El presidente Mahmud Abás deja sin apoyos a Palestina

El "acuerdo del siglo" debería abrir los ojos al presidente palestino Mahmud Abás. Su política de apaciguamiento y sumisión respecto a Israel ha fracasado estrepitosamente durante quince años. Abandonado por los países árabes y europeos, el único paso honesto que Abás puede dar es dimitir, algo que debería haber hecho hace mucho tiempo.

 

El presente de los palestinos atraviesa por el momento más decisivo y menos halagüeño desde los acuerdos de Oslo de 1993. En estos 27 años aquel histórico pacto ha servido a Israel de marco para incrementar casi exponencialmente la ocupación de las colonias judías en Cisjordania, incluida Jerusalén, y el futuro que se presenta a partir de ahora no puede ser más negro para los palestinos.

Mahmud Abás está más solo que nunca, una situación que se veía venir desde hace años y que el presidente palestino ha preferido ignorar pese a los continuados e inequívocos avisos de Israel. El llanto y las lamentaciones no servirán de nada una vez que puede confirmarse con total claridad que sus aliados árabes le han dado la espalda con el respaldo de Estados Unidos e Israel.

El viernes el Canal 12 hebreo reveló la existencia de una carta dirigida por Donald Trump a los líderes árabes. En la misiva, que no puede ser más diáfana, el presidente estadounidense exige a sus destinatarios que apoyen el "acuerdo del siglo" sin reticencias y que fuercen a los palestinos a iniciar unas negociaciones con Israel sobre la base de ese acuerdo y bajo el patrocinio de Washington.

Los líderes de países como Egipto y Arabia Saudí, Abdel Fattah al Sisi y Mohammad bin Salman, se sostienen gracias al visto bueno que reciben de la Casa Blanca, donde la influencia de Israel es enorme. De hecho, el mundo árabe vive una gran tragedia debido a la creciente dependencia de esos dos países árabes de la enorme influencia del estado judío. La política interna y externa de El Cairo y Riad son rehenes del primer ministro Benjamín Netanyahu.

No es extraño que el jueves por la noche, el editor de un importante diario digital cairota revelara que todos los editores egipcios han recibido esta semana una carta de los servicios de inteligencia egipcios en la que se les da instrucciones acerca de cómo deben informar sobre el acuerdo del siglo, qué pueden decir y de qué no se puede hablar.

En público, los comentarios que han salido de los gobiernos árabes se han medido al milímetro. Se han visto extremas piruetas puesto que los líderes saben que la inmensa mayoría de su población rechaza un acuerdo que de ninguna manera puede ser aceptado por los palestinos puesto que vulnera todos los derechos internacionales y consagra las políticas de apartheid que siempre ha aplicado Israel.

Medios hebreos han señalado que Netanyahu sabe que los palestinos nunca aceptarán el acuerdo del siglo, de modo que por esa razón él lo ha aprobado. Es un acuerdo que ha nacido muerto, que permitirá que el estado judío siga expandiendo su dominio colonial y que borra cualquier posibilidad de establecer unas fronteras. Los países árabes saben perfectamente, tan bien como los palestinos, que es un acuerdo inaceptable en cada uno de sus apartados.

En esta situación ¿qué puede hacer Abás? A sus 84 años, Abás ha estado al frente de la Autoridad Palestina desde la muerte de Yaser Arafat en noviembre de 2004, es decir desde hace más de tres lustros, y durante este prolongado lapso no ha hecho más que satisfacer las demandas de Israel, aunque él mismo, como todos los palestinos, veía que Israel no tenía la menor intención de abandonar los territorios ocupados.

El eje central de su política ha sido mantener la calma en Cisjordania a toda costa. Para ello ha colaborado estrechamente con el ejército israelí. Esta colaboración le ha permitido mantener a raya a Hamás, o mejor dicho, reprimir cualquier intento, por pequeño que fuera, de las facciones palestinas de resistir a la ocupación. Oficialmente Abás ha argumentado que la resistencia nunca da resultados.

Pero es una argumentación falaz, como lo demostró Hamás llevando a cabo una resistencia constante a la ocupación israelí hasta que echó al ejército de la Franja de Gaza. El hostigamiento de la resistencia fue decisivo entonces, algo que no ha ocurrido en Cisjordania, lo que explica que Israel año a año haya ido creciéndose hasta llegar a una situación que no tiene vuelta de hoja.

El resultado es que Abás ha fracasado. Pero ¿por qué se mantiene en el poder con tanto empeño? Es una pregunta difícil de responder, especialmente si se tiene en cuenta que todo lo que ha hecho ha favorecido a Israel y ha ido en detrimento de los intereses palestinos. Ahora, definitivamente abandonado por los países árabes y europeos, se encuentra ante la mayor disyuntiva de su historia y debería adoptar una decisión dramática, aunque no parece que esto congenie con su carácter.

A lo largo de tres lustros, Abás ha amenazado en varias ocasiones con dimitir y "entregar las llaves" a Israel para que el estado judío se hiciera cargo de la ocupación. La ley internacional dice que la potencia ocupante debe administrar el territorio ocupado y que existe un marco apropiado para hacerlo. Administrar comporta el respeto a unas obligaciones que Israel ha eludido para delegalas gustosamente en un Abás sin carácter.

Abás ha estado administrando Cisjordania en nombre de Israel al tiempo que atendía todos sus caprichos. ¿Va a continuar así? Lo más razonable sería que dimitiera, algo que debía haber hecho hace mucho tiempo, que entregara las llaves a Israel, pues la complacencia de los últimos quince años solo ha servido para agravar la situación de los palestinos. Su dimisión no puede demorarse más.

JERUSALÉN

02/02/2020 08:42

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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La ocupación israelí en Medio Oriente, la más prolongada en la historia moderna

El plan de Trump más que un regalo para Tel Aviv

 

Beirut. Cuando los dos defraudadores políticos salieron esta semana en la Casa Blanca con la tragicomedia más desquiciada y ridícula en la historia de Medio Oriente, era difícil saber si reír o llorar.

El plan de "paz" de 80 páginas de la Casa Blanca contiene 56 referencia a la Visión en las primeras 60 páginas, y sí, con V mayúscula en cada ocasión para sugerir, supongo, que el "trato del siglo" era una revelación sobrenatural. No lo es, aunque tal vez fue escrita por un súper israelí.

