Estados Unidos aumenta la presión contra Irán

Trump describió las sanciones como una respuesta fuerte y proporcionada a los actos de Irán que calificó como provocativos, como el derribo de un dron.

 

El presidente estadounidense, Donald Trump, impuso ayer sanciones contra el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y la cúpula militar del país. Además, Estados Unidos planea sancionar esta semana al ministro de Exteriores iraní, Mohamad Yavad Zarif, una figura clave en la negociación y el impulsor del acuerdo nuclear de 2015, adelantó el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin. Washington aumenta así la presión contra la República Islámica, a quien ya amenazó con destruir si busca la guerra. 

 “Las sanciones negarán al líder supremo, su oficina y a aquellos más cercanos a él el acceso a recursos financieros clave”, prometió Trump. “Esta medida responde a una serie de comportamientos agresivos del régimen iraní en las últimas semanas, incluido el derribo de un dron estadounidense el pasado jueves”, afirmó el mandatario. “El líder supremo de Irán es el responsable último de la conducta hostil del régimen. En su país lo respetan, y su oficina supervisa los instrumentos más brutales del régimen, incluidos los Guardianes de la Revolución”, subrayó. Este cuerpo es la organización militar más grande del país.

No obstante, Trump reiteró que le encantaría poder negociar con Jamenei para rebajar las tensiones bilaterales, una oferta que el líder supremo iraní ha rechazado hasta ahora. “Jamenei tiene el potencial de tener un gran país, y pronto, muy pronto (si negocia con Estados Unidos)”, subrayó. El gobierno iraní no está tan seguro, sin embargo, de que la oferta del mandatario estadounidense sea sincera. El embajador permanente de Irán en la ONU, Majid Takht-Ravanchi, aseguró ayer que su Gobierno no puede entablar un diálogo directo con Estados Unidos mientras su país está siendo amenazado. “Nadie puede aceptar un diálogo con alguien que te está amenazando con más sanciones”, dijo Ravanchi en paralelo a la reunión que el Consejo de Seguridad llevaba a cabo para abordar la situación de Irán. “Mientras dicha amenaza exista, Estados Unidos e Irán no empezarán un diálogo”, ahondó.

Trump describió las sanciones como una respuesta fuerte y proporcionada a los actos de Irán que calificó como provocativos, días después de asegurar que frenó en el último momento un ataque selectivo al país persa por considerar que no habría sido proporcionado respecto al derribo de un dron (avión no tripulado) estadounidense en el golfo Pérsico. Sin embargo, al ser preguntado por si las sanciones son una represalia por ese hecho, Trump replicó: “Esto es algo que iba a pasar de todas formas”. Mnuchin precisó después que las sanciones a Jamenei ya estaban preparándose de forma previa al incidente con el avión no tripulado, pero dijo que ese suceso –y los recientes ataques a cargueros en el golfo Pérsico– sí motivaron algunas de las medidas anunciadas ayer por el Departamento del Tesoro. 

El ministro de Exteriores iraní, a quien el Tesoro incorporó en su lista negra, afirmó ayer que las personas cercanas a Trump están sedientos de guerra. “Donald Trump tiene 100 por ciento de razón respecto a que el ejército de Estados Unidos no tiene nada que hacer en el golfo Pérsico, la retirada de las fuerzas estadounidenses (de la zona) está totalmente en línea de los intereses de Estados Unidos y el mundo”, dijo Zarif, en un mensaje publicado en su cuenta de la red social Twitter. “Pero ahora está claro que el Equipo B no está preocupado por los intereses de Estados Unidos. Ellos desprecian la diplomacia y están sedientos por una guerra”, agregó. Como “equipo B”, el canciller se refiere al asesor de seguridad nacional estadounidense, John Bolton; al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman. El domingo, Zarif en otro tuit, había señalado que el “equipo B” casi conduce al presidente estadounidense, Donald Trump, a desatar una guerra.

Además del líder supremo, también se impusieron ayer restricciones financieras a ocho comandantes iraníes, entre ellos el de la Fuerza Naval del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución, Ali Reza Tangsirí, quien lidera, según se indica en un comunicado del Tesoro, la estructura responsable del sabotaje de barcos en aguas internacionales. Las sanciones también afectan a Amirali Hayizadeh, comandante de la división aeroespacial de los Guardianes de la Revolución iraní, “cuya burocracia fue responsable del derribo” del dron de Estados Unidos, y a Mohamad Pakpur, comandante de la fuerza terrestre de ese cuerpo de elite, por sus acciones en Siria, según los argumentos del Tesoro. Además, quedan sujetos a las restricciones los comandantes de los cinco distritos navales de la Armada de los Guardianes de la Revolución responsables de las operaciones navales en provincias costeras como Bushehr, adyacentes al estrecho de Ormuz, entre el golfo de Omán y el golfo Pérsico, donde se produjeron los recientes incidentes.

La tensión entre Washington y Teherán, sin relaciones diplomáticas desde 1980, se intensificó el jueves pasado con la destrucción de un avión no tripulado estadounidense por un misil iraní en el Golfo. En medio de este clima de tensión, Estados Unidos, Reino Unido, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos exhortaron a soluciones diplomáticas para reducir la espiral con Irán. Rusia, aliado de Teherán, por su parte, calificó de ilegales las sanciones firmadas por Trump.

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Integrantes de la coalición Answer se manifiestan frente a la Casa Blanca en rechazo a una guerra contra Irán y que no se interfiera en Venezuela.Foto Ap

Mike Pompeo anuncia que viajará a Arabia Saudita y a Emiratos Árabes Unidos para crear una coalición global contra la república islámica

 

Jerusalén. El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, advirtió ayer a Irán que no confunda la prudencia de su país con debilidad, en momentos en que el secretario de Estado, Mike Pompeo anunció que viajará a Arabia Saudita y a Emiratos Árabes Unidos a fin de construir una coalición global ante Irán.

 

“Ni Irán ni ningún otro actor hostil deben confundir la prudencia y la discreción de Estados Unidos con debilidad (…) Nadie les ha dado (a los iraníes) licencia de caza en Oriente Próximo”, declaró Bolton antes de reunirse en Jerusalén con el primer ministro israelí, el ultraderechista Benjamin Netanyahu.

 

Como dijo el presidente (Donald) Trump, nuestro ejército está reconstruido, nuevo y listo para partir, añadió Bolton al aludir que declaraciones del mandatario cuando explicó el viernes pasado que dio la orden de atacar a la república islámica en represalia por el derribo de un dron el jueves pasado, y canceló a última hora cuando le dijeron que morirían 150 iraníes.

 

Sin embargo, Bolton, un antiguo promotor de políticas más enérgicas contra Irán, enfatizó que Estados Unidos se reservó el derecho de atacar en un momento posterior. También dijo que se espera que hoy se anuncie una nueva serie de sanciones contra Irán.

 

Antes de viajar a Arabia Saudita y a Emiratos Árabes Unidos para organizar una coalición global ante Irán, Pompeo acusó a Teherán de sembrar desinformación pura y evidente sobre el derribo de un dron de vigilancia estadunidense RQ-4A Global Hawk, el jueves pasado.

 

Pompeo añadió que el mapa tuiteado ayer por el canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, que pretendía mostrar la trayectoria del dron estadunidense dentro del espacio de Irán es infantil y que los servicios de inteligencia estadunidenses “no deben dejar lugar a ninguna duda sobre la localización real del vehículo.

 

Requerimos que cada servicio de noticias y quienes estén observando esto, distingan qué es verdadero y qué es lo que el régimen iraní desea hacernos creer, indicó Pompeo.

 

El funcionario estadunidense recordó que habrá nuevas sanciones contra Irán a partir de hoy, reconoció que 80 por ciento de la economía de Teherán ya fue sancionada, y reiteró que Estados Unidos desea negociar con la república islámica sin precondiciones.

 

Les negaremos los recursos que necesitan para construir un arma nuclear “de este modo mantendremos seguros los intereses americanos y a los estadunidense alrededor del mundo”, añadió Pompeo.

 

El emisario estadunidense para Irán, Brian Hook, exhortó desde Kuwait a todos los países a convencer a Irán de desactivar la tensión en el Golfo. En conferencia de prensa, el diplomático aseguró que Estados Unidos no tiene ningún interés en una confrontación militar con Irán. Reforzamos nuestro dispositivo en la región por razones sólo defensivas.

