El presidente de Haití, Jovenel Moïse, durante una conversación con EL PAÍS por videollamada el pasado febrero.

Hombres armados asaltaron su domicilio de Puerto Príncipe la pasada madrugada. La primera dama está hospitalizada

 

Puerto Príncipe, Madrid - 07 jul 2021 - 12:41 CEST

El presidente de Haití, Jovenel Moïse, ha sido asesinado este miércoles por hombres armados que perpetraron un asalto a su residencia durante la pasada madrugada en el barrio de Pelerin de Puerto Príncipe, según ha informado esta mañana el primer ministro, Claude Joseph. En el asalto resultó herida de bala la primera dama, Martine Moïse, que ha sido hospitalizada, según un comunicado firmado por Joseph. El mandatario pidió calma a la población y aseguró que tanto la policía como el ejército se están encargando de mantener el orden.

Hijo de un comerciante y una costurera, Jovenel Moïse concedió el pasado febrero una entrevista a este diario, en un país en el que la tensión iba en aumento semana tras semana. A la crisis política se le suma un año de espanto debido a la pandemia de coronavirus, los huracanes y la ola de violencia y secuestros que han llevado el hartazgo a una población que cuenta en su poder con más armas que nunca, tal y como señalaron los expertos a EL PAÍS.

El origen político del conflicto en Haití, país caribeño de 11,2 millones de habitantes, está en las convulsas elecciones de 2015. Michel Martelly finalizó su gestión, pero los caóticos comicios convocados obligaron a nombrar un presidente interino de otro partido, hasta que la autoridad electoral reconoció la victoria de Moïse un año después. Para la oposición, su Gobierno comenzó el día que Martelly dejó el poder y le acusa de “dictador” por gobernar por decreto desde hace un año.

“Mi mandato empezó el 7 de febrero del 2017 y termina el 7 de febrero del 2022. Entregaré el poder a su propietario que es el pueblo de Haití. Los oligarcas corruptos acostumbrados a controlar a los presidentes, a los ministros, al Parlamento y al poder judicial piensan que pueden tomar la presidencia, pero solo hay una camino: elecciones. Y yo no participaré en esas elecciones”, declaró Moïse en esa misma entrevista.

Bandas armadas

Más de 150 personas fueron asesinadas y otras 200 secuestradas entre el 1 y el 30 de junio pasado en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, reveló este martes un informe del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (CARDH). “El país está asediado por bandas armadas que siembran el terror, asesinatos, secuestros, violaciones (...) Puerto Príncipe está sitiado en el sur, el norte y el este. Asistimos a una sociedad cada vez más pasiva mientras el país está asediado”, lamentó la organización en un documento.

Al menos seis extranjeros han sido secuestrados, lo que eleva el total a 20 en el primer semestre de 2021. Tres departamentos están aislados del resto del país, según este informe, que habla de “la hegemonía del crimen en Haití”. Del 1 de enero al 21 de junio, 30 policías fueron asesinados frente a los 26 de 2020, según la ONG, que sostiene que algunos son mutilados, desaparecidos, secuestrados, torturados, etcétera.

Publicado enInternacional
Laura Guerrero, madre de Nicolás: “Él era muy soñador con todo eso...”

Perder un hijo o un familiar por exigir un país mejor no debería suceder, sin embargo, en Colombia esta realidad parece la norma. Son cientos de familias que han perdido a sus seres queridos desde el 28A, ya sea por la muerte o la desaparición. Laura Guerrero es una madre víctima del terrorismo de Estado, también es ejemplo de dignidad y fortaleza para toda la sociedad.

 

Su semblante está tranquilo, a pesar del dolor que con seguridad la embarga. Ella está allí, recibida con cariño por unos y otras, y a pesar de la nostalgia, de los recuerdos de madre y amiga, expresa alegría por lo que ve.

En realidad, la juventud la llena de confianza de que vendrán días de cambio, días de esperanza, días de mejor vida, con seguridad los mismos anhelos que inspiraban a su hijo Nicolás para plasmar en paredes antes abandonadas y deterioradas, en compañía de compañeros, grandes murales para alegrar la ciudad, para llenar de color la vista de quienes por allí transitarán.

Cuando la saludamos y le pedimos la entrevista no duda, accede de una, y no demora en responder a nuestra primera pregunta: –“Mi nombre es Laura Guerrero, soy la mamá de Nicolás. Vengo hoy a la biblioteca porque un amigo muy cercano de mi hijo me cuenta que van a pintar lo que era el CAI, que fue quemado y quedó muy dañado. Me dicen que el proyecto es que esto sea una biblioteca…”.

Al expresar esta palabra parece rememorar algo y enfatiza: –“La idea me pareció muy buena, y me llevó a recordar a mi hijo que le gustaba mucho leer y que se hizo a una llave del saber para poder estar yendo a la biblioteca con su niña pequeña y con su hermanito menor. Por eso le entré de una al proyecto, porque vi que era algo bueno y cuando ya llego y me encuentro con esta cantidad de jóvenes maravillosos, con tantas ideas, empieza a formarse una lluvia de ideas y veo que una es más encantadora que le otra; realmente, digamos, que también me metí en el cuento”.

 

Fotografía Felipe Martínez

 

Mientras Laura, como de una la llamamos con confianza, al sentir su espíritu y ver su joven semblante, así como al sentir su afinidad con la juventud, atiende a nuestras preguntas, el espacio gana más concurrencia y una y otra expresión artística encuentra lugar para compartir con toda la gente allí convocada. Hay lugar para la creación y para fraternizar, y todos están felices de que así sea.

Ella nos cuenta que el espacio apenas tiene con ocho días de existencia, y prosigue con la entrevista: –“Todo lo vivido en estos pocos días de construcción de la biblioteca es la muestra de que la gente tiene necesidad de contar con sitios y oportunidades para satisfacer su sed de cultura, que hay una aceptación de la comunidad, que la gente quiere y necesita este espacio para que haya una oferta cultural más cercana”.

Hay alegría en su narración, pero también nostalgia, no es para menos. Aprovechamos los segundos de meditación en lo que nos está compartiendo para dirigir nuestra mirada hacia los músicos que se presentan con alegría ante la multitud de comunidad. Pero solo tras unos segundos más su palabra convoca de nuevo nuestra atención: –“Esto es como un oasis en medio de tanta tensión; aún estamos a la defensiva, en muchos momentos de tranquilidad igual no deja de pasar la policía, no dejamos de sentirnos merodeados, pero hemos podido permanecer y la compañía de tanta comunidad ha sido increíble, han traído muchos libros, han donado dinero y pintura; el dinero se ha invertido en reparaciones y en seguridad, en candados, y en otras muchas cosas.

En este momento nos vemos respaldados por la comunidad, que tenía la biblioteca más cercana realmente lejos: entonces, la gente ha podido acercarse al picnic literario y ha encontrado muchísima oferta cultural”.

 

Fotografía Felipe Martínez

 


¿Cómo era Nicolás?

Del presente para el pasado, el inmediato y el más lejano. A pesar de las fibras que pudiera sensibilizar no podíamos dejar de preguntar por el ser humano, y ante la pregunta, con serenidad, la madre cuenta: –“Era un joven con muchos sueños, sueños de una mejor ciudad y por consecuencia, de un mejor país. Soñaba con traer a su hija al país, soñaba con que existiera, a menor costo, muchísimo material para que los jóvenes pudieran expresarse culturalmente, porque él sentía que dentro de las escuelas y colegios había un vacío en cuanto a lo que muchos jóvenes quieren; entonces, pensaba en talleres, en muchos momentos especiales con los muchachos más pequeños para que pudieran aprender.

Mucho de estas cosas que a él le gustaban, como era el arte de pintar, el grafiti, no se lo patrocinan sino las mamás, y a veces nos vimos en dificultades para poder comprar materiales, por lo costosos, mucho más para él que le gustaba pintar piezas grandes y eso demanda muchos aerosoles.

En medio de sus anhelos él pensaba en todas las personas que tienen capacidades artísticas, para pintar, pero que no pueden explotarlas porque precisamente no tienen los recursos. Era muy soñador con todo eso, tenía esperanzas de que la ciudad y el país podía ser habitado por personas civilizadas que respetaran, porque muchas veces se sintió agredido, irrespetado por parte de la misma fuerza pública que llegaba simplemente a atropellarlos; cuando así sucedía regresaba aburrido a la casa y decía ‘mamá estábamos pintando un lugar bien feo, estábamos tratando de dejarlo bien y no faltó quien llegara a importunar, a impedir’, y muchas veces me dijo que les quitaban materiales; algunos de sus amigos me decían: ‘la policía nos quitó la cámara, la policía nos robó el celular’. Entonces, eso es muy triste, así que él esperaba que no tuvieran ese tipo de situaciones para vivir libres y en paz.

A él y a ellos lo motivaba, los motiva, sus manifestaciones artísticas, querían hacerlo simplemente sin ninguna oposición, no tanto por vandalizar y rayar y dañar, sino porque querían recuperar muchos espacios de la ciudad abandonados, que de hecho ya nadie pintaba, lugares donde la Alcaldía no lo hacía.

Él estaba con un colectivo, tenían muchas ideas, incluso para presentarlas a la Alcaldía. Él, digamos, que murió esperando esa oportunidad porque había que presentarlos como un proyecto y él no sabía hacerlo, entonces en alguna ocasión le dije mándemelo y lo revisamos y me decía: no mamá, yo quiero aprender a hacerlo porque a muchos se los van a pedir y quizás pueda enseñarles a otros cómo hacerlo”.

 

Fotografía Felipe Martínez

 

 


El asesinato

Su relato avanza sin voces de duda o inseguridad, lo que denota confianza en los proyectos de su hijo, en sus gustos artísticos, en su amor por lo que hacía y quería entregar a toda la ciudad. Agarrados por su voz y gestos, de madre, pero también de amiga de quienes estuvieron con su hijo, seguimos atentos a su testimonio:

–“Era una persona completamente independiente, ya vivía aparte, tenía su familia, sus ideas muy claras de lo que quería y quizá por eso el día que suceden los hechos estaba lleno de frustración y también de rabia por el momento que se estaba viviendo alrededor. Ese día ellos habían estado en una velatón por los muertos; él también estuvo llevando ayudas humanitarias para los puntos, lo que respecta a alimentos y a insumos médicos.

