Coronavirus: En pleno avance de la pandemia, Brasil prueba la vacuna de Oxford

El estado de San Pablo, uno de los más afectados en Brasil por la pandemia de coronavirus, inició pruebas en dos mil personas con el prototipo de vacuna que se desarrolló en la Universidad de Oxford. El proyecto británico es uno de los más avanzados contra la Covid-19, y podría comercializarse a la brevedad. 

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil dio luz verde para hacer pruebas, en un país cuya máxima autoridad, el presidente Jair Bolsonaro, no se cansa de provocar y burlarse de quienes sostienen la necesidad del aislamiento social para paliar la propagación del virus.

Brasil acumula 1,1 millones de contagiados y  51.271 muertes, de acuerdo a los últimos datos del ministerio de Salud. Es el segundo país más afectado del mundo, con algo menos de los casos positivos que tiene Estados Unidos ( 2,3 millones), según el conteo global de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore.

En Brasil, la investigación es llevada adelante por el Centro de Referencia para Inmunobiológicos Especiales (CRIE) de la Universidad Federal de Sao Paulo (Unifesp), con la coordinación de la empresa Weckx y el apoyo financiero de la Fundación Lemann, del multimillonario Jorge Paulo Lemann.

Según se informó, la vacuna de Oxford usa un vector viral inactivado. Se trata de una versión atenuada de un adenovirus de chimpancé que fue modificado y al que se le agregó información del SARS-CoV-2.

El virus se inyecta a los pacientes e ingresa en sus células sin provocar la enfermedad, pero, a través de las proteínas, es reconocido por el sistema inmune.

Desde la Fundación Lemman estimaron que "los especialistas tienen un largo camino que recorrer antes de poder celebrar los buenos resultados" y que " lo que vendrá después, todavía no lo sabemos".

La idea es testear la vacuna en el universo de 2 mil personas en Brasil, lo cual convierte al gigante de América del Sur en el primer país, después del Reino Unido, en el que se realizan pruebas en seres humanos.  

Según la universidad paulista, los resultados serán clave para registrar la vacuna en el Reino Unido, algo que podría producirse para fines de 2020, aunque ello dependerá de los resultados que se obtengan.

En este momento, la vacuna se testea en más de 10 mil personas. Al mismo tiempo, ya se puso en marcha la fabricación de un millón de dosis para que puedan aplicarse sin demoras si la vacuna es  efectiva.

Jueves, 18 Junio 2020 06:03

Vacuna y multilateralismo

Vacuna y multilateralismo

Apenas el domingo pasado nos desayunamos con la nada halagüeña noticia de que la Unión Europea (UE) pactó con la farmacéutica privada AztraZeneca, el suministro de cerca de 400 millones de dosis de la tan ansiada vacuna contra el coronavirus.

El contrato prevé la distribución de las dosis de manera proporcional a la población de cada país de la UE, en cuanto la vacuna esté disponible en el mercado, lo cual podría ocurrir, en el mejor de los casos, hacia finales de este año o principios de 2021.

Dicho acuerdo se suma al que la farmacéutica anglo-sueca había signado en días previos con los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña para suministrar algo así como 700 millones de dosis.

Tales convenios consisten en que los gobiernos de los países firmantes, todos ellos poderosos, aportan generosas cantidades de dinero que se invierten en la mejora de la capacidad de producción de la empresa y, de esa manera, aseguran que sus poblaciones tengan acceso privilegiado a la vacuna.

Estos hechos han despertado ya la preocupación y la inconformidad de diversos gobiernos y organismos multilaterales, pues en sí mismos representan una evidencia más de las asimetrías, las desigualdades y el egoísmo de las naciones ricas.

El gobierno y la población mexicanos, al igual que los gobiernos y los habitantes de los países más pobres del mundo, tienen motivos de sobra para inquietarse y manifestar su malestar ante semejante acopio. De ello da cuenta puntual Michael Kremer, premio Nobel de Economía 2019, en una magnífica entrevista publicada recientemente en La Jornada.

Los países de América Latina y de ingresos medios, advierte Kremer, corren el riesgo de quedar marginados en la distribución de vacunas contra el Covid-19. En la medida en que las naciones más ricas ya realizan inversiones millonarias que les garantizan el suministro, las más pobres apenas podrán cubrirlas parcialmente a través de fundaciones.

Dice que las pérdidas por el coronavirus en términos de salud y económicas son tan grandes que realmente vale la pena intentar inversiones sin precedente en la investigación de diferentes vacunas. De lo contrario, señala, se corre el peligro de generar un cuello de botella en la producción y distribución, una vez que exista un único fármaco probado.

Hace un par de meses, ya previendo las intenciones acaparadoras por parte de los países ricos, la cancillería mexicana impulsó, a través del embajador ante Naciones Unidas, Juan Ramón de la Fuente, un relevante acuerdo político que mereció incluso el reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La iniciativa mexicana –avalada por 179 de los países miembros de la ONU– se refiere en resumidas cuentas a la indispensable cooperación internacional que asegure el acceso global y equitativo a los medicamentos, vacunas y equipos médicos necesarios para hacer frente a la pandemia del Covid-19.

El nuestro es un país populoso, desigual, injusto socialmente, que sin duda requerirá de decenas de millones de dosis de la vacuna para ser aplicadas en cuanto ésta salga al mercado, por lo que el gobierno se sabe obligado a realizar grandes esfuerzos y acciones imaginativas que tiendan a garantizar el suministro para todos, ricos y pobres.

Y es aquí precisamente donde cobra particular relevancia el asiento conseguido apenas ayer por México en el Consejo de Seguridad de la ONU, la instancia más importante de Naciones Unidas –por momentos superior a la Asamblea General–, responsable de la nada fácil misión de mantener la paz y la seguridad en el planeta.

Sin duda, el asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU otorga a nuestra nación una importancia estratégica en la diplomacia internacional, de la cual carecía hasta hace unas horas. Durante los próximos dos años, México tendrá un lugar en la mesa junto a las superpotencias, como Estados Unidos, China, Francia, Rusia y Reino Unido, quienes con un sitio permanente en el consejo, conforman la principal fuerza de paz y seguridad en el mundo.

Apoyado por los países latinoamericanos, México se ha posicionado de golpe como un actor principalísimo dentro del concierto de Naciones Unidas, situación que, a querer o no, le confiere una moneda de cambio ante coyunturas de política internacional tan complejas como la del Covid-19.

Tanto el gobierno como los grupos económicos mexicanos deberán tocar las puertas necesarias y explorar caminos que reditúen en apoyos concretos, de la misma manera en que la diplomacia internacional tendrá que jugar su nuevo rol político en el multilateralismo, con mayor aplomo y decisión, pero al mismo tiempo con humanismo y con la sensibilidad, el tacto y la precisión de un cirujano.

México enfrenta ahora el reto de sacudir de una buena vez la anquilosada diplomacia que lo tiene sujeto de tiempo atrás, apostar al multilateralismo y pugnar por el cumplimiento de los compromisos adquiridos por los estados respecto al acceso global y equitativo a las vacunas, a las medicinas y al equipamiento médico, que permita a todos contender de manera eficaz y eficiente con la pandemia. A ricos y pobres. Sin distingos.

Publicado enInternacional
Hallan el primer medicamento que ayuda a los pacientes más graves de covid

Un equipo del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Oxford acaba de publicar el primer ensayo clínico que demuestra un medicamento efectivo para los pacientes más graves de covid. Se trata de la dexametasona, un esteroide conocido, barato y disponible en todos los lugares del mundo.

Se trataría por tanto del primer medicamento que es validado en un "Randomized Control Trial" (RCT) para pacientes graves.

Algo importante: el medicamento sólo se ha mostrado efectivo para pacientes graves. No se observó una mejoría significativa en los pacientes que no necesitaban oxígeno. 

Se eligió al azar a un total de 2.104 pacientes para recibir 6 mg de dexametasona una vez al día (ya sea por vía oral o por inyección intravenosa) durante 10 días, y se compararon con 4.321 pacientes elegidos al azar para continuar con la atención normal. Entre el último grupo de pacientes, la mortalidad a los 28 días fue más alta en aquellos que requirieron ventilación (41%), intermedia en aquellos que requirieron solo oxígeno (25%) y más baja entre aquellos que no requirieron ninguna intervención respiratoria (13%) .

Según esos datos salvaría la vida de 1 de cada 8 pacientes que necesita ventilación mecánica o 1 de cada 20 de los que necesitan oxígeno.

Parte de ensayo con más medicamentos

Este fármaco forma parte de "RECOVERY" un enorme ensayo clínico con más de 11.500 pacientes y coordinado entre 175 hospitales del Reino Unido en el que se están probando también otros compuestos:

- Lopinavir-Ritonavir (una combinación de antiretrovirales, normalmente utilizados para el VIH).

