Viernes, 15 Marzo 2019 06:10

Duros escenarios en el planeta Trabajo

Duros escenarios en el planeta Trabajo

¿Así que usted cree que la fuerza de un hombre, su valor, ha sido creada para invertirla en echar abajo a otro hombre? ¡Magnífico! A mí me parecía que el valor de un individuo debe servirle para trabajar y hacer la riqueza colectiva, y no para usarlo como arma ofensiva contra los demás. ¡Su teoría es maravillosa!… (César Vallejo, El tungsteno)


Los resultados antiobreros de la globalización neoliberal, el transitado sendero del ecosuicidio, el inmenso poder de las grandes corporaciones y sus prácticas de evasión pueden ser ilustradas de maneras muy diversas. Una de las posibles (de un informe de Oxfam Vía Libre): en el año 2015 las grandes multinacionales trasladaron unos 600.000 millones de dólares (la mitad aproximadamente del PIB español) a paraísos fiscales. Un 30% de estas “estafas nacionales-fiscales” dentro de la UE. Las pérdida de recaudación para España, Francia, Italia y Alemania fueron de unos 35.000 millones. En seis años, más de 200.000 millones.


Una de las condiciones para ello: explotación creciente y despiadada de las clases trabajadoras. Y no sólo en territorios no desarrollados o empobrecidos. Un ejemplo: la pobreza en Cataluña afecta a más de millón y medio de personas (la población es de 7,5 millones, en torno a un 20%), de las cuales cerca de 350.000 (un 5% aproximadamente) sufren las duras y terribles penalidades de la pobreza severa.


Hay otras consecuencias del desarrollismo capitalista desbridado: las muertes prematuras por contaminación. Se calcula que son más de 800 mil en toda Europa. En el mundo la cifra asciende a 8,8 millones (el doble de lo (mal) calculado anteriormente) [1].


¿Y cuál es el futuro que se presenta a las clases trabajadoras que van perdiendo poco a poco (a veces también de golpe) sus derechos laborales conquistados, incluso los más básicos, los más esenciales?


No creo que nadie pueda tildar de economista -o pensador- radical a Joaquín Estefanía, el que fuera director de El País. Tal vez por ello convenga presentar algunas de sus consideraciones sobre el mundo obrero realmente existente en esta fase hegemónica neoliberal del capitalismo. En uno de sus últimos artículos, "El miedo y el futuro del trabajo” [2], señalaba, por ejemplo, cosas del siguiente tenor:


1. Más del 60% de la población activa mundial pertenece a la economía sumergida (es decir, a la economía ocultada y sin derechos y protección para los trabajadores).
2. El planeta Trabajo, la expresión es suya, “se halla en una de sus mutaciones más profundas desde el inicio de la revolución industrial en el siglo XVIII”. ¿Por qué? “Porque la naturaleza misma del trabajo y su relación vertebradora de la cohesión social están en cuestión”.

3. La transformación está siendo tan profunda “que genera temor en amplias capas de la sociedad”, en amplios sectores de las clases trabajadoras fundamentalmente.

4. Una de las consecuencias de ello, apunta JE, es, posiblemente, “la ola de conservadurismo (de derechas, pero también de izquierdas) que asola al mundo y que disputa, en estos momentos, la hegemonía al liberalismo y a la socialdemocracia” (dejo ahora, no entro en ello, lo del “conservadurismo de izquierdas”). Muchos ciudadanos-obreros tienen miedo “a perder su puesto de trabajo en el futuro inmediato, sustituirlo por otro de peor calidad y menor seguridad” o incluso a instalarse en la precariedad permanente. No hay más vida que esa, cualquier otro modelo es utopía, sueño. De hecho, sabido es, España encabeza las tasas de temporalidad [3].


5. Según uno de los últimos informes de la OIT -que cumple ese año su primer centenario— “se está reduciendo el paro en el planeta (173 millones de desempleados, un 5% de la población activa), pero no mejora la calidad del empleo, todo lo contrario, decenas de millones de personas se ven obligadas a aceptar condiciones muy deficientes”. El trabajo decente y en condiciones es escaso, cada vez más. No hay otra.


6. 3.300 millones son los asalariados en el mercado global. De ellos -el dato es terrorífico- más de 2.000 millones (un 61% del total) pertenecen a la economía sumergida, como decíamos. “En su mayor parte no tienen derecho a protección social, 1.100 millones de personas trabajan por cuenta propia (autónomos, verdaderos o falsos), a menudo en actividades de mera subsistencia debido a la falta de oportunidades de empleo en el sector formal”. Con problemas graves para beneficiarse de algunos de los capítulos que componen el cada vez más disminuido y demediado Estado del bienestar (mejor Estado asistencial).

7. Una de cada cinco personas menores de 25 años -la juventud sin futuro del 15M- no trabaja ni estudia ni recibe formación alguna.

8. Es en este contexto, prosigue JE, en el que se expande el capitalismo de plataformas, que abarca, en progresión geométrica, a un número creciente de sectores productivos. “De las plataformas digitales se puede afirmar que, asumida su presencia creciente, la gran tarea es regularlas sabiendo que hay una gran asimetría entre unos poderes públicos lentos en reaccionar y unas empresas tecnológicas extraordinariamente rápidas en asentarse”.

9. JE comenta que la profesora de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social María Luz Rodríguez Fernández [MLRF], una estudiosa del tema, “cree que lo novedoso está en cómo las plataformas digitales cambian la organización del trabajo y ponen contra las cuerdas las regulaciones pensadas para otros modelos de producción”. Desde un punto de vista sindical, el punto es esencial. Una de las cuestiones más urgentes, añade MLRF, sería elaborar un catálogo de derechos laborales comunes para los asalariados y autónomos, catálogo “que habría de aplicarse a los trabajadores de las plataformas”. Punto crucial igualmente desde una perspectiva sindical de resistencia.

10. Muchos trabajadores trabajan en este tipo de empresas tecnológicas porque no han encontrado un trabajo convencional, señala JE.Así es. Uno de sus temores principales “es ser desactivados de las apps que les notifican los encargos disponibles y, por tanto, perder el acceso al trabajo (despido digital) sin previo aviso ni conocimiento de los motivos”. Según MLRF, las plataformas raramente aparecen como empresas con trabajadores bajo su responsabilidad. Son “plataformas tecnológicas desprovistas de mano de obra, porque a sus presuntos financiadores (sociedades de capital riesgo) no les gusta invertir en trabajo, sino en tecnología”. Explotación a larga distancia, con fuerza de trabajo de usar y tirar y sin derechos.

11. La experiencia que tenemos de la confrontación entre las empresas del capitalismo de plataformas y el que se podría denominar capitalismo analógico, señala JE, “es que las primeras apelan a la modernidad y a la tecnología digital y crean un relato de ruptura con el pasado que no es algo inocente, sino que parece significar que la normativa y las garantías laborales vigentes no sirven para afrontar esta nueva realidad avasalladora”. La posmodernidad es un atraco en toda regla, mayor aún, a las clases trabajadoras.

12. En trabajos de la autora citada hay una recomendación genérica, muy útil en opinión de JE, para los cada vez más numerosos usuarios de las heterogéneas plataformas digitales: “cada vez que nos encontremos con un servicio o un producto especialmente barato pensemos en lo poco que tiene que haber ganado el trabajador para que ese servicio o este producto cueste tan poco”.


13. Una nota de Ignacio Vidal Folch, "Te vendo el alma por una ‘app’ sexi. El recurso a las plataformas de la economía digital suscita dilemas éticos. El autor debate con Chuky, un álter ego imaginario y diabólico, los pros y los contras de recurrir a Uber, Amazon y Airbnb” https://elpais.com/elpais/2019/02/27/ideas/1551267234_743017.html, citada por JE, ayuda a entender la situación. Algunos pasos:


¡Qué alegría, ya vuelven a circular los taxis! Los taxistas han puesto fin a su larga y enconada huelga gracias a la firmeza de la Comunidad de Madrid, que ha demostrado que… —… demostrado que le importan un bledo los intereses de los colectivos de trabajadores cuando los toma al asalto el neocolonialismo en versión digital —dice Chuky, el muñeco diabólico que vive en mí y que acaba de despertarse, como siempre, de mal humor. ¿He contado ya que en cada uno de nosotros no habita, como dicen, un niño interior al que hemos de cuidar, sino un muñeco diabólico? El mío se llama Chuky, viste levita verde y plastrón, se parece a Juan Carlos Monedero y tiene muy mal carácter. Me ha dicho:


—Y si las instituciones del Estado no amparan a los trabajadores, ¿para qué sirven, para qué tenemos que mantenerlas?


