Posible en dos años, crear híbrido de mamut y elefante

 


El embrión tendría el potencial de ser usado para producir una criatura viva, explican científicos


Con técnicas de edición han logrado agregar propiedades al paquidermo actual

 


Andrew Griffin.

The Independent

Dentro de poco, científicos estarían en capacidad de crear un embrión híbrido de elefante y mamut lanudo. Sería un paso importante en la controvertida misión de resucitar por completo a ese animal, extinto desde hace mucho tiempo. Eso a su vez podría dar pie al renacimiento de una gama de criaturas que han desaparecido, sin que se requiera más que su ADN para traerlas de vuelta a la vida.

Primero, los científicos esperan poder crear un embrión con rasgos de mamut, como largo cabello lanudo, gruesas capas de grasa y sangre adaptada al frío. Esos rasgos se combinarían con el ADN de un elefante. Con años de trabajo adicional, el embrión tendría el potencial de ser usado para producir una criatura viva.

Con el tiempo, los científicos creen que podrían criar el embrión dentro de un útero artificial. Anteriormente se había sugerido implantar un embrión en una elefanta, acción que se ha considerado cruel, pues sería probable que el animal sufriera o muriera durante el procedimiento.

Desde que se lanzó el proyecto, en 2015, investigadores han logrado agregar poco a poco más ediciones a un genoma de elefante, de 15 a 45. De ese modo pueden añadir más rasgos del DNA de mamut, y con el tiempo avanzar hacia un híbrido de los dos.

El profesor George Church, quien encabeza el equipo de la Universidad Harvard, señaló: “Desarrollamos formas de evaluar el impacto de estas ediciones y básicamente intentamos establecer la embriogénesis en el laboratorio. La lista de ediciones afecta las propiedades que contribuyen al éxito de los elefantes en ambientes fríos.

Ya sabemos de las relacionadas con orejas pequeñas, grasa subcutánea, pelo y sangre, pero hay otras que parecen definitivamente seleccionadas, explicó. Nuestra meta es producir un embrión híbrido de elefante y mamut. En realidad sería más como un elefante con diversos rasgos de mamut. Aún no llegamos a eso, pero podría ocurrir en un par de años.

El mamut lanudo deambulaba por Europa, Asia, África y Norteamérica durante la pasada edad de hielo, pero no ha aparecido en la Tierra desde hace 4 mil 500 años, cuando se extinguió probablemente a causa del cambio climático y de la cacería.

Los científicos se han entusiasmado cada vez más con la idea de traer de nuevo a la vida a este animal, porque las técnicas revolucionarias de edición de genes les permiten seleccionar con precisión piezas de ADN y reinsertarlas, pese a que los especímenes han estado congelados en el hielo siberiano durante miles de años.

 

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

 

 

Modelo genético durante una exposición en Roma, Italia, en imagen de archivo.

 


Washington.

 

Un grupo de influyentes expertos de la Academia de Ciencias de Estados Unidos está a favor de la modificación del ADN de las células reproductivas y de embriones humanos para eliminar las enfermedades hereditarias graves, relanzando un debate ético sobre este controversial tema.

La decisión, publicada el martes por esa academia, preocupa a varios investigadores que temen que estas técnicas de manipulación genética sean utilizadas para aumentar la inteligencia o crear personas con características físicas específicas.

Los expertos subrayan que la modificación del ADN de células somáticas (no portan los rasgos hereditarios) ya son objeto de ensayos clínicos. Sostienen que la manipulación de genes de células reproductivas debería ser sólo para tratar o prevenir enfermedades graves y realizadas bajo un control muy estricto.

 

 

Eliminar enfermedades

 

El grupo de científicos también apoya “los ensayos clínicos sobre la modificación del genoma humano germinal, transmisible de generación en generación, agregando, retirando o remplazando genes para eliminar enfermedades graves.

La edición del genoma humano es muy prometedora para comprender, tratar o prevenir muchas enfermedades genéticas devastadoras y para mejorar los tratamientos de un gran número de otras patologías, indicó Alta Charo, profesora de derecho y bioética en la Universidad de Wisconsin-Madison y copresidente del comité que dirige este estudio.

La tecnología de edición genética ha progresado rápidamente, por lo que la manipulación de la parte hereditaria del genoma del embrión humano, el esperma, los óvulos y las células madre será posible en un futuro cercano, y eso amerita ser considerado seriamente.

