Trump fusiona en el Golfo Pérsico la doctrina Obama con la doctrina Carter

 

Si cualquier movimiento de los jugadores del tablero empeora la situación para todos, la única forma de ganar es no jugar”, diría la teoría de juego, aunque el imperialismo adicto a la guerra juega por inercia, porque forma parte de su naturaleza. Y la guerra que está preparando EEUU contra Irán será un juego de suma cero, puesto que involucra a un tercer jugador: a nadie menos que el coloso chino. Pues, más que en las vastas fronteras terrestres de Irán, sembradas de bases militares de EEUU, es en el Golfo Pérsico (GP) y el Océano indico donde están teniendo lugar las provocaciones para una guerra bélicas contra Irán, donde China tiene grandes intereses.

A pesar de que Donald Trump y Alí Jameneí insisten en que no buscan guerra, John Bolton lanzó un despliegue militar abrumador bajo el pretexto de un  informe del Masad (¡uno de los inventores de las armas de destrucción masiva de Irak!), para acusar a Irán de planear ataques terroristas en estas aguas. La tensión aumentó con el extraño suceso del 20 de junio, cuando un drone estadounidense (posiblemente) viola el espacio aéreo de Irán y los Guardianes de la Revolución Islámica (GRI) lo derriban. Cuando el mundo esperaba una reacción contundente de EEUU, su presidente vuelve a reírse de la inteligencia de su audiencia contando que ordenó el bombardeo de Irán, pero que diez minutos antes le preguntó a alguien que pasaba por allí «¿cuántos iraníes morirían?», «150, señor», le respondió este alguien. Pues, «¡Parar el bombardeo!» ordena el compasivo Trump (que ha matado a miles de civiles en Siria, Yemen e Irak sin pestañar), por ser “desproporcionado”, ya que Irán podría haber derribado un avión tripulado que le seguía al dron, pero no lo hizo, por lo que el mismísimo presidente de EEUU agradece a los iraníes. Preguntas:

. ¿Es posible que Trump ni había evaluado las bajas humanas, los daños materiales del bombardeo y la posible reacción de la armada iraní previo al orden?

.¿Es proporcional su amenaza de que sería el ‘fin oficial de Irán’ –o sea 80 millones de almas–, en caso de que Teherán abandone el acuerdo nuclear?

. ¿Es posible que el drone quisiera provocar una reacción militar de Irán, sin la autorización de Trump, y él impidiera una mayor escalada? También se rumorea en Irán que la acción imprudente de los GRI fue sin el permiso de Jamenei.

¿Por qué en el Golfo Pérsico?

La relación de Washington con esta región que alberga cerca de la mitad del petróleo del mundo ha pasado por varias etapas:

  1. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, un EEUU cuya economía no dependía del petróleo importado, estableció su control sobre el GP con dos objetivos:
  2. a) Obtener ventajas sobre la URSS (uno de los principales productores y exportadores mundiales de petróleo y gas) asegurando el acceso de sus aliados capitalistas a dichas reservas.
  3. b) Establecer el control sobre Europa y Japón, haciéndoles depender de su estatus de Policía del GP: sacrificará la vida de las gentes de esta región, con golpes de estado y guerras, para una Europa de bienestar.
  4. La derrota en Vietnam hará que EEUU se tome un tiempo sabático y reduzca su presencia militar en el GP: la doctrina Nixon propondrá el proyecto de Twin pillars (Doble Pilares) en el que Irán y Arabia Saudí, armados hasta los dientes, velarán por los intereses de EEUU. Sí, el llamado «mundo libre» versus países socialistas, incluía a semejantes dictaduras.
  5. Con la caída del Sha de Irán y la toma del poder por las fuerzas marxistas en Afganistán en 1978, un EEUU demócrata elaborara otra estrategia: declara el GP el feudo militar de EEUU. Así, la doctrina Carter pretendía impedir el efecto mariposa de los cambios producidos en la zona.

. El fin de la URSS en 1991 invita a Washington consolidar su dominio en el GP, sembrando la región de bases militares, además de desmantelar el estado iraquí y convertirlo en una colonia, entre otros objetivos. La ocupación de Afganistán,  bajo el pretexto del 11S sucede pocos meses después del nacimiento de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en julio del 2001, por iniciativa de China y Rusia, que puso fin al unilateralismo efímero de EEUU.

. En 2009, el presidente Obama elabora su estrategia: El regreso a Asia, santo y seña de contener a China, la única potencia capaz de arrebatarle a EEUU su estatus de superpotencia. Por lo que pacifica sus relaciones con Irán, firmando el acuerdo nuclear y arma a Israel y Arabia Saudí hasta los dientes, con la idea de llevarse a las tropas a rodear a China, hacerse con el control del Estrecho de Malaca, fortalecer su presencia en Afganistán,  impedir una alianza entre China e India (la temible Chindia), y cortar las venas que llevan el petróleo a éste país, lanzando guerras contra Sudán, Libia. No lo consigue del todo: Israel y Arabia harán todo lo posible para retener a las tropas de EEUU en la zona y seguir amenazando a Irán. La guerra contra Siria y Yemen, los incesantes atentados en Afganistán e Irak, y seguir acusando a Teherán de «ocultar» un programa nuclear secreto formó parte de este complot.

2016: un Donald Trump antichino y su equipo NeoCon antiiraní, pretenderán devolver a EEUU su hegemonía unilateral planetaria luchando contra China e Irán a la vez, desde el espacio que comparten ambos: el GP .

China no representa una amenaza militar para un EEUU con cerca de 900 bases militares fuera de su país, once flotas navales, casi un millón de efectivos ocupando otros países, y que con el 5% de la población mundial tiene un presupuesto militar siete veces mayor que el coloso asiático que alimenta al 20% de los seres humanos que viven en este planeta.

China en el Golfo Pérsico

Fue en 1978 cuando Deng Xiaoping, puso fin a la división maoísta del mundo entre “revolucionarios y antirrevolucionarios”, y desideologizó la política exterior de China, estableciendo relaciones diplomáticas con todo el mundo. Desde entonces, el GP cobra una nueva relevancia para China, en dos aspectos principales:

. Por sus reservas petrolíferas: El ritmo de crecimiento economía chino desde 1978, ha sido sin precedentes en la historia moderna. Desde el 2010 es el mayor consumidor de energía del mundo, y la mitad procede del GP. Las bicicletas son sustituidas por coches privados, aumentando la dependencia energética del país a más millones de barriles de otras naciones, que además los está comprando con el yuan asestando un duro golpe al petrodólar. La seguridad de Estrecho de Ormuz, por donde pasan cada día 20 millones de barriles del petróleo, rumbo Asia (China, Japón, India, Corea del sur, entre otros) es vital para sus destinatarios: Beijing agradece a EEUU por mantenerlo abierto, y no tienen ninguna intención en desafiar el poder militar de EEUU en la zona. La posible autosuficiencia energética de EEUU solo le protege de los vaivenes del mercado, no hará que pierda el control sobre las reservas mundiales. La singularidad de la política de Trump es que no quiere el petróleo de otros países, lo que busca es hacerse con sus clientes, entre ellos China.

. Por ser clave en la Iniciativa de la Ruta de la Seda (IRS). El nuevo modelo comercial chino, una especie de Plan Marshal, sin límite de tiempo, y con 1,4 trillón de dólares de inversión prevista, que incluye a unos 80 países significa una remodelación de los fundamentos del comercio a nivel global; está basada, afirma, en su filosofía de Taijí: “Todo me sirve a mí, y yo sirvo a todos”. Mediante la creación de asociaciones entre sus empresas y los estados, o el emparejamiento de las ciudades chinas con los países a base de la proximidad o la complementariedad en la producción de mercancías (como la provincia de Hebei con Kazajstán, la provincia de Gansu con Irán, la Hubei con Egipto, etc.), China deslocaliza su mega producción, beneficiando al desarrollo de su propio país, que no a las empresas privadas. En este avance, también ha entrado en la zona exclusiva de EEUU: los países del Consejo de del Golfo Pérsico (CCG), que le suministran petróleo y a cambio reciben todos lo que necesitan: desde el velo y turbante hasta la nanotecnología y armas: Riad le ha comprado misiles balísticos CSS2, eso sí, una vez que la CIA comprobase que no podrían transportar ojivos nucleares. De hecho, desde 2017, China supera a EEUU como el mayor socio comercial de Arabia Saudita, con el que ha firmado unos acuerdos por el valor de 65.000 millones de dólares. En Irak, colonia militar de EEUU, China firmó en 2019, una inversión de 10 mil millones de dólares. Su política de alquilar puertos estratégicos del mundo tiene nombre: Collar de perlas, que consiste en una cadena de puertos claves en el esparcidos por el mundo, desde el Gwadar de Paquistán (que le libera del estrecho de Malaca) hasta el Chabahar de Irán, que le otorga un lugar privilegiado respecto a la India. Así, crea interdependencia económica con su socio. Su estrategia se parece a la sigilosa Larga Marcha de Mao, aunque esta vez el recorrido tiene tamaño del planeta.

