Lunes, 09 Septiembre 2019 06:06

Renacimientos

Para algunos analistas, el nivel de activismo y resistencia contra el asalto de la derecha nunca había sido tan amplio en Estados Unidos. En la imagen, manifestación contra el presidente Donald Trump afuera de un club de golf en Virginia.Foto Afp

“Ahora, la única cosa que hice mal / Fue quedarme demasiado tiempo perdido en el desierto…. La única cosa que hicimos bien / Fue el día que empezamos a luchar / Mantén tu mirada sobre el premio, sostente…” (versos de Keep your Eyes on the Prize, parte esencial del repertorio de los himnos de lucha y resistencia del movimiento de derechos civiles de los años 50 y 60).

Entre rayos de esperanza y el anunciado inicio de la Apocalipsis climático y/o nuclear parece haber poco espacio. Esas odas a la resistencia, a la perseverancia, a la fe, a veces son poco convincentes, sobre todo en uno de los países más violentos de la historia ahora bajo un régimen que está dispuesto a anular el futuro no sólo de su pueblo, sino de todo el planeta.

Después de leer, ver, escuchar las noticias en todas las múltiples plataformas modernas que nos inundan de material en un asalto incesante cada mañana se necesita un esfuerzo casi superhumano para continuar con el día. A veces un poco de humor ayuda, como recordar un amigo húngaro refugiado en México de las guerras y la persecución en Europa, quien cuando alguien le preguntaba que hacía todos los días, respondía: "pues me levanto, desayuno, leo el periódico y si no estoy entre los obituarios, salgo y me voy al trabajo".

"Hay esperanza infinita, sólo que no para nosotros", escribió Kafka, recuerda el escritor Jonathan Franzen en The New Yorker sugiriendo que tal vez en la coyuntura actual habrá que modificar esa frase a algo como "No hay esperanza, excepto para nosotros", ya que es hora de decir la verdad sobre el cambio climático y lo que habría que hacer dado los pronósticos científicos de desastres existenciales y la poca o nula acción en el mundo ante la actual desestabilización de la vida planetaria ya tan evidente. Aquí la respuesta oficial por este régimen es maravillosamente orwelliana: todo eso es puro fake news.

¿Entonces?

Rompe el corazón ver a jóvenes movilizados que preguntan por qué todos los adultos han permitido que se llegara a este punto, donde el mismo futuro se está anulando a propósito. Pero también ofrecen parte de la única respuesta posible, dentro de la cual existe el renacimiento de ese futuro hoy día, cuando estos mismos jóvenes indignados declaran: "nosotros somos el cambio que estábamos esperando".

No es nueva esa frase y ha retumbado a lo largo de los momentos más nobles de la historia en este y otros países, con diferentes palabras, pero es más urgente que nunca ahora ante una de las eras más oscuras en este país. Se escucha en varios rincones y expresiones; muchas de las cuales no se reportan tanto. Está presente, por ejemplo, en la huelga de 20 mil trabajadores de telecomunicaciones de AT&T en nueve estados que estalló el mes pasado por prácticas abusivas patronales y la ausencia de derechos laborales. A lo largo de los últimos dos años han asombrado (a las cúpulas y otros) huelgas con decenas de miles de maestros, miles de trabajadores en la industria hotelera (Marriott) y en el sector de salud, otros miles en acciones labores para obtener derechos laborales básicos en la rama de comida rápida.

De repente hay propuestas progresistas que ocupan el centro del debate político del país, desde un New Deal verde, hasta seguro de salud universal, acceso gratuito a las universidades públicas y más.

Algunos señalan que el nivel de "activismo" y el mosaico de resistencia contra el asalto por la derecha en este país nunca ha sido más amplio, con sorprendentes expresiones de apoyo para el "socialismo" por 40 por ciento de la población, mayorías favoreciendo la legalización y respeto de los derechos de los inmigrantes, como la defensa de libertades civiles de todos. Otros indican que las más grandes manifestaciones de protesta en la historia estadunidense se han impulsado durante los dos años y medio del régimen actual.

En todo esto, junto con el rescate de las historias de lucha contra el fin de la historia, está la posibilidad, tal vez la última, de un verdadero renacimiento.

Springsteen and the Seeger Sessions band https://www.youtube.com/ watch?v=LIgcBBxjgwE

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Cuando los nazis se enamoraron de las armas

Un pibe de 21 años tiene un rifle automático, un arma de guerra, y decide usarlo. Desde su temprana adolescencia se considera un soldado de la causa, un Blanco, un Ario, un norteamericano que ve su país blanco amarronarse, descender en el caos de la mezcla de razas. Y,  a los 21 años apenas, entra en un Walmart y abre fuego. El chico no sabe a cuántos va a matar, pero sabe que del hipermercado él sale muerto o a la cárcel para siempre. Lo hace igual, porque se siente un soldado de una causa, un ejemplo que puede disparar la anhelada Guerra Santa Racial. Esa misma que su gobierno hace lo imposible para evitar, porque su gobierno es cómplice de las fuerzas ocultas que dominan el mundo. Hasta con Trump, los neonazis norteamericanos siguen diciendo que son oprimidos por el Gobierno Zionista de Ocupación.