En Estados Unidos está prohibida la modificación del ADN de las células reproductivas humanas debido a una restricción de utilizar fondos federales para las investigaciones en las cuales se crea o modifica el embrión humanopara agregar un rasgo genético heredado.

 

 

Logran cultivo de células humanas en embriones de cerdos

Un grupo de científicos logró cultivar células humanas en embriones de cerdos, paso preliminar hacia la producción de hígados u otros órganos humanos dentro animales para ser trasplantados.

Las células comprenden apenas una ínfima parte de cada embrión, y cada uno fue cultivado por pocas semanas, informaron el jueves los expertos.

Ese tipo de experimentos con tejidos humanos implantados en cuerpos de animales ha despertado inquietudes éticas. El gobierno estadunidense cesó todo tipo de financiamiento público para ese tipo de ensayos en 2015. Este ensayo, realizado en California y España, se hizo con financiamiento privado.

La creación de órganos humanos en cerdos "es algo muy lejano", dijo Juan Carlos Izpisua Belmonte, del Instituto Salk ,en La Jolla, California, uno de los autores del estudio publicado por la revista Cell.

Añadió que los nuevos resultados son "apenas un paso muy temprano hacia ese objetivo".

Pero incluso de no lograr esa meta, el implante de células humanas en embriones animales podría rendir fruto, pues avanzaría los estudios sobre enfermedades genéticas y la elaboración de nuevos fármacos.

Los animales creados a base de células de especies distintas son llamados quimeras. Ese tipo de fusiones se ha logrado en el pasado, con ratones y ratas. Para producir órganos humanos se necesitarían animales de mayor tamaño, como los cerdos. Si se logra ese objetivo, podría aliviarse la escasez de órganos humanos para trasplantes.

El equipo del Instituto Salk está tratando de cultivar páncreas, corazones e hígados humanos en cerdos. Los animales desarrollarían esos órganos en vez de los propios, y serían sacrificados para poder usar los órganos para trasplantes.

La mayoría de las células en esos órganos serían humanas. Al inyectar en embriones de cerdos células embrionarias humanas de la persona que recibiría el trasplante, quedaría reducido el riesgo del rechazo al órgano, dijo otro experto del Instituto Salk, Jun Wu.

Empieza carrera de ensayos clínicos con la "edición genética"

Mientras una parte del mundo se encuentra atenta a las disputas por el poder, sorprendida por la llegada de gobernantes que parecen anticipar un retorno a la Edad Media, los avances en el conocimiento no se detienen por ahora y, por el contrario, se convierten en esperanza para enfrentar algunas de las enfermedades más devastadoras. Por primera vez en la historia, un equipo científico de la Universidad de Sichuan, en China, encabezado por el doctor Lu You, ha iniciado los primeros ensayos clínicos para un nuevo tratamiento contra el cáncer pulmonar, introduciendo en pacientes voluntarios células modificadas con la técnica CRISPR-Cas9, conocida como "edición genética".

Desde el surgimiento de la poderosa técnica, la cual permite realizar cortes en regiones específicas del ácido desoxirribonucleico (ADN), era posible soñar con inactivar los genes participantes en el desarrollo de diversas enfermedades, entre las cuales el principal enemigo a vencer es el cáncer. Pero para llegar a este momento, tuvieron que ocurrir otros acontecimientos:

Una de las primeras señales esperanzadoras fue el trabajo de Pablo Tebas y sus colaboradores de la Universidad de Pensilvania, publicado en 2014 en el New England Journal of Medicine, en el que con una técnica de corte del ADN diferente al CRISPR-Cas9 (empleando en este caso una enzima que rompe el ADN, conocida como nucleasa de dedo de zinc) emprendieron un ensayo en 12 personas infectadas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

En este caso, se tomaban células de la propia persona (una variedad de glóbulos blancos o células T conocida como CD4), a las que se les inactivó un gen llamado CCR5, para ser posteriormente reinyectadas a los pacientes. Los resultados indicaban que la técnica era segura y encontraron la reducción de los niveles del virus en estos enfermos, por lo que anunciaron la realización de nuevas series clínicas en el futuro.

Otro antecedente importante surgió a finales de 2015, a partir del caso de una niña de un año, de nombre Layla, quien recibió células "editadas" para enfrentar la leucemia. La menor fue tratada por el equipo del inmunólogo Waseem Qasim, del Great Ormond Street Hospital, en Londres, Inglaterra. Se trataba de un caso especial, en el que todos los tratamientos anteriores habían fracasado..

