“La inmensa mayoría de la gente que está en Morena no perteneció a ningún partido.”

¿Cómo nació? ¿Quiénes son? ¿Cómo articularon un proyecto genuinamente de izquierda sin que nadie se diera cuenta? ¿Hacia dónde van ahora que llegaron al poder y cuál fue la clave de la victoria? Primeras respuestas a horas del triunfo de AMLO.

 Amanece en un nuevo país que aún no se da cuenta del todo del proceso de transformación que acaba de poner en marcha. México se mira con asombro y entusiasmo. Morena, el partido movimiento del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, dibujó un México de metamorfosis. Obrador subió a una cúspide impensable: ganó 31 de los 32 Estados del país y sólo perdió Guanajuato. Las cifras de la elección del domingo caen hora tras hora en una danza que legítima la honda mutación que se avecina. Con 24 millones de votos, Andrés Manuel López Obrador es ya el presidente más votado de la historia de México. Morena (Movimiento de regeneración nacional, espina dorsal de la coalición Juntos Haremos Historia) prácticamente borró al PRI del mapa electoral: hasta consiguió quedarse con estados que eran la misma identidad del PRI como Coahuila, Campeche, Estado de México e Hidalgo. El giro ha sido masivo, pero esta vez, a diferencia de la transición del 2000 cuando ganaron los conservadores del PAN con Vicente Fox, la trayectoria fue hacia la izquierda. México expulsó al PRI con una opción progresista que rompió todas las marcas: Vicente Fox desalojó al PRI con casi 16 millones de votos, en 2012, Enrique Peña Nieto se impuso al PAN con 19 millones de votos y López Obrador sepultó a ambos con cerca de 25 millones. Lo único común entre los tres son las esperanzas que, en cada momento de la historia, llegaron a representar. El presidente electo es la esperanza de la transformación radical que él prometió. Su victoria es, ante todo, el triunfo de una idea que nació en 2010 cuando empezaron a gestarse las bases de la que sin lugar a dudas es la mayor innovación política de la América Latina contemporánea: Morena, el movimiento de Regeneración Nacional. ¿Cómo nació? ¿Quiénes son? ¿Cómo articularon un proyecto genuinamente de izquierda sin que nadie se diera cuenta? ¿Hacia dónde van ahora que llegaron al poder y cuál fue la clave de la victoria? A estas preguntas responde Luciano Concheiro, uno de los intelectuales orgánicos del proyecto de Morena y expresidente de la Comisión nacional de elecciones de Morena. Licenciado en Economía (UNAM), especialista en economía política y economía agrícola (Instituto Gramsci, Italia), maestro en ciencias sociales (Flacso) y doctor en desarrollo rural (UAM-Xochimilco), Luciano Concheiro es profesor-investigador en el Departamento de Producción Económica y docente del posgrado en Desarrollo Rural en la Universidad Autónoma Metropolitana. 

 

–Para buena parte de la izquierda latinoamericana Morena es un misterio. Y, sin embargo, llegó al poder.


–Morena es un partido en movimiento. En su primer Congreso tuvimos un gran debate. Primero queríamos conservarnos como movimiento y surgió la idea de que había que ser un partido político para construir una suerte de prefiguración estatal. El gran debate consistió en saber si para cambiar México nos alcanzaba una simple prefiguración estatal, o si debíamos proponernos una prefiguración de sociedad, si al ser un movimiento tu te conviertes en el proceso de configuración de la sociedad posible. Luego alguien planteó y “por qué no un partido en movimiento”. ¿Qué quiere decir esto? Esto significó que se convirtiera en un partido en el hacer y no en el deber ser. Ocultas para mucha gente, ahí había una de las grandes revoluciones de lo que es Morena. Con ello hubo una perspectiva en la cual la inmensa mayoría de la gente que está en Morena no perteneció a ningún partido. Fue la primera vez que hizo política y se inscribió en una organización socio política. Entonces se construyó y se aprobó una propuesta. No nos proponemos construir una prefiguración estatal porque hoy el problema no es nada más el Estado. Morena es al final un partido en movimiento donde no hay casi estructuras, donde la gente se convoca para hacer cosas.


–¿Cómo se articuló esa ida con la victoria presidencial de Andrés Manuel López Obrador? ¿Cuál es la clave?


– Creo que Morena se fue haciendo en la marcha. Un poco como con los zapatistas, no hay un proyecto sino que se fue construyendo mucho alrededor de las prácticas sociales, de alternativas o utopías posibles. Eso puede sonar muy romántico, pero lo que Morena acabó construyendo fue la estructura de donde vive la gente y donde la gente hace su vida. El gran conector con todo esto fue Andrés Manuel López Obrador. Es un líder carismático y un hombre muy ligado a la gente, que le toma mucho el pulso al momento. El captó el conjunto de las relaciones en el país, participó en los grandes debates sobre la construcción del proyecto alternativo del país alrededor de ciertos puntos que tenían que ver con practicas sociales. Un ejemplo: cuando le presentamos a AMLO el mapa de los movimientos socio ambientales en México, buena parte de la agenda fue adoptada. Por eso lo socio ambiental atraviesa el conjunto de Morena. No es un tema más sino un elemento transversal.


–Aún mucha gente, en Europa y América latina, cuestiona la legitimidad de López Obrador como un hombre de izquierda.


–Los que venimos de la vieja izquierda, de la izquierda revolucionaria y nos planteamos la transformación radical del país, hemos encontrado en Morena un lugar donde hay continuidad sobre el elemento de la revolución. La palabra revolución no está prohibida en Morena. Por eso Andrés Manuel López Obrador volvió a plantear que esta es la cuarta transformación. Dijo “nos proponemos abrir la transformación radical del país”. Y recalcó que esto era una revolución, una revolución de las conciencias. Entonces ¿ que es ser de izquierda hoy ?. Esa es la gran pregunta. Hay grupos para quienes el tema de la izquierda pasa por la diversidad sexual, el matrimonio igualitario, por las cuestiones ambientales. Pero yo me pregunto ¿dónde está el planteamiento de la izquierda que diga hay que transformar el conjunto ?. No lo encuentras.


–Hasta ahora se creyó que en México sólo había narcos y corruptos…pero hay una izquierda y una poderosa sociedad que la llevó al poder.


–Esa figura de la invisibilidad de la izquierda de México convino a los intereses de los de arriba. Hablaron de derrota y convirtieron a la izquierda mexicana en algo ligerito, que estaba integrada al sistema y que apoyaba al neo liberalismo. Se olvidaban de algo clave en este país: México es un país de oleadas transformadoras, tiene una memoria impresionante en la transformación social que además incluye un sentido republicano muy profundo. En este país hasta los marxistas son guadalupanos porque sino no somos buenos marxistas porque la Virgen de Guadalupe es la virgen de la Revolución. Se difundió la idea según la cual México era un país insalvable. Para América Latina estábamos ligados a Estados Unidos. Pero aquí hay una trayectoria y yo no creo que haya sido generación espontánea y que gracias a Morena tenemos lo que tenemos. Hoy en México hubo un giro muy importante.


–A partir de ahora la utopía inicial de Morena se convierte en una realidad del poder. ¿Cómo se derrota la violencia, la corrupción y la desigualdad que imperan en México?


–Tiene que ser reconstruyendo la sociedad sobre otras bases, tenemos que atacar las causas. Las causas tienen que ver con los elementos estructurales que Andrés Manuel López Obrador resume en una fórmula que dice “queremos becarios no sicarios”. Esa fórmula que parece simplona terminó prendiendo en la gente porque la gente vio una alternativa en una condición donde no están colocando a una parte de la sociedad afuera, sino tratando de entender que los problemas que tiene esa sociedad tiene que solucionarlos desde su reconstrucción básica. Ahí entra un punto clave: no fue únicamente un cambio de Morena sino que se trató del encuentro de una sociedad que después de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa dijo basta, no más la política del miedo, la necro política que nos va a acabar por terminar. Esa sociedad se atrevió a salir a la calle, a defender a 43 jóvenes estudiantes, campesinos que eran socialistas. ¡Cuidado, qué palabra !. En esa representación estaban los enemigos del Estado neo liberal y, sin embargo, la sociedad dijo basta y cortó. Se dio entonces la conexión de una organización socio política que va en la búsqueda de una conexión con las capacidades de transformación con uno de los movimientos que trastocaron nuestras vidas. Hasta ese entonces se había normalizado la violencia, todo el mundo sabía por donde no pasar para no ser un daño colateral. Se decía “mientras la guerra no sea contra mi que sea contra ellos”. El problema se ve mayúsculo cuando tu ves las cifras que oscilan entre 180 mil y 240 muertos. Esta es una guerra no declarada, punto.


–¿Pero cómo se sale de esa lógica?


–Andrés Manuel ha dicho: tenemos que ir en contra de la impunidad que está ligada a la corrupción. La impunidad arma el sistema político en general. El punto esencial consiste en reconstruir un tejido social institucional donde la gente se pueda sentir segura.


–México retomó su tradición revolucionaria. Esa utopía ya de lo real puede reconectarnos, reconectar a las izquierdas de América Latina y reformular un proyecto de transformación común a partir de México.


–La Revolución Mexicana tuvo una influencia mayor en el conjunto de América Latina. Es el equivalente de lo que la Revolución francesa fue para el conjunto de Europa. El grupo de intelectuales que trabajamos con Andrés Manuel López Obrador dijimos: sólo si nos latinoamericanizarnos y entramos en la lógica de nuestra América como diría Martí tenemos un sentido para la transformación en México. Que Donald Trump le haya dedicado media hora a López Obrador, y a plantear entonces la idea de hacer un proyecto de desarrollo para atacar la causa de la migración, que incluya también a América Central, ya dice mucho. Este sentimiento latinoamericanista va a ser un elemento fundamental. Sin América Latina, nosotros frente al imperio no somos nada. Sin Brasil, sin la Argentina, sin los demás, no podemos enfrentar una política violenta de Estados Unidos sobre nosotros. Nos va a unir un sueño. Por eso uso la idea de nuestra América de José Martí: era un sueño y esos sueños tuvieron sentido con la Revolución mexicana, con los sueños del progreso. El proyecto de Morena es latinoamericanista. La pregunta es si tiene que ser económico o si tiene que ser algo que con México se construya de otra manera, que tiene que arrancar por lo cultural. Creo que hoy hay esa gran oportunidad de arrancar con una idea que nos prenda al conjunto, que nos devuelva al sentido de pensarnos como un universal posible desde América Latina. Creo que eso parte de la necesidad de vernos como un sujeto real actuante. Debemos recuperar el sentido indígena y anti colonial del 91, pero tiene que representarnos al conjunto. Tenemos esa gran oportunidad. Hay mucho para hermanarnos a través del camino cultural.


Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enPolítica
Lunes, 25 Junio 2018 08:49

¿Qué hacer con Hidroituango?

El proyecto hidroeléctrico Ituango afecta a cerca de 400 mil personas de los 12 municipios que están en la zona de influencia. Esta es la obra de ingeniería más grande de Colombia y quizás la de mayor impacto social y ambiental. Desde que fuera impulsada en la década de los 90, ha generado terror en la región del cañón del bajo Cauca. Sus habitantes piden que les devuelvan la tranquilidad y la vida que tenían antes de que iniciara la construcción de Hidroituango.

Hidroituango es hoy el estandarte colombiano del capitalismo neoliberal. La ley del lucro por sobre la vida misma, la sed insaciable por la ganancia a toda costa, y el espejismo del desarrollo, son las premisas que acá imperan. Contrario a todo lo que pretendió, Hidroituango es ahora un fiasco para el poder y quienes lo detentan en nuestro país, para la ingeniería criolla y para los modelos de participación social; un lunar más en la innumerable cascada de escándalos de corrupción y negligencia de un Estado que ni ve ni escucha al pueblo al que se debe.

 

Una evidencia del autoritarismo realmente dominante entre nosotros, no solo estatal, también emrpresarial. Desde que en 2010 iniciaron la construcción de la hidroeléctrica, EPM trajo desgracia para las poblaciones del Bajo Cauca antioqueño, y desde que se conoció el proyecto –en 2008–, sus habitantes han manifestado total oposición a su desarrollo porque preveían, precisamente, los atropellos que hoy padecen. Son ellos quienes tienen muy claro qué hacer hoy con Hidroituango; así lo expresan en el blog Debate Hidroituango1.

 

En el documento publicado el 4 de junio de 2018 enfatizan en que “la incertidumbre no puede ser eterna, nadie podrá nunca acostumbrarse a sentir miedo constante y menos al hecho de que “el desarrollo” nos haya robado la forma de vida y tranquilidad en torno al río Cauca”. Aseguran que tal incertidumbre se debe al riesgo latente de avalancha que ha dejado poblaciones aisladas, miles de familias sin poder trabajar y sin sus viviendas, tanto aguas abajo como aguas arriba, porque el nivel del agua sigue aumentando en el embalse y cada día deja a más y más familias en la calle, hacinadas en municipios como Ituango, Sabana Larga o Toledo. Recuerdan que la cadena montañosa que alberga la represa también ha sido alterada y también ha afectado a las personas que las habitan. Y señalan, como más grave, el hecho de que nadie sabe quiénes ni cuántas son las personas perjudicadas, pues, aseguran, los estudios sociales son peores que los técnicos.

 

Según ellos, Hidroituango estaba condenada al fracaso, pues desde el comienzo eran predecibles los miles de desalojos y desplazamientos forzados que hoy afrontan, producto de la construcción y ejecución del proyecto (sin olvidar que años atrás ya había causado la muerte, desaparición y desplazamiento de cientos de personas); la destrucción del paisaje natural, caseríos inundados; sus enseres y cultivos perdidos bajo el agua, en fin. Hoy miles de ellos padecen hambre y enfermedad, mientras aguardan confinados en los albergues dispuestos por las EPM para las personas evacuadas; pero allí se sienten presos. Hacinados en carpas, sin agua, sometidos a las arbitrariedades de la empresa que les obliga a comer a la hora que sus funcionarios digan, que no les escucha y que no les permite denunciar el calvario que padecen. ¿Cuándo terminará este calvario?



Sin permitir espacio para la discusión, para Ríos vivos, la solución es indiscutible; la tranquilidad volverá cuando el río vuelva a su cauce natural, así lo manifiestan: “No se requiere ser erudito para saber que la única manera de disminuir la presión que ejerce el agua estancada sobre las montañas, la casa de máquinas, los túneles y el mismo muro es vaciar la represa; pero no lo pueden hacer lentamente porque no tienen cómo, por eso debe ser el desmantelamiento controlado la estrategia a seguir para restablecer el bienestar de las comunidades. Las palabras del presidente Santos y sus Ministros no sólo son engañosas en relación a las responsabilidades, sino que nos hacen sentir que privilegian al proyecto Hidroituango por encima de la población. Hoy no hay opción; o es la represa o somos las comunidades, pero juntos no podemos cohabitar. ¡Los gobernantes deben elegir YA!”.

 

Una de las reflexiones más importantes que hacen cuestiona la labor de quienes disponen de las leyes y del erario público ¿A favor de quiénes legislan, a favor de quiénes administran? Saben que el responsable directo de esta situación es el Estado que permitió que destruyeran su proyecto de vida, desconoció el derecho a la memoria, a la verdad, la reparación y las garantías de no repetición de un conflicto que él mismo acolitó y que está íntimamente relacionado con el hecho de que la hidroeléctrica pudiera construirse.


Un proceso que no fue armonioso ni ajeno a la violencia. A través de Debate Hidroituango, Movimiento Ríos Vivos evidenció que desde 1986 hasta lo que lleva corrido el 2018, se han reportado 73 masacres en la región, periodo de violencia que alcanzó picos en cifras de asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados entre 1997 y 2004, época en la que los victimarios, para aterrorizar a la población, arrojaban los cuerpos sin vida al río Cauca.

