Sábado, 07 Diciembre 2019 05:56

Falsificadores

Falsificadores

Durante mucho tiempo intelectuales y dirigentes occidentales han ironizado sobre la manía de los regímenes soviéticos de reescribir la historia. Pero apenas se les oye cuando el Parlamento Europeo revisa la de la Segunda Guerra Mundial. El pasado 19 de septiembre los europarlamentarios adoptaron una resolución "sobre la importancia de la memoria europea para el futuro de Europa" que sitúa en pie de igualdad "los regímenes comunista y nazi". El concepto "regímenes totalitarios", empleado en veintidós ocasiones, reúne en un mismo oprobio a la URSS invadida y a la Alemania invasora, a los veintiséis millones de muertos soviéticos y a sus asesinos, al general Gueorgui Joukov y a los responsables de los campos de exterminio. El Parlamento Europeo afirma estar "preocupado por el hecho de que los símbolos de los regímenes totalitarios se sigan utilizando en espacios públicos y con fines comerciales". Para tranquilizarlo, ¿hay que rebautizar la Plaza de la Batalla de Estaligrado de París como "Plaza del Mercado Común" o, como en Hungría, tratar de prohibir una marca de cerveza en cuya etiqueta aparece una estrella roja?  

La resolución no se limita a este rudimentario revisionismo. "La Segunda Guerra Mundial se desencadenó como consecuencia inmediata del tristemente célebre pacto de no agresión germano soviético del 23 de agosto de 1939*", leemos también en ella. Los historiadores atribuyen habitualmente la responsabilidad del conflicto al expansionismo belicoso de la Alemania nazi (1). En su afán por asociar la Unión Soviética con esta responsabilidad la resolución del Parlamento de Estrasburgo hace desaparecer a propósito otro episodio igual de embarazoso moralmente, pero que esta vez implica a irreprochables democracias europeas: los acuerdos firmados en Munich en septiembre de 1938 a consecuencia de los cuales Francia y Reino Unido autorizan a Adolf Hitler a invadir los Sudetes, una región de Checoslovaquia.

Por azar del calendario, al mismo tiempo el historiador de la Segunda Guerra Mundial Christopher Browning informaba acerca de los progresos de la investigación sobre este acontecimiento (2). Muestra hasta qué punto, en su deseo de apaciguar a Hitler, las democracias lo envalentonaron, reforzaron y provocaron la guerra. "En 1938 Alemania no tenía ni el margen de superioridad necesario para lograr una rápida victoria ni capacidad para emprender una guerra larga". Pero la bien equipada Checoslovaquia era aliada de Francia de la URSS. Su anexión sin combate supuso una doble oportunidad para los nazis. "La industria militar checa requisada produjo una tercera parte de los nuevos modelos III y IV de carros de combate, fundamentales en la victoria alemana en Polonia y después en Francia". La capitulación de Munich también supuso un golpe para los opositores alemanes del Führer. "Un grupo de conspiradores antihitlerianos planeaba derrocar al dictador en cuanto emprendiera la guerra contra Checoslovaquia. La abyecta rendición de [el primer ministro británico Arthur Neville] Chamberlain en Munich frustró sus planes y dio a Hitler la victoria sin derramamiento de sangre que consolidó su posición"

Pero, al infierno con estas investigaciones, puesto que ahora son unos parlamentarios europeos quienes escriben la historia.

Notas:

* Véase al respecto el artículo de Jacques R. Pauwels, "Mito y realidad del pacto entre Hitler y Stalin del 23 de agosto de 1939". (N. de la t.)

(1) Véase Gabriel Gorodetsky, «Les dessous du pacte germano-soviétique», Le Monde diplomatique, julio de 1997.

(2) Christopher R. Browning, «Giving in to Hitler», The New York Review of Books, 26 de septiembre de 2019. Véase también Gorodetsky, «Un autre récit des accords de Munich», Le Monde diplomatique, octubre de 2018. 

Fuente: https://www.monde-diplomatique.fr/2019/11/RIMBERT/60955 

 

Por Pierre Rimbert

Le Monde diplomatique

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

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Trump despoja de su petróleo a Siria, donde la OPCW falsifica para favorecer a EU/Israel

La retirada de EU en Siria –que permitió la invasión turca para someter a los kurdos sirios vendidos por Washington– fue fake, ya que, de la confesión de Trump, se redesplegó para capturar los campos petroleros, propiedad catastral del gobierno de Damasco.

En la cumbre de la OTAN –que padece muerte cerebral, según Macron–, Trump confesó que ahora EU tiene el control total sobre el petróleo que pretendía el Estado Islámico (EI) en Siria y queremos hacer con él lo que queramos (https://bit.ly/382WNYC). ¡Uf!

El ministerio de Defensa ruso fue muy severo sobre el “ banditismo estatal a escala internacional” de EU en Siria cuando nunca los yacimientos de petróleo pertenecieron a los terroristas del EI (https://bit.ly/369G8kH).

Para su bandidaje Donald Trump esgrime que sirve para cubrir sus gastos en la guerra civil siria, donde, junto a Francia y Gran Bretaña, armaron a los yihadistas del EI.

Amén del petróleo, el redespliegue de EU en Siria y su consolidación en Irak –hoy presa de la destrucción de los Bush y de la revuelta de sus millennials por hambruna posguerra– sirve dos propósitos: 1. Impedir la conectividad del creciente chiíta de estos dos países árabes con Irán; y 2. Bloquear parte de la Ruta de la Seda terrestre de China que va de Asia Central hasta Irán.

Después de la salvación del gobierno de Bashar al Asad por la intervención del ejército ruso, especialmente en la parte funcional de Siria –Léase: su costa en el mar Mediterráneo y su línea vertical urbana/cuatripartita de Alepo/Hama/Homs/Damasco–, quedó expuesta toda la fallida planificación cleptomaníaca de EU desde el binomio Obama/Hillary hasta Trump, para usar cualquier pretexto y plasmar su política deliberadamente nihilista en la región.

A finales de 2013, el binomio Putin/ Medvedev impidió la invasión de Obama a Siria gracias a un acuerdo salvador in extremis sobre la destrucción del arsenal de armas químicas (catalogadas como las armas atómicas de los pobres frente a las armas nucleares de las superpotencias) de Siria que luego ingresó a la hoy mancillada Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW, por sus siglas en inglés) –convención que no firma Israel, lo cual le permiten en forma asimétrica EU/GB/Francia.

Siria se adhirió al tratado después de su desarme químico por arreglo de EU y Rusia, con el fin de que Washington no destruyese a Siria.

El supuesto uso de armas químicas clandestinas por el gobierno sirio, en contra de los rebeldes yihadistas del EI en el barrio Duma de Damasco, le valió el único ataque que ha realizado Trump hasta ahora.

La panoplia de propaganda bien lubricada de EU/GB/Francia/Israel, en ese entonces, se fue a la yugular del gobierno sirio por su infanticidio masivo mediante su uso de las prohibidas armas químicas: ¡Un genuino acto barbárico en contra de la pacifista civilización occidental!

