Miércoles, 12 Agosto 2020 05:38

Misión imposible en Líbano 

La explosión en Líbano generó también una ola de protestas por la crisis económica. Foto Ap

“¡Sí, todos podemos estar de acuerdo en que el mar absorbió 70 por ciento de la explosión!”, me anunció un amigo libanés esta semana, con una base científica interesante, aunque dudosa. Yo le había preguntado –porque sabía la respuesta– cuál de las comunidades religiosas sufrió de manera más profunda la explosión que transformó a la nación. O que no la transformó, como podría ser el caso.

Como todo en Líbano, su cálculo podría ser correcto. Porque Beirut, como Trípoli –y Haifa, para el caso–, está construida sobre uno de esos antiguos promontorios del este del Mediterráneo, como “la cara de un viejo pescador”, según la frase memorable con que la describió Fairouz. El gran estruendo tal vez abarcó más agua de mar que edificios. Y los peces, hasta donde sabemos, no son religiosos.

Pero mi conocido –un musulmán sunita, servidor civil de muchos años, lector de libros más que de memorandos– se apresuró a advertir: “No veamos esto en términos de la guerra civil. Pero sí, los cristianos recibieron la peor parte porque viven junto al puerto, en el este de la ciudad, maronitas en su mayoría. Los del lado musulmán de Beirut perdieron sus ventanas; los cristianos perdieron la vida.” Pero ni siquiera eso era del todo cierto.

Los que dijeron que entre los muertos hubo libaneses de todos los credos también tenían razón. Hubo musulmanes –sunitas y chiítas entre los bomberos, tenderos y otros–, sin olvidar las docenas de refugiados sirios que podrían sumar la cuarta parte de las bajas. De hecho, los sirios de algún modo quedaron incluidos en la cuota mortal de Líbano. Pero hubo algo un tanto extraño en la forma en que esta tragedia se relató en Occidente.

En Francia, en Gran Bretaña y Estados Unidos –y, según noté, también en Rusia–, la narrativa (palabra que detesto) fue un poco diferente. Nos dicen que los “libaneses” protestan contra las “élites” y el gobierno –que han corrompido al país, llevado la economía a la bancarrota, han sido incapaces de proteger a su pueblo– y ahora exigen un nuevo sistema político, democrático, no sectario, incorrupto, etc., etc. Cierto otra vez.
Y sí, las casas y edificios aplastados y las calles devastadas son sin duda parte de la destrucción de Beirut. Pero sus nombres –Gemmayze, Mar Mikhael, Ashrafieh– fueron presentados como meras ubicaciones en el mapa de una ciudad, más que como el epicentro no solo de la ola expansiva, sino del viejo corazón cristiano de la capital libanesa. Esos distritos eran bellos, preservaban con magnificencia su herencia otomana… vean nada más lo que le ocurrió al asombroso Museo Sursock.

Eran zonas alegres, centros de reunión para jóvenes (sobre todo de clase media, pero tanto musulmanes como cristianos), llenos de restaurantes y bares, inmensamente populares no solo entre los libaneses, sino entre los occidentales que vivían en la ciudad y se sentían seguros entre pobladores que hablaban francés e inglés y eran en su mayoría pro europeos (y a menudo antisirios y anti iraníes).

Antes de la guerra civil era al revés: los extranjeros vivían en el oeste de Beirut, arracimados en torno a la Universidad Americana con su educación liberal, sus manifestaciones de protesta, sus movimientos palestinos (entonces), sus sunitas y drusos de clase media y, si uno se alejaba treinta kilómetros, su gran mayoría chiíta ignorada. En guerras subsecuentes con Israel, esas y otras áreas musulmanas fueron arrasadas por las bombas, diezmadas por explosiones, sus habitantes confinados en reductos. Los distritos cristianos se salvaron en parte.

Gemmayze y Mar Mikhael fueron líneas del frente falangista cristiano; las calles de Beirut oriental eran patrulladas por una mezcla de palestinos venales y milicias musulmanas. Cuando los israelíes invadieron Líbano, en 1982, fueron recibidos como salvadores por decenas de miles de cristianos y bienvenidos en las calles. Ariel Sharon se reunió con el líder de las milicias cristianas y luego asesinó al presidente electo Bahir Gemayel en el magnífico restaurante Au Vieux Quartier de Beirut oriental; el lugar fue remodelado hace mucho, pero la calle donde estaba seguía devastada el 4 de agosto pasado.

Y no, la bola de fuego cuyas ondas de choque terminaron con la vida de esas personas la semana pasada no fue una especie de venganza política por el pasado. Los cristianos resistieron meses de bombazos de las milicias musulmanas durante la guerra y después los bombardeos de Siria y, en meses recientes, su pueblo estaba entre los que aplaudían a quienes demandaban el fin de los gobiernos corruptos de Líbano. Pero entre ellos también están quienes dieron histérica bienvenida del exilio al terrible y –según creencia de muchos– demente general cristiano Michel Aoun, quien era enemigo de Siria y hoy es su amigo, y cuyo yerno es hoy ministro del exterior (de allí el ataque a su ministerio el fin de semana).