- Hidroxicloroquina (ya descartada del ensayo por falta de eficacia).

- Azitromizina (un antibiótico).

- Tocilizumab (un antiflamatorio).

- Plasma de pacientes recuperados.

Hasta ahora sólo se han publicado los resultados para la hidroxicloroquina y la dexametasona.

¿Sueñan las ovejas con COVID-19? Ganadería intensiva y las nuevas pandemias

La biodiversidad nos protege de la emergencia de nuevas enfermedades. Sin embargo, nuestro modelo de producción ataca esta biodiversidad y, en concreto, nuestra industria cárnica podría exponernos con mayor probabilidad a nuevas epidemias.

Las catástrofes pueden llegar a dejar al descubierto las debilidades de un sistema. La pandemia por SARS-CoV-2 ha mostrado lo débiles que pueden llegar a ser nuestras tecnificadas sociedades y ha dado serias lecciones de todo lo que está mal dentro del sistema capitalista. Y es que hace tan solo un año hubiera parecido imposible que un virus pusiera en jaque no solo a cientos de miles de vidas, sino a la economía global. Y esta incredulidad con la que como sociedad estamos viviendo la pandemia tiene que ver con la confianza ciega en una tecnología que continuamente promete salvarnos de la muerte. Por eso, se sigue haciendo hincapié en las soluciones tecnológicas mientras se ignoran aspectos más eficaces como la atención primaria.

¿Cuales son las causas que están en el origen de esta pandemia? El concepto de Una salud (One Health) plantea que es poco adecuado, desde el punto de vista sanitario, estudiar de forma separada al ser humano del resto de la biodiversidad del planeta, especialmente cuando se trata de enfermedades infecciosas. 

Virus y bacterias son muy diferentes en su biología infecciosa, pero tienen en común que son bastante promiscuos y con una gran capacidad de adaptación. Los virus son entidades compuestas generalmente de un pedacito de material genético envuelto en una cápsida o  envoltorio. Apenas se consideran seres vivos y podemos asimilar su comportamiento al de una partícula. Otra característica que nos interesa aquí es que en el proceso de copia de su material genético se producen muchos errores, que generalmente llevan a la inviabilidad del mismo. Sin embargo, unas pocas de estas variaciones, que también se llaman “mutaciones”, producen pequeñísimos (o grandes) cambios en las estructuras proteicas de la envoltura que permiten esa promiscuidad entre especies. 

En este contexto, ¿es seguro nuestro sistema de producción de alimentos?, ¿qué relación existe entre la pérdida de biodiversidad, las llamadas enfermedades emergentes y la industria alimentaria?, ¿puede la industria alimentaria favorecer la emergencia de nuevas pandemias?

 

LA PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD Y ENFERMEDADES EMERGENTES

 

En al año 2008, Kate E. Jones y sus colegas de la sociedad zoológica de Londres detectaron que, entre 1960 y 2004, el 60 % de los brotes de enfermedades emergentes tenían su origen en animales (otros trabajos más antiguos lo situaban alrededor del 75 %), que estos brotes no paraban de aumentar y que un posible mecanismo causal era el uso cada vez más extensivo que hacemos de los ecosistemas. La mayor parte estas enfermedades emergentes eran bacterias y virus, aunque otras como la leishmaniasis o la malaria también se ven influidas por el cambio climático o la deforestación. Incluso hay modelos predictivos que, de seguir nuestra tendencia destructiva actual con el planeta, auguran más y más brotes en el futuro.

En la jerga biológica se llama “efecto dilución” al efecto que tienen los ecosistemas saludables/bien conservados de actuar “diluyendo” a los patógenos. Este efecto vincula de manera causal la bajada de la biodiversidad con el aumento de zoonosis (enfermedades que se transmiten de animales a humanos) a través de dos procesos que tienen que ver con la relación entre dinámica poblacional y biodiversidad. El primer proceso dilutivo ocurre al incrementarse el número de especies presentes en un determinado hábitat a la vez que ocurre una disminución del número de individuos de cada especie (debido, básicamente, a que los recursos son limitados). Como hemos conocido de primera mano durante estos meses, la dinámica de transmisión de enfermedades depende del número de individuos de la misma especie que pueden interactuar con proximidad. Si el número de individuos de cada especie y la densidad poblacional fuesen bajas, entonces la probabilidad de transmisión de una determinada enfermedad sería también baja. Por tanto, este es un proceso que depende de la densidad poblacional. 

El segundo proceso, en cambio, depende de la frecuencia. En este caso, en ecosistemas ricos, con abundancia de recursos, aumenta la diversidad de las especies y, también, el número absoluto de miembros de todas las especies. Hay más especies y más individuos de cada una. A igual número de individuos infectados, en esta situación donde las especies son más populosas, la proporción de infectados es menor. Y esto es muy importante. Lo que determina la dinámica de transmisión de una enfermedad no es el número absoluto de infectados, sino su frecuencia dentro de la población.

Estas hipótesis han sido comprobadas para la enfermedad de Lyme, para la rabia y para el virus del Nilo occidental y, ciertamente, Europa está viviendo un incremento constante de la incidencia de de la primera de estas enfermedades debido, como ha demostrado Tim R. Hofmeester y un nutrido grupo de colegas, a la presión que la caza ejerce sobre las poblaciones de depredadores principales, en este caso zorros. Lo mismo ocurre con la rabia, que tiene en su principal aliado, paradójicamente, una saludable población de zorros, en contraposición al pensamiento generalizado de gestores y cazadores.

Es esta la razón por la que la pérdida de biodiversidad está causando un aumento de la incidencia de las enfermedades emergentes. ¿Y qué es lo que está causando la pérdida de biodiversidad

Según una revisión reciente, realizada por más de 20 especialistas de 12 países, la causa es el modo de producción de nuestras sociedades; un modo de producción basado en el crecimiento perpetuo. En suma, nuestro modelo económico está creando las condiciones ideales para el surgimiento de nuevas pandemias.

 

INDUSTRIA ALIMENTARIA Y BACTERIAS RESISTENTES A ANTIBIÓTICOS 

 

No solo los virus son capaces de producir pandemias. En los casos de las recientes epidemias como el ébola y pandemias como el VIH o el reciente SARS-Cov-2, teníamos un virus como causante. Sin embargo, las diversas epidemias de peste fueron producidas por una bacteria transmitida por un vector (las pulgas de las ratas negras), otras como la malaria y la enfermedad de Chagas producidas por protozoos 

Los antibióticos han sido capaces de salvar de la muerte por sepsis a millones de personas desde su producción y aplicación masiva en medicina al final de la Segunda Guerra Mundial, pero su uso masivo está generando resistencias al acelerar un proceso natural de intercambio genético propio de las bacterias. Cuando las bacterias intercambian fragmentos de material genético bajo condiciones de estrés, por ejemplo en presencia de antibióticos, es mucho más probable que se acaben seleccionando aquellos pocos fragmentos que contienen alguna molécula que ayuda a las bacterias a sobrevivir a ese antibiótico. Este proceso es natural. Lo que no es natural es la presencia casi ubicua de antibióticos en múltiples y variados ecosistemas. Y cuando se habla de ecosistemas, para una bacteria, bien podemos referirnos al estómago de un rumiante.

Las bacterias resistentes a antibióticos comenzaron a ser un problema en los años 50 del siglo XX. Una cepa de la bacteria Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA) producía desde infecciones cutáneas a neumonías, primero en neonatos en los cuales se hizo el descubrimiento, para después detectarla en adultos de diversos países. De hecho, hay muy pocas diferencias entre esta primera cepa y las pocas que hay hoy en día afectando a pacientes de muchos hospitales. Se podría considerar como una pandemia en toda regla.

Siempre se han asociado estas bacterias resistentes a infecciones nosocomiales, producidas durante intervenciones médicas en los hospitales, y cuya emergencia se debía en su mayor parte al uso indiscriminado que hacen las personas en sus casas de los antibióticos, automedicandose y usándolos de forma irresponsable. ¿Es el MRSA de origen hospitalario? ¿Qué papel tienen los antibióticos de uso veterinario en la industria alimentaria en este asunto?

En el año 2013 Ewan M. Harrison, del departamento de medicina veterinaria de la Universidad de Cambridge, lideró un trabajo donde demostraron que, al menos dos casos de infección por la bacteria Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA), habían ocurrido por transmisión directa desde animales de granja hasta humanos. El MRSA es una importante causa de infecciones adquiridas en el hospital, así como una causa creciente de infecciones en personas no hospitalizadas. De hecho, un estudio posterior del 2014 determinó que, pese a que todavía la transmisión zoonótica de MRSA de animales de granja a humanos era limitada y representaba todavía un porcentaje menor del total de incidencias de MRSA en el total de la población, su transmisión estaba aumentando en zonas con una elevada concentración de la explotación ganadera.