 

En tanto, funcionarios estadunidenses revelaron que las fuerzas militares cibernéticas de Estados Unidos lanzaron un ataque contra los sistemas informáticos militares iraníes, en respuesta al derribo del dron de vigilancia estadunidense por parte de Teherán.

 

Al citar a fuentes cercanas al asunto, The Washington Post reportó que los ataques cibernéticos que fueron aprobados por Trump, paralizaron los sistemas de computadores iraníes usados para controlar lanzamientos de cohetes y misiles.

 

Dos funcionarios bajo anonimato dijeron a la agencia Associates Press que el ataque, dirigido específicamente contra el sistema informático del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, fue adoptado como opción después de que fuerzas iraníes detonaran artefactos explosivos en dos barcos petroleros a principios de mes. Por otra parte, Yahoo! News, aseguró que uno de los ataques apuntó a una red de inteligencia iraní encargada de vigilar el paso de barcos en el estrecho de Ormuz.

 

El Pentágono rehusó realizar cualquier comentario al respecto.

 

En Irán, la agencia de prensa Fars indicó que Teherán no había reaccionado a estas informaciones de prensa estadunidenses.

 

No está claro si los ataques han sido o no realizados, agregó Fars, dando a entender que estas informaciones desde Estados Unidos podrían ser un farol destinado a la opinión pública para mejorar la imagen de la Casa Blanca tras la destrucción del dron estadunidense por parte de Teherán.

 

Irán informó ayer de la intrusión de un avión espía sin tripulación en su espacio aéreo en mayo.

 

En un nuevo tuit, el canciller Zarif escribió que el primer incidente de intrusión fue protagonizado por un aparato MQ9 (código del dron de vigilancia y ataque estadunidense Predator B), el 26 de mayo y publicó un mapa del itinerario del dron espía MQ9 en esa fecha.

 

“Más pruebas –incluyendo la incursión de un dron espía MQ9 el 26 de mayo, la compra de lanchas rápidas y las llamadas telefónicas que buscan atribuir los ataques contra buques a Irán– muestran que el ‘equipo B’ sólo estaba a unos instantes de conducir a Donald Trump a una guerra”, añadió Zarif, quien constató que la prudencia lo evitó y advirtió que el terrorismo económico causa tensión.

 

Zarif incluye en el llamado ‘equipo B’ a Bolton; Netanyahu; el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, y el príncipe heredero de Abu Dabi, Mohamed bin Zayed al Nahyan.

 

En ese contexto, la vicepresidenta iraní para Asuntos Legales, Laya Yoneidi, informó que su país emprenderá acciones legales contra Estados Unidos por violar su espacio aéreo el pasado jueves cuando derribó un dron estadunidense en el estratégico estrecho de Ormuz.

 

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, instó a evitar cualquier escalada de tensión en el golfo Pérsico.

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Lunes, 24 Junio 2019 06:46

El camino a la radicalización

El camino a la radicalización

El filósofo analiza los actuales enfrentamientos sin fronteras, el uso político de la religión y la penetración de las ideas jihadistas entre los jóvenes de familias musulmanas nacidos y criados en Europa.

 

Una definición rápida y estándar de “mártir” dirá que se trata de una persona que se sacrifica en defensa de sus creencias. Y así se autoidentifican quienes adoptaron una visión radicalizada del islamismo y se unieron a grupos fundamentalistas como, por ejemplo, el Estado Islámico. Poner el cuerpo en un asesinato a sangre fría, en un atentado suicida o en un combate con poderosas fuerzas militares son actos heroicos que los diferencian de sus enemigos, proclives a los ataques selectivos con drones. En su libro El sueño de los mártires. Meditaciones sobre una guerra actual, Premio Anagrama de Ensayo 2018, el pensador, ensayista y crítico literario argentino Dardo Scavino propone partir de estas posiciones contrapuestas sobre la vida y la muerte para entender los enfrentamientos sin fronteras, el concepto mismo de martirio, el uso político de la religión, las transformaciones en los países árabes, la penetración de las ideas yihadistas entre los jóvenes de familias musulmanas nacidos y criados en Europa, el devenir geopolítico tras el fin de la Guerra Fría y la reconfiguración del vínculo entre ciudadanos y Estado en el capitalismo posmoderno.

 

“No cambiaron los motivos por los cuales surgieron los grupos yihadistas”, dice Scavino –que fue profesor en las universidades de Buenos Aires, Burdeos, Versailles Saint Quentin en Yvelines y de Pau et des Pays de l’Adour–, un intelectual que no hace concesiones ni cae en posturas ingenuas o simplistas a la hora de enfrentar una investigación.

 

–El sueño de los mártires parte de la idea de que los conflictos globales son producto de entender la relación entre individuo y sociedad de distinta forma.

–En la propia disimetría del combate se ve eso. Pongo el ejemplo del mártir y el telepiloto de dron. El primero sacrifica su vida en el nombre de una causa mientras que el otro puede matar preservándose como combatiente, sin sacrificar para nada su persona. Estas dos modalidades de combatientes, o de un combatiente y un no combatiente, revela un poco el estatuto de esta relación del individuo con la sociedad. No es sensato que pueda oponer a la cultura musulmana y a la cultura occidental ya que en la cultura occidental esa relación de sacrificio individual en nombre de los hermanos también existe. El propio himno de los Estados Unidos termina hablando de la patria del valiente. Y el valiente es el que defiende la libertad de la patria. Como dice Olivier Roy, uno de los especialistas del jihadismo aquí en Francia, no hay una radicalización del islam sino una islamización de la radicalidad. Esa posición de radicalidad, de contestación de lo que podemos llamar el capitalismo occidental, hasta los años 90 estaba en organizaciones más cercana al marxismo o a las luchas de liberación nacional. En el caso de los jóvenes musulmanes hubo una suerte de desplazamiento hacia las posiciones islamistas.

–¿Por qué habla de una primera guerra global? 

–El terrorismo es una clasificación que hace alusión a una táctica de combate, pero no dice nada de la estrategia más general que esa táctica supone. Tanto Al Qaeda como el Estado Islámico utiliza la misma táctica terrorista pero la estrategia política no es igual. Además, el terrorismo se utilizó en muchos momentos de la historia. Fue utilizado por pasiones de derecha, de izquierda, de extrema derecha y extrema izquierda. Después está el tema de cómo calificar a un país que arroja miles de toneladas de bombas sobre una población civil. Prefiero hablar de guerra global porque es una guerra donde los contrincantes, en este caso los islamistas, no luchan en nombre de un Estado nación. Estados Unidos no le declara la guerra a un Estado nación. Interviene en muchos países, sobre todo con sus drones, sin declarar la guerra a otro Estado. No supone una guerra internacional en el sentido de que es entre naciones, sino global, porque no son las naciones en sí mismas las que están en conflicto.

–Hay una historia interesante en su libro que refleja el desencuentro entre dos realidades. Cuando en 2004 se produce el atentado de Atocha, en España, se crea una división entre sus alumnos. Los estudiantes de origen árabe se niegan a ir al acto que se organizaba en la universidad para prestar un minuto de silencio por las víctimas.

–Todos eran universitarios franceses y en apariencia, al menos, no eran chicos radicalizados religiosamente. Ahí se da una línea de ruptura. Mi hipótesis es que no es la conversión religiosa la que va a producir la guerra sino la guerra la que va a producir la conversión religiosa. El conflicto político va a arrastrar a una buena cantidad de jóvenes franceses y de otros países de Europa que tienen grandes comunidades musulmanas a convertirse al islam radical o por lo menos al islam. Es el razonamiento inverso al de muchos politólogos y especialistas en la cuestión, o a grandes rasgos al de Samuel Huntington: es porque comenzó la guerra que hay una radicalización de los musulmanes. Hay una identificación con ese campo atacado por los occidentales de unos jóvenes que, en principio, no tenían mayores razones para convertirse, porque no eran grandes practicantes religiosos, como lo demuestran casi todos los especialistas del tema y los propios documentos oficiales del antiterrorismo. 

–Su libro traza una continuidad entre la lógica del héroe y la del mártir, opuesta a la del telepiloto de dron. ¿Se trata de la misma lógica?