La ultraderecha norteamericana es única en el mundo por su violencia militarizada y por su doctrina anti estatal. Los skins alemanes, los fascistas italianos, los falangistas disimulados de Vox, los que ven a Jair Bolsonaro como un mesías, los polacos encantados con el autoritarismo, no ven al Estado como un enemigo. La utopía es coparlo, usarlo, cambiarlo, pero el Estado es visto como la gran herramienta y el fundamento para que el Líder pueda gobernar. Los americanos llegan al borde de un anarquismo en el que toda autoridad es opresiva para los derechos "naturales" del hombre blanco. La misma idea de ley es vista con sospecha.

Esto es una evolución reciente en un país que tuvo su movimiento nazi en los años treinta y un rico prontuario de militantes del Klan, antisemitas vociferantes, racistas abiertos y, un clásico, regulares prohibiciones a la inmigración de no blancos. EE.UU. tiene un cimiento tan racista, que hasta los irlandeses, tan colorados ellos, tuvieron que ganarse el derecho de ser considerados blancos. Y ni hablar de gentes más marrones, como los italianos o los croatas... La violencia tampoco estuvo ausente, pero era organizada y canalizada a través de grupos: si una iglesia negra ardía en el sur, no era porque un chico con un rifle la atacaba, sino porque el Klan decidía una "acción" que se hacía en grupo.

Pero en 1975 los americanos perdieron Saigón y vieron una camada de veteranos de guerra radicalizados por la guerra de Vietnam. Eran gente amargada por perder, acostumbrada a una violencia sin formato, con ganas de encontrar un culpable y más racista que cuando había embarcado. Si la segunda guerra mundial creó una solidaridad entre razas por la experiencia compartida, que ayudó a desegregar el ejército, Vietnam creó tensiones nuevas. Entre otras cosas, por la enorme bronca y activismo de los afroamericanos, reclutados al voleo, por pobres nomás.

Un producto del momento fue la revista Soldier of Fortune, que llegó a vender casi doscientos mil ejemplares y a ser el house organ de los que querían hacer carrera como mercenarios o simplemente querían armarse. Su editor, Robert Brown, un ex boina verde, hasta llegó a dirigir escuadrones en la muerte en El Salvador y a combatir con los muyahidin en Afganistán, contra los soviéticos. La revista señalaba oportunidades de trabajo en guerras sucias contra los movimientos de liberación en Africa y Asia, pero también fue un precursor en esto de vender uniformes, armas de combate y explosivos directo al consumidor. Así aparecieron los primeros milicianos blancos, organizados como comandos y presentados como una vanguardia espontánea contra el comunismo y sus cómplices internos, como los sindicalistas y los Panteras Negras.

Pero en 1984 hubo otro cambio y apareció el primer grupo que definió al gobierno norteamericano, a Washington como conjunto, como el enemigo. El grupo era La Orden, también conocido como Brüder Schweigen, que se dedicó a robar bancos para financiar la revolución hasta que el FBI mató o capturó a su dirigencia. Ese mismo año, hay que tener en cuenta, terminaba el primer período de Ronald Reagan, un super-conservador y posiblemente el presidente que más habló de achicar el estado. ¿Por qué los nazis lo veían como un enemigo? Porque no le creían, en parte porque tenía judíos en posiciones prominentes en el gabinete. Un gobierno con ministros judíos no podía hacer una revolución de derechas... En un sermón de la época -La Orden tenía pastores protestantes- se explicaba que Washington se aliaba a Jerusalén, se entregaba a la banca internacional y no movía un dedo para sostener la supremacía blanca.

De aquí surge la idea central que hoy es mayoría entre los 25.000 milicianos armados y el medio millón de simpatizantes que se estima con seriedad existen hoy en Estados Unidos: el gobierno es el enemigo y hay que resistir con las armas. Entre los creyentes hay dos utopías, la de crear una nación puramente blanca en el noroeste, que es una región de mayoría blanca, o la de tomar el poder, liquidar o expulsar a todos los negros, marrones o amarillos, y colgar de sendos faroles a los "traidores a su raza". En ambos casos, la receta es parecida y parte de una idea del racista Louis Beam, la de crear un movimiento sin líderes ni estructura, imposible de infiltrar, en el que cada militante lleve a cabo sus acciones "como un lobo solitario". El más famoso de estos lobos fue Timothy McVeigh, el ex soldado que voló el edificio federal de Oklahoma con una bomba casera en 1995. Con 165 muertos y cientos de heridos, el ataque fue el peor antes de las torres gemelas y sigue siendo el más sangriento de la derecha miliciana.

