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Domingo, 04 Octubre 2020 05:10

Dogmas, anatemas y mentiras

Escrito por María Moreno
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Dogmas, anatemas y mentiras

En 1978, la inolvidable Rosana Rossanda, durante un programa de radio comentaba la que consideraba la palabra más huidiza de la revolución francesa (fraternidad), asociándola a los movimientos incipientes donde la gente busca reconocerse en una horizontalidad solidaria, antes de que los hermanos se vuelvan ciudadanos, sujetos al estado y al partido. Entonces pensaba en el feminismo antes que se le impusiera la traducción protocolar a sororidad. La antropóloga Clara Gallini le recordó que fue la secta de los primeros cristianos la que se definió como “hermanos en Dios frente al mundo pagano”, el origen cristiano de la palabra “fraternidad”. Y Rossanda recuperará la palabra para la revolución de Octubre como hermandad ante la opresión frente al patrón, es decir la explotación, luego que su interlocutora Clara Gallini sintetizara en el micrófono que entonces la fraternidad se produce dentro de la clase y no frente a Dios.

Dejemos para les expertes las críticas a Francisco por su encabezamiento de “Fratelli tutti” a su nueva encíclica, que lejos de ser una fórmula ceremonial con la coartada de citar al Francisco original (san) es la declaración–confirmación de sus anatemas contra el aborto legal, les homosexuales (aunque preocupado por abrazar en su tolerancia a sus atribulados padres, siempre que sean cristianos) y, en general, las disidencias sexuales.

San Francisco y las palabras

Mi madre, Irma Burgo de Forero, doctora en química, trabajó en un laboratorio de análisis clínicos llamado Hickethier y Bachmann. Allí tenía dos compañeros, entonces anónimos : Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, y Esther Ballestrino de Careaga, Madre de Plaza de Mayo, detenida desaparecida, arrojada al mar en 1977, cuyo cuerpo fue devuelto por las aguas en una playa de Santa Teresita en 1984, hoy enterrado en el patio memoria de la Iglesia de la Santa Cruz en mi barrio de Balvanera. Escribí esta historia en una contratapa de Página12. Entonces Jorge Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires y me mandó llamar por teléfono. Luego llamó él. Se identificaba sin el rango: “Habla Jorge Bergoglio”.

Cuando mi madre murió, pensé en escribir su retrato, en levantar testimonios entre los pocos compañeros que la sobrevivían. Contacté a alguno por teléfono. Guido Correa, también paraguayo como Esher y militante comunista, me confirmó que era él, Jorge, su compañero de laboratorio, entonces arzobispo de Buenos Aires y que aún lo visitaba en el barrio, lo había casado, bautizado a sus hijos.

Fui a ver Los dos papas porque sabía que aparecía el laboratorio Hickethier y Bachmann.

No descuento que el llamado de “Jorge” formara parte de sus factor campechano como el que la película muestra claramente en las secuencias donde Jonathan Pryce come pizza de parado en los alrededores del Vaticano, conversa con los parroquianos de un bar y se desgañita en la cancha cuando al gol lo hace San Lorenzo.

En Los dos papas, él aparece como el enterado que aviva a la militante ingenua y como el profeta de la traición de Astiz, y quiere convencerla de que abandone la militancia: la anunciación de un alma bella contribuiría a eliminar a un enemigo de la dictadura sin el recurso de los “excesos”, simplemente persuadiéndolo. Pero Esther Careaga era una militante de experiencia y no descuento que le sacara información a Bergoglio, útil para una lucha de la que no desistiría.

Busqué en youtube imágenes del juicio por la megacausa ESMA cuando el Tribunal Oral Federal 5 lo intimó a testimoniar sobre los secuestros de los curas jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics.

Su rostro luce desencajado como nunca lo está el de Jonathan Pryce en la película y cuya serenidad parece provenir de una confesión con el entonces papa Benedicto XVI (Anthony Hopkins) y su calculado perdón. Sus respuestas son evasivas pero su lenguaje es significativo. Afirma dos cosas contradictorias, su amistad con Esther y no haber tenido contacto con “guerrilleros”. Para él existirían dos cosas: la verdad y la calumnia. Todo aquel sacerdote que trabajaba por los pobres, dice, era motivo de “habladurías”. Los nombres que oculta son los de sus contactos en la marina y el ejército. Se evade ante cada pregunta precisa e insistente del fiscal. ¿Quiénes le habían informado sobre la suerte de sus subordinados? Inventa un eufemismo haciendo gala de sus latines de sacerdote con un lugar común, “Vox Populi”. Llama “habladurías” a la vigilancia ejercida sobre la población, “redada” al secuestro y desaparición. Toma distancia de su amistad con Esther, no la niega pero la enfría sin dar detalles. Salvo el de que era su jefa en el laboratorio, en la sección metales. Siempre el mismo punto ciego en el interrogatorio: sí, averiguó por ella, intentó protegerla, a través de quien, no lo recuerda. Podía haber sido cualquiera. Su teoría es que todo el mundo sabía, es decir que todos eran cómplices, no solo él, su responsabilidad se fundía en la de todos o sea nadie. Ha aprendido a decir “subversivos” con una subordinada posterior: “es así como se los llamaba en aquella época”. Confiesa lo que ya es público y ha sido demostrado: sus entrevistas con Massera. Dice que en la última fue maltratado pero que ha pedido “¡quiero que aparezcan!” ¿Quién que no fuera del palo podía tomarse esa confianza?

