MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Imagen cedida por la agencia iraní de la energía atómica en la que se ve el estado del edificio de la planta de Natanz afectado por el incendio (AP)

El incendio en la central de Natanz se suma a otros misteriosos incidentes recientes

 

El misterioso “accidente” del pasado jueves en la planta nuclear de Natanz ha desatado las sospechas de un nuevo ataque exterior en Irán. El incendio se suma a otras tres explosiones ocurridas en los últimos días en instalaciones nucleares y militares, incluida una de las bases donde se desarrolla el programa de misiles en el este de Teherán, el pasado 26 de junio. ¿Es un sabotaje? ¿Un ataque aéreo? Se preguntan los iraníes.

No es la primera vez que el programa nuclear iraní sería víctima de un sabotaje. Ya sucedió en el pasado, antes del acuerdo nuclear del 2015, cuando se vio afectado por el poderoso virus cibernético Stuxnet, que causó graves daños en el sistema. Si bien ningún país reconoció su autoría, las sospechas recayeron en Israel y EE.UU., que buscaban evitar que Irán pudiera desarrollar un arma nuclear. Una acusación negada rotundamente por Teherán. Por esa misma época una serie de asesinatos estremecieron al país no solo por su naturaleza –cercano al de las mafias latinoamericanas, con sicarios disparando desde motos–, sino porque los cinco hombres fallecidos estaban vinculados con el programa nuclear.

En un primer momento, el portavoz de la agencia iraní de energía atómica, Behruz Kamalvandi, intentó quitar importancia al incendio de Natanz, diciendo que había sido un “incidente” en un cobertizo industrial y que no había radiación ya que la planta no estaba activa. Pero una imagen por satélite revelada por una cadena opositora indica que la explosión dejó parte del edificio prácticamente destruido. Las sospechas crecieron cuando se supo que un grupo que se hace llamar Guepardos de la Patria envió un comunicado antes de la explosión a la BBC persa, atribuyéndose el ataque llevado a cabo supuestamente con una bomba.

Estos rumores hicieron que el viernes el portavoz del Consejo de Seguridad de Irán, Keyvan Khosravi, asegurara a la prensa que los expertos ya habían determinado la causa del incidente pero que lo revelarían “en el momento adecuado por motivos de seguridad”. Dos días más tarde, Kamalvandi reconocía a la agencia Irna que la producción de centrifugadoras avanzadas podría verse ralentizada a medio plazo, al igual que el programa nuclear. Con estas centrifugadoras se buscaba acelerar el enriquecimiento de uranio, facilitando el camino para que Irán pueda lograr una bomba.

“En este lugar había equipos avanzados y dispositivos de medición de precisión que fueron destruidos o dañados”, confirmó Kamalvandi, que anunció que reemplazarían la edificación con una de mayor capacidad para equipos avanzados.

“No todos los incidentes que pasan en Irán están conectados necesariamente con nosotros”, dijo el domingo el ministro de Defensa israelí, Benny Gantz. Tanto EE.UU. como Israel niegan su responsabilidad. Las versiones locales apuntan a fallos técnicos, pero otra imagen de satélite publicada por el New York Times demuestra que la explosión es mucho más grande de lo que se aseguró originalmente, cuando se atribuyó a un gasoducto.

Las mismas dudas sobrevuelan las explosiones de las otras plantas eléctricas, cuya naturaleza sigue siendo incierta. La Covid-19, el mal manejo de los recursos, pero sobre todo las sanciones económicas –especialmente la imposibilidad de vender su petróleo y repatriar las divisas– tienen al Gobierno en una situación económica nunca vista. Recientemente el presidente, Hasan Rohani, dijo que este era el año más difícil en 41 años de revolución islámica.

Por Catalina Gómez | Teherán, Irán

07/07/2020 01:23| Actualizado a 07/07/2020 09:29

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La selección de fútbol de Argentina cancela el partido amistoso con Israel tras las protestas palestinas

Hugo Moyano, vicepresidente segundo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), anunció este martes que se suspendió el amistoso que iban a jugar la Albiceleste e Israel en Jerusalén este sábado. La AFA todavía no anunció oficialmente la suspensión.


Distintas organizaciones se manifestaron en contra de este amistoso tanto en Argentina como en España, donde se entrena la Albiceleste a la espera del Mundial de Rusia, que se jugará del 14 de junio al 15 de julio.