Ahora resulta que la espuria OPCW, con sede en La Haya –galardonada con el Premio Nobel de La Paz (sic) en 2013 por su noble labor de desmantelamiento de las armas químicas–, resultó, en el caso del barrio Duma en las afueras de Damasco, una vulgar falsificadora de reportes cocinados para beneficiar a EU/GB/Francia/Israel, como han demostrado el consagrado investigador Jonathan Steele (https://bit.ly/2OJ4hIP) y Peter Hitchens (https://dailym.ai/2Lh5Yew).

Los británicos Steele y Hitchens exponen la mendacidad flagrante de la OPCW que inventó el supuesto ataque con gases tóxicos por Asad para justificar los ataques misilísticos de EU y GB contra Siria.

Cada vez que los yihadistas eran desalojados aparecía mágicamente un falso reporte salvador con la ayuda de los montajes hollywoodenses de los vilipendiados cascos blancos.

Nada nuevo: los Bush también inventaron armas de destrucción masiva en Irak, que nunca existieron, para aniquilarlo.

El petróleo desde Irak hasta Siria vale bien la pena para las mendacidades de Occidente, donde un país es culpable hasta que NUNCA pueda demostrar su inalcanzable inocencia. Ante el petróleo no hay inocencia que valga.

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Cumbre de la OTAN: Más gasto militar, ataques personales y divisiones políticas, con Trump en el centro

En un club de golf de lujo al norte de Londres, los miembros de la OTAN cerraron este miércoles una cumbre marcada por los exabruptos de Donald Trump, tensiones entre mandatarios asistentes y divisiones generadas por el presidente de EE.UU., quien convocó a una reunión con los que más gastan, mientras Europa, Turquía y Canadá aprovechaban la cita para confirmar que gastarán 400 000 millones de dólares en defensa para 2024.

En la cumbre que marcó los 70 años de la OTAN, el presidente Donald Trump destrozó la proclamada unidad de la alianza militar, al calificar a un mandatario de “hipócrita” y a otro de “repugnante”, y realizar una reunión exclusivamente con los miembros que más gastan en defensa, reseñó la AP.

Las riñas de Trump con el primer ministro canadiense Justin Trudeau y el presidente francés Emmanuel Macron pusieron al desnudo las divisiones en la alianza en torno al gasto de defensa y las relaciones con Turquía, así como las actitudes excéntricas del mandatario estadounidense en el escenario mundial.

Los ataques personales y las divisiones políticas sirvieron de contraparte con los sucesos en Washington, donde los legisladores demócratas reanudaron el proceso que podría conducir al juicio político al presidente por pedir a Ucrania que investigue a un rival político. Trump canceló bruscamente una conferencia de prensa que se hubiera desarrollado simultáneamente con la audiencia en Washington.

Al día siguiente de que se escuchó a Trudeau aparentemente intercambiando chismes sobre Trump durante una recepción en el Palacio de Buckingham, el presidente calificó al premier canadiense de “hipócrita”. Ambos se habían reunido previamente el martes.

En una conversación espontánea con Macron, el primer ministro británico Boris Johnson y otros mandatarios, se escucha decir a Trudeau que “llegó tarde porque hace una conferencia de prensa de 40 minutos”, en aparente alusión a Trump.

Trump respondió durante una reunión el miércoles por la tarde con la canciller alemana Angela Merkel. Insinuó que esas declaraciones se debieron a que él destacó que Canadá es uno de los países que incumple la meta de la OTAN de gastar en defensa el 2% de su producto interno bruto. “La verdad es que lo critiqué por el hecho de que no paga el 2% y me parece que eso no le gustó”, dijo sobre Trudeau.

Trump, que parecía disfrutar de la pelea, observó que “fue gracioso cuando dije eso de que el tipo (Trudeau) era un hipócrita”.

La jornada anterior se caracterizó por las grietas en la relación entre Trump y Macron. Antes de reunirse al margen de la cumbre, Trump atacó al presidente francés por sus declaraciones “francamente repugnantes” a la revista The Economist sobre la salud de la OTAN.

Mientras los líderes de la OTAN destacaban la unidad, Trump convocó a un subgrupo de la alianza: los que cumplen con la meta del gasto. “Los llamamos afectuosamente los del 2%”, afirmó. “Por eso este almuerzo lo pago yo”.

Todo esto en medio del inicio, en Washington, de las audiencias del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, en la que se analiza un informe de 300 páginas, preparado por los demócratas del Comité de Inteligencia, sobre acciones de Trump que podrían llevarle a un juicio político, incluidos el abuso de poder, el soborno, obstrucción al Congreso y a la justicia.

En la Cumbre de la OTAN, el documento aprobado por los gobernantes de los 29 países miembros incluye en un mismo párrafo la mención a Rusia, al terrorismo
en todas sus formas y manifestaciones, y los ciberataques.

Aunque después se trata de matizar la referencia a Rusia con la afirmación de que la OTAN está abierta al diálogo y a favor de una relación constructiva con la nación euroasiática, el texto advierte que el bloque responderá de forma “responsable y comedida” al despliegue de misiles rusos de mediano alcance.

El documento refiere que los gobernantes también reconocieron que la creciente influencia y las políticas internacionales de China constituyen una oportunidad y un reto que necesita ser analizados de manera conjunto por la OTAN, cuyos miembros reiteraron su compromiso con aumentar las inversiones en defensa, a tenor con el acuerdo de que cada país destine el 2% de su producto interno bruto a fines militares.

4 diciembre 2019 

(Con información de AP, Prensa Latina y Reuters)

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Miércoles, 04 Diciembre 2019 05:55

Colombia ante el desafío de contar el horror

Carlos Beristain, miembro de la comisión de la Verdad colombiana. Imagen: Jorge Larrosa

Colombia emprendió una tarea titánica:  explicar su conflicto armado. Para eso creó la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición

Colombia emprendió una tarea titánica: dar una explicación y alcanzar la verdad sobre las causas del conflicto armado en el país. Son más de 50 años de guerra con cientos de miles de muertos y millones de víctimas. Una de las instituciones creadas para ese fin es la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, que recuerda a la CONADEP argentina. Esta Comisión de la Verdad (según su nombre corto) es de carácter temporal (durará tres años) y extrajudicial. Tiene la difícil misión de escuchar a las víctimas y llegar a una explicación del conflicto armado. En una Colombia donde día a día hay más muertes esta Comisión buscará dar con las causas estructurales de la violencia.