 

Como sea, la presa no tiene razón de ser. EPM insiste en abrir dos túneles de desagüe más, para reducir la presión en el muro, lo que implica fracturar más la montaña. Otra opción es evacuar por el vertedero, pero varios expertos aseguran que la presa no tiene descargue de fondo. Movimiento Ríos Vivos recalca que, además de lo anterior, la vida útil de la hidroeléctrica está condicionada por la cantidad de sedimentos acumulados en el lecho del embalse, pues de esto depende la cantidad de agua y la fuerza con la que ingresa por la represa hacia los generadores, además de que aumentan el nivel del agua y termina por taponar los túneles de circulación. Este aspecto hace inviable el proyecto, teniendo en cuenta que “los sedimentos de la Cordillera Central son altos por acción de los derrumbes, además de los sedimentos antrópicos propios del río Cauca que recorre todo el país”.

 

Sumado a esto, en lo que respecta a los sedimentos del Cauca, el desastre a largo plazo sería enorme. Como la represa no cuenta con compuertas de fondo para que el sedimento siga el curso con las aguas del río, los minerales allí presentes, necesarios para mantener fértiles las tierras de las riberas, se quedaría estancado. Sin el sedimento hay erosión y toda la cuenca río abajo se vería afectada; hasta la región de La Mojana que tiene extensión de más de 450 mil hectáreas de humedales que, gracias a la gran diversidad de flora y fauna que allí habita, proveen de alimento y genera ingresos a sus pobladores. Isabel Zuleta, directora de Ríos Vivos habló al respecto, “[…] nunca quisieron hacerle caso al Movimiento Ríos Vivos de Antioquia que decía que toda la cuenca baja era afectada, dijeron que era absurdo, y como no se previó ya hoy esos ecosistemas sin sedimentos deben estar afectados, ese es el gran problema de que se queden los sedimentos arriba porque están afectando toda la ribera desde Santa Fe de Antioquia –e incluso antes–, hasta su desembocadura en Bocas de Ceniza, en donde desemboca el Magdalena”.

 

Con todas estas razones, el Movimiento Ríos Vivos, en representación de la población afectada, demanda que “los responsables deben estar en la cárcel y las comunidades afectadas deben ser compensadas y reparadas de manera integral en todos los daños que han sufrido, tanto materiales como daños espirituales, emocionales y por la perdida de sus proyectos de vida; todo lo que les ha pasado a la familia, la estructura social y la migración y el desplazamiento que se está generando; el miedo, el terror que han implantado en la zona”.

 

Asímismo, es enfática al responder a la pregunta ¿qué hacer con Hidroituango?: “La única opción ética y responsable en las actuales circunstancias generadas por Empresas Públicas de Medellín (EPM) y por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), quien NUNCA controló realmente a EPM, es que dejen al río correr libremente; esto implica un desmantelamiento controlado de las obras de Hidroituango antes de que la naturaleza lo haga, pues las montañas van a seguir desprendiéndose […]

 

Nuestra solicitud es concreta, liberen el río Cauca, devuelvan la tranquilidad a este territorio agobiado por las múltiples formas de violencia incluida la ambiental y reparen a todas y cada una de las familias que han afectado. De lo contrario, de continuar empecinados en imponernos este absurdo, reubiquen a toda la población pero juntos, con los amigos y familiares, no dispersos como nos sacan hoy con un millón de pesos, dennos otro Cañón, otro río Cauca, desde Santa Fe de Antioquia hasta la Mojana porque todos estamos sufriendo las consecuencias de su proyecto y todos estamos en riesgo”.

 

Hace muchas décadas, un gran artista reafirmaba esta misma necesidad y posibilidad: “[…] En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.

 

Hemos progresado muy de prisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco”2.

 

1 El río Cauca exige su libertad. El río Cauca le habla a Colombia. En http://debatehidroituango.blogspot.com/2018/06/el-rio-cauca-exige-sulibertad-el-rio.html
2 Fragmento del discurso final de la película “El gran dictador”, de Charlie Chaplin, 1940.

Publicado enEdición Nº247
Monólogo del Cauca en Dolor sostenido mayor

Ante la catástrofe ocasionada por los constructores de Hidroituango, y que puede ser mayor si pronto no se echa atrás la afrenta a la naturaleza, no solo se ha desnudado la improcedencia del modelo hidroeléctrico, sino la maraña de corrupción y errores que encierra el proyecto. Le Monde diplomatique ha escuchado lo que el río tiene qué decir.

El agua que se queda atrás del río descansa…
¡Pero nunca será mar!
Dulce María Loynaz
(La Habana, 1902-1997)

 

Bajo el cielo no hay nada tan blando y maleable como el agua;
 Pero no hay nada como el agua para erosionar lo duro y rígido.
Lao Tse, Tao Te King, 78

Turn down the wall, turn down the Wall!
(¡Derrumben el muro,
derrumben el muro!)
Pink Floyd, The Wall

 

Silencio. Ahora hablo. Hablo cuanto he callado. Lo que he callado días y días, meses y meses, años y años. Ahora usted escuchará lo que quiero decir. Yo soy el Cauca, el Cauca milenario que está aquí desde antes de que ustedes llegarán con sus máquinas, utensilios y herramientas; desde antes, incluso que llegaran, hace miles de años, los pobladores originarios, los Nutabes, los Tahamíes, los Yamesíes. Yo soy el Cauca, uno más entre miles y miles de cuerpos fluviales que surcan la faz de la tierra, y a la vez, la segunda arteria fluvial de este país. Yo soy el río, el río que da vida, que da alimento, que da riego, que da oro, que da riqueza y esperanza. Usted me conoce. Desde que nació me ha visto. Me ha cruzado cientos de veces, de una orilla a otra. Conoce el color de mis aguas terrosas, ha sentido el caudal que amenaza con llevárselo si no está atento, usted se ha bañado, quizá, en él, aunque nadie se baña dos veces en el mismo río porque el ser humano comparte el destino del agua que fluye.


Soy el Cauca, un Cauca maltrecho, contaminado, herido, pero afortunadamente no de muerte. Aniquilarme no es fácil. Soy sobreviviente de otras afrentas de las que he salido airoso. Hoy usted y yo nos damos cita aquí, en Ituango, a medio camino del recorrido entre la laguna del Buey en el Macizo Colombiano, lugar de mi nacimiento, y el municipio de Pinillos, cerca de donde entrego mis aguas a mi hermano mayor. Estamos hoy aquí en este cañón, entre mis hermanas, las dos cordilleras donde me acogen y me estrechan entre sus faldas en fraternal abrazo.


Aún no salgo del asombro, de la indignación. Aquí me quieren detener esos individuos, los que usted ve allá, esos de cascos blancos, amarillos y azules; agitados, nerviosos, sudorosos que van de un lugar a otro, con sus camiones y palas, erigiendo un muro que quieren con él raspar las nubes. Buscan ponerme preso, por eso han erigido este muro de la infamia que llaman la presa, para que yo no escape, para que me quede, a la fuerza y en contra de mi voluntad, represado, anegando tierras fértiles, ahogando especies naturales, autóctonas, extinguiendo para siempre la vida verde tan necesaria para este equilibrio que hemos logrado construir durante millones de años. Un muro de concreto, indestructible, dicen –¡ja!–, capaz de detenerme, de aislarme, de regularme. Escuche usted semejante osadía. Dizque regularme, encausarme por unos túneles infames, revestidos del frío concreto, para que yo filtre por esas cavidades, a su antojo, mis aguas, mi caudal, en la medida y en la porción que ellos quieran, cuando ellos digan y de la manera que ellos desean.


Sostienen que necesitan poner a su servicio mi fuerza, mi ímpetu, mi furor para producir lo que llaman electricidad. No sé si reír o llorar. Con su arrogancia infinita, con sus saberes y ciencias de ingeniería me quieren torcer el brazo, a la brava. Ya lo hicieron una vez, allá arriba, por los lados de Suárez, Cauca; allá también me han represado, en lo que llaman La Salvajina; una salvajada, en realidad, lo que hicieron conmigo; pero arriba soy sumiso y joven e ingenuo, aun no he alcanzado el valle que lleva mi nombre, donde me vuelvo portentoso e indetenible; a ese valle riego y doy vida y color y calor. Acá es diferente, ya soy adulto, un adulto que ha recogido experiencias y vivencias de cientos de afluentes, de lluvias, mi caudal ha crecido gracias a mi inmensa capacidad de encausar toda el agua de esta cuenca. Aquí vengo fuerte, impetuoso, hondo, embravecido; encañonado, ya dije, por la calurosa acogida que me brindan dos cordilleras. Y cuando más energía traigo, cuando más caudal porto, zas, la zancadilla artera, el muro, la presa; me estrello de narices de manera violenta. ¡Ay! Qué inesperado encontronazo, yo que a estas alturas quiero alcanzar las tierras bajas, que ansío las llanuras de la sabana cordobesa, para ir a mi encuentro final con mi gran hermano, aquel que va paralelo a mi entre las otras dos cordilleras.


Un día amanezco con la tristeza alborotada. Otro, con la ira encendida. Otro, con la desesperanza y otro, con el coraje y la determinación que caracteriza a mis amigos, los Nutabes, que han poblado este cañón desde tiempos sin memoria. Todos estos parajes que usted ve en torno nuestro, en este punto, son, eran, de los Nutabes. Hoy los tienen confinados en el resguardo indígena Nutabe de Orobajo. ¡Y ese resguardo está siendo inundado por la represa! ¿Había visto usted semejante despropósito? Ellos, los usuarios ancestrales (a mí no me gusta la palabra ‘dueño’ porque de la naturaleza nadie se puede sentir dueño) de estas fértiles laderas, ahora serán unas víctimas más de este despropósito descomunal.


Pero a los Nutabes los han diezmando, es la forma de doblegarlos. Lo de siempre, carajo. A su cacique Virgilio Sucerquia lo asesinaron fuerzas oscuras en el año que ustedes contabilizan como 1998. Estas tierras, desde siempre, eran aprovechadas para asentarse y cultivarlas los Nutabes, los Tahamíes, los Yamesíes. Entre todos formaron una trinchera para protegerse de las barbaridades de los españoles que llegaban con arcabuces, un garrote vil, un libro y una cruz abriéndose camino como diera lugar. A los que capturaban los arrojaban vivos a los mastines hambrientos y luego sus despojos a mi cauce. Desde entonces mis aguas se han manchado de sangre sin cesar. En épocas más recientes, cuando llegaron esos que ustedes llaman paras, cundió el terror en las riberas de mi cauce.


Me cuenta, gente bien informada, que de aquí, entre los años 1990 y 2016, hay 110.000 personas, de un total de 173.000 habitantes de mi zona de influencia, que han sido víctimas de este conflicto atroz –que algunos de ustedes, aquellos que viven siempre a la derecha, bien a la derecha, de los caminos, se niegan a poner fin, y al contrario, quieren exacerbar–. De esos 106.000 fueron desplazados forzosamente; 616 fueron desaparecidos, ¿me escuchó?, desaparecidos; 163 fueron víctimas de agresión sexual y 3.557 fueron asesinados dentro de ese conflicto. Muchos de esos infelices fueron a dar a mis aguas donde no tuve más opción que acogerlos y llevarlos aguas abajo hasta que algún ser caritativo los recogió para darles sepultura como merece todo ser humano.


¿Usted sabe cuál es el peor desprecio a la vida humana? Quitarla, por supuesto, pero hay algo aun peor: quitar la vida y además dejar insepulto el cuerpo. Eso lo sabía Antígona hace casi tres mil años. Pero aquí se han ensañado para ultrajar de la manera más atroz la vida, la muerte, el descanso de los cuerpos. Soy testigo, soy vehículo, pero no cómplice. Por eso no quiero callar más; por eso no puedo voltear mi cauce, en un meandro más, y hacer como si no hubiera visto nada.


Hablemos de lo que está ocurriendo ahora, no del pasado con todo el dolor que me causa. ¿Usted cree, amigo, que es justo lo que está sucediendo por culpa de ese puñado de insolentes y desvergonzados ingenieros, tecnócratas, políticos y empresarios? Usted bien sabe cuál es mi naturaleza: fluir por lo más bajo. “Los ríos y los mares son los reyes de los Cien Valles porque se mantienen abajo” y también: “La Suprema Bondad es como el agua. El agua es buena y útil a los diez mil seres por igual. No tiene preferencias por ninguno en especial. Fluye en sitios que los hombres suelen rechazar”, dice el Libro del recto camino, también llamado el Libro del sendero luminoso. Por eso, yo estoy con los de abajo y desde abajo es donde emana mi fuerza.


Mire, esos barequeros que están allá me llaman “el Mono”; será por mi color amarillo oscuro. Dicen que soy el patrón de ellos. A la persona que se me acerque le doy trabajo sin pedir cartas de recomendación, ni antecedentes, ni certificados de experiencia o acreditaciones. Ellos saben que no pueden ir a otro lugar a buscar trabajo, en una empresa. Muchos son mayores y no saben leer. ¿Qué trabajo les van a dar por allá? Yo no les exijo nada, solo que me traten bien. Algunas pepitas de oro alcanzo a dejarles para que puedan subsistir después de tanto que me han saqueado.


Ahora véalos allá, sin trabajo, hacinados en una bodega, se han quedado sin los ranchos que mis aguas arrasaron una madrugada del 10 de mayo. ¿Culpa mía? Sí, dicen aquellos, los que están allá arriba mirándonos con recelo, los de cascos blancos, amarillos y azules. “El río está embravecido, si ustedes no salen, el agua los sacará” les dijeron a los habitantes de mis riberas y me echaron toda la responsabilidad. ¿Habráse visto tanta infamia, tanta insolencia? ¡Tras de ladrón, bufón! ¿Ah? ¿Es que acaso no entienden que mi naturaleza es fluir hacia lo más bajo? ¿Qué tiene que suceder para que comprendan que a mí no me pueden detener, a la brava, poniéndome un muro en la mitad del camino por más ancho y aparentemente sólido como el que ellos se empeñan en construir cada vez más alto y así desafiar mis aguas?


Dicen que sí, claro, es posible, que eso se hace incluso con ríos diez veces más grandes y caudalosos que yo. Me hablan del Yangtsé y la represa de las Tres Gargantas, del Paraná y la represa de Itaipú, del Nilo y la represa de Asuán. Yo no sé, amigo. Jamás he ido por allá, pero no quiero imaginar el daño que hicieron los colegas de estos hombres de cascos blancos, amarillos y azules, para represar esos tres grandes portentos fluviales. No quiero saber de las especies animales y vegetales sacrificadas, de los seres humanos desplazados, de los templos, cementerios y sitios de pagamento anegados para siempre. La historia se repite una y otra vez desde hace más de ciento treinta años cuando les dio por represar ríos para sacar energía, en su insaciable sed de tener cada vez más y más potencia eléctrica; como si el progreso fuera ilimitado; como si los recursos fueran inagotables y no se pensara en una armoniosa colaboración entre la naturaleza y ustedes, los individuos que se han convertido en nuestro principal depredador.


Claro. No aguanté más. Por algún lado tenía que reventar. Busqué camino. Lo encontré y me desbordé. Ellos, los habitantes de mis riberas del cañón nunca habían visto algo semejante. Jamás habían presenciado que mis aguas corrieran hacia arriba. Pero sucedió. Y seguirá sucediendo si la obstinación no cesa.


Ahora me responsabilizan de la tragedia que pueda ocurrir, la que está a punto de ocurrir: agotada mi paciencia, yo mismo ya no podré seguir conteniendo mis aguas y romperé la presa y me llevaré por delante –¡ay, mi destino!– poblaciones tan vivas, pujantes y hermosas como Puerto Valdivia, Tarazá, Caucasia, Ayapel, Guarandá, Nechí, San Jacinto del Cauca, Majagual y Achí, entre otras. El daño lo han hecho los de cascos blancos, azules y amarillos, pero ahora, dicen, el responsable de causar la tragedia soy yo. Eso es ser infame. El daño, a hoy, que se ha ocasionado al tejido social de toda esta cuenca hidrográfica es irreparable. ¿Qué se hará para resarcir e indemnizar a toda esta gente? ¿A dónde tendrán que dirigirse? De nuevo: más desplazados, más gente empobrecida inundando las ciudades que no tienen como acogerlos si no es en los cinturones de miseria. “Cuando pase la emergencia”, dicen ellos. ¿Y es que acaso creen que este proyecto será viable algún día? Si las alarmas y sirenas que ellos mismos han instalado siguen sonando todos los días, si las alertas rojas no se han levantado y no se levantarán hasta tanto yo no recupere mi cauce y mi caudal normal, sin muros, ni presas, ni túneles, ni artificios humanos.


