Producen Escherichia coli superresistente a infección viral

Madrid. Investigadores del Laboratorio de Biología Molecular del Consejo de Investigación Médica de Cambridge, en Reino Unido, han desarrollado una bacteria Escherichia coli sintética reprogramada que presenta resistencia viral, publicaron en Science.

Mediante la ingeniería del código genético de una cepa sintética de la bacteria para incluir varios aminoácidos, los investigadores hicieron que fuera prácticamente invencible a la infección viral. Su trabajo es uno de los primeros en diseñar proteínas con no uno, sino varios aminoácidos no canónicos.

"La capacidad de generar proteínas de diseño utilizando múltiples bloques de construcción no naturales desbloqueará innumerables aplicaciones, desde el desarrollo de nuevas clases de bioterapias hasta biomateriales con propiedades innovadoras", escriben en una Perspectiva relacionada Delila Jewel y Abhishek Chatterjee, del Boston College en Chestnut Hill, Estados Unidos.

En la naturaleza, los sistemas biológicos utilizan 64 codones –triplete único de nucleótidos– para codificar y guiar la síntesis templada de proteínas a partir de una colección de 20 aminoácidos canónicos.

Se cree que eliminar ciertos codones y los ARN de transferencia que los leen del genoma y sustituirlos por aminoácidos no canónicos (ncAA) puede permitir la creación de células sintéticas con propiedades que no se encuentran en la biología natural, como potentes resistencias virales y una mayor biosíntesis de nuevas proteínas.

Sin embargo, aunque se han codificado genéticamente cientos de ncAA diferentes en diversos ámbitos de la vida, el enfoque se ha limitado en gran medida a la incorporación de uno único en una cadena polipeptídica.

Wesley Robertson y sus colegas demostraron la incorporación específica de múltiples ncAAs distintos en proteínas utilizando una cepa sintética de E. coli. Eliminaron los ARN de transferencia y el factor de liberación y crearon células de la bacteria que no leen varios codones.

Como los virus dependen de la capacidad de la célula huésped para leer los codones del genoma viral para reproducirse, las células de E. coli modificadas se volvieron resistentes a gran variedad de ellos.

 

  El rapero Toni Mejías, autor de 'Hambre. Mi historia frente al espejo'. — Natalia Vázquez / Aguilar

Toni Mejías, miembro del grupo de rap Los Chikos del Maíz, publica Hambre. Mi historia frente al espejo (Aguilar), un libro duro en el que desgrana los pormenores de su lucha por superar la anorexia. Un relato íntimo que rompe tabúes y ahonda en cuestiones acuciantes como la omnipresencia de las redes, el culto a la imagen o la velocidad de lo cotidiano. 

¿Cuándo se da cuenta de que tiene un problema serio?

Notaba que el cuerpo me mandaba señales. Me sentía más cansado de lo normal y sentía dolor en las articulaciones al realizar esfuerzos ligeros. Algo no iba bien hasta que una amiga vallecana, que es médico, intuyó lo que me estaba sucediendo y me dijo que tenía que hacer algo, que lo que me pasaba se llamaba anorexia. Nunca pensé que sufría una enfermedad mental. Aquello fue un punto de inflexión, sentí que se me estaba yendo de las manos y me puse en manos de una psicóloga y una endocrina.

¿Hasta qué punto le pudo la presión social?

Esta presión yo ya la sentía antes. Recuerdo que cuando estaba rellenito ciertos comentarios a los videoclips iban dirigidos a mi forma física. Pero el problema no son sólo los comentarios ofensivos, también influyen los positivos. Cuando empecé a perder peso y sentí que por primera vez aceptaba mi cuerpo, noté que a la gente le gustaba lo que veía, de repente sus comentarios pasaron a ser positivos, de aceptación, lo que de algún modo me inducía a pensar que perder peso era la solución. 

Vivimos sometidos a la dictadura de las redes y al culto a la imagen. ¿Tuvo también algo que ver?

La redes sociales han potenciado el culto al cuerpo. Y si eres una figura semi pública mucho más. Parece que siempre tenemos que vender una imagen de perfección y felicidad que no existe, que es irreal. La mayoría de las personas no cumplimos con los cánones de belleza, y mucho menos con los sueños que teníamos de niños. Es terrible que tengamos esa presión social detrás, ese mantra de que si te esfuerzas tendrás éxito. También hace mucho daño la eficiencia, el que no tengamos derecho a aburrirnos, el que constantemente tengamos que estar haciendo cosas útiles. Nuestro ritmo de vida es frenético; si no frenamos, mucha gente se quedará por el camino.

Nos hemos convertido en responsables de nuestra propia marca... 

Da igual si eres músico o periodista, ahora también eres publicista. Tienes que comunicar en todo momento lo que haces, es algo terrible y es una parte que odio de las redes pero a la que no puedo renunciar porque es una herramienta para dar a conocer mi trabajo. Es agotador y no creo que sea positivo, al final esa dependencia de las redes hace que supeditemos lo viral a los contenidos de calidad.

¿Fue terapéutico escribir 'Hambre'?

El proceso de escritura fue parte de mi terapia. No fue una exigencia de mi psicóloga, pero en cierto modo consideré que me podría ser útil. Sentía que me ayudaba a situarme, a ver qué había aprendido y en qué seguía perdido. Mi formación como periodista me permitió darle un estilo claro y cuando la psicóloga me dijo que podía caminar sólo, pensé que estos textos podían servir para algo. 

¿Qué tal es su relación hoy día con la comida?

Todo lo que ingiero lo analizo al detalle. Es una pelea constante; comer sin sentirme mal. Cuando termina el día y me voy a la cama sé perfectamente las calorías que he consumido durante el día. Para mí comer fuera de casa es algo muy difícil, enfrentarme a un menú de un bar de carretera cuando voy de gira se me hace un mundo. Pero he aprendido que tengo que comer, cada día es una batalla pero al menos ahora consigo ganarlas.

Del tono beligerante de sus letras al confesional y frágil de este ensayo. ¿Le ha costado cambiar de registro? 

Lo llevo bien. Siento que la persona que escribe Hambre tampoco es tan distinta de la persona que se sube al escenario. Lo que sucede es que el formato condiciona el mensaje, para mí el escenario es un lugar en el que tiene cabida un discurso más político. También es cierto que el escenario me permite esconder una parte de mí, como el miedo al error y al ridículo, las inseguridades, la ansiedad previa, incluso algún que otro ataque de pánico. Todo eso no aparece bajo los focos. 

¿Cómo cree que será recibido este libro entre sus seguidores?, ¿teme que alguien le mande al psicólogo?

Yo creo que esa idea del macho alfa está remitiendo, al menos es algo que percibo entre la gente de izquierda que nos escucha. Siento que un libro como Hambre les puede ayudar a mostrar esa vulnerabilidad, por suerte estamos dejando atrás a ese hombre de palillo en la boca y carajillo en la barra. Es importante abrir el debate sobre la salud mental y reflexionar juntos sobre la vulnerabilidad y la derrota. 

¿Siente vértigo o pudor?, ¿cómo lleva lo de publicar sobre algo tan íntimo como una enfermedad mental?

