“Los triunfos te ponen pavo, las derrotas te hacen pensar”

 

Desde Montevideo

Pepe Mujica hace una pausa y pasea la mirada de cejas a lo Arturo Jauretche por el auditorio del velódromo. Todos están en silencio. Retoma el discurso. La voz de ese tipo que pasó los 80 suena fuerte. Dice con su tono de mandíbulas apretadas: “Te van trabajando con mentiras para que tú seas un sujeto comprador, y sobre todo deudor, a lo largo de tu vida”. El ex presidente uruguayo 2010-2015 fue la gran figura del Encuentro Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo (ECDN) convocado esta vez en Montevideo. Miles lo aplaudieron. Al final de tres días aprobaron una declaración que advierte contra “el endeudamiento perpetuo” y propone “aborto legal, libre y seguro”.

Nacido el 20 de mayo de 1935, Mujica volvió a ser senador tras dejar la presidencia en manos de Tabaré Vázquez. Su mujer, Lucía Topolansky, también era senadora y este año asumió la vicepresidencia por renuncia del vice Raúl Sendic. Junto con su amigo Lula, Pepe es uno de los políticos más escuchados de América Latina por los partidos y los movimientos sociales que se reivindican como de izquierda, progresistas o identificados con el nacionalismo popular. Brasileños, caribeños o argentinos, los dirigentes del ECDN reunidos la última vez en Cuba lo comprometieron a que fuera el principal orador en la sesión plenaria del Parque Batlle de Montevideo.

Mujica no los defraudó. Su misa laica atrajo la atención de todos. Desplegó ideas acerca del tiempo libre con una simpatía que Carlitos Marx le hubiera envidiado, explicó la concentración económica y encima se dejó un resto para hablar de la esperanza.

 

Sobriedad


“Las masas tienen que ser un negocio, y cuanto más deban mejor porque está en juego su libertad”, dijo. “Eres libre en el pedazo de tiempo de tu vida que gastas en las cosas que sientes y te motivan, para cultivar tus afectos, tus inclinaciones. Ese tiempo de tu vida no siempre te da ganancia. Tienes que cubrir necesidades materiales y tienes que trabajar. El que no trabaja vive a costillas de uno que trabaja. Pero la vida humana no puede ser solo trabajar, pagar cuentas y deber.”

Anunció Pepe: “No hago apología de la pobreza, hago apología de la sobriedad como una forma de enfrentar al capitalismo”. Pidió “vivir livianos de equipaje” y pensar en los propios defectos, porque “como dice una murga veterana de mi país, si no cambias tú no cambia nada aunque tu presidente sea Fidel”.

Muerto Juan Perón, que repetía “todo en su medida y armoniosamente”, solo a Pepe le puede salir natural esta frase: “Decían los griegos, compañeros, nada en demasía”. Tampoco parece raro escucharle que terminó la Edad Media y entonces no hay por qué considerar el paso por la Tierra como un valle de lágrimas. “El infierno y el paraíso están acá.”

“Ustedes van a asistir a la lucha por reformular cuántas horas se trabaja”, dijo a una mayoría menor de 30 años. “No usen las horas libres para conseguir otro trabajo. Guarden tiempo libre para sus afectos, para su querer, para sus hijos, para sus relaciones íntimas, para sus amigos, para las cosas que les gusten. Porque hay derecho a ser feliz y en algunos de nosotros esa felicidad se llama militancia, que significa la lucha por los cambios sociales y la solidaridad y darle un sentido a nuestra vida para una humanidad que sea un poco mejor que la que nos tocó vivir a nosotros.”

¿Y qué pasa con las transnacionales? Que “no son nuevas”. Recordó Pepe: “La conquista de la India empezó por empresas privadas y ejércitos privados. La de Indonesia arrancó con una compañía privada, holandesa. La balcanización de África empezó con empresas privadas”. Y agregó: “Hoy la colonización adquiere formas nuevas”.

No es fácil cuando se es gobierno y se tienen convicciones populares. Por un lado está el pueblo “aguijoneado por la cultura consumista que te demanda más por todas partes, y más rápido”. Por otro lado “te encuentras, como gobierno, con la necesidad de apresurarte y ganar la inversión que si no, en esta región balcanizada, irá a otro lado”. Los sueños son una maravilla pero “no se puede sacrificar la estabilidad de una sociedad entera porque uno tiene un sueño en la cabeza”. Y más: “¿Qué derecho tengo a imponerte un sacrificio por mi hermosa utopía si tu me gritas que tienes que pagar el alquiler?”

Pepe pidió aceptar que hay que navegar las contradicciones, “tener claras las fronteras para saber dónde empieza la derecha” y saber dónde está parado uno mismo. “A veces te tienes que sentar como invitado a una mesa que no es tuya”, dijo. “Debes ser deferente pero tener claro que esa mesa no es tuya. ¿Y cómo? Lo tienes que expresar en tu forma de vivir. Las repúblicas se inventaron para suscribir el grito desesperado de la Humanidad contra la sociedad feudal y monárquica, para decir que nadie es más que nadie. Si decimos que estamos por la democracia, los que tienen la representación de la gente deben vivir como vive la mayoría. No porque esto cambie la realidad económica sino por una cuestión ética y por una forma de comunicarse con las masas. Las masas perdonan chambonadas. Lo que no pueden perdonar es cuando se burlan, cuando las traicionan, cuando quien gobierna no es parte de ellas.”

Sobre el contexto de América Latina reconoció Mujica que “estamos rodeados de derecha”. Aclaró: “Esta derecha es brava pero la vamos a superar, no solo por nuestra fuerza sino por las contradicciones que lleva en sus entrañas”. Una de esas contradicciones sería el efecto de la multiplicación de la concentración de la riqueza, que deja afuera y estancada a una masa de clase media.

“La concentración excesiva de la riqueza es la peor amenaza para la democracia”, dijo Pepe. “Hay una tendencia hacia la plutocracia, aunque no lo veamos.” En rigor dijo “véamos”, una esdrújula grande como una casa para que se divierta Agarrate Catalina, la murga que inventó “Civilicemos al Pepe”.

“Y ojo que el dolor de allá va a pegar acá”, dijo Pepe.

“Se toleran los paraísos fiscales porque son funcionales a la concentración de la riqueza”, explicó Pepe.

“En América Latina se esgrime la corrupción y quedan destrozadas las empresas”, dijo Pepe. “En el mundo desarrollado cobran multas suculentas y siguen funcionando las empresas como la banca Morgan o la Volkswagen. En esta etapa la corrupción es una sopa global que nos encierra. Nos asustamos de la corrupción política. No consideramos en cuenta la corrupción empresarial.”

También se metió en la discusión sobre el desarrollo tecnológico. “El mundo no es tan generoso que quiere que todos sean universitarios. El progreso impone la calificación terciaria. Hay que concentrar las baterías militantes en el mundo estudiantil, porque va a ser más calificado conceptualmente, y ayudarlo a que tenga fortaleza para resistir.”

Mensaje final de Mujica: “Sigan militando y de cada derrota aprendan. Aprendes más de las derrotas y del dolor que de los triunfos. Los triunfos te ponen pavo, engreído y soberbio. Las derrotas, si no te aniquilan, te hacen pensar y darte fuerzas para volver a empezar”.

 

Documento


Bajo el título de “Declaración de Montevideo”, los militantes políticos, sociales y sindicales que trabajaron en comisiones emitieron un texto preocupado por combinar las distintas esferas de la vida. “El avance del capital sobre los pueblos y sus territorios nos muestra que capitalismo, racismo y patriarcado forman un modelo entrelazado de múltiples dominaciones”, dice el documento que puede leerse completo en el link .

“El sistema de endeudamiento perpetuo es un mecanismo de dominación, de condicionamiento del modelo productivo y de expropiación de los recursos públicos y bienes colectivos, al mismo tiempo que profundiza el lucro de las elites locales, cada vez más corruptas y dependientes del sistema financiero internacional”, reza la Declaración.

“Esa misma alianza es la que agudiza la disputa entre el proceso de acumulación permanente del capital y los procesos de sostenibilidad de la vida, generando una explosión de conflictos socio-ambientales en la región, facilitando el acaparamiento de tierras y el desplazamiento de grandes masas de campesinas y campesinos y pueblos originarios, creando una crisis migratoria, ambiental y alimentaria”, señala.

Como las instituciones de la democracia y el ejercicio de los derechos humanos “se han convertido en un obstáculo para esa dinámica del capital”, lo que se produce es “la reducción de los espacios de la democracia, el desconocimiento de la voluntad popular, la criminalización y judicialización de la política, cuyo expresión culminante, entre otras, ha sido el golpe parlamentario, jurídico y mediático contra la presidenta Dilma Rousseff y la pretensión de impedir la candidatura del ex presidente Lula da Silva en Brasil”.

“El proceso de monopolización, concentración y control de la información y la tecnología por parte de corporaciones mediáticas, con ramificaciones hacia otras ramas de la economía, es un atentado a las bases de la democracia”, dice el documento. La explicación es que “en un mundo globalizado quien controle y distribuya la información tiene poder incluso por sobre los poderes políticos y la soberanía popular”.

