Jueves, 09 Julio 2020 06:16

El mundo que da miedo

El mundo que da miedo

He vuelto a ver el video donde el tenor polaco Leszek Świdziński canta Nessun Dorma en un patio rodeado de los edificios de un hospital de Varsovia, por cuyas ventanas se asoman médicos, enfermeras, pacientes con mascarillas, mientras los integrantes del coro, vestido de cualquier manera, y como si pasaran por el patio por mera casualidad, van juntando sus voces. Al final, los espectadores enclaustrados aplauden, lanzan vivas al tenor. Son voces remotas, como de otro planeta. El mundo del encierro. Siento que podría contemplar la escena desde una de esas ventanas.

El aria de Puccini, ascendiendo hacia el pozo de luz arriba de los edificios grises, suena más triste que nunca. Nadie duerme. Nadie sabrá mi nombre. Un beso fantasmal del que nadie sabrá nada nunca. Por desgracia hay que morir. Que se vaya la noche. Que se pongan las estrellas. El amanecer será un triunfo. ¿Vendrá el amanecer?

Me han fascinado esos videos para promover el gusto por la ópera, donde los cantantes andan por las plazas, loscafés, los centros comerciales, los mercados, disfrazados de paseantes, de empleados y compradores, y de pronto el tenor o la soprano, rompen a cantar, se les junta el coro, van llegando uno a uno los músicos con sus instrumentos, y la gente se detiene primero extrañada, luego empieza a prestar atención, hasta que se siente en el concierto.

Qué otro escenario más espléndido que el café Iruña de Pamplona para elcoro del brindis de La Traviata. Enel mercado de San Ambrosio, en Florencia, la mezzosoprano disfrazada de expendedora de carne se quita el mandil y empieza a cantar una de las arias de Carmen. Un celista toca en solitario en el Crystal Court, un mall de compras de Minneapolis, la gente pone billetes en el sombrero que tiene a sus pies; van llegando más músicos, más y más, comenzamos a identificar los acordes de la Oda a la alegría, luego la orquesta completa; es la Wayzata Symphony Orchestra y ahora estamos dentro del torbellino ascendente de las voces que reclaman esperanza y contento para la humanidad.

Todos estos conciertos, que han pasado alguna vez por la pantalla de mi teléfono celular, son de hace tiempo, 10 años al menos. Es un pasado demasiado remoto, ahora que el tiempo se ha quebrado en astillas y nos cuesta más recomponer el cuadro del pasado, cómo fue, qué fuimos, y del futuro sólo tenemos una visión borrosa y llena de signos abstractos incomprensibles, como en las pantallas nevadas llenas de ralladuras negras de los viejos televisores cuando se iba la transmisión.

Hasta ayer mismo teníamos una idea más o menos razonable del tiempo transcurrido y por transcurrir. En el fondo de nuestras mentes reposaba esa idea silenciosa de que el progreso es ine-vitable, y sin otra cosa que agregar que no fueran exclamaciones de admiración, veíamos cómo los sistemas y objetos, fruto del afán tecnológico y de la capacidad de invención, se sucedían unos a otros.

Y, sin sorpresa tampoco, íbamos viendo cómo las invenciones, tan desconcertantes al llegar a nosotros como novedades, se volvían obsoletas a una velocidad sorprendente, y, como en ninguna otra etapa de la civilización, teníamos cada uno un cuarto atiborrado de trastos envejecidos prematuramente porque otros, más novedosos aún, venían a reponerlos.

Y el progreso nos concedía seguridades. Viajar más rápido, comunicarnos mejor, resolver todas nuestras necesidades de la vida diaria mediante un pequeño aparato manual. Y la prolongación de la vida, sobre todo. Adivinar por adelantado los pasos de la muerte. Medicamentos inteligentes. Cirugías sobrenaturales. La cota de edad de envejecimiento cada vez más alta. La vejez saludable, sin carencias, empezando por el vigor sexual. Un fetiche benefactor llamado calidad de vida.

Y, de pronto, lo que tenemos es incertidumbre. De la seguridad del progreso que vuela en alas del ángel de la historia, hemos pasado a escuchar el fragor del huracán que arrastra esas alas hacia atrás, para recordar la reflexión de Walter Benjamin frente al cuadro de Klee.

Sabemos, también de pronto, que estamos viviendo el principio de algo todavía desconocido. No sabemos lo que será, pero sí sabemos que no será lo mismo.

Y desesperamos por una vacuna milagrosa. No se sabe cuánto tardará en descubrirse y luego fabricarse. Porque pueden pasar años, y, mientras tanto, la inseguridad continuará, y no se podrá prescindir del distanciamiento como regla de vida. Es otro mundo. El mundo que da miedo.

La gente sale de sus encierros, con la ansiedad de dejar atrás la pesadilla. La vida está afuera, esperando. Pero la mano oscura te detiene. Malas noticias. La contaminación recrudece, la curva no se aplaca, se mueve hacia arriba otra vez, con movimiento de látigo implacable. Los índices crecen de nuevo en Estados Unidos. América Latina es el nuevo centro mundial de la pandemia.

¿Volverá el mundo a ser tan seguro como antes, en el sentido de que no le temíamos al prójimo? Al amigo escritor que tenías tiempo de no ver, junto al que te sientas en la mesa donde van a presentar juntos un libro, a dialogar sobre literatura. La cajera a quien pagas los libros que has comprado. El chofer del taxi que te lleva al recinto de ferias desde el hotel, a mí que me gusta sentarme adelante y entretenerme e instruirme en la conversación con los taxistas, que saben de todo y le mientan la madre al gobierno de turno.

Se acabaron las certezas. Porque llegará un momento en que la pandemia habrá dejado de ser una amenaza constante para la mayoría, que tendrá que regresar de cualquier manera a la vida diaria. Pero habrá quienes deberemos ser más cautos. Los más vulnerables. Los que estamos en la franja de la tercera edad.

O, en todo caso, si queremos sobrevivir, deberemos aceptar las reglas del claustro, como hacían los viejos monjes medievales.

San Isidro de la Cruz Verde, julio 2020

sergioramirez.com

Facebook: escritorsergioramirez

Twitter: sergioramirezm

Instagram: sergioramirezmercado

Publicado enSociedad
La Iniciativa de biomonitoraje COVID-19 investiga el movimiento de los animales, su comportamiento y niveles de estrés antes, durante y después del confinamiento. En la imagen, una gacela de Mongolia con sistema de seguimiento. / Thomas Mueller

Una alianza global de científicos analiza los efectos de la disminución de la actividad humana en el comportamiento de los animales en busca de formas de compartir el planeta más beneficiosas para todos.

 

A la costa oriental de la India cada año llegan en primavera miles de tortugas de Ridley, en grave peligro de extinción, para desovar. Este año, sin embargo, se ha producido un hecho insólito en décadas: la mayoría de los millones de los animales nacidos ha logrado llegar al mar, sanos y salvos.

El confinamiento humano debido a la pandemia de la covid-19 redujo a mínimos el tráfico en las grandes carreteras cercanas a esas playas, cuyas luces suelen despistar y atraer a estos reptiles, y provocar que muchas tortugas mueran, machacadas. Tampoco faenaban los barcos de pesca, de manera que, al menos esta vez, no se quedaron atrapadas en sus redes, una de las causas más importantes de mortalidad.

