Un británico es el primer paciente curado de VIH, según The Times

Según publica el diario del Reino Unido, The Times, un británico de 44 años y portador del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se ha convertido oficialmente en el primer ser humano al que se ha logrado curar por completo de la enfermedad gracias a una técnica especial para este propósito. El paciente ha sido el primero de un grupo de 50 personas que fueron sometidas a un revolucionario tratamiento diseñado por varias universidades del Reino Unido.


Las últimas pruebas de laboratorio muestran que el virus ya no está presente en la sangre del paciente, aunque los médicos desean mantener la calma y esperar unos meses para declararlo completamente curado de la enfermedad. De esta forma, se descartaría una eliminación temporal del virus como causa del tratamiento común que lleva a cabo el paciente.


Técnica revolucionaria


El nuevo método ha sido creado para localizar y destruir el virus en todo el cuerpo, incluyendo las células donde el VIH no se encuentra activo y evade todos los tratamientos conocidos hasta el momento. Se trata de una técnica revolucionaria que ha sido lograda gracias a la estrecha cooperación de las universidades de Oxford y Cambridge de los londinenses Imperial College, University College y Kings’ College.


Bajo esta nueva estrategia de combate contra el virus, el paciente es inicialmente sometido a una vacuna, con el fin que el sistema inmunológico adquiera la habilidad de detectar las células infectadas. Posteriormente, se utiliza una droga que obliga a las células pasivas a producir proteínas, lo que las convierte en células activas. Estas células son finalmente localizadas y eliminadas por el cuerpo del paciente.


Si esta revolucionaria técnica finalmente se declara exitosa, podría cambiar la vida de las cerca de 37 millones de personas infectadas en todo el mundo. Anteriormente, el estadounidense Timothy Ray Brown fue considerado como la primera persona curada de la enfermedad, al ser sometido en 2007 a un tratamiento poco convencional de cambio de médula ósea realizado en Alemania. Sin embargo, los médicos atribuyeron esta cura a los efectos de una rara mutación genética que no puede ser considerada como la cura a esta enfermedad.


(Con información de RT/ The Times)

Monsanto, DuPont, CRISPR, ¿qué puede salir mal?

Monsanto acaba de comprar la licencia para usar la nueva y controvertida tecnología CRISPR-Cas9 en sus productos agrícolas. DuPont-Pioneer ya había licenciado antes la misma tecnología y esta semana anunció una "alianza maestra" de investigación con CIMMYT (Centro internacional de mejoramiento de maíz y trigo, con sede en Texcoco), para aplicar esa tecnología con el fin de hacer maíces genéticamente manipulados. El CIMMYT entrega otra vez a las trasnacionales el patrimonio genético que tomó de los campesinos que crearon el maíz, para experimentos con graves impactos potenciales sobre las comunidades y ecosistemas.

El contrato de Monsanto con el Instituto Broad, de la Universidad de Harvard y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), estipula que no puede usar esta tecnología para desarrollar impulsores genéticos (gene drives), ni semillas suicidas Terminator, lo cual significa una aceptación de que estas dos aplicaciones de alto riesgo están en el horizonte y son de interés para las empresas. Tom Adams, vicepresidente de biotecnología de Monsanto, explica que los impulsores genéticos y los genes Terminator "de todos modos no son cosas que queremos hacer con esta tecnología. Estamos de acuerdo en que es mejor no desarrollar impulsores genéticos ahora. Vemos que tienen gran potencial, por lo que estamos tentados a usarlos, pero no hasta que sepamos cómo controlarlos" (http://tinyurl.com/jekwbut). Con los antecedentes de Monsanto, no es difícil pensar que avanzarán en esa investigación aunque no lo hagan público.

DuPont estableció desde octubre 2015 una alianza con Caribou Biosciences, que tiene una patente "rival" sobre la misma tecnología, de la Universidad de California. Ante preguntas de la prensa, DuPont se negó a contestar si esta alianza opera bajo las mismas restricciones que la licencia de Monsanto. Caribou Biosciences es una empresa fundada por investigadores de la Universidad de California en Berkeley, entre ellos Jennifer Doudna, una de las inventoras de CRISPR-Cas9.

CRISPR, traducido al castellano "repeticiones palindrómicas cortas e interespaciadas regularmente", es un sistema de defensa de las bacterias contra infecciones virales. Por ser una enzima que existe en la naturaleza, no es patentable, pero dos equipos de investigación, uno de la Universidad de California y la de Viena y otro de Harvard y el MIT, presentaron en 2012 solicitudes de patente por la construcción de CRISPR mediante ingeniería con biología sintética y aplicaciones en organismos eucariontes, o sea, más que bacterias. Desde entonces, están en guerra legal sobre cuál de las patentes es válida y si la una invalida a la otra, ya que son la base de todas las demás. Hay 860 familias de patentes sobre CRISPR tramitando en las mayores oficinas de patentes del planeta y decenas de licencias de ambos grupos universitarios con las mayores trasnacionales de farmacéutica, biotecnología y agricultura, por lo que la pelea será a muerte.