Dice adiós a los refugiados palestinos, al famoso y malhadado "derecho al retorno" y a todos los que hoy languidecen en los campamentos de Medio Oriente; adiós a la vieja ciudad de Jerusalén como capital palestina; adiós a la UNRWA, la agencia de ayuda de Naciones Unidas. En cambio, da la bienvenida a una ocupación permanente israelí en Cisjordania y a la anexión total de casi toda colonia judía construida allí en contravención del derecho internacional.

Es un hecho, por supuesto –y lo ha sido durante días– que esta tontería puede arrojar un poco de polvo mágico sobre las tribulaciones de los líderes de Estados Unidos e Israel. Cuando los dos rufianes, el indiciado Donald Trump y Benjamin Netanyahu, acusado de corrupción, recibían sonrientes el aplauso de sus partidarios en Washington, quedó claro al instante que este mendaz documento –que contiene absurdos, parodia y banalidad en casi igual proporción– destruye para siempre cualquier esperanza de un Estado palestino independiente de cualquier tipo. No es lo que dice, pero uno solo tiene que echar un ojo a la palabrería, en la que la ocupación israelí, la más prolongada en la historia moderna, se describe como un enclave de seguridad y el acuerdo de Oslo es desechado como un pacto que produjo oleadas de terror y violencia.

Cierto, todos deben leer las 80 páginas. Y todo lector debe repasarlas dos veces, en caso de que en la primera lectura pasen por alto algunas indignidades adicionales infligidas a los palestinos.

El documento no sólo es un regalo a Israel. Encarna todas las demandas israelíes presentadas a Washington (y algunas más) y destruye de hecho todo esfuerzo hecho por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, toda resolución de la ONU sobre la retirada israelí, todo esfuerzo de la Unión Europea y del Cuarteto para Medio Oriente de producir una resolución justa a la guerra palestino-israelí.

En pocas palabras, conforme a este "trato" perverso, condenado al fracaso desde los primeros segundos, Israel obtendrá para siempre la totalidad de Jerusalén, la mayor parte de Cisjordania, será dueño de casi toda colonia judía en territorio ocupado y dominará a un pueblo palestino desarmado, trunco y neutralizado, el cual debe prometer referirse a Israel como "el Estado nacional del pueblo judío" (aunque casi 21 por ciento de su población es árabe), censurar sus propios libros de texto, arrestar e interrogar a quien ose oponerse al ocupante israelí, y que tendrá un puñado de aldeas fuera de las murallas de Israel a las que podrá llamar su capital.

Cierto, es un documento único e histórico el que los maquinadores de Trump (en especial su yerno Jared Kushner) han producido, puesto que su creencia de que los palestinos soñarían con aceptar un conjunto tan absurdo y desquiciado de demandas políticas no tiene precedente en el mundo occidental. Pero ¿cuándo debemos los periodistas ponerle un freno, me pregunté al terminar de leer las 56 "Visiones" –hay otras, por cierto, en minúsculas, así como varias "misiones"– y la lista de prohibiciones impuestas a los palestinos?

Entre estas prohibiciones figura, debemos hacer notar, la instrucción de que "el Estado de Palestina no puede afiliarse a ninguna organización internacional si tal afiliación contradice los compromisos del Estado de Palestina con la desmilitarización y el cese de la guerra política y judicial contra el Estado de Israel". Así que adiós también a la protección de la Corte Penal Internacional.

Algunos de mis colegas sufrieron una apoplejía, como Marwan Bishara, de Al Jazeera. Farsa, fraude, demencia, surrealismo, oportunismo, populismo y cinismo. Usó todas esas descripciones. Gideon Levy, mi héroe del diario israelí Haaretz, no se mostró tan apopléjico, más bien apocalíptico. Es "el último clavo en el ataúd de ese cadáver viviente llamado solución de dos estados", escribió, y crea una realidad "en la que el derecho internacional, las resoluciones de la comunidad internacional y en especial las instituciones internacionales carecen de sentido".

No hay Estado palestino, cito a Levy, y jamás lo habrá. Tendrá que ser una democracia entre Jordania y el Mediterráneo –derechos iguales para israelíes y palestinos–, o Israel se volverá un Estado de apartheid. Trump ha creado "un mundo en el que el yerno del presidente de Estados Unidos es más poderoso que la Asamblea General de Naciones Unidas. Si se permiten los asentamientos, todo está permitido". Así es.

Pero ¿los escritores, periodistas y "expertos" tenemos todavía las herramientas para hacer frente a esta locura? ¿No es momento –no solo el fin de la moralidad, la justicia, la integridad, la dignidad– de hacer una pregunta más importante que nunca: cuándo los periodistas dejarán de tomar en serio estas tonterías (y a sí mismos)? Ya sólo escribir de esta vacilada de Trump como si fuera real o viable, o incluso discutible, es degradante, humillante, ridículo. No sólo para la gente de los medios, sino para quienes deben sufrir las consecuencias de este espantoso documento, los palestinos y todos los que han apoyado de buena fe sus perfectamente razonables demandas de libertad y justicia.

Pocas horas después de leerlo me di cuenta de que, para cada musulmán antiisraelí que cree en la fantástica y demencial verborragia de la "conspiración sionista", estas 80 páginas de la Casa Blanca reforzarán sus desquiciadas creencias. En casos como este, tal vez deberíamos invitar a nuestros comediantes a volverse reporteros. O pedir a nuestros cartonistas que escriban la nota. O tal vez deberíamos volver a esa vieja tira cómica. Aunque usted no lo crea, para que se entienda lo que ocurre. "Aunque usted no lo crea: un presidente de Estados Unidos dio a una potencia extranjera el poder de ocupar eternamente la tierra de otro". Para mí, eso captura la historia en 15 palabras.

