Sábado, 04 Abril 2020 06:04

Perú legaliza la impunidad

Perú legaliza la impunidad

Policías y militares eximidos de toda responsabilidad si abren fuego contra civiles

 

En medio de la grave crisis por la pandemia del coronavirus se metió el viejo virus de la mano dura y del autoritarismo. Hace unos días, con el país militarizado para controlar la cuarentena general y las garantías suspendidas por el estado de emergencia, se promulgó una ley de gatillo fácil. La norma tiene carácter permanente, no se limita al actual estado de emergenci y, exime de responsabilidad a los miembros de las fuerzas de seguridad que utilicen sus armas contra la población “en cumplimiento de sus funciones". Los uniformados no podrán ser detenidos si matan o hieren a alguien, y no se exige que haya proporcionalidad en su respuesta. Es decir, quedan en libertad de disparar contra una persona desarmada. 

Esta ley fue promulgada por el nuevo Congreso unicameral, que entró en funciones hace unos días. Un mal, y preocupante, debut. Desde el gobierno han optado por minimizar la gravedad y los riesgos de esta ley. En cambio, han redoblado su respaldo a las fuerzas armadas y a la policía, ahora empoderadas por el discurso oficial en medio del estado de excepción y el temor por el Covid-19. Organismos nacionales e internacionales de derechos humanos exigen su derogatoria.

El origen de la ley de gatillo fácil viene del anterior Congreso, disuelto constitucionalmente en septiembre pasado por el presidente Martín Vizcarra. Era un cuerpo dominado por la extrema derecha fujimorista y sus aliados, que la aprobaron con el clásico discurso de la mano dura contra la delincuencia y pensando también en proteger la represión contra las protestas sociales. El Ejecutivo no promulgó la ley en ese momento, pero tampoco la había observado cuando el Congreso fue cerrado. El asunto quedó en el limbo. 

El nuevo Parlamento, donde ya no domina el fujimorismo, pero otros partidos de derecha son mayoría y el presidente Vizcarra no tiene bancada porque no tiene partido propio, decidió estrenarse promulgando esta ley. El argumento fue que al no haber sido observada por el Ejecutivo, el Congreso quedaba habilitado para ponerla en vigencia. Así lo hizo, para escándalo y preocupación de muchos.

El presidente peruano hace presentaciones televisadas diarias  junto a sus ministros en las que responde preguntas enviadas por internet. Un pregunta fue sobre esta ley y sus consecuencias de impunidad en violaciones a los derechos humanos. Vizcarra evadió el asunto y pasó la palabra a su primer ministro y a su ministro de Justicia. Ambos coincidieron en hacer algunos “cuestionamientos técnicos” a la ley en poner el énfasis en respaldar a las fuerzas de seguridad. “Existe un respeto irrestricto de las fuerzas armadas y la policía a los derechos fundamentales”, dijo el titular de Justicia, Fernando Castañeda, tratando de sonar convincente. Palabras que los hechos de la historia reciente no respaldan. Todo lo contrario.

Las fuerzas armadas han tomado las calles junto a la policía para vigilar el cumplimiento de la cuarentena obligatoria, que se inició el 16 de marzo y debe concluir el 12 de abril, y del toque de queda, que ahora va de seis de la tarde a cinco de la mañana. En veinte días de cuarentena hay más de 40 mil detenidos por violar la restricción de salir. Hasta ahora no ha ocurrido ningún caso de algún herido o fallecido por disparos de las fuerzas de seguridad. Lo que sí ha habido son denuncias de abusos a detenidos.

Un caso de abuso especialmente notorio ha sido el de un capitán del ejército que golpeó repetidamente en el rostro a un muchacho que fue detenido en la calle, mientras lo insultaba y amenazaba a gritos. La agresión se conoció por la difusión de un video. El gobierno reaccionó separando del patrullaje al oficial. Pero días después, en declaraciones a un medio, el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general César Astudillo, salió en apoyo del capitán, justificó el abuso cometido y anunció que el oficial sería repuesto para volver a las calles. En el gobierno hubo silencio. Las fuerzas armadas han difundido un amenazante video en el que recuerdan que están autorizadas a usar sus armas.

Esta ley que abre las puertas para los abusos y la impunidad se ha metido cuando toda la atención y el temor están puestos en el avance del coronavirus. Los contagios llegan a 1595 y las muertes a 61. La curva se acelera hacia arriba. En los últimos tres días los nuevos casos sumaron 530. El presidente Vizcarra ha admitido que hasta ahora la cuarentena no ha dado los resultados esperados, pero ha asegurado que sin ella la situación sería mucho peor. Los expertos coinciden con eso. Frente a esta situación, el gobierno ha reforzado las restricciones y ha anunciado que se endurecerán las acciones para hacerlas cumplir. 

Desde ayer se ha separado por género las salidas permitidas para comprar alimentos, medicinas o ir al banco: los hombres lo pueden hacer los lunes, miércoles y viernes, y las mujeres los martes, jueves y sábado. Los domingos no sale nadie. Todos los que salgan ahora están obligados a usar mascarillas para cubrirse la boca y nariz. Con estas nuevas medidas se espera bajar el crecimiento de los contagios, que si continúa al ritmo actual en unos diez días podría rebasarse la capacidad del precario sistema de salud.

Siempre ha habido sectores que apuestan por la represión como solución a todo. Pero con el miedo por el Covid-19 encima, los aplausos -y también los silencios- suicidas por esta ley de gatillo fácil se sienten con más fuerza que en otras circunstancias. El presidente Vizcarra ha dejado peligrosamente abierta la puerta a la posibilidad de que las fuerzas armadas sigan en las calles después que se levante la cuarentena por el coronavirus. 

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Transferencia y poder, la cara social de la angustia

De qué se trata la crisis de la subjetividad en la pandemia

 

Freud llama angustia pánica al sentimiento de muerte de un sujeto cuando siente que su universo de símbolos se desmorona. Acontece, mayormente, durante las guerras y catástrofes. La sensación de muerte pánica puede confluir con la muerte real, pero no es la misma; la muerte real y, aun, la angustia, pueden acontecer sin pánico.

Los símbolos, las lógicas de la conciencia son el universo del sujeto, que le da un sentido en el mundo; es un saber que garantiza su vida, aun así, el sujeto no requiere, para su existir, un conocimiento de esta sujeción sino que es algo más próximo a un saber que lo antecede, lo contiene y lo sostiene, para poder existir.

La dimensión psíquica, en la cual el sujeto vive esta sujeción, es la creencia. La relación del sujeto a la realidad es por convencimiento en lo que creen. No hay una relación directa del sujeto a ninguna evidencia real. El sujeto fundamentalmente “cree” en los símbolos que están promovidos por los discursos que representanal orden simbólico.

Los primeros seres sociales personificaban su universo a través de la creencia en los saberes agrupados en los mitos y en las religiones. Las preguntas y las adversidades; lo desconocido se descifraba desde ellos e imponían, según la necesidad, algún rito, enseñando y organizando a la sociedad.

Las religiones han ido cediendo su lugar a otro saber, disciplinado bajo un orden diferente, llamado “las ciencias”. Si bien se podría decir que es más verdadero lo que dice la ciencia sobre los fenómenos, que el conocimiento que aportaban los mitos sobre las causas, la relación que mantiene el sujeto con la ciencia es la misma que tenía con los mitos y las religiones. El sujeto solo accede al conocimiento científico vía la creencia. Desplazamiento y sustitución que no es sin un cambio de paradigmas en la valorización de las lógicas que constituyen las certezas.

Este movimiento articulado a la dimensión de la creencia fueron parte fundantes de la civilización y es lo que permite sostener el dominio de los discursos institucionalizados. La civilización le demanda a la ciencia que resuelva todas las incógnitas, que ocupe el lugar de ser un saber sobre la garantía de la existencia humana, sean estos procesos físicos, biológicos o sociales. Participe el sujeto o no, sea consciente o no de ello.

