Debate sobre aborto. Mitos, falsas creencias y simples mentiras
Cinco expertos extranjeros derriban lo que sostienen voceros antiderechos en el debate en Diputados, a partir de las experiencias de países donde es legal la práctica. Con el cambio de la ley no aumentan los abortos, ni se convierte en un método anticonceptivo. La tasa de abortos baja, se reducen la mortalidad materna y la infantil. Y un punto clave: los tratados internacionales de derechos humanos no son obstáculo para avanzar.
 

Raffaela Schiavon, ginecóloga en el Distrito Federal de México

“Lo que hubo fue voluntad política”

“La voluntad política es esencial para lograr la legalización del aborto”, dice Raffaela Schiavon, ginecóloga formada en Italia, que vive en México, donde fue encargada del Servicio de Biología de la Reproducción del Hospital General y Jefa del Servicio de Salud Reproductiva para niñas y adolescentes, que fundó en 1996 en el Instituto Nacional de Pediatría de la ciudad de México. En una entrevista con PáginaI12 contó sobre el impacto de la legalización del aborto en las primeras 12 semanas de gestación en ese distrito desde 2007, el único de ese país donde no está criminalizado. En el resto de los estados –provincias– está despenalizado mayoritariamente en casos de violación o cuando corren riesgo la vida o la salud de la mujer, aunque estas causales rara vez se cumplen.

–¿Qué factores contribuyeron para aprobar la histórica reforma legal en la ciudad de México?

–Algunos de nosotros lo llamamos alineación de los astros, pero definitivamente lo que hubo fue voluntad política. Eso es esencial. Las evidencias son necesarias, fundamentales, pero no son suficientes, si no se tienen voluntad política. Hubo voluntad política muy clara del jefe de Gobierno de la Ciudad, en ese entonces, Marcelo Ebrard. Había detrás, una lucha como la que ustedes han generado desde hace años, había argumentos, se habían abierto espacios de discusión, debates públicos, etc. Pero no hay dudas, de que el cierre de ese proceso necesario es la voluntad política de personas en el Gobierno, que tienen la claridad del precio y el premio que eso implica. 

–¿Qué caracteriza a la ley?

–El modelo de ley fue redefinir el aborto.  Se definió como interrupción legal del embarazo el procedimiento que se efectúa antes de las doce semanas. Fue una manera de eliminar el aborto del Código Penal sin ni siquiera decirlo, redefiniendo el término. Y sigue siendo aborto, a partir de las doce semanas, y se aplican las causales, riesgo para la vida o la salud de la mujer y casos de violación. 

–¿Cómo impactó en la vida de las mujeres?

–En estos once años, 195 mil mujeres pudieron interrumpir legalmente un embarazo. De ese total, aproximadamente el treinta por ciento provienen de otros lugares del país, la mayoría del Estado de México, que rodea a la ciudad de México, pero llegan de las 32 entidades federativas, con un modelo de acompañamiento generado por organizaciones de la sociedad civil, que acompañan físicamente a las mujeres. Desde un principio hubo una línea telefónica gratuita y se formalizó con una página web, donde las mujeres podían preguntar dónde ir y aclarar los requisitos para acceder al servicio, sobre todo para la prestación gratuita. 

–¿Hay clínicas privadas que ofrezcan también la ILE?

–Si. Estimamos que hay un 150 por ciento más de procedimientos que se llevan a cabo en servicios privados. Son clínicas que se dedican a hacer abortos pero también médicos que están prestando ese servicio a sus pacientes, de la misma forma que las atienden por un Papanicolau o para ponerles un DIU, o por un embarazo. 

–Voces antiderechos sostienen que con la despenalización aumentará la tasa de abortos. ¿Cuál es la experiencia en México?

–En todos los países que despenalizan y en la Ciudad de México vimos lo mismo. Ya antes del cambio de la ley había un aumento de la tasa hospitalaria de atención por aborto. Con la ley este aumento es mucho más pronunciado. En cuatro o cinco años alcanza un pico, una meseta, y disminuye. ¿Qué sucede? ¿Son nuevos abortos? ¿Mujeres que no hubieran abortado antes? Toda la evidencia dice que en realidad, son mujeres que salen de la clandestinidad y acuden a servicios públicos y se visibiliza la atención. No son abortos inducidos por la ley. De todas maneras esta tendencia la hemos visto en España, en Francia, en Italia, otros países desarrollados y la estamos confirmando en México. Uruguay está viendo el mismo fenómeno (ver aparte). Hay más mujeres que acuden a servicios, tanto en la ciudad de México, donde cambió la ley, como en el resto del país. Es buena noticia. Significa que más mujeres reciben atención mejor capacitada tanto en un parto como en una ILE.

–¿Qué pasó con el estigma que suele tener el aborto?

–Hay investigaciones realizadas por la organización internacional IPAS, que dirigí hasta el año pasado, que muestran que hay estigma entre mujeres y entre prestadores de servicios. También hicimos una encuesta entre más de mil ginecólogos durante un congreso. Les hicimos tres tipos de preguntas: ¿Cree que un médico que hace abortos es estigmatizado por sus colegas?; ¿Usted estigmatiza a un colega que hace abortos? ¿Si usted hiciera abortos lo comentaría con otros colegas? Aproximadamente una tercera parte, entre el 28 y el 30 por ciento contestan que si a una de estas preguntas. Es decir, también hay un profundo estigma entre los prestadores. Esto ha ido cambiando. El discurso del aborto, desde el punto de vista de la tecnología, es decir, con medicamentos o a través de la técnica de AMEU (aspiración manual endouterina) ha permeado como actualización técnica en la comunidad de gineco-obstétras. Ahora estamos en una etapa en que se ha logrado la implementación de causales en el segundo trimestre, que siempre es el paso más complicado, en el instituto de referencia de todo México para la atención del embarazo de alto riesgo, que es el Instituto Nacional de Perinatología, donde se ha empezado a realizar interrupciones terapéuticas por malformaciones o riesgo para la vida, etc. Y en este caso, creo que es como darle vuelta al tema del estigma y decir: “Somos los mejores en la atención de embarazos de alto riesgo y somos los que hacemos abortos por indicaciones terapéuticas”. 

–¿La ILE se hace con medicamentos? ¿Se le suministra a la mujer y se practica el aborto en su casa?

–Se hace la consejería, y en esa consulta se le suministra el primer medicamento, la mifepristona. Y en ese momento se inicia inmediatamente la anticoncepción, insertándole, si la mujer está de acuerdo, el implante porque ya hay evidencias de que no interfiere con la efectividad del aborto con medicamentos. Y ya la mujer se va protegida. El proceso se completa en la casa, donde la mujer toma el misoprostol. Hay una invitación a una visita de control. De todas formas, yo soy partidaria de que la mujer pueda elegir entre las metodologías. La enorme ventaja de la AMEU es que sales del consultorio con el problema resuelto en 5 minutos y hay mujeres que definitivamente lo prefieren o lo necesitan. 

–¿Con la despenalización se convierte el aborto en un método anticonceptivo?

–Hay un pequeño porcentaje de entre el dos y el cinco por ciento de mujeres repetidoras, que se han realizado más de un procedimiento. En general, la literatura internacional lo dice claramente, estas mujeres presentan factores de vulnerabilidad específicos, por ejemplo, viven o han vivido situaciones de violencia de género o sexual, lo que hace que tengan menos poder sobre su vida sexual y la adopción de métodos anticonceptivos.


Leonel Briozzo, médico que implementó la ley en Uruguay

“Más dignidad,  vida y derecho”

Por M. C.

“Yo me defino como pro vida porque puedo demostrar que con lo que venimos haciendo se logra más vida, dignidad y derecho para las mujeres y la infancia. Nosotros somos pro vida, otros son los antiderechos, que promueven la muerte y el sufrimiento”, dice el médico tocoginecólogo Leonel Briozzo, quien tuvo en sus manos la implementación de la ley que despenalizó y legalizó el aborto a partir de 2013 en Uruguay. Briozzo era en ese momento subsecretario del Ministerio de Salud Pública del gobierno del presidente José “Pepe” Mujica y tuvo pocas semanas para poner la nueva legislación en marcha. En una entrevista con PáginaI12, destacó que actualmente “Uruguay es el país que tiene mortalidad materna más baja del continente, solo aventajado por Canadá, y esto se debe a la disminución del aborto inseguro”. Y detalló: “Logramos disminuir la mortalidad materna, la mortalidad infantil, la prevalencia de abortos, embarazos no deseados y el estigma social de un tema de salud y mejoramos la formación profesional”. 

Briozzo estuvo en Buenos Aires, expuso en una de las audiencias de la última semana en la Cámara de Diputados, en el marco del debate por la legalización del aborto, y además participó de la jornada “Evidencias y argumentos de salud pública para la legalización del aborto en Argentina”, organizada por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), el Centro de Estudio de Estado y Sociedad (CEDES) y la Red de Acceso al Aborto Seguro Argentina (REDAAS).

–¿Qué impacto ha tenido la ley en Uruguay?

–La ley que despenalizó el aborto vino a profundizar lo que ya se venía haciendo con el modelo de reducción de riesgo y daño (por el cual se aconsejaba a la mujer en torno a métodos seguros para abortar con medicamentos y luego ella consigue el misoprostol por su cuenta para la interrupción del embarazo) y básicamente lo que se logró fue consolidar la disminución de la mortalidad materna por todas las causas y en particular por aborto: tenemos muerte materna cero. Además, conseguimos consolidar la disminución de la enfermedad grave por los abortos inseguros: ya prácticamente no hay ni hemorragias ni infecciones por ningún aborto que se realiza dentro del sistema. Ahora sí, con los datos que tenemos, en tercer lugar, se consolida el hecho de que tenemos una muy baja tasa de abortos a nivel mundial. Y creemos que es producto de la despenalización pero también de la implementación del modelo de riesgo y daño, junto a la anticoncepción y la educación sexual. 

–¿Cuál es la tasa?

–Doce abortos cada mil mujeres de entre 15 y 44 años. 

–Referentes consideran que todavía hay mujeres que siguen recurriendo a la clandestinidad porque no llegan a cumplir con las tres consultas antes de las doce semanas. 

–Realmente no me consta que haya un número significativo de abortos por fuera del sistema. Puede haber algunos, fundamentalmente, fuera de las 12 semanas, pero esas mujeres siguen consultando dentro del modelo de reducción de riesgo y daño y ellas consiguen el misoprostol. Tampoco están libradas a la buena de Dios. 

–¿Cuántos abortos al año se están haciendo?

–Entre 9000 y 10 mil abortos por año en el marco del Sistema Nacional Integrado de Salud. Otro logro que hemos registrado es la disminución de la tasa de mortalidad infantil.

–¿Qué tiene que ver con el aborto?

–Cuando la mujer se enferma o está ausente de su domicilio y mucho más cuando muere, se incrementa el riesgo, sobre todo para las niñas en el primer año de vida y aumenta la mortalidad infantil. Era esperable que si disminuía la mortalidad materna iba a disminuir la mortalidad infantil, asociado a las políticas generales que hemos implementado de protección la mujer. De hecho en el último año hemos llegado a una tasa histórica de un porcentaje bajísimo, de seis muertes infantiles cada mil nacidos vivos. Vemos también un aumento de las consultas de mujeres para tener anticonceptivos después del aborto. 


Luz Patricia Mejía Guerrero, abogada especialista de Venezuela

Prender la mecha en la región

Por M. C.

El debate en torno a los derechos de las mujeres que se está dando en la Argentina “es una mecha que está prendiendo fuego a lo largo de la región”, destaca y celebra la abogada venezolana Luz Patricia Mejía Guerrero, ex presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y actual experta en violencia de género de la Comisión Interamericana de la Mujer de la OEA. En una entrevista con PáginaI12 negó que los tratados internacionales suscriptos por la Argentina impidan legalizar el aborto. “Tenemos que avanzar hacia la eliminación del modelo de causales porque se ha demostrado que ese sistema ha significado más violencia, más mortalidad materna, más ejercicio del poder punitivo sobre los cuerpos de las mujeres de una manera desproporcionada”, afirmó.