Que los humanos hayamos pasado casi tres meses encerrados en casa para detener la expansión del SARS-CoV-2 ha afectado a la vida salvaje del planeta y ha brindado a los científicos una oportunidad única y sin precedentes para estudiar el impacto que nuestra actividad tiene sobre nuestros vecinos.

Por ello, investigadores de todo el planeta se han unido en una ambiciosa iniciativa sin precedentes, a la que han llamado "Iniciativa de biomonitoraje COVID-19", y que tiene por objetivo investigar el movimiento de los animales, su comportamiento y niveles de estrés antes, durante y después del confinamiento. Para ello, usarán los datos obtenidos mediante dispositivos electrónicos en miniatura colocados en los animales y sistemas de satélite que biólogos en todo el planeta ya utilizaban antes de que comenzara la pandemia del coronavirus para estudiar especies.

"Este proyecto no responde a una visión romántica de ‘vamos a ayudar a los animales del mundo’. Entender el impacto que la actividad humana tiene en la vida salvaje es una cuestión de crucial importancia no solo por temas de conservación, sino también para prevenir futuros problemas de propagación de enfermedades", explica a SINC Christian Rutz, investigador del Centro para la biodiversidad biológica de la Universidad de St Andrews (Reino Unido) y autor principal del artículo científico que anuncia esta iniciativa, publicado en Nature Ecology & Evolution.

Este consorcio internacional, formado bajo el paraguas de la Sociedad internacional de biomonitoraje (Bio-Logging Society) en colaboración con la plataforma de investigación Movebank y el Centro Max Planck-Yale para el movimiento de la biodiversidad y el cambio global, integrará una ingente cantidad de resultados de una gran variedad de especies marinas, de aves y mamíferos para captar una imagen global de los efectos del confinamiento.

"Animales y humanos formamos parte de un complejo ecosistema que, si está sano, nos proporciona innumerables beneficios y servicios", insiste Rutz, que añade: "Dependemos de la naturaleza críticamente como especie y esperamos obtener datos que nos permitan, aplicando pequeños cambios en nuestra actividad, encontrar formas de vivir en este planeta beneficiosas para todos".

Una alianza global de científicos

Durante el confinamiento, este biólogo empezó a ver a través de redes sociales fotos y vídeos de animales que disfrutaban de espacios hasta entonces ocupados por humanos: desde pumas en el centro de Santiago de Chile a delfines en las aguas costeras inusualmente calmadas de muchas ciudades del globo.

Entonces lanzó un mensaje a través de la web de la Sociedad Internacional de Biomonitoraje, de la que es el presidente, proponiendo a la comunidad científica sumar esfuerzos para estudiar los cambios en especies en las distintas partes del mundo. A los pocos días había recibido respuesta de cientos de investigadores sumándose al proyecto y ofreciendo más de 200 co

Uno de los grupos de trabajo que se unieron a la iniciativa es PAN-Environment, liderado por el biólogo español Carlos Duarte, al frente del Centro de Investigación del Mar Rojo, de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdullah, en Arabia Saudí.

"Evaluaremos el impacto de la movilidad y actividad humana en especies y ecosistemas. Integraremos una enorme variedad de información procedente de programas de monitorización de especies, de áreas protegidas, redes de sensores y ciencia ciudadana", explica este investigador, que apunta que también pretenden analizar impactos como el aumento de plásticos de un solo uso utilizados para fabricar productos para la protección humana en la pandemia; o el efecto de la caza ilegal.

"La COVID ha dejado a mucha gente en la pobreza y en parques naturales de Estados Unidos han registrado un aumento del furtivismo; en la Gran Barrera de coral de Australia, en este confinamiento han puesto el mayor número de multas por pesca ilegal en un mes que en todo el pasado", señala.

¿Qué esperan aprender?

Este consorcio internacional de investigadores analizará los datos obtenidos y los compararán con periodos de tiempo de años anteriores y futuros. También esperan obtener datos en alta resolución de movilidad humana para poder cuantificar con exactitud el impacto de la actividad. Y para ello, apelan a que grandes compañías, como Google o Apple, les cedan esos datos para investigación.

"Vamos a poder responder preguntas que antes era imposible incluso plantearnos. Investigaremos, por ejemplo, si los movimientos de los animales en los paisajes actuales se ven afectados de forma predominante por las construcciones o la presencia humana", afirma en una nota de prensa Matthias-Claudio Loretto, investigador del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal en Radolfzell.

También esperan identificar qué especies están muy afectadas por la actividad humana pero aún tienen capacidad de responder al cambio y cuáles son muy vulnerables; asimismo, pretenden establecer los umbrales críticos a partir de los cuales las alteraciones causadas por las personas tienen efectos perjudiciales en el comportamiento animal, alteran las dinámicas en los ecosistemas y eso, a su vez, tiene un retorno negativo en el bienestar humano.

"En este confinamiento, los humanos hemos sufrido el impacto psicológico y emocional de estar confinados, de no poder disfrutar de la naturaleza. Esperemos que eso nos haga entender mejor y sentir más empatía por animales confinados habitualmente debido a nuestra presencia y actividad, para que eso impulse un nuevo arranque, que debería ser verde y azul, y más compasivo con las especies con que compartimos el planeta", concluye Duarte.

23/06/2020 11:01 Actualizado: 23/06/2020 11:11

CRISTINA SÁEZ (SINC)

Jueves, 16 Abril 2020 06:30

¿De qué nos separa el aislamiento?

¿De qué nos separa el aislamiento?

Los significantes del "quedate en casa"

El encierro modifica las posibilidades de respuesta de cada quien frente a la angustia, plantea el autor, pero la situación de amenaza y la libertad individual cercenada fundan un "nosotros" y un cálculo de acción colectiva.

I

El silencio en la calle se asemeja al de la hora de la siesta en la década del 80. En aquella época eran tan pocos los que tenían un auto en el pueblo que se solo se oía el viento y el sonido de unos pájaros, difícil de transcribir, pero que se parecía a los de una queja. Nosotros pasábamos esas horas entre el patio y la calle, a la espera de que los grandes se despertaran y comenzara la actividad. Pero también era la hora en que ejercitábamos cierta libertad al abrigo de la mirada de ellos. Había que respetar la siesta, por lo que todo lo que hacíamos debía ser en silencio. Cada tanto se oía un grito desde una habitación, para poner orden.

Esta mañana salí a la farmacia a comprar un antibiótico para uno de mis hijos al que le han salido unas casaras en la cabeza, con pus dice su mamá. El pediatra indicó medicación y me permito andar por la calle en el marco de las excepciones a la cuarentena. En el camino me detuvo la policía, ante quien debí dar explicaciones.

Se ha denominado a la cuarentena aislamiento social, preventivo y obligatorio. Soy el miembro de una especie que debo estar aislado para no contagiarme, ni contagiar el virus que se propaga a nivel mundial. El gobierno ha decidido aislarnos unos de otros y restringir la libertad de circulación de los cuerpos. Se ha decidido salvar vidas por sobre la libertad individual.