Las trasnacionales de semillas y agrotóxicos quieren esta tecnología por ser más rápida, permitir nuevos tipos de modificaciones genéticas y quizá por ello evadir regulaciones de bioseguridad. Hay todo un espectro de otras nuevas biotecnologías que van más allá de los transgénicos que conocíamos. CRISPR-Cas9 es la que más atención ha recibido, porque supuestamente permite intervenciones más precisas en los genomas, lo que para las empresas significa ahorrar años de trabajo en laboratorio. Entre las aplicaciones de CRISPR-Cas9 que más les interesan está aumentar la susceptibilidad de las hierbas a sus agrotóxicos para poder seguir usándolos (ya que hay más de 20 malezas que son resistentes a glifosato y comienzan a serlo a otros químicos) y extinguir hierbas invasoras e insectos que consideren plagas, justamente con impulsores genéticos. Extinguir especies es una atribución que altera en forma permanente los ecosistemas y la coevolución de las especies, algo que no se debería permitir a nadie y mucho menos dejarlo en manos de las trasnacionales. (http://tinyurl.com/hp2gph5)

Hay muchas otras posibilidades de manipular con CRISPR-Cas9 cultivos y animales de cría, para agregar o quitar características, con resultados útiles para las ganancias industriales e impactos negativos para la mayoría de los demás. Las industrias desplegan una campaña para convencer al público y reguladores de que no son transgénicos. Le llaman "edición genómica" para que suene más inocente, como si se tratara de cambiar una letra en un texto. Pero sea para aplicaciones en medicina, o insectos, animales o cultivos, todas estas nuevas biotecnologías tienen en común que manipulan y alteran los genomas, con altos niveles de incertidumbre sobre los impactos que eso puede producir. Existen grandes vacíos sobre las funciones de los genes, su interacción con otros organismos y el medioambiente. Pese a que atribuyen a CRISPR ser una tecnología muy "exacta", hay varios experimentos que muestran impactos fuera de blanco, es decir, alteraciones en otros genes, con efectos impredecibles. Que se pueda cortar el ADN en un lugar preciso, como explica el Dr. Jonathan Latham, no equivale a conocer el significado del cambio producido. Si se borra una palabra en un texto en un lenguaje desconocido, podrá ser una supresión exacta, pero puede cambiar el sentido de todo el texto (El mito de la precisión de CRISPR http://tinyurl.com/hwx4yar).

Las aplicaciones potenciales de CRISPR-Cas9 y sus incertidumbres son tantas, que lo único sensato es establecer una moratoria a su experimentación y liberación, para discutir sus implicaciones y prevenir sus impactos, que podrían ser de gran alcance.

Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Jueves, 22 Septiembre 2016 06:12

El proyecto que pretende crear ADN desde cero

El proyecto que pretende crear ADN desde cero

Tiene George Church el aspecto de un Walt Whitman o un Ernest Hemingway. Un tipo aguerrido pero elegante. Decidido pero con la mirada afable. O tal vez se parezca más a Charles Darwin, con quien comparte la barba y la fascinación por el origen de la vida. Separados por más de un siglo de diferencia, ambos han hecho aportes decisivos en este terreno. Dentro de la comunidad científica Church es conocido y respetado como genetista, químico e ingeniero molecular. Fuera de ella, sus aportes como pionero en la tecnología para secuenciar el genoma y su capacidad para salir airoso en cualquier debate (ético o científico) sobre las consecuencias que esto traerá en los próximos años, le han hecho también una celebridad.


Church comenzó a soñar con el futuro cuando sólo era un niño. Fue visitando una feria de tecnología en 1965. Los rudimentarios robots de la época le fascinaron, pero pronto quedó desilusionado ante la evidencia de que aquello que él imaginaba no iba a convertirse en realidad. “Si esto es lo que quiero, se dijo, tendré que ponerme a trabajar en ello”. Esta frase, recogida en una entrevista publicada por la web de la universidad de Harvard, refleja el carácter de Church. Porque aquel niño no lo tenía fácil para lograr convertirse en una eminencia científica. Dislexico -su relación con los libros y la lectura debido a esta enfermedad nunca fue fácil-, con narcolepsia -una circunstacia que, reconoce, ha provocado multitud de enfados entre quienes veían cómo echaba una cabezada durante una reunión- y diagnosticado con hiperactividad y trastorno obsesivo compulsivo, Church parecía tener más papeletas para ser objeto de estudio, en lugar de dirigir el laboratorio.


George Church ha estado implicado en descubrimientos relacionados con la secuenciación del genoma desde que comenzó a investigar para su tesis doctoral hace ya más de 30 años. Desde entonces, cada vez que tiene oportunidad defiende la necesidad de conocer y compartir la información genética de individuos y especies. Una postura que le ha generado no pocas polémicas, como cuando aseguró que sería posible resucitar al hombre de Neandertal -lo que considera factible en el plano teórico pero innecesario- o su experimento de introducir ADN recuperado de mammuts en elefantes asiáticos para que pueblen la tundra siberiana en un futuro (con consecuencias favorables para el medio ambiente).


Lo que parece evidente es que los avances en biotecnología auguran nuevos descubrimientos en el campo de la genética. Este mismo año Craig Venter, científico que lidero el proyecto Genoma Humano, anunciaba que su equipo había creado un organismo vivo con el menor número de genes posibles de todos los que habitan el planeta. Pero aún queda un largo camino por recorrer. Un camino en el que George Church tendrá mucho que decir. En la actualidad sus investigaciones se centran en las aplicaciones médicas que pueden derivarse de la edición genética, como curar la ceguera o enfermedades de la sangre. También gracias a sus trabajos, el ADN sintético se ha revelado como el mejor método para almacenar información, lo que podría convertirlo en el sustituto de los actuales sistemas por su capacidad (todo lo que está en Internet, por ejemplo, cabría en la palma de una mano) y durabilidad (se ha recuperado ADN legible de hace 700.000 años). Y si empujando este proyecto se encuentra un tipo con la convicción de Church, seguro que lo veremos pronto. No puede ser de otra forma viniendo de alguien que asegura que en ciencia “si no estás fallando, probablemente es porque no lo has intentado con la suficiente fuerza”.