En la película se lo muestra como un héroe ético, el que debe ensuciarse las manos para intervenir, deslizarse entre el fingir y el quedar pegado, un mediador entre los cuerpos a desaparecer y los a rescatar, sin perder la gracia del Amo asesino. Del guante blanco a las alpargatas, se habría movido ida y vuelta, como del escritorio donde se imparten las ordenes a los jefes de la patota a la mesa de caballete del asado villero. Tal vez se imaginara como ese Daniel Bello, el personaje de la Amalia de Mármol, capaz de moverse con soltura entre el aguantadero unitario de la Calle Larga y el salón mundano de Rosas en Palermo. Admite que Yulis habló mal de él pero pasa de confesor a confesado cuando se le escapa ”pero no habló de entrega”. El mismo mecanismo de aquel paciente de Freud que luego de contar su sueño con una mujer mayor dijo “No es mi madre”.

O intentó una defensa patética al pronunciar la palabra que estaba en la mente de sus acusadores: “entrega”.

Y yendo de la tragedia a la comedia ¿qué decir del lapsus de cazzo, teniendo en cuenta que al hablar del casamiento igualitario, aun pronunciándose en contra y para señalar la complejidad del Dogma, el papa Francisco a menudo habló de contextualizar, y para eso repitió y repite que habría que ver caso por caso?

Una vez el dr Oliver Sacks escuchó unas carcajadas convulsivas que provenían de la sala de afásicos del hospital donde trabajaba. Al entrar descubrió que la reacción se estaba produciendo ante el discurso del presidente –Sacks no dice cuál, aunque se puede sospechar que se trataba de Ronald Reagan. Según su diagnóstico, cierto tipo de afásicos no pueden comprender el significado de las palabras y sí, con una peculiar precisión, la expresión que las acompaña, es decir la teatralidad, en cambio otros perciben con especial lucidez crítica su sentido pero no captan la emoción con que se las pronuncian. Su conclusión es que a un afásico no se le puede mentir. Si bajo el volumen de la pc, mientras atiendo a su testimonio durante el juicio por la megacausa ESMA, sé por cada uno de sus gestos, que miente. Si lo escucho puedo subrayar ciertas palabras y darles sentido sin atender su rostro desencajado. No soy afásica pero he aprendido a leer un poco más allá de los libros. Y me cuesta incluirme en su fratelli tutti aunque le agregaran sorelle, putanne y amici del cazzo, por más bandera roja que Octubre que le haya sacudido a la palabra


El escrito está dedicado a la "fraternidad y la amistad social" 

El Papa Francisco firmó su nueva encíclica postpandemia

En su visita a Asís, en la tumba del santo del que tomó su nombre, Francisco celebró misa ante unos 20 frailes y monjas con barbijos y muy separados entre sí.

Por Elena Llorente

Desde Roma.El papa Francisco firmó este sábado su tercera encíclica, “Fratelli tutti” (hermanos todos), sobre la “fraternidad y la amistad social” y dedicada a la post pandemia, en un lugar insólito: la tumba de San Francisco, su santo preferido, en Asís (Italia central). En la cripta de la basílica de San Francisco celebró una misa por la tarde, ante unos 20 frailes y monjas con mascarillas y muy separados entre sí, además del cardenal Agostino Valentini, delegado pontificio para las basílicas franciscanas, y el obispo de Asis, Domenico Sorrentino. Pero sin fieles, por razones de seguridad, dada la pandemia de la covid 19 todavía vigente en Europa.

El papa quiso hacer una visita privada a la tumba de San Francisco, el santo por el cual eligió su nombre como pontífice. El 3 de octubre se conmemora el aniversario de la muerte del santo, ocurrida en Asís ese día del año 1226. San Francisco, cuyo padre era un rico comerciante, se dedicó a ayudar a los pobres y a los leprosos y terminó fundando una orden de frailes pobres. Y en cierta forma de esta manera intentó cambiar a la Iglesia, controlada entonces por ricos príncipes de distintas familias.

Un coro de frailes acompañó todo el tiempo la celebración que se realizó en la cripta, colocada debajo de la basílica de San Francisco. El altar de la cripta constituye la base de la tumba del santo, que está colocada en una amplia columna redonda de mármol travertino. La cripta, construida en el siglo XIX a diferencia de la basílica que se comenzó en el siglo XIII, es como una pequeña capilla con un sólo pasillo, rodeada de arcos y columnas de piedra.