–Acá hay un cambio que pasa por esta división entre una ideología liberal, occidental, y esa otra ideología que no es estrictamente musulmana. La propia palabra martirio viene de Occidente. El mártir del que hablan los musulmanes actualmente no es más que el héroe que muere por la patria. En el caso de los musulmanes es por la umma, la tierra de los creyentes musulmanes. El mártir es el héroe que muere por la patria, frente a la otra figura del martirio que adquirió mucha más importancia a partir de los años 80 y 90 en Occidente: la de la víctima. Es lo contrario. La persona que muere pero que es la víctima inocente, que no muere por su propia causa sino por la causa de otro. Esa figura se volvió más relevante que la del héroe en Occidente, donde durante siglos fue mucho más importante. Acá en Francia lo que se conmemora en casi todas las plazas es a los muertos de la primera y la segunda guerra mundial. Son los héroes, los combatientes de esas guerras. En el caso de la segunda, se recuerda también a los que resistieron a los nazis. Pero murió mucha más cantidad de gente en los bombardeos alemanes sobre Francia. Sin embargo, esa gente no está contabilizada como víctimas de la segunda guerra mundial y no figura en las conmemoraciones. Sesenta años después se va a invertir: la muerte de las víctimas se destaca como un hecho fundamental. Las comunidades, siguiendo un poco el modelo de la Shoá, ya no se identifican con sus héroes sino con sus víctimas. 

–Esta idea del sacrificio se sustenta en mitos. Y muchos mitos se basan en la religión.

–Ahí hay una zona casi fronteriza entre la religión y la política. El mito funciona de esa manera. Establecí ese puente entre el mito sionista y el mito norteamericano del destino manifiesto porque ambos se inician con la figura de los mártires. En Estados Unidos, la figura de los puritanos como mártires de los católicos e incluso de los mismos anglicanos va a ser un factor fundamental. Ellos se van a ver como mártires y, por consiguiente, se van a equiparar con los judíos esclavizados en Egipto. En este caso van a atravesar el Atlántico hasta llegar a la tierra prometida. La misión de esos puritanos es ocupar esa tierra que dios les prometió de alguna manera. Eso va a quedar como un trasfondo muy poderoso del mito nacional norteamericano a tal punto que el día de acción de gracias es una conmemoración muy importante en Estados Unidos. Lo que ocurrió ese día es que los indios del actual Massachusetts los salvaron dándoles comida. Los padres peregrinos habían llegado completamente hambrientos y a medio morirse por el escorbuto. Ese acontecimiento se invierte y se convierte en el día en que dios salvó a esos padres peregrinos y es un signo premonitorio de que efectivamente era el pueblo elegido. Los indios desaparecen de repente del relato y en ese lugar aparece dios dándoles alimentos. 

–¿Piensa que el desafío pasaría por contrarrestar estos relatos?

–Los argumentos racionales no hacen mella desde el punto de vista de la memoria de un pueblo. Es muy difícil contrarrestar los mitos que constituyeron un país.

–¿Y cómo opera el mito para tener eficacia?

–La fuerza de los mitos viene de su origen, que es oral, es decir, que no tiene un autor reconocible, y que circula de alguna manera por la sociedad sin saber de dónde viene. Un poco como los chistes. Mis trabajos están influidos por el pensamiento de Georges Sorel, que fue un teórico de la política marxista de principios del siglo XX que tuvo mucha influencia sobre Gramsci, que tuvo mucha influencia sobre Mariátegui por ejemplo. Mariátegui invertía completamente la lógica del marxismo más ortodoxo diciendo que los burgueses eran racionalistas y materialistas y en cambio los proletarios eran místicos y religiosos. Lo que necesitaba el proletariado era una especie de mito religioso secularizado. Esa posición va a tener mucha influencia en la extrema derecha. Mussolini va a poner a Sorel como un teórico del fascismo. Pero durante mucho tiempo esta idea de que la política es una especie de versión secularizada de la religión va a ser muy importante. Cuando Alain Badiou escribe un libro sobre lo que es la militancia revolucionaria, escribe un libro sobre San Pablo, el teórico por excelencia del mesianismo cristiano, el que va a inventar de alguna manera el nombre Jesucristo, que quiere decir “Jesús es el mesías” y por qué el Cristo vino a salvarnos. Y cuando Walter Benjamin decía que detrás de esa marioneta mecánica que era el marxismo se seguía escondiendo la teología, que era una enana jorobada y fea que había que esconder pero que en realidad manejaba la marioneta que era el materialismo histórico, estaba planteando que lo que alimenta al marxismo sigue siendo un relato de redención de la humanidad.

–En relación con esto usted también plantea la necesidad de una división.

–Hay relato cuando hay un héroe y un enemigo. Es la base de cualquier narración. Eso a nivel colectivo es lo que Carl Schmitt llamaba los amigos y los enemigos. Es decir, la política es la división entre amigos y enemigos. La humanidad como grupo no puede tener un enemigo, salvo que venga una invasión extraterrestre. Por eso decía que quienes hacen política en nombre de la humanidad están mintiendo. Curiosamente, los propios nazis, que él apoyó, lo que van a hacer para convertir a un grupo en su enemigo es deshumanizarlo. Van a decir que los judíos eran subhumanos. Y ellos se ponían en defensores de la humanidad. Siempre hace falta una oposición, una grieta. Sin antagonismo no hay política, no hay pueblo que se constituya. El pueblo hispanoamericano primero, y argentino después, se va a constituir en el momento de las revoluciones de independencia, por oposición a los godos. En la independencia va a haber una alianza entre los criollos y los indígenas a partir de esa oposición común a los españoles, hasta el punto que los criollos que se designaban como descendientes de los conquistadores, por otro lado van a decir que los españoles habían robado sus tierras. Se van a identificar con la posición de los indios. Pero al mismo tiempo hay otros mitos que intervienen. En Argentina, el de civilización y barbarie. Ahí el pueblo se va a constituir sobre la base de la identificación con la civilización. Los indios van a quedar del lado de la barbarie. Ahí la división es otra. Los mitos se superponen y pueden convivir incluso en una misma persona. Según en qué momento la persona esté hablando puede recurrir a uno u otro mito. A veces se identifica al pueblo con el que lucha contra el imperialismo, que es un relato que convocó en su momento a una buena cantidad del pueblo argentino. O Alfonsín, con democracia o dictadura. Esa dicotomía tuvo un poder de convocatoria enorme, donde dictadura eran los militares y también los sindicatos que habían pactado con ellos. El pacto sindical-militar que denunciaba Alfonsín. Con Menem los enemigos van a ser los ñoquis y todos los que viven del Estado, y va a poner en un mismo campo de amigos, de aliados, tanto a los trabajadores del sector privado como a los patrones del sector privado. Por eso son falsas esas políticas que supuestamente hablan en nombre de la unidad. Eso es lo que hacía Videla. Cuando uno lee su primer discurso al momento en que asume como presidente de facto, dice que se llegó a un golpe de Estado porque era un país dividido y había que unir a los argentinos. Ese discurso de la unidad quiere decir que hay alguien que quiere dividir a los argentinos y esos son los enemigos. Es decir, se vuelve a reintroducir el antagonismo siempre. En esa época lo que dividía a los argentinos era la subversión. Ahora es el kirchnerismo. Hay política, hay división.

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Síndrome Carter: ¿Trump evita una catástrofe con Irán por temor a perder su reelección?

 

Al demócrata Jimmy Carter y el republicano Daddy Bush, ex director de la CIA, no se pudieron reelegir debido a que el primero fracasó con un operativo destartalado en Irán –Operación Garra de Águila, que intentó rescatar a 55 rehenes de Estados Unidos– y al segundo lo aniquiló la recesión.

 

Hoy Trump va viento en popa en los dos objetivos que se ha planteado para su reelección: la migración y la economía.

 

Trump piensa ya en un tercer (sic) mandato (https://bit.ly/2L9Ll4H) cuando ha insinuado permanecer más en el poder si la gente se lo pide y que, ahora sugiere, puede ser “por siempre (bit.ly/2KvdVOj)”.

 

Su obsesión, para no decir fijación sicológica, se centra en su reelección, que bien pudo haber puesto en peligro con el síndrome Carter, por lo que quizá Trump se haya retractado 10 minutos antes de las represalias al humillante derribo de un mega-dron de 220 millones de dólares (bit.ly/2XmIz2t).