En cuanto al mundo laboral, la Declaración de Montevideo advierte contra “la precarización de las relaciones laborales y la eliminación de la negociación colectiva y la desregulación contenidas en las reformas brasileña y argentina, así como la ofensiva de la patronal uruguaya contra la negociación colectiva en la OIT”.

Otra cara de la situación es el refuerzo de “discursos de odio y misoginia concretizados en prácticas racistas y discriminatorias contra afrodescendientes, pueblos originarios, migrantes y la población joven de los sectores populares”.

“El control sobre los cuerpos y la sexualidad se impone con feminicidios, criminalización del aborto, violencia contra las mujeres y la población LGBTI”, sostiene. “A esto hay que sumarle el ataque a los derechos humanos, la criminalización de los movimientos populares, el asesinato y la desaparición de líderes y lideresas sociales.”

Sobre los Estados Unidos, el documento describe “una política de intervencionismo abierto” que se expresa en “la guerra multidimensional contra Venezuela que tiene momentos de violencia paramilitar, de bloqueo económico, asfixia financiera, sanciones internacionales, criminalización mediática y aislamiento diplomático”. También se traduce en peligros para los acuerdos de paz en Colombia, en el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba y en el asedio contra el gobierno de Evo Morales en Bolivia, mientras cae la institucionalidad de la Unasur y la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe, Celac, y retrocede el Mercosur.

A la vez que hace público un programa de movilización, por ejemplo en la Argentina ante la próxima cumbre de la Organización Mundial de Comercio y en 2018 cuando se realice el encuentro del G-20, el documento se compromete a “la defensa innegociable de la autonomía y libertad de las mujeres, la lucha para poner fin al feminicidio y todas las violencias machistas, así como también afirmamos el derecho al aborto legal, público y seguro”.

 

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Sábado, 18 Noviembre 2017 07:17

La saga de los temibles Fujimori

La saga de los temibles Fujimori

 

¿Puede una sola familia paralizar la dinámica política de toda una nación, ocupar el centro de las instituciones y establecer un gobierno paralelo doblegando al verdadero Ejecutivo?

Si la familia se llama Fujimori y el país es Perú, la respuesta es sí.

Desde que perdió las elecciones presidenciales, en junio del año pasado, pero ganando la mayoría absoluta en el Congreso, Keiko Fujimori, hija del ex dictador preso por crímenes de lesa humanidad, ha hecho de todo –y con bastante éxito– para obstaculizar al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, privándolo de sus mejores secretarios y revelando la fragilidad de un gobierno de tecnócratas sin ninguna habilidad política.

El patológico resentimiento de Keiko por haberse visto privada –¡y por un irrisorio 0.24 por ciento!– de una presidencia que ya se sentía en el bolsillo luego de dos costosísimas campañas se ha traducido en 15 meses de feroz boicot a la actividad del Ejecutivo y en un uso prepotente y matonesco de su mayoría absoluta en el Congreso unicameral de 130 diputados.

Banda de cavernícolas irreflexivos, monos con metralletas, han sido definidos los 71 congresistas naranja –el color de su partido, Fuerza Popular– dedicados a interpelar y censurar, insultándolos, a los miembros más competentes del gobierno –ya van cuatro bajas de secretarios, más un gabinete entero– por pura tirria. Su única actividad ha consistido en promover leyes retrógradas, como la que desprotege a las mujeres víctimas de violencia y a la comunidad gay o la que reserva generosas exenciones fiscales a las grandes empresas, provocando un clima de inestabilidad e ingobernabilidad que no ayuda a la necesaria recuperación económica.

Los avances lentos pero devastadores del caso Odebrecht –con el ex presidente Ollanta Humala y su ex primera dama encarcelados, el ex presidente Alejandro Toledo y señora prófugos de la justicia, pasos en la azotea para el blindadísimo Alan García y revelaciones que comprometen a Keiko Fujimori y al propio Kuczynski– han agravado el sentimiento de decepción por un gobierno tan débil y genuflexo frente a las vengativas pataletas de la señora Fujimori.

En cambio, la irresistible ascensión del clan Fujimori –a pesar de que su patriarca se encuentra condenado a 25 años de cárcel por los crímenes cometidos, pero a la vigilia de una posible excarcelación– no ha parado desde finales de los 80, cuando un oscuro rector de la Universidad Agraria La Molina irrumpió en la política y ganó la presidencia a un contrincante tan famoso como Mario Vargas Llosa.

La ilusión de que un outsider de la política pudiera sacar al país de la gravísima crisis provocada por la primera presidencia de Alan García duró muy poco tiempo. El 5 de abril de 1992 –a menos de dos años de asumir la presidencia–, Alberto Fujimori, con un repentino autogolpe, instaura una dictadura que parece inspirada en un shogunato japonés y dura hasta final de 2000, gracias a una relección fraudulenta.

Es casi una década de suspensión de las libertades fundamentales, cierre del Congreso, cirugía institucional (imposición de una nueva Constitución, instauración de un Legislativo unicameral a modo, intervención del Poder Judicial), represión o cooptación de todas las oposiciones, estallido de una guerra sucia en contra de Sendero Luminoso que causará miles de muertos, corrupción galopante a todos los niveles (famosos los videos de Vladimiro Montesinos, el Rasputín del régimen, que filmaba las coimas a muchos diputados), colusión con el narcotráfico (un avión presidencial cachado con 176 kilos de cocaína no es cosa de todos los días), saqueo de las arcas públicas (se calcula por 6 mil millones de dólares), millares de esterilizaciones forzadas en las regiones andinas y un largo etcétera de infamias, entre las cuales innúmeras matanzas de inocentes perpetradas por el ejército y por un comando de sicarios llamado grupo Colina.

La parte descendente de la parábola fujimorista, no exenta de connotaciones novelescas, empieza el 19 noviembre de 2000, cuando el todavía presidente de Perú, tras viajar a Brunei para una reunión de la APEC, renuncia al cargo vía fax desde Japón, donde, con la protección de la poderosa Yakuza y gracias a su doble nacionalidad, se postula infructuosamente al Senado. Sus fechorías, ya inocultables, rebalsan la cloaca en que se han convertido las principales instituciones del Perú.

Capturado en 2005, en ocasión de un imprudente viaje a Chile y extraditado dos años después, Alberto Fujimori fue condenado, luego de un juicio impecable, a 25 años de prisión por los delitos de asesinato con alevosía, secuestro agravado, lesiones graves, más otros siete años y medio de cárcel por peculado doloso, apropiación de fondos públicos y falsedad ideológica en agravio del Estado. Aunque no haya nunca manifestado el mínimo arrepentimiento por los crímenes cometidos ni haya desembolsado un solo centavo de los 16 millones de dólares que debe por reparación civil, el ex dictador sigue mendigando un indulto humanitario con cualquier presidente en turno. Hasta ahora el indulto, que se apoya en un discutible cáncer en la lengua, ha sido constantemente denegado.

Sin embargo, últimamente el presidente Kuczynski, haciendo caso omiso de que fueron los arraigados sentimientos antifujimoristas los que lo llevaron a la presidencia, parece orientado a concederlo.

Paradójicamente, un Fujimori indultado es lo que menos le conviene a su hija Keiko, quien vería inevitable- mente mermado su actual liderazgo, ya amenazado por su hermano Kenji, imagen del hijo fiel, que pide explícitamente la liberación del padre y critica todas las iniciativas legislativas de su propia bancada al punto de arriesgar la expulsión del partido.

Sea como fuere, los Fujimori no paran de ocupar las primeras planas, ya sea que se trate de los disparates de Kenji, las lamentaciones carcelarias del patriarca o las amenazas de Keiko, quien, salpicada por las revelaciones de Marcelo Odebrecht relativas al financiamiento oculto de sus campañas electorales, está embistiendo a la cúspide del Poder Judicial con un atrevido contraataque que sacude hasta los cimientos de la institucionalidad democrática.

Si se suman a las arremetidas en contra del Tribunal Constitucional y del fiscal de la Nación, el amedrentamiento a la prensa, amenazada de denuncias penales y los ataques reiterados al propio presidente Kuczynski, cobra vigencia la inquietante afirmación del politólogo Nelson Manrique: El principal desafío que afronta la democracia peruana hoy es la ofensiva del fujimorismo, que busca destruir la débil institucionalidad existente para asegurar la impunidad de Keiko Fujimori.

 

* Periodista italiano

 

 

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El largo camino de una candidatura independiente

 

El 1 de enero de 1994 un levantamiento armado en Chiapas, compuesto en su mayoría por indígenas mayas, hacía pública una declaración de guerra al Estado mexicano; dando a conocer el por qué de su lucha en la Primera Declaración de la Selva Lacandona que se concentraban en 11 demandas: Tierra, trabajo, alimentación, salud, educación, vivienda digna, independencia, democracia, libertad, justicia y paz.1

Su aparición coincidió con un año electoral, los zapatistas declararon abiertamente su no participación pero sí su apoyo al entonces candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Cuauhtémoc Cárdenas, quien fuera el primer civil por el que las bases zapatistas se movilizaron para darle un recibimiento masivo. Su relación con los procesos electorales ha sido más o menos la misma, declarar que su organización como tal no participa, pero puede apoyar a otros. Don Amado Avendaño, candidato a la gubernatura de Chiapas, fue otro de los que recibieron en su momento el apoyo zapatista en aquel 1994.

