Uruguay cuestiona ante ministros la existencia de la Junta Interamericana de Defensa
Punta del Este, 8 de octubre. Uruguay cuestionó hoy la existencia de Junta Interamericana de Defensa (JID), el consumismo, el sistema financiero y los gastos militares, durante la inuguración de la décima Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas que se celebra en este balneario, a la cual asisten delegaciones de 29 de los 34 países que integran el foro.


“La JID tiene 70 años, los mismos que tengo yo, está vieja y estoy viejo, y nació cuando en el mundo pasaban cosas feas”, declaró el ministro uruguayo de Defensa y presidente protémpore de la conferencia, Eleuterio Fernández Huidobro, ante sus colegas de la región, incluido el estadunidense Leon Panetta.


Subrayó que “saber que con una pequeña parte de los colosales gastos militares que dilapida la humanidad podrían resolverse los más graves problemas que hoy nos afligen, es constatar la hondura de la estupidez que nos afecta”. Por ello, destacó que “no puede haber un producto mejor ni más deseable que la paz trasnacional, regional, hemisférica y mundial”.


El ex líder de la antigua guerrilla del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros de los años 60 y 70 del siglo pasado, citó la desigualdad como el gran problema que subyace a muchos otros, y cuestionó el sistema financiero que en gran parte es generador de actividades delictivas trasnacionales peores que el tráfico de drogas, armas, terrorismo, personas, órganos o desechos tóxicos.


El presidente uruguayo José Mujica también habló de que “la gran guerra es contra la desigualdad y la pobreza”, al poner en marcha la reunión. Explicó que el continente americano cuenta con grandes recursos naturales y humanos, pero aún mantiene una “deuda social tremenda”. Añadió que además del sentimiento de patria, “es necesario pensar en los problemas de la humanidad con sentido global”.
En la conferencia, que culminará el miércoles, el ministro argentino de Defensa, Arturo Puricelli, pidió a sus pares pronunciarse sobre el reclamo de su país en torno a las islas Malvinas y criticó los ejercicios militares y la exploración petrolera de los británicos en ese territorio. Calificó de inexplicable que esto suceda en un territorio usurpado ilegítimamente cuando se habla de trabajar por la paz regional.


Aunque no estaba en la agenda inicial, el tema que más ha generado roces es la propuesta sudamericana de que la conferencia reconozca una zona de paz y cooperación del Atlántico sur, lo que implica un respaldo al reclamo argentino por la soberanía de las Malvinas, bajo control británico desde 1833, y un rechazo a los ejercicios militares y la exploración petrolera de Londres en las islas.


El reconocimiento de una zona de paz en el Atlántico sur es un tema que se ha discutido en comisiones desde el domingo para incluir la propuesta en una declaración final. Pero hay un grupo de países que rechazan que el asunto sea incorporado al documento final, dijo el viceministro uruguayo de Defensa, Jorge Méndez.


Los ministros de Defensa de América también han debatido sobre la vigencia del sistema interamericano de defensa, al que varios países de la región dan por muerto desde la guerra de las Malvinas de 1983. No obstante, Estados Unidos se comprometió a fortalecer asociaciones de defensa regional y ha estado presionando en favor de la estrategia del Pentágono.


Afp, Pl, Dpa y Reuters
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Viernes, 21 Septiembre 2012 06:53

Hacia una industria militar sudamericana

Hacia una industria militar sudamericana
Desde la gira del secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, por la región sudamericana en abril pasado, se han profundizado las tendencias que se insinuaban desde tiempo atrás. El Mercosur impulsado por Brasil se afirma cada vez más como potencia económica, política y militar que necesita disputar el espacio sudamericano con Estados Unidos, que sigue considerando la región como su patio trasero.


Recordemos que Panetta consolidó el papel militar de sus dos principales aliados, Chile y Colombia, y que lanzó una suerte de ultimátum al gobierno de Dilma Rousseff para “transformar radicalmente la relación de Brasil y Estados Unidos en el área de la defensa”. En concreto ofrece cierta transferencia de tecnología a la industria militar brasileña, a cambio de la sumisión geopolítica de la potencia emergente (La Jornada, 18 de mayo de 2012).


En poco más de cuatro meses, la “respuesta” regional en el terreno militar (dejo de lado la contraofensiva que supuso el ingreso de Venezuela al Mercosur ante el golpe contra Fernando Lugo en Paraguay) estuvo centrada en dos ejes: la profundización de las alianzas militares sudamericanas y la potenciación del complejo industrial-militar de Brasil.


En el primer aspecto, lo más destacado fueron las maniobras conjuntas entre los ejércitos de Argentina y Brasil denominadas Operación Guaraní, en la provincia de Misiones, cerca de la estratégica Triple Frontera, entre el 23 y el 29 de junio. Participaron mil 200 militares y 210 vehículos de ambos países, con el objetivo de “estrechar lazos de amistad, confianza y cooperación entre los ejércitos de los países” (Defesanet, 30 de junio de 2012).


Según los analistas se registró un hecho “histórico” como la integración en los mismos pelotones de soldados y oficiales de ambos ejércitos, lo que supone la voluntad de unificarse en el combate. Es el segundo año que se realiza la Operación Guaraní, que en esta edición se destacó por la cantidad de personal y material involucrado.


Para evaluar la magnitud del viraje geopolítico que suponen estos ejercicios militares debe recordarse que hasta la década de 1980 la principal hipótesis de conflicto, en cada uno de los países, era la guerra contra el vecino. Se trata de una hipótesis heredada del colonialismo que enfrentó a las coronas de España y Portugal y que se extendió más de siglo y medio después de las independencias, siendo entusiastamente adoptada por las dictaduras de los años 60 y 70.


A principios de agosto Brasil movilizó 10 mil militares en la operación Agata 5, un megaoperativo de seguridad fronteriza que cubrió 4 mil kilómetros, con especial énfasis en la Triple Frontera. Estas operaciones forman parte del Plan Estratégico de Fronteras, lanzado en junio de 2011 por la presidenta Dilma Rousseff (La Nación, 8 de agosto de 2012).


La segunda cuestión que aleja cada vez más al Mercosur de Washington es el fuerte crecimiento de la industria militar brasileña. Los medios especializados señalan que la industria de defensa de Brasil atraviesa un boom y que los empresarios del sector “están felices” y tienen “la voluntad de invertir y crecer”, siguiendo los dictados de la Estrategia Nacional de Defensa aprobada en 2008 (Defesanet, 24 de agosto de 2012).


La Asociación de Industrias de Materiales de Defensa y Seguridad integra 170 empresas, que proyectan duplicar los 25 mil trabajadores que emplea el sector y prevén aumentar las exportaciones de mil 700 a 4 mil millones de dólares para 2020. Los mercados naturales son los países vecinos, con los cuales están en marcha proyectos militares ambiciosos como el carguero KC-390, destinado a sustituir a los C-130 Hércules estadunidenses, en el que cooperan industrias de Argentina, Chile y Colombia en el diseño hecho por la Embraer de Brasil.


El 24 de agosto el Centro de Comunicaciones y Guerra Electrónica del ejército eligió a Embraer para dar los primeros pasos del sistema para monitorear fronteras (Sisfron), con un presupuesto de 6 mil millones de dólares. A diferencia de lo que sucedía hasta ahora, que los radares eran provistos por la multinacional francesa Thales, ahora todos los equipos serán fabricados en Brasil.