En 2016 el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmaron un Acuerdo de Paz para terminar con la guerra. El mismo contemplaba la creación de tres organismos para esclarecer las causas del conflicto y llevar justicia a las víctimas. Uno de ellos es la Comisión de la Verdad. “La `no repetición´es una tarea para el ahora”, sostiene Carlos Beristain, uno de los once comisionados que integran el organismo. Médico y psicólogo nacido en España, Beristain tiene una vasta trayectoria como asesor de varias comisiones de la verdad. “No es sólo lo que nos pasó, sino lo que sigue pasando. Una de las tareas de la comisión es buscar una verdad que explique, no solamente que cuente casos. Este es un país en el que se ha investigado demasiado pero siguen sin estar claras muchas dimensiones del conflicto y de lo que hay que cambiar. Tenemos la misión de hacer recomendaciones para que se puedan enfrentar las condiciones estructurales y los factores de persistencia del conflicto armado. Una tarea que nos conecta con el ahora de Colombia", explicó el psicólogo.

Para entender la naturaleza del trabajo que llevan adelante hay dimensionar las 262.197 muertes que produjo el conflicto armado, según el Centro Nacional de Memoria Histórica. En ese sentido el organismo necesitó crear estrategias para poder abarcar una realidad tan compleja. “En un país con nueve millones de víctimas no vamos a poder resolver todos los casos. Pero sí trabajar sobre los patrones de victimización. Es decir, ver en diferentes épocas cuales han sido las regularidades de la violencia contra la población y cómo eso explica la dinámica del conflicto armado”, afirmó Beristain.

Reconocer a las víctimas, darles la palabra, es una de las funciones primordiales de la Comisión. Para eso buscaron una aproximación desde nuevas perspectivas que contemplan problemáticas no abordadas por otros organismos de este tipo. "En el primer año de trabajo ya llevamos más de 5.800 testimonios. Hicimos un reconocimiento a las víctimas de violencia sexual, a los niños y niñas que fueron reclutados para combatir. Otro tema central es la lucha del movimiento campesino por el acceso a la tierra. También queremos llegar a un reconocimiento desde los responsables. Hay que quebrar los pactos de silencio que son la base de la impunidad. Esperamos obtener testimonios significativos que logren romper ese pacto y generar un reconocimiento de lo sucedido del lado de los responsables y los perpetradores”, expuso el comisionado.

Desde que se firmó la paz 702 líderes sociales y 135 miembros de las FARC fueron asesinados. Hace pocas semanas facciones de esa guerrilla anunciaron su regreso a la clandestinidad. El miedo sigue habitando en millones de colombianos. “Venimos haciendo análisis que nos permiten actuar entendiendo la complejidad del caso colombiano. Por eso trabajamos acercándonos a las víctimas en los territorios. Tenemos 28 Casas de la Verdad repartidas por todo el país, donde trabaja gente que conoce los contextos, de forma que podamos incorporar la experiencia de los propios territorios”, explicó Beristain. Esta situación de vulnerabilidad a la que están expuestas las víctimas es un dato central. “Hacemos un análisis de riesgo para saber en qué lugares se puede trabajar abiertamente. En otros buscamos crear redes de confianza que permitan no visibilizar directamente lo que hacemos. Por ejemplo a través de escuchas en entornos no visibles. Y también sacamos gente de los territorios para que puedan expresarse con mayor libertad y enfrentar el miedo a las condiciones de presión que existen”, sostuvo el psicólogo español.

La búsqueda de testimonios en el exilio es otras de las características que hacen de esta Comisión de la Verdad una experiencia única. Según datos de ACNUR se estima en 500.000 los refugiados a causa del conflicto armado. Los países que dieron mayor recepción a los exiliados fueron Ecuador y Venezuela. “Hay una historia de Colombia fuera de Colombia. Cuando se hizo el Acuerdo de Paz en La Habana llegaron las demandas de los exiliados para poder contar su verdad. Hay testimonios que buscan ser escuchados en más de 20 países. No tenemos los recursos para tener Casas de Verdad en cada uno. Por eso buscamos construir lazos que funcionen como redes de apoyo con organizaciones que aborden estas temáticas. Acá en Argentina estamos trabajando con Memoria Abierta. Los primeros tres testimonios que tomó la Comisión fueron en el exilio como una muestra de nuestro compromiso con la gente que está afuera. Ellos también necesitan ver que su verdad va a formar parte de esta construcción colectiva”, sostuvo Beristain.

En estos días Colombia está viviendo un momento inédito de movilizaciones y huelgas. La gente tomó las calles y dentro de los reclamos está el de sostener el acuerdo de paz. “Hay un malestar en Colombia que perdió el miedo a expresarse. La movilización une dos tipos de demandas: reclamos en torno a la inequidad que hay en el país, junto con el pedido de cumplimiento del proceso de paz. La coyuntura empuja para que se profundice ese proceso. Salir de 60 años de guerra no es fácil. Se necesitan políticas sostenidas que trasciendan a un gobierno y permita dar respuesta a las necesidades de las víctimas”, informó el comisionado.

Una vez concluido el trabajo de la comisión, dentro de dos años, el resultado se va a plasmar en un informe final. Para Beristain el involucramiento de la sociedad les va a permitir llegar a ese informe y sostenerlo en el futuro. “En Argentina el “Nunca Más” fue un best seller. En el otro extremo, el informe al que llegaron los organismos en San Salvador nunca se publicó. En Guatemala el gobierno lo rechazó. Una comisión es una herramienta para esos procesos que no termina con el informe. Existe la necesidad de que la gente se lo apropie. La verdad sale a luz si hay quien la empuje”, enfatizó Beristain.

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Renunciaron dos académicos por el Nobel a Peter Handke

"La literatura no está por encima de la política", dicen

 

La relación entre literatura y política es conflictiva. Las tensiones están a la orden del día. ¿Cómo se vinculan las prácticas lingüísticas con las intervenciones políticas? ¿Cuáles son los efectos políticos de un texto literario? ¿Qué consecuencias tendrían las políticas en las materialidades literarias? Estos y otros interrogantes podrían ampliar el campo de batalla de una polémica que regresa. Cuando se conoció que el ganador del Premio Nobel de Literatura 2019 era el escritor austríaco Peter Handke, la disputa sobre el pasado reciente –la Guerra de los Balcanes- volvió a escena. Para unos el autor de Carta breve para un largo adiós es un apologista de los crímenes cometidos en nombre del nacionalismo serbio, mientras que para otros es un intelectual que se atrevió a luchar contra la demonización de los serbios como causantes de todos los males en la antigua Yugoslavia.

Dos de los cinco miembros externos del comité del Nobel de Literatura –con los que la academia sueca pretendía renovar las bases de la selección del premio- anunciaron sus renuncias. Una de ellos, la escritora sueca Gun-Britt Sundström, señaló al diario Dagens Nyheter que “la elección no se limitó a recompensar simplemente el peso de una obra literaria, sino que también se interpretó, tanto dentro como fuera de la Academia, como una toma de posición que coloca a la literatura por encima de la política. Esta ideología no es la mía”.

A casi una semana de la ceremonia de entrega de los premios a la polaca Olga Tokarczuk, ganadora del Nobel de Literatura 2018, y a Handke (2019), el próximo martes 10 de diciembre en Estocolmo, la Academia no descarta que pueda haber grupos de manifestantes en el exterior del edificio que reclamen contra la concesión del premio al escritor austríaco, lo que empañaría tanto la imagen ya de por sí maltrecha de la institución como la propia ceremonia.