La idea revolucionaria fue expresada en una novela de William Pierce, Los Diarios de Turner, supuestamente las memorias de un veterano de la guerra racial. En la novela, el gobierno pasa la Ley Cohen para desarmar al pueblo, comienza razzias contra los blancos que resisten y crea bandas de negros para intimidar a la mayoría. Los blancos reaccionan cuando un militante abre fuego contra negros y eso dispara una guerra racias que termina cuando logran llevar una bomba atómica, entregada por militares racistas, a Washington y desintegran la ciudad. La purga es masiva y sangrienta, pero una nueva era comienza con la abolición del dólar y con el calendario arrancando de nuevo desde el Año Uno.

El momento clave de la novela, el más representativo, es ese en que los blancos al fin reaccionan cuando uno se alza en armas y comienza a matar enemigos de su raza. Ese es el disparador que buscan estos militantes, como el chico de 21 años que disparó en Walmart. No es sólo un tema de insanía mental, también hay una idea política.

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Lunes, 05 Agosto 2019 07:58

Balas de odio

 La comunidad gay se manifestó ayer en Times Square, Nueva York, en repudio a la violencia con armas de fuego, luego de los tiroteos del fin de semana.Foto Afp

Otro y otro y otro. Dos tiroteos masivos en menos de 24 horas perpetrados por jóvenes blancos estadunidenses; el saldo de ambos es de por lo menos 29 muertos y decenas de heridos. Esto, después de que hace una semana, otro joven blanco asesinó a tres e hirió a 15 en Gilroy, California. Suman 253 tiroteos masivos (definido como casos en los que cuatro o más personas son heridas o mueren por balas), y 32 matanzas por armas de fuego (definido como tres o más fatalidades en un solo incidente) en los 216 días que van del año.

 

Pero el ataque en El Paso, según información preliminar, no es un tiroteo más, sino un atentado de terror contra latinos e inmigrantes. Un "manifiesto" que aparentemente dejó el atacante poco antes de salir a realizar su masacre afirma que estaba haciendo esto "en respuesta a la invasión latina".

 

El alguacil del condado de El Paso, Richard Wiles, escribió: “Este hombre anglo vino aquí para matar latinos. Estoy indignado… y toda la nación debería estar indignada. Es hora de levantarnos y hacer que nuestros representantes rindan cuentas a todos los niveles”.

 

Las autoridades están investigando el tiroteo como un acto de "terrorismo doméstico" y como un "crimen de odio". Además del manifiesto del acusado, quien emplea el vocabulario de Trump, aparentemente también encontraron expresiones de admiración al mandatario republicano, incluyendo una foto de armas posicionadas para deletrear el apellido del presidente y el uso del hashtag sobre su muro fronterizo.

 

Los ataques de "odio" se han incrementado con Trump; más de 17 por ciento el año pasado, según la FBI. Los casos de terrorismo doméstico también (la agencia informa que desde el 11/S, más estadunidenses han muerto en atentados terroristas domésticos que en internacionales). En El Paso se combinaron. No es la primera vez. El jefe de la FBI, Christopher Wray, reportó que ha realizado cerca de 100 arrestos relacionados con "terrorismo doméstico" este año –cifra superior al total de 2018– y la mayoría de éstos están vinculados a la supremacía blanca.

 

Crímenes de odio y actos de terrorismo doméstico no son nuevos, y han ocurrido con presidentes demócratas y republicanos. Pero en tiempos modernos nunca se había responsabilizado a un presidente y a su gobierno de nutrirlos como ahora.

 

Organizaciones de defensa de libertades civiles y derechos humanos, líderes de organizaciones latinas, afroestadunidenses, musulmanes y judíos han advertido repetidamente sobre las consecuencias de la retórica presidencial. Este domingo, varios candidatos presidenciales acusaron directamente a Trump (quien estaba gozando un fin de semana de golf durante las mismas 24 horas de horror en su país), por fomentar la violencia con su retórica antimigrante y racista.

 

El pasado martes, antes del incidente ocurrido en El Paso, Texas, el liderazgo de la Catedral Nacional en Washington –la catedral de presidentes y de actos político-religiosos nacionales– emitió una sorprendente e inusitada reprobación de un mandatario. “No se equivoquen, las palabras importan. Y las palabras del señor Trump son peligrosas… Cuando palabras violentas tan deshumanizantes provienen del presidente de Estados Unidos, son un llamado de clarín, y un escudo, a supremacistas blancos que consideran a personas de color como una ‘infestación’ subhumana de Estados Unidos... Palabras violentas llevan a acciones violentas”. La declaración pregunta: Después de dos años de las palabras y acciones del presidente Trump, ¿cuándo será que los estadunidenses digan basta? ¿Cuándo es que el silencio es complicidad? ¿Qué se necesitará para que todos digamos, a una voz, que ya basta? La pregunta no es tanto sobre el sentido de la decencia del presidente, sino sobre el nuestro”.