Un amplio informe publicado por O Estado de São Paulo (16 de septiembre de 2012) señala que los seis principales proyectos estratégicos de las fuerzas armadas suponen una inversión de más de 60 mil millones de dólares. Además del Sisfron y del carguero militar, incluyen la modernización de la defensa antiaérea con misiles que alcanzan 300 kilómetros, la fabricación de 2 mil blindados de transporte, inversiones en defensa electrónica y la compra de 120 cazas con transferencia de tecnología.


La marina está construyendo los primeros cuatro submarinos convencionales, de un total de 15, y comenzó el desarrollo del primer submarino nuclear, de un total de seis. La flota contará con dos portaviones nuevos, cuenta con uno antiguo, y 106 naves de combate; una parte de ellas serán construidas en los astilleros brasileños. Además se está relanzando la industria espacial, sector en el que Brasil marcha detrás de Venezuela y Argentina.


El mundo está asistiendo a una acelerada carrera armamentista en el contexto de una profunda remodelación geopolítica. A comienzos de septiembre trascendió la fusión entre la inglesa BAE Systems y la europea EADS, dos de las principales empresas de defensa del mundo, ante la crisis de la primera por la reducción del presupuesto militar de su principal cliente, Estados Unidos. Una Unión Europea cada vez más distante de Washington propone crear un ejército europeo sin Gran Bretaña, y establecer “un mercado único para los proyectos de armamentos” (The Guardian, 18 de septiembre de 2012).


América Latina está muy lejos de garantizar su defensa de forma autónoma y las inversiones en armamento siguen siendo las más bajas del mundo. Algo empezó a cambiar. El crecimiento sostenido de la industria militar brasileña, que va camino a situarse entre las 10 mayores del mundo, está llamado a arrastrar a los demás países de la región.

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Washington acuerda con Tokio instalar un nuevo escudo antimisiles
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, llegó anoche a China en una delicada misión para rebajar la tensión surgida entre ese país y Japón, un asunto enmarcado en la rivalidad entre las dos nuevas superpotencias por la supremacía en Asia. La Administración norteamericana trata de enviar a Pekín el mensaje de que no tiene voluntad en estos momentos de exacerbar un conflicto en un área fundamental para la estabilidad mundial.

 
“Todos deberían estar interesados, todos, en que Japón y China mantengan buenas relaciones y encuentren un camino para evitar una escalada” en sus actuales diferencias, declaró Panetta el lunes en Japón, antes de su llegada a Pekín. El secretario de Defensa llamó a ambos países a “la calma y la contención”, y aseguró que su Gobierno no toma partido en la disputa territorial que ha provocado las últimas fricciones.

 
Pero, al mismo tiempo, Panetta acordó con el ministro japonés de Defensa, Satoshi Morimoto, la instalación en territorio japonés de un segundo sistema de defensa antimisiles que se suma al que ya existe para la protección de ese país ante un eventual ataque de Corea del Norte, un aliado de China.
 

Esa doble actuación sintetiza la complicada encrucijada en la que se encuentra EE UU en ese continente: obligado a proteger a sus aliados, cuidándose, al mismo tiempo, de no provocar la furia de China. EE UU tiene firmado un tratado de defensa con Japón y es responsable desde hace décadas de la seguridad de ese país, pero trata de que el Gobierno chino no entienda ese compromiso, y otros similares que tiene con diversas naciones de la zona, como un gesto de hostilidad hacia el gigante de la región.

 
Difícil labor. Hace dos semanas, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, sufrió algunos desplantes en Pekín y fue muy criticada por la prensa oficial por la posición que esta había mostrado respecto a los problemas territoriales de China con algunos de sus vecinos en el mar del Sur de China. Clinton expresó el deseo norteamericano de que esa vía marítima, vital para el intenso comercio del área, se mantenga libre y abierta. Algunos medios del régimen le contestaron que la mejor garantía de que eso ocurra es que EE UU se mantenga al margen.

 
Pero EE UU no se va a mantener al margen. Al contrario, está intensificando su presencia militar. En enero, el Pentágono anunció que el grueso de su flota navegaría en los próximos años en el Pacífico. EE UU ha abierto una nueva base con marines en Australia y ha alcanzado un acuerdo para aumentar el tránsito militar por Filipinas. La razón de este incremento es, oficialmente, la amenaza creciente de Corea del Norte y la vulnerabilidad de algunos aliados norteamericanos, como el propio Japón o Corea del Sur. China lo interpreta, sin embargo, como una injerencia en una región en la que habría que aceptar su predominio.
 

En su visita, Clinton no pudo ver al vicepresidente y próximo líder chino, Xi Jinping, que estaba entonces fuera de la visibilidad pública. Panetta sí tiene prevista una cita con él, lo que puede facilitar el diálogo, puesto que Xi fue asesor del Ministerio de Defensa de su país y pasa por ser un experto en asuntos militares.

 
La militarización de la rivalidad entre China y EE UU ha sido siempre contemplada como una posibilidad que espanta a la comunidad internacional y como un riesgo que ambos países han tratado de evitar hasta ahora. Muy dependientes el uno del otro para el progreso económico, tanto China como EE UU han entendido siempre lo mucho que perderían con un conflicto. Pero, al mismo tiempo, ninguno está dispuesto a renunciar al control estratégico de una región en la que se concentra el grueso de la riqueza mundial.


Por Antonio Caño Washington 17 SEP 2012 - 19:45 CET

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Nueva visión geoestratégica de Brasil, según Ronaldo Carmona (Universidad de Sao Paulo)
En el encuentro 18 del Foro de Sao Paulo, en Caracas, el geopolitólogo Ronaldo Carmona –coordinador del grupo de trabajo temático sobre defensa e investigador de la Universidad de Sao Paulo– me había invitado a su panel, al que por premuras no pude asistir.


El documento matricial de Ronaldo Carmona aborda la “nueva visión estratégica” que se desarrolla en Brasil, en particular, desde el establecimiento de la Estrategia Nacional de Defensa (END) en 2008, que comporta tres aspectos nodales:


“La definición de tres áreas estratégicas de defensa: nuclear, espacial y cibernética”. A mi juicio, este rubro es insuficiente y pertenece a la etapa de la guerra fría; hoy el enfoque debe ser también en los rubros de GNR (genoma, nanotecnología y robótica), sin descuidar la segunda generación informática y, en especial, la ciberguerra y sus “supercomputadoras”, donde Estados Unidos goza una primacía disuasiva.


“La delimitación geográfica mas nítida de las áreas claves de interés estratégico: el Atlántico Sur (SisGAAz, submarino con propulsión nuclear) y la Amazonia, blanco de creciente codicia (Sisfron, desplazamiento de unidades militares de sur a norte)”. Aquí agregaría la Antártida (tan pletórica en materias primas), cuyo control –en la etapa del cambio climático y su descongelación– definiría el dominio geopolítico a los dos lados del Atlántico Sur, lo cual afectaría los intereses de los bloques BRICS, BASIC (unos BRICS sin Rusia) e IBSA (unos BRICS sin Rusia y China).