Entre los manifestantes podría estar la principal asociación de víctimas del genocidio en la ciudad bosnia de Srebrenica, Munira Subasic, presidenta de la Asociación de Madres de Srebrenica, quien en octubre pasado pidió que se le retirara el Nobel de Literatura a Handke por “defender a responsables de crímenes de guerra”. La alusión era hacia Slobodan Milosevic (1941-2006), llamado “el carnicero de los Balcanes”, apelativo que compartía con Ratko Mladic y Radovan Karadzic. En Srebrenica milicias serbobosnias asesinaron en 1995 a 8000 musulmanes durante la guerra en Bosnia, un acto que la Justicia Internacional calificó de genocidio. El posicionamiento del autor de La mujer zurda, en sintonía con Serbia, reabrió las viejas heridas en los Balcanes occidentales, un territorio traumatizado aún por las consecuencias de las guerras de desintegración de la antigua Yugoslavia; un ámbito donde hay una lucha por las memorias en pugna.

Handke negó que minimizara la matanza de Srebrenica y aclaró que su intención era matizar la maniquea imagen ofrecida por los medios de comunicación internacionales que consistía en presentar a los serbios como los “malvados” y a los bosniomusulmanes como los “buenos”. La lucha por lograr la potestad efectiva sobre el lenguaje se dirime en el uso de ciertas palabras. Durante los bombardeos de la OTAN en 1999 contra la entonces Yugoslavia, Handke aseguró que la Alianza Atlántica (OTAN) pretendía crear “un nuevo Auschwitz”, en referencia a uno de los campos de concentración y exterminio de la Alemania nazi. La comparación hirió más sensibilidades y el escritor se disculpó por usar esa expresión.

Pero la mayor herejía del Premio Nobel de Literatura no fue pronunciar “Auschwitz” sino cuestionar el papel de la OTAN y los grandes medios para demostrar cómo la propaganda internacional había logrado generar una opinión pública favorable a cualquier intervención contra Serbia. El nudo más difícil de la polémica tiene que ver con Milosevic. Handke lo visitó en la cárcel de La Haya en 2004, cuando era juzgado como criminal de guerra –diez años después de su muerte, en 2016, Milosevic fue exonerado- y asistió al funeral, el 18 de marzo de 2006. “Vengo aquí en defensa de la dignidad humana”, confesó Handke y generó un escándalo lo llevó a renunciar al premio literario Heinrich Heine, concedido por la ciudad de Düsseldorf.

Para la académica que renunció, Gun-Britt Sundström, “la literatura no está por encima de la política”. El cineasta y músico serbio Emir Kusturica, en cambio, planteó que “la lucha política (de Handke) ha sido la continuación de su literatura”. El debate entre el lenguaje de la política y la política de lengua, quizá de manera inevitable, continuará.

 

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 Un helicóptero artillado esperaba ayer el despegue en una base militar estadunidense, en una ubicación no revelada en el este de Siria. Foto Ap

Beirut.

El que las guerras terminen de manera muy distinta a nuestras expectativas –o a nuestros planes– quedó establecido desde hace mucho. Que "ganáramos" la Segunda Guerra Mundial no redundó en que los estadunidenses vencieran en Vietnam, ni que los franceses eliminaran a sus enemigos en Argelia. Sin embargo, desde que decidimos quiénes son los buenos y quiénes los monstruos malvados a los que debemos destruir, recaemos en nuestros viejos errores.

Sólo porque odiamos, despreciamos y satanizamos a Saddam, Kadafi o Assad, estamos seguros –absolutamente convencidos– de que serán destronados, para que después los azules cielos de la libertad se alcen sobre sus destrozados países. Esto es pueril, inmaduro, infantil; pero si tomamos en cuenta la basura que estamos dispuestos a tragarnos sobre el Brexit, nada de esto me sorprende.

Bueno, la caída de Saddam trajo a Irak el más inimaginable sufrimiento. Lo mismo pasó tras el asesinato de Kadafi, ocurrido junto al más famoso sistema de drenaje de Libia. En cuanto a Bashar al Assad, lejos de ser derrocado, ha emergido como el gran triunfador de la guerra en Siria. Aun así insistimos en que debe irse. Aun así pretendemos que sean juzgados –con justa razón– los criminales de guerra sirios, pero Damasco ha salido a flote de la oleada sangrienta de la guerra intacto, vivo y teniendo como aliada a la más confiable superpotencia que cualquier país de Medio Oriente pueda tener: el Kremlin.

Desprecio la palabra "curar". Todo mundo parece ser curador de posibilidades, de conversaciones políticas o de planes de negocios e inversión. Parecemos adictos a estas horribles palabras de ocasión. Pero por una vez la voy a usar en su sentido real: aquellos que han curado la historia –la narrativa– de la guerra en Siria estuvieron equivocados desde el principio.

Bashar se iría. El Ejercito Libre Sirio (ELS), supuestamente integrado por decenas de miles de desertores del ejército sirio y de manifestantes desarmados provenientes de Darayya, Damasco y Homs, obligaría a la familia de Assad a dejar el poder. Por supuesto, una democracia estilo occidental surgiría junto con el laicismo –mismo que supuestamente era la base fundacional del partido Baaz– y sería el cimiento de un nuevo Estado árabe liberal.

Por el momento debemos dejar de lado una de las verdaderas razones del apoyo occidental a la rebelión: destruir al único aliado árabe de Irán.

No vaticinamos la llegada de Al Qaeda, hoy purificada con el nuevo nombre de Nusrah. No imaginamos que la pesadilla del Isis saldría como un genio de la lámpara de los desiertos orientales. Tampoco entendimos –y nadie nos dijo– cómo estos cultos islamitas consumirían la revolución popular en la que creímos.

Hoy apenas empiezo a aprender cómo la "moderada" rebelión siria se convirtió en una máquina apocalíptica del Estado Islámico. Muchos grupos islamitas (no todos, de ninguna manera, y esto no fue una transición simple) estuvieron ahí desde el principio. Estaban en Homs desde al menos 2012.

Esto no significa que los rebeldes sirios no fueran valientes y de mentalidad democrática, pero su figura se exageró demasiado en Occidente.

Mientras David Cameron fantaseaba con 70 mil elementos (moderados) del ELS que combatían al régimen de Assad, en realidad no había más de 7 mil hombres, cuando mucho. El ejército sirio hablaba con ellos, muchas veces, en directo vía teléfono móvil, para convencerlos de volver a sus unidades gubernamentales originales, o bien, que abandonaran la ciudad sin combatir, o incluso les ofrecía un intercambio de alimentos por los cadáveres de los soldados del gobierno.

Los mandos militares del ejército gubernamental sirio decían que era preferible combatir al ESL, porque sus hombres siempre salían huyendo, a diferencia de los del Nusrah y el Isis.