Hoy, junto con el Congreso Nacional Indígena (CNI) fundado en 1996,2 como parte de los esfuerzos entre el EZLN y varias representaciones de pueblos indígenas para formar una plataforma común, llevan adelante una iniciativa en la que impulsan a una mujer indígena (una de las fundadoras del CNI junto a otras mujeres y hombres), como su representante y vocera, para aparecer en las boletas electorales de 2018: María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy. Su registro es fundamental para aparecer en las papeletas de la elección como la imagen “individual” de la propuesta colectiva a la presidencia del país, o como el “símbolo de los tiempos y las demandas populares.”

 

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La vocera candidata inició su gira por el país en septiembre pasado, para recabar las firmas necesarias para su registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE), con las bases de apoyo y la estructura militar del EZLN, en el estado que vio también su nombramiento: Chiapas. En su recorrido por los 5 Caracoles zapatistas, Marichuy recibió las muestras de apoyo de las bases civiles y el EZLN volvió a mostrar su presencia en gran número, que da fe de no ser una fuerza política menor.

¿Pero entonces, hay candidata a presidente o hay vocera candidata o todavía no hay candidata?

Las emociones ya se agolpan y las acciones de simpatía hoy se logran ver más en las redes sociales que en las calles, pero esto apenas comienza. Lo cierto es que el CIG, el EZLN, el CNI y todas las redes de apoyo tenemos como primer compromiso lograr alcanzar las 867 mil firmas de apoyo en por lo menos 17 entidades federativas, hasta el 12 de febrero de 2018, lo cual demanda una labor titánica en un escenario adverso por donde se le vea. A pesar que el zapatismo guarda una gran vitalidad dentro de sus comunidades y bases civiles, no sucede lo mismo a nivel nacional.

Recordemos que en 1995, apenas a un año de su aparición pública y ante un muy reciente proceso electoral perdido, los zapatistas declaraban: “señalamos en nuestra Tercera declaración de la Selva Lacandona, (la necesidad de) un Movimiento para la Liberación Nacional que junte todas las fuerzas, a todos los ciudadanos y organizaciones que luchan contra el sistema de partido de Estado. Un movimiento que encuentre el punto en el que todas las fuerzas democráticas coincidan. Un movimiento que enarbole un programa de lucha común. Un movimiento que proponga un plan de acción nacional de lucha por la democracia, la libertad y la justicia para todos los mexicanos, y por la defensa de la soberanía nacional.”

 

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Hoy declaran su oposición a todas las fuerzas políticas electorales: “Ninguna reivindicación de nuestros pueblos, ninguna determinación y ejercicio de autonomía, ninguna esperanza hecha realidad ha respondido a los tiempos y formas electoreras que los poderosos llaman democracia. Por lo que no sólo pretendemos arrebatarles el destino que nos han quitado y desgraciado, pretendemos desmontar ese poder podrido que está matando a nuestros pueblos y la madre tierra y las únicas grietas que hemos encontrado y que han ido liberando conciencias y territorios, dando consuelos y esperanza están en la resistencia y rebeldía.”4

“Nuestro llamado es a organizarnos en todos los rincones del país, para reunir los elementos necesarios para que el Concejo Indígena de Gobierno y nuestra vocera sea registrada como candidata independiente a la presidencia de este país y sí, echarles a perder su fiesta basada en nuestra muerte y hacer la propia, basada en la dignidad, la organización y la construcción de un nuevo país y de un nuevo mundo.”

Bueno, la cosa es que se necesitan las miles de firmas; pensando en que la sociedad civil nacional ha tenido un papel fundamental en algunas de las iniciativas zapatistas precedentes, podríamos tener de referencia dos concretas: la Consulta Nacional e Internacional de 1995, donde como hoy, fue posible con recursos de simpatizantes, y en la cual participaron 1,300,000 personas, Alianza Cívica fue clave y sí, también se necesitaba credencial de elector para poder participar o en su caso, un documento con fotografía oficial. Y el otro precedente es la “Consulta Nacional por el Reconocimiento de los Derechos Indígenas y por el Fin de la Guerra de Exterminio” realizada el 21 de marzo de 19995 y en la cual participaron 2 millones 854 mil personas, con credencial para votar o documento con fotografía oficial, cartilla militar, cédula profesional o credencial de escuelas; la fundación Arturo Rosenblueth, fue la encargada del cómputo de resultados de esa jornada.

Hoy el llamado es a recoger casi un millón de firmas en 17 estados, y es como una especie de consulta, no un llenado de plazas, no una marcha; al pedirte la firma es como invitarte a que digas SÍ, que Marichuy.

logre su registro, SÍ, que el CIG esté en las boletas electorales en 2018 con el nombre de la vocera, SÍ que el CNI-EZLN entren al escenario electoral cumpliendo las formalidades para “echarles a perder la fiesta”, como afirman los zapatistas y el CNI.

En el escenario electoral donde todos buscan los votos y alcanzar la presidencia, la iniciativa de CNI-EZLN que va por los medios y la organización, sigue siendo uno de sus paradigmas más riesgosos.

Todavía hay mucho que responder, pero pensamos varios que todas las preguntas se reducen en este momento a una sola ¿Lograremos el registro de la vocera ante el INE?, la historia ha demostrado que no sólo es alcanzable sino necesario, porque son iniciativas como estas las que siguen poniendo el “dedo en el renglón”, en los temas de fondo, no en la frivolidad de la politiquería. Evidentemente no son ni las únicas, ni siquiera las mejores, pero las iniciativas zapatistas son una constante en poco más de dos décadas, para bien y para mal, y algunas han permitido avances en la vida política nacional, mismos que están amenazados y son agraviados todos los días por un sistema político entrelazado con el crimen organizado, imposibilitado por su falta de visión de Estado, por un pensamiento empresarial que todo lo define como mercancía y como utilidad.

La campaña del CNI-EZLN es una nueva paradoja en el contexto de la cultura política mexicana donde se hace a un lado al líder máximo (hombre en todos los casos), donde no es un partido político tradicional, donde la vocera candidata siempre va acompañada de miembros del CIG, donde el proyecto es el CIG y no la candidata vocera, donde se vuelve a poner a prueba el racismo, el clasismo y la misoginia mexicana. Si bien muchos quisieran ir por todo en esta coyuntura, hay que ir por lo primero, que son las firmas para lograr el registro, ya después vendrá lo que falta por hacer.

 

 

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Hoy vemos los resultados que según PageRank nos son más apropiados, mientras que otras personas ven otros completamente diferentes. En pocas palabras, Google no es igual para todos.

 

Pocas personas se han percatado del post aparecido en el blog oficial de Google el 4 de diciembre de 2009. No buscaba llamar la atención, ninguna declaración llamativa ni anuncios impactantes de Silicon Valley, solo unos pocos parágrafos ensartados entre la lista de las palabras más buscadas y una actualización sobre el software financiero de Google.

Pero no ha escapado a todos. El blogger Danny Sullivan analiza siempre cuidadosamente el post de Google para tratar de averiguar cuáles son los próximos proyectos de la empresa californiana y lo ha encontrado muy interesante. Ha escrito que se trataba del “cambio más grande jamás acaecido en los motores de búsqueda”. Bastaba el título para entenderlo: “Búsquedas personalizadas para todos”.

Google usa actualmente 57 indicadores –desde el lugar en que estamos, al navegador que estamos usando, al tipo de búsqueda que hemos hecho– para averiguar quiénes somos y qué sitios visitamos. También cuando no estamos conectados, continúa personalizando los resultados y mostrándonos las páginas sobre las que probablemente clicaremos. Normalmente se piensa que haciendo una búsqueda en Google todos obtenemos los mismos resultados, aquellos que según el famoso algoritmo de la empresa PageRank tienen mayor relevancia en relación a los términos buscados. Pero desde diciembre de 2009 ya no es así. Hoy vemos los resultados que según PageRank nos son más apropiados, mientras que otras personas ven otros completamente diferentes. En pocas palabras, Google no es igual para todos.

No es difícil darse cuenta de la diferencia. En la primavera de 2010, mientras la plataforma Deepwater Horizon vertía petróleo en el golfo de México, pedí a dos amigos hacer la misma búsqueda en Google. Ambos viven en el noreste de Estados Unidos y son dos personas muy similares, de raza blanca, educados y de izquierdas. Los dos buscaron “BP”, consiguiendo resultados muy diferentes. Uno encontró información sobre las inversiones relacionadas con BP y otras noticias. En un caso, la primera página de resultados de Google contenía los links sobre el incidente en el golfo; en el otro no aparecía nada sobre el tema, solo una publicidad de la compañía petrolífera. Incluso el número de resultados era diferente: 180 millones y 139 millones. Si las diferencias entre dos personas de izquierda de la costa este eran tan grandes, imaginémonos cuánto lo serán, por ejemplo, respecto a las de un viejo republicano de Texas o las de un hombre de negocios japonés.