 

Tal vez sea el momento indicado para que los gobiernos, incluido el de México, emitan alertas oficiales a sus ciudadanos sobre el peligro de viajar o residir en Estados Unidos, dadas las condiciones violentas y hostiles impulsadas por un régimen racista y xenófobo.

 

¿O será necesario contemplar preparativos para ofrecer refugio a estadunidenses que ya temen por sus vidas bajo este régimen?

 

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Viernes, 07 Septiembre 2018 07:40

Atacan al candidato ultraderechista en Brasil

Atacan al candidato ultraderechista en Brasil

Apuñalaron a Jair Bolsonaro en un acto político en Minas Gerais; la herida es grave pero él estaría fuera de peligro. El atacante Adelio Bispo de Oliveira, un evangelista de 40 años, fue detenido de inmediato por la seguridad de Bolsonaro. La agresión alteró aún más la tensa campaña electoral. El PT repudió de inmediato la violencia. Se espera el avance de la investigación.

El candidato presidencial Jair Bolsonaro fue apuñalado ayer por la tarde cuando realizaba una actividad proselitista en Juiz de Fora generando otro hecho conmocionante en una campaña, y en un año político, cargados de nitroglicerina. El ataque ocurrió cerca de las 15.40 horas cuando el capitán retirado del Ejército, segundo en las encuestas preelectorales, se desplazaba en medio del gentío por el centro de esa ciudad del estado de Minas Gerais, en el sureste del país. La imágenes del hecho no permiten identificar al atacante, sí a la víctima, con una remera amarilla, que luego del cuchillazo fue registrada en posición horizontal, apoyando un paño blanco sobre su abdomen, cuando era trasladada por sus asistentes para luego ser internado en la Santa Casa de Misericordia, un centro médico ubicado a unos dos kilómetros del lugar del incidente.

Minutos después de ingresado al hospital su hijo Flavio Bolsonaro declaró que la herida de su padre no era profunda y había sido suturada con seis puntos. A esa hora, cerca de las diecisiete, la televisión y las redes sociales hervían de informaciones de todo calibre.


Había pasado a un segundo plano la última encuesta del instituto Ibope, contratada por el grupo de medios Globo, que excluyó a Luiz Inácio Lula da Silva, el candidato del Partido de los Trabajadores que se ubicó primero en todos los sondeos realizados este año.


Pasadas las seis de la tarde el hijo de Bolsonaro formuló nuevas declaraciones anulando las anteriores. “Fue más grave de lo que esperábamos” corrigió. Una fuente de la Santa Casa de Misericordia declaró a un canal de televisión que sufrió heridas en una arteria, los intestinos y una hemorragia importante y su cuadro era “estable”.


Los partes médicos comenzaron a superponerse con la evolución de la campaña a un mes y un día de los comicios más anómalos desde el fin de la dictadura en 1985. El atentado fue “lamentable, la violencia es injustificable” dijo Gleisi Hoffmann, presidenta del PT. Su compañera, la titular del PT de Minas Gerais, pidió que “los hechos sean investigados con prescindencia, informo que el sospechoso no es afiliado al PT”. Este comunicado dejaba entrever la preocupación del partido con las informaciones, algunas ciertas otras probablemente tóxicas, sobre el sospechoso Adelio Bispo de Oliveira, de 40 años, oriundo de Montes Claros. El hombre fue reducido de inmediato por el ostensible entorno de seguridad de Bolsonaro. La reconstrucción minuciosa del atentado es crucial para comprender si fue movido por razones políticas, lo que parece más probable, o por una persona descontrolada o con problemas psiquiátricos. Bolsonaro desata adhesiones hipnotizadas y odios, es un tipo de líder que alimenta conductas atípicas, hasta patológicas.


Mientras se esclarecen los hechos, si es que existe voluntad política de hacerlo, un primer análisis indica que el atentado tiende a modificar brutalmente el tono de la pelea electoral.


Sumando un ingrediente, la violencia, que contribuye a la exaltación de los grupos más incondicionales del bolsonarismo. No se puede descartar que el candidato del Partido Social Liberal incremente su popularidad en los próximos sondeos. En el que se conoció esta semana de Ibope tenía el 22 por ciento de apoyo y el 44 por ciento de rechazo.


Es prematuro arriesgar un pronóstico sobre como afectará este hecho la pelea de Lula contra la proscripción de la que es víctima. Y en que modo este hecho impactará en el resto del espectro electoral, incluyendo al probable sucesor de Lula, su actual candidato a vicepresidente Fernando Haddad.


Todo se descalabró. En algunos blogs se establecieron paralelos exagerados entre lo ocurrrido en Juiz de Fora con el magnicidio de John Kennedy atribuido a un atacante solitario, Lee Harvey Oswald.


