Maduro recibe el respaldo de Putin a su presidencia al visitar Moscú

Moscú. Con un claro propósito doble –demostrar al anfitrión que controla la situación en Venezuela y, a sus enemigos y críticos, que goza del pleno respaldo de una potencia nuclear–, el presidente Nicolás Maduro vino a Moscú para reunirse este miércoles con su homólogo ruso, Vladimir Putin, quien reiteró que reconoce a su huésped como gobernante legítimo y abogó por un arreglo político de la crisis en el país sudamericano.

"Rusia apoya de manera consecuente todos los órganos de poder legítimos de Venezuela, incluidos la presidencia y el Parlamento", dijo Putin según el escueto comunicado distribuido por su oficina de prensa. Algunos medios dieron por seguro que el titular del Kremlin se refirió a la Asamblea Nacional declarada en desacato en Venezuela, de Juan Guaidó, el autoproclamado "presidente encargado", pero en los otros párrafos del comunicado se infiere que Putin, al hablar de Parlamento, aun sin nombrarla tenía en cuenta a la Asamblea Nacional Constituyente, creada por Maduro.

Por si quedaran dudas, Putin afirmó: "Desde luego apoyamos el diálogo que usted, señor presidente, y su gobierno, mantienen con fuerzas de la oposición. Cualquier negativa a sostener esa conversación sería irracional, perjudicial para el país y una amenaza para el bienestar de la población". Y remató: "Siempre respaldamos a las autoridades legítimas".

Maduro agradeció el apoyo de Rusia, muy importante en el contexto del anuncio de nuevas sanciones de la administración de Donald Trump, y destacó el carácter ascendente de la cooperación bilateral en ámbitos tan variados como la alimentación, la medicina, la energía y los armamentos.

"Venezuela y Rusia siempre hemos demostrado que podemos superar juntos cualquier dificultad", enfatizó.

Al respecto, Putin mencionó que los intercambios en materia agropecuaria, "tomando en cuenta las dificultades que atraviesa Venezuela por las presiones foráneas, pueden considerarse una suerte de cooperación humanitaria, en la medida en que esta producción guarda relación directa con el bienestar de la gente y satisface sus necesidades de alimentación". En este sentido, cabe destacar que el suministro de trigo ruso a Venezuela alcanzará este año 600 mil toneladas, frente a las 254 mil toneladas que se enviaron el año anterior.

El mandatario ruso también anunció que Rusia proporcionará a Venezuela un millón 500 mil vacunas contra la gripe y tiene posibilidades de ampliar ese suministro hasta 5 millones.

Poco trascendió de las conversaciones a puerta cerrada, primero en una reunión con los miembros de las respectivas comitivas y luego durante un almuerzo oficial.

Se supo sólo que Maduro, quien llegó a Moscú el mediodía del martes, tuvo ocasión de ofrecer a sus interlocutores locales –sobre todo a través del viceprimer ministro Yuri Borisov, encargado de la industria militar, y del director ejecutivo de la petrolera Rosneft, Igor Sechin– una versión optimista de la situación en Venezuela ante la preocupación que muestran los principales consorcios rusos que han invertido, según estimó el propio Putin, 4 mil millones de dólares en el país sudamericano.

Llamó la atención en el Kremlin que Maduro –acompañado de Cilia Flores, su esposa, que ostenta el título de primera combatiente de la República Bolivariana– haya adelantado su viaje a Moscú, en principio programado para octubre siguiente, coincidiendo con un momento en que otras figuras de la cúpula gobernante tampoco están en Venezuela. Es el caso de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, que asiste al periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, junto con el canciller Jorge Arreaza, y del presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, quien se encuentra de visita en Corea del Norte.

Maduro, se comenta aquí, quiso mostrar a Putin que él y otros miembros del primer círculo del gobierno venezolano pueden ausentarse del país porque, como presidente, cuenta con la lealtad de la plana mayor del ejército, encabezado por el general Vladimir Padrino.

Durante esta visita de Maduro no se firmó ningún convenio ni se hizo público algún proyecto de cooperación nuevo. Hay filtraciones interesadas que, por ejemplo, apuntan a que la petrolera venezolana PDVSA trasladará a Moscú su oficina en Europa, que ahora tiene en Lisboa, y se sondeó la posibilidad de inaugurar un vuelo directo entre las dos capitales.


Diamantes, oro y petróleo: la cooperación minera entre Rusia y Venezuela

 

Rusia y Venezuela preparan una serie de proyectos conjuntos en el ámbito energético

 

Rusia tiene experiencia en minería y procesamiento, en la refinación en caso del oro, señaló, mencionando una larga historia de la cooperación entre los dos países. Moscú tiene la oportunidad de reforzar los vínculos con un socio en una región importante y tendrá acceso al producto que necesita para su economía.

"El oro y los diamantes no son tan valorados en la industria de la joyería como en la fabricación de herramientas técnicas, sin las cuales la ingeniería de precisión y la industria aeroespacial serían imposibles", destacó.

Por su parte, Venezuela obtendrá una base financiera para abordar sus problemas internos y para fortalecer el clima socioeconómico necesario para estabilizarla, afirmó el analista.

Asimismo, la cooperación en el sector del combustible y la energía, principalmente en la producción de petróleo, es prometedora, opinó, y señaló que "es la base para el desarrollo de cualquier industria en los próximos años, aunque se avecina energía alternativa". Sin embargo, la era del petróleo no terminará inmediatamente, asegura el experto.

Las inversiones darán a Venezuela la posibilidad de restaurar el sector de los combustibles y fortalecerán el clima socioeconómico, según el experto.

Sin embargo, durante el encuentro de los dos mandatarios no se anunciaron planes concretos. Para el analista, la designación de la dirección del desarrollo de cooperación y la ausencia de proyectos específicos es algo natural, dado los acontecimientos recientes en Venezuela.

"Basta con que los dos presidentes anunciaran que están volviendo a la cooperación mutua, volviendo a fortalecer los lazos y que esta será la dirección en la que se moverán de inmediato. Creo que empresas concretas, basándose en estos acuerdos, probablemente ya tienen proyectos en desarrollo, que se pondrán en práctica", concluyó.

Las inversiones rusas en proyectos mineros en Venezuela podrían ascender a los 1.000 millones de dólares.

Sptunik

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El programa secreto de ayuda exterior de Trump

El plan del presidente ronda los 40.000 millones, la mayor donación a otras naciones desde el Plan Marshall

 

 

Donald Trump se queja a menudo de que los medios no reconocen el mérito de sus logros. Y puedo pensar en al menos un caso en el que eso es cierto. Que yo sepa, casi nadie está hablando de que bajo su mandato ha tenido lugar un gran —aunque oculto— aumento en la ayuda exterior, el dinero que EE UU da a los extranjeros. De hecho, el programa oculto de Trump, que actualmente ronda los 40.000 millones de dólares anuales, constituye probablemente la mayor donación a otras naciones desde el Plan Marshall. Por desgracia, la ayuda no va ni a países pobres ni a los aliados de Estados Unidos. En vez de eso, se dirige a ricos inversores extranjeros.

Pero antes de llegar a eso, hablemos un momento de una afirmación que Trump hace a menudo sobre un aspecto muy visible de su estrategia económica: los aranceles que ha impuesto a las importaciones de China y otros países. Trump insiste una y otra vez en que China paga estos aranceles y representan miles de millones en beneficios para EE UU. Sin embargo, esta afirmación es falsa. Normalmente, los aranceles los pagan los consumidores del país importador, no los exportadores. Y podemos confirmar que esto es lo que está ocurriendo con los aranceles de Trump: los precios de los productos sujetos a esos impuestos han aumentado drásticamente, más o menos en línea con los aumentos de los aranceles, mientras que los precios de los productos no sujetos a los nuevos impuestos no han subido. De modo que los aranceles de Trump no son un impuesto para los extranjeros, independientemente de lo que él piense. Por otro lado, sus otras políticas han dado a determinados extranjeros un gran respiro fiscal.

Recuerden que el único gran logro legislativo de Trump hasta ahora es la Ley de Reducción de Impuestos y Empleo de 2017. El núcleo de ese proyecto de ley fue una brusca reducción de la tributación empresarial, hecho que llevó a una drástica caída de la recaudación fiscal, del orden de 140.000 millones de dólares el año pasado.