—Hombre, Chuky, no seas así. A todos nos preocupan el incierto porvenir, la destrucción de puestos de trabajo y los sueldos de miseria que contribuyen al precariado y que son consustanciales a estas megacorporaciones de servicios que operan en lo digital, pero…


—Sí, sí, “pero”, pero cuando un sector regulado, como el del taxi -que es perfectible pero funciona razonablemente, ofrece a los usuarios un servicio muy correcto y garantiza la subsistencia de miles de familias- sufre el asalto de unos inversores multibillonarios con empleados no sindicados y servicios más baratos de su coste real, con el objetivo transparente de monopolizar el mercado… ¿Dónde está la solidaridad de los intelectuales, de los periodistas, de la sociedad? ¿Qué pensabais, qué decíais, cuando los taxistas viendo a Hannibal ad portas presentaban resistencia a su extinción? ¿Dónde queda el pacto social?


[…] —Sí, cuando las abstracciones sobre la inevitabilidad del mundo digital y las bondades de la desregularización no resultan convincentes, entonces se manifiesta el clasismo del burgués acomodado —esto es: acomodado hasta que las corporaciones multibillonarias del algoritmo pongan también sus zarpas y sus infinitos recursos a apoderarse de su profesión—. El clasismo, sí. De pronto los taxistas ya no son los sacrificados currantes que pasan 12 horas en un trabajo estresante y muy poco saludable para llevar a casa un sueldo digno, sino mafiosos de medio pelo y tipos amargados que siempre tienen en la radio el Carrusel deportivo, ¿verdad? Y cuántos perjuicios causan cuando se ponen en huelga. Hay que ver lo respondón que está el servicio…


[…] —Qué comunidad más ciega y tonta formamos, iter persollicitae depravationis et caliginosissimae moralis caecitatis iam est ingressa, camina ya hacia su degradación más inquietante y hacia la más tenebrosa ceguera moral, Mateo 6,22, sí. Se han necesitado siglos para conquistar unos derechos y los regalamos en un cuarto de hora porque nos ponen delante una app sexi. Iamque adeo afecta est aetas, a tal punto está nuestra época quebrantada. Lucrecio, claro.


A Chuky le sobran razones en su crítica y lo que señala es la tarea de la hora: se han necesitado siglos de lucha y esfuerzo (represiones y muertes incluidas) para conquistar derechos básicos. Es necesario protegerlos y defenderlos. Las nuevas plataformas representan un enemigo impío enfrentado a esos derechos. Los quieren liquidar todos o casi todos. Piensan en los trabajadores como “empresarios” que venden su mercancía-capital, “la fuerza de trabajo”, a pelo, sin ninguna protección. Pensar de nuevo la situación y apuntar iniciativas de movilización, denuncia y defensa de lo conquistado es más urgente que nunca.


Pere Jodar y Jordi Guiu [4] han escrito en los siguientes términos refiriéndosea la unidad de los trabajadores:


[…] está claro que el mercado del trabajo ha explosionado en múltiples grupos, y que, incluso, se ha individualizado extraordinariamente, rompiendo con el mito de la homogeneidad de la clase trabajadora de los años dorados (1950-1980), pero el movimiento obrero se formó también entre los trabajadores precarios de finales del siglo XIX y principios del XX, así como en la España de los años cincuenta o sesenta. En definitiva, hay asalariados, trabajadores: uno trabajan fijos, otros temporales, otros no pueden trabajar, pero todos ellos continúan siendo trabajadores, no “precariado”, ni “clase desocupada”.

 

Notas:
(1) Cristina Sáez, https://www.lavanguardia.com/ciencia/cuerpo-humano/20190312/46999524021/contaminacion-causa-800000-muertes-prematuras-europa.html
(2) https://elpais.com/elpais/2019/03/07/ideas/1551982378_130567.html?id_externo_promo=enviar_email
(3) https://elpais.com/economia/2019/02/13/actualidad/1550088419_496910.html
(4) Pere Jodar y Jordi Guiu, Parados en movimiento. Historias de dignidad, resistencia y esperanza, Barcelona, Icaria, 2019l, p. 29.

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Historia de lápices. Cuba, el plebiscito y una reacción norteamericana

Por cuenta de su “lucha contra el régimen”, no resultaría sorprendente que Guillermo “Coco” Fariñas sea el hombre con mayor número de huelgas de hambre emprendidas en todo el mundo. Cualquier recapitulación suya supera con creces el centenar de esas protestas pacíficas, que durante años le han dado notoriedad en círculos de poder de Europa y Estados Unidos. No así en Cuba, donde su nombre es desconocido para la mayoría de la población.


Incluso en Santa Clara, la ciudad donde reside, son pocos los que consiguen identificarlo como el hombre que en 2012 mereció el premio Sajarov a la libertad de pensamiento, otorgado por el Parlamento Europeo. A lo sumo tal vez alguien recuerde su aparición, años atrás, en un programa televisivo nombrado Las razones de Cuba, en el que el gobierno publicaba los resultados de investigaciones de la seguridad del Estado. Una de aquellas emisiones tuvo como protagonista al Coco, puesto en evidencia mientras desarrollaba una de sus periódicas huelgas de hambre. Una cámara infiltrada en su vivienda por el G-2 (la policía política) revelaría el secreto de su impresionante resistencia física: los ayunos de las mañanas y las tardes eran seguidos, en las noches, por bien calculadas ingestas de jugos naturales y suplementos nutricionales.


El golpe fue de tal magnitud que Fariñas se vio obligado a cambiar de aires y por un tiempo se dedicó a recorrer salones en Washington y Bruselas, acumulando fotos con líderes políticos y empresariales y gestionando recursos para su nuevo proyecto, el Foro Antitotalitario Unido.


Más nutrido de reportajes en Internet que de miembros efectivos, ese movimiento decidió hace pocos días que el referendo constitucional era una excelente oportunidad para hacerse notar, y el lunes difundió una carta abierta llamando a desconocer los resultados de la consulta, por estar “manipulados y amañados por las autoridades de la junta militar neocastrista que desgobierna Cuba”. En la misma cuerda, Rosa María Payá, hija de un líder disidente fallecido en 2012 y radicada en Miami, criticó la legitimidad del proceso remarcando cómo en pocas horas el padrón de electores había crecido de “8,6 a 9,2 millones de cubanos”. Como piedra de toque para sus denuncias, ambas declaraciones señalaban el hecho de que los comicios se habían celebrado empleando lápices para marcar las boletas, circunstancia que a su juicio revelaba la intención de alterar la voluntad expresada por la ciudadanía.


La “historia de los lapicitos” ganó alguna notoriedad a comienzos de semana al calor de sitios digitales opuestos al gobierno y de emigrantes cubanos agrupados en Facebook, quienes inexplicablemente no sabían que en su país natal las votaciones siempre se han realizado empleando lápices escolares. De hecho, el sistema electoral cubano peca de una simplicidad abrumadora, con colegios barriales atendidos por los propios vecinos y unos pocos cientos de empadronados en cada centro. Invariablemente, las consultas utilizan sencillas boletas foliadas, cabinas individuales (lo del voto público no es más que una burda mentira) y el ya famoso lápiz colegial. El cierre y la apertura de las urnas, así como el recuento de los votos, son públicos y tienen lugar en los colegios respectivos.


Ya en la noche del domingo el ejercicio de “verificación ciudadana del escrutinio” impulsado por el sitio alternativo El Toque anticipaba la tendencia irreversible del referendo. En definitiva, más del 84 por ciento de los votantes decidió acudir a las urnas, y de ellos, el 86,9 por ciento lo hizo para ratificar el proyecto de carta magna presentado por el gobierno.