El ataque de ayer no tuvo la dimensión del de Dallas en noviembre de 1963. Si hubiera que buscarle algún parecido, aunque lejano, tal vez quepa el asesinato de Luis Donaldo Colosio el 23 de marzo de 1994. Primero porque el escenario del ataque fue similiar, gentío rodeando a la víctima en Lomas Taurinas, norte mexicano. Segundo porque fue el hecho de violencia que contribuyó a descomponer un sistema políticamente moribundo como era el que controlaba el PRI desde hacía setenta años. Tercero porque hasta hoy sigue preso un asesino improbable, como Mario Aburto, un biombo detrás del cual se escondió un plan mayor. Ayer el supuesto atacante de Bolsonaro, Adelio Bispo de Oliveira, fue fotografiado con la mirada perdida y un ojo amoretonado debido a la aparente golpiza. Ese hombre parecía dispuesto a confesar cualquier cosa, lo que hizo y lo que no hizo. Una reportera de Globo se apresuró a realizar un rayo equis del sospechoso: “es de izquierda, está contra la causa Lava Jato y no le gusta el capitalismo”.

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“Habrá que aprender a vivir con el terrorismo

El jihadismo aprovecha los efectos de la crisis económica y el vacío ideológico ligado al desencanto mundial para llevar a cabo una guerra de desgaste para debilitar a los estados democráticos. Su expansión no tiene freno.


Contrariamente a lo que se podía suponer en un primer momento debido a la metodología empleada –un auto arrollando la multitud en una zona céntrica de una ciudad europea–, el atentado de Barcelona no es producto de un lobo solitario sino de una célula que remite a los atentados de París del 13 de noviembre de 2015 y al del aeropuerto de Bruselas en marzo de 2016. El modo operativo de los terroristas es una copia del “sistema” inicial empleado el 14 de julio de 2016 en Niza por el tunecino Mohamed Lahouaiej Bouhlel y reiterado luego en Berlín, Londres o Estocolmo. El llamado terrorismo “low cost” que se sirve sólo de un vehículo para provocar el mayor número de víctimas posibles en zonas de alta frecuentación turística golpeó ahora España pero su montaje polifónico confirman lo que varios expertos vienen anunciando desde hace varios años: España es una de las retaguardias de los jihadistas del Estado Islámico. Los camiones o autos asesinos de Niza, Londres Berlín y Estocolmo respondían a iniciativas de simpatizantes aislados que, sin ordenes centrales, solos, decidían pasar al acto y aplicar la consigna global dictada por el portavoz y estratega del Estado Islámico, Abou Mohamed Al-Adnani, muerto hace un año en el Norte de Siria durante el ataque de un dron norteamericano. Barcelona no: como en París en 2015 o en Bruselas en 2016, se trató de un célula durmiente pero perfectamente entrenada y coordinada. Ya en 2015, el historiador y experto en movimientos jihadistas, Jean-Pierre Filliu, recordaba el hecho de que “los dos principales focos de propaganda, incluso de reclutamiento, son por un lado Cataluña y, por el otro, las ciudades de Ceuta y Melilla” –ambas situadas en territorio marroquí.


Para este experto, España siempre ha sido como una suerte de “eslabón” de los atentados cometidos en Europa en los últimos años. Dato importante: el francés Ayoub El-Khazzani, autor del fallido atentado en un tren Thalys, o Amedy Coulibaly, el terrorista que atacó el supermercado judío del Este de París casi en simultáneo al atentado contra el semanario satírico Charlie Hebdo, pasaron un tiempo en España. En junio pasado, la CIA evocó la posibilidad de que Barcelona podría ser objeto de un atentado. La mayoría de los expertos coinciden en señalar que Barcelona no es sólo un “foco” del jihadismo español sino, también, una suerte de base donde las redes jihadistas se reorganizan según el flujo que va y viene de Siria o Irak. Con más de 700 personas arrestadas desde 2004 y otras tantas expulsadas del país, los servicios de inteligencia españoles eran a menudo citados como ejemplo desde que, el 11 de marzo de 2004, un grupo ligado a Al-Qaeda perpetró el atentado más mortífero de la historia europea (192 muertos). Desde ese momento, la inteligencia española reorientó su trabajo: ETA dejó de ser la prioridad en beneficio de un aplicado trabajo entre los medios jihadistas. Con sólo 150 combatientes españoles alistados en las filas del Estado Islámico en Siria o Irak (unos 30 murieron y otros 25 regresaron contra 200 muertos franceses), España es uno de los países europeos que presenta uno de los perfiles más bajos de adherentes al grupo sunita radical. Según un informe presentado en diciembre de 2016 por Gilles de Kerchove, el coordinador europeo de la lucha contra el terrorismo, habría alrededor de 2500 combatientes europeos en el seno del EI, de los cuales entre el “15 y 20” murió en los combates en Siria e Irak, entre 30 y 35% regresó a sus países de origen y un 50% continúa en las zonas controladas por el Estado Islámico”. Kerchove había señalado el rompecabezas que representaban los combatientes que regresaban el Viejo Continente debido a que, lejos de romper sus lazos con el califato, “permanecen en contacto con el Estado Islámico a través de cuentas privadas en las redes sociales”. Al igual que lo que ocurrió con Bélgica y sus grupos activos que pasaron bajo todos los radares de las policías belgas y europeas y pudieron ensangrentar Europa, el problema español, o la pieza débil, parece situarse en los enclaves de Ceuta y Melilla y en el alto porcentajes de marroquíes que pelean en Siria e Irak junto al EI (unos 1500).