Por Robert Fisk | martes, 11 ago 2020 19:40

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Imagen: AFP

Crece la tensión al cumplirse nueve días de reclamos por la postergación de las elecciones presidenciales

 

El ministro de Gobierno de Bolivia, Arturo Murillo, afirmó que "lo políticamente correcto sería meter bala" a los manifestantes que hace nueve días protestan contra el retraso de las elecciones presidenciales, pospuestas ya dos veces.

El expresidente Evo Morales pidió no caer en provocaciones y exigió la convocatoria de comicios "con fecha definitiva e inamovible".

"No debemos caer en las provocaciones que nos quieren llevar a la violencia. Solo con el pueblo en el poder democrática y pacíficamente podremos resolver la crisis y eso significa elecciones ya, con fecha definitiva e inamovible", tuiteó Morales, tras las declaraciones de Murillo.

En medio de una crisis político-social en la que se encuentra el gobierno de facto de Bolivia, a lo que se suman las sucesivas postergaciones de los comicios presidenciales, el país cumplió este martes su noveno día de protestas, convocadas con cortes de ruta por la Central Obrera Boliviana (COB) y sectores aliados al exmandatario.

Si bien este fin de semana hubo dos intentos de diálogo con el gobierno de facto de la presidenta Jeanine Áñez, estos no prosperaron, informó el diario Los Tiempos.

Ante esta situación de bloqueo, el ministro de Interior amenazó en una entrevista con la cadena CNN que "lo políticamente correcto sería meter bala", aunque luego consideró que aún es posible resolver el conflicto antes de una eventual intervención militar.

“Nosotros estamos tratando de evitar una guerra civil en este país, tenemos las horas contadas para ello”, dijo Murillo. Y advirtió que si no hay acuerdo “no va a quedar otra forma que actuar con la mano más dura, con la ley en la mano”.

Los piquetes  se mantienen en regiones donde la tensión es más notoria como la central Cochabamba, en lugares estratégicos que conectan con Santa Cruz, la mayor ciudad de Bolivia y capital financiera del país, o La Paz, sede del Gobierno y del Parlamento bolivianos.

La situación complica aún más la crisis sanitaria por Covid-19 en el país, con una falta de suministros creciente en numerosos hospitales.

“El colapso de los hospitales es total, están carentes de equipos de bioseguridad, insumos, medicamentos”, denunció el representante del Sindicato de Ramas Médicas de Salud Pública, Carlos Nava, en referencia a los centros en Cochabamba.

La falta de provisiones también está afectando a las cooperativas, que pidieron el levantamiento de los bloqueos para poder ingresar alimentos, insumos y medicamentos.

Pese a que el Tribunal Superior Electoral garantizó el 18 de octubre como el día de las elecciones generales, las personas que cortan las rutas piden ahora la renuncia de Áñez, quien retrasó las elecciones en dos ocasiones con el pretexto de la pandemia.

Los comicios están pendientes desde la anulación de los de octubre de 2019 tras una serie de denuncias de fraude, aún bajo investigación judicial, y una rebelión militar que obligó a Morales a abandonar el país.

En tanto, en un nuevo choque de poderes con el Ejecutivo, el Senado -de mayoría opositora- aprobó este martes el proyecto de ley que obliga a las exautoridades de los tres niveles de Estado a permanecer en el país por tres meses luego de la finalización de su mandato.

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Bloqueo en la ruta Santa Cruz - Cochabamba. Foto tomada de la cuenta en Twitter de Actualidad Bolivia

Protestas masivas, bloqueos en carreteras, represiones policiales, desalojos con armas y una creciente presencia de grupos paramilitares envuelven a Bolivia en un caos político y social.

Como trasfondo de la situación actual, se encuentra el retraso en celebrar las elecciones y los intentos de proscripción del Movimiento al Socialismo (MAS).

Este fin de semana se recrudecieron los enfrentamientos, algunos de ellos armados, entre fuerzas de seguridad y grupos de choque, contra las organizaciones aglutinadas en la Central Obrera Boliviana y el Pacto de Unidad, que el lunes pasado comenzaron una serie de movilizaciones para protestar por la postergación de las elecciones del 6 de septiembre al 18 de octubre.

La pandemia de COVID-19 es la justificación del gobierno y las autoridades electorales para cambiar la fecha, pues plantean que esa jornada propagaría todavía más el coronavirus, que hasta ahora ha dejado un saldo de 89 999 contagios y 3640 muertes.

Sin embargo, seguidores del MAS consideran que este es un pretexto para ganar tiempo, ya que están realizando una serie de maniobras para impedir la postulación de Luis Arce, el candidato presidencial del MAS quien, de acuerdo con las encuestas, encabeza la intención de voto.

Unido a marchas y actos masivos, los grupos que apoyan al MAS y organizaciones universitarias y vecinales, se apostaron de manera permanente en rutas a lo largo del país con el fin de presionar al Tribunal Supremo Electoral (TSE) para que mantenga la agenda electoral y los comicios se realicen el próximo mes.

En medio de este escenario, hasta este domingo la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) reportó 77 bloqueos en carreteras, principalmente en Cochabamba, Oruro, La Paz y Potosí.