¿Quién sale ganando con este recorte impositivo? Los defensores del proyecto de ley afirmaron que los beneficios llegarían a los trabajadores en forma de salarios más altos e insistieron en la importancia de la avalancha de anuncios de incentivos para las empresas a principios de 2018. Pero aquellos incentivos no fueron en realidad muy grandes y no continuaron. De hecho, a estas alturas está claro que la oleada de incentivos, tal y como estaba planteada, trataba sobre todo de evadir impuestos: al adelantar los pagos que iban a hacer de todas formas, las empresas podían deducir el gasto con el antiguo tipo impositivo, más elevado. Ahora que esta opción ha expirado, los incentivos han vuelto a su nivel normal o incluso han descendido un poco.

¿Y qué decir del argumento según el cual los recortes fiscales propiciarían un aumento de la inversión empresarial que tirará de los salarios? Pues que tampoco está ocurriendo; en lo que respecta a la inversión empresarial, el recorte fiscal ha sido un gran fiasco. Entonces, ¿quién se está beneficiando de la rebaja de impuestos? Básicamente, los accionistas, que han recibido dividendos más altos y han visto grandes ganancias de capital ya que las empresas no utilizan este dinero caído del cielo para invertir, sino para recomprar sus propias acciones. Y una buena parte de estas ganancias de los accionistas ha ido a parar a extranjeros.

Al fin y al cabo, vivimos en una era de finanzas globalizadas, en la cual los inversores ricos poseen activos en muchos países. Los estadounidenses poseen billones en capital extranjero, tanto directamente en forma de acciones extranjeras como indirectamente en forma de acciones de empresas estadounidenses con filiales extranjeras. Los extranjeros, a su vez, tienen grandes intereses en EE UU, de nuevo tanto a través de la posesión directa de acciones como mediante la operación de sus filiales corporativas.

En conjunto, los extranjeros poseen el 35% del capital en empresas sujetas a la fiscalidad estadounidense. Y como consecuencia de ello, los inversores extranjeros han recibido el 35% de los beneficios de la rebaja fiscal. Como he dicho antes, eso es más de 40.000 millones anuales. Para poner esto en perspectiva, los aranceles que Trump ha impuesto a China han recaudado 20.000 millones hasta ahora. Aunque China pagase esos aranceles —cosa que no está haciendo— eso se quedaría muy corto con respecto al regalo que Trump ha hecho a los inversores extranjeros. Alternativamente, podemos comparar el obsequio de Trump a los inversores extranjeros con nuestro gasto real en ayuda exterior. En 2017, EE UU gastó 51.000 millones en “asuntos internacionales”, pero una buena parte de eso corresponde al coste de operar embajadas o a la ayuda militar. Las desgravaciones fiscales de Trump para los inversores extranjeros son considerablemente mayores que la cantidad total que gastamos en ayuda exterior propiamente dicha. Ahora bien, la economía estadounidense es casi inconcebiblemente enorme y produce más de 20 billones de dólares en productos y servicios anualmente. Además, EE UU es un país en el que los inversores confían a la hora de saldar deudas, así que la rebaja de impuestos, por irresponsable que sea, no está provocando ningún estrés fiscal inmediato.

De modo que el regalo de Trump a los inversores extranjeros no nos va a hacer ni bien ni mal, aunque probablemente sea suficiente para garantizar que la rebaja fiscal será, sobre todo, un claro lastre para el crecimiento económico: aunque la rebaja de impuestos tenga algún efecto positivo sobre los beneficios totales generados en EE UU (lo cual resulta dudoso), este se verá probablemente más que contrarrestado por el aumento del porcentaje de beneficios que perciben los extranjeros en vez de los ciudadanos estadounidenses. Así y todo, incluso en EE UU, 40.000 millones por aquí, 40.000 millones de dólares por allá, y al final estamos hablando de dinero de verdad. Es más, parece oportuno señalar que aunque Trump se jacte de quitar dinero a los extranjeros, sus políticas reales están haciendo exactamente lo contrario.

Por PAUL KRUGMAN

26 JUL 2019 - 11:35 COT

Paul Krugman es premio Nobel de Economía © The New York Times, 2019.

Traducción de News Clips.

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Vamos a hacer la tarea: Integrarse en la cooperación internacional

Distintos informes de Naciones Unidas muestran la realidad de América Latina y el Caribe, región que, como estudiante, se compromete a cambiar pero siempre tiene malas calificaciones. Así sucede con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, en cuya concreción el mayor avance corresponde a la forma de medición de indicadores y la armonización de políticas públicas en cada uno de los países. A la ONU, como institución escolar, le conviene este deficiente estudiante, pues bajo la trampa del desarrollo sostenible y la cooperación internacional, puede someter las agendas de cada uno de los países para mantener el aparente equilibrio en el actual orden internacional.

 

El pasado abril se presentó el informe correspondiente al avance cuatrienal sobre el progreso y desafíos regionales en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe. El documento recoge información de varios: Fondos, Programas y Organismos especializados de las Naciones Unidas.

Recordemos que la Agenda 2030 establece diecisiete Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) que incluyen poner fin a la pobreza, garantizar seguridad alimentaria, vida sana y bienestar, educación inclusiva y de calidad, igualdad de género, agua y saneamiento, energías sostenibles, crecimiento económico sostenido, infraestructuras resilientes, reducir la desigualdad, asentamientos humanos inclusivos y seguros, consumo y producción sostenibles, combatir el cambio climático, conservar los océanos, proteger los ecosistemas, promover sociedades pacíficas e inclusivas y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible. Una larga lista de tareas y la realidad es contundente: faltará tiempo para cumplirlos, si es que en verdad existe interés por parte de los poderes reales de cada uno de los países para hacerlos efectivos.

Para la implementación de esta Agenda, diseñaron instrumentos para el seguimiento y consecución de los ODS. Nuestra región avanzó de forma significativa en el nivel de institucionalidad e instrumentos para implementar la Agenda 2030. Casi cuatro años, desde el momento de su aprobación y hasta ahora, se ha generado información estadística necesaria para evaluar en verdad el avance de las metas. Según lo informado a la Comisión Estadística de las Naciones Unidas, trabajó en cinco ejes estratégicos: i) actualización de los niveles de disponibilidad de datos y de estándares internacionales, pero sin definir aún el desarrollo metodológico de los indicadores; ii) definición de criterios para la aplicación de las directrices y presentación de datos; iii) propuesta de indicadores provisionales con fines de monitoreo inmediato; iv) actividades relativas al desglose de datos e intercambio de metadatos estadísticos, y v) perfeccionamiento anual de los indicadores y el plan para el examen ampliado de 2030.

Estos objetivos se definen en torno a los conceptos de igualdad, sostenibilidad ambiental y convergencia productiva, por alcanzarse en democracia y en el marco de sociedades pacíficas. En tal propósito, parece ser que la guerra comercial entre Estados Unidos y China, genera preocupaciones entorno al nuevo orden global que pudiera configurarse producto de ello. Naciones Unidas no sólo señala los peligros derivados de esta confrontación, sino su preocupación por la no cooperación de todos los organismos para evitar una fragmentación del mundo del trabajo, mayor desigualdad y eventuales riesgos para las democracias establecidas. La premisa es que el sistema económico internacional se caracteriza por la tensión entre las soberanías nacionales y la necesidad de ceder cierta parte de esa soberanía para lograr, por medio de la cooperación internacional, beneficios que cada Estado no podría alcanzar actuando en soledad. En ese sentido, la tarea que la comunidad internacional tiene ante sí consiste en avanzar hacia el multilateralismo.


Desde 2016 la región comenzó a integrar la Agenda 2030 en distintas visiones, estrategias y planes nacionales de desarrollo. Sin embargo, los indicadores muestran que frente a la reducción de pobreza y desigualdad, los avances se estancaron en el último quinquenio. A partir de 2015 la pobreza y la pobreza extrema aumentaron en torno al 30 y al 10 por ciento respectivamente. Según la Cepal, en el año 2018 cerca de 182 millones de personas vivían en pobreza y 63 millones en extrema pobreza. A partir de los datos de 18 países de América Latina en 2016 (Gráfico IV.3), se estima que, si no se considerarán las pensiones de las personas mayores de 65 años, la pobreza en ese segmento podría elevarse del 15,2 al 46,7 por ciento, mientras que la pobreza extrema subiría del 4,3 al 24,2 por ciento.

 

 

La estructura económica (productiva) de la región es muy heterogénea, con peso preponderante del sector de baja productividad, con marcada desigualdad de ingresos de los hogares. El 80 por ciento de los ingresos totales de los hogares latinoamericanos proviene del trabajo, que constituye el principal motor para la superación de la pobreza y poder gozar de protección social. Asimismo, desde el punto de vista de los ingresos, el acceso a las prestaciones contributivas es muy desigual: con referencia al 2015, solamente el 6,2 por ciento de las personas de 65 años y más, que se encontraban en el primer quintil de ingreso per cápita, percibía pensiones contributivas, lo cual refleja trayectorias laborales precarias, marcadas por la informalidad, e ingresos laborales reducidos. Un tercio de la población de América Latina carece de acceso a pensiones en la vejez.