Así que en la noche estaba cansado, tomó su última comida y se iba a ir a dormir, pero en algún momento escuchó que había pocas personas aquí para resistir y se vino otra vez hacía este lado; entiendo que la velatón estuvo pacífica hasta que llegó el Esmad a intimidarlos, luego hay gases; dicen que había un sentimiento de mucha rabia, impotencia y frustración por el gas que lo cubría todo –las unidades residenciales están ahí cercanas–, así que él toma la decisión de ir adelante; la verdad no puedo saber en ese último instante las cosas que hayan pasado por su cabeza, pero ellos estaban haciendo resistencia y la policía no tuvo ningún problema en dispararle a mi hijo en su cabeza y pues cayó inconsciente, no tuvieron en ningún momento la más mínima consideración hacía mi hijo y parar, por el contrario, estando en el piso no lo dejaban auxiliar sino que tiraban más gases sobre los muchachos, ellos aguantaron y lo cogieron como pudieron y se lo llevaron para que fuera atendido, pero solo resistió unas horas conectado a aparatos y finalmente no pudo más. Esa fue la situación, bastante triste, que derivó en la muerte de mi hijo ese día después de haber estado en paz.

Tuve la oportunidad de regresar al día siguiente al lugar donde murió y era una escena de guerra, había cualquier cantidad de indicativos de que era una guerra. Revisando los videos grabados de lo sucedido, estoy segura que, si la fuerza pública se hubiera parado a evitar cualquier desmán, simplemente no hubiera pasado de allí porque los muchachos no estaban en son de pelear con nadie, y ese es el común denominador en todos estos lados, no hay afán por impedir, por cerrar la vía, como muchos dicen”.
¿Qué ha pasado con el caso?

–“Nada. Hasta el día de hoy solo vi unas declaraciones mentirosas del Ministro diciendo que el caso estaba siendo investigado y que había unas personas comprometidas, lo cual es falso.

Para reunir pruebas me ha tocado caminar la misma escena, los mismos escenarios, para poder buscar la información, porque en su momento también atrevidamente afirmaron que ese día habían vandalizado el D1, cuando mi hijo cae es en el TCC, y entre ambos puntos hay una distancia bien pronunciada; además, los daños en el D1 fueron muchos días después”.

¿Qué ha sucedido después de la muerte de su hijo?

–“Perder a Nico ha sido muy doloroso y cada día hay algo más que liberar, pero siento que me ha fortalecido muchísimo caminar al lado de los muchachos, verlos, conocerlos, escucharlos, saber el por qué están ahí, porque ellos la tienen clara y saben por qué están allí: sus pretensiones de que todo sea mejor, de no pedir nada regalado, pues es falso que aquí estén pidiendo cosas regaladas, por el contrario, acá estamos regalando arte, cultura y todo esto no ha costado un peso a ninguna institución, todo lo ha donado la comunidad, todos nosotros; el acompañamiento y la solidaridad que se ha encontrado es increíble.

Más allá de que sea mi hijo, su muerte ha sido algo que ha unido también en pensamiento a muchos, ha transformado el pensamiento de otros, porque habían personas que pensaban que el gobierno estaba haciendo lo que tenía que hacer y en el momento en el que ven que es Nicolás, al que conocían como persona, como ser humano, creo que fue un despertar para muchos que pensaron: mire, si están matando a los jóvenes, si están matando a los artistas, si están matando y queriendo callar a todas las voces que se levantan a pedir un mundo mejor es porque estamos muy mal.

Y esa es como parte de las razones que llevan a todos estos jóvenes a protestar. Una realidad en la que es muy triste que se hayan perdido vidas de lado y lado, tanto de la fuerza pública como de nuestros jóvenes, como personas que ahora están desaparecidas, de las jóvenes violadas, todo esto se suma en un indicativo muy grande de que nuestra sociedad no está bien, de que es necesario un cambio. Tenemos que pensar, más allá del dolor de cada uno, más allá de saber que he perdido a Nicolás, pues no soy la única madre que sufre o que llora por la pérdida de un hijo, de un familiar, entonces, si yo lo miro desde ahí también hago parte de ese resurgir de esta sociedad, porque realmente como sociedad estamos muy mal, muy mal, y si esto no cambia en este momento de la historia, realmente no sé cuándo será”.

Al concluir esta idea nos miramos mutuamente y reconocemos en su rostro el dolor pero también la esperanza en que esta sociedad logre el necesario cambio que los marginados, que son mayoría, han exigido desde siempre, deseo y exigencia que ahora mantiene en la calle a miles, cerrando vías o alzando su voz de protesta y de esperanza.

Y como eco de voces y tonos de luz que así lo presagian, llegan a nuestros oídos las palabras de quienes en los talleres de lectura comparten con quienes se han animado a congregarse allí, así como los alegres tonos desprendidos por las gargantas de quienes comparten su saber musical, así como las sombras que se proyectan desde los malabaristas. Las familias allí reunidas, con sus hijos, así como los jóvenes de distintas edades y sexos que llenan el espacio, le brindan a Laura, la madre de Nicolás Guerrero confianza en que así será. A nosotros también.


Las dos muertes

Julián Malatesta. Santiago de Cali, 20 de mayo de 2021

 

La tarde caía vertiginosa,
los estallidos y la pólvora le hurtaban la luz.
Los muchachos con sus escudos de lata y trozos de madera,
se ejercitaban como legionarios antiguos
en las tácticas del repliegue y la ofensiva.

Josué levantó la mano e imploró al sol que se detuviera,
ansiaba ponerle el tatequieto a la noche
que se les venía encima con sus densas manos negras.
A empellones me abrí paso hasta la barricada
y me puse en la primera línea.

Ese es mi muchacho, me dije,
y halé a Josué de la camisa, ordenando:
Nos vamos ya, es hora de irse.

¿Usted quién es? Contestó airado.
Soy tu muerte, la tuya, la propia.
Mi hermana, que trabaja a sueldo con las tropas,
La mercenaria, la traidora, te tiene en la lista.
Es hora de irse…
La vida del muchacho alucinaba con el brillo de los explosivos,
Lo sacudí con fuerza y grité:
¡Hasta que tu vida y yo cerremos el último umbral,
soy tu muerte, carajo!
¡Ese es nuestro pacto!

Pero mi hermana,
la mercenaria, la ajena, la súbita,
del otro lado ultima los detalles,
esos hombres de negro le pagan a destajo.

Estaba yo en estas, encontrando palabras…
Usted me entiende, señora,
cuando un balazo dobló a Josué entre mis brazos
y ya no pude traerlo a casa.

 

 

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La muerte de Junior Jein y el poder que tiene miedo

Cuenta el primer libro de Samuel que el rey Saúl tenía muchos miedos de perder el poder y andaba ansioso y muy estresado; para aliviarlo de estos males alguno de sus funcionarios le aconsejó que se trajera a su palacio al joven David que tenía fama de sonar el arpa y cantar bien. Y así fue, David resultó en la corte y tocaba para el rey y lo calmaba; pero, muy pronto, a Saúl le empezó a chocar la música de David y empujado por sus demonios intentó clavarlo en la pared y así deshacerse de él: Las melodías del muchacho no le entretenían más y más bien alborotaban sus miedos, su ansiedad, su estrés y sus demonios.

El poder corrupto, ese que ostentaba Saúl, y todos los otros arbitrarios antes y después de él, nunca resiste el arte y esto porque la belleza, allí donde se le permita brotar, en la música o en la poesía, en la pintura o en los tatuajes, en los grafiti o en la fotografía, en las caricaturas o en las trovas, en los libros o en la danza, en la liturgia o en las fiestas populares, en los monumentos o también en los anti monumentos, en lo que sea, nombra lo innombrable, empuja desde dentro a los que se extasían en ella, y porque delante de una obra maestra ya no hay masas, hay personas y gente muy digna y esto, que es también muy sencillo y sin alardes, desarma a los tiranos de sus señuelos para manipular.

La historia de David se repitió en Colombia,el pasado domingo,13 de junio; el poder, no se sabe todavía si el poder legal o el ilegal, porque aquí en este país hay de los dos y no raramente son cómplices y se mezclan, se fastidió con la música de Junior Jein, un cantante del pueblo negro que con su salsa choke y la música tradicional del Pacífico hacía temblar consciencias; sus letras y su ritmo eran más que entretenimiento y resultaron retratando la realidad de nuestro país. Tristemente, hay que anotar que Junior Jein no tuvo la misma suerte del músico David: mientras que Saúl falló en su intento criminal contra David, los sicarios contratados en el caso de Junior Jein le descargaron cargas de fúsil y de pistola y lo dejaron bien muerto.

El poder en el Israel de la Biblia no resistía las canciones de David y el poder en Colombia no resistió las canciones de Junior Jein; es que también aquí el poder tiene miedo de perder y anda ansioso, estresado y lleno de demonios y ya sólo sabe disparar; estas canciones nos entregaban toda la fiesta y la fuerza de la cultura negra, la belleza del Pacífico, la alegría de Buenaventura y todo eso fastidió. Es que este país, lo hemos visto en la forma como el gobierno y la autodenominada “gente de bien” han reaccionado ante la protesta social, quiere oír un solo relato, se obstina en desaparecer y asesinar a los líderes que proponen alternativa. Este país, es doloroso escribirlo, parece no resistir el arte, nunca ha oído lo que un día apuntó Dostoievski y es que la belleza salvará el mundo.

La primera vez que vi actuar a Junior Jein fue el año pasado cuando después de la masacre de Llano Verde en Cali, en la que murieron cinco niños negros, él y sus amigos, a ritmo de currulao y de rap, compusieron y cantaron para preguntar “¿Quién los mato?”; como homenaje, ahora que lo hemos enterrado, quiero recordar la estrofa que le tocó interpretar a Junior Jein, en esa obra que es, como en su momento tituló el diario El Espectador, “más que una canción, un clamor por la justicia en Colombia”. Así cantaba el artista reclamando por los menores masacrados: “Le exijo a la justicia que este caso se aclare y que no quede impune como casi siempre lo hacen; nada, la vida de los negros no importa nada, lo primero que dicen es: «andaba en cosas raras»…. como Jean Paul, Jair, Leyder, Álvaro y Fernando; somos víctimas del sistema y abandono del Estado. Pero el pueblo no se rinde, ¡carajo!”. Ahora, en este día triste y de esperanza, tendríamos que hacer coro con él y pedir que no solo la muerte de los de Llano Verde, sino también la del mismo Junior Jein, y la de tantos y tantos masacrados en este país, encuentren justicia y no queden en la impunidad.

Miles de personas que despidieron a Junior Jein, en Buenaventura y en Cali, gritaban bien duro y con honda fe -“no se fue, no se fue”… y tienen razón, Saúl no pudo callar la música de David, los poderes de aquí tampoco la de Junior Jein. La belleza es lo más revolucionario y esto porque nadie la puede matar.