El discurso de la ciencia alcanza su dominio en la civilización, incorporando dentro de sus saberes el discurso del sistema capitalista en tanto es la organización social de generación de riqueza, que se pretende científica. Por ello, las crisis económicas del sistema también son generadoras de angustia pánica, hayan padecido o no, cada uno, algún perjuicio directo.

Interpretamos la angustia pandémica como la ausencia, en la ciencia, de una respuesta a una pregunta que tampoco creó. El poder que la civilización le adjudica a la ciencia es tan elevado como el ruido que hace su caída. Cuando la ciencia pierde su lugar de ser la garantía de existencia, puede desarrollarse, en un sujeto, la angustia pánica conceptualizada por Freud.

La sensación de muerte pánica alude al descontrol de la muerte en sí, al desamparo primordial ante ella. No se refiere a la cantidad de muertos reales, sino a una muerte que contagia de muerte. Hay otras muertes, acotadas, contenidas por un saber; hay otras muertes, de cantidades horrorosas, comandadas por determinantes ideológicas e ignoradas por los productores de la ignorancia y por los sujetos que no advierten su propio horizonte ideológico.

Mientras la ciencia descifra cómo mantener la garantía, ordenó combatir al covid-19 poniendo en cuarentena a la civilizacion: paralizar la circulación y descarga social de los goces propios. El efecto que tiene esta indicación, la limpieza de la naturaleza y la saturación personal, impulsa los interrogantes sobre el principal goce, que nos ofrece el capitalismo, para nuestras descargas: “la acumulación”, razón de ser del sistema, pero que está en oposición directa a lo natural. ¿Será solo un tropezón o una caída de los parámetros que garantizan el goce de la existencia? o ¿la civilización reforzara los diques que protejan el goce del sistema?

Por ahora, lo más importante es respetar las medidas preventivas, que los gobiernos, junto a nuestros chamanes, los científicos, imponen, como rito necesario, para combatir el virus y así lograr restituir la armonía y la disputa social, es decir, nuestras creencias. Como decía Freud, la vida no vale mucho, pero es lo único que tenemos.

Herrnán C. Guggiari es psicoanalista.

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Virólogo: pandemia de COVID-19 concluirá cuando se infecte toda la población mundial

La pandemia de la enfermedad respitatoria COVID-19 (causada por el nuevo coronvirus) se terminará cuando todos los habitantes del planeta hayan sido infectados, lo que ocurrirá en poco más de un año, dijo a Sputnik el virólogo colombiano Jaime Castellanos.

"¿Cuándo va a terminar la pandemia? Cuando todas las personas del mundo hayamos sido infectadas, todos somos susceptibles entonces todos vamos a tener en algún momento el virus", afirmó Castellanos, director del Instituto de Virología de la Universidad de El Bosque de Bogotá.

Explicó que todos los humanos son "susceptibles" de contraer el nuevo coronavirus porque "era un virus que estaba en animales y empieza a infectar humanos, eso significa que los humanos no tenemos anticuerpos (elemento clave para combatir una infección de virus o bacterias que afecta al organismo)".

El nuevo coronavirus surgió en diciembre pasado en la ciudad china de Wuhan (sureste), se extendió a más de 150 países en semanas y este mes la enfermedad fue catalogada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El profesor titular de la Universidad Nacional de Colombia y de la Universidad de El Bosque afirmó que "seguramente también se va a terminar cuando aparezca la vacuna, pero la vacuna va a salir dentro de 18 meses".

Ante la pregunta de si la población se puede infectar antes de tener la vacuna, aseguró que "sí, los modelos matemáticos dicen que en un año aproximadamente el 70, 80% de los individuos del mundo habremos sido infectados".

Las medidas como las de aislamiento social que están adoptando los gobiernos de los países con casos de COVID-19 son para evitar la saturación de los sistemas de salud que deriven en numerosas muertes.

Afirmó que "la ventaja es que si nos infectamos despacito y controlamos la tasa de transmisión, la cantidad de enfermos va a ser menor y se van a poder salvar más vidas".

"Una situación de contagio masivo sin ninguna medida de control lo que va a causar es un colapso de los servicios de salud, de las camas de hospital, sobre todo las camas de cuidados intensivos que van a requerir los adultos mayores", añadió.

Por su parte, el médico Fabio Grill Díaz, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del hospital Maciel de Uruguay, dijo que el COVID-19 "vino para quedarse y en los próximos años persistirá, probablemente con menor agresividad".

Agregó que "los antecedentes de nuevos coronavirus tuvieron comportamientos diferentes, SARS (Síndrome respiratorio agudo grave) 2003 duró casi tres años y MERS CoV (síndrome respiratorio de Oriente Medio) del 2012 aún sigue el brote, aunque claramente en menor medida".

Castellanos y Grill Díaz coinciden en que una vez que una persona tuvo COVID-19 ya no se vuelve a infectar con el nuevo coronavirus que causa esa enfermedad.

El virólogo colombiano afirmó que "lo que dicen los expertos en China es que la persona que tuvo la infección produce anticuerpos que son protectores por lo menos por un año, así que esa persona no se vuelve a reinfectar".

En el mundo hay 413.467 casos confirmados y 18.433 muertos por el COVID-19, según el último informe de la OMS del miércoles.

Contagiosidad de SARS-CoV-2 indica que lo peor está por llegar en Latinoamérica

Cada brote local del nuevo coronavirus se presenta en general con muy pocos casos y, 15 días después, se registra un pico de crecimiento porque surgen todos juntos los contagiados del primer enfermo, explicó a Sputnik el virólogo colombiano Jaime Castellanos, director del Instituto de Virología de la Universidad de El Bosque de Bogotá.

"Arranca despacio, una transmisión por tres pacientes, y entre el día 15 o 20, aparecen simultáneamente los infectados de los originales que infectaron hace una semana, semana y media", explicó.

La nueva cepa de coronavirus SARS-CoV-2 se detectó en diciembre pasado en la ciudad china de Wuhan (sureste) y se extendió a más de 150 países.

La enfermedad respiratoria que causa, bautizada COVID-19, este mes fue catalogada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las autoridades de Brasil, que registraron el primer caso en América Latina, lo hicieron el 26 de febrero.

Para el 12 de marzo, es decir 15 días después, había 52 casos confirmados; el 17 de marzo se presentó la primera muerte y los casos subieron a 234, y el 23 de marzo hubo un gran salto en las cifras: 34 muertos y 1.891 infectados.

Para este jueves Brasil reportaba 57 muertos y 2.433 casos confirmados.

Castellanos, profesor titular de la Universidad Nacional de Colombia y de la Universidad El Bosque, afirmó que "uno de los problemas más complejos que le vemos a este virus es que tiene una alta tasa de contagiosidad, lo que se ha llamado el "R sub cero" (número reproductivo básico), que es la medida de cuántas personas se contagian por cada infectado".

Ese número "está entre 2,5 y tres, o sea un contagiado puede infectar a 2,5 o tres personas, entonces a los tres o cuatro días esas tres personas infectan, cada una, a tres personas", explicó.

"Eso significa que al tercer día por un infectado tendremos tres, a los seis días tendremos nueve, a los nueve días tendremos 27, a los 12 días tendremos 81 y así sucesivamente hasta que se haya alcanzado a todos los susceptibles", añadió Castellanos.

Aplanando la curva

Castellanos indicó que "si la transmisión ocurre sin ninguna medida (para impedirla), avanza rápidamente el virus por esa curva y llega a un pico y empieza a descender, pero lo que hacen las medidas es ese concepto de aplanar la curva".

Según el virólogo, el distanciamiento social "tiene mucho valor" porque el coronavirus tiene tres rutas de transmisión.

La primera es "la cercanía; las personas expulsan gotas de saliva y esas secreciones pueden alcanzar a una persona que esté a menos de un metro".

La segunda "son las gotitas que quedan en el aire y pueden contagiar a una persona que estaba cerca; y la tercera es el contacto con superficies contaminadas por las secreciones de una persona infectada", detalló.

El virus puede sobrevivir en distinta superficies entre ocho y 12 horas.

Uruguay en situación preocupante

Los primeros cuatro casos de COVID-19 en Uruguay fueron anunciados por el Gobierno el viernes 13 de marzo, y el pasado miércoles ya había 217.