“El concepto de tomar como base de la defensa de Brasil la identificación de la nación –¡supersic!– con las fuerzas armadas y de las fuerzas armadas con la nacional”. Este concepto debe “multiplicarse en hipótesis de confrontación con una potencia muy superior (nota: ¿será Estados Unidos/OTAN/Israel?) en el esquema de guerra asimétrica”, el cual se volvería “el principal escenario, y cuya victoria sólo es posible en profunda fusión con el pueblo”. Ronaldo Carmona aduce que “en gran medida, se trata de una reiteración del espírito de Guararapes, que forjó la nacionalidad brasileña”.


El significado simbólico y patriótico, casi espiritual, del “espíritu de Guararapes”, según su interpretación por el portal del Ejército brasileño: “El nacionalismo del espíritu de Guararapes es el nacionalismo racional, estratégico, seguro, traducido en la práctica por una Petrobras, una Transamazónica, el decreto de las 200 millas de mar territorial, nuestra política de fletes marítimos y tantas otras realizaciones como Volta Redonda (la Ciudad de Acero), hitos del progreso material de Brasil”.


Sería recomendable que los teólogos neoliberales proponentes de un “espurio modelo Petrobras” en México entiendan sus alcances nacionalistas vinculados a la geopolítica soberana y a la grandeza de Brasil.


Justamente en mi encuentro con Ronaldo Carmona en Caracas coincidimos en que el “espurio modelo Petrobras” de los teólogos neoliberales arcaicos y entreguistas de México no tiene nada que ver con el modelo original brasileño en su quintaesencia nacionalista que han caricaturizado: una desinformación más de los hijos putativos de Televisa.


El taller de defensa que coordina Ronaldo Carmona exhibe la “creciente preocupación de las fuerzas de izquierda en relación con el tema”, como “producto de la tensión cada vez mayor sobre temas como soberanía e independencia, es decir, la cuestión nacional, que rebasan los temas clásicos de la izquierda, como la lucha por la justicia social, la democratización del Estado y la centralidad del desarrollo”.


Comenta que en fechas recientes, “los cuatro partidos de izquierda brasileños que participan en el gobierno de Dilma Rousseff realizaron un seminario en Brasilia sobre la relación entre la política de defensa y el proyecto nacional de desarrollo”, en el que participaron el ministro de Defensa, Celso Amorim, y el ministro de Ciencia y Tecnología, Marco Antonio Raupp.


Por cierto, el anterior canciller Celso Amorim, hoy ministro de Defensa –a mi juicio, uno de los mejores geoestrategas de Latinoamérica (baste comparar con el foxiano Castañeda Gutman)–, explica luminosamente las razones geopolíticas del éxito multipolar de Brasil (ver Bajo la Lupa, 18/1/12). Para mí, “el Brasil de Lula/Dilma” simboliza la esencia del nuevo orden multipolar.


Ronaldo Carmona tiene muy claro el panorama geopolítico y estratégico global: “Vivimos un escenario internacional cada vez más cercano a los pronósticos de las visiones realistas y de la teoría del imperialismo”, y arguye que “existen tres aspectos que ejemplifican las nubes cargadas en la situación internacional”: 1) “redefinición estratégica de Estados Unidos para extender su hegemonía en el tiempo” con “el blanco centrado en la contención de China (sic)”, lo cual rehabilita las tres tesis geopolíticas clásicas (Mahan, Mackinder y Spykman); 2) rehabilitación del “imperialismo humanitario” (intervención en guerras civiles provocadas desde el extranjero: Libia, Siria e Irán, y en países con bajo nivel de cohesión interna, incluso en Sudamérica), y 3) “control de los recursos naturales escasos” que abundan en Sudamérica.


Considera que la “situación en Sudamérica, que busca mayor cohesión y unidad en su pensamiento geoestratégico, es bastante distinta (¡supersic!) a Centroamérica y el Caribe, más pegados (sic) a Estados Unidos” en el área de “su” perímetro de seguridad, o “Mediterráneo americano”, como lo denominó Mahan.


Aborda en forma específica a Sudamérica y su “principal vulnerabilidad”: el “bajo nivel de desarrollo”, que contrasta con su enorme potencialidad, lo cual aboga por un “proyecto de integración regional”. ¿Lo dejará Estados Unidos?


Agregaría otras dos vulnerabilidades para que florezca el desarrollo: finanzas (controladas por la banca israelí anglosajona) y tecnología de punta (Estados Unidos).


Destaca los avances en el “proyecto de integración en defensa de Sudamérica” en la Unasur y apunta al nuevo pensamiento estratégico común del Consejo de Defensa Sudamericano (CDS) y sus dos tesis: el “enemigo interno” (¡cómo abundan las mulas de Troya!) y “guerra del vecino como enemigo”.


El CDS/Unasur preconiza un escenario de amenazas o búsqueda de sometimiento por parte de las potencias centrales debido a las características sudamericanas de poseer excedentes en bienes estratégicos claves en: a) energía (petróleo, gas, uranio, etcétera), b) recursos minerales, incluso estratégicos o raros, c) excedentes acuíferos, d) biodiversidad, en especial la concentrada en la Amazonia, y e) capacidad de producción de alimentos, y proteína animal y vegetal en general.


Aduce que “la integración común sudamericana exige una actitud de cooperación hacia adentro y de disuasión hacia afuera frente a amenazas de naturaleza extrarregional”.


Concluye que “la presencia de fuerzas extrarregionales en la región sudamericana se convierte en cuestión clave: Guyana ‘francesa’; bases militares o acuerdos para franquear acceso a bases nacionales; presencia marítima en el Caribe y en el Atlántico sur”.


¿Podrá salvar el espíritu de Guararapes a la Sudamérica emergente?


www.alfredojalife.com

@AlfredoJalife

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Hace poco más de un año Colombia y Venezuela estaban al borde de la guerra. Además, el Gobierno de Bogotá se había granjeado las críticas del resto de Sudamérica por permitir una mayor presencia militar de EE UU en su territorio. Por entonces era impensable que un colombiano pudiese algún día estar al frente de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el bloque político regional que para muchos analistas ha superado en protagonismo a la decana Organización de Estados Americanos (OEA) en la resolución de conflictos en la zona.
 
Pero tanto ha cambiado el panorama con el actual Gobierno de Colombia y tanto se ha avanzado en la integración regional que María Emma Mejía (Medellín, 1953) ocupa hoy ese puesto con todo el respaldo de Sudamérica.
 
"Creo que la Unasur ha sido clave para que las cosas mejoren", dice Mejía, una política y diplomática que, entre otras cosas, fue embajadora en España, ministra de Exteriores y antigua candidata a la vicepresidencia de su país. "La organización ha respondido rápido, sin burocracia y de forma decidida en todos los conflictos. En el golpe de Honduras, en la crisis interna de Bolivia, en la asonada de Ecuador y en el enfrentamiento que hubo entre mi país y Venezuela. Lo que toca ahora es institucionalizar la Unasur y hacerla perdurable en el tiempo. Esa es mi misión", explica.
 