También resaltan el hambre y la desnutrición. El número de personas subalimentadas en la región se incrementó en 2,4 millones entre 2015 y 2016, alcanzando un total de 42,5 millones, equivalente al 6,6 por ciento de quienes viven en esta parte del mundo. Según estimaciones de la OIT para 2016, en América Latina y el Caribe, alrededor de 10,5 millones de niños, niñas y adolescentes se encuentran en situación de trabajo infantil, es decir, el 7,3 por ciento de la población regional con edades entre 5-17 años. Brasil, México y Perú son los países donde el trabajo infantil es más frecuente en números absolutos. Para el caso colombiano, en el 2017 la cantidad de niños, niñas y adolescentes trabajadores sumaban 796.000 registros.

Preocupa en la región, la limitada incorporación tecnológica en el sistema productivo, en zonas heterogéneas en sus estructuras productivas, que inciden para acentuar la elevada desigualdad que la misma registra, lo que expresa altos porcentajes de informalidad en el empleo total (gráfico I.12). Obviamente, los países de esta parte del mundo no han logrado transformar su estructura productiva como si lo consiguieron en las economías asiáticas exitosas. En América Latina y el Caribe, la inseguridad ha incidido en el desarrollo de una cultura autoritaria que redunda en una aceptación cada vez mayor de propuestas de “mano dura” y “tolerancia cero”. Es decir, la violencia sigue en aumento (Gráfico IV.20), cuyos efectos, según el organismo internacional, erosionan la confianza en la democracia y la convivencia social.


El documento insiste en apostarle a la cooperación multilateral. Enuncian que en el pasado fue útil para integrar la economía mundial y mitigar el riesgo de confrontaciones, y reseñan la propiciada por el régimen monetario internacional en los acuerdos de Bretton Woods de 1944. Una integración en el orden mundial de los países desarrollados, que excluye o subordinn a las economías de la periferia. No cooperar, insisten, generaría rivalidad tecnológica, tensiones geopolíticas e incertidumbre en el comercio internacional y la economía digital.

 

 

Sus observaciones recaen sobre el presupuesto público, como herramienta para la asignación de recursos y donde, en efecto, deben priorizarse políticas públicas para el financiamiento de la implementación de la Agenda 2030.

En los próximos años, los discursos de cooperación recaerán en la gestión de los ecosistemas naturales, la sostenibilidad de las ciudades, la transición energética y el cambio climático. Pero de qué nos sirve todo ello si no hemos cumplido con lo básico, si quienes dominan en nuestros países son como el estudiante vago, que quiere adelantarse en el curso pero se va tirando el año.

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Vamos a hacer la tarea: Integrarse en la cooperación internacional

Distintos informes de Naciones Unidas muestran la realidad de América Latina y el Caribe, región que, como estudiante, se compromete a cambiar pero siempre tiene malas calificaciones. Así sucede con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, en cuya concreción el mayor avance corresponde a la forma de medición de indicadores y la armonización de políticas públicas en cada uno de los países. A la ONU, como institución escolar, le conviene este deficiente estudiante, pues bajo la trampa del desarrollo sostenible y la cooperación internacional, puede someter las agendas de cada uno de los países para mantener el aparente equilibrio en el actual orden internacional.

 

El pasado abril se presentó el informe correspondiente al avance cuatrienal sobre el progreso y desafíos regionales en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe. El documento recoge información de varios: Fondos, Programas y Organismos especializados de las Naciones Unidas.

Recordemos que la Agenda 2030 establece diecisiete Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) que incluyen poner fin a la pobreza, garantizar seguridad alimentaria, vida sana y bienestar, educación inclusiva y de calidad, igualdad de género, agua y saneamiento, energías sostenibles, crecimiento económico sostenido, infraestructuras resilientes, reducir la desigualdad, asentamientos humanos inclusivos y seguros, consumo y producción sostenibles, combatir el cambio climático, conservar los océanos, proteger los ecosistemas, promover sociedades pacíficas e inclusivas y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible. Una larga lista de tareas y la realidad es contundente: faltará tiempo para cumplirlos, si es que en verdad existe interés por parte de los poderes reales de cada uno de los países para hacerlos efectivos.

Para la implementación de esta Agenda, diseñaron instrumentos para el seguimiento y consecución de los ODS. Nuestra región avanzó de forma significativa en el nivel de institucionalidad e instrumentos para implementar la Agenda 2030. Casi cuatro años, desde el momento de su aprobación y hasta ahora, se ha generado información estadística necesaria para evaluar en verdad el avance de las metas. Según lo informado a la Comisión Estadística de las Naciones Unidas, trabajó en cinco ejes estratégicos: i) actualización de los niveles de disponibilidad de datos y de estándares internacionales, pero sin definir aún el desarrollo metodológico de los indicadores; ii) definición de criterios para la aplicación de las directrices y presentación de datos; iii) propuesta de indicadores provisionales con fines de monitoreo inmediato; iv) actividades relativas al desglose de datos e intercambio de metadatos estadísticos, y v) perfeccionamiento anual de los indicadores y el plan para el examen ampliado de 2030.

Estos objetivos se definen en torno a los conceptos de igualdad, sostenibilidad ambiental y convergencia productiva, por alcanzarse en democracia y en el marco de sociedades pacíficas. En tal propósito, parece ser que la guerra comercial entre Estados Unidos y China, genera preocupaciones entorno al nuevo orden global que pudiera configurarse producto de ello. Naciones Unidas no sólo señala los peligros derivados de esta confrontación, sino su preocupación por la no cooperación de todos los organismos para evitar una fragmentación del mundo del trabajo, mayor desigualdad y eventuales riesgos para las democracias establecidas. La premisa es que el sistema económico internacional se caracteriza por la tensión entre las soberanías nacionales y la necesidad de ceder cierta parte de esa soberanía para lograr, por medio de la cooperación internacional, beneficios que cada Estado no podría alcanzar actuando en soledad. En ese sentido, la tarea que la comunidad internacional tiene ante sí consiste en avanzar hacia el multilateralismo.


Desde 2016 la región comenzó a integrar la Agenda 2030 en distintas visiones, estrategias y planes nacionales de desarrollo. Sin embargo, los indicadores muestran que frente a la reducción de pobreza y desigualdad, los avances se estancaron en el último quinquenio. A partir de 2015 la pobreza y la pobreza extrema aumentaron en torno al 30 y al 10 por ciento respectivamente. Según la Cepal, en el año 2018 cerca de 182 millones de personas vivían en pobreza y 63 millones en extrema pobreza. A partir de los datos de 18 países de América Latina en 2016 (Gráfico IV.3), se estima que, si no se considerarán las pensiones de las personas mayores de 65 años, la pobreza en ese segmento podría elevarse del 15,2 al 46,7 por ciento, mientras que la pobreza extrema subiría del 4,3 al 24,2 por ciento.

 

 

La estructura económica (productiva) de la región es muy heterogénea, con peso preponderante del sector de baja productividad, con marcada desigualdad de ingresos de los hogares. El 80 por ciento de los ingresos totales de los hogares latinoamericanos proviene del trabajo, que constituye el principal motor para la superación de la pobreza y poder gozar de protección social. Asimismo, desde el punto de vista de los ingresos, el acceso a las prestaciones contributivas es muy desigual: con referencia al 2015, solamente el 6,2 por ciento de las personas de 65 años y más, que se encontraban en el primer quintil de ingreso per cápita, percibía pensiones contributivas, lo cual refleja trayectorias laborales precarias, marcadas por la informalidad, e ingresos laborales reducidos. Un tercio de la población de América Latina carece de acceso a pensiones en la vejez.

También resaltan el hambre y la desnutrición. El número de personas subalimentadas en la región se incrementó en 2,4 millones entre 2015 y 2016, alcanzando un total de 42,5 millones, equivalente al 6,6 por ciento de quienes viven en esta parte del mundo. Según estimaciones de la OIT para 2016, en América Latina y el Caribe, alrededor de 10,5 millones de niños, niñas y adolescentes se encuentran en situación de trabajo infantil, es decir, el 7,3 por ciento de la población regional con edades entre 5-17 años. Brasil, México y Perú son los países donde el trabajo infantil es más frecuente en números absolutos. Para el caso colombiano, en el 2017 la cantidad de niños, niñas y adolescentes trabajadores sumaban 796.000 registros.