Las medidas de China para protegerse

Ante las amenazas de EEUU, China:

. Ha creado una asociación estratégica con Rusia. La política de Trump de  Nixon inverso, aliándose con Rusia contra China no ha dado resultados: desde Stalin nunca las relaciones entre las dos potencias han sido tan estrechas.

. Tiene la carta de ser el principal proveedor de tierras raras del mundo, además de 12.000 millones de dólares de bonos del Tesoro de EEUU.

. Ha almacenado unos 500 millones de barriles, por si acaso.

. Ha trazado varios gaseoductos y oleoductos desde Asia Central y Rusia hacia su territorio. De hecho, a pesar de que uno de los motivos de la ocupación de Afganistán por la OTAN ha sido hacerse con el gas de Turkmenistán –la cuarta reserva del mundo–, fue China que construyendo una tubería de 7000 kilómetros ha canalizado el Oro Azul turcomano hacia su territorio.

. Cuenta con el mayor parque de energía solar del mundo, y tiene planes para construir nuevas centrales nucleares.

Teherán entre EEUU y China

Irán se convirtió en 1970 en el primer país del GP en reconocer a la República Popular. Le siguieron los países árabes en los años ochenta y noventa principalmente para alejar a Beijing del régimen de ayatolá Jomeini, que recibía armas chinas (y estadounidenses y rusas) en su guerra contra Irak.

A pesar de que Irán es clave en la Estrategia del sur global china, y el petróleo iraní, comparando con el de los países árabes satélites de EEUU, es una apuesta más segura, el presidente Xi no va a enfrentarse a Trump, su principal socio comercial, por la República islámica, que representa solo el 1% del comercio exterior de China. Beijing apoyó las sanciones de EEUU contra Irán por su programa nuclear (tampoco vetó las que Bush impuso al pueblo iraquí en los años 90), y rechazó elevar su estatus de observador en OCS a ser miembro de plena derecho.

China avanza sin colonizar ni ocupar países. Consigue sus objetivos mediante el sereno y sutil método de acupuntura en vez de ataques quirúrgicos.

Trump, en su hazaña en el GP, no tiene un plan B: todas las opciones están encima de la mesa.

Publicado enInternacional
La justicia de Colombia ordena la captura del exjefe de las FARC Jesús Santrich

El exguerrillero, requerido en Estados Unidos por narcotráfico, había incumplido una citación judicial

 

Jesús Santrich, quien hizo parte del equipo negociador de la extinta guerrilla de las FARC, ya es un prófugo de la justicia. La Corte Suprema de Colombia emitió este martes una orden de captura contra el todavía congresista que ha tensado durante meses la implementación de los acuerdos de paz, y pidió a Interpol una circular roja para su detención tras no presentarse a declarar en un proceso de narcotráfico. Debido a su “inasistencia injustificada”, el alto tribunal resolvió “dictar orden de captura con fines de indagatoria en su contra por los delitos de concierto para delinquir agravado, fabricación, tráfico o porte de estupefacientes”.

Hace menos de dos meses Seuxis Paucias Hernández Solarte —el nombre legal de Santrich— salió de la cárcel, donde permaneció más de un año por un presunto delito de narcotráfico. Desde entonces, asumió su escaño en el Congreso –uno de los diez que el acuerdo garantiza a la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido surgido de los diálogos–, agitó permanentemente la tensión política en un país profundamente polarizado y hace poco más de una semana, el 30 de junio, abandonó su esquema de seguridad y desapareció en un espacio de reincorporación en el norte del país. Desde entonces se desconoce oficialmente su paradero, por lo cual había gran expectativa por la citación judicial de la mañana de este martes.

La anticipada inasistencia del exguerrillero, quien sufre una aguda deficiencia visual, había generado todo tipo de reacciones a lo largo de la jornada. “Jesús Santrich se ha burlado de la justicia”, reaccionó en Twitter el procurador Fernando Carrillo, jefe del organismo que sanciona a funcionarios públicos, quien ya había solicitado el arresto en espera de la decisión de los jueces. “Inaceptable la conducta de Santrich. Debe ser excluido del proceso. Y ordenar su captura”, había señalado Humberto de La Calle, exjefe negociador del Gobierno.

La FARC, por su parte, tomó distancia de los excomandantes que se encuentran en paradero desconocido y no han comparecido ante los llamados de la justicia, entre los que también se encuentra Iván Márquez, el jefe negociador de la insurgencia durante los diálogos de La Habana. “Jesús Santrich no solamente es un militante de nuestro partido, sino que hace parte de su dirección y ocupa una curul en la Cámara de Representantes a nombre de nosotros. Tiene responsabilidades políticas muy serias con todos los que confiamos en él. Nos decepciona y lastima profundamente”, señaló la fuerza política en una declaración pública. “Su no presentación a la diligencia citada el día de hoy, desmiente su propia palabra y defrauda la confianza del país y de nuestro partido”.

Santrich también está citado el próximo 29 de julio ante la Jurisdicción Especial para la PAZ (JEP), encargada de investigar los crímenes más graves cometidos durante medio siglo de conflicto armado, por el caso por secuestro contra la cúpula de las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. De incumplir esa cita, puede perder los beneficios jurídicos derivados del acuerdo que cobija a unos 13.000 exguerrilleros en tránsito a la vida civil. Su caso ha dado sobrada munición a los críticos del pacto, incluido el presidente Iván Duque. "Es la decisión esperada por todos los colombianos, indignados por el espectáculo de burla a la justica", declaró el mandatario luego de conocer el fallo de la Corte Suprema.

Por Santiago Torrado

Bogotá 10 JUL 2019 - 02:18 COT

Publicado enColombia
“Aunque se revive el dolor, le están devolviendo la dignidad a mi hermano”

Una víctima participa por primera vez en una declaración por un caso de ejecuciones extrajudiciales ante el tribunal de paz de Colombia

 

"Aunque se revive el dolor, y uno vuelve y recuerda, hay paz porque le están devolviendo la dignidad a mi hermano. Ellos antes lo habían enlodado y ahora le devuelven su buen nombre". El hermano era un civil que, en medio del conflicto armado entre el Estado colombiano y las FARC, fue asesinado por un miembro del Ejército y después presentado como guerrillero, según la información proporcionada por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Y esas palabras son el testimonio de una mujer, la primera familiar de una víctima de ejecución extrajudicial que participa en la declaración de un compareciente ante ese sistema de justicia, encargado de juzgar los crímenes más grave de la guerra.

El relato, ofrecido el pasado miércoles, encierra uno de los objetivos del tribunal. "Estar ahí me ayudó a sanar un poco porque, aunque él dijo no haber conocido todo, y quedan algunas inquietudes", manifestó en referencia a la versión del hombre señalado por el crimen, "poco a poco va saliendo la verdad, la que he buscado toda la vida". "Me alegra que la historia se esté contando de otra manera porque hubo muchas cosas que ellos habían tergiversado", continuó esta víctima de los llamados falsos positivos, cuya identidad está protegida por la JEP.

Ese procedimiento ilegal, que de facto consistía en el asesinato sistemático de campesinos y civiles contabilizados en los partes de las fuerzas armadas como combatientes de las FARC, manchó durante casi dos décadas el trabajo del Ejército. Según un informe publicado por la Fiscalía publicado en mayo, se registraron al menos 2.248 ejecuciones extrajudiciales entre 1998 y 2014. Sin embargo, más del 95% de los casos probados se remontan a una época concreta, de 2002 a 2008. La Jurisdicción Especial para la Paz, nacida de los acuerdos con la antigua guerrilla, ha dado prioridad en su primer año de funcionamiento a siete grandes casos. Entre esos juicios figuran la investigación de los secuestros perpetrados por la organización insurgente; el reclutamiento forzoso de niños y niñas; la victimización de los dirigentes y militantes del partido Unión Patriótica; y el caso 003, conocido como "Muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate".

Fue en el marco de ese proceso -en el que alrededor de 100 comparecientes de la fuerza pública ya han ofrecido su versión- que las víctimas comenzaron a participar en las audiencias del tribunal, cuya misión es, en palabras de su presidenta, Patricia Linares, aplicar justicia restaurativa. "Esto es un inicio y, si Dios quiere, seguiremos hasta lograr la verdad completa, para nosotros y para todas las demás víctimas que buscan tanto encontrar esa verdad", manifestó la hermana del asesinado. "Yo me voy con un poco de paz interior [...] Al menos hay un reconocimiento, entonces este proceso es una gran oportunidad”.