Interpretando a su modo lo acontecido, el movimiento capitaneado por Fariñas aseguró, sin embargo, que la “ministra de (in)Justicia de la República, y también presidenta de la Comisión Nacional Electoral”, se había visto “obligada a reconocer que por lo menos un 26,7 por ciento de las cubanas y cubanos con derecho al voto rechazaron la nueva Constitución socialista por ser estalinista e impuesta sin otra alternativa posible”. Para sostener tan lapidaria afirmación, metieron en el mismo saco el 9 por ciento de sufragios que de forma explícita se habían decantado por el No, los pequeños porcentajes de boletas anuladas o depositadas en blanco, y el 15,6 por ciento de la ciudadanía facultada para votar que no asistió a los colegios.

 

Toda vez que incluso en esas circunstancias las estadísticas se mostraban adversas, fue entonces preciso echar mano al asunto de los lápices. Dentro de Cuba difícilmente será una historia que encuentre eco más allá de las redes sociales, pero fuera de la isla servirá para mantener el término “disidencia” en los buscadores al menos por unas semanas más. Como bien ha aprendido Coco Fariñas, luego de años de “huelgas cívicas por la democracia”, es eso lo que en verdad importa.


En un gesto que algunos comparan con la maniobra de ofrecer “ayuda humanitaria” a los venezolanos, Radio Televisión Martí, cadena de noticias creada en 1985 por el gobierno estadounidense para emitir contenidos contra La Habana, divulgó a comienzos de la semana que la administración de Donald Trump estaría estudiando la posibilidad de volver a emplear cubanos en Guantánamo, o bien de reabrir el enclave para recibir a cubanos interesados en solicitar asilo. A impulso de esa confusa versión, un número indeterminado de personas, en su mayoría jóvenes, se ha traslado a Guantánamo, lo que ha obligado a las autoridades a reforzar las medidas de seguridad en los municipios limítrofes.

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Jueves, 14 Febrero 2019 14:46

(In-)Movilidad Social y Democracia

(In-)Movilidad Social y Democracia

El presente libro analiza la problemática de la (in-)movibilidad social –núcleo de la meritocracia como fundamento esencial de la sociedad de mercado libre– en países de la Ocde y Colombia.

 

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Bienvenidos a la Seguridad Democrática Recargada

Muchos colombianos, optimistas o ingenuos, esperaban que el señor que ostenta el cargo de presidente de la República de Colombia diera señales de humo sobre la línea con la que “enderezaría” su gobernabilidad. Esperaban que a más tardar este mes se mostrara la o las líneas con las que encauzaría su gobierno, porque el año pasado fue noticia porque sus proyectos de ley no pasaban en el Congreso o por sus comentarios un poco “desatinados” como el de Blancanieves y los siete enanitos refiriéndose a su política económica.

Este año, Iván Duque arrancó con apariciones relevantes dándole apoyo irrestricto a la Asamblea Nacional en Venezuela y con la convocatoria a una marcha contra el terrorismo a causa del atentado a la Escuela de Cadetes General Santander realizado por el ELN. Estos dos hechos se encuadran perfectamente con el lanzamiento que acaba de hacer del reencauche de la Seguridad Democrática. Y, si a este contexto se le suma el clamor social que le ha venido exigiendo al presidente tomar medidas ante el continuo asesinato de líderes sociales que solo en lo que va del año ha cobrado la vida de 171 y en lo que va de su gobierno más de 30.

El evento se dio en el marco de un Consejo de Seguridad en una de las regiones más olvidadas de Colombia y, por tanto, víctima de muchos hechos de violencia: el departamento del Chocó. Allí, en medio de la cúpula militar, el ministro de defensa y las autoridades regionales2 Duque lanzó lo que denominó la estrategia contra los “matalíderes”. Sí ese fue el sustantivo que utilizó para referirse a lo que estudiosos del conflicto armado en Colombia34 ya han confirmado que es el asesinato metódico y selectivo de líderes sociales.

Así como dijo que “A Guacho se le acabó la guachafita” refiriéndose a la muerte de un disidente de las FARC, ahora con la mismo escaso respeto y seriedad enuncia “matalíderes”. La estrategia ya la conocemos todos los que vivimos el gobierno Uribe. Se trata de la creación de una red de informantes ciudadanos que den pistas de los delincuentes para su captura o muerte y a los cuales se les darán millonarias recompensas por “cooperar” con la policía.

 

 

Con esta estrategia el gobierno pretende matar tres pájaros de un solo tiro: 1. Mostrarse como que sí está haciendo “algo” por los líderes sociales, 2. Justificar el aumento de militares al volcar la guerra de nuevo a los territorios, sobre todo los más afectados por la violencia y al mismo tiempo más olvidados por el Estado para ejercer la “presencia” militar del gobierno5 y 3. Alimentar la idea de que ser mercenario paga, atizando la cultura del “dinero fácil”, lo cual puede tener consecuencias muy adversas, como el ajuste de cuentas por particulares y el aumento de denuncias falsas, solo por ganarse el dinero.

El lanzamiento de la estrategia estuvo acompañada por el video-spot en el que se puede ver cómo mezcla estos tres objetivos. Primero dice que “La protección de nuestros líderes sociales es un compromiso del Gobierno Nacional y subraya en rojo las palabras protección, nuestros y compromiso, con la clara intención de destacar que “se está haciendo algo”. Luego aparece la solicitud de ayuda a los televidentes (porque dijo que se transmitiría por los canales de televisión a partir de hoy 1 de Febrero) para que den información para capturar a los criminales con el ya trillado cartel de “Se busca” al estilo oeste. El cartel tiene el logo de la Policía, la Fiscalía y el escudo de Colombia y está separado en recuadros de acuerdo al monto millonario de recompensas. Y luego, la voz narradora del spot atizando el tono de su voz dice: “Estos son los asesinos de nuestros líderes sociales” y así va subiendo la imagen del cartel con las fotografías y los nombres. Continúa diciendo que se ofrece recompensa desde $500 millones hasta $4000 millones por información efectiva. Luego destaca los tres primeros nombres y por los que se ofrece el monto más alto y son los cabecillas del la guerrilla del ELN. Finalmente el spot de 50 segundos con el número de la línea directa (un celular) para que sean denunciados y cierra diciendo que garantizan y con el letrero de “Absoluta reserva” y el de “El que la hace la paga”, estas dos últimas palabras resaltadas en rojo.

 

 

A la anterior descripción se puede agregar la explicación de que las letras resaltadas en rojo sumadas al cliché del letrero de “Se busca” evidencian el lenguaje amarillista que se utiliza, el cual sirve para llegarle a un público con morbo. Asimismo, en el discurso verbal, la utilización del nosotros cuando dice en varias ocasiones “nuestros líderes” pretende generar proximidad entre un “ellos”, los líderes sociales, que están en un allá, lejos, en las regiones y un “yo” que en este caso sería el Gobierno. Sin embargo, ese nosotros de unidad, de acercamiento promueve una división con otro ellos que serían los “buscados”, es decir, nosotros=líderes+gobierno (que incluye Policía y Fiscalía de acuerdo a los logos puestos) y ellos=delincuentes buscados. Esta división pone en medio a la ciudadanía, al público que vea el video, por lo cual, explícitamente se les convoca a que denuncien y de esa manera se ponen de lado del “nosotros” y además se ganan una “platica” en “absoluta reserva”.

Además, en el afán de dar respuesta al atentado de la Escuela de cadetes este spot mezcla la tragedia de los líderes sociales asesinados en la misma bolsa. Situación que que es por demás muy compleja, porque responsabilizar al ELN también de los asesinatos a líderes en una campaña mediática que puede durar meses sino años, rompe totalmente con la idea de una salida negociada al conflicto con esta guerrilla, les declara directamente la guerra, desacata los protocolos firmados por el Estado que Duque en este momento representa y nos pone a todos los colombianos en un escenario de conflicto armado.

No solo es de resaltar el lenguaje que utiliza Duque sino la forma como convierte un problema estructural de violencia en Colombia (como lo es el exterminio sistemático de líderes) en un show de campaña en el que reitera su slogan “El que la hace la paga”. Crea entorno a una tragedia social una estrategia comunicativa en la que, de nuevo, como si la muerte o captura de los “matalíderes” solucionara el problema estructural de violencia que se generó en los territorios, en gran parte porque el Estado no ha copado los espacios dejados por la desmovilizada guerrilla de las FARC y estos han sido copados por grupos de paramilitares en su mayoría que se disputan los negocios de la droga y las tierras entre otros.