Como lo explicó Sara Reardon en una nota publicada el 5 de noviembre del año pasado en Nature, en el caso de esta niña los especialistas extrajeron de un donante sano células T y realizaron un corte al ADN, aunque empleando una técnica también diferente con una enzima llamada TALEN, la cual desactiva genes que podrían evitar que las células donantes actuaran sobre el blanco, modificando además los genes para proteger a las células de los medicamentos anticancerígenos que el paciente estuviera tomando.

La terapia consiste en destruir el sistema inmune de la enferma, el cual se sustituye con las células inyectadas. La paciente mostró mejoría considerable, de acuerdo con el equipo médico que la atendía. Como puede entenderse, no se trata de una solución definitiva, pero permite alargar la vida hasta encontrar nuevos donadores de células T que sean compatibles. A pesar de estas limitaciones, el esfuerzo constituye un antecedente de gran importancia que ha estimulado el interés por el empleo médico de la edición genética.

La técnica CRISPR-Cas9, tiene grandes ventajas sobre las anteriormente utilizadas, pues es más simple y barata, y es con ella que se iniciaron ya por primera vez los ensayos clínicos en China contra el cáncer pulmonar. La idea consiste en inactivar al gen PD1 en las células T, que forman un anclaje con proteínas de las células cancerosas, lo que impide la acción de los linfocitos contra ellas. Las pruebas, cuya primera fase consiste en probar la seguridad evaluando los posibles efectos adversos, tuvo que ser pospuesta de agosto al pasado 28 de octubre, pues la amplificación de las células editadas (su crecimiento en cultivos de laboratorio) resultó un proceso más complejo que el esperado; los detalles de esta técnica de modificación genética se publicaron ya en este mismo espacio (La Jornada, 9/8/16).

Al fin, las pruebas clínicas en China están en marcha y han dado lugar a una muy interesante carrera en la cual distintas naciones en el mundo están involucradas. La edición genética marca lo que seguramente será uno de los desarrollos científicos distintivos del siglo XXI, a pesar de los empeños contra ella de las corrientes anticientíficas.

Un británico es el primer paciente curado de VIH, según The Times

Según publica el diario del Reino Unido, The Times, un británico de 44 años y portador del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se ha convertido oficialmente en el primer ser humano al que se ha logrado curar por completo de la enfermedad gracias a una técnica especial para este propósito. El paciente ha sido el primero de un grupo de 50 personas que fueron sometidas a un revolucionario tratamiento diseñado por varias universidades del Reino Unido.


Las últimas pruebas de laboratorio muestran que el virus ya no está presente en la sangre del paciente, aunque los médicos desean mantener la calma y esperar unos meses para declararlo completamente curado de la enfermedad. De esta forma, se descartaría una eliminación temporal del virus como causa del tratamiento común que lleva a cabo el paciente.


Técnica revolucionaria


El nuevo método ha sido creado para localizar y destruir el virus en todo el cuerpo, incluyendo las células donde el VIH no se encuentra activo y evade todos los tratamientos conocidos hasta el momento. Se trata de una técnica revolucionaria que ha sido lograda gracias a la estrecha cooperación de las universidades de Oxford y Cambridge de los londinenses Imperial College, University College y Kings’ College.


Bajo esta nueva estrategia de combate contra el virus, el paciente es inicialmente sometido a una vacuna, con el fin que el sistema inmunológico adquiera la habilidad de detectar las células infectadas. Posteriormente, se utiliza una droga que obliga a las células pasivas a producir proteínas, lo que las convierte en células activas. Estas células son finalmente localizadas y eliminadas por el cuerpo del paciente.


Si esta revolucionaria técnica finalmente se declara exitosa, podría cambiar la vida de las cerca de 37 millones de personas infectadas en todo el mundo. Anteriormente, el estadounidense Timothy Ray Brown fue considerado como la primera persona curada de la enfermedad, al ser sometido en 2007 a un tratamiento poco convencional de cambio de médula ósea realizado en Alemania. Sin embargo, los médicos atribuyeron esta cura a los efectos de una rara mutación genética que no puede ser considerada como la cura a esta enfermedad.


(Con información de RT/ The Times)

Monsanto, DuPont, CRISPR, ¿qué puede salir mal?