La JEP explica que la mujer presenció la declaración desde otra sala. Tras escuchar una primera versión sobre el asesinato de su hermano, transmitió sus preguntas a través de su abogado. Según esta jurisdicción, se trata de "un acto de valentía y coraje". "Ellas recorren nuevamente su historia de victimización y los recuerdos del dolor para destinarlos a la contrastación de la verdad que es narrada por los comparecientes", señala el tribunal. "Las versiones con presencia de las víctimas obligan a los comparecientes a adquirir altura moral para responder a sus necesidades y así clarificar los pendientes que ha dejado el conflicto armado".

En concreto, en esta vista el compareciente se enfrentó a la pregunta sobre cómo pensaba resarcir el daño causado, lo que, según la JEP, "abrió la posibilidad de explorar posibilidades conjuntamente". A partir de las próximas semanas, el sistema de justicia recibirá decenas nuevas versiones presenciales y escritas.

Francesco Manetto

Bogotá 5 JUL 2019 - 21:24 COT

Publicado enColombia
Sábado, 06 Julio 2019 06:47

La guerra eterna es un buen negocio

La guerra eterna es un buen negocio

El mejor negocio que hicieron las fuerzas armadas de Estados Unidos en su vida fue la guerra contra el terror. Los extremistas que destruyeron las torres gemelas y Osama bin Laden le solucionaron a los militares un problema que parecía imposible, cómo hacer que los presupuestos de defensa aumentaran eternamente sin importar si había guerra o paz, si se combatía una amenaza existencial o una insurgencia. Desde 2001, Washington se considera en guerra y los demócratas decidieron ser tan “patriotas” como la derecha. El gasto militar norteamericano se fue totalmente de madre y nadie tiene la menor idea de cómo frenar un proceso ruinoso.

Las cifras involucradas en este proceso son espectaculares. El presupuesto de defensa votado en 2018 tocó la barrera simbólica de los 700.000.000.000 de dólares. En este 2019, propios y ajenos le levantaron la mano obedientes a Donald Trump y votaron 716.000 millones. Y para el año que viene ya se discute darle a los de uniforme 750.000. Esto es mucho, mucho más de lo que gastan en armarse las ocho siguientes naciones más gastadoras: China, Arabia Saudita, Rusia, Francia, India, Gran Bretaña, Alemania y Japón. Y eso que Rusia es el único país capaz de materialmente exterminar a los Estados Unidos con su arsenal nuclear.

Quienes defienden esta madre de todas las batallas presupuestarias señalan que el Tío Sam es tan rico que puede darse estos lujos y muchos más. Técnicamente, es cierto, porque el gasto en defensa apenas llega al cuatro por ciento del PBI nacional y en términos históricos es bajo. Hacia el final de la segunda guerra mundial, Estados Unidos gastaba el cuarenta por ciento del PBI en derrotar al Eje. En la guerra de Corea se gastaba nada menos que el quince por ciento, y al comienzo de la de Vietnam se ponía con el diez por ciento, una baja que mostraba cuánto había crecido la economía.

Pero esto, cierto como es, es también un truco contable. Para comenzar, hay que tener en cuenta que si un país tiene una buena década y crece, digamos, el treinta por ciento, no tiene por qué subir su gasto militar treinta puntos. Si no hay amenazas claras, puede seguir gastando la misma cifra fija y bajar el porcentaje del PBI que se le va en esas cosas. Es lo que explica la diferencia entre Corea y Vietnam: una década de gran crecimiento para los americanos. Y es lo que explica que al terminar Corea el ejército se achicó y el presupuesto bajó un veinte por ciento en dinero constante, como lo hizo un treinta después de Vietnam y 26 puntos al terminar la guerra fría en 1990. Esa reducción, junto a la eliminación de 600.000 tropas para ahorrar, fue llevada a cabo por halcones como George Bush padre, Dick Cheney y Colin Powell, nada menos.

Lo que sabían estos duros conservadores es que no importa realmente cuánto se gasta del PBI sino cuánto se gasta del presupuesto nacional. Y aquí viene el milagro: el gobierno de los Estados Unidos gasta ahora casi exactamente el 60 por ciento de su presupuesto de libre disponibilidad en los militares. Esto quiere decir que fuera de lo que está obligado a hacer por ley –pagar los sueldos, atender la deuda nacional, pagar las jubilaciones oficiales- sesenta centavos de cada dólar se van a los uniformes.

Hay que imaginar la situación: todo lo demás que hace un gobierno se lleva el vuelto. La Nasa, el FBI, la CIA, los parques nacionales, el servicio diplomático, la guardia costera, la guardia de fronteras, los entes de seguridad de alimentos, de telecomunicaciones y de medicamentos, los entes que supervisan aerolíneas, bancos y bolsas, toda la infraestructura nacional, la justicia federal, la ayuda humanitaria, migraciones y el largo etcétera de tareas de un gobierno nacional, viven de lo que les dejan los militares. A dólares valor constante, ajustados por inflación y corrigiendo el valor adquisitivo desde 1945, es de lejos el mayor presupuesto militar desde la rendición de Hirohito.

Y aquí hay que anotar que este presupuesto no incluye la vasta red de servicios médicos a los ex combatientes, que tiene su propia Secretaría y fondos, ni las importantes sumas que reciben universidades y otras instituciones públicas y privadas para investigar y desarrollar tecnologías de uso militar o mixto. Esto también se paga, y bien, por cuerda separada.

¿Cómo puede ser que se gaste tanto? Una razón es que Estados Unidos descubrió que defenderse, aunque sea de fantasmas, es un espectacular negocio para gente bien conectada. Así, un portaaviones nuclear llegó a costar trece mil millones de dólares, un trece seguido de nueve ceros. Un avión de combate F35, sale por apenas noventa millones, con lo que se compran como si fueran caramelos. Nadie tiene ya la menor idea de cuánto deberían valer estos sistemas de armamentos y cualquier comparación con armas similares rusas o chinas es descartado con un “los nuestros son mejores”. Es cierto, pero ¿tanto mejores?

El Estado no sólo es socio de la industria de armas como comprador y como inversor en el desarrollo técnico de estas armas, sino que vive presionando a propios y ajenos para que las compren. Eso explica que los sauditas, tan quemados últimamente, sean bien recibidos en la Casa Blanca, donde llegan portando enormes cheques para comprar armas que ellos tampoco necesitan.

La falta de límites a este desmadre económico es ya un sistema bien armado, en el que el Congreso sólo piensa en quedar bien con sus votantes locales. Es lo que explica que no se pueda cerrar una base en territorio soberano, aunque no sirva para nada, porque cada base provee empleo directo o indirecto a los vecinos. Y es lo que explica que los militares ya no sepan cómo pedirle al Congreso que deje de obligarlos a comprar tanques: ya tienen más de seis mil, muchos más de los que van a necesitar jamás, más de los que tenía Hitler para invadir la Unión Soviética. Cada tanque es caro de comprar, de mantener y hasta de usar.

Los militares, por su parte, se acostumbraron a este desmadre y ni se molesta en rendir cuenta. Ya en 1990, el primer presidente Bush firmó una ley que ordenaba a cada ministerio presentar una contabilidad exacta de sus gastos a partir de 1992. Los militares lo lograron recién el año pasado, después de hacerle un contrato a una firma civil de 450 millones de dólares. El informe muestra un panorama caótico, un Pentágono básicamente incapaz de saber cuánto gasta y en qué, con una burocracia monstruosa. Los norteamericanos tienen uno de los ejércitos menos eficientes del mundo y son casi campeones en eso de tener el mayor número de no combatientes respecto a las tropas de combate.

De alguna manera, no asombra que en los 18 años de guerra en Afganistán e Irak, Estados Unidos haya gastado más que en derrotar a los alemanes y los japoneses, incluyendo el desarrollo de la bomba atómica, nuevamente en dólares ajustados. Y tampoco asombra que después de tanto gasto, haya tan poco que mostrar como resultado.

Publicado enInternacional
Lunes, 01 Julio 2019 07:11

Subóptimo

Subóptimo

Cualquier arreglo de las relaciones entre los países es, por definición, de índole subóptima. No ocurre en un marco de igualdad; el poder se ejerce en diversas dimensiones, con distintos medios; algunos son visibles, otros no. Esa es la naturaleza de toda forma de poder, de ahí derivan sus expresiones más burdas, y también, el extremo al que se quieran llevar las maquinaciones conspiratorias.

