Bolsonaro sancionó la ley para privatizar Eletrobras

Es la mayor empresa eléctrica de Latinoamérica

 

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sancionó --con algunos vetos-- la Medida Provisional que reglamenta el proceso de privatización del gigante estatal Eletrobras, la mayor empresa eléctrica de Latinoamérica. De acuerdo con las proyecciones del Gobierno, la primera etapa del proceso de capitalización de la compañía podría estar lista en febrero de 2022.

Según publicó este martes el Diario Oficial de la Unión, entre los vetos del Ejecutivo a la propuesta inicial se incluye el descuento para adquisición del 1 % de las acciones de la empresa por parte de funcionarios dimitidos, la prohibición de extinguir algunas subsidiarias y la obligación del Gobierno para aprovechar durante un año a los servidores públicos despedidos.

Respecto al primer veto, Bolsonaro alegó que reservar el 1 % de acciones con descuento para exempleados "podría causar distorsión en el proceso de precios de nuevos papeles accionarios", mientras que sostuvo que la obligatoriedad de mantener filiales "limita la gestión de las subsidiarias por la nueva empresa y le retira su flexibilidad".

Sobre el veto a la obligación del Gobierno para aprovechar durante un año a los servidores públicos despedidos, el mandatario indicó que esa medida "viola el principio del concurso público --convocatoria abierta al que tienen derecho los ciudadanos para convertirse en servidores-- y aumenta las despensas".

El mes pasado, el Congreso aprobó el modelo de privatización de la estatal, que será la mayor en la historia del país por rendirle al Estado cerca de 100.000 millones de reales (unos 20.000 millones de dólares). Ese modelo prevé una capitalización de la empresa sin la participación del Estado y la posterior venta de las acciones que queden en manos del sector público.

Con esta privatización, remarcó la semana pasada a periodistas extranjeros el ministro de Minas y Energía de Brasil, Bento Albuquerque, Eletrobras podrá invertir hasta 14.000 millones de reales (unos 2.800 millones de dólares) al año.

Actualmente, el Estado brasileño es el propietario del 60 % de las acciones de Eletrobras, la mayor generadora y transmisora eléctrica del país, porcentaje que se reducirá a cerca del 45 % tras la capitalización, por la que la empresa realizará una oferta pública de acciones en bolsa de la que se abstendrá de participar el Estado.

Pese a la venta del control, dicen los medios locales, el proceso le garantiza al Estado brasileño una "acción dorada" de la empresa, que le daría poder de veto en decisiones estratégicas de la compañía.

13 de julio de 2021

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Martes, 13 Julio 2021 07:03

Cuba: entre la vacuna y la crisis

Cuba: entre la vacuna y la crisis

 Cuba vive momentos tensos. La situación económica ha empeorado dramáticamente, los alimentos básicos son escasos, la moneda pierde valor y los números de contagios de covid-19 se están disparando. En este marco, Cuba vive inéditas protestas en las calles. Afortunadamente, las vacunas que se producen en el país están funcionando y el proceso de vacunación en marcha podría, con el tiempo, vencer la crisis sanitaria. Pero no son las vacunas las que pueden resolver la crisis económica ni la crisis de confianza política.

Cuba vive momentos tensos. La situación económica ha empeorado dramáticamente, los alimentos básicos son escasos, la moneda pierde valor, la frustración estalla en protestas callejeras, y los números de contagios de covid-19 se están disparando. Los casos diarios se han multiplicado por cuatro en tan solo tres semanas. Con más de 6.700 contagios por día y más de 25.000 hospitalizados confirmados por covid-19, el sistema de salud está llegando a sus límites. Sin embargo, la lucha contra la pandemia también trae la mayor esperanza: las vacunas desarrolladas en la isla muestran un nivel de eficacia muy alto, no solo en los estudios clínicos, sino también en la práctica.

El gobierno de La Habana había arriesgado mucho cuando, en mayo de 2020, decidió no importar ninguna vacuna, ni de Rusia ni de China. Tampoco a través de la participación en la plataforma de vacunas COVAX. En su lugar, apostó en desarrollar vacunas propias. Muchos se mostraron escépticos: ¿por qué esta isla caribeña de 11 millones de habitantes sería exitosa allí donde fracasaron multimillonarios emporios farmacéuticos?

La explicación es el sector biotecnológico que ha ido construyéndose sistemáticamente desde la década de 1980: una isla de eficiencia en medio de la economía socialista del país. Desde el principio, se hizo énfasis en el desarrollo de vacunas, no solo para el consumo interno, sino también para la exportación a países del Sur global. Es esta estructura de investigación y producción la que ha permitido a Cuba crear en muy poco tiempo dos vacunas listas para usar.

Ambas, «Abdala» y «Soberana-2», se basan en una plataforma de proteínas, un método utilizado durante décadas contra la poliomielitis, el tétanos y otras enfermedades. A diferencia de las novedosas vacunas de ARN mensajero de BioNTech y Moderna, se trata de una tecnología de la «vieja escuela». Pero la ventaja es que estas vacunas se pueden producir en las fábricas existentes, la experiencia indica un bajo nivel de efectos secundarios graves y no se necesita un enfriamiento extremo. Y son vacunas eficaces. Ya se han publicado los resultados de los estudios de fase 3, que muestran para Abdala una efectividad contra enfermedad sintomática de 92% después de completar el esquema de tres dosis, y para Soberana-2, una eficacia de 91%.

Los críticos han cuestionado estos números y han señalado falta de transparencia y documentación insuficiente en las revistas científicas. Es posible que con la aplicación práctica haya que hacer ajustes. A pesar de que ambos estudios de fase 3 se hicieron sobre más de 40.000 personas, los números absolutos en los que se basan los cálculos de eficacia no son altos; para Soberana-2 había cinco casos de enfermedad sintomática en el grupo vacunado versus 51 en el grupo placebo.

Pero más allá de los estudios, para ver que las vacunas sí son eficaces, la campaña de vacunación en curso habla por sí sola. Cuando se vacunó al personal médico del país, a principios de marzo, se redujo inmediatamente el número de contagios entre los empleados del sector sanitario. Esto se observa también desde el comienzo de las vacunaciones masivas en La Habana, en el mes de mayo.

Ya se han aplicado más de siete millones de dosis en una campaña que se ha concentrado en la capital del país, originalmente el epicentro del proceso infeccioso. En todas las demás provincias, las incidencias están aumentando fuertemente. En la capital, sin embargo, donde ya la mitad de la población ha sido vacunada, los contagios han caído a la mitad de su valor pico. Como en otros países con altos niveles de vacunación, se ve un repunte con la reciente entrada a Cuba de la agresiva variante Delta. Los estudios de fase 3 de las vacunas cubanas se hicieron todavía con la prevalencia de la cepa Beta. Aun si parecen dar buena inmunidad contra la Delta también, no se puede excluir que –como se ha visto con otras vacunas– la efectividad sea algo menor contra esa variante, sobre todo en caso de vacunación incompleta.

También en Irán se realizó un estudio de fase 3 para la vacuna Soberana-2, con 24.000 participantes, y allí la vacuna cubana ya obtuvo la aprobación de emergencia. En Cuba recientemente se dio la aprobación para Abdala mientras la para Soberana-2 es espera en las próximas semanas. Es de suponer que la autoridad de aprobación cubana espera con la aprobación formal hasta que se tenga disponible todos los datos requeridos por los protocolos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Porque, además de vencer la pandemia en su propio territorio, Cuba también espera exportar sus vacunas. Pero la producción a escala se enfrenta a grandes obstáculos. Los 100 millones de dosis cuya producción se anunció alguna vez para este año quedarán como una posibilidad teórica. Los insumos que se necesitan se han vuelto extremadamente escasos, porque empresas de todo el mundo apuestan al desarrollo de vacunas a base de proteínas, sea Novavax en Estados Unidos, Sanofi/GlaxoSmithKline en Europa o Anhui en China.

Si bien Cuba es «soberana» en el desarrollo de sus propias vacunas, tal como lo sugiere el nombre de una de ellas, esto no es así en cuanto al equipamiento y los componentes, que deben importarse. A los problemas mencionados se suma, como siempre ocurre en Cuba, el lastre del embargo estadounidense, que limita las oportunidades de adquirir maquinaria e insumos. Además, las amenazas de Washington a los bancos internacionales hacen que las transacciones financieras con la isla sean maniobras complejas y costosas. Como resultado, Cuba tendrá que concentrarse inicialmente en producir suficientes vacunas para su propia población. Por cierto, como gesto de solidaridad, hubo una primera entrega de 30.000 dosis de Abdala a su aliada Venezuela, cuyas entregas de petróleo a Cuba han disminuido, pero siguen siendo indispensables para abastecer a la isla. Se han prometido otros 12 millones de dosis, pero sin precisar la fecha de entrega.

También se espera poder negociar opciones de exportación, preferiblemente con prefinanciación. Otra opción es vender licencias a países como Argentina o Vietnam, que tienen sus propias capacidades de producción. En el pasado, la OMS ya ha comprado vacunas cubanas para campañas de vacunación en países del Sur global y podría volver a hacerlo en la actual pandemia. A mediano plazo, las vacunas a base de proteínas, como las cubanas, también son adecuadas como vacunas de refuerzo.

Por importantes que sean estas perspectivas, las vacunas cubanas pueden vencer la crisis sanitaria del país, pero no la económica. Esta sigue siendo tarea de una agenda de reformas que debería apuntar a reanimar toda la economía y no confiar en que el sector biotecnológico se convierta en la gallina de los huevos de oro. Y aún cuando son un logro del sistema de salud, no pueden ser las vacunas las que den respuesta a la largamente acumulada crisis de confianza política que en estos días se hace evidente en las calles. 

