"La democracia está rota porque todavía sentimos en carne y hueso que no funciona por sí sola"

Christian Felber (Salzburgo, 1972), profesor universitario, activista y cofundador del movimiento ATTAC en Austria —entre otras muchas cosas—, es conocido por ser el padre de la economía del bien común, una teoría que propugna un modelo económico basado en la ética y donde el Producto Interior Bruto (PIB) como unidad de medida de la riqueza dejaría paso a otro indicador, el Balance del Bien Común, que prima valores como la confianza, la honestidad, la responsabilidad, la cooperación, la solidaridad, la generosidad o la sostenibilidad ecológica.

En su último libro, titulado Por un comercio mundial ético (Deusto), publicado hace escasos días, da un paso más allá y denuncia los excesos del libre comercio mundial "convertido en la religión de nuestra era". Aboga por que las relaciones comerciales internacionales estén reguladas por Naciones Unidas y se atengan también a criterios éticos. Para lograr este objetivo, sin embargo, es necesario avanzar hacia lo que Felber denomina "democracia soberana", superando a la actual democracia representativa, que él cree que "no funciona".

¿Qué aporta de nuevo su libro con respecto a su best-seller 'La economía del bien común'?


La dimensión internacional. Muchas personas me han preguntado qué tiene que hacer un país para implementar la economía del bien común y lo que expongo con detalle es cómo podría funcionar un sistema internacional de comercio ético y cómo serían las relaciones internacionales resultantes. Lo que intento demostrar en este libro es que el comercio, al igual que el capital, no es un fin en sí mismo, sino un medio que sirve a unos fines que ya están definidos. Fines como los derechos humanos, las condiciones laborales, la defensa del medio ambiente, la cohesión social y la diversidad cultural. El derecho internacional tiene que sobreponer los fines a los medios y someter los medios a los fines.


¿Qué entiende usted por comercio ético?


El comercio ético debe servir a los derechos humanos y a los valores fundamentales de una sociedad democrática. Su objetivo es la plena implementación de los derechos humanos, del desarrollo sostenible —los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU— y de una buena vida para todos o incluso del bien común mediante balances comerciales equilibrados entre países y posibilitando que los países con un nivel inferior de industrialización y tecnología den alcance a los países más desarrollados. Ahora impera el libre comercio y lamentablemente, eso no se está haciendo; se está haciendo justo lo contrario.


Eso le iba a decir, que parece que lo tiros no van por ahí. La pujanza del neoliberalismo sigue en todo lo alto.


Sí, efectivamente, pero al menos tenemos el marco legal. Al igual que la economía del bien común, las diferentes constituciones de los países democráticos establecen que el capital es un medio y que el fin de la actividad económica debe ser el bien común, el bien de la comunidad. Nosotros simplemente aplicamos lo que ya dicen las diferentes constituciones democráticas.


Si ya tenemos el marco legal, ¿qué falta entonces? ¿Voluntad política?


Es un problema de democracia y de poder. No es cierto que no haya alternativas al neoliberalismo; sí las hay, y una inmensa mayoría de la población las apoya, pero los ciudadanos no tienen poder para cambiar las cosas. Por eso, la otra pata de nuestra propuesta es avanzar hacia una democracia soberana. Hacen falta otros mecanismos democráticos.


¿La democracia actual entonces no es soberana?


La democracia está rota, no funciona. El poder está concentrado en los parlamentos y en los gobiernos y éstos a su vez están instrumentalizados por los poderes económicos. Esa es la debilidad de la democracia actual. El único derecho que ahora tiene el cuerpo soberano, el pueblo, es elegir unos representantes cada cuatro años que luego hacen lo que les da la gana sin dar muchas explicaciones. No hay forma de controlarlos de manera efectiva ni de destituirlos; no hay forma de elegir entre varias propuestas; no hay forma de cambiar una constitución. Quien cambia una constitución es un parlamento y quien incluye en los tratados europeos el mandato marco para la política comercial de la UE son los parlamentos y organismos europeos

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Y ahí es donde entraría en juego la democracia soberana


Una verdadera democracia soberana implica desarrollar la división de poderes. Está muy bien que ya tengamos el poder legislativo, ejecutivo y judicial pero eso no es suficiente. Los ciudadanos tienen que moverse, impulsar plataformas de iniciativas civiles, promover la creación de asambleas democráticas en los municipios, en muchos municipios, participar en la toma de decisiones y publicar los resultados de sus decisiones. De esta forma, los ciudadanos optarían por otras vías totalmente distintas para regular el comercio internacional.


Eso parece difícil: no me imagino a Mariano Rajoy, que también habla de valores y de democracia, apoyando una democracia soberana como la que usted propone.
Con un buen libro no lo voy a convencer. El mejor libro no va convencer a ningún gobernante mientras los grupos de presión sigan siendo tan poderosos. Pero puedo convencerlo con un movimiento ciudadano fuerte, un movimiento popular que crezca poco a poco, de abajo a arriba. Cuantos más ciudadanos, municipios, regiones, comarcas e instituciones se involucren, mayor será la presión. Entonces Mariano Rajoy empezaría a escuchar. Pero para que eso ocurra, los ciudadanos tienen que involucrarse, tienen que querer ser libres.


¿Cree que los ciudadanos no quieren ser libres o es que no saben cómo hacerlo?


Ambas cosas. La ciudadanía no tiene la información suficiente porque se la están hurtando. Los economistas tienen mucha culpa de ello, porque nos dicen todos los días que el libre comercio es lo mejor que tenemos. El neoliberalismo se ha terminado por imponer en todos los campos, hasta en las cátedras universitarias. El CETA es un tratado de 1.598 páginas de coerción legal creado para proteger desmesuradamente los derechos de los inversores y de las multinacionales, pero nos lo venden como algo maravilloso. Eso es simple proteccionismo bajo la máscara del neoliberalismo. Pero hace falta un segundo requisito: la ciudadanía debe tener una voluntad hacia la libertad más fuerte que la tiene hoy. La voluntad de libertad de la ciudadanía aún hoy es demasiado tenue porque todavía sentimos en carne y hueso que la democracia no funciona por sí sola, sino que es fruto de un esfuerzo continuo. Hay que moverse, para que los políticos, por ejemplo, no hagan una cosa totalmente distinta a lo que han prometido.


¿Con un comercio ético habría más abundancia y menos austeridad?


Habría más abundancia emocional, ética, de valores inmateriales, abundancia de calidad de vida, de felicidad, pero no necesariamente consumiríamos la misma cantidad de cosas que estamos consumiendo ahora.


¿Debemos consumir menos?


Lo que tenemos que hacer es limitar la capacidad de compra ecológica de la humanidad. La Tierra nos brinda un regalo de recursos naturales gigantesco cada año. Y este regalo en forma de recursos naturales deberíamos repartirlo de forma equitativa entre los 8.000 millones de habitantes del planeta adjuntando a nuestra cuenta bancaria financiera una cuenta ecológica, en la que abonaríamos el presupuesto ecológico, lo que podemos consumir cada año. Todo el mundo recibiría el mismo derecho de consumo ecológico, independientemente de su capacidad de compra. ¿No dicen los liberales dicen que los derechos tienen que ser iguales para todos?


A los mercados eso no les gustaría


Hay que empezar por derribar el mito de que los mercados se autorregulan. Ese es un criterio que hay que tener en cuenta para que los mercados puedan funcionar. Las empresas podrían tratar de producir más de lo necesario, sí, pero no podrían vender porque no existiría la demanda ecológica. Eso es un diseño inteligente de los mercados.
Explíquese, por favor.