Pero no olvidemos que, a cambio de su abyecta rendición, los palestinos obtendrán dinero, dinero y más dinero: millones de billetes verdes desglosados en páginas de gráficas y planes de financiamiento, y turismo fast track (esa frase se usa realmente en el documento), así como "inversiones masivas", "mejoramiento social" (sic), autodeterminación (sic de nuevo, creo) y “una vía hacia una vida nacional dignificada, respeto, seguridad y oportunidad económica…”

Y ¿acaso nuestro Boris Johnson no le dijo a Trump que es "un paso positivo hacia delante"? ¿Y nuestro Dominic Raab no la llamó una "propuesta seria", digna de "consideración genuina y justa"?

Aunque usted no lo crea, de hecho.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

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Palestina cortó relaciones con Estados Unidos e Israel

La Liga Árabe rechazó el plan de paz de Estados Unidos para Medio Oriente durante una cumbre extraordinaria en Egipto. En ella el presidente palestino, Mahmud Abbas (foto), anunció que cortarán relaciones con los Estados Unidos e Israel. "Hemos informado a Israel y Estados Unidos de que no habrá ninguna relación con ellos, incluido el ámbito de la seguridad", expresó el presidente palestino. El encuentro en El Cairo fue convocado para discutir la iniciativa de paz presentada esta semana por el presidente estadounidense Donald Trump. Abbas sostuvo que nunca aceptaría ese plan. ”No voy a dejar registrado en mi historia que he vendido Jerusalén", dijo el presidente palestino. Agregó que mantiene firme su compromiso de poner fin a la ocupación israelí.

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EEUU reintroduce el uso de minas antipersona en sus Fuerzas Armadas

Trump anula la prohibición aprobada por la administración Obama en el año 2014

 

Las Fuerzas Armadas de EEUU volverán a emplear minas antipersona. El presidente Donald Trump ha cancelado este viernes la prohibición de uso que estableció la administración Obama en el año 2014.

"Como parte del compromiso inalterable del presidente Trump de asegurar que nuestras Fuerzas Armadas son capaces de defenderse contra todas las amenazas, el presidente ha cancelado la política de la Administración de Obama de prohibir a las Fuerzas Militares de EEUU el empleo de minas terrestres antipersonales fuera de la península de Corea", ha informado la Casa Blanca en un comunicado.

Esta medida supone una revocación de la decisión tomada en 2014 por el Gobierno de Obama que anunció su intención de adherirse a la Convención de Ottawa, el tratado internacional que prohíbe el uso de este armamento, y vetó la producción y adquisición de minas antipersona, además de restringir su uso únicamente a la península de Corea.

Según la Casa Blanca, el Departamento de Defensa ha considerado que "las restricciones impuestas a las fuerzas estadounidenses por la política de la Administración de Obama podría ponerlas en una grave desventaja durante un conflicto" contra cualquier adversario.

Las minas antipersonales -unos pequeños explosivos que se colocan bajo tierra y que se detonan cuando se camina sobre ellos- han recibido numerosas condenas internacionales en las últimas tres décadas.

De acuerdo al diario The New York Times, a partir de ahora los comandantes sobre el terreno podrán decidir a su discreción sobre el uso de este tipo de armas y no el secretario de Defensa, como venía siendo hasta ahora.

El comunicado de la Casa Blanca precisa que "esta política autorizará a los comandantes en combate, en circunstancias excepcionales, emplear minas antipersona sofisticadas y no permanentes (es decir que se autodestruyen) específicamente diseñadas para reducir un daño no intencionado a los civiles y las fuerzas aliadas".

El Gobierno ha explicado que esta acción y otra serie de acciones de la Administración de Trump se han llevado a cabo para dar a los militares la "flexibilidad y capacidad necesaria para ganar".

"El presidente está reconstruyendo nuestra fuerza militar, que es más fuerte que nunca. El presidente continuará apoyando y equipando a las tropas para que permanezcan siempre como la mayor fuerza de combate en el mundo".

EFE - Washington

31/01/2020 - 23:10h

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Un plan de paz para Medio Oriente que viola el derecho internacional

Dura crítica de Amnistía Internacional a la propuesta de Trump 

El gobierno de Rusia manifestó la necesidad de escuchar la posición de las autoridades palestinas. Francia sostuvo que se debe buscar una solución con dos estados que respete el derecho internacional. La Liga Árabe manifestó que el plan Trump viola los derechos de los palestinos.

 

El denominado “Acuerdo de Paz” que presentó el presidente de Estados Unidos Donald Trump junto al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu generó numerosas críticas y dudas en el escenario internacional. Varias ONG, entre ellas Amnistía Internacional (AI), expresaron su oposición al plan de Trump. Denunciaron que plantea violaciones del Derecho Internacional y no tiene en cuenta los legítimos derechos de la población palestina. Por su parte, el gobierno de Rusia manifestó la necesidad de escuchar la posición de las autoridades palestinas. Francia sostuvo que se debe buscar una solución con dos estados que respete el derecho internacional. Para la Liga Árabe el plan Trump viola los derechos de los palestinos.

El responsable de AI para Medio Oriente Philip Luther puso énfasis en la anexión al territorio israelí de las áreas ocupadas en 1967 por ese país como núcleo de sus críticas. Para Luther esa medida violaría flagrantemente el Derecho Internacional Humanitario. "Durante más de medio siglo de ocupación, Israel ha impuesto un sistema de discriminación institucional contra los palestinos, negándoles derechos básicos y el acceso a reparaciones efectivas por estas violaciones. El acuerdo equivale a respaldar estas políticas brutales e ilegales", manifestó el responsable de AI en un comunicado.

Luther también criticó que no se tenga en cuenta la situación de los refugiados palestinos. El plan de Trump no reconoce el derecho de estas personas a retornar a las tierras de sus ancestros. Tambíen reclama a las autoridades palestinas que se abstengan de cualquier denuncia internacional contra Israel. El encargo de AI para Medio Oriente alegó que el reconocimiento de los refugiados es un derecho inalienable que no puede quedar al margen de concesiones políticas. "Una paz justa y sostenible requiere de un plan que anteponga los Derechos Humanos de palestinos e israelíes", aseguró Luther.

También sostuvieron críticas al acuerdo las ONG Oxfam y el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC). Ambas convocaron a la comunidad internacional a trabajar por una resolución del conflicto respetuosa con el Derecho Internacional y que garantice la seguridad de todos los pueblos de la región. En este sentido, temen que la iniciativa de Washington suponga "violaciones" del Derecho Internacional. En concreto aluden, al igual que AI, a las anexiones de territorios, además de posibles traspasos de propiedades o restricciones de movimientos.