 “La visión de la OEA es muy clara y ha quedado plasmada tanto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos como por la CIDH y el Mecanismo de Seguimiento de la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres conocida como Belén do Pará. Ni la Convención Interamericana de Derechos Humanos, ni Belén do Pará, ni la Convención contra todas las formas de discriminación contra las mujeres (Cedaw por su sigla en inglés), establecen una prohibición para que se despenalice el aborto. Por el contrario, estos tres tratados que son fundamentales para la Argentina, protegen la vida, la integridad física, la salud de las mujeres”, señaló Mejía. 

–¿Por qué hay quienes dudan de ese marco normativo?

–El sistema interamericano lo ha venido diciendo de una manera muy concisa y muy clara. Lo que establece la Convención Interamericana de DDHH es que “el derecho a la vida, en general, debe ser respetado desde el momento de la concepción”. Pero esta lectura también claramente ha sido desarrollada por la Comisión, la Corte y el Mecanismo de Seguimiento de Belén do Pará, y se refiere en forma específica a las palabras “en general” y tiene que ver con que cuando se suscribieron esas convenciones, el país ya tenía regularizado la manera de ejercer el derecho a la vida. Y eso quiere decir que el derecho a la vida no es absoluto, sino que admite ciertas limitaciones y entre ellas la posibilidad de despenalizar el aborto. Ejemplo clarísimo es Uruguay que lo despenalizó hace unos años. 

–¿Cómo es el panorama en la región en relación al aborto?

–La mayoría de los países permiten el aborto legal en varias causales, por ejemplo, si corre riesgo la vida o la salud de la mujer o en casos de violación. Lo que hemos venido demostrando a lo largo de todos estos años es que en los países con ese marco legal, que son casi todos menos cuatro, no ha sido suficiente para proteger la vida de las mujeres. Lo que las estadísticas nos muestran es que no han cambiado la práctica y el ejercicio, que las mujeres puedan acceder al aborto estando dentro de esas causales. Tenemos que avanzar hacia la eliminación de las causales porque se ha demostrado que ese sistema ha significado más violencia, más mortalidad materna, más ejercicio del poder punitivo sobre los cuerpos de las mujeres de una manera desproporcionada.

–¿Cómo se está viendo a nivel internacional el debate que se está dando en la Argentina en relación con los derechos de las mujeres?

–Hay que decirlo con claridad, Argentina está generando el fortalecimiento profundo de los derechos de las mujeres no solo a nivel nacional sino en la región, donde se está esparciendo el debate. Está generando realmente un cambio de cultura que está impactando en otros países. Estamos viendo ahorita en Chile que las jóvenes han tomado las universidades, a su vez, cada 8 de marzo vemos ríos de mujeres exigiendo derechos y sobre todo igualdad. Evidentemente este proceso genera reacción. No solo obtenemos cosas positiva, sino que también reacciones de los antiderechos, de las personas que no quieren que las mujeres ejerzamos los derechos humanos en condiciones de igualdad y eso pues al mismo tiempo está generando el fortalecimiento de la democracia. Es una mecha que está prendiendo fuego a lo largo de la región.


Daniel Grossman, investigador de la Universidad de California

Sin evidencia de daño mental

Por M. C.

“No hay evidencias de daño de salud mental ni tendencias suicidas o de estrés post traumático en mujeres que acceden a un aborto. En cambio, aquellas a las que se les negó la interrupción de un embarazo que habían solicitado reportan consecuencias negativas tanto socioeconómicas como para su salud física y mental”, destaca Daniel Grossman, investigador y gineco-obstetra de la Universidad de California en San Francisco, Estados Unidos. La afirmación se basa, dice, en recientes hallazgos de la investigación “Turnawaystudy”, para la cual se reclutaron a casi 900 mujeres en 30 clínicas en 22 estados de EE.UU. “En los casos en que se detectaron síntomas de estrés postraumático tenían que ver con antecedentes de abuso sexual o relaciones violentas. Sí, algunas mujeres reportaron ansiedad por el hecho de haber tenido que ir a una clínica de abortos o por haber sedado cuenta de que estaban embarazadas en un momento en que no lo querían. Pero los síntomas de depresión o ansiedad disminuyeron con el tiempo”, agregó Grossman en diálogo con PáginaI12. Para el 95 por ciento el aborto fue la decisión correcta, subrayó. También señaló que las investigaciones demuestran que es 14 veces más riesgoso continuar con un embarazo que practicarse un aborto legal en EE.UU..


Joanna Erdman, referente de derechos en Canadá

“La mortalidad llegó a cero”

Por M. C.

En Canadá el aborto es legal y no está limitado por ley. Se practica a pedido de la mujer y sin límite de gestación, en hospitales públicos y es gratuito. Algunas provincias tienen sus propias regulaciones y definen las condiciones de accesibilidad. La práctica se despenalizó a partir de una sentencia de la Corte Suprema, de 1988, que declaró inconstitucional la ley vigente que contemplaba el aborto terapéutico pero tenía graves problemas de implementación. Como no se pusieron de acuerdo en el Parlamento para dictar una nueva ley, nunca se llegó a votar, explicó Joanna Erdman, referente de Canadá en la temática sobre aborto legal y reconocida académica a nivel mundial. Según explicó, se realizan unos 100 mil abortos por año, que equivalen a una tasa de 14 procedimientos cada 1000 mujeres de 15 a 44 años. “Entre 1997 a 2005 bajó un 30 por ciento la tasa de abortos en adolescentes porque se llega antes de que se produzca el embarazo no deseado con educación sexual en las escuelas y el acceso a anticonceptivos”, destacó. También precisó que la tasa de mortalidad por aborto es “cero”: es decir, ninguna mujer muere como consecuencia de la interrupción de un embarazo, en Canadá. 

–¿La mujer que pide un aborto tiene que escuchar a un comité interdisciplinario y reflexionar luego sobre la decisión durante varios días, como se exige en Uruguay?

–No. ¿Por qué se le va a exigir esa condición si no se requiere para ninguna otra práctica médica? El aborto no debería ser diferente. 

–¿No hay ningún límite para realizarse un aborto en Canadá?

–Ninguno. Llevar a término un embarazo siempre es más riesgoso que una interrupción temprana. 

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Jueves, 19 Abril 2018 06:03

La politización del deseo

La politización del deseo

Las mujeres, señala la autora, fueron capaces de hacerse cargo del deseo de emancipación y están dispuestas a volver a construir lo común estableciendo un límite a la manipulación del poder que distribuye el orden social y asigna lugares.

 

Hay dos posibilidades: o las mujeres escondían un secreto o la sociedad no quería, no podía verlas y escucharlas con la profundidad que sus reclamos ameritaban. El feminismo comprendió con mucha anticipación la necesidad de terminar con el patriarcado, relación de poder machista y sometimiento, que se impuso y naturalizó en la cultura global. Una sociedad fundamentada en el patriarca, la obediencia y la culpa conduce a la hostilidad, expresada como agresividad entre los miembros y autocastigo. Una cultura jerárquica, dividida en verdugos y víctimas, se caracteriza por la concentración del poder y la exclusión, el temor y la fascinación sacrificial.
Al poder patriarcal se sumó la acumulación capitalista, la ciencia al servicio del mercado y la desregulación neoliberal, generando un sistema de producción de esclavitud y exclusión sin precedentes. Como saldo de esta demencial acumulación de poder se obtuvieron inmensas desigualdades sociales, guerras, carrera armamentística, explotación, enfermedades y muertes. En ningún caso se cumplieron las promesas de autorregulación de los mercados, los consensos ni la igualdad garantizada por la ley y amparada por la Declaración de Derechos.


Las mujeres comprendieron antes que el resto social que patriarcado y capitalismo constituyen un dispositivo de poder que se expandió por todo el planeta y se apropió de la vida. Que sólo habrá democracia si somos capaces de emanciparnos del patriarcado y de toda forma de concentración del poder capitalista.
Feminismo: reivindicaciones y algo más


¿Qué es una mujer? Se preguntó Freud y respondió un “Dark continent”, era su manera de referirse al enigma que no tiene representación en el inconsciente. Años más tarde, Lacan, en el Seminario XX, afirmó que la mujer se inscribe en la lógica fálica, pero no toda. Hay un suplemento en la posición femenina que no tiene inscripción, por participar la mujer de un conjunto abierto que carece de límite.


Emplearemos la concepción de Lacan para describir una política de mujer.


El feminismo es un colectivo de mujeres que designa varias significaciones simultáneamente. Por una parte, refiere a las reivindicaciones concretas de la mujer: rechazo a la violencia hacia el género, la igualdad salarial, reconocimiento del trabajo de las mujeres por fuera del mercado, etc. Hace unos días se presentó por séptima vez un proyecto de ley que busca despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo en el país. La demanda del movimiento de mujeres por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, simbolizado por el pañuelo verde, tomó fundamento en que el aborto, según Amnistía Internacional, es la principal causa de muerte materna en 17 de las 24 provincias y, según Unicef, nacen anualmente casi 3000 bebés de niñas de entre 10 y 14 años. Desde el psicoanálisis consideramos que la maternidad es un deseo, un proyecto y una libertad; una salida posible del Complejo de Edipo, no un imperativo ni el destino obligado para las mujeres. No desear ser madre no es un delito y el aborto nunca debe ser juzgado como un crimen. La iniciativa de este proyecto de ley lleva la firma de 71 diputados de distinto signo político, pero si este tema está en el tapete del debate parlamentario tiene que ver con el feminismo y su lucha.


Sin embargo, las mujeres no están del todo representadas en la lucha reivindicativa, algo desborda y excede ese locus histórico que supieron inscribir. El movimiento feminista afecta los “patrones” mismos del orden social porque se dirige contra la jerarquía, la sumisión y toda forma de explotación sea económica, sexual o de otra índole.


El 8M, la marcha internacional de mujeres desbordó toda medida y cálculo, poniendo en escena algo imprevisible que podemos caracterizar como ilimitado; irrumpió con una desmesura global que determina abordarlo como un nuevo agente político que contamina y reformatea lo común. La categoría política de “multitud”, propuesta por Antonio Negri y Michael Hardt en su libro Multitud (2005) resulta útil para pensar el actual movimiento feminista.


Estos autores conciben a la multitud como una energía colectiva que expresa una potencia generativa constituyente, ilimitada y global. No consiste en reunir individuos aislados, sino en construir de modo cooperativo y sin jerarquías una democracia que, partiendo de la igualdad, maximiza la libertad. Las mujeres piden igualdad asumiendo y expresando en la calle su derecho a ella, disputando el espacio del sentido común machista establecido.


La multitud no tiene un lugar espacial, no es una unidad ni una identidad pero está organizada. Se concibe como un concepto abierto, dinámico, que no puede encontrar una representación basada en una medida porque lo ilimitado excede la representación, es inconmensurable.


Es el producto de una praxis colectiva tejida desde abajo, que muestra la potencia política que tienen las singularidades de expresarse libremente en todas direcciones. Se trata de asambleas, encuentros, talleres, actividades creativas, relaciones o formas asociativas diversas: una comunidad de diferencias que al actuar políticamente conforma una voluntad común. La multitud feminista implica relaciones transversales y una libertad en la acción política en la que coinciden el cuerpo, el pensamiento y los deseos que crecen por proliferación, yuxtaposición y disyunción, en vez de hacerlo por jerarquización piramidal.