Permítame que me alargue un poco entonces. Los economistas clásicos creen en el mito de que los mercados se autorregulan y se estabilizan por sí solos. Pero eso ocurre en los ecosistemas, no en los mercados. Los mercados son reducciones sociales, construcciones culturales que implican relaciones de poder, y hay tres cosas que nunca lograrán por sí solos: nunca jamás lograrán balances comerciales equilibrados, nunca jamás disminuirán la desigualdad ni nunca jamás limitarán el consumo ecológico. La gran visión de la economía del bien común es completamente opuesta: para que la economía sea estable a largo plazo hay que limitar la desigualdad, equilibrar los balances comerciales y limitar el consumo de recursos naturales por parte de la humanidad. Los mercados son diseñados al 100% por los seres humanos, así que tendríamos que tener en cuenta estos factores a la hora de hacerlo para que sean más inteligentes y efectivos.


Usted en el fondo habla de derrotar al neoliberalismo imperante


Trabajamos para transformar el pensamiento económico y la economía práctica en su conjunto y no para poner parches. Requiere un gran esfuerzo, pero estamos en ello. Hace falta.


¿Es optimista al respecto?


Me imagino un escenario positivo. Soy optimista a largo plazo, aunque a corto plazo no tengo ni idea. Pero sí, soy optimista porque las buenas ideas, las ideas con autoridad natural, se terminan imponiendo a la larga. A corto plazo será más difícil porque los imperios que se basan en la violencia son más fuertes, aunque si no tienen una autoridad natural, tienen una fecha de caducidad, sólo que no sabemos cuándo ocurrirá eso. Y el escenario positivo es que cada vez más empresas eligen el balance del bien común, sobre todo en Europa.

 

14/02/2018 18:30 Actualizado: 15/02/2018 11:10

Publicado enInternacional
“La escuela es un engranaje del capitalismo: educa para que cada uno busque el éxito a costa del otro”

Christian Felber (Salzburgo, Austria, 1972) tiene claro que el sistema educativo actual se ha convertido en un engranaje más de la máquina capitalista porque "educa para que cauno busque el éxito por encima del otro". Felber, profesor universitario, activista y cofundador del movimiento ATTAC en Austria, desarma en su último libro 'Por un comercio mundial ético' el paradigma del libre comercio y propone otro: el del comercio ético. Ferviente defensor de la democracia soberana directa, el profesor reflexiona sobre los valores que deberíamos anteponer a la "obsesión por el crecimiento de la actividad económica". Felber defiende un cambio radical en el modelo económico y en lo que se conoce como la economía del bien común aboga por sustituir el Producto Interior Bruto (PIB) como unidad de medida de la riqueza por otro indicador, el Balance del Bien Común, que prima valores como la justicia social, la dignidad humana o la sostenibilidad medioambiental.


La ciencia económica se ha deslizado hacia el capitalismo. ¿Está equivocada?


Está equivocada de contenido y de nombre. El enfoque predominante actual es el de los objetivos financieros, el beneficio…De hecho, no es ciencia económica, sino ciencia crematística. La economía debe tratar, en primer lugar, de la felicidad y el bienestar de las personas, del bien común. Y el dinero solo debe ser un medio para ello. Pero si el medio se convierte en el fin, por definición ya no es economía, sino capitalismo. La economía de verdad pondría todos sus activos en el bien común.
En la actualidad, el éxito de la sociedad se mide de acuerdo al éxito de la empresa, pero teniendo en cuenta valores como la competitividad y no la ética.
Es el dominio del capitalismo. Es algo anticonstitucional. Repasando las constituciones de los países democráticos hay unanimidad en que lo importante es el bien común, el bien general y explican que el capitalismo es un medio para conseguir ese fin. Y yo me pregunto entonces: ¿Dónde está el balance del bien común que es obligatorio para las empresas?


Lleva predicando por el bien común desde hace años. Cuando echa la vista atrás. ¿qué sensación le queda?


Es una cuestión de tiempo regular el capitalimo y encaminarlo hacia el bien común. Pero es algo que no sé si lo podremos conseguir en los próximos tres o 30 años. Hago lo que hago porque me parece justo, correcto y me da libertad para comprometerme por los valores que considero apropiados. No es el éxito a corto plazo lo que me guía ni me motiva.


¿Se trata de ganar menos dinero?


Los ricos son los que tienen que ganar menos, pero los pobres sí deben consumir más. Hay que repartir los recursos de la tierra de una forma equilibrada entre todos sus habitantes. Es un derecho humano ecológico. Cada vez que realizamos una compra habría que abonar un precio ecológico al igual que un precio financiero. Al igual que nos damos cuenta cuando la cuenta financiera está vacía, si también hay una cuenta ecológica vacía nos preocuparíamos. La idea es que aquellos que hoy se están pasando ya no tendrían capacidad de compra ecológica. Pero los que consumen menos de lo que es posible pueden consumir más.


¿Qué lecciones se han extraído de la crisis?


Desde China a Estados Unidos, la desigualdad es excesiva, pero no veo ningún parlamento del mundo que la limite. En cambio, sí que hay parlamentos regionales que caminan en esa dirección. Por eso hemos propuesto que sean los ciudadanos soberanos los que tomen la decisión de terminar con la desigualdad. Su deseo es que como mucho haya una diferencia de 10 a 1 entre el que más cobra y el que menos. En las cuestiones de limitación de poder, la democracia indirecta fracasa. Para eso hace falta la democracia directa.


La democracia directa no reemplaza a la indirecta. Solo añade un elemento más, dando a los ciudadanos el derecho de cambiar o, incluso, vigilar la Constitución
Los políticos tienen miedo a esa fórmula.


No todos. Es una cuestión de tiempo. La democracia directa no reemplaza a la indirecta. Solo añade un elemento más, dando a los ciudadanos el derecho de cambiar o, incluso, vigilar la Constitución.


Parece que la educación también se ha contagiado de los valores del sistema capitalista, promocionando solo a los mejores.


El problema empieza con la ciencia económica, que no enseña las alternativas. Hay un pensamiento único, por eso es una ideología. El problema es que en la escuela primaria y secundaria en lugar de educar a seres humanos autónomos, con voz propia, con competencias democráticas, emocionales y de comunicación la tendencia es producir engranajes para la máquina capitalista.


¿Cómo se puede cambiar?


Los afectados son los que tienen que intervenir directamente en el sistema educativo. El único que no está afectado es el Ministerio de Educación y es el que precisamente se encarga de diseñarlo todo. En la democracia soberana serían los padres, los estudiantes, los profesores y algunos agentes más los que diseñarían las pautas del sistema educativo. Seguro que no se planteaban producir engranajes para el sistema educativo, sin empoderar seres humanos autónomos.


La escuela fomenta la competitividad en la peor acepción del término.


En latín la palabra competencia significa buscar juntos, pero la escuela está educando para que cada uno busque el éxito a costa del otro. Justo al contario de los valores constitucionales, que son la solidaridad y la cooperación.


En su último libro ‘Por un comercio mundial ético’, se pregunta cómo ha podido el libre comercio convertirse en la religión de nuestra era


Trato de demostrar que el libre comercio extremo está destrozando todos nuestros valores. Lo podríamos llamar comercio neurótico, pero no libre. El comercio ético es una alternativa porque considera al comercio como un medio para servir al bien común. Las empresas cuando quieren acceder al mercado mundial ético tienen que presentar un balance del bien común, en qué medida sirven a los derechos humanos, al distribución justa, al medio ambiente….Cuanto peor son estos parámetros menos libre resulta el comercio. Los productos tendrían que mostrar toda su trayectoria, desde dónde se fabrican hasta los impuestos que la empresa paga. Todo eso se evalúa y la puntuación que se obtiene del bien común lleva a aranceles e impuestos diferenciados a las empresas o la prioridad en la contratación pública.
Algunos países propugnan el libre comercio, pero defienden con firmeza el proteccionismo.