El médico Fabio Grill Díaz, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del hospital Maciel, dijo a Sputnik que es "preocupante" la evolución del COVID-19 en Uruguay.

Grill Díaz, expresidente de la Sociedad de Infectología Clínica del Uruguay, argumentó que "en una semana se diagnosticaron 100 casos y es casi similar a lo observado en el inicio de la epidemia italiana y española".

En España hay actualmente 56.188 casos confirmados y 4.089 muertos por COVID-19, mientras que en Italia hay 57.521 contagiados, y 7.503 fallecidos.

Grill Díaz espera que en Uruguay se dé la misma curva que en otros países, donde a los 20 días, aproximadamente, hay un crecimiento exponencial; "por ello nos estamos preparando", dijo.

Si bien no se puede asegurar que lo que está pasando en Europa "se reproduzca igual, sabemos que las posibilidades son muy grandes", estimó.

El 13 de marzo el director general de OMS, Tedros Adhanom, dijo que "Europa se convirtió en el epicentro de la pandemia COVID-19 y tiene más informes de nuevos casos y muertes que en los demás países juntos menos China".

El domingo el representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Uruguay, Giovanni Escalante, dijo al diario local El País que "es de esperar que dentro de una semana se vea un auge de los contagios, esa curva puede crecer más si la gente no cumple con el aislamiento domiciliario".

El representante de la OPS sostuvo que "la experiencia que hemos visto en otros países, en especial en China y Corea del Sur, es que a las dos semanas levanta más la curva y luego empieza a estabilizarse".

Grill Díaz cree que en Uruguay "el aislamiento social con política diagnóstica intensiva parecería ser una de las medidas para lograr" estabilizar la curva de crecimiento del brote epidémico.

21:54 GMT 26.03.2020(actualizada a las 02:45 GMT 27.03.2020) URL corto

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Coronavirus: el polémico remedio de Didier Raoult

La comunidad científica no descarta la posible eficacia del tratamieto de Raoult, pero sí pone en tela de juicio la forma en que se realizaron las pruebas. Se metieron los complotistas, la extrema derecha, los opinólogos, los detractores de la industria farmacéutica y la Comisión Europea.

 

¿Tratamiento milagroso para neutralizar el coronavirus, complot contra su descubridor o ambición no controlada ? El protagonista de esta controversia, donde incluso se metió el presidente norteamericano Donald Trump, es el doctor Didier Raoult. Desde hace un par de semanas, este médico especialista en infecciones y microbiología, al frente del Instituto hospitalo-universitario Mediterráneo de Infección de Marsella (IHU), clama en todos los medios posibles que existe un antídoto económico y sencillo contra el Covid-19. Según él, un procedimiento basado en la cloroquina es el escudo más idóneo contra el virus.

Ya tuvo su primer éxito; el Ministerio de Salud de Francia autorizó su uso en pacientes internados. “La hidroxicloroquina y la combinación de lopinavir/ritonavir pueden ser dispensadas y administradas bajo la responsabilidad de un médico a pacientes afectados por COVID-19, en los establecimientos de salud que se encargan de ellos, así como, para la continuación de su tratamiento si su condición lo permite y con la autorización del médico inicial, en el hogar”, dice el comunicado deel Ministerio.

 El profesor Didier Raoult surgió de la nada a finales de febrero, a través de un video difundido en las redes sociales donde anunció “el final de la partida” con este ingrediente muy utilizado contra el paludismo. Más tarde afirmó que, tras seis días de tratamiento con la cloroquina, apenas el 25 por ciento de los infectados presentaban síntomas. Entonces empezó una guerra entre el profesor, los medios científicos que cuestionaban su metodología, el poder político que no daba su autorización para que se llevara a cabo un tratamiento masivo, la Organización Mundial de la Salud que cuestionaba sus afirmaciones y la opinión pública, parte en contra de él y parte a favor (hasta lo amenazaron de muerte por charlatán). Se metieron los complotistas, la extrema derecha, los opinólogos, los detractores de la industria farmacéutica y la Comisión Europea.

Didier Raoult no es un perfecto desconocido, al contrario. Es un investigador de un enorme prestigio internacional conocido por sus investigaciones sobre virus emergentes cuyos descubrimientos le valieron incluso que existan dos bacterias infecciosas con su nombre: Raoultella planticola y Rickettsia raoultii. En 2010 ganó el gran premio del INSERM, (Instituto Nacional de Investigación en Salud y Medicina) y el centro que dirige en Marsella, el IHU, es uno de los más importantes que existen consagrados a las enfermedades infecciosas tropicales emergentes. 

La comunidad científica no descarta la posible eficacia del tratamiento del profesor Raoult, pero sí pone en tela de juicio la forma en que, hasta ahora, las pruebas se llevaron a cabo. La OMS habló de “estudios reducidos” mientras que la corporación científica cuestionó y cuestiona su comunicación, la cual ha desatado una vorágine de malos entendidos. Es cierto es que los test parecen carecer de un cimiento sólido y los resultados que dieron las pruebas hechas desde hace varios días no coinciden con la tesis de Didier Raoult: los ensayos fueron muy restringidos (24 personas), hay grandes disparidades socio demográficas entre los participantes, todos no se encontraban en el mismo estado clínico de la enfermedad durante los ensayos y en el grupo de experimentación hubo incluso pacientes que rehusaron seguir el tratamiento, pero no fueron excluidos del protocolo. Se empleó la regla del “doble ciego”, la cual descarta la posibilidad de que pacientes y médicos sepan a qué grupos pertenecen. Por esta razón, el Alto Consejo de la Salud de Francia recomendó que, a falta de resultados concluyentes, el tratamiento con cloroquina no se empleara de forma masiva sin previa autorización y que su uso se limitara a las formas más graves de la infección. China, sin embargo, optó por probar la metodología del profesor francés sin que las consecuencias estuvieran a la altura de las esperanzas suscitadas. Al cabo de siete días de tratamiento no se constató ninguna diferencia.

Las persistentes dudas no condenaron la esperanza del antídoto. Las autoridades dispusieron que esta semana se llevara a cabo un ensayo clínico llamado Discovery. Lo dirigirá un consorcio donde se reúnen varios grupos de investigación de Francia llamado Reacting. Participan en él los hospitales de París, Lyon, Nantes, Lille y se extenderá más tarde a otros centros. Esta mega prueba integra a 3. 200 pacientes en Europa (800 de Francia) y recién el 27 de marzo se experimentará con cloroquina.

La querella se enredó un poco más cuando Donald Trump dijo que pensaba recurrir a la cloroquina contra el coronavirus. Las redes sociales, territorio predilecto del profesor Raoult para difundir su tratamiento, ven en él un héroe víctima de la mala fe de una industria farmacéutica aterrada ante la aparición de un tratamiento casi gratuito. Raoult incorporó esa sospecha en su retórica, con lo cual ha incluso incurrido en cierta perfidia no muy acorde con el rigor científico. En una columna publicada por el vespertino Le Monde, Raoult se defendió de sus detractores acusándolos de ser fanáticos de la “metodología” y, de allí, de estar en manos de la industria farmacéutica. Raoult escribe: «se utiliza un modelo para imponer, progresivamente, un método que fue desarrollado por la industria farmacéutica y evidenciar así que medicamentos que, globalmente, no cambian el porvenir de los pacientes agregan una pequeña diferencia. Ese modelo alimentó a muchísimos metodologistas y se volvió una dictadura moral”. Sólo las pruebas y sus resultados dirán si Didier Raoult tiene razón o exageró al haber sembrado esperanzas, controversias y convulsión con una panacea prodigiosa.

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Lunes, 23 Marzo 2020 07:00

La pandemia del miedo

La pandemia del miedo

Con saldo de 11 mil muertos sobre una población global de unos 7 mil 800 millones, la denominada pandemia del coronavirus 2 (Covid-19) −síndrome respiratorio agudo grave, cuyos efectos sobre la vida social causan pánico colectivo y una situación de excepcionalidad, emergencia y alarma mundial− ha derivado en la virtual militarización de sociedades enteras, con la consiguiente aplicación de draconianas cuarentenas con vigilancia activa para intentar evitar el contagio.

