Se llama "Gota a gota" el violento método de los usureros colombianos en Argentina

La modalidad de usura "gota a gota" , que selecciona a sus víctimas entre los más vulnerables, aquellos que no puede acceder a un crédito bancario porque no califican por los requisitos usualmente solicitados como un recibo de sueldo formal crece cada vez más en la Argentina, operada por prestamistas oriundos de Colombia.

Pero, ocasionalmente, algunas de estas redes mafiosas cae.

El lunes pasado, once integrantes de una de esas organizaciones fueron detenidos por Gendarmería Nacional. La fuerza federal actuó bajo la instrucción del juez en lo penal económico Pablo Yadarola y el apoyo y coordinación de la Dirección Nacional de Investigaciones, que pertenece al Ministerio de Seguridad.

Diez de los apresados son de nacionalidad colombiana, el resto argentinos. La banda era básicamente un negocio familiar. Su presunto líder es David Fernando Salazar Herrera, de 30 años de edad, colombiano, con DNI argentino, número 95 millones, su hermano Carlos Alberto junto a los hermanos José y Jhon Kenedy Quincena , también con direcciones en Hurlingham.

La mayoría de los extranjeros ingresaron de manera irregular al país, con documentación falsa, bajo otra identidad o por pasos fronterizos clandestinos y luego obtuvieron sus documentos. En su país varios de ellos tienen antecedentes penales. Según pudo saber Infobae, la Dirección de Migraciones, y a instancias del juez, solicitará en los próximos días la expulsión de los delincuentes.

La banda operaba en la Ciudad de Buenos Aires, pero había extendido su telaraña en los partidos bonaerenses de Zárate y San Miguel. En los allanamientos se secuestraron 215.955 pesos, 3000 pesos colombianos, 5000 guaraníes y 107 dólares. Pero lo más importantes está en otros papeles.

Por primera vez la Justicia incautó miles de documentos sobre supuestas transacciones y comprobante s –algunos de ellos que datan desde el año 2012- utilizados por la banda para cobrar los préstamos usurarios. En la parte superior de los rústicos talonarios donde asentaban los importes abonados por los clientes, y con un sello de color rojo se destacaba la fecha del pago. Se pueden leer rubros insólitos, por ejemplo "artesanías colombianas".

El esquema cambiaba rápidamente: los cobros se volvían semanales con sicarios que amenazaban a deudores.

Los préstamos siempre eran en efectivo, rápidos, se otorgaban en menos de dos horas, sin requisitos. Se aclaraba la tasa de interés a abonar, que comenzaba de forma mensual, para convertirse rápidamente en pagos hechos cada semana. Había varias formas de encontrar a los usureros: se promocionaban a través de volanteros en la calle, en el mercado de Pompeya, en Barracas, Constitución , en la estación de San Miguel o la de Liniers, atendían en pequeños locales que no duraban mucho, tiendas transitorias, como una mueblería en San Miguel a tres cuadras de la plaza principal del municipio. Detrás de la carnada de las mesas y sillas de pino, aparecerá el ofrecimiento de los supuestos préstamos acomodados a las necesidades de cada cliente.

Así, comenzaba un espiral descendente, de la usura a la golpiza, de la violencia económica al puño en la cara.

Ante el apuro y la necesidad, las víctimas no advertían que terminarían devolviendo a los prestamistas hasta quinientas veces más que el dinero solicitado. Cuando no podían seguir pagando, ya ahogados económicamente, los "rompehuesos", sicarios y golpeadores contratados por las redes corruptas, los visitaban en sus hogares o en los pequeños comercios que armaron con los préstamos. Las visitas no eran precisamente para tomar café. Los mafiosos amenazaban, incluso con asesinar a sus hijos o padres.

Si la coacción no resultaba, la segunda tertulia era menos amena aún. En este caso, eran dos los amedrentadores. Uno, el que conduce la moto, se queda en la vereda; el cómplice ahorra palabras, golpea a la víctima. Se registraron casos en que el agredido perdió dientes, sufrió la fractura de costillas o la quebradura de un brazo.

En algunos casos no llegan a cruzar palabras. Las fachadas de las casas o los comercios de las víctimas eran baleadas desde motos.

El salvajismo era tal que en Tartagal, en la provincia de Salta, Dalma, una joven de apenas 20 años, se ahorcó en su domicilio porque estaba amenazada por los prestamistas: su muerte dejó huérfanos a dos niños.

Catalina, su madre, denunció públicamente el 29 de mayo pasado que usureros colombianos le habían prestado 15 mil pesos bajo condiciones que Dalma podía afrontar. Sin embargo, de repente, los prestamistas cambiaron las condiciones, el interés de la tasa se quintuplicó y los pagos ya no serían cada treinta días, sino cada siete.

La abuela de los dos niños le dijo al diario El Tribuno , que Dalma tomó la dramática decisión porque "estaba desesperada por las constantes amenazas de los colombianos que amenazaron con matar a sus hijos si no pagaba".

"Gota a gota" en Latinoamérica

Después de la desarticulación de la banda de usureros, la ministra Bullrich rememoró en diálogo con Infobae la razón por el Ministerio de Seguridad, con funcionarios como Martín Laborde, coordinador de Investigaciones de Delitos Económicos, hizo foco en este modus operandi que se expandió desde Colombia a países como México, Venezuela, Uruguay, Panamá y Brasil.

Bullrich precisó que al año de asumir su cargo, un grupo de investigadores de la Policía Nacional de Colombia llego a nuestro país para entrevistarse con ella y su equipo. Sin rodeos, los detectives detallaron con gráficos y fotos que el narcotráfico y el lavado de activos había cambiado en su país y que los grandes carteles, que habían dejado de funcionar en la década de los 90, dejaron una fuerza laboral vacante.

Los criminales, claro está, no buscaron trabajo formal a través de los clasificados de los diarios, sino que habían tomado rumbo hacia un sistema nuevo, que trabajaba con el micro lavado y el micro tráfico de dinero negro a partir de una modalidad, hasta ese momento desconocida, o no investigada en el país, llamada "gota a gota" , una forma feroz de estafa.

"En conjunto con Colombia, Argentina se ha puesto a la vanguardia en la lucha contra el gota a gota , que tiene como objetivo atacar a personas vulnerables y blanquea el dinero para el narcotráfico", interpreta la ministra y agrega: "Después de entender el modus operandi, llegamos a la desarticulación total de la banda criminal integrada por estos diez colombianos".

Según pudo saber Infobae , a través de Eugenio Burzaco, el Secretario de Seguridad de la Nación, estos préstamos de altísimas tasas generan un sistema de lavado de activos que se envía hacia Colombia mediante correos privados en la zona de frontera. El dinero no solo circula: también vuelve.

Así funciona el negocio

Los trabajos de inteligencia tanto en Argentina, como en México y Colombia establecieron que el "negocio", que muy posiblemente termina en el tributo a alguna banda narco, comienza con los 'volanteros', que se encargan de repartir las tarjetas, ofreciendo los créditos sin garantías. De la red también forma parte el denominado "administrador", que se encarga de recibir las llamadas y por lo general atiende personalmente al cliente. Los sicarios que recolectan el dinero adeudado más intereses se desplazan en moto.

Los "jefes de seguridad", por su parte, están a cargo del sistema de cobranzas bajo presión cuando alguna de las víctimas no puede pagar la deuda contraída. Su especialidad, las amenazas y la violencia armada.

En los últimos allanamientos, en la Ciudad de Buenos Aires, pero también en Sam Miguel u Zárate, Gendarmería también secuestró municiones para armas .9mm y marihuana y siete motos similares a las que las víctimas describieron como las utilizadas por los "rompehuesos" para trasladarse y amedrentarlos.

Por: Agencias | Sábado, 13/04/2019 02:54 PM |

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“La gente común no pelea por un gobierno, sino por seguir siendo”

Con Marco Teruggi, sociólogo y cronista en Venezuela.

Acaba de publicar un libro en el que cuenta el día a día en el interior profundo venezolano, recorriendo pequeños pueblos fronterizos, hablando y conviviendo con campesinos y habitantes urbanos alejados de los grandes titulares de los diarios. Por allí pasa la figura del comunero, ese ideal planteado por Hugo Chávez como primer factor de poder en la Venezuela bolivariana. Dialogó con Brecha a su paso por Buenos Aires.


Teruggi retoma una tradición inaugurada por John Reed en su libro Diez días que conmovieron al mundo, y recuerda al mejor Eduardo Galeano, el de China 1964, cuando se largó a recorrer los caminos de ese enorme país y prefería hablar con los campesinos al costado de la ruta, antes que con los funcionarios. Aquí Teruggi aborda las contradicciones de la Venezuela revolucionaria acosada por la derecha oligárquica y los corruptos del aparato estatal que minan el proceso chavista y popular con la lentitud segura de los pequeños actos cotidianos. Pero el foco de Mañana será historia. Diario urgente de Venezuela (Sudestada, Buenos Aires, setiembre de 2018) está puesto en el papel de los comuneros enfrentados a la derecha y también a la lentitud e incomprensión del gobierno de Nicolás Maduro.


—¿Cuál fue la idea de este libro?


—El punto de partida fue mostrar al chavismo desde un punto de vista que no se suele presentar. Es un gran sujeto histórico que va mucho más allá del gobierno, del partido e incluso más allá de los movimientos, y tiene una gran centralidad en la barriada popular, en los campesinos, la juventud y las mujeres. Ese para mí es el chavismo invisible y protagonista, y ahí empieza el debate sobre sus laberintos. Creo que Chávez lo dejó claro. Después, la revolución, como todo espacio heterogéneo, es un ámbito de disputa. Si no se disputa no hay cambio.


—Contá cómo se da el ingreso de los internacionalistas en el proceso revolucionario venezolano. ¿Son revolucionarios o aventureros?