Proteccionismo es un término equivocado. Podría significar protección de industrias jóvenes, tecnologías delicadas encaminadas al bien común, pero no es así. Pero el proteccionismo se ha convertido en un fin en sí mismo. Es un extremo que no tiene sentido. Tanto el libre comercio como el proteccionismo adolecen de los mismos excesos. El comercio puede ser beneficioso y la protección también, pero el comercio en sí mismo no es una finalidad, como tampoco lo es el cierre de las fronteras.
Nadie parece dispuesto a regular el poder de las empresas transnacionales.


La fuerza de esas empresas radica en que ni los gobiernos ni los parlamentos están dispuestos a limitar su poder. Seguro que los ciudadanos soberanos lo harían sin vacilar, pero no tienen esa capacidad porque carecen de derechos. Y eso de la democracia representativa a menudo no funciona.


¿La globalización es buena o mala?


Es un medio. A veces, mercados globalizados pueden aportar ventajas, pero lo más importante es tener una economía local o regional estable, resistente y democráticamente controlable. Después podremos ampliar relaciones internacionales. Abrir las fronteras al máximo puede tener efectos nefastos, que pueden ir desde la erradicación de industrias regionales hasta la corrupción total y el acaparamiento regulador de los parlamentos.


¿La figura del arancel es mala por sí misma?


Puede ser neutral, lo mismo que el interés o el impuesto. Ningún economista dirá que el impuesto es malo de por sí. Son herramientas de la política económica. El arancel es un instrumento para encauzar y dosificar las relaciones comerciales. A veces queremos más comercio porque ayuda al bienestar de las personas, pero en otras ocasiones un exceso de comercio puede perjudicar. Para que un país no se cierre a las importaciones y promueva sus exportaciones obteniendo un superávit, un comercio ético se obligaría a balances equilibrados y no se aumentarían los aranceles. El límite es no obtener un superávit comercial a costa del otro.

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Cuando los piratas enseñaron a la humanidad a compartir

 

- PS: Espero que no tengamos un Internet monitoreado y vigilado. La industria del copyright está cavando una tumba para Internet.

The Pirate Bay Away From keyBoard – Documental.

 

Al aire continúa The Pirate Bay (TPB), facilitando que millones de humanos puedan compartir libremente fotografías, libros, música, software, películas, juegos, etcétera. En la actualidad esta página –que es el indexador de torrent más grande del mundo–, sigue enfrentando exitosamente al gobierno norteamericano, al FBI y a los representantes más destacados de los emporios de la comunicación, la diversión y el conocimiento en el mundo. La libertad para compartir, la democratización de la información, y el derecho de acceder al conocimiento de quienes no tienen para pagar por él, navegan a toda vela con banderas piratas en los albores del siglo XXI.

 

Muchos de quienes establecimos por primera vez conexión a Internet a finales de los noventas, guardamos en nuestra memoria auditiva el simpático y absurdo crujir de un módem de 56 kbps conectándose a la red. Eran épocas en que tocaba disputarse el uso de las líneas telefónicas con abuelos, padres y tíos, porque hablar por teléfono y navegar al tiempo en Internet, era asunto de ciencia ficción. Fantasía y realidad se entretejían en la manera en que hablábamos, pensábamos e imaginábamos las transformaciones de las cuales estábamos siendo sujetos, pero no teníamos la edad para reflexionar sobre las mareas que nos llevaban hacía la nueva sociedad de la comunicación y la información: la generación del ochenta nunca tuvo un antes para ver qué tan diferente se presentaba el ahora de entonces.

Con rapidez avanzamos hacía la hiperconectividad y al desdoblamiento social en escenarios virtuales donde somos comprados, vendidos y consumidos, mientras somos objetos del mercadeo, monitoreo y control desde múltiples poderes. Miopes, dentro de nuestro propio universo intangible, seguimos errando entre millones de posibilidades desplegadas en el mundo virtual pues continuamos escogiendo interconectarnos, exhibirnos, vivir una vida virtual, individual, instantánea y espectacularizada, antes que contribuir con cualquier propósito por fuera de las fronteras del Yo tímido y ensimismado de la actualidad.

Al tiempo que todo esto avanza, una insubordinación iniciada hace trece años en Suecia sigue fraguándose en Internet. Es uno de los pocos levantamientos triunfantes que podremos apreciar en los entornos virtuales creados por la humanidad. Un alzamiento contundente y silencioso, resiliente durante años a los embistes del gobierno norteamericano, el FBI, Hollywood, y un puñado de las más grandes corporaciones de diversión, entretenimiento y conocimiento de la humanidad. Al aire continúa altiva y desafiante The Pirate Bay, mostrando (al menos en los espacios digitales) que en ocasiones pueden ganar quienes no tienen tanto, que en la red el poder puede ser vencido con conocimiento, y que también es posible fraguar revoluciones no inspiradas en doctrinas políticas que precipitan en autoritarismos, planteando novedosos matices donde el intercambio de información y conocimientos ocupan el lugar central.

The Pirate Bay, sin pretenderlo, se constituye hoy en una de las muestras más eficaces de organización, lucha y resistencia en contra de los ordenamientos que pretendieron extender al plano virtual el régimen de posibilidades y apropiaciones entre los humanos, sin sospechar que iban a ser abiertamente confrontados por un puñado de jóvenes desconocidos por la Historia, e ignorados por la mayoría de sus contemporáneos, en esta nueva sociedad en la que, afortunadamente, no están siendo convertidos en las descoloridas efigies de las victorias del ayer.

 

Banderas negras estampadas de calaveras surcan el horizonte

¿Qué pasaría con The Pirate Bay si el tribunal los encontrara culpables?

- PS: Nada.

¿Qué van a hacer respecto?

- GS: No han logrado cerrarlo una sola vez. Están invitados a intentarlo y fracasar nuevamente.

The Pirate Bay –Away From keyBoard – Documental.

En los albores del siglo XXI, la embestida de las autoridades y de la industria del entretenimiento mundial cercó las primeras plataformas de intercambios P2P que empezaban a consolidarse en Internet (Ver Recuadro 1). Napster y kazaa fueron dos de esos programas de descargas que enfrentaron sendos procesos judiciales con la RIAA norteamericana, acusados de vulnerar o contribuir a vulnerar los derechos de autor.

En el 2001, justo cuando el panorama se tornaba menos esperanzador, fue inventado el protocolo Bit Torrent (Ver Recuadro 2), que permitió que los usuarios finalmente interconectaran sus computadores sin grandes intermediarios y que los megabits empezaran a fluir de manera armoniosa entre máquinas que desde entonces pudieron recibir y transmitir datos en simultánea, sin que se necesitara mayor inherencia de un servidor, es decir, de un equipo encargado de dirigir y armonizar el tráfico de la información.

Este sistema se desempeñaba de una manera no usual: “El funcionamiento del mismo era bastante diferente a otras alternativas Peer to Peer que existían por aquella época: BitTorrent no posee buscador, sino el usuario tenía que abrir un fichero *.torrent a fin de que empezara su descarga de otros usuarios que la tuvieran en su disco duro. ¿Dónde hallabas entonces el *.torrent de algo que quieres bajar? Brotaron, entonces, diferentes sitios en los que se creaba una lista ordenada de torrents y que, por si fuera poco, se dejaba su descarga. En el año dos mil dos nació Suprnova.org, el primer gran referente mundial en lo que a páginas de torrents atañe. Su aventura no duró mucho: en dos mil cuatro cerraba sus puertas. Una vez que la policía se llevara los servidores de su página, su creador se dio por vencido debido a las presiones legales” [1].