Por Jairo Alberto, mxy

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Martes, 04 Mayo 2021 09:41

Colombia 28A

20 de julio 2021

        

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La dosis Nº65: Ojos que no ven corazón que resiste

 

https://youtu.be/O7F4J72LB2Y

 

 

La dosis Nº 61: Enseñanzas y retos de cuatro semanas de rabia y desborde juvenil/popular
https://youtu.be/QX7JEKwQMtc

 

La dosis Nº58: Paro y gol
https://youtu.be/1Wv_V7MPu9I

La vacuna Nº55: Nuevas luces
https://youtu.be/5uFErIU7ovg

 

¡El Éxito huele a sangre!
https://www.youtube.com/watch?v=yoA3I8D4KEc

La vacuna Nº54: La violencia sexual contra las mujeres en el contexto del paro
https://youtu.be/Vlck7FxLBeA

 

Aserrín, Aserrán... ¡Viva el paro nacional!
https://youtu.be/ECw0VAH2GYw

 

https://www.youtube.com/watch?v=FKw46mjJ0Ag

 

https://www.youtube.com/watch?v=jju4z6KdzlQ 

 

https://www.youtube.com/watch?v=JFDcyKcUjWQ&t=123s

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=nG-7xiBsueA

 

Lunes, 03 Mayo 2021 18:20

Colombia sigue CALIente

https://tubarco.news/tubarco-noticias-occidente/tubarco-noticias-cali/elogios-para-cali-miles-de-manifestantes-se-mantienen-en-la-calle-frentiando-al-gobierno-nacional/

Un asesinado más. El domingo 2 de mayo, cuando la penumbra ya había caído sobre el territorio palmireño, y cuando una multitud de jóvenes exigían cambios económicos, sociales y políticos para el país, la acción violenta del Esmad descargó de nuevo la parca sobre ciudadanos desarmados.


En esta oportunidad la fuerza letal cayó sobre la humanidad de Nicolás Guerrero, impactado en su cráneo. Nicolás, un joven de 21 años de edad, con vocación artística, participaba de una manifestación que se movilizaba por Puerto Comercio, nodo entre las ciudades de Cali y Palmira; allí, en medio de la penunbra que llega con el final del día, fue el lugar donde la mal llamada “fuerza pública” (fp) disparó sus armas en contra de los manifestantes, desconociendo normativas locales e internacionales de DDHH.
Una vez la humanidad de este joven sintió el impacto fatal fue auxiliado sin tardanza por otros manifestantes quienes lograron trasladarlo en un automóvil particular hasta un centro asistencial, pero falleció antes de poder ser atendido. Los hechos se encuentran documentados en un en vivo de Instagram en la cuenta de @dj_juandeleon quien filmó los hechos.


En plena mocedad, otra vida, de otro joven lleno de enegía y sueños de un país donde todas y todos puedan vivir en justicia, es arrebata por “la cara amable del Estado”.


Este nuevo asesinato se suma a por lo menos otros 10, hasta ahora documentados y otros tantos aún en comprobación, así como decenas de heridos, que ha cobrado el Esmad en cinco días de protestas que suma el alzamiento social en demanda del desmonte de la reforma tributaria, reivindicación ya conquistada producto de la masiva y decidida movilización juvenil que ha copado calles y plazas de todo el país


Violencia creciente, sin respeto por los derechos humanos, que evidencian la inexistencia de un democracia real en nuestro país, y cuyas víctimas registra un informe de la ONG Temblores: desde el día 28 de abril y hasta el domingo 2 de mayo: 851 casos de violencia policial en todo el país, los que incluyen violencia homicida, arrestos arbitrarios y demás irregularidades tanto por parte de policías en general como miembros del Esmad en particular.


En protección del derecho a la protesta y de los derechos humanos


Alejandro Guevara, defensor de DDHH en la ciudad de Cali, nos narra de su empeño para lograr que no judicialicen a las personas detenidas, apresados bajo procesos irregulares. Alejandro denuncia que la fp hace todo lo posible por entorpecer la labor de los veedores de derechos humanos pues, los jóvenes retenidos son golpeados con saña antes de ser entregados a las familias y organizaciones independientes.


El modus operandi de la fp cumple ciertos patrones en todo el país, especialmente en Cali, ciudad donde decenas de jóvenes han sido arrestados: esparcen indiscriminadamente gases lacrimógenos antes de abrir fuego, en la carrera que sigue a esta acción capturan a todo manifestante que vaya quedando relegado al tratar de escapar de la ofensiva del cuerpo acorazado de la Policía.


Los detenidos se suman por decenas. “En la estación de Fray Damián había 25 detenidos, de los cuales 6 eran menores de edad”, asegura Guevara quien estuvo pendiente de su liberación. Las autoridades de Cali, ciudad vecina de Palmira, destinaron el coliseo del barrio Las Américas para retener a la decenas de personas que calculan serán detenidas.


Otro de los propósitos de los actores en pro de los derechos humanos, es que quienes hayan sido capturados no sean trasladados a Unidades de Justicia Permanente (UPJ), pues ellos no están inculpados por delitos comunes. Sin embargo y pese al esfuerzo por asistir jurídicamente a quienes están bajo arresto, no se logra el cometido pues el rigor jurídico no se cumple en estos casos, muchos de ellos viciados por procederes irregulares, sin estar ausente en ello las golpizas, la presión sicológica y las amenazas de todo tipo.


Este patrón de actuación ha sido la regla en la ciudad de Cali durante los cuatro días (28 de abril-2 de mayo) de convulsión social registrada en el país. En los barrios donde ha centrado su acción defensora Alejandro y algunos de sus colegas, se denunciaron 28 casos de irregularidades, efectivas violaciones de la integridad y garantías humanas de los manifestantes, violaciones grabadas, además, en decenas de videos donde el Esmad arremete con armas de fuego para reprimir la expresión de descontento.


Cae la reforma


Esta digna rabia juvenil, con eco por todo el país, que el establecimiento trató de contener con violencia homicida y con un complot de saqueos e infiltraciones de la protesta social, logró en pocos días poner patas arriba el país, acorralar al gobierno al desnudarlo en sus pretensiones de injusticia social y económica que lo han caracterizado, como prolongación de una forma de usurpar lo colectivo que suma decenas de años, hasta obligarlo a proceder como bombero y quitar el carburante que insufla las llamas sociales. Es así como el 2 de mayo oficializa el retiro del Congreso de la reforma motivo del alzamiento social y el llamado al país a discutir una nueva propuesta.


Esta generación de jóvenes, decididos con claridad sobre el carácter del gobierno logra así su primer triunfo, que se extiende a otras generaciones de activistas que pese a su persistente empeño pocos logros de este tamaño pueden mostrar ante el país.
Vienen otros propósitos, tanto dentro de las protestas en curso, como para el mediano y largo plazo. Entre las inmediatas: justicia por las personas asesinadas y heridas –quién dio la orden de disparar y quién ejecutó en uno y otro caso los disparos–; libertad para todas aquellas personas apresadas en el curso de las protestas.


En el mediano plazo corresponde, aprendiendo del actual triunfo, seleccionar dentro de la decena de demandas que contiene el pliego nacional levantado y presentado como agenda común en el 2019, una exigencia que logre sintonía en los distintos sectores y clases sociales, motor de acción y energía que logra aislar al gobierno y obligarlo a ceder.


Otros propósitos seguramente podrían proponerse (por ejemplo, el desmonte del Esmad), pero es obligatorio, por ahora y de manera inmediata, construir una propuesta de reforma tributaria alternativa fruto del debate por liderar ante todo el país nacional, como parte de una agenda educativa que aborde toda la política económica del establecimiento, para así evidenciar la distancia real que marca los intereses económicos, sociales y políticos de las mayorías de los que alimentan el apetito de las minorías.


Al desplegar esta dinámica, seguramente, emergeran propósitos puntuales por demandar, entre ellos, con toda seguridad, ingresos dignos, empleo, seguridad social, alimentación, salud, educación, entre otros. Y esto es así porque al tiempo que se discuten los impuestos por aplicar como mecanismos de ingresos para cubrir los gastos sociales del país también debe discutirse los sectores dónde se aplicarán, cuantías, tiempo, por qué, para qué, entre otros aspectos. Como puede verse, la discusión de la política tributaria es una matrioska.


Pero esta es una acción urgente, que no da espera, pues al así proceder se ordena el esfuerzo, se pasa de la agitación y la denuncia a construir líneas programáticas que proyecten luz sobre otra sociedad posible. Deben abrirse foros y asambleas en los cuales se aborden temas puntuales como generales de lo aquí sugerido, hasta llegar a una asamblea general en la que se defina la propuesta por presentar al país nacional y al poder legislativo en particular. Todo lo cual es posible realizarlo sin renunciar a la movilización callejera.


Una propuesta de reforma tributaria, ampliada a la política económica, que debe tener como centro una consigna básica: ¡Que la crisis la paguen los ricos!


No sobra traer a cuenta otro logro de este alzamiento: la renuncia del Minhacienda y su equipo ministerial, otro triunfo, no tan relevante como la caída de la reforma, ya que los funcionarios públicos son swiches que el poder quita y pone a su conveniencia. Quien lo suceda será igual o más neoliberal que el saliente, y sus declaraciones serán matizadas según el ambiente nacional que hoy vive el país. Apariencias y no realidades. Y para desnudarlo es indispensable contar con una propuesta de política económica y su particular de política tributaria alternativa.

 

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Publicado enColombia 28A
Trump amenaza con mano dura en respuesta a los disturbios de Mineápolis

El presidente estadounidense acusa al alcalde de Mineápolis de debilidad tras el incendio de instalaciones policiales de la ciudad, y anuncia que mandará al ejército si continúan los disturbios.  

 

“No puedo quedarme atrás y observar cómo le pasa esto a una gran ciudad estadounidense como Mineápolis. Una falta total de liderazgo. O Jacob Frey, el muy débil alcalde de la izquierda radical, se hace cargo y controla la ciudad, o mandaré a la Guardia Nacional y arreglaré yo el asunto”, alertaba Donald Trump en la madrugada del viernes en su cuenta de Twitter.

“No puedo quedarme atrás y observar cómo le pasa esto a una gran ciudad estadounidense como Mineápolis. Una falta total de liderazgo. O Jacob Frey, el muy débil alcalde de la izquierda radical, se hace cargo y controla la ciudad, o mandaré a la Guardia Nacional y arreglaré yo el asunto”, alertaba Donald Trump en la madrugada del viernes en su cuenta de Twitter.

El presidente se manifestaba de esta forma horas después de que la imagen de una comisaría de la ciudad totalmente en llamas recorriera las redes sociales dando constancia de la brecha permanente entre la población afroestadounidense y las fuerzas policiales, reabierta contundentemente tras la muerte el pasado lunes de George Floyd, el hombre negro de 46 años que fue retenido por el policía Derek Chauvin durante nueve minutos con una rodilla apretando su cuello, hasta que perdió el conocimiento y murió. 