El microbiólogo Martin J. Blaser en el año 2007 escribió un libro titulado “Missing microbes: how the overuse of antibiotics is fueling our modern plagues” donde deja bien claro que no es únicamente una responsabilidad individual a través de la automedicación o el abuso, como algunos divulgadores científicos nos quieren hacer creer, sino que detrás del aumento de bacterias resistentes a antibióticos, está también la industria alimentaria a través de sus métodos basados en el engorde con antibióticos (EE.UU) o de tratamiento rutinario de infecciones (UE). 

De hecho, si se miran retrospectivamente las fechas de la legislación que permitía el uso de un determinado antibiótico para tratar, o engordar, animales y la aparición de bacterias resistentes a ese antibiótico infectando a humanos, la tesis de Blaster adquiere la fuerza de hecho probado. Algunos ejemplos. En 1995 se aprueba en EE.UU. el uso de las fluoroquinolonas en la producción de carne de aves de corral. En 1997 el CDC empieza la vigilancia en busca de bacterias del género Campylobacter resistentes a este antibiótico. El 30 % de las muestras ya contenía bacterias resistentes y comenzaba a causar infecciones en humanos. El caso de las cefalosporinas en Canadá es aún más claro, con una fuerte correlación entre uso de las mismas para el engorde de aves y la emergencia de infecciones bacterianas resistentes en humanos. 

Un equipo multidisciplinar, cuyo informe publicado en Science firma en primer lugar Thomas P. Van Boeckel, afirma que “en términos relativos, los humanos y los animales consumen cantidades comparables de antimicrobianos (…), pero dado que la biomasa de los animales destinados a comida supera con creces la biomasa de los humanos, las emergencia de nuevas mutaciones que confieran resistencia [a las bacterias] son más probables [en estos últimos]”. Las nuevas pandemias también se están gestando en macrogranjas y mataderos

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SISTEMA PRODUCTIVO Y CORONAVIRUS

 

Recientemente hemos visto cómo el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que es capaz de replicarse con éxito desigual en varias especies animales, lograba aparentemente propagarse entre los visones en las granjas peleteras de Holanda y saltar, a su vez, de nuevo al ser humano, constituyendo la primera zoonosis documentada hasta el momento del virus causante de la actual pandemia. Este hecho es muy interesante porque apoyaría la hipótesis de que la concentración de animales de granja, genéticamente muy homogéneos, serviría de reservorio y de centro de ensayo de mutaciones que facilitarían las zoonosis. 

También hemos visto cómo los brotes dentro de la industria cárnica se multiplicaban en AlemaniaEspaña y en otros países. Estos brotes han destapado las miserias de una industria con una gran precariedad laboral que nos expone de forma irresponsable a la peor pandemia que ha padecido el planeta en un siglo. Esto demuestra en cierta manera que la industria alimentaria no solo sería el causante del origen sino también el de la expansión del virus.

En este artículo, firmado por varios autores, entre los que está Rob Wallace, el autor del libro “Grandes granjas producen grandes gripes” se muestran varias razones por las que la agroindustria sería causante de la mayor aparición de enfermedades zoonóticas: gran densidad de animales genéticamente idénticos, sacrificio de animales cada vez más jóvenes, separación espacial de la reproducción del engorde, exportación de animales vivos, aparición de nuevos núcleos urbanos en torno a las macrogranjas (desakotas periurbanas) y un largo etc. 

 

CONCLUSIÓN

 

A pesar del insistente planteamiento con tintes racistas sobre el origen del virus como una consecuencia de costumbres orientales de consumo de carne proveniente de animales exóticos, la realidad es otra.

Es el sistema de producción de carne global, la masificación y su carácter intensivo, lo que permite que de manera legal se vendan todo tipo de animales (de granja y salvajes) conjuntamente en un mismo espacio.

Además de permitir la aparición y transmisión de nuevos virus y bacterias. El considerable aumento en el consumo de carne, su “industrialización”, la facilidad y el negocio que supone el consumo alimentario de animales salvajes ha llevado a que no exista una separación entre la cría y la caza de animales como los puercoespines. La globalización de estas prácticas son las autopistas para virus emergentes como el SARS.

Por La paradoja de Jevons | 17/06/2020

Fuente:  https://www.elsaltodiario.com/paradoja-jevons-ciencia-poder/suenan-las-ovejas-con-covid-19-ganaderia-intensiva-y-las-nuevas-pandemias

Publicado enMedio Ambiente
¿Qué hacemos con la vida en el día que celebramos el Medio Ambiente?

Cada 5 de junio, dedicamos el día a recordar y promover la conciencia y la acción ambiental a nivel global. El Medio valioso en que nos desarrollamos y que debemos cuidar, soporta alteraciones cuyos principales causantes y a la vez sufrientes somos nosotros. Está dedicado este año a la Biodiversidad, con tasas de extinción abrumadoras, al contar un millón de especies de plantas y animales en peligro de extinción en todo el mundo. Es la fecha más importante en el calendario oficial de Naciones Unidas para fomentar la conciencia y la acción global por el medio ambiente.

Es buen momento por ello, para recordar textos como "Primavera silenciosa", que contribuyó allá por 1962, a un nuevo conocimiento del lugar que ocupa la especie humana en el mundo y a promover políticas y conductas para preservar el ambiente. Fue Rachel Carson la que ayudó, con su libro y su testimonio, a la creación, años después de su muerte, de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), a controlar el uso del DDT y de otros pesticidas, a las leyes que se dictaron en muchos países sobre pesticidas, insecticidas, fungicidas, rodenticidas… productos biocidas (que literalmente matan la vida) con lo que afectan y mucho, a la biodiversidad y al equilibrio de especies en los ecosistemas, al eliminar los que "estorban" a nuestras pretensiones. Carson, en fin, contribuyó al desarrollo de una conciencia ecológica que antes de ella era testimonial. Nos hizo ser conscientes de la relación indisociable entre los humanos y las redes de la vida.

Desde el punto de vista conceptual biológico, Rachel Carson popularizó la idea de que nuestra especie no es dueña de la naturaleza, sino parte de ella como cualquier otro ser vivo. Éramos, y somos, parte de esa naturaleza.

El funcionamiento del sistema Tierra, a nivel global, es el de un sistema complejo que, a su vez, está formado por subsistemas, también complejos. En los sistemas complejos, los estados de equilibrio son transitorios o, como lo define Iliya Prigogine, son un periodo de reposo entrópico. Esto supone que la evolución de estos sistemas, una vez superado determinado rango de interferencia, no es lineal y saltan a un nuevo estado transitorio de un modo discontinuo y no predecible o difícilmente predecible. ¡Ahí estamos! a las puertas de un salto a un estado imprevisible. La causa: una desbocada huella del sistema económico que prescinde de estas consideraciones esenciales a los sistemas vivos.

La innovación metabólica más importante en la historia del planeta fue la evolución de la fotosíntesis. Gracias a la fotosíntesis la vida se liberó de la escasez energética. Y esa energía fotosintética que las plantas extraen, es la misma que nuestra especie invierte en hacer estragos en el hábitat. Para bien o para mal, la naturaleza recibe su energía del fuego solar a través de las plantas y nosotros la aprovechamos no siempre para bien. Desde que aparecimos, las plantas nos han alimentado, vestido y abrigado. Y nos acompañan en nuestro viaje vital. Son indispensables en cualquier medioambiente que albergue seres humanos. Sus descendientes continuarán acompañando a nuestros descendientes. Así, por ejemplo, las tradescantias reciclan contaminantes traza en entornos cerrados, Nymphaea, un loto, purifica el agua potable, aprovechamos su sombra, "purifican" el aire que respiramos…sus servicios al bienestar de nuestra especie son numerosos. Necesitamos la materia y la energía del Sol convertida en el fuego verde de los seres fotosintetizadores, las plantas. Como fósiles, estos seres atraparon el oro original del Sol, atesorando la riqueza que ahora liberamos para mantener una economía disruptiva que sobrecalienta el sistema planetario global, disipando calor en una suerte de hiperactividad compulsiva. El fuego verde fosilizado que atesoran las entrañas del planeta en las profundidades, almacenado como reservas geológicas de energía solar en forma de petróleo, gas natural, sulfuro de hierro, carbón y otras sustancias, es extraído para mantener en funcionamiento esa economía acelerada… y con una acumulación de calor junto a las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que nos ponen en peligro. Y sabemos que proteger el medio ambiente es protegernos.

En la actualidad, somos la especie más derrochadora del planeta. Mientras Homo sapiens dilapida parte del patrimonio de la Tierra, vamos comprobando los costes que nos supondrán. Pero seamos conscientes: el planeta no necesita ser salvado. Somos nosotros los que ponemos en peligro el futuro de nuestra especie, no el de la biosfera.