El tipo de acuerdo que conocemos como la globalización se convirtió en el modelo predominante desde la década de 1980; hoy está en franco cuestionamiento y, precisamente, en las naciones que son más poderosas en términos económicos y militares.

Otra cosa son las naciones que están en la periferia de los centros dominantes, presas en las mismas telarañas de costumbre. Esta cuestión exige en sí misma una reflexión más detenida.

Estamos en un periodo de recomposición cada vez más palmario que se extiende por muchos frentes. La reciente reunión del G-20 en Osaka exhibió a las claras las contradicciones que existen y cómo tienden a exacerbarse.

En ese entorno, Donald Trump acapara la figura protagónica, con su particular concepción de sí mismo, del significado del poder estadunidense y cómo debe restituirse en el mundo, además de exaltar las habilidades que dice tener como negociador, de las que se precia públicamente.

La reunión en Japón desplegó la tensión que ha ido urdiendo con los países que han sido los aliados convencionales desde mediados del siglo pasado. Pero el mundo ya no es el mismo. Esto es evidente en el caso de la Unión Europea (UE), cuyos líderes no aciertan en cómo tratar las nuevas premisas de las relaciones con el gobierno de Estados Unidos.

Aparecen como entidades disminuidas, algunos de sus dirigentes, pasmados, otros en estado de exaltación. A esto se añaden las enormes dificultades de la propia UE para formar el gobierno asentado en Bruselas.

En cambio, en Osaka, amainaron las presiones sobre el gobierno chino al replantearse las opciones para la negociación comercial, incluyendo el bloqueo de la compañía de telecomunicaciones Hauwei, que apenas hace poco había sido acusada de actividades de espionaje. Como dice el dicho: se necesitan dos para bailar tango.

Con Vladimir Putin el vínculo parece ser de una admiración casi descarada. Se advierte en la actitud que Trump despliega con él, una especie de adulación y la envidia que le produce el autoritarismo de su gobierno. Esta misma inclinación se nota en su trato con Kim Jong-un y en la condescendencia en el caso del príncipe heredero saudí.

Todo lo demás le merece un cierto desprecio. Así se sitúa ante la discusión inaplazable a escala internacional sobre el medio ambiente, las migraciones masivas y la miseria en la que vive buena parte de la humanidad.

La política se desarrolla como espectáculo, a la manera de Guy Debord. Eso es lo que estamos presenciando mientras se redefinen las condiciones de la hegemonía económica y se establecen nuevas pautas sociales, que ya muestran su naturaleza excluyente. Hay una fachada democrática, pero que se niega a sí misma por su esencia restrictiva: nacionalista, xenófoba, autoritaria, siempre de privilegios. Los políticos están visibles y los ciudadanos somos responsables.

En el entorno subóptimo de un orden (o desorden) internacional, de hegemonías cuestionadas y, por eso mismo, en proceso de replanteamiento, hay una cuestión que no debería eludirse y se refiere a la estructura política que haga posible un nivel sustentable de bienestar y seguridad para la gente.

Algunos preferiríamos que esto ocurriera, además, en un entorno amplio de libertades individuales. Eso es cada vez más incierto. Así lo indican, por ejemplo, los modelos de control social que se asientan por imposición férrea, como en el caso de China o por aceptación tácita como en Singapur.

Mientras tanto persiste el tratamiento de parias para los más pobres y los desplazados o todo aquel que no pueda adaptarse o parezca diferente.

La incertidumbre se promueve desde el poder como instrumento de control social. La confrontación se establece como forma privilegiada de ejercerlo y genera más réditos mientras más burdamente se presente. Esto sólo puede llevar a un descalabro de proporciones mayúsculas. Es sólo cuestión de tiempo.

Es un escenario peligroso, sin duda, con una alta dosis de vulgaridad que no apunta más que a un entorno de conflictos crecientes y que no se superan luego de la barbarie del siglo XX. Esto habríamos de asimilarlo a tiempo. No tengo esperanza alguna al respecto.

Publicado enInternacional
Arabia Saudí-lrán: los ocho motivos de un odio “sunnita-chiita” poco religioso

 

Bombardear Irán” ha sido una exigencia del Reino de Arabia Saudí (RAS) a EEUU desde hace años. Para conseguirlo, contribuyó a la campaña electoral de Donald Trump, invirtió ingentes millones en la economía militar de EEUU, e incluso adaptó el suministro del petróleo de la OPEP al mercado mundial a los intereses de Washington. ¿Piensa que el presidente de EEUU tiene “un precio” o es su sicario?

Pero, ¿Por qué el principal país islámico-sunnita del mundo, Indonesia, mantiene buenas relaciones con la República Islámica-chiita de Irán pero el RAS sueña con convertirlo en un montón de cenizas?

 

  1. Pasan catorce siglos de la invasión de los árabes procedentes de las actuales tierras de Arabia Saudí a un Imperio Persa agotado y decadente. Ni las bolas de cristal de su rey de reyes le avisaron del devastador ataque que iba a destruir Irán del único espacio a su alrededor que no conquistó (por desértico), ni del Oro Negro que ocultaba bajo sus arenas. Durante los dos siglos del dominio árabe sobre Irán, sucedieron numerosos movimientos populares y políticos para expulsar a los ocupantes del poder. Aunque lo consiguieron, y un Irán cristiano, mitraísta, budista y zoroástrico fue islamizado, se negó a arabizarse, manteniendo su lengua, su cultura y sus milenarias tradiciones, los derrotados se atrevieron a iranizar el islam: crearon el chiismo, marcado por algunos elementos de la mitología persa, como los 12 apóstoles del Ormuz y la llegada de un Salvador cuando el mundo llegue a su fin. Así, en 1501 el chiismo sale de la clandestinidad para convertirse en la religión oficial del Estado, desbancando el sunismo («Tradicionalismo»). Será por decreto ley a mano del guerrero azerbaiyano Ismael I (1487 – 1524), fundador de la dinastía Safávidas «Los sufles».

 

El objetivo de Ismael I, hijo de la princesa Marta (nieta de la griega Teodora), al fusionar dos identidades, -la “iraniedad” y el “chiismo”- fue levantar una rígida frontera con el principal enemigo de Irán: los “turcos-sunnitas” del imperio otomano (los árabes se encontraban bajo el dominio turco). Ser iraní-chiita era y es una identidad única, que no se encuentra en otro estado. El afán de derrotar a los otomanos fue tal que el monarca Shah Abbas I Safávidas (1571 — 1629) buscó alianza en la Europa cristiana: envió una delegación a la corte de Felipe III, para negociar un posible pacto. El viaje tuvo una curiosa anécdota: uno de los integrantes de la comitiva, Uruch Beg, apodado “el Don Juan de Persia” fue asesinado en Valladolid, por causas desconocidas.

De hasta qué punto la religión es un instrumento del poder, y los pueblos no eligen su credo, aquí otro dato: en 1736, Nader Shah (1688 —1747), el rey de Irán suspendió el chiismo como la religión oficial del estado, y además lo declaró una escuela más del  sunismo; pretendía así pacificar las relaciones con el vecino otomano, aunque tuvo que retroceder, debido a la resistencia del alto clérigo chií, que no estaba dispuesto a sacrificar su estatus y sus intereses ni por una causa suprema.

La batalla entre estas dos identidades incompatibles tuvo su máxima manifestación durante el reinado de Reza Pahlavi (1925- 1941). Su golpe de estado coincide con el inicio de la formación del RAS. La dictadura Pan-Iranista de Pahlavi es modernizadora, semilaica, y anti-árabe, y en el centro de sus reformas capitalistas está una visceral lucha contra la casta clerical, considerada en la milenaria literatura persa símbolo de la corrupción moral, hipocresía y gandulismo. Los castigos crueles de este rey a los opositores -sobre todo a los comunistas e intelectuales progresistas, alcanzaban también  a los clérigo islámicos: son sometidos a “khal-e lebas” («despojados de la sotana»), y serán afeitados en público de barba y bigote (símbolos de la hombría). Aquel rey desmanteló los tribunales religiosos, reformó la Ley de Familia, abrió universidades, promovió el cine, teatro, música, aunque la joya de su corona fue en 1935 prohibir el velo como un paso decisivo del tránsito social de la Edad Media al siglo XX, dejando que las mujeres entrasen en el mercado de trabajo en los centros académicos, artísticos y científicos. Cambiar el nombre de Persia por el de Irán, «la Tierra de los Arios», en la Sociedad de Naciones fue la culminación de su afán de recuperar la “grandeza” del Irán preislámico

En el RAS, el proceso político es al revés: nace como resultado de la alianza entre la tribu Al Saud y la escuela fundamentalista wahabí. No habrá un “estado” con sus instituciones, sino una empresa privada perteneciente a una familia de corte feudal, cuya ambición no irá más allá de aumentar el peso del oro de sus propiedades.