La lucha contra la pandemia en Cuba es, como en otros lugares, una carrera contra el tiempo. Entre la velocidad de la vacunación, por un lado, y la propagación del virus y sus variantes, por otro. Si las cosas van bien, la campaña de vacunación puede prevenir el colapso de los hospitales, hacer que gradualmente el país salga de las medidas de confinamiento y permitirle reabrir sus puertas al turismo internacional a tiempo para la importantísima temporada de invierno. El sector turístico era la industria más importante de la isla antes de la pandemia y su reactivación es indispensable como fuente de divisas en la actual crisis.

Pero las vacunas cubanas también deberían ser motivo de reflexión fuera de la isla. En tiempos de cadenas de suministro globales, muchos rápidamente tildaron todas las ideas de «autosuficiencia» de anticuadas. Durante la pandemia, sin embargo, hasta los países ricos tuvieron que aprender que no se puede contar con la globalización en tiempos de emergencia. Ya se trate de mascarillas o vacunas, a la hora de la verdad, no solo es America First, sino que cualquier otro país cuida primero sus propios intereses.

El hecho de que el sector biotecnológico de Cuba haya logrado desarrollar sus propias vacunas con los limitados recursos del país es sencillamente sensacional. Con el avance de la variante Delta y el dramático aumento de infecciones, combinado con la crisis alimentaria y el malestar social, la sociedad cubana está por vivir meses tensos, si no dramáticos. Pero el avance de las vacunaciones hace esperar que, llegando el invierno, Cuba se uno de los primeros países de América Latina en entrar a la «era post-covid».

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Miguel Díaz Canel sobre las protestas en Cuba: "Hay una política de asfixia económica para provocar estallidos sociales"

Se presentó en la televisión y explicó los motivos de los cortes de luz

En una conferencia de prensa, el presidente cubano sostuvo que hay "acciones para desacreditar al gobierno y la Revolución", al tiempo que admitió el impacto de los recientes apagones.

 

El presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, denunció este lunes que Estados Unidos aplica "una política de asfixia económica para provocar estallidos sociales en el país". Díaz Canel dirigió un discurso a la nación para "esclarecer todo un grupo de matrices que han tratado de imponer acciones para desacreditar al gobierno y la revolución". Desmintió haber llamado a la violencia a sus seguidores y se refirió a los cortes de luz que afectan a distintas partes del país y fueron una de las motivaciones de las protestas del domingo. El mandatario cubano había catalogado previamente a esas movilizaciones como "acciones de desestabilización política" que contaron con la intromisión estadounidense.

El lunes se respiraba en Cuba una tensa calma, sin servicio de Internet y con fuerte presencia policial en las calles de La Habana un día después de que miles de cubanos salieran a las calles para protestar contra el gobierno. La imagen del día la protagonizaron las decenas de mujeres que se concentraron frente a comisarías de La Habana para preguntar por el paradero de sus maridos, hijos y allegados detenidos o desaparecidos durante las manifestaciones del domingo.

"No llamamos al pueblo a enfrentar al pueblo"

Acompañado por miembros de su Ejecutivo y del Buró Político del Partido Comunista de Cuba con quienes respondió preguntas a la prensa, Díaz Canel afirmó que las protestas masivas del domingo en distintas partes de Cuba buscaron "fracturar la unidad de nuestro pueblo". El presidente señaló que su presencia en la televisión fue una iniciativa pensada desde hace días "para brindar información al pueblo" sobre la situación en el país, que atraviesa el peor momento de la pandemia y una severa crisis económica. 

Díaz Canel desmintió haber llamado a la violencia cuando el domingo instó a sus seguidores a concentrarse en las calles para rechazar las manifestaciones opositoras. "No llamamos al pueblo a enfrentar al pueblo sino que llamamos al pueblo a defender su revolución", argumentó el mandatario.

El líder cubano explicó que en distintas localidades de la isla se registraron robos en comercios mientras que en otras zonas los manifestantes volcaron autos y tiraron piedras contra las fuerzas de seguridad. Díaz Canel buscó demostrar de esa forma el funcionamiento de la "maquinaria ideológica y violenta" que está detrás de los disturbios.

En ese punto el presidente se preguntó: "¿A quién le molesta nuestro régimen? A la mayor parte del pueblo no, porque la mayoría lo ha refrendado en miles de debates públicos. ¿A quién le molesta? ¿A Estados Unidos? ¿Por qué no ven las virtudes de un sistema que trabaja para todos y tiene resultados en esferas de la salud, educación, seguridad social, tranquilidad ciudadana?". Para Díaz Canel, la actitud estadounidense "hace cerrar más las filas, nos une más, nos pone más claro cuáles son las verdaderas intenciones y hace nacer posiciones genuinas de defensa".

Tras una breve reconciliación entre 2014 y 2016, las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos están en su nivel más bajo desde que Donald Trump endureció el embargo vigente desde 1962, denunciando violaciones de derechos humanos y apoyo de La Habana al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. Estas sanciones, así como la ausencia de turistas debido a la pandemia, han sumido a Cuba en una profunda crisis económica y han generado un fuerte malestar social, seguido de cerca en Washington y el continente americano.

Guerra de cuarta generación

Rogelio Polanco, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y jefe del Departamento Ideológico presente en la conferencia, sostuvo que en la isla están viviendo "lo que se conoce como guerra de cuarta generación" fomentada en gran medida por Estados Unidos. Algo similar a lo vivido en Venezuela, sostuvo Polanco, "donde se alcanzó un nivel muy intenso" de parte de las manifestaciones en contra del gobierno.

"Esto es parte de un manual que se ha aplicado minuciosamente en varios países, para lograr lo que se ha denominado como cambio de régimen. No hay tecnología ni estrategia de esta naturaleza que pueda contra la voluntad del pueblo. Venezuela ha demostrado que es posible derrotarlo, como lo está haciendo Cuba", dijo el dirigente comunista.

Apagones

Al responder una de las preguntas de los periodistas presentes en la conferencia, el presidente Díaz Canel reiteró que la nación sufre "una política cruel y agresiva de persecución financiera y energética sostenida" y recrudecida durante el gobierno del expresidente Donald Trump. En ese sentido el ministro de Energía y Minas, Liván Arronte Cruz, afirmó que se está trabajando en los problemas del sistema eléctrico nacional afectado por "el escenario extremadamente tenso" que atraviesa el país.

"Las limitaciones financieras y de crédito del país para reparar las termoeléctricas han estado muy marcadas por el bloqueo, así como los problemas en el acceso a los combustibles", subrayó Arronte Cruz. En el interior de Cuba los apagones se extendieron en las últimas semanas en medio del agobiante calor veraniego.

El presidente y el titular de la cartera de Energía atribuyeron los cortes a roturas en las principales centrales termoeléctricas de la isla y al aumento de la demanda energética, para asegurar después que el servicio se reestablecerá a partir de este martes. 

Coronavirus y caída del turismo

En otro tramo de la conferencia, Díaz Canel aseguró que Washington le teme al ejemplo de Cuba ebn su enfrentamiento a la pandemia de covid-19, pese al repunte de casos que desataron las manifestaciones del domingo. "Lamentablemente en el país disminuye la percepción de riesgo y circulan cepas que son más agresivas y con más transmisión, lo cual ha provocado un pico pandémico", destacó el mandatario, al tiempo que agregó que Cuba "demoró más que nadie en entrar a este pico pandémico" y pronto lo va a dejar atrás.

La situación de la salud pública en Cuba, en medio de la crisis por el coronavirus, se ha visto agravada por el bloqueo estadounidense. El embargo dificulta el acceso a medicamentos e insumos para la producción de vacunas. De acuerdo con la información proporcionada por la cancillería de Cuba, durante el gobierno de Trump se aplicaron 243 medidas coercitivas unilaterales contra Cuba; de ellas, 55 solo en 2020, las que sobresalieron por "su sistematicidad e intencionalidad", según las autoridades de la isla.

En el mes de junio la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una resolución que exige el fin del bloqueo comercial, económico y financiero de Estados Unidos contra la isla. En ese momento el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció que los daños ocasionados por esta medida superaban los 147 mil millones de dólares.

Otro aspecto que preocupa a Cuba es la caída estrepitosa del turismo. En 2019 Cuba había recibido a 4,2 millones de turistas y en 2020 ese número descendió a 1,08 millones. En lo que va del 2021 solo ingresaron, hasta el momento, 120 mil viajeros al país, según datos divulgados por la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (Onei).

El turismo es la segunda fuente de ingresos de Cuba por detrás de la venta de servicios profesionales al exterior. Constituye el diez por ciento del PBI del país y genera aproximadamente medio millón de empleos.

13 de julio de 2021

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Lunes, 12 Julio 2021 06:35

Haití y la mano de obra colombiana

Imagen: EFE

Las hipótesis tras el asesinato de Jovenel Moïse

¿Quién dio la orden de matar al presidente Moïse? ¿Quiénes fueron? ¿Los asesinos están entre los exmilitares y comandos colombianos detenidos hasta ahora en Puerto Príncipe?. Múltiples interrogantes del magnicidio. 

Haití lleva consigo una marca que parece perpetua. Sus muertos se cuentan de a centenares de miles sin que haya sufrido una guerra formal o no declarada. Son demasiadas tragedias juntas: el hambre, las pestes, un terremoto que en 2010 dejó 316 mil víctimas fatales, casi tres décadas de dictadura con el clan Duvalier, Papá Doc y Baby Doc (1957-1986), golpes de Estado, quince presidentes en 33 años y el 7 de julio último, un magnicidio, el de Jovenel Moïse.

La desgracia encontró un hábitat ideal para reproducirse en este territorio de 11,2 millones de habitantes. Su historia desbarrancó desde que nació como república. Fue el segundo país de América después de Estados Unidos en independizarse de las colonias. Un faro libertario guiado por sus pioneros y ex esclavos. Pero en el siglo XX y lo que va del XXI nunca pudo sacudirse una etiqueta: la de la nación más pobre del continente. Lleva décadas así y ahora, una vez más, sin presidente.