La Unasur comenzó su andadura en 2008 y se constituyó oficialmente en marzo pasado. Aglutina a los 12 países sudamericanos y tiene su sede en Quito. Aunque la Unasur es un bloque con vocación de integración política, su constitución estuvo siempre marcada por el tema de la defensa. Antes de crearse formalmente, el organismo ya contaba con un Consejo de Defensa Sudamericano para el intercambio de experiencia militar, misiones de paz y la ayuda ante desastres naturales. Ahora, consolidadas prácticamente todas las democracias en la región, el Consejo intenta responder a la pregunta de cuál será el papel de los militares.
"Veo a los Ejércitos sudamericanos, a 20 o 30 años vista, protegiendo los recursos naturales como parte de una nueva noción de soberanía de la que hoy se habla mucho en las reuniones de los ministros de Defensa. La región posee el 27% del agua dulce del continente, ocho millones de kilómetros cuadrados de bosques y tres de los países de la Unasur cuentan con la mayor biodiversidad del planeta. Todo esto tiene que ver no solo con la defensa de los recursos, sino con la protección de la reserva alimentaria que posee la región", explica Mejía.
 
"Creo que la idea convencional de la seguridad fronteriza dará paso en el futuro a una noción regional donde la preservación de la democracia y la defensa de los recursos serán temas capitales. Hay naciones y las seguirá habiendo, pero tenemos una nación-región, por decirlo de algún modo, que ya ha empezado a formar parte del vocabulario de nuestros ciudadanos y de nuestras Fuerzas Armadas", añade. Mejía confía en que las líneas generales de la nueva doctrina de defensa sudamericana se perfilen en el recientemente inaugurado Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa (CEED), en Buenos Aires.
 
Así como Mejía sí ve a la maquinaria militar sudamericana volcada en el futuro a la defensa de la democracia y los recursos, no contempla una integración militar para operaciones bélicas ni para la lucha contra el narcotráfico. "La lucha contra las drogas es la que presenta las mayores diferencias de concepción. No veo a los Ejércitos sudamericanos combatiendo unidos el narcotráfico, aun cuando haya una mayor cooperación en temas de logística o de información".
 
Tampoco vislumbra una especie de OTAN sudamericana: "No imagino una fuerza de guerra. Los últimos conflictos regionales se resolvieron sin disparar un tiro y la actitud que he observado en los 12 ministros de Defensa de Unasur es la de preservar, por encima de las diferencias, una zona de paz. Los países están haciendo un gran trabajo a la hora de hacer transparentes los gastos militares, un tema importante para dejar atrás viejos recelos y avanzar en la integración no solo militar, sino en infraestructuras y en desarrollo social... por primera vez empezamos en América del Sur a pensar en grande y a desarrollar nuestras políticas".
 
La diplomática sí cree que los Ejércitos de la región podrán trabajar juntos en el caso de catástrofes naturales. "La experiencia de la fuerza multinacional en Haití, donde la región ha desplegado casi 6.000 efectivos, es el mejor ejemplo de que nuestros militares pueden hacer un gran trabajo juntos a la hora de hacer frente a los desastres naturales. De hecho, a finales de este mes los ministros de Defensa de la Unasur se reunirán en Haití para debatir la creación de una unidad militar regional de emergencia, en la que la colaboración de España será de gran utilidad".
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Jueves, 20 Enero 2011 18:53

La remilitarización de Panamá

El gobierno panameño denunció el 13 de enero de 2011 que había encontrado un campamento abandonado con equipo sofisticado cerca de Bahía Piñas (provincia del Darién), en el Pacífico, cerca de la frontera con Colombia.  Los aparatos de seguridad panameños lo relacionaron con la organización guerrilla colombiana FARC.  Sin embargo, hay información que en esa área EEUU está invirtiendo 4 millones de dólares en la construcción de barracas con fines militares y un muelle para naves con capacidad de interceptar barcos en alta mar.
 
EEUU, según el Tratado del Canal Torrijos-Carter, evacuó su última base militar de Panamá el 31 de diciembre de 1999.  A pesar de no existir presencia de tropas norteamericanas en el Istmo desde aquella fecha, Panamá ha firmado con EEUU cinco acuerdos que le permiten a ese país tener presencia militar en el país, ignorando la ley panameña.  El Departamento de Defensa de EEUU, incluso, ha firmado, desde el 31 de diciembre de 1999, 715 contratos con empresas norteamericanas para que desarrollen actividades en Panamá.
 
Con el último acuerdo de asistencia militar entre ambos países, firmado en 2009, la mayoría de los contratos del Departamento de Defensa son para la construcción de “bases aéreo-navales” sobre las dos costas de Panamá.  El presidente Ricardo Martinelli, el ministro de Seguridad, Raúl Mulino, y la embajada de EEUU han informado poco sobre las 9 bases “aereo-navales” que se están construyendo.  A pesar de las denuncias y protestas de las organizaciones sociales panameñas, el silencio del gobierno es hermético.
 
Según información del Departamento de Defensa de EEUU, en su año fiscal 2011 se invertirán casi 16 millones de dólares en 6 bases militares en Panamá.  En 2010 el Departamento de Defensa invirtió 6 millones de dólares en otras tres bases.
 
A fines del año pasado el Departamento de Defensa firmó un contrato por un total de 4 millones de dólares para construir barracas militares y un muelle con capacidad militar en “Puerto” Piña.  El lugar donde se efectuará (o ya se está efectuando) la inversión para las barracas militares coincide con el área donde el gobierno panameño denunció la existencia de un campamento de las FARC.
 
Las barracas que construirá EEUU tienen, según el contrato, capacidad para desarrollar operaciones “contra-narcóticos”.  Esta iniciativa de EEUU, en particular, bajo la coordinación del Comando Sur, incluye 6 bases.  Además de “Puerto” Piña, se construirán centros de operaciones militares en La Palma y Punto Coco.  En Meteti, Yaviza y Rambala ya se hicieron importantes avances en 2010.
 
Según los contratos del Departamento de Defensa, la empresa J&J Maintenance, con sede en Austin, Texas, va a construir un "CN (Counternarcotics) Ops Center/Barracks" y un muelle en Punta Coco, que estará listo antes de octubre de 2011.  Otro contrato firmado por el gobierno norteamericano proyecta construir un "CN Pier Renovation and Jet Docks" en La Palma, para terminar en agosto de 2011.
 
Por otro lado, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EEUU construirán tres bases aéreo-navales adicionales, tipo "CNT [Counter Narcoterrorism] Ops Center/Barracks", en Isla Grande, Obaldía y El Porvenir.  Los centros militares deben estar terminados entre julio y septiembre de 2011.  En cada una de estas instalaciones se invertirá un total de 3.5 millones de dólares. EEUU contempla invertir en Isla Grande, Obaldía, El Porvenir y “Puerto” Piña, un total de 15.5 millones de dólares en 2011.
 
En el marco de los protocolos militares norteamericanos, que hablan de actividades “humanitarias”, también se construirán tres escuelas y un centro de salud por un total de 946 mil dólares en áreas rurales de Panamá.  Forman parte de las "acciones humanitarias" de las Fuerzas Armadas de EEUU en países que supuestamente no cuentan con presupuesto para construir sus propias instalaciones.
 