Uno de los casos más graves se registró en la localidad de Santa Rosa, ubicada en el departamento de Santa Cruz, donde la Defensoría del Pueblo confirmó que hubo por lo menos tres heridos de bala.

En la Plaza Abaroa, en el centro de la Paz, cientos de encapuchados amenazaron con sacar por la fuerza a los manifestantes, que permanecen frente al TSE.

Las organizaciones denunciaron, además, que en varios bloqueos hubo represiones policiales con gases lacrimógenos y detenciones injustificadas, y que se multiplicó la presión por parte de grupos paramilitares que llegaron armados a las protestas para amedrentarlos.

Ante las denuncias de violencia, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le exigió a Jeanine Áñez que garantice el diálogo con todos los actores involucrados y asegure el ejercicio del derecho de reunión y de protesta pacífica y el respeto a los derechos humanos.

El expresidente Evo Morales advirtió que se corre el peligro de que la violencia derive en pérdida de vidas humanas, y denunció intentos de un nuevo golpe de Estado para evitar las elecciones e instalar un gobierno conformado por civiles y militares.

"Denunciamos ante los organismos internacionales de Derechos Humanos que grupos paramilitares, organizados, financiados y que actúan en coordinación con el gobierno de facto, están cometiendo actos de violencia en Boliva con gravísimas consecuencias humanas", escribió en su cuenta en Twitter el exmandatario.

El ministro de Gobierno, Arturo Murillo, amenazó con operativos de desalojo y con denuncias penales en contra de funcionarios y dirigentes políticos que están organizando o apoyando los bloqueos, ya que los acusó de delitos contra la salud pública porque con los cortes de rutas se impide el paso de insumos sanitarios en plena pandemia.

Estas acusaciones fueron negadas por el MAS con fotos y videos que demuestran que sí se permite el paso a ambulancias y proveedores de hospitales.

10 agosto 2020

(Con información de RT en Español)

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Bolivia: la violencia podría desbordarse

Crecen los pedidos para que renuncie la presidenta de facto Jeanine Áñez 

Mientras las protestas y piquetes continúan, fuerzas de choque paramilitares de ultraderecha amenazan con atacar a los manifestantes. 

 

Los diversos diálogos en Bolivia entre actores sociales, políticos y autoridades han fracasado y continúan los bloqueos de carreteras. Para este lunes se anuncian marchas hacia la sede de gobierno y hay advertencia de la derecha de movilizar a sus seguidores para enfrentar a los bloqueadores y piqueteros.

Mientras tanto en el llamado Palacio Quemado (fue incendiado dos veces el siglo XIX) la presidenta Jeanine Áñez convocó para ayer domingo a los partidos políticos, a la Iglesia Católica, a los organismos internacionales, a los movimientos sociales y al TSE. La respuesta fue muy pequeña, ninguno de los grandes partidos que tercian en las elecciones mandó a sus candidatos, mucho menos los movimientos sociales. Sólo asistió PanBol y ADN dos pequeñas organizaciones que en las encuestas no superan el 1 % de intensión de voto.

Pero incluso esos dos únicos partidos políticos presentes en la cita pidieron la renuncia de Áñez. La solicitud coincide con muchos de los movilizados, sobre todo del campo. Así lo hicieron saber los Ponchos Rojos que son los campesinos de la zona lacustre del altiplano, una de las más bonancibles por la presencia de agua y un clima más templado que, por ejemplo altiplano sur.

Los Ponchos Rojos (el color no tiene que ver con ideología sino con adscripción a su zona de origen) acaban de elegir a un ex dirigente guerrillero y dirigente de los bloqueos de 2000 y 2003, Felipe Quispe Huanca como su comandante en la lucha.

Quispe es un aymara radical que criticÓ muchas veces al Movimiento al Socialismo acusándolO de reformista.

Pero el pedido de renuncia también se ha afincado en sectores de la ciudad de El Alto, la urbe aymara por excelencia donde los movilizados derrotaron a Gonzalo Sánchez de Lozada y a la que todo el fin de semana han llegado campesinos de las provincias paceñas.

Para este lunes se anuncia la marcha de alteños y de trabajadores del agro rumbo a la ciudad sede de gobierno. 

Pero las consignas ya no giran en torno a elecciones sino cambio inmediato de gobierno y solución del tema educacional. Recordemos que el año escolar ha sido suspendido por el gobierno de Añez.

¿Y en el Movimiento al Socialismo?

Tampoco todo es color de rosa en el Movimiento al Socialismo (MAS) pues no controla a voluntad a los movimientos sociales. 

Evo Morales y la dirigencia quisieran que la movilización termine y que se vaya a elecciones.  Los más radicales dentro del partido azul están pertrechados al lado de quienes protestan.

Las condiciones propuestas por la cúpula masista para que las elecciones sean el 18 de octubre fueron aceptadas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE): Que la nueva fecha electoral esté refrendada con ley de la nación a través del Parlamento y luego sea promulgada por la presidenta Jeanine Añez

Esto estaba acompañado con los pedidos que el TSE se comprometa a no hacer nuevas modificaciones en cuanto a la fecha y que el acuerdo tenga garantes internacionales como Naciones Unidas, la Unión Europea, etc.