 

La máxima presión de Trump y su contrapartida de máxima resistencia de Irán comportan también su exquisito cronograma estratégico. No solamente hubieran sido un desastre las represalias de Trump, con un Congreso reticente y el vacío del Pentágono sin un secretario aprobado, sino, más que nada, se hubieran adelantado con exagerada antelación a 17 meses de la crucial elección presidencial cuando el óptimo momento, dependiendo de otras variables en desarrollo, sería la sorpresa de octubre de 2019.

 

A cada quien su teoría y su jerarquía geoestratégica sobre la insólita retractación de Trump.

 

Para la narrativa popular, que aboga The New York Times (nyti.ms/2WT1L3y), aunque ya se había adelantado dos días antes Zero Hedge (bit.ly/2XqfuTL), Tucker Carlson, el conductor estrella de Fox News, convenció a Trump de abjurar por estar cometiendo un error costoso. ¡Ahora resulta que los conductores de los massmedia ya saben geoestrategia!

 

La justificación menos creíble es la que dio el mismo Trump: de que las represalias no serían proporcionales (sic) y de estar preocupado por la probable muerte de 150 iraníes durante los bombardeos programados cuando justamente sus sanciones, que forman parte de una verdadera guerra económica, han cobrado màs vidas persas en forma subrepticia.

 

Ante la legendaria resiliencia iraní, Trump puede perorar las bravatas que quiera cual su costumbre, como señaló en una entrevista a NBC: “No quiero una guerra con Irán, pero si ésta se produce habrá destrucciones nunca antes vistas (https://bit.ly/2RxCNWf)”.

 

A través de varios intermediarios –Oman, Qatar, Japón y Suiza– es probable que a Trump le haya llegado el mensaje que luego explayó el comandante iraní de que se abstuvieron “de derribar un avión espía con 35 personas a bordo que acompañaba al dron de Estados Unidos (bit.ly/2IS6IEA)”.

 

Nadie duda del inmenso daño material y humano que puede infligir Trump a Irán, que tampoco está manco y pudiera golpear severamente los intereses de Estados Unidos y sus aliados en la región, como asevera Richard Haass, director del influyente CFR (on.cfr.org/31LtCq9), lo cual, a mi juicio –como aduje antier a CNN desde Beirut (bit.ly/2IxCGXY)–, incendiaria toda la región (bit.ly/2Y62BLI) y dispararía el barril del crudo a niveles estratosféricos con una consecuente crisis económica global o, por lo menos, empinaría a Trump a una indeseable recesión que le pudiera costar su reelección por siempre.

 

Sin desear ir tan lejos, la primera guerra de Trump en Irán podría ser catalizador de la Tercera Guerra Mundial (bit.ly/2Rt9NyU).

 

A nivel de la seriedad geoestratégica, más allá de conductores influyentes y bravatas de cantina, a mi juicio, pesó mucho la advertencia del zar Vlady Putin, presidente de la máxima potencia militar del mundo (bit.ly/2CbHXjy), quien comentó que un ataque de Estados Unidos contra Irán sería catastrófico para la región como mínimo (¡mega-súper-sic!) y escalaría las hostilidades con resultados impredecibles (bit.ly/2Y6Foc7).

 

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 Raytheon es el mayor productor mundial de misiles, entre ellos el popular Patriot.  Bloomberg

La fusión entre Raytheon y United Technologies crea un gigante en el negocio de defensa con una facturación de 80.000 millones de dólares

 

Hace dos años, en plena escalada balística de Corea del Norte, el nuevo jefe del Pentágono se acercaba a Silicon Valley para visitar la base experimental de innovación del Departamento de Defensa en Mountain View. Se creó con Barack Obama de presidente para estar lo más cerca posible de las nuevas firmas tecnológicas y así poder resolver complejos retos estratégicos y tácticos. Una de las ideas era incorporar los avances en inteligencia artificial y tecnología autónoma al ámbito militar. “Eso ya no va a ser necesario”, afirma rotundo Thomas Kennedy, consejero delegado de Raytheon, “somos los que llevamos la ciencia-ficción a la realidad”. La contratista estadounidense que está detrás de los misiles crucero Tomahawk y el sistema de defensa Patriot acaba de anunciar una fusión entre iguales con United Technologies, que desarrolla los propulsores del caza invisible F-35. “Nos permitirá llevar los nuevos avances antes al mercado”, prevé.

La nueva Raytheon Technologies será la compañía aeroespacial y defensa más grande por ingresos después de Boeing cuando se complete la integración en 2020. Para entonces tendrá unas ventas anuales próximas a 80.000 millones de dólares, contará con 60.000 ingenieros y un presupuesto combinado en investigación y desarrollo de unos 8.000 millones anuales.

El avance tecnológico está en el corazón de la operación. Juntas tienen más de 38.000 patentes activas. La industria militar destina a I+D más que Apple, Google y Microsoft juntas. De hecho, Silicon Valley debe su origen a la defensa. “Contamos con una capacidad tecnológica sin igual que nos permitirá definir el futuro”, añade Gregory Hayes. Será quien lidere la nueva compañía, que tendrá un valor bursátil de 120.000 millones al precio actual. United Technologies tuvo unas ventas de 66.500 millones en 2018. De ese total, el 26% corresponde a la filial que fabrica aparatos de aire acondicionado Carrier y el 18% a los ascensores Otis. Raytheon empezó a tantearle precisamente cuando hace un año anunció que se desprendía de estas dos filiales. En paralelo estaba en proceso de integrar Rockwell Collins.

Los analistas de CFRA Research explican que es difícil encontrar una combinación similar. United Technologies es muy fuerte en el ámbito comercial. Entre sus principales clientes tiene a Boeing y Airbus. Raytheon, por su parte, es una de las cinco líderes en defensa. Además, son relativamente similares en escala, tamaño y márgenes de beneficio. En lo que va de año, se revalorizaron un 20% en Wall Street.

“No recuerdo la última vez que competimos por un contrato”, dice Kennedy. El solapamiento es inferior al 1%. La operación es muy parecida a la que acaba de cerrar L3 Technologies con Harris Corporation. El negocio aeroespacial y de defensa evoluciona rápido, además de ser de gran complejidad. Raytheon Technologies será, en principio, más resistente a los cambios de ciclo. El nuevo coloso estará estructurado en cuatro segmentos: inteligencia, espacio y radares; sistemas de defensa y misiles; Rockwell Collins y los motores Pratt & Whitney, que equipan los aviones comerciales de Airbus y los cazas supersónicos F-15, F-16 y F-35. Las sinergias serán de 1.000 millones. La idea es que la tecnología que utiliza Raytheon en el ámbito de defensa se combine en un mismo producto con las soluciones que United Technologies desarrolla en el ámbito aeroespacial comercial. Como ejemplo ponen el programa de misiles hipersónicos, donde su rival Lockheed Martin lleva la delantera.

Es lo que hace Boeing, que ve cómo dos grandes suministradores de sistemas se convierten en su rival directo. Tras la fusión, los ingresos de Raytheon Technologies se repartirán a partes iguales entre el negocio aeroespacial y de defensa. La mitad de las ventas se realizarán en el mercado internacional. El Pentágono será su principal cliente, con un tercio de los contratos globales.

La industria se reorganiza anticipando una moderación del gasto militar y en la aviación comercial, que hará más difícil hacer crecer los ingresos y los beneficios. Hace tres décadas eran medio centenar las compañías que competían por los grandes contratos. Ahora son cinco. Se calcula que el recorte en el gasto militar contribuyó a que 17.000 pequeñas compañías dejaran la industria entre 2001 y 2015.

Los avances tecnológicos en el sector de la defensa, señalan desde el Center for Strategic Studies, suelen hacerse desde las pequeñas contratistas hacia las grandes. Raytheon tendrá así escala y recursos financieros para elevar el gasto en I+D. Lo que no dijo Kennedy a pregunta de los analistas es si juntas destinarán el mismo o más dinero que por separado.