"Me parece bien que se haya suspendido el partido de la Argentina con Israel. Se ha hecho lo correcto, no valía la pena. Lo que pasa en esos lugares, donde matan tanta gente, como ser humano no se puede aceptar de ninguna manera. Las familias de los jugadores estaban sufriendo por las amenazas", dijo Moyano a Radio 10 en medio de los rumores que daban por cancelado el partido.


Horas antes de conocerse la noticia de la suspensión, la ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, dijo en rueda de prensa que "no se puede mezclar" el amistoso con el conflicto que ese país mantiene con Palestina.


"La selección argentina puede jugar en cualquier parte del mundo, no se puede impedir un juego deportivo. No tiene nada que ver con nada, no tienen que ofenderse los palestinos. Como Estado reconocemos al Estado palestino, esto no tiene nada que ver con donde juega la selección", añadió.
Palestina se lo agradece


"Venir a Jerusalén en este momento en el que todo el mundo está enfadado con lo que ha hecho (Donald) Trump (trasladar a la ciudad la Embajada de EE.UU. de Tel Aviv) es muy grave", dijo este martes la directora del Departamento Internacional de la Federación Palestina de Fútbol, Susan Shalabi.


La Asociación de Fútbol de Palestina agradeció en declaraciones la cancelación del amistoso entre Argentina e Israel previsto para el próximo sábado en Jerusalén. "He de decir que tiene mucho mérito que el equipo argentino haya decidido no prestarse para convertirse en una herramienta política", aseguró, satisfecha Shalabi.


Para Shalabi, este es "un buen ejemplo de separación de política y deporte y de cómo no permitir a los políticos imponer su agenda". "Es algo por lo que les tenemos que agradecer a los argentinos", aseguró. Las declaraciones se produjeron minutos después de que varios medios locales diesen la noticia.


06/06/2018 09:21 Actualizado: 06/06/2018 09:28

 

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La decisión de Trump de trasladar la embajada de Tel Aviv a Jerusalén causó la ira de los palestinos.

 

Tras su reunión con Netanyahu, Trump volvió a la carga con los palestinos

El mandatario norteamericano reprochó a los dirigentes de la Autoridad Nacional Palestina el “desaire” a su vice, Pence. Dijo que retirará su ayuda si no se sientan a negociar la paz. Erekat, de la OLP, habló de chantaje y presiones.

 

Las declaraciones del presidente de EE.UU., Donald Trump, luego de su reunión privada por fuera del Foro Económico Mundial en Davos con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, avivaron ayer aún más el fuego en torno al conflicto palestino-israelí. El magnate republicano amenazó con retirar más ayuda a los palestinos si no se sientan a negociar la paz. Además, advirtió a Israel de que el reconocimiento de Jerusalén como capital tendrá un costo.

Trump reprochó a los dirigentes de la Autoridad Nacional Palestina haber “faltado el respeto” al “gran vicepresidente estadounidense”, Mike Pence, al negarse a recibirlo en su reciente viaje a la región. El presidente palestino, Mahmud Abbas, no se reunió con Pence en protesta por la decisión estadounidense de reconocer Jerusalén como capital de Israel el pasado 6 de diciembre, momento desde el que considera que EE.UU. se ha “descalificado” como mediador para la paz. Esta razón, considerada un desaire, le dio pie al mandatario estadounidense para recordar que su gobierno decidió congelar la ayuda de 65 millones de dólares que aporta al presupuesto regular de la agencia de la ONU para Refugiados Palestinos y suspender 45 millones en ayuda alimentaria. “Ese dinero está en la mesa, y el dinero no va a ir a ellos (los palestinos) a menos que se sienten y negocien la paz”, aseveró.

Más aún, Trump defiende su controvertida decisión de reconocer Jerusalén como capital de Israel y asegura fue un intento de impulsar el proceso de paz entre palestinos e israelíes. “El tema más difícil sobre el que tenían que hablar era Jerusalén. Quitamos Jerusalén de la mesa (de negociaciones). Ya no hay necesidad de hablar más sobre ello”, dijo.