The Pirate Bay (TPB) nace en el otoño del año 2003 como una apuesta de la organización sueca Piratbyrån (La Oficina Pirata), que comenzó a promover un movimiento contra los derechos de autor, la libertad de intercambio y copia de información[2]. Un año después, TPB se independizó de Piratbyrån y comenzó a ser un proyecto independiente liderado por Peter Sunde (brokep. PS), Fredrik Neij (TiAMO. FN) y Gottfrid Warg (anakata. GS), padres de la bahía pirata. En Internet, TPB era una página web en la que estaban publicados los archivos .torrent que era necesario descargar para luego ejecutarlos en el PC con programas como Utorrent y BitTorrent e iniciar la transferencia de la información.

TPB se proyectaba como un mal mayor para las corporaciones del entretenimiento y las autoridades a su servicio. En esta oportunidad no se trataba de un software P2P hecho para posibilitar el intercambio de datos en una especie de sub-red, era una página de fácil acceso donde podían encontrarse los enlaces para cientos de descargas e intercambios que podían crecer multiplicándose entre los usuarios de todos los continentes.

Desde su creación la página creció, logrando reconocimiento mundial, pero el poder no se quedaría con los brazos cruzados: no iba a permitir que un desafío de este tamaño quedara impune. El 31 de mayo del 2006 el centro de datos de TPB en Estocolmo fue allanado por 65 policías, quienes confiscaron equipos y apagaron los servidores sacando la página de la red. El portal consiguió volver al aire en apenas 3 días, gracias a que Fredrik Neij había tomado la decisión de hacer una copia de respaldo completa del sitio, ante la sospecha de que estaban siendo vigilados. Esta fue una providencial estrategia que les permitió hospedar la página en los servidores de la holandesa Nforce y empezar a transmitir.

La persecución siguió. En el año 2009 sus tres fundadores fueron juzgados[3] en Suecia y condenados a pagar un año de cárcel, y 2.7 millones de euros[4]. Este proceso jurídico evidenció los múltiples entrelazamientos entre la justicia y asociaciones civiles orientadas a salvaguardar las disposiciones internacionales del Copyright impuestas por gobiernos y grandes corporaciones. En aquel juicio amañado, entre los integrantes de la parte acusadora [Hakan Roswall (State Prosecutor), Henrik Pontén (The-Antipiracy–Boureau) y Monique Wasted (abogada de Hollywood, Warner Bros, Columbia, 20th Century Fox y MGM)], había algo en común: todos tenían vínculos con la Sociedad Sueca del Copyright. Como si esto fuera poco, Tomas Norström, juez del caso, también tenía relaciones con esta asociación, pero consideró que no tenía ningún impedimento para llevar el proceso.

Después del juicio, TPB seguía desplegando sus velas en la red, pero había quedado bastante claro que la RIAA norteamericana, el FBI, y un puñado de las principales corporaciones del entretenimiento en el mundo, harían todo lo que tuvieran que hacer para impedir que siguieran afectando su billonario negocio. Desde entonces frágiles serían las fronteras, endebles las soberanías y dóciles los gobiernos, para respaldar las luchas que desde los Estados Unidos se desataron contra este puñado de activistas que empezó a proclamar, en los primeros años del siglo XXI, la posibilidad de usar la red como un espacio para compartir contenidos digitales ricos en conocimiento e información.

 

El disputado significado histórico de TPB

- PS: A The Pirate Bay no le interesa música ni películas. TPB es un medio de distribución para todo tipo de archivos. La gente no debería decir que TPB solo trata de diseminar películas y música ilegalmente. Lo dicen porque su mundo es pequeño. Ustedes pierden. Mejor podríamos decir que compartir archivos es algo bueno.

The Pirate Bay Away From keyBoard – Documental.

 

Desde sus albores The Pirate Bay fue una Web con vocación de lucha por un tipo de libertad y de ruptura frente a tipos de ordenamientos considerados lesivos para la humanidad; pese a ello muchas han sido las críticas que le llegan desde numerosos sectores y la página tiene el acceso bloqueado en países como España y Alemania. Algunos cuestionamientos también se han hecho Colombia como puede constatarse en el artículo “¿Ha muerto The Pirate Bay? Larga vida a BitTorrent/Análisis”[5], en el cual Édgar Medina afirma: “Sin embargo, el sitio ha recibido pocas modificaciones tendientes a mejorar la experiencia de usuario. De hecho, se pobló de avisos publicitarios que le restaron atractivo. Para su cofundador Peter Sunde, The Pirate Bay se convirtió en una institución despreocupada por su comunidad y con un único interés: ganar dinero”.

Aunque algunas de estas interpelaciones correspondan a legítimas inquietudes inspiradas en el funcionamiento del portal, es importante señalar, al menos, cuatro rasgos que pueden dilucidar la importancia que muchos atribuimos a TPB en la historia del Internet.

1. Fue una apuesta informática orientada a desafiar las disposiciones del Copyright, una especie de jurídica transnacional a favor (en teoría) de los derechos morales y patrimoniales de los autores sobre sus obras. No pocos son los debates suscitados al respecto, pero muchos adherimos a la hipótesis de que esta jurídica (apuntalada por la mayoría de las naciones) contribuye al enriquecimiento de la corporaciones e intermediarios que han: a. encontrado un lucrativo negocio y enormes posibilidades de acumulación tranzando con el producir artístico e intelectual de los humanos; b. contribuido a ampliar la desigualdad sobre el acceso a la información y al conocimiento que las nuevas tecnologías de la información bien pudieran zanjar; b. negado la posibilidad de que millones de humanos accedan a experiencias y conocimientos que no pueden pagar.

2. Desde sus albores, TPB fue una demostración de acción colectiva soportada en el trabajo de humanos con habilidades específicas que en todos los continentes confluyeron en torno a propósitos delimitados: luchar por la libertad de la información, del conocimiento y del derecho de compartir. Algo que indudablemente había tenido precedentes en la Historia, pero en pocas ocasiones había sido desarrollado desde entornos virtuales, desde espacios/tiempos que siguen haciendo de las prácticas de lucha tan dinámicas, rápidas y eficaces, como aquellas orientadas a mantener el ordenamiento global de la difusión/distribución de la información y el conocimiento. Como en pocas oportunidades el poder político, económico y punitivo ha sido puesto en jaque por la inventiva y el conocimiento en un espacio donde sus prácticas de control son incapaces de ser hegemónicas e incluso de tomar la iniciativa.

3. TPB puede leerse como una importante experiencia de lucha nutrida por prácticas técnicas, adaptadas (sin dogmatismos) al constante trasegar y evolución del campo donde tienen posibilidad. Aquí las estrategias de resistencia han sido delineadas, constantemente, por los avances tecnológicos que han constituido su arquitectura, al tiempo que las han ungido de un pragmatismo técnico capaz de hacer ponderable (en la propia sintaxis del campo) antiguos valores inspiradores de luchas “no virtuales”. Principios como libertad, igualdad y democracia, acá nunca tuvieron que ser (re)definidos en el plano conceptual, para luego luchar por ellos, acá se muestran en la forma de “seeders”, “leechers”, megabits intercambiados por lo que había confrontar, poniendo toda la carne en el asador, proporcionada por la innovación tecnológica y la pericia informática.