Ahora que Google está personalizado, la investigación sobre “células madre” probablemente dé resultados diametralmente opuestos para los científicos que son favorables a su estudio y para quienes estén en contra. Escribiendo “cambio climático”, un ecologista y el dirigente de una compañía petrolífera obtendrán respuestas diferentes. La mayoría de nosotros cree que los motores de búsqueda son neutrales, pero probablemente lo pensamos porque nos son impuestos para secundar nuestras ideas. La pantalla del ordenador cada vez mira más por nuestros intereses mientras los analistas de los algoritmos observan todo lo que cliqueamos. El anuncio de Google marca el punto de inflexión de una revolución importante, pero casi invisible de nuestro modo de consumir la información. Podríamos decir que el 4 de diciembre de 2009 comienza la era de la personalización.

 

Dime lo que quiero

 

 

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Cada clic es una mercancía y cada movimiento de nuestro ratón puede venderse en unos pocos microsegundos al mejor postor.

 

El mundo digital está cambiando, discretamente y sin hacer demasiado ruido. Lo que hace un tiempo era un medio anónimo en el que todos podían ser cualquiera –en el que nadie sabe si eres un perro, como decía una famosa viñeta del New Yorker– ahora es una forma de recoger y analizar nuestros datos personales. Según un estudio del Wall Street Journal, los cincuenta sitios más populares del mundo, desde CNN a Yahoo, a MSN, instalan una media de 64 cookies y beacons cargados de datos sobre nosotros.

Si buscamos una palabra como “depresión” en un diccionario online, el sitio instala en nuestro ordenador hasta 223 cookies y beacons que permiten a otros sitios invadirnos con publicidad de antidepresivos. Si hacemos una búsqueda sobre la posibilidad de que nos engañe nuestra esposa, seremos acosados por anuncios sobre tests de ADN para determinar la paternidad de nuestros hijos. Hoy la red no solo sabe si eres un perro, sino también la raza, y la comida que tiene que venderte.

La carrera por saber lo más posible de nosotros está ahora en el centro de la batalla del siglo entre gigantes como Google, Facebook, Apple y Microsoft. Como ha explicado Chris Palmer de la Electronic Frontier Foundation, “el servicio parece gratuito, pero lo pagamos con información sobre nosotros. Información que Google y Facebook están dispuestos a convertir en dinero”. Incluso siendo herramientas útiles y gratuitas, Gmail y Facebook también son eficientes y máquinas voraces para extraer información, donde revelamos los detalles más íntimos de nuestras vidas.

Nuestro iPhone sabe exactamente dónde vamos, a quién llamamos, qué leemos. Con su micrófono integrado, el giroscopio y los GPS, es capaz de entender saber si estamos paseando, nos encontramos en el coche o en una fiesta.

Aunque Google, hasta ahora, ha prometido no revelar nuestros datos personales, otros sitios y aplicaciones populares no lo garantizan. Detrás de las páginas que visitamos se esconde un enorme mercado de información sobre lo que hacemos online controlado por sociedades que recopilan datos poco conocidos pero muy rentables, como BlueKai y Acxiom. Solo Acxiom ha acumulado una media de mil 500 informaciones, –desde la capacidad de crédito a los medicamentos comprados online– sobre cada persona de su base de datos, que incluye al 96% de los estadounidenses. Y cualquier sitio web, no sólo Google y Facebook, puede ahora participar en el banquete.

Según los agentes, los comportamientos de mercado, cada clic es una mercancía y cada movimiento de nuestro ratón puede venderse en unos pocos microsegundos al mejor postor. Como estrategia de mercado, la fórmula de los gigantes de internet es simple: cuanta más información personal son capaces de ofrecer, más espacios publicitarios pueden vender, y más probabilidades de que compremos los productos que se nos muestran. Es una fórmula que funciona. Amazon vende miles de millones de dólares intentando prever lo que puede interesar a los consumidores y volcando los resultados en su tienda virtual. Más del 60% de las películas descargadas o de los DVD alquilados en Netflix depende de las hipótesis que el sitio se hace sobre las preferencias de cada cliente.

Según la directora operativa de Facebook, Sheryl Sandberg, dentro de tres, o cinco años como máximo, la idea de un sitio no personalizado parecerá absurda. Uno de los vicepresidentes de Yahoo, Tapan Bhat, coincide: “El futuro de la web es la personalización. Hoy la web habla en primera persona. La red debe ser inteligente y a la medida de cada usuario”. El exadministrador de Google, Eric Schmidt, declara con entusiasmo: “el producto que siempre he querido crear ‘es un código que imagine lo que voy a escribir’”. Google instantáneo, que anticipa lo que queremos buscar mientras escribimos, fue lanzado en el otoño de 2010, y es sólo el comienzo. Según Schmidt, los usuarios quieren que Google diga lo que deben hacer después.

Si fuera sólo una forma de vender publicidad orientada, no sería tan grave. Pero la personalización no condiciona sólo lo que compramos. Para un porcentaje creciente de usuarios, los sitios de noticias personalizadas como Facebook se están convirtiendo en fuentes de información fundamental: el 36% de los estadounidenses menores de 30 años lee las noticias en las redes sociales. Como dice su fundador, Mark Zuckerberg, Facebook es quizás la mayor fuente de noticias del mundo (al menos por lo que respecta a una cierta idea de noticias). Pero la personalización no está condicionando el flujo de la información no sólo en Facebook: actualmente servicios como Yahoo y News.me, lanzado por el New York Times, adaptan las noticias a nuestros intereses y deseos particulares.

La personalización interviene también en la selección de los videos que vemos en YouTube y en los blogs, influye en el correo electrónico que recibimos, sobre potenciales parejas que encontramos en OkCupid y en los restaurantes que nos recomienda Yelp. La personalización puede determinar no sólo con quién salimos, sino también a dónde vamos y qué hablamos. Los algoritmos que gestionan la publicidad orientada están empezando a administrar nuestras vidas. Como ha explicado Eric Schmidt, será muy difícil ver o comprar algo que en cierto sentido no haya sido hecho a nuestra medida.

El código de la nueva red es bastante sencillo. Los filtros de nueva generación vigilan las cosas que nos gustan –basándose en lo que hemos hecho o lo que les gusta a las personas semejantes a nosotros– y después extrapolan la información. Son capaces de hacer predicciones, para crear y perfeccionar constantemente quiénes somos, qué hacemos y lo qué queremos. Juntos, filtran un universo de información específica para cada uno de nosotros, una “burbuja de filtros”; que altera la manera en que entramos en contacto con las ideas y la información. De un modo u otro todos siempre hemos elegido las cosas que nos interesan e ignorado el resto. Pero la burbuja de filtros introduce tres nuevas dinámicas.

En primer lugar, estamos solos en su interior. Un canal de cable dedicado a quienes les interesa específicamente, por ejemplo el golf, tiene otros espectadores que comparten cosas en común. Sin embargo, en la burbuja estamos solos. En una época en que la información compartida es la base de experiencias compartidas, la burbuja de filtros es una fuerza centrífuga que nos divide.

En segundo lugar, la burbuja es invisible. La mayor parte de las personas que consulta fuentes de noticias de derecha o de izquierda sabe que esa información está dirigida a quienes tienen una orientación política determinada. Pero Google no es tan transparente. No nos dice qué piensa o por qué nos muestra los resultados que vemos. No sabemos si está haciendo suposiciones acertadas o no sobre nosotros, ni siquiera si las está haciendo. Mi amigo, que buscaba noticias acerca de “BP”, no tiene ni idea de por qué encontró información acerca de las inversiones, no es un agente de bolsa. Dado que no hemos elegido los criterios con que los sitios filtran la información entrante y saliente, es fácil imaginar que la que nos llega a través de la burbuja es objetiva y neutral. Pero no es así. De hecho, desde el interior de la burbuja es casi imposible darse cuenta de cuánta información se ve. Nosotros no decidimos lo que recibimos, y, sobre todo, no vemos lo que sale.

Finalmente, nosotros no decidimos entrar en la burbuja. Cuando vemos Fox News o leemos The New Statesman, ya hemos decidido qué filtro utilizar para interpretar el mundo. Es un proceso activo, y como si nos pusiéramos voluntariamente un par de lentes de colores, sabemos muy bien que las opiniones de los periodistas condicionan nuestra percepción del mundo. Pero en el caso de los filtros personalizados no hacemos el mismo tipo de elección. Vienen a nosotros, y dado que se perfeccionan, será cada vez más difíciles evitarlos.

 

El fin del espacio público

 

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La democracia depende de la capacidad de los ciudadanos para hacer frente a puntos de vista diferentes. Cuando sólo nos ofrece información que refleja nuestras opiniones, Internet limita esta confrontación.

 

La personalización se basa en un acuerdo económico. A cambio del servicio que ofrecen los filtros, regalamos a las grandes empresas una enorme cantidad de datos sobre nuestra vida privada. Y estas empresas cada vez están más dispuestas a usarlos para tomar decisiones. Pero no tenemos ninguna garantía de que los traten cuidadosamente, y cuando sobre la base de estos datos se toman decisiones que nos afectan negativamente, nadie nos lo dice. La burbuja de filtros puede influir sobre nuestra capacidad de elegir cómo queremos vivir. Según Yochai Benkler, profesor de derecho en Harvard y estudioso de la nueva economía de la red, para ser artífices de nuestras vidas debemos ser conscientes de las alternativas.