—Dividiría el proceso revolucionario en tres momentos. La génesis, de 1989 a 1998; del Caracazo a la victoria electoral de Chávez, que es la etapa de instalación y gran confrontación con el golpe de Estado, la estabilización de la revolución hasta 2012 con la nueva victoria de Chávez, y su muerte en 2013; y desde entonces a la fecha. El gran espacio de concentración del internacionalismo es entre 2006 y 2013, en el momento de estabilización de la revolución, cuando hay puertas abiertas para muchísima gente, para hacer comunicación, formación, para ocupar los espacios necesarios en el proceso revolucionario. Vino gente de América Latina, de movimientos sociales, gente suelta, periodistas, militantes de Europa, de Alemania, del País Vasco, y Venezuela se transformó en un lugar de encuentro de militantes que después se convirtieron, en sus países, en referentes de movimientos sociales a partir de lo aprendido en Venezuela. A partir de 2013, cuando empiezan las dificultades y llegamos a una situación muy compleja, ese núcleo internacionalista se va deshaciendo, por ciclos políticos, ciclos personales, por dificultades ante la nueva situación o porque Venezuela ya dejó de ser un espacio atractivo. También es cierto que hay cierto comercio internacional de los procesos políticos más codiciados, cerca de los cuales estar o no estar. Y actualmente Venezuela es uno de esos procesos ubicados en una zona de silencio.


—¿Venezuela hoy no cotiza en el ideario progresista?


—No cotiza. Hay una incomprensión, muchas veces producto de una inmensa campaña aplanadora de los medios de comunicación y de una enorme dificultad de parte del chavismo para comunicar lo que está pasando y contar una narrativa creíble y sólida hacia afuera.


—¿Eso viene de parte del chavismo social o de los burócratas?


—Yo me haría cargo del todo. No le llamaría burócrata sino chavismo oficial. Todo el mundo tiene que disputar esa narrativa, esa construcción del chavismo hacia afuera. Claro que con diferentes posibilidades. Los que manejan la cancillería, de una forma, y los que manejan un movimiento social, de otra. Pero entre esa mezcla de la aplanadora de los medios y las dificultades del chavismo para tener un relato creíble hacia afuera, mucha gente ha decidido alejarse o apoya pero se queda sin argumentos, y en general Venezuela se ha convertido en un país del que muchos internacionalistas se han ido. En un libro tengo una frase sencillita que dice que Venezuela no es para principiantes ni para puristas. Si es tu primera experiencia política va a ser difícil procesarla y entrarle. Y si vas con una mirada purista del proceso, rápidamente vas a desistir. Hoy Venezuela es un país del cual se va gente. Incluso hay una sensación de despedida permanente.


—¿Los venezolanos de a pie perciben esa sensación que se trasmite en los grandes medios sobre una Venezuela que en cualquier momento se cae?


—Sí. En el chavismo como sujeto organizado en los diferentes niveles hay una claridad sobre el asedio internacional. De las matrices: que es una dictadura, un Estado fallido que patrocina el terrorismo, la guerrilla, el narcotráfico, que hay una crisis humanitaria. Esas ideas que circulan están muy aceitadas en el chavismo.


—De hecho, la Onu hizo un llamado para trabajar sobre la crisis humanitaria venezolana, hace ya unos meses. ¿Existe esa situación o las Naciones Unidas se comieron el pescado podrido de los grandes medios?


—El tema de la crisis humanitaria es interesante, porque el primero que lo mencionó fue Kurt Tidd, el ex jefe del Comando Sur estadounidense, quien planteó en 2016 que Estados Unidos no iba a intervenir en Venezuela a menos que hubiera una crisis humanitaria. A partir de esta idea-fuerza el concepto de crisis humanitaria se empezó a trabajar y a lanzar como gran idea para contar lo que pasa en Venezuela. No sé cuáles son los parámetros para medir una crisis humanitaria, pero sé que hay una idea muy clara de por qué construir esa idea. Se dice que hay “refugiados” en lugar de “migrantes económicos”. ¿Por qué plantear que es el éxodo más grande de América Latina cuando sólo en Venezuela hay 6 millones de colombianos? Son ideas que no tienen sustento pero que construyen una narrativa que llama a la intervención humanitaria internacional.


Lo que quiero es hablar de la revolución que se está dando y no de lo que las derechas y Estados Unidos quieren que hablemos. Yo quiero mostrar de la revolución lo que considero más interesante, la idea de una democracia participativa protagónica, el autogobierno, las milicias, la transferencia de poder, las tensiones que se producen, la construcción del sujeto histórico, por qué la gente aguanta, cómo hace su vida en el día a día.


Suelo distinguir en Venezuela entre opositores y “escuálidos”. Los opositores serían la gente común y corriente que no cree en Chávez o en Maduro, pero no hay enfrentamiento ni violencia. El escuálido es la base social más clara de la derecha clasista y tiene una voluntad de venganza y rencor. Ese sector está convencido de que en Venezuela hay una dictadura y que es necesaria una intervención internacional.


Es un país que está muy partido. Antes de las elecciones presidenciales hablaba con una productora de televisión y me decía que después de las elecciones se iba del país porque sabía que iba a ganar Maduro y por ende habría más ataques económicos y ella no iba a poder aguantar. Incluso en el hecho migratorio, si hablás con un venezolano en el exterior vas a ver que hay un nivel de politización alto. Con paradojas, porque mucha gente que se fue pudo estudiar en el país pero en este momento no puede dar respuesta a sus necesidades materiales. El proceso amplió por millones los cupos universitarios, la cantidad de universidades, pero con un salario fijo la gente no puede llegar a fin de mes. Esas son las contradicciones. Preguntales a los venezolanos que andan por Buenos Aires de dónde vienen, qué hacían allá, y si es gente humilde no te va a contar el cuento de la persecución de la dictadura. Hay un sentido común de la gente que vive en Venezuela, que sabe que hay una situación económica muy complicada en el país, pero que no hay dictadura ni régimen ni nada que se le parezca.


—¿Cuál es el alcance de la corrupción? ¿Es algo residual o afecta hasta el punto de trancar el proceso revolucionario?


—Creo que afecta varias cosas a la vez. Es grande la corrupción, es heredada y no se la combatió como se debió. Es una cuestión pública pero también privada. El problema es que se la centró en las prácticas públicas, estatales, pero quienes más utilizan la corrupción para aceitar sus negocios y conocen mejor su lógica son los grandes empresarios. Una parte del chavismo reconoce la necesidad de dar esa pelea, y es un tema que afecta a las áreas neurálgicas de la economía. Creo que es parte de los factores que dificultan muchísimo la estabilidad, porque incluso medidas muy buenas pueden ser atacadas por dentro.


—¿Cómo sería eso? Dame un ejemplo concreto.


—Vos planteás una política de importaciones o una política de asignación de dinero para producción, o una política de control en la producción de petróleo, pero tenés sectores internos que la sabotean. Y te plantean un problema grande, muy concreto en lo económico. Aquello que el boliviano Álvaro García Linera llama la fuerza moral: ¿qué tenemos nosotros para pelear? Una gran convicción. Con estas prácticas corruptas esa convicción se agrieta. Generalmente la corrupción más dañina es la que no se ve. El gran robo es el invisible. El tipo que se queda con 20.000 millones de dólares no lo es, porque forma parte del sector intermedio y alto, y está expuesto.


—Mencionás en tu libro la irritación de la gente común cuando ve que pequeños funcionarios retienen partidas estatales de alimentos para revenderlos y aumentar el precio en el mercado negro.


—Es la microcorrupción que se ha democratizado, como dice García Linera. Y se ha extendido de forma horizontal como una forma de enfrentar la situación económica, de trampear en beneficio personal en medio de una crisis económica para la que el Estado no tiene respuesta.


Un ejemplo muy concreto: a un conductor de autobús le dan un chip para cargar gasolina semanalmente; el tipo llena el tanque, no pone en marcha el autobús durante esa semana, y revende la gasolina en el mercado negro, logrando una ganancia mayor que si manejara el autobús. Ese tipo de corrupción te daña el transporte, la racionalización del combustible, aumenta el contrabando. Y lo que se extendió en todo el país es una falta de autoridad. La gente pide autoridad, orden y mano dura de parte del gobierno. Que vayan presos los corruptos, dice.


—¿A qué atribuís la falta de autoridad y falta de respuesta a ese pedido popular?


—Creo que hay una lógica muy complicada. Algunos la llaman “compadrismo”, y consiste en que cuando hay algunos amigos en puestos de gobierno que cometen delitos de este tipo, en lugar de castigarlos se los mueve de puesto cuando son descubiertos. Y eso se hace con la excusa de que es un compadre, un amigo del proceso revolucionario, y no se lo castiga. Esa impunidad genera más impunidad. Venezuela no es una sociedad que condene la corrupción. Hay sociedades que son más disimuladas. La de Venezuela no, y esa es una situación de cultura política bien complicada. Chávez la combatía, tenía muchos discursos en ese sentido y ponía como ejemplo que cuando a él lo habían mandado en misión a la frontera se había ido con un auto pequeño como patrimonio y cuando regresó lo hizo con el mismo auto. Sus compañeros lo criticaron por eso, y él reivindicaba no haber aprovechado la situación para corromperse. La corrupción es una vieja práctica política que se mantiene en la práctica política actual.


—¿Cómo tomó el comunero del interior esas primeras medidas de Hugo Chávez que apuntaban a empoderarlo?