Una verdad termodinámica es que la vida se organiza disipando calor y degradando el entorno. No hay vida sin deshechos, exudados, polución. En la prodigalidad de su expansión, la vida inevitablemente se pone en peligro a sí misma con desarreglos potencialmente fatales. Pero a veces los desechos pueden reconvertirse en algo útil. Así nos lo han mostrado formas de vida anteriores que supieron adaptarse a condiciones ambientales cambiantes y provocadas por su propia proliferación. Aprendamos, cuidémonos cuidando el medio en el que vivimos y del que obtenemos lo que necesitamos.

La humanidad gasta anualmente la energía equivalente a entre 18-19 billones de Kg de Carbono, quizá más. Es energía empleada en extraer cantidades colosales de materiales; producir muchos millones de Kg de cereales de tierras cultivables y extraer también muchos millones de pescado de mares y océanos. Y con el descontrol de producir cada vez más, incluso por encima de lo necesario, estamos generando desarreglos potencialmente fatales para nuestra supervivencia.

A medida que los combustibles fósiles y la energía solar se han integrado en la industria y la agricultura global, el consumo de recursos no renovables se ha acelerado y hemos generado nuevos residuos biosféricos: insecticidas, cloruro de polivinilo (PVC) rayón, pinturas plásticas…

Los subproductos gaseosos de la combustión de fuentes de energía largo tiempo enterradas alteran irreversiblemente el sistema complejo de la fisiología planetaria, acumulando CO2 y otros gases en la atmósfera. Al dejar pasar la luz visible, pero no el calor reflejado, este gas incrementa la temperatura planetaria, provocando la fusión del hielo polar que traerá la consecuente inundación de ciudades costeras y otros desastres. Mientras tanto se producen múltiples extinciones como consecuencia de la tala de árboles, que matan directamente algunas especies, pero que perturba a muchas más por la incursión destructiva en su espacio vital.

Nuestra inmensa población explota una proporción significativa de la energía solar que llega a la superficie terrestre. La energía de la fotosíntesis pasada (reservas geológicas) y presente hace que los humanos desarrollemos artificiosos ecosistemas urbanos que precisan cantidades crecientes de energía para aumentar o mantener una gran complejidad artificial. Y ya los habita cerca del 70% de la población humana. A medida que el sistema se expande utilizando tecnología, sus operaciones se hacen más sofisticadas. Pero el potencial para el desastre también se incrementa. Una humanidad populosa, demasiado abundante, que es la causante de que la Tierra sea menos diversa. Nos sentimos angustiados ante la amenaza de extinción de tantos convecinos planetarios, aún antes de que la ciencia los describa. Y seguimos viendo como los plásticos se propagan por doquier, las selvas tropicales desaparecen, los arrecifes de coral se hunden. El tiempo de reparar apremia.

Hay un permanente tira y afloja entre los organismos y el entorno. Las nubes, los gases atmosféricos, el PH y la salinidad del océano, y otros sistemas planetarios expresan el "diálogo" entre los organismos y la Tierra. Y en esa conversación, es ahora nuestra especie la que anda queriendo imponer una lógica incompatible con el resto de la vida.

Hoy 5 de junio es el día para pensarlo bien y trazar las alternativas que nos lleven a la paz con el resto del mundo vivo.


5 de junio, Día Mundial del Ambiente

Para reflexionar y parar la pelota

Por Ricardo Luis Mascheroni | 05/06/2020

Públicado en Rebelión

 

 “La tierra del mundo es ahora fluida y ardiente. Es ahora fuego y lágrimas. Nada está quieto y a salvo. Ni la esperanza del hombre. Ya no descansa la tierra. Y no sabemos dónde, al cabo, se aquietará y adónde irá a anclar la angustiada esperanza del hombre”. Deodoro Roca 1940.

Si bien en otro contexto, esta frase introductoria del autor del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de 1918, es una fotografía anticipatoria en 80 años a lo que actualmente está padeciendo nuestro planeta, en la que el cambio climático, la destrucción del ambiente, la desigualdad obscena y la pandemia de coronavirus están jaqueando la vida, los sueños y el futuro de toda la humanidad.

En este panorama, el 5 de Junio se celebra, ¿celebra? el DÍA MUNDIAL DEL AMBIENTE, proclamado en 1972 por la ONU, para recordar el comienzo de la Conferencia de Estocolmo en 1972, cuyo tema central era la problemática medioambiental, cuando ya se avizoraba que algo no andaba bien en la relación hombre-naturaleza.

La importancia de la fecha, a la luz de los acontecimientos que reflejan la profunda crisis del Planeta, merece que, cada uno de nosotros haga un sincero análisis sobre su cuota parte de responsabilidad en torno a la misma, pasando de la mera preocupación, a la búsqueda de cambios que la hora impone.

Pese a que desde distintos ámbitos se viene alertando sobre el hecho de que el Planeta Tierra, desde su nacimiento hasta nuestros días, está atravesando la más profunda degradación ambiental, producto de los modelos de desarrollos destructivos e irracionales, el consumismo sin fin y la acumulación de riquezas en pocas manos, con una única meta, la obtención de lucro, poco se ha hecho al respecto, sino agravar las cosas.

Vale la pena preguntarse ¿Podemos seguir en esta alocada carrera hacia el abismo, en busca de una calidad de vida que cada día se hace más lejana, por lo menos para la mayoría de la población, mientras nos cargamos de baratijas, cosas inútiles o de dudosa eficacia para esos fines?

Decía Roberto Arlt en 1929, en su artículo: “¿Para qué sirve el progreso”: “Me tienen ya seco con la cuestión del progreso. Cuánto papanata encuentro por ahí, en cuanto comienzo a rezongar de que la vida es imposible en esta ciudad me contesta: – Es que usted no se da cuenta de que progresamos.”

Seguidamente agregaba: “La gente se deja embaucar con una serie de términos que en realidad no tienen valor alguno. Estos términos hacen carrera, se convierten en monedas de uso popular y cualquier otario, ante un caso serio, se considera con derecho a aplicarlos a situaciones que no se resuelven con el uso de un vocablo. Y es que llega un momento en que las palabras asumen el carácter de moda; no interpretan un sentir sino un estado colectivo, quiero decir, un estado de estupidez colectiva.”

“Hemos progresado. No hay zanahoria que no esté dispuesto a demostrárselo. Hemos progresado. 

Es maravilloso. Nos levantamos a la mañana, nos metemos en un coche que corre en un subterráneo; salimos después de viajar entre luz eléctrica; respiramos dos minutos el aire de la calle en la superficie; nos metemos en un subsuelo o en una oficina a trabajar con luz artificial. A mediodía salimos, prensados, entre luces eléctricas, comemos con menos tiempo que un soldado en época de maniobras, nos enfundamos nuevamente en un subterráneo, entramos a la oficina a trabajar con la luz artificial, salimos y es de noche, viajamos entre luz eléctrica, entramos a un departamento, o a la pieza de un departamentito a respirar aire cúbicamente calculado por un arquitecto, respiramos a medida, dormimos con metro, nos despertamos automáticamente; cada año nos deterioramos más el estómago, los nervios, el cerebro, y a esto ¡a esto los cien mil zanahorias le llaman progreso! ¡Digan ustedes si no es cosa de poner una guillotina en cada esquina!”

Y concluía: “¿para qué sirve este maldito progreso? Sea sincero. ¿Para qué sirve este progreso a usted, a su mujer y a sus hijos? ¿Para qué le sirve a la sociedad? ¿El teléfono lo hace más feliz, un aeroplano de quinientos caballos más moral, una locomotora eléctrica más perfecto, un subterráneo más humano? Si los objetos nombrados no le dan a usted salud, perfección interior, todo ese progreso no vale un pito, ¿me entiende?”

Me parece que no hay mucho más que agregar a la referido, salvo nuestra propia reflexión para mirar distinto a lo que nos pasa, tomando distancia de los discursos interesados de los medios hegemónicos y de los dictados manipuladores y perversos del mercado.

Pese a todo, todavía nos quedan los sueños, para que a partir de ellos, podamos construir un mundo distinto, donde la naturaleza sea parte de nosotros mismos y permitirnos el alumbramiento de hombres nuevos, más justos y solidarios.

Por Ricardo Luis Mascheroni, docente.

Publicado enMedio Ambiente
El futuro incierto de la alimentación después del coronavirus

El experto argentino Carlos Cherniak prevé un aumento del hambre como efecto de la pandemia

Cerca de 10 millones de niños en Latinoamérica dejaron de recibir su ración diaria de comida, en consecuencia, habrá un incremento de la inseguridad alimentaria

en la región.