“Y entonces, ¿de dónde vamos a sacar la energía que este país necesita?” me han venido a gritar aquí, a mis riberas, algunos de esos hombres de cascos blancos, azules y amarillos. “¿Es que no se da cuenta –vociferan–, que en este país la energía proviene de las hidroeléctricas que hay por toda la geografía montañosa? Además, este proyecto será –‘sería’, deberían decir– el más grande jamás construido en el país de esta naturaleza”. Y me preguntan a mí como si debiera dar respuesta a su codicia inagotable. A mí me informan que hay soluciones bien implantadas en otros países, con energías renovables –eólica, solar, biomasa, mareomotriz– y sin afectación tan grande a la naturaleza. Si tanto es su apetito, deberían haber hecho la tarea hace mucho tiempo para buscar soluciones alternativas. Si hubieran partido al amanecer a esta hora ya habrían llegado. El modelo energético de este país no podía seguir en esa carrera ciega de más y más hidroeléctricas, cada vez más grandes, cada vez más invasivas, cada vez más temerarias. Tantas veces va el cántaro a la fuente que al final se rompe, dicen los más sabios.


Afortunadamente, amigo, no estoy solo. Tengo aliados formidables, portentosos. ¿Sabe quién? La montaña. Las cordilleras. Las que me abrazan y acogen en este bellísimo cañón. Ellas están colaborando, se están movilizando, reacomodando, con el crujir de las fallas geológicas que yo ayudo a crear gracias a la inconmensurable presión que ejerzo con estas aguas represadas, y así alcanzaremos el propósito que nos alienta: que yo pueda fluir naturalmente. Entre los dos, montaña y río, haremos justicia. Recuperaremos mi cauce. Salvaremos la vida: por una parte, a mí, el Cauca y, por la otra, a todo lo que me rodea y se nutre de mi y habita en torno a mí. ¿No se da cuenta que me quieren robar? ¿Qué me quieren aniquilar?


Ya va para un mes que a esas personas las hicieron salir de sus hogares y las llevaron a vivir hacinadas en unos coliseos, en unas escuelas, en unas bodegas. Desacomodaron toda la economía, las dinámicas sociales, la educación, la prestación de salud de todos estos lugares, de las poblaciones que evacuaron y de las poblaciones adonde llevaron los evacuados. Aquí todos pagan por los errores, las improvisaciones y la corrupción de esos individuos de cascos blancos, azules y amarillos y de los que están allá en Medellín y en Bogotá, dirigiendo todo desde sus cómodas oficinas, con tinto, agua y alimentos servidos a sus mesas, con baños a unos pocos pasos. Regresan en las noches a sus casas a dormir en cómodos lechos, no en el piso sobre unas colchonetas que casi no llegan, a pesar de la emergencia, a los lugares donde hacinaron los evacuados. A los que no quieren acudir a esos refugios les ofrecen dinero para que busquen dónde irse y así lavarse las manos del problema social que han generado. Como si uno o dos millones de pesos resolviera un problema tan grande. “A finales de junio estará superado cualquier riesgo en Hidroituango” dicen los titulares mentirosos para tratar de calmar los ánimos. ¡Ja! Si cada día hay una nueva alerta, una nueva alarma que se enciende, por lo que he dicho: río y montaña estamos aliados para no dejarnos vencer de esos hombres de cascos blancos, azules y amarillos y de sus jefes en las oficinas “inteligentes” de Medellín y Bogotá.


Si ellos, esos individuos arrogantes, llenos de sabiduría técnica y científica, colmados de títulos y cartones (y de codicia por los billones de pesos que mueve este proyecto) tan solo atendieran por un momento los principios que rigen la filosofía andina, otra cosa pensarían, otra cosa harían. Pero ellos no saben ni quieren saber nada de filosofía; y mucho menos de filosofía andina, ni de los saberes ancestrales de nuestros pueblos originarios.


Si lo hicieran, sabrían qué leyes rigen a la naturaleza y al ser humano, cuál es la lógica (ya que ellos son tan racionales) andina que aquí es ley. Sabrían –pero no quieren saberlo– que hay un principio general de relacionalidad de todo. En el principio todo era relación, la relación es la verdadera ‘sustancia’ andina. Para la filosofía andina, el individuo es “nada”, es algo perdido si no se halla insertado en una red de múltiples relaciones. El ser humano no se puede desconectar de los vínculos naturales o cósmicos. Esta relacionalidad se cristaliza a través de la reciprocidad, la complementariedad y la correspondencia entre los aspectos afectivos, ecológico, éticos, estéticos y productivos. ¿Me explico? Todo está unido, todo está relacionado, todo esta entrelazado. No hay forma de romper esos vínculos relacionales. No hay forma de cortar en dos un río, aguas arriba y aguas abajo, como ellos intentan e insisten hacer. A todo daño corresponde otro. Todo está en un equilibrio perfecto. A cada acción corresponde una reacción; a toda gestión corresponde un efecto, no hay causa sin efecto. Así de sencillo. Pero ellos no han logrado entenderlo. Y, de allí, todo lo que ustedes, y yo, estamos viviendo. Y como digo, ya sabemos quiénes son los que están pagando las consecuencias de esta ceguera infinita.


“Perdimos el control de la obra” dijeron hace unos días. ¡Qué gran verdad! ¡Qué coraje (o qué vergüenza) tuvieron al haberlo admitido! Ahora sólo queda un camino: deshacer lo que hicieron. Desarticular el monstruo que fabricaron en su soberbia infinita: desmontar esa presa, piedra a piedra, roca a roca y dejarme fluir como ayer, como hace años, decenios, centurias, milenios.


Yo soy el Cauca. Yo soy el río, el río que agoniza contaminado por las industrias del Valle, por el mercurio, y los químicos que vierten en mis aguas esas industrias y me hieren de muerte y que aún así me resisto a morir, a ser nada más que una cloaca fétida. En mi aun hay vida, mucha vida. En mi todavía nadan, viven y se reproducen la sardinata, el barbudo, la picuda, la cucha, el mazorco, el bocachico, el jetudo, el chango, la sabaleta, la guabina, el guachilejo y la dorada, en mis aguas todavía hay aluviones de oro, en mis riberas vuelan la zarceta azul, la lora cabeciazul, a mis orillas fangosas se acercan para desovar las cecilias, las salamandras, las ranas y sapos, las tortugas, los cocodrilos.


No hay alternativa. Entiendan, hombres sin razón, el principio de relacionalidad, de reciprocidad, de correspondencia. Ustedes no pueden hacer tanto daño y no pagar las consecuencias. Dejen de hacer sufrir a tanta gente despojada y desplazada de sus hogares, de sus sitios de trabajo, de sus centros educativos, de sus puestos de salud.


Desbaraten lo construido, háganlo pronto antes de que la montaña y yo tengamos que hacerlo. ■

 

*Escritor. Miembro del Consejo de redacción del mensuario Le Monde diplomatique, edición Colombia. Director de la colección de literatura Ríos de letras de Ediciones Desde Abajo.

Publicado enColombia
Puerto Valdivia por Adam Cohn (CC BY-NC-ND 2.0)

¿Qué sucedería si la Central Hidroeléctrica de Ituango (Hidroituango) se rompe? Esa parece ser la pregunta que ronda por la cabeza de los colombianos por estos días. El presente análisis evalúa lo que pasaría en diez sectores de los ríos Cauca y Magdalena aguas abajo, ante una eventual ruptura de la represa.

El escenario de un desastre asociado con el sistema de Hidroituango ha sido valorado tanto por EPM como por la Sociedad Colombiana de Ingenieros, expertos extranjeros y el mismo Gobierno nacional. En este se evidencia la posibilidad de una ruptura de la presa por diferentes causas, que no son el tema central del presente análisis.

Aquí se estiman los procesos morfodinámicos (comportamiento de las aguas asociados con las formas del cauce) que se presentarían sobre el cauce del río Cauca y Magdalena aguas abajo.


Abril 8 de 2018 Vista general de la zona del embalse de Hidroituango en abril y mayo de 2018. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.


Mayo 31 de 2018 Vista general de la zona del embalse de Hidroituango en abril y mayo de 2018. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.

Marzo 2 de 2018. Detalle del sitio de presa. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.

Abril 8 de 2018 Detalle del sitio de presa. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.


Mayo 31 de 2018 Detalle del sitio de presa. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.

 

El seguimiento del embalse a través de imágenes de satélite diarias y mensuales (PlanetScope) de alta resolución espacial muestra su alarmante crecimiento día a día (1-2 m/día). Las imágenes de abril y mayo de 2018 muestran cómo el espejo de agua ha cambiado notablemente, alcanzando a finales de mayo una longitud de 35 km aguas arriba con un ancho de entre 261 m y 1,02 km.

Vista del perfil transversal del cañón del río Cauca en el sitio de Presa de Hidroituango.

Los parámetros de diseño de la presa establecieron una altura máxima de 220 m, un embalse de 70 km de longitud y un volumen de agua de 2.720 millones de m3. La situación actual muestra que la altura de la presa está muy cerca a lo que estableció el proyecto, la longitud es de 35 km y el volumen de agua almacenado se estima en por lo menos 1.000 millones de m3; en caso de que se rompiera la presa se generaría una ola de entre 20 y 100 m de altura.

Bajo tal escenario de ruptura y mediante un análisis geomorfológico –estructura y forma de los ríos– basado en el uso de imágenes de satélite, modelos digitales de terreno y levantamiento de campo a través de varios estudios, a continuación se definen y describen diez sectores morfodinámicos en los cursos de los ríos Cauca y Magdalena.

Mapa de procesos morfodinámicos por el escenario de ruptura de la Presa de Hidroituango. Elaboración propia.

 

Sector 1. Presa de Hidroituango - El Cinco (transporte de la avalancha)

 

El primer sector, denominado como “transporte de la avalancha” (agua, escombros, rocas y sedimentos), se realiza sobre el cañón del río Cauca, entre el sitio de la presa y el lugar “El Cinco”, localizado a 60 km de esta.

Dicha masa tendría un frente de onda de choque muy fuerte y cortaría como una cuchilla toda la ladera por donde pase, dejando una superficie pulida en la roca y los suelos residuales.

Poblaciones y caseríos como Puerto Valdivia (30 km) y El Quince (47 km), localizados en este fondo de cañón, serían destruidos precisamente por su ubicación. El transporte de esta avalancha por el cañón se ve favorecido por su trazo muy rectilíneo que se relaciona con su control por fallas geológicas asociadas con el sistema Cauca Romeral (Falla del Espíritu Santo).

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 1. Presa Ituango – El Cinco. Elaboración propia.

 

Sector 2. El Cinco Cáceres – Tarazá (depósito de la avalancha en un abanico fluvio-torrencial)

En este tramo el cauce pasa de ser un cañón a convertirse en un “piedemonte”. Tal cambio se presenta entre las poblaciones de El Cinco (60 km), Puerto Antioquia (65 km), Cáceres (70 km) y Tarazá, esta última sobre el cauce del río de igual nombre, a 5 km de Cáceres.

En El Cinco el río Cauca sale del cañón hacia una zona ligeramente inclinada formando un pequeño valle en el cual la masa de agua, roca y escombros liberaría gran parte de su energía depositando el material transportado y formando un gran abanico fluvio-torrencial en una superficie de 3.808 ha.

El efecto de dicha descarga veloz afectaría gran parte de las poblaciones existentes en este sector. La masa de la avalancha presionaría el cauce del río Tarazá, el cual podría ser represado aguas arriba de la población del mismo nombre y seguramente el cauce del río Cauca perdería su curso en este sector y se podría generar un embalse temporal cuando se colmate o se rellene de sedimentos este pequeño valle.

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 2. El Cinco - Cáceres. Elaboración propia.


Sector 3. Cáceres - Guarumo (avenida torrencial)

Este sector representa una zona de transición antes de la llanura y se caracteriza por la presencia de materiales aluviales transportados históricamente desde la cuenca alta y que son depositados aquí en forma de terrazas aluviales, de modo que el lecho mayor del río Cauca en este sector se presenta limitado por terrazas compuestas por conglomerados. Así, el afluente presenta una orientación general de N15E a SN.

El lecho activo es de tipo ligeramente sinuoso, tabular con dos canales con anchos entre 50 y 300 m. El lecho mayor limitado por las terrazas presenta un ancho de entre 100 m y 1,8 km. Aquí, la presión del flujo del río Cauca desde Cáceres produciría un evento tipo avenida torrencial sobre el lecho mayor con altos caudales y niveles. Sobre las laderas serán comunes los deslizamientos teniendo en cuenta la baja resistencia de estas terrazas a la erosión. Las poblaciones localizadas en este sector y que se pueden ver afectadas son: Corrales El Playón, Puerto Bélgica, El Jardín, Piamonte y Guarumo.


Mapa de procesos morfodinámicos del sector 3. Cáceres - Guarumo. Elaboración propia.


Sector 4. Guarumo Caucasia – La Ilusión (depósito de material de la avenida torrencial)

Este sector morfodinámico se caracteriza por presentar una ampliación del lecho mayor del río Cauca en dos zonas: una desde Guarumo hasta el río Man (4,3 km) donde hay un control de roca, y la segunda desde el río Man hasta La Ilusión, con un ancho máximo de 9 km. La superficie de esta zona cubre 10.817 ha.

La ampliación del lecho mayor se origina por el cambio brusco de la dirección del cauce en ángulo recto, de sur-norte a oeste-este. Allí se produciría un depósito torrencial de los materiales que provienen del valle más estrecho del sector 3. Una tercera parte de la población de Caucasia se localiza sobre este lecho mayor y otra sobre cubetas de inundación de antiguas ciénagas que fueron urbanizadas, por lo cual sufrirían inundaciones; igualmente las zonas de terrazas bajas al borde del río podrían ser afectadas por los flujos torrenciales.

 

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 4. Guarumo – Caucasia – La Ilusión. Elaboración propia.


Sector 5. La Ilusión - Nechí (creciente)

 

Este tramo se caracteriza por presentar un cauce y lecho mayor en dirección oeste-este y está limitado en sus costados por terrazas aluviales. El cauce activo es meándrico o de forma sinuosa y el lecho mayor presenta un ancho variable entre 2,4 y 6,6 km.

En este sector el lecho mayor se comportaría como creciente ante la ruptura de la presa y afectaría los caseríos de Palanca, Palomar, Colorado y la población de Nechí, la cual se encuentra totalmente en el lecho mayor del río Cauca y sería inundada. Cubre una superficie total de 31.549 ha.

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 5. La Ilusión - Nechí. Elaboración propia.


Sector 6. Colorado - Nechí (rompederos y chorros)

Al inicio de este sector los límites de las terrazas aluviales finalizan en las márgenes del lecho mayor y el cauce se presenta más elevado que la llanura de la margen izquierda, por lo cual es una zona muy susceptible a presentar rompederos o chorros formando grandes flujos de agua hacia la llanura de Ayapel – San Jorge, como los presentados en 2010 en el sitio conocido como Nuevo Mundo.


Mapa de procesos morfodinámicos del sector 6. Colorado - Nechí. Elaboración propia.


Sector 7. Río Nechí (creciente e inundaciones)

 

El río Nechí confluye sobre la margen derecha al río Cauca, al frente de la población de Nechí. La creciente asociada con la ruptura de la presa incrementaría el nivel del río Cauca y represaría temporalmente el Nechí, formándose una zona de inundación de 28.972 ha. Tal inundación estaría limitada por la presencia de rocas cristalinas de origen metamórfico en el sector y aguas arriba del cauce.

 

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 7. Río Nechí. Elaboración propia.