La respuesta palestina no tardó en llegar. “El mensaje de hoy es claro: Trump está chantajeando y presionando al pueblo palestino por luchar y creer en su libertad y derechos humanos por la ley internacional y las resoluciones de la ONU”,dijo el secretario general de la Organización para la Liberación Palestina (OLP), Saeb Erekat, en un comunicado, y agregó: “Quien diga que Jerusalén está fuera de la mesa de negociaciones dice que la paz está fuera de la mesa”. También, acusó a EE.UU. de estar “fuera del consenso internacional”. Y no se equivoca. La posición de Washington rompió con décadas de consenso internacional según el cual el estatus de la ciudad debería definirse como parte de un acuerdo entre israelíes y palestinos que vislumbre dos Estados. La disputa por la ciudad proviene desde 1967 cuando el ejército israelí ocupó la Ciudad Vieja de Jerusalén y se dio la reunificación, bajo control israelí, de la cuidad que había quedado dividida por la “línea verde” establecida en 1949. “No es un juego para los palestinos. Se trata de nuestra existencia, que sigue siendo negada por Israel con todo el apoyo de EE.UU.”, concluyó Erekat.

Por su parte, Netanyahu aplaudió de nuevo la decisión de Trump de trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén (que se llevará a cabo a fines de 2019) como “una decisión histórica” y subrayó que supone “un avance para la paz porque reconoce la historia, y la realidad presente, y la paz solo puede ser construida sobre la verdad”. Sin embargo, Trump dijo que el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel tendrá un costo para el Primer Ministro israelí: “Ganas en un aspecto y tendrás que ceder en algunos más adelante en la negociación” si ésta se reanuda alguna vez, señaló.

 

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La exitosa dispersión y conquista del planeta por parte del Homo sapiens empezó al menos 60.000 años de lo que se creía.

 

Los huesos, pertenecientes a un 'Homo sapiens' que vivió hace entre 200.000 y 175.000 años, indican que nuestra especie salió de África y empezó a conquistar el resto del mundo mucho antes de lo que se pensaba. En su estudio han participado varios investigadores españoles.

 

SINC


La cueva de Misliya en Israel, uno de los yacimientos prehistóricos localizados en el monte Carmelo, escondía los huesos humanos más antiguos hallados fuera de África. Los registros fósiles encontrados hasta el momento señalaban que los Homo sapiens se aventuraron fuera de África hace unos 100.000 años. Pero el nuevo hallazgo podría ayudar a entender una parte de la historia de la evolución humana.

Un gran equipo internacional de científicos, liderado por la Universidad de Tel Aviv en Israel, ha descubierto un fragmento de mandíbula superior junto a varios dientes que pertenecieron a uno de los primeros Homo sapiens que partieron de África. Según los tres métodos independientes de datación empleados, el fósil tiene una antigüedad de entre 200.000 y 175.000 años.

El estudio, publicado este jueves en Science, sugiere así que los humanos comenzaron a conquistar el mundo unos 50.000 años antes de lo que se pensaba.

“En los textos clásicos sobre evolución humana se recoge que la historia de nuestra especie es una historia bastante reciente y exclusivamente africana. Sin embargo, el hallazgo de Misliya revela que la historia del origen de H. sapiens, y sobre todo, la de su exitosa dispersión y conquista del planeta empezó al menos 60.000 años antes”, indica a Sinc María Martiñón-Torres, coautora del trabajo y directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

Aunque los rasgos de la mandíbula pertenecen a humanos modernos, también aparecen características y patrones de otras especies humanas como neandertales u otros grupos. “Uno de los desafíos en este estudio fue identificar las características en Misliya que se encuentran únicamente en humanos modernos. Estos son los rasgos que proporcionan la señal más clara de qué especie representa el fósil de Misliya", apunta Rolf Quam, coautor e investigador en la Binghamton University (EE UU).

 

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Mandíbula fósil hallada en la cueva Misliya. / Israel Hershkovitz

 

El equipo, que ha contado también con la participación de Juan Luis Arsuaga del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humano y de José María Bermúdez de Castro del CENIEH, entre otros investigadores españoles, ha comparado de manera “detallada y exhaustiva” la anatomía del fósil con la de una amplia muestra de fósiles europeos, africanos y asiáticos desde los últimos dos millones de años hasta ahora.

“Esa comparación se ha realizado mediante el análisis de rasgos y medidas clásicas, pero también a través de análisis de forma tridimensional gracias a la aplicación de técnicas de imagen como la microtomografía axial computarizada. La conclusión es que la morfología del fósil hallado en Israel es claramente moderna, y está fuera de la variabilidad de neandertales y otros homininos arcaicos”, detalla Martiñón-Torres.