Si la explosión accidental de una departamento en Alcanar, la vísperas del atentado en Las Ramblas, pareció evitar un drama humano mayor, ello prueba no obstante el arraigo y la preparación anticipada de los terroristas. Como el equipo que atentó en noviembre de 2015 contra el Estadio de Francia, los bares de los distritos 10 y 11 de París y el teatro Le Bataclan, no se trata aquí de un solitario desconocido radicalizado por razones misteriosas sino de un operativo preparado de antemano y armado por una célula de al menos 12 personas, más un Imán de la localidad de Ripoll, Abdelbaki Es Satty actualmente en fuga y considerado como el cerebro del ataque terrorista. De Ripoll también eran oriundos los hermanos Driss y Moussa Oukabirm Mohammed Hychami y Younes Abouyaaqoub (de él se sospecha que conducía el vehículo que circuló por Las Ramblas de Barcelona). Tres años después del surgimiento público del Estado Islámico a través de la fulgurante ofensiva de junio 2014 lanzada en los territorios de Siria e Irak, el grupo conserva un poder de propagación y de destrucción intacto pese a los partes de victoria regularmente publicados por la coalición internacional que lo combate en Siria e Irak. La intervención norteamericana en Irak en el año 2003, la caída del difunto presidente Saddam Hussein y la descabellada decisión de desmantelar la policía Iraquí, el Ejercito iraquí y el partido Baas desembocaron, en 2006, en el nacimiento del Estado Islámico, el cual suplantó a Al-Qaeda en Mesopotamia. La segunda intervención norteamericana en Irak activó la bomba de tiempo que desde hace varios años azota a Occidente. Wassim Nasr, periodista del canal France24 y especialista del Estado Islámico (autor del libro “L’Etat islamique, le fait accompli”) comenta que estos actos terroristas “son un medio de debilitar a los Estados democráticos, de pesar en las opiniones públicas y de llevar a cabo una guerra desgastante” (Le Nouvel Observateur).


Según Nasr, este terrorismo responde a “la ideología del jihadista transnacional inventada por Al-Qaeda y retomada por el EI. Es, hoy, la única ideología revolucionaria en el mercado de las ideologías. Su fuerza reside en el hecho de que es al mismo tiempo contestataria y modulable a todas las formas de organización sociales transnacional y transétnica”. Las bombas que siguen cayendo en Irak o Siria o el trabajo de los servicios de inteligencia no bastan para frenar su expansión. A este respecto, Wassim Nasr argumenta que “hoy, los efectos de la crisis económica, el vacío ideológico ligado al desencanto mundial, el éxito de la propaganda del Estado Islámico permitieron una explotación más eficaz de esta ideología. El jihadismo es, en adelante, un fenómeno mundial y transnacional. Habrá que aprender a vivir con él”.
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"Trump conoce bien la ecuación estadounidense: la ignorancia lleva al miedo y el miedo al odio"

En el festival de cine de Tribeca, el documentalista ganador del Oscar habló sobre el presidente de EEUU y sobre la vigencia de su película 'Bowling for Columbine'


Hace 15 años, el estreno de Bowling for Columbine, el emblemático documental de Michael Moore, se convirtió en un éxito nacional que despertó la polémica y cosechó los elogios de la crítica. Centrado en el tiroteo en el instituto de Columbine (1999) y en la emergente amenaza de la violencia con armas de fuego en EEUU, la cinta ganó el Oscar al mejor documental.


También sirvió como una profética advertencia de la agitación política y social que pronto tendría en vilo a la sociedad estadounidense. Como dijo el propio Moore, si se "presentara esta película este mismo viernes, por desgracia tendría probablemente la misma relevancia".


Durante una charla pública celebrada junto a la proyección de 'Bowling for Columbine' (la semana pasada se cumplió otro aniversario del tristemente célebre tiroteo) en el festival de cine de Tribeca, Moore y el pionero de los documentales D.A. Pennebaker ofrecieron su desalentadora perspectiva sobre el clima político en la era de Donald Trump.