Edición: José Carlos Rodríguez / Marius Cirja
Texto: José L. Álvarez Cedena

Un estudio afirma que el último antepasado común universal puede rastrearse hasta las fuentes hidrotermales en la profundidad del océano

 

 

Un retrato de la bacteria da respuesta al posible origen de la vida

 

 

Un día, cuando era pequeña, discutiendo con mi padre acerca de la probabilidad de vida en otros planetas, él me dijo: “cuando encuentren una, solo una bacteria en alguna parte de cualquier planeta, dejaré de estar 99,9% seguro de que existe vida para estarlo al cien por cien”.

 

El increíble retrato sumamente detallado de la bacteria unicelular conocida como LUCA (last universal common ancestor) da enormes avances para el conocimiento de cómo surgió la vida por vez primera en la Tierra.

 

El hallazgo ha incrementado los debates sobre las diferentes teorías que intentan explicar el origen de la vida y ha abierto el camino a biólogos evolucionistas como William F. Martin de la Universidad de Heinrich Heine de Düsseldorf en Alemania que pretenden averiguar la naturaleza del organismo.

 

LUCA era una bacteria de vida autónoma con 572 genes. Los 30.000 genes que los seres humanos tenemos, muy probablemente provienen de esos 572. Se estima que vivió hace 3500 millones de años y es el antepasado común más reciente de todo el conjunto de seres vivos actuales y probablemente también de los conocidos como fósiles.

 

El retrato da enormes avances para conocer a la bacteria, James O. McInerney, biólogo evolutivo de la Universidad de Manchester señala que “esta creación ofrece una visión muy interesante de lo que pudo haber sucedido hace 4 billones de años de vida”.

 

Aunque esto sea así, existe un aspecto que interesa en gran medida a los científicos: su ubicación. El Dr. Martin apunta que “siguiendo la localización de los genes que han estado presentes en LUCA se podría averiguar cómo y dónde vivió dicha bacteria”.

 

En esta incesante entrega de información, el Dr. Martin agrega un aspecto que ha generado cierta controversia: “LUCA está muy cerca de haber originado la vida pero conocemos que carece de los genes que hayan podido generarla en su totalidad, con lo cual los componentes químicos de su entorno la habrán ayudado, sin duda alguna, a evolucionar”.

 

En esta línea el químico John Sutherland de la Universidad de Cambridge apunta que “la bacteria dependía del hidrógeno y de los metales que favorecieron el origen de la vida”.

 

El hecho de que LUCA había existido se tornó verdad en los años 60, cuando el código genético fue descifrado y se lo demostró como universal. Anthony Poole, Doctor en Ciencias biológicas moleculares, en un artículo para ActionBioscience dice que “el estudio de LUCA no es ciencia ficción.

 

De la misma forma que los humanos y los chimpancés compartieron una historia común hasta hace menos de 10 millones de años, todas las formas modernas de vida comparten una historia común que se remonta a la división que dio lugar a los tres dominios de la vida, los cuales conocemos hoy como las archaea, las bacterias y los eucariontes. Luca es un ejemplo de uno de estos dominios”.

 

Si algo similar sucediera en algún otro planeta, podré decirle con alegría a mi padre: ya está descubierto, no estamos solos.

 

 

Aborígenes de las islas Andamán (India) retratados en 1876.

 

Los pigmeos de las islas Andamán (India) tienen en su genoma fragmentos del ADN de un homínido extinto y desconocido hasta ahora. Así lo revelan los análisis genéticos efectuados por un equipo internacional de científicos a aborígenes del archipiélago.

 


MADRID.- Científicos del Instituto de Biología Evolutiva (IBE), un centro mixto de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han descubierto un nuevo tipo de homínido actualmente extinguido que vivió en el sureste asiático. Esta especie, no descrita hasta la fecha, es un antecesor de los humanos al igual que los neandertales o los denisovanos y se cruzó con los humanos modernos hace decenas de miles de años.

 

Los resultados se acaban de publicar en la revista Nature Genetics y confirman el potencial de la genómica para reconstruir el pasado. Los primeros autores del estudio son Mayukh Mondal y Ferran Casals, del IBE y de la UPF respectivamente, que lo han hecho en colaboración con Partha Majumdar, del Instituto Nacional de Genómica Biomédica de la India.

 

El análisis genético de un grupo de individuos de las islas Andamán, en el océano Índico, ha revelado que su ADN contiene fragmentos que no corresponden a los humanos modernos que salieron de África hace unos 80.000 años. Al comparar estas secuencias con las de los neandertales y denisovanos, los científicos han visto que también son claramente diferentes.

 

Los investigadores concluyen que este ADN pertenece a un homínido extinto que comparte un ancestro común con los otros dos pero que tiene una historia diferenciada. Esta es una nueva prueba de que el genoma humano contiene pequeñas cantidades de información proveniente de antepasados extinguidos.