 


Sector 8. San Jacinto del Cauca – Pinillos (crecientes y desbordes)

 

Este sector representa el cauce bajo del río Cauca entre las poblaciones de Nechí, San Jacinto del Cauca, Guaranda, Achí y Pinillos. El lecho mayor del afluente en la zona presenta una dirección predominante sur-norte y es generalmente estrecho entre 1 y 3,5 km..

La margen derecha del río Cauca entre Nechí y Guaranda se encuentra limitada por rocas metamórficas del Paleozoico y en esta misma zona por la margen izquierda son comunes los desbordes. Posteriormente, el cauce y lecho mayor se limitan por delgados diques aluviales que limitan con las llanuras de inundación y ciénagas.

En esta parte se pueden presentar crecientes de menor magnitud que en el sector 7, pero es más susceptible a desbordes e inundaciones por ser llanuras bajas. Las poblaciones de San Jacinto, Guaranda y Achí se presentan sobre diques aluviales susceptibles a procesos erosivos.

 

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 8. Nechí – San Jacinto del Cauca, Guaranda, Achí y Pinillos. Elaboración propia.

 

Sector 9. Delta del río Cauca (cierre de meandro, embalse, erosión)

El delta del río Cauca al río Magdalena se realiza a través de un meandro o una zona donde el río forma una curva cerrada que está en proceso de cierre, quedándole tan solo 20 m.

Ante la creciente que presentaría el Cauca, las aguas de este ejercerían presión por el brazo derecho del brazo de Pinillos, forzando el cierre del meandro, lo cual produciría un avance del delta al norte de 2,5 km.

Dicho proceso generaría un ligero embalse en los brazos de meandro en el dominio del río Cauca y ejercería notables eventos erosivos en las laderas del cauce en Pinillos con inundaciones.

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 9. Delta del río Cauca. Elaboración propia.

 


Sector 10. Río Magdalena. Pinillos – Zambrano (creciente)

Después de la confluencia del río Cauca al Magdalena por el meandro de Pinillos, se podrían presentan crecientes moderadas en el sector del lecho mayor del río Magdalena hasta la población de Zambrano.

Dada la sensibilidad de los diques aluviales que forman las orillas del lecho mayor en este sector, podrían presentarse procesos erosivos sobre los diques y desbordes hacia la llanura de inundación de la región de La Mojana.

 


Mapa de procesos morfodinámicos del río Magdalena (sector 10). Pinillos Zambrano. Elaboración propia.


Región de La Mojana (amortiguación de las inundaciones fluviales)

La Mojana es una llanura de inundación de aproximadamente 13.483 km2, que representa una especie de gran cubeta que sirve para amortiguar las aguas excedentes de las inundaciones de los ríos Cauca y Magdalena y bajo el escenario de la ruptura de la presa de Hidroituango recogerá gran parte de las aguas que se desbordan de los cauces fluviales.

 


Mapa de la llanura de inundación de la región de la Mojana. Elaboración propia.

 


Glosario

Cauce activo: cuerpo de agua de un río en una época y lugar determinados.

Lecho mayor: canal fluvial por donde los ríos pueden moverse frontal o lateralmente (dinámica natural) y amortiguar sus aguas en periodos de aguas altas o extremas.

Dique aluvial: barreras construidas naturalmente por los ríos de llanura para controlar su cauce y evitar desbordes. Son formas longitudinales en las orillas del lecho mayor.

Llanura de inundación: son grandes extensiones de terrenos con ciénagas de superficies planas a cóncavas que permiten amortiguar las aguas fuera del lecho mayor de los ríos de llanura dentro de su sistema natural.

 

Junio 6 de 2018, Bogotá D.C.

Profesor, Departamento de Geografía Universidad Nacional de Colombia

 

Artículos relacionados

 

Hidroituango: “Si no se van, el agua los va a sacar”

Mayo 28 de 2018

El diablo que son

Mayo 28 de 2018

No hubo tiempo de sacar nada
Mayo 18 de 2018

Hidroituango pone en alerta roja a 4 departamentos
Mayo 17 de 2018

El desa(rraigo)rrollo que deja Hidroituango

Abril 14 de 2018

Publicado enColombia
Jueves, 07 Junio 2018 17:33

Y adentro, la caldera

Y adentro, la caldera

…el balón que va y que viene.

El ritmo irracional que nunca se interrumpe.

El frío afuera. Y un puñado de gente. Y adentro, la caldera”.

Osvaldo Ardizzone.


El que quiera aprender de fútbol debe leer las crónicas de Ardizzone; terminará eso sí, amando más la poesía que el fútbol… Ardizzone fue el último poeta del fútbol, Petrarca el del amor.

Publicado enRíos de letras
"Es una reivindicación y una reparación"

El ex juez español Baltasar Garzón, quien inició las investigaciones del caso Gürtel por el que finalmente cayó el presidente español Mariano Rajoy, señaló que toma la resolución de la moción de censura contra el líder conservador como “una reivindicación y una reparación” dado que muchos intentaron impedir que siguiera el caso en su momento e incluso lo inhabilitaron del Tribunal Supremo cuando empezó a seguir las denuncias de corrupción en el Partido Popular (PP). "Había indicios de delito y trataron de impedir la investigación y a mí me costó el puesto como juez", recordó esta mañana el ex magistrado.


A dos días de que el Congreso confirmara la moción de censura contra Rajoy y que asumiera en su lugar el líder de los socialistas Pedro Sánchez, Garzón celebró que el fallo de la Audiencia Nacional contra el PP respaldara su pesquisa. “Lo importante es que la Justicia ha funcionado, funcionó con grandes presiones al comienzo de la investigación con una persecución atroz sobre mi persona", subrayó el ex juez especialista en derechos humanos, quien agregó: llevo 8 años suspendido por esto y ahora el tribunal dice que hice estuvo bien. Es una reivindicación y una reparación".


La investigación por la cual la Justicia española condenó el pasado 24 de mayo al Partido Popular por una enorme trama de corrupción- que incluyó coimas, desvío de fondos y adjudicaciones ilícitas de obra pública- se inició hace una década. A raíz del aporte del ex concejal del PP José Luis Peñas de material incriminatorio, y luego de casi un año de investigación, el 6 de febrero de 2009 Garzón sacó a la luz la trama de corrupción que se venía arrastrando desde los noventa.


Fue en ese momento que lo apartaron de la Asamblea por ordenar escuchas telefónicas en prisión entre los principales miembros del PP implicados en la trama y sus abogados, y ya en 2012 lo expulsaron finalmente de la Justicia. "Tras algunas denuncias el Tribunal consideró que no se podían interceptar unas comunicaciones de los máximos responsables y ahora dice que mi actuación fue correcta", señaló al ratificar que la investigación la había iniciado porque “la ciudadanía está harta de tanta corrupción y de que no hubiere respuestas firmes”.


También reconoció que lo sucedido “habla de una gran independencia del poder judicial” aunque aclaró que “eso no quiere decir que no haya ejemplos negativos”. En esa línea, dijo estar preocupado por “el papel del poder judicial en Argentina con dinámicas que parecen más ajustes de cuentas que otra cosa".


El ex magistrado, quien investigó los crímenes del franquismo y de la dictadura argentina, advirtió en una entrevista a Radio 10 que es “peligroso” lo que está sucediendo con el giro a la derecha a nivel regional. "En todo el mundo se está viviendo un giro hacia lo conservador y la derecha, es muy peligroso. La brecha entre los que más tienen y los que menos se está agrandando y eso se ve en Latinoamérica", afirmó y luego se refirió en particular al caso argentino: “Hay noticias permanente sobre la realidad social de la Argentina y de un gobierno que incumplió las cosas que prometió".

Publicado enInternacional
El gobierno de facto de Brasil pierde una pieza vital. Cae el CEO de Petrobras

Parente presentó su renuncia luego de diez días de paro de camioneros contra el aumento del diésel, que llegó al 50 por ciento desde julio contra un cuatro por ciento de inflación.

Cayó el presidente de  Petrobras, Pedro Parente, pieza central del gobierno de Michel Temer, hundido en una crisis  de desenlace incierto. El ahora ex titular de Petrobras presentó su renuncia luego de diez días de paro de los camioneros en demanda de la baja del diesel, cuyo preció subió el 50 por ciento desde julio del año pasado, período en el cual la inflación rozó el 4 por ciento .Ligado políticamente al ex mandatario Fernando Henrique Cardoso, de quien fue ministro, Parente gestionó la petrolera estatal como si fuera privada. Optimizó las ganancias de los accionistas nacionales y extranjeros, incrementó la importación de diesel, redujo la actividad de las refinerías y cedió plataformas a las multinacionales en licitaciones controvertidas. 


Parente además estableció una política de precios sujeta al aumento del barril en el mercado internacional, cuando el grueso del gasoil y la nafta brasileños se producen con petróleo nacional. Esta fórmula hizo que el diesel aumentara, casi a diario, siguiendo las oscilaciones externas.


En los dos años de gestión Temer-Perente fue revertida la política petrolera implementada en los 13 años de gobierno del PT, durante los cuales se reforzó la presencia del Estado, hubo regulación de precios para impedir el contagio de las oscilaciones internacionales del petróleo y se construyeron plataformas y refinerías, con el propósito de alcanzar el pleno autoabastecimiento. El fin de la era Parente debilita aún más a Temer y acota la influencia de Fernando Henrique Cardoso y los neoliberales del Partido de la Socialdemocracia Brasileña.


La noticia  se conoció poco antes del mediodía, tras lo cual la Bolsa de Valores de San Pablo (Bovespa) suspendió durante media hora la oferta de papeles de Petrobras. Al reabrirse la ronda de negocios, las acciones de la compañía se hundieron hasta el 20 por ciento, una baja similar a la sufrida en Wall Street.


La permanencia de Parente se tornó inviable luego del paro de los transportistas que hizo colapsar al país dejándolo sin suministros esenciales. Según dos encuestas de esta semana, la mayoría de los brasileños apoyó los piquetes y rechazó una eventual privatización de Petrobras. El miércoles, la Federación Única de los Petroleros realizó una huelga nacional contra la política de precios abusiva y reclamando la renuncia del titular de Petrobras. 
“Está claro que ante este cuadro, mi permanencia (en el cargo) dejó de ser positiva”, escribió Parente en la carta de dimisión “irrevocable” dirigida a Temer. En su despedida recomendó que se escoja un sucesor inmune a las injerencias “políticas”. Su labor al frente de Petrobras fue desastrosa dijo Luiz Inácio Lula da Silva durante el encuentro que mantuvo ayer con Dilma Rousseff en la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba. Gleisi Hoffmann, presidenta del PT, conmemoró hoy la despedida de un  “entreguista” responsable de la “ofensiva privatista” que buscaba quedarse con las reservas gigantescas de los campos de “pre-sal”, en aguas ultraprofundas del mar brasileño.

Publicado enInternacional
Hasta nunca. El caso de corrupción Gürtel hace caer a Rajoy

La corrupción devora al gobierno de Mariano Rajoy, el primer presidente de España obligado a marcharse por una moción de censura. El país se sumerge en un escenario hasta ahora desconocido. Pedro Sánchez, líder del Psoe, se preparaba al cierre de esta edición para tomar el timón.


Se cayó de un helicóptero. Salió ileso. Se dedicó a salvar a banqueros mientras miles de personas eran expulsadas de sus viviendas por no poder pagar sus hipotecas. Tampoco le pasó nada. Recortó libertades y ahogó derechos laborales. Volvió a ganar las elecciones, aunque con dificultades para formar gobierno. Hasta este mes de mayo, Mariano Rajoy parecía un líder indestructible. Nada, absolutamente nada, parecía hacerle daño. Sin embargo, la armadura del líder político acabó quebrándose por culpa de una sentencia judicial. La corrupción, ese mal que aquejaba desde hacía ya tiempo a su partido, ha terminado por arruinar su carrera política. Rajoy, el guerrero que no se rompía, se quebró.


La desgracia del presidente español se escribe en alemán: Gürtel. Que significa “correa” en castellano, porque Correa es el apellido del empresario que tejió una gigantesca red corrupta que conseguía contratos públicos para sus empresas en municipios de Madrid y Valencia. A cambio, Francisco Correa pagaba comisiones y repartía regalos entre los generosos políticos del Partido Popular (PP) que aceptaban ayudarlo. La cosa funcionó muy bien, hasta que un concejal de esa misma trama corrupta, José Luis Peñas, se compró una grabadora. Fue, básicamente, el comienzo del fin.


ON THE RECORDER

En la España de 2007, en Majadahonda, una ciudad de 70 mil habitantes situada a 20 quilómetros de Madrid, Peñas era uno de los representantes de la derecha en el ayuntamiento. Aunque hoy parezca lo contrario, no tenía vocación de superhéroe. Tampoco de adalid contra la corrupción, porque él también era parte de ese juego. Pero un día, por alguna razón que sólo él sabrá, fue a una tienda y se hizo con la grabadora más famosa de la historia de este país. Una pequeñita, de esas que entran en un bolsillo de la chaqueta y te permiten grabar las conversaciones sobre dinero negro, comisiones irregulares y tráfico de influencias que se dan a tu alrededor. Cosas extrañas para el común de los mortales, pero preocupantemente habituales para los dirigentes del Partido Popular, primero de España y único de Europa condenado por una trama corrupta.


El primero que le hincó el diente al caso y llevó adelante la “operación Gürtel” fue el ex juez Baltasar Garzón, quien en febrero de 2009 abrió un sumario con la información que le había trasladado la Fiscalía Anticorrupción. Incluso se animó a imputar a una treintena de políticos del PP y empresarios afines, algunos de los cuales acabaron en la cárcel. Todo esto le costaría muy caro al magistrado: tres años después, el Tribunal Supremo expulsó a Garzón de la carrera judicial bajo la excusa de que había ordenado realizar grabaciones de las conversaciones que mantenían en la cárcel los cabecillas de la red corrupta y sus abogados. La denuncia contra el magistrado había sido presentada por el partido de Mariano Rajoy, quien había llegado a afirmar categóricamente: “No hay una trama del PP; hay una trama contra el PP”.


Más allá de las presiones y de las amenazas –el concejal Peñas llegó a denunciar coacciones contra él y su mujer, incluso aseguró que le escupieron en la calle cuando iba con su hija pequeña en brazos–, las investigaciones continuaron. Gürtel dio lugar a varias “gürteles”, con distintos sumarios y un amplio número de imputados. Entre todos ellos destacó el ex tesorero del PP Luis Bárcenas, quien estuvo a cargo de la Caja B del partido y cobró una indescriptible cantidad de dinero que fue a parar a una cuenta personal en Suiza.


LA CONEXIÓN URUGUAYA

Pero la corrupción supera hoy con creces esa trama. El PP es Gürtel, pero también es “Púnica” o “Lezo”, otros dos casos que sacuden igualmente al partido de Rajoy. Hace algunos días estalló el enésimo escándalo: Javier Zaplana, ex presidente de la Comunidad de Valencia y ex ministro de Trabajo en el gobierno de José María Aznar, era detenido al salir de su casa tras descubrirse que pretendía blanquear las millonarias “mordidas” que había cobrado durante su etapa al frente de la Generalitat valenciana. La cifra astronómica se situaba en los 10,5 millones de euros.


Curiosamente, este caso puso a Uruguay en el mapa informativo español: según señalaron varios medios, Zaplana había escondido en este país una cantidad ingente de dinero, fruto de comisiones ilegales. En Uruguay habría contado con el apoyo y asesoramiento del abogado Fernando Belhot, responsable del bufete South Capital Partners. Su nombre ya había aparecido vinculado al caso Lezo –en el que se investigan distintas irregularidades por parte de cargos públicos del PP en el gobierno autonómico de Madrid– y también se lo relacionó con los denominados Panama Papers.


Zaplana se encuentra desde el pasado jueves 24 en la prisión valenciana de Picassent. El mismo día en el que una jueza ordenaba su encarcelamiento preventivo por riesgo de fuga, la Audiencia Nacional de Madrid (un tribunal especial con jurisdicción en todo el territorio español) daba a conocer otra noticia que golpeaba de manera aun más contundente al PP: nueve años después de las primeras investigaciones realizadas por Garzón, el tribunal condenaba a 29 empresarios y políticos del PP por su participación en esa trama corrupta.