Muchos comentaristas de la vida nacional dirán que Duque desperdició una oportunidad de “oro” para generar su propia estrategia de gobernabilidad, otros diremos que desde que fue elegido como “el que dijo Uribe” y ratificado cuando cambió su foto de perfil en las redes sociales por esa fotografía mirando al horizonte y poniéndose la mano en pecho al estilo de la “mano firme y el corazón grande” ya sabíamos lo que veríamos en su gobierno: Bienvenidos a la Seguridad Democrática Recargada, porque el que la hace, la paga y el cambio de una mentalidad de guerra a una mentalidad de cambio social, científico y cultural para el país, que siga esperando.

 

1 https://canal1.com.co/noticias/nacional/van-17-lideres-asesinados-este-ano-colombia/

2 Todos hombres, hay que aclararlo, porque como dicen las mujeres de la Ruta Pacífica de las Mujeres y tantas otras: La guerra la hacen los hombres y son las mujeres las que históricamente reconstruyen el tejido social

3 Los líderes asesinados tienen rostro https://pares.com.co/2018/12/10/los-lideres-asesinados-tienen-rostro/

4 “Una de las conclusiones más importantes del informe de la Comisión Colombiana de Juristas es que hay patrones que dan a entender que serían ataques sistemáticos a los líderes sociales” https://www.elespectador.com/noticias/nacional/asesinatos-de-lideres-sociales-metodicos-y-selectivos-segun-investigador-camilo-bonilla-articulo-834889

5 Porque esa otra presencia, la que verdaderamente necesitan los territorios con programas de Educación, Salud, Empleo, oportunidades que realmente transformen estructural mente esos lugares.

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El momento exige: imaginación, proyecto propio y ganar la iniciativa

¡Colombia está patas arriba! En esta república bicentenaria, pero cada vez menos igualitaria y justa, le quieren imponer a la gente el olvido y la desmemoria respecto de los causantes históricos de la violencia y la guerra, y condenar a los de ruana a otra etapa de desangre, luto, víctimas y exclusión.

El triunfo electoral de Iván Duque en coalición con los jefes conservadores y del establecimiento en sus distintas expresiones, que contó con el respaldo de más de 10 millones de colombianos, abrió un nuevo momento político cargado de peligros y amenazas no solo para el activismo popular alternativo y crítico, sino también, para amplios sectores de la sociedad que enarbolan y defienden los derechos y conquistas alcanzados en largas luchas ciudadanas.

El sector más oscurantista, ultra-conservador, autoritario, mafioso y militarista ha quedado al frente del Estado, con mucha iniciativa en la dirección que tome la sociedad colombiana, que sin duda expresará su gran inconformidad en los meses por venir a través de diversas formas de resistencia, movilización y lucha cívico popular, desde diversos territorios del campo y la ciudad.

Todo el peso represivo del Estado y de sus herramientas generadoras de opinión se impondrá para desprestigiar y eliminar cualquier crítica, oposición y desaprobación del modelo que imponga este sector ultraconservador. Todos aquellos que defiendan el Estado social de derecho, que promuevan reformas a favor de la democracia y la justicia social, y aún los críticos más tibios, serán sancionados, abucheados y condenados como apologistas o patrocinadores de la polarización y del terrorismo. Un panorama que no solo ocurre en Colombia sino también en otras latitudes del continente americano y mundial.

El dos mil diecinueve y su tiempo inmediato, será entonces un tramo de disputa entre modelos de sociedad posibles, que desafía la imaginación y las capacidades de las mayorías y sus expresiones organizadas y, ofrecerá nuevas oportunidades de articulación y acción en procura otra democracia y, por su conducto, de vida digna. Un panorama acompañado de otras desvergüenzas y malestares generados igualmente por los económica y políticamente privilegiados:

Un fiscal de bolsillo del capital financiero y agiotista, Nestor Humberto Martínez untado hasta el tuétano de corrupción y politiquería clientelista, se atornilla y lo atornillan en su puesto para que siga cumpliendo el papel de cubrir con el manto de la impunidad el robo permanente del erario nacional y, la barbarie contra los líderes y lideresas del movimiento social.


Un paquete de reformas que indigna por sus propósitos: De impuestos abusivos a los ciudadanos que con su trabajo ganan el pan; un atraco prometido al sistema pensional que condena a unos años otoñales en desprotección, a la hoy joven generación de trabajadores; la mercantilización voraz y el endeudamiento perpetuo para acceder a la educación superior; unos planes de despojo de nuestros territorios y destrucción de sus culturas en oferta por el precio que ponen las bolsas de valores.


La suspensión de los diálogos con el ELN, que con su acción en la Escuela General Santander dio pie para el cierre definitivo y/o durante lo que dure este gobierno, de las conversaciones de paz; el desconocimiento del protocolo de la Mesa; la decisión de no habilitar ceses bilaterales de fuego; la ley de recompensas; la generalización del sapeo y el uso de las armas para los civiles; muestran que la verdadera política del actual gobierno es la guerra.

En este sentido, descaro, injusticia, soberbia y cinismo, son los materiales que confeccionan el traje de los poderosos. Pero como toda fábula, esto no es fácil de ver por parte de un considerable sector de ciudadanos, inmersos en diarios apremios, amarguras, sufrimientos y lamentos; quienes un tanto desapercibidos, ayudan a justificar el reinado de la infamia.

Pero la terca resistencia es igualmente bicentenaria, y pese a que los pueblos, los ciudadanos, las clases populares intuimos la amenaza, reconocemos que nuestra fuerza está: en los lazos de solidaridad, reciprocidad y complementariedad; en la reconstrucción de un tejido roto miles de veces por los verdugos del gran capital; en la disposición por aprehender los cambios generados por la revolución industrial en marcha y, con ello, las transformaciones en la política que la misma implica; y en la capacidad de gritar y ejercer otra democracia entre organizaciones, territorios, liderazgos y proyectos de futuro.

Otra Democracia es grito, utopía y semilla. Por eso los hombres, mujeres y jóvenes que como ¡Otra Democracia, Sí! ejercemos el derecho a pensar diferente y a construir una sociedad mejor, llamamos a avanzar en la construcción profunda de la «Asamblea Nacional del campo popular», un proceso de fortalecimiento y lucha necesario para hacer frente a las amenazas y a los males que aquejan la vida, la justicia, la decencia, el territorio y la dignidad en el hoy y ahora de nuestra realidad nacional.

 

8 de febrero de 2019

Publicado enColombia
Domingo, 20 Enero 2019 09:46

Diebold y su "democracia digital"

Diebold y su "democracia digital"

En su explosiva entrevista a Teheran Times, el confeso agente de la CIA Robert David Steele aseveró que, gracias a la empresa Diebold que maneja(ba) el voto digital (screen touch) de las máquinas electrónicas para votación,“el vencedor puede ser designado antes de que se emita el primer voto (http://bit.ly/2ASsi8O)”. ¡Vaya "democracia digitalizada (en el doble sentido)"!

Steele comenta que Trump no esperaba su triunfo –ni su esposa Melania–, pero no explica la razón por la cual, si es que son ciertas sus aseveraciones, se reprogramó el logaritmo y se redireccionó el resultado en su favor, en detrimento de Hillary Clinton, quien había sido vapuleada por el FBI (http://bit.ly/2AMnYIg).

Según SourceWatch, Diebold Election Systems (DES) ostenta al mismo propietario con un nuevo nombre: Premier Election Solutions (PES), con sede en Allen, Texas, feudo de los Bush.

Walder O’Dell, mandamás de DES, "fue uno de los principales organizadores de la campaña de Bush" y donante, quien confesó estar "comprometido para ayudar a que Ohio proveyera sus votos electorales a Bush".

En 2003, un anterior empleado del almacén de Diebold en Georgia reveló que su empresa había colocado piezas en sus máquinas que no fueron certificadas, un año antes de la re-elección de George W. Bush.

Hace 17 años Diebold se introdujo a la "industria (sic) electoral de Estados Unidos con su adquisición de Global Election System (GES)", productora de la tecnología del voto digital (touch screen) con sede en McKinney, Texas, ¡Otra vez Texas!

En DES exultaban que la confiabilidad de sus máquinas electrónicas era impecable, “por lo que no había razón para registros de los votos en papel (sic) que pudieran ser verificados en forma independiente ("El Negocio del Voto"; https://nyti.ms/2AMnlhS)”. ¿Para qué tanta alharaca y coreografía seudo-democrática?