 

Según Jaume Bertranpetit, investigador principal del IBE y catedrático de la UPF, "ya hemos encontrado fragmentos de ADN del homínido extinto formando parte del genoma de los humanos modernos. En un futuro próximo esperamos obtener el genoma completo a partir de restos fósiles". De hecho, diferentes grupos de científicos ya están analizando unos huesos que podrían corresponder a este homínido, quizás Homo erectus.

 

 
La salida de África


El trabajo también apoyo la hipótesis de que nuestros antepasados salieron en una sola oleada desde África. Hace unos 80.000 años, el Homo sapiens arcaico evolucionó a hombre moderno en ese continente. Una pequeña parte de la población lo abandonó y dio lugar a todas las poblaciones humanas fuera de África. Sin embargo, había dudas de si los pigmeos como los de las islas Andamán provenían de una migración inicial a la que habrían sucedido otras migraciones. Gracias a las secuencias de ADN obtenidas en este estudio, se ha confirmado que no es así y que el llamado Out of Africa se produjo en una sola migración, de la que descendemos todos los humanos modernos.

 

La teoría de una primera ola migratoria proviene de los naturalistas y los antropólogos del siglo XIX, que vieron que los andamaneses y otros grupos étnicos de partes aisladas del sudeste asiático eran similares físicamente a los pigmeos africanos. De hecho, estas poblaciones se llaman 'negritos' porque tienen una estatura corta, pelo negro y muy rizado y piel oscura. El estudio, sin embargo, desmiente esta posibilidad. "El genoma de estas poblaciones contiene trozos de ADN del homínido extinto que acabamos de descubrir, pero todos provenimos del mismo Out of Africa", concluye Bertranpetit.

 

La estatura pequeña de los andamaneses no se explica por un efecto fundador, es decir, que los primeros habitantes fueran bajos y por ello su descendencia ahora también lo sea. El equipo ha encontrado evidencias genéticas que este hecho es la consecuencia de un proceso evolutivo de adaptación y de selección natural.

 

"En una isla pequeña no hay lugar para toda la cadena trófica; por tanto, los grandes depredadores deben desaparecer y los animales de niveles inferiores se hacen pequeños, ya que les da ventajas selectivas", afirma Bertranpetit. Los datos aportan pruebas genéticas concluyentes sobre este fenómeno, que originó animales como el Myotragus balearicus, una cabrita de 40 cm que habitaba las Islas Baleares, o los elefantes de un metro que vivían en Sicilia. Los hallazgos actuales también podrían servir para explicar la estatura de los homínidos fósiles de la isla de Flores en Indonesia.

 

Además del IBE y el Instituto Nacional de Genómica Biomédica de la Índia, en esta investigación ha participado el Servicio de Genómica de la UPF, la Universidad Autónoma de Barcelona, el Instituto de Genómica de Pekín (China), la empresa GlaxoSmithKline (Reino Unido), la Universidad Radboud de Nimega (Países Bajos) y la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

 

 

Localización geográfica de las 159 poblaciones estudiadas.

 

Nuevas evidencias de que los antiguos cruces entre las tres especies tuvieron consecuencias evolutivas

 

Estamos tan acostumbrados a ser los únicos humanos sobre la Tierra que casi no podemos imaginar un pasado en que, viajando desde África hacia un mundo desconocido, lo más fácil era encontrar por ahí a otros de los nuestros, otras especies del género Homo que compartían con nosotros un pasado olvidado, y con las que, según sabemos ahora, no nos importaba compartir el sueño de una noche de verano. Sin considerarlo animalismo, y sin que nuestra lógica más profunda, la genética, lo viera inconveniente tampoco, puesto que de aquellos polvos han venido estos lodos que la ciencia revela ahora en nuestro genoma.

 

Según la última investigación de 1.523 genomas de personas de todo el mundo, incluidos por primera vez los de 35 melanesios, los neandertales se cruzaron no una, sino tres veces (en tres épocas distintas), con diversas poblaciones de humanos modernos. Solo se libraron los africanos, por la sencilla razón de que los neandertales no estaban allí. Los melanesios actuales llevan ADN de otra especie arcaica, los misteriosos denisovanos que vivían en Siberia hace 50.000 años, pero ni por esas se libraron de la promiscuidad neandertal: sus genomas actuales llevan las marcas inconfundibles tanto de neandertales como de denisovanos.

 

Y un premio de consolación: los genes de la evolución del córtex, la sede de la mente humana, son enteramente nuestros, de los Homo sapiens. Lo demás parecen ser adaptaciones al clima local. Son los resultados que 17 científicos de la Universidad de Washington en Seattle, la Universidad de Ferrara, el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig y el Instituto de Investigación Médica de Goroka, en Papúa Nueva Guinea, entre otros, han presentado en Science.

 

Los genomas se suelen medir en megabases, o millones de bases (las letrasdel ADN, gatacca...). El genoma humano tiene 3.235 megabases. De ellas, 51 megabases son arcaicas en los europeos, 55 en los surasiáticos y 65 en los asiáticos orientales. Casi todas esas secuencias arcaicas son de origen neandertal en estas poblaciones. En contraste, los melanesios presentan un promedio de 104 megabases arcaicas, de las que 49 son neandertales, y 43 son denisovanas (las 12 restantes son ambiguas de momento). Son solo números, aunque dan una idea del grado de precisión que ha alcanzado la genómica humana.