Además de las bases aéreo navales en construcción, EEUU continúa realizando “pruebas tropicales” con fines militares en Panamá.  Según revelaciones de los contratos existentes, desde principios de la década pasada, el Departamento de Defensa tiene acuerdos con dos empresas.  Por un lado, con Kvaerner Process Services que recibió 12 millones de dólares para realizar “pruebas tropicales” y “otros servicios de apoyo administrativo”.  Con Trax International, asociado con Yuma Proving Ground, (Arizona, EEUU) se han suscrito contratos por una suma de por lo menos 18 millones de dólares.
 
En Panamá los militares norteamericanos realizaron pruebas documentadas sobre soldados puertorriqueños y de otras nacionalidades a mediados del siglo XX para conocer su resistencia a cierto tipo de armamentos y químicos.  En la actualidad, algunos diarios de la localidad han publicado avisos reclutando personal para trabajar en “pruebas tropicales” no especificadas.
 
El Departamento de Defensa de EEUU también ha contratado a J&J Maintenance (de Texas) para reparar y actualizar varios polígonos de tiro en el país.  Un acuerdo firmado con la empresa le proporciona medio millón de dólares para mejorar los polígonos ("Upgrade Ranges") en el primer semestre de 2011.
 
 
- Marco A. Gandásegui, hijo, es docente de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) Justo Arosemena.  http://marcoagandasegui10.blogspot.com
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En el nuevo contexto posguerra fría, la OTAN, lejos de desaparecer como lo hizo el Pacto de Varsovia, elaboró nuevos "conceptos estratégicos" en 1991 y 1999. Después de los atentados del 9/11/2001 y con la guerra en Afganistán se extendió la zona de intervención fuera del espacio euro-atlántico definido por el Tratado de 1949. Era necesario redefinir la misiones de la OTAN y relegitimar su papel. Los jefes de Estado reunidos en la 22 cumbre de la OTAN en Lisboa (19-20 de noviembre) aprobaron el "nuevo concepto estratégico 2010-2020". Trataron también dos puntos delicados: la retirada de sus tropas de Afganistán y el escudo antimisiles que Estados Unidos planea desplegar en Europa.

"El nuevo concepto estratégico" refleja la ambición de la OTAN de fortalecer su vocación mundial, en nombre de los valores "universales" de la civilización occidental, incluso en terrenos que no tienen que ver directamente con la seguridad militar como la gobernabilidad de los "estados fallidos". Partiendo de un catálogo de nuevas amenazas reales o supuestas, el terrorismo, pero también la inseguridad de las fuentes y rutas de abastecimiento energético, de las rutas marítimas, los "ciberataques" contra sistemas computarizados o "infraestructuras vitales" de los países occidentales, la OTAN oficializó el principio según el cual la seguridad de sus miembros depende más de situaciones exteriores a la zona euro-atlántica que de conflictos convencionales en dicho espacio. En la lista de las "nuevas amenazas" la OTAN incluye las consecuencias del cambio climático y de catástrofes ambientales, la escasez de agua y riesgos sanitarios. La OTAN se otorga ahora el derecho de intervenir en el mundo "donde y cuando la seguridad de sus miembros lo exija". El nuevo concepto cancela la división entre seguridad interior y seguridad exterior, entre amenazas convencionales y no convencionales, y propone mantener capacidades militares convencionales o nucleares "suficientes", pero diseñadas para proyectar fuerzas de despliegue rápido o lanzar "operaciones expedicionarias", incluyendo acciones de "contrainsurgencia". Para eso propone un mando único que podría actuar sin tener el consentimiento de todos los miembros. Ella busca la asociación con estados no miembros para actuar como "socios prestatarios de seguridad" en teatros alejados de su zona de acción.

En plena crisis financiera y de presupuesto, Estados Unidos logró imponer a sus aliados una participación mayor en los gastos de la OTAN, incluyendo el financiamiento del escudo anti-misiles estadunidense, estimado en mil millones de dólares, cuando en muchos países el fin de la guerra fría permitió reducir los gastos militares. Hasta Francia, tan celosa de su independencia, se declaró dispuesta a participar en financiamiento del proyecto estadunidense, lo que beneficiará directamente a la industria militar de EU. Así, la Unión Europea sepultó definitivamente cualquier posibilidad de tener una defensa autónoma de Estados Unidos.

La reunión de Lisboa se prolongó con una cumbre Rusia-OTAN, lo que permitió al presidente Medvedev una brillante jugada en la gran tradición diplomática del Kremlin, reincorporándose al debate mundial sobre la seguridad en pie de igualdad y poniendo límites al triunfalismo occidental. Cuando Georgia apoyada por Washington se lanzó contra Rusia en agosto de 2008, la potencia de la reacción rusa desconcertó a los occidentales y Moscú les pintó una "línea roja" infligiendo una tremenda derrota a Georgia. Decidida a superar este grave incidente provocado por Occidente, Rusia acudió a la cumbre de Lisboa, pero en una posición de fuerza, para exigir a la OTAN moderar sus ambiciones mundialistas. El presidente Medvedev puso claras condiciones a una nueva relación con Occidente: la OTAN no puede ser el gendarme del mundo, sus intervenciones tienen que estar aprobadas por el Consejo de seguridad de la ONU, donde Rusia y China tiene derecho de veto. Rusia acepta cambiar su actitud hacia el proyecto de escudo antimisiles a condición de que el dispositivo sea limitado a la intercepción de misiles de corto o mediano alcance, y que ningún país, empezando por Rusia, sea el objetivo declarado de tal sistema. Pero los expertos de la OTAN mantienen que Irán es la principal amenaza, lo que no comparte Rusia, y que hay que tener un alto nivel de vigilancia hacia Rusia, lo que complicará seriamente el diálogo con Moscú. Para dar pruebas de su buena disposición hacia Occidente, Rusia propuso colaborar con la OTAN sobre Afganistán, sobre todo para facilitar el tránsito de material militar por su territorio. Uno de los mayores problemas de la OTAN es que no controla toda la ruta Kabul-Karachi por donde pasan sus convoyes y no quiere arriesgarse a nuevas perdidas de material durante la retirada de sus tropas que empezará en 2011. Qué elegancia de Rusia de evitar a sus antiguos enemigos que en una retirada sin victoria ni gloria, la OTAN, incapaz de proteger sus convoyes, sea humillada por los insurrectos afganos y pakistaníes.

Los países de la OTAN inmersos en la crisis financiera y presupuestaria, empantanados en Afganistán y Pakistán, pretenden extender su campo de acción a todo el planeta. Rusia les recordó en Lisboa que hay otras potencias en el mundo que tienen el derecho y la capacidad de fijar las nuevas reglas del juego frente a los grandes desafíos del siglo XXI.

Por Pierre Charasse
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El presidente boliviano, Evo Morales, llamó hoy aquí a acabar con los golpes de Estado en Latinoamérica y el mundo, en su mayoría propiciados por las embajadas de Estados Unidos.

Al inaugurar la IX Conferencia de los ministros de Defensa de las Américas, Morales recordó que en 2008 su gobierno fue víctima de esos planes, organizados por el representante de Washington, Philip Goldberg, a quien expulsó del país.

También la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), agregó, respaldó a los grupos conspiradores, por lo que también cesaron sus operaciones en el país andino.

