Wilbur Ross en una reunión; en primer plano, Donald Trump

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, “desvió erróneamente o directamente robó” a socios de negocios 120 millones de dólares, de acuerdo con un reportaje con base en 21 testimonios que publica la revista Forbes y en el cual se le considera “uno de los mayores estafadores en la historia del país”.


El reporte de Forbes comienza relatando que una demanda multimillonaria ha estado avanzando por el sistema de Cortes del estado de Nueva York en los últimos tres años, enfrentando a un gerente de fondos de capital privado, David Storper, contra su antiguo jefe, Wilbur Ross, con quien trabajó por más de una década.


Según el alegato de Storper, en la firma WL Ross & Co el ahora secretario de Comercio robó sus intereses en un fondo de capital privado, los transfirió a sí mismo y trató de encubrir la operación con “papeleo falso”.
Dos semanas atrás, justo antes del inicio del juicio en el que se jugaban cuatro millones, Ross y Storper llegaron a un acuerdo confidencial del que nada se conoce.


Es solo uno de los casos que recoge el reporte de Forbes, que habló con 21 conocidos de Ross a lo largo de varios meses. Del total de testimonios de los afectados, la suma total asciende a más de 120 millones de dólares en valor agregado.


Entre esos testimoni0os están los de tres exejecutivos de WL Ross quienes afirman que Ross y su firma cobraron al menos 48 millones de dólares en pagos erróneos o deshonestos y luego se embolsillaron el dinero. Una demanda judicial con este caso está activa, aunque Ross consideró “sin sustento” el caso en una declaración a la revista.


“Si al menos la mitad de las acusaciones son legítimas, el actual secretario de Comercio de Estados Unidos podría clasificar entre los mayores estafadores de la historia estadounidense”, señala Forbes.
“Es difícil imaginar la posibilidad de que un hombre como Ross, a quien Forbesestima una fortuna de unos 700 millones de dólares, pudiera robar unos pocos millones a uno de sus asociados en negocios”, refiere el reporte.


Muchas de las acusaciones recogidas en la investigación conforman un patrón, según la revista: muchos de los que trabajaron directamente con él afirman que Ross “erróneamente desvió o robó descaradamente unos millones aquí, unos millones allá, grandes cantidades no solo para él (…) En total, las alegaciones suman más de 120 millones de dólares”.


Otro de los grandes robos que se señalan a Ross es el de 43 millones de dólares provenientes de gastos regulatorios y reembolsos de la empresa matriz de WL Ross, Invesco, y que varios exempleados de la firma refieren que están relacionados con problemas ocurridos bajo la directiva del hoy alto funcionario del gobierno de EEUU.


WL Ross estaba cargando a empleados e inversionistas dinero que había perdido, según el testimonio de cinco exempleados.


Ross también habría sustraído dinero sirviendo en las juntas corporativas del portafolio de compañías de su firma. “Era como un niño en una tienda de dulces, lo afanaba todo”, dijo otro de sus exempleados.
Los testimonios de quienes trabajaron con él indican que se trata de un hombre “obsesionado con el dinero y desconectado de los hechos. “Empujaría los límites de la honradez y emplearía cualquier poder en sus manos para hacerse con capital”, dijo Asher Edelman, financista de Nueva York.


Uno de sus antiguos colegas fue más directo: “Es un mentiroso patológico”.

7 agosto 2018
(Tomado de Forbes. Traducción de Cubadebate)

Publicado enInternacional
Brasil y la muy previsible imprevisibilidad

El sábado 5 de agosto se agota el plazo para que los partidos políticos brasileños realicen sus convenciones, sellen sus alianzas e indiquen sus candidatos a las presidenciales de octubre. Y la verdad es que nadie tiene idea de qué ocurrirá.

Buena muestra de eso es la afirmación de Carlos Augusto Montenegro, quien desde hace casi medio siglo –desde 1971– preside uno de los más influyentes organismos encuestadores electorales, el Ibope, Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística.

Con semejante experiencia de prever resultados, Montenegro admite que la de 2018 será la elección ‘más difícil de la historia de Brasil’, según admitió al columnista Bernardo Melo Franco, del muy conservador diario O Globo, de Río de Janeiro.

A ejemplo de prácticamente todos los analistas políticos brasileños, él dice que nunca antes había visto ‘el elector tan frío y desmotivado’, faltando poco menos de dos meses para que se defina el nombre del futuro presidente.

Hay un cuadro razonablemente definido en lo que se refiere a alianzas y candidaturas. Pero persiste la gran incógnita de la que dependerá el cuadro real que saldrá de las urnas: el destino de Lula da Silva.

Un sondeo recién divulgado indica: luego de la confusión registrada el 8 de julio, cuando la determinación de un juez de segunda instancia de liberar a Lula fue contestada por otro, de instancia inferior, que contó con la complicidad de la policía federal para cometer un acto clara y llanamente ilegal, manteniendo a Lula da Silva en la cárcel –donde se encuentra gracias a un juicio plagado de arbitrariedades y atropellos a las principios más básicos de la Justicia– cuya popularidad creció.

Los que declaran su intención de votar por el ex presidente alcanzó su más elevado grado: 41 por ciento. La suma de todos los demás, tanto los ya indicados como los que seguramente lo serán, es de 29 por ciento.

Es una situación límite, que indica hasta qué punto de confusión se llegó en un país absolutamente conturbado.

Al mismo tiempo, se selló la alianza de los llamados partidos ‘de centro’, que en realidad responden a la derecha y reúnen el mayor contingente de políticos denunciados o bajo investigación, alrededor del ex gobernador de Sao Pãulo, el derechista Geraldo Alckmin, cuyo carisma es comparable al de una hoja –envejecida– de lechuga.

Con eso, Alckmin, cuya intención de voto declarada en los sondeos ronda la marca de 6 por ciento, pasó a detentar el mayor espacio en la propaganda electoral que será transmitida por la radio y la televisión a partir de septiembre. Se trata de un capital envidiable. Queda por ver qué logrará el insulso y provinciano candidato para seducir a un electorado confuso, irritado y desinteresado (excepto, claro, los electores declarados de Lula).

Los demás candidatos, a excepción de un troglodita homofóbico, racista, defensor de la pasada dictadura militar, del actual golpe, del asesinato y la tortura, llamado Jair Bolsonaro, tienen un difícil horizonte por delante.

La mezcla rara de evangélica y ambientalista Marina Silva, que apoyó el golpe que destituyó a la presidenta Dilma Roussef y aprobó la detención ilegal de Lula da Silva, dispondrá de escasos ocho segundos en la propaganda televisiva. Tiempo suficiente para decir su nombre y poco más. Un candidato de centro-izquierda llamado Ciro Gomes patina igualmente: a menos que logre a última hora una cada vez más improbable alianza formal, dispondrá de escasísimo tiempo de propaganda electoral.

Bolsonaro, por su parte, sigue estacionado como favorito en caso de que Lula no logre oficializar su candidatura, pero a astronómica distancia en los sondeos. Cualquier analista mínimamente lúcido apuesta a que, en un escenario sin el favorito, Bolsonaro se disolverá gracias a su inconsistencia, a su falta absoluta de control sobre lo que dice, su radicalismo de cavernícola, y cederá parte sustancial de su electorado a Alckmin.

Los demás no tienen cómo despegar, tanto los de izquierda como los de derecha. Y sobreviven las figuras folclóricas, que a cada cuatro años se presentan con el único objetivo de luego vender –literalmente– su insignificante apoyo al mejor postor.

Prevalece, mientras tanto, la gran y definitoria pregunta: ¿qué hará Lula da Silva?

De momento, el más popular e importante líder político brasileño reitera que mantendrá su candidatura hasta las últimas consecuencias. Se niega a admitir una alternativa. Estirará la soga hasta más allá de cualquier límite. Y entonces indicará –o no– a quién deberá elegir su sólido electorado.

Con eso surge otra incógnita: ¿cuántos se mantendrán fieles a Lula?

Con la suma de acciones, todas absurdamente ilegales, destinadas a impedir que Lula se presente a las urnas, lo que se logró ha sido la situación más previsible del mundo: la absoluta y muy peligrosa imprevisibilidad.

Ni siquiera un viejo dicho brasileño –el futuro, a Dios pertenece– tiene base en el Brasil de hoy.

Es que aquí el futuro casi no existe. Y por eso no pertenece a nadie.

Publicado enInternacional
Viernes, 27 Julio 2018 06:51

Las (in)justicias

Las (in)justicias

Imagínense a dos mandatarios. El mandatario X acusado de recibir supuestamente de una empresa “a cambio de contratos gubernamentales” un lujoso departamento “amueblado al gusto de su (fallecida ya) esposa” –que al final no es tan lujoso, tan amueblado, ni, desde luego, tan suyo (bit.ly/2A7LAJn)– fue condenado a 12 años de cárcel por “corrupción” en una verdadera “ Bliztkrieg jurídica” (también hay otras palabras para hablar de esta cochinada) y ya lleva casi cuatro meses tras las rejas.

¿Las pruebas? Inexistentes. Bastaron las palabras. Unas (“¡Yo se lo di!”) de un empresario corrupto, que a cambio gozó –por supuesto– de una generosa reducción de su propia sentencia (bit.ly/2qVq2sI). Y otra –“¡Culpable!”– de la boca de un juez justiciero que, si alguien se tomara en serio el significado de la “justicia”, debería cambiar inmediatamente su toga por el uniforme carcelario.


Por otro lado está el mandatario Y, quien desde hace años está siendo investigado –junto con su esposa– “por fraude al Estado y prácticas incompatibles con la función pública”, o sea –cortesía del traductor de Google– la más descarada y desvergonzada corrupción común y corriente. Desde hace años la policía “está a punto de concluir sus investigaciones”. Desde hace años el fiscal general “está a punto de formular la acusación oficial”. ¿Y...? Nada.


El papeleo –los casos, las pruebas, los testimonios (igual a cambio de uno que otro “arreglo”, pero al menos varios y en consonancia uno con el otro), las fotos, las grabaciones, etcétera– dividido en varias carpetas crece con cada día que el susodicho sigue al timón. Sus nombres son adecuadamente voluminosos:


Carpeta “1000” trata de los obsequios –puros (más caros) para él, champán rosa (más caro) para ella, más joyas y otras cosas– que la “pareja real” exige desde hace años de varios millonarios en su entorno a cambio de “influencias”. ¿Su valor? Más de un cuarto de millón de dólares.


Carpeta “2000” trata de la oferta de corrupción que el mandatario Y le extendió al jefe del segundo diario de su país: una cobertura favorable para él y para su –detestada generalmente– esposa, a cambio de la reducción del tamaño y tiraje del periódico más grande (fundado de hecho por otro millonario “amigo” con el solo propósito de glorificar a dicho mandatario).


Carpeta “3000” –la más “pesada”, pero igual la menos “avanzada”– sobre las mordidas que repartía el astillero alemán en la venta de sus submarinos y otras vinculados con las concesiones de las plataformas gasíferas: mucho dinero se fue a muchos bolsillos de la gente cercana a Y (¿y los de su traje como quedaron?).


Carpeta “4000”, finalmente sobre los afanes de asegurarse –otra vez– cobertura amigable de un portal de noticias a cambio de reformas gubernamentales favorables a su dueño, magnate de telecomunicaciones.