Desde 2004 se practicaba la “venta del voto electrónico (http://bit.ly/2B0064f; removido)”.

Diebold se enfocó luego a la tecnología "mobil" de los bancos y en 2008 fue seleccionado como el "único proveedor de cajeros automáticos (ATM) en los Juegos Olímpicos de Pekín" en ciertos recintos.

En 2008, United Tecnologies Corporation (UTC) con ingresos anuales por 60 mil millones de dólares –conglomerado de ingenieros para la defensa– con sede en Farmington, Connecticut, hizo una oferta por 2 mil 630 millones para comprar Diebold (ya con 17 mil empleados en el mundo), rechazada por ser muy baja (sic).

¿A poco en el Pentágono y su complejo militar-industrial creen que las elecciones son muy baratas?

PES, presidida por un hermano de O’Dell, fue vendida a un "competidor" –con quien acaparaba 80 por ciento del voto electrónico en todo Estados Unidos–, Election Systems& Software(ES&S). Nada mejoró porque proliferaron las controversias del manejo electrónico 'de ES&S.

En 2009, Bank Technology News colocó a Diebold como el primero en el ranking de proveedores ATM (cajeros bancarios). ¿Quién hará el ranking del fraude electoral electrónico screen touch, donde Diebolddes se colgaría el primer lugar?

O’Dell, súbdito de Baby Bush y mandamás de Diebold abandonó en 2005 su empresa debido a una investigación de la comisión bursátil (SEC) por "información privilegiada".

Kim Zelter, reportero en ciberseguridad del NYT, expuso “El mito de la máquina de votos a prueba de hackers (https://nyti.ms/2AObAHS)”.

No hay necesidad del screen touch para operar un fraude electoral, como sucedió en México cuando en colusión con el IFE, Diego Zavala, hermano de Margarita y cuñado del ex presidente Calderón, fue atrapado con su empresa Metadata/Hildelbrando SA de haber provisto el software del alterado padrón electoral (http://bit.ly/2APyy1j).

En la etapa aciaga de Woldenberg Karakowsky, ex presidente del IFE, que por tanta fetidez cambió su nombre a INE –y cuyo cuñado fue señalado de tener vínculos con la CIA con su empresa Bacardi (http://bit.ly/2SVS9UA)–, fue "hurtado" su software que reapareció mágicamente con el FBI y con Choice Point vinculado a Jeb Bush, según el investigador británico Greg Palast (http://bit.ly/2AORBJ0).

 

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De la fiesta por la Democracia y la Libertad de 8ª Conferencia Latinoamericana y del Caribe de la CLACSO, al Estado de Sitio por La Cumbre del G-20

A Buenos Aires centro la recorre un fantasma en medio de la bronca que se armó por el quilombo bochornoso en la antesala de la final fallida de la Copa Libertadores de América entre River Plate y Boca Juniors.

 

El silencio es un habitante desconocido que aparece en cada esquina mimetizado en la soledad de las calles, auspiciado, ordenado más bien por el Gobierno de Mauricio Macri para recibir a los representantes del gran capital financiero transnacional que del 29 de noviembre al 1 de diciembre realiza en la Capital Argentina la reunión del G-20. Es la materialización de la globocolonización del Norte, que demanda de los ciudadanos bonaerenses y de los extranjeros presentes, el confinamiento en su ciudad. El centro ha sido dividido en parcelas con fronteras cerradas por gendarmes policiales que impiden la salida y entrada a las mismas. La ciudad estará cercenada: el espacio aéreo, los aeropuertos, el mismo Río de La Plata, La Plaza de Mayo y por ende la zona aledaña a la casa de Rosada. El Obelisco, los trenes y el subte (metro) al servicio de los intereses del sistema financiero internacional que controla los gobiernos.

 

 

Los avisos luminosos que en la avenidas y calles regularmente informan a los conductores con “Siempre prioridad al peatón” ahora se cambiaron por ordenanzas micro que espetan los cortes, las prohibiciones, los impedimentos que deben guardar los bonaerenses y los miles de turistas so pena de infringir la ley autoría de Macri que obsecuente desaloja a quienes construyen la vida cultural de esta magnifica ciudad para que la habite el miedo donde el proyecto Neoliberal se sienta a todo confort: finalmente el silencio y el miedo son su alimento. Las mismas órdenes se leen en los ascensores de los edificios, en los hoteles y en las mas diversas páginas de internet.

 

En la Avenida de Mayo, el silencio es interrumpido por los radios que los efectivos de la fuerza de Policía Federal Argentina portan apostados en cada esquina. En los kioscos donde se adquieren los diarios cuelga la portada de Página 12: “ALERTA ROJA” y en la parte superior desnuda la situación: “El Gobierno se prepara como para una posible guerra” En el marco del G-20 los principales hospitales de la Ciudad de Buenos Aires suspendieron las cirugías y las licencias de los profesionales. Sólo atenderán pacientes de PAMI si hay riesgo de vida. Se menciona “la presencia de una inminente hipótesis de conflicto”.

 

 

Aunque las marchas y otras manifestaciones fueron prohibidas la fuerza social se impuso y a expensas del Premio Nobel de Paz, Adolfo Pérez Esquivel, el gobierno se vio obligado a permitirla poniendo la responsabilidad de lo que suceda por fuera de los márgenes institucionales, en los convocantes a la protesta. El Nobel responde que la seguridad es responsabilidad del Estado: la marcha fue convocada para las 15 horas de éste 29 de noviembre. Llegará este bullicio multicolor de dignidad frente a la Casa Rosada donde durante 2.119 semanas las madres de la Plaza de Mayo marchan por la justicia y la memoria de los desaparecidos. Ellas los están esperando. En la última marcha, hace 8 días un jueves como hoy la icónica fundadora del movimiento de las Madres de la Plaza de Mayo Hebe de Bonafini manifestó “Este Gobierno es lo más terrible después de la dictadura”

 

Contrasta este aire rioplatense contaminado por la presencia imperial del G-20, con la fiesta contrahegemónica que se vivió en esta ciudad durante La 8ª Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales y La 26ª Asamblea General del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y El Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico que enarbolaron las banderas de la luchas por la igualdad, la justicia social y la democracia, realizados entre el 17 y el 23 de este emblemático noviembre.

 

En consonancia Hebe de Bonafini frente a los operativos de seguridad por la cumbre del G-20 manifiesta: “Tienen mucho miedo porque son una basura, están cagados”.

 

 

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*Educador popular, profesor universitario

Foto tomada de: L20 Argentina 2018 | Labour 20

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Sábado, 17 Noviembre 2018 06:02

A la libertad por la universidad

A la libertad por la universidad

En la imaginaria Ciudad del Sol de Campanella, rodeada de siete murallas, hay una casa con tantos maestros como ciencias: “el astrólogo, el cosmógrafo, el geómetra, el lógico, el retórico, el gramático, el médico, el físico, el político, el moralista… y un solo libro que contiene la totalidad del saber humano, que debe conocer todo el pueblo”.


Esta visión renacentista es el mejor símil de la universidad, un todo armónico resultante de la diversidad de sus partes, articulado hacia adentro, pero que irradia hacia afuera, inserto en la propia sociedad a la que no puede ser ajena porque perdería su razón de ser.


Lo aprendí cuando en 1959 entré a estudiar derecho en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, la única que existía entonces, con sede en la ciudad de León, y que tenía apenas mil estudiantes. Las clases se extendían fuera del aula y uno podía visitar a los profesores en sus casas, prestar libros de sus bibliotecas y aun sentarse con ellos a las mesas de los bares. Una intimidad académica y de por medio mucha curiosidad juvenil.


El rector de la universidad era Mariano Fiallos Gil, quien había luchado por conquistar la autonomía universitaria. Fuimos sus discípulos y formamos lo que se llamó la generación de la autonomía.


Creó el lema A la libertad por la universidad, que proclamaba un humanismo beligerante, la universidad fuera del claustro, y así salíamos a la calle a enfrentarnos con la realidad de que el país se hallaba bajo la férula de una dictadura familiar.


Solía repetir a Terencio: Soy un hombre, nada humano me es ajeno. Y nada de lo humano es ajeno a la universidad, inmersa en un entorno que en América Latina es injusto con tanta desmesura. Si a la universidad se le arrebata el humanismo y se burla su autonomía, nada queda de ella.