Morales rememoró que hasta la fecha fueron registradas esas asonadas en Venezuela (2002), Bolivia (2008), Honduras (2009) y recientemente en Ecuador. Sólo en Tegucigalpa, aclaró, tuvieron éxito, cuando el imperio norteamericano impuso un gobierno ilegal y antipopular.

El dignatario reflexionó sobre la agenda del foro de los titulares de las carteras de Defensa sobre el mantenimiento de un clima de paz y seguridad a favor de las democracias en la región, lo cual no es posible si se estimulan y organizan golpes de Estado.

Un desafío de esta IX Conferencia, remarcó, es que terminen los golpes de Estado en América Latina y el mundo. Esas maniobras, añadió, ahora están dirigidas a desestabilizar a gobiernos revolucionarios.

Al respecto, Morales condenó la más reciente reunión de la ultraderecha en Washington, el pasado 17 de noviembre, en la que algunos congresistas como el republicano Connie Mack alentó el magnicidio contra el presidente venezolano, Hugo Chávez.

Aseveraciones como esa, dijo, son propias de un asesino confeso, a quien responsabilizo si atentan contra la integridad física del presidente hermano (Chávez).

Morales condenó además que, en 1962, la Organización de Estados Americanos (OEA) haya expulsaso a Cuba por el carácter socialista de su Revolución, una medida que hoy llaman a adoptar los nuevos enemigos de procesos similares en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

A su juicio, la actual doctrina del imperialismo es contra la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA), un mecanismo de integración que propicia la complementariedad y la solidaridad, lejos de la competitividad.

“Estamos en la época de la descolonización, donde la democracia, la paz y la seguridad deben ser garantizadas por los propios pueblos, con soberanía, sin intervencionismos”, remarcó.

Morales también instó a un profundo debate de la Conferencia sobre la necesidad de eliminar las bases militares extranjeras en la región, que utilizando como pretexto la lucha contra el narcotráfico avasallan a los indígenas originarios y sus luchas por reivindicaciones sociales.

Al respecto recordó que, en sus años de parlamentario, intentaron obligarlo a firmar una resolución que garantizaba total inmunidad a los funcionarios estadounidenses en Bolivia, una carta abierta para matar en el caso de las fuerzas especiales antidrogas, opinó.

La nueva democracia en Bolivia, agregó, se sustenta en la primera Constitución Política del Estado aprobada en las urnas por el pueblo en 2009, y que defiende los principios de soberanía, igualdad social y equidad.

Sobre otro de los temas de la cita de ministros de Defensa, la cooperación regional ante desastres naturales, Morales responsabilizó al sistema capitalista de los daños a la Madre Tierra (Pachamama).

También alertó que el ser humano no podría subsistir sin el planeta, de ahí la responsabilidad de todos -y no sólo de las fuerzas armadas- de preservar el medio ambiente, ante el desarrollo irracional y la explotación desmedida de recursos naturales por parte de los países industrializados.

En la apertura del encuentro, el ministro de Defensa de Bolivia, Rubén Saavedra, precisó que paz, equidad y cooperación serán los ejes temáticos de las deliberaciones hasta el próximo jueves.

Asimismo recordó la necesidad de brindar mayores espacios de participación a mujeres e indígenas en las filas de las instituciones castrenses.

La primera conferencia de ministros Defensa de las Américas se celebró en 1995, en la localidad de Williamsburg, Estados Unidos.

Los otros encuentros tuvieron por sede Bariloche, Argentina (1996), Cartagena, Colombia (1998), Manaus, Brasil (2000), Santiago, Chile (2002), Quito, Ecuador (2004), Managua, Nicaragua (2006) y a Banff, Canadá (2008). 

22 NOVIEMBRE 2010
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Lunes, 12 Julio 2010 06:32

El origen de las guerras

Afirmé el 4 de julio que ni Estados Unidos cedería, ni tampoco Irán; “una, por el orgullo de los poderosos, y la otra por la resistencia al yugo y la capacidad para combatir, como ha ocurrido tantas veces en la historia…”

En casi todas las guerras una de las partes desea evitarla, y a veces, las dos. En esta ocasión se produciría, aunque una de las partes no lo desea, como sucedió en las dos guerras mundiales en 1914 y 1939, con sólo 25 años de distancia entre el primer estallido y el segundo.

Las matanzas fueron espantosas, no se habrían desatado sin errores previos de cálculos. Las dos defendían intereses imperialistas y creían que obtendrían sus objetivos sin el costo terrible que implicó.

En el caso que nos ocupa, una de ellas defiende intereses nacionales, absolutamente justos. La otra persigue propósitos bastardos y groseros intereses materiales.

Si se analizan todas las guerras que han tenido lugar a partir de la historia conocida de nuestra especie, una de ellas ha buscado esos objetivos.

Son absolutamente vanas las ilusiones de que, en esta ocasión, tales objetivos se alcanzarán sin la más terrible de todas las guerras.

En uno de los mejores artículos publicados por el sitio Web Global Research, el jueves 1º de julio, suscrito por Rick Rozoff, éste emplea abundantes elementos de juicio que son inapelables sobre los propósitos de Estados Unidos, que toda persona bien informada debe conocer.

“…Se puede vencer si un adversario sabe que es vulnerable a un ataque instantáneo e indetectable, abrumador y devastador, sin la posibilidad de defenderse o de tomar represalias.”, es lo que piensa Estados Unidos según el autor.

…Un país que aspira a seguir siendo el único Estado en la historia que ejerce la dominación militar de espectro completo en la tierra, en el aire, en los mares y en el espacio”.

“Que mantiene y extiende bases militares y tropas, grupos de batalla de portaaviones y bombarderos estratégicos sobre y en casi cada latitud y longitud. Que lo hace con un presupuesto de guerra récord posterior a la Segunda Guerra Mundial de 708.000 millones de dólares para el próximo año”.

Fue “…el primer país que desarrolló y utilizó armas atómicas…”

…EE.UU. conserva 1.550 ojivas nucleares desplegadas y 2.200 (según algunos cálculos 3.500) más almacenadas y una tríada de vehículos de lanzamiento terrestres, aéreos y submarinos”.

“El arsenal no nuclear utilizado para neutralizar y destruir las defensas aéreas y estratégicas, potencialmente todas las fuerzas militares importantes de otras naciones, consistirá en misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos adaptados a lanzamiento desde submarinos, misiles crucero y bombarderos hipersónicos, y bombarderos estratégicos “super-stealth” capaces de evitar la detección por radar y así evitar las defensas basadas en tierra y aire.”

Rozoff enumera las abundantes conferencias de prensa, reuniones y declaraciones en los últimos meses de los jefes del Estado Mayor Conjunto y los altos ejecutivos del gobierno de Estados Unidos.

Explica los compromisos con la OTAN y la cooperación reforzada con los socios del Oriente Próximo, léase en primer lugar a Israel. Dice que: “EE.UU. también intensifica los programas de guerra espacial y cibernética con el potencial de paralizar los sistemas de vigilancia y comando militar, control, comunicaciones, informáticos y de inteligencia de otras naciones, llevándolas a la indefensión en todos los ámbitos, fuera del táctico más básico”.

Habla de la firma en Praga, el 8 de abril de este año, del nuevo Tratado START entre Rusia y Estados Unidos, que “‘…no contiene ninguna restricción sobre el potencial actual o planificado de ataque global inmediato convencional de EE.UU.’”