El presidente, Donald Trump, dice que le gusta la idea de la combinación. Pero le preocupa que reste competencia al negociar contratos de defensa. “Es razonable”, valoran en Seaport Global, “pero no será un problema mientras el Pentágono vea que el ciclo de innovación se acelera y se hace a menor coste”. Los rivales, añaden, tienen también “productos muy buenos”. El Pentágono depende del sector privado para armarse y por eso necesita poder hacer palanca para negociar buenos contratos. CFRA Research anticipa que la fusión meterá más presión a Lock­heed Martin, Northrop Grumman y General Dynamics para innovar. También pone nerviosas a Rolls-Royce, General Electric y Honeywell, que fabrican motores para aviones.

Intentos fallidos

El Departamento de Defensa bloqueó hace dos décadas ella fusión entre Lockeed Martin y Northrop Grumman porque concluyó que dañaba a la competencia. Pero la realidad ahora es muy diferente y a Washington le interesa que las compañías que le suministran sean financieramente exitosas. Más aún en un momento de preocupación creciente por China. El Pentágono, en plena batalla comercial, publicaba un informe detallando sobre la rapidez con la que Pekín está innovando en el ámbito militar. Kennedy responde a las dudas de Trump con un argumento patriótico para defender la creación de esta nueva plataforma para diseñar y producir los sistemas armamentísticos del futuro: “Nos hará mejores y más fuertes como país”.

Renaissance Strategic Advisor dice que la consolidación de la industria no debe ser una sorpresa porque fue el propio Pentágono el que decidió reducir el margen de maniobra para que varias contratistas pudieran competir a la vez.La última vez que Defensa puso objeciones a una fusión similar fue cuando Lockheed Martin adquirió el negocio de helicópteros Sikorsky a United Technologies. Northrop Grumman se hizo el año pasado con Orbital ATK, especializada en propulsores para misiles y cohetes espaciales. General Dynamics adquirió CSRA. Honey­well tanteó a United Technologies.

Nueva York 21 JUN 2019 - 09:34 COT

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Sábado, 22 Junio 2019 05:58

Y al final, Irán sí estaba armado

Los restos del dron rescatados por los iraníes. Imagen: AFP

Un detalle pasó desapercibido en las interminables especulaciones sobre dónde y por qué Irán derribó un sofisticado dron norteamericano. Tanto mapa con la ubicación del avión robot, tanto cálculo sobre el "mensaje" de Teherán a Washington, dejó de lado un dato que los militares norteamericanos si entendieron: se suponía que Irán no tenía la tecnología para derribar un dron de esos. Pero resultó que sí la tenía.

El dron derribado es un monstruo tecnológico y uno de esos elefantes blancos que la industria armamentística norteamericana le encaja a su mercado cautivo, los militares de EE.UU. El RQ-4 Global Hawk es fabricado por la Northrop Gruman, una empresa que en sus tiempos producía aviones de combate y perdió la competencia con la McDonnell Douglas. El Global Hawk es del tamaño de un avión de pasajeros, de cuarenta metros de punta de ala a punta de ala.

El monstruo está cargado de sensores, interceptores y computadoras, además de enormes cámaras, lo que lo define como una plataforma de espionaje, o para usar la más cortés expresión militar, de inteligencia. No extraña que cada uno cueste 120 millones de dólares.

Este dron no sirve para el combate, porque no tiene ni armas, ni velocidad, ni capacidad de hacer maniobras evasivas para evitar a un enemigo. De hecho, es una muy cara pieza de equipo diseñada para hacer "barridos" sobre territorio a estudiar, en este caso el estrecho de Hormuz y la costa sur de Irán. Su única defensa, el único changüí que tiene el Global Hawk, es que vuela muy alto, con un techo de hasta veinte mil metros.

Y aquí entra la sorpresa iraní. El dron volaba tranquilo porque se suponía que ni los Guardias Revolucionarios, tan bien equipados ellos, tenían misiles de ese alcance. Según parece, la inteligencia norteamericana se creía que sólo tenían misiles antiaéreos de los que se lanzan desde un tubo al hombro, guiados por calor, o a lo sumo baterías rusas SA-6, que no llegan a semejantes alturas.

Pero el dron fue derribado, lo que alarmó a los expertos: ¿los iraníes tienen baterías SA-17? ¿Los rusos los equiparon con eso? El gobierno de los ayatolás contestó que habían derribado al monstruo usando un misil Khordad de fabricación propia, con un radar con radio de 150 kilómetros, un alcance efectivo de cincuenta kilómetros y un techo operativo de 27.000 metros. Si esto es cierto, y puede ser propaganda iraní, Teherán está produciendo una familia de armas mucho más avanzada de lo que esperaban en el Pentágono.

Lo que lleva a recalcular los riesgos de una guerra. Un viejo y sabio chiste en Washington es que la base de la política exterior norteamericana es "nunca te metas con alguien de tu tamaño". Esto explica las constantes prepeadas a países militarmente débiles y el extraordinario respeto a los rusos -con un arsenal de 6500 bombas atómicas-y a los chinos.

Irán, por supuesto, no es del tamaño de EE.UU., pero es la 14 potencia mundial según el medio especializado Global Fire Power. Los ayatolás comandan un ejército de medio millón de hombres, con 350.000 reservistas. La fuerza aérea es relativamente pequeña, con 142 aviones de combate y apenas doce helicópteros de ataque, pero la infantería cuenta con el apoyo de 1600 tanques de combate, una herencia de las batallas con Irak.

Pero la estrategia real, el desbalance relevante en esta geografía, es que los iraníes invirtieron en dos sistemas de armamentos que le permitirían hacer un daño terrible a un invasor. Por un lado, la pequeña armada iraní tiene nada menos que 34 submarinos, perfectamente capaces de bloquear la principal vía marítima de exportación petrolera del mundo. Por otro lado, Teherán dispone de nada menos que 1600 plataformas de lanzamiento de misiles, la cuarta fuerza de su tipo en el planeta. Sólo EE.UU., Rusia y China tienen más de esas.

Un paréntesis para argentinos es que Irán no es un país desarrollado sino que tiene una economía que apenas pasa los dos tercios de la nuestra. Pero el petróleo hace una enorme diferencia: la deuda externa iraní es ínfima y su banco central tiene reservas declaradas de 120.000 millones de dólares. Por algo, son clientes mimados de los rusos, que les transfieren todo tipo de tecnología.

Si Donald Trump termina tropezando con la última piedra y arranca una guerra con Irán, se va a encontrar con mucho más que otro Irak. Al contrario que con Saddam Hussein, no está garantizado que los iraníes se dejen bombardear desde el aire, cediendo esa superioridad desde el vamos, que para algo están los tantos misiles. Y tampoco se van a dejar bloquear por mar, que 34 submarinos no son un chiste.

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Trump pierde Guerra imperialista contra China
  1. Tres objetivos estratégicos

La supuesta guerra "comercial" (trade war) de Trump contra China es de hecho una guerra de "contención imperialista", que pretende alcanzar tres objetivos estratégicos: 1. Garantizar el éxito de Dangerous Donald (Hillary Clinton) en las elecciones presidenciales de 2020; 2. Sustituir los mecanismos de competencia legal de la economía de mercado por prácticas neocoloniales proteccionistas. En otras palabras, negarle el funcionamiento a la "mano invisible" de Adam Smith, que sostiene la eficiencia cibernética de la crematística mercantil; 3. Evitar que el país con el mayor potencial evolutivo contemporáneo y el sistema de liderazgo más eficaz de la sociedad global, China, tenga influencia en la constitución del emergente orden global tetrapolar, que sustituirá la supremacía del American Way of Life y del American Century.

 

  1. El Precio de la Guerra

El uso ilegal de aranceles proteccionistas estadunidenses como armas político-económicas de extorsión y destrucción, tal como Trump las aplica contra México, Canadá, Irán, la Unión Europea, Rusia, Venezuela, Cuba y China, produce enormes sufrimientos para millones de seres humanos; incluyendo, de manera creciente, para ciertos sectores de la sociedad y economía de Estados Unidos. Peor aún, si el "megalómano narcisista" (Noam Chomsky) sigue adelante con su amenaza de imponer aranceles adicionales del 25 por ciento a las importaciones chinas, la economía global "podría terminar en una recesión dentro de tres trimestres fiscales", como advierte el economista en jefe del banco de inversión Stanley Morgan. Chetan Ahya. Por esa razón, más de 600 corporaciones estadounidenses enviaron una carta abierta a Trump, presionándole a que "ponga fin a la guerra comercial con China".