Monsanto acaba de comprar la licencia para usar la nueva y controvertida tecnología CRISPR-Cas9 en sus productos agrícolas. DuPont-Pioneer ya había licenciado antes la misma tecnología y esta semana anunció una "alianza maestra" de investigación con CIMMYT (Centro internacional de mejoramiento de maíz y trigo, con sede en Texcoco), para aplicar esa tecnología con el fin de hacer maíces genéticamente manipulados. El CIMMYT entrega otra vez a las trasnacionales el patrimonio genético que tomó de los campesinos que crearon el maíz, para experimentos con graves impactos potenciales sobre las comunidades y ecosistemas.

El contrato de Monsanto con el Instituto Broad, de la Universidad de Harvard y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), estipula que no puede usar esta tecnología para desarrollar impulsores genéticos (gene drives), ni semillas suicidas Terminator, lo cual significa una aceptación de que estas dos aplicaciones de alto riesgo están en el horizonte y son de interés para las empresas. Tom Adams, vicepresidente de biotecnología de Monsanto, explica que los impulsores genéticos y los genes Terminator "de todos modos no son cosas que queremos hacer con esta tecnología. Estamos de acuerdo en que es mejor no desarrollar impulsores genéticos ahora. Vemos que tienen gran potencial, por lo que estamos tentados a usarlos, pero no hasta que sepamos cómo controlarlos" (http://tinyurl.com/jekwbut). Con los antecedentes de Monsanto, no es difícil pensar que avanzarán en esa investigación aunque no lo hagan público.

DuPont estableció desde octubre 2015 una alianza con Caribou Biosciences, que tiene una patente "rival" sobre la misma tecnología, de la Universidad de California. Ante preguntas de la prensa, DuPont se negó a contestar si esta alianza opera bajo las mismas restricciones que la licencia de Monsanto. Caribou Biosciences es una empresa fundada por investigadores de la Universidad de California en Berkeley, entre ellos Jennifer Doudna, una de las inventoras de CRISPR-Cas9.

CRISPR, traducido al castellano "repeticiones palindrómicas cortas e interespaciadas regularmente", es un sistema de defensa de las bacterias contra infecciones virales. Por ser una enzima que existe en la naturaleza, no es patentable, pero dos equipos de investigación, uno de la Universidad de California y la de Viena y otro de Harvard y el MIT, presentaron en 2012 solicitudes de patente por la construcción de CRISPR mediante ingeniería con biología sintética y aplicaciones en organismos eucariontes, o sea, más que bacterias. Desde entonces, están en guerra legal sobre cuál de las patentes es válida y si la una invalida a la otra, ya que son la base de todas las demás. Hay 860 familias de patentes sobre CRISPR tramitando en las mayores oficinas de patentes del planeta y decenas de licencias de ambos grupos universitarios con las mayores trasnacionales de farmacéutica, biotecnología y agricultura, por lo que la pelea será a muerte.

Las trasnacionales de semillas y agrotóxicos quieren esta tecnología por ser más rápida, permitir nuevos tipos de modificaciones genéticas y quizá por ello evadir regulaciones de bioseguridad. Hay todo un espectro de otras nuevas biotecnologías que van más allá de los transgénicos que conocíamos. CRISPR-Cas9 es la que más atención ha recibido, porque supuestamente permite intervenciones más precisas en los genomas, lo que para las empresas significa ahorrar años de trabajo en laboratorio. Entre las aplicaciones de CRISPR-Cas9 que más les interesan está aumentar la susceptibilidad de las hierbas a sus agrotóxicos para poder seguir usándolos (ya que hay más de 20 malezas que son resistentes a glifosato y comienzan a serlo a otros químicos) y extinguir hierbas invasoras e insectos que consideren plagas, justamente con impulsores genéticos. Extinguir especies es una atribución que altera en forma permanente los ecosistemas y la coevolución de las especies, algo que no se debería permitir a nadie y mucho menos dejarlo en manos de las trasnacionales. (http://tinyurl.com/hp2gph5)