La política de Haití está en piloto automático desde un tiempo incalculable. Pero es un piloto automático que no funciona. Hay indicios de que a Moïse, un empresario bananero al que cosieron a balazos, se la tenían jurada. Las preguntas son: ¿Quién dio la orden? ¿Quiénes fueron? ¿Los asesinos están entre los exmilitares y comandos colombianos detenidos hasta ahora en Puerto Príncipe? Daría la sensación que sí, aunque faltan todavía más pruebas para ratificarlo. Si fuera esta la hipótesis, la policía local habría sido muy rápida y eficiente para atraparlos. Y los soldados, suboficiales y oficiales colombianos entrenados bajo las tácticas de contrainsurgencia por EE.UU, muy verdes. Como el color de las boinas de la fuerza especial del ejército estadounidense que los adiestró.

Edgar Ceballos, presidente del Cuerpo de Generales y Almirantes de la Reserva Activa de Colombia (FFMM) declaró: “Hubo un mal planeamiento, la operación no tuvo vía de escape”. En la misma entrevista virtual de La Semana, un medio de su país, su compañero de directiva, el vicepresidente Guillermo León agregó: “Fue una operación terriblemente mal organizada”.

Mercenarios

El sábado 10 se conoció que los militares capturados después del asesinato de Moïse habían sido contratados por la empresa CTU Security con sede en Miami. La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, citó en público el dato que había publicado antes la agencia AP. No fue por azar. El dueño de esa agencia de seguridad que conchaba mercenarios es Antonio Enmanuel Intriago Valera, un venezolano que apoya a Juan Guaidó, el pseudo presidente de una república imaginaria.

La otra hipótesis que investigan varios servicios de inteligencia en Haití parece que se desvaneció cuando Martine Moïse , la esposa del mandatario asesinado, dijo desde Miami, donde está internada tras sobrevivir al ataque: “Mientras hoy están en prisión los mercenarios que asesinaron al presidente, hay otros mercenarios que quieren asesinar el sueño, la visión y las ideas del presidente para el país”. Sus dichos no coinciden con los del exsenador opositor Steven Benoit: “no fueron los colombianos, sino la propia seguridad del presidente la que lo asesinó”, señaló.

La colombiana Jenny Capador Giraldo explicó - citada por el diario El Tiempo- que su hermano Duberney, uno de los comandos muertos en Puerto Príncipe “me decía que habían llegado tarde a proteger a la persona que tenían que cuidar, me imagino que era el Presidente. Que la Policía los tenía acorralados y que él iba a tratar de mediar para que los escucharan”. El mensaje lo recibió por Whatsapp, dijo la mujer. El militar era sargento y había pedido la baja en 2019. El grupo de colombianos estaba integrado por efectivos de distinta graduación. El de mayor rango es el exteniente coronel del ejército Carlos Giovanni Guerrero Torres. Hoy está preso en Haití.

Cualquiera de las dos hipótesis que se confirmara sobre los verdugos de Moïse, llama la atención la improvisación o la ingenuidad de los detenidos. Una de dos. Todos tuvieron alta preparación en unidades del ejército, combatieron contra los narcos y la guerrilla. Pero cayeron casi sin ofrecer resistencia. Incluso algunos fueron detenidos por la gente y entregados a la policía. De los 28 que intervinieron en el ataque según el gobierno local – dos son de origen haitiano-estadounidense-, veinte están detenidos, tres murieron y cinco continúan prófugos. Ese es el balance que publicó el sábado Le Nouvelliste, el diario más importante de Haití.

Si se demostrara que les encargaron matar a Moïse, habrían cometido otra impericia. Se expusieron en las redes sociales en los días previos a su ingreso a Haití desde la frontera con República Dominicana, el único país limítrofe con el que comparte la isla La Española. La evidencia son los posteos de uno de los comandos más experimentados. Manuel Antonio Grosso Guarín se sacó varias fotos y las subió a su Facebook haciendo turismo desde el Faro Colón, en Santo Domingo. La unidad investigativa de El Tiempo lo describe como “uno de los militares mejor preparados del Ejército colombiano. Recibió entrenamiento de Comando Especial con instructores estadounidenses. Y, en 2013, estaba asignado al Grupo de Fuerzas Especiales Antiterroristas Urbanas”.

Sus excompañeros lo identificaron esposado y sentado en el piso apoyado contra una pared, cuando se lo expuso junto a los demás para la prensa. En un video también aparece capturado por un grupo de civiles junto a otro mercenario, condición que en su país algunos militares de alto rango niegan. En la entrevista citada de La Semana, el general Ceballos comentó: “los soldados colombianos tienen entrenamiento como nadie en América”.

El coronel John Marulanda, presidente de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares (ACORE) viajó varias veces a Haití como consultor en seguridad. Comentó que en su país “operaron mercenarios británicos e israelíes, y de Estados Unidos en Venezuela” de lo cual se desprende que la contratación de sus servicios se volvió habitual en Latinoamérica.

La privatización de las operaciones encubiertas tomó relieve con la Guerra de Irak. Mercenarios de la empresa estadounidense Blackwater mataron a 17 civiles iraquíes en la Plaza Nisour de Bagdad en 2007. Varios empleados de esa lucrativa compañía recibieron condenas por homicidio. Los militares colombianos son bastante requeridos en sociedades de ese tipo.

Marulanda explicó lo que pasa en la actualidad: “Los señores retirados van a trabajar a Emiratos Árabes, adquieren la nacionalidad de allá y no es ilegal o de mercenarios. El problema que se presentó es que ahí hicieron una alianza con otros países árabes para enfrentar a los chiitas, y por eso había colombianos combatiendo. Eso desnaturalizó la función por cumplir y hubo dos abatidos. También hemos tenido oficiales que han trabajado en Irak y Yemen”.

Profesionales de elite o improvisados, los militares colombianos entrenados por EE.UU ya operan en varios países. Los oficiales (R) Ceballos, León y Marulanda coincidieron en que cuando se retiran – aún está por confirmarse si en Haití no hubo comandos en servicio activo – su destino “queda sujeto al libre albedrío y solo siguen vinculados al sistema de salud”. En otras palabras, no les hacen un seguimiento. Son armas letales de carne y hueso.

Por Gustavo Veiga

12 de julio de 2021

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El presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel (c) camina acompañado por simpatizantes por una calle del pueblo San Antonio de los Baños (Cuba).. Imagen: EFE

El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, compareció este domingo en vivo en cadena de radio y televisión nacional.

Versión no oficial de las palabras de Díaz-Canel:

Hemos sido honestos, hemos sido diáfanos, hemos sido claros y en cada instante hemos ido explicando a nuestro pueblo las complejidades de los momentos actuales. Les recuerdo que hace más de un año y medio cuando se iniciaba el segundo semestre del año 2019 tuvimos que explicar que íbamos a una coyuntura difícil. Esto se tomó como parte del humor popular y hemos permanecido como parte de esa coyuntura a partir de todas las señas que estaba dando el gobierno de los Estados Unidos, encabezados por la administración Trump con relación a Cuba.

Empezaron a recrudecer una serie de medidas restrictivas, de recrudecimiento del bloqueo, de persecución financiera en contra del sector energético con el objetivo de asfixiar nuestra economía y que eso provocara el anhelado estallido social masivo, que siembre las posibilidades para con toda la campaña ideológica que se ha hecho, poder llamar a la intervención humanitaria que terminan en intervenciones militares y en injerencias, y que afectan los derechos, la soberanía y la independencia de todos los pueblos.

Esa situación continuó, luego vinieron las 243 medidas que todos conocemos y por último se decide incluir a Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo, una lista espuria, ilegítima y unilateral que ha adoptado el gobierno de los Estados Unidos, creyéndose los emperadores del mundo. 

Muchos países se someten de golpe a estas decisiones, pero hay que reconocer que otros no permiten que se les imponga. Todas estas restricciones propiciaron que al país se le cortaran de inmediato varias fuentes de ingreso de divisas como el turismo, los viajes de cubanos-americanos a nuestro país y las remesas. Se hizo un plan para desacreditar las brigadas médicas cubanas y las colaboraciones  solidarias que presta Cuba que por esa colaboración ingresaban una parte importante de divisas.

Todo esta situación provocó una situación de desabastecimiento en el país, sobre todo de alimentos, medicamentos, materias primas e insumos para poder desarrollar nuestros procesos económicos y productivos que a la vez tributan a las exportaciones. Están cortados dos importante elementos la capacidad de exportación y la capacidad de invertir recursos. Y desde los procesos productivos desarrollar bienes y servicios para nuestra población. 

También tenemos limitaciones limitaciones en combustibles y piezas de repuesto y todo esto ha provocado un nivel de insatisfacción, unido a problemas acumulados que nos hemos podido resolver y que venían desde el periodo especial unido a una feroz campaña mediática de desacreditación como parte de la guerra no convencional que trata de fracturar la unidad entre partido-estado y pueblo; que trata de poner al gobierno como insuficiente e incapaz de proporcionar bienestar al pueblo cubano y que pretende enarbolar desde una posición del gobierno de los Estados Unidos que con ellos se puede aspirar al progreso de un país como el nuestro. 

Esas son consabidas recetas hipócritas, discursos de doble rasero que los conocemos muy bien en toda la historia de los Estados Unidos hacia Cuba. ¿Cómo intervinieron en nuestro país, cómo se apropiaron de nuestra isla en 1902, cómo mantuvieron una dominación de nuestra isla en la etapa de la seudorepública y cómo esos intereses fueron golpeados por la Revolución cubana en su triunfo?

Les ha molestado mucho durante 60 años el ejemplo de la Revolución cubana y constantemente han estado arreciando. Han aplicado un bloqueo injusto y criminal, y cruel, recrudecido ahora en condiciones de pandemia y ahí está la perversidad manifiesta, la maldad de todas esas intenciones. Bloqueo y acciones restrictivas que nunca han tomado contra ningún otro país, ni contra los que ellos consideran sus principales enemigos. 