Como señaló Giorgio Agamben en un artículo titulado "La invención de una epidemia", los medios de difusión masiva y las autoridades de países industrializados se esforzaron por difundir un "clima de pánico", provocando "un verdadero estado de excepción", con graves medidas de control que limitaron la libertad de movimientos y una suspensión del funcionamiento normal de las condiciones de vida y trabajo en regiones enteras. "En un círculo vicioso perverso, la limitación de la libertad impuesta por los gobiernos es aceptada en nombre de un deseo de seguridad que ha sido inducido por los mismos gobiernos que ahora intervienen para satisfacerla", escribió Agamben.

Sin minimizar la gravedad de la epidemia, cuando había una recesión en ciernes y sistemas de salud colapsados por las políticas neoliberales, los lenguajes del poder −entre ellos los jurídicos, culturales y mediáticos− han venido adoptando un léxico médico y hasta epidemiológico, pero también militar con fines de control de población.

Así, tras las medidas de confinamiento social punitivas decretadas inicialmente por las autoridades chinas, seguidas de las de los gobiernos de Italia, Francia, España y Bélgica, se decretaron posteriores cierres de frontera xenófobos por Canadá y Estados Unidos, lo que vino a reforzar la patologización de los extranjeros y las segregaciones raciales ya en curso en América del Norte y Europa. Ello derivó en el aislamiento de 500 millones de personas en el mundo.

El miedo a la peste o la plaga y el pánico colectivo generado por el despliegue mediático en clave de "seguridad sanitaria", ha sido aprovechado de manera oportunista en América Latina −vía una suerte de biologización de la política como en la Alemania nazi−, por el régimen asesino de Sebastián Piñera en Chile, quien decretó un estado de sitio sanitario con prohibición de movilizaciones callejeras en vísperas del plebiscito nacional para reformar la Constitución, previsto para el 26 de abril; a lo que se sumó el aplazamiento indefinido de la elección presidencial en Bolivia, decretado por el régimen golpista de Jeanine Áñez, que debía verificarse el próximo 3 de mayo. En ambos casos, siguiendo de nuevo a Agamben, el poder soberano y la vida nula podrían explicar esos procedimientos del poder y convertir la emergencia (el estado de excepción) en norma, como advirtió de manera temprana Walter Benjamin.

Tras el bombardeo mediático, el esloveno Slavoj Zizek detectó ciertos elementos de "histeria racista" en el Covid-19 y también "epidemias de virus ideológicos" latentes en nuestras sociedades, entre ellos, las noticias falsas ( fake news) y teorías conspirativas paranoicas.

En febrero último, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich –en el pico de la lucha contra el coronavirus en Wuhan, provincia de Hubei−, las autoridades de Pekín consideraron a Estados Unidos una "amenaza" y a través del canciller, Wang Yi, deslizaron que desde los primeros casos de pacientes infectados estaban siendo sometidos a una "guerra híbrida" por el Pentágono.

El propio presidente Xi Jinping usó la palabra "guerra", y el vocero de la cancillería, Zhao Lijian, manejó en un tuit explosivo la posibilidad de que una delegación de 300 soldados del ejército de EU, que participaron en los Juegos Militares de Wuhan en octubre de 2019, hubieran introducido el virus en esa ciudad. Incluso, medios chinos han insistido en la presunta conexión entre el cierre, en agosto pasado, de un laboratorio militar de armas biológicas declarado "inseguro" en Fort Detrick, en Maryland, donde está el Comando Médico del Pentágono, con los juegos militares y la epidemia.

La propaganda de los medios occidentales, con eje en el miedo, el pánico y la incertidumbre tuvo como objetivo deliberado inicial a China, para aislarla y satanizarla en el marco de la guerra comercial con EU. El 1º de marzo, Michel Chossudovsky, de Global Research, preguntó si EU tenía conocimiento previo de la pandemia Covid-19 y sus probables impactos. Mencionó que el 18 de octubre pasado, dos meses antes del brote en Wuhan, el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud efectuó un "ejercicio de simulación" de una epidemia de coronavirus nCoV-2019, en la ciudad de Nueva York. En el Evento 201 Simulación, se simuló un colapso de 15 por ciento de los mercados financieros. El ejercicio fue patrocinado por la Agencia Central de Inteligencia, la Fundación Bill & Melinda Gates, el Foro Económico Mundial, Bloomberg y la Fundación Hopkins. El 17 de marzo, un grupo de científicos concluyó que el SARS-CoV-2, que provoca la enfermedad Covid-19, no se creó en un laboratorio ni es un virus manipulado de forma intencionada.

Vía el poder blando (softpower) de sus paquetes humanitarios a Europa y América Latina, China se ha reposicionado geopolíticamente, mientras, de cara al "virus extranjero", el eje Trump-Johnson-Bolsonaro viene impulsando una salida neomalthusiana inspirada en el darwinismo social.

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Sábado, 21 Marzo 2020 05:44

Nuevo récord de muertos en Italia 

Nuevo récord de muertos en Italia 

Fallecieron 627 personas en 24 horas a causa del coronavirus

Los contagiados, que en total sumaron 37.860 casos,  4.670 más que ayer, en su mayor parte  se concentran en Lombardía.

Desde Roma.En coincidencia con lo que algunos expertos esperaban, la curva de contagiados por el coronavirus sigue subiendo en Italia. Pero el número de muertos llegó hoy a una cifra elevadísima, nunca vista hasta ahora: 627 personas en 24 horas.

Los contagiados, que en total sumaron 37.860 casos, 4.670 más que ayer según el informe diario que presentó la Protección Civil, en su mayor parte (22.264 casos) se siguen concentrando en Lombardía (norte del país) la región donde se desató la epidemia en Italia. Especialmente en Bergamo y en Brescia, dos importantes ciudades por su producción industrial y agrícola.

La pregunta que todo el mundo se hace es por qué Italia, que tiene hasta ahora en total poco más de la mitad de casos entre contagiados, curados y muertos (47.021) que tuvo China (80.928), tiene en cambio una cantidad de muertos más alta. Según cifras difundidas por la prensa, China tuvo 3.245 víctimas hasta hace dos días, mientras Italia ha llegado a 5.129.

El profesor Roberto Bernabei, geriatra y presidente de la Asociación Italia Longeva, que participó de la conferencia de prensa de presentación de los nuevos datos diarios de la Protección Civil, intentó dar una explicación. “El factor de riesgo verdadero no es sólo el hecho de tener una edad geriátrica avanzada sino el hecho de tener patologías concomitantes. Esta es la explicación fundamental. Patologías como la hipertensión, la cardiopatía isquémica, la fibrilacióna atrial, el diabetes, hacen que el virus sea más agresivo porque encuentra un terreno más frágil. Esto explica el exceso de mortalidad”, explicó.

“Vale la pena recordar que nosotros somos el país más viejo del mundo junto a Japón. En nuestro caso, la edad media de los infectados es de 63 años contra los 46 años de la media china. A los 46 años se reacciona mucho mejor. El dato general es que tenemos menos del 10% de mortalidad bajo los 60 años. Los demás son de 60 para arriba”, concluyó Bernabei que aclaró también que para poder saber hasta cuándo durará esta situación, hay que esperar a conocer el pico de la pandemia, tal vez en los próximos días.

Sobre la diferencia entre los datos de Italia y de China hay algunos medios que han hipotizado la posibilidad de que en Italia muchos casos no son detectados porque los test del coronavirus son sólo realizados a personas con síntomas. A muchas se les ordena estar en aislamiento domiciliar porque tienen síntomas leves y nunca se les hace el test del virus. En consecuencia no son registrados como positivos. Por eso algunos sostienen que en Italia los infectados pueden ser muchos más de lo que indican los datos oficiales.