Preocupa en la región, la limitada incorporación tecnológica en el sistema productivo, en zonas heterogéneas en sus estructuras productivas, que inciden para acentuar la elevada desigualdad que la misma registra, lo que expresa altos porcentajes de informalidad en el empleo total (gráfico I.12). Obviamente, los países de esta parte del mundo no han logrado transformar su estructura productiva como si lo consiguieron en las economías asiáticas exitosas. En América Latina y el Caribe, la inseguridad ha incidido en el desarrollo de una cultura autoritaria que redunda en una aceptación cada vez mayor de propuestas de “mano dura” y “tolerancia cero”. Es decir, la violencia sigue en aumento (Gráfico IV.20), cuyos efectos, según el organismo internacional, erosionan la confianza en la democracia y la convivencia social.


El documento insiste en apostarle a la cooperación multilateral. Enuncian que en el pasado fue útil para integrar la economía mundial y mitigar el riesgo de confrontaciones, y reseñan la propiciada por el régimen monetario internacional en los acuerdos de Bretton Woods de 1944. Una integración en el orden mundial de los países desarrollados, que excluye o subordinn a las economías de la periferia. No cooperar, insisten, generaría rivalidad tecnológica, tensiones geopolíticas e incertidumbre en el comercio internacional y la economía digital.

 

 

Sus observaciones recaen sobre el presupuesto público, como herramienta para la asignación de recursos y donde, en efecto, deben priorizarse políticas públicas para el financiamiento de la implementación de la Agenda 2030.

En los próximos años, los discursos de cooperación recaerán en la gestión de los ecosistemas naturales, la sostenibilidad de las ciudades, la transición energética y el cambio climático. Pero de qué nos sirve todo ello si no hemos cumplido con lo básico, si quienes dominan en nuestros países son como el estudiante vago, que quiere adelantarse en el curso pero se va tirando el año.

Publicado enEdición Nº257
Sábado, 23 Marzo 2019 06:17

Bye Bye Unasur

Bye Bye Unasur

La dramática situación en Venezuela –producto de fenómenos fundamentalmente internos y dinámicas complementarias internacionales que la han agudizado al máximo– tuvo un efecto devastador para la diplomacia sudamericana: contribuyó al derrumbe de Unasur a una década de su creación. Un conjunto de factores diversos convergieron en una coyuntura muy particular y ello hizo posible el deterioro y posterior desplome de aquel organismo de concertación sub-regional que tuvo, en sus primeros años, éxitos que merecen reconocerse y subrayarse. Desde 2014 se manifestaron cuestiones que facilitaron la irrelevancia y el declive de Unasur: a) el gradual desinterés de Brasil –durante el segundo mandato de Dilma Rousseff primero y aún con la breve presidencia de Michel Temer después– de invertir recursos diplomáticos en América del Sur; b) la desafortunada elección del ex presidente Ernesto Samper al frente de la Secretaría General de la Unión de Naciones Suramericanas; c) la acefalía en la conducción de Unasur desde principios de 2017 en medio de distintas estrategias simultáneas de diferentes países destinadas más a la obstrucción de candidaturas que al logro de un candidato de consenso; d) el fracaso de las gestiones de buenos oficios auspiciadas por Unasur con la participación de los ex mandatarios José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos, ante la profundización de la crisis en Venezuela en el marco de irresponsabilidades compartidas por parte del gobierno y de la oposición; e) el establecimiento del llamado Grupo de Lima en agosto de 2017 con el fin de debilitar, cercar y aislar al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela; f) la mediocre presidencia pro témpore de la Argentina entre abril de 2017-abril 2018 que nunca citó una cumbre de mandatarios, de cancilleres o de ministros de Defensa; g) la suspensión de la participación de la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Paraguay en el bloque sudamericano justo cuando la presidencia pro témpore pasaba a Bolivia; y h) la salida definitiva de Colombia (agosto 2018) y Ecuador (marzo 2019) del mecanismo de concertación.

En breve, el comportamiento concreto de la mayoría de los participantes de Unasur llevó a su descrédito y ocaso. Es como si los principales protagonistas hubieran optado, contra sus intereses de largo plazo para sostener un ámbito de acción conjunta con una voz unificada ante cuestiones regionales y globales, por una lógica de corto plazo dictada por cálculos político-electorales domésticos y por imaginar la quimera de una presunta “relación especial” individual respecto a Estados Unidos.


La sepultura de Unasur –a la que, repito, muchos contribuyeron– se materializó con la propuesta de los presidentes Piñera y Duque (foto) de crear Prosur. El cónclave de hoy 22 de marzo en Santiago de Chile será el lanzamiento formal de esta iniciativa; iniciativa bastante inoportuna, aún ambigua y que parece una nueva fuga hacia adelante del multilateralismo regional que se caracteriza por su alta formalización y baja institucionalización. En los escasos pronunciamientos de sus proponentes se ha invocado que el propósito principal es la “defensa” de la democracia y de la economía de mercado, al tiempo que se ha puesto de manifiesto su vocación expresamente ideológica como producto del avance de las derechas y el retroceso del progresismo en el área.


¿A qué apunta esta propuesta todavía indefinida? Se inscribe, de algún modo, en un cambio de eje geopolítico del Atlántico al Pacífico en momentos en que el gobierno de Donald Trump acentúa los elementos de contienda, en desmedro de los de colaboración, en relación a China. Dos actores medios de la región –Colombia y Chile– aprovechan el vacío de dirección y credibilidad del Brasil de Bolsonaro y de la desorientación estratégica de la Argentina de Macri. Es sorprendente que el otrora poderoso eje Buenos Aires-Brasilia haya quedado supeditado a las confusas aspiraciones de Santiago y Bogotá. Los postulados de corte neoliberal de los convocantes parecen generar una adhesión inmediata como si ello fuese funcional a un modelo de desarrollo productivo, inclusivo y competitivo de la región en medio de fuertes polarizaciones a nivel de todos los países de América del Sur. Habrá que ver, asimismo, en que traduce la idea de “defensa” de la democracia y de la economía de mercado.


La actitud hasta ahora poco constructiva –en el sentido de la ausencia de un aporte concreto a salidas pacíficas– de los participantes del nuevo foro respecto a la angustiosa crisis venezolana, la resignada aceptación sin cuestionamiento a las sanciones materiales impuestas por Washington a Caracas y la desconsideración de alternativas exploratorias de diálogo político como las sugeridas por el Mecanismo de Montevideo (México y Uruguay más el Caricom), el Grupo Internacional de Contacto para Venezuela (involucrando países de Europa y Latinoamérica) y aún por el Vaticano, insinúan que Prosur está más inclinado a seguir al Norte que mirar al Sur.


En síntesis, asistimos a la inauguración de otra experiencia de comunidad sub-regional que sin un mínimo balance del precario estado de la integración en el área, se auto-postula como una modalidad novedosa de aglutinación a pesar del sesgo ideológico que lo caracteriza. Y lo hace en momentos en que Estados Unidos vuelve a proclamar la vigencia de la vetusta Doctrina Monroe y usar el discurso propio de la “diplomacia de las cañoneras”.


Juan Gabriel Tokatlian: Profesor plenario de la Universidad Di Tella.