Sin embargo hoy, mientras reportamos los resultados de la invasión turca al norte de Siria, llamamos a los aliados árabes de las milicias turcas con un nombre muy raro. Su nombre es Ejército Nacional Sirio, en vez del nombre original que les dio el gobierno de Assad que era Ejército Sirio Árabe; y que aún se emplea con mucha frecuencia.

Vincent Durac, profesor de política de Medio Oriente en Dublín, escribió la semana pasada que los aliados árabes de esa milicia fueron "una creación de Turquía".

Esto es un absurdo. La verdad es que son los despojos del original, y aún totalmente desacreditado Ejército Libre Sirio, las míticas legiones de David Cameron cuya misteriosa composición, según recuerdo, alguna vez fue explicada a los diputados británicos por un general con el glorioso apellido de Messenger (Gordon era su nombre de pila. N. de la T.).

Muy pocos reporteros (con la honrosa excepción de los que trabajaban para Channel 4 News) han explicado ese muy importante hecho de la guerra, a pesar de que hay imágenes que mostraron claramente a milicianos pagados por Turquía ondeando la vieja bandera verde, blanca y negra del viejo ESL.

Eran los mismos agitadores, ex miembros del ESL, quienes entraron al enclave kurdo de Afrin el año pasado y ayudaron a sus colegas del Nusrah a robar hogares y negocios kurdos. Los turcos le llaman a este violento acto de ocupación la Operación Rama de Olivo. Lo que es todavía más absurdo: llamaron Operación Primavera de Paz a su más reciente invasión.

Hubo un tiempo en que esto se consideraría una despreciable obscenidad, pero ya no es el caso. Actualmente, los medios han tratado esta ridícula nomenclatura con algo muy cercano al respeto. Hemos jugado con los mismos trucos con las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), supuestamente "respaldadas por Estados Unidos". Cierto, no había nada de democrático en dicha milicia y su "fuerza" existe sólo mientras las respalde el poderío aéreo estadunidense. Con todo, las FDS mantienen inmaculado su nombre y los medios no las cuestionan.

Pero cuando los turcos invadieron Siria para alejarlas de la frontera con Turquía, repentinamente las trasformamos en "fuerzas kurdas" –y lo eran en gran medida– pero fueron finalmente traicionadas por los estadunidenses.

Una ironía que se olvida, o simplemente se desconoce, es que cuando los combates comenzaron en Aleppo en 2012 los kurdos ayudaron al ELS a tomar el control de varias zonas de la ciudad. Ambos cuerpos se combatirían mutuamente siete años más tarde cuando los turcos invadieron la zona fronteriza kurda "libre" de Rojava. Aún menos atención recibió el hecho de que el avance de las fuerzas turcas y el ELS hacia el interior de Siria permitió a miles de campesinos árabes sirios volver a sus hogares que fueron tomados por los kurdos cuando éstos intentaron conformar su estadito sin posibilidades al comienzo de la guerra.

Pero la narrativa de esta guerra es aún más torcida pues está silenciada cualquier crítica que ayude a entender el nuevo papel de Arabia Saudita en la debacle siria.

Negar, negar y negar es la política saudita cuando se le pregunta si dio asistencia a los rebeldes islamitas anti Assad en Siria. Incluso cuando yo hallé documentos en una base del Nusrah en Aleppo que acreditaban la adquisición de armas de un fabricante Bosnio ubicado cerca de Sarajevo, llamado Ifet Krnjic. Yo mismo busqué a Krnjic, quien me explicó cómo las armas fueron enviadas a Arabia Saudita. El hombre me describió a los funcionarios sauditas con quienes habló en su fábrica. Los sauditas aún niegan estos hechos.

De manera casi increíble, los sauditas ahora buscan un enfoque totalmente nuevo para Siria. Ya sus aliados en la guerra con Yemen (otra catástrofe saudita) han reabierto su embajada en Damasco; decisión muy significativa para un Estado del Golfo, aunque esto sea mayormente ignorado por Occidente. Ahora parece que los sauditas piensan reforzar su cooperación con Rusia mediante el financiamiento de la reconstrucción de Siria, proyecto en el que también participarán los Emiratos y probablemente Kuwait. Así, los sauditas se volverán más importantes para el gobierno sirio que Irán, que está roto debido a las sanciones en su contra. Riad probablemente quiere también obstruir las cada vez más cálidas, aunque discretas, relaciones entre Qatar y Assad. Los qataríes, pese a tener el imperio internacional de Al Jazeera, quieren extender su poder sobre territorios reales, físicos, y Siria es un objetivo obvio para su generosidad y su riqueza.

Pero si los sauditas deciden reclamar para sí mismos este papel oneroso, el reino podría, al mismo tiempo, hacer a un lado por la fuerza a Irán y a Qatar. Al menos eso creen ellos. Los sirios, cuya principal política muchas veces es esperar, esperar y esperar, desde luego decidirán cómo jugar con las ambiciones de sus vecinos.

El interés saudita en Siria no es una mera conjetura. El príncipe heredero Mohammed bin Salmán declaró a la revista Time en agosto del año pasado: "Bashar quedará en el poder, pero creo que el interés de Bashar no es dejar que los iraníes hagan lo que quieran".

Los sirios y los bahraníes hablan con regularidad sobre la posguerra en Levante. Los Emiratos podrían incluso negociar entre los sauditas y los sirios. Los estados del Golfo dicen ahora que fue un error suspender la membresía de Siria en la Liga Árabe.

En otras palabras, Siria –alentada por Rusia– está regresando con paso firme al papel que tenía antes de la revuelta de 2011. Esto no es lo que imaginamos en Occidente, cuando nuestros embajadores en Damasco arengaban a los manifestantes para que salieron a las calles sirias a continuar la lucha contra el régimen y exigían a los inconformes, de manera muy específica, que no hablaran ni negociaran con el gobierno de Assad.

Pero esos eran otros tiempos… antes de que dos enloquecidos elementos surgieran para destruir todas nuestras suposiciones, y sembraran temor y desconfianza por todo Medio Oriente: Donald Trump y el Isis.

Traducción: Gabriela Fonseca

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Lunes, 11 Noviembre 2019 06:29

Berlín 1989-2019

Berlín 1989-2019

La caída del muro de Berlín fue un momento emblemático del profundo cambio en la estructura del poder a escala mundial. Treinta años después, las repercusiones son todavía notorias.

Entre agosto de 1961 y noviembre de 1989, el muro representó la pugna entre dos sistemas opuestos de organización social emanados de periodos revolucionarios y dos guerras mundiales. El muro expresó, de modo literalmente concreto, el significado histórico de lo que se llamó la guerra fría.

El muro cruzaba primero Berlín y fue extendiéndose hasta conformar un sistema de fortificaciones que, a lo largo de 45 kilómetros, separó las dos partes de la ciudad y más tarde rodeó la parte occidental, por 120 kilómetros, convirtiéndola en un enclave en el territorio de Alemania oriental.

Antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial, Churchill pronunció un famoso discurso, el 5 de marzo de 1946, en Fulton, Misuri, adonde asistió con el presidente Truman.