No me lo planteé mucho, si te soy honesto. Tan sólo me pregunté si iba a hacerme daño publicar esto, pensé que si podía ayudar a otras personas habría valido la pena. Además, parece que de repente la salud mental ha irrumpido en el tablero político, incluso en el periodístico. Esto en cierto modo me ha quitado un poco de peso, me ha hecho ver que no soy el único que ha pasado por una enfermedad de estas características. Me siento contento de poder poner mi grano de arena, si este libro ayuda a alguien a reconocer que tiene un problema, con eso me basta. En este país parece que hablar de ellos nos hace débiles, y que los débiles no sirven en este sistema.

07/06/2021 22:36

Juan Losa@jotalosa

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Las múltiples concepciones psi del trauma

Un recorrido conceptual y temporal sobre un tema clave en psicoanálisis

El doctor en Psicología y psicoanalista Luis Sanfelippo encara un estudio histórico sobre ese concepto.

 

La noción de “trauma” forma parte de la cultura occidental que trascendió la esfera psicoanalítica para integrar la jerga social. El concepto de “trauma” surgió de lo somático y luego devino en una conceptualización psíquica que Freud le dio estatuto. Sin embargo, no existe una sola concepción de “trauma” en la obra del padre del psicoanálisis. Fue cambiando no sólo por cuestiones inherentes a su pensamiento sino también por el contexto histórico en el que Freud vivió. Un recorrido conceptual y temporal es el que establece el doctor en Psicología y psicoanalista Luis Sanfelippo en su libro Trauma. Un estudio histórico en torno a Sigmund Freud (Miño y Dávila Editores). Un cruce entre psicoanálisis e historia es el eje de la investigación de Sanfelippo para abordar las múltiples concepciones psi del trauma.

“Intenté abordar el tema del trauma en relación a Freud y en relación al psicoanálisis pero no sólo centrándome en el psicoanálisis sino más en un campo crítico más amplio en torno de la noción de ‘trauma’”, comenta Sanfelippo en diálogo con Página/12. “Pero también traté de justificar, de acuerdo a lo que investigué a lo largo de las transformaciones históricas de la noción de ‘trauma’, que no hay una sola noción psicoanalítica de trauma. Para Freud el trauma no es una sola cosa sino que en distintos momentos y frente a distintos problemas surgieron distintas nociones de trauma. No es lo mismo la noción de trauma que establece cuando está construyendo su teoría de la seducción que cuando conceptualiza las neurosis de guerra”, ejemplifica este docente e investigador.

--¿La idea fue tomar sólo la obra de Freud para abordar esa multiplicidad?

--En realidad, el trauma puede ser un problema infinito e inabordable porque hay muchísimas concepciones del trauma, hay muchas teorías y distintos saberes construidos en torno a la noción de trauma, también muchas prácticas. Centrarme en Freud era estratégico en relación a acotar en torno a los trabajos de un autor, pero poniendo los trabajos de un autor en discusión con otros autores con ciertos problemas históricos en el contexto en el que Freud vivió. Entonces, centrarme en Freud y su contexto permitió que el trabajo sea abordable, pero por otro lado yo confiaba en que centrándome en Freud, su contexto y los interlocutores, pudiera ubicar problemas centrales respecto de la noción de trauma. Por ejemplo, si la noción de trauma depende únicamente de un acontecimiento del pasado o si también depende de la respuesta que damos en el presente.

--¿Se trata sólo de diferencias conceptuales o también de procedimientos clínicos y terapéuticos los que se modifican?

--Al modificarse las nociones conceptuales se transforman las prácticas clínicas. Pero a veces también cuando en la práctica clínica aparece una innovación técnica o un problema nuevo, los autores se ven forzados a cambiar su teoría. Por ejemplo, una cosa es suponer que frente a un trauma hay que olvidar y, entonces, que la terapia apunte sólo a olvidar el trauma; otra es suponer que frente a un trauma hay que recordar y entonces, la terapia empuje a que la persona hable de los traumas. Y otra es lo que, de distintas formas, plantea Freud: es una especie de combinación entre olvido y recuerdo. Es necesario que ciertos elementos que son demasiado traumáticos se pierdan y es necesario que se inscriban otros y que se armen nuevas tramas, después de haber vivido un trauma.

--¿Qué le permitió el tomar el concepto de trauma como un objeto de indagación histórico?

--Por un lado, permitió un recorrido exhaustivo pero al mismo tiempo mostrar que en torno al trauma hay una noción que se usa en el campo clínico pero también en la historia, lo que se considera “un acontecimiento traumático”. Esto permite ubicar muchos problemas que son importantes para la clínica psicoanalítica, pero al mismo tiempo problemas que son importantes para el pensamiento de la cultura occidental. Una de las preguntas que existe después del siglo XX es: ¿qué hacemos con ciertos acontecimientos colectivos como la Shoa y la dictadura que parecen funcionar como un trauma? Parecen ser demasiado presente y no poder convertirse en pasado.

--¿Cómo influyó la Primera Guerra Mundial en la conceptualización de Freud sobre el trauma?

--La Primera Guerra Mundial le permitió ubicar que un trauma no es sólo una escena del pasado que la persona olvidó pero que puede convertirse en un relato sino que le demostró que hay experiencias que no se llevan bien con el relato: introducen elementos que hacen muy difícil poder convertirlos en un relato. Le hizo repensar no sólo su conceptualización del trauma sino su concepción del aparato psíquico. Freud murió justo en 1939, cuando la Segunda Guerra Mundial estaba empezando. Pero es interesante porque aun cuando murió antes, escribió Moisés y la religión monoteísta, que es un texto en el cual él intenta pensar cómo ciertas experiencias colectivas son posibles de ser transmitidas de generación en generación, aun cuando esa transmisión no sea consciente ni voluntaria.

--¿A partir de esa conceptualización se puede hablar de trauma colectivo?

--Sí. En textos como Tótem y tabú y Moisés y la religión monoteísta, Freud concibe que hay traumas que son colectivos y que se transmiten de generación en generación. Y me parece que es un problema central de las sociedades occidentales contemporáneas porque vivimos la Shoa, el apartheid, las dictaduras latinoamericanas. Y seguimos pensando cómo algo de esas experiencias traumáticas sigue teniendo influencia en el presente y se siguen transmitiendo de generación en generación sin volverse del todo pasadas.

--O sea que las transformaciones de la noción de trauma en Freud no dependieron exclusivamente de motivos inherentes a su pensamiento sino también a cuestiones externas, ¿no?

--No se pueden leer las transformaciones de las concepciones y las prácticas de Freud sobre el trauma sólo como debidas a problemas internos de la teoría o la práctica psicoanalítica. La guerra es el ejemplo crucial. Así como antes los accidentes de ferrocarril les obligaron a otros autores a cambiar ciertas concepciones, para Freud y sus contemporáneos la Primera Guerra Mundial introdujo problemas nuevos, síntomas nuevos, formas de presentación del malestar nuevas que obligaron a repensar su teoría y obligaron también a cambiar un poco la práctica. Por eso, está bueno leer a Freud en su contexto cultural, político y de interlocutores.

--¿En qué aspectos con el devenir del tiempo se produjo una psicologización del trauma?