Hasta aquí los hechos. Y hasta aquí la imaginación. ¿O alguien sí es capaz de imaginarse lo que se desataría si el mandatario X hubiera cometido la pequeña –siquiera– fracción de lo que Y ya tiene en sus expedientes? Pero luego no hacía falta que hiciera nada.


O sólo una cosa: ser el candidato más popular en la mira de las elecciones presidenciales de octubre, en las que –en caso de presentarse– al parecer quedaría relegido con una holgada ventaja. Y si alguien se queda con un sabor de injusticia en la boca siempre se le puede decir –¡bienvenidas las interpretaciones de la dictadura global mediática!– que fue un “mal necesario”: “una cárcel preventiva ante el advenimiento del autoritarismo”. Ok...


El mandatario Y fue relegido como primer ministro –y sigue (una curiosidad...) gozando de una gran popularidad a pesar de ser un corrupto...– ya tres veces. ¿Algún problema? Para nada. En este caso es “estabilidad”, “conocimiento”, “experiencia”. “Experiencia”. Eso sí. Después de su primer mandato (en 2000) la policía confiscó de la residencia oficial 700 regalos demasiado costosos para ser aceptados para empezar (150 “desaparecieron”), declinando luego acusarlo. Igual él ya sabía después que no hay que dejarlos pasar.


Según su esposa, cuyo propio proceso por la defraudación de fondos públicos acaba –por supuesto– de posponerse, “de no estar sacrificándose para su país”, Y estaría “ganando millones en el sector privado” (así que algo se merece). Según su abogado, “es una persona honesta, sólo tiene debilidad por la gente rica” (sic).


El mandatario X –mala suerte– tenía más debilidad por la gente pobre, razón precisamente de la arremetida del fascismo en su contra (bit.ly/2mH48qs). El fascismo del que Y es el paladín en su país (bit.ly/2v0T8ry). De verdad. Por misteriosos caminos se mueve la dialéctica.


El mandatario X es por supuesto Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y el Y Benjamín Bibi Netanyahu (Israel). En tiempos de la supuesta desaparición de la diferencia “derecha-izquierda” su caso tiene un beneficio adicional. ¿O alguien todavía insiste de que la Temis es ciega, los lados de su balanza no importan y sus platos (derecho-izquierdo) no están amañados?

 

Maciek Wisniewski, periodista polaco

Publicado enInternacional
Escándalo de corrupción judicial en Perú

Negociación de sentencias, tráfico de influencias, nombramientos irregulares de jueces y fiscales, ilegales maniobras políticas para capturar el sistema de justicia han quedado al descubierto con la difusión de los audios.


Desde Lima

 

El sistema de justicia peruano ha entrado en una grave crisis. Una crisis de corrupción que también alcanza al Congreso y ha importantes sectores políticos, y que ha gatillado movilizaciones de protesta. La difusión de audios de escuchas telefónicas han puesto en evidencia un organizado mecanismo de operaciones corruptas en el sistema de justicia, con ramificaciones en el Congreso. Negociación de sentencias, tráfico de influencias, nombramientos irregulares de jueces y fiscales, ilegales maniobras políticas para capturar el sistema de justicia cuando importantes dirigentes políticos son investigados por corrupción en el marco del escándalo Odebrecht, han quedado al descubierto con la difusión de los audios que han remecido al país. Este nuevo escándalo de corrupción es una vuelta más de tuerca en el desprestigio de la clase política y la pérdida de credibilidad de las instituciones.

Todo comenzó con las escuchas telefónicas ordenadas a la policía por un juez en el marco de una investigación a una organización dedicada al narcotráfico. Las escuchas pusieron al descubierto los contactos legales de esta organización para asegurarse impunidad y llegaron hasta altos funcionarios judiciales. Los audios se filtraron a la prensa y estalló la crisis. La primera reacción del aparato judicial, y del Congreso dominado por el fujimorismo, fue amenazar a la prensa que los divulgó para que revele sus fuentes, lo que, ciertamente, no ha ocurrido.

En el último capítulo, hasta ahora, de esta crisis, ayer renunció el presidente del Poder Judicial, Duberly Rodríguez, quien no está directamente involucrado en las denuncias de corrupción, al menos hasta el momento, pero ha terminado arrastrado por las oscuras e ilegales maniobras puestas al descubierto en la institución que preside. El primero en caer por los audios que han sacado a la luz la podredumbre del sistema de justicia ha sido el juez superior Walter Ríos, quien fue detenido el domingo luego que se le escuchara negociar sus sentencias y vender sus influencias para designar jueces y fiscales. El magistrado de la Corte Suprema, César Hinostroza, también involucrado en la negociación de sus sentencias -en un audio ofrece la rebaja de pena o la absolución de un condenado por violar a una niña- ha sido suspendido y se ha ordenado su impedimento de salida del país.

En una de las escuchas telefónicas, el juez supremo Hinostroza coordina con su interlocutor una reunión con un personaje a quien se refieren como “la señora K”. Todas las miradas se han dirigido a Keiko Fujimori, cabeza del partido fujimorista, que tiene la letra K como su símbolo. Keiko ha negado ser la señora K, pero todas las evidencias apuntan a ella. La Sala Penal Suprema que presidía el hoy suspendido Hinostroza debe resolverse un pedido de Keiko para que se ponga fin a la investigación fiscal en su contra por lavado de dinero, en relación al financiamiento de su campaña electoral. Keiko está muy comprometida en esta investigación fiscal y lograr cerrarla es fundamental para ella.

Pero este no es el único audio que compromete al fujimorismo. Los audios evidencian un tráfico de influencias en el Consejo de la Magistratura, organismo encargado de designar jueces y fiscales. El congresista fujimorista Héctor Becerril, muy cercano a Keiko y uno de los voceros de su bancada, aparece en esas oscuras gestiones. En una conversación entre dos integrantes de este Consejo se habla de una reunión de ambos con Becerril en casa de uno de ellos en la que el congresista pidió el voto a favor de uno de los integrantes de este Consejo que postulaba a la presidencia del organismo. Becerril niega la reunión, pero el audio no deja dudas de su existencia, y uno de los dos consejeros que participó en ella, Baltazar Morales, ha admitido su existencia.

El fujimorismo no es el único partido que movía sus fichas en el estratégico Consejo de la Magistratura. Otro audio revela que el congresista Mauricio Mulder, importante figura del partido aprista del ex presidente Alan García, quien es investigado por la fiscalía por corrupción, también coordina una reunión con un miembro de este Consejo, en el que ha quedado en evidencia que los nombramientos de jueces y fiscales se negociaban. Frente a la grave crisis en el Consejo de la Magistratura, el presidente Martín Vizcarra ha convocada para hoy a un pleno extraordinario del Congreso –en receso en estas fechas– para que se debata la destitución de los siete miembros del Consejo de la Magistratura. Ese sería el primer paso para una reforma integral de este cuestionado organismo.

El escándalo también alcanzó al Ejecutivo cuando un audio puso en evidencia una conversación entre el hoy ex ministro de Justicia, Salvador Heresi, con el cuestionado juez supremo Hinostroza, en la que le pide su asesoría para sacar adelante una ley que pondría trabas a las investigaciones judiciales por lavado de dinero.

El presidente ha nombrado una comisión de siete miembros para que en dos semanas presente una propuesta inicial de reforma del sistema de justicia. Ayer, Vizcarra respaldó las protestas ciudadanas contra la corrupción, las que tomaron las calles de Lima y de varias otras ciudades. El caso se presenta como un reto fundamental de su gobierno, y su destino puede depender mucho de cómo enfrente esta grave crisis.

Publicado enInternacional
Hernando Carrizosa, de la serie “Referentes” (Cortesía del autor)

Dicen que no hay quinto malo. Es un decir popular que con seguridad será refrendado a favor de la reivindicación sentida por la gente, y asumida en la puja institucional por los sectores más progresistas de Colombia, en la Consulta anticorrupción por celebrarse el próximo 26 de agosto. Una puja que tratará de aprovechar a su favor el nuevo Presidente, con llamados a favor de la consulta, para ampliar y consolidar su gobernabilidad y espacio.


En un despejar sin nubarrones, comenzará de esa manera una suerte de purga nacional democrática. Un aliento, luego del rosario de derrotas sufridas en las urnas por quienes impulsan un país distinto: el triunfo del No en el referendo celebrado el 2 de octubre de 2016, la iniciativa y mayorías del Centro Democrático, CD, en las elecciones del 11 de marzo para el Congreso de la República; resultado con prolongación el 27 de mayo, en la primera vuelta para la Presidencia de la República y, con cierre positivo para sus filas en la segunda vuelta del 17 de junio. Es decir, un marcador de 4 a 0. Eso, sin contar los goles marcados desde el mismo momento en que el jefe del CD resultó ungido y reelegido como Presidente del país (2002/2006-2010…)


La consulta surgió por iniciativa de las congresistas Claudia López y Angélica Lozano, integrantes del Partido Verde y recoge, a buena hora, un clamor nacional: detener o ponerle dique al “cosquilleo” que sufren los bolsillos públicos día tras día, un robo por parte de los dedos largos tanto de políticos como de empresarios de diferente color e ideología. Con sus dedos, dos al decir de la vieja canción (1), no son pocos los montos del erario que alcanzan a hurgar, pues, según un reciente reporte de la Contraloría Nacional la suma alcanza a los 50 mil millones en un solo año (2). Danza de los millones que en realidad concreta de forma brutal la privatización del Estado por parte de empresarios y sus fichas en el establecimiento.


Privatización concretada a través de varias vías. Todas penalizadas, pero burladas con la destreza de quien conoce el funcionamiento de la administración pública: soborno, cohecho, tráfico de influencias, peculado y malversación, prevaricación, nepotismo, clientelismo, encubrimiento, obstrucción de la justicia, impunidad. Delitos concretados, una y otra vez sin condena política, ante la ausencia o limitada vigilancia social.


Si bien las siete preguntas que integran la consulta, en estricto sentido no tienen el espíritu de enfrentar la privatización del Estado y por esta vía al neoliberalismo, en tanto máximo motor del individualismo –como camino para la “realización personal”–, y de la misma corrupción, sí abre puertas para avanzar en la dirección estructura-corrupción, para plantear una disputa de fondo con el establecimiento. De no ser así, cabe decir que aun con la variación que puede lograr en la opinión pública, el referendo deja una puerta abierta a las manos lisas.


De ser así, si sus promotores y la campaña por el referendo asumieran la implicación de lucha contra el efecto de ‘privatización del Estado’, la consulta no solo abriría una puerta para movilizar al conjunto social contra un actuar traducido en normas, amarrando las manos de políticos y empresarios para que no prosigan con el desangre del erario, sino que además el país podría avanzar en el enfrentamiento de las causas estructurales que le abren puerta a la corrupción como tal. Un fenómeno que como la guerra arrastra el país desde siempre, pero que en la última etapa de su vida nacional crece en proporciones descomunales.


Es un elemento del enfrentamiento a la corrupción, sin el cual la consulta tomaría una ruta limitada –errada– que empaña apenas la vida de algunas personas, como actores visibles del suceso, pero sin llegar a constituirse en una confrontación contra las causas estructurales que propician el recurrido ilícito. De este modo, es necesario un ‘cerco’ integral a la corrupción. ‘Cerco’ o combate sin el cual el objetivo del llamado a las urnas para agosto próximo solo arrojará resultados a medias: aislará a unas personas, pero sin lograr quebrar el sistema que abre los conductos de todo orden a quienes ven en el Estado un botín por apropiar.