Tanto el agente, como los tres policías que le acompañaban y que no intervinieron para evitar la muerte de Floyd han sido despedidos pero están en libertad. Ayer jueves se supo que Chauvin, un policía blanco con casi dos décadas de carrera, acumula una docena de quejas por sus actuaciones. Además, según publica el New York Times, disparó en dos ocasiones su arma, la primera en 2006, cuando perseguía junto a otros agentes al presunto autor de un apuñalamiento, que resultó muerto, y la segunda, en 2008, contra un hombre que habría agredido a su pareja. Lejos de ser sancionado, Chauvin contaba con varios reconocimientos por su labor como policía.

La hermana de George, Brigitte Floyd anunció el miércoles que la denuncia por asesinato afectará a los cuatro agentes implicados. La víctima fue inmovilizada y esposada por haber presuntamente intentado pagar en un negocio con un billete de 20 dólares falso. El dueño de la tienda que llamó a la policía mostró su arrepentimiento por haber denunciado y se ha ofrecido a pagar el entierro de Floyd. 

La amenaza del presidente estadounidense, revestida de crítica a Frey, alcalde demócrata de la ciudad que ha mostrado su indignación ante el hecho de que no se haya detenido a los agentes, y que ha mostrado su comprensión ante la indignación de los manifestantes, llega tras tres noches de disturbios, que se han extendido por numerosas ciudades.  El mandatario estadounidense, que ha acusado en su tuit a los manifestantes de faltar al honor del afroamericano asesinado, continuaba su intervención en Twitter con  un mensaje inquietante “when the looting starts, the shooting starts” (cuando empiezan los saqueos empiezan los disparos). Hasta ahora, las manifestaciones han sido reprimidas con balas de gomas y gases lacrimógenos. 

El incendio y saqueo de la estación de policía durante la noche de ayer, pone de manifiesto la rabia que la población afroamericana siente hacia unas fuerzas de seguridad que acaban con su vida impunemente. Ya en las horas que siguieron a la viralización del vídeo en el que, a plena luz del día y ante la pasividad de los compañeros de Chauvin, se produce el homicidio, coches patrulla fueron destrozados e incendiados. 

Si bien Mineápolis ha sido el principal foco de los disturbios, con un primer despliegue de la Guardia Nacional ordenada por el gobernador Tim Walz, tras la petición de ayuda del alcalde, las protestas se han extendido por el país y cientos de personas salieron a las calles en California, Chicago, Memphis. Nueva York, Oakland, Ohio y Colorado, según reportan medios del país.

Al grito de “No puedo respirar”, súplica que Floyd repitió varias veces mientras el agente Chauvi apretaba su rodilla contra el cuello del afroamericano, los disturbios han ido intensificándose en los últimos días, obteniendo la represión como respuesta. Tanto el alcalde como el abogado de la familia Floyd,Benjamin Crump, han llamado a la calma, y a la pacificación de las protestas. “No podemos caer al nivel de nuestros opresores y ponernos en peligro los unos a los otros cuando respondemos a la urgencia necesaria de alzar nuestras voces unidas y en ira. El saqueo y la violencia nos distrae de la fuerza de nuestra voz colectiva”, manifestaba el letrado en un comunicado hecho público ayer.

La muerte de Floyd y la impunidad de sus responsables se suma a una larga historia de violencia policial sin coste para sus autores. Las movilizaciones tras los hechos del lunes recuerdan a las que en 2014 sucedieron a los asesinatos por parte de la policía de Michael Brown y Eric Garner, en Ferguson, que dieron gran visibilidad al movimiento Black Lives Matter.

Los disturbios se suceden en plena crisis del covid-19, que han puesto en relieve una vez más la persistente desigualdad racial en el país, tras más de medio siglo de la aprobación de la Ley de Derechos Civiles que acababa formalmente con la discriminación por causas raciales. Los afroestadounidenses suponen una proporción de las víctimas del virus muy superior a la que les correspondería dada la dimensión de esta población.

Al mismo tiempo, las consecuencias económicas y laborales de la crisis sanitaria se están cebando con las capas de la sociedad más precarizadas, entra las que se encuentran millones de trabajadores negros. Para la investigadora y activista Keeanga-Yamahtta Taylor, autora de From#Blacklivesmatter to Black Liberation. Las protestas deben entenderse en el trasfondo de la crisis del covid. 

Los disturbios se suceden en plena crisis del covid-19, que han puesto en relieve una vez más la persistente desigualdad racial en el país, tras más de medio siglo de la aprobación de la Ley de Derechos Civiles que acababa formalmente con la discriminación por causas raciales. Los afroestadounidenses suponen una proporción de las víctimas del virus muy superior a la que les correspondería dada la dimensión de esta población.

Al mismo tiempo, las consecuencias económicas y laborales de la crisis sanitaria se están cebando con las capas de la sociedad más precarizadas, entra las que se encuentran millones de trabajadores negros. Para la investigadora y activista Keeanga-Yamahtta Taylor, autora de From#Blacklivesmatter to Black Liberation. Las protestas deben entenderse en el trasfondo de la crisis del covid. 

Redacción El Salto

29 may 2020 09:20


La Guardia Nacional entra en Minneapolis tras declararse estado de emergencia

 

El gobernador de Minnesota, Tim Walz, ha enviado a Minneapolis a la Guardia Nacional luego de que el alcalde de la ciudad, Jacob Frey, declarase estado de emergencia local. El despliegue tiene como objetivo restaurar el orden luego de varias noches de violentas protestas, provocadas por la muerte de un afroamericano a manos de un policía.

Las manifestaciones arrasaron con varias cuadras del vecindario Longfellow, luego de que los enfrentamientos se extendieran por toda la ciudad en dos noches consecutivas de protestas violentas. Los participantes empezaron a arrojar piedras y botellas y las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

​El detonante fue la muerte de George Floyd, quien, durante un arresto ocurrido el 25 de mayo, fue asfixiado por un agente de policía que mantuvo su rodilla sobre su cuello por casi ocho minutos. La víctima falleció en el hospital poco después. En un vídeo grabado por un transeúnte, se puede escuchar a Floyd diciendo que no podía respirar hasta que lentamente deja de hablar y de moverse.

Las autoridades estiman que las protestas continuarán por los próximos días. Algunas tiendas de Minneapolis y sus suburbios han cerrado o reducido su horario de trabajo por temor a nuevos enfrentamientos. El sistema de tren ligero de la ciudad cerró sus puertas y se planea suspender todo el servicio de autobuses.

El ayudante general de la Guardia Nacional trabajará con las agencias del gobierno local para proporcionar personal, equipo y las instalaciones necesarias para responder y recuperarse de esta emergencia. Además, la Patrulla del Estado de Minnesota proporcionará 200 soldados. Los helicópteros de la Patrulla y otros aviones también estarán disponibles para ayudar a los agentes del orden en tierra.

Por su parte, Jacob Frey, alcalde de Minneapolis, y la jefa de policía local, Medaria Arradondo, prometieron trabajar con los líderes de la comunidad local con la esperanza de pacificar las protestas. No obstante, Frey declaró una emergencia local de hasta 72 horas.

"Si sientes esa tristeza, esa ira, no solo es comprensible, es correcto. Es un reflejo de la verdad que nuestra comunidad negra ha vivido. Debemos creer que podemos ser mejores de lo que hemos sido", dijo Frey durante una conferencia de prensa al respecto.

Por su parte, el gobernador, Tim Walz, declaró que "la muerte de George Floyd debería conducir a la justicia y al cambio sistémico, no más muerte y destrucción".

"Es hora de reconstruir. Reconstruir la ciudad, reconstruir nuestro sistema de justicia y reconstruir la relación entre las fuerzas del orden y aquellos a quienes se les debe proteger", declaró Walz en un comunicado.

La vicepresidenta del Consejo de la Ciudad, Andrea Jenkins, reiteró los llamados para que la gente protestara pacíficamente, señalando que muchas de las estructuras que fueron incendiadas en los disturbios de la noche anterior cumplen funciones vitales durante una pandemia, vendiendo comida y llenando recetas, por ejemplo.

"Necesitamos paz y tranquilidad en nuestras calles y ruego por esa calma", señaló Jenkins.

Sputnik

23:17 GMT 28.05.2020(actualizada a las 04:18 GMT 29.05.2020) URL corto

Publicado enInternacional
https://www.lapatria.com/nacional/asesinatos-de-lideres-sociales-reflejan-deterioro-en-colombia-451188

La disputa por el control de la tierra y del territorio rural no cesa en Colombia: posicionamiento de viejos y nuevos actores armados, narcotráfico, minería ilegal, y con ello el despojo de tierra, el desplazamiento de sus pobladores, el asesinato sistemático de liderazgos sociales. Estos y otros son los factores de un virus que de vieja data y con renovada potencia afecta a esta parte de nuestro país.

 

Según la organización de derechos humanos Indepaz, en Colombia se reportan 95 líderes y lideresas asesinados desde enero hasta los primeros días de mayo. Esta situación tiene un agravante y es que desde el inicio de la peste por covid-19 los liderazgos sociales blanco de sicariato suman 32, de ellos 19 en medio de la medida del confinamiento obligatorio en todo el país e iniciado el 23 de marzo.

El combustible del conflicto. Este atentado permanente contra la vida de quienes asumen el liderazgo en sus comunidades tiene especial realce en regiones donde hay sembradas grandes extensiones de hoja de coca, territorios con corredores estratégicos de vital importancia para el narcotráfico ya que le permiten salir a la frontera marítima.

En estos territorios, al mismo tiempo, se disputa el control de la extracción de minerales, así como la implementación de proyectos extractivistas en general. Es decir, la disputa por el control territorial no es casual, ella se ubica dentro de la lógica de un conflicto armado de vieja data que no logró cerrarse con el acuerdo firmado por las Farc y el gobierno nacional, disputa por el territorio que también se inscribe y alimenta con sus flujos financieros la economía nacional y global, del que se benerician los conglomerados financieros criollos e internacionales. Ante ello, la militarización es la única oferta que llega a las comunidades de parte del Estado central. Carburante para la multiplicación de la guerra.

A propósito de esta situación, desdeabajo entrevistó a distintos procesos organizativos que históricamente han sido víctimas del conflicto armado y que en los últimos meses algunos de sus integrantes han sido blanco de ataque nuevamente en esta guerra que parece de nunca acabar. Son las palabras de estas personas las que pueden realizar un diagnóstico ejemplar de las principales problemáticas de la ruralidad colombiana, al mismo tiempo que proponer las soluciones y alternativas que necesita el campo colombiano. Aquí sus palabras:

 

“Enfrentamos una pandemia histórica”
Entrevista a Ernesto Alexander Roa, presidente del Coordinador Nacional Agrario (CNA), organización campesina que se encuentra en 22 departamentos del país.

desdeabajo (da). ¿Cuál es la situación actual del campesinado en medio de la pandemia del covid-19?
Ernesto Alexander Roa (EAR). Los campesinos y campesinas enfrentamos una pandemia histórica con manifestación de exclusión, marginación, persecución y en este sentido la muerte y el despojo, todo ello parte sustancial de la política de un Estado que responde a unas políticas de un sistema capitalista.