El texto de la encíclica firmada por Francisco recién se conocerá oficialmente el domingo 4 de octubre, cuando en muchos países del mundo se celebrará el día de San Francisco, que es además el santo patrono de Italia. Pero el título, “Fratelli tutti” (hermanos todos), que estará en italiano en todos los idiomas, ha despertado algunas críticas por el hecho de usar una palabra masculina y dejando a las mujeres de lado. Por eso fuentes religiosas explicaron que “Fratelli tutti” es una expresión textual que usaba San Francisco.

Es la primera vez, al menos en los últimos siglos, que un papa firma una encíclica fuera del Vaticano. El Pontífice argentino ha firmado otras dos encíclicas precedentemente, “Lumen fidei” publicada el 5 de julio de 2013, poco meses después de haber sido elegido papa, y “Laudato si”, del 24 de mayo de 2015. Esta última, una encíclica “ecologista” donde Francisco habla de la “cura de la casa común”, es decir el mundo, despertó no pocas polémicas porque el papa argentino advierte sobre la crisis climática del planeta y las catástrofes que ponen en peligro la tierra y sus habitantes, y no todos los católicos estaban de acuerdo con este giro ecologista de la máxima autoridad de la Iglesia. Pero ahora, con todos los desastres climáticos e incendios que el mundo ha sufrido en el último año, tal vez muchos han cambiado opinión.

Es la cuarta vez que el papa Francisco viaja a Asís. Lo ha hecho en otras oportunidades, la primera, el 4 de octubre de 2013, pocos meses después de que visitara la isla de Lampedusa, en su primer viaje como Pontífice, para recordar a los miles de migrantes muertos en las aguas del Mediterráneo. Cada vez que va a Asís, Francisco aprovecha para ir a rezar a la cripta de la basílica donde está enterrado el santo.

Otro evento importante del que participó Francisco en Asís fue la Jornada Mundial de la Paz del 20 de setiembre de 2016. El Papa abrazó ahí a los jefes de distintas religiones de todo el mundo después de haber mantenido varias charlas con ellos. También participó de un almuerzo con refugiados llegados de distintos países en guerra. A los políticos les hizo un llamado en ese momento para que fueran “constructores de puentes de paz”.

“La encíclica firmada por Francisco en Asis es un hecho histórico porque por primera vez un Papa firma una encíclica fuera de Roma. Estábamos acostumbrados a ver a los Papas que firmaban las encíclicas sobre una mesa de madera. Aquí veremos al hombre argentino mirar a los ojos al hombre de Asís, y firmar sobre un altar de piedra”, había declarado pocos días atrás a la agencia Ansa el director de la sala de prensa del Convento de Asís, padre Enzo Fortunado.

El papa Francisco, cuya respiración se sentía un poco agitada a través de los micrófonos que transmitían la celebración, firmó la encíclica apoyando el texto sobre el altar de piedra. Y luego recibió un aplauso de los frailes presentes. Otro aplauso lo recibió de algunos centenares de fieles, siempre con mascarillas y distanciados, que lo esperaban en la explanada exterior del Sagrado Convento de Asís del cual forma parte la basílica y la cripta.

 “Estamos muy contentos y le estamos agradecidos al Papa por esta visita. Una etapa que pone en evidencia la importancia y la necesidad de la fraternidad. El papa ama volver a este lugar cada vez que tiene que relanzar temas relativos a la paz”, comentó por su parte el Custodio del Sagrado Convento de Asís, padre Mauro Gambetti.

El próximo evento impulsado por el papa en Asis será “La economía de Francisco”, un congreso internacional que convocará a Asís a economistas y expertos de todo el mundo y que será celebrada del 19 al 21 de noviembre próximo, contando con la presencia virtual del pontífice. Últimamente el papa ha hecho varias referencias al tema económico en sus mensajes, hablando de una economía enferma donde “la pandemia ha agravado las desigualdades”. Y en una audiencia general de los miércoles se preguntó: “Después de la crisis, ¿continuaremos con este sistema económico de injusticia social y de desprecio por la cura de la casa común? Pensemos”.

El domingo 4 de octubre, luego de una rueda de prensa de presentación en el Vaticano, de la que participará el cardenal secretario de estado Pietro Parolin, la encíclica será difundida.

Ese día, en un lugar bastante distante de Roma (más de 400 km, al norte de Italia) como es el delta del río Po se inaugurará el primer jardín ecológico de Italia, que ha sido llamado “Jardín Laudato si” en memoria de la encíclica del papa Francisco. El jardín está ubicado en el Parque Regional Veneto del Delta del Po y promovido por siete municipios de la zona, por la región Veneto y por la Santa Sede. Se ha tratado de involucrar a empresas, artesanos, escuelas, parroquias y otros entes y difundir las cualidades de esta zona y tratar de impulsar un nuevo modelo de desarrollo que valorice los cuidados ecológicos.

Información adicional

  • Autor:María Moreno
  • Fuente:Página12
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