El gobierno de Rusia afirmó que todavía están analizado la propuesta de paz de Estados Unidos. Así lo manifestó el enviado especial del Kremlin para Oriente Próximo y África, Mijail Bodganov, quien es además viceministro de Exteriores del país. "Es importante escuchar la opinión de palestinos y árabes sobre ella", agregó Bodganov.

Por su parte Francia insistió en la necesidad lograr una paz definitiva para el conflicto. “Francia expresa su convicción de que la solución de dos estados, de acuerdo con el derecho internacional y los parámetros acordados internacionalmente, es necesaria para establecer una paz justa y duradera en Oriente Medio", declaró la portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores en un comunicado. A su vez aseguró que Francia va a continuar actuando en conjunto con Estados Unidos, sus socios europeos y todos aquellos que puedan contribuir al logro de la paz.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan advirtió que el acuerdo no va a servir para lograr la paz entre ambos países. "Jerusalén es sagrada para los musulmanes. El plan que quiere entregar Jerusalén a Israel es absolutamente inaceptable", declaró Erdogan. Por su parte, La Liga Árabe calificó el acuerdo como una violación de los derechos de los palestinos. "Estudiamos minuciosamente la perspectiva estadounidenses y estamos abiertos a todos los esfuerzos serios en favor de la paz", dijo el miércoles el secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Abul Gheit. Sin embargo, en un comunicado, consideró que una lectura preliminar del plan muestra una importante violación de los derechos legítimos de los palestinos.

Por su parte, el rey Salmán de Arabia Saudita afirmó su apoyo "inquebrantable" al pueblo palestino durante una llamada telefónica con el presidente de ese país, Mahmud Abas. El ministerio de Relaciones Exteriores saudita pidió negociaciones directas entre Israel y los palestinos.

En cambio el primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, afirmó que el plan de paz de Trump podría ser un paso positivo hacia adelante. Su ministro de Exteriores, Dominic Raab, destacó que el mismo es una "propuesta seria" que debería ser considerada, según ha informado el diario británico The Guardian.

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"Francia debería reembolsar mínimamente, con más de 28.000 millones de dólares americanos a Haití"

Le Nouvelliste publica en esta edición una entrevista realizada por el Doctor en Economía Thomas Lalime, cronista de la sección Economía del periódico, con el célebre economista francés Thomas Piketty sobre en qué forma sus trabajos podrían ayudar a esclarecer la elección de las políticas públicas en Haití. El director de los estudios en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) y eminente profesor de la Escuela de Economía de París, Piketty, respondió de manera transparente y sin maquillajes a sus preguntas.

Según los cálculos, "la deuda de la Independencia representaba en 1825 el equivalente aproximado de tres años de la producción de Haití (300% del PBI diríamos en el lenguaje de hoy). Esto sin tomar en cuenta siquiera los intereses que los banqueros franceses, y anglo-sajones no dejaron de hacer pagar hasta 1950 a cambio del "refinanciamiento de esta deuda". Francia debería reembolsar a HAITÍ hoy mínimamente con el equivalente de tres años del PBI haitiano actual,o sea más de 28.000 millones de dólares norteamericanos. Nótese que el PBI nominal se elevaba a 632 millones de millones de gourdes(moneda haitiana) para el ejercicio fiscal 2017-2018, o sea, 9.600 millones de dólares norteamericanos a la tasa de cambio de entonces de 65,6 gourdes por un dólar USA.

Thomas Lalime (T.L) : Después de El Capital en el siglo XXI en 2013, usted presenta al gran público Capital e ideología en 2019 con el fin de presentar un cuadro bastante fiel de las desigualdades. Haití, antigua colonia francesa, permanece aún como uno de los países más desiguales del mundo. ¿Ocupó Haití un lugar importante en sus investigaciones?

Thomas Piketti (T.P) : Mi nuevo libre, Capital e ideología, presenta una historia de los regímenes de desigualdades, en particular los sistemas de justificación ideológica de las desigualdades. El caso de Haití juega un rol muy importante en mi libro, pues la manera en que la isla ha sido tratada por la potencia colonial francesa y los antiguos propietarios de esclavos ilustra de manera extrema (pero desgraciadamente representativa) la brutalidad de la ideología propietarista en vigor en el siglo XIX, teniendo como fundamento una cuasi-sacralización de los derechos de los propietarios, cualesquiera sean los orígenes y las formas de la propiedad.

T.L : ¿Por qué, según usted, las desigualdades son tan escandalosas en Haití? ¿Cuál es el rol de la herencia colonial en la emergencia, la agravación y la persistencia de esas desigualdades de riquezas en Haití?

T.P : La revuelta de los esclavos en Haití es sin duda el momento más subversivo de la Revolución Francesa. Algunos en Francia estaban dispuestos a responder positivamente a ella. Al final, la línea que se impuso en París fue dura y represiva. La monarquía francesa impuso en 1825 una muy dura deuda a Haití con el fin de compensar a los propietarios de esclavos despojados de su derecho de propiedad. Esta deuda injusta pesó gravemente en el desarrollo económico, político, y humano de la isla. La deuda fue oficialmente pagada hasta la mitad del siglo XX. En realidad, es hasta nuestros días que esta pesada herencia esclavista y colonial ha hecho sentir sus efectos.

T.L : Usted propone poner impuestos a los más ricos, pero en países de ingresos reducidos como Haití, en donde las instituciones son muy débiles, los ricos acaparan a menudo el aparato estatal que debería proceder a imponer estos impuestos. Frecuentemente, ellos no pagan impuestos o pagan muy poco. Estos últimos pueden bastante fácilmente provocar el cambio de un gobierno o de un funcionario que quisiera hacerles pagar más. ¿Cómo aplicar una medida semejante en este contexto?