Realidad que no ha cambiado en el marco de esta coyuntura mundial, por el contrario se profundiza mucho más. Prolongación de una política pese al papel estratégico que jugamos los campesinos en la lucha por la soberanía y garantía de la alimentación y el cuidado del territorio y de los bienes comunes de la naturaleza.

Por desfortuna el panorama nacional no es tan favorable para quienes habitamos el campo, porque la política neoliberal extractivista se profundiza y con ella la guerra que imponen para Colombia, con la que llega y se prolonga el exterminio del movimiento social, en particular del movimiento campesino que lo consideran un estorbo para el desarrollo de los grandes megaproyectos que aspiran implementar desde actores internacionales. Entonces, en el marco de la pandemia seguimos siendo objeto de persecución, estigmatización, judicialización, amenaza, despojo, tratamiento militar.

da. Las regiones en donde se están presentando los asesinatos de los liderazgos sociales responden a la lógica de un modelo económico y de reagrupación del poder, ¿Cómo valoran esta situación y qué acciones han decidido emprender para el futuro y el autocuidado de la organización?
EAR. Como CNA hemos sido víctimas históricas, solo que hoy esto toma más fuerza. Desde marzo de 2020, hasta lo corrido de mayo, llevamos cerca de 10 compañeros asesinados, incluidos compañeros de la junta nacional de la organización en Putumayo y Cauca, eso sin mencionar los intentos de homicidio acaecidos en distintas regiones como Arauca, en donde el Ejército ha disparado de manera indiscriminada sobre los puntos de Guardia Campesina que realizan un ejercicio de pedagogía sobre la coyuntura que estamos viviendo.

El despliegue de violencia homicida, del despojo y de la amenaza, está focalizada en los territorios donde hay gran concentración de cultivos de hoja de coca. Como CNA hemos dicho que la coca no es una alternativa, nuestra alternativa es la autonomía y soberanía alimentaria; hemos dicho que los territorios campesinos agroalimentarios nacen como una propuesta para frenar, controlar y confrontar de mejor manera los proyectos extractivistas que se vienen implementando en los territorios que van en contravía y en detrimento de la vida digna.


“El gobierno utiliza el covid-19 para solapar la realidad de los territorios”
Entrevista a Olga Lucía Quintero Sierra, integrante de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat).

desdeabajo (da). ¿Cuál es la situación actual en el Catatumbo?
Olga Lucía Quintero Sierra (Olqs). La situación es compleja. Si hablamos desde que se declaró la pandemia, resaltar que no han llegado ayudas humanitarias para las familias que más lo necesitan, ni tampoco hay un sistema de salud adecuado en la región. Pero a esto debemos sumarle la situación de vulneración de los derechos humanos que no ha parado: en lo que va corrido del año han asesinado cuatro líderes en el departamento, tres de ellos en el Catatumbo y uno en Puerto Santander. Así mismo, desde el 11 de marzo se han incrementado las erradicaciones forzadas violentas en las regiones de Sardinata, Zulia y área rural de Cúcuta, y en su marco el 26 de marzo un miembro del Ejército asesinó al joven Alejandro Carvajal, de 20 años, sobrino de una dirigente de Ascamcat que se encontraba en un asentamiento campesino precisamente como un mecanismo de defensa del territorio y para evitar la erradicación forzada.

da. Desde la visión de Ascamcat, ¿cuál es la razón para el asesinato sistemático de liderazgos sociales en el país?
Olqs. Hay mucha coincidencia que en las regiones donde se está erradicando se está asesinando a los liderazgos sociales, los mismos que trabajan fuertemente en los territorios, que hablan de la implementación del Acuerdo de Paz y específicamente apoyan el punto cuatro de solución al problema de las drogas ilícitas, como ha pasado con los líderes de la Marcha Patriótica, del Congreso de los Pueblos y con líderes comunales. El gobierno utiliza el covid-19 para solapar la realidad de lo que pasa en los territorios. También llama mucho la atención que el Ejército haya estado perfilando líderes y periodistas, no conocemos la lista completa, pero aquí el gobierno es el que está en contra de la implementación del Acuerdo de Paz; entonces, nos preguntamos, ¿dónde están las garantías?

“Estos territorios son estratégicos”
Entrevista a Rider Pai Nastacuas, Consejero Mayor de la organización Unidad Indígena del Pueblo Awá (Unipa), ubicada en el departamento de Nariño.

desdeabajo (da). ¿Cuál es la situación actual del pueblo indígena Awá?
Rider Pai Nastacuas (RPN). Como pueblo indígena Awá vemos varias preocupaciones. En el territorio Awá siempre hemos sido víctimas del conflicto armado que vive nuestro país, así mismo en el mes de marzo y mayo hubo asesinatos de indígenas de nuestro pueblo, como también amenazas. Toda esta situación nos preocupa bastante, pues somos un pueblo que su forma de vida cultural, territorial y organizacional tiene la forma de vivir dispersos y de difícil acceso para llegar a los resguardos. Asimismo, somos un pueblo fronterizo que se ubica en regiones muy estratégicas para los actores armados que operan en la región.

Hoy, con la llegada de esta enfermedad que viene amenazando al ser humano a nivel mundial, nos sentimos bastante preocupados porque en las condiciones en las que estamos viviendo es muy difícil atender las poblaciones con medicina. Pero, además, las familias tienen enfermedades presentes históricamente, como el paludismo y la tuberculosis, entonces nos preocupa bastante porque son muchas las necesidades.

da. ¿Cuáles son las principales razones para las amenazas y asesinatos que padecen como pueblo Awá?
RNP. Hemos hecho un balance de toda la situación vivida históricamente y los territorios nuestros son estratégicos, hay muchos intereses por minería ilegal, por la siembra de cultivos de coca. Otras situaciones bastante duras tienen que ver con el trabajo que llevamos como autoridades y guardias para el control territorial en los resguardos. Es así como vemos que la situación nos pone en alto riesgo cuando hacemos parte de la lucha y la resistencia para prevenir, proteger y fortalecer el mismo sistema de gobierno propio.

Desde el 2016 hasta acá tenemos 40 compañeros y compañeras asesinados, en donde hay asesinatos de mayores, autoridades, jóvenes y menores de edad. Lo que miramos es que después del Acuerdo de Paz se han organizado nuevos grupos que realizan un nuevo control territorial. También vemos un cambio de estrategia en la forma de actuar de estos grupos contra las organizaciones de base, sociales o indígenas, pues la forma de actuar es la de matar a nuestros jóvenes y amenazarlos, lo que implica una situación de exterminio del pueblo Awá.

 

“Hemos vivido el conflicto social y armado durante todo el tiempo”

Entrevista a Arnobis Zapata Martínez, vocero nacional de la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca Amapola y Marihuana (Coccam), organización que se encuentra en los departamentos de Antioquia, Córdoba, Caquetá, Putumayo, Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Meta, Arauca, Norte de Santander, entre otros.

desdeabajo (da). ¿Cuál es el contexto actual de las regiones en donde se encuentra la Coccam?
Arnobis Zapata Martínez (AZM). El contexto general de estas regiones es que son zonas abandonadas por el Estado, en donde los campesinos han tenido que acudir desde hace mucho tiempo al cultivo de la coca como única forma de subsistencia. En estas zonas se ha vivido el conflicto social y armado durante todo el tiempo, el mismo que se ha incrementado después de la firma del Acuerdo de Paz por nuevos actores –grupos paramilitares, disidencias y otro tipo de grupos que se han venido formando para copar el territorio dejado por las Farc. Además, la única presencia del Estado es a través del Ejército, otro actor armado en los territorios.

da. ¿Cómo van con el acceso, propiedad y restitución de tierras en estas regiones?
AZM. Este tema no tiene avance alguno. A los lugares identificados en el Acuerdo de Paz se les hizo planes de desarrollo con enfoque territorial, pero hasta el momento no hay un desarrollo de esos planes. En cuanto al acceso a la tierra, tampoco hay avances que puedan significar una mención específica, esto sigue en las mismas condiciones que se encontraba antes del Acuerdo de Paz. Con el tema de restitución de tierras, lo que ha habido es un atraso, porque estos grupos armados que han llegado han hecho retroceder los procesos en muchas zonas donde había algún avance.

da. ¿Qué nos puede contar en cuanto a la sustitución de cultivos de coca por parte de las comunidades?
AZM. Vemos un avance en inscripción de las familias al programa de sustitución de cultivos, con un cumplimiento muy grande por parte de las comunidades, pero un incumplimiento enorme por parte del Gobierno, que dejó a un lado sus compromisos. En este momento el programa de sustitución tiene serios retrasos en su implementación en cuanto a temas como los proyectos productivos, lo que genera desespero y pérdida de confianza entre los campesinos.

La erradicación con glifosato se implementó hace mucho tiempo y en ello se gastaron miles y miles de millones de pesos y no funcionó, no lograron absolutamente nada más allá de contaminar el ambiente, de contaminar la tierra. Creemos que la única forma para evitar el cultivo de la coca es a través de los programas de sustitución voluntaria, que ya han demostrado ser una herramienta efectiva para que los campesinos no vuelvan a sembrar. Lo que hay que hacer es transformar las condiciones que los campesinos tienen en los territorios para así cambiar de economía.

da. ¿Cómo evalúan la situación de asesinatos de liderazgos sociales a lo largo de todo el territorio nacional, y cómo se han visto afectados por esta situación en la Coccam?
AZM. El panorama es bastante complicado, más que todo en zonas como Nariño, Putumayo, Catatumbo y Bajo Cauca, que son zonas que siempre han estado en el marco del conflicto. Han matado y están asesinando líderes, incluso aprovechado que los líderes están en sus casas confinados para asesinarlos; en el Putumayo mataron a un compañero de la Coccam, así mismo a dos campesinos los asesinaron en el marco de las erradicaciones forzosas y el enfrentamiento con el Ejército en los territorios.

*Integrante equipo desdeabajo y del colectivo Loma Sur.