Refiere numerosas noticias en torno al tema, y grafica con un ejemplo anonadante los propósitos de Estados Unidos.

Señala que “…’El Departamento de Defensa explora actualmente toda la gama de tecnologías y sistemas para una capacidad de Ataque Global Inmediato Convencional que podría ofrecer al presidente opciones más verosímiles y técnicamente adecuadas para encarar amenazas nuevas y en desarrollo’.”

Sostengo el criterio de que ningún presidente, ni siquiera el más experto jefe militar, tendría un minuto para saber lo que debe hacerse si no estuviera ya programado en computadoras.

Rozoff, imperturbable, relata lo que afirma Global Security Network en un análisis titulado: “Coste de ensayar un misil estadounidense de ataque global podría llegar a 500 millones de dólares” de Elaine Grossman.

“‘El gobierno de Obama ha solicitado 239.900 millones de dólares para investigación y desarrollo de ataque global inmediato por parte de los servicios militares en el año fiscal 2011… Si los niveles de financiamiento se mantienen como han sido anticipados en los próximos años, el Pentágono habrá gastado unos 2.000 millones de dólares en ataque global inmediato para finales del año fiscal 2015, según documentos presupuestarios presentados el mes pasado al Congreso’.”

“Un escenario horripilante comparable de los efectos de un ataque de PGS, éste de la versión basada en el mar, apareció hace tres años en Popular Mechanics:

“‘En el Pacífico emerge un submarino nuclear de la clase Ohio, listo para la orden de lanzamiento del presidente. Cuando llega la orden, el submarino dispara hacia el cielo un misil Trident II de 65 toneladas. Dentro de 2 minutos, el misil vuela a más de 22.000 kilómetros por hora. Por sobre los océanos y fuera de la atmósfera acelera durante miles de kilómetros.

“‘En la cúspide de su parábola, en el espacio, las cuatro ojivas del Trident se separan y comienzan su descenso hacia el planeta.

“Volando a 21.000 km/h, las ojivas van repletas de barras de tungsteno con el doble de la resistencia del acero.

“Sobre el objetivo, las ojivas detonan, haciendo llover sobre el área miles de barras - cada una con 12 veces la fuerza destructora de un bala de calibre .50. Todo lo que se encuentra dentro de 279 metros cuadrados de esa vertiginosa tormenta metálica es aniquilado”.

De inmediato Rozoff explica la declaración el 7 de abril del presente año del jefe del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas rusas, general Leonid Ivashov en una columna titulada “La sorpresa nuclear de Obama”.

En el mismo hace referencia al discurso del Presidente de Estados Unidos el pasado año en Praga con las siguientes palabras: “La existencia de miles de armas nucleares es el legado más peligroso de la Guerra Fría"- y su firma del acuerdo START II en la misma ciudad el 8 de abril, el autor dijo:

“No se puede descubrir en la historia de EE.UU. durante el siglo pasado un solo ejemplo de servicio sacrificatorio de las elites estadounidenses para la humanidad o para los pueblos de otros países. ¿Sería realista esperar que la llegada de un presidente afroestadounidense a la Casa Blanca cambie la filosofía política del país, orientada tradicionalmente a lograr la dominación global? Los que creen que algo semejante sea posible deberían tratar de comprender por qué EE.UU. -el país con un presupuesto militar mayor que los de todos los demás países del mundo en su conjunto- sigue gastando enormes sumas de dinero en preparativos para la guerra”.

“…’El concepto de Ataque Global Inmediato prevé un ataque concentrado utilizando varios miles de armas convencionales de precisión en 2 a 4 horas que destruiría las infraestructuras críticas del país objetivo y así lo obligaría a capitular’.”

“‘El concepto del Ataque Global Inmediato tiene el propósito de asegurar el monopolio de EE.UU. en el campo militar y ampliar la brecha entre ese país y el resto del mundo. En combinación con el despliegue de defensa de misiles que supuestamente debería mantener a EE.UU. inmune contra ataques de represalias de Rusia y China, la iniciativa de Ataque Global Inmediato va a convertir a Washington en un dictador global de la era moderna’.”

“‘Esencialmente, la nueva doctrina nuclear de EE.UU. es un elemento de la nueva estrategia de seguridad de EE.UU. que sería descrita de modo más adecuado como la estrategia de impunidad total. EE.UU. aumenta su presupuesto militar, da rienda suelta a la OTAN como gendarme global, y planifica ejercicios en una situación real en Irán para probar la eficiencia en la práctica de la iniciativa de Ataque Global Inmediato. Al mismo tiempo, Washington habla de un mundo totalmente libre de armas nucleares’.”

En esencia, Obama pretende engañar al mundo hablando de una humanidad libre de armas nucleares, que serían sustituidas por otras sumamente destructivas, más idóneas para aterrorizar a los que dirigen a los Estados y lograr la nueva estrategia de impunidad total.

Los yanquis creen que la rendición de Irán está ya próxima. Se espera que la Unión Europea informe un paquete de sanciones propias a firmar el 26 de julio.

El último encuentro del 5+1 se produjo el 2 de julio, después de que el Presidente iraní Mahmud Ahmadineyad afirmara que “su país retornará a las conversaciones a finales de agosto con la participación de Brasil y Turquía”.

Un alto funcionario de la UE “advirtió que ni Brasil ni Turquía serán invitados a participar en las conversaciones, al menos no a esta altura”.

“El canciller iraní Manouchehr Mottaki, se declaraba a favor de desafiar las sanciones internacionales y continuar con el enriquecimiento de uranio”.

Desde el martes 5 de julio alegan, frente a la reiteración europea de que promoverán medidas adicionales contra Irán, éste ha respondido que hasta septiembre no negociará.

Cada día disminuyen más las posibilidades de sobrepasar el insalvable obstáculo.

Es tan evidente lo que va a ocurrir que se puede prever de forma casi exacta.

Por mi parte debo hacerme una autocrítica, cometí el error de afirmar en la Reflexión del 27 de junio que el jueves, viernes o a más tardar el sábado se desataría el conflicto. Era ya conocido que buques de guerra israelitas navegaban hacia ese objetivo junto a las fuerzas navales yankis. La orden de registro de los mercantes iraníes estaba ya dada.

No me di cuenta, sin embargo, que había un paso previo: la constancia de la negación del permiso para la inspección del mercante por parte de Irán. En el análisis del tortuoso lenguaje del Consejo de Seguridad, imponiendo sanciones contra ese país, no me percaté de ese detalle para que la orden de inspección adquiriera plena vigencia. Era lo único que faltaba.

El 8 de agosto se cumple el plazo de 60 días, dado por el Consejo de Seguridad el 9 de junio, para recibir la información sobre el cumplimiento de la Resolución.