La condena más alta cayó sobre el empresario Correa, quien ya se encontraba en la cárcel por otro caso de corrupción registrado en la Comunidad Valenciana. Su nueva pena es de 51 años y 11 meses de prisión por los delitos de prevaricación, cohecho o malversación de caudales, entre otros. En el segundo puesto de este ranking delictivo aparece Guillermo Ortega, ex alcalde de Majadahonda, quien ha sido condenado a 38 años y tres meses de cárcel. Le siguen Pablo Crespo, ex secretario de Organización del PP de Galicia, con una condena de 37 años y seis meses de cárcel; y Luis Bárcenas, el ex tesorero del PP, con 33 años y cuatro meses de cárcel y más de 44 millones de euros de multa.


YA NADA SERÁ IGUAL

No obstante, la sentencia de Gürtel ha servido para marcar un antes y un después en la política española. No sólo por los graves hechos de corrupción probados, cuyos detalles los españoles han ido descubriendo a lo largo de una década, sino también porque la Audiencia Nacional ha condenado al PP como responsable lucrativo de esta trama, por lo que deberá pagar 245 mil euros. En otras palabras, desde el mismo instante del 24 de mayo en el que los jueces firmaron su sentencia, España pasó a estar gobernada por un partido condenado por su responsabilidad en la mayor trama de corrupción de la historia de este país.


Las reacciones no se hicieron esperar. ¿Qué haría usted si fuese el jefe de la oposición y su rival número uno (el presidente del país) acaba de recibir un tortazo judicial de tales proporciones? Pedro Sánchez, el líder del Psoe, lo tuvo claro: había que presentar una moción de censura a Rajoy. O lo que es lo mismo, había que echar al hasta ahora mandatario y poner en su lugar un gobierno nuevo, liderado por Sánchez y conformado y apoyado por aquellos que quisieran sumarse a tal tarea. Sánchez, que acababa de cumplir un año desde su regreso a la Secretaría General del Psoe, tras la traumática salida experimentada en octubre de 2016 –motivada, precisamente, por su negativa a respaldar la investidura de Rajoy–, necesitaba un golpe de efecto que lo volviese a situar como un referente político. Era, básicamente, la hora de arriesgar. Todo o nada.


Fue entonces cuando hubo que sacar la calculadora, y no precisamente para sumar los años de cárcel de los condenados por el caso Gürtel, ni tampoco para saber cuánto dinero se llevaron Bárcenas y su mujer a Suiza. Esta vez la aritmética apuntaba al hemiciclo del Congreso, donde empezaron a buscarse fórmulas que permitiesen conseguir la mayoría calificada (de 176 votos) necesaria para aprobar la moción de censura impulsada por Pedro Sánchez.


El primero en autodescartarse fue Ciudadanos, la formación de derecha que busca arrebatarle al PP su electorado y que, según las encuestas, lo estaría consiguiendo; hoy la mayoría de los sondeos sitúa al partido dirigido por el catalán (y nacionalista español) Albert Rivera como uno de los favoritos de los votantes. Aunque abogaba por una salida en la que el presidente convocara rápidamente a elecciones anticipadas –que le permitiesen aprovechar el hastío de la gente conservadora e intentar así conquistar el gobierno de España–, Ciudadanos no tenía ningún interés en aprobar una moción que cambiase a Rajoy por su más peligroso enemigo ideológico, Sánchez.


Rajoy empezó a verse acorralado. Mientras Sánchez buscaba apoyos para sacar adelante su moción de censura –que contó desde el inicio con el apoyo de Unidos Podemos, la coalición de izquierdas liderada por Pablo Iglesias–, el conservador Rivera le exigía al presidente que dimitiese o, de lo contrario, realizaría sus propias gestiones para obligarlo a marcharse –mediante otra iniciativa parlamentaria– y convocar elecciones.


EN MANOS DE VASCOS Y CATALANES

La pelota quedó entonces en el tejado de los nacionalistas catalanes y vascos. Los primeros, representados en el parlamento por Erc (izquierda) y Pdecat (derecha), se mostraron dispuestos a apoyar el derrocamiento constitucional de Rajoy, con quien se enfrentan desde hace más de medio año en una dura batalla contra el centralismo español en torno a la soberanía de Cataluña.


En plena crisis política en Madrid, el independentista presidente catalán, Quim Torra, había aceptado retirar de su futuro gabinete a los consejeros que estaban presos o en el exilio por su vinculación con el referéndum del pasado 1 de octubre, algo que el gobierno del PP –con el apoyo del Psoe– ponía como condición ineludible para reconocer oficialmente a las nuevas autoridades catalanas y rubricar sus nombramientos. Estas concesiones del nuevo president de Cataluña implican la desactivación del artículo 155 de la Constitución, en virtud del cual el poder central español ha mantenido una intervención fáctica de la autonomía catalana. Esto descomprimió la oposición entre Barcelona y Madrid, y permitió a los simpatizantes del independentismo catalán ver con otros ojos una moción del Psoe, que ya no insistiría en la intervención de su comunidad autónoma. Por su parte, Carles Puigdemont, el ex presidente catalán exiliado en Alemania, se opuso en un principio a apoyar la moción de censura. Prefería que Rajoy conservara su poder para mantener la tensión entre Cataluña y Madrid.


El otro gran protagonista de la semana ha sido el Partido Nacionalista Vasco (Pnv), una formación católica y de centroderecha que gobierna en Euskadi. Sus cinco diputados en Madrid se convirtieron en esenciales para alcanzar la mayoría absoluta necesaria para sacar a Rajoy. Si los peneuvistas le daban al botón del sí, Rajoy caía. Paradójicamente, esos mismos diputados del Pnv habían permitido una semana antes que el gobierno aprobase el presupuesto del Estado nacional, lo que garantizaba (si no hubiese sido por la sentencia del caso Gürtel) cierta tranquilidad a Rajoy para llegar al fin de su legislatura en 2020.


A cambio de votar a favor del presupuesto del gobierno del PP, los nacionalistas vascos obtuvieron 540 millones de euros en concepto de inversiones para su territorio, así como un acuerdo sobre uno de los temas que más reacción social ha despertado en lo que va del año: las jubilaciones de miseria que cobran miles y miles de personas en España. De acuerdo con lo pactado entre el Pnv y Rajoy, las pensiones tendrían un aumento sensiblemente mayor al que inicialmente estaba previsto. En cualquier caso, esas promesas no han valido para desactivar las movilizaciones históricas protagonizadas en las últimas semanas por el movimiento de pensionistas.


Pocas veces el Pnv había tenido un protagonismo tan esencial en la vida política española. “Sí, es verdad. Pero no porque lo elijamos nosotros”, dijeron a Brecha fuentes de la dirección nacionalista. A lo largo de la semana hubo permanentes comunicaciones telefónicas entre el presidente de ese partido, el ex periodista Andoni Ortuzar, y los principales portavoces del gobierno, del PP y del Psoe. Como si de un casting se tratase, tanto Sánchez como Rajoy buscaban conquistar al jefe peneuvista, ya fuese para convencerlo de que votase la moción de censura como para persuadirlo de que no lo hiciera.


El pleno extraordinario del Congreso para tratar la moción de censura arrancó este jueves 31 a primera hora de la mañana y tenía previsto prolongarse hasta el viernes al mediodía con la votación de la moción. En principio, iba a ser en ese preciso instante cuando se conociese el futuro de Rajoy. Sin embargo, el Pnv decidió terminar de deshojar la margarita el mismo jueves por la tarde: el portavoz nacionalista en el Congreso, Aitor Esteban, fue el encargado de confirmar que su partido apoyaría la moción de censura, de manera que Sánchez tendría los votos necesarios para desbancar a Rajoy y convertirse en el nuevo presidente de España.


Entre otras razones para fundamentar su voto, el Pnv habló de “la gravedad de la sentencia por el llamado ‘caso Gürtel’ y la inad-
misible ausencia de asunción de responsabilidades políticas por parte del Partido Popular”. En efecto, ni el PP ni Rajoy se sintieron lo suficientemente aludidos por la histórica sentencia contra la trama corrupta. La cosa llegó a tal punto que dos días antes de que el Congreso comenzara a tratar la moción de censura, la ministra de Defensa y secretaria general de la formación conservadora, María Dolores de Cospedal, cuestionó abiertamente el fallo judicial y rechazó que su partido estuviese involucrado en caso de corrupción alguno.


Mientras Esteban daba a conocer el sentido de su voto ayer, el presidente Rajoy se recluyó durante ocho horas en un restaurante cercano al parlamento. El mandatario que se había presentado ante el Congreso en la mañana al comenzar la sesión, se ausentó y optó por no estar presente durante el resto de ella, lo que hizo aumentar las sospechas sobre cuál sería su respuesta ante el más que probable triunfo de la moción de censura. “No va a dimitir”, aseguraban desde el cuartel general del PP. En otras palabras, aceptaba convertirse en el primer presidente de la historia de España en ser expulsado por la oposición.


DESGASTE FINAL

La situación política ha cambiado radicalmente respecto a hace un año, cuando Unidos Podemos formuló su propia moción de censura contra Rajoy. La iniciativa fue presentada por el líder de esa formación de izquierdas, Pablo Iglesias, tras el dictamen del Tribunal Constitucional que había anulado la amnistía fiscal otorgada por el gobierno a 30 mil grandes defraudadores, evasores de impuestos. Iglesias también motivó su moción de censura con los casos numerosos de corrupción –Gürtel incluido– que ya golpeaban al PP. Sin embargo, el Psoe se rehusó a apoyar la moción, lo que la condenó al fracaso. Los socialistas entendían entonces que no era el momento, tampoco estaban dispuestos a permitir que un dirigente a su izquierda pasara a gobernar el país, en cambio hoy es el Psoe el que tiene el protagonismo político.


Ahora todo es diferente, al menos desde la óptica de Sánchez. En efecto, el desgaste social y político del PP ya es imposible de ocultar. La sentencia de Gürtel confirmó lo que la gente hablaba en la calle y los partidos de la oposición denunciaban en el parlamento: el partido de Rajoy se encuentra en un auténtico lodazal de corrupción que podría crecer en los próximos meses, cuando se conozcan los fallos judiciales que aún faltan en torno a otros casos pendientes de juicio. Las cosas sólo pueden empeorar.


En ese contexto, las redes sociales y los periódicos digitales se apresuraban el jueves a mover una fotografía en la que se veía a Rajoy mano en alto, despidiéndose del Congreso. Era una imagen cargada de simbolismo: el presidente indestructible ya no lo era tanto. En el ambiente se presagiaba el fin de su etapa al frente del gobierno, donde estuvo seis años y medio: su primera elección se produjo en diciembre de 2011. Volvió a quedar primero en los comicios de diciembre de 2015, pero la imposibilidad de conquistar algún tipo de apoyo extrapartidario condujo a España a un inédito panorama que acabó con la repetición de las elecciones en junio de 2016. Rajoy volvió a quedar primero y entonces sí, gracias a la abstención del Psoe, logró ser nuevamente investido.


A lo largo de su período como presidente ocurrió de todo. Entre otras cosas, el gobierno del PP endureció las leyes represivas, criminalizó la protesta social y persiguió a músicos por el contenido de sus letras. También tuvo que lidiar con la crisis económica, y lo hizo apostando por los de arriba en detrimento de los de abajo: su gobierno aprobó el rescate bancario, que costó 54.353 millones de euros, al tiempo que aplicó salvajes recortes en materias como sanidad, pensiones o educación.


El hasta ahora presidente podría haberse apuntado al menos el gol de haber propiciado el final del último grupo armado de Europa, pero ni siquiera eso: en lugar de implicarse en el proceso que condujo a la disolución de Eta, el Ejecutivo optó por mantener la política antiterrorista en los mismos niveles que existían cuando la organización vasca cometía atentados. Su actitud le valió la crítica de los mediadores y observadores internacionales que seguían este asunto, pero Rajoy tampoco se sintió interpelado: desde su sillón en La Moncloa, creía que nada ni nadie podría perjudicarlo. Hasta que llegó Gürtel y acabó con todo.

Publicado enInternacional
Presidenciales 2018: conciencia política, condiciones materiales de vida e intereses de clase

La marca del sistema político colombiano está grabada a fuego sobre el cuerpo de la historia nacional. La impronta está conformada por un conjunto de factores complementarios, esenciales e interrelacionados que se retroalimentan y reproducen en un círculo conservador, tradicional y vicioso. Sus distintivos son: caudillismo, fanatismo y sectarismo, jerarquía y autoritarismo, racismo y exclusión, clientela y corrupción, captura de rentas y corporativismo, individualismo e informalidad, iniquidad y miseria, sin visión alguna de futuro.

 

El impacto de su sello no es menor. Durante el último medio siglo Colombia transformó la matriz económica, tecnológica e institucional, adoptó una nueva Constitución, se urbanizó, integró y abrió al mundo. Sin embargo, la estructura política y las mentalidades que dominan en el conjunto social continúan siendo conservadoras, tradicionales, “godas”, coloniales, dominadas por ideologías religiosas y de extrema derecha. La tradición centenaria familiar y la localización espacial, municipal o regional, son las características de la afiliación partidista, pero también del gamonalismo o caciquismo.

 

Los partidos políticos se organizan como carteles mafiosos, controlan el Estado, el presupuesto y el empleo público, ejercen el poder a través de la “clase política”, la parasitaria e inmensa maquinaria burocrático-militar y grupos paramilitares, en medio de la competencia y la batalla entre las distintas facciones. El pueblo cooptado por las variopintas ideologías hegemónicas, las que transmite de generación en generación, no milita formalmente en las organizaciones pero sigue “ciegamente” al caudillo, tiene “fe” en el partido que lidera y permanece alejado del ejercicio real de la política, es decir, del seguimiento y control del gobierno y con esto, del diseño e implementación de todos aquellos programas y acciones que tienen que ver con las condiciones de vida, para garantizar que sea digna.


Los diferentes partidos políticos tienen geográficamente repartidas sus fuerzas, en estructuras multiclasistas. Las raíces de la formación de las identidades y las lealtades partidistas en la construcción de la nación colombiana amalgaman las clases sociales con factores étnicos, religiosos, geográficos y productivos. La simpatía por el caudillo y su partido es parte de la herencia cultural. Corrupción, violencia, clientelismo, tradición y fanatismo constituyen el cemento que une al sistema político.

 

A propósito de la elección del Presidente, para el período 2018-2022, a continuación intento dar forma más precisa a una idea de Karl Marx (1818-1883): la superestructura de opinión pública, creencias y prácticas, leyes e ideologías, no es configurada por sutiles análisis lógicos o diálogos racionales, sino que refleja las condiciones materiales de vida y los intereses de clase1. La tesis a sustentar consiste en demostrar que la estructura del capitalismo periférico y del sistema político colombiano constituye un mecanismo homeostático que funciona mediante variaciones o cambios en la superestructura pero lo hace de tal manera que a largo plazo el núcleo esencial y las relaciones sociales permanecen constantes y se reproducen en los espacios y tiempos históricos. En resumen, el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política, cultural, ambiental y espiritual

 

Marx afirmó que los mecanismos ideológicos son parte del funcionamiento de una sociedad de clases, ya que contribuyen a ocultar a sus miembros cuáles son sus “verdaderos” intereses y necesidades. La sentencia “es el ser social el que determina la conciencia, no la conciencia la que determina el ser social” permite comprender el papel mistificador de las formas mentales de las clases dominantes que se imponen como “sentido común” a través del ejercicio del poder, las instituciones familiar y de trabajo, los medios de manipulación de masas y el aparato educativo. Con esta afirmación Marx desnudó la relación existente entre las formas sociales y materiales de vida (es decir, las relaciones de clase) y sus formas mentales y culturales (la “conciencia”).

 

Fuerzas políticas, abstención e izquierda, breve historia

 

Los partidos políticos constituyen organizaciones que congregan sectores de la población y clases sociales alrededor de la representación y defensa de cosmovisiones, intereses y necesidades comunes en el ámbito del poder político.