 

Cazadores saliendo de África


Además de los fósiles, los científicos hallaron herramientas de piedra cerca del yacimiento moldeadas según una técnica muy sofisticada denominada Levallois. Se trata de la primera asociación conocida de esta tecnología con fósiles de humanos modernos en esta región, por lo que los investigadores relacionan la aparición de esta técnica con la del Homo sapiens en esta zona.

El uso de estas herramientas indica que los habitantes de la cueva de Misliya eran hábiles cazadores de grandes presas, controlaban la producción de fuego y tenían en su poder un kit de herramientas de piedra del Paleolítico inferior, similar al encontrado con los primeros humanos modernos en África.

“Hace unos 180.000 años existía una población en Israel con una anatomía y cultura similar a la de los primeros humanos modernos de África. Se trata de una población de cazadores de grandes presas, como uros y gacelas, con herramientas sofisticadas y perfecto control del fuego”, recalca la directora del CENIEH.

 

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Localización de las herramientas y fósiles encontrados en Misliya (200.000-175.000 años de antigüedad) y Jebel Irhoud (315.000 años de antigüedad). / Rolf Quam-Binghamton University

 

Aunque los fósiles más antiguos de Homo sapiens se encontraron en el yacimiento de Jebel Irhoud (Marruecos), para los investigadores, las rutas migratorias que los humanos modernos usaron para salir de África y el momento en que lo hicieron son clave para comprender la evolución de nuestra especie.

En este sentido, la región de Oriente Próximo representa un corredor importante para las migraciones de homínidos durante el Pleistoceno. Esta zona ha sido ocupada en diferentes momentos tanto por humanos modernos como por neandertales.

 

Un palestino empuja un motocarro cargado con sacos de harina de la Unrwa, el miércoles en Ciudad de Gaza (Mohammed Abed / AFP)

 

El golpe de Donald Trump va directo a la línea de flotación de los palestinos. Si EE.UU. suele aportar unos 300 millones de dólares anuales, en dos partidas, a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, Unrwa (que representan el 30% de sus recursos), el presidente ha retirado 65 millones de la primera partida. Y el resto ya veremos...

La decisión parece seguir un dictado israelí. El pasado junio, el primer ministro Beniamin Netanyahu acusaba a la ONU de “obsesión antiisraelí” y decía: “Es hora de que la ONU reexamine a fondo la existencia de la Unrwa”, la cual “perpetúa el problema de los refugiados en lugar de resolverlo. Es hora de que la Unrwa sea desmantelada y se integre en el Alto Comisionado para los Refugiados”, el Acnur. Desde luego, no depende de la ONU (cuyas resoluciones Israel suele incumplir), sino de un acuerdo bilateral de paz resolver la cuestión de los refugiados. Pero por primera vez un primer ministro hablaba públicamente contra la Unrwa.

 

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Un barrendero a las puertas de una oficina de la Unrwa en el campo de refugiados de Dheishe, cerca de Belén, en Cisjordania (Musa Al Shaer / AFP)

 

La Agencia de las Naciones Unidas para la Asistencia y Trabajos de los Refugiados Palestinos (Unrwa) se creó en 1949 y reconoce como refugiados a los descendientes de aquellos de la guerra de 1948 con la que se creó el Estado de Israel. Esta consideración afecta al llamado derecho de retorno, que ha sido piedra angular palestina en las siempre frustradas conversaciones de paz.

La Administración Trump ha calcado los términos de Netanyahu. Heather Nauert, portavoz del Departamento de Estado, dijo: “Estamos echando un vistazo a la organización (...) y nos gustaría ver que se hacen algunas reformas”. ¿Cuáles? No lo dijo. Aparentemente, el secretario de Estado, Rex Tillerson; el de Defensa, James Mattis, y el consejero de Seguridad Nacional, H.R. McMaster, se impusieron a los criterios de la voz de Trump ante la ONU, la embajadora Nikki Haley, y de su yerno, Jared Kushner, supuesto coordinador de un inexistente proceso de paz, quienes pretendían cortar los fondos del todo. Así se entiende que la portavoz Nauert dijera que “es hora de que algunos países que nos han criticado, algunos muy ricos, den un paso adelante”. Fue una alusión a las monarquías del Golfo y, según diplomáticos europeos citados por France Presse, sería una opción porque la UE quizás no esté para más.