Un fenómeno estructural


La corrupción “está de moda” en toda América Latina. Digámoslo así, por no extender la mirada a países europeos, asiáticos, africanos, o a los propios Estados Unidos, en donde hay suficientes ejemplos de la apropiación de lo público por parte de particulares. En América Latina, como es de conocimiento público, existen varios casos paradigmáticos, como son los de los expresidentes Alberto Fujimori, Alan García, Ollanta Humala, Alejandro Toledo, Pedro Pablo Kuczynski, todos ellos “primera cabeza de Perú”, con un final de presidarios o tachados socialmente por corruptos.


Situación similar es la vivida por Ricardo Martinelli, expresidente de Panamá; Inacio Lula da Silva, de Brasil; Mauricio Funes, de El Salvador; Álvaro Colom, de Guatemala; sin relacionar la interminable lista de familiares de los presos, también sindicados de iguales ilícitos, o de sus ahora exministros, congresistas y otros funcionarios de primer orden. En Colombia, como es conocido, hasta el hoy presidente Santos está bajo la lupa. En sospecha e investigación por el financiamiento recibido por su campaña en 2010 y 2014 de parte de la constructora Odebrech. Un delito que tiene tras las rejas a Roberto Prieto, gerente de sus campañas. Investigación a Santos que, una vez posesionado el nuevo gobierno podría tener visos similares al del Perú con sus expresidentes.


En nuestro país la lista de congresistas y otros funcionarios en prisión, así como empresarios particulares por casos de corrupción, alcanza para llenar páginas y más páginas; la relación de sindicados que han logrado burlar a la justicia, o que están bajo su mira, también es prolífica, además de relevante.


Es este fenómeno, con antecedentes por doquier, el que llevó a los organismos multilaterales como Naciones Unidas a la aprobación de la Convención contra la Corrupción (2003), la cual cuenta con la adhesión de todos los países de la región. Antes, en 1997, entró en vigor la Convención Interamericana contra la Corrupción, acordada en Caracas el año anterior. Como consecuencia de la misma, “[…] los Estados que la asumen se comprometieron a crear, mantener y fortalecer normas de conducta con sus respectivos mecanismos para hacerlas efectivas, guías de desempeño para los funcionarios públicos, sistema de declaración de ingresos, activos y pasivos para los mismos, órganos de control superior, y mecanismos para estimular la participación de la sociedad civil. La Convención también busca promover que los países progresivamente incorporen en sus legislaciones la tipificación de delitos de corrupción, establecer mecanismos de cooperación, extradición, rastreo y reintegro de bienes, levantamiento del secreto bancario, etcétera (3).


Producto de estas Convenciones, en cada uno de los países latinoamericanos han expedido leyes anticorrupción. En nuestro país es conocida como Estatuto Anticorrupción (Ley 1474/11), en Bolivia, como “Ley de Lucha contra la corrupción, enriquecimiento ilícito e investigación de fortunas “Marcelo Quiroga Santa Cruz” (2010), en México, como “Ley general del sistema nacional anticorrupción” (2016), en Chile como “Ley que Perfecciona el sistema de defensa de la libre Competencia”, de agosto de 2016. Y podrían relacionarse aun más ejemplos o nombres de estas leyes, que pululan por la región. Sin embargo, el objeto para el cual fueron creadas no logra su cometido.


Un propósito para el cual tampoco aportan, de manera sustancial, las guías y recomendaciones expedidas por organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, los cuales centran su atención en que los gobiernos garanticen la transparencia en sus acciones, y en aconsejar a sus funcionarios para que no caigan en actos de corrupción. Así, con procedimientos de buena fe y llamados a la conciencia la corrupción sigue en ascenso.


En este marco, el ascenso imparable del saqueo de las arcas públicas indica, a todas luces, que el problema no es solamente de leyes ni de procedimientos. De recomendaciones y asesorías de funcionarios de alto vuelo, y así lograr el llamado “buen gobierno”. No, el problema descansa en el enfoque integral o no que la sociedad alcance. Enfoque que aun no repara en la consolidación consumada de otros valores y otra moral a partir del avance alcanzado por el neoliberalismo. factor que estimula el éxito individual a toda costa, y dentro de su postulado económico, la misma privatización de lo público, como vía expedita para evitar, precisamente y en contradictorio, “la ineficacia y el derroche de lo público”. Pues bien, dentro de la privatización parece, por lo que estamos viendo, que está ponderado el lucro personal.


Enfoque que tampoco hace el énfasis requerido para que los pobladores de un territorio dado, se comprometan con su participación como actores sociales de primer orden, en el control de sus propios recursos. Y no pueden llamar a tal participación, de manera efectiva, más allá de la simple palabrería, pues sería todo un contrasentido: el Estado no sirve y por ello hay que privatizar todo aquello que está bajo su manto. Sin embargo llaman a la población a fiscalizar su funcionamiento; ¿qué fiscalizarían en tal caso, si ya no existe nada público, es decir, colectivo?


Entonces, desplegar una lucha efectiva contra la corrupción debe ir de la mano de la lucha misma en defensa de lo público, de lo colectivo. Tremenda contradicción para el sistema imperante, ¿podrá resolverlo el mismo establecimiento, con su proceder inscrito a los recintos jurídicos y del Congreso, con escasas consecuencias sociales y penales? Claro que no. El nudo gordiano que bloquea la sociedad solamente puede ser roto por la propia población de cada uno de nuestros países. En este propósito, debe potenciarse el amor por lo propio. Por su afecto e interés por lo que es de todos. Una máxima que demanda, al mismo tiempo, que los asuntos públicos por excelencia, como la salud, la energía, el agua, la educación, el transporte colectivo, y otros derechos humanos sustanciales, sean asumidos y garantizados por el ente administrativo del país.


No proceder así, hay que decirlo una y otra vez, es facilitarle el camino al proyecto neoliberal que requiere mostrarse como anticorrupto y eficiente, aunque en la práctica sea todo lo contrario. No proceder así, es considerar que es posible reformar el sistema dentro de las reglas del propio sistema. Mayúscula ilusión que llevará a la desilusión. Esta vez, no solo de los líderes amigos del cambio, sino de los millones que esperan de ellos procederes diferentes a los hasta ahora dominantes. He aquí el potencial de la consulta que está por realizarse en Colombia.


Abrir tales debates, potenciar la movilización ciudadana tras el propósito de ponerle control al desangre del erario del conjunto humano que habita este territorio, es un asunto más complejo y prometedor que lo recogido y proyectado a primera vista en las siete preguntas que integran la consulta por realizarse. Implica además, como elemento sustancial, propender por el efectivo funcionamiento de una democracia que debe ser otra, diferente a la hoy dominante, para darle paso a un régimen político en el cual la participación directa sea una realidad. Un ordenamiento mediante el cual, la concentración de la riqueza sea enfrentada de manera decidida y el empobrecimiento de millones llegue a su fin. Una democracia donde la propiedad de los principales recursos con que cuenta el territorio nacional sea de todos y todas.


Un régimen político donde los partidos políticos funcionen sin liderazgos eternos, donde los cargos en estas instancias de participación, pero también en el Estado, no sean propiedad de nadie, donde las asambleas comunitarias sean los mecanismos y espacios privilegiados para decidir en colectivo el qué y el cómo proceder ante determinadas circunstancias, donde las empresas privadas no sigan lucrándose a través del desangre de lo colectivo, financiadas por el Estado vía construcción de obras públicas, así como del manejo y cobro de ‘peajes’, entre otros negocios redondos que les endorsan.


En tal perspectiva, hay que contener a los empresarios privados, que como está visto por doquier, son uno de los motores para la corrupción de los funcionarios públicos. Hay que impedir que prosigan con la financiación de los partidos que participan en elecciones o que actúan por fuera de ellas, así como su presión o lobby en el Congreso –e instancias similares en el orden departamental y municipal, así como diversas instituciones del orden nacional– para lograr que sus intereses queden plasmados en leyes, acuerdos y decisiones similares.


Bloqueo al capital privado en su función privatizadora del Estado, que debe extenderse a la posibilidad de que paguen impuestos a través de la construcción de obras públicas, como lo promueve ahora el mismo Estado, pues tal acción termina desvirtuando al propio Estado en sus funciones reales y abre el espacio para que las comunidades pierdan de foco la diferencia entre unos y otros, o bajando la guardia ante las pretensiones empresariales de acometer proyectos que perjudican a la propia comunidad, como aquellos involucrados con la afectación del medio ambiente.


No hay quinto malo, pero para que esta oportunidad sea de oro, hay que trascender el espíritu mismo que impregna hasta ahora a la consulta en marcha. No actuar así, deja a la misma consulta en manos del establecimiento. En esta ocasión, del nuevo gobierno en su claro objetivo de reacomodo del régimen ante los factores de crisis que cada día van llenando la copa y la paciencia de la gente. En esta línea, y sin despertar el potencial que subyace en la base de la consulta, el presidente próximo no dudará en liderar el voto a favor del llamado anticorrupción.


Quienes dieron origen a esta iniciativa, ¿no querrán fortalecer el actual establecimiento y ganar al mismo tiempo una imagen como lideresas nacionales por el cambio? Más bien, ¿querrán enfrentarlo como un proceso de ruptura que vaya a las raíces de la grave situación que afronta el país, que a su vez será de confrontación con el CD y todos sus aliados?


Que lo formal no ahogue lo estructural, he ahí el reto por concretar el 26 de agosto. 

 

1. Tango de tal nombre que canta Alberto Echague
2. “Nosotros tenemos unos cálculos de entre 40 y 50 billones de pesos que se apropian los corruptos de todos los presupuestos nacionales, departamentales y municipales”, aseguró el contralor general de la República, Edgardo Maya Villazón, el 25 de octubre de 2017. www.elheraldo.co/colombia/corruptos
3. Gudynas, Eduardo, Extractivismos y corrupción. Anatomía del una íntima relación, Ediciones Desde Abajo.

Publicado enColombia
Una farsa consolidada pone a Brasil rumbo al abismo

Faltan dos meses y medio para que alrededor de 150 millones de brasileños elijan el próximo presidente, quien sucederá al ilegítimo y golpista –además de corrupto– Michel Temer. Cada día que pasa se hace más evidente que la de este 2018 será la más imprevisible y, por eso, peligrosa elección de al menos los pasados 30 años.

Los mentores y autores del golpe que en abril de 2016 defenestró a la presidenta Dilma Rousseff e instaló en Brasilia a una pandilla, han cumplido con el objetivo inicial: destrozaron conquistas sociales de más de década y media, anulando, inclusive, la pequeña parte positiva creada por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso. El mismo Cardoso, a propósito, que ha sido figura clave en el actual desmonte del país.

El resultado de miles de millones de dólares destinados a crear la tecnología más avanzada de explotación y producción de petróleo en aguas ultraprofundas, por ejemplo, es ahora regalado a las trasnacionales del sector. La industria de la construcción, tanto como la industria naval, fue diezmada. Por donde quiere que se mire, el legado de Temer y su pandilla es de puros destrozos.