Por lo tanto, ha sido una política de saña contra una pequeña isla que solo aspira a defender su independencia,  su soberanía y construir con autodeterminación su sociedad de acuerdo a los principios que más de un 86 % de la población ha apoyado en el ejercicio amplio y democrático que sostuvimos hace algunos años para aprobar la actual Constitución de la República de Cuba.

En medio de esas condiciones viene la pandemia, una pandemia que no ha afectado solo a Cuba, sino a todo el mundo, incluyendo a los Estados Unidos. Ha afectado a los países ricos y hay que decir que ante esta pandemia ni Estados Unidos ni esos países ricos tuvieron toda la capacidad para enfrentar sus efectos en sus inicios, y en muchos de esos países de primer mundo, con muchas más riquezas, colapsaron los sistemas de salud, las salas de terapia intensivas. Los pobres fueron desfavorecidos porque no existen políticas públicas orientadas al pueblo para su salvación, y tienen indicadores con relación  al enfrentamiento de la pandemia que tienen peores resultados que los de Cuba en muchos casos.

Así fuimos avanzando, fuimos controlando brotes y rebrotes, con una capacidad tremenda de sacrificio de nuestro pueblo, de nuestros científicos, de nuestro personal de la salud y ha estado casi todo el país involucrado en ello. Se han creado cinco candidatos vacunales, de las cuales ya han una reconocida como vacuna y que es la primera latinoamericana. Ya Cuba está vacunando a su población. Es un proceso que toma tiempo. Hay que producir las vacunas, pero en estos momentos tenemos una de las razones de vacunación más altas del mundo y en pocas semanas hemos superado el 20 % de vacunación de la población, un proceso que continúa.

En los últimos meses han empezado a circular cepas que son más agresivas y provocan más transmisión de la enfermedad. En medio de esa situación es que empiezan a aparecer un grupo de complicaciones. En primer lugar, los casos ocurren con una velocidad y acumulación que supera las capacidades que hemos podido crear para atender en instituciones estatales a estos casos. Por otra parte hemos tenido que acudir a abrir capacidades en otros centros y al abrir más número de centros, a los cuales también tenemos que darles una prioridad energética aún en medio de problemas energéticos acumulados que nos han provocado apagones, la cantidad de circuitos que tenemos que proteger para que se atiendan los pacientes de covid provoca que sean  más los circuitos que quedan con posibilidades de hacer apagones molestos, pero necesarios, porque tenemos que restablecer nuestras capacidades de generación eléctrica. Ello ha ocurrido en estos días y ha provocado irritación, incomprensión, preocupaciones y afectaciones a la población.

Al tener más enfermos, hay más consumo de medicamentos, y también nuestras reservas de medicamentos se van agotando, las posibilidades de adquirirlos son muy difíciles. En medio de todo eso seguimos con voluntad, pensando en todo, trabajando para todos. Ahora tenemos que ir a la experiencia del ingreso domiciliario ante la falta de capacidades en un grupo de provincias, y hemos tenido que convocar a la familia para que tengan una participación más directa, responsable; y uno no se cansa de admirar en medio de esta situación esa capacidad de resistencia creativa que tiene nuestro pueblo. Y cómo con estos valores, si nos acompañamos de responsabilidad y de unidad, en el menor tiempo posible con vacunación y con comportamiento responsable, cumpliendo las medidas higiénico sanitarias, el aislamiento social y el distanciamiento físico, saldremos más temprano que tarde de este pico pandémico que no es solo un caso cubano.

Cuba lo que logró fue postergar este pico pandémico en el tiempo con todo  lo que hicimos, y también en el menor tiempo lo superaremos, y así es como lo hemos ratificado en estos días en nuestros recorridos por las provincias para puntualizar todas las estrategias de enfrentamiento a la pandemia.

De manera muy cobarde, sutil y oportunista y perversa,  a partir de las situaciones más complicadas que hemos tenido en provincias como Matanzas y Ciego de Ávila estos que siempre han estado aprobando el bloqueo y que sirven como mercenarios de la calle del bloqueo yanqui, empiezan a aparecer con doctrinas de ayuda humanitaria y de corredor humanitario. Todos sabemos de dónde vienen.

Para fortalecer el criterio de que el gobierno cubano no es capaz de salir de esta situación, como si ellos estuvieran tan interesados en que se resolvieran los problemas de salud de nuestro pueblo. 

Si quieren tener un verdadero gesto con Cuba, si quieren preocuparse con el pueblo, abran el bloqueo y vamos a ver cómo tocamos. ¿Por qué no lo hacen? ¿Por qué no tienen valor para abrir el bloqueo? ¿Qué fundamento legal y moral tienen sostiene que un gobierno extranjero le aplique esa política a un país pequeño en medio de situaciones tan adversas.

¿Eso no es genocidio, eso no es crimen de lesa humanidad? Se enarbolan criterios de que somos una dictadura, un dictadura que se preocupa por darle a toda su población salud, que busca el bienestar para todos, que  en medio de estas situaciones es capaz de tener programas y políticas públicas en función de todos, que está aspirando a vacunar a todos con una vacuna cubana, porque sabíamos que nadie nos iba  vender vacunas y no teníamos dinero para ir al mercado internacional a comprar vacunas. ¿Qué dictadura más extraña?

Ahora vociferan que somos asesinos ¿Dónde están los asesinados en Cuba ?¿dónde están los desaparecidos?

Porque los otros países que han sufrido estos eventos de picos pandémicos no fueron en la prensa atacados y a eso no se les puso como solución la intervención humanitaria, ni se les armaron estas campañas de descrédito que han querido armar contra nosotros.

La vida, la historia y los hechos demuestran que está detrás de todo esto: que es asfixiar y acabar con la Revolución y para eso están tratando de desalentar a nuestro pueblo de confundir. Cuando las personas están en condiciones severas como las que estamos viviendo, ocurren hechos como los que vimos hoy  en San Antonio de los Baños.

En San Antonio de los Baños, un grupo de personas se concentró en uno de los parques más céntricos de la ciudad para protestar y reclamar. ¿Quiénes eran esas personas? los componían personas de pueblo que están viviendo parte de las carencias y dificultades, lo hicieron personas revolucionarios que pueden estar confundidas y que puede que no tengan todos los argumentos o que estaban expresando sus insatisfacciones.

Esos dos grupos de personas lo hacían de una manera distinta y buscaban un argumento y pedían una explicación. Lo primero que decían era “yo soy revolucionario” “yo apoyo a la Revolución”.

Esto estaba encabezado por un grupo de manipuladores que se estaban prestando a los designios de esas campañas que salieron en las redes sociales. El famoso SOSMatanzas o SOSCuba, el llamado al cacerolazo para que en varias ciudades de Cuba hubiera manifestaciones de este tipo y existieran disturbios sociales.

Esto es muy criminal, muy cruel, sobre todo en este momento donde debemos de lograr que las personas estén en las casas que están recogidas, que están protegiéndose. Con la moral que da la Revolución, los revolucionarios de San Antonio de los Baños, las autoridades de la provincia, un grupo de compañeros de la dirección del país nos presentamos a San Antonio de los Baños.

Esa masa de revolucionarios se enfrentó a los contrarrevolucionarios y hablamos con los revolucionarios y algunos que pueden ser no revolucionarios pero que estaban pidiendo argumentaciones. Después marchamos y recorrimos el pueblo para demostrar que en Cuba la calle es de los revolucionarios.

Mientras eso está ocurriendo sabemos que hay otras localidades del país, donde grupos de personas en determinadas calles y plazas se han concentrado movidas también por esos propósitos tan malsanos.

Convocamos a todos los revolucionarios a salir a las calles a defender la Revolución en todos los lugares», señaló Díaz-Canel.

Las calles son de los revolucionarios y el Estado tiene toda la voluntad política para dialogar, pero también para participar, agregó.

No vamos a entregar la soberanía, ni la independencia de esta nación», dijo. Tienen que pasar por encima de nuestro cadaver si quieren tumbar la Revolución.

11 julio 2021

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Movilización en La Habana ayer contra el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel a quien reprocharon el desabasto de alimentos, la carestía y los cortes de luz en plena pandemia. El gobernante respondió que quienes alientan estas manifestaciones quieren la privatización de la salud y la educación. Foto Afp

"Esos que nunca se han opuesto al bloqueo ahora han incentivado campañas que buscan legitimar la idea de que el gobierno cubano no puede controlar al coronavirus", sostuvo el líder cubano. 

 

El presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, denunció que, en las inéditas protestas de este domingo contra el gobierno, hubo una intromisión de Estados Unidos con la intención de "legitimar la idea de que el gobierno cubano no puede controlar al coronavirus". El jefe de Estado habló luego de la marcha de miles de personas en varias ciudades de la isla que criticaron, en especial, el accionar del Ejecutivo en el manejo sanitario de la pandemia. 

"Son acciones de desestabilización política históricas que tienen lugar contra Cuba y que se han intensificado particularmente durante la pandemia", dijo Díaz Canel luego de realizar una recorrida por San Antonio de los Baños, un pueblo próximo a La Habana y uno de los epicentros de las movilizaciones. 

"De manera muy sutil, esos que nunca se han opuesto al bloqueo (el embargo económico decretado por Estados Unidos en 1962) ahora han incentivado campañas que buscan legitimar la idea de que el gobierno cubano no puede controlar al coronavirus", sostuvo Díaz Canel. "Convocamos a todos los revolucionarios a salir a las calles a defender la revolución en todos los lugares", subrayó el mandatario en un mensaje televisado.

Protestas y vacunas

Este domingo miles de personas marcharon por las calles de varias ciudades de Cuba. El malestar social tuvo como eje la problemática sanitaria por la pandemia de coronavirus. La primera marcha se registró en San Antonio de los Baños, un pueblo rural de 34 mil habitantes perteneciente a la provincia de Artemisa. Es conocido sobre todo porque en sus inmediaciones funciona la Escuela Internacional de Cine y Televisión creada en 1986 bajo el estímulo de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, que presidía por entonces el escritor colombiano Gabriel García Márquez.