 

En Colombia los electores son fieles a su opción partidista. Por la configuración multiclasista, la dirigencia de arriba no toma en cuenta las inquietudes políticas, intereses o necesidades de los de abajo. Sin embargo, los votantes de los partidos les son leales pese a que sus intereses estén o no representados por los programas diseñados desde quienes controlan el poder. Los partidos políticos parecen ser entidades independientes de sus votantes: sus proyectos poco o nada tienen que ver con sus votantes ni con el interés público.

 

La base electoral de cada partido está ahí, localizada siempre, diferenciada geográficamente. La mayoría de los municipios son tradicionales. Los partidos adaptan sus programas y caudillos al cambio del tiempo, a la evolución social, económica e institucional, mientras su cuerpo de militantes tiene una composición local independiente y una estratificación socio-económica inamovible. La localización del voto es factor determinante de las fuerzas de los partidos, a su vez, el gamonal o cacique, maneja la clientela, distribuye subsidios, controla el gasto público y los puestos de trabajo, acumula los votos y domina la estructura local de poder2. A la base material de producción y las relaciones sociales a que da lugar ésta, se imbrica como un factor importante en la tradición de las identidades políticas municipales los patrones familiares como una de las fuentes donde los individuos adquieren sus primeras actitudes políticas. Por la herencia familiar se realiza la transmisión de las afiliaciones partidistas, sobre las condiciones materiales de vida, las necesidades y los intereses, ocupacional y de clase social.

 

Son muchas décadas de esta constante, fracturada en parte en las grandes ciudades, pero no así en los municipios intermedios o pequeños. De manera equivoca se relaciona el origen de los partidos políticos en Colombia a partir de la configuración de los caudillos en la época de la independencia (guerra en la cual los ejércitos españoles asesinaron a 200.000 patriotas, del millón de pobladores en aquella época) y de los primeros años de la independencia, en particular con las fuerzas acaudilladas y las doctrinas antagónicas entre Bolívar y Santander. Contrario a ello, la formación de los partidos políticos, con sus caudillos, plataformas y programas, tiene como fecha de inicio los mediados del siglo XIX.

 

La década de 1849 a 1860 fue decisiva en la conformación del sistema político colombiano. Durante estos años, en un momento de crisis mundial, cuando se luchaba contra la esclavitud y la eliminación definitiva de las estructuras socio-económicas legadas por la Colonia, y en medio de un ambiente de caudillismo, regionalismo, guerras civiles y anarquía, violenta lucha de clases e ideologías, surgieron el partido liberal y el conservador. La oligarquía se asentó desde entonces en el poder como su propiedad privada y exclusiva.

 

El enfrentamiento entre las clases sociales y la lucha violenta de las organizaciones por el poder muestra, de una parte, al Partido Conservador defendiendo y representando los intereses de terratenientes y del clero, es decir, los sectores más tradicionales y de clase dominante. De otra, el Partido Liberal, identificado con los sectores e ideas modernizantes; partido conformado por dos facciones definidas también por las identidades e intereses de clase que representaban: gólgotas que congregaban a comerciantes y clase media profesional, y draconianos que se apoyaban en simpatizantes del socialismo útopico y del radicalismo, defendían intereses de sectores populares como los artesanos, pequeños propietarios, pobladores de las barriadas pobres urbanas y pueblos originarios: campesinos, indios y negros.

 

En sus comienzos la base del movimiento social draconiano representaba las sociedades democráticas del artesanado que constituyen el embrión de las organizaciones obreras de tipo sindical. Los movimientos socialistas y las identidades de clase popular y trabajadora emergen en paralelo con los partidos tradicionales del establecimiento, pero sólo hasta las primeras décadas del siglo XX tendrán presencia en el campo de batalla de la política y en los circuitos económicos.

 

La historia política del siglo XIX se caracterizó por la lucha civil. Las guerras civiles fueron consecuencia del partidismo, las clases propietarias y de la influencia del clero (y no viceversa); estas, además, afianzaron el sentimiento partidista. Entre 1824 y 1908, en el territorio nacional se registraron ocho guerras civiles generales, dos internacionales y tres cuartelazos. En 1854 se registró la derrota sangrienta, ocasionada por la oligarquía nacional que contó con el apoyo de los gobiernos estadounidense e inglés, del experimento democrático-artesanal y único gobierno popular (José María Melo) que ha existido en la historia republicana de Colombia. Durante el cambio del siglo XIX al XX, la Guerra de los Mil Días, enfrentamiento por el poder entre los partidos políticos hegemónicos, ocasionó la muerte a 180.000 residentes colombianos (la población alcanzaba la cifra de cuatro millones en todo el país). En resumen, las guerras civiles, expresión de la crónica y violenta lucha de clases y de partidos, prolongada hasta la actualidad, no actuaron como agentes en la conformación del partidismo en Colombia, sino que fueron, más bien, su manifestación.

 

El 4 de agosto de 1914 inició al primer conflicto bélico mundial que concluyó a finales de 1918. En 1914 tuvieron lugar las primeras elecciones directas en Colombia. Ganó el candidato conservador y oficialista, José Vicente Concha. La abstención fue 57 por ciento, en una época donde solamente podían votar los varones mayores de 21 años (las mujeres adquirieron el derecho al voto en 1957) que supieran leer y escribir (el 87% de la población era analfabeta) y con un ingreso superior a 300 pesos (95% de los habitantes vivía en condiciones de miseria). El número total de votos fue de 331.410, el candidato ganador obtuvo 89 por ciento de estos. El mismo año fue asesinado el general Rafael Uribe Uribe (1859-1914), ideólogo y luchador a favor de la instauración de un socialismo de carácter corporativo y sindicalista en Colombia. Durante el cuatrienio de Concha, los sucesos más comunes de violencia se produjeron al reavivar los odios partidistas y al florecer el sectarismo clerical de una iglesia profundamente unida al partido conservador en el poder. Durante estos años, el gobierno colombiano entregó sin pudor alguno las riquezas del país a la expoliación y saqueo por parte de las transnacionales estadounidenses, también dio inicio al tutelaje político por parte de la “estrella del norte”. El censo realizado en octubre de 1918 registró 5,9 millones de habitantes; el 75 por ciento era población rural.

 

En Colombia las ideas socialistas arraigaron tempranamente, en paralelo a su surgimiento europeo durante el siglo XIX. Estas encontraron el terreno abonado en los sectores populares excluidos urgidos de atención gubernativa, de planes colectivos de trabajo y de requerimientos de derechos sociales para todos. Durante las tres primeras décadas del siglo XX, las ideas socialistas mantuvieron un importante activismo, impulsadas por el movimiento obrero, campesino, indígena, los primeros trabajadores públicos y las primeras organizaciones sindicales, junto a una minoría intelectual comprometida. En 1919 lanzaron el “Manifiesto Comunista” y crearon el primer partido orientado por ese ideario. En 1922 apoyaron la candidatura del liberal Benjamín Herrera, quien obtuvo 256.000 votos, esto es, 38,2 por ciento del total. El candidato conservador, Pedro Nel Ospina, ganó al obtener el 61,8 por ciento de la votación, esto es, 409.131 votos. La abstención fue del 25 por ciento.

 

La década de los años 1920 fue candente en cuanto a la agitación del movimiento izquierdista. En 1925 la difusión de las ideas socialistas se convirtió en delito y el Gobierno presentó al parlamento el proyecto de pena de muerte para quien las divulgara. En la celebración del 1 de Mayo de 1928 el Gobierno encarceló a 8.000 dirigentes obreros, campesinos e intelectuales de izquierda, ante el temor de una conspiración armada para derrotar el gobierno del Conservador Miguel Abadía Gómez (1926-1930). En 1929 el Gobierno ordenó apresar a todos los dirigentes socialistas, expirando de este modo la “década de oro” del socialismo, en medio de la tortura y el asesinato de sus militantes. La historia se repite obsesivamente a lo largo del siglo XX y no afloja en lo corrido del siglo XXI: una oligarquía que concentra el poder, lumpeniza a la sociedad, conforma bandas criminales, excluye con violencia las mayorías populares y persigue de manera homicida cualquier pensamiento que exprese y defienda los principios de igualdad, democracia, justicia o dignidad humana.

 

La Hegemonía Liberal se dio entre 1930 y 1946. Inició en 1930 cuando fue elegido un presidente Liberal: Enrique Olaya Herrera, luego de 46 años de Hegemonía Conservadora. Durante la Hegemonía Liberal Colombia se modernizó, hubo logros sociales, pero también inició de nuevo la violencia entre liberales y conservadores. Al calor de las huelgas y las luchas populares, en 1930 se constituyó el Partido Comunista (PC), el cual fue declarado ilegal durante el gobierno de Enrique Olaya Herrera (1930-1934). El gobierno de Alfonso López Pumarejo lo legalizó y pactó alianzas con los dirigentes comunistas para impulsar las reformas liberales y cambiar la Constitución en 1936.

 

La lentitud de los cambios sociales del presidente Olaya Herrera hizo que un grupo de políticos liberales le retiraran su apoyo en octubre de 1933. De esta manera nació la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (Unir), liderada por Jorge Eliécer Gaitán y Carlos Arango Vélez. En 1934 se efectuaron elecciones para Presidente para el periodo 1934-1938; el número de votantes fue de 942.209. El Partido Conservador decidió no participar en la elección. El candidato liberal obtuvo el 99,6 por ciento del voto a su favor; el Partido Liberal se encontraba en una cómoda situación desde el gobierno nacional y con mayorías en el Congreso, lo cual le permitió emprender una fuerte campaña en favor del empresario y su Jefe único Alfonso López Pumarejo. El marginal y recientemente fundado Partido Comunista presentó la candidatura simbólica del líder indígena Eutiquio Timoté, sólo obtuvo el 0,4 por ciento del total de votos.

 

En 1934 la candidatura de izquierda liderada por Jorge Eliécer Gaitán apenas alcanzó 0,5 por ciento del total; en tanto, la abstención fue de 39 por ciento respecto al potencial de votantes. El intento de quebrar el bipartidismo fracasó, a pesar de los esfuerzos en la búsqueda del apoyo obrero y campesino adelantado por Gaitán, quien mantuvo una posición de respaldo y asesoría a estos grupos en sus huelgas y luchas por la tierra. Gaitán liquidó su movimiento hacia 1935, luego del fracaso electoral, reincorporándose a las huestes del partido liberal.

 

El asesinato de Gaitán, en 1948, como medida preventiva ante su posible conquista de la Presidencia de la República, marcó el inicio de la reedición de la barbarie de la oligarquía nacional en contra de los sectores populares que se prolongó hasta la década de 1960: 300.000 asesinatos políticos y cerca de dos millones de campesinos desplazados por la violencia, en un país con una población ligeramente superior a los 11 millones de habitantes. Liberales y conservadores apoyaron el golpe militar que el 13 de junio de 1953 llevó al poder al general Rojas Pinilla. En menos de un año se desmontó la guerrilla liberal y el Partido Comunista, la única fuerza de izquierda con alguna organización, fue de nuevo declarado ilegal. Tras el derrocamiento de Rojas, en 1957, la oligarquía instaló el Frente Nacional que excluía del gobierno a quien no fuera liberal o conservador, institución que permaneció hasta 1974.

 

El desmonte del Frente Nacional favoreció a la izquierda con vocación electoral. Sólo a partir de 1972 el establecimiento permitió la participación de terceros partidos, diferentes al liberal y al conservador. A partir de este año es que puede hablarse de un sistema político de competencia abierta entre partidos; no obstante, estas organizaciones poco difieren en sus ideologías, intereses de clase y plataformas políticas, al igual que por sus raíces históricas.

 

En los años 1970, las localidades territoriales donde la votación comenzó a favorecer a los grupos radicales tenían lugar en zonas periféricas, en regiones de colonización, en los antiguos territorios nacionales y en los viejos baluartes comunistas. En respuesta, dentro de la cultura política colombiana, los grupos hegemónicos desataron una ideología anticomunista que legitima su asesinato y exclusión; a esta campaña sistémica de intolerancia y autoritarismo, han contribuido la jerarquía de la iglesia católica, los nuevos movimientos evangelistas y cristianos que florecen silvestremente en las zonas de control paramilitar, los medios de comunicación y la propaganda estatal. La última etapa del conflicto social colombiano, entre 1964 y 2016, dejó como saldo 8,5 millones de víctimas y el despojo de la propiedad y usufructo de más de 6 millones de hectáreas a familias rurales campesinas.

 

El contubernio entre espada y cruz, esto es, grandes empresarios, el partido del clero, los diversos grupos religiosos e iglesias evangélicas, paramilitares y partidos de la extrema derecha, se mantiene indisoluble desde la invasión española y la Colonia. Esta asociación fue definitiva en el triunfo del No en el plebiscito de octubre de 20163. Ahora, en 2018, las iglesias protestantes y cristianas han dado su apoyo irrestricto al candidato presidencial de la extrema derecha Iván Duque, del Centro democrático. La candidata Viviane Morales, proveniente de la Iglesia Casa sobre la Roca, arrió sus banderas y se adhirió al proyecto de la extrema derecha4. El candidato del Centro Democrático también recibió el respaldo del movimiento político de la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, la cual es considerada una de las más poderosas del país; con esta adhesión y su organización política “Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (Mira)”, que en las pasadas elecciones a Congreso logró más de 500.000 votos, la campaña a la presidencia de Iván Duque ya tiene la mayoría de votos de las comunidades cristianas del país (pues, también se sumó Colombia Justa-Libres, el naciente partido que en las pasadas elecciones sorprendió con poco más de 400.000 votos).

 

Los ligeros avances modernizantes (derechos humanos, como por ejemplo el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos y de igualdad de géneros e identidad sexual), democráticos y de paz están en riesgo. Los tiempos oscurantistas y de lucha violenta de clases, partidista y religiosa renacen con furia. Frente a estas mentalidades tradicionales, las políticas públicas de ciencia y la tecnología moderna agonizan, antes de haber arraigado en el país. Estas iglesias cristianas y la extrema derecha prometen “trabajar por la restauración moral de Colombia”.

 

El informe anual sobre la situación de los derechos humanos en Colombia, elaborado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudah), presentado en marzo de 2018, señala que en 2017 se registraron 441 ataques en contra de organizaciones sociales defensoras del proceso de paz y de los derechos humanos, incluyendo 121 asesinatos. Las regiones con mayor número de asesinatos fueron Antioquia (13) y Cauca (11). El 62 por ciento de los asesinatos ocurrieron en zonas rurales, el 24 por ciento en ciudades cercanas a las anteriores zonas de conflicto y el 14 por ciento en las ciudades principales. Adicionalmente, en 2017, 1.500 campesinos fueron desplazados forzosamente. Un nuevo ciclo político de conflicto armado, violencia y exclusión alza su tenebroso vuelo sobre la historia del país. Así lo prometen los dos candidatos de la extrema derecha, Duque y Vargas Lleras: “hacer trizas los acuerdos de paz entre el Gobierno y la insurgencia”.

 

El pasado 10 de mayo de 2018, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas realizó la evaluación de derechos humanos a Colombia (la tercera que enfrenta el Estado colombiano en su historia). En total, intervinieron 95 países de los 193 que hacen parte del Comité de Derechos Humanos. Cada interviniente hizo sus recomendaciones sobre cuáles son los temas que, en su opinión, deben mejorar. Sin duda alguna, el más mencionado fue el que tiene que ver con las amenazas y asesinatos de líderes sociales, defensores de derechos humanos y reclamantes de tierras. Pero también fue usual escuchar discursos sobre la importancia de que el país refuerce sus políticas para eliminar el reclutamiento infantil; proteger los derechos de los niños y mujeres, garantizar que los altos niveles de impunidad disminuyan de inmediato; y la necesidad, casi urgente, de que se firme el protocolo facultativo a la Convención contra la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.