Las mujeres fueron capaces de hacerse cargo del deseo de emancipación y están dispuestas a volver a construir lo común estableciendo un límite a la manipulación del poder que distribuye el orden social y asigna lugares. Ellas politizaron el deseo poniéndolo en juego en una ética emancipatoria que interrumpe el orden establecido por el poder.


El feminismo irrumpió como una fuerza intempestiva que causa un movimiento y muestra un camino. Las mujeres nos interpelan y hacen que nos preguntemos: ¿cómo librarnos del patriarcado? ¿Cómo expulsar el fascismo incrustado en nuestro discurso y en nuestros actos?


Una invención efectiva y decidida a luchar contra el poder patriarcal y capitalista ocupó la calle, y puso un límite, un “ajuste de cuentas” en las relaciones entre igualdad y comunidad abriendo una inédita configuración del espacio político, una nueva realidad.


* Psicoanalista. Magister en Ciencias Políticas. Autora de “Populismo y psicoanálisis” y “Colonización de la subjetividad”.

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“¿Por qué hay tanta enfermedad del balero?”

Presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, el senador Pepe Mujica está muy preocupado por lo que ocurre en Brasil con su amigo Lula y por su impacto en la región. En diálogo con PáginaI12 no se privó de ninguna definición sobre ningún otro tema.

 

Cerca de cumplir 83 años el mes que viene y con 14 años de su vida como preso político, el senador José Pepe Mujica ya fue otra vez senador, y también ministro de Agricultura y Presidente en los gobiernos del Frente Amplio que gobierna Uruguay desde 2005. Sigue siendo un protagonista de la política, en el mundo y sobre todo desde su chacra de siempre, en las afueras de Montevideo, donde recibió a PáginaI12

 

–En la Argentina se está debatiendo actualmente la posibilidad de que se apruebe un proyecto de despenalización del aborto. Uruguay lo discutió en 2012, cuando usted era presidente.


–Desde que el mundo es mundo, hay abortos. Cuanto más oculto y menos reconocido lo tenemos, más perjudicamos a las mujeres pobres, castigamos doblemente a las mujeres pobres. El paso a la legalización parte de este primer escalón, primero tenderle una mano social a la mujer si quiere retroceder en la decisión que tome. Si lo dejamos como un fenómeno clandestino, eso es imposible. Es decir, una atención social y psicológica de ayudarla si quiere retroceder. Creo que se terminan salvando más vidas con un procedimiento así de cara, de frente, reconociéndolo, que en el otro, al decir no, el aborto no. Pero sigue existiendo, porque somos hipócritas si no nos enteramos de que existe y que termina en una sociedad de mercado, siendo un estupendo negocio para algunos, y caro. Más claro: las mujeres que tienen la necesidad de abortar y que tienen poder económico van a resolver al problema clínicamente, bien atendidas. Las mujeres que están en el fondo de la sociedad, que tienen problemas sociales, se van a jugar la vida. Por esto nosotros decidimos. Porque no es que me gusta o no me gusta. El problema es que existe. En Uruguay, es una vieja manera de pensar.


–¿Es realismo?


–No se puede tapar lo que existe. Eso nos llevó a que en 1912 hubo un gobierno que le dio el divorcio a la mujer por su sola voluntad, que reconoció la prostitución con carnet de salud y aportes sociales. ¿Por qué, porque me gusta la prostitución? No, no, pero existe, es tan vieja como el mundo. Porque a un gobierno se le ocurra que no existe no va a dejar de existir. El alcohol lo mismo. Allá por 1915 hubo un gobierno acá que no pensó en la Ley Seca como en los Estados Unidos. No: nacionalizó la producción de alcohol de boca para garantizar que fuera un alcohol bueno. De ahí sacaba recursos para atender la salud pública, entre ellos las consecuencias del alcoholismo. Esa filosofía ha estado muy metida en Uruguay: no negar la evidencia de la realidad y tratar de organizarla lo mejor posible. Me considero un humilde heredero de esa tradición. La marihuana, ¿qué, la marihuana es una maravilla? No, es una joda, yo no creo que ninguna adicción sea buena. Si la intentamos legalizar, por lo menos tenemos un elemento de control y le damos un golpe al narcotráfico por el lado de romper el mercado. Hay una cierta armazón en todo: no negar la evidencia de la realidad y aceptándola, tratar de organizarla lo mejor que se pueda para que tenga un costo menor.


–Brasil está viviendo uno de los terremotos políticos de la región más importantes de los últimos años. ¿Qué impacto cree que puede tener en la democracia brasileña y en la región el escenario posible de que le prohíban postularse a un candidato como Lula, que podría ser electo con más de 60 por ciento?


–No lo puedo medir, pero no es la primera vez que Brasil hace dibujos de terror. Hay que recordar el suicidio de Getúlio Vargas. Curiosamente debe ser el pueblo más alegre de América Latina, un pueblo de samba, hermoso, mestizo. Si en la Argentina pasaba lo de Lula era un incendio. Daban vuelta Buenos Aires. Eso por las tradiciones que tiene el pueblo argentino. Brasil no es así, es distinto, no tiene esa tradición de luchas colectivas, de masas, de múltiples organizaciones sociales que se mueven. ¿En qué desemboca? No sé. Porque si han hecho tanta barbaridad (hay que recordar lo de Dilma y eso), no parece que tengan espíritu de detenerse así como así. De todas maneras no la van a tener fácil. Parte de la opinión a favor de Lula es la consecuencia sociológica de las reformas conservadoras que están metiendo. Lo meten a Lula en cana, pero los efectos de las reformas conservadoras los siente la gente. Y la gente se expresa políticamente. El PT, a la caída de Lula estaba hecho pelota. Y el PT sin Lula es muy poco, pero con Lula es mucho porque es un símbolo que está nucleando todo eso.


–¿Cuál es su enfoque sobre el tema de la corrupción?


–El fenómeno de la corrupción ha golpeado por toda América latina, pero existe en el mundo entero. Pero es una cosa curiosa, porque en América Latina nos destripamos. Entre otras cosas rompemos todas las empresas. La Volkswagen, la empresa de fabricación de autos más grande del mundo, se mandó una joda de carácter sideral, no hay nadie en cana, y sigue facturando autos. Paga multas. A la banca Morgan la vacunaron con 3 mil, 4 mil millones dólares de multa. Pagan y a otra cosa. Y así sucesivamente. Nosotros destrozamos todo y una empresa (lo digo yo que, tengo una visión socializante) es también una construcción social. Si las pocas que tenemos las dejamos destrozadas, ¿a quién favorecemos? A las multinacionales de afuera. Yo preferiría no matar a la empresa porque la empresa es un esfuerzo colectivo, y una acumulación de conocimiento, de experiencia, de funcionamiento, romper eso es un disparate.


–Este fenómeno de la corrupción es interesante porque atraviesa a izquierda y a derecha por igual y hoy parece ser una preocupación de toda la sociedad. A riesgo de parecer ingenuo, ¿cómo se combate la corrupción?


–Si se está sembrando la imagen de que triunfar en la vida es tener plata y eso es lo que estamos vendiendo como un modelo, y triunfador es el que gana mucha plata, ¿qué nos vamos a asustar de la corrupción? ¡Es una consecuencia del modelo que estamos planteando y se lo planteamos a todas las clases sociales! Y el gurí que nace en la pobreza y sale de caño, está enfermo de lo mismo. Y el burócrata que tiene un puesto importante en el Estado está enfermo también de lo mismo. Es una consecuencia de esta cultura, no hay que asustarse. Entonces, recogemos lo que sembramos. Ahora bien, no sembramos una sociedad de santos, no nos preocupamos por una sociedad solidaria. Tácitamente nos preocupamos por una sociedad de “Hacé la tuya, y mirá que con eso vas a hacer más feliz”. Acá hay un problema de filosofía de la vida.


–¿Cuál sería?


–El capitalismo necesita que estemos ambicionando, queriendo, comprando cosas nuevas y deseando. Generar deseos. Paralelamente a esto tenés que hacerte esta pregunta: ¿por qué hay tantos psiquiatras? ¿Por qué tanta enfermedad del balero? Parece que entramos en el siglo de las enfermedades neuronales, lo que está demostrando que algo anda mal. “Pobre es el que necesita mucho” es la vieja definición de Séneca. O la definición de los aymara: “Pobre es el que no tiene comunidad, el que está condenado a estar rodeado de soledad.” Este ideal de vida que significa comprar más que está planteado, y que el éxito depende de la riqueza, no tiene fin y quedan por el camino los afectos, porque para cultivar los afectos se necesita tiempo.


–¿Por qué usted habla cada vez más del tiempo?


–Las relaciones personales necesitan tiempo. Los afectos (porque el ser humano es muy emotivo: primero sentimos, después pensamos) necesitan tiempo. Pero si el tiempo de nuestra vida se gasta en la lucha por tener dinero para pagar las deudas que tenemos, ¿qué tiempo tenemos para nuestros afectos? “Yo no quiero que a mi hijo le falte nada”, ¡pero le faltás vos, que no tenés tiempo jamás de salir con tu hijo! ¿Qué querés, sustituir los afectos con juguetes? Las cosas no van por ahí. Porque las cosas inertes no emocionan. Las emociones son consecuencia de las cosas vivas. Esto es tan elemental que tácitamente todo el sistema nos lleva por un camino que es muy contrario a nuestro sentir. En realidad cuando comprás, no comprás con plata. Comprás con el tiempo de tu vida que tuviste que gastar para tener esa plata. Ojo, yo no hago apología del atorrantismo. Toda cosa viva tiene necesidades materiales y si tienes necesidades materiales, hay que trabajar para enfrentarlas, y el que no trabaja está viviendo a costilla de alguno que trabaja. Pero la vida no es solo trabajar. Acá hay un concepto de límite que nos hace perder esta civilización. Hay un tiempo para trabajar. Pero la vida no se hizo solo para trabajar. La vida tiene sentido para vivirla porque es lo único que se nos va. Gasto tiempo para tener plata para comprar. Pero no puedo ir al supermercado a comprar tiempo de vida. Por eso el concepto de límite, el viejo concepto griego, “nada en demasía” es parte de defender la libertad. Porque, ¿cuándo sos libre? Cuando estás sometido a la ley de la necesidad no sos libre. Sos libre cuando tenés tiempo que lo usás en lo que a ti te gusta y a ti te motiva.


–Quiere decir que la cultura del consumismo fue más arrolladora que la comunicación de una cultura?


–¡Por supuesto! La otra es de la academia. Es la que podemos decir en el devenir. Pero la cultura consumista golpea todos los días en el seno de los hogares, de la mañana a la noche y prácticamente estamos inmersos. Y eso es funcional al sistema. El sistema necesita que estemos debiendo, que tengamos cuotas que pagar. Y necesita que andemos desesperados porque no nos alcanza y cada vez tenemos que comprar más, porque somos agentes de mercado. Y los economistas se agarran la cabeza si no marcha ese mercado interno. Pero esto tiene una onda, tampoco la derecha la va a satisfacer, la va a explotar. Ya vendrá el reflujo, es inevitable. Yo creo que es pendular, y si tuviera que esquematizarlo hay tiempos que parece que son más bien de acumulación, y tiempos donde la prioridad la tiene el reparto: ninguno son definitivos ni eternos. El gran problema que tenemos los latinoamericanos es que por llegar tarde a la fiesta del capitalismo, tenemos las venas abiertas. Es decir, buena parte de nuestros períodos de eventual prosperidad, se nos va para afuera porque necesitamos recurrir a la inversión directa extranjera, después tenemos que pagar la amortización y la ganancia, aparte de los desequilibrios que se nos pueden dar en el comercio. Tenemos poca capacidad de generar ahorro con el esfuerzo propio porque estamos prisioneros de nuestra propia cultura y esa cultura nos hace también como países, eternamente demandantes. Sin darnos cuenta queremos vivir como el primer mundo, estamos como admirando el consumo del primer mundo, pero no somos. Porque ellos acumularon mucho, saqueando África, saqueando a la India. Hay una historia, 200 años atrás nosotros estuvimos ahí en el pelotón de los saqueados.