La posición del Departamento de Estado y del Pentágono, favorable a mantener cierta financiación, hay que entenderla en términos de seguridad en la región. La voladura de la Unrwa llevaría a los palestinos al límite. Y, al mismo tiempo, pondría la pelota en el tejado de Israel, ya que como Estado es responsable de la población ocupada, algo en lo que no parece pensar Netanyahu.

Cuando se habla de la Unrwa como garante de estabilidad –a lo que ha aludido la veterana dirigente de la OLP Hanan Ashrawi– hay que pensar no sólo en Cisjordania y Jerusalén Este sino sobre todo en Gaza, donde la dependencia de la Unrwa es mayúscula.

Hace una semana, el diario israelí Haaretz revelaba que oficiales del ejército, funcionarios y servicios secretos coinciden en que la economía de Gaza está al borde del colapso, “de cero a bajo cero”. El desempleo roza el 50%, y por el paso de mercancías de Kerem Shalom sólo cruza un tercio de los camiones que solían hacerlo; nadie tiene dinero para comprar nada. La Unrwa suministra alimentos a un millón de personas mensualmente, da educación a 245.000 niños y provee 10.000 empleos, “lo que significa diez mil familias”, señala Martí.

El bloqueo israelí impuesto a la franja en el 2007 –y del que Mahmud Abas ha sido cómplice–, más las dos ofensivas a finales de aquel mismo año y en el 2014 (en las que La Vanguardia fue testigo de ataques a instalaciones de la Unrwa, escuelas en particular, que suelen acoger a la población durante los bombardeos), han destrozado a dos millones de gazatíes: ocho de cada diez viven bajo el umbral de pobreza, la crisis sanitaria, de energía y de acceso al agua potable es absoluta y el índice de suicidios se ha disparado, unos 80 al mes en el 2016 por estas mismas fechas.

“Antes del 2014 no se hablaba de suicidios –explica Raquel Martí–. Ahora la cuestión del suicidio forma parte del currículo de Unrwa. Al principio se suicidaban adultos, pero ahora la mayoría son niños. Es la única manera de escapar”.

 

La aportación española

 

España ocupa el puesto 23 en la lista de países, agencias humanitarias y oenegés que financian o apoyan a la Unrwa, con una aportación de 2.476.824 dólares, según la última lista publicada, a 31 de diciembre del 2016. El pasado diciembre, la Agencia Española de Cooperación Internacional aprobó otros dos millones de euros. Pero además, existe un Comité Nacional Unrwa España que figura en el puesto 32 de la citada lista, con 459.046 dólares. Es un caso casi único, ya que sólo existen agencias similares en Estados Unidos e Italia. “El comité español se financia gracias a donantes de los gobiernos regionales y gracias a la colaboración de los ciudadanos y fundaciones, pero si lo comparo con agencias como Unicef o Acnur es poco”, explica Raquel Martí.

 

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Un niño ante un brasero en el campo de refugiados de Al Shati, junto a Ciudad de Gaza (Mohammed Saber / EFE)

 

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Miércoles, 17 Enero 2018 06:25

Yo soy Ahed

Ahed Tamimi

 

El lector memorioso recordará a Malala, la joven activista paquistaní que a los 15 años fue atacada a tiros por un terrorista talibán en un autobús escolar que circulaba por la ciudad de Mingora (2012).

Malala Yousafazi empezó su militancia a los 11 años, y en 2011 recibió dos importantes premios por su defensa de la educación de las niñas, los derechos civiles y de las mujeres en el valle del río Swat (provincia de Khyber), controlada por el régimen talibán.

Luego del atentado, el ex primer ministro inglés Gordon Brown emitió una petición titulada Yo soy Malala, y la Unesco lanzó la campaña Stand up for Malala. Malala fue recibida en la Casa Banca por el entonces presidente Barak Obama, por el secretario general de la ONU Ban Ki-moon, y pronunció un discurso ante la Asamblea General.

Los medios occidentales la encumbraron: biografías, entrevistas, documentales. Sólo en 2013, Malala fue galardonada con más de 10 grandes premios internacionales. La revista Time la nombró una de las 100 personas más influyentes del mundo, y Glamour mujer del año, la nominó para el Nobel de la Paz que finalmente obtuvo, con tan sólo 17 años (2014).