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Lunes, 04 Marzo 2019 05:57

Bill

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Hijo de padre alcohólico, y de una madre que decidió abandonarlo y empezar una nueva vida en Boston, el pequeño Bill fue criado por sus abuelos en Vermont. En 1918, luego de volver de la gran guerra, comenzó una carrera como hombre de negocios en Wall Street, donde por esas épocas, “muchos perdían dinero y algunos pocos se hacían ricos”. Bill descubrió que los dueños de las acciones no conocían el estado real de las fábricas y comenzó a visitarlas una por una, a entrevistar operarios y elaborar precisos informes de asesoramiento. En sus relatos autobiográficos, Bill describe con precisión como, a la par del éxito financiero, experimentó una relación singular con el alcohol que había comenzado en el ejército y fue incrementándose hasta el punto de convertirlo en un bebedor empedernido. En 1929, el mercado de valores de Nueva York se derrumbó y mientras el indicador de cotizaciones iba graficando el colapso, y por la radio se relataban en vivo suicidios de operadores bursátiles lanzándose al vacío desde las torres, Bill comprendió que estaba en la ruina. Desempleado y hospedado en la casa de los padres de su esposa, su principal preocupación eran los demonios matinales, esa clase de terror que muchos alcohólicos padecen al despertar. Fue el comienzo de una serie de internaciones en hospitales. En los años 30, y en plena Ley Seca (1920-1933) el alcoholismo lejos de ser considerado una enfermedad, era sinónimo de degeneración, el reflejo de una personalidad perversa que debía corregirse. El encierro, las esterilizaciones, la aplicación de terapia electro-convulsiva e incluso la realización de lobotomías eran parte de las terapias habituales. En 1934, un amigo con problemas de alcohol lo visitó y le contó que llevaba meses sobrio, luego de asistir a un grupo religioso llamado Oxford. Para Bill este encuentro fue relevador, porque le permitió comprender que necesitaba creer en algo más allá de su voluntad, una fuerza espiritual que su amigo llamó Dios y que Bill redefinió como “poder superior”. Una fuerza, que según sus palabras, le permitió dejar de luchar en soledad contra la botella. Ese mismo año, en el pueblo de Akron, Ohio, derrotado por un mal negocio y a punto de entrar al bar del hotel, tuvo la necesidad imperiosa de hablar con otro alcohólico. A través de un sacerdote dio con el Dr. Bob (Robert Smith), un médico respetado, alcohólico, también en quiebra, que accedió a reunirse unos minutos con él. Este fortuito encuentro entre un broker de Wall Street y un médico fue el hito fundacional de una las iniciativas más originales creadas para ayudar a personas con problemas de alcoholismo: Alcohólicos Anónimos (AA), el programa de los doce pasos. Ambos crearon una sociedad de trabajo que se mantuvo hasta la muerte del médico en 1950. Estaban convencidos de que compartir la experiencia con otro alcohólico ejercía un notable impacto positivo en la evolución del problema. Bill lo dijo claramente y con el tiempo llego a convertirse en un lema: “solo un alcohólico puede ayudar a otro alcohólico”. Un alcohólico que necesita de otro, como el motor para salir del círculo vicioso de intentos fallidos. En contrapunto con varias de las escuelas psicológicas de la época, los fundadores de AA explicaron que el denominado “conocimiento de sí mismo” y “la fuerza de voluntad” no necesariamente eran útiles como herramientas para dejar de beber. Uno de los puntos centrales del programa de AA es asumir la condición de enfermo y cesar los intentos agotadores e inútiles, de controlar y/o moderar la forma de beber. De esto trata el famoso primer paso: “admitimos que éramos impotentes frente al alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables”. El resto de los pasos se dedica a examinar los aspectos personales a modificar, a revisar (y reparar) el daño producido a los demás y llevar el mensaje a otros.

Los relatos de quienes trataron con Bill dan cuenta de un hombre atractivo, alto, con labia de vendedor y dueño de un notable sentido del humor. En las épocas dramáticas y solemnes de la prohibición siempre aclaró que no tenía problema alguno con el alcohol, y que le agradaban las botellas, las copas y las vitrinas; solo que él no podía tomar alcohol. Su propio alcoholismo era una fuente de anécdotas interminables, y le permitió llevar su experiencia a muchos alcohólicos que estaban asqueados de los consejos médicos o los discursos morales. En 1935 publicó el libro Alcohólicos Anónimos, un notable texto que reúne las ideas centrales del programa, hipotecó (y perdió) su casa para editar los primeros 5000 ejemplares. No fue precisamente un éxito editorial y Bill debió vivir más de dos años en casas prestadas y con la ayuda económica de amigos. En 1941, con la publicación de un artículo en The Saturday Evening Post, que daba a conocer la existencia de AA, se produjo una avalancha de pedidos desde todos los rincones del país, así como la multiplicación inmediata de grupos en ciudades y pueblos. El fenómeno AA tomó fama en forma abrupta e inundó los medios masivos de comunicación (en la actualidad ese libro lleva vendidos treinta millones de ejemplares y fue traducido a 60 idiomas). En simultáneo se produjeron controversias de todo tipo: en algunos grupos se mostraron reacios al ingreso de bebedores negros, de ex convictos, y también de mujeres. El explosivo crecimiento de AA motivó a Bill a diseñar las “Doce Tradiciones”, una serie de normas destinadas a favorecer el funcionamiento y la supervivencia de los grupos. Una de las más significativas reglas de AA está representada en la tercera tradición: “el único requisito para ser miembro de AA es querer dejar de beber”, lo que en términos prácticos significa que no existe criterio de exclusión ni de prohibición de ingreso para nadie. Las tradiciones, un esquema de organización de vanguardia, se refieren centralmente a la autogestión, al carácter no profesional de la práctica, a la necesidad de sostener el anonimato de sus integrantes, y de mantener independencia económica con empresas privadas, para evitar que asuntos de dinero interfieran con la tarea. Tras dos décadas desde su fundación, en 1955, Bill cedió la dirección de AA a sus miembros. Esos años estuvieron signados por la experimentación personal con LSD, que él creía que podía ayudar a otros alcohólicos, y su tratamiento psiquiátrico por depresiones recurrentes. Los experimentos con LSD, con el objetivo de producir un “despertar espiritual”, le valieron críticas desde todos los sectores, incluso desde sus compañeros de AA. En el acmé de su fama casi mundial, mantuvo enérgicamente su anonimato, declinó un cargo honorario en la Universidad de Yale, así como ser motivo de tapa de la revista Time. Fumador empedernido, murió a los 75 años de neumonía en el año 1971, en un hospital de la ciudad de Miami. La leyenda dice que, agobiado por la falta de oxígeno, su último deseo fue una copa y que su mujer Lois, con quien estuvo casado 53 años, empezó a los gritos, aunque otros dicen que se rio a carcajadas. En cualquier caso, murió sin volver a beber. La figura de Bill, que se autodefinió como un “espiritual de la imperfección”, es posible que aún no haya sido valorada en la justa medida. Su creación, AA, está actualmente presente en 184 países y el sistema de los doce pasos se ha diversificado (Narcóticos Anónimos, Jugadores Anónimos) y ha sido incorporado por muchos sistemas de tratamiento profesional que existen en la actualidad. En nuestro país, AA existe desde 1952 y actualmente hay 800 grupos. Un programa gratuito, anónimo, grupal, disponible todos los días de la semana y coordinado por pares, ha mostrado ser una de las respuestas de mayor humanidad y eficacia. Con su muerte y el fin de la necesidad de mantener su anonimato, miles de personas que siguieron su camino y salvaron sus vidas, finalmente conocieron el nombre completo de Bill: William Wilson.


William Wilson también es el nombre del famoso cuento de Edgar A. Poe, donde el doble del protagonista lo asedia y tortura hasta la muerte. Bill encontró en cada alcohólico un doble, un par, una imagen en espejo, pero en vez de resultarle un suplicio, devino en una asombrosa experiencia existencial de curación.

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Arranca la gira del presidente de Venezuela por China

El presidente venezolano inició su agenda oficial en China rindiendo homenaje al fundador del régimen comunista, Mao Zedong, en el mausoleo donde el líder revolucionario está embalsamado en el centro de la plaza de Tiananmen.

 

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, firmó acuerdos de cooperación estratégica con su par chino, Xi Jinping, en el marco de la 16° Comisión Mixta que mantienen los dos países. “Hoy se están firmando 28 acuerdos que ratifican el camino del desarrollo compartido de las inversiones para hacer realidad el desarrollo de nuestras empresas mixtas”, dijo Maduro en una intervención ante la comisión en Beijing, antes de reunirse con su homólogo.


El presidente venezolano inició su agenda oficial en China rindiendo homenaje al fundador del régimen comunista, Mao Zedong, en el mausoleo donde el líder revolucionario está embalsamado en el centro de la plaza de Tiananmen. Acompañado de su esposa, Cilia Flores, Maduro dedicó una reverencia en la entrada del recinto y firmó en el libro de visitantes ilustres del mausoleo. Más tarde y luego de la reunión en la sede del Legislativo chino, ambos mandatarios rubricaron un memorando de entendimiento por el que el país sudamericano se suma a la ambiciosa iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda, siendo el segundo paíssuramericano, luego de Uruguay, que realiza esta declaración oficial. Ese programa que los observadores comparan con el estadounidense Plan Marshall firmado post segunda guerra, descansa en millonarias inversiones chinas en obras de transportes y telecomunicaciones en todo el planeta. Por su parte, el presidente chino afirmó que su país siempre tiene en cuenta sus relaciones con Venezuela desde un punto de vista estratégico y de largo plazo, en un momento en el que alegó que existen factores de inestabilidad en el mundo. “Por esa inestabilidad, Beijing y Caracas tienen que promover su confianza y amistad”, evaluó Xi, y agregó que China es un gran apoyo para Venezuela en la búsqueda de una vía de desarrollo propia, adecuada a su situación.