 

En 2017 fueron asesinadas en todo el país 10.870 personas, 9.929 fueron hombres y 941 mujeres. En 2018 caen asesinadas mil personas en promedio cada mes, el departamento más violento es el Valle del Cauca, seguido de Antioquia, Atlántico, Norte de Santander y Cauca; entre las ciudades, las más violentas, en lo que va de 2018, son Cali, Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Montería, Santa Marta, Valledupar y Sincelejo. Colombia sigue siendo uno de los países más violentos del mundo debido al conflicto armado interno, a las bandas criminales, el narcotráfico y a casos asociados con la violencia intrafamiliar y la intolerancia interpersonal.

 

El gráfico 1 ilustra los ciclos de violencia en la historia nacional durante el último siglo, acompañado de los porcentajes de votación por la izquierda y del abstencionismo. Pese a todo, durante el último medio siglo los movimientos y partidos de izquierda ganan presencia en las principales ciudades y se constituyen como fuerza política alternativa. Sin embargo, no han podido romper el techo de cristal del 25 por ciento de cooptación de la votación efectiva, ni derrotar la abstención que en promedio representa un 54 por ciento durante la historia de las elecciones directas en el país. La violencia de clases, partidista y religiosa, afecta principalmente a los proyectos democráticos de las organizaciones de izquierda.

 

gra 1 p6

 

 

 

La abstención es, sin embargo estructural, se mantiene incólume a pesar de los vaivenes temporales de la política y los indicadores socioeconómicos, fenómeno no sólo explicable por la apatía o la ignorancia política, sino también por el histórico monopolio de los partidos del establecimiento, la corrupción en el sistema electoral (“el pueblo vota hasta las cinco de la tarde, después lo hacen los grupos de poder que controlan la Registraduría”); también es cierto que la clase trabajadora y las comunidades populares odian al Estado o éste le resulta indiferente, ya que física, financiera y por voluntad política, intereses y corrupción, es incapaz de satisfacer las necesidades y las demandas participativas, económicas, sociales y ambientales de dichas clases y grupos.

 

En efecto, para las elecciones presidenciales del año 2006, dos fuerzas de izquierda se unieron, el PDI y la Alianza Democrática (AD), dando nacimiento al Polo Democrático Alternativo (PDA). El candidato de la izquierda, Carlos Gaviria Díaz (1937-2015), alcanzó más de 2,6 millones de votos, esto es, 22,5 por ciento del total. La abstención, por su parte, se mantuvo en 55 por ciento; por tanto, el triunfo del candidato de la extrema derecha, Álvaro Uribe, fue precario, no llegó al 30 por ciento del censo electoral. En las elecciones presidenciales de 2010, el candidato del Polo Democrático concentró el 9,2 de la votación en la primera vuelta; la abstención alcanzó el 51 por ciento. En 2014, la izquierda, con Clara López Obregón como candidata del Polo Democrático, obtuvo en la primera vuelta el 15,3 por ciento del caudal electoral; la abstención fue del 52 por ciento. Para las elecciones del Congreso de 2018, los partidos de izquierda obtuvieron el 7,1 por ciento del total de votos y la abstención promedio (entre Senado y Cámara) representó 52,7.

 

La historia política y económica del país muestra que las tres últimas generaciones no han conocido modificación alguna de las condiciones de desigualdad o iniquidad socioeconómica (Gráfico 2).

 

gra 2 p7

 

 

 

El modelo rentista y extractivo no genera empleo ni en la cantidad requerida ni con la calidad que dignifique el trabajo humano. La pobreza por ingresos disminuyó en 50 puntos porcentuales entre 1960 y 2018, sustentado en el sistema político asistencialista y de control clientelista, con privilegio de subsidiar el consumo de masas improductivo en lugar de fortalecer la autonomía, autogestión, capacidad productiva y sustentable de la población.

 

Ante esta realidad, los partidos de izquierda tienen el reto de convertirse en una verdadera fuerza política, económica y social de nuevo tipo, defensora de los derechos humanos y representante de los intereses y necesidades de la clase trabajadora y demás sectores excluidos, en promover el poder popular y aupar de manera sinérgica, consciente y democrática el movimiento y las luchas sociales; de lo contrario, se reduce a una simple maquinaria parlamentaria y electoral, símil de los tradicionales partidos del establecimiento

 

Potencial electoral 2018

 

La población habilitada para los comicios electorales 2018 suma 36,2 millones de connacionales: 51,7 por ciento mujeres y 48,3 hombres. Representan el 75 por ciento de la población total del país. El Distrito Capital de Bogotá y dos regiones (Central y Caribe) concentran el 61,55 del potencial electoral (ver Mapa 1).

 

mapa 1 p8

 

 

 

Por rangos de edad, el potencial de población votante se concentra en el intervalo de 26 a 64 años, representa el 71 por ciento del total. En el rango de 18 a 25 años se ubica el 17 por ciento de los posibles votantes (Gráfico 3). Para las elecciones presidenciales de 2018, 1,3 millones ‘primivotantes’ están habilitados para acudir a las urnas, representan 3,6 del potencial electoral. Estos jóvenes que por primera vez podrán votar en las presidenciales, subconjunto de los menores de 25 años, quienes en su mayoría no pertenecen a un partido político y se mueven por el voto de opinión, constituyen un sector poblacional decisivo para elegir la fórmula ganadora. Si bien los jóvenes son prolíficos al momento de opinar en las redes sociales, su respaldo no se traduce necesariamente en votos. Éstos poco ejercen su derecho al voto; son los colombianos mayores de 40 años quienes más lo hacen.

 

gra3 p7

 

 

Siguiendo la tradición política nacional, la masa de votantes y las maquinarias políticas se manifestaron en los comicios de marzo de 2018 para elegir las 102 curules para Senado y los 166 escaños para la Cámara de Representantes. La hegemonía de los partidos tradicionales no se modificó (los triunfadores fueron los partidos: Centro Democrático y Cambio Radical –expresión de la extrema derecha–, el conservador y el liberal); sumado a las expresiones políticas de los grupos e iglesias cristianas y evangélicas, concentran tres cuartas partes de las curules. La persistencia de la distribución geográfica del voto tradicional también quedó bien demostrado. En efecto, el carácter local o regional de la distribución de los fortines partidistas se refleja en los resultados de las elecciones de Congreso en marzo de 2018 (Mapa 2).

 

mapa 2 p8

 

Condiciones materiales de vida y relaciones sociales de producción

El orden lógico de las clases de derechos humanos difiere del orden histórico de la conquista por la humanidad de las condiciones indispensables para garantizar la dignidad humana y hacer posible que las personas vivan en un entorno de libertad, democracia, justicia y paz. Sin garantizar los derechos sociales, económicos y culturales, difícilmente pueden ejercerse con independencia, madurez y conciencia los derechos civiles y políticos.

 

En Colombia, la población en edad de trabajar (PET) está constituida por las personas de 12 años y más en las zonas urbanas y 10 años y más en las zonas rurales. La PET se divide en población económicamente activa y población económicamente inactiva. De los 48,3 millones de nacionales en 2018, el 80,2 por ciento se encuentra en edad de trabajar. De los 38,7 millones de personas que conforman la PET (2,5 millones más que la cifra del potencial electoral), el 37,1 por ciento es población económicamente inactiva (14,4 millones) y 62,9 es población económicamente activa (24,4 millones). La población económicamente inactiva (PEI) comprende a todas las personas en edad de trabajar que no participan en la producción de bienes y servicios (ver infograma).

 

Infograma p9

 

 

La población económicamente activa (PEA), también llamada fuerza laboral, está conformada por las personas en edad de trabajar que laboran o están buscando empleo. En 2018, la PEA se divide en 90,6 por ciento ocupados (22,1 millones) y 9,4 desempleados (2,3 millones). En consecuencia, por cada ocupado se encuentra en condición de dependencia económica 1,2 personas.

 

En Colombia la mayoría de la fuerza de trabajo tiene un nivel educativo bajo. Tener un buen nivel educativo y de competencias es un requisito importante para encontrar empleo digno y contribuye al bienestar del trabajador y su familia. En Corea del Sur, por ejemplo, el 87 por ciento de los adultos de 25 a 64 años han terminado la educación media superior. El promedio de los países que pertenecen a la Ocde es de 74 por ciento. En Colombia, el 45,4 por ciento de la fuerza de trabajo no ha llegado a la educación media superior: 16 por ciento del total no cuenta con ningún nivel educativo; 33,7 por ciento solo ha cursado la primaria y 5,7 por ciento abandonó el sistema educativo en el grado de educación básica secundaria. Del total de la fuerza de trabajo en 2017, solo un poco más de una quinta parte había cursado la educación técnica o tecnológica (10,7%), universitaria (8%) o postgrado (3,6%).

 

A causa del atraso del aparato productivo colombiano y del bajo nivel educativo o pertinencia del conocimiento de la fuerza de trabajo se registra un desajuste entre la oferta y la demanda en el mercado laboral. Educarse no es garantía de encontrar un trabajo digno. El desajuste es un hecho que se manifiesta a través del desempleo y el subempleo. Este problema de desajuste tiene un carácter estructural que difícilmente puede ser resuelto únicamente por el sistema educativo; su solución involucra necesariamente la participación de otros sectores sociales (familias, empresas y gobierno). En Colombia, el 67,5 por ciento de los desempleados ha alcanzado los niveles de educación media superior (43,6%), técnica o tecnológica (13,8%), universitaria (8,4%) o postgrado (1,7%).

 

La mayoría de los trabajadores y empresas informales no lo hacen por elección, sino como consecuencia de la falta de oportunidades en la economía formal, y por carecer de otros medios de sustento. El empleo informal es más común entre los más vulnerables de la sociedad. En Colombia, la mitad de la clase trabajadora genera sus ingresos para vivir –él y su familia– bajo condiciones de informalidad (Gráfico 4).

 

gra4 p10

 

 

Esto es, uno de cada dos trabajadores vive del “rebusque diario”, por tanto difícilmente puede mejorar su nivel educativo o competencias y contar con oportunidades o tiempo para participar en organizaciones de la clase trabajadora o realizar actividades políticas. Para el Dane, las características que permiten precisar la definición de empleo informal son:

 

• Los empleados particulares y los obreros que laboran en establecimientos, negocios o empresas que ocupen hasta cinco personas en todas sus agencias y sucursales, incluyendo al patrono y/o socio;
• Los trabajadores familiares sin remuneración;
• Los trabajadores sin remuneración en empresas o negocios de otros hogares;
• Los empleados domésticos;
• Los jornaleros o peones;
• Los trabajadores por cuenta propia que laboran en establecimientos hasta cinco personas, excepto los independientes profesionales;
• Los patrones o empleadores en empresas de cinco trabajadores o menos;
• Quienes no cuentan con contrato laboral ni están afiliados al sistema de seguridad social.



En el total nacional, el obrero, el empleado particular y el trabajador por cuenta propia son las posiciones ocupacionales que tienen mayor participación en la estructura ocupacional: 82,6 por ciento. La posición ocupacional es la ubicación que la persona adquiere en el ejercicio de su trabajo (Gráfico 5).

 

gra 5 p10

 

 

 


Durante el último siglo, la matriz productiva colombiana ha registrado profundos cambios estructurales. En particular, el sector real de la economía (agropecuario e industrial perdió participación significativa en el PIB: a principios del siglo XX contribuía con el 70 por ciento de la producción nacional, en la década de 1960 se redujo al 50 y en los años 1990 cae por debajo del 30 y en 2017 sólo contribuyó con el 17,2 por ciento. La crisis del sector agropecuario y la desindustrialización que registra el país desde la década de 1970 ha dado paso a un modelo de desarrollo extractivo (principalmente en la explotación minera y de hidrocarburos), rentista, tercerizado, con una participación mayor del Estado en actividades improductivas, burocráticas, militaristas y con monopolio en la generación de servicios domiciliares, con amplia incidencia del comercio, el transporte y la especulación inmobiliaria. En particular, en los últimos 50 años la matriz productiva colombiana entró de lleno en el proceso de financiariación del capitalismo mundial, esto es, el control del trabajo productivo y el comando de la economía por parte del capital especulativo financiero (Gráfico 6).

 

gra 6 p10

 

 

El desplome del sector productivo real en la última centuria ha ido en paralelo del descontrolado y caótico proceso de urbanización, de grandes ciudades con amplios cinturones de miseria, en unión de las profundas transformaciones en la estructura laboral. Cuatro de cada cinco personas habitan en centros urbanos. Dos terceras partes de la población ocupada labora en las ramas económicas de la construcción, el comercio, hoteles y restaurantes, el transporte y los servicios comunales, sociales y personales; en su mayoría actividades de alta informalidad, inestabilidad y precariedad laboral, caracterizadas por insuficientes ingresos, ausencia de conciencia de clase, individualismo y baja iniciativa organizativa (sólo el 4% de la clase trabajadora hace parte de una organización sindical). En la rama de la “agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca” labora el 17,1 por ciento de la fuerza laboral ocupada. La “explotación de Minas y canteras” ocupa únicamente el 0,9 por ciento de los trabajadores, similar a la intermediación financiera que genera solamente el 1,3 por ciento de los puestos de trabajo en el país. El rentismo generado por la explotación de los recursos naturales y energéticos, más la especulación financiera, soportan la economía nacional pero son poco generadoras de empleo (Gráfico 7).

 

gra 7 p11

 

 

El desarrollo desigual y combinado que caracteriza a Colombia se refleja en una dinámica regional, poblacional y cultural determinada por tres condiciones históricas y velocidades temporales: premoderna, moderna y post-moderna globalizada. Esta última se concentra principalmente en los grandes centros regionales y en el Distrito Capital de Bogotá. En particular, las principales empresas, centros de negocios, decisiones financieras y poder político se encuentran fusionadas en la Región Central y en Bogotá, Distrito Capital; en estas dos unidades geográficas y político administrativas se genera las dos terceras partes de la producción nacional (Mapa 3).

 

mapa 3 p11

 

 

En 2018, las zonas rurales del país todavía están habitadas por el 20 por ciento de la población. A partir de la década de 1980, la estructura agraria se ordenó de manera cuatrimodal por los siguientes modos de producción y tipos de fincas: i) latifundios ganaderos, ii) agro-comerciales, iii) cafeteras, iv) minifundio. A esta estructura le corresponden las siguientes clases sociales y fracciones de clase: i) oligarquía terrateniente, ii) burguesía agro comercial, iii) clase media rural cafetera, iv) campesinado pobre, semiproletario y étnico (indígenas y afros). Esta estructura tiene una relación directa con el carácter geográfico de la distribución de los fortines partidistas.

 

La base material de vida y el poder político se retroalimentan por dos condiciones específicas: la concentración del poder económico y político, de una parte, y por la precariedad, estratificación, informalidad, desorganización y exclusión del mundo laboral. Estas condiciones de vida material y de relaciones sociales de producción condicionan, a la vez, la cultura política del pueblo colombiano.

Cultura política

 

La cultura política se define como el patrón de actitudes y orientaciones individuales predominantes frente a la política y acerca del papel de las personas en el sistema político.

 

La Encuesta de cultura política que realiza el Dane desde el 2007, indaga sobre la percepción que tienen los connacionales sobre su entorno político. Explora el conocimiento frente al concepto de democracia, los mecanismos y espacios de participación ciudadana y la percepción de utilidad que estos representan. También se exploran temas relacionados con el comportamiento electoral, la percepción frente a los partidos políticos y la confianza en las instituciones.

 

La Encuesta de cultura política busca generar información estadística estratégica que permite caracterizar aspectos de la cultura política colombiana, basados en las percepciones y prácticas que sobre el entorno político tienen las personas de 18 años y más que residen en las cabeceras municipales del territorio nacional. La encuesta tiene una periodicidad bienal y una cobertura nacional; cuenta con representatividad geográfica para cinco regiones: Bogotá, Caribe, Oriental, Central y Pacífica. El periodo de recolección fue abril-mayo de 2017. El tamaño de la muestra es el siguiente: 104 cabeceras municipales, 1.286 segmentos; 27.841 personas de 18 años y más; 12.387 hogares.