Es lo que hace un siglo enunciaba el Manifiesto de la Federación Universitaria de Córdoba: “Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y –lo que es peor aún– el lugar donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara”.
Las universidades fueron en América Latina fortalezas éticas que criticaban a los gobiernos autoritarios y denunciaban los abusos de poder. Por eso fueron blanco no pocas veces de las dictaduras militares, que mandaban ocuparlas con tropas y tanques de guerra.


Ahora, cuando en las encuestas de opinión se pregunta sobre las instituciones de mayor prestigio, las que ejercen influencia sobre los ciudadanos, se olvida a las universidades, como si se hubieran ausentado de la vida pública.


La excelencia académica es un reto. Pero también las universidades tienen otro papel que cumplir más allá de las aulas. Deben volver a ser la conciencia de la nación, ahora que el sistema democrático corre tantos riesgos frente a las trampas de la demagogia, el populismo, y el fanatismo ideológico.


Hay nuevas formas de populismo y de caudillismo, y las universidades no se libran de la férula ideológica, alineadas al poder político como ocurre hoy en Nicaragua, donde se ha perdido todo vestigio de autonomía en las universidades públicas y la autoridad académica se subordina a la de los comisarios políticos. Son universidades intervenidas.


Los profesores que no responden a las líneas políticas oficiales son despedidos y decenas de estudiantes han sido expulsados o se hallan en la cárcel acusados de actos de terrorismo. La lealtad política sustituye al rendimiento académico, y por tanto la calidad de la enseñanza se empobrece hasta el ridículo.


La democracia es una herramienta ineludible e insustituible, sin la que no son posibles ni la paz social ni la institucionalidad ni la transformación social ni el progreso económico. ¿Tienen que ver las universidades con la defensa de la democracia? Deben estar a la cabeza. La democracia necesita ser defendida con las herramientas del pensamiento elaborado de manera crítica en los recintos académicos. En el ejercicio pleno de su autonomía y en libre debate de las ideas, las universidades deben ser ellas mismas escuelas de democracia.
No se ha roto el molde del dogma. Un dogma vuelve siempre a sustituir a otro y el antídoto sólo está en poner en cuestión la verdad absoluta, rasgar su coraza y hacer que surja el pensamiento libre. Y crear pensamiento libre de manera incesante es tarea de las universidades.


La primera prédica de la universidad, que por su naturaleza y su misión encarna la diversidad, es en beneficio de la libertad para cerrar así el paso a la intolerancia de quienes no admiten el pensamiento ajeno y buscan anularlo. Quienes expulsan de las universidades toda forma diferente de pensar son quienes terminan levantando los cadalsos e inflamando las hogueras donde se empieza quemando libros y se terminan quemando personas, según las palabras de Heine, que nunca debemos olvidar.


Madrid, noviembre de 2018
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“Brasil se juega el destino de la democracia”

El experto analiza la contundente victoria en primera vuelta del ultraderechista Jair Bolsonaro. Por qué el 28 de octubre se juega la continuidad del régimen democrático. La embestida de la derecha contra el PT, el “fascismo financiero”, los medios y las iglesias evangélicas.

Boaventura de Sousa Santos (Coímbra, Portugal, 1940) es una de las voces más autorizadas dentro de la sociología jurídica y un referente indiscutido en el pensamiento político y social contemporáneo. Entrevistado por PáginaI12, el investigador sostiene que la segunda vuelta representa en Brasil “un auténtico plebiscito sobre si (ese país) debe seguir siendo una democracia o pasar a ser una dictadura de nuevo tipo”. A continuación, explica por qué trabajadores, jóvenes, sectores medios, afroamericanos, marginados, hombres y mujeres del pueblo dieron su voto a un candidato que grita a cuatro vientos y con orgullo que, de ser presidente, sus políticas no estarán justamente a favor de ellos.


–¿Cuáles son para usted las razones del triunfo del candidato de la ultraderecha Jair Bolsonaro en primera vuelta?


–Es una situación muy compleja porque Brasil, en este momento, es casi un laboratorio de transformación política conservadora en el continente. No solamente en el continente, en el mundo. Pienso que en la primera década del milenio Brasil fue, junto con otros países de América Latina, el país que más mostró las potencialidades de una transformación progresiva de las sociedades altamente desiguales, altamente discriminatorias, como son todas las sociedades que salieron del colonialismo europeo. Los avances fueron notables, por ejemplo, en términos de hambre. Durante estos períodos la gente ya no se iba a dormir hambrienta. Como decía Lula, “mi ambición es que la gente coma tres veces al día”. Y muchas otras políticas que intentaron disminuir la pobreza, ampliar el acceso a los bienes públicos, mejorar los bienes públicos de educación, de salud, de acceso a la universidad, y también medidas antidiscriminatorias contra la población negra, que es la mayoría, pero que ha sido siempre una minoría política. También se consiguieron avances notables con políticas afirmativas, de cuotas, para las mujeres. Fue un progreso notable. Y entonces, casi repentinamente, todo se derrumba, todo colapsa. Luego de esto los elementos antidemocráticos de la sociedad brasileña tomaron el liderazgo. Podríamos decir que en el tiempo anterior la lógica democratizante de la sociedad brasileña tenía predominio sobre la lógica antidemocrática, que es típica de una sociedad oligárquica, colonial, muy desigual y discriminatoria. Este desequilibrio se transforma rápidamente como si fuera un péndulo, donde las fuerzas antidemocráticas toman el liderazgo.


–¿De qué manera lo hicieron?


–Primero, esas fuerzas antidemocráticas de inmediato cuestionan los resultados electorales de 2014 de la ex presidenta Dilma, y empiezan de inmediato un impeachment y una guerra total contra el PT. Esta guerra va a ser realmente muy agresiva porque busca eliminar rápidamente de la memoria del pueblo los beneficios del período anterior, al transformar al PT en un grupo de bandidos corruptos que desgraciaran el país. Se llevó adelante una demonización del PT terrible en los medios tradicionales, convencionales, sobre todo desde la TV Globo, y también en los periódicos oligopólicos. Fueron todos unánimes en demonizar al PT. Por eso, la narrativa que se impuso fue la narrativa de la corrupción. A partir de aquí, la narrativa políticamente correcta es una narrativa antipolítica, en contra de la corrupción, una política despolitizada. Tenemos que luchar contra la corrupción y para eso es necesario que la policía y el sistema judicial actúen, y la operación Lava Jato es el mejor ejemplo de todo este movimiento. Una primera observación es que se dio una especie de reversión muy rápida y muy sorprendente para mucha gente. Brasil, el país del Foro Social Mundial (FSM), el país del Movimiento de los Sin Tierra (MST), considerado el más importante del continente y del mundo, repentinamente ve atacadas todas estas conquistas y no reacciona de manera rápida. Y esto va a durar hasta la prisión de Lula. Hasta que Lula fue a prisión no vimos un movimiento social muy organizado de resistencia a este golpe institucional, y cuando la resistencia surge es casi una resistencia negativa, es decir, una resistencia para pedir por la libertad de Lula, pero ya no por las políticas de aquel otro período, sino por la injusticia de su condena. Esto ha sido una primera fase; después entran en juego otros factores.


–¿Cuáles, por ejemplo?


–Creo que entraron otros factores que de alguna manera desbordaron las intenciones de las oligarquías que organizaron el golpe. Yo creo que muchas de ellas organizaron el golpe con el intento de restaurar la democracia; una democracia que no amenace sus ganancias. Porque la resistencia contra el PT empieza cuando hay una crisis del capitalismo global, una crisis financiera después de 2008, una crisis que venía también de una cierta atenuación del ritmo de desarrollo de China. Hay una crisis de ganancias del capital y una amenaza al capital financiero; entonces de inmediato intentan reaccionar. No fueron los empresarios los primeros en reaccionar sino el capital financiero, que va a tomar el liderazgo. Va a abrir espacios para fuerzas que estaban latentes en una sociedad colonial, desigual, donde los cambios son recientes. Una sociedad que empezó a luchar contra el racismo apenas diez años antes; el racismo estaba en la cabeza de la gente, incluso de aquella que ha sido beneficiada por Lula.

–¿Esos avances y esas reivindicaciones no lograron construir una nueva cultura política?