Hay muchas otras posibilidades de manipular con CRISPR-Cas9 cultivos y animales de cría, para agregar o quitar características, con resultados útiles para las ganancias industriales e impactos negativos para la mayoría de los demás. Las industrias desplegan una campaña para convencer al público y reguladores de que no son transgénicos. Le llaman "edición genómica" para que suene más inocente, como si se tratara de cambiar una letra en un texto. Pero sea para aplicaciones en medicina, o insectos, animales o cultivos, todas estas nuevas biotecnologías tienen en común que manipulan y alteran los genomas, con altos niveles de incertidumbre sobre los impactos que eso puede producir. Existen grandes vacíos sobre las funciones de los genes, su interacción con otros organismos y el medioambiente. Pese a que atribuyen a CRISPR ser una tecnología muy "exacta", hay varios experimentos que muestran impactos fuera de blanco, es decir, alteraciones en otros genes, con efectos impredecibles. Que se pueda cortar el ADN en un lugar preciso, como explica el Dr. Jonathan Latham, no equivale a conocer el significado del cambio producido. Si se borra una palabra en un texto en un lenguaje desconocido, podrá ser una supresión exacta, pero puede cambiar el sentido de todo el texto (El mito de la precisión de CRISPR http://tinyurl.com/hwx4yar).

Las aplicaciones potenciales de CRISPR-Cas9 y sus incertidumbres son tantas, que lo único sensato es establecer una moratoria a su experimentación y liberación, para discutir sus implicaciones y prevenir sus impactos, que podrían ser de gran alcance.

Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Jueves, 22 Septiembre 2016 06:12

El proyecto que pretende crear ADN desde cero

El proyecto que pretende crear ADN desde cero

Tiene George Church el aspecto de un Walt Whitman o un Ernest Hemingway. Un tipo aguerrido pero elegante. Decidido pero con la mirada afable. O tal vez se parezca más a Charles Darwin, con quien comparte la barba y la fascinación por el origen de la vida. Separados por más de un siglo de diferencia, ambos han hecho aportes decisivos en este terreno. Dentro de la comunidad científica Church es conocido y respetado como genetista, químico e ingeniero molecular. Fuera de ella, sus aportes como pionero en la tecnología para secuenciar el genoma y su capacidad para salir airoso en cualquier debate (ético o científico) sobre las consecuencias que esto traerá en los próximos años, le han hecho también una celebridad.


Church comenzó a soñar con el futuro cuando sólo era un niño. Fue visitando una feria de tecnología en 1965. Los rudimentarios robots de la época le fascinaron, pero pronto quedó desilusionado ante la evidencia de que aquello que él imaginaba no iba a convertirse en realidad. “Si esto es lo que quiero, se dijo, tendré que ponerme a trabajar en ello”. Esta frase, recogida en una entrevista publicada por la web de la universidad de Harvard, refleja el carácter de Church. Porque aquel niño no lo tenía fácil para lograr convertirse en una eminencia científica. Dislexico -su relación con los libros y la lectura debido a esta enfermedad nunca fue fácil-, con narcolepsia -una circunstacia que, reconoce, ha provocado multitud de enfados entre quienes veían cómo echaba una cabezada durante una reunión- y diagnosticado con hiperactividad y trastorno obsesivo compulsivo, Church parecía tener más papeletas para ser objeto de estudio, en lugar de dirigir el laboratorio.


George Church ha estado implicado en descubrimientos relacionados con la secuenciación del genoma desde que comenzó a investigar para su tesis doctoral hace ya más de 30 años. Desde entonces, cada vez que tiene oportunidad defiende la necesidad de conocer y compartir la información genética de individuos y especies. Una postura que le ha generado no pocas polémicas, como cuando aseguró que sería posible resucitar al hombre de Neandertal -lo que considera factible en el plano teórico pero innecesario- o su experimento de introducir ADN recuperado de mammuts en elefantes asiáticos para que pueblen la tundra siberiana en un futuro (con consecuencias favorables para el medio ambiente).


Lo que parece evidente es que los avances en biotecnología auguran nuevos descubrimientos en el campo de la genética. Este mismo año Craig Venter, científico que lidero el proyecto Genoma Humano, anunciaba que su equipo había creado un organismo vivo con el menor número de genes posibles de todos los que habitan el planeta. Pero aún queda un largo camino por recorrer. Un camino en el que George Church tendrá mucho que decir. En la actualidad sus investigaciones se centran en las aplicaciones médicas que pueden derivarse de la edición genética, como curar la ceguera o enfermedades de la sangre. También gracias a sus trabajos, el ADN sintético se ha revelado como el mejor método para almacenar información, lo que podría convertirlo en el sustituto de los actuales sistemas por su capacidad (todo lo que está en Internet, por ejemplo, cabría en la palma de una mano) y durabilidad (se ha recuperado ADN legible de hace 700.000 años). Y si empujando este proyecto se encuentra un tipo con la convicción de Church, seguro que lo veremos pronto. No puede ser de otra forma viniendo de alguien que asegura que en ciencia “si no estás fallando, probablemente es porque no lo has intentado con la suficiente fuerza”.