4. La experiencia de TPB puede leerse como un nuevo tipo de lucha transnacional y deslocalizada que ha prescindido de creación de un protagonista (sujeto) idealizado en términos políticos y de accionar. Los artífices de esta insubordinación siguen siendo jóvenes como Frederik Neij quienes abiertamente reconocen que no les interesa el aspecto ideológico de estas batallas, pero siguen encontrando motivación en la capacidad de interacción, gestión y manejo que posibilita administrar TPB. En esta lucha es el placer por la operación de sistemas operativos, el manejo de grandes equipos y de complejos lenguajes de programación, uno de los principales aglutinantes de estos jóvenes en estas luchas que responden a sus expectativas y ambiciones intelectuales.

Cuatro aspectos de los que pueden emerger serios cuestionamientos a la manera como siguen siendo concebidas, y llevadas a cabo, las mismas luchas por la libertad y la democracia en los escenarios tangibles de lo social, luchas en gran medida ineficaces, erráticas, pletóricas de “Bugs”.

 

Una prodigiosa inventiva les permite sobrevivir

El nueve de agosto del 2013, TPB celebraba sus diez años al aire. En aquel entonces el equipo de trabajo se dirigía a sus seguidores: “Oh, mira, lo conseguimos. Una década de agresión, represión y risas. De veras no pensábamos que llegaríamos tan lejos. No por culpa de los polis, la 'mafiaa' o los políticos corruptos, sino porque pensábamos que tarde o temprano seríamos demasiado viejos para esta mierda. Pero, eh, estar al frente de este barco nos hace sentir jóvenes. Y vamos a seguir siendo jóvenes hasta que muramos. Gracias por todo. No seríamos nada sin vosotros. Amor”[6].

Hoy completan trece años aguantando la embestida de las “autoridades” y del gran capital del entretenimiento mundial, que no han logrado tumbar el sitio web. Así dijo Peter Sunde, en el 2009, de la forma como había logrado mantenerse al aire: “Ellos intentan con trucos legales y nosotros con trucos técnicos. Es como un juego constante con distintas armas”.

Muchos han sido sus movimientos. Lograron permanecer flotando en la red antes del 2009, cuando el Partido Pirata de Suecia los cobijó con inmunidad diplomática al ofrecerles su ISP[7], pues por orden judicial habían sido despojados de la que les proveía la empresa “Black Internet”. En el 2006, la intervención sobre sus servidores les otorgó una enorme capacidad de resiliencia. En la actualidad: “Utilizan máquinas virtuales distribuidas por todo el mundo y ‘camufladas’ en centros de datos de servicios comerciales que ni siquiera saben que están hospedando The Pirate Bay. ¿Que la policía irrumpe? Ya no tendrá servidores que llevarse y, además, todas las máquinas están dispersas por la geografía mundial, con lo que hace más difícil el acceso a ellas. Aseguraban también tener dominios de repuesto en el caso de las autoridades fueran por ellos” [8]. 

 Han sobrevivido por la fuerza del ingenio: “The Pirate Bay parece haber encontrado el secreto de la eterna juventud: prevenir, anticiparse y adaptarse. Jamás se han estado quietos. Primero dijeron adiós al 'tracker' y se convirtieron en un simple repositorio de enlaces, para después abandonar los 'torrents' en beneficio de los 'magnets', menos pesados, para facilitar que la web fuese replicada y no hubiera forma de acabar con ella. Más tarde se subieron a la 'nube' metafórica, experimentaron con las 'nubes' literales e incluso estuvieron a punto de atravesar la estratosfera. Todo esto mientras saltaban de un país a otro en busca del paraíso de los 'piratas', cambiando constantemente 'hostings' y dominios” [9].

Hoy, The Pirate Bay es administrado por una compañía llamada Reservella, registrada en la República de Seychelles, un país conformado por 115 islas en el Océano Indico. Esta empresa asumió el control desde el 2009, cuando sus tres fundadores fueron juzgados en Suecia. Detrás de esta empresa hay un número de entre treinta y cincuenta activistas que dirigen de manera horizontal los destinos de la web indexadora de torrents. Actualmente The Pirate Bay se mantiene anónimo, y las autoridades al servicio de las mafias del Copyright siguen intentando develar los rostros de los que tienen su destino tomado por las riendas. TPB sobrevive de la publicidad de servicios VPN que ofrece, y de los recursos que proporcionan miles de usuarios en dinero virtual (Bit Coins[10]). 


(Recuadro 1)

Las primeras interconexiones y los primeros intercambios

 

Los intercambios empezaron a germinar hacía el año de 1996, cuando el programador Adam Hinkley diseñó bajo el sistema operativo de Mac OS, la primera aplicación P2P[11] del mundo, llamada “Hotline Connetc”. Este nuevo tipo de conexión facilitó los intercambios pues las redes que comenzaron a construirse bajo esta arquitectura informática no necesitaban de máquinas que trabajaran bajo el rol estático de clientes o servidores, sino que cada computadora comenzó a comportarse al tiempo como cada uno (cliente/servidor) conformando un nodo de interconexión. El resultado final de este nuevo esquema revertió en un estilo de transmisión de datos más dinámico y ágil que permitía el flujo directo de megabits entre computadores enlazados.

El nuevo estilo de conexión, introducido por Hinkley, alcanzó cenit tres años después, hacía el año de 1999, cuando fue lanzado Napster. En el 2000, muchos jóvenes llevamos a cabo nuestras primeras descargas a través de este programa, que permitía bajar y transmitir toneladas de Mp3 desde computadores que solían tomarse alrededor de 40 minutos en obtener cada pista. Flamantes canciones de los álbumes de Eminem (The Marshall Mathers) y Limp Bizkit (Significant Other) circulaban con inusitada velocidad por computadores provistos de conexión a Internet, que empezaban a adquirirse como herramienta de estudio, o de entretenimiento, en los hogares colombianos.

El popular servicio de descarga estuvo operando hasta Julio del 2001, cuando se estimaba que tenía alrededor de treinta millones de suscriptores en el mundo. Fue cerrado porque bandas como Metallica, cantantes como Madonna y Dr. Dre, de la misma manera en que A&M Records y otras compañías discográficas gringas, interpusieron sendas demandas ante la Asociación de Industria de Grabación Américana (RIAA) en contra de la plataforma[12]. Se argumentó que Napster contribuía a que los usuarios infringieran los derechos de autor, y era además el único responsable de que esto sucediera. Napster perdió el caso en los tribunales norteamericanos porque no fue capaz de responder a condicionamientos que determinaron que, de seguir operando, debía impedir que sus usuarios accedieran a material infractor, cuestión que vulneraba la propia mecánica de su funcionamiento.

Otro de los factores que posibilitó la intervención y el cierre de este servicio, fue la manera como funcionaban en aquel entonces las redes P2P: “El acoso de Napster fue posible porque su tecnología cliente-servidor se basaba en una serie de grandes ordenadores, que actúan a modo de servidor, que alojaban a todos los usuarios y les proporcionaban la pasarela necesaria para realizar los intercambios de archivos musicales. Como los servidores pertenecían a Napster, fue considerado que el programa actuaba como distribuidor ilegal de música. Sin embargo, el protocolo P2P en el que se edifican los actuales programas de intercambio no necesita servidores que centralicen el tráfico, ya que se basa en una cadena de usuarios conectados unos a los otros, en donde cada usuario comparte con los demás una carpeta diferentes archivos (música, imágenes, vídeos), lo que, al final, produce una gran cantidad de ficheros disponibles.”[13]

La primera gran derrota que vivimos muchos de los que empezabamos a disfrutar del intercambio gratuito de información en la red vino por cuenta del cierre de Napster, porque las autoridades norteamericanas –junto a corporaciones como Sony, BMG, EMI Warner Music y Universal Music–, determinaron que usted y yo bien podíamos comprar un CD de Nirvana, Aerosmith o 2Pac, pero de ninguna manera podíamos compartirlo por la red que estaba enlazando a la humanidad.