El discurso se titulaba "Los tendones de la paz", y ahí reconocía la primacía que había adquirido Estados Unidos.

Churchill describió así la nueva configuración de Europa: "De Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, una cortina de hierro ha descendido a lo largo del continente".

Con esto se considera que empezaba la guerra fría entre los dos grandes bloques políticos. Así se entendió, en buena medida, tanto política como popularmente, la historia de las siguientes cuatro décadas. Era un mundo bipolar.

Una de las imágenes literarias perdurables de ese periodo la proporcionó la notable novela de John le Carré: El espía que salió del frío, publicada en 1963, en la cual el agente británico Alec Leamas es enviado a Berlín oriental para averiguar acerca del poderoso sistema de seguridad del Estado.

La fuerte pugna entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) ordenaba las coordenadas de lo que sucedía en gran parte del mundo. En la región que habitamos hubo sucesos muy relevantes. Uno de ellos, muy tempranamente, fue el derrocamiento del gobierno de Arbenz en Guatemala. Otro fue la crisis cubana de los misiles, en 1962, que exhibió la abierta confrontación entre las dos potencias y fue uno de los episodios más relevantes de la guerra fría.

En 1990, John J. Mearsheimer publicó un artículo titulado “Por qué pronto extrañaremos la guerra fría”, en el cual apuntaba a la configuración de un mundo unipolar surgido de la debacle de la URSS.

En todo caso, el escenario se armaba para el diseño e implementación de la fase actual del proceso de globalización económica y financiera. Una de las expresiones más influyentes de este modelo de acumulación, que se imponía con gran decisión, fue la elaboración del Consenso de Washington, presentado por John Williamson en 1990 y alentado sin cortapisas por los organismos financieros internacionales. Todo corría muy de prisa.

Para ubicar los principios de dicho armazón de políticas públicas, aplicado de modo generalizado en las llamadas economías en desarrollo, conviene recordar el decálogo que lo constituía: reducir la deuda del gobierno; eliminar los subsidios públicos; aplicar reformas tributarias; determinar tasas de interés mediante mecanismos del mercado; fijar tipos de cambio flexibles; adoptar políticas de libre comercio; relajar las reglas de la inversión extranjera directa; privatizar empresas públicas; erradicar las regulaciones que limitan la competencia, y ampliar los derechos de propiedad.

Ese esquema es el que tres décadas después está sumido en una profunda crisis económica, expuesta principalmente por la financiera de 2008 y sus secuelas. Además, generadora de una honda crisis social, de la que hoy no faltan ejemplos en América Latina. Uno de los casos más manidos de este modelo y expuesto como éxito de las políticas neoliberales es el chileno, que tiene desde hace semanas a la gente en la calle protestando sus onerosas consecuencias sociales.

Los acontecimientos históricos de mayor relevancia, como la caída del muro de Berlín, provocan una serie de interrelaciones complejas y distinto calado. El impacto de ese hecho ha sido realmente global.

Alexander Herzen escribió en su texto Desde la otra orilla acerca de la viuda preñada, con lo que aludía a la situación en la que el viejo orden ha sucumbido, pero aún no ha nacido uno nuevo. En 1989, el nuevo orden sucedió al viejo orden de manera casi súbita y global. En tres décadas de predominio se ha desgastado.

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Macron diagnostica la muerte cerebral de la OTAN y Alemania se indigna

Después de que el intrépido presidente galo Emmanuel Macron lograra acuerdos comerciales durante su visita a China por 15 mil millones de dólares (https://reut.rs/2WZprot), dio una explosiva entrevista a la revista globalista The Economist, copropiedad de los banqueros Rothschild para quienes laboró, donde diagnostica la muerte cerebral de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) (https://econ.st/33vMGsI), a la que antes Trump catalogó de "obsoleta" cuando regañó a sus aliados de no gastar lo suficiente para su defensa que corría prácticamente a cargo de Estados Unidos.

Macron, quien después del G-7 dictaminó el “fin de la hegemonía de Occidente (https://bit.ly/2NZIpYd)”, se mostró perplejo sobre el "artículo 5" de la OTAN, su cláusula de defensa colectiva, y comentó que no estaba seguro si Washington defendería a Europa en una crisis.

Macron sentenció que Europa se encuentra "al borde del precipicio (sic)" y necesita empezar a pensar por sí misma en términos estratégicos como una potencia geopolítica, ya que de otra manera "no tendrá más el control de su destino", por lo que es apremiante que Europa despierte cuando Estados Unidos “ha volteado su espalda a Europa, como sucedió con su permisividad a la invasión de Turquía, miembro de la OTAN, aprovechando el retiro del Ejército estadunidense del noreste de Siria.

A juicio del mandatario galo, Donald Trump "no comparte la idea del proyecto europeo" cuando Europa está confrontada por el ascenso de China y se encuentra debilitada por dentro con el Brexit y la inestabilidad política: "Existe un riesgo considerable de que en el largo plazo desaparezcamos geopolíticamente, o, por lo menos, que no tengamos más el control de nuestro destino".

La hermenéutica de The Economist es que el "mensaje subyacente de Macron radica en que Europa necesita comenzar a pensar y a actuar no sólo como grupo económico, cuyo principal proyecto es la expansión del mercado, sino como una potencia estratégica" que “debe empezar con la recuperación de la ‘soberanía militar’ (¡mega-sic!)”, y con la reapertura de un diálogo con Rusia.

Los tres magnos polos gravitatorios EU/Rusia/China atraen a las fuerzas centrífugas en la Unión Europea (UE), tipo Brexit, cuando Francia opera ya como su única potencia nuclear con su force de frappe (poder de disuasión)”.

La Unión Europea cometió el grave error de haberse confinado a una visión vulgarmente geoeconomicista, que le brindó la enorme prosperidad que llegó a superar a Estados Unidos con su PIB, hasta que el destino geoestratégico la alcanzó con la increíble resurrección de Rusia, en la fase del zar Vlady Putin a partir del año 2000, y del irresistible ascenso tecnológico/geoeconómico de China.

Ya se encargarán los exhumadores de archivos desclasificados de diagnosticar que el peor error geoestratégico de Washington lo cometió el entonces mandatario Barack Obama al haber empujado a China a los brazos de Rusia, que conformaron una "asociación estratégica" que dejó aislado a Washington y a la deriva a Europa.

La UE contaba con el paraguas geoestratégico/nuclear de Estados Unidos, que en su fase de declive económico/financiero busca salvarse antes de rescatar a los demás.

Ahogada por su hedonismo, Europa descuidó su seguridad y ahora paga un alto precio. La canciller alemana Ángela Merkel criticó “las palabras drásticas del presidente francés (https://bit.ly/33I7ldr)”.

A 30 años de la caída del Muro de Berlín, la anterior ministra de defensa de Alemania y actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se distancia de Macron al sentenciar idílicamente que “la Organización del Tratado del Atlántico Norte es la alianza de defensa más poderosa del mundo (…) Sin la alianza atlántica, la historia de Europa no podría ser contada (https://politi.co/34K2Ajj)”.