Los mandatarios destacaron también la firma de un memorándum de entendimiento para el desarrollo de las empresas de hidrocarburos mixtas Petrourica y Petrozumano. En esa misma línea, concretaron un acuerdo para fortalecer la cooperación entre la Corporación Nacional de Explotación de Gas de China (Cnodc) y Petróleos de Venezuela (Pdvsa), con el objetivo de explorar y explotar gas en el país caribeño. A su vez, firmaron otro tratado de explotación del sector aurífero con la empresa china Yankuang Group. Sumado a ello, las partes suscribieron un memorando de entendimiento entre la corporación tecnologica ZTE y el Ministerio del Poder Popular para la Salud.


El presidente de Venezuela recalcó que los acuerdos suscritos están alineados con el Programa venezolano de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica, puesto en marcha el pasado 20 de agosto y señaló que las relaciones comerciales entre ambas naciones pasaron las pruebas de la crisis financiera mundial. “Me tocó transitar por medidas de sanciones económicas de los Estados Unidos y de Europa persiguiendo las cuentas bancarias de Venezuela, secuestrando miles de millones de dólares en cuentas internacionales y bloqueándonos el comercio”, denunció. Asimismo, se refirió a los desafíos económicos que tuvo la nación sudamericana como producto de lo consideró la guerra impuesta por países imperiales, y valoró el apoyo de China para solucionarlos. “Gracias a los acuerdos de la comisión mixta y a la sólida relación China-Venezuela, nuestro país pudo enfrentar esas circunstancias y les puedo decir que hoy Venezuela está de pie”, afirmó.


Por su parte, Wang Yi, canciller chino, indicó que, pese a las complejas circunstancias internacionales, China está dispuesta a trabajar con Venezuela para fortalecer los intercambios y la amistad entre ambos países, para lo cual consideró que será necesario optimizar los modelos de cooperación a fin de enriquecer la asociación estratégica. “Los mandatarios van a llegar a nuevos consensos, van a elevar la cantidad y la cantidad de la cooperación. Nuestra relación está en una importante etapa de desarrollo; queremos que siga siendo salida y que continúe avanzando”, subrayó Wang.


La visita de Maduro a la capital china se produce en un momento en el que el país vive graves dificultades económicas y poco después de la que realizó esta misma semana a China la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, quien se reunió con el presidente de la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), Zhang Jianhua.

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Prototipo de la base en la órbita lunar.

 

La instalación pretende ser el puerto de partida para misiones tripuladas a Marte

 

Rusia y EE UU han firmado una declaración de cooperación para crear una estación espacial en la Luna que comenzará a construirse a mediados de la próxima década, según ha anunciado hoy la agencia espacial rusa en un comunicado.

El proyecto Deep Space Gateway —Puerta al Espacio Profundo, en inglés— está abanderado por la NASA y consiste en una estación espacial en la órbita del satélite de la Tierra. El proyecto sería el sucesor de la Estación Espacial Internacional (ISS), que llegó al espacio en 1998 con la colaboración de EE UU, Rusia, Europa, Canadá y Japón y que dejará de funcionar en 2024, según los planes actuales.

El acuerdo muestra una importante sintonía en el espacio entre dos países enfrentados por el espionaje, la guerra en Siria y la proliferación nuclear de Corea del Norte. Las agencias espaciales de Europa (ESA), Japón y Canadá también están embarcadas en el proyecto, que aún está en un punto temprano de desarrollo, según la ESA.

Antes del anuncio de hoy, Rusia había expresado su intención de construir una base propia en la superficie de la Luna para entrenar a sus cosmonautas de cara a futuros viajes a Marte. También China ha anunciado planes para llevar a la Luna su propia estación espacial.

Parte de la declaración, firmada en Adelaida (Australia) durante el Congreso Internacional de Astronáutica, se refiere a las normas internacionales que deben aplicarse en el futuro. "Al menos cinco países están trabajando en la creación de sus propias naves tripuladas", ha dicho Igor Komarov, director general de Roscosmos. "Con el fin de evitar problemas en el futuro en la cooperación técnica, se debería unificar una parte de las normas, por la posibilidad de que los diferentes países trabajen en sus productos y se unan a la estación internacional en la órbita de la Luna", ha añadido. El pacto entre Rusia y EE UU también incluye el uso de los actuales cohetes rusos Proton y Angara en la construcción de la nueva base, así como el futuro cohete de gran tamaño que está construyendo Roscosmos.

"Declaraciones como la firmada con Roscosmos muestran que el concepto de Deep Space Gateway es un buen ejemplo de exploración espacial asequible y sostenible", ha dicho por su parte Robert Lightfoot, director en funciones de la NASA, en un comunicado.

El objetivo final de la nueva estación es ser el puerto de partida para las misiones tripuladas a Marte y otros puntos del Sistema Solar. Estos viajes se realizarían en vehículos reutilizables con propulsión química y eléctrica para ir y volver al planeta rojo, según explica la NASA. La primera fase de construcción consistirá en llevar a la órbita lunar los tres módulos de la estación, uno para generar energía, otro para que vivan los astronautas y un tercero dedicado a laboratorios similares a los de la ISS.

La instalación será una colonia donde los astronautas podrán entrenarse para ir a Marte y donde se probarán todas las tecnologías necesarias para alcanzarlo. También será la nave nodriza de misiones de exploración lunar tripuladas y no tripuladas. El cohete SLS que está construyendo la NASA, el más potente del mundo, será el enlace entre la Tierra y la Luna junto a las cápsulas Orion, cuyos propulsores y sistema de soporte vital han sido construidos por la Agencia Espacial Europea (ESA).

La nueva estación tendrá tres módulos, uno para producir energía eléctrica, otro para que vivan los astronautas y un tercero con laboratorios similares a los de la ISS. Una vez acabada la base, a finales de la próxima década, se realizaría una misión tripulada de un año de duración en esta Puerta al Espacio Profundo para demostrar que todas las tecnologías necesarias para viajar a Marte están listas.

 

 

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Domingo, 04 Junio 2017 07:14

De la idea al billete

De la idea al billete

El debate resurgió, pero sus defensores no auguran que se salde en el corto plazo. Entre teorías y cálculos, diferentes países aplican pilotos para analizar sus efectos y, según los énfasis, la medida puede considerarse de izquierda o de derecha, a favor de la ciudadanía o del capital.


Para trasladarla de los libros a los bolsillos de los ciudadanos se han impulsado traducciones más y menos fieles de la renta básica universal. Ya se sabe que de la teoría a la práctica hay un abismo, pero las posibilidades son tantas que, después de haber estado siglos constreñida al mundo académico, la idea es defendida ahora desde posiciones antagónicas e impulsada por políticos de izquierda y de derecha, por organizaciones sociales y empresarios.

 

Desde una relectura poco ortodoxa de Marx, el filósofo y economista político Philippe van Parijs, principal impulsor del debate contemporáneo, se pregunta: “¿O es que acaso esta renta incondicional no era interpretable como un camino capitalista hacia el comunismo, entendido éste como una sociedad que pueda escribir en sus banderas ‘de cada cual (voluntariamente) según sus capacidades, a cada cual (incondicionalmente) según sus necesidades’”, y la formuló el año pasado al semanario francés L´Obs, reflotando su artículo “Una vía capitalista al comunismo”, de 1987.

 

Queda claro que quienes critican los modos de producción del sistema capitalista y sus efectos sociales no estarán filosóficamente en contra de una medida como esta. Pero también es verdad que los grandes empresarios están explorando la posibilidad e instando a los gobiernos a aplicar medidas del estilo, porque la incorporación de nueva tecnología, una tendencia que no frenarán, sustituye cada vez más puestos de trabajo. La robotización asegura mayor productividad y el ahorro en salarios, pero su correlato es mayor desempleo y menor capacidad de consumo. Si los estados se hicieran cargo de garantizar una renta básica universal, los desempleados podrían seguir consumiendo y no habría pérdidas para el capital. A fin de cuentas, ¿se trata de un keynesianismo reloaded o de un marxismo light? (véase recuadro).

 

En ese contexto, el debate resurgió en Uruguay. Lo rescataron académicos pero también políticos del Frente Amplio (FA).

 

MÁS ALLÁ DEL TRABAJO

 

“Es una idea relativamente vieja que es importante recuperar”, propuso la semana pasada Rodrigo Arim, decano de la Facultad de Ciencias Económicas, durante la charla “Renta básica universal, ¿derecho o utopía?”. La teoría parte de la base de que todos los ciudadanos deberían cobrar una renta que les garantice la subsistencia, independientemente de sus ingresos, sin rendir cuentas de lo que hacen con ese dinero y sin ningún tipo de contraprestación, como enviar a sus hijos a la escuela o buscar y mantener un empleo.