Las esperanzas tornaron con el lanzamiento de la segunda generación de clientes, basada en el protocolo Fast Track[14], que desde el 2003 fundamentó el intercambio de información mediante programas como Kazaa, Grokster, iMesh y Morpheus, en los que decenas de usuarios saciamos nuestro ímpetu de compartir información. Infinidad de acciones legales y procesos judiciales, impulsados por la RIAA sobre estas redes, dieron al traste con la mayoría de ellas antes que finalizara la primera década del siglo XXI. Sus servicios fueron entorpecidos, sancionados con millonarias multas y sus redes saboteadas por medidas judiciales y técnicas que buscaban torpedear el intercambio legítimo de archivos.

Hasta el día de hoy se mantienen al aire Ares Galaxy (http://www.ares.com.es/) popular cliente P2P a través del que continúan gestionándose miles de descargas, de la misma manera en que Kazaa, pero en la actualidad pueden considerarse programas inseguros (Mal Ware) y poco eficientes para gestionar intercambios en la red. Son apenas los vestigios de softwares ya obsoletos para el intercambio de información, que no lograron sobreponerse a la embestida de los gobiernos, de las autoridades policivas y del accionar de las multinacionales del entretenimiento.


(Recuadro 2)

El protocolo Bit Torrent

El protocolo BitTorrent puede ser usado para reducir el impacto que tiene la distribución de archivos grandes en los servidores. En lugar de descargar el archivo desde un único servidor, el protocolo BitTorrent permite a los usuarios unirse entre ellos en un "enjambre" (swarm) para descargar y subir el archivo de forma simultánea. El protocolo es una alternativa al sistema basado en servidores, que consiste en disponer de varios servidores espejo (mirror) desde donde el usuario descarga el archivo completo, y puede funcionar en redes con poco ancho de banda; de esta forma, dispositivos pequeños como los smartphone, son capaces de distribuir archivos grandes o video en streaming a muchos receptores.

Un usuario que quiere subir un archivo, primero crea un archivo torrent y lo distribuye de forma convencional (páginas web, correo electrónico, etc). Después hace que el archivo esté disponible en la red a través de un nodo BitTorrent que actúa como semilla (seed). Los usuarios que quieren descargar el archivo, obtienen el archivo torrent y crean otro nodo BitTorrent, que actúa como cliente o "sanguijuela" (leecher), intercambiando partes del archivo con la semilla y con otros clientes.

El archivo que está siendo distribuido se divide en partes pequeñas (pieces). Cada vez que un usuario recibe una parte nueva del archivo, puede a su vez compartirla con otros usuarios, liberando a la semilla original de tener que enviar una copia de esa parte a todos los usuarios que quieren el archivo. En BitTorrent, la tarea de distribuir un archivo es compartida por todos aquellos que desean tener el archivo. Es perfectamente posible que la semilla solo envíe una copia del archivo, y éste sea distribuido a un número ilimitado de usuarios.

Cada parte del archivo está protegido por un hash criptográfico contenido dentro del archivo torrent. Esto asegura que cualquier modificación producida en una parte puede ser detectada y, por lo tanto, evita que tanto las modificaciones accidentales, como las maliciosas, sean recibidas en otros nodos. Si un nodo tiene el archivo torrent auténtico, puede verificar la autenticidad del archivo completo que ha recibido.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/BitTorrent


(Recuadro 3)

¿Cómo puedo descargar en The Pirate Bay?

A continuación un tutorial en Youtube que explica como descargar en TPB:

https://www.youtube.com/watch?v=Twy5AhbzWKM

Cualquier otro comentario, duda o inquietud al respecto, puede consignarse en la sección de comentarios del presente artículo.

Notas

[1] http://otecnosi.com/tecnologia/historia-the-pirate-bay-en-espanol

[2] https://torrentfreak.com/pirate-bays-founding-group-piratbyran-disbands-100623/

[3] Este es el juicio que magistralmente registrado en el documental “The Pirate Bay Away From Keyboard” (https://www.youtube.com/watch?v=41rwckQQ0lA)

[4] Desde el 2009 los años vinieron con grandes dificultades para los padres de TPB. Gottfrid Warg fue arrestado en Camboya y deportado hacía Suecia en el 2012 para cumplir una pena de doce meses de cárcel que le había sido impuesta el año anterior. Hacía el 2013 otra vez le fueron imputados cargos y fue condenado a un año más de prisión. Al cumplir su condena fue extraditado a Dinamarca donde tuvo que responder por hackeo y estuvo detenido hasta mediados del 2015 cuando fue devuelto a Suecia para finalizar su condena y ser liberado en septiembre del 2015. Hoy todos los creadores de The Pirate Bay están libres. Peter Sunde había sido detenido después de Svartholm, pero liberado de la cárcel antes de él después de cumplir su condena en la prisión Västervik, al sur de Estocolmo, mientras que el último del grupo, Fredrik Neij - conocido como Tiamo en línea - fue detenido en Tailandia en 2014.Fuente: https://www.theguardian.com/technology/2015/sep/29/last-pirate-bay-co-founder-released-prison-gottfrid-svartholm

[5] http://www.eltiempo.com/tecnosfera/novedades-tecnologia/ha-muerto-the-pirate-bay/14979296

[6] http://www.eldiario.es/hojaderouter/internet/The-Pirate-Bay-abordaje-antipirateria_0_276122452.html

[7] El proveedor de servicios de Internet (ISP, por la sigla en inglés de Internet service provider) es la empresa que brinda conexión a Internet a sus clientes. Un ISP conecta a sus usuarios a Internet a través de diferentes tecnologías como DSL, cablemódem, GSM, dial-up, etcétera. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Proveedor_de_servicios_de_Internet

[8] http://www.xataka.com/aplicaciones/ocho-anos-de-guerra-contra-the-pirate-bay

[9] http://www.eldiario.es/hojaderouter/internet/The-Pirate-Bay-abordaje-antipirateria_0_276122452.html

[10] https://bitcoin.org/es/

[11] “Los programas informáticos P2P les permiten a los usuarios conectarse a través de una red interactiva de computadores, especialmente Internet, mediante la cual descargan archivos digitales de música, películas, libros, fotos y software que se encuentran disponibles en los sistemas de otros usuarios. Los documentos son susceptibles de ser compartidos “de computador a computador”, de manera gratuita, previa digitación de sobrenombres y claves de ingreso, que garantizan la reserva de información”. LEON ROBAYO, É. & VARELA PEZZANO, E. “Una Colisión peer to peer: habeas data versus derechos de autor”. Vniversitas. Bogotá (Colombia) N° 120: 237-252, enero-junio de 2010.