–Creo que las políticas no fueron sostenibles durante mucho tiempo para crear otra cultura. El mismo PT no intentó crear otra cultura ciudadana; intentó crear más consumidores, pero no una cultura ciudadana, o una cultura campesina de comer cosas saludables, por ejemplo. Era plata para ir a comer comida basura de los fast food y las comidas todas procesadas en detrimento de la agricultura campesina. Entonces, esos demonios que fueron sueltos, y que vienen de un pasado de grandes desigualdades, surgieron exactamente en la persona de Bolsonaro. Esta corriente está en todo el continente. Vemos de alguna manera lo que ocurre en la Argentina, y muy claramente lo que pasa en Colombia, que es muy grave, y de alguna manera en Ecuador también. El avance de las fuerzas democráticas va a ser rápidamente neutralizada por fuerzas antidemocráticas que estaban dormidas.

–¿Pero cómo se explica que un sector tan amplio de las clases populares haya apoyado a un candidato que se presenta abiertamente en contra de las políticas que los beneficiaron?

–Primero, las medidas antipopulares del gobierno después del golpe, que son muy claras, no tienen un impacto inmediato en la vida de la gente, como habíamos visto en Portugal y en Europa con las llamadas políticas de austeridad. Algunas medidas no entran en el bolsillo de las familias de un día para el otro. Por ejemplo, Temer quiere privatizar y eliminar el sistema de salud, pero todavía no lo hizo, no tuvo la oportunidad todavía. Lo que quiero decir es que los impactos en las familias, en los bolsillos de la gente, tardan dos o tres años en repercutir. Por eso en una parte inicial es fácil para los medios de comunicación convencer a la gente. Los medios fueron muy agresivos y llevaron la situación de la política para la ética. No son las medidas que interesan. Y todavía hoy vemos que Bolsonaro no habla de su política económica. Es la ética contra la corrupción; los honestos contra los corruptos. Ahora, toda la gente está a favor de los honestos, entonces si los medios bombardean todos los días con la lucha contra la corrupción... El segundo factor que entra aquí es la dimensión internacional. En Brasil, y no solamente, actúan los medios oligopólicos y las oligarquías locales. No se han dado cuenta de que el imperialismo norteamericano estaba buscando una oportunidad para revertir todas estas políticas progresistas que amenazaban su dominio, que se atenuó un poco cuando Estados Unidos estuvo muy preocupado por Irak y abandonó un poco el continente. Pero el golpe de Honduras fue la primera señal de que Estados Unidos estaba volviendo al continente; desde entonces, en 2012 Fernando Lugo en Paraguay, y después Dilma. Aquí se puede ver que hay otra dimensión imperial muy fuerte, que no es la dimensión de la imposición militar de la dictadura, sino la transformación de una democracia nacionalista y desarrollista, pero nacionalista, por la sustitución de una “nueva” democracia, como la llaman ahora los militares en Brasil.

–¿En qué consiste esa “nueva” democracia?

–Es una democracia sin Partido de los Trabajadores, una democracia amiga de los mercados, y una democracia que abre toda la economía a la ganancia del capital internacional. Bolsonaro es el símbolo de todo esto. Y ahora se hace claro todo el apoyo internacional, del mercado digital, la propagando digital, a Bolsonaro. Es una conjunción de trabajo militar y económico internacional, dos nuevas fuerzas que actúan en el continente. Los militares con políticas de contrainsurgencia psi-sociales: no son armas, son fake news, herramientas bien entrenadas por servicios de inteligencia de Inglaterra y Estados Unidos a lo largo de los tiempos. También están los think tanks de Estados Unidos, que hablan de privatización, de liberalización. Hay aquí una estrategia del continente global del imperio en cuanto a que Brasil era particularmente importante de neutralizar por los BRICS. Una política fundamental.

–De ahí que usted hable de Brasil como un laboratorio...

–Si gana la extrema de Bolsonaro esta corriente va a ganar un poder enorme, no solamente en el continente, sino también en Europa. Italia será el primer blanco de esta política de extrema derecha, que sigue también con Hungría y con Polonia. Si los demócratas brasileños logran vencer esta corriente antidemocrática de extrema derecha, será una señal muy poderosa para todo el continente de que esta gente no es invencible, y de que internet no hace todo. En esto es en lo que estamos. Es una situación muy dramática, porque en este momento en Brasil se juega el destino de la democracia en el continente, y en el mundo de alguna manera.

–¿Cree que Bolsonaro realmente llevaría a la práctica lo que sostiene su discurso radical?

–Pienso que si Bolsonaro gana va a ser todavía peor de lo que dice, porque las medidas van a ser brutales y va a haber resistencia popular. Y como va a existir resistencia, los militares ya están diciendo que hay que mantener la paz en el país, y mantener la paz para ellos es reprimir. Bueno, de hecho, la represión ya está en las calles. Los grafitis que aparecen en los baños de las universidades dicen que, si Bolsonaro gana, la universidad va a ser Columbine (en alusión a la masacre de la Escuela Secundaria de Columbine), es decir, una masacre en la universidad. Es muy preocupante porque para los mercados financieros no interesa que Bolsonaro sea racista, sexista u homofóbico, porque lo que quieren es ver cómo va a arreglar la economía. Siempre con la idea de que cuando empiece a crecer la economía todo va a ser mejor. Como hicieron de hecho con la Argentina, que ahora está bajo el comando del Fondo Monetario Internacional (FMI). Intentaron hacerle lo mismo a los portugueses y no funcionó. Sabemos que es una ilusión, como lo sabemos en Europa; intentaron decirles lo mismo a los portugueses y no funcionó, pero Grecia está todavía luchando. Realmente creo que con Bolsonaro vamos a pasar un momento muy difícil, y no sé si la democracia sobrevive en Brasil. Con Haddad no sería fácil tampoco, porque los fascistas están sueltos en las calles en este momento, y no va a tener a los militares de su lado, que están del lado de Bolsonaro. Por otra parte, si algo fatal pasara con Bolsonaro, su vicepresidente es general. Es decir, los militares están seguros. No se habla de la enfermedad de Bolsonaro, hay un misterio enorme. Si algo le pasara, tiene un vice que es aún más agresivo en su discurso. Esta lógica de los militares, de regresar a la política por vía democrática, es lo que me preocupa. La Argentina, de alguna manera, eliminó esa posibilidad a través de una transición en que los militares fueron a prisión. En Brasil no; en Brasil los militares condicionaron la transición hasta hoy. Ahora dicen que no son ciudadanos de segunda clase y que quieren intervenir en la política. Y lo están haciendo a través de Bolsonaro y su vice.

–¿Qué sucede con los partidos de izquierda brasileños?

–Creo que en Brasil la unidad de las izquierdas podría haber sido distinta de lo que fue, y tal vez un candidato como Ciro Gómez podría ser mejor candidato que Haddad, porque la demonización del PT fue muy fuerte. Ciro Gómez fue ministro de Lula pero no era del PT. Por la situación, creo que en este momento la lucha no es “izquierdas del mundo, unidos”, sino “demócratas del mundo, unidos”. Si la extrema derecha llega a la presidencia, lo que va a crear no es un fascismo de tipo antiguo, sino un fascismo de tipo nuevo, esto es, reducir la democracia a lo mínimo, con mucha exclusión social y mucha represión. Es por eso que hay dos cosas en Bolsonaro muy importantes: el terror y la ideología. Las dos son fuertes. El régimen puede ser formalmente democrático, pero la sociedad es cada vez más fascista. Se disemina un fascismo social y se impulsa la lógica de la guerra civil.

–Sostiene que “la tragedia de nuestro tiempo es que la dominación está unida y la resistencia está fragmentada”. ¿Le parece que esto explica, en parte, el presente de Brasil?