II

En 1890, Freud enfatizaba el influjo que tenía lo anímico sobre la evolución de una enfermedad y su desenlace, denominando expectativa angustiada a ese estado de angustia flotante que se presenta como un fenómeno de franja frente a cierta amenaza. Lo inminencia cobra la consistencia, no de un desenlace cierto, sino de un destino incierto. En la espera la angustia se presenta como señal de que algo va a pasar, de que algo está por pasar y no se sabe qué es.

Es lo que Lacan traducirá nombrando a la angustia como señal de lo real, o como afecto tipo de todo acontecimiento de real. Entendiendo este acontecimiento como encuentro contingente con un elemento fuera de discurso, imposible de soportar, por fuera de la estructura de ficción que sostiene la escena del sujeto en el mundo.

Esta presencia de la inminencia, de la amenaza opaca y presente, contrasta con el paradigma de la previsibilidad, de la anticipación y el cálculo al que ilusoriamente el discurso de la ciencia intenta sostener, y revela el “impasse” en el que se encuentra este discurso, al no poder aliviar las angustias del sujeto contemporáneo. (1)

La situación de amenaza, presente frente a ese agujero en las garantías, suscita en muchos seres hablantes esta expectativa angustiada. La característica de un virus que se propaga rápidamente, que no se conoce claramente su modo de contagio, que puede enfermar a cualquiera y que mata a personas de un modo inesperado, nos confronta a ese real, inicialmente sin ningún paraguas. Ilustra lo que Laurent y Miller han denominado la época del Otro que no existe, para transmitir algo de esta fragilidad en la que vivimos, la inconsistencia de un mundo en el que las garantías se han desvanecido.

Lacan en su seminario sobre la angustia enfatiza cómo el sujeto se siente amenazado, acorralado y está implicado, afectado en lo más íntimo de sí. La fenomenología de la angustia, tan descripta hoy en relación al ataque de pánico, acentúa frecuentemente las manifestaciones corporales, excluyendo la dimensión de concernimiento e implicación que subyace como certeza subjetiva. En la angustia el sujeto afectado advierte que eso extraño le es parte. Esta posición clínica sobre la angustia en la que se trastroca la estructura del adentro y del afuera, indica también que lo traumático aun cuando es para muchos, lo es también para cada uno. Y que el encuentro con ese real, con su afecto típico, no deja de funcionar como algo propio.

Cernimos en nuestra clínica que la actual situación de amenaza de enfermar en la que vivimos y su medida biopolítica de aislamiento, a fin de prevenir una propagación masiva, produce la irrupción de afectos entre los que se encuentra la expectativa angustiada y la angustia propiamente dicha (como afecto tipo), pero también es un tiempo, una pausa que habilita frente a esto, un abanico plural de respuestas en singular.

III

La amenaza, como una situación de perjuicio probable, eso que nos puede pasar, pero no se sabe cuándo, la podemos percibir irrumpiendo como un elemento desvinculado y no calculado. La intromisión de una presencia desconocida, frente a la cual comienzan a elucubrarse discursos de explicación y control.

Decimos que la pandemia se presenta como un real sin ley, ni sentido. Erosiona, quema, deshace el mundo ficcional, el tejido de sentidos, deshace lazos y mortifica. La amenaza de lo real produce a su vez las respuestas que intentan restituir una escena del mundo. Recordemos que Lacan acentuaba que actuar es arrancarle a la angustia su certeza y que actuar es operar una transferencia de angustia. De repente globalmente vivimos el confinamiento como una escena posible frente a esto.

La opacidad de la amenaza no excluye que a su vez proliferen teorías explicativas, que intentan ubicar una causa o una intencionalidad en la situación de pandemia. Estos intentos de restituir Otro consistente funcionan tal como funciona el armado delirante en la psicosis. A partir de un elemento sin sentido y desamarrado del discurso, extraño, amenazante e intrusivo, se tejen las teorías explicativas que toman formas paranoides, como las teorías de complot.

Las teorías del complot tal como Ricardo Piglia describe, funcionan como ficciones posibles frente a ese real sin ley, intentan anudar eso que se propaga.

Al respecto dice Piglia: “podemos ver el complot como una ficción potencial, una intriga que se trama y circula y cuya realidad está siempre en duda. (…) El exceso de información produce un efecto paradojal, lo que no se sabe pasa a ser la clave de la noticia. Lo que no se sabe en un mundo donde todo se sabe obliga a buscar la clave escondida que permita descifrar la realidad. (…) La paranoia, antes de volverse clínica, es una salida a la crisis del sentido.” (2)

A su vez irrumpen teorías que intentan ubicar un saber en lo real, restituir al sujeto supuesto saber, invocando un orden de la naturaleza, un saber por el cual lo que ocurre sería del orden de lo necesario.

Estas respuestas por el sentido se vuelven impotentes frente a eso que escapa a toda trama y arremete en forma sostenida.

IV

El aislamiento de los cuerpos, la no libre circulación en el espacio, modifica las posibilidades de respuesta de cada quien frente a la angustia. Recordemos que el encierro, la falta de libertad, son en sí mismas figuras en las que los sujetos se reconocen angustiados, cuando por ello la función del deseo se suspende.

Es también la experimentación de un límite impuesto, de una condición no elegida que fuerza en el mejor de los casos una acción basada en lo que hay. Hacer con lo que hay, hacer lo que se puede, en el marco de lo que se tiene. Esta experiencia de límite y sus posibilidades de acción permiten, en ocasiones, un tratamiento novedoso de la angustia.

Las redes sociales configuran un espacio posible en el que la circulación hace su lugar. Enseñando que en el límite de las restricciones impuestas, los sujetos multiplican espacios e inventan modos de vivir el deseo y el goce.

V

Algunos autores discuten hoy día la medida de aislamiento, entendiendo que acrecienta el control sobre los cuerpos de los Estados y reduce la libertad individual. Asimismo, como en la elección “la bolsa o la vida”, algunos lo traducen como una elección forzada “la salud o la vida”, si elijo la salud pierdo la vida y si elijo la vida pierdo la salud y con ello también la vida. Lacan acentuaba siempre la presencia de un factor letal interviniendo en este tipo de elecciones.

Cabe preguntarse si el aislamiento de los cuerpos como medida de excepción llevada adelante por estados democráticos va en desmedro de la libertad de circulación, si entendemos por ella estas posibilidades favorecidas, por este estado de excepción. El estado de excepción, como pausa, como intrusión en los discursos establecidos, permite a su vez un reordenamiento, circunstancial de los modos de circulación habituales (discurso corriente) por lo que se vuelve propicio para invenciones, cuestionamientos y reestructuraciones de nuevos lazos. La libertad de circulación habitual, podemos pensar, se encuentra atestada de modos en los que los circuitos se encuentran cristalizados, y por ende, los sujetos privados de otros modos de circulación.

Miller en el curso Piezas Sueltas acentúa como “el parlêtre es un ser que no depende de un cuerpo, que no recibe su ser del cuerpo que él sería, sino que lo recibe de la palabra, es decir, de lo simbólico. El parlêtre tiene un cuerpo, no lo es y por eso puede dejarlo caer (…)” (3) .

Parecería que el esfuerzo por separar los cuerpos nos ilustra mejor que nunca cómo las categorías de adentro y afuera no responden a la sustancia extensa del cuerpo, a la topología de la esfera sino a otra estructura, tan bien llevada a la literatura por Julio Cortázar en el cuento “Continuidad de los parques” en donde el afuera penetra en el adentro y el adentro se descubre afuera.