Las protestas se replicaron en otras localidades de Cuba como Güira de Melena y Alquízar en la provincia occidental de Artemisa, Palma Soriano en la oriental Santiago de Cuba, Cienfuegos y La Habana. Aunque con menos afluencia, también se registraron movilizaciones en las embajadas cubanas en Buenos Aires y Montevideo. 

Es la primera vez que un grupo grande de cubanos sale a las calles de La Habana a protestar contra el gobierno desde el famoso "Maleconazo" de 1994, durante la presidencia de Fidel Castro. El líder opositor venezolano, Juan Guaidó, no quiso perderse la ocasión para manifestar su apoyo a los manifestantes. "Desde Venezuela, reiteramos nuestro respaldo a todo el movimiento pro-democracia en Cuba. Nos une la lucha por vernos libres y democráticos", escribió Guaidó en su cuenta de Twitter.

Desde que empezó la pandemia de coronavirus en marzo de 2020, los cubanos están obligados a hacer largas filas para abastecerse de alimentos y medicamentos, lo que generó un creciente malestar social. La protesta se produjo en una jornada en la que Cuba volvió a batir su récord diario de contagios y muertes por covid-19, con 6.923 y 47 en las últimas 24 horas, respectivamente. Estas cifras llevan a un total acumulado, desde el inicio de la pandemia, de 238.491 infectados y 1.537 fallecidos, según el ministerio de Salud Púbica.

"Son cifras alarmantes, que se incrementan por día", afirmó el jefe de Epidemiología de esa cartera, Francisco Durán, al reportar en conferencia de prensa las últimas estadísticas. Pese al aumento de casos, en el gobierno cubano confían en el proceso de vacunación para amainar la situación epidemiológica.

Días atrás se conoció que una de las vacunas desarrolladas por Cuba contra el coronavirus, la Soberana 02, alcanzó una eficacia del 91,2 por ciento con la aplicación de sus tres dosis. Además de esa vacuna los científicos cubanos también desarrollaron con buenos resultados la Abdala, otra de las inoculaciones anticovid creadas por el país caribeño.

12 de julio de 2021

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Domingo, 11 Julio 2021 05:24

Haití y EE.UU., un vínculo tóxico

 Cientos de haitianos se congregan frente a la sede de la embajada de Estados Unidos con la esperanza de que les concedan un visa para abandonar su país.. Imagen: EFE

La política de Estados Unidos hacia Haití, bajo la lupa tras el asesinato de Moïse

La crisis actual hace temer que éste sea un nuevo episodio en un vínculo que nunca resultó ventajoso para el país caribeño.

 

En 1915, después del asesinato de Jean Vilbrun Guillaume Sam, el presidente de Haití en ese momento, Estados Unidos decidió enviar tropas al país caribeño con la excusa de que ayudarían a mantener el orden y lograr una estabilización. Se quedaron hasta 1934. Ahora, tras un episodio similar, el gobierno interino haitiano recurrió a la Casa Blanca para buscar apoyo en medio de la crisis, lo que volvió a poner el foco en la política exterior de Washington hacia Puerto Príncipe.

La crisis actual desatada a partir del asesinato del presidente Jovenel Moïse hace temer que este sea un nuevo episodio en un vínculo que nunca resultó ventajoso para Haití.

La relación entre Estados Unidos y Haití es espinosa desde el inicio. Mientras el país del Caribe comenzaba a buscar su independencia a fines del siglo XVIII, Estados Unidos apoyó a los franceses, recordó este sábado el sitio Vox. Con temor a que el levantamiento de los esclavos haitianos sirviera como ejemplo para los que estaban en territorio nortemericano, Estados Unidos tardó décadas en reconocerle la independencia, mucho más que Francia.

Luego, en el siglo XX, llegaron las intervenciones. Nunca una ocupación de Washington hacia Haití –la de 1915 no fue la última– tuvo efectos positivos para la nación caribeña, una de las primeras en el continente en dejar de ser colonia europea, pero la más pobre del hemisferio occidental actualmente. En la década de 1990, el país norteamericano volvió a invadir para reponer en su puesto al presidente Jean-Bertrand Aristide. Hoy, Estados Unidos es el principal donante de un país que, especialmente desde el devastador terremoto de 2010, depende de los poderes extranjeros y de los organismos internacionales.

Tras el asesinato de Moïse, el primer ministro haitiano Claude Joseph pidió que Estados Unidos enviara tropas al país. El pedido no cayó bien en su propio país, en el que la legitimidad de Joseph también está en duda. Pero además avivó el recuerdo de las anteriores intervenciones.

En los años recientes, Estados Unidos prefirió mantenerse al margen de la situación de Haití. Cuando Moïse asumió en 2017, un año después de ser elegido, su llegada a la presidencia coincidió con el inicio del mandato de Donald Trump. Durante su gobierno, el republicano apoyó a Moïse principalmente porque el haitiano respaldaba su campaña contra Venezuela y Nicolás Maduro. Pero cuando cambió el gobierno en Estados Unidos a principios de 2021, la nueva administración demócrata se limitó a aceptar el argumento de Moïse de que todavía le quedaba un año por gobernar, aunque sectores de la oposición haitiana esgrimían que el mandato ya había terminado.

Concentrado en la pandemia y preocupado más por la política exterior hacia China y Rusia, el actual presidente estdounidense Joe Biden prefirió dejar a Haití en un segundo plano. Se limitó a enviar una partida de 75,5 millones de dólares al país caribeño, que serían destinados a salud, educación, desarrollo de la agricultura y las actividades previas a las elecciones previstas para este año. También paró la deportación de haitianos y restableció el estatus de protección migratoria para quienes vengan de ese país.

Sin embargo, la noticia del asesinato de Moïse obligó a la Casa Blanca a volver la mirada hacia el Caribe. “Estados Unidos ofrece sus condolencias al pueblo de Haití y estamos listos para ayudar mientras continuamos trabajando por un Haití seguro”, dijo Biden en un comunicado tras el asesinato.

En medio de las críticas hacia lo que la administración estaba haciendo en cuanto a política exterior sobre el país caribeño, reapareció un video de Biden de una entrevista de 1994. “Si Haití se hundiera silenciosamente en el Caribe o se elevara 100 metros, no importaría muchísimo en relación a nuestros intereses”, había dicho ese año.

Obligada a dar una respuesta más fuerte ante la crisis en Haití, la Casa Blanca insistió en los últimos días que “Estados Unidos continúa atento y envuelto en consultas estrechas” con sus socios “para apoyar al pueblo haitiano después del asesinato del presidente”. El gobierno también dijo que enviará personal del FBI y del Departamento de Seguridad Nacional a Puerto Príncipe “tan pronto como sea posible para evaluar la situación”, según informó la secretaria de Prensa, Jen Psaki. “Fortalecer la capacidad de las fuerzas de seguridad de Haití es una prioridad clave de Estados Unidos. Lo era antes del asesinato de hace unos días y continúa siéndolo”, dijo.

La Casa Blanca también adelantó que enviará  cinco millones de dólares para “fortalecer la capacidad de la Policía Nacional Haitiana para trabajar con las comunidades para resistir a las pandillas”. El envío de tropas, en un momento en que Biden está más concentrado en retirar las que estuvieron en Afganistán por dos décadas, por ahora no está previsto.

11 de julio de 2021

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La milicia afgana se reúne con sus armas para apoyar a las fuerzas de seguridad de Afganistán contra los talibanes, en la casa del señor de la guerra afgano y exlíder muyahidín Ismail Khan en Herat el 9 de julio de 2021. — HOSHANG HASHIMI / AFP

Los talibanes continúan con una ofensiva en la que están recuperando grandes extensiones de territorio al tiempo que se apostan alrededor de las principales ciudades. La ofensiva coincide con la retirada de las tropas americanas, que ya se ha completado en un 90 por ciento. El desarrollo de los acontecimientos indica que los talibanes no tendrán dificultades para hacerse pronto con el control de todo el país.

segovia

10/07/2021 08:44

Eugenio García Gascón

La última ofensiva talibán se concretó el miércoles cuando sus milicias entraron en la capital de una provincia del noroeste de Afganistán, liberaron a prisioneros y abandonaron poco después la localidad ante una contraofensiva de la aviación de Kabul, que mostró por una vez que todavía posee cierta capacidad de reacción. 

Sin embargo, esa significativa operación de los talibanes anuncia lo que muchos temen, el restablecimiento no lejano de un régimen religionista extremo en el país semejante al que hubo hasta la intervención militar americana tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, y que en realidad nunca ha desaparecido de amplias zonas del país.

Tal como están las cosas, el devenir de Afganistán es oscuro e incierto. Por un lado, el implacable empuje de los talibanes será imparable en un futuro próximo, mientras que por otro lado se constata que el ascendiente occidental está en regresión y enseguida será reminiscencia del pasado, máxime si se considera que ya ha abandonado el país el 90% de las tropas americanas, según un portavoz del Pentágono.

En un contexto que no puede ser más adverso, la única y frágil esperanza es un entendimiento básico entre los talibanes y Estados Unidos, que parece complicado de alcanzar. Las intermitentes negociaciones que las dos partes han mantenido en Qatar en los últimos meses deberían ser el marco adecuado para ese entendimiento, pero no está claro que se pueda establecer un paradigma de prioridades que defienda los mínimos intereses de Occidente. 

Sobre el terreno, la ciudad de Qala-e-Naw, con unos 50.000 habitantes y capital de la provincia de Badghis, donde hasta hace poco estuvieron desplegadas tropas españolas, vio la entrada de las milicias y en las horas siguientes se instaló una gran confusión. 

Algunos videos colgados en las redes sociales mostraban a la población local saludando con satisfacción la llegada de los combatientes talibanes, y se anunció que las milicias controlaban toda la ciudad, algo que no pudo verificarse por fuentes independientes. Ante esta situación, el mismo miércoles por la tarde el ejército afgano lanzó una contraofensiva aérea que, según Kabul, desalojó a los talibanes. 