 

Pero el diablo mora en los detalles. Las secuencias arcaicas no están distribuidas de manera homogénea por el genoma, ni mucho menos. Hay zonas donde están muy poco representadas, es decir, donde hay tramos de 8 megabases o más sin una sola letra neandertal o denisovana. Estos tramos de puro ADN moderno, o sapiens, son ricas en genes implicados en el desarrollo del córtex cerebral –la sede de la mente humana— y el cuerpo estriado (o núcleo estriado), una región interior del cerebro responsable de los mecanismos de recompensa, y por tanto implicada a fondo en planear acciones y tomar decisiones.

 

Que los genes implicados en estas altas funciones mentales estén limpios de secuencias neandertales o denisovanas no puede ser casual, según los análisis estadísticos de los autores. El hecho implica, probablemente, que la presencia de ADN arcaico allí ha resultado desventajosa durante los últimos 50 milenios, y por tanto ha resultado barrida por la selección natural.

 

Entre los genes modernos se encuentra el famoso gen del lenguaje, FOXP2, lo que vuelve a plantear dudas sobre la capacidad de lenguaje de los neandertales. Que la secuencia de este gen sea idéntica en neandertales y sapiens se ha considerado una evidencia de que los neandertales hablaban, pero los genes son más que su secuencia de código (la que se traduce a proteínas): hay además zonas reguladoras esenciales, las que le dicen al gen dónde, cuándo y cuánto activarse. Otros genes puramente modernos son los implicados, cuando mutan, en el autismo.

 

También son interesantes las regiones genómicas contrarias, es decir, las que están particularmente enriquecidas en genes neandertales o denisovanos. Los genomas melanesios han revelado 21 regiones de este tipo que muestran evidencias de haber sido favorecidas por la selección natural. Muchas de ellas contienen genes implicados en el metabolismo (la cocina de la célula), como el de la hormona GCG, que incrementa los niveles de glucosa en sangre, o el de la proteína PLPP1, encargada de procesar las grasas; también hay cinco genes implicados en la respuesta inmune innata, la primera línea de defensa contra las infecciones.

 

Todo ello refuerza los indicios anteriores de que los cruces de nuestros ancestros sapiens con las especies arcaicas que encontraron durante sus migraciones fuera de África tuvieron importancia para adaptarse a las condiciones locales: clima, dieta e infecciones frecuentes en la zona. Tiene sentido, desde luego.

 

Fueron sueños de una noche de verano, pero vuelven ahora a nuestro encuentro, como en una buena obra de teatro clásico.

 

 

Logran extraer ADN nuclear de fósiles de Atapuerca y demuestran que son los primeros neandertales

El ADN de 400.000 años de fósiles de Atapuerca tiene firma neandertal, lo que los genetistas califican como una "hazaña" y un logro de "ciencia ficción".


MADRID.- Los genetistas del Instituto Max Planck Matthias Meyer y Svante Pääbo han conseguido extraer parte del ADN nuclear de varios homínidos de la Sima de los Huesos de Atapuerca (Burgos). Estos datos les han permitido determinar que los pobladores de la zona, hace más de 400.000 años, eran parientes de los neandertales.

Tras más de dos años de trabajo, los científicos han logrado obtener varios fósiles de este yacimiento en condiciones de máxima asepsia y han podido secuenciar el ADN de dos dientes, un fémur y un fragmento de escápula, según se explica en el artículo publicado en Nature.


Meyer ha precisado que el ADN recogido tiene 430.000 años de edad, por lo que su recuperación ha sido una "hazaña". "Realmente estamos llegando a los límites de lo que es posible", ha apuntado a la publicación Ludovic Orlando, investigador del Museo de Historia Natural de Copengage. Por su parte, la paleontóloga de la Universidad de Londres María Martinón-Torres, ha descrito el logro como un hecho de "ciencia ficción".


El proceso de investigación comenzó en 2013 con la secuenciación del genoma mitocondrial del fémur. Fue entonces cuando se sugirió que, al menos una persona identificada a partir de los restos, estaba más estrechamente relacionada con el grupo llamado Denisovanos, a pesar de la distancia a la que sencuentra el sur de Europa y Siberia, en donde se descubrió esta especie.

Los cráneos de homínidos de la Sima muestran los comienzos de un prominente arco superciliar, así como otros rasgos típicos de los neandertales. Pero otras características, y las incertidumbres en torno a su edad --algunos estudios las sitúan en 600.000 años y otros más cercanos a 400.000-- convenció a muchos investigadores que en su lugar podrían pertenecer a una especie más antigua conocida como Homo heidelbergensis.

Esta confusión alcanzó su punto máximo cuando Meyer y su colega Pääbo revelaron la conexión mitocondrial de los homínidos de Denisova. Pero esperaban que la recuperación de ADN nuclear de los esqueletos, que permite conocer muchas más líneas de ascendencia que el ADN mitocondrial porque se hereda exclusivamente de la línea materna, podría aclarar las cosas.


La recuperación nuclear


Ahora, los científicos han logrado recoger ADN nuclear y mitocondrial de cinco muestras de la Sima, que probablemente representa a diferentes individuos. Un factor clave del éxito de esta investigación, según ha apuntado Meyer, es que en el año 2006 los arqueólogos refrigeraran cuidadosamente los dientes y el tejido de un omoplato de la fosa para preservar el ADN antiguo, a la espera de que las técnicas de análisis molecular avanzaran.

De este modo, se ha podido confirmar que los homínidos de la Sima son, de hecho, los primeros neandertales. Su edad sugiere que los primeros antecesores de los humanos divergieron de los neandertales hace entre 550.000 y 765.000 años, unas cifras demasiado altas para haber sido Homo heidelbergensis, como algunos habían planteado.