 

Desde Roma

Cuando la pandemia del covid- 19 todavía no ha terminado, muchos se preguntan qué será de ellos y de tanta gente que vive en otras partes del planeta, lejos de Europa, Estados Unidos o Rusia, que han acaparado la atención en estos meses. La desocupación y el hambre parecen ser dos consecuencias que se difundirán. ¿Cómo sobrevivirán los pobres del mundo? ¿Que debería hacer la ONU y las naciones para ayudarlos? A ésta y otras preguntas de PáginaI12 respondió Carlos Cherniak, actual Representante argentino ante tres organismos de la ONU con base en Roma: FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), PMA (Programa Mundial de Alimentos) y FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola). Cherniak, diplomático de carrera, se ha desempeñado, entre otros, como responsable de Derechos Humanos en la Embajada Argentina de Roma (2010 - 2015) y como Director de Asuntos Parlamentarios en la cancillería (2016 - 2019).

-El PMA estima que a causa de la pandemia, unos 265 millones de personas sufrirán gravemente el hambre a fines de este año. ¿Cuáles son los países que están más en riesgo?

--Los países con crisis humanitarias por conflictos, migraciones, desertificación, falta de alimentos (Yemen, Siria, Sudán del Sur, Etiopía, etc), están particularmente expuestos a los efectos de la pandemia. La pandemia de covid-19 afecta directamente los sistemas alimentarios a través de los impactos en la oferta y la demanda de alimentos, e indirectamente a través de la disminución del poder adquisitivo, de la capacidad de producir y de distribuir alimentos. La mayoría de los países afectados por crisis alimentarias se encuentran en África subsahariana (Camerún, Gabón, Zambia, Botsuana, etc), donde hay ya 73 millones de personas, en crisis severa de alimentación según la ONU. Pero también en América Latina y el Caribe hay problemas.

- La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) estima que la pobreza en América Latina aumentará un 4,4 % en 2020, es decir un incremento de 29 millones de personas. ¿FAO concuerda?

--La FAO no realiza mediciones sobre la pobreza pero sí estudios sobre la evolución de la inseguridad alimentaria y los niveles de desnutrición. En ese sentido, previo a la covid- 19, la FAO calculaba que en América Latina había unos 187 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria, de las cuales 18.5 millones estaba en estado crítico. Como consecuencia de la medidas de distanciamiento social adoptadas por la pandemia, los indicadores de FAO muestran que cerca de 10 millones de niños en Latinoamérica dejaron de recibir su ración diaria de alimentos, ya que los comedores escolares están cerrados. Frente a este panorama, y según cómo evolucione la emergencia sanitaria a nivel local, FAO estima que podría haber un incremento de la inseguridad alimentaria en la región, lo cual lógicamente tiene una correlación con la pobreza.

-¿Cuál será el impacto económico de la crisis del coronavirus en América Latina?

--Es difícil poder calibrar cuál será el impacto económico de la covid- 19 en América Latina, ya que se trata de un escenario dinámico, donde entran en juego diferentes variables que tienen que ver con lo que ocurra en otras regiones del mundo. Por ejemplo, en marzo el Banco Mundial estimaba que el PBI (Producto Bruto Interno) global podría caer entre 1 y el 1,5%. Hoy el mismo organismo proyecta una caída cercana al 5%. Situación similar se repite en las proyecciones de la OMC (Organización Mundial del Comercio) que estima una caída posible del 13 al 32% aproximadamente. FAO y otros organismos internacionales pronostican un aumento del desempleo, variaciones en precios locales y desequilibrios en la demanda global de alimentos. Según FAO, los países del denominado “corredor seco” (Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala) y los del Caribe, podrían enfrentar una situación difícil, ya que son importadores netos de alimentos. Una porción importante de las divisas para pagar esas importaciones dependen de la actividad turística que se ve drásticamente reducida.

--Se dice que las medidas para controlar la difusión de la pandemia, como el distanciamiento, han perjudicado la producción agrícola y han generado mucho desempleo y agravado el hambre. ¿Es así según usted?

--Las medidas de distanciamiento social tienen diferente incidencia según el sector productivo del que se trate. Por ejemplo, productos básicos como trigo, maíz, soja, que dependen del capital intensivo (es decir maquinarias agrícolas), según FAO no han sufrido grandes desequilibrios y los niveles cosechados son normales. Sin embargo los bienes que requieren mano de obra intensiva (frutas o verduras), han mostrado signos de estrés no sólo en su producción sino también en el transporte, dado que son bienes “frágiles” que necesitan transporte veloz y cadenas de frío seguras. Según FAO por ahora el sector del agro se mantiene activo, por lo tanto las causas del desempleo se podrían explicar mejor por la caída de actividades como turismo, servicios gastronómicos, empleos informales, etc. En cuanto a estimaciones de hambre, FAO conjuga sus proyecciones con el nivel de caída del PBI global. Por ejemplo, si se mantiene la estimación de una disminución del 5% en el PBI mundial como se dice, unos 38.2 millones de personas ingresarían en situación de desnutrición (fase más grave del hambre). No hay que olvidar que ya existen 820 millones de personas en situación de hambre que, según la gravedad, encuentran dificultades medias o críticas para acceder a los alimentos.

- Según usted ¿cuáles son y serán las consecuencias a nivel agrícola de la crisis del coronavirus?

Los productos que dependen de mano de obra intensiva serán aquellos que experimenten mayores dificultades a raíz del distanciamiento social y las complicaciones logísticas (Ej. transporte aéreo). De acuerdo con estimaciones de FAO países como Chile, Perú o Ecuador, experimentarían una disminución de sus exportaciones. Esta situación se puede constatar, por ejemplo, en los productores de bananas (Ej. Ecuador) cuyas exportaciones desde enero han sufrido una reducción que, en algunos casos, llega al 23%. La situación es diferente en los productores de granos. Para dar un ejemplo, la caída del precio de petróleo hace que los biocombustibles (que requieren por ejemplo maíz o trigo) no sean competitivos, eso genera que el consumo de maíz y trigo disminuya y haya una mayor disponibilidad de cereales en el mercado.

-¿Qué está haciendo FAO, PMA, FIDA para ayudar a los países en crisis alimentaria por la covid-19?¿Qué deberían hacer los países miembros de la ONU?

--Los tres Organismos especializados de Naciones Unidas con sede en Roma -FAO, FIDA y PMA-, ante las cuales represento al país, están muy activos y comportándose a la altura del actual desafío. La FAO está reforzando sus programas de asistencia contra el hambre y la malnutrición y, al mismo tiempo, monitoreando y alertando sobre la situación de la oferta y demanda de alimentos en el mundo. El FIDA está reforzando los proyectos de asistencia a pequeños productores rurales y a la agricultura familiar. Y el PMA brinda asistencia alimentaria a las poblaciones más vulnerables que hoy son más de 90 millones de personas. Respecto a lo que pueden hacer las naciones, es imprescindible terminar con todo tipo de conflictos, porque generan más desplazados, más migrantes forzados, más hambre y más inseguridad alimentaria. Es esencial reforzar el multilateralismo, la coordinación y la solidaridad. Creo que en este sentido, el comportamiento que está teniendo la Argentina es ejemplar. Como país exportador neto de alimentos y commodities ha sostenido la cadena productiva sin interrupciones, y ello resulta esencial para evitar agravar la inseguridad alimentaria global. 

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¿Y si nunca tenemos una vacuna frente al coronavirus?

Cuando aparece una nueva enfermedad contagiosa, los epidemiólogos consideran dos escenarios posibles: la erradicación o la contención. El primer caso es el más deseable y consiste en detectar rápidamente a todos los infectados y aislarlos hasta conseguir que el virus desaparezca completamente de la circulación entre humanos.

Eso se consiguió con el coronavirus del SARS. Desde 2004 no ha vuelto a detectarse ningún caso en el mundo.

Al COVID-19 hemos llegado demasiado tarde.

El nuevo coronavirus está ya extendido por todo el mundo. No podremos erradicarlo. La única estrategia viable es la contención.

Toda nuestra esperanza está puesta en la vacuna. Pero ¿y si no logramos nunca una vacuna frente al coronavirus?

Algunas razones para ser optimista y pensar que SÍ conseguiremos desarrollar una vacuna:

  • Nunca antes se han invertido tantos recursos para obtener luchar contra una enfermedad. Nunca antes ha existido una colaboración semejante entre investigadores de todo el mundo. Hay más de 100 vacunas "candidatas" en proceso de desarrollo.
  • Las cuarentenas han provocado un enorme daño económico y social. Todos los gobiernos son muy conscientes de lo necesaria que es la vacuna.
  • Quien obtenga una vacuna ganará muchísimo dinero. Quizás suene algo cínico, pero así es.
  • Además de los incentivos económicos, el país que desarrolle la vacuna obtendrá una enorme victoria geopolítica. Imaginemos que China desarrolla una vacuna y demuestra a terceros países que funciona de manera efectiva. El equilibrio de poderes en el mundo habrá cambiado para siempre. La vacuna frente al coronavirus se ha convertido en el equivalente de la "Carrera a la Luna".