Los aranceles son impuestos (costos) pagados por consumidores y corporaciones estadounidenses, aleccionó la asociación de comercio minorista más grande del mundo, la National Retail Federation (NRF), al analfabeta económico Trump y le advierte, que dos millones de empleos en Estados Unidos se perderán en el primer año de aplicación de los aranceles, mientras que el PIB respectivo descenderá uno por ciento. El argumento de Trump de que las empresas estadounidenses se repatriarán de China es, por supuesto, fake news, como sabe todo economista serio. Las cadenas de valor mundiales (global value chains) no tienen la elasticidad productiva ni distributiva necesarias para compensar la grave perturbación que causarían los aranceles. Y la elasticidad del mercado laboral estadounidense, prácticamente carente de un ejército industrial y de servicios de reserva, tampoco podría asimilar un retorno masivo de empresas gringas.

 

  1. El Retorno del Imperialismo clásico

El objetivo estratégico de toda guerra, comercial o militar, es doble: derrotar al enemigo para poder determinar el sistema de posguerra en favor del vencedor. Expresados en términos del contexto geopolítico actual, los imperativos político-económicos de Trump son claros. El Imperio tiene que mantener su monopolio global de las ciencias y la tecnología del siglo XXI, a fin de garantizar las condiciones más beneficiosas de acumulación de capital y tasas de ganancias a nivel global, para sí mismo. Es este imperativo político-económico, que hace imposible que las élites de poder imperialista a las que Trump sirve, puedan conceptualizar un nuevo orden global con cuatro superpotencias iguales, un liderazgo distribuido y la asignación negociada de recursos y beneficios, en, por ejemplo: un orden global tetrapolar con la Unión Europea, Rusia y China.

La esencia del imperialismo capitalista clásico, como mostró Lenin, reside en la explotación de otros pueblos y estados a través del empleo de fuerzas productivas (económicas) y destructivas (militares) comparativamente más desarrolladas y poderosas de un agresor, Estado o clase dominante, contra una entidad víctima más débil. Ese es el caso de la política exterior de Trump. El 15 de junio de 2018, la Casa Blanca reveló, que la supuesta guerra comercial con China no tiene nada que ver con el comercio, sino que es un déja vu del imperialismo clásico. El objetivo principal de los aranceles punitivos, anunció el Bunker del Imperio, es el programa de calidad Hecho en China 2025, que es, en palabras de Washington, "un plan estratégico para dominar las industrias emergentes de alta tecnología que impulsará el crecimiento económico futuro para China, pero perjudicará el crecimiento para los Estados Unidos..." Quod erat demonstrandum.

 

  1. ¿Puede Trump ganar?

El intento de Trump de destruir a cualquier rival potencial del sistema internacional y, particularmente China, mediante las técnicas clásicas de agresión imperialista, está condenado al fracaso, como evidencian las métricas de las respectivas escalas económicas y de seguridad. En el nivel micro, por ejemplo, el argumento de que la tecnología Huawei G-5 presenta un riesgo de seguridad de datos para Occidente, es quijotesco, como demuestra el hecho, de que la empresa china Exception PCB, con sede en el Reino Unido, fabrica las placas de circuito impreso (circuit boards) que controlan los motores, la iluminación, el combustible y los sistemas de navegación del ultrasecreto F-35 Joint Strike Fighter (sic). Preguntado sobre el tópico, el Ministerio de Defensa del Reino Unido dijo que la empresa es un proveedor establecido y no presenta "ningun riesgo". Admirable, sin duda, el alto nivel de consistencia de la "guerra comercial" de Trump.

 

  1. Trump ya perdió su "guerra imperialista de contención"

La política de Trump, de tratar de imponer la voluntad de ciertos sectores de la élite del poder estadounidense a otros grandes conglomerados de poder como Rusia, China o la Unión Europea, no tiene un camino evolutivo disponible para prosperar. En 1945, cuando el Imperio dominaba la mitad del Producto Económico Global, podía gobernar con un puño económico y financiero de hierro sobre el mundo occidental. Hoy en día representa apenas el 23% del PIB mundial. Su capacidad de poder adquisitivo y negación del mercado ya no son los instrumentos de estrangulación mortales, como solían serlos. De la misma manera, en cuanto al uso de materiales de tierras raras (rare earth materials), que son imprescindibles para la producción de prácticamente todos los productos militares y civiles de alta tecnología, Washington importa hoy día el 80% (sic) de ellos de China. Un embargo chino respectivo haría colapsar la producción de las corporaciones de alta tecnología estadounidenses.

Algo similar sucede en el reino de las fuerzas destructivas que sustentan las ambiciones de supremacía global de Washington. Pese a gastar anualmente múltiples veces más fondos en armamentismo que Rusia o China, Washington ha perdido la carrera armamentista con Rusia, que hoy día goza de una ventaja comparativa de diez años en armas estratégicas operativas, frente al imperialismo estadounidense. En buen romance: Estados Unidos perdería cualquier guerra militar con Rusia, si se atrevería a provocarla.

 

  1. El Impeachment de Trump

El intento de Trump de destruir el orden liberal burgués global y sustituirlo por una nueva arquitectura internacional, aún más pronunciadamente socialdarwinísta que la actual y basada exclusivamente en el uso del poder crudo, puede caracterizarse científicamente como el Fascismo del Siglo XXI in statu nascendi. Los principales contenidos ideológicos e institucionales de esta nueva y peligrosa versión de dominación clasista de la burguesía y del capital, han sido publicados en el Washington Post por el pensador estratégico del presidente, el autodenominado "orgulloso sionista evangélico" (proud evangelical zionist), Stephen Bannon. Es obvio, que su narrativa es, mutatis mutandis, comparable a la del fascismo histórico del Siglo 20. En esta narrativa, China aparece como el más grande peligro histórico para Estados Unidos y el combate al Partido Comunista como conditio sine qua non para prolongar el siglo de oro de Estados Unidos.

Las erráticas, ilegales y violentas políticas nacionales e internacionales de Trump, junto con el diseño totalitario subyacente formulado por Bannon, apoyados por la nomenclatura del Partido Republicano, han llevado a Trump al borde del juicio político de destitución (impeachment) y la derrota electoral en 2020. De hecho, Jerry Nadler, el poderoso Presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, ha acusado públicamente a Trump (5.5.), de llevar a cabo "un ataque a la esencia de la democracia". Nos encontramos en una crisis constitucional, porque Trump está tratando de imponer una "forma más tiránica de gobierno". "No puede haber apuestas más altas que este intento de arrogar todo el poder al Poder Ejecutivo, lejos del Congreso y... del pueblo estadounidense. No podemos permitir que la democracia se convierta en una monarquía, donde él se convierta en rey... El bloqueo de varias investigaciones del Congreso por Trump es una afirmación del poder tiránico del presidente, que no se puede permitir que prospere" -- an assertion of tyrannical power by the president that cannot be allowed to stand.

  1. Los Resultados de la Cumbre del G-20 en Osaka

La correlación de fuerzas a nivel nacional e internacional se está volviendo cada vez más en contra de las políticas imperialistas de Trump. En consecuencia, llegará a la Cumbre de Osaka del G-20 (28/29.6.2019) en una posición de negociación muy debilitada y se verá obligado a proponer un plan de compromiso al presidente Xi Jinping, que le permitirá conservar sus prospectivas electorales para el año 2020. China, a su vez, guiada por su doctrina de política exterior del win-win, hará todo lo posible --dentro de los límites de la soberanía y la dignidad nacionales-- para facilitar un acuerdo que proteja un sistema global razonable y previsible. Es posible, por lo tanto, que se firme en Osaka algún fase-saving convenio, pese a que un convenio con Trump sólo dura el tiempo que sus bipolarismen se lo permiten. Es muy probable, entonces, que el precio de la derrota de Trump en la guerra imperialista contra China, se lo cobrará a Irán, Cuba, Nicaragua y Venezuela, con tal de ocultar el desastre de su política exterior frente a China, Corea y Rusia, ante su electorado.