Edición: José Carlos Rodríguez / Marius Cirja
Texto: José L. Álvarez Cedena

Un estudio afirma que el último antepasado común universal puede rastrearse hasta las fuentes hidrotermales en la profundidad del océano

 

 

Un retrato de la bacteria da respuesta al posible origen de la vida

 

 

Un día, cuando era pequeña, discutiendo con mi padre acerca de la probabilidad de vida en otros planetas, él me dijo: “cuando encuentren una, solo una bacteria en alguna parte de cualquier planeta, dejaré de estar 99,9% seguro de que existe vida para estarlo al cien por cien”.

 

El increíble retrato sumamente detallado de la bacteria unicelular conocida como LUCA (last universal common ancestor) da enormes avances para el conocimiento de cómo surgió la vida por vez primera en la Tierra.

 

El hallazgo ha incrementado los debates sobre las diferentes teorías que intentan explicar el origen de la vida y ha abierto el camino a biólogos evolucionistas como William F. Martin de la Universidad de Heinrich Heine de Düsseldorf en Alemania que pretenden averiguar la naturaleza del organismo.

 

LUCA era una bacteria de vida autónoma con 572 genes. Los 30.000 genes que los seres humanos tenemos, muy probablemente provienen de esos 572. Se estima que vivió hace 3500 millones de años y es el antepasado común más reciente de todo el conjunto de seres vivos actuales y probablemente también de los conocidos como fósiles.

 

El retrato da enormes avances para conocer a la bacteria, James O. McInerney, biólogo evolutivo de la Universidad de Manchester señala que “esta creación ofrece una visión muy interesante de lo que pudo haber sucedido hace 4 billones de años de vida”.

 

Aunque esto sea así, existe un aspecto que interesa en gran medida a los científicos: su ubicación. El Dr. Martin apunta que “siguiendo la localización de los genes que han estado presentes en LUCA se podría averiguar cómo y dónde vivió dicha bacteria”.

 

En esta incesante entrega de información, el Dr. Martin agrega un aspecto que ha generado cierta controversia: “LUCA está muy cerca de haber originado la vida pero conocemos que carece de los genes que hayan podido generarla en su totalidad, con lo cual los componentes químicos de su entorno la habrán ayudado, sin duda alguna, a evolucionar”.

 

En esta línea el químico John Sutherland de la Universidad de Cambridge apunta que “la bacteria dependía del hidrógeno y de los metales que favorecieron el origen de la vida”.

 

El hecho de que LUCA había existido se tornó verdad en los años 60, cuando el código genético fue descifrado y se lo demostró como universal. Anthony Poole, Doctor en Ciencias biológicas moleculares, en un artículo para ActionBioscience dice que “el estudio de LUCA no es ciencia ficción.

 

De la misma forma que los humanos y los chimpancés compartieron una historia común hasta hace menos de 10 millones de años, todas las formas modernas de vida comparten una historia común que se remonta a la división que dio lugar a los tres dominios de la vida, los cuales conocemos hoy como las archaea, las bacterias y los eucariontes. Luca es un ejemplo de uno de estos dominios”.

 

Si algo similar sucediera en algún otro planeta, podré decirle con alegría a mi padre: ya está descubierto, no estamos solos.

 

 

Aborígenes de las islas Andamán (India) retratados en 1876.

 

Los pigmeos de las islas Andamán (India) tienen en su genoma fragmentos del ADN de un homínido extinto y desconocido hasta ahora. Así lo revelan los análisis genéticos efectuados por un equipo internacional de científicos a aborígenes del archipiélago.

 


MADRID.- Científicos del Instituto de Biología Evolutiva (IBE), un centro mixto de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han descubierto un nuevo tipo de homínido actualmente extinguido que vivió en el sureste asiático. Esta especie, no descrita hasta la fecha, es un antecesor de los humanos al igual que los neandertales o los denisovanos y se cruzó con los humanos modernos hace decenas de miles de años.