 

Porque la tasa de desempleo se mantiene relativamente alta desde los setenta y la incorporación de nuevas tecnologías avanza hacia la eliminación de mayor cantidad de puestos de trabajo. Porque hace rato que nadie obtiene su primer empleo y lo mantiene hasta la jubilación, y ahora “lo que caracteriza a las generaciones nuevas es el cambio” y “es probable que las personas requieran en distintos momentos de su ciclo de vida apoyos para administrar esas transiciones”. Y porque “la visión de que nos casamos una vez, tenemos hijos y enviudamos parece bastante ajena a lo que ocurre hoy”. Por todo eso, “los sistemas de protección social están cuestionados, y la inserción laboral ya no puede ser la garantía”, argumentó Arim.

 

Escéptica, la politóloga Carmen Midaglia planteó a Brecha que “filosóficamente, en un mundo globalizado que no va a tener puestos de trabajo para todo el mundo, la renta básica parece una alternativa políticamente correcta y generaría cierta distribución y garantías a los colectivos más desfavorecidos. Pero uno se debería preguntar por qué, cuando este debate surgió a fines de los ochenta y cada vez que resurgió en los noventa, en los dos mil y ahora, no hubo ningún actor colectivo que la defendiera y se limitó a ser un debate académico. La respuesta es que si esa renta básica fuera posible, su renovación se haría meramente a partir de una definición político-tecnocrática”. A Midaglia no le convence que la seguridad social deje de estar asociada al empleo, con los sindicatos peleando detrás, porque “el bienestar y la distribución de la riqueza no vienen dados, sino que tienen que ver con actores colectivos que demandan, que presionan, que se movilizan y vigilan que no haya recortes”.

 

En cambio, Alejandro Sánchez, diputado del FA, aseguró a Brecha que “cada vez que se renueva la discusión, la renta básica logra más adeptos”. El diputado ya había traído el tema en 2012, después de que el Parlamento Latinoamericano aprobara una ley marco de renta básica que recomendó aplicar a sus estados parte. En ese momento, y ya en 2008, cuando el propio Mides lo puso arriba de la mesa, el debate no prosperó, porque persiste “una visión demasiado centrada en que el acceso a la seguridad social sea a través del acceso al empleo”, entiende Sánchez, mientras “la renta básica se inspira en otro pilar: si en el siglo XX erradicamos la esclavitud, en el siglo XXI deberíamos erradicar la pobreza y orientar la discusión más allá de la condición de empleabilidad de las personas. Por el mero hecho de ser humanos, deberíamos tener garantizadas las condiciones mínimas para sobrevivir”.

 

LA CALCULADORA SOCIAL

 

Más allá de lo filosófico, el primer obstáculo para aplicar una renta básica es su alto costo, y en la última década se realizaron diferentes simulaciones para traducirla a cifras. El equipo del Área de Gestión y Evaluación del Estado, que integraba el propio Arim, se planteó en 2009 seis escenarios: una renta de 3.400 o de 1.693 pesos para toda la población, para los mayores de 18 o para los menores de edad, y entre uno y otro extremo, el costo fiscal se ubicaba en 18 y 2,6 por ciento del Pbi.1

 

En las proyecciones, si bien se considera que se eliminarían otros gastos, como las asignaciones familiares, la tarjeta alimentaria, las pensiones y la asistencia a la vejez, es más difícil contemplar el ahorro que el instrumento generaría en términos burocráticos. “En Uruguay existe una policía de pobres que está todo el tiempo analizando qué hacen, en qué gastan, cómo viven, cómo se relacionan”, pero sobre todo, “controlando, porque les exigimos que demuestren que son pobres. El Estado gasta un montón de recursos en tener esta policía de pobres, y con la renta básica se eliminaría”, aseguró Sánchez.

 

La receta que proponen los defensores de la renta básica parte de una reforma del impuesto a la renta para gravar más a los sectores de mayores ingresos. De esa forma, si bien los ricos también cobrarían la renta básica, terminarían pagando más de lo que reciben y financiarían el sistema. Sin embargo, Sánchez cree que “tiene que estar asociada a la renta de los recursos naturales. Claro que ahora no sabemos si tenemos petróleo, y el hierro está ahí y no hemos logrado rentabilizar esa riqueza”, pero “los sistemas impositivos que gravan el ingreso no lograron detener el brutal proceso de concentración, por lo tanto hay que discutir mecanismos que permitan distribuir esa riqueza que ya está acumulada y que en definitiva se trasmite por los genes. La teoría neoclásica dice que la riqueza es ingreso acumulado, y que si gravamos los ingresos afectamos la riqueza a futuro”. El problema es que “nunca se afecta el stock de riqueza que se acumuló en el pasado”.

 

Para Sánchez, la segunda estrategia tiene que ver con implementarla de forma progresiva. “En este Uruguay en que la pobreza tiene cara de niño y de mujer, podríamos plantearnos en principio una renta básica para los menores de 18 años que luego se pueda ir extendiendo”, y en este punto Midaglia hace acuerdo. “La discusión podría ir en otra clave: por ejemplo, en la de una renta básica para la infancia y la juventud.” De hecho, cuando se creó la asignación familiar del Mides en 2008, “unos decían: ‘ahora que tenemos espacio fiscal, que hay crecimiento, extendamos a todos los niños para que en momentos de crisis esté blindada esa población, que no tiene voz, que no puede votar, que no puede generar acción colectiva”. En tanto, “otros planteaban que si había espacio fiscal había que reforzar a los más desfavorecidos”, recordó Midaglia. La propuesta implica incluso unificar y blanquear que todas las familias reciben beneficios del Estado, porque en el caso de las de mayores recursos se descuentan impuestos a los trabajadores con hijos. “Es distinta la filosofía de una renta básica, porque lo que se hace hasta ahora es invisible, es políticamente invisible”, agregó.

 

La renta básica universal fue eje de debate la semana pasada en la Universidad, este miércoles en el Palacio Legislativo se volvió a debatir, y en quince días se discutirá en la escuela de gobierno del Parlamento. A su vez, el Instituto Cuesta Duarte se encuentra elaborando un documento para llevar el debate al secretariado del Pit- Cnt. Es un hecho que la discusión resurgió, pero los consultados tiran para adelante la fecha de su posible aplicación.

 

“Yo no creo que sea posible concretar la renta básica en el corto plazo, pero hay que poner el debate arriba de la mesa”, opinó Sánchez, y Ruben Martínez Huelmo, senador del FA, sostuvo que “este tema va a ser seguramente un elemento de la campaña electoral que viene, porque es un tema filosófico que ya empezó a ser político. He encontrado una línea de acuerdos con los compañeros con los que he hablado, y es un tema que podría estar en la visión programática del FA. Los partidos políticos no solamente tienen que hablar de lo que van a hacer en el próximo quinquenio sino pensar lo que va a pasar dentro de dos, tres o cuatro décadas”. El debate de la renta básica puede saldarse ahora o volver a disolverse, y resurgir en una década, otra vez.

 

Una renta de 3.400 pesos para toda la población tenía un costo fiscal de más de 5.000 millones de dólares anuales (el 18 por ciento del Pbi), mientras que una de 1.693, más de 2.500 millones (9 por ciento del Pbi). Una renta básica de 3.400 pesos para los mayores de 18 años implicaba 3.700 millones de dólares (alrededor del 13 por ciento del Pbi), y una de 1.693, más de 1.800 millones de dólares, (6,5 por ciento del Pbi). En cambio, 3.400 pesos para los menores de 18 años, una política que se señalaba en el documento que “tendría un gran efecto en la disminución de la pobreza” a causa de “la mayor concentración de la pobreza en los menores de edad”, implicaba 1.500 millones de dólares (el 5 por ciento del Pbi), y una de 1.693 para los menores, la mitad del dinero (el 2,6 por ciento del Pbi).

 


Las experiencias de renta básica en el mundo


En la práctica

De Finlandia a México, de Kenia a Estados Unidos, de Brasil a Canadá, por obra del azar o del afán, se han hecho diferentes lecturas (todas parciales) del concepto.


De 175 mil finlandeses en seguro de desempleo, en un sorteo se seleccionó a 2 mil, 48 por ciento mujeres y 52 por ciento hombres de 25 a 58 años, que desde este año reciben 560 euros al mes. Busquen empleo o no, lo encuentren o no, recibirán ese monto durante los dos años que durará el piloto, sin condiciones ni contrapartidas. La idea del gobierno, de tinte conservador, es que los desempleados serán más proclives a aceptar trabajos de baja remuneración o a tiempo parcial si cuentan con un dinero asegurado para su subsistencia. Es el argumento opuesto al que defienden los teóricos de la renta básica universal, que proyectan que las personas estarán en mejores condiciones para negociar salarios dignos si no están desesperadas por conseguir un empleo que les dé de comer. En Europa hay varios pilotos en marcha y la idea entusiasma cada vez más, pero, paradójicamente, el 78 por ciento de los votantes suizos rechazó el año pasado la propuesta de crear una renta básica universal de 2.254 euros para los mayores de 18 años y de 565 euros para los menores de edad.