Miércoles, 17 Febrero 2016 06:16

El zika ya tiene su radiografía genética

El zika ya tiene su radiografía genética

El equipo de científicos brasileños de la Universidad Federal de Río de Janeiro, que sostienen la hipótesis de la vinculación entre el zika y la microcefalia durante el embarazo, aseguraron haber obtenido el genoma del virus, lo que permitirá generar vacunas.

 

Científicos brasileños anunciaron el descubrimiento del genoma del virus zika hallado en pacientes de la región nordeste del país que contribuirá al desarrollo de una vacuna. El hallazgo, que se publicará en la revista científica británica Lancet, es el resultado del trabajo del mismo equipo de especialistas que señaló la posible relación entre el aumento de los casos de microcefalia y el virus, que trabajará junto a especialistas para desarrollar la sustancia que previene el contagio de la enfermedad. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), si se confirma este vínculo entre la enfermedad transmitida por el Aedes aegypti y el desorden neurológico conocido como síndrome Guillain-Barré, las consecuencias humanas y sociales para la treintena de países afectados serán “impactantes”. El organismo destacó la capacidad de adaptación del mosquito vector, por lo que se evalúan distintas técnicas de control, entre las que se encuentra un prototipo de mosquito genéticamente modificado.


Investigadores de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) comunicaron que fue determinada la “secuencia completa del genoma” del virus detectado en el líquido amniótico extraído a mujeres embarazadas del estado de Río Grande do Norte, en la región nordeste, la más afectada por la enfermedad. El equipo de la UFRJ trabaja en coordinación con otros grupos de investigadores y con la doctora Adriana Melo, del Instituto Elpidio de Almeida, quien fue la primera en señalar el aumento de casos de bebés con microcefalia en el nordeste.


A partir de la información obtenida en el genoma del zika se “abre el camino” para la elaboración de una vacuna, declaró el doctor Amílcar Tarnuri, integrante del equipo que reconstruyó la secuencia. “Lo que causó más sorpresa fue la permanencia del virus por un largo tiempo en el organismo del bebé, durante toda la gestación”, agregó el especialista. Para continuar esta investigación y desarrollar la sustancia, el gobierno de Brasil aportará unos 2 millones de dólares por parte del Instituto Fiocruz y la Universidad de Texas, en Estados Unidos. La cooperación entre brasileños y estadounidenses fue acordada hace tres semanas por los presidentes de ambos países, Dilma Roussef y Barack Obama.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que si se confirma la probable relación entre el zika con la microcefalia o el desorden neurológico conocido como síndrome Guillain-Barré, las consecuencias humanas y sociales para la treintena de países afectados serán “impactantes”. En una evaluación sobre la posibilidad de detener la transmisión del zika mediante el control del mosquito que es su vector, la OMS describe a este, el Aedes aegypti, como “oportunista” y destaca su gran habilidad para adaptarse a entornos variados, incluidos los creados por los cambios en los modos de vida del ser humano. El mismo mosquito transmite el zika, el dengue, el chikungunya y la fiebre amarilla y está presente en áreas donde vive más de la mitad de la población mundial, por lo que su control es una tarea compleja y costosa.


La OMS señala que, ante la gravedad de la propagación del dengue en los últimos años y ahora del virus del zika, se consideró de vital importancia contar con más técnicas de control del mosquito, entre las cuales se evaluó un prototipo de mosquito genéticamente modificado. El grupo asesor de la OMS recomendó realizar más ensayos en el terreno del mosquito modificado, destinado a reducir la población del mismo.


Otra técnica que se examina es la liberación masiva de insectos machos esterilizados con bajas dosis de radiación, con lo que los huevos de las hembras no serían viables y la población de estos insectos sucumbiría. Esta técnica ha sido probada en el control de pestes de insectos con graves efectos sobre la agricultura.


Al momento, se sabe que de la especie Aedes aegypti, sólo la hembra pica al humano porque requiere de la proteína contenida en la sangre para que sus huevos se desarrollen, mientras que el macho adulto prefiere los néctares y frutas. Otra característica de la hembra es que en lugar de chupar suficiente sangre para alimentarse en una picadura, prefiere picar varias veces y a varios individuos distintos hasta saciarse. Esto aumenta el número de personas a las que un único mosquito puede infectar.


La hembra de este insecto, en tanto, también es conocida por utilizar el método de las serpientes para atacar, es decir, que se aproxima a su víctima por detrás y la pica en los tobillos y codos, lo que las protege de ser detectadas y aplastadas con la mano. Con los años, las preferencias de la hembra evolucionaron de la sangre de otros mamíferos a la sangre humana. También prefiere ahora lugares oscuros para descansar, las aguas estancadas y los recipientes artificiales pequeños y oscuros como los mejores lugares para poner sus huevos.


Por otra parte, la OMS precisó que hasta el momento se reportó una asociación entre la circulación del zika y el aumento de la incidencia del síndrome Guillain-Barré en la Polinesia Francesa, Brasil, El Salvador, Martinica, Colombia, Surinam, Venezuela y Honduras. “En algunos de estos países, el hecho de que el zika sea el único flavivirus que circula añade peso a esta presumida asociación”, puntualizó. El zika circuló con frecuencia de manera simultánea al dengue y al chikungunya, enfermedades que reaccionan “en cruzado” en las pruebas de diagnóstico y hacen que éstas sean poco confiables. Por este motivo, la organización sanitaria considera que nuevos y mejores test están entre las herramientas más urgentes que se requieren ante el brote de zika en América latina y el Caribe.