–El drama es que el caso brasileño muestra muy claramente que la derecha se sirve de la democracia pero no quiere servir a la democracia. Si le es útil bien, sino demonizan, hacen golpes y pueden destruirla. Por eso he dicho que las izquierdas en su pluralidad son las que pueden garantizar, en este siglo reaccionario que tenemos, la defensa de las democracias. Pero la fuerza de las fuerzas de derecha es tan grande que las izquierdas tienen una dificultad enorme para discutir sus diferencias y buscar una alternativa. En este momento vemos en Brasil que todos se juntan a defender a Haddad, que es correcto, pero hay que hacerlo sin condiciones. No es de esperar que haya una renovación o repensar las izquierdas en este contexto, porque hay que defender lo mínimo, que es la democracia. Necesitamos que la izquierda defienda la democracia, y para defenderla eficazmente, la izquierda tiene que transformarse. Tiene que articularse con los movimientos sociales antisexistas y antirracistas, los sindicatos tienen que estar unidos con los otros movimientos, y los partidos tienen que convertirse en movimientos con democracia participativa interna, que es la única que nos puede defender de la corrupción, porque la corrupción fue muy grande dentro del PT. Una cosa es la corrupción para hacer campaña política y otra cosa para tener un departamento, como se dice del caso de Lula, que se tiene que probar judicialmente. Ahora, que hubo corrupción, hubo corrupción. La izquierda debe que decir “corrupción cero”; no puede haber un gobierno de izquierda con un mínimo de corrupción. Y aquí hay una esperanza porque Haddad es dentro del PT el político que representa lo más honesto. En esta renovación de la que hablo hay que discutir las diferencias y unirnos las izquierdas y lo que es común sin dejar de tener las identidades, como estamos haciendo en Portugal. Se está intentado la unión de las izquierdas, pero sabemos que las condiciones defensivas lo hacen muy difícil. Ahora en Chile hay un Frente Amplio (FA); es interesante. Es decir, se están intentando unir en otra base. Es un proceso histórico largo. Nosotros estamos impacientes, pero la historia tiene mucha paciencia.


–Se dice que en Brasil la iglesia evangélica salió a apoyar abiertamente a Bolsonaro. ¿Se la puede considerar un actor con capacidad de movilizar masas?

–La iglesia evangélica en la Argentina y Brasil son dos fases del mismo proceso. Avanza siempre por cuestiones que tienen que ver con la familia, la sexualidad, el aborto, etc. Pero cuando tiene bastante poder, toma una posición política global, ya no es el aborto, es el candidato más fascista y más reaccionario que puedan imaginar. Y lo vemos ahora en su fase más avanzada de las iglesias evangélicas en Brasil, que han dicho muy claramente que están detrás de Bolsonaro y lo financian, lo promueven. O sea ya no es una política de orientación sexual, de derechos de las mujeres, o derechos reproductivos, ahora es la política global que pone en claro su blanco fundamental: una economía neoliberal, abierta y a la disposición de los Estados Unidos. Las iglesias evangélicas están muy conectadas con las iglesias evangélicas de los Estados Unidos, como en África, son ellas las misioneras del neoliberalismo global y obviamente, por implicación, del imperialismo norteamericano. Empiezan por cuestiones no políticas, la familia, la concepción, por ejemplo, hasta que llega un momento en el que adquieren fuerza, y dicen “este es el candidato”, y entonces entran directamente a la política.

–¿Qué sucede con la Iglesia Católica?

–La Iglesia Católica se quedó paralizada en todo este proceso. Muy tardíamente, ahora con el papa Francisco, intenta animar a decir, por lo menos, que no se debe votar por Bolsonaro, o que se debe votar para defender la democracia. Pero la iglesia católica está desarmada. Esto fue un proceso histórico que viene desde el papa Juan Pablo II de desarmar la Teología de la Liberación y armar la Teología de la Prosperidad. La primera era católica, la segunda es evangélica. Cayó la primera, subió la segunda. La gente necesita de religión, la católica se debilitó en los barrios y la periferia, y las evangélicas entraron.

–A pocos días de la segunda vuelta en Brasil, ¿más esperanza que miedo, o más miedo que esperanza?

–Más miedo que esperanza. Lo que hay que notar es que Brasil está testeando instrumentos que pueden ser útiles al mundo en general. Por ejemplo, acaban de hacer una petición internacional a Google y Facebook sobre el WhatsApp. Se mostró claramente que solamente el ocho por ciento de la red de Whatsapp que fue por Bolsonaro vehiculó verdades, ocho por ciento, probado por análisis de técnicas bien hechas en Brasil. Entonces solicitaron a Facebook y a Zuckerberg que limiten las posibilidades de extensión de esto, pero Facebook y Whatsapp están diciendo que es demasiado tarde, que no se puede; no quieren hacerlo. En India, cuando sucedió la ola de masacres por culpa de noticias falsas que corrieron por WhatsApp, éste pudo limitar la divulgación de las noticias falsas. Brasil es una prueba fabulosa para esto, y muy inquietante. Como diría el gran poeta portugués Fernando Pessoa, es un tiempo de inquietud, que va a pasar. Pero hay que decirle a la gente que está en la lucha, luchen. Hay energías de la sociedad brasileña que están emergiendo ahora. Me dirán, ¿demasiado tarde? No sé... Vamos a ver.

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Sábado, 20 Octubre 2018 17:55

De la democracia en Estados Unidos

Tutus Mobio, Candgold gosser beer (Cortesía del autor)

El mundo no se libró aún de la política estadounidense… Hasta ahora, las elecciones de medio término raramente eran decisivas, aun cuando provocaban una alteración de la mayoría. En 1994, el tsunami republicano había aniquilado sobre todo las resistencias de los demócratas a la política penal represiva y a la estrategia comercial librecambista de su presidente; en 2010, la escalada conservadora del Tea Party paralizó a Barack Obama, pero en un momento en que su eslogan de campaña, “Esperanza y cambio”, ya no era más que el recuerdo amargo de una ocasión perdida (1).

El escrutinio legislativo del 6 de noviembre próximo marcará en cambio una nueva etapa en la polarización política de Estados Unidos, ese torbellino que desde hace dos años precipitó la desestabilización del orden internacional. Porque el voto determinará el destino del ocupante de la Casa Blanca. Muy decidido a volver a presentarse en 2020, Donald Trump obsesiona a tal punto a cada uno de los dos campos que pareciera que les comió el cerebro. Sus adversarios lo acusan de ser un traidor que intenta socavar la Alianza Atlántica y los valores democráticos de Occidente. Él replica que sus acusadores son los auxiliares de las pandillas de América Central, las MS-13 (Mara Salvatrucha) que siembran el terror en Estados Unidos. Amplificados por las redes sociales, esos arrebatos de paranoia se convirtieron en una música de fondo que ya no marca ninguna interrupción postelectoral. En consecuencia, los dos partidos dejaron de ponerse de acuerdo sobre las reglas de juego de su enfrentamiento, esa “democracia estadounidense” de la que estaban tan orgullosos que todos la presentaban como modelo para el planeta en su totalidad.

Régimen oligárquico

Cuando no lo califican directamente de fascista, muchos demócratas ven en Trump a un “caniche de Putin” que debe su victoria a un modo de escrutinio sesgado en su contra (lo que no es falso) y a las fake news elaboradas minuciosamente por Moscú (una exageración reforzada por una obsesión). Si el Partido Demócrata recupera la mayoría en el Congreso, estará tentado de multiplicar las comisiones de investigación y de entablar un procedimiento de destitución contra el Presidente (2).

Semejante perspectiva atiza la ira de los partidarios de Trump, que siguen siendo numerosos, ardientes y de buena gana dispuestos a creerse perseguidos. En su opinión, precisamente cuando el balance económico de su héroe es halagüeño, los medios, las elites intelectuales y el “Estado profundo” se encarnizan en impedirle gobernar. Lejos de abrumarlos, una derrota en noviembre próximo los alentaría a creer que esa conspiración, el fraude electoral y el voto de inmigrantes clandestinos son la causa de sus sinsabores.

Dos electores estadounidenses de cada tres ya están convencidos: “El sistema está trucado en contra del estadounidense medio”; republicanos y demócratas por lo menos coinciden en ese punto (3). Y tienen razón en creerlo, porque la oligarquía es su régimen común. Pero el tenor actual de su enfrentamiento, personalizado al extremo, sugiere que la salvación de ese estadounidense medio no está a la vuelta de la esquina.

 

1. Véase Eric Alterman, “Profunda decepción con el presidente Obama”, Le Monde diplomatique, edición Colombia, octubre de 2011.
2. Que no tendría éxito a menos que la votaran dos tercios de los senadores.
3. Setenta y cinco por ciento de los demócratas y cerca del 60% de los republicanos piensan eso. Gerald Seib, “The dangers of losing faith in democracy”, The Wall Street Journal, Nueva York, 4-7-18.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Víctor Goldstein