La pandemia, que se esta difundiendo velozmente a muchos otros países, entre ellos los de las tres Américas, y está poniendo en peligro la economía al decidir detener las producciones industriales además del comercio, tendrá efectos nefastos sobre la ocupación, según un estudio publicado hoy por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Según la OIT, la pandemia podría cobrarse unos 25 millones de empleos en todo el mundo. “Una evaluación inicial del impacto de COVID-19 (coronavirus) en el mundo laboral mundial indica que los efectos serán de gran alcance, llevando a millones de personas al desempleo, al subempleo y a la pobreza laboral”, dijo el informe que propone medidas para una respuesta decisiva, coordinada e inmediata. Entre otras cosas, la OIT hace sugerencias tanto a los trabajadores como a los empresarios.

Para los trabajadores y sus sindicatos sugiere contribuir en las tareas de prevención y protección de los trabajadores, mantener estrictas medidas de higiene en los lugares de trabajo, fomentar el comportamiento responsable y promover la solidaridad. Para los empleadores sugiere: instruir sobre la situación a los trabajadores y comunicar a menudo con ellos, reforzar la higiene, designar une equipo de gestión de las emergencias y vigilar la situación diariamente, mandar a casa al personal que haya estado expuesto al virus y promover el trabajo en casa si es posible.

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América Latina sufre la epidemia de dengue más grave de los últimos años

Mientras la preocupación del mundo está concentrada en la pandemia del coronavirus, América Latina es víctima de la epidemia de dengue más grave de los últimos años. Así lo informó en febrero 2020 la Organización Panamericana para la Salud, OPS, alertando que en el 2019 se registró el mayor número de casos en el continente: 3.139.335 personas infectadas y 1538 defunciones.

Triplicados los casos en algunos países

El último informe epidemiológico publicado por el ente sanitario internacional señala que, en las primeras 4 semanas del 2020 en la Región de las Américas se notificaron 125.514 casos de dengue, incluidas 27 defunciones, de los cuales 498 casos clasificados como dengue grave. Países como Bolivia, Honduras, México y Paraguay han reportado un incremento de dos a tres veces más casos de dengue en comparación al mismo periodo del año previo. La OPS indicó además que el número de casos reportados hasta la semana 52 de 2019 (3.139.335), es el mayor registrado en la historia de dengue en las Américas, superando en 30% al número de casos reportados en el año epidémico 2015, cuando se desató la epidemia de dengue más grande de la historia, cobrando la vida a casi 1400 personas.

Países más afectados

Según el informe de la OPS, en el 2019 se notificaron en Brasil 2.226.865 casos de dengue, incluidas 789 defunciones, mientras que México tuvo 268.458 casos, Nicaragua 186.173, Colombia 127.553 y Honduras 112.708.

La transmisión del virus

El virus del dengue se transmite con la picadura del mosquito hembra de la especie Aedes Aegypti y en menor grado, de A. albopictus. Los síntomas de la enfermedad son fiebre alta, dolores óseos y musculares, vómito. Se presenta en los climas tropicales y subtropicales de todo el planeta, sobre todo en las zonas urbanas y semiurbanas. Como señala la Organización Mundial de la Salud, “no hay tratamiento específico del dengue ni del dengue grave, pero la detección oportuna y el acceso a la asistencia médica adecuada disminuyen las tasas de mortalidad por debajo del 1%”. La forma más grave de dengue es el llamado “dengue hemorrágico” y como su nombre lo indica provoca la muerte por hemorragia interna. Actualmente, afecta a la mayor parte de los países de Asia y América Latina y se ha convertido en una de las causas principales de hospitalización y muerte en los niños y adultos de dichas regiones.

La incidencia mundial de la epidemia

La incidencia del dengue en el mundo ha aumentado enormemente en las últimas décadas. La Organización Mundial de la Salud precisa que según una reciente estimación se producen unos 390 millones de infecciones por dengue cada año.  Asimismo, la agencia especial de la ONU para la salud señala que el número de casos notificados pasó de 2,2 millones en 2010 a más de 3,4 millones en 2016. Antes del 1970 eran sólo nueve los países que habían sufrido graves epidemias de dengue, mientras que actualmente la enfermedad es “endémica” en más de 100 países de las regiones de África, las Américas, Mediterráneo Oriental, Asia Sudoriental y el Pacífico Occidental, siendo las regiones más duramente golpeadas por el virus las Américas, Asia Sudoriental y Pacífico Occidental. En Europa, la primera transmisión del virus se produjo en Francia y Croacia en el 2010; en 2012 se detectó un brote de dengue en el archipiélago de Madeira en Portugal y se registraron casos importados en otros 10 países europeos, además de Portugal continental.

19 marzo 2020 0

Publicado originalmente en Vaatican News

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EEUU plantea hacer dos pagos de 3.200 euros a las familias de dos hijos por la crisis del coronavirus

Se trata de la propuesta inicial del Partido Republicano, avalada por la Casa Blanca y que será negociada este viernes en el Senado para su aprobación en las próximas horas. Es el tercer paquete de medidas por la crisis del Covid-19.

 

Cosas veredes, Sancho, que farán fablar las piedras, dice la apócrifa frase del Quijote. Estados Unidos, la patria del capitalismo, prevé realizar dos pagos directos de 1.200 dólares (1.125 euros) a cada ciudadano con ingresos medios o bajos en las próximas seis semanas por la emergencia nacional del coronavirus, además de otros 500 dólares (468 euros) extra por cada hijo.

Esto supondría conceder a cada familia con dos hijos 3.400 dólares (3.188 euros). El primer pago se haría en unas tres semanas (en abril) y el segundo dentro de seis (en mayo).

Se trata de la propuesta inicial del Partido Republicano en el Senado, una medida que fue dada a conocer este jueves. La norma, el tercer paquete de ayudas estadounidense por el Covid-19, será negociada este viernes en el Congreso con el Partido Demócrata, puesto que necesitan el apoyo de éstos para su aprobación, que podría producirse en las propias horas.

Con todas las salvedades que quieran hacerse, como que se deba a la situación excepcional que ha traído la pandemia del covid-19, no deja de ser la implantación por un determinado período de tiempo de una especie de renta básica universal en el país más capitalista del mundo. Y todo ello implementado por un gobierno republicano y detractor del Estado. El mismo Estado que ahora, ante la caída de la economía, se ve obligado a sacar músculo.

A partir de la base planteada, la propuesta republicana sólo podría aumentar sus prestaciones puesto que algunos senadores demócratas (e incluso varios republicanos) han planteado ser más ambiciosos en el tiempo y en el espectro de las medidas y garantizar los ingresos de las familias a través de la ampliación de las prestaciones del seguro de desempleo.

La propuesta del Partido Republicano en el Senado cuenta con el aval de la administración Trump y, de hecho, supera las expectativas de la Casa Blanca y hasta del Departamento del Tesoro (algo así como el Ministerio de Hacienda).

No en vano, el responsable de este departamento, Steven Mnuchin, la defendió este jueves por la mañana, horas antes de los republicanos hicieran público el contenido de la medida, en una entrevista con el canal Fox Business Network, del grupo de ultraderecha Fox.

Mnuchin, multimillonario y exempleado de Goldman Sachs para más señas, defendió la concesión de 1.000 dólares por ciudadano además de la concesión extra de otros 500 dólares por cada hijo. "Ésta es una situación sin precedentes, en la que por una buena razón el Gobierno ha dado instrucciones de cerrar a la mayor parte de la economía para que podamos ganar esta lucha contra el virus", afirmó.

La propuesta republicana propone realizar esos dos pagos directos a las familias de ingresos medios y bajos. En concreto, recibirán la cantidad íntegra aquellos trabajadores que hayan declarado ingresos inferiores a 75.000 dólares al año (70.000 euros). A partir de esa cota, se restarán cinco dólares por cada 100 dólares más de sueldo y aquellos que ganen a partir de los 99.000 dólares (92.825 euros) anuales no tendrán derecho a ninguna cuantía.

La cantidad total de realizar estos dos pagos directos y en mano en abril y mayo a los estadounidenses ascenderá al menos a 500.000 millones de dólares (unos 469.000 millones de euros).