En esta época, las relaciones entre ambos países son tensas. Los ataques a los peregrinos iraníes en la Meca por los saudíes (que consideran al chiismo una herejía) e incluso la decapitación de uno de ellos, harán que Teherán cierre la embajada de Arabia en Teherán y prohíba a los creyentes iraníes viajar a la ciudad santa.

El protagonismo de EEUU en la región, después de la Segunda Guerra Mundial, forzará a Mohammad Reza Pahlavi y al rey Faisal a acercarse: estarán unidos por la lucha anticomunista y crearán instituciones islámicas globales, como la Organización del Congreso Mundial Islámico, La Liga Mundial de Musulmanes y la Organización de la Conferencia Islámica. El número de mezquitas en Irán se dispara en la década de los 1970 como una barrera para frenar el aumento de la simpatía de los jóvenes hacia los postulados de la izquierda.

Richard Nixon convertirá a Irán y a la RAS en “Twin Pillars” (Doble pilar) de los intereses de EEUU en la región más petrolífera del mundo. El Sha será el encargado de hacer de “Gendarme del Golfo Pérsico”: así recupera para Irán las tres islas de Gran Tomb, Pequeño Tomb. y Abu Musa, que habían sido ocupadas por Gran Bretaña en el siglo XIX y cedidas a los Emiratos Árabes en 1968, y a petición de los ingleses enviará en 1973 al ejército iraní a Omán, para aplastar a la guerrilla marxista de Dhofar, que soñaba con un segundo país árabe socialista (el primero fue Yemen del Sur. La amistad de los sultanes de Omán con Irán perdura hasta hoy.

Múltiple impacto de la caída del Sha sobre Riad

  1. La caída del “último emperador” de Irán en 1979, y sobre todo el fin de la monarquía milenaria más poderosa de la región, provocará pánico en Riad, que teme su efecto mariposa. En la región, las repúblicas iban ganado terreno a las monarquías caducas: antes de Irán, Afganistán (1973), Libia (1969), Yemen (1962), Irak (1958) y Egipto (1952) derrocaron a sus reyes.
  2. Que el sistema político de Irán, al contrario de otras repúblicas semiseculares del “mundo islámico”, se proclamase “islámico” presentaba un nuevo desafío a Riad: por primera vez tendrá un competidor. El ayatola Jomeini no era ningún “republicano”. Su propuesta inicial fue instaurar un okumat-e eslami «Estado islámico), un califato religioso a la semejanza del gobierno de Mahoma. Fue la presión de millones de iraníes que exigían una república, para poder elegir y cambiar al jefe de estado, lo que obligó al ayatola a poner el adjetivo de “república” a una criatura sin precedentes en la historia: un califato dirigido por un clérigo todo poderoso y no elegido que gestionará Welayat-e Faghih, la «Tutela del Jurista Islámico», con capacidad legal de suspender el parlamento y al presidente “electo” (que debe ser varón, chiita, y fiel al Tutor), y en un sistema basado en la Sharia  chii , en el que los habitantes del país tendrán derechos distintos en virtud a su sexo, nacionalidad, religión y la fidelidad hacia el “Tutor”, figura que, por razones desconocidas, es denominada por la prensa occidental como “Líder espiritual”.
  3. Que Jomeini presentase el nuevo estado como una república “islámica; que no “chiita”, y tachara a los saudíes de ” adulterar el islam”, de “ser peones de Israel y de EEUU”, “infieles” o “corruptos y criminales”, arrebataba el monopolio que reclamaban los Saud sobre los “musulmanes sunnitas” del mundo, que son cerca del 80% de la comunidad.
  4. Una comparación rápida entre la RAS y la RI transmitía la idea de que el islam iraní permite el arte, las elecciones, o ciertas libertades a las mujeres, sin tener en cuenta la historia del propio país (que incluso tuvo ministras antes de la RI), presentando a la teocracia saudí como sistema menos desarrollado que la chiita. Al ser Irán un país más avanzado que RAS, sus fundamentalistas también los son.
  5. La carga “social” de la revolución iraní, recogida por Jomeini, quien en un principio, y bajo la gran influencia de la izquierda iraní, prometió justicia a los “desheredados”, introduciendo el factor “lucha de clases” en la comunidad religiosa, que suele dar prioridad a la fe del creyente frente a su cuenta bancaria. Sobre la marcha, se descubrirá que el ayatolá se refería a la “igualdad de los musulmanes ante dios”, insistiendo en que la “propiedad es sagrada en el islam”; y para disipar dudas, en respuesta a los trabajadores que pedían una vida digna sentenció: “preocuparse por el estómago (o sea, la economía) es cosa de animales”. Al final no hubo una teología chiita de liberación, confirmando el principio de que la justicia social es posible sólo en un sistema socialista de producción y distribución justas de los recursos, y sólo bajo la dirección de las fuerzas de izquierda.
  6. El aumento de la influencia de la RI en la región pondrá en jaque a los saudíes, que además, tienen fieles al chiismo en su propio país, que para más inri habitan la región más petrolífera del país.
  7. El intento de la RI en desarrollar un programa nuclear. En 2002, el Consejo de Seguridad de la ONU impone duras sanciones contra Irán.

 

A partir de la RI, las batallas en la región, que tenían tinte nacional (árabe-israelí, irano-árabe, etc.), pasarán por primera vez por líneas religiosas chiita-sunnita, dividiendo aún más a los trabajadores de la región frente a sus enemigos. Palestina fue la primera víctima de esta nueva situación. La Organización para la Liberación Palestina perderá su fuerza: además de luchar contra la ocupación israelí debe protegerse de los ataques de grupos religiosos patrocinados por la RI y RAS.

 

La respuesta de Riad al desafío de la RI

  • Financiar la guerra de Sadam Husein contra Irán entre 1980-1988.
  • Fundar el Consejo de Cooperación del Golfo en 1981 como sistema de seguridad “anti-chiita”, y promover con EEUU una “OTAN sunnita”.
  • Consolidar su control sobre el precio del petróleo y la OPEP.
  • Impedir, junto con Turquía e Israel, que en Irak los iraníes pudiesen aprovechar el “error” de Bush de implantar un gobierno chiita tras derrocar al sunnita Saddam Husein. Es la primera vez que Irán obtiene una influencia de envergadura en un país árabe.
  • Enviar a miles de “Yihadistas” a Siria, para derrocar a Bashar al Asad el único aliado de la RI en la región.
  • Planear en 2009 el desarrollo de un programa nuclear, mientras “ayuda” a Pakistán para mantener su bomba atómica.
  • Pedir a los gobiernos de Bush y de Obama bombardear Irán.
  • Patrocinar la campaña electoral de Trump a cambio de que rompiese el acuerdo nuclear de EEUU firmado en 2015, a pesar de beneficiar a Arabia (y a Israel), pues el levantamiento de las sanciones económicas sobre Irán fue el último golpe a las esperanzas de los saudíes de una acción bélica de Washington contra Irán. El acuerdo permitía a Teherán normalizar su relación con el mundo, aumentar sus mercados, y también su zona de influencia en perjuicio de sus competidores regionales, justo cuando Arabia estaba sufriendo un déficit presupuestario de 87.000 millones de dólares y planteaba vender ARAMCO, su empresa estatal de petróleo y gas. Según el FMI, el país árabe puede quedarse sin activos financieros en pocos años. Le urgía a Riad, que se ha convertido en el primer comprador de armas del mundo, hacer desaparecer a Irán como potencia. Y para ello, ha empezado por pagar millones de euros a la prensa y a “Google” para borrar el adjetivo “Pérsico” al golfo que lleva este nombre, antes de la aparición de Arabia, cuando la antigua Grecia lo denominaba “Limen Persikos”. De allí “la Guerra del Golfo”, de un golfo sin nombre y ubicación geográfica.

 

Y estas no son las únicas amenazas percibidas por Riad:

  • Los extremistas sunnitas le acusan de ser poco islámico. permitir en las tierras sagradas del islam, por ejemplo, piscinas mixtas en la base militar de EEUU.
  • Los sectores liberales “sunnitas” -como el periodista Jamal Khashoggi, las mujeres feministas y jóvenes seculares, como el bloguero Raif Badawi o el poeta palestino Ashraf Fayadh, acusados de apostasía.
  • Y del propio EEUU, que le amenazó con eliminarle en dos semanas.