[12] “Frente a todo, uno de los detonantes por lo que se le dio más voz y asunto a Napster fue la denuncia del grupo de thrash metal Metallica, quien descubrió que su canción «I Disappear» estaba siendo intercambiada tiempo antes de lanzarla junto con el disco. En su cruzada se unieron otros artistas como Dr. Dre, que defendía esta misma posición”. http://www.abc.es/tecnologia/redes/20140601/abci-napster-lanzamiento-historia-201405301218.html

[13] http://www.abc.es/tecnologia/redes/20140601/abci-napster-lanzamiento-historia-201405301218.html

[14] FastTrack emplea un método para aliviar la carga que recae sobre estos, el cual son los llamados supernodos, los cuales fueron ideados por la compañía holandesa Kazaa BV. La mayoría de los componentes que integran esta red son conocidos: clientes (incluidos seeds y peers), servidores y nodos. A saber que un cliente es una persona capaz de conectarse al sistema; un servidor es una computadora que posee amplios recursos para manejar el tráfico que circula en una determinada red y un nodo es la máquina de un cliente que por tener amplios recursos los comparte con el sistema, aliviando la carga de la red. Los supernodos o superpeers son una característica innovadora de esta red. El principal objetivo de los mismos es mejorar la rapidez y la manera en que fluye la información, manejando algunas de las acciones que más recursos necesitan: el tráfico y las búsquedas (las más representativas). Pero las peculiaridades de estos clientes no termina aquí, cualquier usuario que se conecte a la red -usando el respectivo cliente- puede ser ascendido a este rango. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/FastTrack.

Publicado enCultura
Miércoles, 24 Octubre 2012 09:05

Educación Superior como bien común

1. Asumir la educación superior como bien común1 implica situar esta discusión no tanto en el campo jurídico sino principalmente en el campo político y sociológico, abierto por la apuesta que los movimientos sociales en diferentes regiones del mundo están construyendo para defender aquellos bienes colectivos sobre los que se soporta y garantiza la vida en comunidad y la expansión progresiva de la libertad con autodeterminación de los sujetos sociales, que, al ser privatizados y reapropiados como mercancías por las lógicas del capitalismo, ha socavado las bases mismas de la vida, su reproducción en el planeta, a la vez que incrementa la enajenación de los seres humanos y la fetichización de las mercancías. Los bienes comunes, entonces, son espacios sociales y naturales tales como los procesos sociales, los artefactos, los eventos, los conocimientos y saberes, las técnicas culturales entre otros, de uso y goce común, imprescindibles para garantizar una buena vida en comunidad y armonía con la naturaleza, la libertad y la autodeterminación, como los espacios de disfrute recreativo, las fuentes de agua, los recursos bióticos, el subsuelo, el idioma, el saber compartido y legado, la educación, la salud2.

La defensa de los bienes comunes en general y de la educación superior como bien común está asociada hoy a una reconceptualización política de lo que hasta ahora se ha entendido por lo “público”, representado este último por aquello que fue protegido del control privado tras largos procesos de lucha social y puesto bajo la jurisdicción del Estado para el disfrute o al servicio de todos. El neoliberalismo destruye esto. Ahora hay Estados que son agentes muy activos de la privatización, ya sea mediante licitaciones públicas, concesiones, tercerizaciones o mediante la legislación, logrando que se acepte que, si bien lo público hace parte de la esfera colectiva, para garantizar y eficientizar su existencia, debe ser tutelado por el sector privado, e incluso lo público se ha trasladado a la dimensión del mercado. La educación superior y lo que se genera desde allí, el conocimiento, el arte, la salvaguarda de la memoria cultural de la humanidad y de los pueblos, los códigos de la vida y la naturaleza, la ciencia, el saber crítico y la reflexión filosóficas, estos fundamentos de la vida no sólo deben estar a disposición del conjunto de la sociedad sino, además, a salvaguarda de la privatización y la mercantilización.

2. La apuesta social por defender los bienes comunes, y la educación superior como bien común, lleva implícita la idea de que, para garantizar su existencia, debe prevalecer el valor de uso sobre el valor de cambio. Se habla de valor de uso cuando un bien adquiere una utilidad para satisfacer las necesidades de la vida humana; se habla de valor de cambio cuando lo realmente importante es el usufructo generado en la transacción de objetos. La educación superior, como bien común, debe quedar circunscrita a la esfera del valor de uso, por cuanto es una condición para la existencia de la vida y la buena vida en comunidad. La educación superior es una necesidad fundamental de la humanidad, y satisfacer esta necesidad, como está contemplado en numerosas declaraciones y pactos internacionales de derechos humanos, no puede estar restringida para ningún ser humano. La educación superior es, a la vez, bien común material e intelectual. Lo material tiene que ver con la infraestructura, los campus, los recursos científico-técnicos, es decir, aquello que es necesario para el trabajo intelectual, para la producción/ejecución/interpretación de obras intelectuales o que le sirve a éstas como soporte. Los bienes comunes intelectuales de la educación superior son las ideas, los saberes, las creencias, los lenguajes, las formas de expresión, las artes, las técnicas, los conocimientos o, genéricamente, todo aquello que se denomina cultura (universal y propia). Estos bienes, como productos del intelecto, son abstractos, simbólicos, dinámicos, y se deben, de manera dialéctica, distribuir y retroalimentar ilimitadamente para y con todos los integrantes de la sociedad, para reducir los niveles de desigualdad y exclusión.

3. Defender la educación superior como bien común y defender los bienes comunes de la sociedad exige promover el control social y comunitario de los bienes comunes, y reclamar para la comunidad universitaria el lugar de poder público para tutelar lo común, transfiriéndolo del Estado a la ciudadanía y sus instancias de decisión. Esto implica abrir una brecha en la estructura jurídica a partir de los resquicios constitucionales sobre lo colectivo y lo público3, ya que, hasta el momento, por encima de lo colectivo se legisla privilegiando la defensa de lo individual y lo privado. Ahora se deben reivindicar nuevas formas de organizar lo común. El cuidado y la preservación de los bienes comunes suponen una lógica muy distinta de la del mercado para el manejo de los recursos. Se debe propender en las instituciones de educación superior por formas de propiedad y administración más equitativas que la propiedad privada o burocrática estatal, buscando su sustentabilidad a largo plazo, a diferencia de la propensión del mercado a maximizar los beneficios (financieros) a corto plazo. Esto lleva a definir la educación superior pública estatal como de propiedad colectiva, con autonomía y autogobierno, como la forma de la democracia universitaria, al tiempo que se expande y se asegura el control social sobre todo el sistema educativo. Los gobiernos y los agentes privados que hoy suponen ser los propietarios de las instituciones de educación superior deben ser resituados en su real lugar, el de encargados temporales de administrar bienes de la ciudadanía. De aquí que el control de este bien común recaiga en la comunidad educativa y la sociedad y no en el Estado o el mercado. Este control social y colectivo de lo común lo preserva de los intereses monopólicos e individuales que pretendan arrogarse la apropiación o la tutela de lo que es de todos. Este control social incluye el poder ciudadano sobre esferas conexas con la educación superior, tales como el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, el conjunto del sistema educativo. Colciencias, Icetex, Icfes, entre otras, que, además de rendirle cuentas a la sociedad, cuando lo hacen, deben estar regulados por instancias públicas y sociales que no sólo fijan indicadores consultivos sino que además establecen metas y obligaciones surgidas de instancias más decisorias que el actual Plan Decenal de Educación, de carácter indicativo, mas no vinculante y obligatorio.

1 Para François Houtart, “el concepto de Bien Común de la Humanidad ha tenido muchas expresiones diferentes según las tradiciones de pensamiento y las experiencias colectivas de los pueblos, por ejemplo, en las filosofías y religiones orientales y de los pueblos indígenas de las Américas (el Sumak Kawsay o el buen vivir), como también en la tradición marxista del sistema de necesidades y capacidades universales (Antonio Salamanca Serrano, 2011, 46 y Solange Mercier Jesa, 1982). François Houtart. De los bienes comunes. Esta acepción propuesta deslinda de la idea imperialista de “patrimonio común de la humanidad” manejado por las grandes corporaciones, esas si responsables y eficientes.
Al ‘bien común de la humanidad’. Noviembre de 2011. http://www.cetri.be/IMG/pdf/From_common_goods_to_the_common_good_of_humanity_ES.pdf.
2 Silke Helfrich, Comp. Genes, Bytes y emisiones: Bienes comunes y ciudadanía. Fundación Heinrich Böll, Oficina Regional para Centroamérica, México y Cuba. 2008. www.boell-latinoamerica.org.
3 Sentencia C-830 de 2010.