A Von der Leyen se le olvidó Carlomagno y no pondera el nuevo orden tripolar del siglo 21 de EU/Rusia/China.

¿Implosiona la OTAN 30 años después de la caída del Muro de Berlín?

El Fin de la historia, de Francis Fukuyama, fue una histeria del Departamento de Estado, así como el mito chileno fue otro artefacto hollywoodense del fallido binomio neoliberal del thatcherismo/reaganomics. “Fin de una era (https://bit.ly/2NAThg9)”: fin de todos sus mitos.

 

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Ministro de Defensa de Colombia presenta su dimisión tras escándalo por la masacre de ocho menores de edad

Las muertes ocurrieron en el marco de un operativo del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOES) de las Fuerzas Militares de Colombia.

El ministro de Defensa de Colombia, Guillermo Botero, renunció este miércoles luego de haberse difundido información sobre la muerte de ocho menores de edad tras un bombardeo en una zona de San Vicente del Caguán (Caquetá), en el sur del país. 

"El día de hoy en reunión con el señor presidente de la República para analizar la actual coyuntura política, se acordó que lo más conveniente era presentar renuncia al cargo de ministro de Defensa Nacional", reza un comunicado oficial de su despacho.

Tras aceptar la renuncia de Botero, el presidente Iván Duque informó a través de su cuenta de Twitter que el general Luis Fernando Navarro, actual comandante de las Fuerzas Armadas de Colombia, será el nuevo ministro de Defensa. 

En medio del escándalo político, Duque destacó los supuestos logros durante la gestión de Botero, entre los que enumeró el "freno" al crecimiento de los cultivos de coca y la reducción del delito de homicidio en 2%. 

Este miércoles, la Fiscalía General de la Nación detalló que de los 15 cuerpos identificados por equipos forenses tras el bombardeo en Caquetá, 8 eran menores de edad y 7 adultos. Otros dos cadáveres permanecen sin identificar.

La dependencia informó que el fiscal del caso ha autorizado la entrega a familiares de 10 cuerpos identificados. 

La operación 

El 30 de agosto, Botero informó a través de su cuenta de Twitter que habían muerto nueve integrantes de los Grupos Armados Organizados Residuales' (GAO), como también son llamados los grupos disidentes de las FARC-EP. "Los delincuentes están advertidos: se entregan o serán vencidos", agregó en su trino.

Días después, el ministro de Defensa actualizó la cifra a 14 personas fallecidas, entre los que se encontraba 'Gildardo El Cucho', quien presuntamente pertenecía a los grupos armados residuales. Esta operación, que fue la primera acción de los cuerpos de seguridad del Estado, tras el anuncio del prófugo de la Justicia colombiana Iván Márquez y un grupo de guerrilleros de regresar a las armas, fue resaltada como una victoria del Gobierno de Duque.

Sin embargo, el pasado martes, durante una moción de censura contra el ministro, el senador del Partido Social de Unidad Nacional, Roy Barreras, presentó un informe de Medicina Legal que puso en entredicho la versión oficial. 

"Usted le escondió a Colombia que ese día de septiembre bombardeó a siete niños", afirmó Barreras, presidente de la Comisión de Paz del Senado. Además, el legislador advirtió que esa cifra podría incrementarse debido a que cuatro cuerpos "llegaron tan despedazados" y las pruebas forenses solo pudieron establecer que tres tenían menos de 20 años.

Después del informe presentado por el senador, Botero alegó que las operaciones militares "siempre se realizan de acuerdo de estándares internacionales de derecho humanitario" y aseguró que cuando se llevó a cabo la operación, "no se sabía la presencia de menores".

Botero, quien llevaba 14 meses de funciones, adujo que ese tipo de operaciones "tienen control judicial y estaban soportadas en investigaciones de dos fiscalías".

Publicado: 6 nov 2019 23:48 GMT | Última actualización: 7 nov 2019 04:29 GMT

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Lunes, 04 Noviembre 2019 06:25

Rojava: la guerra contra la utopía

Milicianas de las YPJ. Este grupo se creó en 2012 como rama femenina de las YPG. / Imagen de Kurdishstruggle.

La invasión turca del norte de Siria pone en peligro la experiencia más avanzada de democracia directa y convivencia pacífica en Oriente Próximo.

Hay controles de seguridad cada pocos cientos de metros en la carretera. Los puestos de control de los Aşayis —fuerzas de seguridad interna— revisan la documentación de los coches que pasan. Están alerta, sobre todo desde que decenas de miembros del Estado Islámico huyeron de las prisiones y campos de refugiados ayudados por los ataques de Turquía sobre la región. Las células durmientes del Estado Islámico nunca se desvanecieron, pero antes de la invasión del ejército turco estaban más controladas. Ahora casi cada día hay explosiones en Haseke, ciudad al sur de Rojava; y con las decenas de miles de desplazados que han llegado de las ciudades y pueblos colindantes con la frontera con Turquía, la ciudad es un hervidero de caras desconocidas.

Han pasado 16 días de la guerra que las potencias internacionales y regionales han orquestado contra la región conocida como Rojava (Kurdistán Oeste), oficialmente nombrada como la Autoadministración del Norte y Este de Siria. Las administraciones turca y estadounidense han decidido que la democracia surgida durante el conflicto de Siria en ese territorio de 750 km2 no es el sistema que les conviene para Oriente Próximo, y que la guerra debe continuar. El punto de partida es asegurar que sus intereses geoestratégicos y económicos queden consolidados. “Nosotros decidiremos qué hacer [con el petróleo] en el futuro”, afirmó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mientras anunciaba la permanencia de un contingente de 400 soldados estadounidenses en los pozos petrolíferos de Der Ez Zor y la estratégica zona de al-Tanf, al este y al sureste de Siria.

Miembros yihadistas, que antes combatían en los grupos de al-Nusra —antigua al-Qaeda en Siria— y el Estado Islámico, ahora lucen los uniformes facilitados por el ejército turco. Estos grupos graban en vídeo y difunden por internet cómo expolian a la población, destruyen las propiedades y asesinan cruelmente. La atroz tortura y homicidio cometido contra la copresidenta del Partido del Futuro, Hevrin Khalef, y la mutilación del cuerpo de la combatiente de las YPJ Amara Rênas han conmocionado al país. Son una muestra de la cultura del odio hacia las mujeres, que ya tuvo sus antecedentes en la guerra de Afrin.