T.P: Pienso que todos los países, comprendiendo a Haití, tienen necesidad de transparentar quién posee qué, quién recibe tal ingreso y cuánto los unos y los otros pagan o no de impuestos para contribuir a las infraestructuras colectivas, al sistema de educación y al sistema de salud. Un sistema fiscal justo debe basarse en un impuesto progresivo sobre la propiedad y un impuesto progresivo sobre los ingresos. Cualquiera sea el grado de desarrollo del país y de la administración fiscal, los gobiernos deben comprometerse a hacer un registro de las propiedades y los ingresos de sus ciudadanos, a aplicarles los impuestos adecuados y a publicar el resultado de estas operaciones. Cuántos contribuyentes fueron registrados con tal y tal nivel de patrimonio y de ingresos, en tal ciudad, año tras año. Así podrán los ciudadanos hacerse una idea del progreso(o de la ausencia de progreso) de la administración fiscal, podrán pedir cuentas, y apropiarse de la cuestión de la justicia fiscal y social.

T.L : Haití fue forzada a pagar una deuda de la independencia de 150 millones de francos-oro en 1825, o sea un monto capitalizado de más de 21.000 millones de dólares hoy, lo que en gran parte hundió la posibilidad de su despegue económico. ¿Piensa usted que Haití tiene derecho hoy a una reparación por parte de Francia?

T.P: Esta deuda representaba en 1825 el equivalente de alrededor de tres años de producción de Haití (300% del PBI con el lenguaje de hoy) Esto sin tomar en cuenta siquiera los intereses que los banqueros franceses, y anglo-sajones no dejaron de hacer pagar hasta 1950 a cambio del "refinanciamiento de esta deuda". Francia debería hoy reembolsar a HAITÍ, mínimamente con el equivalente de tres años del PBI haitiano actual.

En mi libro, estudio igualmente formas más ambiciosas de justicia trasnacional fundada en la desigualdad de acceso a la educación y a los otros bienes fundamentales, en dondequiera uno haya nacido, independientemente de los orígenes de los unos y los otros y de toda lógica de solidaridad inter generacional. Esto conduciría en la práctica a retribuciones mucho más importantes todavía en beneficio de los jóvenes Haitianos. Pero a partir del momento en que no se instrumente una norma de justicia de este tipo, hay que aceptar entonces la lógica de las reparaciones.

Por Thomas Lalime

Le Nouvelliste

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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dan la mano después del discurso de Trump en el Museo de Israel en Jerusalén el 23 de mayo de 2017. REUTERS / Ronen Zvulun / ARCHIVO

Coincidiendo con el debate en la Kneset sobre la inmunidad de Benjamín Netanyahu, está previsto que Donald Trump revele el trabajoso "acuerdo del siglo" para resolver el conflicto entre israelíes y palestinos. Las posibilidades de que el plan prospere son nulas. Su anuncio responde a los problemas internos de ambos presidentes con la justicia más que a un intento de alcanzar la paz.

El "acuerdo del siglo" que ha preparado la administración estadounidense para resolver el conflicto entre israelíes y palestinos es una iniciativa que no tiene ninguna posibilidad de prosperar, y lo saben todas las partes implicadas, empezando por el presidente Donald Trump, pasando por el primer ministro Benjamín Netanyahu y terminando por el presidente Mahmud Abás.

La administración americana ha estado trabajando en su plan durante tres años. El lunes Netanyahu dijo que durante ese tiempo ha hablado en decenas de ocasiones con Trump y con su equipo, presidido por Jared Kushner, yerno del presidente y amigo de Netanyahu. La relación entre Kushner y Netanyahu viene de lejos. Cuando Kushner era niño le cedía su cama cada vez que Netanyahu era huésped de su padre.

Por el contrario, los palestinos dejaron de hablar con Trump hace más de dos años, cuando la administración reconoció Jerusalén como capital del estado judío y trasladó su embajada a la ciudad santa. Además, Trump ha reconocido como israelíes los asentamientos judíos de los territorios ocupados, ha suprimido la ayuda a los refugiados palestinos y ha cerrado la representación palestina en Estados Unidos, sin contar que también ha reconocido la anexión del Golán sirio.

Queda demostrado que la ley internacional, lo último que preocupa a Netanyahu, también es lo último que preocupa a Trump. El acuerdo del siglo es simplemente un grotesco paso en esa dirección que permitirá a Israel decir una vez más que los palestinos pierden todas las oportunidades que se les presentan para alcanzar la paz.

En Ramala ni siquiera echan humo. Están de sobras acostumbrados a los desplantes de Israel y Estados Unidos. Un alto funcionario dijo que con el acuerdo del siglo se alumbra a un niño que murió mucho antes de su nacimiento. Es posible que haya protestas en los próximos días, pero no servirán de mucho: Israel seguirá construyendo a destajo en las colonias judías mientras la comunidad internacional, es decir Europa, se cruza de brazos.

"Trump y Netanyahu son dos socios que se necesitan mutuamente; los dos se encuentran atrapados con problemas ante la justicia, de modo que van a apoyarse uno al otro hasta el final", comenta a Público un funcionario palestino. "Trump miente cuando dice que ha hablado con los palestinos, porque no es así. Esto no es el comienzo de nada, es un plan que va a fracasar porque legitima la anexión a Israel de los territorios ocupados".

Pero la farsa no se detendrá ocurra lo que ocurra. El lunes Trump recibe en la Casa Blanca al líder de la oposición israelí, Benny Gantz, y el martes, a Netanyahu. Se ha dicho que les quiere informar de su acuerdo del siglo, como si Netanyahu desconociera este plan que el mismo ha trazado en compañía de sus amigos americanos incondicionales.

Acuerdo e imputaciones

El elemento más tangible de la farsa es que Trump ha decidido hacer público el acuerdo la misma semana que la Kneset aborda la solicitud de inmunidad de Netanyahu, quien está imputado en tres graves casos de corrupción. El primer ministro está haciendo todo lo humanamente posible para librarse de las imputaciones, y en Israel se señala que el inesperado anuncio de Trump es otro intento de salvar de la justicia a su amigo.

Tras la reunión en la Casa Blanca, Gantz regresará inmediatamente a Israel. Al día siguiente, el martes, a partir de las 11.00 horas, el pleno de la Kneset tiene que confirmar a la comisión que abordará la inmunidad de Netanyahu. La oposición cuenta con mayoría en esa comisión y en el pleno de la cámara, de manera que lo más probable, si no ocurre nada inesperado en las próximas horas, es que la comisión rechace en los próximos días la petición de inmunidad.