Cuando entramos en la burbuja de los filtros, permitimos a las empresas que la construyen elegir qué alternativas podemos considerar. Nos ilusionamos con ser dueños de nuestro destino, pero la personalización puede producir una especie de determinismo de la información, en que lo que hemos cliqueado en el pasado determina lo que vamos a ver en el futuro, una historia diseñada para repetirse indefinidamente. Nos exponemos a permanecer atascados en una versión estática y cada vez más reducida de nosotros mismos, una especie de círculo vicioso. También hay consecuencias más amplias. Robert Putnam en su Capital social y el individualismo, el libro sobre la decadencia del sentido cívico en América, afronta el problema del agotamiento del ‘capital social’, es decir, de los lazos de confianza y reciprocidad lleva a las personas a devolverse favores y a colaborar para resolver problemas comunes. Putnam identifica dos tipos de capital social: “El espíritu de grupo”, que, por ejemplo, se crea entre los exestudiantes de la propia Universidad, y el “sentido de la comunidad”, que, por ejemplo, se crea cuando personas diversas se encuentran en una asamblea pública. Este segundo tipo de capital es muy potente: si lo acumulamos, tenemos más probabilidades de encontrar un puesto de trabajo o alguien dispuesto a invertir en nuestra empresa, porque nos permite atender a tantas redes diversas.

Todos esperábamos que internet fuera una gran fuente de capital de este segundo tipo. En el apogeo de la burbuja tecnológica hace diez años, Thomas L. Friedman escribía que internet se convertiría en una comunidad de vecinos. Esta idea fue la base de su libro Las raíces del futuro: Internet se convertirá en un gran dispositivo con que contará el sistema de la globalización hasta hacer el mundo cada día más pequeño y veloz.

Friedman tenía en mente una especie de aldea global en la que los niños africanos y los hombres de negocios de Nueva York formarían una sola comunidad. Pero no es eso lo que está pasando. Nuestros vecinos virtuales se parecen cada vez más a los reales, y nuestros vecinos reales se parecen cada vez más a nosotros.

Tenemos cada vez más espíritu de grupo; pero poquísimo sentido de la comunidad. Y esto es importante porque del sentido de comunidad nace nuestra idea de un espacio público en el que tratamos de resolver los problemas que van más allá de nuestros intereses personales. Normalmente tendemos a reaccionar a una serie de estímulos muy limitados: leemos antes una noticia sobre sexo, política, violencia, famosos, o que nos hace reír. Este es el tipo de contenido que entra más fácilmente en la burbuja de filtros. Es fácil hacer clic en Me Gusta y aumentar la visibilidad del post de un amigo que ha participado en una maratón o ha hecho una receta de sopa de cebolla.

Es mucho más difícil hacer clic en Me Gusta en un artículo titulado Ha sido el mes más sangriento de los últimos dos años en Darfur. En un mundo personalizado, hay pocas probabilidades de que cuestiones importantes, pero complejas o desagradables, llamen nuestra atención. Todo esto no es particularmente preocupante si la información que entra y sale de nuestro universo personal se refiere solo a productos de consumo. Pero cuando la personalización también incumbe a nuestros pensamientos surgen otros problemas. La democracia depende de la capacidad de los ciudadanos para hacer frente a puntos de vista diferentes. Cuando sólo nos ofrece información que refleja nuestras opiniones, Internet limita esta confrontación. Aunque si a veces se nos hace cómodo para ver lo que queremos, en otras ocasiones es importante que no es así.

Como los viejos guardianes de las puertas de la ciudad, los técnicos que escriben nuevos códigos tienen el enorme poder de determinar lo que sabemos del mundo. Pero a diferencia de aquellos guardianes, los de hoy no se sienten defensores del bien público. No existe el algoritmo de la ética periodística. Una vez Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, dijo a sus colegas que “para un usuario una ardilla que muere en su jardín puede ser más relevante que todas las personas que mueren en África”. En Facebook, la relevancia es prácticamente el único criterio que determina lo que ven los usuarios. Concentrarse en las noticias más relevantes a nivel personal, como la ardilla muerta, es una gran estrategia de mercado pero nos deja ver sólo nuestro jardín y no las personas que sufren, mueren o luchan por la libertad en otros lugares.

No es posible volver al antiguo sistema de los guardianes, y tampoco sería justo, pero si ahora son los algoritmos los que toman las decisiones y determinan lo que vemos, debemos estar seguros de que las variables de que disponemos van más allá de la estrecha “relevancia” personal. Deben hacernos ver Afganistán y Libia, no solo Apple y nuestro cantante favorito. Como consumidores no es difícil determinar lo que para nosotros es irrelevante o poco interesante. Pero lo que es bueno para un consumidor no tiene por qué serlo para un ciudadano. No quiere decirse que lo que aparentemente nos gusta sea lo que realmente queremos, y mucho menos que sea lo que debemos saber para ser ciudadanos informados de una comunidad o un país.

Es nuestro deber como ciudadanos estar informados también sobre las cosas que parecen no merecer nuestro interés, según el experto en tecnología Clive Thomp. El crítico Lee Siegel lo dice de otra manera: “Los clientes siempre tienen razón, las personas no”.

 

Lobotomía global

 

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Cuando entramos en la burbuja de los filtros, permitimos a las empresas que la construyen elegir qué alternativas podemos considerar.

 

La era de la personalización está poniendo todas nuestras expectativas en internet. Los creadores de la red han imaginado algo más grande y más importante que un sistema mundial para compartir imágenes de nuestro gato. El manifiesto de Electronic Frontier Foundation al inicio de los años 90, hablaba de una “cultura de la mente en el ciberespacio”, una especie de metacerebro global. Pero los filtros personalizados cambian las sinapsis del cerebro. Sin saberlo, nos estamos haciendo una lobotomía global.

Los primeros entusiastas de internet, como el creador de la web, Tim Berners-Lee, esperaban que la red sería una nueva plataforma desde la cual afrontar juntos los problemas del mundo. Creo que todavía puede serlo, pero antes debemos mirar entre bastidores, comprender qué fuerzas están impulsando la dirección actual. Tenemos que desenmascarar el código y sus responsables, a quienes nos han dado la personalización.

Si “código es ley” como ha declarado el fundador de Creative Commons, Larry Lessig, es importante comprender lo que están intentando hacer los nuevos legisladores. Debemos saber qué creen los programadores de Google y Facebook. Debemos entender qué fuerzas sociales y económicas están detrás de la personalización, cuáles son inevitables y cuáles no. Y tenemos que pensar qué significa todo esto para la política, la cultura y nuestro futuro.

Las empresas que utilizan los algoritmos deben asumir esta responsabilidad. Deben dejarnos el control de lo que vemos, diciéndonos claramente cuándo están personalizando y permitiéndonos modificar nuestros filtros.

Pero también nosotros debemos hacer nuestra parte, aprender a conocer los filtros para usarlos bien y pedir contenidos que aumenten nuestros horizontes, incluso cuando sean desagradables. Es por nuestro interés colectivo que tenemos que asegurarnos que internet expresa todo su potencial de medio revolucionario. Pero no podrá hacerlo si permanecemos encerrados en nuestro mundo online personalizado.

 

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Eli Pariser, activista web y autor del libro “La burbuja de los filtros: lo que Internet te oculta”.

 

Nota:

 

Eli Pariser, es activista web y autor del libro “La burbuja de los filtros: lo que Internet te oculta” (The Filter Bubble: What the internet is hiding from you) Nació en 1980 en Lincolnville, Maine. Ha sido el director de MoveOn.org, que reagrupa e incluye los movimientos de base de la izquierda estadounidense, y uno de los fundadores de Avaaz, una organización que apoya campañas para el medio ambiente y la democracia en todo el mundo. En febrero de 2011 tuvo lugar una Conferencia Ted sobre la burbuja de filtros, con el argumento de su libro The filter bubble.

 

 

Concentración económica, poder político y desigualdad

Desde hace años se sabe que la tendencia hacia una mayor concentración industrial y centralización del poder económico es una característica sobresaliente de la economía de Estados Unidos. Los datos económicos lo han confirmado periódicamente, por ejemplo con información sobre control de parcelas de mercado o sobre el valor de mercado de los activos de una empresa. Y el crecimiento del sector financiero y sus oportunidades de espacios especulativos agravó esta tendencia.

Recientemente Luis Zingales (economista de la Universidad de Chicago) publicó un estudio sobre la dinámica de este proceso en Estados Unidos. Una de sus principales conclusiones es que el vínculo entre poder de mercado y la influencia política forma un círculo vicioso. El mayor poder económico es utilizado para incrementar el dominio político mediante actividades que van desde el cabildeo más o menos ilegal, hasta lo que se ha llamado la "captura regulatoria". Este último fenómeno consiste en debilitar y controlar las agencias regulatorias encargadas de aplicar la normatividad vigente. Para Zingales este proceso es comparable al que existía en la dinastía de los Medici en el siglo XV en Italia: el dinero era usado para obtener poder político y el poder político era empleado para ganar más dinero. Así de sencillo era el círculo vicioso de los Medici.