La situación, no obstante, no es clara puesto que el mismo miércoles un comunicado del ministerio de Defensa dijo que los talibanes estaban huyendo y pronosticó que "en las próximas horas, todas las partes de la ciudad estarían limpias". 

El ataque contra Qala-e-Naw es la última fase de numerosas ofensivas que los talibanes han puesto en marcha desde que en mayo, siguiendo instrucciones del presidente Joe Biden, las tropas americanas iniciaron el proceso de retirada del país que se completará el 31 de agosto, aunque podría finalizarse antes, después de casi 20 años de guerra, la más larga en la historia de EEUU.

En poco más de dos meses los talibanes han tomado por lo menos 150 de los 400 distritos de Afganistán y controlan más de la mitad del país. Un representante talibán en Moscú manifestó el viernes que los insurgentes controlan ya el 85% del territorio afgano, incluidos pasos fronterizos con otros países.

Un acuerdo alcanzado en Qatar el año pasado establece que los talibanes no atacarán capitales de provincia durante el proceso de evacuación de las tropas americanas. Este apartado se ha respetado ampliamente desde entonces, a excepción de lo ocurrido el miércoles en Qala-e-Naw. 

El martes, el día anterior a la irrupción de los talibanes en Qala-e-Naw, las milicias atacaron un convoy del ejército muy cerca de la ciudad causando un número de muertes no determinado pero superior a 60, así como capturando a numerosos soldados. 

Muchas ciudades del norte, algunas de gran importancia tanto por su número de habitantes como por su emplazamiento estratégico, están asediadas por los talibanes y todo indica que pueden caer en sus manos en poco tiempo si reciben una orden en ese sentido, especialmente si se tiene en cuenta que en las zonas rurales de su alrededor el dominio talibán es incontestable. 

Para complicar las cosas, en las últimas semanas un creciente número de soldados afganos se han rendido a los talibanes, y con ellos se han perdido arsenales de armas que ahora están en poder de las milicias y que sin duda facilitarán su progreso en distintos frentes. 

La rendición o huida de los soldados contribuye a la desmoralización de las tropas de Kabul y del conjunto de la población contraria a los talibanes. La semana pasada más de un millar de soldados fueron incapaces de hacer frente a los talibanes y huyeron con lo puesto a la vecina Tayikistán, abandonando armas y equipamiento. 

Algunos analistas creen que llegará un momento en que las tropas de Kabul se colapsarán y los talibanes no tardarán en hacerse con el control de todo Afganistán, o de la mayor parte del país, lo que devolverá el presente a la situación que existió antes de la invasión americana. 

Por ahora, la estrategia del gobierno consiste en blindar las grandes ciudades y dejar que los talibanes ocupen las regiones rurales, pero una vez se complete la retirada de los americanos las tropas gubernamentales dependerán únicamente de sus propias fuerzas y el desánimo puede darles la puntilla definitiva.

Kabul insiste en que las recientes pérdidas de territorio rural no cambian sus planes y lo justifica afirmando que pronto retomará esas zonas y que ha sido necesario reubicar algunas posiciones del ejército para que estén en áreas más seguras, argumentos que sin duda no tranquilizan a muchos afganos.

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Sábado, 10 Julio 2021 07:03

La perfecta neocolonia

Jovenel Moïse junto a su esposa Martine en la ceremonia de investidura presidencial, en 2017, en el Palacio Nacional, en Puerto Príncipe, Haití AFP, HÉCTOR RETAMAL

Haití bajo fuego

El asesinato sin aclarar de Jovenel Moïse, que gobernaba a fuerza de masacres con el apoyo de la OEA y Washington, aviva las inquietudes imperiales por una nueva intervención. En la calle, los paramilitares y la movilización popular se disputan el futuro.

 

En la madrugada del miércoles 7, un comando paramilitar ingresó a la casa del presidente de Haití, Jovenel Moïse, en Puerto Príncipe, y lo asesinó a tiros. Su esposa fue herida de gravedad. El primer ministro Claude Joseph, que estaba en la puerta de salida del gobierno (Moïse le había nombrado un reemplazante el lunes), decretó el estado de emergencia y sacó las Fuerzas Armadas a la calle. No habían comenzado todavía las investigaciones cuando empezaron a circular versiones de que los atacantes hablaban español y hubo quienes apuntaron que se trataba de venezolanos (obviamente «chavistas») y colombianos (obviamente «de las ex-FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia]»). En la mañana del mismo miércoles, el presidente de Colombia, Iván Duque, pidió la intervención de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo Consejo Permanente fue convocado en la noche. Es un magnicidio intolerable, dijo. En algunos países de Europa y en Estados Unidos se empezó a barajar la posibilidad de volver a enviar tropas a Haití con lo que se recrearía la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), que se mantuvo entre 2004 y 2017. En las declaraciones de algunos gobernantes, el homenaje a Moïse trascendió el recuerdo a una víctima de asesinato: hubo quienes elogiaron su gestión. Haití país ingobernable, Haití país menor de edad que no puede manejarse solo sin un padre que lo tutele: los lugares comunes de todos estos años para justificar la militarización, la sucesión de gobiernos corruptos, el hambre y la miseria como males «naturales» de una sociedad «atrasada», la presencia imperial –más o menos abierta, más o menos solapada, según convenga– volvieron a saltar a la palestra. Ya tantas veces se los ha escuchado.

***

Tal vez no se sepa en años, tal vez no se sepa nunca cómo fue realmente que murió Moïse, dijo el miércoles a la cadena Telesur Danny Shaw, un activista estadounidense que lleva varios meses residiendo en Puerto Príncipe. Tenía tantos y tantos enemigos el gobernante asesinado que los tiros pueden haber llegado casi que desde cualquier lado. Menos del campo popular. Porque si hay sectores a los que nada les conviene un escenario como el que previsiblemente se estaría armando, con un posible regreso de la Minustah o una misión de intervención equivalente, ahora o en algún tiempo, es a quienes quieren cambiar realmente las cosas. No hay luto en las calles, porque Moïse era responsable directo e indirecto de decenas de asesinatos, de unas 12 masacres colectivas en barrios populares en los últimos cuatro años, porque era cómplice de lo más rancio de la rancia oligarquía haitiana y de las pandillas, que crecen como hongos (véase «Estado mafioso», Brecha, 26-II-21), porque gobernaba como un dictador; pero tampoco hay alegría, porque su caída, en estas condiciones, está muy lejos de significar la caída del sistema del que era parte. Ojalá hubiera un Wikileaks que echara luz sobre cómo se tramó esta ejecución, dijo Shaw, y recordó que no son raros los casos de dictadores que se vuelven incómodos por impresentables, como sucedió hace 60 años en la vecina República Dominicana con Rafael Trujillo, asesinado porque convenía más un liberal que una bestia parda. Y están las pandillas, y está el narcotráfico…

***

Un día antes del asesinato de Moïse, Brecha entrevistó a Henry Boisrolin, coordinador del Comité Haití Democrático, instalado hace años en Argentina. La idea era conversar sobre lo que estaba sucediendo en su país, tan silenciado, tan acallado, tan poco presente en los medios, tan miserabilizado. Había habido una cadena de asesinatos, una más:19 personas ejecutadas a balazos en plena calle en la noche del 29 al 30 de junio, entre ellas, el periodista Diego Charles y la militante feminista Antoinette Duclaire; llamaba la atención que fuera la enésima masacre de dirigentes sociales en muy poco tiempo y que apenas trascendiera; se hablaba de la acción abierta de bandas armadas unificadas en un comando dirigido por un expolicía que se presentaba como «revolucionario», que controlaban barrios enteros de Puerto Príncipe, extorsionaban a pobres y ricos y provocaban desplazamientos de población: ¿qué era eso?; el lunes 5, Moïse nombraba a un nuevo primer ministro, el octavo desde que asumió la presidencia, en 2017, un político vinculado a la oposición liberal, lo que daba la idea del grado de decadencia del gobierno; las noticias apenas registraban las manifestaciones callejeras, algunas muy grandes, que se estaban produciendo día tras día desde hacía varios meses… Mucho tema. Boisrolin comenzó poniéndolos en contexto.

«Hay que contextualizar para no perderse entre tanto asesinato, tanto hecho delictivo, también tanta miseria, porque cuando se habla de Haití es para hablar de eso y se pierde el hilo», dijo. Y contó que la crisis que vive Haití es una crisis ininterrumpida, una película en cámara lenta del «derrumbe del sistema de dominación», un sistema que empezó a funcionar a partir de la primera ocupación militar estadounidense, en 1915. Desde entonces, el país se fue convirtiendo en una perfecta neocolonia y en el más empobrecido de las Américas. Hoy se está en una fase de descomposición de ese sistema y quienes gobiernan quieren reformularlo, con otro tipo de ordenamiento jurídico y político, para dar mayor poder al Ejecutivo y debilitar al Parlamento. La Constitución que elaboraron en secreto en el gobierno, que iba a ser sometida a plebiscito en setiembre, va por ahí.

Pero para la gente de a pie vale muy poco esa Constitución, señaló Boisrolin, como valen muy poco las elecciones presidenciales y legislativas convocadas para el mismo día del plebiscito constitucional. («No es que sean ineptos, son perversos: hacen la elección del próximo Parlamento, que constará de dos cámaras, al mismo tiempo que se plebiscita una Constitución que suprime una de esas dos cámaras, el Senado. Parece absurdo, pero demuestra lo poco que les interesa realmente esa democracia a la que dicen atenerse.»)

Como todas las elecciones que se han llevado adelante últimamente, las de este año, si se hacen, estarán marcadas por el fraude. Cualquier candidato del campo popular que se presente las puede ganar si se llevan a cabo en buena ley, cree Boisrolin. «Pero los sectores dominantes no van a dejar que eso suceda. La única elección verdaderamente libre que se llevó a cabo en el país tras la caída de la dictadura de los Duvalier la ganó un representante del campo popular, el sacerdote Jean Bertrand Aristide, en 1990. Las ganó de manera aplastante, pero lo derrocaron con un golpe de Estado promovido por Estados Unidos.»