Reino Unido autoriza por primera vez manipular embriones humanos

El Reino Unido concedió este lunes su primera autorización para modificar genéticamente embriones humanos con fines de investigación, proyecto que da esperanzas a las parejas con problemas reproductivos pero que genera inquietudes éticas.


La autoridad británica de Fertilización Humana y Embriología (HFEA, por sus siglas en inglés) anunció el lunes que permitirá la utilización del método Crispr-Cas9, que permite centrarse en los genes defectuosos para neutralizarlos de manera más precisa. Se trata de una de las primeras autorizaciones en el mundo para la manipulación de embriones humanos. Es como un tratamiento de textos que permite editar o corregir la tipografía de un documento, explicó la bióloga francesa Emmanuelle Charpentier, quien desarrolló la técnica junto a la estadunidense Jennifer Doudna.


La técnica ya ha sido utilizada por numerosos científicos que intentan encontrar tratamientos contra el cáncer y otras enfermedades. Pero al mismo tiempo suscita preocupación en su aplicación a células reproductoras y a embriones humanos.


Nuestro comité ha aprobado la solicitud de la doctora Kathy Niakan, del Francis Crick Institute (de Londres), para renovar su licencia de investigación en laboratorio, añadiendo la posibilidad de edición (manipulación) genética de embriones, indicó la HFEA en un comunicado.


La solicitud fue presentada en septiembre para estudiar los genes que intervienen en el desarrollo de células que van a formar la placenta. El propósito es intentar determinar por qué ciertas mujeres sufren abortos espontáneos.


Ello no solamente permitirá a Kathy Niakan proseguir sus investigaciones sobre el desarrollo precoz del embrión, sino también analizar el papel de genes específicos mediante la utilización del método Crispr-Cas9, comentó el profesor Robin Lovell-Badge, del Instituto Francis Crick.


Comprender el desarrollo del embrión podría ayudarnos a comprender las causas de la infertilidad, de los abortos espontáneos y de ciertas enfermedades genéticas, aseguró Alastair Kent, director de Genetic Alliance UK.


Antecedentes


La modificación genética de embriones para tratamiento está prohibida en Reino Unido. En cambio, fue autorizada desde 2009 para la investigación, bajo condición –entre otras– de que los embriones sean destruidos al cabo de dos semanas como máximo.


Pero es la primera vez que una autorización formal para manipular genéticamente embriones ha sido dada de forma oficial, al menos en un país occidental. Sin embargo, en algunas naciones esta práctica no está formalmente prohibida y no requiere necesariamente de una solicitud de autorización.


Por otro lado la HFEA confirmó ayer que se prohibirá utilizar los embriones para trasplantarlos a mujeres.


Es una decisión alentadora que muestra que el buen uso de la ciencia y una vigilancia ética eficaz pueden ir de par, reaccionó Sarah Chan, doctora de la Universidad de Edimburgo.


En abril pasado, investigadores chinos anunciaron que consiguieron modificar un gen defectuoso de varios embriones, responsable de una enfermedad de la sangre potencialmente letal. Ello generó una controversia sobre las consecuencias éticas de este tipo de prácticas.


Los propios científicos chinos indicaron haber tenido grandes dificultades y afirmaron que sus investigaciones demostraban la urgente necesidad de mejorar esta técnica para aplicaciones médicas.


El Reino Unido se convirtió el año pasado en el primer país en autorizar la concepción de bebés a partir de tres ADN diferentes, para evitar la transmisión de enfermedades graves.


Quienes se opusieron a esta decisión alegaron que iba demasiado lejos en materia de modificación genética, y que abría la caja de Pandora de la selección de bebés.

Martes, 15 Diciembre 2015 06:43

La Drosophila melanogaster

La Drosophila melanogaster

Pensar la naturaleza comporta vivir en escalas inter y transgeneracionales. Bastante más y bastante diferente del presente. En un tiempo y una cultura que hace de la eficiencia y la eficacia, y con ellas de la productividad y el crecimiento, el mantra de su existencia.



La humanidad y la ciencia tienen una enorme deuda con la Drosophila melanogaster, comúnmente conocida como la mosca de la fruta, o también, la mosca del vinagre. Su corta vida, su rápida reproducción y los parecidos genéticos con los seres humanos la hacen propicia para comprender varias cosas: la evolución, la genética, las mutaciones y varias enfermedades.
En efecto, la secuenciación completa del genoma fue posible primero en 1998 y de manera definitiva en el año 2000, y permitió arrojar grandiosas luces sobre el mapa del genoma, conjuntamente con la Escherichia coli (bacteria intestinal), Saccharomyces cerevisiae (levadgenéticaura), Arabidopsis thaliana (planta), Caenorhabditis elegans (gusano), Mus musculus (el ratón casero), y el Sus scrofa (el cerdo salvaje).


El ciclo de vida de la Drosophila melanogaster dura aproximadamente dos semanas en temperaturas promedio de 22 oC. Gracias a que se pueden cultivar fácilmente en laboratorio, su ciclo de generación es breve, y tienen una muy alta productividad (las hembras pueden poner hasta 500 huevos en diez días). Las larvas maduras poseen grandes cromosomas en sus glándulas salivares, tan sólo poseen 4 pares de cromosomas (3 autosómicos y 1 sexual), y los machos no llevan a cabo ninguna recombinación, lo cual facilita sus estudios genéticos. En fin, las hembras ya pueden acoplarse a los machos entre las 8 y las 12 horas después de haber nacido. Cerca del 61% de las enfermedades mas comunes de los seres humanos poseen rasgos que genéticamente se emparentan con los genes de la mosca de la fruta y alrededor del 50% de las proteínas de esta mosca tienen rasgos análogos entre los mamíferos.