La tan prometida recuperación económica es un sonoro fracaso. Pese a eso, el sistema bancario brasileño está entre los más lucrativos del mundo. Tiene tasas de interés astronómicas, frente a la indiferencia del equipo económico y de las autoridades monetarias.

Al mismo tiempo, entre desempleados y subempleados o con trabajo más que precario, tenemos una población de 27 millones de personas. Nueve veces la población de Uruguay, más de la mitad de la de Argentina, casi un Canadá, más de un Chile y medio. El país volvió al mapa del hambre y millones de sus habitantes volvieron a la miseria.

A lo largo de los pasados meses se aprobó –por tres mil 800 millones de dólares– la venta (disfrazada de "fusión") de la Embraer, la tercera mayor fabricante de aviones del mundo, a la Boeing. El valor corresponde a poco más de 10 por ciento de lo que el Estado brasileño destinó a financiar a la Embraer. Y cuando digo que por donde quiere que se mire lo que se ve es puro desastre, me refiero, por ejemplo, a que el Congreso –el de más bajo nivel ético, moral, político, intelectual– desde el retorno de la democracia acaba de aprobar la utilización de agrotóxicos producidos en Estados Unidos y que en Europa están rigurosamente prohibidos. O que el vicepresidente estadunidense Mike Pence, en visita oficial a Brasilia, se haya dado el derecho de darle una durísima reprimenda a Michel Temer, que, como buen vasallo, bajó la cabeza y listo. Cuando se recuerda el rol y el espacio que Brasil conquistó en tiempos de Lula da Silva y su canciller Celso Amorim, lo que resta es un profundo sentimiento de vergüenza.

Y nos detenemos con un escenario de susto: la derecha, los grandes conglomerados de comunicación, el mercado financiero, los intereses de las trasnacionales, en fin, el golpe, no tienen ningún candidato viable. Hicieron lo que hicieron, lograron parte sustancial de sus objetivos de saqueadores, pero no tienen cómo asegurar la continuidad de lo que consideran esencial para su avidez.

El más rechazado y despreciado gobierno civil de la historia brasileña no tiene delfines. ¿Quién heredará los destrozos para seguir destrozando?

Nada más indignante, sin embargo, en este escenario que provoca pura indignación, que la falencia de las instituciones, empezando por la de Justicia.

La omisión cobarde y cómplice, la más absoluta degradación del Poder Judicial de mi país será, muy probablemente, la marca más fuerte de esos tiempos de vergüenza y descalabro.

La descarada persecución al ex presidente Lula da Silva quedó más que evidente el pasado domingo, cuando el juez Sergio Moro, de primera instancia, ordenó que la Policía Federal no cumpliese una determinación de un magistrado de instancia superior, e inclusive llamó por teléfono, desde Portugal donde vacacionaba, al ministro de Seguridad de Temer para darle la misma instrucción. Frente a semejante absurdo, ¿qué le pasará? Pues nada. El "justiciero" tiene asegurada su impunidad, en tiempos de dictadura togada.

Y se consolidó el jueves 12, cuando el juez federal Ricardo Leite, de Brasilia, desestimó las acusaciones contra él y otros cinco, por no aceptar como prueba la simple delación, sin comprobación alguna, como sustancia para juzgarlo.

Pues ha sido exactamente así –la delación de un solitario delator, sin ninguna otra evidencia, o indicio, y de pruebas mejor ni hablar– que el provinciano Sergio Moro lo condenó y tuvo el pleno respaldo del tribunal de segunda instancia cuyo presidente clasificó de "irreprochable" la sentencia sin siquiera haberla leído.

Lula no podrá disputar una elección en la cual los sondeos siguen indicando su amplísimo favoritismo.

Hay otro dato en los sondeos: sin Lula, victoriosa será la suma de votos en blanco, nulos y abstenciones.

Ese es el legado del golpe mediático-jurídico-parlamentario que lanzó mi país al abismo.

Publicado enPolítica
“La inmensa mayoría de la gente que está en Morena no perteneció a ningún partido.”

¿Cómo nació? ¿Quiénes son? ¿Cómo articularon un proyecto genuinamente de izquierda sin que nadie se diera cuenta? ¿Hacia dónde van ahora que llegaron al poder y cuál fue la clave de la victoria? Primeras respuestas a horas del triunfo de AMLO.

 Amanece en un nuevo país que aún no se da cuenta del todo del proceso de transformación que acaba de poner en marcha. México se mira con asombro y entusiasmo. Morena, el partido movimiento del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, dibujó un México de metamorfosis. Obrador subió a una cúspide impensable: ganó 31 de los 32 Estados del país y sólo perdió Guanajuato. Las cifras de la elección del domingo caen hora tras hora en una danza que legítima la honda mutación que se avecina. Con 24 millones de votos, Andrés Manuel López Obrador es ya el presidente más votado de la historia de México. Morena (Movimiento de regeneración nacional, espina dorsal de la coalición Juntos Haremos Historia) prácticamente borró al PRI del mapa electoral: hasta consiguió quedarse con estados que eran la misma identidad del PRI como Coahuila, Campeche, Estado de México e Hidalgo. El giro ha sido masivo, pero esta vez, a diferencia de la transición del 2000 cuando ganaron los conservadores del PAN con Vicente Fox, la trayectoria fue hacia la izquierda. México expulsó al PRI con una opción progresista que rompió todas las marcas: Vicente Fox desalojó al PRI con casi 16 millones de votos, en 2012, Enrique Peña Nieto se impuso al PAN con 19 millones de votos y López Obrador sepultó a ambos con cerca de 25 millones. Lo único común entre los tres son las esperanzas que, en cada momento de la historia, llegaron a representar. El presidente electo es la esperanza de la transformación radical que él prometió. Su victoria es, ante todo, el triunfo de una idea que nació en 2010 cuando empezaron a gestarse las bases de la que sin lugar a dudas es la mayor innovación política de la América Latina contemporánea: Morena, el movimiento de Regeneración Nacional. ¿Cómo nació? ¿Quiénes son? ¿Cómo articularon un proyecto genuinamente de izquierda sin que nadie se diera cuenta? ¿Hacia dónde van ahora que llegaron al poder y cuál fue la clave de la victoria? A estas preguntas responde Luciano Concheiro, uno de los intelectuales orgánicos del proyecto de Morena y expresidente de la Comisión nacional de elecciones de Morena. Licenciado en Economía (UNAM), especialista en economía política y economía agrícola (Instituto Gramsci, Italia), maestro en ciencias sociales (Flacso) y doctor en desarrollo rural (UAM-Xochimilco), Luciano Concheiro es profesor-investigador en el Departamento de Producción Económica y docente del posgrado en Desarrollo Rural en la Universidad Autónoma Metropolitana. 

 

–Para buena parte de la izquierda latinoamericana Morena es un misterio. Y, sin embargo, llegó al poder.


–Morena es un partido en movimiento. En su primer Congreso tuvimos un gran debate. Primero queríamos conservarnos como movimiento y surgió la idea de que había que ser un partido político para construir una suerte de prefiguración estatal. El gran debate consistió en saber si para cambiar México nos alcanzaba una simple prefiguración estatal, o si debíamos proponernos una prefiguración de sociedad, si al ser un movimiento tu te conviertes en el proceso de configuración de la sociedad posible. Luego alguien planteó y “por qué no un partido en movimiento”. ¿Qué quiere decir esto? Esto significó que se convirtiera en un partido en el hacer y no en el deber ser. Ocultas para mucha gente, ahí había una de las grandes revoluciones de lo que es Morena. Con ello hubo una perspectiva en la cual la inmensa mayoría de la gente que está en Morena no perteneció a ningún partido. Fue la primera vez que hizo política y se inscribió en una organización socio política. Entonces se construyó y se aprobó una propuesta. No nos proponemos construir una prefiguración estatal porque hoy el problema no es nada más el Estado. Morena es al final un partido en movimiento donde no hay casi estructuras, donde la gente se convoca para hacer cosas.


–¿Cómo se articuló esa ida con la victoria presidencial de Andrés Manuel López Obrador? ¿Cuál es la clave?


– Creo que Morena se fue haciendo en la marcha. Un poco como con los zapatistas, no hay un proyecto sino que se fue construyendo mucho alrededor de las prácticas sociales, de alternativas o utopías posibles. Eso puede sonar muy romántico, pero lo que Morena acabó construyendo fue la estructura de donde vive la gente y donde la gente hace su vida. El gran conector con todo esto fue Andrés Manuel López Obrador. Es un líder carismático y un hombre muy ligado a la gente, que le toma mucho el pulso al momento. El captó el conjunto de las relaciones en el país, participó en los grandes debates sobre la construcción del proyecto alternativo del país alrededor de ciertos puntos que tenían que ver con practicas sociales. Un ejemplo: cuando le presentamos a AMLO el mapa de los movimientos socio ambientales en México, buena parte de la agenda fue adoptada. Por eso lo socio ambiental atraviesa el conjunto de Morena. No es un tema más sino un elemento transversal.


–Aún mucha gente, en Europa y América latina, cuestiona la legitimidad de López Obrador como un hombre de izquierda.


–Los que venimos de la vieja izquierda, de la izquierda revolucionaria y nos planteamos la transformación radical del país, hemos encontrado en Morena un lugar donde hay continuidad sobre el elemento de la revolución. La palabra revolución no está prohibida en Morena. Por eso Andrés Manuel López Obrador volvió a plantear que esta es la cuarta transformación. Dijo “nos proponemos abrir la transformación radical del país”. Y recalcó que esto era una revolución, una revolución de las conciencias. Entonces ¿ que es ser de izquierda hoy ?. Esa es la gran pregunta. Hay grupos para quienes el tema de la izquierda pasa por la diversidad sexual, el matrimonio igualitario, por las cuestiones ambientales. Pero yo me pregunto ¿dónde está el planteamiento de la izquierda que diga hay que transformar el conjunto ?. No lo encuentras.


–Hasta ahora se creyó que en México sólo había narcos y corruptos…pero hay una izquierda y una poderosa sociedad que la llevó al poder.


–Esa figura de la invisibilidad de la izquierda de México convino a los intereses de los de arriba. Hablaron de derrota y convirtieron a la izquierda mexicana en algo ligerito, que estaba integrada al sistema y que apoyaba al neo liberalismo. Se olvidaban de algo clave en este país: México es un país de oleadas transformadoras, tiene una memoria impresionante en la transformación social que además incluye un sentido republicano muy profundo. En este país hasta los marxistas son guadalupanos porque sino no somos buenos marxistas porque la Virgen de Guadalupe es la virgen de la Revolución. Se difundió la idea según la cual México era un país insalvable. Para América Latina estábamos ligados a Estados Unidos. Pero aquí hay una trayectoria y yo no creo que haya sido generación espontánea y que gracias a Morena tenemos lo que tenemos. Hoy en México hubo un giro muy importante.


–A partir de ahora la utopía inicial de Morena se convierte en una realidad del poder. ¿Cómo se derrota la violencia, la corrupción y la desigualdad que imperan en México?


