Jueves, 04 Enero 2018 08:39

30 años no son nada

Portada del libro electrónico De los medios a las mediaciones de Jesús Martín Barbero, 30 años después

 

De los medios a las mediaciones de Jesús Martín Barbero, 30 años después es un libro electrónico que tiene, al menos, dos objetivos: homenajear a su autor en el año en que ha cumplido ochenta años de vida y celebrar y revisitar uno de los grandes textos de la comunicación.

Editado por Miquel de Moragas, José Luis Terrón y Omar Rincón y publicado por el Institut de la Comunicació de la Universitat Autònoma de Barcelona, el libro digital (disponible en este enlace) se compone de cuatro partes y un anexo. La primera es una introducción de De Moragas y Terrón sobre el libro y su autor; la segunda nos presenta los orígenes e influencias del libro desde su primera edición en 1987; en la tercera se recogen tres entrevistas realizadas al maestro Martín Barbero, una en 1997 por Laverde y Aranguren, otra en 2010 por Tufte y la más reciente en 2017 por Rincón, y la cuarta y última contiene los comentarios de veintitrés personas, por orden alfabético de Enrique Bustamante a Rosalía Winocur, de diez países (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Dinamarca, España, México, Perú, Reino Unido y Uruguay) sobre la obra martinbarberiana. En el anexo se recogen imágenes de las portadas del libro en sus diferentes ediciones.

La primera edición del libro vio la luz en Barcelona, en 1987, de la mano de la editorial Gustavo Gili. De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía, es de los libros sobre comunicación más citados en la historia. En el prólogo, García Canclini pensaba que, si “los libros más necesarios son los no complacientes”, De los medios a las mediaciones era uno de esos libros indispensables en los noventa. Me permito añadir que hoy, treinta años después, sigue siéndolo.

Tal vez sea una buena oportunidad para que desde la academia miremos de nuevo a América Latina, ya que fue en estas latitudes donde se inició el camino para cuestionar la comunicación vertical y dirigida que empezó con el discurso de 1945 de Truman, presidente de los EE.UU., en el que dividió el mundo entre desarrollados, ellos y unos pocos más, todos del ámbito anglosajón, y subdesarrollados, donde estaban todos aquellos que no se modernizaban ni contaban con opciones de hacerlo en la línea que aquellos proponían. Gran parte de la mayoría de las propuestas críticas comunicativas de las últimas cinco décadas tienen su origen en esta parte del planeta.

Para quien ya estuviera entonces en el ámbito de la comunicación, le parecerán un suspiro estas tres décadas, que no son nada pero son mucho. El camino recorrido ha sido toda una ruta por un desierto que se ha ido llenando de oasis para abrevar. El libro de Jesús Martín Barbero (JMB) es uno de esos lugares para recuperar el aliento y plantear otra mirada a la comunicación, dejar a un lado los medios, sin olvidar su relevancia, y poner el acento en las mediaciones. Nuevos territorios para comprender las prácticas y los procesos que nos relacionan como seres humanos.

¿Qué son las mediaciones? Aunque creo que Martín Barbero nunca las ha definido explícitamente, en su texto se refiere “a los sujetos sociales e identidades culturales nuevas” para trasladar el debate “a las articulaciones entre prácticas de comunicación y movimientos sociales, a las diferentes temporalidades y la pluralidad de matices culturales”.

Decir De los medios a las mediaciones es nombrar una de las obras cumbres y clásicas del campo de la comunicación. Ese que se sigue construyendo y debatiendo y que exige mantener un continuo diálogo para determinar el lugar desde el que nos hacemos las preguntas y seguir debatiendo, para repensar-NOS y para repensar el mundo. Para recomunicar.

JMB entró al campo de la comunicación casi por casualidad, y eso es una suerte que todavía no sé si hemos valorado lo suficiente. Cuando en Bogotá empezó a dar clases en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, sus propuestas ya daban cuenta de lo que serían sus investigaciones en comunicación. Explorar los territorios comunes pero ignorados de la vida cotidiana, como las plazas de mercado o los cementerios, fue una manera de hacer que sus estudiantes miraran, escucharan y oliera su propia identidad.

Para el boliviano Erick Torrico, el texto de JMB es “la obra cumbre de la comunicología latinoamericana”. Según Maritza López de la Roche, “permitió ver la complejidad de las relaciones entre los emisores y los destinatarios de carne y hueso de los textos de la comunicación masiva. Y en una aparente paradoja, también posibilitó volver a poner el foco en los seres humanos detrás de los dispositivos mediáticos”. En palabras de Claudio Avendaño, abrió “una carretera panamericana para la comunicación (...) para comprender, denunciar, investigar, luchar, emocionar, descubrir, construir, disfrutar y, sobre todo, poner en común”. Para mí, y así lo escribí cuando Omar Rincón nos pidió una frase acerca del libro para rendir un homenaje a Martín Barbero con motivo de la celebración del congreso anual de IAMCR que en 2017 tuvo lugar en Cartagena de Indias (Colombia), el libro supuso “un salto a un vacío que estaba lleno de sentidos, de vidas mestizas resistentes que luchaban por su reconocimiento”.