Además, el tribunal electoral le dio la razón al partido de Evo Morales al señalar que no podía inhabilitar a la sigla ni al candidato al existir sobradas dudas razonables sobre la constitucionalidad de un artículo que prohibía que los candidatos puedan comentar encuestas. Así el partido azul respiró tranquilo pues el tema pasaba al Tribunal Supremo Constitucional, donde el promedio de tiempo para la emisión de sentencia va de 6 meses a un año.

El problema está en que los dirigentes de los movimientos sociales están emperrados en que se cambie la fecha en por lo menos una semana. Es decir, que se realicen el 11 y no el 18.

Asoman los radicales

El líder de la movilización que obligó a renunciar a Evo Morales y candidato a la presidencia por la alianza Creemos, “envió una carta abierta a la presidenta Jeanine Áñez en la que le manifiesta que si no cumple con su misión constitucional de dar seguridad a los bolivianos y ordena el levantamiento de los bloqueos y la liberación de los secuestrados, se verá en la obligación de convocar al pueblo para rechazar la ´violencia masista´ y cuidar la democracia y la vida de los bolivianos”, según declaró Luis Fernando Camacho a ATB digital.

De hecho fuerzas de choque paramilitares de ultraderecha ya viajaron de Santa Cruz y Cochabamba hacia la sede de gobierno y ahí chocaron anoche contra los huelguistas de hambre en la plaza Avaroa donde se encuentra la sede del TSE. Finalmente, la policía tuvo que separarlos. El Tiquipaya (Cochabamba) los bloqueadores capturaron a 7 miembros de la Unión Juvenil Cruceñista y la policía detuvo a 50 bloqueadores en Samaipata en Santa Cruz. (Radio Kawsachun Coca).

Como vemos se viven pequeñas escaramuzas en varios frentes. Y este lunes podría ser un día clave para saber qué va a pasar en Bolivia.

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Lunes, 10 Agosto 2020 05:49

Peste y poetas

Pete Hamill

El presidente está preparando anular el ejercicio más básico de la democracia formal en Estados Unidos, y por ahora, nadie lo está frenando. Todos los conscientes (y hasta algunos semiconscientes) lo comentan todos los días. Es nota principal en los medios. Más asombroso que este ataque contra el sagrado ejercicio democrático es qué tan débil es la defensa de lo que este país proclama por todo el mundo durante por lo menos siglo y medio: que este país es el ejemplo de la democracia en el universo y faro de libertad en el planeta. Pero su propio presidente y sus cómplices están declarando que las próximas elecciones serán ilegítimas y tal vez nulas.

El paso más reciente fue imponer a un megadonante de Trump como nuevo director del sistema de correos con la misión explícita de sabotear sus operaciones a través del cual, en este año de pandemia, se realizará en gran parte el voto por correo para reducir la necesidad de acudir a casillas. Sin ninguna evidencia, Trump ha declarado que el voto por correo llevará a la elección "más corrupta y fraudulenta en la historia del país". Esta es sólo una de varias maniobras para suprimir y cuestionar el proceso, incluyendo una serie de disputas legales que podrían postergar los resultados finales por semanas.

A pesar de que nadie puede descartar que Trump descarrile las elecciones y rehuse reconocer los resultados, incluso hasta enviar fuerzas federales a cientos de estados para provocar una crisis electoral, no hay por ahora una convocatoria de fuerzas para defender el voto y la Constitución. El coronel Lawrence Wilkerson, quien fue la mano derecha del ex secretario de Estado de Colin Powell, ha insistido en que hay una muy real probabilidad de que Trump rehuse dejar el poder. Él y un grupo de expertos ya están evaluando los posibles escenarios, y subrayó que por ahora se supone que los militares, sobre todo los altos mandos, se mantendrán en sus cuarteles, o sea, no participarán en la pugna, pero advierte que no sabe qué ocurrirá si Trump se atreve a convocar a sus bases armadas para salir a las calles a defenderlo.

Todo esto mientras bajo la batuta de Trump el país es el más contagiado del mundo por el coronavirus. Estados Unidos superó ahora los 5 millones de casos –una cuarta parte del total mundial – con más de 160 mil muertos; 80 por ciento de los cuales eran evitables si el gobierno federal hubiese actuado de manera adecuada desde el principio. Mientras tanto, los multimillonarios del país siguen multiplicando sus fortunas por decenas de miles de dólares durante una pandemia en donde la gran mayoría está enfrentando desempleo masivo, la pérdida de su vivienda y hambre.

“Al final , la peste nos tocó a todos. No fue confinada al Oran de Camus. No, apareció de nuevo en América, reproduciéndose en el abono de la avaricia y la inutilidad y el asesinato. En aquellos lugares donde los estadistas y los generales depositan los cuerpos de los siempre jóvenes. La peste corrió en la sangre de hombres en trajes finos, quienes se lanzaron para la presidencia prometiendo vida y entregando muerte… El bacilo se movió entre nosotros, matando a esa vieja America donde los inmigrantes prendieron un millón de sueños en la sombras de los puentes… y a través de la neblina de la peste, gran parte del arte se marchitó en periodismo. Los pintores dejaron a sus caballetes para dibujar su inocencia sobre muros y manifiestos… Pobre America… Tierra donde murieron los poetas.