"Estos no son día normales para Israel", dijo Gantz antes de emprender el viaje. "Después de la importante reunión (con Trump) regresaré a Israel para liderar de cerca los debates en relación a la inmunidad de Netanyahu". La oposición parece determinada a llevar este asunto hasta el final. Sin embargo, Netanyahu no estaría obligado a dimitir si se le retira la inmunidad aunque ello representaría un duro golpe para él.

Éxtasis en la derecha israelí

La derecha y los medios hebreos vinculados a la derecha han entrado en éxtasis. El propio Netanyahu ha dicho que el plan de Trump, que en realidad es el plan del primer ministro israelí, es una oportunidad única, que solo se da una vez en la historia. Uno de esos periódicos ha reconocido que el acuerdo del siglo no ha sido negociado entre Israel y los palestinos sino entre Netanyahu y Trump, aunque sería más correcto decir que es un acuerdo dictado al pie de la letra por Netanyahu.

El acuerdo da permiso a Israel para anexionarse todas las colonias judías y mantiene el control exclusivo de Israel sobre toda Jerusalén. En cuanto a los refugiados palestinos, prevé una especie de compensación internacional que exime a Israel de cualquier responsabilidad. Además, Israel mantendrá la presencia de su ejército en la Cisjordania ocupada.

A los palestinos se les ofrece una limitada soberanía sobre partes de Cisjordania, soberanía que no podrán ejercer debido a la presencia masiva de asentamientos y tropas israelíes. Israel tendría que tragarse el sapo de que se proclamara un Estado palestino, aunque en la práctica esta proclamación no tendría ninguna repercusión sobre la realidad.

En resumen, el acuerdo está directamente relacionado con la política interna de Israel y de Estados Unidos más que con los palestinos, y más concretamente con las tribulaciones que Netanyahu y Trump tienen con la justicia. No existe ninguna posibilidad de que prospere, pero sí de que Israel siga expandiendo su presencia colonial en los territorios ocupados.

JERUSALÉN

27/01/2020 08:08

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Partidarios del clérigo iraquí Moqtada Sadr se reúnen en la capital, Bagdad, Irak para exigir el fin de la presencia de las fuerzas estadounidenses en su país. Foto Afp

Bagdad. Con banderas nacionales y pancartas criticando al presidente estadunidense Donald Trump, decenas de miles de iraquíes marcharon pacíficamente el viernes por las calles de Bagdad para exigir que los soldados de Estados Unidos abandonen el país. La protesta fue convocada por un importante clérigo chií.

La muestra de fuerza de los seguidores de Muqtada al-Sadr y de las milicias respaldadas por Irán se produjo en medio de fuertes tensiones, luego de un ataque con dron perpetrado por Estados Unidos a principios de mes que provocó la muerte de un importante general iraní en la capital de Irak, lo que avivó los sentimientos contra los estadunidenses.

No había cifras disponibles del total de asistentes y los organizadores proporcionaron números diferentes, pero estaba claro que se había quedado corta de la marcha de “millones de hombres” que había sido convocada por al-Sadr.

Las autoridades y expertos señalaron que la muestra de fuerza fue un intento del clérigo para capitalizar un estado de ánimo que se está gestando contra los estadunidenses y mostrar que tiene la preferencia de los iraquíes, mientras las élites políticas debaten quién debería ser el próximo primer ministro.

Grandes multitudes se congregaron en el día musulmán de oración mientras los altavoces de la plaza central reproducían la frase: “¡No a Estados Unidos!”. Algunos de los seguidores de al-Sadr vestían capas blancas para simbolizar el hecho de que estaban listos para morir por la causa.

“¡Eh, Trump! No permitiremos que conviertas a Irak en un campo de batalla”, se leía en un cartel. Un niño sostenía otro con la frase: “Muerte a Estados Unidos. Muerte a Israel”.

Tratando de mostrar control, los simpatizantes del clérigo no chocaron con la fuerte presencia policial ni atacaron las protestas contra el gobierno que se llevaban a cabo en la Plaza Tahrir, algo que los activistas temían que ocurriera.

En su sermón semanal de los viernes, el gran ayatolá Ali al-Sistani, el clérigo chií más venerado de Irak, pidió a los partidos políticos que salieran de su estancamiento y avanzaran en las negociaciones.

“La formación de un nuevo gobierno está constitucionalmente atrasado, y es necesario que cooperen los partidos involucrados”, manifestó al-Sistani en un sermón entregado a través de un representante. “Es un paso importante para resolver la crisis actual”.

Ap | viernes, 24 ene 2020 12:44

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Manifestantes cierran las calles mientras las fuerzas de seguridad usan gases lacrimógenos durante una protesta en el centro de Bagdad, Irak.Foto Ap

La confrontación de Estados Unidos contra Irán, que lleva 41 años, se centra hoy en Irak.

EU manipuló la guerra de Irak –gobernada por el sunnita Saddam Hussein– contra Irán de 1980 a 1988 cuando abastecía de armas en forma perversa a ambas partes para que se debilitaran y así beneficiar al irredentismo de Israel.

Dejó de lado la cooperación clandestina del "Irán-Contras (1985-1987)" entre los republicanos Reagan/Oliver North y la teocracia chiíta.

La primera guerra de Daddy Bush contra Irak en 1991 fue para controlar su pletórico petróleo.

La segunda guerra de EU en 2003 contra Irak, mediante las "mentiras (sic) de destrucción masiva" de Baby Bush, derrocó al sunita Saddam Hussein y consolidó la conectividad de Irán con sus correligionarios chiítas que conforman 75 por ciento del país árabe de Irak, donde se encuentran dos sitios sagrados de la cosmogonía esotérica chiíta: su capital espiritual Najaf (donde está enterrado el Imam Alí) y Karbala (sitio del martirio de Hussein, nieto del profeta Mahoma).

Hoy la estrategia conjunta de EU e Israel (vía el cuarteto Trump/Mike Pence/Jared Kushner/Netanyahu) todavía consiste en balcanizar a Irak en tres pedazos: chiíta, sunita y kurdo (https://bit.ly/2GarcYj).