Para apreciar la importancia de este análisis hay que recordar que la teoría económica dominante considera a las empresas como entidades que bien pueden tener poder económico, pero no pueden afectar las reglas del juego político. Sin embargo, en el mundo real las grandes corporaciones contratan intermediarios que se aseguran de introducir nuevas leyes, modifican las vigentes y adecuar los reglamentos existentes para reducir los costos de las empresas dominantes o para abrir el paso a todo tipo de prácticas monopólicas en detrimento de consumidores y del medio ambiente. Los ejemplos de todo lo anterior abundan, ya sea en el ámbito de la salud humana, sanidad vegetal, seguridad internacional o estabilidad financiera. El despliegue de actividades de los grupos de cabildeo o lobby de la industria farmacéutica, agro-alimentaria, militar o del sector financiero en Washington son un testimonio elocuente de cómo opera la cadena de transmisión del círculo vicioso identificado por Zingales.

La importancia de este fenómeno en Estados Unidos ha sido estudiada por muchos investigadores. La concentración industrial y la falta de competencia que conlleva ha sido vinculada con varios problemas graves que aquejan a la economía estadunidense. Entre ellos destaca la falta de competividad internacional, la menguante participación del trabajo en el ingreso nacional y la creciente desigualdad. En realidad, la deformación de las estructuras económicas en Estados Unidos en las últimas décadas es producto de este proceso de concentración de poder económico y político.

Pero el problema no es privativo de ese país. El último informe anual de UNCTAD sobre comercio y desarrollo (publicado el pasado septiembre) muestra que este tipo de círculo vicioso es un rasgo prominente de la economía mundial. Las tres décadas de neoliberalismo y de globalización condujeron a un fuerte incremento en la concentración de mercado y a la proliferación de lo que Keynes llamaba capitalismo rentista (se refería a una clase social que obtiene ganancias por la simple propiedad de activos en lugar de hacerlo a través de una inversión productiva). El estudio de UNCTAD cubrió 56 países de distintos grados de desarrollo durante el periodo 1995-2015. O sea que bajo el neoliberalismo la tendencia a una mayor concentración industrial corta todas las diferencias entre países.

Hay otra consideración por la que este tema no puede quedar en un segundo plano. La concentración industrial es casi siempre vista como un problema sectorial cuyos efectos se circunscriben al ámbito de cada rama de actividad. Así, el problema es considerado limitado a la cuestión de cuántas empresas grandes coexisten en cada rama (jabones o automóviles, por ejemplo) y las implicaciones sobre el bienestar de los consumidores de esos bienes. En realidad, el problema tiene una dimensión macroeconómica y la misma idea del círculo vicioso nos permite ver ese aspecto del problema con mayor claridad.

Varios estudios confirman hoy que la creciente concentración industrial promueve mayor desigualdad porque cuando las estructuras competitivas se ven distorsionadas, existe mayor probabilidad de aumentos de precios anti-competitivos con efectos regresivos. La generación de poder de mercado busca incrementar la recompensa al capital y contribuye a perpetuar la desigualdad.

Hoy hasta el Fondo Monetario Internacional está preocupado por el tema de la desigualdad. Pero las fuerzas que han generado este problema no se podrán resolver con algunas medidas cosméticas. Los complejos vínculos entre la concentración industrial y el poder político más bien indican que se trata de uno de los aspectos más profundos de la evolución del capitalismo mundial.

Twitter: @anadaloficial

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Domingo, 22 Octubre 2017 08:18

Una por una, las medidas que tomó Rajoy

Manifestantes marcharon ayer por la libertad de dos prisioneros políticos.

 

Mientras el Poder Ejecutivo del autogobierno catalán será el más golpeado por las medidas de control anunciadas por el presidente español, otras áreas del gobierno, así como infraestructura clave, quedarán bajo el control directo de Madrid.

 

Tras más de un mes de alta tensión entre Madrid y Cataluña, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, anunció ayer las medidas tomadas para frenar el desafío independentista en la región, que serán aprobadas previsiblemente por el Senado el viernes. A continuación, las más importantes:

 

Destitución del “Govern”. La Cámara autorizará a Rajoy a destituir al Gobierno catalán al completo: a su presidente, Carles Puigdemont; vicepresidente, Oriol Junqueras, y a todos los consejeros. El cese implica “la sustitución en el ejercicio” de todas sus funciones, que serán asumidas por los distintos ministerios del gobierno.

Elecciones en menos de seis meses. Rajoy decretará “la disolución anticipada del Parlamento de Cataluña o el fin de la legislatura”, que arrancó en enero de 2016, para convocar elecciones regionales “en el plazo máximo de seis meses” desde la aprobación del Senado de estas medidas. Su voluntad es hacerlo “tan pronto” como se recupere “la normalidad institucional”, según dijo hoy.

Límites al Parlamento catalán. El Parlament seguirá ejerciendo la “función representativa” que tiene encomendada, pero se establecen algunos límites a sus competencias: la presidenta de la Cámara no podrá proponer un candidato a la presidencia del Gobierno catalán, ni celebrar un debate o votación de investidura. El Parlamento regional tampoco podrá ejercer las funciones de control sobre los órganos y autoridades que sustituyan al “Govern” ni tramitar iniciativas contrarias a las medidas adoptadas.

Funcionamiento del gobierno regional. La Administración catalana continuará “funcionando como la organización administrativa ordinaria que ejerce las funciones ejecutivas” y lo hará “bajo las directrices de los órganos o autoridades creados o designados por el Gobierno” español “en sustitución” de los responsables destituidos. Estos órganos podrán dictar y adoptar las disposiciones, resoluciones e instrucciones necesarias para el ejercicio de sus competencias y serán “de obligado cumplimiento” para los funcionarios y personal laboral de la Administración. También podrán acordar el cese, sustitución o nombramiento de cargos públicos y personal.

Policía y seguridad. El ejercicio de las funciones de Seguridad Pública, incluidas en el artículo 164 del Estatuto catalán, corresponderá al Gobierno español, que podrá dar “instrucciones directas y de obligado cumplimiento” a la Policía regional de Cataluña, los Mossos d’Esquadra. El acuerdo aprobado ayer por el Consejo de Ministros prevé también que Madrid pueda acordar “el despliegue” de la Policía Nacional y de la Guardia Civil española en Cataluña, “coordinando la actuación de la Policía” catalana. Además, en caso necesario, los Mossos “serán sustituidos por efectivos” de las fuerzas de seguridad españolas.

Competencias económicas. El Senado también habilitará al gobierno central para ejercer en Cataluña competencias en materia económica, financiera, tributaria y presupuestaria. El objetivo es “garantizar que la totalidad de los fondos” transferidos por Madrid y los ingresos recaudados por la región “no se destinen a actividades o fines vinculados con el proceso secesionista”.

Telecomunicaciones y televisión. Madrid asumirá el control de las telecomunicaciones y los servicios digitales en Cataluña para garantizar “la transmisión de una información veraz, objetiva y equilibrada, respetuosa con el pluralismo político, social y cultural, y también con el equilibrio territorial”, así como “el conocimiento y respeto” de la Constitución española y el Estatuto de autonomía de Cataluña, una suerte de Carta Magna regional.

Incumplimiento y sanciones. El incumplimiento de las medidas acordadas por el Gobierno español se entenderá “como incumplimiento del deber de fidelidad a la Constitución y al Estatuto. El Ministerio Fiscal podrá exigir responsabilidades penales.

Plazos. Las medidas se mantendrán hasta la toma de posesión del Gobierno que salga de las elecciones catalanas. Durante su vigencia, el Ejecutivo español podrá plantear modificaciones o actualizaciones ante el Senado. También podrá anticipar su cese “si cesasen las causas que lo motivan”.

 

* Las medidas aprobadas ayer por el Consejo de Ministros español fueron remitidas al Senado a tenor del artículo 155 de la Constitución española, un mecanismo inédito hasta ahora que permite al Gobierno central tomar las “medidas necesarias” para que una región cumpla sus obligaciones, en este caso Cataluña.

 

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Sábado, 21 Octubre 2017 06:43

Cárcel de algoritmos

Cárcel de algoritmos

Ahora resulta, también, que los conceptos con que transitamos las "redes sociales" son, en virtud de los programas sensibles de la www, unas forma del encierro del cual "no se sale" porque es un encierro, digital, ideológico y comunicacional. Se trata de dispositivos ciber-sensibles capaces de enlazar y "circunscribir" redes o conjuntos de palabras (e imágenes) entre usuarios coincidentes, para crear marejadas de ideas encerradas en sus propios mantos semánticos. No sorprende tratándose de tecnología ideada por la burguesía para comerciar globalmente. E-Comerce le llaman.

“Del latín medieval algorismus, y este epónimo del matemático y filósofo persa al-Jwārizmī (الخوارزمي), a su vez llamado así por ser nativo de Corasmia. Compárese guarismo... Conjunto secuencial, definido y finito de reglas para obtener un determinado resultado en la realización de una actividad.” (https://es.wiktionary.org/wiki/algoritmo)

Se fabrican a destajo "trolls", "fakes" y "bots" en cuanto reducto sea posible manipular sin ser visto. Son una plaga y una calamidad cuya trascendencia sólo comienza a ser vista según genere “inconvenientes por espionaje o por siembra de pruebas falsas luego de quedar, un mensaje, encerrado en cárceles con rejas digitales invisibles.