A través de internet se difunden los crímenes cometidos por el ejército turco. Diversos medios de comunicación han publicado fotografías que muestran quemaduras anormales en cuerpos de jóvenes y niños. Los doctores de los hospitales de Qamishlo y Haseke confiesan que nunca habían visto nada parecido. La Autoadministración de Rojava afirma que se ha hecho uso de fósforo blanco como arma de guerra contra civiles y actualmente una comisión internacional está haciendo los análisis oportunos para confirmar dicha declaración. La copresidenta de la Autoadministración del Norte y Este de Siria, Ilham Ahmed, presentó las fotografías de los cuerpos abrasados en el Congreso estadounidense el pasado 23 de octubre. Calificó la operación del régimen de Tayyip Erdogan como una limpieza étnica y denunció la falacia del alto al fuego acordada entre Turquía y EE UU: “Los están matando, secuestrando, confiscando sus propiedades, quemando sus árboles”, dijo Ilham Ahmed.

En estas dos semanas, el ejército turco y sus aliados yihadistas —a los que parte de la prensa y la comunidad internacional se empeñan en seguir llamándolos Ejército Libre Sirio— han asesinado a más de 200 civiles y herido a más de 600. Al menos 300.000 personas han sido desplazadas de sus hogares. 85.000 niños y niñas han sido forzados a detener sus estudios y más de 5.000 profesores se han quedado sin trabajo. En el caso de la ciudad de Haseke, 50 escuelas han sido puestas a disposición de los desplazados para darles refugio.

La estación de agua de Alok, que daba servicio a medio millón de personas, fue intencionadamente dañada. Abro el grifo y el agua sale con un tono verdoso. Miles de personas en la ciudad de Haseke están consumiendo agua no potable debido a la escasez. Hay cortes eléctricos de tanto en tanto, y a veces cierran la red de internet, y entonces nuestra conexión con el mundo termina.

De repente, la revolución

Rojava se extiende por el oeste hasta la región de Manbij y hacía el sur hasta el desierto de Der Ez Zor. En este territorio conviven desde hace cientos de años múltiples grupos religiosos y étnicos: árabes, kurdos, siriacos, asirios, turcomanos, ezidis, chechenos, circasianos y armenios. Bajo los diferentes imperios y regímenes no todos los pueblos y confesiones han tenido siempre el derecho de expresar su identidad libremente. El proyecto democrático, ecológico y de liberación de las mujeres nacido en estas comunidades a partir del año 2011 tiene como uno de sus pilares esenciales el respeto por la pluralidad nacional y el impulso para la expresión multicultural y religiosa.

En estos años, Rojava se ha convertido en un proyecto más democrático y respetuoso que muchos Estados europeos. Cada institución está presidida por una copresidencia. Esta debe estar forma obligatoriamente por un hombre y una mujer de diferente etnia. Cada organismo tiene una cuota de género del 50% y una cuota para minorías étnicas. Las mujeres están en el centro de la revolución. Lideran los espacios políticos y públicos. Ocupan las calles, las instituciones y los medios de comunicación. Tienen su propia fuerza militar autónoma, las conocidas YPJ. Para quien conozca Oriente Medio se percibe un gran contraste con otros países de la región. Las mujeres se organizan en un sistema paralelo autónomo, toman la palabra y aplican sus propias decisiones estratégicas en favor de las mujeres. La organización popular en las calles está controlada por ellas.

La organización democrática de Rojava se basa en las comunas, asambleas barriales y de pueblos, donde las personas se autoorganizan y deciden sobre sus propias vidas, tratando de hacer política desde la base.

Leyla tiene cinco hijas y un hijo. Su marido la abandonó para casarse por segunda vez con otra mujer. Ella ahora es responsable de la comuna de su barrio. Atiende seis días a la semana a todas las personas que se acercan al local de la comuna. Les ayuda a organizar las necesidades básicas de agua, gas y electricidad. Organiza reuniones para promover la democracia y autoorganización entre sus vecinas. Leyla y sus compañeras promueven visitas a vecinas enfermas, familias con mártires de la guerra o familias pobres. Trata de asegurarse que nadie quede olvidado. Que la solidaridad entre los residentes del barrio llegue a cada casa.

Leyla, como el resto de sus compañeras, no cobra nada por este trabajo. Ella subsiste con el salario de dos de sus hijos. Una hija que está en las fuerzas Aşayis y un hijo que es combatiente de las YPG. Leyla trabaja para su comunidad porque considera que la verdadera forma de organización de la sociedad es la cooperación, no el individualismo ni la competitividad.

La guerra contra el Estado Islámico se ha cobrado la vida de más de 11.000 combatientes. Una gran mayoría de ellos eran kurdos. Decenas de miles han quedado mutilados o son portadores de dolencias crónicas. Fawsya tiene dos hijos mártires en la guerra. Uno falleció en Raqqa, el otro en Afrin. La sala de estar de su casa es un mausoleo en recuerdo a sus dos hijos. Grandes pósteres con sus fotos decoran las paredes. En una esquina, cuelgan de tres árboles de plástico decenas de pequeños retratos de otros mártires, hombres y mujeres caídos en esta larga y penosa guerra.

Estos retratos se reparte durante los entierros. Fawsya los conserva todos. “No voy a permitir que ninguno de ellos quede en el olvido”, dice con determinación, “aunque tenga que llenar la sala de estos pequeños árboles”. Para muchos políticos los muertos son números, pero para las familias en Rojava, cada padre, hija, marido y compañera fallecida, es un dolor indescriptible que no puede ser superado nunca. Fawsya explica: “Te acostumbras al dolor. Te haces a él. Pero no se va. Este dolor nunca se supera”.

El tablero internacional

Los planes de las potencias internacionales para Siria vienen de lejos. En esta complicada guerra, los kurdos eran una carta que solo era conveniente mientras el Estado Islámico avanzaba sobre la región. Ya en 2018, cuando la operación conjunta de las Fuerzas Democráticas Sirias y el ejército estadounidense llegaba a su fin, Rusia dio luz verde a la invasión del ejército turco al cantón de Afrin, al oeste de Rojava. Aquella guerra, que duró tres meses, se cobró cientos de vidas y generó miles de refugiados.

En el barrio donde me encuentro hay muchos desplazados de Afrin. Lo han perdido todo y saben que mientras su tierra esté bajo el control turco no podrán volver a sus hogares. A día de hoy los secuestros y extorsiones a la población en Afrin continúan. Desde que se consolidó la ocupación, un grupo indeterminado de desplazados de Afrin ha huido por goteo, trasladándose a otras zonas de Siria o marchándose a Europa, por miedo a la represión.

Cuando comenzó la invasión, el pasado 9 de octubre, las familias hacían repetidamente dos preguntas: “¿Por qué la comunidad internacional nos ha abandonado de nuevo?” y “¿van a bombardearnos aquí también?”. Hay miedo entre la población, especialmente a los bombardeos aéreos. En todas parte se repite la misma frase: “No queremos nada, ni armas ni tropas, solo queremos que no puedan bombardearnos”. Y es que las fuerzas de defensa de las YPG e YPJ han demostrado ser efectivos combatientes sobre el terreno. Pero la desigualdad de fuerzas se hace visible cuando las tropas pelean con kalashnikov contra aviones de combate de la OTAN.

Por Sara Ainhoa de Ceano-Vivas Núñez


publicado

2019-11-04 06:25

Publicado enInternacional
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