En Canadá, tal vez la experiencia que más se acercó a la definición escrita, se aplicó en los setenta en la localidad agrícola de Dauphin, Manitoba, donde sus 10 mil habitantes recibieron una renta inversamente proporcional a sus ingresos. A fines de la década el contexto político y económico cambió, primero se recortó el presupuesto para el análisis de los datos y finalmente la experiencia entera se disolvió. Sin embargo, una investigación publicada en 2011 miró hacia atrás y revisó sus efectos. Como prometían los académicos, la renta básica no desestimuló la búsqueda o el mantenimiento del empleo, salvo en las mujeres que acababan de tener un hijo y en los estudiantes de secundaria que, en lugar de adelantar la búsqueda laboral, optaron por terminar sus estudios. Además, las consultas por padecimientos de salud mental se redujeron y la demanda de servicios sanitarios, como el de hospitalización, fue sustantivamente menor.


Ahora Canadá vuelve sobre la idea, y en los próximos meses comenzará a funcionar un piloto en Ontario (sí, la renta básica es una máquina prolífera en materia de pilotos) que involucra a 4 mil personas de 18 a 64 años beneficiarias de programas sociales del Estado o con trabajos mal remunerados. Los solteros empezarán a recibir hasta 16.989 dólares canadienses al año (11.400 euros) y las parejas 24.027 (16.100 euros). A modo de justificación de la medida, la primera ministra de Ontario, Kathleen Wynne, declaró que “entre la tecnología y (Donald) Trump, es una época de gran incertidumbre y cambio”.


En Ciudad de México existe una pensión ciudadana universal de 60 dólares mensuales para todos los mayores de 68 años, y más cerca de casa, en Brasil, la ley de renta básica incondicional se aprobó en 2003, pero se definió que su aplicación sería gradual y se arrancaría por los sectores más pobres. Trece años después, esa etapa no ha sido superada y por el momento se parece bastante a las transferencias monetarias que realiza el Mides a las familias uruguayas de bajos ingresos.


En Alaska, en cambio, la renta básica está asociada desde 1982 a los ingresos que obtiene el Fondo Permanente Petrolero. A partir de las regalías que cobra de las empresas que extraen el oro negro, los habitantes reciben una partida anual que es variable, y en la última década se ubicó entre los 800 y los 3 mil dólares. También en Estados Unidos, una tribu cherokee, de Carolina del Norte, aplica algo similar. Luego de obtener una concesión del Estado para explotar un casino, decidió distribuir equitativamente la mitad de las ganancias del juego entre los miembros de la comunidad.


En la versión africana, en tanto, prima el concepto de “básico” sobre el de “renta”, y la llevan adelante organizaciones en lugar de los estados. El ejemplo con más prensa, de la organización GiveDirectly, fue ideado por cuatro posgraduados de la Universidad de Harvard y del Instituto Tecnológico de Massachusetts, bajo el apoyo de Alan Krueger, asesor económico del entonces presidente de Estados Unidos Barack Obama. Se basa en minúsculas donaciones de personas comunes y corrientes y voluminosas sumas de megaempresas como Google. Con más espíritu científico que caritativo, brinda una renta básica de 20 euros mensuales a 26 mil habitantes de localidades rurales de Kenia. De ese total, a un grupo se le aseguró el beneficio por 12 años en pagos mensuales, al segundo segmento se le aplicó la misma modalidad pero durante dos años, y al tercero se le entregó todo el dinero en una única partida. Notas de color, con tono de publicities encubiertos, hablan de las “sonrisas imborrables” que este “ensayo altruista” dibujó en los beneficiarios. En cambio, en segundo plano se citan declaraciones que podrían leerse como el objetivo primordial de los académicos, empresarios y mandatarios estadounidenses. El experimento “permitirá responder a preguntas como: ¿cuál es el impacto de una transferencia de efectivo a largo plazo en lugar de una más corta? y ¿cuál es la diferencia entre dar pagos mensuales o todo a la vez?”, aseguró a principios de año Michael Faye, director de GiveDirectly, al diario español El Mundo. Sobre la proliferación de pilotos en Europa y Canadá, además, consideró: “cuantos más datos podamos reunir es mejor”.

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Mélenchon muestra en un mitin la portada de Le Figaro que lo acusa de chavista

 

Mélenchon nunca ha ocultado su admiración por Castro o Chávez y su “revolución bolivariana”. Un día después de la muerte del líder cubano, el pasado 25 de noviembre, el candidato izquierdista le rindió un sentido homenaje a los pies de la estatua de Simón Bolívar erigida a la orilla del Sena, cerca del Puente Alejandro III. Su acción le valió algunas críticas y comentarios irónicos, pero no fue mucho más allá. Pero eso era en noviembre y entonces Mélenchon no era visto más que como un aspirante presidencial muy alejado de la victoria.

A poco más de una semana de la cita con las urnas, el líder de Francia Insumisa se coloca en las encuestas en un tercer o cuarto lugar, a muy poca distancia de los primeros puestos de la ultraderechista Marine Le Pen y el centrista Emmanuel Macron, cuya intención de voto baja ligeramente. Y esto ha puesto muy nerviosos tanto a sus seguidores como a los del cuarto candidato en cabeza, el conservador François Fillon. Hora, pues, de afilar los cuchillos.

Mélenchon y su filiación bolivariana han copado esta semana portadas de la prensa. “Mélenchon: el delirante proyecto del Chávez francés”, abría a toda página el conservador Le Figaro el miércoles. Un día más tarde, era el progresista Libération el que cuestionaba la política extranjera “tras los pasos de Chávez y Putin” del candidato izquierdista.

Aunque hace tiempo que está puesto blanco sobre negro, ha sido esta semana cuando parece haberse descubierto también el apartado 62 del muy largo —eso es cierto— programa de Mélenchon, titulado “Construir cooperaciones altermundialistas e internacionalistas”. Concretamente, lo que ha hecho saltar las “alarmas” de la prensa y los políticos franceses es la última propuesta de ese punto: “Instaurar una política de co-desarrollo con América Latina y el Caribe uniéndonos al ALBA”. La entrada en la organización integrada por Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Honduras, Ecuador, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda es algo que también se menciona en el capítulo 15 de su programa, dedicado a los territorios de ultramar de Francia, específicamente a Guyana y las Antillas francesas.

¿A la Alternativa Bolivariana para los Pueblos para América? ¿A la organización creada en 2004 por Castro y Chávez? Muchos se han llevado de nuevo las manos a la cabeza ante la propuesta de un candidato que, a la par, propone salir de la OTAN y hasta de la Unión Europea si esta no se transforma profundamente según sus términos. Francia podría “despertar un día dentro de la Alianza Bolivariana”, ironizó el centrista Emmanuel Macron, el candidato que más tiembla con el ascenso de Mélenchon.

“¡No propongo salir de la UE para entrar en el ALBA! Cómo pueden creerme tan estúpido como para tener una idea semejante”, replicó, indignado, el líder izquierdista la noche del viernes en la cadena TF1.

Mélenchon ha pasado a la defensiva. Dedica la mitad de su último programa semanal en YouTube a defender la idea de adhesión al ALBA que, puntualiza, se limita a los territorios galos al otro lado del Atlántico, Guyana y las Antillas.

Y en una entrevista con el diario Ouest-France publicada el sábado, asegura también que no tiene intención de “hacer una Cuba en Francia”. Tanto Castro como Chávez “están muertos. Yo les defendí en circunstancias en que fueron atacados (...), pero nunca aprobé la forma en que Cuba está organizada políticamente”, asevera.

Mucho más escueto se muestra Mélenchon respecto de Venezuela, a cuyo presidente actual, Nicolás Maduro, apenas menciona públicamente, como tampoco habla de las manifestaciones de protesta de las últimas semanas o de las internacionalmente criticadas medidas del chavismo, como el luego revertido intento de quitarle competencias a la Asamblea Nacional, en manos de la oposición, o la reciente inhabilitación del líder opositor Henrique Capriles. “Yo apoyé a Chávez contra la agresión estadounidense. Hoy, el problema de ese país es ante todo la caída del precio del petróleo. No es mi culpa”, afirma Mélenchon.

 

 

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