Con los espejismo democráticos creados por Internet, proliferaron argucias y vigilancias a la información y crearon un caldo de cultivo descomunal infestado por dispositivos de control y represión semántica aplicados sistemáticamente para hacer negocios disfrazados de "política". Cada día las evidencias se multiplican porque los usuarios reciben "la misma información" a pesar de estar en las más diversas "redes" y porque, más de una vez, los círculos en los que quedan encerrados son puntos "ciegos" para neutralizar "movilizaciones" twitteras. Parece que sólo hablamos entre un "nosotros" creado artificialmente.

Por ejemplo. Hay dispositivos diseñados para analizar nuestra conducta semántica en el contexto de nuestros contactos. Eso lo demuestra fácilmente la publicidad que de inmediato nos inunda cuando escribimos, por ejemplo, un correo electrónico o un mensaje en las redes. La cosa empeora cuando decimos que nos ha "gustado" algo en especial. Una cuenta, un concepto una imagen... entonces los algoritmos se adueñan de nuestros "espacios" virtuales para dejarnos encerrados en lo que ellos consideran el mundo de nuestros "pares". Todo eso sin consultarnos.

Somos víctimas de publicistas y de servicios de inteligencia sin saber exactamente cuál es cuál, o cómo se diferencian. Con sus algoritmos ellos dan mayor importancia a los conceptos y núcleos que creen fiables y enlazan a webs de espionaje de datos con mentiras, informaciones manipuladas, rumores y calumnias para favorecer (especialmente) la difusión de noticias falsas y la creación de prisiones algorítmicas ideológicas. Imponen su visión del mundo encerrándonos y alejándonos de aquello que cuestiona sus ideas. Es un impacto invisible de la tecnología que fabrica burbujas ideológicas con algoritmos capaces incluso de intervenir contenidos emocionales e hibridarlos con las noticias falsas con otros algoritmos capaces de detectarlas y difundirlas mejor en sectores de usuarios más sensibles a esa fórmula que a su vez han sido encerrados en calabozos digitales a medida con base en el “ big data”.

Hay "usuarios" que se han hecho adictos voluntariosos a las noticias no veraces. Con algoritmos se rastrea y se enlaza la proclividad de algunos que ya no necesitan del engaño porque se autoengañan y crean feligresías de la falacia como expresión de un estado alterado de relación con la realidad y como ejemplo de una "cultura" basada en patologías informativas de nuevo género que son mutaciones semióticas en un campo de lucha plagado con infecciones ideológicas muy letales.

Para combatir ese delito de lesa humanidad, nos urgen, por ejemplo, grupos de investigación multidisciplinarios que aborden este problema como un problema de cultura y comunicación íntimamente relacionado con problemas de salud mental y saludo pública en general. Habría que revolucionar la producción de los algoritmos para que en lugar de encriptar su origen y su fecha de creación ayudaran a garantizar la veracidad de una información, su responsabilidad social, sus autores, sus usos y sus intereses de clase con precisión de datos y códigos éticos con diferenciación entre informar y opinar.

Que las máquinas no decidan qué "verdades" debemos conocer ni con qué "círculos" de usuarios debemos ser enclaustrados para que terminemos hablando entre "iguales" bajo la lógica de que somos colectivos de consumidores promedio con modos de pensar "similares". Porque ese es el negocio tarde o temprano. Para vendernos libros religiosos o "progres", para vender este o tal tabaco, para un vestuario u otro... para encajarnos un dispositivo ideológico, electoral, dogmático o consumista.

Los algoritmos de mercado (mercadológicos) constituyen una forma de la "inteligencia artificial" diseñados para agilizar las ventas de toda la chatarra burguesa que circula en el "E-Comerce" y no solamente el espionaje para la represión física e intelectual. Incluso Google y Facebook han reconocido el uso y el abuso de los algoritmos y ya han ideado lavadoras de conciencia burguesa que se sustentan en una pretendida actitud ética en el manejo de información. Pero siguen espiando y vendiendo la información básica que la dictadura del mercado necesita para vaciar sus bodegas y saturarnos con crédito bancarios hasta la asfixia. Consumismo barnizado veracidad de publicistas.

También el modo de producción tecnológica debe ser escrutado en el contexto de la guerra económica que la burguesía ha desatado para dominar las relaciones de producción y todos sus campos emocionales. Necesitamos una revolución cultural que además de combatir la producción, distribución y consumo de informaciones falsas, consolide el derecho social a la cultura, la comunicación y la información emancipadas y emancipadoras. Que habilite a los pueblos a controlar directamente la producción de la tecnología en sus "hardware" y en sus "software". Revolucionar la producción de los algoritmos para garantizar un proyecto de igualdad e integración hacia una alfabetización mediática capaz de ayudar a desarrollar tecnología soberana y habilidades pertinentes para democratizar la producción de la información. De inmediato.

Por Fernando Buen Abad Domínguez, director del Centro Universitario para la Información y la Comunicación Sean MacBride de la Universidad Nacional de Lanús

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Imagen: Facebook Orquesta Típica Fernández Fierro

 

 

Escena 1: Semanas atrás en un centro cultural de la localidad de Munro, en la zona norte de Buenos Aires, se presentó la Orquesta Típica Fernández Fierro, una de las más potentes bandas de tango de la actualidad argentina. En cierto momento, cerca del final del recital, uno de los 13 músicos tomó el micrófono para decir: Queremos que aparezca Santiago Maldonado.

La mitad del público, de unas 500 personas, se retiró del local con gritos e insultos contra los músicos. Salieron de golpe, como si hubiera un resorte en las butacas, según uno de los miembros de la banda. Entre los improperios llegaron a escuchar algo que los dejó perplejos: Ustedes rompieron todo y nosotros tenemos que pagarlo (goo.gl/A1gu6b). Esa brutal reacción se produjo porque pidieron por la vida de un joven solidario con los mapuche desaparecido por la Gendarmería.

Escena 2: La exposición Queermuseu-Cartografías de la Diferencia en el Arte Brasileño, que llevaba un mes en cartelera en el centro Santander Cultural en Porto Alegre, fue cancelada por el banco que la auspiciaba por el vendaval de reproches que recibió en las redes sociales. Los críticos acusaban a la muestra artística de blasfemia y de apología de la zoofilia y la pedofilia (goo.gl/kDnZiq).

Se trataba de 270 obras de 85 artistas que defienden la diversidad sexual. Las críticas provinieron básicamente del Movimiento Brasil Libre (MBL) que jugó un papel destacado en la caída del gobierno de Dilma Rousseff, convocando manifestaciones con millones de participantes. Como señala la crónica, se trata de un grupo conservador nacido en 2014 que ha venido cobrando fuerza con el giro de la sociedad brasileña a la derecha.

En un comunicado, Santander llamó a reflexionar sobre los retos a los que nos debemos enfrentar en relación con las cuestiones de género, diversidad y violencia, entre otras cosas. Pero la amenaza de boicot por el MBL pudo más que cualquier razonamiento.

Puede imaginarse el nivel de agresividad que soportan los sectores populares, si un banco multinacional y una orquesta célebre son acosados de ese modo. En este punto quisiera reflexionar sobre lo que considero como la erosión de las bases culturales y políticas de las democracias, ante la brutal polarización social que se vive en los principales países de la región.

El primer punto consiste en observar la profunda grieta social existente, que se agrava con el modelo extractivo y la cuarta guerra mundial en curso. Una parte de las sociedades optó por atrincherarse en sus privilegios, de color y de clase, que se resumen en vivir en barrios consolidados donde no les falta el agua y las viviendas son seguras. Este sector abarca a la mitad de la población, la que tiene acceso a la educación y la salud porque puede pagarlas, los que tienen empleos medianamente bien remunerados pero sobre todo estables, los que pueden viajar incluso en aviones, dentro o fuera de sus países. Son las y los ciudadanos que tienen derechos y son respetados como seres humanos.

El segundo punto es que la democracia electoral tiene sentido sólo para ese sector, aunque no sean los únicos que acuden a las urnas. Pueden elegir a los candidatos que los representan, que suelen ser de su mismo color de piel (en general varones blancos), que tienen estudios universitarios, son reconocidos y estimados por los medios de comunicación, que les abren generosamente sus espacios.

No es cierto que no exista democracia en América Latina. Es una democracia a la medida de la parte integrada de la población. Estamos ante dos sociedades que no se reconocen. Los medios argentinos sostienen que quienes preguntan por el paradero de Santiago Maldonado nos han declarado la guerra. O peor, grandes medios que se dicen respetuosos de la democracia, asimilan a los mapuche con el Estado Islámico (goo.gl/t3GQRm).

El tercer punto es la retroalimentación entre poder político y sociedad. Se suele argumentar que esta parte derechista y conservadora de la sociedad toma la ofensiva cuando las derechas son gobierno. En parte, es cierto. Pero también es verdad que el activismo de ese sector es el que ha llevado a las derechas a los gobiernos, sobre todo en Brasil y Argentina.

Pienso que es necesario preguntarse porqué emergió una nueva derecha capilar tan reaccionaria, tan incapaz de dialogar, que ha desgarrado el tejido social, desde Estados Unidos hasta Sudamérica. Trump es la consecuencia, no la causa.

La causa está en el modelo extractivo y la cuarta guerra mundial. Cuando el modelo ha sido administrado por el progresismo, esa derecha emerge incluso con mayor intransigencia, porque detesta a los pobres con los que a menudo debe compartir sus espacios. Podemos decir que estamos ante unas clases medias funcionales a la cuarta guerra mundial, dispuestas a aplastar a los de abajo sin miramientos.