 


Recuadro

 

“Estamos ante la continuidad del exterminio”

 

Entrevista a Jhon León, defensor de Derechos Humanos, integrante de la Comisión nacional de búsqueda de personas desaparecidas del Partido Farc.
desdeabajo. ¿Cuál es la situación actual de los excombatientes en proceso de reincorporación?
Jhon León. En los territorios vivimos una gravísima situación humanitaria, ligada a la reincorporación de los firmantes del Acuerdo de Paz, y de lo cual dan testimonio plataformas de Derechos Humanos como Somos Defensores o Indepaz: 95 líderes sociales asesinados en lo corrido del año. A esto se suma el sistemático asesinato de excombatientes: el viernes 8 de mayo se logró identificar otro excombatiente –en proceso de reincorporación– asesinado e incinerado en el municipio de Bello-Antioquia–, y con él en lo corrido de este año son aproximadamente 25 firmantes del Acuerdo asesinados, de una cifra que se acerca casi a los 200 desde la firma del Acuerdo de Paz.
Entonces, estamos ante la continuidad del exterminio, del asesinato sistemático de líderes sociales, defensores de Derechos Humanos, y ante la presencia y reagrupamiento de grupos paramilitares en distintas zonas del país, diría uno bajo la complicidad –o al menos la omisión– del Estado colombiano al no cumplir con las garantías mínimas de seguridad integral en los territorios y, con ello, el incumplimiento de los Acuerdos en materia de seguridad pero, en general, de los Acuerdos de Paz en su conjunto, lo que nos lleva a repetir el ciclo de violencia en los territorios.

 

 

 

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Publicado enEdición Nº268
https://www.lapatria.com/nacional/asesinatos-de-lideres-sociales-reflejan-deterioro-en-colombia-451188

La disputa por el control de la tierra y del territorio rural no cesa en Colombia: posicionamiento de viejos y nuevos actores armados, narcotráfico, minería ilegal, y con ello el despojo de tierra, el desplazamiento de sus pobladores, el asesinato sistemático de liderazgos sociales. Estos y otros son los factores de un virus que de vieja data y con renovada potencia afecta a esta parte de nuestro país.

 

Según la organización de derechos humanos Indepaz, en Colombia se reportan 95 líderes y lideresas asesinados desde enero hasta los primeros días de mayo. Esta situación tiene un agravante y es que desde el inicio de la peste por covid-19 los liderazgos sociales blanco de sicariato suman 32, de ellos 19 en medio de la medida del confinamiento obligatorio en todo el país e iniciado el 23 de marzo.

El combustible del conflicto. Este atentado permanente contra la vida de quienes asumen el liderazgo en sus comunidades tiene especial realce en regiones donde hay sembradas grandes extensiones de hoja de coca, territorios con corredores estratégicos de vital importancia para el narcotráfico ya que le permiten salir a la frontera marítima.

En estos territorios, al mismo tiempo, se disputa el control de la extracción de minerales, así como la implementación de proyectos extractivistas en general. Es decir, la disputa por el control territorial no es casual, ella se ubica dentro de la lógica de un conflicto armado de vieja data que no logró cerrarse con el acuerdo firmado por las Farc y el gobierno nacional, disputa por el territorio que también se inscribe y alimenta con sus flujos financieros la economía nacional y global, del que se benerician los conglomerados financieros criollos e internacionales. Ante ello, la militarización es la única oferta que llega a las comunidades de parte del Estado central. Carburante para la multiplicación de la guerra.

A propósito de esta situación, desdeabajo entrevistó a distintos procesos organizativos que históricamente han sido víctimas del conflicto armado y que en los últimos meses algunos de sus integrantes han sido blanco de ataque nuevamente en esta guerra que parece de nunca acabar. Son las palabras de estas personas las que pueden realizar un diagnóstico ejemplar de las principales problemáticas de la ruralidad colombiana, al mismo tiempo que proponer las soluciones y alternativas que necesita el campo colombiano. Aquí sus palabras:

 

“Enfrentamos una pandemia histórica”
Entrevista a Ernesto Alexander Roa, presidente del Coordinador Nacional Agrario (CNA), organización campesina que se encuentra en 22 departamentos del país.

desdeabajo (da). ¿Cuál es la situación actual del campesinado en medio de la pandemia del covid-19?
Ernesto Alexander Roa (EAR). Los campesinos y campesinas enfrentamos una pandemia histórica con manifestación de exclusión, marginación, persecución y en este sentido la muerte y el despojo, todo ello parte sustancial de la política de un Estado que responde a unas políticas de un sistema capitalista.


Realidad que no ha cambiado en el marco de esta coyuntura mundial, por el contrario se profundiza mucho más. Prolongación de una política pese al papel estratégico que jugamos los campesinos en la lucha por la soberanía y garantía de la alimentación y el cuidado del territorio y de los bienes comunes de la naturaleza.

Por desfortuna el panorama nacional no es tan favorable para quienes habitamos el campo, porque la política neoliberal extractivista se profundiza y con ella la guerra que imponen para Colombia, con la que llega y se prolonga el exterminio del movimiento social, en particular del movimiento campesino que lo consideran un estorbo para el desarrollo de los grandes megaproyectos que aspiran implementar desde actores internacionales. Entonces, en el marco de la pandemia seguimos siendo objeto de persecución, estigmatización, judicialización, amenaza, despojo, tratamiento militar.

da. Las regiones en donde se están presentando los asesinatos de los liderazgos sociales responden a la lógica de un modelo económico y de reagrupación del poder, ¿Cómo valoran esta situación y qué acciones han decidido emprender para el futuro y el autocuidado de la organización?
EAR. Como CNA hemos sido víctimas históricas, solo que hoy esto toma más fuerza. Desde marzo de 2020, hasta lo corrido de mayo, llevamos cerca de 10 compañeros asesinados, incluidos compañeros de la junta nacional de la organización en Putumayo y Cauca, eso sin mencionar los intentos de homicidio acaecidos en distintas regiones como Arauca, en donde el Ejército ha disparado de manera indiscriminada sobre los puntos de Guardia Campesina que realizan un ejercicio de pedagogía sobre la coyuntura que estamos viviendo.

El despliegue de violencia homicida, del despojo y de la amenaza, está focalizada en los territorios donde hay gran concentración de cultivos de hoja de coca. Como CNA hemos dicho que la coca no es una alternativa, nuestra alternativa es la autonomía y soberanía alimentaria; hemos dicho que los territorios campesinos agroalimentarios nacen como una propuesta para frenar, controlar y confrontar de mejor manera los proyectos extractivistas que se vienen implementando en los territorios que van en contravía y en detrimento de la vida digna.


“El gobierno utiliza el covid-19 para solapar la realidad de los territorios”
Entrevista a Olga Lucía Quintero Sierra, integrante de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat).

desdeabajo (da). ¿Cuál es la situación actual en el Catatumbo?
Olga Lucía Quintero Sierra (Olqs). La situación es compleja. Si hablamos desde que se declaró la pandemia, resaltar que no han llegado ayudas humanitarias para las familias que más lo necesitan, ni tampoco hay un sistema de salud adecuado en la región. Pero a esto debemos sumarle la situación de vulneración de los derechos humanos que no ha parado: en lo que va corrido del año han asesinado cuatro líderes en el departamento, tres de ellos en el Catatumbo y uno en Puerto Santander. Así mismo, desde el 11 de marzo se han incrementado las erradicaciones forzadas violentas en las regiones de Sardinata, Zulia y área rural de Cúcuta, y en su marco el 26 de marzo un miembro del Ejército asesinó al joven Alejandro Carvajal, de 20 años, sobrino de una dirigente de Ascamcat que se encontraba en un asentamiento campesino precisamente como un mecanismo de defensa del territorio y para evitar la erradicación forzada.

da. Desde la visión de Ascamcat, ¿cuál es la razón para el asesinato sistemático de liderazgos sociales en el país?
Olqs. Hay mucha coincidencia que en las regiones donde se está erradicando se está asesinando a los liderazgos sociales, los mismos que trabajan fuertemente en los territorios, que hablan de la implementación del Acuerdo de Paz y específicamente apoyan el punto cuatro de solución al problema de las drogas ilícitas, como ha pasado con los líderes de la Marcha Patriótica, del Congreso de los Pueblos y con líderes comunales. El gobierno utiliza el covid-19 para solapar la realidad de lo que pasa en los territorios. También llama mucho la atención que el Ejército haya estado perfilando líderes y periodistas, no conocemos la lista completa, pero aquí el gobierno es el que está en contra de la implementación del Acuerdo de Paz; entonces, nos preguntamos, ¿dónde están las garantías?

“Estos territorios son estratégicos”
Entrevista a Rider Pai Nastacuas, Consejero Mayor de la organización Unidad Indígena del Pueblo Awá (Unipa), ubicada en el departamento de Nariño.

desdeabajo (da). ¿Cuál es la situación actual del pueblo indígena Awá?
Rider Pai Nastacuas (RPN). Como pueblo indígena Awá vemos varias preocupaciones. En el territorio Awá siempre hemos sido víctimas del conflicto armado que vive nuestro país, así mismo en el mes de marzo y mayo hubo asesinatos de indígenas de nuestro pueblo, como también amenazas. Toda esta situación nos preocupa bastante, pues somos un pueblo que su forma de vida cultural, territorial y organizacional tiene la forma de vivir dispersos y de difícil acceso para llegar a los resguardos. Asimismo, somos un pueblo fronterizo que se ubica en regiones muy estratégicas para los actores armados que operan en la región.

Hoy, con la llegada de esta enfermedad que viene amenazando al ser humano a nivel mundial, nos sentimos bastante preocupados porque en las condiciones en las que estamos viviendo es muy difícil atender las poblaciones con medicina. Pero, además, las familias tienen enfermedades presentes históricamente, como el paludismo y la tuberculosis, entonces nos preocupa bastante porque son muchas las necesidades.

da. ¿Cuáles son las principales razones para las amenazas y asesinatos que padecen como pueblo Awá?
RNP. Hemos hecho un balance de toda la situación vivida históricamente y los territorios nuestros son estratégicos, hay muchos intereses por minería ilegal, por la siembra de cultivos de coca. Otras situaciones bastante duras tienen que ver con el trabajo que llevamos como autoridades y guardias para el control territorial en los resguardos. Es así como vemos que la situación nos pone en alto riesgo cuando hacemos parte de la lucha y la resistencia para prevenir, proteger y fortalecer el mismo sistema de gobierno propio.

Desde el 2016 hasta acá tenemos 40 compañeros y compañeras asesinados, en donde hay asesinatos de mayores, autoridades, jóvenes y menores de edad. Lo que miramos es que después del Acuerdo de Paz se han organizado nuevos grupos que realizan un nuevo control territorial. También vemos un cambio de estrategia en la forma de actuar de estos grupos contra las organizaciones de base, sociales o indígenas, pues la forma de actuar es la de matar a nuestros jóvenes y amenazarlos, lo que implica una situación de exterminio del pueblo Awá.