—El actual comunero viene pasando por un proceso de organización iniciado en 1999. Siempre hubo de parte de Chávez un pedido a la gente de organizarse, hacerse del poder y ejercerlo desde el gobierno local y comunal. Hay millones de personas que llevan casi veinte años organizándose y formándose de diferentes formas sobre su propio territorio, tanto en el campo como en la ciudad. Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción han sido una medida de masas que se lanzó sobre el ejercicio organizativo de la gente, con miles y miles de locales para frenar el desabastecimiento, y eso permitió contenerlo. Ese comunero tiene total conciencia de que el chavismo es su espacio, su identidad, su única posibilidad en este mundo. Antes no había nada, y de la derecha no espera nada. Es muy importante ver que la gente no pelea por un gobierno sino por sí misma, por su propia posibilidad de seguir siendo. Nunca hubo nada que se le pareciera, que hubiera un gobierno que planteara que el centro de la política, de la salud, de la educación, de la economía es la gente. Van a ser los excluidos de toda la vida. Y no es que se lo están regalando, sino que lo construyeron ellos, lo viven y lo pelean. Esa identidad es la que explica que el venezolano de a pie comunero siga peleando. Y si eso no se toma en cuenta no se entiende todo el proceso. La derecha no lo entendió, una parte de la izquierda tampoco, incluso ha subestimado el proceso. Y esa identidad es la que permite entender que cada vez que parece que todo está perdido el chavismo sale, vota y gana.


—¿Por qué creés que la izquierda no entendió ese proceso comunero en la base?


—Hubo un cierto desencuentro con Chávez. Hay una izquierda que quiere que la revolución se parezca a lo que quiere que sea una revolución, y todo lo que no encaja en eso no sirve porque hay una mirada clasista férrea. Y Chávez no encajaba en eso porque es una ruptura. Esa izquierda tiene una retórica a favor del pueblo, le gusta esa palabra, pero después no le gusta cómo el pueblo es, no acepta sus errores, no acepta que el pueblo no se parezca al sujeto revolucionario con el que sueña, no entiende el complejo proceso de las comunas. El pueblo no escucha a Silvio Rodríguez sino a Maluma, y baila rap, y después va a una milicia bolivariana. Siempre vi que la izquierda puso el foco en las decisiones de la estructura más alta del gobierno, la política exterior, pero nunca en eso que Chávez abonó con tanto énfasis, que fue el poder ejercido por las comunas. Pero Chávez se murió en medio del proceso.
—¿Entonces en América Latina seguimos dependiendo del líder y cuando se nos va sonamos?


—Es una buena pregunta. Me parece que el caso venezolano tiene la particularidad de que antes de Chávez no había nada. Lo pondría en relación con la experiencia boliviana, en la que Evo Morales es producto de una acumulación de los movimientos sociales que crean el instrumento político, crean al candidato, dan la pelea y la ganan. En Venezuela hay un estallido en 1989, la gente hace volar el orden excluyente y sale a las calles con un nivel de organización bajísimo pero con mucha movilización y radicalidad, y Chávez asume sin grandes movimientos. Entonces tiene que ponerse todo al hombro y con una fuerza de tracción gigantesca y de generación de organización. Siempre hubo necesidad de Chávez, porque la gente aprendió a hacer política con la expectativa del apoyo estatal, y pese a la lentitud burocrática siempre hubo respuestas. Cuando eso se traba surge la pregunta: ¿qué hacemos si el Estado no nos da apoyo? Hay todo un reaprendizaje en medio de un asedio internacional. Y ese 30 por ciento de la población que es chavista se afirma y sale a dar pelea unida, pero en un escenario de crisis económica.


—¿Cuál es el final de este cuento?


—Veo dos opciones principales. Una, que esto se prolongue indefinidamente hasta lograr una cierta estabilidad económica, con todo lo bueno que eso va a permitir. Hay que tener en cuenta que Maduro gobernará hasta 2025. Otra es una acción de fuerza mucho más elevada que en 2017, que plantee otra vez sacar al chavismo a los golpes. Hay un sector de la derecha apurado por acelerar la cosa y derrocar al gobierno.


—¿Qué apoyo tendría esta última opción?


—Sectores del gobierno estadounidense, el gobierno de Colombia y la gran mayoría de la derecha venezolana. Pasa que todo esto hay que inscribirlo en un marco mundial mayor de alianzas, en el que Venezuela tiene de su lado a Rusia, China, Bielorrusia, Irán e India. Hay serios problemas petroleros en el país que una alianza con China podría resolver, lo cual hace que el enfrentamiento sea entre bloques en el nuevo reordenamiento mundial de una confrontación que supera la situación interna venezolana. Eso ya es cuestión de geopolítica internacional.

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El impago de la deuda agrava la catástrofe económica venezolana

Las agencias calificadoras Standars & Poors y Fitch rebajaron a 'default' parcial la deuda soberana del país sudamericano después de incumplir con el pago de los intereses de dos bonos



La profunda crisis institucional y económica que atraviesa a Venezuela sufrió este martes un duro golpe que aboca sus finanzas públicas a un nuevo abismo. La temida suspensión de pagos ha alcanzado al país tres días después de que el presidente Nicolás Maduro jurara que jamás llegaría. La agencias de calificación crediticia Standard & Poor’s (S&P) y Fitch rebajaron la deuda soberana en divisas extranjeras del país sudamericano. La decisión llega después de un impago de 200 millones de dólares correspondientes a los intereses de los bonos que vencen en 2019 y 2024.


La decisión de las agencias llevan a Venezuela a un incumplimiento parcial de los pagos que, sin embargo, no afecta el endeudamiento en moneda nacional a corto y largo plazo. S&P —que bajó la calificación de CC/C a SD/D (default selectivo) a la deuda emitida en divisas extranjeras— mantuvo la nota para la deuda nacional, aunque con una expectativa negativa en cuanto a las perspectivas. La firma calcula que hay un 50% de posibilidades de que, en los próximos tres meses, el régimen venezolano deje de pagar sus obligaciones. A este anuncio se sumó otra pésima noticia para la estabilidad de un país cuya economía gira alrededor del petróleo. Las agencias Fitch y Moody's también declararon en suspensión de pagos a Petróleos de Venezuela, la petrolera estatal, PDVSA.


La quiebra, por mucho que sea selectiva, es la bestia negra que ha acechado a Maduro durante su gestión. La pregunta no era si se iba o no a incumplir con los pagos sino el momento en el que los incumpliría. Venezuela atraviesa una tenaz crisis económica derivada de la caída de los precios del petróleo y de la terca insistencia del régimen chavista en mantener un modelo de desarrollo que no genera confianza entre los inversionistas. Apenas cuenta con unos 10.000 millones de dólares (8.478 millones de euros) en reservas internacionales. En las mejores épocas del Gobierno del predecesor de Maduro, Hugo Chávez, ese colchón giraba en torno a los 30.000 millones.


A principios de noviembre, el jefe del Estado venezolano había anunciado su intención de reestructurar y refinanciar la deuda externa tras pagar, durante su gestión, unos 73.000 millones de dólares que había pedido prestados. El régimen se ha dado cuenta de que, con la menguante producción de petróleo y la necesidad de aumentar el gasto público con vistas a 2018, cuando deberían celebrarse las elecciones presidenciales, iba a ser imposible seguir cumpliendo con sus acreedores como hasta ahora.
Sanciones y negociación


La negociación del pago de los bonos, sin embargo, se anuncia larga y compleja. A la primera reunión convocada el lunes en Caracas con el vicepresidente Tareck El Aissami apenas asistieron acreedores, a los que dirigentes chavistas entregaron una bolsa de café y chocolates, y ninguna concreción sobre su plan. El número dos del régimen leyó un comunicado en el que alegaba que la demora en los pagos obedecía a las sanciones financieras impuestas por el Gobierno de Donald Trump. Y esas restricciones pesan tanto que algunos inversionistas, según informó Reuters, prefirieron evitar escuchar directamente a El Aissami y al ministro de Finanzas, Simón Zerpa. Ambos están en la lista de personas sancionadas por el Departamento del Tesoro y reunirse con ellos le incluiría automáticamente en “la lista negra” de Washington.


La deuda externa de Venezuela asciende a unos 150.000 millones de dólares. De ese monto, alrededor de 70.000 corresponden a títulos de deuda emitidos por el Gobierno y PDVSA. El resto corresponde a créditos con China y Rusia. El Gobierno de Vladímir Putin es el único que se ha mostrado dispuesto a arrojar un salvavidas a Maduro en esta crisis. Citando fuentes oficiales, la agencia AFP anunció que ambos países firmarán hoy un acuerdo para reestructurar unos 3.000 millones. Hasta el momento Moscú no ha confirmado ese acuerdo, pero la Embajada de Venezuela en ese país ha convocado a una rueda de prensa para hoy para informar sobre el acuerdo. Es un alivio parcial, pero insuficiente para encarar los gastos de 2018.


¿Cómo se fabrica la noticia del 'default' en Venezuela?

Por Nathali Gómez


Los elementos para hacer que un eventual impago se transforme en un verdadero impago están servidos: sanciones financieras y económicas, medidas coercitivas sobre los acreedores y amplia cobertura mediática.


El 'default' mediático llega antes que el real. El escenario se prepara lentamente con sanciones económicas, con presión psicológica sobre los tenedores de bonos venezolanos y con una campaña de medios que magnifica transacciones financieras rutinarias.


El pasado domingo el presidente venezolano Nicolás Maduro afirmó que el "'default' nunca llegará a Venezuela" porque el país suramericano "siempre tendrá una estrategia clara" enfilada hacia la renegociación y reestructuración de la deuda externa, recoge 'El Mundo'.


Sin embargo, tan solo un día después, Venezuela amaneció con la noticia de que la empresa estadounidense Standard & Poor's rebajó la calificación de ese país de CC (muy vulnerable) a "default selectivo" debido a el impago de 200 millones de dólares por el cupón de sus bonos 2019 y 2024 dentro del período de gracia de 30 días, recoge El Universal.


El lunes, un grupo de tenedores de deuda venezolana de EE.UU., Panamá, Reino Unido, Portugal, Colombia, Chile, Argentina, Japón y Alemania se reunió en Caracas con el Gobierno venezolano como parte del primer acercamiento para la renegociación y reestructuración planteada por Maduro.