--Hacia fines del siglo XIX la noción de trauma todavía era una noción anatómica, como la especialidad médica “traumatología”. Un trauma era un impacto sobre el organismo que producía lesiones, pero los accidentes de ferrocarril y luego las guerras, los abusos y otra serie de problemas que atraviesan muchas personas empujaron a pensar que existía la posibilidad de que un trauma no sea solamente un impacto mecánico sobre un organismo sino que se pueda llamar trauma a la conmoción subjetiva, a la conmoción psíquica que genera una experiencia, aun cuando no produzca lesiones en el organismo. Metafóricamente sería como “una herida en el alma que permanece abierta” y por lo tanto sigue siendo presente aun cuando haya ocurrido en el pasado.

Por Oscar Ranzani

27 de mayo de 2021

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Ernesto Sinatra

El psicoanalista analiza los consumos compulsivos en la era posmoderna

El especialista en adicciones cuestiona que se haga foco en la sustancia por sobre el sujeto. Y plantea su punto de vista con una nueva palabra: "adixión". Qué pasa con las series y las redes sociales.

Uno de los más prestigiosos psicoanalistas argentinos de los especializados en adicciones, Ernesto Sinatra, afirma algo que no siempre se dice: los individuos son el objeto real del consumo. ¿Por qué generalmente suele hacerse foco en la sustancia por sobre el sujeto? ¿Son, a la vez, sujetos y objetos de consumo? Esta es una de las tantas preguntas que se desprenden su libro Adixiones (Grama Ediciones). ¿Por qué con “x”? Básicamente, el postulado de este miembro de las Asociación Mundial de Psicoanálisis es que la palabra que inventó, “Adixiones” está vinculada a estos tiempos que corren: cualquiera puede volverse adicto de cualquier cosa, ya sea una sustancia o una serie televisiva, como ejemplifica en su publicación.

Ernesto Sinatra es psicoanalista, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Es codirector del Grupo de Investigación en Toxicomanía y Alcoholismo del Instituto del Campo Freudiano (TYA), docente del Instituto Clínico de Buenos Aires (ICdeBA), y de la Maestría en Clínica Psicoanalítica de la Unsam.

Algunos de sus libros son: [email protected] [email protected] [email protected] La implosión en la feminización del mundo; ¿Todo sobre las drogas?; Más allá de las drogas (con Mauricio Tarrab y Daniel Silliti); La racionalidad del psicoanálisis y Consecuencias del psicoanálisis, entre otras publicaciones.  

--Usted reflexiona acerca de hasta qué punto el empuje de la satisfacción ilimitada tomó la primacía en este siglo, comandada por el mercado de consumo. ¿Es una pregunta o una afirmación?

--Los tiempos que corren muestran que es una aseveración. Estamos en los tiempos del vértigo del mercado más allá de lo posible, confrontando a cada uno con sus propios límites, imposibilidades (lo que nosotros llamamos desde el psicoanálisis inhibiciones, síntomas y angustias). Claramente hay algunas firmas que sitúan con su logo a partir de una proposición minimalista una frase que dice: “Impossible es nothing”. Eso es un empuje para realizar lo imposible. Ahora, confrontado cada uno con esas inhibiciones, síntomas y angustias en las que refería, aparecen el "No puedo", "No llego", "No me alcanza", "No tengo con qué ir hacia eso", pero el empuje está. Ese empuje que aparece desde el exterior con el mercado, aparece desde cada uno jugado en su propia subjetividad. En ese desdoblamiento realizado entre lo que uno quiere hacer voluntariamente, busca el objetivo que se propone de algo que se lo impide constantemente. El nombre que alguna vez puso un paciente me parece muy preciso: "Tengo un picasesos instalado que no me deja hacer lo que quiero y que me confunde respecto de lo que yo quiero hacer y que los demás quieren de mí”.

--Los nuevos adictos no sólo se designan a partir de la sustancias sino de objetos de consumo ¿Ya no hay una única forma de intoxicarse?

--Bueno, tanto es así que no hay una sola forma de intoxicarse sino que se han llevado las categorías de adicciones a una categoría universal: escuchamos que todos son adictos, que todo es adictivo. Ha comenzado desde hace ya muchos años una tendencia a intentar generalizar la relación con las drogas, donde acciones --ya no sustancias-- son identificadas como procesos adictivos. Ahora, la pregunta es: ¿por qué es eso así? ¿En qué se autoriza el mercado para instalar la cuestión, por ejemplo, de las personas tóxicas, de hablar de personas tóxicas? Ese es el principio que nosotros ubicamos y que he querido destacar cuando forjé el término "adixiones": toda acción humana es pasible de transportar una satisfacción. Y eso lleva a la reiteración de esa satisfacción aunque al inicio vaya en contra de la persona misma. Y ese es el fundamento del concepto más polémico que hay en el psicoanálisis: el de pulsión de muerte; es decir, ¿cómo puede ser que alguien como su máximo bien quiera ir hacia el final atentando contra sí mismo? Esa paradoja fundamental Freud la instauró con el concepto de pulsión de muerte y Lacan la subrayó con el concepto de goce, para situar hasta qué punto el hombre no quiere necesariamente su bienestar. Si toda acción humana puede transportar una satisfacción, entonces, ello es ¿por qué? Digo esto para ir en contra de la banalización que hay con el término de las adicciones (el término corriente) donde todo es adictivo. La sustancia que existe en esas adixiones --para llamarla por el nombre que he intentado utilizar-- es el goce mismo. Es decir, una satisfacción que puede ser en ocasiones contraria al bienestar de cada cual. No hay que olvidarlo porque, ¿qué cosa más paradójica que hablar de una persona tóxica? Vamos a suponer que el partenaire de uno es una persona tóxica. Le dan ese diagnóstico. "No podés seguir con tal porque es una persona tóxica". Lo primero que uno hace es cuestionar a esta otra persona; es decir, si esa persona es tóxica, primero tengo que apartarme de ella, si creo en ese diagnóstico. Y ahí lo interesante es que este diagnóstico presuntivo, utilizando el concepto de persona tóxica, hace que uno no sólo retroceda frente a esa persona sino que la causa del mal de uno aparece en el exterior colocado en el partenaire elegido hasta ese momento. "El es tóxico, yo no tengo toxicidad alguna. Entonces, lo que debo hacer es considerar al otro como la toxicidad misma y separarme de esa persona”. Es decir, se ha producido un desplazamiento de la responsabilidad, de la satisfacción, adjudicándoselo al otro.

--Ahora las propias mercancías tienen un valor adictivo como, por ejemplo, las series y los celulares, ¿no?

--Claro. Es tan fuerte eso... Es el principio de Karl Marx de tanto tiempo atrás del "fetichismo de la mercancía". Es notable hasta qué punto la mercancía en sí, por ejemplo, con la producción seriada pone en funcionamiento una satisfacción en el consumidor. Por ejemplo, cuando un objeto entra en el mercado con un valor no sólo de uso sino de goce importante. La marca sólo hace que uno se babosee cuando sabe que va a salir esa marca que ha ingresado como en el top del mercado. Y viene el último modelo más reconocido que todos anhelan, el más caro, y uno quiere tenerlo. Pero cuando lo tiene la obsolescencia de los objetos programada ya se desencadenó; es decir, ya uno está esperando el próximo. Y cuando uno consiguió el número 6 o el 7 o la letra que se coloque, el mercado se encarga de hacer saber cuándo ya salió y todos ya se lanzaron para querer comprar en el momento cero. Cuando el tiempo corre, a las 12 se abren las tiendas para poder acceder a él, o ahora por los distintos medios de compra. Lo que acontece es que después de haber pasado esas 24 horas con un tiempo lógico de algunos días, se hace saber que no era ese sino que el próximo móvil, por ejemplo, va a tener una diferencia absoluta con todos los anteriores. La promesa del mercado sabe explotar esa grieta que hay en el goce humano mismo, donde la insatisfacción marca el lugar al que van los objetos. Por lo tanto, ese objeto ahora ya es obsoleto en el mismo momento en que se lo compró.