VI

En Argentina, la medida de excepción que se toma en un contexto de economía recesiva, abre el debate sobre otra disyuntiva del modo “la bolsa o la vida” que es la elección “la economía o la cuarentena”. Sin embargo el factor letal no se pone en juego del mismo modo, aquí se trata de elegir una de las opciones para salvar las dos, no sin pérdidas. La enunciación que subyace a este discurso vehiculiza la idea de un cuidado, en donde lo que se va a cuidar es la vida, asumiendo por ello decididamente las pérdidas económicas y entendiendo que estas serían aún peores si se abandonara el cuidado de la salud. Esta idea contrasta claramente con presidentes de otros países que han decidido sacrificar vidas de modo deliberado, a fin de que la economía no se detenga. Un presidente que cuida la vida como valor transmite un sentido a la cuarentena obligatoria que no es el de la restricción y la pérdida de libertad, sino el de la libertad de poder decir que no a ciertas presiones macroeconómicas, tal como ya lo había mencionado al referirse a la deuda con acreedores externos.

La vida después de la pandemia es uno de los tópicos que se discute en estos días. Cómo será nuestra vida íntima, cómo será la vida política y económica. Este interludio, al que llamamos estado de excepción, suspensión de nuestra vida cotidiana en los términos de la circulación en la que vivíamos, instauró un tiempo de espera, la dimensión de un tiempo no compulsivo, no asertivo, un tiempo que nos encuentra en otro espacio, el hogar. Vivir dentro del hogar, algo a lo que no estábamos habituados en nuestras largas jornadas laborales, reducir el consumo de bienes y servicios, predicar una austeridad necesaria frente a la incertidumbre y a la vez pensar cómo administrar lo que tenemos. El sentido de la economía (oiko nomos) como administración de la casa, se vuelve pleno. La economía parece volver a la casa, ya sea ésta el hogar o el país en que vivimos. Queda expuesto el funcionamiento del discurso capitalista en el que estamos inmersos, capaz llegado el caso, de dejarnos en el peor estado de vulnerabilidad. La aparición de un virus puede frenar todo un movimiento gigantesco de recursos y encontrarnos con la escasez de los recursos públicos para atender la enfermedad.

El decir que se desprende de los dichos del presidente argentino focaliza en este punto. El funcionamiento económico debe estar al servicio de las vidas de las personas, la salud, la educación y la dignidad. Su anticipación en las acciones con las que el estado enfrenta la propagación del virus y las medias de ayuda económicas contrasta con la ausencia de medidas y demoras de otros gobernantes. Esta convicción instaura un significante que abriga a muchos. El “quedate en casa” funda un nosotros y un cálculo de acción colectivo (4). Presta una identificación basada en el cuidado y conecta a la ciudadanía con un Estado que protege, que suspende la libre circulación, cuando esta se convierte en una atadura a condiciones de vulnerabilidad.

Siguiendo a Eric Laurent diremos que para los psicoanalistas “(…) será necesario también, uno por uno, contribuir a elucidar cómo deben ser elaboradas, las prácticas de restricción colectiva a las que consentimos, para que sean vivibles. No solo top-bottom, sino también bottom-up, testimoniando las buenas maneras de responder a ello” (5).

Por Ramiro Tejo, licenciado en Psicología (UNLP). Hospital Municipal de Chascomús, docente del Servicio de Atención a la Comunidad del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires.

Notas:

  1. El Otro que no existe y sus comités de ética. J-A Miller y E. Laurent. Buenos Aires Paidós (2010).
  2. Las teorías del complot. Ricardo Piglia en Antología Personal. Buenos Aires. FCE. (2014).
  3. Piezas Sueltas. J-A. Miller. Buenos Aires. Paidós (2013).
  4. La ley de la naturaleza y lo real sin ley. Miquel Bassols en Zadig España (2020).
  5. El Otro que no existe y sus comités científicos. Eric Laurent (2020).
Publicado enCultura
Transferencia y poder, la cara social de la angustia

De qué se trata la crisis de la subjetividad en la pandemia

 

Freud llama angustia pánica al sentimiento de muerte de un sujeto cuando siente que su universo de símbolos se desmorona. Acontece, mayormente, durante las guerras y catástrofes. La sensación de muerte pánica puede confluir con la muerte real, pero no es la misma; la muerte real y, aun, la angustia, pueden acontecer sin pánico.

Los símbolos, las lógicas de la conciencia son el universo del sujeto, que le da un sentido en el mundo; es un saber que garantiza su vida, aun así, el sujeto no requiere, para su existir, un conocimiento de esta sujeción sino que es algo más próximo a un saber que lo antecede, lo contiene y lo sostiene, para poder existir.

La dimensión psíquica, en la cual el sujeto vive esta sujeción, es la creencia. La relación del sujeto a la realidad es por convencimiento en lo que creen. No hay una relación directa del sujeto a ninguna evidencia real. El sujeto fundamentalmente “cree” en los símbolos que están promovidos por los discursos que representanal orden simbólico.

Los primeros seres sociales personificaban su universo a través de la creencia en los saberes agrupados en los mitos y en las religiones. Las preguntas y las adversidades; lo desconocido se descifraba desde ellos e imponían, según la necesidad, algún rito, enseñando y organizando a la sociedad.

Las religiones han ido cediendo su lugar a otro saber, disciplinado bajo un orden diferente, llamado “las ciencias”. Si bien se podría decir que es más verdadero lo que dice la ciencia sobre los fenómenos, que el conocimiento que aportaban los mitos sobre las causas, la relación que mantiene el sujeto con la ciencia es la misma que tenía con los mitos y las religiones. El sujeto solo accede al conocimiento científico vía la creencia. Desplazamiento y sustitución que no es sin un cambio de paradigmas en la valorización de las lógicas que constituyen las certezas.

Este movimiento articulado a la dimensión de la creencia fueron parte fundantes de la civilización y es lo que permite sostener el dominio de los discursos institucionalizados. La civilización le demanda a la ciencia que resuelva todas las incógnitas, que ocupe el lugar de ser un saber sobre la garantía de la existencia humana, sean estos procesos físicos, biológicos o sociales. Participe el sujeto o no, sea consciente o no de ello.

El discurso de la ciencia alcanza su dominio en la civilización, incorporando dentro de sus saberes el discurso del sistema capitalista en tanto es la organización social de generación de riqueza, que se pretende científica. Por ello, las crisis económicas del sistema también son generadoras de angustia pánica, hayan padecido o no, cada uno, algún perjuicio directo.

Interpretamos la angustia pandémica como la ausencia, en la ciencia, de una respuesta a una pregunta que tampoco creó. El poder que la civilización le adjudica a la ciencia es tan elevado como el ruido que hace su caída. Cuando la ciencia pierde su lugar de ser la garantía de existencia, puede desarrollarse, en un sujeto, la angustia pánica conceptualizada por Freud.