El gran periodista Pete Hamill (https://www.jornada.com.mx/ultimas/ mundo/2020/08/05/muere-pete-hamill-periodista-y-guia- indispensable-en-la-vida-de-nueva-york-9821.html) escribió este texto para acompañar el disco Blood on the Tracks de Bob Dylan hace 45 años y al continuar cuenta que no perecieron todos los poetas señalando que Dylan “nos dio voz… Cuando murió nuestra inocencia para siempre, Bob Dylan convirtió ese momento en arte”.

Hoy día los poetas y sus cómplices están creando el arte con el cual invitan a salvar a este país.

https://open.spotify.com/ track/3y4Uza6K58JXQ7RYya8ZI5?si=GvL8C8_3SGu2w_8Yof0zsQ

https://open.spotify.com/ track/6Vcwr9tb3ZLO63F8DL8cqu?si=37_L-YJhQAGrBAT-pVmEXg

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Varios heridos en los enfrentamientos entre manifestantes y policía en Bielorrusia tras la reelección de Lukashenko por sexto mandato consecutivo E

La comisión electoral del país ha otorgado a Alexandr Lukashenko el 80% de los votos en medio de múltiples denuncias de fraude

 

La principal candidata de la oposición en las elecciones de Bielorrusia, Svetlana Tikhanovskaya, ha rechazado los resultados oficiales que otorgan la victoria al presidente Alexander Lukashenko con un 80,23% del voto. "Me creo a mis propios ojos: la mayoría era nuestra", ha afirmado la candidata este lunes en una rueda de prensa en la capital, Minsk. Tikhanovskaya se considera la ganadora y ha prometido permanecer en la país para hacer campaña a favor de un cambio de régimen. Lukashenko lleva 26 años ocupando la presidencia del país y es referido a menudo como el último dictador de Europa.

Tras el anuncio de los resultados preliminares el domingo, multitud de manifestantes salieron a la calle a protestar contra el presidente en varias ciudades del país. Una persona ha fallecido y varias personas han resultado heridas en los violentos enfrentamientos ocurridos tras el cierre de los colegios electorales en Minsk entre la policía antidisturbios y manifestantes opositores indignados con la victoria del presidente, según informa Reuters. Los servicios sanitarios han informado del ingreso de varios heridos en hospitales de la capital, aunque la policía local no lo ha confirmado.

Lukashenko, de 65 años y en el poder desde 1994, buscaba un sexto mandato presidencial en medio de las tensiones con su principal aliado, Rusia, y el deshielo con Estados Unidos, que envió este domingo una segunda partida de petróleo para cubrir el vacío dejado por el crudo ruso. Su victoria ha quedado empañada por las detenciones de opositores y periodistas, el bloqueo de internet y las sospechas de fraude.

En un vídeo publicado por la prensa local se puede ver cómo un camión de la policía atropella a un grupo de manifestantes en el centro de la capital, accidente en el que habrían resultado heridas varias personas. La policía recurrió a balas de goma, mangueras y granadas ensordecedoras para dispersar a los miles de manifestantes, que en una de las avenidas de la ciudad levantaron una barricada con bidones y otros objetos del mobiliario público. la policía ha detenido a alrededor de 3.000 personas, según ha informado la agencia de noticias rusa RIA citando al ministro de Interior bielorruso.

También se informa de la llegada de numerosas ambulancias a las zonas de la ciudad donde se han producido los choques más violentos, que también se han registrado en otras ciudades de este país, presidido por Lukashenko desde 1994. La prensa habla de protestas en Brest, Gomel, Grodno y Vitebsk, entre otras, aunque la líder opositora, Svetlana Tijanóvskaya, había instado a los bielorrusos, "civiles y de uniforme", a no recurrir a la violencia tras las presidenciales.

Una vez estallaron los enfrentamientos, Tijanóvskaya se dirigió de nuevo a manifestantes y fuerzas de seguridad para frenar la violencia. "Quiero pedir a la policía y a las tropas (de Interior) que recuerden que son parte del pueblo. Y a mis votantes que abandonen las provocaciones y no den motivos para el uso de la violencia en su contra. Por favor, cesen la violencia", dijo.

Lukashenko, cuyo poder se sustenta en el Comité de Seguridad del Estado (KGB), había advertido al votar en la mañana del domingo que no permitiría una revolución a la ucraniana y descartó que el país se pudiera ver abocado a una "guerra civil".

Mientras el sondeo oficial encargado por el Gobierno otorgaba a Lukashenko una victoria con el 79,7% de los votos y a Tijanóvskaya apenas un 6,8%, el recuento paralelo de la oposición daba un resultado muy diferente: un 80% a favor de la candidata de la oposición unificada. El exiliado candidato opositor Valeri Tsepkalo, que apoyó a Tijanóvskaya en los comicios, advirtió que la opositora podría no reconocer los resultados y recurrir a los tribunales.

El alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, había pedido a las autoridades que garantizaran unas elecciones "pacíficas, libres y justas". Las elecciones tuvieron lugar en medio de las tensiones con Rusia y la normalización de las relaciones con EEUU, que acordó con Minsk el envío de un embajador tras 12 años de ausencia.