--Un dato interesante que señala es que en Japón entre el 60 y el 70 por ciento de las de las parejas de más de 40 años no mantiene relaciones sexuales y que la mayor parte de la actividad sexual se desarrolla en “hipermercados del porno”. ¿Este es el tiempo de la porno-manía?

--Sí, claramente lo es. Es el recurso del autoerotismo por las vías masturbatorias. Incluso en Japón aparece algo en las salidas totalmente regladas y aceptadas en el after office: incluyen para aquellos que lo requieran el poder ir a unos box, sex box, donde hay un lugar de manera higiénica para poder acceder a todo tipo elementos cibernéticos con las pantallas correspondientes. Pero está también la posibilidad de obtener cremas para masturbaciones que localizan la posibilidad de obtener realmente una satisfacción a medida de cada cual. Es una manera de retornar al goce masturbatorio. Hay quien confiesa directamente que no requiere relaciones sexuales. La relación sexual es la relación con el otro porque hay que darse cuenta con estas prácticas hasta qué punto la relación con el otro adquiere una complejidad y una dificultad que se ve tan claramente en la clínica, donde cuestiones que uno puede pensar como naturales de la sexualidad permiten ver claramente hasta qué punto no hay nada natural en la sexualidad humana. Un hombre decía en un documental extraordinario, también en Japón: "En verdad yo no tengo pareja ni quiero tenerla (era un hombre joven) porque es mucho más simple utilizar las muñecas de la tecnología que ofrecen un pasar por los sex box, donde una muñeca no te pide nada". Y curiosamente, esta es una de las maneras en que los inventores de estos productos lanzados al mercado dicen riéndose de una forma canallesca y cínica: "Además de que las muñecas son tan parecidas a lo humano, ofrecen la posibilidad de reemplazar a las mujeres y también a los hombres, en tanto que una muñeca no te va a pedir nada". Es increíble. No hay que horrorizarse sino que hay que leer los signos al revés de la dificultad, de la complejidad que hay en el lazo con el otro. No sólo el lazo sexual con el otro sino en el lazo cotidiano con el otro.

--¿Qué lugar ocupa en la soledad globalizada, que usted define, el consumidor de dispositivos electrónicos que puede estar conectado 24 horas a redes sociales?

--Con el concepto de soledad globalizada que hemos forjado ya hace muchos años, intentamos situar otra paradoja: ¿Cómo puede haber una soledad globalizada? Pues bien: la globalización promueve estas conductas que tienen una fuerte tendencia autoerótica en el retiro del otro, del otro sexual, del compañero, porque ese retiro hace que cada uno pueda encontrar en las pantallas un refugio. Y es hoy una de las cuestiones más complejas para poder tratar la “adixión” a las pantallas. Y digo con "x" porque hay que tomar siempre en cuenta que no hay adicciones light, como quiere vender el mercado, en una cierta banalización de los términos. La "x" de adixiones marca que hay una satisfacción en juego siempre que toma la forma individual de cada sujeto y que hay que tomar siempre en cuenta cuando se interviene analítica o terapéuticamente respecto de cada cual. Y eso debe ser respetado. Además, hay que tener en cuenta respecto de las inhibiciones, síntomas y angustias que pueden provocar. Por ejemplo, esas pantallas, ¿qué valor tienen para cada cuál? ¿Cómo hacer para que alguien se desprenda de algo que no sabemos qué significa para cada uno? Porque es muy fácil generalizar lo que acontece en el empuje del mercado del "todo para ver". No se trata de tomarlo como una premisa tonta de denuncia de la tecnología, sino de entender dónde entró la tecnología. Hay algo de la estructura de la subjetividad misma que está fallado, que no funciona bien. Y una satisfacción a medida es lo que cada uno busca. Por eso, cuando el mercado promete una satisfacción que valdría para todos es fácil lanzarse donde la mirada hace gozar de tal manera con todos los dispositivos tecnológicos que saturan el mercado. Hay que estar muy advertido de qué hace cada uno con lo que consume. Por más que sea una cuestión general las pantallas para todos, 24 horas de consumo, hay que tomar en cuenta para no intentar sacar eso de golpe, por ejemplo, a un joven. Es ver qué es lo que necesitó sustituir con esa fijación a esa pantalla, cuál es la satisfacción que le proporciona singularmente a esa persona. Ese es el trabajo que nos proponemos hacer, que es mucho más farragoso pero mucho más orientador respecto de lo real de la constitución subjetiva humana. La adherencia a una satisfacción puede ir contra sí mismo. Por más light que parezca una satisfacción, siempre hay un lado mortífero en juego, al cual hay que prestar atención.

--Con las adicciones de la era posmoderna, que no son sólo a las sustancias sino también a las mercancías, como las que usted menciona: las series, por ejemplo, ¿no se corre el riesgo de banalizar el término "adicción" en relación a que pierde la carga de dramatismo que de por sí conlleva esa situación?

--Sí, por eso cuando empleo el término "adixiones" lo que intento hacer es una operación conceptual, epistemológica, psicoanalítica sobre un término que lanza el mercado banalizado porque “todo es adictivo”. Ahora es fácil decir: "Soy adicto a las pantallas". O no es sólo "Soy adicto a la cocaína o a la marihuana sino que soy adicto a una persona que es tóxica". Entonces, es cómo deconstruir eso para apuntar a encontrar la singularidad de la satisfacción que cada cual obtiene allí. Efectivamente, no se trata de sacarle el objeto de goce sino de intentar que el goce de ese objeto no atente contra la subjetividad de cada uno 24 horas en una pantalla. No se trata de la maniobra en sí sino del lugar que ocupa para cada cual, para intentar apuntar a que cada cual pueda llegar a desinvestirse con esa elección de objeto de una cuestión de toxicidad de la satisfacción misma que atenta contra él o ella.

Por Oscar Ranzani

24 de mayo de 2021

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Dos trabajadores de la construcción vaciando un contenedor de obra en el centro de Madrid. Álvaro Minguito

La Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo reconocen en un reciente informe que las jornadas de más de 55 horas a la semana provocan enfermedades cardiovasculares que pueden derivar en fallecimientos.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han hecho público un estudio en el que se concluye que las largas jornadas laborales suponen ya el principal factor de riesgo laboral y provocan aproximadamente una tercera parte del conjunto de enfermedades mortales relacionadas con el trabajo. Según sus datos, en 2016 las jornadas de trabajo de más de 55 horas a la semana provocaron un total de 745.000 defunciones por accidente cerebrovascular y cardiopatía isquémica. 

El estudio también advierte de que trabajar este número de horas —o más— aumenta en un 35% el riesgo de presentar un accidente cerebrovascular y en un 17% el riesgo de fallecer a causa de una cardiopatía isquémica con respecto a una jornada laboral de 35 a 40 horas semanales.