"Creo que hemos pasado por 40 años de un país en el que se ha bajado el nivel intelectual", dijo Moore. "Hemos desinvertido en nuestras escuelas y hemos dejado que queden en un estado deplorable. Las clases de arte han sido canceladas y, en la actualidad, las clases de educación cívica han desaparecido de un tercio de nuestras escuelas", añadió.


La de Moore fue una de las pocas voces que durante las elecciones de EEUU se atrevieron a predecir la presidencia de Trump. En Tribeca recordó la vez en que fue abucheado durante de la grabación del programa de HBO Real Time with Bill Maher por decir que el magnate republicano se convertiría en una especie de rey supremo. "No lo dije porque quería que pasase, estaba tratando de advertir de algo que podía suceder".


Moore opinó además sobre esa idea que caracteriza a las zonas urbanas como burbujas aisladas. "Hay una burbuja en Brooklyn, amigos, y es tóxica. Vi lo que sucedía en otras partes del país [tras la victoria de Trump] y todo el mundo estaba de fiesta".


Pennebaker también dio su punto de vista sobre el presidente. "Trump es como alguien a quien le acabas de dar una Ferrari, no sabe conducir y, sin embargo, se aleja de tu vida con el coche". "Con tu niño en el asiento delantero", completó Moore con ironía.


El documental que cambió algunas cosas


Estrenada un año después de los ataques del 11 de septiembre, Bowling for Columbine provocó grandes cambios (en una de las secuencias más memorables, la cadena de supermercados Kmart decidió dejar de vender balas). Estaba llena de menciones a líderes conservadores del pasado, como George W. Bush, o el ya fallecido símbolo de la NRA (Asociación Nacional del Rifle), Charlton Heston, al que se lo ve durante una airada entrevista con Moore en su casa de Los Ángeles.
Pero, según Moore, nunca fue su intención que el documental se convirtiera en una proclama por el control de armas.

"Hicimos la película para tener una mirada sobre nosotros mismos porque nos preguntábamos: ¿por qué nos pasa a nosotros?", dijo haciendo referencia a la epidemia de armas que sufre EEUU y que no sufren otras partes del mundo. "Somos buena gente, somos un buen país. ¿Por qué estas cosas pasan aquí y no en otro lado? Todos nosotros tenemos la misma cantidad de cromosomas. Los canadienses no son mejores que nosotros... aunque no es tan fácil decir eso ahora, ¿no?".


Moore dice con ironía que las razones detrás de la victoria de Trump y de la falta de acción por la violencia con armas de fuego son dos caras del mismo problema. "Es la ecuación estadounidense: baja el nivel intelectual de la población; conviértelos en ignorantes y estúpidos. La ignorancia lleva al miedo, y el miedo, al odio. Trump conocía muy bien esa parte de la ecuación. Y el odio lleva a la violencia".


Moore también opinó sobre las últimas noticias referidas a su archienemigo político Bill O’Reilly. El día que el presentador de Fox News fue despedido por la cadena. recordó una graciosa anécdota en Twitter. "O’Reilly pasaba con una limusina cerca de donde estaba yo en la calle. Me ve y le dice al conductor que frene de inmediato. Entonces sale disparado del coche gritándome. De casualidad alguien retrató el momento con una foto", contó Moore. "Pero yo todavía sigo aquí y él no".


Pese a todo, Moore compartió una visión esperanzadora del futuro. "Una gran cantidad de nuestros compatriotas estadounidenses ha empezado a moverse. Los políticos ya no son los únicos involucrados activamente en política. Ahora mismo hay mucha gente que está informada y participando".
Traducido por Francisco de Zárate

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Viernes, 24 Marzo 2017 06:30

El diablo en el cuerpo

El diablo en el cuerpo

Si alguien quiere imaginar un lugar remoto de Nicaragua, perdido en la incierta geografía de las selvas de la costa del Caribe, no hay mejor ejemplo que El Cortezal. Para llegar hasta allí, el periodista Carlos Salinas tuvo que hacer un viaje de cuatro horas desde el mineral de Rosita, donde no hay aeropuerto, a bordo de una camioneta que debía capear zanjas y piedras, y luego tres horas más a pie, a veces atravesando ríos, en media montaña. Aquí fue donde literalmente el diablo perdió el poncho.

Me he encontrado con esta historia, que trata precisamente del diablo, al volver al país tras varias semanas de ausencia. Vilma Trujillo, una campesina de 25 años, habitante de aquella comunidad lejana, fue quemada viva el pasado mes de febrero por el pastor de la Iglesia Misión Celestial, Juan Gregorio Rocha, de 23 años, y varios cómplices, entre ellos dos hermanos suyos.

Fueron a sacarla de su casa para someterla a un rito de sanación, ya que la declararon poseída por el demonio: veía visiones, y hablaba incoherencias. La llevaron secuestrada a la casa pastoral, donde la encerraron amarrada de pies y manos, y así la mantuvieron durante seis días. No la liberaban ni para hacer sus necesidades fisiológicas, por lo que se defecaba y orinaba encima.