Además, la propuesta plantea una partida de 208.000 millones de dólares (unos 195.000 millones de euros) en préstamos para las grandes compañías, especialmente, las aerolíneas (50.000 millones de dólares), y otros 300.000 millones (280.708 millones de euros) para pequeñas y medianas empresas. En Estados Unidos hay unos 30 millones de pymes que dan empleo a 59,9 millones de personas.

Se trata de sacar todo el músculo posible ante el tsunami que podría acabar llegando con unos efectos económicos devastadores. El pasado miércoles el presidente Donald Trump aseguró en una rueda de prensa que su administración trabaja con diversos escenarios de la crisis, el peor de ellos, dijo, sería que el paro alcance el 20% aunque Trump se mostró sostuvo que él personalmente ve improbable que se llegue a eso.

Un dato así sería la peor cifra del país desde la Gran Recesión en los años 30. Precisamente el pasado mes de noviembre Estados Unidos registró el paro más bajo de su historia, con un 3,7%. En estos momentos, sólo en las dos primeras semanas de marzo las solicitudes por desempleo ya se han disparado en un 33%.

Trump ofreció este jueves otra rueda de prensa en la Casa Blanca en la que defendió los pagos directos a los ciudadanos y añadió que esto no significa que el Gobierno vaya a dejar caer a las empresas: "Las vamos a defender a todas, no quiero perder ninguna industria, y ayudaremos a las grandes y a las pequeñas, todas ellas son el corazón de este país".

Los demócratas quieren subir la apuesta

Con todo, la propuesta de republicana podría incluso aumentar sus prestaciones. Es lo que intenta el Partido Demócrata y para ello cuentan con el apoyo de varios senadores republicanos.

El líder de este partido en el Senado, Chuck Schumer, aseguró que "un cheque de 1.000 dólares ayudaría a alguien a pagar a su casero en marzo, pero ¿qué pasa después? Mil dólares se gastan muy rápido".

Schumer defendió, según recoge la cadena CNBC, la alternativa de "un seguro de desempleo ampliado, que cubre durante mucho más tiempo y proporcionaría una red de seguridad mucho más grande".

En una línea parecida se expresó este jueves, según recoge Político, el senador republicano Richard Shelby. "Creo que si vamos a ayudar a la gente deberíamos dar dinero en mano sólo como suplemento de la prestación de desempleo y no sólo a la gente que ya tiene trabajo".

"Simplemente dar un cheque a cada estadounidense que gane hasta 75.000 dólares… no le veo la lógica. Sería más coherente vincular una ayuda a una prestación por desempleo", agregó. El debate, en cualquier caso, está abierto y la propuesta republicana inicial sólo puede mejorar con suplementos y ampliación de coberturas.

El tercer paquete de medidas por el covid-19

Este proyecto de ley sería el tercero, y el más grande, aprobado por el Congreso y firmado por Donald Trump desde que la pandemia del Covid-19 empezó a golpear Estados Unidos.

El primer paquete de ayudas fue firmado por Trump el pasado 6 de marzo. Incluía una dotación de 8.300 millones de dólares para el fomento de los servicios de telemedicina, la investigación de la vacuna y el refuerzo de las medidas de los Estados y los ayuntamientos.

El segundo paquete, de una dotación de unos 100.000 millones de dólares, lo firmó Trump el pasado miércoles. Incluía expandir la prestación de desempleo, asignar más fondos para realizar test y las bajas laborales por estar enfermo de Covid-19. Aunque esta medida es de importancia en un país que no recoge el derecho a la baja laboral pagada, la medida recogía un agujero: las empresas de más de 500 empleados y de menos de 50 estaban exentos de cumplir esta norma.


El plan de choque de Macron prioriza el rescate de empresas y cuestiona conquistas sociales

La Asamblea Nacional francesa culmina la respuesta económica a la crisis sanitaria con medidas centradas en el rescate del sector privado y en que solo unas pocas empresas se benefician de la suspensión del pago del alquiler.

 

20/03/2020 07:18

Por Enric Bonet

@EnricQuart

“No puede ser que el gobierno progresista sea más tímido que el gobierno liberal del señor Macron”. El diputado Íñigo Errejón se refería el miércoles en el Congreso de los Diputados a una idea repetida en redes y medios españoles: Francia ha avanzado por la izquierda a España en su respuesta al coronavirus.

Un plan de gasto público de 300.000 millones de euros. La suspensión del pago de los alquileres y de las facturas de la luz, agua y el gas. Nacionalización de grandes empresas. Tras leer algunas paparruchas informativas publicadas estos últimos días, uno pensaría que Emmanuel Macron se ha metamorfoseado en Maximilien Robespierre. Sin embargo, el gobierno francés no prevé por ahora un aumento masivo del gasto público por hacer frente a la pandemia. Las medidas anunciadas tienen como objetivo “salvar a las empresas” y cuestionan algunas conquistas sociales, como las 35 horas de trabajo semanal y el uso de los días de vacaciones.

Tras una primera respuesta tímida (y con incongruencias como haber mantenido la primera vuelta de las municipales mientras el país se dirigía hacia el confinamiento), el ejecutivo centrista se ha puesto las pilas. La Asamblea Nacional debatió este jueves y votará el viernes las medidas necesarias para establecer el “estado de emergencia sanitario” y mantener la economía a flote.

“Nuestro país atraviesa una crisis sanitaria sin precedentes desde hace un siglo que requiere medidas fuertes, pero también afronta una crisis ya que una parte de la población está inmovilizada y esto puede conllevar consecuencias graves para la vida de la nación”, reconoció el miércoles por la noche el primer ministro Édouard Philippe, tras el segundo consejo de ministros de esta semana.

“No se trata de un plan de inversiones masivo”

En concreto, el gobierno francés movilizará 45 mil millones de euros para contener el impacto económico del confinamiento. La principal partida, valorada en 32.000 millones, incluye medidas de tesorería. Es decir, contiene las cantidades que la administración de dejará de recaudar al haber aplazado (o incluso anulado)  el pago de impuestos y cotizaciones sociales de las empresas durante el mes de marzo y quizás también en abril y mayo.

En cambio, la medida de corte más social consiste en indemnizar, por un total de 8.500 millones, todos aquellos trabajadores sometidos a un expediente de regulación temporal. Unas inversiones que comportarán que el déficit público aumente del 2,2% hasta el 3,9%, según la nueva versión de los presupuestos examinada este jueves en el Parlamento francés ().

“No se trata de un plan de inversiones masivo. En realidad, el gasto público solo aumentará en unos 10 mil millones, una cantidad parecida a la que se destinó en diciembre de 2018 a satisfacer las reivindicaciones de los chalecos amarillos”, explica el analista económico Romaric Godin, quien considera que “las cifras de gasto público aún pueden ser mucho más importantes en los próximos meses”.

Según este periodista del diario digital Mediapart, el gobierno francés, como el español, apuesta por una rápida recuperación tras la parálisis: “Considera la situación actual como un paréntesis”. París prevé que el PIB francés se reduzca este año un 1%, mientras que con la Gran Recesión en 2008 bajó un 2,8%.

“Evitaremos que nuestro modelo económico se hunda”, defendió el miércoles el ministro de Finanzas, Gérald Darmanin, en una entrevista en el rotativo económico Les Echos. El gobierno francés tiene como gran objetivo “salvar a las empresas”. Una prioridad comprensible teniendo en cuenta la excepcionalidad económica que supone el confinamiento: una parte de la economía de mercado ha quedado congelada y el Estado acude a su rescate. “No dudaré en utilizar todos los instrumentos que dispongo para ayudar a las empresas atacadas en los mercados”, afirmó el ministro de Economía, Bruno Le Maire, abriendo la puerta a nacionalizaciones de los grupos más amenazados, como la aerolínea Air France.

Para evitar que se cierre el grifo del crédito bancario, Macron anunció el lunes que el Estado ejercerá de avalador de los nuevos préstamos, hasta un máximo de 300 mil millones. “La ventaja de este tipo de medidas es que el tesoro público no se compromete a pagar ninguna cifra concreta. Solo lo hará en el caso de que las empresas quiebren y no puedan devolver los créditos”, explica Godin. De la misma forma que los 100.000 millones propuestos por Pedro Sánchez, esta medida tiene un objetivo evidente: calmar a los mercados.