 

Los resultados se acaban de publicar en la revista Nature Genetics y confirman el potencial de la genómica para reconstruir el pasado. Los primeros autores del estudio son Mayukh Mondal y Ferran Casals, del IBE y de la UPF respectivamente, que lo han hecho en colaboración con Partha Majumdar, del Instituto Nacional de Genómica Biomédica de la India.

 

El análisis genético de un grupo de individuos de las islas Andamán, en el océano Índico, ha revelado que su ADN contiene fragmentos que no corresponden a los humanos modernos que salieron de África hace unos 80.000 años. Al comparar estas secuencias con las de los neandertales y denisovanos, los científicos han visto que también son claramente diferentes.

 

Los investigadores concluyen que este ADN pertenece a un homínido extinto que comparte un ancestro común con los otros dos pero que tiene una historia diferenciada. Esta es una nueva prueba de que el genoma humano contiene pequeñas cantidades de información proveniente de antepasados extinguidos.

 

Según Jaume Bertranpetit, investigador principal del IBE y catedrático de la UPF, "ya hemos encontrado fragmentos de ADN del homínido extinto formando parte del genoma de los humanos modernos. En un futuro próximo esperamos obtener el genoma completo a partir de restos fósiles". De hecho, diferentes grupos de científicos ya están analizando unos huesos que podrían corresponder a este homínido, quizás Homo erectus.

 

 
La salida de África


El trabajo también apoyo la hipótesis de que nuestros antepasados salieron en una sola oleada desde África. Hace unos 80.000 años, el Homo sapiens arcaico evolucionó a hombre moderno en ese continente. Una pequeña parte de la población lo abandonó y dio lugar a todas las poblaciones humanas fuera de África. Sin embargo, había dudas de si los pigmeos como los de las islas Andamán provenían de una migración inicial a la que habrían sucedido otras migraciones. Gracias a las secuencias de ADN obtenidas en este estudio, se ha confirmado que no es así y que el llamado Out of Africa se produjo en una sola migración, de la que descendemos todos los humanos modernos.

 

La teoría de una primera ola migratoria proviene de los naturalistas y los antropólogos del siglo XIX, que vieron que los andamaneses y otros grupos étnicos de partes aisladas del sudeste asiático eran similares físicamente a los pigmeos africanos. De hecho, estas poblaciones se llaman 'negritos' porque tienen una estatura corta, pelo negro y muy rizado y piel oscura. El estudio, sin embargo, desmiente esta posibilidad. "El genoma de estas poblaciones contiene trozos de ADN del homínido extinto que acabamos de descubrir, pero todos provenimos del mismo Out of Africa", concluye Bertranpetit.

 

La estatura pequeña de los andamaneses no se explica por un efecto fundador, es decir, que los primeros habitantes fueran bajos y por ello su descendencia ahora también lo sea. El equipo ha encontrado evidencias genéticas que este hecho es la consecuencia de un proceso evolutivo de adaptación y de selección natural.

 

"En una isla pequeña no hay lugar para toda la cadena trófica; por tanto, los grandes depredadores deben desaparecer y los animales de niveles inferiores se hacen pequeños, ya que les da ventajas selectivas", afirma Bertranpetit. Los datos aportan pruebas genéticas concluyentes sobre este fenómeno, que originó animales como el Myotragus balearicus, una cabrita de 40 cm que habitaba las Islas Baleares, o los elefantes de un metro que vivían en Sicilia. Los hallazgos actuales también podrían servir para explicar la estatura de los homínidos fósiles de la isla de Flores en Indonesia.

 

Además del IBE y el Instituto Nacional de Genómica Biomédica de la Índia, en esta investigación ha participado el Servicio de Genómica de la UPF, la Universidad Autónoma de Barcelona, el Instituto de Genómica de Pekín (China), la empresa GlaxoSmithKline (Reino Unido), la Universidad Radboud de Nimega (Países Bajos) y la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

 

 

Localización geográfica de las 159 poblaciones estudiadas.

 

Nuevas evidencias de que los antiguos cruces entre las tres especies tuvieron consecuencias evolutivas

 

Estamos tan acostumbrados a ser los únicos humanos sobre la Tierra que casi no podemos imaginar un pasado en que, viajando desde África hacia un mundo desconocido, lo más fácil era encontrar por ahí a otros de los nuestros, otras especies del género Homo que compartían con nosotros un pasado olvidado, y con las que, según sabemos ahora, no nos importaba compartir el sueño de una noche de verano. Sin considerarlo animalismo, y sin que nuestra lógica más profunda, la genética, lo viera inconveniente tampoco, puesto que de aquellos polvos han venido estos lodos que la ciencia revela ahora en nuestro genoma.