Jueves, 30 Julio 2009 06:32

Open Spectrum ¡Liberemos las ondas!

Open Spectrum (espectro abierto en inglés) es una iniciativa reciente dirigida a reducir al máximo la intervención de los gobiernos en la administración de las comunicaciones inalámbricas. Su objetivo es fomentar la autogestión de los usuarios y, sobre todo, garantizar que el espectro electromagnético se trata como un bien común y se revierte su privatización actual.

La importancia del espectro
 

El término "espectro" hace referencia a las frecuencias a través de las cuales se envían señales electromagnéticas de todo tipo: radio tradicional, televisión, radares, redes WiFi, señales GPS, teléfonos móviles... Habitar en un país occidental en el siglo XXI es prácticamente sinónimo de ser usuario del espectro de radiofrecuencia. "Rara vez le prestamos atención a lo que ocurre en el espacio radioeléctrico, a pesar de que seríamos incapaces de vivir sin él", explica José Luis de Vicente en el catálogo de una exposición dedicada a este tema en el festival Zemos98. "Desde las rutas marítimas o aéreas hasta las previsiones meteorológicas, pasando por las cadenas de suministro de cualquier producto a los medios de comunicación, cada vez más cosas descansan sobre nuestra capacidad de hacer circular señales por ese espacio que se sitúa entre los tres kiloherzios y los trescientos gigaherzios. El espacio radioeléctrico es el suelo urbanizable de la sociedad de la información".

Regulación y monopolio
 

Desde hace un siglo, el espectro se ha considerado un recurso escaso que debe ser regulado por el gobierno. Así, por ejemplo, la administración concede a las emisoras de televisión y radio licencias que determinan cómo pueden emitir, en qué frecuencias, a qué potencia, en qué lugares y con qué objetivo.

En otros contextos este control sería inconcebible. Nadie aceptaría que el gobierno estableciera cuántos periódicos, blogs o páginas web pueden existir, o que adjudicara según sus propios criterios las licencias para imprimir libros. Estos controles se toleran en el caso de las radiofrecuencias porque se cree que son necesarios para evitar las interferencias. En buena medida, esta legislación es el resultado de la aparición en la primera mitad del siglo XX de las primeras grandes empresas dedicadas a la radiodifusión, que pretendían garantizar la recepción óptima de sus emisiones. De este modo, surgió un sistema de concesión de licencias basado en el "interés general", teóricamente dirigido a evitar las interferencias, pero cuyo subproducto es el incremento de la concentración de los medios de comunicación en manos de las grandes compañías.

Control superfluo

El modelo legal que concede el monopolio de las frecuencias más útiles a las industrias de las telecomunicaciones y al gobierno se ha mantenido a pesar de que han ido apareciendo tecnologías que lo hacían superfluo. Espectro Abierto es, en primer lugar, un intento de desmitificar la necesidad técnica del control de la radiofrecuencia. En palabras de Robert Horvitz, miembro fundador de la Open Spectrum Foundation, "en la última veintena de años se han desarrollado sistemas técnicos que resuelven problemas que antes necesitaban de la intervención del gobierno. Los teléfonos inalámbricos escanean automáticamente una banda para seleccionar un canal libre. Las redes telefónicas celulares GSM asignan dinámicamente las frecuencias cuando los teléfonos están activados, y fijan los niveles de señal en el mínimo necesario para una conexión adecuada. Los receptores inteligentes pueden separar señales codificadas de manera distinta incluso cuando ocupan el mismo canal, etc. Las regulaciones diseñadas para proteger al equipamiento ‘tonto’ de las interferencias provocan escasez artificial de las frecuencias solicitadas. Estudios recientes han demostrado que las asignaciones estáticas de frecuencia pueden traducirse en cifras de utilización de banda de entre un 5% y un 10%".

¿Interferencias?
 

Las interferencias no existen en sí mismas, no son un fenómeno natural: sencillamente las ondas no interfieren entre sí. Una demostración cotidiana es que si dos personas hablan a la vez sus voces no se distorsionan, ambos conjuntos de ondas llegan intactos al oyente. La razón de que, en ocasiones, no podamos entenderlas, no tiene nada que ver con la deformación de las ondas, sino con las limitaciones de nuestros oídos. Es decir, la interferencia es el resultado de la incapacidad de determinado receptor para aislar adecuadamente una señal concreta. Las primeras radios tenían muy poca capacidad para procesar las señales que recibían. En cambio hoy existen receptores que pueden separar la señal del ruido con gran precisión y no necesitan reservar una zona libre en torno a la frecuencia que están recibiendo.

El ejemplo WiFi
 

Los defensores del espectro abierto mencionan de forma recurrente las tecnologías WiFi como ejemplo de las posibilidades que abriría el tratamiento del espectro como un bien común no monopolizable. "La banda de frecuencias alrededor de los 2.4 Ghz es una de las escasas frecuencias públicas donde se permite emitir sin necesidad de licencias. Se emplea sobre todo por dispositivos domésticos, como los teléfonos inalámbricos", explica José Luis de Vicente. "Pero también por los routers que hacen posible el funcionamiento de las redes WiFi. Si la tecnología de las redes inalámbricas no se hubiese basado en una frecuencia abierta, hubiese sido muy difícil que se hubiesen extendido con la fuerza que lo han hecho". Para Robert Horvitz, "la tecnología WiFi es un ejemplo de cómo un gran número de personas pueden compartir una banda, sin canales asignados específicamente, si todas utilizan baja potencia y formas de onda diseñadas para minimizar los efectos de las interferencias".

Abundancia (de espectro) y desarrollo
 

La premisa básica de Open Spectrum es que la escasez del espectro es artificial: en palabras de Kevin Werbach, uno de los primeros defensores del espectro abierto, "en lugar de tratar el espectro como un recurso físico escaso, podríamos ponerlo a disposición de todos como dominio público, lo que permitiría un uso más eficiente y creativo de las ondas de radio". Los partidarios del espectro abierto aspiran a que, en último término, cualquiera pueda emitir señales en cualquier frecuencia sin necesidad de un permiso específico y con la única condición de respetar un mínimo conjunto de reglas técnicas, de modo que la regulación del espectro radioeléctrico se aproxime a las normas cotidianas que regulan la comunicación oral. A menudo se argumenta que la eliminación de las regulaciones gubernamentales en este ámbito podría tener importantes repercusiones sociales y políticas, en especial en los países más pobres, pero algunos van aún más allá. Por ejemplo, David Weinberger, experto en tecnologías de la comunicación, afirma: "Actualmente Internet se usa predominantemente para transmitir textos. La apertura del espectro supondrá que nuestra conectividad no estará ya constreñida por la velocidad de escritura y un tipo de presentación de las ideas basado en el texto. Tendrá un gran efecto democratizador. Esperaremos y exigiremos respuestas directas. Seremos capaces de organizarnos no sólo en torno a ideas escritas sino también a expresiones de pensamiento mucho más ricas, lo que posibilitará una auténtica democracia participativa. El espectro es ubicuidad. El espectro abierto es igualdad y libertad".

Darwin Palermo
La Dinamo

 

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