Las autoridades venezolanas calificaron este encuentro como "altamente positivo" y "muy auspicioso", en un comunicado donde recordaron que en los últimos 36 meses el país suramericano había cancelado 73.359 millones de dólares por concepto de capital reembolsado y de intereses pagados.


Un 'grato ambiente' para reunirse


El viernes pasado, una nueva lista de funcionarios sancionados llegaba desde el Departamento del Tesoro estadounidense a Caracas. Sobre este grupo, que está formado por casi 20 miembros del Gobierno, incluido el presidente Maduro, pesaba un veto: "las personas estadounidenses deberían tener cautela en sus relaciones con el Gobierno venezolano", agregaba el comunicado de Washington.


Se pedía que no se implicaran en "transacciones, acuerdos, de una manera directa o indirecta" con los funcionarios agregados en la lista del Departamento del Tesoro bajo pena de multas de hasta de 10 millones de dólares y cárcel por un máximo 30 años.


En ese ambiente, donde además se agregaron las sanciones acordadas por el Consejo de la Unión Europea, el pasado lunes se reunieron los tenedores de deuda para acordar el refinaciamiento o restructuración de la deuda en el Palacio Blanco, edificio ubicado en frente de Miraflores, sede del Gobierno, en la capital del país suramericano.


¿Hay impago o no?


El economista Luis Enrique Gavazut, miembro del Observatorio Económico de la Presidencia, explicó a RT que la calificación de Standard & Poor's es una "declaratoria acelerada", por el hecho de que Venezuela no canceló 200 millones de dólares.


"Es nada más un pago de intereses, es algo bastante rutinario, de poca magnitud", afirma Gavazut, si se la compara con la cancelación de intereses de la deuda externa anunciada este martes por el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez.


En su opinión, debe compararse ambos montos: 200 millones de dólares, con los intereses de la "envergadura" de una deuda externa que asciende según la cifras del alto gobierno a alrededor de 150.000 millones de dólares en este momento.


Este anuncio se une a los otros dos pagos de bonos de PDVSA hechos por Venezuela semanas atrás, que suman casi 2.000 millones de dólares y que "fueron los últimos que se podían hacer en esas condiciones", agrega, antes de anunciar el refinanciamiento y reestructuración de la deuda.
El 'default' mediático


Para Francisco González, analista internacional entrevistado por RT, el "'default' es mediático".


"Son los medios los que publican esa información para generar temor en los inversores privados", expresa, pues eso impide que pueden comprar los bonos y que inviertan en Venezuela.


"Quieren cortar la inversión extranjera en el país", apunta.


González expone además que esa campaña busca desacreditar al país suramericano y posicionar la matriz de que ya no puede cumplir con sus compromisos financieros.


Asfixiar a Venezuela


En opinión de este profesor universitario, se busca aislar políticamente a Venezuela "hasta que no tenga posibilidades de crédito e ir ahogándola poco a poco".
Explica además que aunque el tema del eventual impago ha sido posicionado por medios de comunicación en América y Europa, no corresponde a una política de un organismo multilateral.


González coincide con Gavazut en que lo que se busca es "generar temor en los inversores privados" para que no compren bonos, no participen en la renegociación de la deuda y no haya inversión.

Publicado: 15 nov 2017 02:06 GMT

Rusia Today

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Reserva Federal: el regreso de los espíritus animales

En sus reuniones de hoy y mañana es casi seguro que la Reserva Federal (Fed) decidirá incrementar la tasa de interés. Será un aumento modesto, pues no quiere cometer errores en aras de detener presiones inflacionarias, que siguen siendo débiles. El incremento esperado es de unos 25 puntos base para llevar la tasa líder de corto plazo al rango de 0.75-1.00 por ciento. Es un aumento moderado que va en la línea de la señora Janet Yellen, presidenta de la Fed, quien no quiere ser recordada como la persona que sofocó la “recuperación” de la economía de Estados Unidos.

La Fed ha dicho que 2017 vería otros dos incrementos en la tasa de interés de referencia, justificando dicha perspectiva con la idea de que es necesario regresar a una postura más normal de política monetaria. Rebosando confianza, el influyente presidente de la Reserva Federal de Nueva York, William Dudley, expresó recientemente que era evidente que“los espíritus animales” se habían desatado a partir de la elección de Trump. Se refería a que el sentimiento de mercados, inversionistas y consumidores ha mejorado notablemente, debido a los planes de reducción de impuestos de la nueva administración y los proyectos de inversiones en infraestructura. Según Dudley, los agentes económicos tienen confianza en que este paquete de medidas hará posible una mayor tasa de crecimiento.


El panorama internacional también es visto por la Fed como bien adaptado a un incremento de la tasa de interés. En Europa los temores de una desintegración de la unión monetaria parecen disiparse (por el momento). Y si bien todavía no se alcanza la meta de inflación de 2 por ciento, el Banco Central Europeo piensa que el riesgo de caer en una espiral deflacionaria se ha ido desvaneciendo. Todo este bonito panorama puede ser una ilusión, pero por el momento la Fed no tiene que preocuparse demasiado por el escenario de una unión monetaria en plena descomposición. Y hasta el panorama en Japón aparece más tranquilo, aunque las fuerzas del desendeudamiento siguen su curso y el letargo no desaparece.


Pero el efecto de un incremento de la tasa de interés sobre los llamados mercados emergentes no será positivo. Esa medida estará asociada con el fortalecimiento del dólar y hará más difícil enfrentar deudas denominadas en la divisa estadunidense. Además, puede detonar una fuga de capitales que tendrá que ser contrarrestada con mayores tasas de interés en esas economías, lo que desatará nuevas presiones sobre la inversión y el crecimiento. Pero los mercados emergentes es lo último que preocupa a la Fed en este momento.


Lo que hace titubear a la Reserva Federal es que las perspectivas de corto y mediano plazos sobre la economía estadunidense no son del todo favorables. Para empezar, hay mucha incertidumbre alrededor de los incentivos fiscales y los planes de inversión que la administración Trump ha prometido. Y es que si esas medidas llegan a tener un efecto favorable sobre el crecimiento, ese resultado no será observable, sino hasta el año que viene.


Además, los datos sobre empleo y remuneraciones no dan soporte a la idea de que los salarios pueden actuar como una nueva fuente de presiones inflacionarias. Aunque la Fed sigue teniendo fe en que se está cerca de la tasa de desempleo que contribuye al crecimiento de la inflación, la realidad es que los salarios permanecen estancados (o en franco retroceso en varios sectores clave) y no representan un peligro para el índice de precios. El aumento salarial real en 2015 fue un humilde 2 por ciento, pero incluso ese ritmo de incremento se redujo y hasta alcanzó una tasa negativa en los primeros meses de este año. Todo esto es consistente con el hecho de que los empleos que se han ido creando en años recientes son de mala calidad y, en muchos casos, de tiempo parcial.


Los mercados financieros ya han descontado el impacto de un incremento en la tasa de interés. Pero eso no debe interpretarse como un síntoma de buena salud económica. La inyección de 4 billones de dólares en el sistema bancario y financiero a través de la famosa flexibilidad cuantitativa ha servido para crear una nueva burbuja en los precios de activos financieros y por eso el índice de cotizaciones de Standard & Poor llegó a niveles históricos. Hoy el propio Robert Shiller, el economista que mejor analizó la inflación de precios en el sector inmobiliario, alerta sobre la burbuja que se ha gestado en el mercado de valores. Ni duda cabe: un mercado de valores boyante puede muy bien coexistir con una economía maltrecha.


La expresión “espíritus animales”se debe a Keynes y fue utilizada para denotar que en la formación de expectativas no bastan los fríos indicadores económicos. Pero así como se pueden inclinar estas fuerzas primales por el optimismo, también se pueden orientar por la desilusión. El aumento en la tasa de interés instrumentado por la Reserva Federal tendrá efectos múltiples, pero no cambiará la estructura y mediocridad del desempeño de la economía de Estados Unidos.


Twitter: @anadaloficial

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El presidente Donald Trump firmó ayer dos órdenes ejecutivas en apoyo a las mujeres. Lo acompañan su hija Ivanka (izquierda) y su esposa, Melania Trump

 

Wayne Madsen (WM) –investigador de la Marina que proviene de los servicios de inteligencia de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), y vilipendiado por los globalistas, a quienes afecta sus intereses–, publica un impactante organigrama sobre las tres administraciones de Trump (https://goo.gl/8Ty8U3).

Dado el caos dentro del caos de Trump, posterior al desorden doméstico/global que legó Obama, existe confusión sobre la verdadera política exterior de Estados Unidos, lo cual se ha complicado con declaraciones contradictorias de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono, a juicio de WM, quien diseca tres administraciones en una, con diferentes grados de poder:

1. La primera y la más poderosa visiblemente es el círculo íntimo de Trump: su principal estratega, Stephen Bannon (proveniente de la campaña del senador Ted Cruz); su hija Ivanka y el esposo ésta, el judío-ortodoxo Jared Kushner; su asistente especial, el israelí-estadunidense Stephen Miller, y el procurador Jeff Sessions.

2. “La segunda representa el establishment de los republicanos que apoyaron a Trump después de haber asegurado su nominación presidencial”: el jefe de gabinete, Reince Priebus, anterior director del comité nacional del Partido Republicano; su segundo de a bordo, Sean Spicer, hoy secretario de prensa, y la consejera Kellyanne Conway, quienes en conjunto son muy cercanos a los líderes republicanos del Senado, Mitch McConnell, y Paul Ryan, de la Cámara de Representantes.