 

Según la última investigación de 1.523 genomas de personas de todo el mundo, incluidos por primera vez los de 35 melanesios, los neandertales se cruzaron no una, sino tres veces (en tres épocas distintas), con diversas poblaciones de humanos modernos. Solo se libraron los africanos, por la sencilla razón de que los neandertales no estaban allí. Los melanesios actuales llevan ADN de otra especie arcaica, los misteriosos denisovanos que vivían en Siberia hace 50.000 años, pero ni por esas se libraron de la promiscuidad neandertal: sus genomas actuales llevan las marcas inconfundibles tanto de neandertales como de denisovanos.

 

Y un premio de consolación: los genes de la evolución del córtex, la sede de la mente humana, son enteramente nuestros, de los Homo sapiens. Lo demás parecen ser adaptaciones al clima local. Son los resultados que 17 científicos de la Universidad de Washington en Seattle, la Universidad de Ferrara, el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig y el Instituto de Investigación Médica de Goroka, en Papúa Nueva Guinea, entre otros, han presentado en Science.

 

Los genomas se suelen medir en megabases, o millones de bases (las letrasdel ADN, gatacca...). El genoma humano tiene 3.235 megabases. De ellas, 51 megabases son arcaicas en los europeos, 55 en los surasiáticos y 65 en los asiáticos orientales. Casi todas esas secuencias arcaicas son de origen neandertal en estas poblaciones. En contraste, los melanesios presentan un promedio de 104 megabases arcaicas, de las que 49 son neandertales, y 43 son denisovanas (las 12 restantes son ambiguas de momento). Son solo números, aunque dan una idea del grado de precisión que ha alcanzado la genómica humana.

 

Pero el diablo mora en los detalles. Las secuencias arcaicas no están distribuidas de manera homogénea por el genoma, ni mucho menos. Hay zonas donde están muy poco representadas, es decir, donde hay tramos de 8 megabases o más sin una sola letra neandertal o denisovana. Estos tramos de puro ADN moderno, o sapiens, son ricas en genes implicados en el desarrollo del córtex cerebral –la sede de la mente humana— y el cuerpo estriado (o núcleo estriado), una región interior del cerebro responsable de los mecanismos de recompensa, y por tanto implicada a fondo en planear acciones y tomar decisiones.

 

Que los genes implicados en estas altas funciones mentales estén limpios de secuencias neandertales o denisovanas no puede ser casual, según los análisis estadísticos de los autores. El hecho implica, probablemente, que la presencia de ADN arcaico allí ha resultado desventajosa durante los últimos 50 milenios, y por tanto ha resultado barrida por la selección natural.

 

Entre los genes modernos se encuentra el famoso gen del lenguaje, FOXP2, lo que vuelve a plantear dudas sobre la capacidad de lenguaje de los neandertales. Que la secuencia de este gen sea idéntica en neandertales y sapiens se ha considerado una evidencia de que los neandertales hablaban, pero los genes son más que su secuencia de código (la que se traduce a proteínas): hay además zonas reguladoras esenciales, las que le dicen al gen dónde, cuándo y cuánto activarse. Otros genes puramente modernos son los implicados, cuando mutan, en el autismo.

 

También son interesantes las regiones genómicas contrarias, es decir, las que están particularmente enriquecidas en genes neandertales o denisovanos. Los genomas melanesios han revelado 21 regiones de este tipo que muestran evidencias de haber sido favorecidas por la selección natural. Muchas de ellas contienen genes implicados en el metabolismo (la cocina de la célula), como el de la hormona GCG, que incrementa los niveles de glucosa en sangre, o el de la proteína PLPP1, encargada de procesar las grasas; también hay cinco genes implicados en la respuesta inmune innata, la primera línea de defensa contra las infecciones.

 

Todo ello refuerza los indicios anteriores de que los cruces de nuestros ancestros sapiens con las especies arcaicas que encontraron durante sus migraciones fuera de África tuvieron importancia para adaptarse a las condiciones locales: clima, dieta e infecciones frecuentes en la zona. Tiene sentido, desde luego.

 

Fueron sueños de una noche de verano, pero vuelven ahora a nuestro encuentro, como en una buena obra de teatro clásico.