–¿Hay una crisis de sucesión de los líderes fuertes?


–Los hombres trascendentes son muy importantes pero a la larga no pueden sustituir a las formaciones políticas. Si uno tiene la humildad estratégica de reconocer que vamos pasando, que la lucha es eterna y permanente, y que es en el fondo por mejorar la civilización humana, no solo por una cuota de poder, se da cuenta que tiene que contribuir a crear la rueda de la historia y esos son colectivos que quedan luego de nosotros. El mejor dirigente no es el que hace más, o el que ladra más, o el que tiene el letrero más grande, o marquesina, o aplausos, o reconocimiento. No: el mejor dirigente es el que deja una barra que lo suplante con ventaja, porque la vida se nos va y las causas quedan, y el camino queda. Porque la lucha no es ni siquiera coyuntural, la lucha es el camino eterno de la vida.


–¿Produzca un triunfo o produzca un fracaso?

–Nunca hay un triunfo total, porque tampoco nunca hay una derrota total. Y porque además antropológicamente somos gregarios. Solos somos insignificantes, por poderosos que nos parezca que somos. Hay que detenerse un poco en las consecuencias de ser gregario. La construcción de la civilización humana es la herencia más grande que recibimos cuando nacemos. Desde aquellos que descubrieron el fuego y la rueda, hasta los que han descubierto la biología molecular. Cuando nacemos recibimos sin darnos cuenta la herencia de ese formidable esfuerzo intergeneracional. Quiere decir que lo que se ha acumulado es la destilación de generaciones que nos llega a nosotros y eso es construcción colectiva. ¿Eso va en contra del individuo? No, es lo que ampara al individuo. Lo colectivo es lo único que permite que el individuo no esté en soledad y enfrente a la vida con otras posibilidades. En el derecho antiguo, en las tradiciones antiguas, después de la pena de muerte, la pena más rigurosa era que te expulsaran de la comunidad porque tenías que salir a vivir en un mundo feroz, sin respaldo colectivo. Esta etapa de la civilización trata de atomizarnos. Vivimos en la megalópolis, a veces en un bloque de apartamentos donde ni nos saludamos con los vecinos. Es el imperio de la soledad en el medio de la multitud. Porque cuanto más solos estemos, más manejables somos. Uno tiende a creer que somos nosotros, que “he logrado esto por mi esfuerzo personal”... No quiere decir que el esfuerzo personal no tenga importancia, claro que la tiene, la tiene siempre que esté el cosmos colectivo que nos rodea. Yo tengo compañeros en pila, pero si me da un ataque cardíaco, preciso un cardiólogo, y eso me lo da la sociedad. Si salgo con la Fusca y se me rompe, tendré amigos pero necesito un mecánico que lo entienda. Todo eso es la sociedad. No podríamos vivir sin eso. Pero sin embargo esto lo olvidamos. Esto es tan elemental que rompe los ojos. Por eso hay que construir cuestiones colectivas. Pero también hay otra cosa: cambiar el mundo no es changa eh, tiene algunos inconvenientes, y a veces nos han costado caro. Pero es como una avenida que pasan autos, y autos van y vienen y es un loquero. No podemos evitar que pasen autos, pero tenemos que aprender a cruzar la avenida sin que los autos nos pisen. La avenida es la vida. El cruce es el grado de independencia que tenemos acá. Si tenemos conciencia, la lucha es por que esta sociedad demandante no nos lleve del hocico. Porque creo, y este es un problema que tiene que incorporar la izquierda (o eso que llamamos izquierda, que llamamos progresismo, llamémosle como quieran): no alcanza con el desarrollo económico. Hay que entrarse a preocupar por la felicidad humana, porque esta vida se nos va.


–En 2016 usted señaló que “si a la izquierda le toca perder terreno, que lo pierda y aprenda” En este marco, ¿cuáles cree que son las “lecciones” que la izquierda tiene que aprender en el proceso político que viene?


–El duelo derecha-izquierda compone la historia humana, es un devenir constante. La forma que toma es contemporánea, pero es la cara eterna de la humanidad ese duelo. Triunfar en la vida no es llegar a un objetivo. Triunfar en la vida es levantarse y es volver a empezar cada vez que uno cae. Entonces, si la lucha es continua, tiene que ser colectiva porque solo lo colectivo se hereda. Pero además, los errores y la falta de humildad de creernos tan soberbios de creer que tenemos la verdad absoluta revelada y que somos absolutamente imprescindibles, y perdemos capacidad de negociación entre nosotros mismos y nos atomizamos. La gente de izquierda tiende a dividirse por ideas y la gente de derecha tiende a juntarse por intereses. La gente de izquierda es demasiado poética, la otra es demasiado realista. Para enfrentar eso hay que juntarse, colectivos grandes. Para lograr colectivos grandes, hay que aprender a transar con las diferencias y lograr puntos medios. Pero somos frecuentemente, tan soberbiamente intelectuales que dejamos por el camino a todos los que dijeron y queremos cosas cuadraditas, perfectas que solo están en el esquema de nuestra cabeza. La vida no es así. Y reventamos las fuerzas que pueden servir para enfrentar los desafíos que nos pone la grosa unidad de la derecha (que tiene sus contradicciones y a patadas también), pero tiene un instinto superior porque tiene intereses que custodiar. Creo que ha sido una constante.


–Hay un concepto que usted repite. Se lo cito: “Inventamos la república con la idea de que los hombres somos iguales, por lo menos ante la ley”.


–Todos sabemos que hay algunos que son mucho más iguales que otros. El que tiene mucha guita tiene abogados mucho mejores. Pero igual es una afirmación de principios que hay que defenderla. Debiera ser un camino ideal por el cual luchar. Los defectos que tiene no quieren decir que tengamos que volver al absolutismo. No merece ser despreciado, hay que defenderlo. Pero me parece que los que rengueamos por la parte izquierda o los que tenemos sentimientos solidarios no debiéramos desligar nunca nuestra forma de vivir y vivir como viven la mayoría de nuestro pueblo y no como viven las minorías privilegiadas.


–¿Cómo sería en la práctica?


–La izquierda tiene que cultivar una conducta. A la mesa ubérrima a la que nos invitan los señores por urbanismo a veces tenemos que concurrir y sentarnos, pero no es nuestra mesa. Nuestra mesa es la mesa común y corriente del pueblo común y corriente. Hay que vivir como se piensa, porque de lo contrario terminamos pensando como vivimos. La izquierda del futuro debe defender eso y debe preocuparse de esto. Yo no puedo cambiar la realidad de muchísima gente que está muy jodida, y si no lo puedo hacer, tengo que vivir a tono como vive la mayoría de la gente de mi sociedad. Porque eso es la República, eso es el republicanismo. Entonces yo he dicho, a los que les guste mucho la plata hay que correrlos de la política. En la política hay que buscar gente que viva con sencillez, con sobriedad. No quiero usar nunca más la palabra austeridad porque dejan a la gente sin laburo y a eso le llaman austeridad. Muy frecuentemente se pierde esa frontera. Y cuando sos referente no podés cometer esos errores porque el hombre de la calle ve esas cosas. Y si perdemos la confianza de la gente que defendemos, somos unos impostores. No creo que haya que ser monjes cartujos, no, pero hay que vivir como el pelotón de la sociedad, como la inmensa mayoría. Y ser coherente con un discurso que apunte a la igualdad, a la distribución, a la equidad, y que no puede solucionar todos los problemas, pero que los tiene que expresar. Yo creo que frecuentemente la izquierda en América Latina se equivocó en ese camino. Te tienden la alfombra roja, te ponen la corneta, te ponen toda una serie de instituciones que vienen del feudalismo, te las meten en los gobiernos, y creo que eso es una trampa. Soy desconfiado viejo, allá por la época de Nikita Jrushchov fui a la Unión Soviética y me llevaron a un hotel. Había unas alfombras que me hacían cosquillas en los tobillos y yo me hago la pregunta:“¿Para qué hicieron un hotel con este lujo en una revolución proletaria?” Ya no me gustó. Y empecé a mirar y me di cuenta que empezaba a haber una clase acomodada. Guarda: la forma de vivir también tiene que ver con lo que terminás pensando. Pero además esto se toca con la libertad: si no andás en la vida liviano de equipaje, tenés que preocuparte después de una cantidad de cosas materiales. Todo es complicado y difícil. Muchos sirvientes, que te afanan esto o lo otro... Dejá, si se puede vivir con enorme sencillez tranquilo. La sobriedad y la sencillez en el fondo son una terrible comodidad.

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El Salvador libera a una mujer condenada a 30 años por aborto


Teodora Vásquez, que fue sentenciada por homicidio agravado, ha cumplido diez años de cárcel

Teodora Vásquez siempre dijo que había sufrido un aborto espontáneo cuando estaba trabajando como limpiadora en un colegio. Un empleado del centro, que halló al feto en los baños, denunció que había sido intencionado y, todavía con la hemorrágia, se la llevaron detenida. Vásquez, que hoy tiene 34 años, fue condenada a 30 años de prisión por el homicidio agravado de su hija en El Salvador, que prohíbe la interrupción del embarazo en cualquier situación. Hoy, tras años de movilización de ONG y activistas de todo el mundo y tras las sucesivas críticas de la ONU, el Gobierno de El Salvador le ha conmutado la pena. Ha cumplido más de una década entre rejas. Una situación en la que —conocidas como "las 17"— aún permanecen más de una treintena de mujeres en el país centroamericano, con una de las legislaciones más restrictivas del mundo.


"Me siento muy contenta de regresar nuevamente con mi familia. Durante 10 años y siete meses estuve separada de ellos", ha dicho Vásquez visiblemente emocionada a la salida del penal de Ilopango, una cárcel de mujeres y uno de los centros penitenciarios más masificados del país. "Estoy ilusionada por seguir luchando por otras compañeras que están presas injustamente. Sé que mi esfuerzo ha valido la pena y estoy muy contenta por estar de nuevo con mi familia", ha declarado mientras se abrazaba a sus familiares y amigos, que se agolpaban para recibirla. Vásquez tiene un hijo que ha cumplido 14 años al que apenas ha podido ver durante sus años en prisión.


La Corte Suprema de Justicia y del Ministerio de Justicia y Seguridad (CSJ) del país centroamericano no ha precisado en qué fecha decidió la excarcelación de Vásquez, cuyo caso ha visibilizado la situación de las mujeres —sobre todo de las más pobres y vulnerables— en El Salvador. De hecho, hace apenas dos meses, un tribunal de San Salvador ratificó la pena de 30 años de prisión que había dictado en 2008. Sin embargo, en el fallo que dispone su liberación, la CSJ determina de manera unánime que “existen razones poderosas de justicia, equidad y de índole jurídicas que justifican favorecerla con la gracia de la conmutación”. La resolución del juzgado de San Salvador que cumplió con la orden de liberar a Vásquez, indicó también que la Corte consideró que "la prueba científica no permite determinar ninguna acción voluntaria que condujera a la muerte de la criatura que estaba gestando".


El caso de Vásquez, que ha argumentado que sufrió una emergencia obstétrica no atendida y que su juicio, que asistieron activistas y expertos en todo el mundo, estuvo además plagado de irregularidades y ha suscitado una enorme atención internacional. A su última vista asistieron un buen número de ONG y activistas globales que han exigido a El Salvador que revise su legislación sobre el aborto. También la ONU ha reclamado en múltiples ocasiones al Gobierno salvadoreño que modifique la normativa que prevé penas de entre ocho y 50 años de cárcel cuando, como en el caso de Vásquez, se considera homicidio agravado. O al menos que, mientras se abre el debate de la reforma, aplique una moratoria a las penas, como pidió hace unos días la relatora especial sobre ejecuciones extrajudiciales de la ONU, Agnes Callamard, que ha alertado de que genera muertes arbitrarias atribuibles al Estado.