Esperemos, que la serenidad y el poder de Xi Jinping y Putin, junto con una política inteligente del Partido Demócrata en Estados Unidos, logren que la actual canibalezca política socialdarwinista del Imperio contra los intereses de la humanidad, pueda ser conjurada, antes de que termine en una Tercera Guerra Mundial.

Por: Heinz Dieterich | Jueves, 20/06/2019 08:11 PM 

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El terrorismo será el pretexto de Trump para fabricar el casus belli contra Irán

 

Ya no cuelan las Armas de Destrucción Masiva ni el envío de antrax a Estados Unidos en sobres, por lo que el gobierno de Trump se está centrando en mostrar al mundo que Irán -otra nación reserva mundial de Oro Negro, y de una ubicación estratégica-, es el país más terrorista del planeta al que para salvar a la especie humana debe aplastarlo.

El Secretario de Estado Mike Pompeo ha confesado ante el Senado que los abogados están buscando vínculos entre Teherán y Al Qaeda: su objetivo es desempolvar la Ley de Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF) – aprobada después del 9/11, que permite al presidente atacar a las fuerzas terroristas sin el consentimiento del Congreso. Da igual que estudios como el realizado por Nelly Lahoud en 2018 para el Think tank New America, y basado en unos 470.000 archivos desclasificados relacionados con Bin Laden, no hayan mostrado contactos entre la República Islámica (RI) y al Qaeda para cometer actos terroristas. El comandante general del Ejército británico de la coalición anti-ISIS, Chris Ghika tampoco ha visto provocaciones de Irán contra las tropas aliadas en Oriente Próximo. Y aun así, Trump ha incluido al ejército de los Guardianes de la Revolución Islámica (GRI) de Irán en su lista de grupos terroristas, por ende, objetivo de ataques militares.

Paralelo a los extraños y repentinos sabotajes a los intereses de Estados Unidos y de sus aliados en Oriente Próximo, Pompeo acusa a Teherán y los socios de haberlos cometido: es consciente de que la verdad la posee el primero que la cuenta, y que los demás sólo podrán confirmarla o desmentirla. El ex jefe de la CIA dispara primero e interroga después al cadáver. Así, ha vinculado a Irán a un atentado reivindicado por los talibanes con coche bomba el 31 de mayo que hirió a cuatro soldados de EEUU y mató a varios civiles afganos; otro con misiles a la sede de unas empresas estadounidenses en Basora, Irak; y, la guinda, el sabotaje con minas y torpedos a cuatro barcos en el Golfo de Omán de propiedad saudí, emiratí, noruego y japonés. Lo curioso es que, Shinzo Abe -aliado japonés de Trump, que el día después del incidente estuvo en Teherán-, ni siquiera lo mencionó en sus encuentros con las autoridades de la RI. Está por ver cómo un poderoso ejercito como el iraní, en vez de hundir dichos petroleros, envía a unos buzos para colocarles minas lapa, como si se tratase de unos terroristas aficionados. Sin embargo, uno de los buques había sido golpeado por un torpedo, que no por una mina: ¡Que los satélites aclaren su procedencia! Es más, si aceptáramos la versión chapuza de Pompeo de los hechos, GRI sería un grupo terrorista nada al uso, por negar su participación. Pues, dichas bandas siempre reivindican sus atentados justamente para mostrar su poderío y obtener algo al enemigo.

Afortunadamente, en estos incidentes no ha habido muertos, pero la coalición saudí-emiratí bombardea desde el 2015 y a plena luz del día no solo a los barcos de refugiados, hospitales, escuelas, mercados o viviendas de los yemenís, sino que ha matado, en colaboración con EEUU y Reino Unido, a decenas de miles de ciudadanos del país, y los criminales de la guerra siguen impunes.

¿Habrá un mega atentado?

Los atentados de falsa bandera han sido muy recurrentes en la historia, aunque algunos han sido reconocidos y otros no: el incidente del Golfo de Tonkin, en el que EEUU simuló un inexistente ataque de fuerzas de Vietnam del Norte a su armada con el fin de justificar su invasión a Vietnam; la “Operación Susannah” (nombre de la novia de uno de los implicados) lanzada por Israel en 1954 contra el Egipto de Jamal Abdel Nasser, en la que puso bombas en las propiedades de Estados Unidos y Gran Bretaña (sí, ¡sus aliados!) en El Cairo, culpando a organización Hermandad Musulmana. Su objetivo era arrastrar a dichas potencias a una confrontación bélica con Nasser, y provocar una guerra civil en el país. Israel reconoció la autoría en 2005, o sea, 51 años después. El atentado más famoso, el 11S, sigue siendo investigado por El Movimiento por la Verdad del 11-S (9/11 Truth Movement). Las mentiras utilizadas para apoderarse de los recursos y el suelo de Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, Sudán, Yemen y Siria destruyendo decenas de millones de vidas, muestran hasta qué punto la verdad siempre es la primera víctima de las guerras.

Ahora hay que esperar la noticia. El régimen de Trump es consciente de que la única forma de reclutar la opinión publica de Estados Unidos en favor de otra terrible guerraes un gran atentado con víctimas mortales estadounidenses que muestre lo cruel y lo peligroso que es la RI, no sólo para sus ciudadanos o para Oriente Próximo, sino para el mundo mundial. Atención al tweet del senador Lindsey Graham: “Está claro que en las últimas semanas Irán ha atacado a oleoductos y barcos de otras naciones y ha creado corrientes de amenaza contra intereses estadounidenses en Irak. … Si se activan las amenazas iraníes contra el personal y los intereses estadounidenses, debemos ofrecer una respuesta militar abrumadora.” Por lo que, la (más) militarización del Golfo Pérsico no responde a una “diplomacia de cañonero” para disuadir a Irán; de hecho, la expulsión de Rex Tillerson del gobierno, fue el fin de la diplomacia del gobierno de Trump.

Sería la culminación de las guerras políticas, económicas e incluso cibernéticas -que podrán intensificarse-, contra Irán: en 2012 el virus Stuxnet fue enviado a las instalaciones nucleares de Natanz, inhabilitándolas. Aquella ciber arma formaba parte de Nitro Zeus, un proyecto de un masivo ciberataque militar contra Irán (que no la República Islámica), que inutilizaría la red eléctrica del país así como su defensa aérea.

EEUU y la RI no siempre han sido enemigos

Es obvio que la República Islámica y EEUU tienen una percepción errónea mutua del otro. Trump ha convertido en su fuente de información a la secta religioso-militar de extremaderecha Muyahedines del Pueblo, a quien Bolton -otro fanático religioso-, prometió en 2018, llevarles “antes del 2019”. Se ha eliminado a todas personas y figuras que podrán paliar los excesos de un presidente con una importante deficiencia no sólo política sino también de inteligencia, convirtiéndole en un peligroso hombre con poder ilimitado. Richard Nixon, el inventor de la Teoría Madman “el Presidente Chiflado”, (presentándose loco por imprevisible) para forzar a los soviéticos a ceder ante sus exigencias bajo la amenaza de apretar el botón nuclear, tenía a su lado a Melvin Laird, su Secretario de Defensa, moderando sus decisiones. Aquel Madman, deprimido por el Watergate y abusador de alcohol, mandó desplegar a los B-52 con carga nuclear rumbo la Unión Soviética. Hoy, individuos como Bolton que ocupan ‘la Trumplandía’ son los que pueden empujar al mundo ante una guerra total.

Estados Unidos ha provocado una enorme tensión con su salida del acuerdo nuclear, violando además el Artículo 2.4 de la Carta de la ONU que prohíbe amenazar la integridad territorial de otras naciones, y poniendo en serio peligro la seguridad alimentaria de 80 millones de personas que viven de la venta de su petróleo, ¡y encima se hace la víctima!

Por su parte, el líder supremo de la teocracia chiita, el ayatolá Jameneí, -persona que decide el destino de Irán, ignorando al presidente y al parlamento-, analiza el mundo con el enfoque metafísico, considerándose como un misionero del mandato divino infalible, que tiene garantizado el triunfo sobre el mal. Aun así, no es ningún suicida: de hecho, no ha autorizado a los GRI responder a los cerca de 200 ataques de Israel a las milicias proiraníes en Siria.