Algunas razones para ser pesimista y pensar que NO conseguiremos desarrollar una vacuna:

  • Nunca hemos desarrollado una vacuna para ninguno de los coronavirus humanos que conocemos. Y sabemos que los coronavirus humanos existen desde hace décadas.
  • Según va pasando el tiempo, el virus podría ir sufriendo mutaciones (todos los virus mutan) y hacer irrelevante cualquier vacuna que pudiésemos desarrollar. Pensemos en el caso de la gripe, que cada año necesita de una vacuna nueva. (Afortunadamente el coronavirus por ahora ha mutado menos que el virus de la gripe).
  • Llevamos 40 años buscando una vacuna frente al virus del VIH, que provoca el SIDA, y aún no lo hemos conseguido.
  • La vacuna más rápida jamás desarrollada fue la de las paperas, y se necesitaron 4 años. Para el virus de la varicela fueron necesarios 28 años.

Exploremos algunos escenarios posibles si no desarrollamos la vacuna.

Escenario 1: No desarrollamos la vacuna, el virus sigue circulando indefinidamente, pero no se generan "olas" tan dramáticas como la que hemos vivido. La concienciación de la población es suficiente para tener controlado al virus. Se producen algunos casos, pero siempre están contenidos.

Escenario 2: No desarrollamos la vacuna, el virus sigue circulando indefinidamente, y sí se generan "olas dramáticas" de contagio. Debemos acostumbrarnos a vivir con "confinamientos severos" durante algunas semanas cada año.

Escenario 3: No desarrollamos la vacuna, el virus sigue circulando indefinidamente, pero sufre alguna mutación que lo convierte en un agente mucho menos letal. (Los virus suelen sufrir mutaciones que los hacen menos letales porque si su huésped ellos no tienen tampoco ningún futuro). El nuevo coronavirus se convierte en un resfriado más (como otros coronavirus que ya conocemos).

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Luis Rojas Marcos, psiquiatra

El psiquiatra asegura que la COVID-19 va a dejar secuelas psicológicas en la población para las que receta "compartir experiencias" en terapias de grupo

 

El psiquiatra Luis Rojas Marcos (Sevilla 1943) compagina desde hace años su labor médica y docente con trabajos de gestión y de coordinación en el sistema sanitario. Como ya le ocurrió en el 11S, la pandemia de la COVID-19 no le ha dejado ni un día de descanso. En la actualidad dirige una organización sin ánimo de lucro (PAGNY), integrada por 4.000 médicos y profesionales de la salud que prestan sus servicios en seis hospitales públicos de Nueva York y en el complejo penitenciario de Rikers Island, que tiene un total de diez cárceles y 10.000 presos.

Hablamos con él por Skype un domingo por la tarde (hora de Nueva York). Durante la entrevista, señala que gran parte de la población "va a sufrir estrés post traumático y las terapias de grupo, en el caso de la pandemia de coronavirus, pueden ser más beneficiosas que la terapia individual". 

¿Cómo ha reaccionado Nueva York a la pandemia?

Estados Unidos no estaba preparado y Nueva York tampoco. En un inicio, no teníamos suficientes mascarillas, ni suficientes respiradores, ni suficientes pruebas. En lugar de adaptar los recursos a las necesidades y a los consejos de los profesionales de la salud, se adaptó el discurso a los recursos. Se escucharon mensajes como "no hace falta que te pongas mascarilla", "no hace falta que te hagas la prueba". Ahora el mensaje es otro y se ha demostrado que el discurso inicial respondía a una falta de recursos. Eso ha desorientado a la población y ha alimentado la ansiedad y la sensación de vulnerabilidad y de incertidumbre. 

Como responsable del Sistema de Salud y Hospitales Públicos de Nueva York, jugó un papel fundamental en las atenciones médicas y psicológicas a las víctimas y a sus familiares del 11-S. ¿Le ha servido ahora esa experiencia?  

Los atentados del 11-S fueron una gran tragedia pero el enemigo era visible. Sabíamos que detrás de esas muertes había una organización terrorista. Murieron 3.000 personas, muchas otras se salvaron y en los hospitales prácticamente no atendimos heridos. En este caso, los hospitales de Nueva York se han llenado de enfermos de COVID-19. Esta pandemia nos plantea nuevos retos. Son muchas las incógnitas, y la cifra de muertos y de enfermos es enorme. Las personas que pierden a un familiar no pueden despedirse de él. Sí creo que en ambos casos es clave proteger la salud mental de la población. 

También vivió la epidemia de VIH que azotó a Nueva York. 

Sí, y en ambos casos el contexto es de epidemia y de infección. En el caso de la epidemia de VIH sin lugar a dudas un factor fue la estigmatización de ciertos grupos. De hecho, aunque el coronavirus no discrimina, en el caso de Nueva York la enfermedad ha afectado de forma desproporcionada a las minorías ya que han tenido que seguir trabajando para comer.

En el caso de la epidemia del VIH, sabíamos cómo se transmitía y sabíamos que la mejor manera de evitar el contagio era tener relaciones sexuales con protección. En el caso de la pandemia actual, las formas de protección son más variables y tienen un impacto significativo sobre toda la sociedad. No podemos abrazarnos, ver a nuestros nietos o reunirnos con familiares o amigos. 

¿Cómo podemos gestionar mejor esta situación?

Las personas que sienten que controlan una situación tienden a llevar mejor este tipo de adversidades. Por el contrario, las que se sienten impotentes y creen que todo depende de la suerte, la casualidad o de terceros, lo llevan peor. También es importante que programemos nuestro día a día, tengamos rutinas y la fuerza de voluntad para hacer lo que nos habíamos propuesto. El ejercicio físico es fundamental. Asimismo, es importante no culparnos, entender que si perdemos el trabajo o nuestro negocio va mal es porque, como humanidad, estamos pasando por un momento muy complicado. Y viajar en el tiempo.

¿En qué consiste?

Imaginar el futuro y recordar el pasado. Nos ayuda proyectar y decirnos a nosotros mismos que esta situación es temporal y que la superaremos. El sentido de futuro es muy importante en los seres humanos. Siempre estamos pensando y hablando de lo que haremos en un futuro y forma parte de nuestra rutina diaria: qué haremos por la tarde, qué haremos el fin de semana, dónde iremos este verano. Cuando no podemos proyectar, podemos sentir ansiedad y, con el paso del tiempo, depresión. También nos ayuda recordar situaciones pasadas en las que conseguimos superar momentos difíciles y esto nos hizo más resilientes. Siempre digo a mis pacientes que la resiliencia es una mezcla de resistencia y de flexibilidad. Encajas el golpe y con el tiempo consigues sobreponerte e incluso ser más fuerte y positivo. 

En Wuhan, muchos han afirmado que ayudar a los demás les hizo sentir mejor.

Ayudar también es una fuente de satisfacción y un método de supervivencia. Muchos estudios han demostrado que las personas que ayudan a los demás tienen más posibilidades de salir indemnes de una calamidad. Sabemos por ejemplo que en los accidentes de aviación, los que ayudan a otros pasajeros tienen más posibilidades de sobrevivir. El hecho de no estar tan pendiente de ti mismo y estar pensando en la persona que tienes al lado hace que no suban tus niveles de ansiedad, no te bloquees, puedas pensar con más claridad y actúes correctamente. Es decir, tienen menos ataques de pánico y reaccionan más rápido. 

Los expertos en salud mental afirman que gran parte de la población sufrirá estrés postraumático. ¿Cómo prevenirlo o tratarlo? 

El estrés postraumático se da cuando sufrimos un hecho que nos produce un nivel de estrés alto o cuando el estrés no es tan alto pero sí continuado en el tiempo. Algunas personas han perdido a familiares, otras el trabajo y les preocupa no poder dar de comer a sus hijos, otras, se sienten atrapadas en sus casas. Los estados de ansiedad no tratados pueden dar lugar a una depresión, que es la perdida de esperanza. El sistema de salud mental debe organizar grupos de apoyo de entre 8 y 12 personas. Hemos podido comprobar que son extremadamente beneficiosos para la población.

¿Cuándo debemos pedir ayuda?

Cuando la ansiedad nos causa insomnio o pérdida de apetito, falta de concentración o irritabilidad. El paso siguiente es la depresión y por eso es importante detectar lo antes posible estos cuadros de ansiedad y pedir ayuda. En mi opinión, son tantas las experiencias que podemos compartir que las terapias de grupo son muy beneficiosas.