Los organismos alertan de que el covid-19 y el teletrabajo han difuminado la línea que separa el trabajo y el hogar y que las reducciones de plantillas llevadas a cabo por muchas empresas se han traducido en la sobrecarga laboral de multitud de trabajadores

Las cifras también suponen un aumento de casi el 30% de defunciones con respecto a 2000: según las estimaciones de los organismos, entre 2000 y 2016, “el número de defunciones por cardiopatía isquémica debidas a las jornadas laborales prolongadas aumentó en un 42%, mientras que el incremento en el caso de las muertes por accidente cerebrovascular fue del 19%”.

Varones y mayores

La investigación concluye que la mayor parte de las muertes registradas en este sentido correspondieron a personas de entre 60 y 79 años que habían trabajado 55 horas o más a la semana entre los 45 y los 74 años.

Según los resultados del estudio, los problemas cardiovasculares derivados del trabajo son más notorios en hombres —el 72% de las personas fallecidas por esta causa eran varones, según las investigaciones— y se repiten con más frecuencia en las personas que viven en las regiones del Pacífico Occidental y de Asia sudoriental y en los trabajadores de mediana edad o mayores.

La OMS reitera que “cada vez son más los trabajadores cuya jornada laboral es excesivamente prolongada”

Los organismos alertan de que el covid-19 y el teletrabajo han difuminado la línea que separa el trabajo y el hogar y que las reducciones de plantillas llevadas a cabo por muchas empresas tras la crisis para reducir costes se han traducido en la sobrecarga laboral de multitud de trabajadores, una realidad que debe instar a gobiernos, empleadores y personas trabajadoras, especifica Tedros Adhanom Ghebreyesus, director General de la OMS, a “colaborar para poner límites a esta situación y proteger así la salud de los trabajadores”.

En este sentido, la OMS reitera que “cada vez son más los trabajadores cuya jornada laboral es excesivamente prolongada, una tendencia que da lugar a un incremento en el número de personas que corren riesgo de sufrir discapacidades o fallecer por motivos ocupacionales”.

Redacción El Salto

17 may 2021 16:00

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El inesperado peligro que esconden las bebidas azucaradas

Todos sabemos que las bebidas que contienen grandes cantidades de azúcar son malas para la salud, pues pueden causar diabetes de tipo 2 y obesidad. Sin embargo, consumirlas con frecuencia también aumenta el riesgo de sufrir cáncer.

Un estudio, en el que se analizaron los datos de más de 95.000 enfermeras estadounidenses recolectados entre los años 1991 y 2015 como parte de un estudio de salud a gran escala, ha demostrado que existe un vínculo entre el cáncer colorrectal y el consumo de bebidas azucaradas.

Los investigadores afirman que las mujeres que consumen más de 500 mililitros de bebidas azucaradas al día corren el doble de riesgo de desarrollar cáncer de colon. También aumentó para las mujeres que tomaron cantidades excesivas de bebidas con azúcar durante la adolescencia.

"Nuestro hallazgo reafirma la importancia para la salud pública de limitar el consumo de bebidas endulzadas con azúcar", subrayan los autores del estudio.

Al mismo tiempo, algunos expertos afirman que todavía se necesitan más estudios para confirmar si realmente existe un vínculo entre las bebidas y el desarrollo de células cancerosas, pues tan solo 109 participantes desarrollaron cáncer de colon en ese período, mientras que solo 16 de ellas consumían más de 500 mililitros de bebidas azucaradas. Sin embargo, también existen otros factores de riesgo asociados con el cáncer colorrectal, entre ellos el sobrepeso o el consumo de tabaco, alcohol y carne roja.

"Simplemente no podemos estar seguros de que el vínculo observado entre las bebidas azucaradas y el cáncer de intestino sea el de causa y efecto", señala Kevin McConway, profesor emérito de estadística aplicada de la Universidad Abierta, en unas declaraciones a The Guardian.

Por su parte, la nutricionista Carmen Piernas, de la Universidad de Oxford, se muestra convencida de que el número de casos es demasiado pequeño como para "sacar conclusiones firmes". Y la dietista Duane Mellor, de la Universidad de Aston, admite que disminuir el consumo de bebidas azucaradas sí puede reducir el riesgo, pero es el estilo de vida y la dieta en general lo que realmente importa.

El riesgo de padecer cáncer colorrectal es de aproximadamente 1 en 23, o 4,3% para los hombres y de 1 en 25, o 4,0%, para las mujeres. Es la tercera causa de muerte por cáncer, tanto en hombres, como en mujeres.

7 mayo 2021

(Con información de Sputnik)

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El covid-19 va a persistir incluso después de la vacunación

Más nos vale prepararnos

Cuando empezó la campaña de vacunación a finales de 2020 se esperaba poder retomar una vida normal en un plazo razonable. Pero no se contaba con nuevas variantes preocupantes. Hoy el éxito de una campaña de vacunación ya no es garantía de haber vencido el virus. Es probable que todavía tengamos que aprender a vivir con el covid durante un tiempo.

La inmunidad colectiva

Las perspectivas favorables que teníamos a finales del año pasado se basaban en la esperanza de poder crear con bastante rapidez una inmunidad de grupo gracias a las vacunas, ya fuera por vacunación, ya fuera por una exposición en el pasado al virus (1). La inmunidad colectiva hace desaparecer el virus. En un principio se pensaba que bastaría con inmunizar a entre un 60 % y un 70 % de la población para lograrlo, pero con las nuevas variantes y en base a nuevos conocimientos, este porcentaje tendrá que ser mucho más alto e incluso se considera la posibilidad de que no alcancemos nunca la inmunidad colectiva.

En primer lugar, la inmunidad inducida por la infección disminuye con el tiempo. También es el caso de los demás coronavirus. Varios estudios demuestran que la inmunidad actual inducida por la infección se mantiene al menos seis meses y en las personas que han tenido síntomas graves la duración es de al menos ocho meses, tras lo cual la inmunidad puede disminuir y desaparecer. Por otra parte, los resultados obtenidos en Sudáfrica y Brasil han demostrado que una infección previa ofrece una inmunidad débil contra las nuevas variantes. Esto significa que queda la vacunación como medio de obtener una inmunidad de grupo duradera. Pero para ello tenemos que salvar al menos cinco obstáculos.

Los límites de la vacunación

Primero, algunas variantes se comportan casi como nuevos virus, contra los que las vacunas solo ofrecen una protección parcial. La mala gestión de los gobiernos, sobre todo en Occidente, ha hecho que hasta la fecha se hayan infectado 143 millones de personas. Esta propagación incontrolada favorece la posible aparición de nuevas mutaciones contra las que las vacunas actuales no protegen.

Segundo, se supone que la protección que ofrecen las vacunas no es permanente. Todavía sabemos poco al respecto, pero las personas expertas suponen que las vacunas proporcionan una inmunidad protectora durante un periodo de entre seis meses y dos años, por ello ya se ha dicho que habrá que volver a vacunarse al cabo de seis meses para garantizar una protección duradera. En Israel, el pasaporte de vacuna también es válido seis meses.