 

Pasa un siglo del Tratado de Sykes-Picote, que repartió Oriente Próximo entre las superpotencias del momento, Francia y Gran Bretaña. Ahora EEUU busca una nueva arquitectura geopolítica que garantice sus intereses a largo plazo en esta estratégica región del planeta, y Arabia Saudí no es más que una herramienta en sus manos en ejecutar este proyecto.

Este conflicto entre las dos teocracias está teniendo lugar en el Estrecho de Ormuz, y en  el suelo de terceros países como Irak, Siria, Líbano y Afganistán: se trata de un juego  de suma cero, y no sólo por la incompatibilidad de sus intereses, sino también por su mirada metafísica que distorsiona la realidad que les rodea.

30 junio 2019

Publicado enInternacional
Trump se reunió con Kim y pisó suelo norcoreano

Tras el encuentro, Trump anunció que en las próximas semanas ambos países comenzarán a celebrar reuniones para la desnuclearización de la península.

Donald Trump hizo historia ayer al convertirse en el primer presidente de Estados Unidos en pisar suelo norcoreano. En una improvisada cumbre en la Zona Desmilitarizada que separa a las dos Coreas, la famosa DMZ, el mandatario estadounidense se reunió con el líder Kim Jong-un, con vistas a reactivar las conversaciones sobre el proceso de desnuclearización en la península. Tras el encuentro, Trump anunció que en las próximas semanas ambos países comenzarán a celebrar reuniones de trabajo para llevar adelante este proceso. 

“Me alegra verlo de nuevo. No esperaba verlo jamás en este lugar”, le dijo Kim al mandatario republicano al estrecharle la mano. Ambos estaban parados de un lado y del otro de la línea de demarcación fronteriza. “¿Quiere que cruce la línea?”, dijo Trump que le preguntó al norcoreano. “Me sentiré muy honrado si lo hace”, dijo que le contestó. Fue entonces que durante un minuto el multimillonario neoyorquino pisó territorio norcoreano, algo que ningún presidente antes de él había hecho desde que ambas Coreas se enfrentaron en un sangriento conflicto entre 1950 y 1953, que concluyó con un armisticio aunque sin tratado de paz. Hasta el día de hoy, ambos países permanecen técnicamente en guerra. 

“Se trata de un momento histórico que pretende poner fin al conflicto en la península”, explicó después Kim. “Su gesto (de Trump) fue valiente y demuestra su voluntad de eliminar todo el pasado adverso y de abrir un nuevo futuro”, agregó. “El hecho que los dos países, a pesar de una larga relación de hostilidades, puedan estrecharse las manos por la paz en un lugar que simboliza la división demuestra que el presente es mejor que el pasado”, destacó el líder norcoreano.

Las conversaciones entre ambos países estaban estancadas desde febrero, cuando Trump y Kim se vieron en Hanoi. En la capital vietnamita, Pyongyang abogó por una desnuclearización gradual acompañada del progresivo levantamiento de sanciones, una oferta que consideró inaceptable Washington, que sostiene que no relajará ninguna sanción mientras el régimen no elimine sus programas nuclear, de misiles, así como de armas químicas y biológicas. Desde entonces, Corea del Norte había endurecido el tono, reclamando a Estados Unidos retornar a la mesa con una postura más flexible, e incluso realizó dos pruebas de misiles. El propio Trump, sin embargo, quitó ayer peso a esos tests, argumentando que se trató de proyectiles de corto alcance que cualquier país prueba con regularidad, aunque a su vez dijo que de momento no se va a levantar ninguna las sanciones que pesan sobre el régimen de Pyongyang.

La reanudación de los contactos entre ambos países es el resultado de una cumbre informal y que ha contado nuevamente con el apoyo del presidente surcoreano, Moon Jae-in, una figura clave para mediar en el proceso de desnuclearización. El encuentro fue más allá del efecto puramente simbólico y publicitario que preveía la mayoría de analistas cuando los dos mandatarios se reunieron durante casi una hora a puerta cerrada. Tras concluir el encuentro Trump afirmó en las próximas dos o tres semanas van a empezar a trabajar los equipos y que al frente de la delegación estadounidense van a estar el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el enviado especial de Estados Unidos para Corea del Norte, Stephen Biegun. El mandatario estadounidense incluso planteó informalmente a Kim visitar Estados Unidos, algo que hasta ahora no ha hecho ningún líder del régimen. “Le dije,’¿Sabes qué? En el momento adecuado vas a venir, los dos vamos a estar ahí’ Pero aún nos queda camino por recorrer. Veremos”, ha afirmado Trump sin especificar cuál ha sido la reacción de su homólogo norcoreano al comentario.

Aunque el encuentro difícilmente resuelva las divergencias entre Washington y Pyongyang, posee una carga simbólica indiscutible para dos naciones que hace apenas dos años hablaban de aniquilación y destrucción. “La reunión tiene el potencial de reactivar las negociaciones”, observó David Kim, analista del Stimson Centre, un centro de investigación en Washington, señalando, sin embargo, que las nuevas negociaciones de preparación serán cruciales. “Lo que se necesita es contenido, no teatro”.

De manera similar se expresó Bernie Sanders, senador y aspirante a la presidencia por el Partido Demócrata. “No tengo problemas con (Trump) sentándose con Kim Jong-un en Corea del Norte o cualquier otro lugar. Lo que no quiero es que sea solo una oportunidad para hacerse una foto. Necesitamos diplomacia real”, remarcó Sanders, representante del ala más izquierdista del partido. 

Quien sí celebró el encuentro fue el papa Francisco. “En las últimas horas hemos asistido en Corea a un buen ejemplo de la cultura del encuentro. Saludo a los protagonistas con la oración y que este gesto significativo constituya un paso más en el camino de la paz no solo en la Península (coreana) sino a favor del mundo entero”, dijo el Pontífice tras el tradicional rezo dominical en la Plaza San Pedro.

Publicado enInternacional
Colombia recupera las polémicas fumigaciones con glifosato contra los cultivos de coca

El Gobierno quiere volver a este método para erradicar la producción que, según la Oficina de Drogas de Estados Unidos, se estancó

 

 

A casi un año de mandato, con problemas en varios frentes internos y sin éxito en su cruzada para sacar a Nicolás Maduro de su cargo, el Gobierno de Iván Duque enfila su discurso al problema de las drogas en Colombia con un debate que promete ser álgido. Desde que Duque anunció la reactivación de las fumigaciones aéreas con glifosato, suspendidas desde 2015 como respuesta a un fallo de la Corte Constitucional colombiana, académicos y ambientalistas se han manifestado en contra por los riesgos que pudiera traer el uso de este herbicida potencialmente cancerígeno.

Colombia mantiene el deshonroso título de productor del 70% de la cocaína mundial. Y aunque la Oficina Nacional para las Políticas sobre el Control de Drogas (ONDCP, por sus siglas en inglés) de la Casa Blanca acaba de revelar que existe un “estancamiento”, no hay mucho que celebrar. De acuerdo con la ONDCP, durante el 2018 fueron detectadas 208.000 hectáreas, una reducción de apenas 0,5 % frente a las 209.000 hectáreas del 2017. Lo mismo ocurrió con la “producción potencial de cocaína pura”, que bajó apenas de 900 a 887 toneladas métricas puras en ese mismo período.

“Aunque el cultivo de coca en Colombia se mantuvo en niveles históricamente altos en 2018, fue el primer año (desde 2012) en que la cosecha no aumentó”, dijo el director de la ONDCP, Jim Carroll, a través de un comunicado. El Gobierno de Duque se lo adjudicó como un reconocimiento a su labor. Falta, sin embargo, conocer las cifras del Sistema de Monitoreo de Naciones Unidas, que se publicarían en julio.

Con ese panorama, Duque apuesta por una política antidroga fundada en dos ejes: la aspersión aérea con glifosato; y el prohibicionismo. Una doble apuesta que busca, por un lado, mantener tranquilo a Estados Unidos, que ha sido su aliado estratégico; y por el otro, estar en consonancia con su partido, el Centro Democrático, para el cual la problemática de drogas debe resolverse desde la prohibición.

Desde que Donald Trump dijo de Duque que “es un buen tipo, pero no ha hecho nada para solucionar el problema de las drogas”, se afianzó el fantasma de la descertificación, es decir, una sanción, y que es una decisión que tomará la Casa Blanca en septiembre próximo y que afectaría el acceso del país a créditos del Banco Mundial. Según Luis Felipe Cruz, investigador de la Línea de Política de Droga del centro de estudios Dejusticia, es en ese contexto internacional que se entiende la determinación de reanudar la aspersión aérea. “Pero también, en cuanto a política interna, esta decisión se lee como una apuesta por la mano dura, para mejorar los niveles de popularidad del presidente”.