 

En 2017, el 74,5 por ciento de las personas de 18 años y más afirmó asistir a reuniones de iglesias, organizaciones o grupos religiosos, el 13,5 a Juntas de Acción Comunal y demás organismos de acción comunal y el 11,7 a reuniones de Asociaciones, grupos, clubes o colectivos recreativos, deportivos, artísticos o culturales.

 

El mecanismo de participación más conocido, o del cual las personas de 18 años y más han oído hablar mayormente en 2017, es el plebiscito (80,0%); en segundo lugar el referendo aprobatorio o derogatorio (63,1%); seguido por la revocatoria de mandato (55,8%) y la consulta popular (48,7%).

 

Con relación a los espacios de participación ciudadana, en 2017 las personas de 18 años y más afirmaron conocer o haber escuchado hablar de las veedurías ciudadanas (36,6%), audiencias y consultas públicas (32,6%), los comités de desarrollo y control social en salud y servicios públicos (25,4%) y Comités de participación comunitaria en salud (24,0%).

 

En 2017, el instrumento de protección de derechos que más conocen o del que más han escuchado hablar las personas de 18 años y más, es la acción de tutela (87,4%), el segundo es el derecho de petición (81,7%), el tercero la acción popular (44,4%) y el cuarto es la acción de cumplimiento (26,0%).

 

Con respecto a lo que las personas de 18 años y más consideran que un país debe tener para que sea democrático, en 2017 el 82,6 por ciento respondió que deben existir autoridades locales, municipales y departamentales elegidas por voto popular, elecciones periódicas de los gobernantes (81,9%), mecanismos para que los ciudadanos participen en la gestión pública (80,4%) y sistema judicial (77,6%).

 

Al preguntarle a estas personas qué tan democrática consideran que es Colombia, en 2017 el 29,3 por ciento considera que es un país democrático; medianamente democrático el 55,6 y no democrático el 15,1 restante. Por regiones, se observa que el 40,3 por ciento de las personas de 18 años y más de la región Caribe consideran que este es un país democrático, en la región Central el 34,2, en la Oriental el 29,1, en la Pacífica el 26,0 y en Bogotá el 16,3 por ciento. Al indagar por la satisfacción con la forma en que la democracia funciona en Colombia, el 11,5 por ciento de las personas de 18 años y más afirma estar muy satisfecho y el 49,9 muy insatisfecho. Al revisar por regiones se observa que el 18,0 por ciento de las personas de 18 años y más de la región Caribe están muy satisfechos con la forma en que funciona la democracia en Colombia, seguida por la Oriental 12,2, Central 10,1, Región Pacífica 10,0 y Bogotá 7,9 por ciento.

 

De las instituciones o actores en las que los encuestados no confían, se encuentran los partidos o movimientos políticos 61,6 por ciento, el Congreso de la República 51,7, Jueces y Magistrados 45,8, la Presidencia de la República 45,0, la Policía 44,3, la Asamblea departamental 43,2, los Concejos municipales/distritales 43,0, la Contraloría (nacional, departamental y municipal) 39,8, la Procuraduría General de la Nación 39,6, la Alcaldía Municipal/Distrital 35,0, la Fiscalía General de la Nación 34,1, la Gobernación 30,1, la Defensoría del Pueblo 28,6, las Fuerzas Militares (Ejército, Armada y Fuerza Aérea) 26,2 y la Registraduría Nacional del Estado Civil 25,9 por ciento.

 

Sobre la intención de voto, en 2017 el 59,2 por ciento de las personas de 18 años y más afirmó que siempre vota cuando hay elecciones en el país, el 24,7 a veces vota y el 16,1 nunca vota. Las mujeres votan más que los hombres: 60 por ciento y 58,3, respectivamente (Gráfico 8).

 

gra 8 p12

 

 

Por rangos de edad, los que más votan son las personas de 41 a 64 años (57,6%), siempre votan cuando hay elecciones (Gráfico 9).

 

gra 9 p12

 

Por regiones, las grandes metrópolis como Bogotá registran menor intención de voto (20% nunca vota cuando hay elecciones). Las regiones Caribe y Oriental sobresalen porque dos de cada tres ciudadanos siempre vota (Gráfico 10).

 

gra 10 p13

 

Únicamente el 28,7 por ciento afirmó no haber votado en las elecciones para alcaldes, gobernadores, asambleas departamentales, concejos municipales y juntas administradoras locales de octubre de 2015. Las principales razones para tal comportamiento es porque consideran que los políticos son corruptos (46,2%), porque los candidatos prometen y no cumplen (44,6%) y por desinterés (43,3%).

 

El 64,9 por ciento de personas de 18 años y más, según el grado de importancia que tienen la elección de Presidencia de la República, expresó que “es muy importante”. En Bogotá, esta elección sólo es importante para el 56,1 por ciento de la población mayor de 18 años; la valoración más alta corresponde a la región Caribe con el 76,4 por ciento.

 

Para 2017, sólo el 15,7 por ciento de las personas de 18 años y más consideró que el proceso de conteo de votos es transparente. Por regiones, el Caribe registra el mayor nivel de confianza en el sistema electoral. Bogotá, Distrito Capital y las regiones Central y Oriental son más escépticas, están por debajo del promedio nacional en la valoración positiva del proceso de conteo de votos (Gráfico 11).

 

gra 11 p13

 

 

Únicamente uno de cada diez colombianos se identifica con alguno de los partidos políticos activos en el país. Si bien, el 82,4 por ciento de las personas de 18 años y más está totalmente de acuerdo con la afirmación “a los políticos les interesan los votos y no las necesidades de la gente”; el 57,8 por ciento está totalmente de acuerdo con la afirmación “votar en las elecciones es útil para generar cambios positivos en el futuro del país” y el 44,1 por ciento está totalmente de acuerdo con la afirmación “votar es la única forma de influir en el gobierno”.

 

Por debajo de los 40 años, los connacionales no tienen simpatías o identificaciones con alguno de los partidos políticos. La mayor identificación con algún partido o movimiento político se registra en los mayores de 64 años. Esta situación refleja un cambio en las tradiciones partidistas entre generaciones (Gráfico 12).

 

gra 12 p14

Por regiones, la población de la capital del país es la que menos se identifica con un partido o movimiento político. A mayor tamaño de las ciudades el voto independiente es más importante. La región con mayor adscripción a partidos o movimientos políticos es la Oriental, con el 14 por ciento (Gráfico 13).

 

gra 13 p14

 

Con relación a la posición ideológica, se les solicitó a los encuestados ubicarse en una escala ideológica de 1 a 10, de izquierda a derecha. Agrupando la escala, el 12,0 por ciento de las personas de 18 años y más afirma ser de izquierda (1-4), el 42,6 de centro (5-6) y el 20,7 de derecha (7-10). Los hombres tienden a ser más de izquierda que las mujeres; estas simpatizan más con las ideas de derecha. Por el centro, que es la mayoría, comparten por igual hombres y mujeres en su posición ideológica (43%). Uno de cada cuatro, hombre o mujer, no tiene posición política alguna (Gráfico 14).

 

gra 14 p14

 

 

Por rangos de edad, la simpatía con las plataformas o programas de la izquierda registra un valor mayor al promedio nacional en las personas con edades entre 18 y 40 años. La posición ideológica de derecha presenta un grado superior en los mayores de 64 años (Gráfico 15).

 

gra 15 p15

 

Finalmente, por regiones es Bogotá Distrito Capital la que más concentra ciudadanos con clara simpatía por las ideas de izquierda. De hecho, durante varios períodos ha elegido candidatos de los partidos de tal perfil. La región Oriental es lo opuesto a la capital del país, allí se concentra la mayoría relativa que mantienen una identificación ideológica con las doctrinas políticas de la derecha (Gráfico 16).

 

gra 16 p15

 

2018: ¿Continuidad o cambio?

 

El reto que tienen ante sí las fuerzas que sueñan con un cambio estructural en el país no es menor: romper la historia –lo cual demanda más que voluntad– y, en contra de las circunstancias materiales de vida, económicas, productivas y sociales que caracterizan al país, lograr que las mayorías sociales de apáticos, indecisos, indiferentes, godos, conformistas, prevenidos, desinformados, opten por todo aquello que hasta ahora han desechado.

 

La información relacionada permite proyectar que la continuidad tiene todo a su favor para seguir al frente de la sociedad colombiana: la estructura económica, laboral, política y social en general, con su expresión en la conciencia política de la población, así permite preverlo. Pero, asimismo, se debe tomar en cuenta a la maquinaria estatal, con su gran engranaje clientelista de cientos de miles de empleados y trabajadores amarrados al poder del jefe –trabajadores, miles de ellos contratados a término definido–, temerosos de que los desbanquen en cualquier momento, además de otros muchos, estos sí contratados a término indefinido, que por obra de la rutina y la comodidad terminan sellando su mente con un pensamiento de mejor así…, mejor malo conocido que bueno por conocer.

 

Estamos ante un reto nada sencillo, mucho más cuando factores como el trabajo informal, el rebusque por cuenta propia, el desempleo, el narcotráfico y toda su mentalidad de individualismo consumista, han terminado por consolidar entre nosotros una estructura social que está altamente atomizada en lo organizativo, sin confianza en los procesos colectivos, incrédula ante la capacidad de los procesos sociales.

 

En medio de todo ello, son positivas las energías que va despertando la campaña liderada por Petro, pues, en medio de ello, puede leerse que la masacre de varias décadas consumada por el poder no logró arrasar con la esperanza.

 

Pero para que la misma sea efectiva, para que este momento de reencuentros no se pierda en la adoración de un caudillo –aprendiendo de la historia nuestra e internacional–, hay que pasar a darle cuerpo a un proceso colectivo donde todos aquellos sectores que ahora depositan su anhelo en un tercero encuentren un espacio y unos procesos para delinear entre el conjunto los objetivos por disputar, las formas de hacerlo, los territorios por enraizar, etcétera.

 

Sólo así, en medio de una coyuntura colectiva, podrá (re)iniciarse el recorrido de un camino transitado en distintos momentos de nuestra historia reciente, recorrido que en este caso tiene que ver con recuperar para la política a las mayorías de abstencionistas, incrédulos, indiferentes, indecisos, confundidos, godos. La encuesta del Dane permite ratificarlo: en Colombia, para sus pobladores, existe una democracia maltrecha, deforme, donde ni partidos ni instituciones son de fiar.

 

Bueno, avanzar hacia esa otra democracia, que sí es posible, requiere mucho más que participación electoral, y mucho más que caudillos. Construir, abrir, potenciar, fortalecer cientos, miles de espacios para la participación directa y decisiva de las mayorías, para que ellas mismas construyan sus plataformas de lucha y vayan concretándolas en el día día. Hay que abrir espacios de todo tipo para compartir entre todos/as, para politizar, para que perdamos el miedo ante la violenta criminalidad del establecimiento, pero también ante lo que habremos de cimentar y levantar, como nueva posibilidad para la vida, en justicia y dignidad. Esto es parte del reto que ahora se ve más viable y necesario de encarar.

 

No es sencillo pero tampoco imposible. Es necesario, como lo es que tengamos en mente la necesidad de otra economía, otro Estado y otros relacionamientos sociales y políticos para –por esa vía– quebrar parte de la estructura de dominación reinante entre nosotros; como es necesario, también, erradicar los carteles políticos, las mafias y sus mecanismos de control y sometimiento social, de los cuales también se vale el establecimiento para profundizar su dominio y su sometimiento.

 

¿Sencillo? ¿Obra de un gobierno? ¿Realización posible sin revolución? La trilogía de estas preguntas tiene un mismo no como respuesta y un triple sí como quimera, pues no es sencillo ni será obra de un solo gobierno ni será factible sin revolución. Todo un cambio estructural, de base, cultural, tenemos ante nosotros, con otra democracia, que sí es posible para que surja otra cultura de la política, vía indispensable para que los gobiernos del futuro sí sean de la gente y para la gente.

 

Para orientarnos hacia estas metas, nos sirve la lectura histórica aquí realizada, cruzada con la información procesada por el Dane y la misma lectura de la realidad que hoy estamos viviendo.

 

 

1. Sarmiento, Libardo. Ontología Humana Crítica. Ediciones Desde Abajo, Bogotá, 2016, capítulo IV.

2.  Pinzón de Lewin, Patricia. Pueblos, regiones y partidos. Ediciones Uniandes-Cerec, Bogotá, 1989.

3. El objetivo de esta consulta era que la ciudadanía expresara su aprobación o rechazo a los acuerdos que se firmaron entre el gobierno y las FARC en La Habana.

4.   Esta iglesia afirma poseer en privilegio “la mente de Cristo” y proclama entre sus fundamentos: “Creemos en el mundo espiritual formado por el cielo y el infierno; en la existencia de los ángeles buenos y malos, y en la de Satanás como jefe de los últimos”.

El exgerente de campaña de Santos ingresa en prisión provisional por el caso Odebrecht

Roberto Prieto está acusado de recibir sobornos de la constructura brasileña que le habrían servido para "tapar huecos" durante la carrera presidencial

El que fuera gerente de las dos últimas campañas presidenciales de Juan Manuel Santos, Roberto Prieto, ha sido enviado a prisión provisional la mañana del martes por el escándalo de los sobornos de Odebrecht. El juez acepta las acusaciones de la Fiscalía de Colombia por falso testimonio, tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito, entre otros delitos, por los contratos que firmó con la constructora brasileña. "Se torna necesario disponer una medida de aseguramiento para salvaguardar el proceso en su contra", dijo el magistrado en la audiencia.


“El indiciado tenía como modus operandi pedir dinero a empresas y personas diciendo que era requerido para ‘tapar huecos’ de las campañas políticas de Juan Manuel Santos”, ha declarado la fiscal del caso. Prieto, según la sentencia, recibió dinero (unos 230.000 dólares) de una de las empresas con las que Odebrecht hizo negocios en Colombia para construir la Ruta del Sol III, una de las mayores infraestructuras viales del país.


Parte de los sobornos que recibía el acusado los consiguió con contratos falsos y gracias a la posición de poder que ejercía alegando que era el responsable de las campañas electorales con las que el actual mandatario colombiano llegó al poder en 2010 y fue reelegido en 2014, según el juez.


En julio de 2017, la Fiscalía confirmó pagos de Odebrecht a las campañas tanto de Santos como de Óscar Iván Zuluaga, su adversario electoral. La investigación ya comprobó en marzo de ese año que la constructora había firmado un contrato en febrero de 2014 con la sociedad panameña Paddington, vinculada a la empresa colombiana Sancho BBDO, por un millón de dólares, para realizar una encuesta de opinión en las principales ciudades de Colombia. “Esta contribución habría sido efectuada, según los directivos de Odebrecht, con el fin de lograr una aproximación con el Gobierno del presidente Santos”, aseguró entonces este organismo.


El propio Prieto, en una entrevista con Blu Radio reconoció esta financiación ilegal. Ocurrió en la primera campaña, en 2010, cuando la compañía brasileña, investigada por tejer una amplia red de sobornos en América Latina, pagó los carteles del actual presidente de Colombia. “Yo ordené los afiches operativamente con plata de Odebrecht. Es una realidad. Eso fue una operación irregular”, aseguró. La ley electoral colombiana prohíbe aceptar fondos de una empresa extranjera.
En aquel momento, el exgerente exculpó a Santos. Tras las declaraciones de Prieto, el presidente colombiano difundió una declaración institucional a través de Twitter en la que condenó esa financiación, pero no la negó. El mandatario aseguró que no estaba al tanto de los pagos y pidió que se investigara y sancionara a los responsables de esas irregularidades. “Frente a la valoración de que hubo recursos no registrados en mi campaña de 2010, quiero expresar mi absoluto rechazo y condena frente a ese hecho”.


“Lamento profundamente y pido excusas a los colombianos por este hecho bochornoso, que nunca, nunca ha debido suceder y del que me acabo de enterar. No autoricé ni tuve conocimiento de esas gestiones, las cuales se hicieron en directa violación de las normas éticas y de control que exigí se impusieran en la campaña”, concluyó.

Bogotá 29 MAY 2018 - 13:29 COT

Publicado enColombia