La sensación de muerte pánica alude al descontrol de la muerte en sí, al desamparo primordial ante ella. No se refiere a la cantidad de muertos reales, sino a una muerte que contagia de muerte. Hay otras muertes, acotadas, contenidas por un saber; hay otras muertes, de cantidades horrorosas, comandadas por determinantes ideológicas e ignoradas por los productores de la ignorancia y por los sujetos que no advierten su propio horizonte ideológico.

Mientras la ciencia descifra cómo mantener la garantía, ordenó combatir al covid-19 poniendo en cuarentena a la civilizacion: paralizar la circulación y descarga social de los goces propios. El efecto que tiene esta indicación, la limpieza de la naturaleza y la saturación personal, impulsa los interrogantes sobre el principal goce, que nos ofrece el capitalismo, para nuestras descargas: “la acumulación”, razón de ser del sistema, pero que está en oposición directa a lo natural. ¿Será solo un tropezón o una caída de los parámetros que garantizan el goce de la existencia? o ¿la civilización reforzara los diques que protejan el goce del sistema?

Por ahora, lo más importante es respetar las medidas preventivas, que los gobiernos, junto a nuestros chamanes, los científicos, imponen, como rito necesario, para combatir el virus y así lograr restituir la armonía y la disputa social, es decir, nuestras creencias. Como decía Freud, la vida no vale mucho, pero es lo único que tenemos.

Herrnán C. Guggiari es psicoanalista.

Publicado enSociedad
Martes, 15 Enero 2019 06:39

Tiempo de tempestades

Tiempo de tempestades

El presidente de Venezuela afirmó que este año será el de la estabilización económica. “Sopla tempestad que tengo pueblo”, dijo parafraseando

a Shakespeare al presentar su plan.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó ayer que este año será el de la estabilización económica, al mismo tiempo que dijo que con la economía venezolana se ha cometido un crimen de lesa humanidad. El mandatario presentó ayer frente a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) el Plan de la Patria –la hoja de ruta para su nuevo mandato, hasta el 2025– y dio un balance sobre su gestión en 2018. En su alocución, cargó contra la oposición, contra Estados Unidos, contra la traición de algunos funcionarios y contra los gobernantes de derecha en América Latina.


“Sopla tempestad que tengo pueblo, que tengo Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), tengo Asamblea Nacional Constituyente y tengo historia para maniobrarte”, afirmó Maduro, parafraseando a Shakespeare en la entrega de la Memoria y Cuenta de 2018. En su balance, el presidente afirmó que entre 2013 y 2018 hubo una caída del 94 por ciento de los ingresos petroleros de Venezuela, y explicó que a causa de esto, se produjo un reto para la inversión social, dijo, más aun debido al ataque continuado contra la economía venezolana. Sin embargo, aseguró que la inversión social en áreas como salud, educación y tecnología había aumentado y prometió: “Este año va a ser el año de la estabilización de la economía”. Además, el mandatario dijo que las sanciones de Estados Unidos no harán que Venezuela de marcha atrás. “A cualquier otro país, todos esos ataques que sufrimos nosotros los hubiera hecho sucumbir. A nosotros nos hizo más fuertes. La oligarquía colombiana y Washington han cometido un crimen de lesa humanidad con nuestra economía”, afirmó. “Imperialismo: quédate con tus sanciones que los venezolanos y las venezolanas saldremos adelante”, sentenció.


Para ello, Maduro realizó un llamado a los empresarios locales para que lo acompañen. “Hago un llamado a los empresarios de este país, los que se sienten venezolanos o los inversionistas que quieren trabajar aquí. Ustedes saben que pueden confiar en mí, acompáñenme, voy a gobernar 6 años más”, afirmó. A continuación, el presidente defendió el modelo económico venezolano. “Se trató de crear una mentira de que el modelo venezolano es enemigo de la empresa privada. Nuestro modelo es mixto, donde las empresas estratégicas están en manos del Estado”. Además, subrayó: “Yo no soy ni un capitalista ni un neoliberal, pero tampoco soy un obtuso. Aquí nadie venga a creer que vamos a privatizar. Pero si puedo traer asesoría e inversión extranjera lo debemos conseguir”.


Durante la entrega de su Memoria y Cuenta, el líder chavista reiteró que un grupo de funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) había detenido el domingo al presidente del Parlamento, el opositor Juan Guaidó, en un procedimiento irregular y por el que los agentes implicados habían sido destituidos. “Destituidos por prestarse a un ‘show’ mediático en contra del interés nacional y así voy a actuar con cualquier funcionario que traicione el juramento público y cualquier funcionario que se preste, sea quien sea, se presente a donde se presente. Mano de hierro a la traición”, expresó. En su discurso dijo, así, que la breve detención de Guaidó fue un “show” que contó “con la cooperación corrupta y traidora” de los agentes destituidos. La Constituyente, integrada solo por oficialistas, emitió también ayer un decreto en el que ratifica y reconoce a Nicolás Maduro como jefe de Estado, de Gobierno y comandante en jefe de la FANB, en medio de las voces que no reconocen la legitimidad del segundo mandato del líder chavista.


Al presentar las directrices del Plan de la Patria para el nuevo período, Maduro afirmó que se espera que para el 2025 se produzcan 5 millones de barriles diarios de petróleos y que esto se logrará, dijo, con la incorporación de tecnología y rompiendo con las mafias. Maduro se dijo cansado de la corrupción en la administración pública, como en la estatal Petróleos de Venezuela, y pidió el apoyo de todo un país para limpiar esta empresas. “Me juro mi vida, mi honor y mi moral en esta batalla que asumo como personal”, sentenció.


El mandatario subrayó que los chavistas tienen un sistema detallado que permite dar continuidad a los logros sociales alcanzados y a superarse a sí mismos, y se preguntó si la oposición de derecha sostendría esos logros. “¿Podría la derecha, si ganara, conservar los logros y llevar al país a un futuro de bienestar? Ahí tienen el ejemplo de Argentina, le bajaron las pensiones a los viejitos, se endeudaron como no se hacía en años. En Brasil tienen a Bolsonaro, que es un Hitler de los tiempos modernos. Ahí está, privatizando el petróleo”, afirmó Maduro.

Publicado enInternacional
Miércoles, 09 Enero 2019 06:02

EU castiga a los venezolanos

John Bolton, durante una comparecencia ayer en la Casa Blanca.

En línea con el afán de Estados Unidos (EU) de derrocar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de imponer en ese país un gobierno favorable a sus intereses, el Departamento del Tesoro del país vecino anunció ayer un nuevo paquete de sanciones contra la nación sudamericana. Entre las medidas económicas hostiles destacan diversas restricciones, prohibiciones y persecuciones comerciales y financieras contra 23 empresas venezolanas y siete personas físicas.


Poco después, el gobierno de Caracas presentó un recurso ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), y advirtió que tanto las restricciones comerciales como la prohibición de viajes a ciudadanos venezolanos incluidos en la “lista negra” de Washington son violatorias de las normas internacionales.


Más allá de tales señalamientos es claro que las represalias económicas y comerciales –que han sido por tradición uno de los instrumentos favoritos del intervencionismo estadunidense en el mundo–, suelen ser un mecanismo políticamente ineficaz, pero terriblemente lesivo para las poblaciones, las cuales acaban pagando las consecuencias en forma de penurias y caídas en sus niveles de vida y bienestar. El caso emblemático de esta consideración es el bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba desde hace casi seis décadas: esa medida, universalmente condenada año con año en la Asamblea General de las Naciones Unidas, ha impedido, en efecto, el crecimento económico de la isla y se ha traducido en un sufrimiento indecible para su población, pero no ha logrado que los cubanos depusieran su determinación de vivir en un modelo político y económico distinto al que Washington pretendía imponerles.