¿Qué elección seria se puede hacer en las condiciones actuales, en las que la gente no irá a votar, como no ha ido a votar en las pasadas y en las anteriores, porque no tiene seguridad alguna de que se respeten los resultados, porque en una economía de subsistencia como la haitiana, en una sociedad tan brutalmente piramidal como la haitiana, ha perdido todo sentido meter un votito en una urna? «Hoy hay en mi país 6 millones de personas bajo hambruna severa, el 70 por ciento de la población activa no tiene trabajo, la esperanza de vida no llega a los 60 años», dice Boisrolin. Y apunta que para entender la crisis estructural haitiana hay que tener en cuenta su posición geopolítica: «Está en el centro del Caribe, en la ruta marítima hacia Venezuela, es el país más próximo a Cuba y, si desde la doctrina Monroe Washington considera a América Latina toda como su patio trasero, el Caribe es su primer patio. Por aquí circulan mercaderías importantes para ellos. No pueden permitir que Haití se desestabilice demasiado, deben mantener el statu quo de la forma que sea, si es necesario, sacrificando a dirigentes políticos, por más funcionales que les hayan sido».

—Jovenel Moïse lo fue. ¿Dejó de serlo?

—Puede ser. Hoy existe una lucha interna entre los sectores dominantes. Hay un sector empresario que depende directamente de Estados Unidos. Son 11, 12 familias, que son las que controlan el poder y respaldaban a Moïse, que era un gran empresario bananero. Y hay un sector todavía de muy poco peso que está haciendo un esfuerzo por elevar el nivel de desarrollo de este capitalismo tan especial. También tienen relación con el imperio, pero apuntan a un funcionamiento institucional más presentable, con cierto respeto de la legalidad, algo que los últimos gobiernos no han tenido. Moïse gobernaba por decreto desde hace un año, después que disolvió el Parlamento. Su gestión era escandalosa desde todo punto de vista. El lunes blanqueó a todos los políticos que habían sido procesados por casos de corrupción, con el objetivo de que algunos de ellos pudieran presentarse a las próximas elecciones. Solo se mantenía sobre la base de esa corrupción y sobre todo de la represión. Cuando, tras un aumento de combustibles, en 2018, estallaron enormes manifestaciones populares, la represión se acentuó. El gobierno alternó asesinatos selectivos con no selectivos. Recurrió a las masacres colectivas: 12 en cuatro años, con decenas de muertos. Y apuntó a quebrarle la espina dorsal al movimiento popular. Van a seguir apuntando a eso quienes vengan.

Y, por supuesto, el Ejecutivo se mantuvo por el sostén de las potencias, que mientras no tenían a otro lo respaldaban, le daban dinero, lo cubrían. Desde que se fue la Minustah funciona el Cogroup, integrado por representantes de Estados Unidos, Canadá, Francia, España, Brasil, la OEA, la ONU [Organización de las Naciones Unidas] y la Unión Europea. Es el verdadero gobierno, y está, obviamente, bajo control de Washington.

El Cogroup sabe de las violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno de Moïse, como la Minustah sabía de las atrocidades cometidas por las gestiones anteriores. Hace poco, Moïse llamó a Luis Almagro, el secretario general de la OEA, para pedirle respaldo. Estaba acosado por las manifestaciones populares, el auge de la delincuencia lo desbordaba, se habían generalizado los secuestros extorsivos, las pandillas pululaban, algunas le molestaban y él quería que lo apoyaran. Almagro envió una misión, que hizo un largo informe en el que ni se menciona la represión política. Allí la OEA proponía una salida política que consistía en un gobierno de unión nacional con Moïse y en lo institucional solo exigió que se cambiara la composición del Consejo Electoral, en el que Moïse había colocado a amigos suyos. Menos que un cambio cosmético. La oposición lo rechazó.

—¿Quién encarna actualmente la oposición?

—Hay tres grandes sectores: fuerzas de derecha democrática, fuerzas socialdemócratas y la izquierda, que hace un par de años, por fin, comenzó un proceso de confluencia en el Frente Patriótico y Popular, integrado por siete partidos que se definen como socialistas, movimientos sociales, de derechos humanos, feministas. Hay un consenso entre el sector socialdemócrata y la izquierda de marchar hacia un gobierno que llamamos de transición de ruptura, en el que estarían todos los sectores de oposición, todos, y del que no formarían parte ninguno de los actuales gobernantes. Ese gobierno funcionaría por unos dos años, se encargaría de montar una nueva institucionalidad, afirmar la soberanía nacional, promover reformas sociales, juzgar los crímenes de lesa humanidad y los escándalos de corrupción de la administración actual, restaurar relaciones con todos los países, incluida Venezuela, convocar a una asamblea constituyente y después llamar a elecciones generales. No existe nadie en condiciones de conducir solo ese proceso, se necesitará de toda la actual oposición y habrá que ser creativo para ir haciendo el camino hacia una sociedad más justa. Que no nos humillen tanto como lo están haciendo ahora. Eso es lo esencial.

***

Boisrolin dice que si desde 2018 las manifestaciones callejeras fueron tan numerosas, es porque hay un sustrato de rebeldía en la gente que ni la represión, ni el hambre, ni la pandemia (¿qué es una peste más en un país expuesto a todas?) han logrado amainar. Piensa que hay una larguísima tradición de lucha en este país, que protagonizó la única revuelta antiesclavista exitosa de la historia y que, de esa tradición, a pesar de todos los pesares, mucha cosa queda. Y que ahora «hay un grado de organización del campo popular mayor» al que había un tiempo atrás. Dice que no por nada el terrorismo de Estado ha llegado al paroxismo al que ha llegado bajo Moïse y que eso va a exigir que los «sectores populares aumenten su nivel de autodefensa». «Los esfuerzos de todos los gobiernos recientes por disciplinar al pueblo han fracasado», piensa Boisrolin, pero subraya que eso no quiere decir que se esté cerca de triunfo alguno. «La situación actual es altamente explosiva y es muy difícil prever hacia dónde evolucionará. La oposición está dividida sobre qué hacer. Hay quienes se juegan a una insurrección popular, otros quieren negociar con Estados Unidos un cambio moderado. Yo, si tuviera que apostar, diría que estamos cerca de un estallido general. Quién lo conducirá no sé, pero las condiciones están dadas.»

Gangsterización

Uno de los signos de la extrema descomposición actual de Haití es la multiplicación de las bandas armadas y su creciente poder: de fuego, territorial, incluso político. La Comisión Nacional de Desarme, Desmantelamiento y Reinserción las calculó recientemente en 77. No les es nada difícil equiparse, porque en el país hay hoy un mercado ilegal de 500 mil armas de guerra, el doble que las que había hace menos de cinco años.

«El país está gangsterizado», dice Henry Boisrolin, y apunta que los sectores dominantes han creado sus propias pandillas, pero que estas son ya un actor político de primera importancia y que pueden llegar a molestar a algunos gobernantes. Las nueve bandas más poderosas se unificaron recientemente en un comando que se llamó primero G9 y luego fue rebautizado como Grupo Revolucionario 9. Manifiestan armados por las calles, sus líderes dan conferencias de prensa, tienen su propio canal de Youtube, logran cambiar ministros cuando no les gustan. En julio de 2020 el grupo organizó una manifestación callejera en Puerto Príncipe exigiendo su legalización.

Marchaban en el mismo tipo de blindados que los que usa la Policía. Su líder máximo es, precisamente, un exintegrante de una unidad especial de la Policía, Jimmy Cherizier, conocido como Barbecue. Lo separaron de su cargo tras un operativo en un barrio popular en 2017, en el que murieron ocho civiles y dos policías. Lautaro Rivara, un periodista y sociólogo argentino que vive en Puerto Príncipe, señaló en Rebelión.org (30-VI-21) que la federación de pandillas de Barbecue tiene relación estrecha con la administración de Moïse.

En 2020, el G9 coordinó junto con la Policía una entrega de alimentos en un distrito particularmente pobre de la capital. El grupo controla áreas centrales de Puerto Príncipe y los accesos norte y sur de la zona metropolitana, «lo que, en la singular geografía haitiana, le da una excepcional capacidad de aislar a la capital del resto del país», escribe Rivara. Son territorios superpoblados de un país superpoblado y fundamentales para controlar cualquier protesta, cualquier movilización de envergadura, «por tratarse de algunas de las zonas más radicalmente movilizadas desde los tiempos del gobierno de Aristide».

Las pandillas –las de Barbecue y las otras– han multiplicado últimamente los secuestros extorsivos aparentemente indiscriminados, porque se llevan tanto a ricos como a pobres, a empresarios como a campesinos. También han multiplicado los asesinatos. En 2020 hubo 1.270 secuestros de ese tipo y solo en junio pasado 150 homicidios, según datos de la asociación Défenseurs Plus.

Rivara cuenta que el 23 de junio Barbecue apareció en un video que rápidamente se hizo viral. «Acompañado de un pelotón de jóvenes encapuchados y armados –varios de ellos con indumentaria de la propia Policía–, anunció el comienzo de una “revolución armada”, consumando un giro discursivo contra el Estado, el gobierno y la oposición política. Utilizando la simbología nacional y evocando a los héroes de la revolución de independencia, invitó a la población a armarse y a incorporarse a su organización.» Fue «inesperado», pero también «inverosímil», escribe, y dice que actualmente Haití, «con el concurso de las grandes potencias, parece despeñarse por el barranco de los proyectos paramilitares que han asolado antes a otras naciones de Centroamérica y el Caribe, promoviendo el caos organizado, la inseguridad estratégica y la desestructuración de todo el tejido social y comunitario, abriendo la puerta a una política de shock que logre desmovilizar a sus indómitas clases populares».