Dudan de efectividad

Colombia fumiga cultivos ilícitos con glifosato desde 1984 y a pesar de esto la presencia de coca ha sido constante. La aspersión aérea con este herbicida se mantuvo hasta finales de 2015 cuando el gobierno de Juan Manuel Santos la interrumpió como respuesta a un fallo de la Corte Constitucional que apela al principio de precaución y ante las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que califican el glifosato como potencialmente cancerígeno.

Por eso, el debate sobre el uso de este agroquímico tiene al menos tres aristas: la salud, el medio ambiente y su efectividad para reducir los cultivos ilícitos, esta última puesta en duda por varios expertos.

En cuanto a sus efectos en la salud, el gobierno confía en que los estudios no son concluyentes y que, como señaló Duque, contemplarían “técnicas de aspersión con precisión para no producir efectos dañinos de las personas”. Para el Gobierno, la aspersión es la vía más rápida de derrotar la siembra de coca, pero las cifras indican que no existe una correlación de efectividad. El 2007 fue uno de los años de mayor fumigación, y a pesar de esto, las hectáreas llegaron a 150 mil. Por otro lado, el fallo de la Corte prohíbe que las aspersiones se hagan en zonas de reserva forestal o parques naturales, lugares donde los grupos armados han ubicado los cultivos. Una razón más para dudar de la efectividad de las fumigaciones aéreas.

Jerry McDermott, cofundador del centro de investigación de crimen organizado, InSight Crime, dice que las fumigaciones podrían atomizar los cultivos ; pero no tendrían un impacto a largo plazo y sí alimentarían el conflicto armado. “Históricamente, la fumigación aérea fue una de las mejores herramientas de reclutamiento de la guerrilla. Esto es grave porque hay jefes guerrilleros como Iván Márquez o El paisa, que en cualquier momento podrían salir del proceso de paz y si ellos salen y la fumigación regresa, nosotros creemos que hasta mil guerrilleros podrían irse con ellos”.

La aspersión aérea con glifosato no es el único método que ha utilizado Colombia para erradicar los cultivos ilícitos. Actualmente, el gobierno hace erradicación manual a través de auxiliares de policía y campesinos de bajos recursos contratados para retirar la mata de coca. Pero ante la presencia de minas en las zonas de cultivos, instaladas por grupos armados y disidencias, tan solo en 2018 murieron seis de estos erradicadores y otros 66 resultaron heridos.

Los otros mecanismos son la fumigación terrestre con glifosato; fumigación con drones a baja altura y el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos, que se creó durante los acuerdos de paz con las Farc y que involucra a cien mil familias campesinas que reciben subsidios para cambiar la coca por otros productos. Dejusticia le pide a Duque que refuerce este último para “incentivar el desarrollo rural”.

Pero el gobierno está decidido a la aspersión y se propone reiniciarla en 16 semanas. El debate promete ser largo y aún no es claro cómo se reactivarán las fumigaciones pues para hacerlo, Duque tendrá que demostrarle a la Corte que ha cumplido con seis protocolos exigidos que garanticen que no habrá riesgos sobre la salud y el medio ambiente.

Por Catalina Oquendo

Bogotá 29 JUN 2019 - 20:02 COT

Publicado enColombia
Cómo Israel planea concretar su anexión de Cisjordania

En la mayor parte de la Cisjordania ocupada ya hay una situación de anexión de facto. Casi dos tercios del territorio palestino, incluyendo la mayoría de sus tierras más fértiles y ricas en recursos, están bajo completo control de Israel. Cerca de 400 mil colonos judíos que viven allí disfrutan la totalidad de los derechos y privilegios de los ciudadanos israelíes.

 

Al menos 60 dispositivos legales ya fueron preparadas por miembros de derecha del parlamento de Israel durante la última legislatura para pasar de un estado de anexión de facto a uno de jure, de acuerdo a la base de datos de Yesh Din, un grupo israelí de derechos humanos. Yesh Din apunta que el solo hecho de que algunos de estos borradores hayan sido presentados como leyes constituye una forma de anexión: “el parlamento de Israel se considera (ahora) a sí mismo como la autoridad legislativa y el soberano de Cisjordania”.

Paradójicamente, el primer ministro, Biniamin Netaniahu, se opuso a muchos de esos proyectos de ley, aunque fueron redactados por su propia coalición de gobierno. Netaniahu argumentó que sería equivocado adelantarse al proceso de paz del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo que de por sí implica que la anexión es una prioridad en la agenda. Detalles filtrados sugieren que Washington se prepara a dar luz verde a la anexión formal de al menos un trozo de ese territorio como parte de su acuerdo, aunque las dificultades políticas de Netaniahu y su decisión de convocar otra elección en setiembre podrían poner otra vez algunos detalles en el freezer.

EL ANTECEDENTE DEL GOLÁN.

Tres acontecimientos recientes también han puesto sobre la mesa la anexión de parte o de toda Cisjordania por Israel. En marzo, el presidente de Estados Unidos reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, capturados a Siria durante la guerra de 1967 y anexados a Israel en 1981 violando el derecho internacional. Esa decisión de Estados Unidos sugiere un precedente de cómo podría aprobarse la anexión de Cisjordania.

En abril, en la previa a las elecciones generales israelíes, Netaniahu dijo que usaría la próxima legislatura para “extender la soberanía” a todos los asentamientos judíos en Cisjordania. “Extender la soberanía” es una expresión que los políticos israelíes prefieren a la palabra “anexión”. Cerca de 400 mil colonos viven en ese territorio en 150 asentamientos oficiales y en otros 120 puestos de avanzada “no autorizados” que han sido patrocinados de manera encubierta por el Estado israelí desde la década del 90. Estos asentamientos tienen jurisdicción sobre un 42 por ciento del territorio de Cisjordania.

A comienzos de junio el embajador estadounidense en Israel, David Friedman, un partidario incondicional de los asentamientos y uno de los arquitectos del supuesto “acuerdo del siglo” de Trump, dijo a The New York Times que para él Israel estaba “del lado de Dios”, y agregó: “Bajo ciertas circunstancias, pienso que Israel tiene el derecho de retener parte –aunque es poco probable que la totalidad– de Cisjordania”.

CRECE EL APOYO EN ISRAEL.

En Israel el apoyo a la anexión está creciendo. En una encuesta reciente se detectó un 42 por ciento a favor de distintas opciones de esta, en oposición al 34 por ciento que respalda una solución de dos estados. Sólo un 28 por ciento de los israelíes rechaza la anexión explícitamente.

Tras bambalinas, los debates sobre anexar formalmente los territorios palestinos abundan en Israel desde que este país ocupó Cisjordania, Jerusalén Este y la Franja de Gaza en 1967. Los sucesivos gobiernos israelíes, sin embargo, han puesto objeciones a una decisión de ese tipo, en vista de que habría fuertes objeciones internacionales (la mayoría de los miembros de la Onu se opondría a la anexión de un territorio que el derecho internacional reconoce como ocupado de forma ilegal), y que Israel se vería presionado a darles la ciudadanía a los palestinos de las áreas anexadas, incluyendo el derecho a votar, lo que minaría su mayoría judía.

Veteranos de la alta política israelí, como Moshe Dayan e Yigal Allon, estuvieron entre los primeros en proponer la anexión de partes de Cisjordania. Proyectaron mapas para un programa de asentamiento permanente que permitiría a Israel quedarse con porciones de Cisjordania, en especial con las tierras más fértiles y los acuíferos. Desde fines de los setenta y durante los ochenta una funcionaria del Ministerio de Justicia, Plia Albeck, declaró “tierra estatal” extensas áreas de Cisjordania, lo que permitió que el gobierno las trate como partes de Israel y que se construyan asentamientos allí.

MULTAS DE TRÁNSITO Y COMISARÍAS.

Israel no sólo ha aplicado sus leyes sobre los colonos, sino que docenas de delegaciones policiales ubicadas en Cisjordania operan como si el territorio ya hubiera sido anexado, cobrando multas de tránsito y controlando otras infracciones de los palestinos. En materia legal, el último recurso para los palestinos es la Suprema Corte de Israel. En 2011 esa corte decidió que Israel tenía permitido explotar más de una docena de canteras, uno de los recursos clave de los palestinos, en el entendido de que la ocupación se había convertido en “prolongada”. Evidentemente fue una sentencia que trató a Cisjordania como si hubiera sido anexada de facto.

Desde los acuerdos de Oslo los líderes israelíes tienden a comprometerse de la boca para afuera con la creación de un Estado palestino, que surgiría en algún futuro lejano. Pero en la práctica han alentado la rápida expansión de los asentamientos. Esta política es a veces denominada “anexión progresiva”. La derecha israelí ha propuesto un número de variantes, desde la anexión de todos los territorios palestinos, incluida Gaza, hasta una anexión limitada a ciertas áreas de Cisjordania.