Por EFE/elDiario.es

10 de agosto de 2020 08:22h

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Gobierno de facto boliviano denuncia al ex presidente Evo Morales ante la OEA

Genera una crisis sanitaria al instigar protestas, acusan

 

El gobierno de facto de Bolivia, encabezado por Jeanine Áñez, denunció ayer al ex gobernante Evo Morales ante la Organización de Estados Americanos (OEA) por instigar protestas que están generando una crisis sanitaria en Bolivia.

La denuncia constituye un nuevo intento de aumentar la presión sobre los simpatizantes de Morales a que dejen las manifestaciones para que se pueda transportar tubos de oxígeno. En el quinto día de bloqueos de rutas perdieron la vida 31 personas enfermas por el nuevo coronavirus, sin mencionar el gran riesgo de contagio que representan las movilizaciones.

Las protestas, que cumplen cinco días, rechazan el aplazamiento de la fecha de las elecciones presidenciales del 6 de septiembre al 18 de octubre.

“Esta situación se agrava por las acciones de sectores políticos que –dirigidos e incitados por el ex presidente Morales– atentan contra los derechos humanos de las personas que sufren Covid-19 y de la población en general”, dijo la canciller boliviana Karen Longaric, quien participó de manera virtual en la sesión extraordinaria de la OEA, solicitada por Bolivia.

"Estos sectores inescrupulosos no ocultan su naturaleza antidemocrática. Buscan el caos, la confrontación y la muerte para encubrir 14 años de despilfarro, corrupción y abusos, e imponer su agenda autoritaria", agregó.

También solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que muestre "imparcialidad" en el capítulo boliviano y exigió a esta instancia dejar de ser "portavoz" del ex mandatario.

Poco después intervino el director de Epidemiología de Bolivia, Virgilio Prieto, quien explicó que en La Paz murieron 23 personas, tres en Cochabamba y cinco en Oruro por la falta de oxígeno medicinal, esencial por los pacientes que están en terapia intensiva e intermedia.

"La bajeza de pretender obtener réditos políticos del sufrimiento del pueblo ante esta situación de salud es inadmisible. Reiteramos que es inmoral e indigno jugar a la política con la vida de la gente", dijo el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, tras escuchar a la canciller.

El presidente de Tribunal Supremo Electoral, Salvador Romero, explicó que la decisión de postrergar los comicios se debe al incremento acelerado de contagios y fallecidos a causa de la pandemia de Covid-19.

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Sábado, 08 Agosto 2020 06:14

Anhelos de cambio

 Aleksandr Lukashenko

Mañana domingo, 6 millones 880 mil habitantes con derecho a voto de Bielorrusia –pequeña república eslava, estratégica por su ubicación entre la OTAN y Rusia– están convocados a las urnas para elegir quién los va a gobernar los siguientes cinco años, pero lo que su invariable presidente desde 1994, Aleksandr Lukashenko, concibió como simple trámite para su sexta relección no será tan fácil al colmarse el vaso de la paciencia de sus electores.

Tras deshacerse de sus principales rivales –Serguei Tijanovsky, bloguero opositor a quien se denegó el registro como candidato y ahora se encuentra en prisión por asistir a una manifestación de protesta; Víctor Babariko, banquero que acabó en la cárcel con su hijo, acusados de un delito que ellos consideran fabricado, y Valeri Tsepkalo, ex diplomático y empresario a quien también se impidió participar y tuvo que irse al exilio–, Lukashenko creyó que ya no tenía enfrente a nadie que pudiera disputarle la presidencia.

Y la arrogancia de Lukashenko se estrelló contra la dignidad de una joven mujer, Svetlana Tijanovskaya, que no dudó en tomar el relevo de su esposo encarcelado y que en un mitin reciente reunió a 10 por ciento del padrón como candidata unificada de la oposición, mientras el mandatario, con descalificativos sazonados con un machismo primitivo, llegó a afirmar que "ninguna mujer tiene capacidad para gobernar Bielorrusia, sería un desastre".

Traductora y ama de casa que nunca imaginó que tendría que dedicarse a la política, Tija-novskaya concentra los anhelos de cambio de los bielorrusos y anunció que, en caso de ganar, dimitirá dentro de seis meses para convocar comicios, a diferencia de los actuales, limpios y transparentes.

Si el conteo de votos –y dos días antes de los comicios, la comisión electoral dijo que ya había ejercido su derecho a sufragar más de 22 por ciento del padrón– se va a basar en los mismos métodos con que Lukashenko se libró de sus principales rivales, nocabe duda que se proclamará vencedor.

Importa no tanto quién va a ganar, con reglas así sólo puede haber un triunfador, sino cuánto tiempo podrá mantenerse en el cargo, ya que es previsible que salgan a la calle decenas de miles de descontentos. De la magnitud de la protesta dependerá si Lukashenko lanza el ejército contra su pueblo o dimite.

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Juan Carlos Huarachi: "El pueblo boliviano se moviliza pidiendo el respeto a la democracia"

Entrevista al secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB)

En el inicio de la huelga indefinida contra la postergación de los comicios presidenciales, el líder sindical señaló que el régimen de Áñez solo busca "saquear, privatizar y vender los recursos naturales". 