El cuarto punto, finalmente, somos nosotros, los que queremos derrotar al capitalismo pero no sabemos bien cómo hacerlo. Lo primero es tener claro que el sistema se está desintegrando y una de sus consecuencias es la ruptura de la sociedad.

Los de arriba y los del medio se protegen; los de abajo no tenemos lugar en sus escuelas ni en sus hospitales, ni en sus medios ni en sus urnas. Esto no quiere decir que no reclamemos, no exijamos, no negociemos.

Cuando reclamamos podemos hacerlo porque realmente esperamos que nos van a dar lo que nos corresponde, o como pedagogía política, para mostrarle a los nuestros los límites del sistema. Porque sí existe un nosotros y un ellos, como siempre lo tuvieron claro los obreros industriales hasta, digamos, el último tercio del siglo pasado.

Si llegamos a la conclusión que ya no existe una sociedad de derechos, nuestras estrategias deben adaptarse a esta nueva realidad. Debemos crear nuestra estrategia, con nuestras reglas de juego en nuestros territorios, porque las bases sociales y materiales de las democracias han sido erosionadas por este modelo de guerra y despojo.

 

 

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Miércoles, 04 Octubre 2017 08:07

La posdemocracia brasileña

La posdemocracia brasileña

 

En Brasil pareciera estar emergiendo un nuevo orden político, que algunos han caracterizado como “posdemocracia”. No es posible caracterizarlo como una dictadura, ya que en octubre de 2016 ha habido elecciones municipales transparentes. Sin embargo,se trata de un gobierno que carece de legitimidad de origen, iniciado a partir del oscuro proceso de destitución de Dilma Rousseff culminado en agosto de 2016. Desde entonces, recurre para garantizar su continuidad a variados mecanismos poco transparentes ante sectores de la sociedad que lo observan con preocupación.

Ante la ausencia de legitimidad de origen en la soberanía popular que brinda un proceso electoral y la impopularidad que le es característica, el gobierno de Temer sobrevive comprando minuto a minuto una legitimidad corporativa que reside en el apoyo de los sectores dominantes. Esta situación explica la prisa por la aprobación de reformas que apuntan a desmontar el estado y la cultura nacional estatista construida en Brasil desde 1930 con el primer gobierno de Getulio Vargas. Los intentos de privatización de empresas estatales en petróleo, electricidad, y las reformas que van contra las leyes laborales y los aportes sindicales son expresión de la debilidad de un gobierno que busca asegurar su supervivencia política.

Aún ante esas amplias concesiones al bloque neoliberal, se manifiestan tensiones al interior del mismo, ya que mientras algunos sectores consideran al presidente como el mejor medio para alcanzar estas reformas de mercado, otros grupos como la poderosa cadena Globo consideran su alta impopularidad y las acusaciones de corrupción que lo asedian como un obstáculo para darle continuidad a aquellas reformas.

A su vez, el gobierno de Temer bordea el autoritarismo frente a los signos de resistencia que aparecen en las calles: esto se ha visto con la represión a las movilizaciones, la invasión de la policía locales del MST, así como en el intento de sacar a los militares a la calle frente a las protestas, una iniciativa en la que el Ejecutivo tuvo que retroceder por el repudio que generó.

Al mismo tiempo, el candidato con mayores posibilidades en la próxima elección de 2018, Lula, se encuentra acorralado por el Poder Judicial, y si es imposibilitado de competir debido a las acusaciones de corrupción, se consolidaría un sistema híbrido cuyas garantías a la competencia electoral residen en la exclusión del candidato con mayores posibilidades de ser electo por sufragio popular.

Sin embargo, quizás lo más preocupante es que el rumbo neoliberal no está en cuestión en Brasil. Los grandes capitales y periódicos conservadores encuentran su punto de convergencia en las reformas implementadas por el Ministro de Economía Henrique Meirelles, y ante una eventual renuncia de Temer el camino elegido no está en cuestión.

Si tenemos que hablar de “grados de democracia”, el nivel de la democracia brasileña es bajo actualmente, ya que combina elementos propios de este tipo de régimen como ciertas libertades y elecciones, con elementos propios de regímenes autoritarios, que involucran la virtual proscripción del principal candidato y una falta de legitimidad de origen del gobierno, compensada con un apoyo corporativo que atenta contra la soberanía popular.

 

* Autor del libro Prensa tradicional y liderazgos populares en Brasil (A Contracorriente, 2017).

 

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Martes, 03 Octubre 2017 06:53

La democrática España

Vacúnese contra la agresión

Mostrando al mundo cómo se ejerce la democracia

 

Han bastado unos actos de expresión ciudadana, independientemente de que la convocatoria de referéndum haya seguido o no cauces reglamentarios y haya contado o no con el consenso de la población, para ver cómo es la democracia española.

Desde fuera, el panorama que se vislumbra es desolador en lo político y crítico en lo social. Las preguntas se suceden, ¿cuál es el tema con Cataluña?, ¿por qué quieren votar y por qué no les dejan?, ¿qué hace la policía comportándose así?

Lo ocurrido en Cataluña el primero de octubre es para echarse a llorar. A sollozar de pena y de vergüenza. Lástima por la gente que es apaleada por un grupo de funcionarios uniformados que deberían estar para defender al pueblo, promoviendo la convivencia y la paz en lugar de para golpear a discreción. Y turbación por lo que supone de cara a sentirse y ser vista como una sociedad madura y democrática.

Ni recurriendo a una explicación histórica, y a una constitución que reconoce la particularidad de los territorios que conforman el Estado español, se alcanza a entender el problema.

Las actuaciones policiales han sido desproporcionadas y más propias de estados totalitarios que de un país supuestamente desarrollado y democrático. ¿Seguirán el presidente del gobierno español y sus numerosos adláteres mirando para Venezuela y viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio?

El señor Rajoy ha conseguido con su cerrazón y su pertinaz tozudez lo que parecía imposible: poner a muchas y muchos catalanes y españoles contrarios a la independencia a favor de ella, y a españoles y catalanes anti Cataluña a sacar las viejas herramientas y eslóganes a favor de la unidad de un país que no entienden que sea heterogéneo.

Los pueblos de ese país llamado España deberían estar unidos por sus gentes y no enfrentados por partidismos interesados. El derecho a decidir es legítimo y opinar y manifestarse sobre cuestiones políticas es una necesidad y una capacidad de todo sujeto político. De lo que se debería estar hablando es de establecer un proceso de práctica democrática a partir del diálogo, reconduciendo la discusión por cauces naturales y formalmente establecidos.

Los medios masivos de difusión de noticias tampoco ayudan. Profesionales de los mismos demandan mayor objetividad y que se evite la polarización y la tendenciosidad a la hora de cubrir y dar las noticias. No hacerlo supone agravar la situación. Periódicos, radios y televisiones, salvo honrosas excepciones, abogan más por sus intereses particulares, obedientes de quiénes les patrocinan, que por cumplir con la labor IN-formativa que se les supone.

Porque como rezaba aquella pintada anónima “Allí donde falta la comunicación, anida la intolerancia”. ¿Qué ganan los medios con ello? Nada, salvo dificultar la convivencia y crear un clima de intolerancia y exacerbación de prejuicios. ¿Qué perdemos? Todo, o mucho. Entre otras cosas la posibilidad de construir una sociedad más democrática y reconocedora y respetuosa de las diferencias y de crecer y avanzar hacia un federalismo republicano. Claro, esta palabra, como todo lo que suene a “rojo” según las concepciones de una derecha trasnochada, levanta ampollas porque el aguilucho, con su eslogan “una, grande y libre”, sigue enganchando a patrioteros y vendepatrias. Recuerden que encabezaba la portada de la Constitución de 1978.

Pero hay que dejar claro que a palos no se soluciona nada. Actuar violentamente contra la población pacífica, independientemente de sus ideologías y afinidades políticas, es a todas luces excesivo e ilegítimo.

Los países tienen que desarrollarse con autonomía y fijando sus propias miras. Soltarse de lo que no les guste del pasado para construirlo nuevamente a su manera. No es que lo viejo sea malo y lo nuevo bueno, es que, si no terminamos de crecer, si seguimos sin arrancarnos los fantasmas del pasado, que de vez en cuando nos asaltan y hacen temblar, no llegaremos a buen puerto. Por ejemplo, un país que no ha recuperado su memoria histórica tiene un grave problema para edificar su presente y proponerse un futuro. Como diría Bertolt Brecht, “la crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”. Cuando seguimos anclados “entre una España que muere y otra España que bosteza.”

No nos dejan. No nos dejan ver los matices, los muchos grises que pintan la vida entre el negro y el blanco. Catalanistas, españolistas y todos los “istas” que anden rondando romper las vidas otras para mantener las propias, solamente hay una raza, la raza humana. “¡Qué tiempos los que vivimos, que hay que defender lo obvio!”

Ya lo dijo Charles Dickens hace más de ciento cincuenta años en su Historia en dos ciudades:

“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto.”

Son muchas las españas que hay en el país, pero gobernantes cerriles, de cualquier bandera o color, se empeñan en que sean dos y enemigas. ¿Nos volverán a helar el corazón?

 

 

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