Tercero, no se sabe si las propias vacunas impiden el contagio ni en qué medida. Se supone que impiden el contagio en gran medida, pero todavía no se ha establecido categóricamente. No es un detalle nimio. “La inmunidad de grupo solo es pertinente si disponemos de una vacuna que bloquee el contagio. Si no es el caso, la única manera de conseguir la inmunidad colectiva es vacunar a todo el mundo”, declaró la profesora Bansal de la universidad de Georgetown en Washington DC.

Cuarto, se está vacunando a muy pocas personas. Con las variantes actuales debería estar vacunada al menos un 80 % de la población para tener la inmunidad de grupo. Actualmente solo algunos países llegan a ese 80 %. Hay que descontar, además, a todas las personas menores de 18 años porque probablemente no se podrán vacunar antes de 2022, como pronto. Representan al menos una quinta parte de la población.

Por último, el ritmo de vacunación es lento y caótico. Teniendo en cuenta la urgencia, podríamos y deberíamos haber puesto a las empresas a trabajar, como en una economía de guerra, pero, en vez de ello, se ha confiado la producción a algunos gigantes farmacéuticos y, a consecuencia de ello, las campañas de vacunación han sido mucho más lentas.

El nacionalismo de las vacunas

Al ritmo actual de vacunación, las vacunas se agotarán antes de poderlas administrar al conjunto de la población. En los países ricos quizá nos podamos vacunar varias veces al año contra la última variante, pero podemos preguntarnos si será suficientemente rápido o completo para lograr la inmunidad colectiva.

La situación es mucho peor en los países pobres, porque la distribución de la limitada oferta de vacunas es muy desigual. Los países ricos, que representan el 20 % de la población mundial, han comprado el 55 % de todas las vacunas. Es probable que muchas personas en los países pobres tengan que esperar a 2023 o 2024 para ser vacunadas.

Este nacionalismo de las vacunas tiene una visión solo a corto plazo. Incluso en el caso de un país que tenga una tasa de vacunación alta, persiste la posibilidad de nuevas epidemias si los países vecinos no han hecho lo mismo y si las poblaciones se pueden mezclar. El riesgo de enfermar de una nueva variante en un país con una baja tasa de vacunación es entre cuatro y seis veces más alto que en un país que ha sido vacunado. “Nadie está verdaderamente protegido del covid-19 mientras no lo esté todo el mundo”, afirmaron las personas expertas de la Comisión Lancet sobre el covid-19.

“Supresión máxima”

Cada día hay más de 750.000 nuevos contagios en el mundo. Con una tasa de contagio tan elevada, es inevitable que se propaguen nuevas variantes preocupantes contra las que las vacunas o infecciones previas no proporcionarán inmunidad. Cuanto más se prolongue esta situación más posibilidades hay de que se multipliquen esas variantes. Según las personas expertas de la Comisión Lancet, estamos en una carrera contra reloj para que la tasa de transmisión en todo el mundo sea lo suficientemente baja para impedir la aparición y propagación de nuevas variantes.

El orgullo respeto a las vacunas está fuera de lugar. Según las personas expertas, una campaña de vacunación con éxito ya no garantiza por sí sola la victoria sobre el virus. Chile es un buen ejemplo de ello: actualmente el 60 % de la población ya ha recibido la primera dosis de la vacuna, pero la cantidad de personas infectadas sigue subiendo. En una población de 19 millones de personas cada día se producen casi 7.000 nuevos contagios y cien muertes por covid.

Por lo tanto, las personas expertas de la Comisión Lancet abogan por una “supresión máxima” del covid-19. Es de vital importancia reducir la cantidad de contagios de forma significativa, no a largo plazo, sino lo antes posible. Se trata no solo de vacunar, sino también de tomar medidas bien conocidas como la limitación de contactos, el mantenimiento de estrictas medidas de seguridad (mascarillas, limpieza de manos, distancia de seguridad, buena ventilación, etc.), la detección rápida, y el rastreo preciso y rápido de todos los contactos.

Países como Taiwan, China, Australia, Vietnam y Nueva Zelanda demuestran que el virus se puede erradicar en la práctica. Las regiones en las que el virus hace estragos siguen sirviendo de caldo de cultivo para las variantes resistentes y así nunca lograremos detener la pandemia.

Las personas expertas creen que todavía hay que hacer varias cosas además reducir mucho la cantidad de contagios. Antes de nada debemos distribuir las vacunas de forma equitativa en todo el mundo y acelerar los programas de vacunación en todos los países, pero esto no se podrá hacer sin suprimir las patentes y planificar la producción. En segundo lugar, necesitamos programas de vigilancia capaces de detectar nuevas variantes sobre la base de técnicas de secuenciación del ADN. En tercer lugar, hay que hacer investigaciones internacionales sobre la eficacia de las vacunas para las variantes existentes y las nuevas que son motivo de preocupación. Todavía queda mucho trabajo por hacer en estos tres ámbitos.

Oleadas invernales

Las enfermedades infecciosas tiene la característica común de volverse más infecciosas pero menos potentes con el tiempo. A fin de cuentas, si el huésped no muere, supone una ventaja en la selección natural del virus. Al parecer ese no es el caso con el actual virus. Las variantes conocidas son más contagiosas, pero no menos peligrosas, todo lo contrario.

Si continúa esta tendencia, teniendo en cuenta que no podemos obtener una inmunidad de grupo en la situación actual, probablemente tendremos que hacer frente a un ciclo permanente de picos y regresiones. Es probable que, como en el caso de la gripe, el factor estacional también desempeñe un papel en este caso. Es de esperar que se produzcan nuevas epidemias, sobre todo en invierno. Según el célebre virólogo Peter Piot, el próximo invierno el factor de reproducción (2) podría ser aún mayor que el del invierno pasado si no hay mascarillas ni distancia de seguridad y ello a pesar de la protección que proporciona la vacunación. Por eso Peter Piot defiende que las mascarillas sean obligatorias durante los meses en que se produzca un pico, fomentar el teletrabajo y la educación on line (en el caso de grandes grupos) y animar a las personas de riesgo (por ejemplo, las mayores de 65 años o con algún problema de salud) a evitar los eventos grandes o los entornos públicos como bares, restaurantes, etc. También propone aumentar la capacidad de las unidades de cuidados intensivos durante los meses de invierno.

La nueva normalidad

Erradicar un virus no es fácil. La viruela es una de las raras pandemias que se venció completamente en el pasado. Es probable que, como ocurre con la gripe, el covid-10 nunca se erradique completamente

La buena noticia es que se han encontrado muy rápido vacunas muy eficaces. Como ha demostrado Israel, suponen una disminución de las infecciones y una reducción significativa de las hospitalizaciones o de las muertes (3), lo que significa que en el futuro probablemente se podrán evitar los confinamientos. Pero, como hemos visto antes, solo las vacunas no será suficiente.

En resumen, la cuestión no es saber en cuánto tiempo volveremos a la normalidad, sino qué tipo de normalidad será. Al menos por ahora, la nueva normalidad será una normalidad sin inmunidad colectiva y, por lo tanto, con las precauciones y medidas de protección necesarias. A largo plazo el covid-19 podría entonces evolucionar hasta convertirse en una enfermedad endémica (4) como la gripe.

Tanto nosotros como nuestra sociedad tenemos que prepararnos para afrontarlo lo mejor posible. Al principio de la crisis del covid-19 fracasamos cruelmente, sería imperdonable volver a hacerlo también una vez que la crisis ha avanzado.