En la circunstancia actual de Venezuela, es evidente que las restricciones a los intercambios internacionales de dos decenas de empresas de ese país incrementarán las carencias, el desempleo y los problemas internos del país sudamericano. Y es paradójico que tales sanciones hayan sido adoptadas bajo el paraguas propagandístico e ideológico que le dio a Washington la declaración emitida el viernes anterior por el Grupo de Lima –que honrosamente la representación mexicana se abstuvo de firmar– en la que se tachó de “ilegítima” la presidencia venezolana, habida cuenta que ese cónclave dice actuar movido por el propósito de ayudar a los venezolanos a superar la crisis política y económica que padecen.
El injerencismo de los gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía llegó al colmo de pedir que Maduro se abstuviera de tomar posesión mañana, cuando empieza su nuevo mandato.


Los problemas de Venezuela deben ser resueltos por los ciudadanos de ese país en forma pacífica, mediante el diálogo y la negociación política. La imposición de sanciones comerciales y financieras, así como las agresiones diplomáticas de gobiernos extranjeros no sólo no contribuyen a ello, sino que dificultan el entendimiento entre los venezolanos.

Publicado enInternacional
Denuncia Venezuela "agresión financiera" orquestada por EU en Bali

Caracas. Venezuela denunció que Estados Unidos impulsó un encuentro de varios países al margen de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial en Bali para aumentar la "agresión financiera" contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

"Venezuela condena la realización de una insólita reunión, en la cual participaron los ministros de Finanzas de Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Francia, Guyana, Italia, Japón, México, Panamá, Paraguay y Reino Unido, convocados por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, con el fin de aumentar la agresión financiera en contra del pueblo venezolano", se señala un comunicado del Ministerio de Comunicación.

Según el gobierno bolivariano, ese encuentro demuestra la "obsesión desmedida e inhumana" de Washington contra Venezuela, “sin reparar en el daño que le ocasiona a la mayoría de la población venezolana a través del criminal bloqueo financiero.

"La élite gobernante de Estados Unidos y su pequeño grupo de países satélites quedarán aislados en su empeño por destruir la economía venezolana", se agrega en el comunicado.

El sábado culminó en Bali la reunión anual del FMI y del Banco Mundial, donde el organismo financiero advirtió que la "ventana de oportunidad" para mantener el crecimiento global se está cerrando, debido a disputas comerciales y a la crisis en los países emergentes.

El FMI redujo esta semana su previsión de crecimiento del PIB mundial a 3.7 por ciento para 2018 y 2019 (-0,2 puntos), al mismo nivel que en 2017.

Venezuela, sin embargo, atraviesa una aguda crisis económica, con severa escasez de alimentos y medicinas y una hiperinflación que, según el FMI, podría cerrar este año en un millón 350 mil por ciento y el próximo en 10 millones por ciento.

La economía del país petrolero se contrajo 14 por ciento el año pasado y se espera que se retraiga 18 por ciento este año.

El gobierno de Maduro asegura que la crisis se debe a una "guerra económica" impulsada por Estados Unidos y la oposición venezolana para intentar derrocarlo.

En otro orden, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, aseguró que el suicidio de Fernando Albán, del partido opositor Primero Justicia, es manipulado y utilizado por la oposición y reiteró que se trató de un suicidio.

Publicado enInternacional
Miércoles, 10 Octubre 2018 05:55

Doce años prendidos a la vida

Doce años prendidos a la vida

Prohibida la boca, hablaban por los dedos. Hablaban el lenguaje verdadero, que es el que nace de la necesidad de decir.

Eduardo Galeano

 

La historia que cuenta La noche de doce años es la historia de lo absoluto de la potencia humana: la capacidad sin límite del hombre para hacer daño, pero sobre todo, para sobrevivir y alzarse sobre ese daño. Es lo que pasó con Pepe Mujica, Mauricio Rosencof, Eleuterio Fernández Huidobro y otros seis líderes tupamaros, entre 1973 y 1985. Doce años —se dice tan fácil— en los que fueron tomados como rehenes por la dictadura uruguaya, y así sometidos a condiciones aún más extremas que el resto de los presos políticos. Pasaron años enteros sin ver el sol, sin pronunciar palabra y casi sin escucharla, ya que los soldados que estaban a cargo de su “cuidado” tenían prohibido hablarles. Encapuchados y esposados en prisiones de dimensiones mínimas, húmedas tumbas en las que faltaba el aire al punto de afectar la irrigación sanguínea. Sin comida y sin agua. Visitados por ratas a las que decidían no comer porque prevalecía la necesidad de algún contacto con lo vivo. Constantemente castigados física y psicológicamente, trasladados para que perdiesen la noción de tiempo y espacio. Como no habían podido matarlos, buscaban volverlos locos, y así se los dijeron. Y para eso los fueron despojando de toda dignidad: cagar y mear tranquilos, por ejemplo. “Nos hicieron cagar once años esposados y encapuchados”, cae en la cuenta Rosencof en Memorias del calabozo.


Que es el libro en el que se basa la brillante, conmovedora, reveladora película de Alvaro Brechner. Un texto que puede recibir los mismos adjetivos, y que lleva más de treinta años desde su primera edición. El libro fue escrito por Rosencof y Fernández Huidobro como un largo diálogo que puede leerse con tonada uruguaya, un relato en primera persona del horror no exento de luminosos momentos de humor y de celebración. Capaz de transmitir el grado de complicidad, conocimiento e intimidad al que llegaron estos tres rehenes, sin poder dirigirse la palabra entre sí durante años. Comunicándose a través de los muros a golpes de nudillos, con un código que inventaron y perfeccionaron. Imponiéndose una meta y una batalla cotidiana: Resistir. Sobrevivir.


El libro fue pensado explícitamente con el fin de dejar testimonio de ese horror, y de ese sobrevivir. Es la historia de ellos tres y no de los otros seis —con los que se reencontrarán en el penal al final de la peregrinación, y que también lograrán sobrevivir, a excepción de Nepo, Adolfo Wasem, que muere ya en ese último año de presidio, después de haber pasado por lo peor— porque, como dicen los autores, es única e intransferible: cada quien vivió su propia historia, física y mental. Mujica no forma parte de la larga charla de Memorias del calabozo, pero leyó las pruebas e hizo comentarios, explican sus compañeros en el libro, “porque está muy ocupado con su tarea política”. Vaya. Después de vivir todo esto, estos tres hombres hicieron el Frente Amplio. Uno llegó a ser presidente de su país, el otro fue senador y ministro de Defensa, el tercero director de Cultura de la ciudad capital. Eso sí que es una película.