3. “La tercera representa los intereses duraderos del Deep State (https://goo.gl/BKserm) y es una combinación de activistas neoconservadores de George W. Bush/Ronald Reagan, los poderosos jerarcas de Wall Street y petroleras de Houston/Dallas, tradicionalmente vinculadas a la política del Partido Republicano”.

A juicio de WM, los neo-conservadores y los intereses de negocios no concuerdan mucho, pero toman ventaja de la desorganización de Trump para asegurar sus propios centros de poder, cuando fueron vistos luchando por influencia y estatura en la Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM; https://goo.gl/6kD3R8).

En caso de que Trump sea alejado del poder como resultado de un impeachment o de una enfermedad, esta tercera rama espera tomar las riendas del poder, que constituye el status quo internacional y está representada por el vicepresidente, Mike Pence, y el secretario del Pentágono, James Mattis, quien estuvo muy activo en promover a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a la Unión Europea y la continuación de las sanciones contra Rusia, a grado tal de contrapuntear las previas opiniones de Trump.

Rex Tillerson (RT), secretario de Estado y anterior mandamás de la poderosa Exxon Mobil, optó por no asistir a la CSM y, en su lugar, participó en una reunión de cancilleres del G-20 en Bonn. Esta rama de la triada trumpiana es con la que las élites globales se sienten mas confortables.

WM aduce que RT, texano y amigo de la familia Bush y del anterior secretario de Estado James Baker III, exhibió que los neoconservadores straussianos siguen teniendo influencia dentro de la administración Trump cuando “se atrevió a proponer como su segundo de a bordo a Elliott Abrams, felón del Irán-contras”.

Mas aún: la embajadora de RT en la ONU, anterior gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, condenó públicamente a Rusia en referencia a Ucrania, pese a que Trump ha indicado que desea un acercamiento con Rusia.

Otros “jugadores del Deep State dentro de la tercera rama incluyen al director de la CIA, Mike Pompeo, quien viajó de inmediato a Turquía y Arabia Saudita para rendir homenaje a los intereses políticos de ambos países”, mientras el director de Inteligencia Nacional, anterior senador Dan Coats, de Indiana, es íntimo del vicepresidente evangelista Mike Pence.

Inclusive, el defenestrado asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, quien anhelaba el acercamiento con Rusia, nunca fue miembro del círculo íntimo de Trump y era mas cercano a los neoconservadores straussianos, como es delatado en su coautoría con Michael Ledeen del libro El campo de batalla: ¿cómo podemos ganar la guerra global contra el islam radical y sus aliados? (https://goo.gl/CB2rVY).

Junto a Pence y Mattis aparecieron muy cómodos los dos máximos senadores halcones del Partido Republicano, que desean que Trump adopte más sanciones drásticas contra Rusia: John McCain y Lindsay Graham, quien auguró que 2017 sería el año para darle una patada a Rusia en el trasero. Contra todas las prácticas protocolarias, McCain, remarcablemente lubricado por George Soros, arremetió en una filípica contra Trump.

A juicio de WM, la CSM brindó a la rama de la triada Trump una plataforma a partir de la cual refuerce el orden (sic) mundial, notablemente unipolar. McCain y Graham deambularon con la pléyade de enemigos de Trump: los potentados árabes del Golfo Pérsico, Bono, Madeleine Albright, Michael Chertoff, John Kasich, William Cohen, Bill Gates, el senador Bob Corker, Jane Harman (director del Centro Woodrow Wilson), Robert Kagan, Joseph Lieberman, David Miliband, Ben Sasse, Adam Schiff, Frank Wisner Jr (hijo del creador de fake news de la CIA), lady Lynn Forester de Rothschild, George Soros y Michael Fuchs (subdirector de la Comisión Trilateral).

WM sentencia que Pence/Mattis/Tillerson enviaron señales al mundo de que “representan el Deep State que seguirá manejando al gobierno de EU” mediante sus instrumentos conspirativos: Bilderberg, Davos, la arboleda Bohemian, Cernobbio (lago Como), APEC y el G-7.

Los hijos del deslactosado Trump (https://goo.gl/cWSro4), Eric y Donald, que manejan las empresas paternas, acaban de abrir un campo lujoso de golf en Dubái.

Para que no quede duda de los traslapes y los círculos concéntricos de las varias ramas de Trump –sin contar los otros dos poderes constitucionales: el Judicial y el Legislativo–, el deslactosado Trump se reunió con McConnell y Ryan en vísperas de su trascendental discurso ante el Congreso, con el fin de acoplar sus agendas (https://goo.gl/OC1ZpY).

Una crítica al organigrama anatómico de las tres administraciones Trump es que yo hubiera colocado solo y su alma al Pentágono, como parte inmutable de la cuarta administración, al unísono de la comunidad de inteligencia de 16 agencias separadas de espionaje, colmado de militares desde la seguridad nacional (McMaster), pasando por el Pentágono (Mattis) hasta la seguridad del hogar (Kelly).

Como rama de una quinta administración hubiera colocado a la omnipotente Reserva Federal y a los megabancos de Wall Street, en particular a Goldman Sachs, con quien Trump cogobierna: sus dos ex funcionarios israelí-estadunidenses: Steven Mnuchin (secretario del Tesoro) y Gary Cohn (director del Consejo Económico Nacional), no se diga el multimillonario secretario de Comercio Wilbur Ross, quien trabajó durante décadas en el banco Rothschild, donde representó la quiebra del Casino Taj Mahal de Trump (https://goo.gl/ixQDtM).

Sea lo que fuere, Trump, más deslactosado que nunca, no gobierna solo. Por eso han subido tanto la Bolsa de Nueva York y el superdólar.

 

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Martes, 24 Enero 2017 17:53

Cali, un mar de sombras

Cali, un mar de sombras

“De buenos deseos está empedrado el camino al infierno”, así afirma la sabiduría popular aquello de predicar pero poco hacer; parece que en Cali está sentencia está refrendándose con el alcalde Armitage.

 

Doce meses de mucho predicar... La alcaldía de Maurice Armitage, inscrito por firmas como candidato para regir el destino de Cali y, por tanto, con ínfulas de “independiente”, inició su gestión precedida de muchas expectativas. No era para menos, durante su campaña alcanzó a hablar de la necesidad de avanzar en la redistribución de la riqueza en el país como vía para superar la pobreza –particularizando en su ciudad–, para concretar lo cual buscaría lograr “un cambio en la mentalidad de los ricos”. Su promesa de ser un buen gerente para la ciudad, enfatizando que era un hombre de acciones, que lo único que sabía era hacer y trabajar, también despertó esperanzas de que los de siempre –ricos y gobernantes– darían paso a que los ingresos que recibe la ciudad por fin llegarían, de manera notable o creciente, a todos los sectores que la habitan.

 

No es extraño, por tanto, que los estratos populares y sectores de clase media esperaran, esperanzados en sus discursos de campaña, la concreción de un gobierno muy dinámico, caracterizado por acciones administrativas de gran contundencia e impacto. Acciones que partieran la historia de la ciudad en dos.

 

¿Palabras, no más que palabras? O, ¿imagen no más que imagen? Como otros funcionarios del país que saben que a la gente le gusta verlos en sus territorios, este propietario-gerente de la Siderúrgica de Occidente (Sidoc), dueño del Ingenio del Occidente, socio de Cementos San Marcos, miembro de la Cámara de Comercio de la ciudad, así como de Fenalco, es decir, todo un cacao, deja de manera constante sus oficinas para dejarse ver por los barrios pobres. La informalidad gusta, pero no se traduce en rupturas con lo ya establecido, de lo cual lo realizado por él durante estos primeros 12 meses es una clara expresión.

 

Por ello, a medida que transcurrió este primer año de gestión, vivimos una sensación agridulce, encontrándonos con un alcalde perdido en la maraña del día a día, jugando a la improvisación, sin un libreto claro, con un plan de desarrollo hecho a retazos de lo ya establecido por anteriores alcaldes.

 

De esta manera, la ciudadanía observa un Armitage con mucha voluntad, con deseos de acertar en su labor, pero sin lograr superar sus propias carencias, su desconocimiento notorio de la función pública, su limitación para trabajar en equipo, sin capacidad para lograr que los ricos renuncien a parte de sus dividendos y, ojalá, de sus intereses políticos, territoriales, económicos, parte sustancial de lo cual queda reflejado en el Plan de Ordenamiento Territorial, o en la manera como los ricos, por conducto de sus voceros y representantes políticos –en el Concejo municipal y las distintas secretarías municipales–, proyectan y planean la ciudad, arrinconando más a los empobrecidos y brindando todo tipo de normatividad para el beneficio de los ricos. Todo esto permite colegir que se perdió un año, un cuarto valioso de tiempo de su periodo administrativo.

 

Más allá de esto, en medio de un panorama de incertidumbre y desconfianzas, es imposible ignorar que cuenta con respaldo en las comunidades, logro alcanzado por su permanente presencia en los barrios, dándole la cara a la gente. Los gastos en publicidad e imagen no están ausentes de este logro.

 

Tres graves problemáticas

 

Cali tiene identificadas tres grandes problemáticas que son el medidor de toda gestión pública:

 

1) La seguridad. Este es un tema y una realidad de alto impacto ciudadano, de ello es consciente el nuevo Alcalde, que aunque no ha roto con las políticas heredadas, incrementando el pie de fuerza y dándole continuidad al control social, sí ha tratado de impregnarle un pequeño giro a esta política al emplear a jóvenes identificados en las políticas oficiales como de “alto riesgo”, habitantes de las zonas más empobrecidas de la ciudad. Podemos decir, entonces, que hay un balance positivo al disminuir la tasa de homicidios en un 7 por ciento en relación al 2016, pero el crecimiento de la delincuencia, reflejado en delitos como el hurto, la extorsión, lesiones personales, etcétera, sigue en alza. En este acápite de la seguridad hay un programa de intervención social denominado los Tios (territorios de inclusión y oportunidades), el cual debemos evaluar posteriormente para conocer sus alcances.