Por Daniel Gatti
9 julio, 2021

Publicado enInternacional
Acusan en Colombia a 10 militares por desapariciones y asesinatos

Un general, seis oficiales y tres suboficiales habrían participado en 120 ejecuciones de civiles presentados como guerrilleros

 

Bogotá. La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) acusó ayer a 10 militares y a un civil por 24 desapariciones forzadas y al menos 120 asesinatos de civiles a los que presentaron falsamente como guerrilleros muertos en combates en medio del conflicto armado de Colombia.

Se trata de la primera acusación formal en contra de efectivos del ejército colombiano en medio de las investigaciones por los denominados falsos positivos o asesinatos y desapariciones forzadas presentadas como bajas en combate por agentes del Estado.

Para la JEP, los acusados tuvieron una participación determinante en los asesinatos en estado de indefensión, presentados como bajas en combate en la región de Catatumbo, en el departamento de Santander, entre enero de 2007 y agosto de 2008, para aumentar criminalmente las estadísticas oficiales de éxito militar en los combates contra la guerrilla.

"La Sala de Reconocimiento les imputó el crimen de guerra de homicidio en persona protegida y crímenes de lesa humanidad de asesinato y desaparición forzada, ante el ataque generalizado y sistemático contra la población civil", dijo un comunicado leído por la magistrada Catalina Díaz.

Los imputados, señalados por la JEP como máximos responsables por haber dado órdenes sin las cuales las conductas criminales no hubieran tenido lugar de forma sistemática y generalizada, son un general, seis oficiales, tres suboficiales y un civil.

De acuerdo con la acusación, los asesinatos y las desapariciones forzadas se inscriben en un mismo patrón macrocriminal a partir de la política institucional del ejército de conteo de cuerpos, de incentivos y la constante presión sobre comandantes y subordinados para obtener "muertos en combate". Díaz señaló que las víctimas fueron campesinos, agricultores, comerciantes y transportistas informales.

La JEP reveló que al menos a 6 mil 402 personas fueron asesinadas en Colombia por efectivos del Ejército y presentadas falsamente como rebeldes entre 2002 y 2008 a cambio de beneficios que incluían permisos, vacaciones y reconocimientos.

Decenas de oficiales del ejército detenidos y condenados por su participación en los asesinatos han comparecido ante la JEP en busca de penas más leves que las que les corresponderían en el sistema de justicia ordinaria.

El presidente de la JEP, el magistrado Eduardo Cifuentes, dijo que si los 11 acusados no aceptan los cargos podrían recibir una sentencia de hasta 20 años de cárcel en la justicia ordinaria.

La JEP es parte del acuerdo de paz firmado en 2016 con la desmovilizada guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que permitió la desmovilización de unos 13 mil miembros del grupo rebelde, aunque algunos rechazaron el pacto y continúan la lucha armada contra el gobierno.


La Jurisdicción Especial de Paz los señaló como responsables de crímenes de lesa humanidad

Colombia: imputan a diez militares y a un civil por los "falsos positivos"

Se trató de ejecuciones extrajudiciales durante el gobierno de Álvaro Uribe. "Recibimos con gran satisfacción este auto judicial que ha probado que se trató de una práctica sistemática militar", destacó Jacqueline Castillo, representante legal de la organización Madres de los Falsos Positivos de Soacha y Bogotá. 

Por Guido Vassallo

07 de julio de 2021

La Jurisdicción Especial de Paz (JEP) de Colombia imputó este martes a diez miembros del Ejército y a un civil por las salvajes ejecuciones militares conocidas como "falsos positivos". Los once hombres fueron imputados por crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y desaparición forzada entre 2007 y 2008 en la convulsa región del Catatumbo, al noreste de Colombia. Entre las víctimas hay líderes sociales, campesinos, políticos locales, personas con discapacidades y supuestos consumidores de drogas. Se trata de la primera decisión de este tribunal nacido del Acuerdo de Paz en torno al Caso 03, que corresponde a las "muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado".

"Desde el colectivo recibimos con gran satisfacción este auto judicial que ha probado que se trató de una práctica sistemática militar. Sabemos que es un paso más después del avance que se dio con la versión de Juan Manuel Santos (además de expresidente fue ministro de Defensa durante el gobierno de Álvaro Uribe), cuando reconoció que los jóvenes masacrados no eran guerrilleros". destacó en diálogo con PáginaI12 la representante legal de la organización Madres de los Falsos Positivos de Soacha y Bogotá (Mafapo), Jacqueline Castillo.

Crímenes de lesa humanidad

La magistrada Catalina Díaz, una de las relatoras del caso de los falsos positivos, sostuvo que "la evidencia indica que los imputados son penalmente responsables del crimen de guerra de homicidio en persona protegida y los crímenes de lesa humanidad de asesinato y desaparición forzada". Aunque el alto mando castrense siempre negó que se tratara de una acción sistemática, según la JEP "estos hechos no hubieran ocurrido sin la política institucional del Ejército de conteo de cuerpos y la constante presión que ejercieron los comandantes sobre sus subordinados para obtener muertos en combate".

El senador del Polo Democrático Alternativo, Iván Cepeda, valora mucho que la jurisdicción deje en claro la naturaleza de los crímenes. "Esta ha sido una discusión muy larga y muy intensa porque el uribismo ha sostenido la tesis de que los mal llamados falsos positivos son hechos delictivos que no responden a unos patrones ni a una planificación, y se inscriben mas bien en hechos excepcionales que tuvieron lugar a partir de una mala interpretación de unos estímulos que se crearon al interior de las fuerzas militares para promover lo que se llamaba el conteo de cuerpos, es decir los éxitos operacionales", destacó Cepeda ante la consulta de este diario.

Entre los imputados por la JEP se encuentra el general Paulino Coronado, quien en la época en que se cometieron los delitos comandaba la Brigada 30 del Ejército, que hacía presencia en la región fronteriza de Catatumbo. Dos coroneles, un teniente y varios oficiales de inteligencia también están involucrados. El tribunal de paz colombiano había revelado en febrero su estrategia para esclarecer estos hechos y explicó que el departamento de Norte de Santander, donde se han contabilizado el 82 por ciento de las víctimas entre 1999 y 2008, le serviría de plataforma para abordar los ocurridos en Catatumbo entre 2007 y 2008. 

El organismo judicial colombiano identificó dos patrones durante las ejecuciones. Por un lado, "el asesinato de personas en estado de indefensión que son previamente seleccionadas en base a prejuicios", y por otro "una suerte de sofisticación criminal" consistente en reclutar a las víctimas de otros territorios para matarlas en Catatumbo y "reportar su muerte como baja en combate". 

"Bajo una lógica criminal cercana a la de la limpieza social, estas víctimas fueron seleccionadas porque eran trabajadores informales o desempleados, tenían alguna discapacidad o porque eran habitantes de calle", denunció el tribunal surgido de los acuerdos de paz firmados con la disuelta guerrilla FARC en 2016. En el auto de casi 300 páginas, la JEP recopila cómo los jóvenes eran reclutados bajo premisas de "un trabajo bien remunerado" en municipios como Soacha, llevados a Catatumbo y de ahí en algunos casos les ofrecían "trago" o "drogas", no los dejaban contactarse con nadie y eran entregados a una "unidad militar ejecutora".

A partir de este martes los imputados tienen 30 días para reconocer o no su participación en los hechos. Quienes confiesen su responsabilidad y reparen a las víctimas podrán recibir una pena alternativa a la prisión. "Los imputados que no acepten responsabilidad ni aporten verdad se exponen a penas privativas de la libertad de hasta 20 años", advirtió el presidente del tribunal, Eduardo Cifuentes. Por su parte el senador Cepeda recordó que "si los militares quieren recibir los beneficios de la jurisdicción, deberán cumplir con el compromiso de verdad y reparación".

La voz de los familiares de las víctimas

Madres y familiares de las víctimas de ejecuciones extrajudiciales pidieron este martes que los imputados por la JEP colombiana reconozcan sus delitos. "Para nosotros es una gran satisfacción estar escuchando esta determinación que está dando la JEP y yo creo que más claras no pueden estar las cosas", aseguró la representante legal de Mafapo, Jacqueline Castillo, quien además exige conocer la verdad sobre la muerte de su hermano Jaime.

Jaime Castillo Peña tenía 42 años cuando desapareció el 10 de agosto de 2008 en la ciudad de Bogotá y apareció muerto el 12 de agosto en el municipio de Ocaña en Norte de Santander. "Una distancia de 16 horas por ruta", remarcó la titular de Mafapo, quien agregó que "al igual que otros jóvenes, en dos días a Jaime lo habían convertido en guerrillero y le dieron de baja".

Castillo remarcó que más allá de que exista una condena ejemplar, lo que las mujeres agrupadas en Mafapo buscan es conocer, finalmente, "quién dio la orden de cometer todos estos crímenes". En ese sentido, llama a los militares a que "no sientan temor y den la cara" para avanzar en el esclarecimiento de los hechos: "Saben que ahorita tienen que asumir sus consecuencias. O aceptan que cometieron estos hechos o tendrán que pagar las penas que la JEP les puede imponer. Creo que a estas alturas está muy dificil que ellos tapen la verdad con un dedo".

La responsabilidad de Uribe

Los últimos datos de la JEP cifran en 6.402 los civiles asesinados a manos del Ejército para hacerlos pasar por guerrilleros abatidos desde 1988, aunque la Fiscalía contabiliza 2.248. La mayoría de estos crímenes, según el tribunal de paz, habrían ocurrido en un período temporal más corto, entre 2002 y 2008, coincidiendo con los primeros seis años del mandato del expresidente Álvaro Uribe, referente de la derecha colombiana y consejero del actual mandatario Iván Duque.

Frente al avance hacia la responsabilidad política de los crímenes, Cepeda se muestra optimista. "Creo que tarde o temprano se va a llegar a los principales responsables. En días anteriores el expresidente Santos presentó su testimonio ante la Comisión de la Verdad y muchos sectores han reclamado que haga lo propio Álvaro Uribe. Por supuesto este es un asunto que no quedará resuelto si su papel no es esclarecido", manifestó el senador de izquierda. 

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