar y decirnos a nosotros mismos que esta situación es temporal y que la superaremos. El sentido de futuro es muy importante en los seres humanos. Siempre estamos pensando y hablando de lo que haremos en un futuro y forma parte de nuestra rutina diaria: qué haremos por la tarde, qué haremos el fin de semana, dónde iremos este verano. Cuando no podemos proyectar, podemos sentir ansiedad y, con el paso del tiempo, depresión. También nos ayuda recordar situaciones pasadas en las que conseguimos superar momentos difíciles y esto nos hizo más resilientes. Siempre digo a mis pacientes que la resiliencia es una mezcla de resistencia y de flexibilidad. Encajas el golpe y con el tiempo consigues sobreponerte e incluso ser más fuerte y positivo. 

En Wuhan, muchos han afirmado que ayudar a los demás les hizo sentir mejor.

Ayudar también es una fuente de satisfacción y un método de supervivencia. Muchos estudios han demostrado que las personas que ayudan a los demás tienen más posibilidades de salir indemnes de una calamidad. Sabemos por ejemplo que en los accidentes de aviación, los que ayudan a otros pasajeros tienen más posibilidades de sobrevivir. El hecho de no estar tan pendiente de ti mismo y estar pensando en la persona que tienes al lado hace que no suban tus niveles de ansiedad, no te bloquees, puedas pensar con más claridad y actúes correctamente. Es decir, tienen menos ataques de pánico y reaccionan más rápido. 

Los expertos en salud mental afirman que gran parte de la población sufrirá estrés postraumático. ¿Cómo prevenirlo o tratarlo? 

El estrés postraumático se da cuando sufrimos un hecho que nos produce un nivel de estrés alto o cuando el estrés no es tan alto pero sí continuado en el tiempo. Algunas personas han perdido a familiares, otras el trabajo y les preocupa no poder dar de comer a sus hijos, otras, se sienten atrapadas en sus casas. Los estados de ansiedad no tratados pueden dar lugar a una depresión, que es la perdida de esperanza. El sistema de salud mental debe organizar grupos de apoyo de entre 8 y 12 personas. Hemos podido comprobar que son extremadamente beneficiosos para la población.

¿Cuándo debemos pedir ayuda?

Cuando la ansiedad nos causa insomnio o pérdida de apetito, falta de concentración o irritabilidad. El paso siguiente es la depresión y por eso es importante detectar lo antes posible estos cuadros de ansiedad y pedir ayuda. En mi opinión, son tantas las experiencias que podemos compartir que las terapias de grupo son muy beneficiosas.

Mientras no sea posible hacerlas de forma presencial, se pueden hacer por vídeo. Sí es cierto que la parte visual es fundamental cuando los miembros de un grupo se están conociendo. Más adelante algunos de los miembros podrían participar por teléfono. También es fundamental que los miembros del grupo no cambien y se formen unos lazos de solidaridad y de confianza entre ellos. En PAGNY ya estamos ofreciendo terapia de grupo a nuestros médicos y profesionales de la salud. Lo anunciamos y ha tenido una buena acogida. Es importante dar difusión a estos grupos para que todo aquel que crea que necesita ayuda pueda llamar.

¿Cómo afecta esta situación a los niños?

Su rutina ha cambiado y se les tiene que explicar por qué. En el caso de los niños más pequeños que todavía tienen dificultades para verbalizar una emoción es importante ayudarlos a expresar cómo se sienten a través de juegos. También lo es explicarles por qué ya no van a la escuela y por qué sus rutinas han cambiado. La explicación tiene que terminar de forma positiva, transmitirles que nos estamos protegiendo de una enfermedad y que todo va a ir bien. Los niños más mayores hacen muchas preguntas y es importante darles respuestas claras y, como en el caso de los más pequeños, terminar con un mensaje positivo. 

Muchos profesionales de la salud tienen miedo o están muy afectados por las experiencias que están viviendo.

En especial, hemos visto este miedo en los profesionales de la salud que son grupo de riesgo. Como responsable de una red de 4.000 profesionales de la salud he tenido que gestionar esta situación ya que 120 médicos que ven pacientes a diario tienen más de 70 años. Ahora tenemos un sistema de videoconferencias que está funcionando muy bien y los médicos en edad de riesgo ven a los pacientes por vídeo desde sus casas y coordinan a sus equipos de la misma forma. Yo tengo 76 años pero mi caso es distinto porque trabajo en un despacho. Trabajo desde casa y voy a la oficina dos días por semana.

A usted le ayuda pasear.

En el caso de Nueva York nunca se han limitado los paseos y podemos hacer ejercicio en el parque. Es una ciudad donde muchas personas viven solas, en estudios muy pequeños. Otras tienen compañeros de piso y no se llevan bien. Vemos que los conflictos familiares han aumentado y el consumo de sustancias, también. La ciudad está irreconocible ya que no estamos acostumbrados a que todo esté cerrado. 

Usted es una persona optimista. Denos un mensaje optimista para terminar.

La humanidad ha superado epidemias de todo tipo. Hemos resistido porque tenemos un instinto que nos hace unir fuerzas los unos con los otros para buscar soluciones y perseguir la estabilidad. Estamos poniendo todos los medios que tenemos a nuestro alcance para encontrar una vacuna, y sin lugar a dudas la encontraremos. Aunque lo superaremos como humanidad, habrá muertos. Las personas que pierdan a sus seres queridos tendrán más dificultad para superarlo. Y es por este motivo q

Por Emma Reverter

22/05/2020 - 21:32h

ue tenemos que tejer redes de apoyo y ayudarnos los unos a los otros. Tenemos que estar conectados. Y las tecnologías actuales son una potente herramienta de conexión.

Información adicional

  • Antetítulo:ENTREVISTA
  • Autor:Emma Reverter
  • País:Estados Unidos
  • Región:Norteamérica
  • Fuente:El diario.es
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