Mientras no sea posible hacerlas de forma presencial, se pueden hacer por vídeo. Sí es cierto que la parte visual es fundamental cuando los miembros de un grupo se están conociendo. Más adelante algunos de los miembros podrían participar por teléfono. También es fundamental que los miembros del grupo no cambien y se formen unos lazos de solidaridad y de confianza entre ellos. En PAGNY ya estamos ofreciendo terapia de grupo a nuestros médicos y profesionales de la salud. Lo anunciamos y ha tenido una buena acogida. Es importante dar difusión a estos grupos para que todo aquel que crea que necesita ayuda pueda llamar.

¿Cómo afecta esta situación a los niños?

Su rutina ha cambiado y se les tiene que explicar por qué. En el caso de los niños más pequeños que todavía tienen dificultades para verbalizar una emoción es importante ayudarlos a expresar cómo se sienten a través de juegos. También lo es explicarles por qué ya no van a la escuela y por qué sus rutinas han cambiado. La explicación tiene que terminar de forma positiva, transmitirles que nos estamos protegiendo de una enfermedad y que todo va a ir bien. Los niños más mayores hacen muchas preguntas y es importante darles respuestas claras y, como en el caso de los más pequeños, terminar con un mensaje positivo. 

Muchos profesionales de la salud tienen miedo o están muy afectados por las experiencias que están viviendo.

En especial, hemos visto este miedo en los profesionales de la salud que son grupo de riesgo. Como responsable de una red de 4.000 profesionales de la salud he tenido que gestionar esta situación ya que 120 médicos que ven pacientes a diario tienen más de 70 años. Ahora tenemos un sistema de videoconferencias que está funcionando muy bien y los médicos en edad de riesgo ven a los pacientes por vídeo desde sus casas y coordinan a sus equipos de la misma forma. Yo tengo 76 años pero mi caso es distinto porque trabajo en un despacho. Trabajo desde casa y voy a la oficina dos días por semana.

A usted le ayuda pasear.

En el caso de Nueva York nunca se han limitado los paseos y podemos hacer ejercicio en el parque. Es una ciudad donde muchas personas viven solas, en estudios muy pequeños. Otras tienen compañeros de piso y no se llevan bien. Vemos que los conflictos familiares han aumentado y el consumo de sustancias, también. La ciudad está irreconocible ya que no estamos acostumbrados a que todo esté cerrado. 

Usted es una persona optimista. Denos un mensaje optimista para terminar.

La humanidad ha superado epidemias de todo tipo. Hemos resistido porque tenemos un instinto que nos hace unir fuerzas los unos con los otros para buscar soluciones y perseguir la estabilidad. Estamos poniendo todos los medios que tenemos a nuestro alcance para encontrar una vacuna, y sin lugar a dudas la encontraremos. Aunque lo superaremos como humanidad, habrá muertos. Las personas que pierdan a sus seres queridos tendrán más dificultad para superarlo. Y es por este motivo q

Por Emma Reverter

22/05/2020 - 21:32h

ue tenemos que tejer redes de apoyo y ayudarnos los unos a los otros. Tenemos que estar conectados. Y las tecnologías actuales son una potente herramienta de conexión.

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Martes, 19 Mayo 2020 14:33

Vergüenza

Vergüenza

A propósito de crisis carcelacia, hacinamiento y Decreto 546/2020

 

Circula en redes un manifiesto frente a la situación carcelaria en tiempo de pandemia, suscrito por reconocidos académicos y abogados penalistas. Lo han llamado “Rumbo a un genocidio carcelario”. Manifiesto en contra del Decreto 546 de 2020 y en pro de la mejora real de las condiciones de privación de la libertad para los reclusos y el personal penitenciario afectados por el coronavirus.

 

Llama la atención la calidad de los firmantes, de la categoría del italiano Luigi Ferrajoli, el español Perfecto Andrés Ibáñez y el argentino Eugenio Raúl Zaffaroni, el brasileño Boaventura de Sousa Santos, entre los extranjeros, y dos jueces penales del circuito y el Coordinador de Fiscales Delegados ante el Tribunal Superior de Medellín, además de múltiples estudiosos del derecho penal y la criminología.

El texto, que consta de siete puntos argumentativos con una enorme carga de política criminal y tres puntos bajo el título “Exigimos”, es una proclama potente que evidencia el absurdo que constituye el Decreto 546 de 2020.

El decreto en cuestión, "Por medio del cual se adoptan medidas para sustituir la pena de prisión y la medida de aseguramiento de detención preventiva en establecimientos penitenciarios y carcelarios por la prisión domiciliaria y la detención domiciliaria transitorias en el lugar de residencia a personas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad frente al COVID-19, y se adoptan otras medidas para combatir el hacinamiento carcelario y prevenir y mitigar el riesgo de propagación, en el marco del Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica", se apoya en datos de la Organización Mundial de la Salud, la Comisión Interamericana Derechos Humanos, ña Constitución Política y múltiples jurisprudencias de la Corte Constitucional.

Cuando comienzas a leer el texto, te llenas de emoción. Esperas que el soporte de la misma tenga por consecuencia una verdadera estrategia para descongestionar el sistema carcelario, no sólo para estimular las medidas extramurales, sino para establecer lineamientos sobre la imposición de las mismas.

Pero la desazón se cierne en la parte resolutiva.

En el artículo segundo, establece cuándo y a quiénes se aplica el decreto:

“ARTíCULO 2°. Ámbito de Aplicación. Se concederán medidas previstas en el presente Decreto Legislativo a las personas privadas de la libertad que se encontraren en cualquiera de los siguientes casos:

  1. a) Personas que hayan cumplido 60 años de edad.
  2. b) Madre gestante o con hijo menor (3) años de edad, dentro de los establecimientos penitenciarios.
  3. c) Personas en situación de internamiento carcelario que padezcan cáncer, VIH e insuficiencia renal crónica, diabetes, insulinodependientes, trastorno pulmonar, anticoagulación, hepatitis B y hemofilia, artritis reumatoide, enfermedades tratadas con medicamentos inmunosupresores, enfermedades coronarias, personas con trasplantes, enfermedades autoinmunes, enfermedades huérfanas y cualquier otra que ponga en grave riesgo la salud o la vida del recluso, en conformidad con la historia clínica del interno y la certificación expedida por el sistema general de seguridad en salud al que pertenezcan (contributivo o subsidiado) o personal médico del establecimiento penitenciario y carcelario, cuando se encuentre a cargo del Fondo Nacional Salud la persona privada la libertad.
  4. d) Personas con movilídad reducida por discapacidad debidamente acreditada en conformidad con la historia clínica del interno y certificación expedida por el sistema general de seguridad social en salud a que pertenezca (contributivo o subsidiado) o personal médico del establecimiento penitenciario y carcelario, cuando se encuentren a cargo del Fondo Nacional de Salud del privado de la libertad.
  5. e) Personas condenadas o que se encontraren con medida de aseguramiento de detención preventiva en establecimiento penitenciario y carcelario por delitos culposos.
  6. f) Condenados a penas privativas de la libertad de hasta cinco (5) años prisión.
  7. g) Quienes hayan cumplido el cuarenta por ciento (40%) la pena privativa de libertad en establecimiento penitenciario, atendidas redenciones a que se tiene derecho”.

Revisemos las estadísticas oficiales del Inpec para diciembre de 2019 (https://bit.ly/2zc3Bqp), y así poder establecer el impacto real de estos 7 grupos poblacionales.

Población privada de la Libertad en centros de reclusión nacional, municipal y establecimientos de Fuerza Pública, 123.802 personas.

  • 80.260 cupos y la población alcanzó los 123.802 internos(as), arrojando una sobrepoblación de 43.542 personas, que representa un índice de hacinamiento de 54,3%.
  • De esta población, el 4.2 por ciento supera los 60 años, es decir, 5.199 personas.
  • La población penitenciaria y carcelaria intramuros (123.802), está asociada con la comisión de 198.197 hechos criminales. Los cinco delitos más frecuentes corresponden, en relación al ciento por ciento, a: hurto 14 (29.489), homicidio 14,5 (28.831), concierto para delinquir 13,2 (26.125), tráfico, fabricación o porte de estupefacientes 13,1 (25.897) y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones 10,6 (20.941). Estos delitos representan el 66,3 por ciento del total de conductas delincuenciales por las cuales se encuentran los(as) internos(as) en condición de sindicados(as) o condenados(as) en los Eron. Sólo los 5 más frecuentes.
  • Veamos la siguiente tabla:

Tipo de delito

%

Hurto

14,9

Homicidio

14,5

Concierto para delinquir

13,2

Tráfico, fabricación o porte de estupefacientes 

13,1

Fabricación,  Tráfico y porte de armas de fuego y municiones 

10,6

Actos sexuales con menos de cartoce años

4,2

Acceso carnal abusivo con menor de catorce años

3,5

Fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones

2,8

Extorsión

2,6

Acceso carnal violento

1,8

Violencia intrafamiliar 

1,4

Secuetro extorsivo

1,3

Uso de menores de edad para la comisión de delitos

1,2

Secuestro simple

1.1

Total

87,5

Las estadísticas previas, tiene por fin establecer el impacto real del decreto, toda vez que el mismo establece: “Artículo 6°- Exclusiones. Quedan excluidas las medidas detención y prisión domiciliaria transitorias contempladas en Decreto Legislativo, que estén incursas en los siguientes delitos previstos en el Código Penal […]” y lo que constamos es que todas las mencionadas previamente se encuentran dentro de un enorme listado de exclusión de 76 delitos, más otros por referencia normativa.