 

2) El funcionamiento de Emcali, la empresa pública de servicios. Emcali viene de una intervención de la Superintendencia y su calvario no termina, en su futuro solo se avizora la posibilidad de una venta del componente de Telecomunicaciones, lo que significaría la división de la empresa dejando al garete, desfinanciado, el alcantarillado y el acueducto; su falta de gerencia y gestión la amenazan con la quiebra; problemática agravada por el interés particular de un sector de la élite caleña por vender la empresa o recortarle su carácter público. Sobre este particular, lo único claro con el Alcalde es que no ha pasado nada, su ausencia ha sido total en las decisiones y el fantasma de la privatización de verdad ya asusta.

 

3) El transporte masivo (MIO). Este sí es un verdadero dolor de cabeza para los ciudadanos. El MIO tiene una flota de buses articulados, padrones y complementarios de 900 vehículos que se esperaban en operación, hoy esta flota está debilitada, hay graves problemas de cobertura y cubrimiento de la totalidad de la ciudad, además de la ineficiencia por la demora de los traslados. El transporte masivo, como resultado de un inadecuado manejo y una deficiente planeación, está a punto de colapsar, del parque automotor solo funciona el 70 por ciento; el hecho más grave de esta crisis es la quiebra de los operadores, sin capacidad financiera para renovación de vehículos, ni tampoco para garantizar la operación del sistema. Ante esta realidad, la ciudad está invadida por motos, cuyas ventas crecieron en un 60 por ciento, paralelo a lo cual el transporte pirata se prolonga como la “solución” desesperada para miles de usuarios, víctimas del descalabro del MIO. Corrupción y erróneas inversiones tienen al borde de una intervención a Metrocali, la empresa del transporte masivo en la ciudad.

 

Otras áreas públicas

 

Salud: los logros son escasos. Aunque la ciudad ha librado con éxito la lucha contra los brotes epidémicos del dengue, chikunguya y zika, el municipio ha sido poco incidente en la grave crisis de la red hospitalaria, donde el principal y más grande hospital público (el Universitario del Valle) está al borde de la liquidación, sin una solución efectiva para los miles de usuarios que acuden a sus instalaciones por atención.

 

Educación: se perfilan políticas integrales de mediano y largo plazo tendientes a subsanar el problema de la educación pública; está en trámite un crédito ante el BID para la construcción y dotación de instituciones educativas en las zonas de mayor poblamiento y necesidad.

 

Un problema que afecta la educación oficial es la corrupción, manifiesta en los llamados colegios de cobertura, los mismos que absorben el 60 por ciento de la demanda educativa en los estratos 1-2. El nuevo Alcalde no ha roto con esta política, prolongando una problemática muy seria de calidad, tanto por las condiciones físicas de los colegios como por la formación y remuneración de los docentes. Con recursos públicos se sostienen más de 95.000 niños en establecimientos de carácter privado, que no ofrecen ninguna garantía para el educando.

 

En materia de gestión, el alcalde Armitage es más lo que adeuda que lo realizado en concreción de sus promesas de campaña. El balance refleja una preocupación por atender a los jóvenes, por brindarle capacitación, empleo y reducir tasas de delincuencia.

 

En otros ítems observamos resultados negativos, resaltados en la movilidad, la operación de los servicios públicos –con permanentes cortes de agua y energía–, claroscuros en el tema ambiental (no hay contundencia en las intervenciones en este tema), y una política social rodeada de buenas intensiones pero de limitadas acciones.

 

En definitiva, no basta con ser empresario exitoso ni rico con tiempo disponible para ensayar supuestas capacidades en otros escenarios. En lo público lo fundamental es hacer equipo con el conjunto social, identificando las necesidades más álgidas de la ciudadanía, para darles solución, y desatar las energías ciudadanas para asumir en sus manos los retos que les depara la vida diaria. El empresario venido a político –no dispuesto a romper con su clase– no entendió esté reto, ni lo entenderá en los años que le faltan para culminar su alcaldía.

Publicado enEdición Nº231
Será secretario de Estado de Trump el jefe de ExxonMobil

Rex Tillerson, actual ejecutivo en jefe de ExxonMobil, una de las trasnacionales más poderosas del mundo con operaciones en más de 50 países, México incluido, fue nombrado próximo encargado de la política exterior de Estados Unidos por el presidente electo Donald Trump, quien a la vez anunció que otro texano con extensos vínculos con la industria de los hidrocarburos, el ex gobernador Rick Perry, fue nominado para ocupar la dirección del Departamento de Energía.

Tillerson será el primer secretario de Estado en la historia sin experiencia previa en el sector público, ya que ha trabajado casi toda su vida, durante más de cuatro décadas, en ExxonMobil, donde llogó a ser jefe de ese imperio petrolero en 2006.

Al frente de una empresa que algunos han llamado un poder soberano –o como lo llamó Steve Coll, de The New Yorker, quien escribió un libro sobre ExxonMobil, "un Estado empresarial dentro del estado estadunidense"– Tillerson sí tiene amplia experiencia en manejar los intereses de su empresa en los 58 países en que opera en todo el planeta, desde Rusia, Medio Oriente y África hasta América Latina.

Justo su cercana relación con Vladimir Putin por los extensos negocios con petroleras rusas dentro y fuera de ese país (Tillerson ha sido hasta premiado por Putin con la Orden de Amistad en 2013) es el mayor obstáculo a su ratificación, ya que Rusia ha sido declarada "enemigo" de Estados Unidos, otra vez, en este coyuntura, donde se le acusa de intentar socavar la democracia en este país.

Otros críticos expresan su preocupación sobre si Tillerson podrá distinguir entre los intereses de su empresa y los de Estados Unidos al manejar la relación internacional como jefe diplomático del gobierno. Pero con el objetivo expreso de Trump de reparar la relación con Rusia, este empresario podría ser exactamente lo que necesita para esa tarea.

Ecologistas expresaron alarma por el nombramiento de Tillerson (al igual de su paisano Perry), al recordar que Exxon es símbolo de una industria de hidrocarburos que está amenazando el futuro del planeta, y que durante décadas se dedicó a negar o poner en duda el fenómeno del cambio climático (ver John Saxe-Fernandez). Pero Tillerson ha encabezado un giro en esta posición de la empresa, a tal punto que ExxonMobil respaldó el Acuerdo de París sobre cambio climático.

Tillerson es un ingeniero de acento texano, nacido en Wichita Falls; fue un ferviente boy scout y aún monta a caballo con su sombrero de cowboy; aunque es considerado "profundamente conservador", promovió mayor apertura en la empresa en torno a los derechos gays, entre otras cosas. Aunque nunca ha vivido fuera del país, ha logrado proyectar una imagen de negociador internacional pragmático con todo tipo de políticos, desde Putin hasta Hugo Chávez, y prefiere negociaciones transparentes y libres de cualquier irregularidad.

Su empresa acaba de obtener una de las ofertas de exploración marítima en aguas profundas de México (junto con Total), y por eso, aunado a su percepción de la creciente importancia de México como mercado de exportación de gas natural, comentan algunos expertos del sector, podría intentar mejorar la relación con el gobierno mexicano, reportó el New York Times.

De hecho, en un foro del Consejo de Relaciones Exteriores, en junio de 2012, sobre seguridad energética y América del Norte, Tillerson celebró que la clase política mexicana parecía apoyar la continuación de la reformas de Pemex, "que llevarán a un desarrollo más grande de sus recursos domésticos" a través de “abrir oportunidades para mayores asociaciones y colaboraciones...”

ExxonMobil sería la 41 economía más grande del mundo en 2015 si su ingreso –de 269 mil millones de dólares– es comparado con el PIB (adelante de Chile, Irlanda, Finlandia y Portugal –y eso, con el desplome del precio de petróleo y gas en los últimos años–; en 2012, por ejemplo, tenía ingresos de más de 400 mil millones de dólares, el equivalente al PIB de Noruega).

El "imperio privado"

Algunos cálculos indican que la empresa produce el equivalente a 4.1 millones de barriles de petróleo al día; eso la coloca como el cuarto productor de petróleo del mundo, mayor que Irán.

Tillerson hereda una burocracia de más de 34 mil empleados en el Departamento de Estado, la mitad del tamaño de la empresa que maneja, de más de 75 mil. ExxonMobil, con operaciones en 58 países (incluido México), elabora su propia política exterior e inteligencia; para ello recluta a ex funcionarios del Departamento de Estado, el Pentágono y las agencias de inteligencia, como la CIA.

Steve Coll, autor de un libro sobre ExxonMobil, define a la empresa como un "imperio privado" (título del libro). Informa que desde los años 50, siempre ha estado entre las cinco empresas más grandes en la lista de Fortune. En 1999 se fusionó con Mobil, reuniendo dos empresas que formaban parte de Standard Oil, fundada por John Rockefeller, creando así la empresa petrolera no estatal más grande del mundo.

Sus donaciones a campañas políticas han sido casi exclusivamente para republicanos, pero eso no impidió que fueran generosos con ciertos demócratas en la legislatura, o con aspirantes a la presidencia como Hillary Clinton (a quien le apostaron contra Obama en 2008), reporta Coll. Su principal cabildero demócrata estaba casado con la jefa de equipo de Clinton cuando era senadora, y después de que Obama la nombró secretaria de Estado, ExxonMobil invirtió en la Iniciativa Global Clinton.

A la vez, Rick Perry fue seleccionado por Trump para encabezar el Departamento de Energía, instancia que como precandidato presidencial juró abolir (aunque en un famoso debate se le olvidó el nombre).