–Tiene que ser reconstruyendo la sociedad sobre otras bases, tenemos que atacar las causas. Las causas tienen que ver con los elementos estructurales que Andrés Manuel López Obrador resume en una fórmula que dice “queremos becarios no sicarios”. Esa fórmula que parece simplona terminó prendiendo en la gente porque la gente vio una alternativa en una condición donde no están colocando a una parte de la sociedad afuera, sino tratando de entender que los problemas que tiene esa sociedad tiene que solucionarlos desde su reconstrucción básica. Ahí entra un punto clave: no fue únicamente un cambio de Morena sino que se trató del encuentro de una sociedad que después de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa dijo basta, no más la política del miedo, la necro política que nos va a acabar por terminar. Esa sociedad se atrevió a salir a la calle, a defender a 43 jóvenes estudiantes, campesinos que eran socialistas. ¡Cuidado, qué palabra !. En esa representación estaban los enemigos del Estado neo liberal y, sin embargo, la sociedad dijo basta y cortó. Se dio entonces la conexión de una organización socio política que va en la búsqueda de una conexión con las capacidades de transformación con uno de los movimientos que trastocaron nuestras vidas. Hasta ese entonces se había normalizado la violencia, todo el mundo sabía por donde no pasar para no ser un daño colateral. Se decía “mientras la guerra no sea contra mi que sea contra ellos”. El problema se ve mayúsculo cuando tu ves las cifras que oscilan entre 180 mil y 240 muertos. Esta es una guerra no declarada, punto.


–¿Pero cómo se sale de esa lógica?


–Andrés Manuel ha dicho: tenemos que ir en contra de la impunidad que está ligada a la corrupción. La impunidad arma el sistema político en general. El punto esencial consiste en reconstruir un tejido social institucional donde la gente se pueda sentir segura.


–México retomó su tradición revolucionaria. Esa utopía ya de lo real puede reconectarnos, reconectar a las izquierdas de América Latina y reformular un proyecto de transformación común a partir de México.


–La Revolución Mexicana tuvo una influencia mayor en el conjunto de América Latina. Es el equivalente de lo que la Revolución francesa fue para el conjunto de Europa. El grupo de intelectuales que trabajamos con Andrés Manuel López Obrador dijimos: sólo si nos latinoamericanizarnos y entramos en la lógica de nuestra América como diría Martí tenemos un sentido para la transformación en México. Que Donald Trump le haya dedicado media hora a López Obrador, y a plantear entonces la idea de hacer un proyecto de desarrollo para atacar la causa de la migración, que incluya también a América Central, ya dice mucho. Este sentimiento latinoamericanista va a ser un elemento fundamental. Sin América Latina, nosotros frente al imperio no somos nada. Sin Brasil, sin la Argentina, sin los demás, no podemos enfrentar una política violenta de Estados Unidos sobre nosotros. Nos va a unir un sueño. Por eso uso la idea de nuestra América de José Martí: era un sueño y esos sueños tuvieron sentido con la Revolución mexicana, con los sueños del progreso. El proyecto de Morena es latinoamericanista. La pregunta es si tiene que ser económico o si tiene que ser algo que con México se construya de otra manera, que tiene que arrancar por lo cultural. Creo que hoy hay esa gran oportunidad de arrancar con una idea que nos prenda al conjunto, que nos devuelva al sentido de pensarnos como un universal posible desde América Latina. Creo que eso parte de la necesidad de vernos como un sujeto real actuante. Debemos recuperar el sentido indígena y anti colonial del 91, pero tiene que representarnos al conjunto. Tenemos esa gran oportunidad. Hay mucho para hermanarnos a través del camino cultural.


Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enPolítica
Lunes, 25 Junio 2018 08:49

¿Qué hacer con Hidroituango?

El proyecto hidroeléctrico Ituango afecta a cerca de 400 mil personas de los 12 municipios que están en la zona de influencia. Esta es la obra de ingeniería más grande de Colombia y quizás la de mayor impacto social y ambiental. Desde que fuera impulsada en la década de los 90, ha generado terror en la región del cañón del bajo Cauca. Sus habitantes piden que les devuelvan la tranquilidad y la vida que tenían antes de que iniciara la construcción de Hidroituango.

Hidroituango es hoy el estandarte colombiano del capitalismo neoliberal. La ley del lucro por sobre la vida misma, la sed insaciable por la ganancia a toda costa, y el espejismo del desarrollo, son las premisas que acá imperan. Contrario a todo lo que pretendió, Hidroituango es ahora un fiasco para el poder y quienes lo detentan en nuestro país, para la ingeniería criolla y para los modelos de participación social; un lunar más en la innumerable cascada de escándalos de corrupción y negligencia de un Estado que ni ve ni escucha al pueblo al que se debe.

 

Una evidencia del autoritarismo realmente dominante entre nosotros, no solo estatal, también emrpresarial. Desde que en 2010 iniciaron la construcción de la hidroeléctrica, EPM trajo desgracia para las poblaciones del Bajo Cauca antioqueño, y desde que se conoció el proyecto –en 2008–, sus habitantes han manifestado total oposición a su desarrollo porque preveían, precisamente, los atropellos que hoy padecen. Son ellos quienes tienen muy claro qué hacer hoy con Hidroituango; así lo expresan en el blog Debate Hidroituango1.

 

En el documento publicado el 4 de junio de 2018 enfatizan en que “la incertidumbre no puede ser eterna, nadie podrá nunca acostumbrarse a sentir miedo constante y menos al hecho de que “el desarrollo” nos haya robado la forma de vida y tranquilidad en torno al río Cauca”. Aseguran que tal incertidumbre se debe al riesgo latente de avalancha que ha dejado poblaciones aisladas, miles de familias sin poder trabajar y sin sus viviendas, tanto aguas abajo como aguas arriba, porque el nivel del agua sigue aumentando en el embalse y cada día deja a más y más familias en la calle, hacinadas en municipios como Ituango, Sabana Larga o Toledo. Recuerdan que la cadena montañosa que alberga la represa también ha sido alterada y también ha afectado a las personas que las habitan. Y señalan, como más grave, el hecho de que nadie sabe quiénes ni cuántas son las personas perjudicadas, pues, aseguran, los estudios sociales son peores que los técnicos.

 

Según ellos, Hidroituango estaba condenada al fracaso, pues desde el comienzo eran predecibles los miles de desalojos y desplazamientos forzados que hoy afrontan, producto de la construcción y ejecución del proyecto (sin olvidar que años atrás ya había causado la muerte, desaparición y desplazamiento de cientos de personas); la destrucción del paisaje natural, caseríos inundados; sus enseres y cultivos perdidos bajo el agua, en fin. Hoy miles de ellos padecen hambre y enfermedad, mientras aguardan confinados en los albergues dispuestos por las EPM para las personas evacuadas; pero allí se sienten presos. Hacinados en carpas, sin agua, sometidos a las arbitrariedades de la empresa que les obliga a comer a la hora que sus funcionarios digan, que no les escucha y que no les permite denunciar el calvario que padecen. ¿Cuándo terminará este calvario?



Sin permitir espacio para la discusión, para Ríos vivos, la solución es indiscutible; la tranquilidad volverá cuando el río vuelva a su cauce natural, así lo manifiestan: “No se requiere ser erudito para saber que la única manera de disminuir la presión que ejerce el agua estancada sobre las montañas, la casa de máquinas, los túneles y el mismo muro es vaciar la represa; pero no lo pueden hacer lentamente porque no tienen cómo, por eso debe ser el desmantelamiento controlado la estrategia a seguir para restablecer el bienestar de las comunidades. Las palabras del presidente Santos y sus Ministros no sólo son engañosas en relación a las responsabilidades, sino que nos hacen sentir que privilegian al proyecto Hidroituango por encima de la población. Hoy no hay opción; o es la represa o somos las comunidades, pero juntos no podemos cohabitar. ¡Los gobernantes deben elegir YA!”.

 

Una de las reflexiones más importantes que hacen cuestiona la labor de quienes disponen de las leyes y del erario público ¿A favor de quiénes legislan, a favor de quiénes administran? Saben que el responsable directo de esta situación es el Estado que permitió que destruyeran su proyecto de vida, desconoció el derecho a la memoria, a la verdad, la reparación y las garantías de no repetición de un conflicto que él mismo acolitó y que está íntimamente relacionado con el hecho de que la hidroeléctrica pudiera construirse.


Un proceso que no fue armonioso ni ajeno a la violencia. A través de Debate Hidroituango, Movimiento Ríos Vivos evidenció que desde 1986 hasta lo que lleva corrido el 2018, se han reportado 73 masacres en la región, periodo de violencia que alcanzó picos en cifras de asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados entre 1997 y 2004, época en la que los victimarios, para aterrorizar a la población, arrojaban los cuerpos sin vida al río Cauca.

 

Como sea, la presa no tiene razón de ser. EPM insiste en abrir dos túneles de desagüe más, para reducir la presión en el muro, lo que implica fracturar más la montaña. Otra opción es evacuar por el vertedero, pero varios expertos aseguran que la presa no tiene descargue de fondo. Movimiento Ríos Vivos recalca que, además de lo anterior, la vida útil de la hidroeléctrica está condicionada por la cantidad de sedimentos acumulados en el lecho del embalse, pues de esto depende la cantidad de agua y la fuerza con la que ingresa por la represa hacia los generadores, además de que aumentan el nivel del agua y termina por taponar los túneles de circulación. Este aspecto hace inviable el proyecto, teniendo en cuenta que “los sedimentos de la Cordillera Central son altos por acción de los derrumbes, además de los sedimentos antrópicos propios del río Cauca que recorre todo el país”.

 

Sumado a esto, en lo que respecta a los sedimentos del Cauca, el desastre a largo plazo sería enorme. Como la represa no cuenta con compuertas de fondo para que el sedimento siga el curso con las aguas del río, los minerales allí presentes, necesarios para mantener fértiles las tierras de las riberas, se quedaría estancado. Sin el sedimento hay erosión y toda la cuenca río abajo se vería afectada; hasta la región de La Mojana que tiene extensión de más de 450 mil hectáreas de humedales que, gracias a la gran diversidad de flora y fauna que allí habita, proveen de alimento y genera ingresos a sus pobladores. Isabel Zuleta, directora de Ríos Vivos habló al respecto, “[…] nunca quisieron hacerle caso al Movimiento Ríos Vivos de Antioquia que decía que toda la cuenca baja era afectada, dijeron que era absurdo, y como no se previó ya hoy esos ecosistemas sin sedimentos deben estar afectados, ese es el gran problema de que se queden los sedimentos arriba porque están afectando toda la ribera desde Santa Fe de Antioquia –e incluso antes–, hasta su desembocadura en Bocas de Ceniza, en donde desemboca el Magdalena”.

 

Con todas estas razones, el Movimiento Ríos Vivos, en representación de la población afectada, demanda que “los responsables deben estar en la cárcel y las comunidades afectadas deben ser compensadas y reparadas de manera integral en todos los daños que han sufrido, tanto materiales como daños espirituales, emocionales y por la perdida de sus proyectos de vida; todo lo que les ha pasado a la familia, la estructura social y la migración y el desplazamiento que se está generando; el miedo, el terror que han implantado en la zona”.