En un abordaje multidimensional, que tome en cuenta la hipercomplejidad no-lineal con los multiniveles del "Gran Medio Oriente", en general, y de Irak, en particular, el asesinato del icónico general iraní Soleimani en Bagdad expuso en un nivel transcendental el macabro plan de Trump y el "evangelista sionista" Mike Pompeo (https://bit.ly/2uoJ5zS) de controlar el pletórico petróleo de Irak e impedir su venta a China, además de descarrilar la Ruta de la Seda.

Soleimani –quien pasará a la historia por haber contribuido a la derrota de los yihadistas sunitas en Siria/Líbano y, sobre todo, en la región kurda de Irak– tuvo una etapa de colaboración con el ejército de EU, durante la fase de Obama, lo cual finiquitó Trump en forma dramática.

Después de 17 años de ocupación ininterrumpida bajo todos los pretextos del mundo, hoy Trump en forma desvergonzada reclama 50 por ciento (¡mega-súper-sic!) de los ingresos del petróleo de Irak como compensación a su ocupación(https://bit.ly/2NQ3JjA).

Los ingresos de petróleo de Irak, segundo productor de la OPEP, arrojó 112 mil millones de dólares en 2019.

Hoy Irak se encuentra el borde del colapso bajo la amenaza de las sanciones de Trump y del bloqueo a sus cuentas abiertas por el Banco Central de Irak en la Federal Reserve Bank en Nueva York, donde Bagdad guarda sus ingresos vigilados de petróleo que conforman 90 por ciento de su presupuesto nacional (https://bit.ly/3avRkuN) –en represalias por la exigencia del Parlamento iraquí de expulsar a 5 mil 200 soldados de EU.

Pero, ¿A quién se le ocurre depositar cuentas estatales en el Federal Reserve Bank de Nueva York?

Las sanciones financieras y el secuestro de los depósitos ajenos están resultando en manos de Trump un arma tan deletérea como sus bombas nucleares.

Las confesiones del saliente primer mnistro iraquí, Adil Abdul-Mahdi, exponen el diseño de Trump en el "Gran Medio-Oriente" y su doble trampa para asesinar a Soleimani (https://bit.ly/2TJzWN9).

Trump y Mike Pence no perdonaron la visita del primer ministro iraquí, Adil Abdul-Mahdi, a Pekín del 19 al 23 de septiembre de 2019, donde se ve radiante el mandarín Xi (https://bit.ly/36ky28x) –tres meses antes del asesinato de Soleimani quien acudió a Bagdad en una misión de paz (https://dailym.ai/2TJYHsE).

Bajo el creativo esquema "Petróleo por Reconstrucción", Irak exportaría 100 mil barriles diarios a China, que a cambio se haría cargo de su reconstrucción y, de paso, conectaría al desahuciado Irak a la mirífica Ruta de la Seda (https://bit.ly/37hvxVt).

Una semana antes del asesinato de Soleimani ocurrieron los ejercicios militares de Rusia, China e Irán en el golfo de Omán/océano Índico (https://bit.ly/36heyRQ).

El asesinato del icónico Soleimani, más que dañar a Irán, que ahora restaña sus heridas, perjudicó sobre todo a Irak e intenta poner en jaque a China y a Rusia quienes no se quedarán con los brazos cruzados.

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Una doliente coloca flores junto a fotos de víctimas del avión derribado de Ukraine Airlines.Foto Afp

“En tiempos de guerra” le dijo célebremente Churchill a Stalin, “la verdad es tan preciosa que la debería cuidar en todo momento un guardaespaldas de mentiras”. Dijo esto en noviembre de 1943 –que casualmente era su cumpleaños 69– en un esfuerzo por transmitir al líder soviético la importancia de los engaños que hubo en la planeación del Día D. De hecho, los aliados sí engañaron a los alemanes, cuyos comandantes de la Wehrmacht pensaron que los desembarcos serían en el norte de Francia en vez de en las playas de Normandía.

Pero el significado de la verdad y las mentiras –e incluso el de la expresión “tiempos de guerra”– han cambiado tanto en sentido y utilidad en la historia reciente de Medio Oriente, que es casi imposible aplicar hoy en día la cita de Churchill.

Después de que uno de sus misiles antiaéreos destruyó el vuelo 752 de Ukranian Airways este mes, la mentira inicial de Irán –que la caída se debió a problemas con el motor– se pronunció no para “atentar” contra la verdad sino para proteger al régimen iraní de las acusaciones en caso de que su pueblo descubriera la verdad... que fue lo que, desde luego, ocurrió muy pronto.

Hubo un tiempo en que podía uno salir limpio de este tipo de mentira gigantesca. En la era pretecnológica, casi cualquier catástrofe podía ocultarse: aún hablamos de desastres “envueltos en misterio”. Pero con las cámaras de los teléfonos, los rastreadores de misiles, los radares de alto alcance y los satélites, las mentiras quedan al descubierto rápidamente. La pérdida del vuelo MH370 de Malaysia Airlines de hace casi seis años es la única excepción que se me ocurre ahora.

Cierto, Mubarak rodeó las instalaciones de la televisión de El Cairo con tanques en 2011, en un intento antidiluviano de detener la revolución impulsada por mensajes de teléfonos móviles. Pero la Guardia Revolucionaria y el ejército iraníes son tan avezados en cuestiones de computación que es improbable que no hayan entendido lo que le hicieron al avión ucranio. La idea, que aún repite el régimen, de que hubo problemas de “comunicación” (sí, durante tres días, por amor de Dios) es absurda.

Lo que en realidad pasó, sospecho, es que tanto el presidente Hassan Rouhani como el ayatolá Alí Jamenei supieron la verdad una hora después de lo ocurrido, pero estaban tan impactados de lo que había hecho su país que no supieron cómo responder. Su nación, en cuyo nombre se define como “islámic”a y cuya supuestamente venerada (pero en realidad corrupta) Guardia Revolucionaria se ha vendido como impecable y temerosa de Dios. No supieron qué decir, y dijeron una mentira. De esta forma la imagen de la inmaculada teología que supuestamente sostiene la imagen de Irán fue destrozada por un error… y por su deshonestidad.

No es de extrañar que los iraníes volvieran a las calles.