CÓMO OSLO DIO EL CONTROL A ISRAEL.

El principal marco para el debate israelí sobre la anexión es el proceso de paz de Oslo, que dividió temporalmente la Cisjordania ocupada en las áreas A, B y C, como preludio –se consideró– a una eventual transferencia de soberanía a la Autoridad Palestina. El área C, 62 por ciento de Cisjordania, está bajo completo control israelí y es donde están ubicados los asentamientos. Es también donde se encuentra la mayoría de los recursos hídricos, agrícolas y minerales. El área B, un 20 por ciento, está bajo control de la seguridad israelí, mientras las autoridades civiles son palestinas. Y el área A (más que nada espacios palestinos edificados en el 18 por ciento de Cisjordania) está, nominalmente, bajo completo control palestino.

La opción preferida por la mayoría del Likud de Netaniahu es la anexión de las áreas pobladas con colonos, alrededor de un 40 por ciento de Cisjordania, en su mayoría territorios localizados en el área C. Esta opción mantendría a los palestinos de Cisjordania fuera de las áreas anexadas y haría más fácil evitar tener que darles cualquier derecho de residencia o ciudadanía. La Autoridad Palestina tendría “autonomía limitada” –una suerte de rol municipal glorificado– sobre los restantes fragmentos de Cisjordania.

A la derecha del Likud las opiniones varían desde anexar toda el área C hasta incluir toda Cisjordania y la Franja de Gaza, hasta la creación de bantustanes palestinos a la manera del sistema de apartheid de Sudáfrica. Algunos proponen un método según el cual Israel iría incorporando gradualmente “rebanadas” de Cisjordania.

La centroizquierda israelí teme que la anexión formal no sólo violará el derecho internacional, sino que además dañará la imagen de Israel en el exterior, al alentar comparaciones con la Sudáfrica del apartheid. En ausencia de un Estado palestino, una minoría judía podría pronto gobernar sobre una mayoría de palestinos. Este sector del espectro político israelí también está preocupado por los costos de la anexión. Comandantes por la Seguridad de Israel, un grupo de oficiales de seguridad retirados, argumenta que la anexión conducirá al inevitable colapso de la Autoridad Palestina. Como resultado, cree que Israel incurriría en costos anuales de entre 2.300 y 14.500 millones de dólares, dependiendo de la extensión del área anexada. También habría una pérdida de 2.500 millones de dólares en inversiones extranjeras. Los levantamientos palestinos podrían costarle hasta 21.000 millones de dólares a la economía de Israel.

Economistas de derecha, como Amatzia Samkai, del Caucus por Eretz Israel, dicen, sin embargo, que su país se beneficiará económicamente. Si se anexa el área C, sólo un pequeño número de palestinos tendrá derecho a políticas sociales israelíes, afirma Samkai. Las pérdidas, agrega, pueden ser más que compensadas por una fuerza laboral ampliada y una caída en los costos inmobiliarios luego de que Cisjordania quede disponible para la industria de la construcción israelí.

por Jonathan Cook. Periodista independiente británico, residente en Nazaret y autor de varios libros sobre el conflicto israelí-palestino. Publicado por Middle East Eye el 18-VI-19. Brecha publica fragmentos (titulación también de Brecha).

27 junio, 2019

 

 

Publicado enInternacional
Jueves, 27 Junio 2019 06:50

Mambrú se va a la ciberguerra

Mambrú se va a la ciberguerra

La amenaza ha pasado por debajo de los radares y con los ecos del último tuit de Mambrú o de alguna modelo encuerada en Instagram, no ha habido tiempo para que las sirenas atraigan demasiada atención. Sin embargo, el fantasma que ahora mismo recorre el mundo y que puede tener impacto en todos sus habitantes es el de la ciberguerra.

 

El cibercomando de Estados Unidos está en zafarrancho de combate. Es el autor de los ataques en línea contra los sistemas informáticos de la defensa iraní, que se produjeron el mismo día en que el presidente Donald Trump suspendió una incursión militar en toda regla contra el país islámico. Los pesos pesados de la prensa estadunidense señalaron también al comando ciberespacial como responsable de inocular sensores en las redes eléctricas rusas, como antes hicieron con las venezolanas.

 

Las alarmas no sólo se han desatado en Moscú y Teherán, aunque el director de Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, Serguéi Narishkin, fue el primero en manifestarse: “las consecuencias de la hostilidad de Estados Unidos en el ciberespacio, no regulado por la comunidad internacional, pueden ser imprevistas y extremadamente destructivas, incluso para los atacantes”.

 

Es sabido que, desde 2009, Estados Unidos cuenta con una unidad informática de élite que comanda a diversos grupos especializados en la ciberguerra, provenientes de cada uno de los cuerpos militares del ejército, con un presupuesto anual superior a 3 mil millones de dólares. Poseen carta blanca para realizar "actividades militares clandestinas" en redes, bajo los auspicios de la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2018 y otras prerrogativas de la Casa Blanca que se mantienen bajo el más estricto secreto y que, en la práctica, permiten ejecutar actos de guerra sin pasar por la aprobación del Congreso.

 

Según The Wall Street Journal, el general Paul Nakasone, jefe del poderoso cibercomando y de la Agencia de Seguridad Nacional, ha articulado una visión de "participación persistente" en el ciberespacio con la intención de obtener acceso a redes de computadoras para planificar acciones y estar listos "con las respuestas apropiadas". Como reveló el oficial de Inteligencia, Edward Snowden, los desvelos de este superejército se deben no sólo a los enemigos. La estrategia está diseñada para mantener múltiples opciones abiertas ante cualquier conflicto con otro país que requiera "ataques cibernéticos perturbadores o destructivos". Incluye acciones ofensivas contra sistemas de radares y de comunicación, además de redes, tan peligrosas o más que lanzar bombas en territorio ajeno.

 

Durante años, la llamada infraestructura crítica –energía, agua, transporte– ha sido un campo de batalla para Estados Unidos. Según The New York Times, las sondas de reconocimiento estadunidense en los sistemas de control de la red eléctrica de Rusia comenzaron a ser inoculadas en 2012. Ahora han pasado al ataque. Los softwares maliciosos potencialmente incapacitantes ya están dentro del sistema ruso en una magnitud y agresividad comparadas con las de la Operación Farewell, ejecutada con éxito por la Agencia Central de Inteligencia contra la Unión Soviética en el verano de 1982, que provocó la explosión del gasoducto euro-siberiano. Lograron introducir una bomba lógica –código malicioso que puede ejecutarse a distancia– en el software canadiense que gestionaba el sistema. El estallido alcanzó una energía de 3 kilotones y partes de las gruesas paredes del gasoducto fueron encontradas a más de 80 kilómetros del lugar.

 

En septiembre de 2010 las centrifugadoras del programa de enriquecimiento de uranio en Irán fueron infiltradas conStuxnet, un troyano desarrollado y fi-nanciado por dos gobiernos: Israel y Estados Unidos. Un año después, durante los ataques aéreos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte contra Libia, la administración Obama consideró bloquear los radares de alerta temprana para ocultar la presencia de los aviones de guerra y silenciar las señales de alarma. El cibercomando tiene expertos en spoofing, una técnica que suplanta la señal de posicionamiento de un artefacto tripulado o no (dron), y permite pilotar aeronaves a distancia con simuladores de vuelo y reemplazar cualquier señal GPS.

 

Hoy se pueden atacar los sistemas de control desde cualquier lugar en el mundo sin dejar rastros del agresor. Que cualquiera pueda ser acusado de criminal, sin otra prueba que la palabra del cibercomando, es idílica para la fábrica de mentiras de John Bolton. El asesor de Seguridad Nacional de Trump y veterano de las falsedades de Irak, reconoció el pasado 11 de junio que Estados Unidos ahora estaba adoptando una perspectiva amplia sobre posibles blancos digitales “para decirle a Rusia o a cualquier otro país que participe en operaciones cibernéticas contra Estados Unidos: ‘tendrás que pagar el precio’”. Tom Bossert, ex asesor de Trump en temas de Seguridad Interna y Ciberseguridad, enseñó aún más las uñas: "nuestro ejército ha sabido por mucho tiempo que podríamos hundir todos los buques de Irán con un margen de menos de 24 horas si es necesario".

 

Así andan las cosas. La táctica es tomar todos los caminos que le permitan a Mambrú atornillarse otros cuatro años en la Casa Blanca, incluso haciendo florecer un término propio de la ciencia ficción, la ciberguerra. Qué dolor, qué dolor, qué pena.