Por Marc Vandepitte | 26/04/2021

 Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Fuente original: De Wereld Morgen. Traducido del neerlandés al francés por Anne Meert para Investig’Action.

Notas:

(1) En Bélgica, por ejemplo, el 16 % de la población tiene anticuerpos.

(2) El factor de reproducción es la cantidad de personas a las que una persona portadora contagia de media.

(3) Actualmente hay cada día 150 nuevos contagios y 6 muertes por covid, en una población de 9 millones.

(4) En caso de enfermedad endémica las apariciones de focos son relativamente constantes y suelen ser locales.

Publicado enSociedad
Sábado, 24 Abril 2021 06:38

Covax: la trampa

Covax: la trampa

Hay muchas paradojas en esta pandemia, la mayoría sobre cómo los más ricos y poderosos se benefician del desastre y lo empeoran. El mecanismo Covax es una de ellas. Se presenta como forma de acceso más equitativo a las vacunas para Covid-19, pero en realidad es una forma de facilitar los negocios de las grandes farmacéuticas y proteger sus patentes, lo cual impide que los países del sur global puedan disponer de suficientes vacunas. No es un efecto secundario o accidental: la escasez es un elemento importante para las empresas, ya que garantiza la demanda y aumenta los precios.

Un reciente reporte sobre Covax del experto Harris Gleckman –antes funcionario de la ONU– publicado por Amigos de la Tierra Internacional, analiza con rigurosidad el mecanismo, revelando una perversa iniciativa comercial contra la salud pública, diseñado y promovido por la Fundación Bill y Melinda Gates (https://tinyurl.com/2swf356f).

Covax funciona como un banco comercial para hacer compras conjuntas a gran escala a las trasnacionales, lo que a éstas les otorga aún mayor seguridad a sus inversiones aunque ya han recibido cuantiosa financiación pública para desarrollarlas (https://tinyurl.com/ykabcmw9). No cuestiona sus precios ni condiciones leoninas. Al contrario, facilita a las empresas la entrada a nuevos mercados en países pobres, sin costo ni riesgo para ellas. Las miserables entregas "gratuitas" que realiza a esos países ya han sido pagadas por otros o por instituciones públicas multilaterales. Al entrar con vacunas patentadas, favorece los mecanismos de mercado en la atención de salud pública.

Que se produzcan y distribuyan equitativamente vacunas seguras en una pandemia global, es una responsabilidad de la OMS (Organización Mundial de la Salud de Naciones Unidas), no de una institución privada como Covax. Se ha apropiado de tal función para prevenir que se tomen medidas imprescindibles y necesarias, como la cancelación de patentes y el apoyo internacional al fortalecimiento de capacidades nacionales para prevenir próximas pandemias. Como asociación público-privada, Covax es una institución de "partes interesadas" ( stakeholders), sin transparencia ni rendición de cuentas, donde los grandes actores privados como la gran industria farmacéutica, que actúa por interés de lucro, decide tanto o más que gobiernos e instancias públicas de la comunidad internacional.

Fue fundada por la Alianza Mundial para las Vacunas e Inmunización y la Coalición para las Innovaciones en la Preparación para Epidemias (GAVI y CEPI, por sus siglas en inglés), esta última fundada en el Foro Económico Mundial de Davos, ambas diseñadas y financiadas por la Fundación Bill y Melinda Gates. Aunque la OMS figura también como fundador y participante, su papel es marginal y parece más bien una fachada. GAVI es la que administra el mecanismo y su máxima instancia de decisión está presidida por los presidentes de directorio de GAVI y CEPI. Se han enlistado en Covax 180 gobiernos, pero deciden poco o nada sobre sus formas de acción, contratos, etcétera.

Según la OMS, el porcentaje de vacunación para obtener inmunidad colectiva debería ser mayor a 60 por ciento en todos los países simultáneamente. Numerosos reportes de Naciones Unidas y prensa dan cuenta diariamente de cómo los países industrializados acaparan la mayoría de las vacunas, incluso algunos países como Canadá, más de tres veces las dosis necesarias para toda su población. Covax no ha hecho nada, salvo pedir amablemente a esos países que donen las vacunas que no van a usar (ya pagadas a las empresas, obviamente).

Para lograr ese nivel de vacunación global, la única vía sería que todos los países con capacidad de producir vacunas a nivel nacional lo hicieran y apoyaran directamente a los que no lo tienen. Un primer paso para ello es cancelar todas las patentes y otras restricciones de propiedad intelectual para acceso y transferencia de vacunas y tratamientos relacionados a Covid-19. Esto ya fue planteado por India y Sudáfrica, apoyado por más de 100 países, en la Organización Mundial de Comercio (OMC), pero Estados Unidos, Europa y otros países sede de trasnacionales farmacéuticas se han opuesto ferozmente (https://tinyurl.com/2mh79293).

Varios países del sur global, entre ellos India, Sudáfrica y Brasil tienen capacidad de producción y distribución de vacunas. En muchos más esa capacidad ha sido debilitada por las políticas neoliberales de las últimas décadas, pero podrían ser apoyados para reactivar la producción nacional. Esto es lo que Covax quiere impedir, siguiendo el modelo de acción que lleva también GAVI.

Covax funciona también como una forma de privilegiar las vacunas transgénicas, patentadas y altamente experimentales, llenas de incertidumbres y riesgos, como las basadas en ADN (entre ellas AstraZeneca, Johnson & Johnson) y las de ARN (como Pfizer y Moderna). El reporte de Gleckman señala que también ha funcionado para marginar las opciones más accesibles y públicas producidas en China y Rusia.

Lamentablemente, no sólo Covax, también la OMS y gobiernos promueven esas vacunas más caras y riesgosas, obviando que las empresas seguirán provocando escasez y que existen opciones con métodos convencionales probados, como virus atenuados, inactivados o de subunidades proteicas, que además son las que mejor se podrían producir a nivel nacional.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Sábado, 10 Abril 2021 06:42

Prohibir cubrebocas con nanomateriales

Prohibir cubrebocas con nanomateriales

Un tipo de cubrebocas descartable del que se han distribuido millones a niños escolares, guarderías, funcionarios de salud y transporte en Québec y otras provincias de Canadá, fue retirado esta semana del mercado por Health Canada, la Secretaría de Salud de ese país (https://tinyurl.com/pufkn48k2/4/21).

El organismo señaló que este cubreboca descartable, que contiene nano-grafeno, conlleva riesgo de toxicidad pulmonar al inhalar las nanopartículas, según evidencias en animales de laboratorio. La institución actuó a partir de la denuncia en enero de 2021 de una madre en Montreal, porque la máscara le provocó dificultad para respirar, tos y dolor de cabeza. Luego de que la secretaría emitiera el comunicado advirtiendo contra el uso de este tipo de máscara, surgieron más denuncias de malestares en niños, niñas y personas adultas.

En enero de este año, el instituto Sciensano, de la Secretaría de Salud de Bélgica, también retiró del mercado 15 millones de máscaras con nanopartículas de dióxido de titanio y de plata. El toxicólo Jan Tytgat señaló que es necesario investigar si las nanopartículas en los recubrimientos de cubrebocas podrían tener efectos adversos, incluso provocar cáncer. (https://tinyurl.com/y2n8fdc)

El grafeno es una estructura hexagonal de átomos de carbono, que se usa para dar resistencia y otras características a materiales. Desde hace más de una década se sabe que los nanotubos de carbono conllevan serios riesgos al entrar en organismos vivos: pueden actúar como agujas, insertándose en tejidos, lo que causa procesos inflamatorios que pueden derivar incluso en cáncer. Es una acción similar a la ingestión de partículas de asbesto o amianto.