 

“Hemos vivido el conflicto social y armado durante todo el tiempo”

Entrevista a Arnobis Zapata Martínez, vocero nacional de la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca Amapola y Marihuana (Coccam), organización que se encuentra en los departamentos de Antioquia, Córdoba, Caquetá, Putumayo, Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Meta, Arauca, Norte de Santander, entre otros.

desdeabajo (da). ¿Cuál es el contexto actual de las regiones en donde se encuentra la Coccam?
Arnobis Zapata Martínez (AZM). El contexto general de estas regiones es que son zonas abandonadas por el Estado, en donde los campesinos han tenido que acudir desde hace mucho tiempo al cultivo de la coca como única forma de subsistencia. En estas zonas se ha vivido el conflicto social y armado durante todo el tiempo, el mismo que se ha incrementado después de la firma del Acuerdo de Paz por nuevos actores –grupos paramilitares, disidencias y otro tipo de grupos que se han venido formando para copar el territorio dejado por las Farc. Además, la única presencia del Estado es a través del Ejército, otro actor armado en los territorios.

da. ¿Cómo van con el acceso, propiedad y restitución de tierras en estas regiones?
AZM. Este tema no tiene avance alguno. A los lugares identificados en el Acuerdo de Paz se les hizo planes de desarrollo con enfoque territorial, pero hasta el momento no hay un desarrollo de esos planes. En cuanto al acceso a la tierra, tampoco hay avances que puedan significar una mención específica, esto sigue en las mismas condiciones que se encontraba antes del Acuerdo de Paz. Con el tema de restitución de tierras, lo que ha habido es un atraso, porque estos grupos armados que han llegado han hecho retroceder los procesos en muchas zonas donde había algún avance.

da. ¿Qué nos puede contar en cuanto a la sustitución de cultivos de coca por parte de las comunidades?
AZM. Vemos un avance en inscripción de las familias al programa de sustitución de cultivos, con un cumplimiento muy grande por parte de las comunidades, pero un incumplimiento enorme por parte del Gobierno, que dejó a un lado sus compromisos. En este momento el programa de sustitución tiene serios retrasos en su implementación en cuanto a temas como los proyectos productivos, lo que genera desespero y pérdida de confianza entre los campesinos.

La erradicación con glifosato se implementó hace mucho tiempo y en ello se gastaron miles y miles de millones de pesos y no funcionó, no lograron absolutamente nada más allá de contaminar el ambiente, de contaminar la tierra. Creemos que la única forma para evitar el cultivo de la coca es a través de los programas de sustitución voluntaria, que ya han demostrado ser una herramienta efectiva para que los campesinos no vuelvan a sembrar. Lo que hay que hacer es transformar las condiciones que los campesinos tienen en los territorios para así cambiar de economía.

da. ¿Cómo evalúan la situación de asesinatos de liderazgos sociales a lo largo de todo el territorio nacional, y cómo se han visto afectados por esta situación en la Coccam?
AZM. El panorama es bastante complicado, más que todo en zonas como Nariño, Putumayo, Catatumbo y Bajo Cauca, que son zonas que siempre han estado en el marco del conflicto. Han matado y están asesinando líderes, incluso aprovechado que los líderes están en sus casas confinados para asesinarlos; en el Putumayo mataron a un compañero de la Coccam, así mismo a dos campesinos los asesinaron en el marco de las erradicaciones forzosas y el enfrentamiento con el Ejército en los territorios.

*Integrante equipo desdeabajo y del colectivo Loma Sur.

 


Recuadro

 

“Estamos ante la continuidad del exterminio”

 

Entrevista a Jhon León, defensor de Derechos Humanos, integrante de la Comisión nacional de búsqueda de personas desaparecidas del Partido Farc.
desdeabajo. ¿Cuál es la situación actual de los excombatientes en proceso de reincorporación?
Jhon León. En los territorios vivimos una gravísima situación humanitaria, ligada a la reincorporación de los firmantes del Acuerdo de Paz, y de lo cual dan testimonio plataformas de Derechos Humanos como Somos Defensores o Indepaz: 95 líderes sociales asesinados en lo corrido del año. A esto se suma el sistemático asesinato de excombatientes: el viernes 8 de mayo se logró identificar otro excombatiente –en proceso de reincorporación– asesinado e incinerado en el municipio de Bello-Antioquia–, y con él en lo corrido de este año son aproximadamente 25 firmantes del Acuerdo asesinados, de una cifra que se acerca casi a los 200 desde la firma del Acuerdo de Paz.
Entonces, estamos ante la continuidad del exterminio, del asesinato sistemático de líderes sociales, defensores de Derechos Humanos, y ante la presencia y reagrupamiento de grupos paramilitares en distintas zonas del país, diría uno bajo la complicidad –o al menos la omisión– del Estado colombiano al no cumplir con las garantías mínimas de seguridad integral en los territorios y, con ello, el incumplimiento de los Acuerdos en materia de seguridad pero, en general, de los Acuerdos de Paz en su conjunto, lo que nos lleva a repetir el ciclo de violencia en los territorios.

Publicado enColombia
Las muertes sin respuesta del Paro Nacional en Ecuador

Son once historias. Once nombres muy poco pronunciados después del fin del Paro Nacional en Ecuador, que movilizó a miles de personas durante once días en octubre del 2019, y fue el primer paso de un multitudinario camino de protestas en otros países de América Latina, contra las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la desigualdad que ha generado el neoliberalismo en la región.

De los once asesinados y fallecidos, más de la mitad son indígenas, tres son jóvenes y uno es adolescente afro descendiente. Antes de morir en octubre durante el Paro, ellos eran  campesinos, agricultores, ganaderos, albañiles, estudiantes, electricistas, estibadores, mingueros, empleada pública, obreros, cantores. A uno le gustaba el punk contestatario; a otro, cantar música popular en las fiestas comunales. Uno, dos, siete, nueve hijos e hijas; en total veinte y tres huérfanos, la mayoría de padre, y dos de madre. También hay varios que dejaron a sus madres y padres sin su sustento de vida, pero esta pérdida no tiene nombre en castellano; nadie puede nombrar lo que siente Himelda Rivera, Gloria Bone, o María Aurora Chilpe  por haber perdido a uno de sus hijos. Muchos tienen apellidos de ascendencia indígena y afro. Esto en Ecuador, un país con una historia colonial, otorga en la mayoría de los casos características socioeconómicas bajo la línea de la pobreza.

Segundo Inocencio Tucumbi Vega, Marco Humberto Oto Rivera, José Daniel Chaluisa Cusco, Gabriel Antonio Angulo Bone, Edison Eduardo Mosquera Amagua, Abelardo Vega Caisaguano, Edgar Yucailla, Raúl Chilpe, Silvia Marlene Mera, José Rodrigo Chalouisa, Francisco Quiñonez Montaño, fallecieron en el Paro Nacional de octubre en Ecuador,  según la lista que confirma la Defensoría del Pueblo. Las muertes de nueve de ellos se dan en un contexto de control de la protesta, donde participa la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas durante la vigencia de un Estado de Excepción, y en algunos casos, de un Toque de Queda;  sin embargo, la responsabilidad de las muertes se encuentra en investigación judicial. Apenas dos muertes se dan por accidentes de tránsito, sin participación directa de la Fuerza Pública.

¿Quiénes eran las personas que murieron en el Paro de Ecuador? ¿Cómo ocurrió su muerte? ¿Tiene responsabilidad la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas o sus muertes fueron accidentales?.

Ante el silencio y la falta de respuesta de las autoridades, sus familias decidieron contar sus historias. En este especial compartimos un perfil de cada uno de ellos, acompañado de un retrato ilustrado por ocho artistas gráficas. Tener una imagen de sus rostros es un ejercicio clave para la memoria, como los grafitis que se encuentran en las paredes del barrio Comuna Trece en Medellín de los “falsos positivos”, como los rostros delos 43 normalistas de Ayotzinapa, las fotos que lleva en sus manos una abuela o una madre en la Plaza de Mayo, el rostro de los desaparecidos en Chile, y tantas otras imágenes necesarias para la memoria de la lucha de los pueblos en América Latina, que los poderes quieren que se olvide.

Marco Oto

Libre

Amante de la música punk y de los animales. Marco tenía 26 años cuando falleció después de caer del puente de San Roque, en Quito, en una persecución policial a pie y en motos. Marco vivía en Atucucho con su familia y era parte del movimiento juvenil punk de Quito. Leer más

Inocencio Tucumbi

Semilla de liberación

El compañero que siempre acompañó las luchas. Él que alegró las fiestas con su banda musical. Inocencio Tucumbi tenía 50 años, salió con su familia desde su comunidad, en el cantón Pujilí, provincia de Cotopaxi hasta Quito para apoyar el Paro Nacional. Falleció la noche del 9 de octubre durante un ataque de la policía nacional en la zona de la Universidad Salesiana. Leer más

José Daniel Chaluisa

El cargador de luchas

De lunes a viernes se dedicaba a estibar en el Mercado San Roque, en la ciudad de Quito, y cada que podía viajaba hasta su comunidad, en Zumbahua, cantón Pujilí, donde le esperaban su esposa, nueve hijos y un nieto. Al igual que otros cargadores y comerciantes del mercado, José Daniel, de 40 años, salió a protestar. Tras una persecución policial sobre el puente peatonal José Daniel cae y muere varios días después en el Hospital Andrade Marín en Quito. Leer más

Edison Mosquera

“Nos robaron una parte de nuestra vida”

Edison aceptaba toda chaucha posible para mantener a sus hijos gemelos, ayudaba a sus padres, cuidaba a sus abuelos y estudiaba para sacar una tecnología. Edison se unió a la protesta contra las medidas económicas y, en un enfrentamiento con la policía en el sector de Cumandá, recibió un impacto de bala en su cabeza. Edison falleció seis días después en el hospital. Leer más

Edgar Yucailla

Soñar en el páramo de Chimborazo

Edgar soñaba con formar una productora de lácteos que pertenezca a su comunidad Sablog, del cantón Guamote, provincia de Chimborazo. Edgar, de 32 años y padre de una hija, llegó a Quito junto a su comunidad el 10 de octubre para apoyar la protesta. Fue impactado en su cabeza por un proyectil. Falleció después de 17 días en Cuidados Intensivos en el Hospital. Leer más

Gabriel Angulo Bone

«Respira mi negro»

Gabriel tenía 15 años, le apasionaba jugar fútbol con sus amigos del barrio Elsa Bucaram, en el cantón Durán y era hincha del Barcelona. El 7 de octubre, Gabriel con seis amigos y amigas fueron hasta el Puente de la Unidad Nacional para ver la llegada de los indígenas. En el contexto de represión, un policía le dispara una bomba lacrimógena que impacta directamente en su pecho y lo mata. Leer más

Abelardo Vega Caisaguano

Las manos solidarias del Mercado Mayorista

Abelardo migró desde Pujilí a Quito para trabajar. Él tenía un puesto de venta de frutas en el Mercado Mayorista. Durante el Paro se organizó con compañeros comerciantes para llevar comida a las y los manifestantes todos los días hasta la Casa de Cultura y los centros de acopio. El 12 de octubre fue atropellado por un vehículo en medio de un enfrentamiento con militares y policías, en el sector de Turumbaba, en el sur de Quito. Leer más

Raúl Chilpe

El cantor de las mingas

En la pequeña comunidad llamada Luz María, en Molleturo, cantón de Cuenca, Raúl de 37 años era muy conocido, no se perdía una minga, siempre dispuesto a ayudar a sus vecinos, animaba los eventos comunitarios. Él vivía con su madre y era su sustento económico. Raúl muere al ser embestido por un vehículo en la carretera Cuenca-Molleturo. Fue la primera persona registrada como fallecida durante el Paro Nacional. Leer más

Silvia Marlene Mera Navarrete

El recuerdo de tres corazones

Silvia tenía 35 años y residía en Malchinguí, parroquia del cantón Pedro Moncayo de la provincia de Pichincha. Silvia fue la séptima muerte en registrarse durante el Paro Nacional y es la única mujer en el listado de víctimas mortales. Leer más

Su nombre está en la lista de fallecidos confirmados por la Defensoría del Pueblo, pero no pudimos acceder a mayor información, ni tener contacto con sus familiares. Según la Defensoría, José Rodrigo muere después de ser atropellado por Policías en caballos en el sector del parque el Arbolito, la misma noche en que es herido Inocencio Tucumbi.