 

Asímismo, es enfática al responder a la pregunta ¿qué hacer con Hidroituango?: “La única opción ética y responsable en las actuales circunstancias generadas por Empresas Públicas de Medellín (EPM) y por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), quien NUNCA controló realmente a EPM, es que dejen al río correr libremente; esto implica un desmantelamiento controlado de las obras de Hidroituango antes de que la naturaleza lo haga, pues las montañas van a seguir desprendiéndose […]

 

Nuestra solicitud es concreta, liberen el río Cauca, devuelvan la tranquilidad a este territorio agobiado por las múltiples formas de violencia incluida la ambiental y reparen a todas y cada una de las familias que han afectado. De lo contrario, de continuar empecinados en imponernos este absurdo, reubiquen a toda la población pero juntos, con los amigos y familiares, no dispersos como nos sacan hoy con un millón de pesos, dennos otro Cañón, otro río Cauca, desde Santa Fe de Antioquia hasta la Mojana porque todos estamos sufriendo las consecuencias de su proyecto y todos estamos en riesgo”.

 

Hace muchas décadas, un gran artista reafirmaba esta misma necesidad y posibilidad: “[…] En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.

 

Hemos progresado muy de prisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco”2.

 

1 El río Cauca exige su libertad. El río Cauca le habla a Colombia. En http://debatehidroituango.blogspot.com/2018/06/el-rio-cauca-exige-sulibertad-el-rio.html
2 Fragmento del discurso final de la película “El gran dictador”, de Charlie Chaplin, 1940.

Publicado enEdición Nº247
Monólogo del Cauca en Dolor sostenido mayor

Ante la catástrofe ocasionada por los constructores de Hidroituango, y que puede ser mayor si pronto no se echa atrás la afrenta a la naturaleza, no solo se ha desnudado la improcedencia del modelo hidroeléctrico, sino la maraña de corrupción y errores que encierra el proyecto. Le Monde diplomatique ha escuchado lo que el río tiene qué decir.

El agua que se queda atrás del río descansa…
¡Pero nunca será mar!
Dulce María Loynaz
(La Habana, 1902-1997)

 

Bajo el cielo no hay nada tan blando y maleable como el agua;
 Pero no hay nada como el agua para erosionar lo duro y rígido.
Lao Tse, Tao Te King, 78

Turn down the wall, turn down the Wall!
(¡Derrumben el muro,
derrumben el muro!)
Pink Floyd, The Wall

 

Silencio. Ahora hablo. Hablo cuanto he callado. Lo que he callado días y días, meses y meses, años y años. Ahora usted escuchará lo que quiero decir. Yo soy el Cauca, el Cauca milenario que está aquí desde antes de que ustedes llegarán con sus máquinas, utensilios y herramientas; desde antes, incluso que llegaran, hace miles de años, los pobladores originarios, los Nutabes, los Tahamíes, los Yamesíes. Yo soy el Cauca, uno más entre miles y miles de cuerpos fluviales que surcan la faz de la tierra, y a la vez, la segunda arteria fluvial de este país. Yo soy el río, el río que da vida, que da alimento, que da riego, que da oro, que da riqueza y esperanza. Usted me conoce. Desde que nació me ha visto. Me ha cruzado cientos de veces, de una orilla a otra. Conoce el color de mis aguas terrosas, ha sentido el caudal que amenaza con llevárselo si no está atento, usted se ha bañado, quizá, en él, aunque nadie se baña dos veces en el mismo río porque el ser humano comparte el destino del agua que fluye.


Soy el Cauca, un Cauca maltrecho, contaminado, herido, pero afortunadamente no de muerte. Aniquilarme no es fácil. Soy sobreviviente de otras afrentas de las que he salido airoso. Hoy usted y yo nos damos cita aquí, en Ituango, a medio camino del recorrido entre la laguna del Buey en el Macizo Colombiano, lugar de mi nacimiento, y el municipio de Pinillos, cerca de donde entrego mis aguas a mi hermano mayor. Estamos hoy aquí en este cañón, entre mis hermanas, las dos cordilleras donde me acogen y me estrechan entre sus faldas en fraternal abrazo.


Aún no salgo del asombro, de la indignación. Aquí me quieren detener esos individuos, los que usted ve allá, esos de cascos blancos, amarillos y azules; agitados, nerviosos, sudorosos que van de un lugar a otro, con sus camiones y palas, erigiendo un muro que quieren con él raspar las nubes. Buscan ponerme preso, por eso han erigido este muro de la infamia que llaman la presa, para que yo no escape, para que me quede, a la fuerza y en contra de mi voluntad, represado, anegando tierras fértiles, ahogando especies naturales, autóctonas, extinguiendo para siempre la vida verde tan necesaria para este equilibrio que hemos logrado construir durante millones de años. Un muro de concreto, indestructible, dicen –¡ja!–, capaz de detenerme, de aislarme, de regularme. Escuche usted semejante osadía. Dizque regularme, encausarme por unos túneles infames, revestidos del frío concreto, para que yo filtre por esas cavidades, a su antojo, mis aguas, mi caudal, en la medida y en la porción que ellos quieran, cuando ellos digan y de la manera que ellos desean.


Sostienen que necesitan poner a su servicio mi fuerza, mi ímpetu, mi furor para producir lo que llaman electricidad. No sé si reír o llorar. Con su arrogancia infinita, con sus saberes y ciencias de ingeniería me quieren torcer el brazo, a la brava. Ya lo hicieron una vez, allá arriba, por los lados de Suárez, Cauca; allá también me han represado, en lo que llaman La Salvajina; una salvajada, en realidad, lo que hicieron conmigo; pero arriba soy sumiso y joven e ingenuo, aun no he alcanzado el valle que lleva mi nombre, donde me vuelvo portentoso e indetenible; a ese valle riego y doy vida y color y calor. Acá es diferente, ya soy adulto, un adulto que ha recogido experiencias y vivencias de cientos de afluentes, de lluvias, mi caudal ha crecido gracias a mi inmensa capacidad de encausar toda el agua de esta cuenca. Aquí vengo fuerte, impetuoso, hondo, embravecido; encañonado, ya dije, por la calurosa acogida que me brindan dos cordilleras. Y cuando más energía traigo, cuando más caudal porto, zas, la zancadilla artera, el muro, la presa; me estrello de narices de manera violenta. ¡Ay! Qué inesperado encontronazo, yo que a estas alturas quiero alcanzar las tierras bajas, que ansío las llanuras de la sabana cordobesa, para ir a mi encuentro final con mi gran hermano, aquel que va paralelo a mi entre las otras dos cordilleras.


Un día amanezco con la tristeza alborotada. Otro, con la ira encendida. Otro, con la desesperanza y otro, con el coraje y la determinación que caracteriza a mis amigos, los Nutabes, que han poblado este cañón desde tiempos sin memoria. Todos estos parajes que usted ve en torno nuestro, en este punto, son, eran, de los Nutabes. Hoy los tienen confinados en el resguardo indígena Nutabe de Orobajo. ¡Y ese resguardo está siendo inundado por la represa! ¿Había visto usted semejante despropósito? Ellos, los usuarios ancestrales (a mí no me gusta la palabra ‘dueño’ porque de la naturaleza nadie se puede sentir dueño) de estas fértiles laderas, ahora serán unas víctimas más de este despropósito descomunal.


Pero a los Nutabes los han diezmando, es la forma de doblegarlos. Lo de siempre, carajo. A su cacique Virgilio Sucerquia lo asesinaron fuerzas oscuras en el año que ustedes contabilizan como 1998. Estas tierras, desde siempre, eran aprovechadas para asentarse y cultivarlas los Nutabes, los Tahamíes, los Yamesíes. Entre todos formaron una trinchera para protegerse de las barbaridades de los españoles que llegaban con arcabuces, un garrote vil, un libro y una cruz abriéndose camino como diera lugar. A los que capturaban los arrojaban vivos a los mastines hambrientos y luego sus despojos a mi cauce. Desde entonces mis aguas se han manchado de sangre sin cesar. En épocas más recientes, cuando llegaron esos que ustedes llaman paras, cundió el terror en las riberas de mi cauce.


Me cuenta, gente bien informada, que de aquí, entre los años 1990 y 2016, hay 110.000 personas, de un total de 173.000 habitantes de mi zona de influencia, que han sido víctimas de este conflicto atroz –que algunos de ustedes, aquellos que viven siempre a la derecha, bien a la derecha, de los caminos, se niegan a poner fin, y al contrario, quieren exacerbar–. De esos 106.000 fueron desplazados forzosamente; 616 fueron desaparecidos, ¿me escuchó?, desaparecidos; 163 fueron víctimas de agresión sexual y 3.557 fueron asesinados dentro de ese conflicto. Muchos de esos infelices fueron a dar a mis aguas donde no tuve más opción que acogerlos y llevarlos aguas abajo hasta que algún ser caritativo los recogió para darles sepultura como merece todo ser humano.


¿Usted sabe cuál es el peor desprecio a la vida humana? Quitarla, por supuesto, pero hay algo aun peor: quitar la vida y además dejar insepulto el cuerpo. Eso lo sabía Antígona hace casi tres mil años. Pero aquí se han ensañado para ultrajar de la manera más atroz la vida, la muerte, el descanso de los cuerpos. Soy testigo, soy vehículo, pero no cómplice. Por eso no quiero callar más; por eso no puedo voltear mi cauce, en un meandro más, y hacer como si no hubiera visto nada.


Hablemos de lo que está ocurriendo ahora, no del pasado con todo el dolor que me causa. ¿Usted cree, amigo, que es justo lo que está sucediendo por culpa de ese puñado de insolentes y desvergonzados ingenieros, tecnócratas, políticos y empresarios? Usted bien sabe cuál es mi naturaleza: fluir por lo más bajo. “Los ríos y los mares son los reyes de los Cien Valles porque se mantienen abajo” y también: “La Suprema Bondad es como el agua. El agua es buena y útil a los diez mil seres por igual. No tiene preferencias por ninguno en especial. Fluye en sitios que los hombres suelen rechazar”, dice el Libro del recto camino, también llamado el Libro del sendero luminoso. Por eso, yo estoy con los de abajo y desde abajo es donde emana mi fuerza.


Mire, esos barequeros que están allá me llaman “el Mono”; será por mi color amarillo oscuro. Dicen que soy el patrón de ellos. A la persona que se me acerque le doy trabajo sin pedir cartas de recomendación, ni antecedentes, ni certificados de experiencia o acreditaciones. Ellos saben que no pueden ir a otro lugar a buscar trabajo, en una empresa. Muchos son mayores y no saben leer. ¿Qué trabajo les van a dar por allá? Yo no les exijo nada, solo que me traten bien. Algunas pepitas de oro alcanzo a dejarles para que puedan subsistir después de tanto que me han saqueado.


Ahora véalos allá, sin trabajo, hacinados en una bodega, se han quedado sin los ranchos que mis aguas arrasaron una madrugada del 10 de mayo. ¿Culpa mía? Sí, dicen aquellos, los que están allá arriba mirándonos con recelo, los de cascos blancos, amarillos y azules. “El río está embravecido, si ustedes no salen, el agua los sacará” les dijeron a los habitantes de mis riberas y me echaron toda la responsabilidad. ¿Habráse visto tanta infamia, tanta insolencia? ¡Tras de ladrón, bufón! ¿Ah? ¿Es que acaso no entienden que mi naturaleza es fluir hacia lo más bajo? ¿Qué tiene que suceder para que comprendan que a mí no me pueden detener, a la brava, poniéndome un muro en la mitad del camino por más ancho y aparentemente sólido como el que ellos se empeñan en construir cada vez más alto y así desafiar mis aguas?