Con esa presión internacional de fondo y algunos casos similares al de Vásquez, han hecho que el gobernante Frente Farabundo Martí abra el debate sobre la legislación. En octubre de 2016, propuso al Congreso la despenalización del aborto en los casos de violación, riesgo de muerte de la mujer o inviabilidad fetal. Mientras, la oposición ha pedido incrementar las penas hasta los 50 años de prisión.


"Continuaremos luchando por la revisión de las 30 mujeres encarceladas por las mismas causas”, ha afirmado Morena Herrera, histórica del movimiento feminista americano y una de las líderes de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto, que ha acompañado a Vásquez desde hace años. "La conmutación de la pena de Teodora es importante porque le permite regresar a su familia; sin embargo, no es suficiente porque no reconoce su inocencia. Es por ello que se realizarán acciones judiciales para demostrar que no cometió ningún delito y se le concedan medidas de reparación para su reinserción en la sociedad”, avisa.


Como El Salvador, otros países como Nicaragua, Honduras, Haití, Surinam, Andorra y Malta prohíben el aborto en todos los casos. Un veto total que, según distintos estudios, no solo no reduce el número de interrupciones del embarazo sino que las mueve a la clandestinidad y las hace más inseguras; un enorme riesgo de salud pública que provoca cada año miles de muertes.

 

San Salvador / Madrid 15 FEB 2018 - 18:10 COT

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Lunes, 07 Agosto 2017 06:40

Malditas brujas

Malditas brujas

El cardenal Daniel Sturla volvió a atacar el manual de la Anep para el abordaje de la educación sexual en inicial y primaria, porque la “orientación asumida por el material supone una imposición subrepticia”.

 

 

La reacción tenía que llegar. Una llovizna impertinente de frases y adjetivos lápida los rostros y espíritus de las miles, mujeres en su mayoría, que el último 8 de marzo mostraron su rechazo –de siglos– hacia la violencia patriarcal y machista. Tantas mujeres no deben tener razón, en particular si son jóvenes y desenfadadas, si no encajan en los moldes opresivos de la obediencia, si disfrutan de la vida y de sus cuerpos.

 

Una mirada a vuelapluma de lo que sucede en la región muestra el tono de las reacciones. No sorprende que algunos connotados dirigentes de las “nuevas derechas”, tan parecidas a las tradicionales del sermón y la espada, utilicen los medios de comunicación para equiparar el aborto con los femicidios.

 

En plena campaña electoral, el candidato macrista en la provincia de Buenos Aires, Esteban Bullrich, hizo comparaciones indebidas en su campaña contra el aborto: “Ni una Menos si hay una beba adentro, porque también la estás matando”. ¿Serán equiparables los empalamientos de mujeres jóvenes en el norte argentino a la decisión siempre difícil de interrumpir el embarazo, que siempre deja secuelas en el alma y en el cuerpo? ¿Qué se busca con semejante comparación?


Días después otro candidato, pero del partido de Sergio Massa, descerrajó: “Creo que la mujer embarazada no es dueña de su cuerpo”. No tuvo la osadía de explicar quién debe ser el propietario (¿acaso el procreador?), cuando nuestras sociedades están atiborradas de padres ausentes y abandónicos que los estados no fuerzan a cumplir con los deberes de su paternidad. Que se sepa, no hay padres presos por no atender a sus hijos, aunque hay mujeres procesadas –y encarceladas– por abortar.

 

Mucho más lejos fue la diputada chilena Claudia Nogueira, del partido pinochetista Udi, quien votó en contra de la despenalización del aborto en tres causales, aunque reconoció haber abortado. Chile es uno de los nueve países en el mundo que criminaliza el aborto en todas sus modalidades, mérito que comparte con Ciudad del Vaticano, Malta, Nicaragua, El Salvador, República Dominicana, Honduras, Haití y Surinam.

 

La ley que se votaba proponía aceptar la interrupción del embarazo para evitar un peligro para la vida de la mujer cuando el embrión o feto padezca una alteración estructural congénita o genética de carácter letal, o cuando el embarazo es producto de una violación. Sin embargo, Nogueira afirmó que su aborto fue “por causa de salud materna”, un derecho que le negó a las demás chilenas que seguramente no pueden pagarse un aborto en condiciones de seguridad como el que ella misma se hizo.

 

LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

 

El cardenal Daniel Sturla volvió a atacar el manual de la Anep para el abordaje de la educación sexual en inicial y primaria, porque la“orientación asumida por el material supone una imposición subrepticia”.

 

Para apoyar su tesis, Sturla comentó un fragmento del manual que llama a los docentes a “comunicar a las familias que la educación sexual es un derecho de los niños, niñas y adolescentes, por lo cual los padres no pueden permanecer indiferentes a dicho derecho, aun cuando no coincida con sus valores y creencias”.


Según dijo el sacerdote en su audición radial, el Estado debe defender el derecho de los padres a decidir sobre la educación sexual que reciben sus hijos. Por eso las autoridades no deben “ponerse en el lugar de los padres y darles a esos chicos una educación que no es la que su familia considera conveniente”.

 

El prelado criticó también la “ideología de género” que, en su opinión, es el fundamento ideológico de la propuesta de la Anep, y trajo a colación dichos del papa Francisco en los que asegura que la escuela les enseña que “cada uno puede elegir el sexo”. La razón de esa elección, según la máxima autoridad eclesiástica, se debe a que los libros de texto promueven una “colonización ideológica” que los impele a tomar ese camino.

 

Sturla fue más lejos que su santidad, al asegurar que la ideología que critica “no condice con la Constitución” y que puede llegar a “dominar en la educación afectivo-sexual de nuestros niños”.

 

Los que tenemos hijos sabemos que sería muy extraño que un adolescente optara por prácticas sexuales determinadas luego de leer un manual escolar o liceal, o de atender las recomendaciones de sus docentes o padres. Las más de las veces nos enteramos de sus prácticas después de cierto tiempo, porque, aunque a sus santidades les parezca pecaminoso, los chicos y las chicas no siguen prescripciones sino que atienden a sus deseos. ¿Debemos volver a reprimir el deseo, mortificando los cuerpos indóciles o irreverentes?

 

La tal “ideología de género” tuvo en el papa Benedicto XVI a uno de sus mayores detractores. Cuando fungía como cardenal, Joseph Ratzinger publicó el libro La sal de la tierra, en el que sostiene que el ser humano no debe rebelarse, sino acatar un supuesto mandato de la naturaleza. En su opinión, reconocer la libertad de elección sexual es tanto como pretender “liberar al ser humano de su biología”. En otros trabajos sostiene que la ideología de género pretende que el hombre (se debe suponer que el concepto las engloba a ellas) se libere de las “exigencias de su propio cuerpo” y se construya a sí mismo como “un ser autónomo”.

 

Una de las mayores ofensivas en esta dirección es la que viene realizando en Brasil la llamada Escuela sin Partido, que establece una clara diferencia entre educar e instruir. En su página web (escolasempartido.org/) señalan que el profesor debe trasmitir conocimientos de forma neutra, porque la educación es responsabilidad de la familia y la Iglesia, mientras los profesores deben limitarse a instruir (La Jornada, 29-IX-16).

 

En ese sentido, hablar de los derechos de las mujeres o de los femicidios es tanto como imponer una “ideología de género” en las escuelas. Todo lo que sea desviarse de la asignatura se considera adoctrinamiento, que podría ser tipificado –en virtud de lo que defiende el movimiento en Brasil– como crimen de “acoso ideológico” y abuso de autoridad.


Esta concepción del mundo considera que los alumnos no tienen capacidad para formar sus propias convicciones y que deben estar sujetos a la autoridad paterna, eclesial o de docentes “instructores”. Son fieles al concepto de creatura, que defiende fervorosamente Ratzinger, definido como niño de corta edad o “persona adulta que deja ver la ingenuidad o inexperiencia propias de un niño”, según la acepción de la Real Academia.


Hay que entender a los curas, antes que juzgarlos. Los seres humanos somos como niños, seres incompletos que deben ser llevados de la mano por los que saben. Por eso la imagen del rebaño y del pastor ha calado tan hondo en esa colectividad. Al no ser seres completos y conscientes de nuestros actos, no podemos ser autónomos, ni disponer de nuestros cuerpos, ni tomar decisiones importantes en nuestras vidas sin el concurso de guías espirituales.

 

Si las “exigencias del propio cuerpo”, como aduce Ratzinger, me inducen a prácticas sexuales diferentes a las que ellos consideran adecuadas, el único camino es la confesión y el consejo del sacerdote.

 

Alguien puede pensar que se trata de un intento nostálgico de retornar a un orden perimido hace ya mucho. En tiempos de honda confusión y de cambios imprevisibles, las instituciones que son abandonadas por millones de fieles intentan meterle miedo al rebaño para paralizarlo, que es el mejor camino para salvaguardar los privilegios terrenales de los iluminados que saben mejor que nosotros lo que son nuestros deseos más íntimos.

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“La educación sexual protege a los niños”

La fecundidad adolescente se redujo un 55 por ciento en siete años. Fue la consecuencia de un programa basado en la educación sexual desde los cinco años, los centros de salud amigables para adolescentes y un apoyo para que no abandonaran los estudios. Como efecto inesperado, también bajó el número de abortos. Aquí, el detalle del plan y la posibilidad de replicarlo en la Argentina.

 

Partiendo de la base de considerar al embarazo en la adolescencia como un problema de desigualdad que afecta la salud, el bienestar y las oportunidades de la vida de mujeres y hombres jóvenes, así como de sus hijos e hijas, el gobierno laborista del Reino Unido desarrolló un plan para reducir a la mitad la alta tasa del país. Alison Hadley, la encargada de llevar adelante la Estrategia de Embarazo Adolescente durante diez años estuvo en Buenos Aires, invitada por Unicef, para contar la experiencia. Educación sexual desde los cinco años, centros de salud amigables para adolescentes y apoyo para que no abandonaran los estudios fueron los tres pilares que hicieron posible que el objetivo fuera incluso superado y que se redujera también la tasa de abortos. Aquí, el relato de la experiencia.


–Usted es enfermera, ¿qué situaciones atendía?


–Me entrené como enfermera general en el hospital. Después trabajé como enfermera de comunidad en familia, en Inglaterra se llama visitante de salud. Abarca mujeres embarazadas y niños hasta cinco años. E en ese rol trabajé con muchas madres adolescentes y me di cuenta de que era muy evidente el aislamiento, la pobreza, muchas cuestiones que no eran tenidas en cuenta.


–¿En qué ciudad trabajó?


–En Londres. Lo que noté tanto en jóvenes hombres como en mujeres, es que no tenían posibilidad de elección, que la educación sexual no era suficiente y que muchos tenían miedo de ir a un adulto a pedir más información. A partir de ese trabajo me di cuenta de que quería formarme como enfermera especializada en anticoncepción. Trabajé en una organización no gubernamental para jóvenes, especializada en educación sexual. Después me convertí en su gerenta de políticas y cuando el gobierno laborista asumió, como nosotras teníamos una estrategia para embarazo en la adolescencia, entré en el gobierno para poder implementar esta estrategia.


–¿Cuándo se desarrolló y en qué consistió la Estrategia de Embarazo Adolescente?