El ex gobernador de Texas, quien se lanzó como precandidato republicano en las últimas dos contiendas presidenciales, es un gran campeón de la industria petrolera y se espera que facilitará la promesa de Trump de elevar la exploración y producción de hidrocarburos y reducir el enfoque sobre fuentes de energía renovables (aunque en su estado sí promovió la generación de energía eólica). Vale recordar que la misión principal del Departamento de Energía es mantener y administrar el arsenal nuclear del país, aunque con Obama también ha incrementado sus esfuerzos por enfrentar el cambio climático, algo que podría quedar anulado.

Ecologistas lo critican por su larga lucha para descalificar el consenso científico mundial sobre el cambio climático, ya que repetidamente ha declarado que la ciencia aún no está "resuelta" (a pesar de que casi 200 países respaldaron ese consenso científico en 2014), y repudiaron su nombramiento.

Por otro lado, Perry es integrante de la junta directiva de Energy Transfer Partners, la empresa encargada de construir el oleoducto Dakota Access que motivó durante meses un movimiento de resistencia encabezado por pueblos indígenas en Dakota del Norte, el cual por ahora ha logrado frenar el proyecto.

En otras noticias desde la Torre Trump, el presidente electo sostuvo reuniones hoy con el hombre más rico del país, Bill Gates, para hablar de "innovaciones", y con la estrella de rap Kanye West, para abordar asuntos "multiculturales", según el músico.

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Un monstruo llamado Fiscal General de la Nación

 

Sin darse cuenta los constituyentes de 1991 crearon un monstruo llamado Fiscal General de la Nación. La figura no era nueva en el derecho público, pues su primera noticia la tuvimos los colombianos en 1979, mediante el acto legislativo número uno, promovido por el presidente Turbay Ayala. Pero ese aparato no tuvo operatividad porque la enmienda constitucional fue declarada inexequible por la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, muchas de las normas del 79 fueron rescatadas por la Constitución de 1991, bajo la figura del sistema acusatorio del derecho penal. Se trata de un régimen mixto o sui generis, pues no depende del Ejecutivo, como en el sistema anglosajón, sino que dentro de la estructura del Estado hace parte de la Rama Judicial. Hacer parte de la Rama Judicial es un decir, toda vez que se trata de un ente autónomo e independiente, desde el punto de vista administrativo y presupuestal. Sin ninguna dificultad se observa que dos ramas del poder público –ejecutiva y judicial– intervienen para darle vida humana, en cabeza de un hombre o una mujer, a un monstruo que ya está institucionalizado en la Constitución.

 

Ese funcionario llamado Fiscal General de la Nación, no solo es un monstruo porque nace de dos ramas del poder público, pero que no depende de ninguna de las dos, debido a que es autónomo en su estructura, presupuesto y planta administrativa, sino por el cúmulo de funciones que la propia Constitución Política le otorga. En efecto, la Fiscalía como aparato, tiene unas atribuciones relacionadas con la libertad de los ciudadanos: debe perseguir a los presuntos delincuentes, proteger a las víctimas y los testigos, y dirigir y coordinar las funciones de policía judicial. Pero además de esas funciones del aparato estatal en sí, el Fiscal General, como funcionario individual, puede investigar y acusar a los altos funcionarios del Estado, nombrar y remover los 25.000 empleados que la integran, participar en el diseño de la política criminal y atribuir funciones de policía judicial a los organismos que considere necesarios. En suma: tiene más poder burocrático que el propio presidente de la República, además de la espada de Damocles, llamada libertad, de la que no dispone el jefe de Estado.

 

Con tantos y tan desorbitados poderes, se supondría que los colombianos deberíamos escoger al más pulcro, al más honesto, al más sabio, al mejor formado académica, intelectual y moralmente de todos los hombres y mujeres de la nación para ocupar el cargo de Fiscal General. Sin embargo, los colombianos del común nada tenemos que hacer frente a los compromisos políticos, afectivos, económicos o judiciales de docena y media de poderosos que intervienen en su elección: el presidente de la República y de 16 magistrados de la Corte Suprema de Justicia. No siempre coinciden los intereses del que hace la terna –el Presidente– con los de los electores –los magistrados–, pero siempre-siempre será “cosecha de lo que la tierra da”: demasiado políticamente correcto, vocero de alguna religión, defensor de los grandes bandidos, aspirante a la presidencia de la República o metido en el entramado de los más poderosos intereses económicos nacionales o globales. Hoy la suerte y la más fina sutileza de intrigas favoreció al abogado Néstor Humberto Martínez Neira. Todos los designios de los intervinientes en su nombramiento estaban tan enfocados sobre él, que ni siquiera le produjo el más leve rasguño la profunda metida de pata del elegido, el día de su presentación ante la Corte: el desprecio por la violencia intrafamiliar, víctima de la cual, en la mayoría de los casos, son las mujeres. ¡Qué paradoja! Quien salió a bajarle el tono a esa ofensa femenina en la que incurrió Martínez, fue precisamente una mujer: la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, la señora Cabello Blanco.

 

Otra gabela más tiene el Fiscal General de la Nación: al igual que la más alta burocracia del Estado (presidente de la República y magistrados de las altas cortes) no tiene juez que lo investigue y lo sancione. Teóricamente lo debería hacer el Congreso de la República, en un complicadísimo juicio político que señala la propia Constitución. El sistema está hecho de manera tan perfecta para que no tenga efectividad, que en sus 25 años de vida jurídica no ha producido el primer fallo, aunque en sus anaqueles haya cientos de procesos, como ocurre en el caso del expresidente Álvaro Uribe. El gobierno Santos promovió una reforma constitucional para crear un “tribunal de aforados”, que reemplazara el kafkiano proceso político del Congreso, pero el fiscal Montealegre maniobró con tal audacia, tanto en el curso de los debates del proyecto de acto legislativo, como después de haber sido expedido, ante la Corte Constitucional. Justo, al cierre de esta edición de desde abajo –julio 14 de 2016–, el más alto juez de la jurisdicción constitucional declaró esa reforma inexequible. Por ello solo debemos esperar otros veinticinco o cien años de impunidad de los grandes bandidos de Colombia.

 

¿Qué hacer ante tal cúmulo de impedimentos que se le presentarán a Martínez para perseguir a los grandes bandidos? Banqueros, azucareros y petroleros están entre sus clientes. Verse ante la perspectiva de tener que perseguir a sus cliente, debió causarle tanto rubor al elegido Fiscal General, que de inmediato se apresuró a proponer unas “profundas reformas”, en el organismo que va a ocupar: nombramiento de fiscal ad hoc por parte de la Corte Suprema de Justicia, siempre que tenga que declararse impedido para perseguir el delito; una auditoría interna que le reporte directamente a la Corte el comportamiento del organismo y de su titular, y el nombramiento de un fiscal encargado una vez que el titular termine su período o renuncie a su cargo. En realidad, en cualquiera de las tres reformas, no son más que simples distractores. En el caso de NHMN, ¿qué dificultad tendrá en postular subrepticiamente ante el alto tribunal el nombre o los nombres de los candidatos a fiscal ad hoc, así como su sucesor temporal y el propio auditor interno? Supongamos que no intrigara, ¿qué sucede mientras se tramita la reforma? Sencillamente, que cada vez que tenga que declararse impedido, lo reemplazará aquel funcionario que él ha nombrado: el Vicefiscal.

 

En la actual coyuntura los colombianos solo podemos hacer votos porque el poderoso funcionario Martínez Neira, aunque sea para guardar las apariencias, obre de la manera más equilibrada posible, y que haga justicia en lo que a la Fiscalía corresponde. El momento es muy delicado, y el Fiscal General tiene que jugar un papel determinante. En efecto, se sabe que en la actualidad cursan más de 110.000 procesos que tienen su origen en el conflicto social armado, que esperamos que pronto sea cerrado, tanto con las Farc como con el Eln. De acuerdo con el Tribunal Especial de Paz, acordado entre el Gobierno y las Farc en La Habana, el Fiscal General no solo debe enviar esos 110.000 procesos al nuevo tribunal, sino que debe colaborar con las nuevas investigaciones que surjan, en relación con la guerra. En el futuro Colombia debe pensar en una reforma estructural de la justicia, en la que se contemple la Fiscalía General de la Nación, en un régimen acusatorio pleno, pero en que su elección no dependa del ejecutivo y de la rama judicial, sino de los propios ciudadanos. Por otra parte, nuestro país está en mora de pensar seriamente en una reforma de la estructura del Estado, redefiniendo funciones en las distintas ramas y órganos del poder público, para que efectivamente haya una verdadera separación y equilibrio de poderes.

 

 

Publicado enEdición Nº226
Fracking geopolítico entre el norte y el sur de Latinoamérica

Hace más de dos años impartí una conferencia magistral en la Universidad de Finanzas y Economía de Shanghai, bajo los auspicios de la Academia de Ciencias Sociales de China, sobre el nombre nada apropiado ( misnomer) de América Latina (AL), desde el punto de vista de la nueva realidad geopolítica/geoeconómica del siglo XXI y su posicionamiento ante mi hipotético nuevo orden geoestratégico tripolar de Estados Unidos, Rusia y China.


Los contenciosos de Ucrania y Siria exponen el fracking geopolítico regional/global entre dos bloques antagónicos: Estados Unidos/OTAN/Unión Europea frente a Rusia/China/Grupo de Shanghai, que también luchan por su preponderancia en LA, donde brota el nuevo concepto de NorthAmerica (http://goo.gl/jltq4G) –promovido por los supremacistas de EU, general David Petraeus (anterior director de la CIA, defenestrado y hoy instalado en KKR Global Institute) y Robert Zoellick (anterior director ejecutivo de Goldman Sachs, ex presidente del Banco Mundial y hoy becario de Harvard)–, que colisiona con el concepto reactivo de Sudamérica de los geoestrategas de Brasil.