Su nombre está en la lista de fallecidos confirmados por la Defensoría del Pueblo, pero no pudimos acceder a mayor información, ni tener contacto con sus familiares. Según la Defensoría Francisco muere atropellado por un auto militar.

El Paro Nacional en Ecuador duró once días. Desde el primer día el presidente Lenin Moreno, decretó un Estado de Excepción, permitiendo con esto la participación de las Fuerzas Armadas en el control de las protestas.

Cuatro, de las once personas fueron heridos y muchos fallecieron el lunes 7 de octubre, quinto día del Paro Nacional, cuando la Policía Nacional realizó fuertes operativos de control.

 

Publicado enInternacional
No hay paz para un Caribe colombiano que aún espera al Estado

La desatención del Estado en la Sierra Nevada de Santa Marta ofrece vía libre para que estructuras criminales impongan su ley. A sus habitantes no les queda más alternativa que sostenerlas, mientras dejan un rastro de sangre detrás de sí.

 Si los días 14 no existiesen, los días previos no serían tan duros para Saida García. “Quisiera que se borrara este número de todos los meses del calendario”, dice cuando se cumple un año del asesinato de su marido. Ella, lideresa social de Perico Aguao, pueblo que se encuentra dentro del caribeño Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta, renuncia a ocultar su identidad tal y como había hecho en otras ocasiones: “Wilton [Orrego] y miles de víctimas que quedan en la impunidad en Colombia lo merecen”.


Las personas defensoras de derechos humanos, y por ende sus familias, viven en alerta permanente en Colombia, que se erige como el país latinoamericano que registra más asesinatos a este colectivo. Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ), desde la firma de los acuerdos entre las FARC y el Gobierno, hasta el 8 de septiembre de 2019, ya serían 666. En La Lengüeta, sector de la Sierra Nevada donde se encuentra Perico Aguao, estos tres años de postacuerdo no han alterado “en nada” las dinámicas de ilegalidad, asegura Luis Trejos, director del Centro de Pensamiento UNCaribe.


La organización guerrillera nunca llegó a ejercer control en la zona, ya que se lo impidieron las autodefensas y los paramilitares de extrema derecha que ahora, bajo nuevas denominaciones (los Pachenca y el Clan del Golfo), vestidos de civil, con armas cortas y con importantes líderes extraditados a Estados Unidos, siguen manteniendo su dominio sobre el territorio. “Ofrecen seguridad, administran justicia y posibilitan la ampliación de la oferta turística a cambio de extorsión”, según Trejos, que asegura que aquellas personas que no pagan son sancionadas “con violencia directa contra ellas o sus bienes”.


Quienes regentan negocios no hablan de estas dinámicas a los cuatro vientos y, de hecho, a primera vista no son fáciles de detectar, pero la prudencia generalizada encuentra sus grietas. “No hay otra, toca aceptarlo y punto”, dicen con resignación algunos ciudadanos. Ante la falta de alternativas, se ha dado una normalización de este día a día, sin que ello implique necesariamente un apoyo explícito. “El Estado ha dejado la zona en el olvido y la gente necesita una seguridad que estos grupos, de cierta forma, les subministra”, apunta un trabajador de la zona.

LA PARTE BUENA Y LA VERDAD


“¿Quieres saber la parte buena del turismo o la verdad?”, se le escapaba al calor de un día festivo de finales de 2018, a un policía de Palomino, localidad vecina de Perico Aguao y destino al cual se dirigían estas pasadas Navidades Natalia Jiménez y Rodrigo Monsalve. La pareja, que estaba celebrando su luna de miel, nunca llegó al pueblo y sus cuerpos sin vida fueron encontrados a escasos tres kilómetros de la tumba de Orrego. Habían sido víctimas de un robo, según la versión de la Fiscalía.


“Llama mucho la atención que un país con altos índices de impunidad resolviera en pocos días este crimen”, asevera Trejos. Si prácticamente la totalidad de actividades turísticas y comerciales pagan extorsiones a cambio de seguridad, ¿por qué una pareja recién casada es hallada muerta? Según la principal asociación de hoteles de la zona, fueron víctimas de un “hecho aislado que no define a este territorio”. En ese caso, ¿el asesinato de Orrego solo fue un hecho aislado más?


Los motivos de estos crímenes se funden entre el cuchicheo y las teorías de la gente del territorio, pero diversos analistas coinciden en que lo más probable es que el asesinato de Jiménez y Monsalve se debiera a su actividad como ambientalistas.


Lo cierto es que no solo la pareja y Orrego, guardabosque de la Sierra Nevada desde 2015, ya no recorren este sector del parque nacional. En noviembre se supo que el director del área protegida, Tito Rodríguez, se había exiliado a Canadá. Ante estos hechos, otro trabajador de la institución, que pide mantener el anonimato, asegura no saber si va a seguir con sus tareas: “Me he sentido bastante abatido todo el año”, afirma. La preocupación y la sensación de amenaza vienen de largo. En su caso, hace ya unos años vio cosas relacionadas con el narcotráfico mientras trabajaba que “no tendría que haber presenciado”.


Hablar de la Sierra Nevada es hablar de una ruta estratégica para el tráfico de cocaína, que tiene el privilegio de conectar con embarcaderos desde donde es distribuida. Pero es que además, el 90% de este espacio natural es reserva de los pueblos indígenas Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo y, como la mayoría de los Parques Nacionales de Colombia, tiene problemas de uso, tenencia y ocupación del territorio. En concreto, en La Lengüeta, donde se encontraron los cuerpos de Jiménez y Monsalve, y donde se produjo el atentado que acabó con la vida de Orrego.


LA LENGÜETA: INCUMPLIMIENTOS QUE MATAN


El hasta hace poco director del Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta, y ahora solicitante de asilo, ya no acepta entrevistas. Le preocupan las consecuencias que sus palabras puedan tener sobre los compañeros que siguen sobre el terreno. En 2018, en su oficina de Santa Marta explicaba que si la situación en La Lengüeta hubiese continuado como cuando él empezó como dirigente en 2013, “indudablemente” se podría estar hablado de “funcionarios muertos”.

El asesinato de Orrego, unas semanas más tarde, cogió por sorpresa y fue un golpe muy duro para el tejido social y, en especial, para la comunidad campesina de este área de la Sierra Nevada a la cual pertenecía el exguardabosque. Su padre, Amilcar Orrego, es una de las cabezas visibles del colectivo, así como García, su esposa, que sigue siendo una de las lideresas del mismo y que afirma sentirse bajo amenaza. Se debe, sobre todo, al hecho de no saber por qué le mataron: “Hasta el momento no ha habido ni un solo pronunciamiento”.


La organización de las familias campesinas en La Lengüeta empezó con la torpe llegada del Estado en 2005 cuando, por primera vez, funcionarios de Parques Nacionales Naturales comunicaron a los habitantes del área que vivían en una zona protegida y que allí no podían ni construir, ni cultivar. “Hasta ese momento, aquí no sabíamos qué era que llegaran proyectos del Estado ni sus instituciones”, explicaba García en su casa unas semanas antes del asesinato de su marido. “Hay familias que llevan más de ochenta años aquí, cuando ni siquiera existía la Troncal del Caribe”, aseguraba refiriéndose a la vía principal de la costa del norte de Colombia.


Pero a lo largo de los cuatro años que precedieron a la muerte de Orrego se llevó a cabo un proceso de diálogo, que Rodríguez aseguraba que había conseguido “resultados muy grandes”. De hecho, el mismo Orrego empezó a trabajar como guardabosque en 2015, dejando atrás su dedicación a la tala de madera. Eso sí, ya en esos días de finales de 2018, el director del parque alertaba de que estaban ante un “momento muy crucial” porque la gente no veía “respuestas efectivas del Estado” y por la presión sobre el territorio de unos intereses “desaforados” del sector turístico. A los pocos días de estas afirmaciones a puerta cerrada, una de las sedes de Parques Nacionales Naturales, ubicada en La Lengüeta, era incendiada.


Hay que tener en cuenta que la comunidad campesina no ha dejado de ver cómo los Gobiernos nacionales se suceden sin que ninguno cumpla con un antiguo compromiso: pagarles sus propiedades para que, así, el área protegida quede libre del actual impacto a la flora y la fauna, y para que los pueblos indígenas puedan gozar de su territorio ancestral. El reiterado incumplimiento deja poco margen de maniobra a unas familias vulnerables que deben seguir viviendo en este entorno con muchas limitaciones.


Fuentes internas de Parques Nacionales Naturales apuntan que está en juego el modelo de desarrollo de la región. Uno de sus trabajadores afirma que “hay muchos intereses asociados a la construcción de hoteles en el área protegida”, e invita a poner más el foco en el poder y la influencia que tienen ciertas familias del Caribe. No solo “la bandita y el criminal” son una amenaza para el territorio, manifiesta.


El 14 de enero de 2019 muchos planes de futuro fueron sepultados en La Lengüeta. García tiene claro su mayor deseo para el año que acaba de empezar: que se haga justicia. En 2019 a la Sierra Nevada le arrebataron a Wilton Orrego, pero los recuerdos no se arrebatan ni pueden imponerse con violencia. Con las palabras de su marido en la cabeza, una lideresa social del Caribe colombiano resurge más empoderada para encarar el 2020: “Él siempre tuvo bien claro como tenía que comportarse en cada lugar”.

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