–El gobierno laborista fue elegido en 1997. El enfoque que tenía era trabajar sobre la inequidad y exclusión social. Identificaron el embarazo en la adolescencia como uno de los factores clave en la exclusión y la inequidad. Entonces decidieron analizar el tema y verlo desde diferentes puntos de vista. Tardamos 18 meses para desarrollar la estrategia. El motivo para desarrollar esta estrategia es que Inglaterra, comparada con otros países de la región, tenía altas tasas de embarazo adolescente. El gobierno laborista se dio cuenta de que tenía que cambiar esa situación. Lo primero que hicimos fue analizar los motivos para esas tasas altas. Se identificaron tres razones principales. Una, conocimiento muy pobre sobre cómo funciona el cuerpo, la fertilidad; discusiones pobres sobre relaciones y sobre ser padres. El segundo factor fue que los jóvenes recibían mensajes confusos. Si bien veían sexo por todas partes, tenían vergüenza de hablar con amigos y padres sobre el tema y estaban ansiosos por conseguir anticonceptivos.

Era una mezcla entre sentirse presionados por los mensajes de los medios de comunicación por tener sexo y tener miedo a consultar sobre el tema. El tercer factor era que muchas zonas donde había desempleo, baja expectativa de crecimiento, de progreso social, las adolescentes iban derivando hacia el embarazo temprano. Analizamos los motivos y vimos la evidencia para lo que podría llegar a ser una estrategia exitosa. Entonces una de las claves era tener acceso fácil a servicios de anticonceptivos amigables para los jóvenes y mejorar la educación sexual y la educación de relaciones. Todos los jóvenes necesitan esto, pero los que tienen bajo nivel de aspiraciones necesitan más apoyo para quedarse en el colegio y seguir adelante. Los jóvenes necesitan los medios y la motivación para quedarse en la educación. Tienen que ver un motivo y algo que ganar en quedarse en la escuela: para el empleo, para su futuro. Se armó la estrategia alrededor de esas temáticas.


–¿Y así lograron bajar la fecundidad adolescente en un 55 por ciento?


–Entre 1998 y el 2015 se redujo en un 55 por ciento.


–¿Cuál era la tasa y cuál es la que tienen?


–En 1998, 46,6 por mil mujeres, de 15 a 17 años. Y en 2015, 19,7 por mil.


–¿Solo en Londres o en todo el país?


–En todo el país. El objetivo fue reducir a la mitad y lo superamos. Era algo que muchas personas pensaban que no se iba a poder lograr. Mucha gente creía que era así como era Inglaterra y que no iba a cambiar, pero nosotros probamos que si se dan las opciones sí se puede hacer el cambio. Y después la gente empezó a creer. Pero se dio a largo plazo. Hicimos enfoque en cualquier embarazo, resultara en nacimiento o aborto. El objetivo fue reducir a la mitad cualquier tipo de concepción.


–¿Se basan en la idea de que la adolescencia no es buen momento para el embarazo?


–Sí. Encontramos que la mayoría de los embarazos no fueron planeados. Que les era muy difícil continuar la educación y como no podían tener educación esto siempre llevaba a que tuvieran empleos de bajo sueldo. Y los padres varones jóvenes también sufrían esto. Hay muchas depresiones en madres jóvenes. Y para los chicos hay mayor tasa de mortalidad infantil y desarrollo en la edad temprana más pobre cuando son hijos de madres adolescentes.


–Muchos embarazos no eran planeados, ¿tenían la información de cuántos eran producto de abuso o violaciones?


–Eran resultado de explotación sexual, abuso, abandono. Chicos que habían tenido una vida difícil. Esos chicos que venían de historias complicadas tenían menor sentido de control sobre su persona y su destino. Cuando analizamos en detalle las razones principales vimos que eran la pobreza y el mal desempeño, ausencia, en el colegio; de 11 a 14 años, era una etapa crítica en la educación.


–Una de las estrategias era que recibieran educación sexual. ¿Cómo llegó concretamente la educación sexual a la escuela?


–Teníamos un plan de acción muy claro, con un objetivo de diez años para reducir a la mitad la tasa. Había una unidad nacional de embarazo adolescente, que todos los departamentos del gobierno financiaban porque esto debía ser solucionado por todos, no solo por salud. Teníamos además coordinadores regionales de embarazo adolescente y le dábamos fondos a los gobiernos locales para que tuvieran un coordinador de embarazo adolescente y para establecer una junta de cooperación entre escuelas, ongs, áreas de salud y de trabajo social. Esa unidad nacional orientaba y establecía clínicas amistosas para los jóvenes. También ofrecíamos guías para trabajadores jóvenes que trabajaban con adolescentes. Y se le pidió a todas las áreas que implementaran este tipo de orientación en todos los niveles, en los colegios, en los centros de salud, etc. A nivel nacional dimos financiación para la capacitación de maestros sobre este tema. Y pedimos a nivel local que los gobiernos priorizaran los colegios que tenían estos chicos que estaban en situación de riesgo y que buscaran a los mejores profesores para que trabajaran ahí.


–¿Desde qué edades?


–Desde chicos de cuatro a cinco años hasta 16, 17 años de edad.


–En las escuelas ¿este era un contenido transversal o había una materia específica o un taller?


–Hay un programa que se llama Educación social y personal y dentro de esa área hay una materia que se llama Educación social y de relaciones, que se vincula no solo a esto sino a la educación sobre alcohol, drogas...


–¿Es una materia que tienen todas las semanas?


–No. Eso sería el ideal, que tuvieran un tiempo planeado en todo el año en la currícula. Pero no se logró hacer que fuera obligatorio. Sí se les daba la guía y el entrenamiento para maestros pero no era obligatorio.


–¿Con qué regularidad se daba?


–No teníamos los datos para saber precisamente qué estaba haciendo cada colegio. Pero todos los colegios había un profesor entrenado y había una orientación central y la idea era que ellos cumplieran con eso. Pero si lo hubiésemos hecho obligatorio desde el principio, seguramente hubiésemos obtenido reducciones de las tasas mucho más rápido.


–¿Desde cuándo es obligatorio? ¿No hay ley de educación sexual?


–Recién ahora se sancionó la ley. Nosotros decíamos a las escuelas que esperábamos que dieran educación sexual. No era opcional, debían darla pero había muy poco detalle de cómo se debía implementar. Había una guía.


–Algunos harían una clase y otros mucho más.


–Sí, permitía una variación bastante grande. Y a través de esta junta cooperativa que había en los gobiernos locales, se alentaba a los colegios para que brindaran buena educación sexual.


–¿Ningún colegio podían negarse, con algún argumento religioso o diciendo que los padres no querían?


–Los colegios no podían no hacer nada. Pero podían hacer poco.


–¿Hubo resistencia de algunos sectores, cómo fue recibido el programa?


–En Inglaterra encontramos una parte de los medios de comunicación que fueron bastante hostiles a esta estrategia. Por ejemplo titulaban: “El gobierno introduce educación sexual para chicos de cinco años”. Eso preocupaba a los padres, ponían nerviosos a los colegios. Entonces lo que tratábamos de hacer era decir a los colegios y a los padres que la educación sexual protege a los niños. Y que nadie estaba enseñando a los chicos de cinco años a tener sexo, se estaba hablando de relaciones, de amistades, de entender tu cuerpo, de lo que es apropiado y lo que no es apropiado al interactuar, y también dejamos bien claro que no había ningún tipo de evidencia de que la educación sexual alentaba a los chicos a tener sexo. Entonces tuvimos que hacer este trabajo extra. Y ahora creo que la gente entiende, creo que por eso ahora el gobierno lo ha hecho obligatorio.


–Entonces, se basaron en el trabajo en las escuelas y en centros de atención de salud amigables para los y las adolescentes.


–Sí, eso era muy importante tener los dos pilares. La educación en la escuela pero también estos centros, dentro de la escuela o fuera, pero que le dieran el marco de confidencialidad para que ellos pudieran hacer cara a cara preguntas a personas que los pudieran aconsejar. Se puede tener una educación sexual muy buena pero sin anticonceptivos a disposición no serviría.


–La tercera cuestión era ayudarlos a tener un proyecto de vida, ¿cómo hicieron eso?


–Apuntalamos la estrategia de la educación sexual con el extender y sostener la educación. Era muy importante que estos dos factores estuvieran juntos. La idea de que hay que seguir en el colegio para tener un mejor futuro. Los especialistas y profesionales que estaban para asegurarse de que los chicos no abandonaran en el colegio fueron entrenados a su vez con el tema de educación sexual y medidas anticonceptivas. Se ligó estos dos conceptos para trabajarlos juntos y potenciarlos. Es posible que muchas veces la persona que trabajaba con ellos a nivel educativo era el puente que les permitía llegar a la clínica o al centro que les daba la parte de anticoncepción.


–¿Se redujo la cantidad de abortos también?


–La tasa de concepción empezó a bajar enseguida, así como la de nacimiento. La tasa de aborto al comienzo se mantuvo pero a mitad de camino de la estrategia, en 2006, empezó a descender.


–¿Cuál es la situación legal del aborto en Inglaterra?


–Se tienen que cumplir cinco condiciones para que sea legal, pero la principal condición es que la salud mental de la mujer se vería afectada si se siguiera con el embarazo. Entonces como esto afecta la salud mental, cualquiera que pida un aborto debería conseguirlo.


–¿Lo puede hacer en los servicios públicos?


–Sí. El 90 por ciento de los abortos son financiados por el Servicio Nacional de Salud. Y muchos efectivizados en organizaciones no gubernamentales.
–Interesante que hayan disminuido también los abortos.


–Sí, y no teníamos este objetivo.


–¿Terminó en 2015 el programa?


–Fue definido para diez años, hasta 2010. Cambió el gobierno y ellos decidieron seguir y que se incluyera el programa de embarazo adolescente en todas las áreas. Por ejemplo, si estaban por pedir anticonceptivos, tenían que ser amistosos para los jóvenes. Los contemplaban en todo. Y siempre enfocando en los jóvenes que estaban en mayor riesgo. Nunca se tuvo la intención de que la estrategia fuera para siempre. La idea de la estrategia era generar ese cambio y luego introducirlo dentro del sistema para que fuera parte del sistema “normal”.


–Transverzalizarlo.


–Que las políticas tuvieran esa impronta. Por eso el hecho de hacerlo obligatorio es una buena noticia. Y debería establecer las bases de la política para las generaciones que vengan.


–¿Este modelo es replicable en cualquier otro país, como Argentina?


–Los principios son transferibles. Primero, el tener un objetivo claro y la creencia de que uno puede lograrlo. El principio de que todos los jóvenes necesitan conocimientos, tener aspiraciones, tener formación, confianza, eso aplica en todas partes. Es importante tener liderazgo a nivel gubernamental para un periodo bastante amplio. Puede haber motivos diferentes según el contexto, por ejemplo, puede haber casamientos en niños, algo que en Inglaterra no tenemos; los contextos cambian pero los principios son transferibles.


–Así como no esperaban que se redujera la tasa de aborto, ¿encontraron algún otro avance inesperado?


–Nos encontramos con que había mucho más consenso entre padres e hijos sobre el uso de anticonceptivos que lo que sugerían los medios que iba a haber. Los medios sugerían que la mayoría de los padres no querían educación sexual. Pero cuando uno explicaba lo que era la educación sexual, los padres apoyaban. Hicimos un relevamiento y era así. Algo muy reconfortante fue el hecho de que cuando los padres recibían ayuda para saber cómo hablar con sus hijos estaban muy agradecidos. Y hoy en día ya hay un consenso de que si uno hace las cosas correctamente, y pone los factores en juego correspondientes, lo que nosotros hicimos, es obvio que se van a obtener esos resultados.


–¿Y si las adolescentes querían seguir con el embarazo?


–El programa tenía un sistema para apoyar a padres y madres jóvenes, por ejemplo si querían quedarse con el bebé. Había un profesional dedicado a ellos para poder apoyarlos en la casa y para poder también volver a la escuela y el gobierno también brindaba un fondo adicional para el cuidado. También había guarderías en algunos colegios.


Además, había apoyos para padres varones.


–¿De qué tipo? ¿Subsidios?