Suspensión del alquiler: solo para unas pocas empresas

Otro anuncio de cara a la galería del joven presidente hizo correr ríos de tinta en España: la suspensión del pago del alquiler y de las facturas de la luz, agua y gas. Un dispositivo del que no se benefician los particulares, sino solo las pequeñas empresas en una situación de dificultad.

El gobierno francés ha llegado a un acuerdo con las empresas estatales EDF y Engie para que adopten esta medida, pero no lo ha hecho con otras eléctricas. En el caso de los alquileres, se ha negociado con grandes propietarios de recintos, pero su aplicación dependerá de su “buena voluntad”. “Solo se beneficiarán de esta medida los comercios de centros comerciales o grandes avenidas como los Campos Elíseos, pero difícilmente lo harán las tiendas de barrio que alquilan sus locales a pequeños propietarios”, advierte Godin.

Aún más polémica ha resultado la voluntad del ejecutivo de utilizar el “estado de emergencia sanitario” para fragilizar conquistas sociales. La ley que se examina este viernes en la Asamblea Nacional permitirá a las empresas durante el periodo de confinamiento “imponer o modificar de forma unilateral las fechas escogidas para una parte de las vacaciones”.

También deroga las 35 horas de trabajo semanal, uno de los tótems del modelo social galo, en aquellos sectores “especialmente necesarios para la seguridad de la nación”. Lo que amenaza con precarizar la situación de aquellos que ahora trabajan a destajo, como las cajeras o mozos de almacén. En cambio, el ejecutivo se dota de la posibilidad de “limitar” los despidos durante el confinamiento.

“Hacen falta más inversiones a nivel social Los más pobres serán los más afectados por esta crisis sanitaria”, asegura Aurélie Trouvé, portavoz de Attac en Francia, quien considera insuficiente la prórroga de dos meses de la tregua hibernal (periodo sin desahucios) y defiende la necesidad de ofrecer una alternativa habitacional a todas las personas sintecho. “Deberían destinarse más recursos a los hospitales y promover aumentos salariales y de plantilla entre el personal sanitario”, añade Trouvé, quien critica que “los recortes en investigación en las últimas décadas han hecho que los científicos franceses lamenten ahora no haber podido investigar lo suficiente sobre los virus”. De hecho, Macron anunció este jueves un aumento de 5.000 millones del presupuesto destinado a la investigación en la próxima década.

“Las medidas anunciadas hasta ahora no resultarán suficientes. El impacto económico y financiero puede ser más fuerte del esperado. El gobierno francés defiende que no se producirá un aumento del paro y que las empresas no quebrarán, pero desconfío de estos discursos”, explica el economista Frédéric Farah, miembro del colectivo keynesiano Les Économistes atterrés. “Si nos encontramos en una guerra (la expresión bélica utilizada por Macron para referirse a la lucha contra el coronavirus), tendríamos que adoptar una verdadera economía de guerra y que la administración pública tome un mayor peso sobre el mercado”, defiende este profesor de la Universidad la Sorbona de París, quien considera que debería aprovecharse el periodo de crisis actual para orientar los modelos productivos hacia “la urgencia ecológica y las crisis sanitarias del futuro”.

Tanto la respuesta de Sánchez como la de Macron coinciden en un punto esencial: se concentran en superar el socavón, pero no anticipan las probables turbulencias económicas una vez se acabe el confinamiento.

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Domingo, 15 Marzo 2020 06:25

Coronavirus, una pandemia muy oportuna

Coronavirus, una pandemia muy oportuna

La radiografía del momento son hospitales colapsados, personal sanitario exhausto y un sistema de salud pública resquebrajado por las privatizaciones. El Covid-19 destapa las vergüenzas de una gestión destinada a transformar la medicina en un gran negocio para empresarios ávidos de ganancias. Como suele ocurrir en estos casos, la iniciativa privada se frota las manos. Cualquier circunstancia es buena para hacer caja. Así, juegan con el miedo mientras ven aumentar sus beneficios. Han llegado a cobrar 300 euros por las pruebas del Covid-19. Su costo normal no supera los 25 euros. Son los empresarios quienes piden exenciones de impuestos, rebajas en el IVA, facilitar despidos y recibir ayudas para paliar la crisis abierta por la pandemia.

El Covid-19 es una buena excusa para especular. Dejar de ganar no es lo mismo que perder. Si lo valoramos en coyuntura, es una parálisis efecto de una situación extraordinaria. El cierre temporal puede no tener incidencia en el cuadro anual de resultados. Así lo hizo saber el ex ministro de Industria, Comercio y Turismo del PSOE (2008-2011) Miguel Sebastián: “Las parálisis económicas no tienen por qué ser una crisis económica… es un paréntesis… la clave (es) que no duren mucho… puede ser un mes o menos, y luego recuperar la actividad”.

Mientras tanto, la población es sometida a medidas que desatan la histeria colectiva y cuyo objetivo es frenar la acción del virus. El llamado a no salir de las casas deja un paisaje de ciudades semidesiertas. El gobierno y las autoridades solicitan comprensión y responsabilidad a los ciudadanos, la que ellos no tuvieron cuando firmaron los decretos de privatización, el despido de personal auxiliar y la amortización de médicos especialistas motivada por jubilación. Han sido cientas las plazas perdidas, lo cual ha dejado un sistema de salud en mínimos, disminuyendo el número de camas, los servicios especializados y de urgencias. En 2012, el Servicio Madrileño de Salud tenía 15 mil 531 camas funcionando, en 2018 eran 12 mil 565. Todos los inviernos la gripe común satura las áreas de urgencias de los hospitales públicos, pero no se hace nada, sólo ocultar los déficits.

Este año se suman los afectados por el virus Covid-19. La rapidez con la cual se expande en pacientes con patologías crónicas supone la imposibilidad material de gestionarlo hospitalariamente. Entender la salud como un negocio tiene consecuencias. No resulta extraño que en medio de la caída de valores en la bolsa, dos compañías farmacéuticas que trabajan en una vacuna, la anglofrancesa Novacyt y la estadunidense Aytu BioScience, vean subir su cotización. La primera, en 600 por ciento, y la segunda, en 80 por ciento. Nada sobre los avances del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba, donde los cuatro pacientes italianos en la isla han sido tratados con el nuevo antiviral interferón alfa 2B recombinante (IFNrec), elaborado en la planta mixta cubano-china desde enero en la localidad de Changchún, provincia de Jilin.

Si el virus y su tratamiento son un problema que desconcierta a la comunidad científica (¿nuevo, una mutación, llegó para quedarse?), aconsejar el aislamiento total y evitar contacto humano para frenar su propagación resulta, al menos, sospechoso. Algo no cuadra. Podemos estar viviendo el mayor teatro de operaciones jamás creado para elevar el grado de sumisión y obediencia apelando al miedo-pánico, a fin de reorganizar los mecanismos represivos y coercitivos. Una visión primaria, pero efectiva. Ante una amenaza que se expande, cerrar ciudades, suspender la actividad comercial salvo alimentación, quioscos de prensa, estancos y farmacias, estaría justificado. El relato no puede ser más maniqueo. Es el momento de obedecer sin rechistar. Será cuestión de meses encontrar el antídoto. Así se consolida el comportamiento socialconformista, cuyo rasgo característico es la adopción de conductas inhibitorias de la conciencia en el proceso de construcción de la realidad. Se presenta como un rechazo a cualquier tipo de actitud que suponga enfrentarse al poder constituido. El conformismo social es asumido y presentado a los ojos de todos nosotros como actitud responsable. Un comportamiento que busca paralizar la acción colectiva y desarmar el pensamiento crítico. La guerra neocortical ha comenzado.