En la introducción, JMB ya nos avisaba de su hoja de ruta “Lo que aquí llega trae las huellas de un largo recorrido. Venía yo de la filosofía y, por los caminos del lenguaje, me topé con la aventura de la comunicación. Y de la heideggeriana morada del ser di así con mis huesos en la choza-favela de los hombres, construida en barro y cañas pero con radiotransistores y antenas de televisión. Desde entonces trabajo aquí, en el campo de la massmediación, de sus dispositivos de producción y sus rituales de consumo, sus aparatajes tecnológicos y sus puestas en espectáculo, sus códigos de montaje y reconocimiento”.

La necesaria transdisciplinariedad de las ciencias sociales estaba ya hace treinta años en la obra del maestro Martín Barbero. Que su recorrido siga alargándose y que tanto él como sus producciones nos acompañen muchos años en este camino por los campos de la comunicación.

Una reseña del libro será publicada en la revista Latina de Comunicación Social.

 

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Alberto Acosta

 

Entrevista a Alberto Acosta

 

Alberto Acosta Espinosa (twitter: @AlbertoAcostaE ), economista, académico, político, y activista social ecuatoriano, es una de las personas más representativas de la nueva izquierda latinoamericana. Participó activamente en la Revolución Ciudadana y en la fundación del Movimiento Alianza País, llegando a ser ministro de Energía y Minas en el gobierno de Rafael Correa y posteriormente Presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador. Tras dimitir de su cargo por sus discrepancias con la deriva del proceso, Alberto Acosta ha sido una de las principales figuras de la oposición a las políticas neoextractivistas en su país y en América latina en su conjunto. Es, además, uno de los principales teóricos del Buen Vivir y firme defensor de replantear el pensamiento de las izquierdas y un nuevo horizonte emancipatorio desde la confluencia de corrientes diversas y la participación activa de los movimientos sociales. En 2013 fue candidato a la presidencia de la república en representación de la Unidad Plurinacional de las Izquierdas.

 

Koldo Unceta: En tu último libro, escrito junto a Ulrich Brand, planteas la necesidad de buscar propuestas que permitan salir del laberinto capitalista. Por tanto, nos gustaría empezar por ahí ¿Cómo ves al sistema capitalista actual, tras la evolución sufrida por el mismo en las últimas décadas? ¿Estamos más cerca o más lejos de poder superarlo?

Alberto Acosta: El patriarcado capitalista, en tanto civilización dominante, vive una crisis múltiple, generalizada, multifacética, interrelacionada y sistémica. El capitalismo evoluciona cual zombie infectado por una suerte de “virus mutante”. Lo que si debemos señalar es que nunca afloraron a la vez tantos problemas como ahora, en donde lo económico y social se combina con graves problemas políticos, éticos, energéticos, alimentarios, culturales y una crisis ambiental inocultable... Vivimos incluso una crisis de sentido histórico en cuanto a las grandes soluciones se refiere. Estas, al parecer, ya no están más presentes.

Tal lectura hace pensar que nos encontramos frente a una crisis civilizatoria. Sin embargo, es difícil anticipar si el capitalismo está ad portas de su colapso. Incluso, quizás ya inició dicho colapso pero no tenemos suficiente conciencia de eso. Además, cabe recordar que la transición hacia otra civilización será larga y compleja, durante la cual el capitalismo puede presentar graves recaídas -con tintes hasta fascistas y con brutales brotes de terrorismo- que no pueden marginarse sin una acción política que profundice la democracia en todos los ámbitos.

 

K.U.: La cuestión de las transiciones, que ocupa un lugar importante en los debates sobre alternativas al desarrollo capitalista, remite a la necesidad de concretar las salidas y adaptarlas a cada situación específica, a cada realidad. Ahora bien ¿Cómo conjugar las alternativas y luchas locales con la existencia de una globalidad fáctica, que requiere también una acción y unas propuestas de alcance universal?

A.A.: Esta cuestión es crucial. Las luchas desde ámbitos comunitarios son y serán las mayores portadoras de grandes transformaciones. Esos espacios de resistencia se convierten, cada vez más, en constructores de otras formas de convivencia mucho más armoniosa y equilibrada. De todas formas, no se puede marginar otros espacios estratégicos de acción: los niveles estatal, regional e internacional. El gran reto es combinar los pensamientos, acciones y luchas desde lo local y comunitario con las disputas en estos otros niveles de acción, reconociendo el potencial de unos y otros, así como sus limitaciones.