–Existían subsidios si ellos estaban solos a cargo del bebé, si no había una madre. Nosotros lo que hicimos fue brindar orientación para los servicios de salud y demás para que fueran mucho más amistosos a los padres jóvenes. Había profesionales que estaban dedicados a tratar de ayudar a los varones jóvenes padres. Estos programas permitieron reducir las cantidades de segundos o terceros embarazos pero también bajaron los riesgos para la salud de los jóvenes y de los bebés. La idea era romper el ciclo generacional. Porque los hijos de padres jóvenes corrían más riesgo de convertirse también ellos en padres jóvenes.

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Martes, 11 Octubre 2016 06:46

Llegar a la mortalidad cero

Llegar a la mortalidad cero

Entrevistada por Página/12, Lilian Abracinskas, directora de Mujer y Salud de Uruguay, señala los alcances de la ley de aborto legal sancionada en 2013. Durante cinco años tuvieron muerte cero, en 2013 murió una mujer, y otra en 2016.


En Argentina las mujeres se movilizan para pedir el aborto legal, seguro y gratuito. En Uruguay, desde el 2012, una ley permite la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana doce. Pero las mujeres no deben bajar los brazos ni dejar las calles para que su derecho se cumpla. En Uruguay el gran éxito es que la mortalidad materna (por embarazo, parto o puerperio) es la más baja en América (solo mejorada por Canadá en todo el continente) con 1,4 muertes cada 10.000 nacidos vivos, mientras que en Argentina la tasa de muerte de mujeres por ser mujeres la redobla a 3,4 fallecimientos por cada 10.000 nacidos vivos y la principal causa es la clandestinidad del aborto.


Del otro lado del Río de la Plata, desde la implementación de consejerías pre y post interrupción voluntaria del embarazo y la legalización del aborto, la tasa de muertes por abortos es cero o de solo una mujer por año. Sin embargo, los obstáculos e impedimentos para acceder al derecho consagrado por ley son todavía muchos por los pocos médicos/as dispuestos a realizar abortos o el uso inadecuado y abusivo de la objeción de conciencia.


Por eso, la activista feminista Lilian Abracinskas, directora de Mujer y Salud en Uruguay (MYSU), vino al XXXI Encuentro de Mujeres, en Rosario, a presentar el libro “Abortus interruptus, política y reforma legal en Uruguay”, de Sonia Correa y Mario Pecheny, recién editado por MYSU e Internacional Women´s Health Coalition (IWHC). Abracinskas rescata el fenómeno inédito en el mundo de la movilización de mujeres con el que se encontró en Argentina: “Estoy impresionada por el Encuentro de Mujeres y con la mayor envidia sana por la diversidad de generaciones, de abordajes, de clases sociales y niveles educativos de las 70 mil participantes del Encuentro inscriptos en una realidad política y cotidiana”. Ella cree que la participación masiva, horizontal y pública es un espejo para el resto de América Latina para que los derechos de las mujeres no se vuelvan expedientes de oficinas: “En Uruguay hay un debilitamiento de las organizaciones sociales producto de una política que ha pretendido hacer muy funcional a las organizaciones a las políticas públicas. Las políticas de género se han institucionalizado y, en muchos casos, han desmovilizado. El feminismo en la Argentina tiene claro que las luchas se ganan en la calle. Esto impacta en toda la región para volver a una lucha en la calle que va más allá de lo que otorga la política pública”.


–¿Cómo evalúa la implementación del aborto legal en Uruguay?


–El aspecto más positivo es que, desde la implementación de la ley, en enero del 2013, 25.000 mujeres tuvieron acceso a abortos legales, atendidas en el sistema de salud por personal idóneo. Es un cambio sustantivo. Para esas 25.000 mujeres la ley hizo la diferencia. Los aspectos complicados son porque la ley es muy engorrosa y faltan recursos humanos. Además hay muchas diferencias a nivel territorial. Las mujeres en lugares rurales se tienen que trasladar muchas horas hasta las grandes ciudades y esto es un obstáculo que afecta a las personas más vulnerables. El otro problema es la objeción de conciencia y de ideario por lo que toda la institución decide no brindar la prestación. Esto debe revisarse. Las personas tienen conciencia, no las instituciones. Además hay un abuso en la objeción de conciencia que ya parece desobediencia a una ley y debe estar mucho más controlada porque es un obstáculo a una prestación garantizada por la norma.


–¿Cómo se logró en Uruguay la mortalidad cero de mujeres?


–En Uruguay históricamente hubo baja mortalidad materna. Sin embargo, en la crisis económica del 2002, se recrudecieron las situaciones de aborto más inseguras y creció la muerte de mujeres y eso hizo encender la alarma. En el 2010 Uruguay incorporó la atención en salud sexual y reproductiva. También ingreso de Misoprostol al mercado clandestino que hizo el aborto más accesible y seguro. Y las estrategias de reducción de riesgos y daños (consejerías pre y post aborto) introdujeron la problemática del aborto a los sistemas de salud. Por eso tuvimos cinco años de muerte cero por aborto.

Pero en el 2013, ya aprobada la ley, hubo una muerte y en febrero del 2016 otra mujer murió por aborto clandestino. Las muertes son injustas y evitables.


–El Ministerio de Salud contabilizó que el 99 por ciento de los abortos son con Misoprostol. ¿Es buena esta uniformidad?


–No tenemos en Uruguay médicos que hagan abortos, sino médicos que prescriben la medicación. El aborto con medicamento hoy es la única vía y no se puede elegir otra forma de intervención como la Aspiración Manual Endouterina (AMEU). Los profesionales de la salud quieren intervenir antes y después, pero no en el aborto. Y las mujeres tienen que poder elegir.


–¿El sistema de salud pone trabas a las mujeres que buscan abortar?


–Primero tenes que ir al ingreso, más tarde a un equipo interdisciplinario, hacerte una ecografía y exámenes de sangre. Con todo hay que esperar cinco días de reflexión y después te prescriben la medicación y te mandan a abortar a tu casa.

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El debate del aborto avanza en la región

Los debates por el acceso al aborto mostraron avances significativos en el último año en algunos países de América latina. El proyecto de ley que impulsa la presidenta Michelle Bachelet en Chile para despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo en algunas circunstancias; la aprobación en diciembre en República Dominicana de una reforma al Código Penal que permitirá acceder a un aborto seguro cuando la vida de la mujer o el feto estén en riesgo, así como cuando se den malformaciones incompatibles con la vida y en casos de violación, y el indulto otorgado a comienzos de año en El Salvador a Guadalupe, una joven que pasó siete años privada de su libertad por sufrir un aborto espontáneo de un embarazo producto de una violación a sus 18 años, son algunos de los hechos más relevantes, destacados en un informe elaborado por el Centro de Derechos Reproductivos, una reconocida organización con sede central en Nueva York, que trabaja en la temática a través de litigios estratégicos.


Sobre la Argentina, donde la discusión parlamentaria por la descriminalización del aborto permaneció estancada durante 2014, el CDR celebró el acto público en el que las autoridades nacionales y de la provincia de Buenos Aires del área de derechos humanos le pidieron disculpas en diciembre a la joven con discapacidad mental L. M. R., por denegarle el acceso a un aborto legal en 2006 en un hospital de La Plata, luego de quedar embarazada como consecuencia de un abuso sexual cometido por un familiar, un caso por el cual el Estado argentino fue condenado por el Comité de Derechos Humanos de la ONU. El pedido de disculpas públicas fue parte de las medidas de reparación acordadas con la víctima y su madre, luego del pronunciamiento del Comité.


El informe del CDR analiza avances, retrocesos y desafíos en Latinoamérica en relación con el acceso a los derechos reproductivos en 2014 y se extiende al inicio de este año. Fue difundido por su oficina regional, que está ubicada en Bogotá y dirige la colombiana Mónica Arango Olaya. "Durante el 2014, los debates en torno de la garantía de los derechos reproductivos en América latina tuvieron una gran relevancia. Si bien se dieron pasos importantes hacia su protección y reconocimiento, persisten barreras formales y sustantivas que siguen limitando el goce efectivo de los derechos fundamentales de las mujeres", observó Arango.


La interrupción voluntaria del embarazo en la región se caracteriza por legislaciones que criminalizan la práctica y sólo la permiten en causas específicas. En algunos países incluso está prohibido en todas las circunstancias. Este escenario empuja a las mujeres que necesitan abortar a la clandestinidad, con los riesgos que implica. Los únicos países donde el aborto está legalizado son Puerto Rico, Cuba, tres países de Antillas Francesas, Guyana Francesa, Guyana y Barbados. El aborto está totalmente prohibido en Chile, El Salvador, Honduras, Saint Martin (Antillas Holandesas), República Dominicana y últimamente en Nicaragua.


Uno de los principales avances señalados por el CDR en la región es la reforma al Código Penal aprobada en diciembre en República Dominicana, que entrará en vigencia después de un año de la publicación de la ley y permitirá acceder a un aborto seguro cuando la vida de la mujer o el feto estén en riesgo, así como cuando se den casos de malformaciones incompatibles con la vida y en casos de violación. El proyecto que anunció en enero la presidenta Bachellet en Chile apunta en el mismo sentido. "El Congreso chileno enfrenta un momento crucial para reformar su legislación y liberalizar el aborto de manera gradual, como supuesto básico para cumplir con la obligación de garantizar la disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad de la información, los bienes y los servicios de salud reproductiva", apunta el informe del CDR.


Otro de los hechos relevantes a nivel regional es la declaración sobre la Violencia contra las Mujeres, Niñas y Adolescentes y sus Derechos Sexuales y Reproductivos adoptada en septiembre por el Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Implementación de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer. La declaración reconoce que la discriminación de género, los estereotipos culturales y la falta de garantía de los derechos sexuales y reproductivos son obstáculos para que las mujeres y niñas vivan libres de violencia.


En junio, el Estado peruano adoptó un protocolo nacional para la prestación de servicios de aborto legal y seguro que "proveerá claridad para el personal médico y pacientes sobre el acceso a dicho procedimiento", puntualiza el CDR. La adopción de este protocolo es parte de las recomendaciones de una decisión histórica del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Comité Cedaw), en el cual se determinó la violación por parte del Estado de los derechos humanos de L.C., a quien le negaron el acceso a los servicios de aborto legal.


En marzo, el Estado de Brasil realizó la reparación económica y simbólica en el marco de la ejecución de la decisión Comité Cedaw en el caso conocido como "Alyne vs. Brasil", por la cual se estableció la responsabilidad internacional de ese país por la muerte de Alyne, una mujer afrobrasileña que no recibió atención médica de calidad por complicaciones asociadas con su embarazo. El caso es el primero que establece la responsabilidad en el marco internacional, por faltar a la obligación de garantizar la calidad del cuidado de salud y el embarazo seguro.


Entre los retrocesos y desafíos, el CDR menciona las siguientes novedades:


- En Colombia, en marzo, la Corte Constitucional avaló la práctica de la esterilización quirúrgica a personas de menos de 18 años con discapacidad cognitiva y psicosocial, luego de resolver una demanda de inconstitucionalidad contra la ley que prohibía, en todos los casos, practicar procedimientos quirúrgicos con fines anticonceptivos.


- En Uruguay, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo suspendió 10 artículos del decreto reglamentario de la ley que autoriza la interrupción voluntaria del embarazo y restringe el derecho a la objeción de conciencia de los médicos en materia de aborto. "La decisión adoptada por el alto tribunal pone en riesgo los límites al derecho a la objeción de conciencia de los prestadores médicos, lo cual se traduce en mayores barreras de acceso a los procedimientos de aborto por parte de las mujeres", advirtió el CDR.


- En Honduras se mantiene la penalización total del aborto, así como la prohibición de la anticoncepción de emergencia. "Ambas restricciones violan los derechos a la autonomía reproductiva, a la integridad personal, a la intimidad, a la salud y a la vida de las mujeres, y han generado un contexto de persecución para aquellas mujeres que intentan acceder a los servicios de salud reproductiva", señaló la organización.