Pero ocurría en realidad algo más lamentable. Yo trabajaba con el último material elaborado sobre el delicado tema por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y dicho documento no contenía dos párrafos claves que eran los últimos de dicha resolución y expresan textualmente:

“Solicita que, en un plazo de 90 días, el Director General del OIEA presente a la Junta de Gobernadores del OIEA, y paralelamente al Consejo de Seguridad para su examen, un informe en el que se indique si Irán ha llevado a cabo la suspensión completa y sostenida de todas las actividades mencionadas en la resolución 1737 (2006), y si está aplicando todas las medidas exigidas por la Junta de Gobernadores del OIEA y cumpliendo las demás disposiciones de las resoluciones 1737, 1747, 1803 y de la presente resolución;

“Afirma que examinará las acciones de Irán a la luz del informe mencionado en el párrafo 36, que deberá presentarse en un plazo de 90 días, y que:

a) suspenderá la aplicación de las medidas siempre que Irán suspenda todas las actividades relacionadas con el enriquecimiento y el reprocesamiento, incluidas las de investigación y desarrollo, y mientras dure la suspensión, que verificará el OIEA, para permitir la celebración de negociaciones de buena fe a fin de llegar a un resultado pronto y mutuamente aceptable;

b) dejará de aplicar las medidas especificadas en los párrafos 3, 4, 5, 6, 7 y 12 de la resolución 1737, así como en los párrafos 2, 4, 5, 6 y 7 de la resolución 1747, en los párrafos 3, 5,7, 8, 9, 10 y 11 de la resolución 1803 y en los párrafos 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 21, 22, 23 y 24 de la presente resolución, tan pronto como determine, tras recibir el informe mencionado en el párrafo anterior, que Irán ha cumplido cabalmente sus obligaciones en virtud de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad y los requisitos de la Junta de Gobernadores del OIEA, determinación que confirmará la propia Junta; y

c) en caso de que en el informe se indique que Irán no ha cumplido lo dispuesto en las resoluciones 1737, 1747, 1803 y en la presente resolución, adoptará, con arreglo al Artículo 41 del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, otras medidas apropiadas para persuadir al Irán de que cumpla lo dispuesto en dichas resoluciones y los requisitos del OIEA, y subraya que deberán adoptarse otras decisiones si es necesario tomar tales medidas adicionales…”

Algún compañero del Ministerio, tras el trabajo agotador de muchas horas en la máquina sacando copias de todos los documentos, se durmió. Mi afán de buscar información e intercambiar puntos de vista sobre estos delicados temas, me permitió descubrir esta omisión.

Desde mi punto de vista, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN han dicho su última palabra. Dos estados poderosos con autoridad y prestigio no ejercieron su derecho a vetar la pérfida resolución de la ONU.

Era la única posibilidad de ganar tiempo para buscar alguna fórmula para salvar la paz, objetivo que les habría proporcionado mayor autoridad para seguir luchando por ella.

Hoy todo pende de un tenue hilo.

Mi propósito principal fue advertir a la opinión pública internacional de lo que estaba ocurriendo.

Lo he logrado en parte observando lo que sucedía, como dirigente político que fui durante largos años enfrentando al imperio, sus bloqueos y sus incalificables crímenes. Mas no lo hago por venganza.

No vacilo en correr los riesgos de comprometer mi modesta autoridad moral.

Seguiré escribiendo Reflexiones sobre el tema. Serán varias más después de ésta para seguir profundizando en julio y agosto, salvo que ocurra algún incidente que ponga a funcionar las mortíferas armas que hoy se apuntan unas a otras.

He disfrutado mucho de los partidos finales de la Copa Mundial de Fútbol y de los partidos de voleibol, donde nuestro valiente equipo marcha a la cabeza de su grupo en la Liga Mundial de ese deporte.

Fidel Castro Ruz
Julio 11 de 2010
8 y 14 p.m.




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Domingo, 23 Mayo 2010 06:03

Escudo antimisiles para Israel

Los congresistas norteamericanos apoyaron casi por unanimidad la propuesta de la Casa Blanca para entregar 205 millones de dólares a Israel para apurar la construcción de un sistema antimisilístico de corto alcance. La Cámara de Representantes votó 401 a 4 en favor del plan de Barack Obama. El objetivo es financiar parte del proyecto Domo de Hierro, diseñado para proteger a todo el país de los ataques con cohetes y artillería.

“Hasta el último centímetro cuadrado de Israel es vulnerable a los ataques con cohetes y misiles. Por eso debemos garantizar que nuestro mayor aliado en la región tenga todas las herramientas necesarias para defenderse”, argumentó el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara baja, Howard Berman. El sistema antimisiles tendrá como objetivo evitar los ataques de los militantes palestinos en la Franja de Gaza y de los combatientes de Hezbolá en el Líbano. El sistema de defensa advertirá los ataques y repelerá los cohetes y los misiles en medio de su trayectoria.

Funcionarios del Ministerio de Defensa israelí habían informado que estaban teniendo problemas para financiar el sistema defensivo, a pesar de haber tenido éxito en todas las pruebas preparatorias, realizadas este año. Por eso varios analistas coincidieron en que la donación del Estado norteamericano representa un guiño del gobierno de Obama, quien buscaría enmendar la relación con su par israelí.

La incuestionable amistad israelí-estadounidense quedó pertrecha en marzo pasado, después de que Tel Aviv anunciaran la construcción de cientos de casas judías nuevas en Jerusalén oriental, una zona de mayoría árabe que fue capturada, ocupada y anexada por Israel después de la guerra de 1967. “El gobierno de Obama ha estado intentando distender el clima con los israelíes”, aseguró Jonathan Spyer, un analista del Centro de Investigación Global sobre Asuntos Internacionales en Herzliya. “No los ayudó el que pareciera que humillaban al gobierno israelí”, agregó.

Israel había ordenado desarrollar el proyecto Domo de Hierro hace tres años, justo después de la última invasión al Líbano, en 2006. La ofensiva militar no terminó bien para el entonces primer ministro Ehud Olmert, quien no pudo desmantelar a Hezbolá, la organización armada que había reivindicado el lanzamiento de cohetes y misiles a territorio israelí. En la invasión, más de 1200 libaneses, la mayoría civiles, murieron, mientras que del lado israelí fallecieron 160, casi todos militares.

Dos años después, los cohetes Kassam lanzados por militantes palestinos desde la Franja de Gaza fueron la razón esgrimida por Israel para lanzar otra ofensiva militar devastadora. El bombardeo y la invasión al pequeño enclave costero a finales de 2008 dejó más de 1400 palestinos muertos, la mayoría civiles, y 13 víctimas israelíes, mayormente militares.

Aunque un efectivo sistema defensivo podría desincentivar un futuro conflicto armado regional, los críticos del Domo de Hierro sostienen que el proyecto es muy costoso y es improbable que consiga derribar a los misiles de corta distancia antes de que se estrellen o estén cerca de estrellarse en territorio israelí. “El tiempo de vuelo de los cohetes Kassam que se dirigen a Sderot (la ciudad israelí más cercana a la frontera con la Franja de Gaza) es de 14 segundos. El tiempo que le lleva al Domo de Hierro identificar el objetivo y derribarlo es de por lo menos 15 segundos”, explicó un analista militar, citado este mes en el diario The Jerusalem Post.

Sin embargo, para Israel, Hezbolá, aliado declarado de Irán, es una amenaza mucho más importante que las milicias palestinas. El grupo armado libanés acumuló miles de cohetes cerca de la frontera norte israelí y ya amenazó con empezar a utilizarlo si son provocados militarmente.

Por Catrina Stewart *
Desde Jerusalén

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12. 
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