No se trata de negar, menospreciar ni buscar explicaciones en teorías conspiratorias. La realidad parece señalar que los motivos epidemiológicos para declarar una pandemia no están justificados, aunque sí desde una perspectiva política. Desde hace unos años, analistas pronostican una recesión en el interior del neoliberalismo y su fetiche, la economía de mercado. Su reacomodo requiere mayor grado de violencia, aumento de la desigualdad social, exclusión y sobrexplotación bajo un neoliberalismo militarizado. Contener las revueltas populares, desarticular los movimientos sociales y plantear un nuevo escenario se antoja necesario para evitar el colapso. Los ejemplos sobran. En Chile, Francia o Colombia, por citar tres casos, el coronavirus es una “bendición”. Por primera vez, si exceptuamos las dos guerras mundiales, la especie humana es sometida a una tensión donde el miedo, el control social y una información manipulada comparten el espacio. Todo aderezado con un relato sobre caos económico y las cuantiosas pérdidas. Seguramente, dentro de unos meses, las empresas habrán recuperado sus beneficios, las bolsas retomarán el pulso especulativo y el miedo-pánico desaparecerá. La factura, como de costumbre, la pagarán las clases trabajadoras.

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Domingo, 15 Marzo 2020 06:11

Un fantasma recorre Europa, la recesión

Aeropuerto de Milán. Italia: aislamiento y parálisis.   ________________________________________ Imagen: AFP

El epicentro de la crisis económica también se mudó al Viejo continente 

El impacto de la actual catástrofe sanitaria amenaza golpear más en Europa que sobre China, desde donde se irradiaría al resto del mundo. Italia, al borde del abismo.

 

La crisis económica desatada por la pandemia del coronavirus parece seguir la misma trayectoria geográfica que la propagación del virus COVID-19: se originó en China, se expandió a varios países, pero es Europa la región que se ha convertido ahora en epicentro de la expansión del brote. Así como ocurre con la curva de contagios, que en China habría ya superado su pico y empieza a revertirse mientras que en Europa sigue trepando, las repercusiones en el plano económico siguen el mismo sendero. Un informe oficial del Ministerio de Industria de China indicó esta semana que, fuera de la provincia de Hubei, foco del brote del COVID-19, el 95% de las grandes empresas industriales y el 60% de las pequeñas y medianas del país ya han vuelto a la actividad (aunque no en su plenitud). En Europa, en cambio, la inestable economía italiana (la tercera en tamaño de la zona euro) ingresa aceleradamente en un proceso de recesión profunda, mientras que Alemania, España y el Reino Unido preveían una caída de magnitud en su actividad, ya antes de que Donald Trump anunciara el cierre del corredor aéreo entre Estados Unidos y la Europa continental. La amenaza de crisis ya no sólo tiene origen asiático. Y dependiendo de su duración y profundidad, la crisis podría mutar en catástrofe.

Las consecuencias económicas que provocará la paralización del transporte, la no concurrencia al trabajo, la retracción del turismo internacional, la caída del consumo de sectores de la población mundial "invitados" a no salir de su domicilio, es innegable. Hay, además, otros impactos que tienen que ver con "causas preexistentes" y que la crisis del coronavirus las elevó a la superficie. Lo que provoca el derrumbe de las bolsas, la cotización de las materias primas y la evaporación del efecto de políticas monetarias de los países centrales (baja de tasas en dólares y euros prácticamente a cero, casi sin respuesta en los mercados) es, también, la enorme fragilidad de un sistema financiero global que quedó herido de muerte con la crisis de 2008 y todavía sigue prolongando su agonía. Un factor externo, el COVID-19, ahora lo ha puesto en jaque. Y nadie puede asegurar que vaya a volver a "su" normalidad una vez que pase la amenaza del virus.

Otro ejemplo de "conflicto latente" fue el del petróleo. El derrumbe del precio fue atribuido al intento de la OPEP de encontrar un acuerdo para reducir la oferta de crudo, para enfrentar una demanda mundial en baja a raíz de la retracción de las compras de China, y así blindar al precio del barril de una previsible caída. Arabia Saudita hizo la propuesta y Rusia la rechazó. La respuesta saudí fue la menos esperada: como no logró el acuerdo ruso, salió a vender el crudo a precios de liquidación en los mercados habitualmente atendidos por Moscú para ganarle esos clientes. La consecuencia fue que se aceleró la caída del precio del petróleo, justo lo contrario de lo que originalmente buscaba, en apariencia, Arabia. La pandemia corrió el telón para dejar ver una crisis latente, una disputa no resuelta por el control del mercado petrolero. Se abrió, así, una guerra de precios que en el marco de la crisis del COVID-19 adquirió modos salvajes.

El derrumbe del precio del petróleo dejó en posición muy debilitada a países exportadores altamente dependientes de los dólares de ese recurso, como Venezuela y Ecuador en Latinoamérica. Otros países exportadores en la región, como México y Colombia, si bien no son tan dependientes del petróleo como los anteriores, también sufrirán el impacto en sus cuentas externas. Además, la caída del petróleo también contagió a otros commodities. Materias primas agrícolas (soja, trigo, maíz) y minerales (cobre) también vieron retroceder sus cotizaciones, no tanto por razones de oferta y demanda sino porque, desde principios de este siglo, estos mercados se manejan como derivados financieros con fuerte incidencia de los fondos especulativos, que son los que terminan definiendo el precio. En situación de incertidumbre y con el petróleo en baja, los fondos se desprenden de sus contratos a futuro en "valor soja" o "valor cobre" y se mudan a activos más seguros: bonos del Tesoro estadounidense o del Banco Central Europeo. Su rendimiento es casi nulo, pero su tasa de riesgo también.

Los que pierden son los países exportadores de esas materias primas que ven caer su valor. Es otra consecuencia nociva de la financiarización de la economía mundial: la especulación le maneja los valores a los países productores: cuanto más primarizados, más dependientes. Argentina (por la soja) y Chile (por el cobre) están entre los perdedores.

Algunas estimaciones oficiales prevén una pérdida de ingresos globales por 2 billones de dólares consecuencia de esta crisis (Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo, Unctad). La misma Unctad estimó en 50 mil millones de dólares las pérdidas en producción manufacturera sólo en febrero. Del monto total de pérdidas globales, un cinco por ciento, 100 mil millones de dólares, se explicarían sólo por las pérdidas en el transporte aéreo (IATA, asociación internacional del sector). El otro rubro que recibirá duramente el impacto es el turismo internacional, porque no se trata de un desvío en los destinos para esquivar a las zonas más riesgosas, sino que en una gran mayoría de casos se tratará de proyectos de viaje de los cuales se desiste. Para algunos países que tienen al turismo como una fuente de ingresos importante, esto puede ser letal.

Europa saca cuentas. Italia, España, Francia, incluso Grecia, son grandes receptores de turismo mundial. Italia recibió en 2019 más de 125 millones de viajantes extranjeros, que dejaron en sus arcas más de 40 mil millones de euros en gastos. El turismo le aporta a la península el 13% de su PBI. Si este año recibe el 15% de los visitantes que llegaron el año pasado, Italia se dará por contenta. Pero no es sólo el turismo: todo el país está paralizado por la prohibición de movilidad y la economía se hunde en la recesión que ya empezaba a asomar antes de la pandemia.

Italia transita entre el estancamiento y la recesión desde hace 12 años. Con una demanda interna por debajo de los niveles de una década atrás, su actividad económica se sostenía apenas por el turismo y las exportaciones automotrices, de alimentos y ropa de diseño. La parálisis actual la afectará en todos los rubros. Italia es un caso a seguir y no sólo por lo dicho. Es, además, una de las economías más endeudadas: sus compromisos externos suman 2,4 billones de euros, el 135% de su PBI. Tiene vencimientos este año por 200 mil millones, que obviamente no estará en condiciones de honrar. Su situación podría derivar en una consideración global sobre las soluciones a implementar con países endeudados e imposibilitados de poder cumplir sus compromisos en el corto plazo.

El shock económico tendrá otra consecuencia que deberá ser abordada tarde o temprano. La demostración de la debilidad en que ha dejado el modelo neoliberal a los aparatos estatales para responder a situaciones de extrema gravedad. No será un dato menor que el sistema centralizado chino demuestre una capacidad de salir de la crisis que el modelo neoliberal europeo no logre equiparar. 

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