Las autoridades sanitarias de Canadá advierten que ese mismo proceso se podría dar al inhalar partículas de grafeno que se han incluido en varios modelos de cubrebocas. Científicos expertos en la evaluación de riesgos de las nanopartículas reconocen que es un problema grave, especialmente con el aumento explosivo de su uso derivado de la pandemia (https://tinyurl.com/4w66rknr).

El modelo más difundido de máscaras que contienen grafeno son tres capas grises, o con un lado gris y otro celeste. Se venden sin control en varias plataformas de compras en línea en toda América Latina. Para reconocerlas y evitarlas, hay que observar si son máscaras descartables de nanografeno o biomasa de grafeno.

La prohibición en Canadá es apenas la punta del iceberg. La producción de las máscaras que motivaron la decisión (que aplica a todas las máscaras con grafeno) son de la empresa privada trasnacional con sede en China Shengquan Group (SQ) que vende a una amplia gama de distribuidores y tiene subsidiarias en Alemania, Estados Unidos, Brasil, India y Rusia. Según la empresa, tienen capacidad de producir entre 2 y 5 millones de máscaras diarias. En su página electrónica, colocan una foto de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, usando una de sus máscaras con grafeno (https://tinyurl.com/tufs7a5n).

Pese a que las máscaras de SQ llevan impreso los sellos de aprobación de la Comisión Europea (CE) y la FDA (agencia de Estados Unidos), ni la empresa ni los distribuidores respondieron al pedido del gobierno de Canadá de presentar estudios de evaluación de inocuidad. La impresión de las letras "CE" en productos no la otorga la Unión Europea, sino indica que las empresas se comprometen voluntariamente a usar los estándares que esa región define.

Hay muchos otros productores y distribuidores de cubrebocas y otros objetos de protección y uso sanitario muy frecuentes durante la pandemia, que contienen nanopartículas de diferentes materiales y en diferentes formulaciones, por considerar que son potentes agentes de desinfección. No obstante, las regulaciones y evaluaciones de riesgo a la salud y al ambiente de estos materiales en su producción, venta y uso, es muy limitada en todo el mundo, y en la mayoría de los casos apenas se trata de normas que o son voluntarias, o su cumplimiento no es fiscalizado, lo cual es el caso en México, por ejemplo.

El 8 de abril 2021, varias organizaciones internacionales, entre ellas Grupo ETC, Center for International Environmental Law (CIEL); Health Care Without Harm (HCWH) y Mujeres comprometidas por un futuro común (WECF) enviaron una carta urgente a la Unión Europea demandando que se prohíba el uso de máscaras faciales y equipos de protección sanitaria con nanografeno y otras nanopartículas (https://tinyurl.com/4rfs98zb).

Desde Canadá, Jim Thomas, director de investigación del Grupo ETC, organización de la sociedad civil que investiga los impactos de nuevas tecnologías y ha sido pionera en la denuncia de los riesgos de la industria nanotecnológica dijo: "Se supone que las mascarillas son para proteger a la gente, no para someterlas a más riesgos. Usar nanomateriales no probados en millones de máscaras faciales y otros equipos sanitarios es un ejemplo de especulación pandémica sin escrúpulos. La Unión Europea y todos los países que lo permiten o no las supervisan, deben prohibirlas y retirarlas del mercado urgentemente".

Con la pandemia, se han vendido más de 1.5 billones de mascarillas descartables, que en sí mismo genera un problema gigantesco de uso de materiales, basura tóxica, incluso los elásticos de éstas causan graves problemas a la fauna marina al ser descartados.

Por Silvia Ribeiro*

* Investigadora del Grupo ETC

Crean células inmunes que actúan contra el cáncer metastásico

Modificadas genéticamente, envían con precisión una señal anticancerígena a los órganos donde la enfermedad puede diseminarse

 

Los científicos crearon células inmunes modificadas genéticamente, llamadas mieloides, para enviar con precisión una señal anticancerígena a los órganos donde el cáncer puede diseminarse. En un estudio de ratones, el tratamiento redujo los tumores y evitó que el mal se propagara a otras partes del cuerpo.

La investigación, dirigida por especialistas de un centro de investigación del Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés), parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, se publica en la revista Cell. "Es un enfoque novedoso para la inmunoterapia que parece prometedor como tratamiento potencial contra el cáncer metastásico", adelantó Rosandra Kaplan, líder del trabajo e integrante del Centro de Investigación del Cáncer.

El cáncer metastásico es muy difícil de tratar. El equipo de Kaplan ha explorado otro enfoque para evitar que sea metastásico, previniendo su propagación en primer lugar.

Antes de que el cáncer se propague, envía señales que preparan los sitios distantes para su llegada. Esos puntos, descubiertos por Kaplan en 2005, se llaman nichos premetastásicos.

En el nuevo estudio se exploró el comportamiento de las células inmunes en ese nicho. Debido a que Kaplan es oncóloga pediátrica, el equipo estudió ratones implantados con rabdomiosarcoma, tipo de cáncer que se desarrolla en los músculos de los niños y que a menudo se disemina a los pulmones.

Para analizar ese nicho, los investigadores observaron los pulmones de los ratones después de que se formaran tumores en el músculo de la pata, pero antes de que se encontrara el mal en esos órganos. La capacidad natural del sistema inmunológico para atacar el mal estaba presente, pero activamente reprimida en los pulmones, según descubrieron. Había pocas células inmunitarias que mataban la enfermedad, pero muchas que inhibían el sistema inmunológico.

Las células mieloides, en particular, eran abundantes en el nicho premetastásico y continuaron reuniéndose allí a medida que avanzaba el cáncer. Dichas células son parte de la primera respuesta del cuerpo a las infecciones, las lesiones y el cáncer. Cuando detectan una amenaza, normalmente producen interleucina 12 (IL-12, una citocina proinflamatoria), señal que alerta y activa a otras células inmunes. Pero las mieloides en el nicho premetastásico del pulmón, en cambio, enviaron señales que dijeron a las células inmunes que se retiraran, hallaron los expertos.

Juntas, estas características del nicho premetastásico del pulmón permiten que las células cancerosas prosperen cuando se diseminan allí, explica Kaplan.

El equipo del NCI se preguntaba si podrían aprovechar las células mieloides para estimular al sistema inmunológico en el nicho premetastásico cambiando el mensaje que transmiten. Usaron ingeniería genética a fin de agregarles un gen adicional para interlucina 12.

"Elegimos las células mieloides para administrar IL-12 en función de su capacidad única de albergar tumores y sitios metastásicos. Con esa citocina subimos el volumen de un mensaje que se ha silenciado", explicó Kaplan.

En ratones con rabdomiosarcoma, las células mieloides modificadas genéticamente produjeron IL-12 en el tumor primario y en los sitios metastásicos. Como se esperaba, reclutaron y activaron células inmunes que matan el cáncer en el nicho premetastásico y redujeron las señales que inhiben el sistema inmunológico, se comprobó.

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