Pero no es allí donde se enfoca La noche de doce años. El film se mete –y mete al espectador–en ese viaje que está al borde de la condición humana, pero que es al mismo tiempo lo más intrínseco y profundo de ella. Pone en acto esa potencia absoluta y creadora que Cornelius Castoriadis postula como “imaginación radical”: el ser humano puede todo lo que quiere. Y lo quiere todo. Estos hombres quisieron lo imposible. Quisieron vivir. Para poder hacerlo, necesitaron inventarse la certeza, la firme convicción, de que tal utopía era posible. Y hurgar en la asombrosa materia de la que finalmente estamos hechos, como lo descubren algunos que viven situaciones límite como estos tupamaros, como revela la película y también el libro.


“Estábamos prendidos a la vida como la hiedra al muro. Prendidos de tal manera que disfrutábamos los menores indicios de una naturaleza que nos estaba vedada. El pelechaje de una arañita, la impresión fugaz de una abeja en el calabozo, el voceo lejano de un niño, eran grandes acontecimientos del día, que disfrutábamos con intensidad”, analiza Rosencof mientras charla con su amigo. Y así prendidos a la vida, los rehenes libran sus batallas: La obsesión por orinar y defecar “con autonomía táctica” los lleva a pelear a brazo partido por hacerse de “la lata”. O por defender ingeniosamente la pelela de plástico rosa que le trajo su madre en una visita, en el caso de Mujica. “Nos sacaban una vez por día al excusado. A veces, ninguna. Pero hay que reconocer que hubo días en que nos sacaron dos veces”, observa sin perder el humor Fernández Huidobro. “Era un acontecimiento. El día que nos sacaban de mañana y después de noche, uno volvía con la sensación de que había cambiado la situación política”, completa Rosencof.


Seguir este diálogo después de ver la película –todavía inmersa allí, en esa claustrofobia, ese naufragio mental sin embargo lúcido que traspasa la pantalla– ofrece una doble revelación. No se preocupe el lector, no voy a espoilear, solo cuento que hay momentos muy graciosos en la película, sobre todo los dedicados a mostrar cuán brutos eran los milicos (uruguayos). Una piensa que se trata de licencias humorístico poéticas, porque no, no puede haber pasado eso de ese modo. Pero sí. En el libro está contado tal cual, también con mucho humor (y tonada uruguaya). “Para los que vengan, lavemos los platos”, canta increíblemente Celia Pérez Cruz, en una de las escenas finales. Después de todo lo vivido, les avisan que los van a soltar cuando Fernández Huidobro está lavando los platos, ya en la “tranquilidad” del presidio. Pero él sigue fregando con esmero. ¿Y para qué los lava?, le pregunta el guardia. “Para los que vengan”, contesta él. “Yo saldría rajando”, corona el carcelero. Así pasó. Y está la pelela rosa (“la escupidera”, dicen ellos) en la que el Pepe logra sembrar y hacer florecer caléndulas, y con la que sale abrazado, por toda pertenencia en el mundo, el día final de su liberación. Y así pasó. Porque el ser humano puede todo lo que quiere. Y lo quiere todo.

Publicado enCultura
Martes, 11 Septiembre 2018 07:36

Trump cierra la sede de la OLP

Trump cierra la sede de la OLP

“La retirada de la bandera palestina de Washington es mucho más que un nuevo tortazo de la administración Trump contra la paz y la justicia”, dijo el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina, Saeb Erekat.

 

El gobierno estadounidense anunció ayer el cierre de la oficina de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Washington, a la que acusó de no haber dado pasos para retomar las negociaciones con Israel. “La administración ha determinado que, tras una revisión cuidadosa, la Delegación General de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Washington debería cerrar”, afirmó la portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Heather Nauert, en un comunicado.

La organización no ha dado pasos hacia negociaciones directas y significativas con Israel, justifica la decisión Nauert en el comunicado. “Al contrario, la cúpula de la OLP ha condenado un plan de paz estadounidense que aún no había visto y se niega a entablar negociaciones con Estados Unidos”, añade. “Estados Unidos continúa creyendo que las negociaciones directas entre ambas partes son el único camino hacia adelante. Desde que un permiso previo de operar expiró en noviembre de 2017, Estados Unidos había permitido a la OLP realizar operaciones que apoyaran el objetivo de lograr una paz duradera e integral entre israelíes y palestinos”, señala el texto.

“La retirada de la bandera palestina de Washington es mucho más que un nuevo tortazo de la Administración Trump contra la paz y la justicia”, afirmó el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat. Esta acción, aseguró, es “un castigo colectivo” más y simboliza “el ataque de Estados Unidos contra el sistema internacional en su totalidad, incluidos la Convención de París, la Unesco y el Consejo de Derechos Humanos”, dijo en referencia a la retirada estadounidense de acuerdos y organizaciones internacionales.


La misión de la OLP en Washington se ocupa de los asuntos consulares y comerciales palestinos en ese país como cualquier embajada pero sin rango de legación. “Esta es otra confirmación de la política de la Administración del presidente Trump de castigar colectivamente al pueblo palestino, incluyendo el recorte de ayuda financiera para servicios palestinos como la salud y la educación”, criticó poco antes Erekat, al adelantar la noticia.


Poco después, John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de Trump, agregó que la decisión “refleja la preocupación del Congreso estadounidense respecto a los intentos palestinos de promover una investigación sobre Israel en la Corte Penal Internacional (CPI, en La Haya)”. “El Gobierno de Trump no mantendrá abierta la oficina cuando los palestinos se niegan a dar pasos para comenzar negociaciones directas y significativas con Israel”, subrayó Bolton, en un discurso organizado por el centro conservador Federalist Society. “Estados Unidos apoya un proceso de paz directo y robusto” añadió, “y no permitiremos que la CPI, ni ninguna otra organización, restrinja el derecho de Israel a defenderse”.


Estados Unidos había amenazado el año pasado con cerrar la oficina de la OLP, que engloba a diversos grupos palestinos, en represalia por la decisión palestina de demandar a Israel ante la Corte Penal Internacional por la construcción y expansión de asentamientos judíos en Cisjordania y Jerusalén y la muerte de ciento de palestinos. Por el momento la Fiscalía de la CPI no abrió una investigación plena.


La relación entre los palestinos y Estados Unidos se quebró cuando Trump reconoció a Jerusalén como capital de Israel y trasladó su embajada de Tel Aviv a esa ciudad, cuya parte oriental reclaman los palestinos como capital de un futuro Estado independiente. Desde entonces, los líderes palestinos han dejado claro que ya no consideran a Estados Unidos como un mediador neutral en el conflicto con Israel.
Después, el gobierno de Trump suspendió la ayuda para la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWH, según sus siglas en inglés), en lo que analistas ven como un intento de presionar a los palestinos para que accedan a sus planes de paz. Representantes de alto rango de los palestinos han dicho en varias ocasiones que no se dejarán chantajear por el Gobierno estadounidense.
El gobierno israelí no se ha manifestado por el momento. Un portavoz del primer ministro Benjamin Netanyahu se refirió a la fiesta del año nuevo judío que se celebra en estos momentos en todo el mundo, por lo que no se esperaba ayer una reacción.


Por su parte, los palestinos calificaron como un “chantaje” y una “guerra” contra ellos el cierre de su representación oficial ante Washington. Husan Zomlot, representante diplomático palestino en Estados Unidos, confirmó que Palestina va a urgir a la CPI para que abra dicha investigación por crímenes de guerra contra Israel. Zomlot llamó a los palestinos residentes en Estados Unidos a colocar banderas palestinas en sus casas en todo el país. “Cada casa será ahora nuestra Embajada”, enfatizó en Ramala ante la prensa.