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Los rostros femeninos del apocalipsis capitalista

Cuando empezó el proceso electoral para los comicios de febrerodel 2013 y Alianza País escogió su candidato a la Vicepresidencia de la república y su candidata a ocupar la Presidencia de la Asamblea legislativa, quedó establecido el proyecto y la estrategia política del Gobierno para los próximos años. La Vicepresidencia en manos de Jorge Glas marcaba con claridad la radicalización de la política económica capitalista asentada en el extractivismo que el Gobierno impulsa. Ya se veía venir lo que hoy es una realidad: la expansión de la frontera petrolera que incluye el parque Yasuní, la apertura de la décima ronda petrolera y la explotación minera a gran escala en todo el territorio ecuatoriano. Acompañando esta depredadora economía extractiva se abre paso el negocio de los transgénicos, los biocombustibles, es decir el negocio de las grandes transnacionales agrícolas cuyo máximo exponente es Monsanto. Así también se extienden los grandes proyectos hidroeléctricos y de infraestructura urbanística. Todos estos negocios gestionados por el Estado que, por un lado, transfieren recursos a las corporaciones capitalistas nacionales e internacionales, por otro, causan enorme impacto ambiental y social en la población ecuatoriana.
Los días "amigables" del gobierno de Alianza País, sustentados en la política de subsidios a la pobreza van terminando, no porque la política clientelar del Gobierno termine, sino por las dimensiones catastróficas de losimpactos sociales y ambientales que su política económica va a provocar. El despojo y desposesión que la actual acumulación de capital en la región, y específicamente en Ecuador,conlleva,tienden a provocar movilizaciones sociales que podrían en riesgo los negocios capitalistas. Ante esta posibilidad, una de las funciones del actual Gobierno es detectar, controlar y sojuzgar cualquier acción social de resistencia. Para cumplir este objetivo se han usado dos estrategias combinadas: 1) La criminalización y penalización de todo acto de resistencia social y, 2) la utilización manipulada de símbolos de la lucha social,con lo cual se intenta dar un rostro amable a la política autoritaria del Gobierno. Cada una de estas estrategias de poder funciona de la siguiente manera:


1. Criminalización y penalización de la sociedad


Ni bien instalada la nueva Asamblea Legislativa, cuya tres máximas autoridades son mujeres, se comenzó a aprobar las leyes con la cuales se hace políticamente viable el proyecto económico del Gobierno. Tenemos así, lo que podría denominarseel combo del poder autoritario, que comprende: Ley de Comunicación, el Decreto 016 y el Nuevo Código Penal. Esto tres cuerpos jurídicos son, sin duda alguna, formas autoritarias y fascistoides de control social. Estamos hablando de criminalización al derecho de pensar, expresar y comunicar que todo ser humano tienen; control al derecho humano de asociación, reunión y organización social ycriminalización al derecho humano de protestar, reclamar, resistir y luchar contra la opresión, la explotación y la violencia estatal. Este sistema de vigilancia y control (objetivación de las "mejores" recomendaciones del Príncipe y del Leviatán para sostener y defender al soberano Estado, que para el caso del Ecuador se ha encarnado en la persona del monarca Correa), busca amedrentar, enmudecer y sitiar a la sociedad, y así asegurar la reproducción capitalista, hoy más depredadora que nunca. Pase lo que pase, se destruya lo que se destruya, se atraque la riqueza social todo cuanto se puedan nadie podrá decir nada, nadie podrá oponerse pues todo el peso de la ley caerá contra aquel o aquellos que se atrevan a enfrentar los crímenes que se cometerán en nombre del desarrollo, en otras palabras sin eufemismo por la ambición del capital y sus funcionarios. Pues no otra cosa es lo que va a suceder si se explota el Yasuní y se abre la frontera petrolera con la décima ronda, muerte de especies animales y vegetales y, sobre todo, la muerte de los pueblos libres. No otra cosa va a suceder si se da inicio a la explotación minera a gran escala, la muerte de fuentes de agua, de páramos, de ríos, de sembríos, la muerte social y en muchos caos biológica de comunidades que viven en las zonas afectadas.


2. Utilización de los símbolos de la resistencia social


Todo este desastre humano y ambiental se lo quiere encubrir con la manipulación ideológica de la conciencia social en base a la utilización de los símbolos de la resistencia política de la población. Es perverso que todas las decisiones encaminadas a la ejecución de proyectos económicos que tren destrucción y muerte tengan un rostro femenino. En el caso de los proyectos extractivistas, además de los rostros femeninos, está el rostro del "indígena", no es casual que Carlos Viteri sea el presidente de la Comisión de Biodiversidad que aprueba todos los proyectos de extracción de bienes naturales. Al parecer, las tres mujeres que ponen el rostro femenino a la Asamblea Legislativa cumplen la función perversa de justificar toda la política extractivista del Gobierno. La estrategia de poner a tres mujeres como rostro de la Asamblea Legislativa no es sino el intento de disimular o encubrir la política económica capitalista y machista del actual Régimen. En una sociedad históricamente gobernada y dirigida por hombres y para hombres, un rostro femenino y feminista en tal alta función política sería el anuncio de que la estructura de poder masculino ha terminado, y que se abre otra forma de poder que no implique dominación. Al menso esta era la utopía que hoy es pisoteada por el gobierno de Alianza País.


La manipulación simbólica ha sido una de las estrategias más siniestras del Gobierno, pues usar rostros femeninos e indígenas para que aprueben la destrucción de la naturaleza y el etnocidio de los pueblos libres, en el caso de la explotación del Yasuní, es una perversión política propia de aquellos que sostienen que los fines justifican los medios. Para completar la jugada maquiavélica, son rostros de mujeres "feministas" (pues al menos la Presidenta y la Vicepresidenta de la Asamblea Legislativa se autodenominaban así, al igual que muchas otras Asambleístas de Alianza País), las que terminan aprobando un código penal que criminaliza a las mujeres por su derecho a decidir su vida. En este tema lo que se pudo observar es que las "feministas libertarias" de A. P., prestan, o ¿será mejor decir venden? sus rostros femeninos para encubrir el rostro conservador y machista del Régimen, encarnado con toda propiedad en el conservado Rafael Correa.
En conclusión tenemos que, a nivel económico y político, la ecuación sombría del poder es la siguiente: leyes autoritarias y criminalizadoras aprobadas por los rostros de las otredades oprimidas, da como resultado la viabilidad y legitimidad del proyecto económico de la destrucción y la muerte. A nivel simbólico e ideológico: políticas conservadoras y reaccionarias impulsadas por las víctimas de esas políticas, dan como resultado un retroceso cultural e ideológico a épocas culturalmente retrógradas. Al final lo tiempos traídos por la "Revolución Ciudadana" se caracterizan por el hecho sorprendente de que la apocalipsis capitalista tiene rostro femenino, joven e indígena.


Ante esta perversión del poder, las mujeres, los y las indígenas, los y las jóvenes, los hombres, seres humanos que no hemos renunciado a la vida en nombre del poder capitalista y patriarcal no vamos a caer en la trampa. Estamos convencidas y convencidos que ningún rostro humano puede encubrir la inhumanidad del capitalismo depredador, que no hay capitalismo con rostro humano ni patriarcado con rostro femenino. Con estas certezas seguiremos luchando por un mundo más humano, donde todos los seres en todas sus formas y diferencias tengan un lugar en su mundoque no suponga privilegios, jerarquías, dominio, ni explotación.

 

Publicado por lalineadefuego el octubre 15, 2013 ·

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Correa presiona al legislativo para que no legalice el aborto

Ecuador no incluirá la despenalización del aborto por violación en su nuevo código penal. La asambleísta Paola Pabón, del partido en el Gobierno Alianza País, retiró este viernes la moción de legalizar el aborto en caso de violación, que había propuesto durante la sesión del jueves y que fue secundada por una veintena de legisladores del oficialismo y de la oposición. La razón de este cambio repentino a todas luces está en la advertencia que hizo el presidente Rafael Correa durante una entrevista en Oromar Tv, la noche del jueves.

 

Correa hizo pública su posición frente al aborto y anunció que jamás aprobará la despenalización del aborto. "¿Dónde se habla de despenalizar el aborto? Por el contrario, la Constitución dice defender la vida desde la concepción", dijo y añadió que "si siguen estas traiciones y deslealtades, y si mañana (este viernes) se evidencia algo, muy lamentable, que está ocurriendo en el bloque oficialista de Alianza País, yo presentaré mi renuncia al cargo".

 

Con esa sentencia, el Legislativo, controlado por el oficialismo, con 100 de los 137 legisladores, retomó el debate del código penal este viernes y la primera en hablar fue Paola Pabón. "Aquí no están los traidores compañero presidente (...) con el inmenso cariño que te tenemos, te decimos que esta vez estás equivocado, (...) pero por la unidad de la bancada retiro la moción para que este bloque no tenga la posibilidad de evidenciar una ruptura".

 

La noticia fue un duro golpe para los grupos de mujeres que abrigaban la esperanza de por lo menos conseguir que se apruebe el aborto por violación. "Estamos viviendo en un momento de violencia machista, donde una mujer que se atrevió a transgredir este sistema de violencia tuvo que retirar la moción, nosotras nos solidarizamos con Paola Pabón y a los asambleístas que defendieron con dignidad y valentía nuestros derechos. Y convocamos a las mujeres ecuatorianas a que desobedezcan porque van a seguir abortando en la clandestinidad", dijo Virgina Gómez de la Torre, representante del Frente Ecuatoriano por la Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos.

 

Sarahi Maldonado, de la Coordinadora Juvenil por la Equidad de Género, dice que responsabilizan al presidente por todas las muertes de mujeres por abortos inseguros y de los suicidios de mujeres violadas. "Lo de hoy es la muestra más clara de la violencia, política, institucional que no nos reconoce como sujetas de derecho y que genera una práctica política basada en el chantaje, la presión y la manipulación, todo lo contrario a lo que se puede considerar revolucionario y la esencia profunda del pensamiento de izquierda".

 

Durante más de 20 meses, estos grupos de mujeres han acompañado la formulación y discusión del texto penal en la Asamblea. Han presentado argumentos de peso como las 1.962 denuncias por violación que se presentaron en 2011, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. "Esto indica que hay un promedio diario de cinco violaciones diarias y existe el riesgo de que entre el 10 y 15% de estas mujeres puedan quedarse embarazadas", dice desde su perspectiva médica Virgina Gómez de la Torre.

 

La cifra de abortos en el Ecuador es altísima. Un total de 125.000 mujeres abortan cada año. Esto equivale a un aborto cada cuatro minutos. Las mujeres por lo general acuden a los centros obstétricos que son conocidos por facilitar un aborto. No es difícil localizarlos. El gancho suele ser la oferta de un test de embarazo gratuito. Luego se paga entre 150 y 600 dólares por un aborto.

 

De momento, el artículo 149 del nuevo código penal sanciona el aborto, excepto cuando la víctima padezca discapacidad mental, que es lo mismo que decía el código antiguo aunque este usaba el calificativo de mujeres "idiotas o dementes". Este cambio semántico es la única diferencia entre el nuevo código y el texto que se formuló hace 70 años.

 

Para las activistas el nuevo código penal sigue penalizando a las mujeres, incluso porque todavía se debate un artículo que pone en riesgo del aborto terapéutico que ya era una conquista de las mujeres. Hay un artículo que habla de inhabilitar por seis meses los médicos que atiendan un aborto.

 

La discusión del texto penal, que tiene más de 1.000 artículos, podría alargarse hasta la próxima semana. Los puntos más polémicos, además del aborto, son la criminalización de la negligencia médica y la inclusión del feminicidio.

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