Mientras tanto, en el templo de la congregación, calle de por medio, el pastor y los fieles oraban para librarla del dominio de Satanás. Entonces, una de las devotas escuchó una voz con un mandato divino. Nada de aquello era suficiente, y era necesario purificar a la endemoniada en la hoguera. Muy expedito, el pastor mandó a recoger leña. Amarraron a su víctima a un tronco, y antes de que amaneciera la lanzaron desnuda al fuego. La muchacha empezó a arder, entre espantosos alaridos.

El pastor no cabía en sí de alegría: "¡Ya se va a morir y va resucitar! En cuanto se muera la metemos en la iglesia y la vamos a entregar a Dios, y va a estar sana", exclamaba. Luego, moribunda, fueron a botarla a una cañada. Las quemaduras habían abrasado su piel y órganos vitales, y nada se pudo hacer ya por ella.

En El Cortezal, donde no hay ninguna escuela, el pastor Rocha era la autoridad suprema, jefe de policía, juez de instrucción y de apelación, exorcista, brujo, director espiritual, carcelero y verdugo. Todos los vacíos del poder del Estado y del poder social en aquella remotidad los llenaba él solo. Y también fungía como juez moral.

Porque Vilma fue quemada bajo acusación de adulterio. Tenía el diablo en el cuerpo y sólo el fuego podía purificar su carne. Uno de los cómplices lo explica: "el demonio que se había apoderado de la mujer era de adulterio. Ella cometió un error y ante Dios falló porque ella tenía su compañero de vida, y cometió error con otro hombre y se estaba pasando por cristiana sometiéndose a ayuno, y seguro Dios la castigó de esa manera y se endemonió".

Y el marido de Vilma, Reynaldo Peralta Rodríguez, quien se hallaba haciendo trabajos agrícolas lejos de El Cortezal durante todo el tiempo que duró el auto de fe, lo confirma: "para mí, mi mujer no estaba endemoniada; lo que le hicieron fue una brujería, porque ella tomaba un remedio que le dio un hombre, quien ahora la familia de Vilma me contó que la había violado y desde que comenzó a tomar eso cambió un poco conmigo".

El manto oscuro de la ignorancia lo cubre todo, y bajo la ley del fanatismo religioso, los jueces morales abundan siempre, sean analfabetos o letrados. Los pecados de la carne tienen que ser castigados de manera ejemplar para imponer la recta conducta social. En los Evangelios, el primero que se alza contra la lapidación con que eran castigadas las adúlteras es Jesucristo.

El demonio de la concupiscencia tiene preferencia por el cuerpo de las mujeres "locas de su cuerpo", que pagarán su delito moral en las hogueras en la Edad Media, como Vilma, o llevando la A de adúltera cosida al pecho, como en la sociedad puritana de Nueva Inglaterra en el siglo XVII. Es lo que narra Nathaniel Hawthorne en su espléndida novela La letra escarlata, la historia de Hester Prynne, una casada infiel obligada a proclamar ella misma su pecado exhibiendo aquella señal infamante.

El Cortezal no es más que un escenario primitivo de la represión social que sigue viva en América Latina contra las mujeres transgresoras. Y el demonio continúa siendo el terrible pretexto de la represión contra las mujeres, que son las que abundan en ese imaginario perverso. De hombres quemados vivos por pecados de la carne, entre ellos el adulterio, son pocas las noticias.

Uno de los jerarcas de las Asambleas de Dios, a la que pertenece la Iglesia Misión Celestial, declaró en la televisión que en el aquelarre que culminó con el asesinato de Vilma se dio una "intervención demoníaca" y la situación se salió del control de los inquisidores rurales; el pastor Rocha carecía de "conocimientos teológicos" y su ingenuidad lo privó de buscar asesoramiento de parte de un líder cristiano.

Uno no puede dejar de preguntarse: ¿qué clase de asesoramiento necesitan unos fanáticos, extraviados en la ignorancia, para sacarle el diablo del cuerpo a una pobre mujer indefensa? Para otro de los pastores de la congregación, "lo que ocurrió ahí fue un exabrupto, un manejo inadecuado de la situación". ¡Un exabrupto!

Y el presbítero de las Asambleas de Dios para el Caribe nicaragüense dice que la intención del pastor de la hoguera y sus cómplices de asesinato "era buena". Sin embargo, "al inmiscuirse la extraña voz" que ordenó purificar a la posesa en la hoguera, "el resultado fue la muerte". Un error de interpretación.

La extraña voz. La voz que ordenó quemar viva a Vilma Trujillo. A través de los siglos, la ignorancia de analfabetos y letrados sigue oyendo esa misma voz.

sergioramirez.com

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