La RI, desde el Realpolitik, ha entablado relaciones de interés muto con otros presidentes de EEUU, aunque casi siempre de forma secreta. Ya en 1985, recibió en Teherán al coronel Robert McFarlane (uno de los actores del escándalo Irán-Contra), enviado por Ronald Reagan. El militar entregó a las autoridades islámicas una Biblia, un pastel en forma de llave (como símbolo del deseo de apertura), una propuesta de venta de equipamiento militar y de una relación estratégica, en un intento de evitar un acercamiento entre Moscú y el gobierno islámico. La RI, ya habían cooperado con Reagan en 1980 para saboteando la reelección del presidente demócrata Jimmy Carter, al no liberar los rehenes de la embajada de EEUU antes de las elecciones.

Pero, las autoridades de la RI no tienen la paciencia de Job: Si no pueden exportar el petróleo y así mantener la paz social en Irán, impedirá que los árabes vendan el suyo y lo harán sin camuflarse. Sería la batalla final: “¡Que mueran conmigo los filisteos!”.

 

21 junio 2019

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Fuerzas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán (CGRI), en una imagen de archivo

Los Guardianes de la Revolución de Irán, calificados como 'grupo terrorista' por Estados Unidos, han anunciado el derribo de un avión estadounidense no tripulado, dedicado a operaciones de espionaje.

 

 

Los Guardianes de la Revolución de Irán han anunciado hoy el derribo de un avión no tripulado de Estados Unidos, dedicado a operaciones de espionaje, cerca del estrecho de Ormuz, donde se registraron varios incidentes en el último mes.

El dron entró en el espacio aéreo iraní en las primeras horas de este jueves, sobrevolando la región de Koohe Mobarak, en la provincia meridional de Hormozgan, según han informado los Guardianes en un comunicado.

La Fuerza Aeroespacial de este cuerpo militar de élite fue la encargada de disparar contra el aparato, descrito en la nota como un avión espía estadounidense del tipo "Global Hawk".

La Guardia Revolucionaria, designada como grupo terrorista por Washington el pasado abril, denunció que el dron estadounidense "violó el espacio aéreo territorial iraní".

Esto ocurrió cerca del estratégico estrecho de Ormuz, por donde cruza una quinta parte del petróleo mundial, y a solo unos 80 kilómetros de los Emiratos Árabes Unidos y Omán.

 

Tensión entre Irán y Estados Unidos

 

Este derribo coincide con un repunte de la tensión entre Irán y EEUU en Oriente Medio, donde Washington ha decidido enviar más tropas y reforzar su despliegue militar de buques y misiles en el golfo Pérsico.

La crisis ha escalado asimismo tras un par de ataques a buques cisterna y petroleros en el estrecho de Ormuz, el último de ellos hace una semana, de los que Washington responsabiliza a Teherán.

Las autoridades iraníes han negado su implicación en estos hechos y han asegurado que si quisieran bloquear el estrecho e impedir el tránsito de petróleo, como ya han amenazado, lo harían abiertamente.

Estas amenazas de Irán están motivadas por las sanciones que impuso EEUU a su sector petrolero el año pasado tras retirarse unilateralmente del acuerdo nuclear de 2015, y que fueron reforzadas en mayo con el fin de las exenciones a la compra de crudo iraní.

 

Teherán

20/06/2019 09:36 Actualizado: 20/06/2019 09:36

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Irán dice que cayó una red de espías de la CIA

Horas después de anunciarse el desmantelamiento de la red, el presidente de Irán, Hasan Rohani, mandó un mensaje contra su par estadounidense Donald Trump.

 

Irán anunció que desmanteló ayer una “nueva red” de espionaje vinculada a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, en plena tensión bilateral. La crisis entre el país islámico y Washington se acentuó el lunes cuando el Pentágono informó que enviaría mil soldados más a Medio Oriente. 

“Siguiendo pistas propias e indicios de los servicios de inteligencia estadounidenses, recientemente dimos con los nuevos reclutas contratados por los estadounidenses. Así fue como desmantelamos esa nueva red”, anunció Irna, la agencia oficial iraní. Algunos espías de la red que según Irna fue instalada por la CIA, ya fueron detenidos y entregados a la justicia. La agencia, sin embargo, no ofreció datos respecto a la cantidad de detenidos ni precisó la nacionalidad de los sospechosos. Horas después de anunciarse el desmantelamiento de la red, el presidente de Irán, Hasan Rohani, mandó un mensaje contra Donald Trump: “Los enemigos nunca ganarán esta guerra contra la nación iraní”, apuntó un día después del envío de tropas. “Esta guerra terminará con la victoria de la nación iraní porque no estamos en guerra con una nación, la otra parte no es una nación sino un grupo de políticos sin experiencia”, subrayó en un discurso durante la inauguración de una terminal en el aeropuerto internacional de Teherán.  La relación entre Irán y Estados Unidos se tensó luego de que la potencia del norte se retirara unilateralmente en 2018 del acuerdo nuclear y restableciera las sanciones económicas contra Teherán. Y en los últimos días la crisis se incrementó aún más con los ataques contra buques petroleros ocurridos en mayo y junio en la región del Golfo, y en los que ambos países se acusan mutuamente. 

El acuerdo nuclear firmado en 2015 en Viena fue fruto de los esfuerzos diplomáticos entre Irán, Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia. Su objetivo es limitar la capacidad atómica de Teherán a cambio de un levantamiento de las sanciones económicas internacionales contra la República Islámica. Irán, por su parte, presiona desde hace meses a sus otros socios para que lo ayuden a mitigar los efectos de las medidas impuestas por Estados Unidos. 

Para el presidente del país islámico, una forma de vencer la campaña de sanciones de EE.UU. contra su país es continuar con el desarrollo de los distintos sectores económicos y la apertura de grandes proyectos de infraestructuras. “Las sanciones de Washington van dirigidas contra todos y cada uno de los individuos, y no contra el gobierno”, apuntó Rohani. “Además Irán ha sido leal a sus compromisos y acuerdos internacionales. Fue Estados Unidos el que violó todos los acuerdos”, lanzó.

Si bien Irán sigue suscripto al acuerdo nuclear, el mes pasado anunció que iba a reducir algunos de sus compromisos debido a las sanciones de Washington y al fracaso del resto de firmantes en contrarrestarlas. Hasta el momento el Organismo Internacional de Energía Atómica certificó que Irán se ajustaba a los compromisos adquiridos en Viena, sin embargo esta semana la Agencia de Energía Atómica de Irán anunció que a finales de junio las reservas en uranio que tiene el país islámico superarían el límite de 300 kilogramos estipulado en el acuerdo. De ser así, Irán violaría por primera vez una de sus obligaciones.

Ante la escalada de tensiones el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, aseguró que Trump no quiere una guerra con Irán, aunque advirtió que están listos si Teherán toma una mala decisión. “Estamos allí para disuadir la agresión. El presidente Trump no quiere la guerra”, dijo Pompeo a la prensa en Tampa, Florida, a la salida de una reunión en el Comando Central de Estados Unidos. “Esto no son solo dos años y medio. Son 40 años de actividad iraní que han llevado a este punto”, dijo Pompeo. 

El secretario de Estado agregó que uno de los propósitos de su reunión de ayer en el Comando Central era asegurar que haya una “profunda coordinación” con el Departamento de Estado. “Pues es importante estar seguros de que pueden responder si Irán toma una mala decisión”, explicó. En la misma línea, Pompeo indicó que Estados Unidos está listo ante “cualquier amenaza” de Teherán y que su intención es trabajar para convencer al país islámico de evitar posibles agresiones en la región. 

Pero frente a la escalada no sólo Estados Unidos e Irán cruzaron palabras. Rusia, aliado de Teherán, también lanzó su mensaje y llamó a la prudencia. “Preferiríamos que no se apliquen medidas que puedan provocar un incremento de las tensiones en esta región de por sí tan inestable”, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. El portavoz afirmó además que confían en lo que hace tres días hablaron Rohaní y el presidente ruso respecto del cumplimiento del pacto. “Seguimos partiendo de que Irán continuará fiel a sus obliaciones”, dijo Peskov. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, pidió a Irán que tome “decisiones prudentes” y advirtió a la vez contra la apertura de una “caja de Pandora” en Oriente Medio. En tanto el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, llamó a la comunidad internacional a imponer inmediatamente sanciones contra Teherán, tan pronto como sus reservas de uranio superen el límite. 

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