En el extremo opuesto, tenemos a la niña judía Yifat Alkobi, quien en 2011 abofeteó a un soldado que la detuvo por tirar piedras contra los palestinos. Yifat fue liberada el mismo día de su detención, y se le permitió regresar al hogar. Antes del incidente, Yifat había sido condenada cinco veces por conducta desordenada. Sin embargo, no fue encarcelada una sola vez.

Las vidas de Malala y Yifat son totalmente distintas a la de Ahed Tamimi, niña palestina de 16 años. El 19 de diciembre pasado, en el curso de las protestas contra la decisión de Washington de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, Ahmed cometió un delito similar al de Yifat. Sólo que en lugar de una bofetada judía, el soldado que entró al patio trasero de su casa, recibió una bofetada palestina.

Ahed nació en Nabi Saleh, aldea situada a 20 kilómetros de Ramalá (Cisjordania) y cercada por el asentamiento ilegal judío de Halamish que desde 2009 la priva de tierra y agua. Milita desde los nueve años, y así como tantos niños palestinos, creció con la ansiedad de ser despertada en sus habitaciones, por soldados armados y con máscaras.

Ahed ha sido testigo de la detención y asesinato de varios miembros de su familia. A un hermano de su madre, Nariman, lo asesinaron delante de ella, en una protesta (2011); al hermano, le partieron el brazo. Bassam Tamimi, el papá, ha pasado nueve veces por las cárceles; la madre también, cuatro o cinco veces. Y a los 12, Ahmed apareció en un video que se hizo viral, mordiendo a un soldado judío cuando pisoteaba a su hermano.

El periodista Gideon Levy escribió acerca las razones por la que una adolescente palestina está volviendo loco a Israel. Dijo que la niña “destrozó varios mitos de los israelíes. Lo peor de todo es que se atrevió a dañar el mito israelí de la masculinidad [...] ¿Qué va a pasar con nuestro machismo, que Tamimi rompió tan fácilmente, y nuestra testosterona? (Haaretz, 21/12/17).

Aunque, posiblemente, lo que vuelve locos a los israelíes, es que Ahed Tamimi podría pasar por una de sus hijas: piel blanca, largo cabello rubio rizado, ojos azules, y rasgos que parecen más europeos que árabes. Pero académicas como Shenila Khoja-Moolji, Miriam Ticktin o Carolina Bracco ofrecen lecturas menos mediáticas.

Según ellas, Ahmed tiene claro que mujer, vida, tierra y cuerpo son la misma cosa en Palestina. Por esto, cuando la entidad colonial se quiso aprovechar de la concepción el honor antes que la tierra, las mujeres de Nabi Saleh respondieron: la tierra antes que el honor.

Niñas como Ahed, sostienen, critican el colonialismo sionista y distan de enarbolar la feminidad empoderada que la cultura occidental pretende validar. Ella busca la justicia contra la opresión en lugar del empoderamiento femenino, individualista y abstracto.

Mientras, el papá de Ahed plantea dos frentes de lucha: por un lado el deber de seguir desafiando y combatiendo el colonialismo israelí en el que ellas nacieron, hasta el día en que se derrumbe. Por otro, afrontar con audacia el estancamiento político y la degeneración que se ha extendido entre nosotros.

Ahed fue detenida junto con su madre y prima (Nariman y Nur) y el periodista israelí Ben Caspit (quien posa de progresista) recomendó en el diario Maariv hacerles pagar en la oscuridad, sin testigos ni cámaras. Un tribunal militar imputó a la niña de 12 delitos (entre ellos incitación al terrorismo), y el ministro de educación Naftali Bennett quiere que Ahed y su familia terminen sus días en prisión.

Entrevistado por el portal Nodal, el español Manuel Pineda (cofundador de la organización no gubernamental Unadikum y amigo de la familia de Ahed), advierte que en Tel Aviv crecen las voces que piden para Ahed desde 20 años de cárcel a la cadena perpetua. “En los interrogatorios –comenta– ella no responde nada. Todavía no han conseguido que diga su nombre”.

Ahed se niega a responder a los soldados, fiscales y autoridades del enclave colonial sionista. Simplemente, no los reconoce. La nueva heroína de la causa palestina pasó la última noche del año en una celda helada y esposada de pies y manos.

 

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