Hay que decir, por lo demás, que la longevidad de los seres humanos constituye, como un logro de la cultura, combinado con la propia evolución natural, una ventaja manifiesta —y, por consiguiente, una responsabilidad moral con respecto al espectro de la vida en el planeta—. En efecto, las proporciones entre el tamaño del cuerpo, el de su cabeza, los ritmos cardíacos y las expectativas de vida hacen del ser humano una de las especies más longevas sobre el planeta. Pero si ello es así, la carga de la demostración recae entonces sobre la cultura y la educación.


Existen diversas especies de vida corta, pero los ciclos de vida de la mosca de la fruta han sido propicios para comprender numerosos fenómenos de los procesos vitales, entre ellos la sexualidad, la reproducción, la genética e incluso la metabolómica.
La verdad es que la naturaleza se articula en un tejido amplio de numerosos tiempos vitales, muchos disyuntos de los de los seres humano y el tiempo humano es tan sólo uno referente adicional en la complejidad misma de la vida. Al fin y al cabo, tomando como base los ritmos circadianos, los tiempos de la naturaleza son al mismo tiempo de ciclos breves, medianos y largos, con muchos niveles intermedios; pero vista como un todo, la naturaleza existe con una escala temporal de largo alcance y de un muy grande calibre.


Ser contemporáneos —esto es, seres del siglo XXI—, comporta definir la existencia a partir de un dilema central: las relaciones entre genética y cultura, análogamente a como ser medievales significaba existir en el seno del dilema entre el pecado y la salvación. Pues bien, es posible parafrasear la primera idea diciendo que todo el dilema parece resolverse, hoy por hoy, en las relaciones entre los tiempos de la naturaleza y los tiempos de la cultura, o de la civilización, para el caso da igual.


"Vive rápido y muere joven", ha sido siempre una idea que hace que la existencia se hunda en el presente y descuente el futuro, y con él los sueños, los proyectos, las esperanzas y las ilusiones; incluso, hay que decirlo, las responsabilidades. Ese dictum nunca ha sido mejor acogido que en el mundo contemporáneo, cuando Europa, la más desarrollada de todas las civilizaciones, materialmente hablando, enfrenta desde hace muchos años tasas de natalidad por debajo de cero, y en los Estados Unidos las tasas de natalidad mantienen niveles de optimismo debido principalmente a la fuerza de los latinos, y cada vez menos, también de la población afrodescendiente.


En contraste, numerosas civilizaciones antiguas y hoy en día también numerosos pueblos mal llamados "primitivos o atrasados", definen su vida en función de los ritmos de la naturaleza y de los tiempos y ciclos naturales. Con ello, aprenden a pensar a largo plazo y a actuar también con una ventana inmensamente más amplia que la predominante en la civilización occidental.


Hagamos un pequeño experimento mental. Suponiendo que hablamos la lengua de la Drosophila melanogaster, si le planteamos: ¿Cómo piensas que podrías vivir en, digamos, 100 o 120 años? O bien, ¿no podrías actuar de otra forma, supuestas tus dos semanas de vida, de manera que avizores lo que pueda acontecer en 200 años? Con seguridad la mosca de la fruta nos miraría como si fuéramos locos.


Pues bien, pensar la naturaleza comporta vivir en escalas inter y transgeneracionales. Bastante más y bastante diferente del presente. En un tiempo y una cultura que hace de la eficiencia y la eficacia, y con ellas de la productividad y el crecimiento, el mantra de su existencia.


Si le planteamos a un tomador de decisiones (horribile dictum) —por ejemplo, un militar, un CEO, un político o un banquero— que piense en lo que puede acontecer en 500 años o en mil o dos mil años, sin duda, nos mirará igual que la Drosophila melanogaster: no entenderá nuestras palabras y nos considerará como locos. Se comportan como insectos que creen que todo el tiempo que existe es el suyo propio; y nada más.


Lo cierto es que el tejido de retos, desafíos y problemas de la crisis sistémicas y sistemáticas actuales exigen, absolutamente, otra estructura mental (mindset) perfectamente distinta a la habida hasta la fecha. Pero para un ser cuyas expectativas de vida son inmediatistas y efectistas, pensar en tiempos naturales es cosa de dementes. Según parece, impera la locura: esa, la malsana y patológica. "Disfruta el momento y vive el presente mientras dura": esa parece ser la lógica de la mosca de la fruta. Con una salvedad: en su caso la biología impera, mientras que, supuestamente, en el caso de los tomadores de decisiones pareciera ser importante la educación, la cultura, la filosofía y la ciencia. Palabras.


Cuando una especie no entiende a la naturaleza, esta lo comprende, le da su tiempo de espera, y si es necesario, pasa por encima suyo. Al fin y al cabo, la evolución es una idea que simple y llanamente significa el cambio de la vida. Y sí: a mediano y largo plazo las cosas cambian. La marca de calidad de la naturaleza es esa: el cambio y las variaciones. Pero la Drosophila melanogaster no parece/puede verlo de esta manera.