 

Bolivia arrancó una semana agitada con una huelga indefinida y bloqueos en distintos puntos del país contra la decisión del gobierno de postergar las elecciones generales. La Central Obrera Boliviana (COB) y las organizaciones de base que componen el Pacto de Unidad exigen que los comicios sean el próximo 6 de septiembre y no el 18 de octubre como anunció el Tribunal Supremo Electoral con la excusa de que el pico de contagios de coronavirus coincidiría con esa fecha. El núcleo de las protestas estuvo en la ciudad de El Alto, en Cochabamba y en Oruro. También se registraron bloqueos en los departamentos orientales de Santa Cruz y Beni.

Juan Carlos Huarachi es el secretario ejecutivo de la COB y una pieza clave de este y otros reclamos de los castigados trabajadores bolivianos. Antes de ocupar ese cargo, Huarachi fue dirigente del sindicato de trabajadores mineros de Huanuni y de la Central Obrera Departamental de Oruro. Siguiendo minuto a minuto y desde las calles el desarrollo de las protestas, Huarachi accedió a una entrevista con Página/12 en la que contó los detalles de esta jornada de "lucha por la democracia" y respondió a los sectores que critican a su federación por provocar un supuesto desabastecimiento. También calificó al gobierno de "fascista y dictador" y aseguró que su único interés pasa por "saquear, privatizar y vender" los recursos naturales del país.

- ¿Cómo se está desarrollando esta semana de protestas en todo el país?

- Recién es el primer día, esto es progresivo. Poco a poco la gente se está sumando y organizando a nivel nacional en varios departamentos y regiones. Hemos delegado también la responsabilidad en nuestro comité de huelga a nivel nacional, para que puedan coordinar las acciones en algunos puntos estratégicos del país. Como le digo, recién estamos empezando. Obreros, campesinos, clase media, sectores populares, en suma el pueblo boliviano se moviliza pidiendo el respeto a la democracia, porque hemos visto lamentablemente decretos del gobierno que van en contra de toda una población que ha venido pidiendo atención en salud, en educación, en el tema productivo y económico, un montón de demandas sociales que hasta la fecha este gobierno no ha atendido.

- Desde la COB expresaron que esta medida de fuerza se levantará si hay una respuesta favorable del gobierno. ¿Tuvieron algún tipo de contacto con las autoridades?

- No tenemos nada, ningún contacto. Habíamos establecido los plazos, por eso es que a partir de las cero horas del tres de agosto la gente ya se ha movilizado. Estamos esperando una convocatoria del gobierno porque los trabajadores creemos que estamos en nuestro derecho de hacer respetar las demandas socialesLejos de dar soluciones, el gobierno acaba de clausurar el año escolar sin dar ninguna explicación, habiendo varias alternativas propuestas por compañeros de la educación urbana y rural. Lamentablemente no ha aplicado ninguna de estas medidas y a través de un decreto cancela y cierra el año escolar, y eso hace que hoy más de 60 mil maestros del sector privado queden sin trabajo. 60 mil familias en las calles sin derecho a nada. El gobierno hasta la fecha no ha hecho conocer un protocolo para combatir el coronavirus, no hay un plan de contingencia para mitigar esta emergencia sanitaria por la que muchos bolivianos y bolivianas están perdiendo la vida. Hoy más que nunca se ha ido desenmascarando que este gobierno es un gobierno de facto, fascista y dictador.

- Ese mismo gobierno acaba de denunciarlo por supuestos delitos debido a las protestas de la semana pasada . ¿Cómo responde a esas acusaciones?

- Es importante que la comunidad internacional conozca que en Bolivia este gobierno de facto está persiguiendo a dirigentes sindicales y asimismo haciendo seguimiento con inteligencia. Nos han pinchado hasta los celulares para hacer un monitoreo de dónde estamos y cómo estamos. Están violando nuestros derechos humanos. Todos los dirigentes tenemos derecho a la protesta, a la huelga de acuerdo a la Constitución y a nuestros propios estatutos. Los dirigentes en este momento están amedrentados, pero aun así estamos trabajando y nos estamos organizando. Creemos que esta lucha es justa y en beneficio del pueblo boliviano.

- Algunas voces críticas sostienen que los bloqueos podrían provocar desabastecimiento en los sectores más postergados. ¿Tienen algún plan para evitar esa posibilidad?

- La instructiva que tienen nuestros compañeros en los puntos estratégicos de bloqueo es hacer pasar a las ambulancias como corresponde en tiempos de lucha. A su vez, no permitir el desabastecimiento es algo fundamental en este momento de crisis. También tenemos la instructiva para nuestros movilizados que deben cumplir con protocolos de seguridad: barbijos, alcohol desinfectante como corresponde. No somos irresponsables como dice el gobierno. Más bien la irresponsabilidad parte de ellos porque no han llegado a tiempo los insumos de bioseguridad, los respiradores, los laboratorios y hoy la gente está exigiendo eso.

- ¿Por qué cree que el gobierno de facto hace todo lo posible para dilatar las elecciones?