Dicen que sí, claro, es posible, que eso se hace incluso con ríos diez veces más grandes y caudalosos que yo. Me hablan del Yangtsé y la represa de las Tres Gargantas, del Paraná y la represa de Itaipú, del Nilo y la represa de Asuán. Yo no sé, amigo. Jamás he ido por allá, pero no quiero imaginar el daño que hicieron los colegas de estos hombres de cascos blancos, amarillos y azules, para represar esos tres grandes portentos fluviales. No quiero saber de las especies animales y vegetales sacrificadas, de los seres humanos desplazados, de los templos, cementerios y sitios de pagamento anegados para siempre. La historia se repite una y otra vez desde hace más de ciento treinta años cuando les dio por represar ríos para sacar energía, en su insaciable sed de tener cada vez más y más potencia eléctrica; como si el progreso fuera ilimitado; como si los recursos fueran inagotables y no se pensara en una armoniosa colaboración entre la naturaleza y ustedes, los individuos que se han convertido en nuestro principal depredador.


Claro. No aguanté más. Por algún lado tenía que reventar. Busqué camino. Lo encontré y me desbordé. Ellos, los habitantes de mis riberas del cañón nunca habían visto algo semejante. Jamás habían presenciado que mis aguas corrieran hacia arriba. Pero sucedió. Y seguirá sucediendo si la obstinación no cesa.


Ahora me responsabilizan de la tragedia que pueda ocurrir, la que está a punto de ocurrir: agotada mi paciencia, yo mismo ya no podré seguir conteniendo mis aguas y romperé la presa y me llevaré por delante –¡ay, mi destino!– poblaciones tan vivas, pujantes y hermosas como Puerto Valdivia, Tarazá, Caucasia, Ayapel, Guarandá, Nechí, San Jacinto del Cauca, Majagual y Achí, entre otras. El daño lo han hecho los de cascos blancos, azules y amarillos, pero ahora, dicen, el responsable de causar la tragedia soy yo. Eso es ser infame. El daño, a hoy, que se ha ocasionado al tejido social de toda esta cuenca hidrográfica es irreparable. ¿Qué se hará para resarcir e indemnizar a toda esta gente? ¿A dónde tendrán que dirigirse? De nuevo: más desplazados, más gente empobrecida inundando las ciudades que no tienen como acogerlos si no es en los cinturones de miseria. “Cuando pase la emergencia”, dicen ellos. ¿Y es que acaso creen que este proyecto será viable algún día? Si las alarmas y sirenas que ellos mismos han instalado siguen sonando todos los días, si las alertas rojas no se han levantado y no se levantarán hasta tanto yo no recupere mi cauce y mi caudal normal, sin muros, ni presas, ni túneles, ni artificios humanos.


“Y entonces, ¿de dónde vamos a sacar la energía que este país necesita?” me han venido a gritar aquí, a mis riberas, algunos de esos hombres de cascos blancos, azules y amarillos. “¿Es que no se da cuenta –vociferan–, que en este país la energía proviene de las hidroeléctricas que hay por toda la geografía montañosa? Además, este proyecto será –‘sería’, deberían decir– el más grande jamás construido en el país de esta naturaleza”. Y me preguntan a mí como si debiera dar respuesta a su codicia inagotable. A mí me informan que hay soluciones bien implantadas en otros países, con energías renovables –eólica, solar, biomasa, mareomotriz– y sin afectación tan grande a la naturaleza. Si tanto es su apetito, deberían haber hecho la tarea hace mucho tiempo para buscar soluciones alternativas. Si hubieran partido al amanecer a esta hora ya habrían llegado. El modelo energético de este país no podía seguir en esa carrera ciega de más y más hidroeléctricas, cada vez más grandes, cada vez más invasivas, cada vez más temerarias. Tantas veces va el cántaro a la fuente que al final se rompe, dicen los más sabios.


Afortunadamente, amigo, no estoy solo. Tengo aliados formidables, portentosos. ¿Sabe quién? La montaña. Las cordilleras. Las que me abrazan y acogen en este bellísimo cañón. Ellas están colaborando, se están movilizando, reacomodando, con el crujir de las fallas geológicas que yo ayudo a crear gracias a la inconmensurable presión que ejerzo con estas aguas represadas, y así alcanzaremos el propósito que nos alienta: que yo pueda fluir naturalmente. Entre los dos, montaña y río, haremos justicia. Recuperaremos mi cauce. Salvaremos la vida: por una parte, a mí, el Cauca y, por la otra, a todo lo que me rodea y se nutre de mi y habita en torno a mí. ¿No se da cuenta que me quieren robar? ¿Qué me quieren aniquilar?


Ya va para un mes que a esas personas las hicieron salir de sus hogares y las llevaron a vivir hacinadas en unos coliseos, en unas escuelas, en unas bodegas. Desacomodaron toda la economía, las dinámicas sociales, la educación, la prestación de salud de todos estos lugares, de las poblaciones que evacuaron y de las poblaciones adonde llevaron los evacuados. Aquí todos pagan por los errores, las improvisaciones y la corrupción de esos individuos de cascos blancos, azules y amarillos y de los que están allá en Medellín y en Bogotá, dirigiendo todo desde sus cómodas oficinas, con tinto, agua y alimentos servidos a sus mesas, con baños a unos pocos pasos. Regresan en las noches a sus casas a dormir en cómodos lechos, no en el piso sobre unas colchonetas que casi no llegan, a pesar de la emergencia, a los lugares donde hacinaron los evacuados. A los que no quieren acudir a esos refugios les ofrecen dinero para que busquen dónde irse y así lavarse las manos del problema social que han generado. Como si uno o dos millones de pesos resolviera un problema tan grande. “A finales de junio estará superado cualquier riesgo en Hidroituango” dicen los titulares mentirosos para tratar de calmar los ánimos. ¡Ja! Si cada día hay una nueva alerta, una nueva alarma que se enciende, por lo que he dicho: río y montaña estamos aliados para no dejarnos vencer de esos hombres de cascos blancos, azules y amarillos y de sus jefes en las oficinas “inteligentes” de Medellín y Bogotá.


Si ellos, esos individuos arrogantes, llenos de sabiduría técnica y científica, colmados de títulos y cartones (y de codicia por los billones de pesos que mueve este proyecto) tan solo atendieran por un momento los principios que rigen la filosofía andina, otra cosa pensarían, otra cosa harían. Pero ellos no saben ni quieren saber nada de filosofía; y mucho menos de filosofía andina, ni de los saberes ancestrales de nuestros pueblos originarios.


Si lo hicieran, sabrían qué leyes rigen a la naturaleza y al ser humano, cuál es la lógica (ya que ellos son tan racionales) andina que aquí es ley. Sabrían –pero no quieren saberlo– que hay un principio general de relacionalidad de todo. En el principio todo era relación, la relación es la verdadera ‘sustancia’ andina. Para la filosofía andina, el individuo es “nada”, es algo perdido si no se halla insertado en una red de múltiples relaciones. El ser humano no se puede desconectar de los vínculos naturales o cósmicos. Esta relacionalidad se cristaliza a través de la reciprocidad, la complementariedad y la correspondencia entre los aspectos afectivos, ecológico, éticos, estéticos y productivos. ¿Me explico? Todo está unido, todo está relacionado, todo esta entrelazado. No hay forma de romper esos vínculos relacionales. No hay forma de cortar en dos un río, aguas arriba y aguas abajo, como ellos intentan e insisten hacer. A todo daño corresponde otro. Todo está en un equilibrio perfecto. A cada acción corresponde una reacción; a toda gestión corresponde un efecto, no hay causa sin efecto. Así de sencillo. Pero ellos no han logrado entenderlo. Y, de allí, todo lo que ustedes, y yo, estamos viviendo. Y como digo, ya sabemos quiénes son los que están pagando las consecuencias de esta ceguera infinita.


“Perdimos el control de la obra” dijeron hace unos días. ¡Qué gran verdad! ¡Qué coraje (o qué vergüenza) tuvieron al haberlo admitido! Ahora sólo queda un camino: deshacer lo que hicieron. Desarticular el monstruo que fabricaron en su soberbia infinita: desmontar esa presa, piedra a piedra, roca a roca y dejarme fluir como ayer, como hace años, decenios, centurias, milenios.


Yo soy el Cauca. Yo soy el río, el río que agoniza contaminado por las industrias del Valle, por el mercurio, y los químicos que vierten en mis aguas esas industrias y me hieren de muerte y que aún así me resisto a morir, a ser nada más que una cloaca fétida. En mi aun hay vida, mucha vida. En mi todavía nadan, viven y se reproducen la sardinata, el barbudo, la picuda, la cucha, el mazorco, el bocachico, el jetudo, el chango, la sabaleta, la guabina, el guachilejo y la dorada, en mis aguas todavía hay aluviones de oro, en mis riberas vuelan la zarceta azul, la lora cabeciazul, a mis orillas fangosas se acercan para desovar las cecilias, las salamandras, las ranas y sapos, las tortugas, los cocodrilos.


No hay alternativa. Entiendan, hombres sin razón, el principio de relacionalidad, de reciprocidad, de correspondencia. Ustedes no pueden hacer tanto daño y no pagar las consecuencias. Dejen de hacer sufrir a tanta gente despojada y desplazada de sus hogares, de sus sitios de trabajo, de sus centros educativos, de sus puestos de salud.


Desbaraten lo construido, háganlo pronto antes de que la montaña y yo tengamos que hacerlo. ■

 

*Escritor. Miembro del Consejo de redacción del mensuario Le Monde diplomatique, edición Colombia. Director de la colección de literatura Ríos de letras de Ediciones Desde Abajo.

Publicado enColombia
Puerto Valdivia por Adam Cohn (CC BY-NC-ND 2.0)

¿Qué sucedería si la Central Hidroeléctrica de Ituango (Hidroituango) se rompe? Esa parece ser la pregunta que ronda por la cabeza de los colombianos por estos días. El presente análisis evalúa lo que pasaría en diez sectores de los ríos Cauca y Magdalena aguas abajo, ante una eventual ruptura de la represa.

El escenario de un desastre asociado con el sistema de Hidroituango ha sido valorado tanto por EPM como por la Sociedad Colombiana de Ingenieros, expertos extranjeros y el mismo Gobierno nacional. En este se evidencia la posibilidad de una ruptura de la presa por diferentes causas, que no son el tema central del presente análisis.

Aquí se estiman los procesos morfodinámicos (comportamiento de las aguas asociados con las formas del cauce) que se presentarían sobre el cauce del río Cauca y Magdalena aguas abajo.


Abril 8 de 2018 Vista general de la zona del embalse de Hidroituango en abril y mayo de 2018. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.


Mayo 31 de 2018 Vista general de la zona del embalse de Hidroituango en abril y mayo de 2018. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.

Marzo 2 de 2018. Detalle del sitio de presa. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.

Abril 8 de 2018 Detalle del sitio de presa. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.


Mayo 31 de 2018 Detalle del sitio de presa. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.