Irán cometió un error, pero el conjugar un yerro trágico con una falsedad descarada que después admitió está muy cerca del pecado original. El pueblo no está a punto de derrocar al régimen, como sugieren los acólitos de Trump y los “expertos” estadunidenses de siempre. Pero Irán ha cambiado para siempre.

Sus líderes ya no pueden adjudicarse una infalibilidad papal. Si mienten sobre haber matado a inocentes pasajeros de un avión ucranio –la mayoría de ellos iraníes– seguramente su jurisprudencia es igualmente mentirosa. Quienes exigen obediencia de sus leales seguidores no pueden esperar que su audiencia acepte sus futuros pronunciamientos –acerca de Trump o de Dios– con la misma confianza sagrada.

Durante un tiempo, la Guardia Revolucionaria que solía presentar a sus integrantes como potenciales mártires del islam ahora serán conocidos como “Los tipos que dispararon el misil”.

Recordemos que en Occidente nos hemos acostumbrado tanto a nuestra deshonestidad y a que nos descubran, que apenas y chistamos ante la palabra “mentira”. Permítanme hacer una pregunta franca: salvo por las moscas que revolotean alrededor de Trump ¿alguien de verdad cree que hay información de” inteligencia” sobre los planes de Qasem Soleimani para atacar o hacer estallar cuatro embajadas estadunidenses (o cinco, o seis o las que sean)?

Tal vez es cierto. Tal vez no. Pero a juzgar por las burdas respuestas de Mark Esper, secretario de Defensa, y sus amigos, yo me atrevería a apostar que eso no es más que una novela barata de Trump; mezcla de Hollywood, confusión mental y un tuit matutino. ¿A quién le importa si es verdad o no? Soleimani era un mal tipo. Levante la mano alguien en Occidente a quien le moleste que haya sido asesinado (al menos usemos esa palabra una vez por hoy)? Hasta Boris Johnson dijo que no iba a lamentar la muerte de Soleimani, pese a que nadie le pidió su opinión. Seguramente hubiera dicho lo mismo –y probablemente lohará– si Estados Unidos, Israel, o ambos, asesinaran al líder libanés de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasrallah.

El problema es que nos hemos acostumbrado tanto a las mentiras –sobre el Brexit, sobre Medio Oriente, sobre lo que ustedes digan– que ya ni nos importan.

Podemos ir a la guerra por armas de destrucción masiva, por advertencias de 45 minutos y promesas de democracia para Irak y lo que resulta es medio millón de muertos, un millón o un cuarto de millón. ¿Ven cómo se puede jugar con las almas de los muertos en esta parte del mundo? No protegemos la verdad con guardaespaldas ¿No está mejor el mundo sin Qasem Soleimani? ¿No está mejor el mundo sin Saddam?

Pero esto sólo funciona hasta cierto punto. ¿O alguien realmente piensa que la mezcolanza de Boris Johnson sobre un nuevo tratado nuclear con Irán es algo más que una concesión a Trump? Había un acuerdo y, en teoría, como nos lo recuerdan los iraníes constantemente, sigue habiéndolo. Los iraníes están listos para retomarlo… o al menos eso dicen.

Claramente, los estadunidenses sufrirán en días, semanas o meses próximos. Esas bases en el desierto iraquí se ven cada vez menos como los “lirios acuáticos” con los que los comparó alguna vez Donald Rumsfeld, y parecen cada vez más potenciales trampas de muerte.

Lo extraño es que cuando los estadunidenses originalmen-te acusaron a los iraníes de es-tar detrás de los ataques de guerrilla contra sus tropasde ocupación durante la invasión de 2003, los iraquíes sabían que esto no era cierto. Irak tenía suficientes armas y expertos muy bien entrenados; todos ellos provenientes del viejo y abandonado ejército de Saddam, y no necesitaban a Soleimani para enseñarles lo que ya sabían. Nadie debe dudar de su apoyo, pero sugerir que el general encabezaba la resistencia iraquí –otra de las razones que dan para asesinarlo– es ridículo.

Lo irónico es que cuando Estados Unidos afirmó que los iraníes estaban detrás de los ataques contra sus soldados en Irak, probablemente no lo estaban.

Y ahora los estadunidenses han matado al comandante de las fuerzas Al Qods de la Guardia Revolucionaria, los iraníes están, de hecho, detrás de los ataques a las bases estadunidenses. Así lo admitieron, como una notable verdad dicha incluso cuando mentían sobre la destrucción del avión ucranio.

Es evidente el por qué Trump está tan confundido. Hasta ahora, los estadunidenses tuvieron el monopolio del engaño. Su plan para Medio Oriente destruye cualquier posibilidad de dar a los palestinos una nación y Estado propios; es la antítesis del Acuerdo de Oslo, suponiendo que éste tuviera realmente la intención de dar a los palestinos un país propio. Las políticas de Trump (si es que se les puede llamar así) llevarán inevitablemente a una ocupación israelí permanente de Cisjordania y al despojo de los palestinos. Aún así, se supone que debemos creer –lo mismo que los árabes e incluso los mismos palestinos– que la continua colonización en Cisjordania, sin mencionar la existencia de una nueva embajada estadunidense en Jerusalén, tienen la intención de pacificar la región. Simplemente al discutir este absurdo escenario, estamos ayudando a propagar la mentira.

Lo raro es que en un mundo en que el asesinato de un comandante militar no es considerado un acto de guerra, comenzamos a aceptar estas mentiras. Se han vuelto normales, incluso se han convertido en una especie de rutina. Occidente, por supuesto, espera que su mentiroso en jefe termine su presidencia el próximo año. Yo no estoy tan seguro. Pero ¿qué hay de la otra nación que se regodea en mentiras? Me refiero al Estado que nunca jamás ha enviado a sus fuerzas especiales a Ucrania, que nunca tuvo nada que ver, ni de la forma más remota, en derribar a ese otro avión, el vuelo MH17 de Malaysia Airlines.

En comparación con todo esto, los iraníes parecen rechinar de limpios. Después de todo, su régimen sagrado confesó al final. Pero antes de hacerlo descubrieron el pecado original. Eso es toda una experiencia.

Traducción: Gabriela Fonseca

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