- Este gobierno de facto tuvo la oportunidad de hacer las cosas bien. Pero hasta la fecha y no lo digo yo, lo dice el pueblo que es el juez y el soberano, se ha dado cuenta que no han cumplido con el mandato transitorio ni han convocado a elecciones nacionales de acuerdo a los plazos establecidos por ley y sancionados por la Asamblea Legislativa Plurinacional. Se han bañado en actos de corrupción. A nombre de la salud han comprado con sobreprecio los respiradores y así hemos visto que a nuestros tres subsistemas de salud no ha llegado nada, y a la fecha tampoco se aclaran estos actos de corrupción. También se han intervenido varias empresas públicas y estratégicas. Creo que el interés del gobierno es saquear, privatizar y vender nuestros recursos naturales. Ese es el tema de fondo, por eso suspenden las elecciones con argumentos falsos. En respuesta, el pueblo exige elecciones para volver a tener un gobierno demócratico en Bolivia. 

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Lunes, 03 Agosto 2020 06:05

Abracadabra

Luego de un acuerdo entre la gobernadora demócrata de Oregon, Kate Brown, y la administración de Donald Trump para reducir a los agentes federales en Portland, las protestas del movimiento Black Lives Matter continúan y se desarrollan sin grandes enfrentamientos entre manifestantes y uniformados.Foto Ap

Nerón juega golf (no tiene el talento musical como el romano original) mientras su imperio está en llamas, entre la pandemia descontrolada que insiste en que está mejorando mientras mata a más de mil personas por día en su país, y declara que “ America será grandiosa otra vez”, mientras más de 30 millones están no sólo desempleados, sino que ahora enfrentan el desalojo de sus hogares por no poder pagar rentas e hipotecas; durante la pandemia más de la mitad de los hogares han perdido ingresos, mientras unos 490 multimillonarios han incrementado su riqueza por más de 700 mil millones de dólares. Todo, mientras cuestiona el proceso electoral democrático y juega con anularlo.

Todo eso mientras agrega combustible al fuego nutriendo el odio, ingrediente secreto de su proyecto, con la agenda antimigrante en el centro. Vale subrayar que este lunes marca el aniversario de la masacre en El Paso, donde un joven blanco en Texas fue a matar a 22 personas (ocho de ellos nacionales mexicanos) para frenar, dijo, la invasión hispana. Aunque no fue un acto oficial, sus órdenes habían sido giradas en ese contexto desde la Casa Blanca.

Pero Nerón no está actuando solo: las cúpulas de ambos partidos (o sea, el equivalente tal vez del Senado romano) son cómplices en llevar a esta república a una crisis existencial con graves consecuencias para el planeta. Sólo en estos últimos días, los legisladores suspendieron labores sin aprobar asistencia básica para decenas de millones que están enfrentando a la crisis económica en medio de la peste, pero sí avanzaron en aprobar un presupuesto militar de 740 mil millones de dólares. Ah, y también, según nos cuenta un colaborador de este periódico, que en la cámara (bajo control demócrata) no sólo ignoraron a la mayoría de la opinión pública que favorece una reforma policiaca, sino tampoco anularon programas para trasladar equipo militar a departamentos de policía, incluyendo vehículos blindados y bayonetas (sí, leyeron bien, bayonetas).

Para intentar hacer uno de esos análisis dizque sesudos sobre este panorama político primero uno tendría que resistir la primera reacción obvia de que todo esto es un manicomio para después proceder a explicar todo esto con gran sofisticación, pero a veces es imposible ser más elegante.

Pero en medio de todo esto se abre un secreto, como si millones lograron encontrarse en pleno caos y a pesar de los cubrebocas, susurraron y después gritaron: ¡abracadabra!

Las claves para entender esta coyuntura estadunidense no se pueden detectar sólo mirando a las cúpulas, sino en el hecho de que esta estallando una rebelión expresada en el movimiento de protesta social más grande en la historia de este país.

Y esa expresión, como hemos repetido, no se ve sólo en enfrentamientos con fuerzas de seguridad, sino en acciones como una en Nueva Orleans, donde a caseros llegando a las oficinas de las autoridades para solicitar ordenes de desalojo de sus inquilinos un muro de activistas en las puertas no les permitió ingresar; como en las bandas de jazz y de funk que invitan a músicos a dar ritmo a las movilizaciones; como en los círculos de estudio y lectura que rescatan la historia de y desde abajo.

Todo esto son partes de un tejido de redes rebeldes que se han estado organizando en años recientes en varias partes del país, desde el profundo sur –cuna de resistencia histórica y su cultura– como en la construcción más reciente de iniciativas de asistencia mutua en incontables colonias de ciudades por todo el territorio. De ahí nacen diálogos con nuevos discursos donde se aborda el objetivo de la democracia radical, el anticapitalismo, el rescate de la historia para crear visiones del futuro; también la alegría como ingrediente vital de la resistencia y la rebeldía. Se abre algo nuevo, y el futuro de este país depende de su luz.

Eduardo Galeano, en la introducción del libro de las obras de Chomsky publicado por La Jornada, recuerda que abracadabra, “la mágica fórmula que se usa en el mundo entero, proviene de la lengua hebrea… y significa ‘envía tu fuego hasta el final’”.

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