 

El seguimiento del embalse a través de imágenes de satélite diarias y mensuales (PlanetScope) de alta resolución espacial muestra su alarmante crecimiento día a día (1-2 m/día). Las imágenes de abril y mayo de 2018 muestran cómo el espejo de agua ha cambiado notablemente, alcanzando a finales de mayo una longitud de 35 km aguas arriba con un ancho de entre 261 m y 1,02 km.

Vista del perfil transversal del cañón del río Cauca en el sitio de Presa de Hidroituango.

Los parámetros de diseño de la presa establecieron una altura máxima de 220 m, un embalse de 70 km de longitud y un volumen de agua de 2.720 millones de m3. La situación actual muestra que la altura de la presa está muy cerca a lo que estableció el proyecto, la longitud es de 35 km y el volumen de agua almacenado se estima en por lo menos 1.000 millones de m3; en caso de que se rompiera la presa se generaría una ola de entre 20 y 100 m de altura.

Bajo tal escenario de ruptura y mediante un análisis geomorfológico –estructura y forma de los ríos– basado en el uso de imágenes de satélite, modelos digitales de terreno y levantamiento de campo a través de varios estudios, a continuación se definen y describen diez sectores morfodinámicos en los cursos de los ríos Cauca y Magdalena.

Mapa de procesos morfodinámicos por el escenario de ruptura de la Presa de Hidroituango. Elaboración propia.

 

Sector 1. Presa de Hidroituango - El Cinco (transporte de la avalancha)

 

El primer sector, denominado como “transporte de la avalancha” (agua, escombros, rocas y sedimentos), se realiza sobre el cañón del río Cauca, entre el sitio de la presa y el lugar “El Cinco”, localizado a 60 km de esta.

Dicha masa tendría un frente de onda de choque muy fuerte y cortaría como una cuchilla toda la ladera por donde pase, dejando una superficie pulida en la roca y los suelos residuales.

Poblaciones y caseríos como Puerto Valdivia (30 km) y El Quince (47 km), localizados en este fondo de cañón, serían destruidos precisamente por su ubicación. El transporte de esta avalancha por el cañón se ve favorecido por su trazo muy rectilíneo que se relaciona con su control por fallas geológicas asociadas con el sistema Cauca Romeral (Falla del Espíritu Santo).

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 1. Presa Ituango – El Cinco. Elaboración propia.

 

Sector 2. El Cinco Cáceres – Tarazá (depósito de la avalancha en un abanico fluvio-torrencial)

En este tramo el cauce pasa de ser un cañón a convertirse en un “piedemonte”. Tal cambio se presenta entre las poblaciones de El Cinco (60 km), Puerto Antioquia (65 km), Cáceres (70 km) y Tarazá, esta última sobre el cauce del río de igual nombre, a 5 km de Cáceres.

En El Cinco el río Cauca sale del cañón hacia una zona ligeramente inclinada formando un pequeño valle en el cual la masa de agua, roca y escombros liberaría gran parte de su energía depositando el material transportado y formando un gran abanico fluvio-torrencial en una superficie de 3.808 ha.

El efecto de dicha descarga veloz afectaría gran parte de las poblaciones existentes en este sector. La masa de la avalancha presionaría el cauce del río Tarazá, el cual podría ser represado aguas arriba de la población del mismo nombre y seguramente el cauce del río Cauca perdería su curso en este sector y se podría generar un embalse temporal cuando se colmate o se rellene de sedimentos este pequeño valle.

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 2. El Cinco - Cáceres. Elaboración propia.


Sector 3. Cáceres - Guarumo (avenida torrencial)

Este sector representa una zona de transición antes de la llanura y se caracteriza por la presencia de materiales aluviales transportados históricamente desde la cuenca alta y que son depositados aquí en forma de terrazas aluviales, de modo que el lecho mayor del río Cauca en este sector se presenta limitado por terrazas compuestas por conglomerados. Así, el afluente presenta una orientación general de N15E a SN.

El lecho activo es de tipo ligeramente sinuoso, tabular con dos canales con anchos entre 50 y 300 m. El lecho mayor limitado por las terrazas presenta un ancho de entre 100 m y 1,8 km. Aquí, la presión del flujo del río Cauca desde Cáceres produciría un evento tipo avenida torrencial sobre el lecho mayor con altos caudales y niveles. Sobre las laderas serán comunes los deslizamientos teniendo en cuenta la baja resistencia de estas terrazas a la erosión. Las poblaciones localizadas en este sector y que se pueden ver afectadas son: Corrales El Playón, Puerto Bélgica, El Jardín, Piamonte y Guarumo.


Mapa de procesos morfodinámicos del sector 3. Cáceres - Guarumo. Elaboración propia.


Sector 4. Guarumo Caucasia – La Ilusión (depósito de material de la avenida torrencial)

Este sector morfodinámico se caracteriza por presentar una ampliación del lecho mayor del río Cauca en dos zonas: una desde Guarumo hasta el río Man (4,3 km) donde hay un control de roca, y la segunda desde el río Man hasta La Ilusión, con un ancho máximo de 9 km. La superficie de esta zona cubre 10.817 ha.

La ampliación del lecho mayor se origina por el cambio brusco de la dirección del cauce en ángulo recto, de sur-norte a oeste-este. Allí se produciría un depósito torrencial de los materiales que provienen del valle más estrecho del sector 3. Una tercera parte de la población de Caucasia se localiza sobre este lecho mayor y otra sobre cubetas de inundación de antiguas ciénagas que fueron urbanizadas, por lo cual sufrirían inundaciones; igualmente las zonas de terrazas bajas al borde del río podrían ser afectadas por los flujos torrenciales.

 

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 4. Guarumo – Caucasia – La Ilusión. Elaboración propia.


Sector 5. La Ilusión - Nechí (creciente)

 

Este tramo se caracteriza por presentar un cauce y lecho mayor en dirección oeste-este y está limitado en sus costados por terrazas aluviales. El cauce activo es meándrico o de forma sinuosa y el lecho mayor presenta un ancho variable entre 2,4 y 6,6 km.

En este sector el lecho mayor se comportaría como creciente ante la ruptura de la presa y afectaría los caseríos de Palanca, Palomar, Colorado y la población de Nechí, la cual se encuentra totalmente en el lecho mayor del río Cauca y sería inundada. Cubre una superficie total de 31.549 ha.

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 5. La Ilusión - Nechí. Elaboración propia.


Sector 6. Colorado - Nechí (rompederos y chorros)

Al inicio de este sector los límites de las terrazas aluviales finalizan en las márgenes del lecho mayor y el cauce se presenta más elevado que la llanura de la margen izquierda, por lo cual es una zona muy susceptible a presentar rompederos o chorros formando grandes flujos de agua hacia la llanura de Ayapel – San Jorge, como los presentados en 2010 en el sitio conocido como Nuevo Mundo.


Mapa de procesos morfodinámicos del sector 6. Colorado - Nechí. Elaboración propia.


Sector 7. Río Nechí (creciente e inundaciones)

 

El río Nechí confluye sobre la margen derecha al río Cauca, al frente de la población de Nechí. La creciente asociada con la ruptura de la presa incrementaría el nivel del río Cauca y represaría temporalmente el Nechí, formándose una zona de inundación de 28.972 ha. Tal inundación estaría limitada por la presencia de rocas cristalinas de origen metamórfico en el sector y aguas arriba del cauce.

 

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 7. Río Nechí. Elaboración propia.

 


Sector 8. San Jacinto del Cauca – Pinillos (crecientes y desbordes)

 

Este sector representa el cauce bajo del río Cauca entre las poblaciones de Nechí, San Jacinto del Cauca, Guaranda, Achí y Pinillos. El lecho mayor del afluente en la zona presenta una dirección predominante sur-norte y es generalmente estrecho entre 1 y 3,5 km..

La margen derecha del río Cauca entre Nechí y Guaranda se encuentra limitada por rocas metamórficas del Paleozoico y en esta misma zona por la margen izquierda son comunes los desbordes. Posteriormente, el cauce y lecho mayor se limitan por delgados diques aluviales que limitan con las llanuras de inundación y ciénagas.

En esta parte se pueden presentar crecientes de menor magnitud que en el sector 7, pero es más susceptible a desbordes e inundaciones por ser llanuras bajas. Las poblaciones de San Jacinto, Guaranda y Achí se presentan sobre diques aluviales susceptibles a procesos erosivos.

 

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 8. Nechí – San Jacinto del Cauca, Guaranda, Achí y Pinillos. Elaboración propia.

 

Sector 9. Delta del río Cauca (cierre de meandro, embalse, erosión)

El delta del río Cauca al río Magdalena se realiza a través de un meandro o una zona donde el río forma una curva cerrada que está en proceso de cierre, quedándole tan solo 20 m.

Ante la creciente que presentaría el Cauca, las aguas de este ejercerían presión por el brazo derecho del brazo de Pinillos, forzando el cierre del meandro, lo cual produciría un avance del delta al norte de 2,5 km.

Dicho proceso generaría un ligero embalse en los brazos de meandro en el dominio del río Cauca y ejercería notables eventos erosivos en las laderas del cauce en Pinillos con inundaciones.

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 9. Delta del río Cauca. Elaboración propia.

 


Sector 10. Río Magdalena. Pinillos – Zambrano (creciente)

Después de la confluencia del río Cauca al Magdalena por el meandro de Pinillos, se podrían presentan crecientes moderadas en el sector del lecho mayor del río Magdalena hasta la población de Zambrano.

Dada la sensibilidad de los diques aluviales que forman las orillas del lecho mayor en este sector, podrían presentarse procesos erosivos sobre los diques y desbordes hacia la llanura de inundación de la región de La Mojana.

 


Mapa de procesos morfodinámicos del río Magdalena (sector 10). Pinillos Zambrano. Elaboración propia.


Región de La Mojana (amortiguación de las inundaciones fluviales)

La Mojana es una llanura de inundación de aproximadamente 13.483 km2, que representa una especie de gran cubeta que sirve para amortiguar las aguas excedentes de las inundaciones de los ríos Cauca y Magdalena y bajo el escenario de la ruptura de la presa de Hidroituango recogerá gran parte de las aguas que se desbordan de los cauces fluviales.

 


Mapa de la llanura de inundación de la región de la Mojana. Elaboración propia.

 


Glosario

Cauce activo: cuerpo de agua de un río en una época y lugar determinados.

Lecho mayor: canal fluvial por donde los ríos pueden moverse frontal o lateralmente (dinámica natural) y amortiguar sus aguas en periodos de aguas altas o extremas.

Dique aluvial: barreras construidas naturalmente por los ríos de llanura para controlar su cauce y evitar desbordes. Son formas longitudinales en las orillas del lecho mayor.

Llanura de inundación: son grandes extensiones de terrenos con ciénagas de superficies planas a cóncavas que permiten amortiguar las aguas fuera del lecho mayor de los ríos de llanura dentro de su sistema natural.

 

Junio 6 de 2018, Bogotá D.C.

Profesor, Departamento de Geografía Universidad Nacional de Colombia

 

Artículos relacionados

 

Hidroituango: “Si no se van, el agua los va a sacar”

Mayo 28 de 2018

El diablo que son

Mayo 28 de 2018

No hubo tiempo de sacar nada
Mayo 18 de 2018

Hidroituango pone en alerta roja a 4 departamentos
Mayo 17 de 2018

El desa(rraigo)rrollo que deja Hidroituango

Abril 14 de 2018

Publicado enColombia