 

Publicado enInternacional
Carta a mi hermano, prisionero y perseguido político por el Estado colombiano, tras su recaptura irregular

Este 26 de agosto leí una frase que me alegró el corazón: “hace mucho no sabía lo que se sentía ser tan feliz”. Eso me escribió nuestra hermana tras saber que una juez había ordenado dejarte libre, a ti, al ser más extraordinario que la vida me regaló para crecer y aprender juntos. Y era verdad, hace tanto no podíamos decir que fuéramos realmente felices desde que la injusticia y la arbitrariedad se cernió sobre nuestras vidas desde hace ya más de un año. Ese viernes, a todos nos llegó un soplo inesperado de vida cuando sentimos que por fin una juez de la República, una funcionaria del Estado, actuaba en derecho y respetando el debido proceso, respetando tus derechos y los de todos ustedes. Su decisión, muy al contrario de lo que hemos vivido con otros jueces de garantías y de segunda instancia, no estuvo guiada por lecturas amañadas de la ley, por una interpretación sui géneris de la Constitución para permitir que los derechos fundamentales queden suspendidos para ustedes al antojo de una Fiscalía y una policía que quieren mostrarse como las más eficientes y transparentes del mundo, para tapar con mentiras y presiones la corrupción y los carteles que las atraviesan y que ya han llevado a varios de sus funcionarios, que de manzanas podridas no tienen ni el corazón, a la cárcel y hasta la extradición (solicitada por las mismas personas investigadas para que no las asesinen). Y ahora, hoy que debía ser un día maravilloso, lleno de reencuentros, de abrazos en la inmensidad de la libertad, nos encontramos sumidas en la tristeza y en la ira que desata la injusticia y el odio incomprensible. Hoy no pudiste tomarte un buen tinto que te estaba esperando, cargado de amor, en tu casa. Hoy no pudiste ir a reencontrarte con quienes te amamos. Hoy, después de que te dejaran libre, al mismo tiempo, sin que hubieras podido caminar sin tener a un policía al lado custodiándote, te capturaron de nuevo. Y otra vez comienzan las mentiras descaradas y los abusos. Y otra vez estamos unidas, todas sus familias, buscando las fuerzas entre todos. Porque cuando una empieza a desfallecer, a sentir ganas de llorar para nunca más parar, ahí está esa madre, esa hermana, ese padre o ese hermano de uno de tus amigos o de tus amigas para decirnos que entre todos podemos crear la fuerza cuando se nos está agotando. 

Tienes que saber que afuera nos mantenemos en pie por el amor que les tenemos, porque la certeza de que no vamos a permitir que las mentiras del Estado y su poder represor nos aplasten, nos mantiene en pie. Nos lo hemos dicho, abrazándonos bien fuerte, que no dejaremos de luchar con dignidad hasta que sean libres y su inocencia quede más que demostrada. Y así vamos, luchando contra esta realidad injusta que hace que la tristeza que nos carcome se tenga que enfrentar a la alegría y la fuerza que no desfallecen, que no se apagan y que, al contrario, se van haciendo más fuertes ante cada monstruosidad y atropello que cometen contra ustedes. Además, como dice la canción, “bestia triste es bestia mansa”. Así que, para nuestra fortuna, la tristeza no se ha apoderado de nosotras ni de ustedes.


Yo hoy maldigo, maldigo a quienes les están haciendo esto, a quienes para mostrar resultados se llevan por delante a personas inocentes, maldigo a quienes con tal de mantener sus puestos y su prestigio, los condenan al encierro, inventan mentiras y las presentan como pruebas que anuncian con bombos y platillos para luego nunca más hablar de ellas porque no las tienen y no las pueden mostrar. Pero qué más da. Ellos, con su odio infinito y teniendo por única preocupación el mantenimiento de su poder nauseabundo (e incluso de las migajas de ese poder que es lo que muchos de ellos tienen), no saben que no pueden dejarlos vacíos y vacías como quieren. Nadie les puede arrebatar el amor porque ahora lo sabemos como quizás nunca antes: nos sabemos vivas porque tenemos la certeza del amor.


Para quienes sin saber ni qué están diciendo afirman que su libertad sería una aberración de la justicia les decimos: aberrante es que haya un Estado que condena a sus ciudadanos inocentes al encierro, a una batalla constante para no desparecer en vida, que tiene como modus operandi privilegiado para desquitarse de quienes dicen no estar de acuerdo con su gobierno para unos pocos (poquísimos) el mandarlos a la cárcel y acusarlos con mentiras, que al saber que pueden ser libres porque es su derecho crean otro montaje y salen corriendo para que un juez les vuelva a dictar orden de captura. ¿Cómo se puede llamar al hecho de que el viernes les digan que son libres y que después de dejarlos en libertad los capturen en la puerta de la cárcel por un proceso que apareció mágicamente un día después de la decisión de la juez? ¿Que los estén procesando ahora por hechos -de los que nunca nos habían dicho nada- que supuestamente pasaron en febrero de este año en Medellín, cuando ustedes ya estaban en la cárcel en Bogotá? Montaje y crueldad. Ya no es solo que se inventen procesos y pruebas, sino que no están dispuestos a permitirnos sentir, ni un día, la tranquilidad de saber que no estamos luchando por demostrar su inocencia frente a un monstruo al que le importa un bledo la ley, aunque la usa todo el tiempo a su acomodo. Eso demuestra la bajeza y la suciedad con la que actúa el Estado y la miserableza que impulsa a algunos de sus funcionarios que no están dispuestos a permitir que nadie cuestione el orden que quieren imponer cueste lo que les cueste. ¿Por qué lo hacen? Algún día lo sabremos. ¿A quién encubren? Algún día lo sabremos. No vamos a desfallecer en esta búsqueda y en esta batalla. Pero no, que lo tengan claro, justicia no es encerrar a alguien para pasarlo por la picota pública (y por la Picota, que ya fue tu caso) por algo que no han hecho. Eso se llama, muy al contrario, maldad, infamia. Y la justicia, en cambio, pasará en este caso por que algún día todas y todos ustedes recobren la libertad, el Estado deje de pisotear sus derechos y haga lo que en realidad tiene que hacer que es buscar y encontrar a los verdaderos responsables de los hechos por los que las y los acusan, y no por montar procesos y pruebas para dar la sensación de que en el país todo anda muy bien. Hoy lo escuchaba de tu voz y no puede ser más cierto: nadie en este mundo más que nosotras quiere que la verdad de este caso salga a la luz porque ese día ustedes dejarán de ser tratados y tratadas como culpables por algo que no hicieron y se sabrá quiénes fueron los verdaderos responsables.


Palomita verte quiero… Y sé que nos veremos libres, volveremos a ser libres y en ese momento sí que volveremos a ser felices, enteramente felices. Por lo pronto, nos resguardamos en la alegría que nos produce el sabernos juntos, fortalecidos, unidos, dignos y, sobre todo, amados. No duden ni un instante del amor que les rodea porque es ese amor el que nos mueve a no callar, a correr, a gritar que inocentes son y libres les necesitamos.

 

Publicado enColombia
Página 1 de 2