Es decir, 15.475 internos estarían excluidos, pero recordemos que sólo se le aplica a un porcentaje de ellos. Por ejemplo, mayores de 60 años, manteniendo el porcentaje indicado del 4,2 por ciento, serían 649 personas beneficiadas. Es absolutamente claro, que las poblaciones restantes son inferiores porcentualmente, y aún a falta de su inclusión en las diferentes estadísticas oficiales, difícilmente podría llegarse a 2.000 personas. Ante esta evidencia, cabe preguntar, ¿de dónde saca el gobierno nacional que saldrán 15.000 de quienes están en prisión?

Según el Boletín Informativo del Inpec No.044–2020 del 4 de mayo (https://bit.ly/2AJDeZm), 268 personas han salido por efecto del decreto 546 de 2020.

Veinte días después de expedido el Derecreto de la referencia, la realidad muestra que, o el gobierno improvisa y da palos de ciego emitiendo decretos sin sentido (hay varios), o simplemente su intención nunca ha sido detener el contagio en las cárceles, en las que a mayo 13 el número de contagios asciende a 996 y las muertos a 4, una cifra 4 superior a la de beneficiados.

¡Vergüenza!

 

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Varias personas esperan el autobús cerca del mercado donde se sospecha que surgió el virus EFE

Los países reunidos la Asamblea Mundial de la Salud intentan poner en marcha una misión científica para determinar el origen de la pandemia

 

Pocas veces una Asamblea Mundial de la Salud ha recibido tanta atención internacional. Durante este lunes y martes, como sucede una vez al año, cientos de delegados de los países miembros se reúnen en el que es el mayor órgano de toma de decisiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, a juicio de muchos, esta es una asamblea "sin precedentes" por las circunstancias en las que se desarrolla: la pandemia de coronavirus marca el fondo y la forma.

La agenda ha tenido que abreviarse y concentrarse en dos días, y por primera vez se celebra de manera virtual – y no en Ginebra (Suiza) – debido a la crisis del coronavirus. El telón de fondo, marcado por las tensiones políticas, también ha añadido expectación al encuentro, con una OMS muy cuestionada por Estados Unidos y atrapada en el fuego cruzado con China, pero que ha salido fortalecida en esta primera jornada en la que se han sucedido las muestras de apoyo de los Estados a la agencia especializada de Naciones Unidas.

Sobre la mesa está una propuesta de resolución presentada por la Unión Europea junto a decenas de países miembros en la que se pide iniciar lo antes posible "un proceso gradual de evaluación imparcial, independiente y exhaustivo" de la respuesta sanitaria internacional coordinada por la OMS. El documento – que firman el grupo de Estados de África y otros 40 países como Rusia, Japón o Australia – no menciona a China pero pide, además, que se continúe trabajando para "identificar la fuente zoonótica del virus y la ruta de introducción a la población humana, incluido el posible papel de los huéspedes intermedios, incluso a través de esfuerzos como misiones de campo científicas y colaborativas". La OMS ya había anunciado que valora enviar una nueva misión de expertos a China para buscar el origen de la COVID-19.

Hasta ahora, Pekín ha visto la mayoría de los llamamientos políticos a una investigación internacional independiente sobre los orígenes de la COVID-19 como un intento de culparlo del estallido de la enfermedad a nivel mundial, algo que también ha generado tensiones con otros países, como Australia. Durante esta primera jornada, el gigante asiático se ha mostrado abierto a una investigación liderada por la OMS y una vez la pandemia esté controlada. Hace unas semanas, se mostró favorable a una eventual misión del organismo para " concluir el origen del virus en un momento adecuado" .

En la asamblea mundial, los Estados miembros discuten el proyecto de resolución y determinan si les interesa apoyarla. Como explica la OMS, el objetivo es trabajar por consenso y casi todas las resoluciones se adoptan sin votación. Cuando se vota, se decide por mayoría en la asamblea, que consta de 194 miembros. Se espera que haya un resultado este martes. Las resoluciones dirigen a la OMS e instan a los países a que tomen medidas específicas, recopilen más evidencia o presenten informes sobre su puesta en marcha.

La asamblea, que es la 73ª, se ha inaugurado en la mañana de este lunes con un primer tramo centrado en cumplir los protocolos y los procedimientos habituales. Entre intentos de agilizar las intervenciones, varias delegaciones han participado con ciertas dificultades debido a problemas técnicos de conexión y de sonido que a su vez complicaban los servicios de interpretación en diferentes idiomas.

Las declaraciones de los diferentes países han estado centradas en la pandemia de COVID-19 y en su respuesta a la enfermedad. Son varias las delegaciones que han apelado a la solidaridad global, llamando a "no politizar" el virus, y en general han mostrado su apoyo al liderazgo de la OMS en su respuesta al coronavirus.

A este respaldo se ha unido Antonio Guterres, secretario general de la ONU, quien ha afirmado que el organismo, como coordinador de una respuesta sanitaria a gran escala, es "insustituible" y que la "mayor preocupación" tiene que ser cómo dotarla de "recursos mejorados", en un momento en el que EEUU ha anunciado el cese de su financiación a la OMS. También ha deslizado una crítica contundente a las "estrategias diferentes, a veces contradictorias" adoptadas por diferentes países contra el virus. "Todos estamos pagando un precio muy alto. Muchos países han ignorado las recomendaciones de la OMS. Como resultado, el virus se ha extendido por todo el mundo y ahora se está moviendo hacia el Sur Global, donde su impacto puede ser aún más devastador", ha aseverado Guterres.

La OMS iniciará una evaluación independiente

En su discurso de inauguración, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus ha recogido el guante de la resolución presentada por decenas países miembros, en la que piden iniciar, en el momento adecuado y lo más pronto posible "un proceso gradual de evaluación imparcial, independiente y exhaustiva para examinar la experiencia adquirida y las enseñanzas extraídas de la respuesta sanitaria internacional coordinada por la OMS" a la COVID-19.

El jefe del organismo ha asegurado que acoge "con beneplácito" la propuesta y ha afirmado que iniciará "una evaluación independiente lo antes posible para revisar la experiencia adquirida y las lecciones aprendidas" . Son mecanismos que ya existen y que se pusieron en marcha por ejemplo tras el brote de ébola de 2014. De hecho, una primera evaluación independiente sostiene que la actuación de la OMS "fue más rápida que para las epidemias del MERS o el SARS", pero los Estados Miembros no fueron igual de rápidos en su reacción.

No obstante, Tedros Adhanom Ghebreyesus ha dejado claro que la revisión debe abarcar la responsabilidad de "todos los actores de buena fe". "Cada país y cada organización deben examinar su respuesta y aprender de su experiencia" para garantizar que "esto nunca vuelva a suceder", ha indicado.

Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, ha defendido ante la asamblea anual su gestión de la epidemia, detectada por primera vez en la ciudad china de Wuhan, asegurando que su país ha "actuado con apertura, transparencia y responsabilidad". También ha dicho que apoya la idea de una "evaluación exhaustiva de la respuesta mundial a la COVID-19 para resumir la experiencia y subsanar las deficiencias". Ha dicho que tal revisión "debería basarse en la ciencia y ser profesional, dirigida por la OMS y realizada de manera objetiva e imparcial". No obstante, también ha indicado que tal examen debe efectuarse una vez el virus esté bajo control. Asimismo, ha dicho que "es necesario seguir apoyando la investigación mundial de los científicos sobre el origen y las vías de transmisión del virus".

Uno de los más críticos con la OMS ha sido el secretario de Sanidad de Estados Unidos, Alex Azar, que en línea con las acusaciones vertidas por la administración Trump ha asegurado que este organismo "fracasó en su misión" de compartir información con la comunidad internacional. "La OMS no consiguió la suficiente información para atender al mundo, y murieron muchas personas", ha dicho el responsable del país con más casos y fallecidos con COVID-19 del mundo. "Esto no puede volver a ocurrir, la OMS debe ser mucho más transparente y rendir cuentas", ha zanjado durante su intervención por videoconferencia.

Por Icíar Gutiérrez

18/05/2020 - 22:10h

Publicado enInternacional