Implícitamente, Centroamérica pertenece a NorthAmerica, donde los intereses nacionales de Estados Unidos prevalecen en el Golfo de México –destinado a ser rebautizado Golfo de Estados Unidos– y en el mar Caribe (el Mar Mediterráneo Estadunidense) con una superficie de 4.2 millones de kilómetros cuadrados.


Geoeconomía y seguridad nacional de defensa también chocan dentro de la añeja LA entre Unasur –y su integración económica y política, que incluye al Mercosur– y la expansiva Asociación Transpacífico (ATP), diseñada para contener a China: pivote de la doctrina Obama.


La regional Alianza del Pacífico –Chile, Perú, Colombia y México– forma parte ya del ATP, con la notable excepción de Colombia.


El israelí-estadunidense Robert Kaplan, de Stratfor (https://goo.gl/FGomL5), señala que El poder geopolítico de Estados Unidos históricamente tiene su origen no en Europa o Asia, sino en el gran Caribe, que es el mundo de Yorktown a las Guyanas; es decir, de los estados del Atlántico medio a las selvas del norte de Sudamérica. El hemisferio occidental, como el estratega holandés-estadunidense Nicholas J. Spykman explicó en 1942, no se divide entre el norte y América del Sur. Se divide entre las latitudes norte de la gran barrera de la selva amazónica y las latitudes más al sur de la misma. En otras palabras, desde el punto de vista geopolítico, Venezuela no es un país de América del Sur en absoluto. Es un país del Caribe: la mayor parte de su población de 28.8 millones habita en el norte, a lo largo del mar Caribe, a salvo de las selvas del sur.


¿Pretende recuperar el Pentágono lo que perdió mediante el concepto gran Caribe?


Estados Unidos recupera y/o neutraliza al gran Caribe: desde su golpe de Estado triangulado en Honduras, pasando por su espectacular reconciliación con Cuba –gracias a la mediación de Francisco, el Papa jesuita/argentino–, hasta la desestabilización de Maduro en Venezuela mediante el abrupto desplome especulativo del precio del petróleo por los bancos de Wall Street, guerra de alcances geoestratégicos contra Rusia e Irán.


La escuela de geoestrategia de Brasil desarrolló una nueva visión estratégica –Estrategia Nacional de Defensa (2008)– con sus tres pilares: nucleares, espaciales, cibernéticos, con sus dos áreas básicas del Atlántico Sur y el Amazonas”.


En la perspectiva brasileña, el concepto Sudamérica colisiona con los conceptos hegemónicos de Estados Unidos: Norteamérica y/o el mar Mediterráneo estadunidense –que incluye el Golfo de México y el mar Caribe–, acuñado por el almirante Alfred Thayer Mahan.
The Saker, cercano a Rusia, aborda tres rubros para LA en este año y su prospectiva (http://goo.gl/rjC7Y2), que suena exageradamente optimista en el caso de un triunfo del socialista Bernie Sanders, del Partido Demócrata.


Con la perspectiva reduccionista de la dicotomía decimonónica entre izquierda y derecha –necesaria, pero insuficiente–, aduce que la izquierda se encuentra a la defensiva en Venezuela, Brasil y Argentina. Enuncia que “Brasil se encuentra en turbulencias, Argentina tiene un presidente neoliberal y en Venezuela la oposición neoliberal ostenta una doble ( sic) mayoría en el Parlamento”.
El reflujo neoliberal en tres de las principales geoeconomías de Sudamérica constituye un retorno triunfal de Estados Unidos, que ahora practica un neomonroísmo geoeconómico/geofinanciero.


La añeja dicotomía izquierda-derecha ha sido superada por una nueva entre globalistas y humanistas.


Los globalistas colocan el mercado por encima de todas las cosas, en detrimento del ser humano, en cuyo modelo caníbal han sucumbido muchos izquierdistas de pacotilla, mientras los humanistas colocan al ser humano en el centro de la ecuación universal y rememoran el axioma del filósofo cartaginés Terencio: Nada de lo humano me es ajeno.


Sudamérica está polarizada/fracturada. En Argentina, el presidente neoliberal Macri, íntimo de los intereses sionistas de Nueva York y la City (Londres), obtuvo una victoria apretada sobre el candidato de Cristina Fernández, cuyo sueño era integrarse a los Brics.

Macri carece del control sobre el Congreso, todavía a mayoría del acrobático peronismo. La situación es crítica en Venezuela debido al desplome del petróleo en casi 70 por ciento. En Brasil, máxima potencia de LA y Sudamérica, los megaescándalos teledirigidos han puesto contra la pared a la presidenta Dilma Rousseff. Brasil se encuentra ahora detrás de la creación del nuevo cable de Internet Brics para cesar su dependencia de Estados Unidos en ese rubro.


La caída de Brasil, miembro de los Brics, marcaría el rumbo real de toda LA, cuya parte norte –con el México neoliberal itamita y la absorción paulatina del gran Caribe, incluida Centroamérica y el bloque del Cafta– ha sido controlada por Estados Unidos.


El portal filorruso otorga demasiada influencia al Celac, del cual Estados Unidos y Canadá han sido excluidos y comporta las semillas de fractura a tres niveles: 1. El bloque geopolítico/geoeconómico de Norteamérica –dominado por Estados Unidos, con sus vasallos Canadá y el México neoliberal itamita, donde los intereses de China han sido repelidos– frente al Unasur/Mercosur, encabezados por el gigante brasileño; 2. Los neoliberales filosionistas frente al nacionalismo de izquierda de la Alba, y 3. El Mercosur, apuntalado por Brasil, frente a la Alianza del Pacífico, dominada por Estados Unidos, para cerrar el paso del océano Pacífico a la conectividad de Brasil y China.


Cada uno de estos tres niveles propende más a la fractura que a la unificación, cuando no a la absorción forzada por vía de la letal guerra geofinanciera de Wall Street y la City (Londres).


Cuando parece haber sido sellado el destino del norte de la añeja LA –el México neoliberal itamita y Centroamérica, hasta el canal de Panamá y el gran Caribe: absorbidos por Norteamérica–, el futuro de Sudamérica, hoy en franco declive libertario, dependerá del epílogo de la colisión entre Estados Unidos y Brasil.


La caída de Brasil en las manos neoliberales filosionistas significaría una gran derrota geoestratégica periférica de Rusia y China, y hasta de India.


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Publicado enInternacional
Viernes, 15 Abril 2016 06:32

“Soplan vientos muy fríos”

“Soplan vientos muy fríos”

Según Christine Lagarde, “la situación económica es muy preocupante”. A comienzos de 2015 había felicitado al entonces ministro Joaquim Levy por el violento recorte fiscal, suba de tasas y devaluación que estaba llevando a cabo.

 


“Soplan vientos muy fríos en Brasil. La situación económica es muy preocupante”, dijo ayer la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde. La funcionaria se había reunido a comienzos de 2015 con el entonces ministro de Hacienda brasileño, Joaquim Levy, para felicitarlo por el anuncio de un plan de ajuste con recorte fiscal, suba de tasas de interés y devaluación de la moneda. Este programa de corte ortodoxo, que se informó ante la sociedad como la única manera de recomponer el crecimiento en el corto plazo, terminó provocando una situación de fuerte estancamiento, con aumento del desempleo, caída de la actividad industrial y aceleración de la inflación. Brasil anotó en 2015 la peor performance económica de las últimas décadas y este año la crisis sigue con un avance de las tensiones políticas y sociales. El plan que la titular del Fondo festejó en su momento tiene características casi idénticas a las medidas aplicadas en los últimos meses en la Argentina.


“Tenemos crecimiento global y no hay crisis. Varios países crecen a una tasa robusta, pero el riesgo a la baja está latente. En particular, los países emergentes deben mirar con atención la inflación y la alta deuda corporativa”, dijo Lagarde. La funcionaria remarcó que “la situación de Brasil es muy preocupante en términos de desocupación, precios y crecimiento. Esperamos que desaparezca la incertidumbre”. El año pasado, el mercado interno brasileño marcó un caída del 3,8 por ciento, al tiempo que se estima que el PBI podría anotar otra merma de alrededor del 4 por ciento este año. Estas tensiones fueron potenciadas por el plan de ajuste lanzado a comienzos de 2015 y celebrado por el propio Fondo Monetario Internacional.


“El ajuste es necesario porque hicimos frente con éxito a la crisis mundial desde 2008, pero usamos muchos recursos que hoy ya no tenemos. Por eso hay que hacer el ajuste rápido para volver a crecer rápido”, había dicho Joaquim Levy al momento del lanzamiento de las medidas de ajuste ortodoxo. “Tenemos plena convicción de que una vez superada la volatilidad en el plano tanto económico como político, la recuperación será muy rápida”, reafirmaba. A finales de mayo de 2015, Lagarde visitó Brasil para reunirse con el ministro de Economía y aplaudir este esfuerzo por avanzar en un plan de recorte del gasto público por 26.500 millones de dólares. “La austeridad fiscal es la base necesaria para financiar programas sociales, van juntos, van de la mano. Las personas que más sufren por la indisciplina fiscal son los pobres”, resumió la titular del Fondo tras el encuentro con el equipo económico brasileño.


Con el correr de los meses, el programa de ajuste aplicado en Brasil –en donde no sólo se anunciaron recortes presupuestarios sino que se decidió incrementar la tasa de interés y depreciar el tipo de cambio– intensificó las distorsiones económicas y generó tierra fértil para que sectores conservadores de la sociedad avancen en los reclamos para destituir a la presidenta Dilma Rousseff. A finales de 2015, Levy fue reemplazado por el economista Nelson Barbosa, con perfil desarrollista y reticente a continuar con las propuestas de ajuste del gasto público. El Fondo Monetario dio su veredicto respecto del nuevo funcionario. “La recesión en Brasil es fruto de una confluencia de factores entre los que se destaca la debilidad de la confianza que viene del retraso en el ajuste fiscal”, planteó Lagarde.

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