Un punto medular aquí será saber desde que bases se construyen las acciones alternativas teniendo en mente la visión utópica de futuro, que nos sirva de meta referencial para las transiciones. Cómo dar respuestas de corto plazo sin perder la visión de largo plazo, algo así como conducir un coche con luces bajas y simultáneamente con luces altas. Y por cierto, habrá que identificar quienes son los compañeros tácticos de lucha con los que podemos transitar una parte del camino, de los compañeros estratégicos con los cuales se comparten los mismos objetivos de largo plazo. Todo esto sin marginar nunca los diversos niveles de acción estratégica.

 

K.U.: En línea con lo anterior, las críticas del postdesarrollo han cuestionado los referentes universales por considerarlos propios de una propuesta occidental y colonial, que no tenía en cuenta otras realidades y/o cosmovisiones. ¿Cuáles podrían ser en estos momentos unos referentes universales que permitieran una convergencia de las distintas luchas locales y sirvieran para avanzar en una globalización alternativa?

A.A.: Difícil dar una respuesta general a una pregunta tan profunda y compleja. Tal vez algunos ejemplos concretos permitan aterrizar la reflexión.

Quizá entre las piedras angulares de una propuesta que enfrente el capitalismo a nivel global esté el combate a una de sus facetas más perversa: la especulación financiera. Tal combate podría librarse construyendo un Código Financiero Internacional (o códigos regionales inicialmente), el cual norme y exija el control de los flujos financieros internacionales, combatiendo así a la especulación y al uso de las finanzas internacionales -sobre todo endeudamiento externo- como herramientas de dominación económica y política inclusive.

Uno de los capítulos medulares del Código debería tratar sobre la legalidad y la legitimidad de las finanzas. Urge separar las deudas adquiridas legal y, sobre todo, legítimamente -que merecen ser pagadas- de aquellas deudas que pueden y deben impugnarse desde la doctrina de las deudas odiosas, usurarias y corruptas. También es hora de procesar la deuda ecológica e incluso la deuda histórica, donde los países empobrecidos son los acreedores.

Asimismo, urge crear un Tribunal Internacional de Arbitraje de Deuda Soberana, siguiendo -por ejemplo- los términos que propusimos con Oscar Ugarteche. Un paso mínimo para que tal Tribunal funcione es la inmediata disolución del Club de París como marco de negociación. Este Club carece de base jurídica y debe dejar de ser un espacio de decisión sobre acuerdos de reestructuración de deudas, en donde los acreedores imponen condiciones a los deudores. Además, se debe dejar sin guaridas a los especuladores desapareciendo los paraísos fiscales, al tiempo que se los asfixia con impuestos sobre las transacciones financieras internacionales (en línea con la tasa Tobin).

También es necesaria la creación de un Banco Central Mundial -totalmente distinto al Banco Mundial- que pueda emitir una moneda o una canasta de monedas globales. Esto no implica reconstruir el sistema de Bretton Woods. Es más, el Banco Mundial y el FMI, tal como los conocemos tendrían que dejar de existir.

 

K.U.: ¿Y en el campo de los problemas ecológicos globales?

A.A.: En el campo ecológico global los temas son por igual candentes. Si bien la voracidad capitalista ha creado cambios climáticos inocultables, el capitalismo busca ampliar espacios de maniobra mercantilizando cada vez más la Naturaleza. Los mercados de carbono y de servicios ambientales están entre las más “innovadoras” formas para sostener la acumulación del capital. La conservación de los bosques termina en el terreno de los negocios mientras se mercantiliza y privatiza el aire y el clima. Así vemos que a la víbora capitalista no le importa continuar devorándose su propia cola, arriesgando su propia existencia y de la Humanidad misma. El único fin es acumular capital que, en definitiva, implica acumular poder.

Como respuesta a esta crisis emergen los Derechos de la Naturaleza. Más temprano que tarde tendremos una Declaración Universal de los Derechos de la Naturaleza y un tribunal internacional que castigue los crímenes en contra de la Madre Tierra y sus defensores tal como si fueran crímenes contra la Humanidad (pues, de hecho, lo son); esta inciativa ya se formuló en la Cumbre de los Pueblos en Bolivia, en el año 2010. Incluso ya existe una acción potente desde la sociedad civil de todos los continentes: el Tribunal Ético Permanente de los Derechos de la Naturaleza, en el que tengo el honor de participar en calidad de juez, incluso fui presidente de una de sus sesiones.

 

K.U.: En relación con esto ¿Cómo ves la salud de las propuestas y movimientos altermundistas? ¿Ves espacios de trabajo y de coordinación contrahegemónicos que respondan a las necesidades del momento? ¿Cómo ves el Foro Social Mundial más de una década después de su puesta en marcha en Porto Alegre?

A.A.: La convergencia de esas acciones de resistencia y de construcción de propuestas de cambio configuran los caminos. Nos urge tejer local, nacional, regional e internacionalmente las luchas de resistencia, tanto como la construcción de alternativas. Esa tarea debe repensarse permanentemente, siempre evitando el mal de la burocratización y partidización. Y eso me parece que está matando al Foro Social Mundial, que devino en aplaudidor de los gobiernos “progresistas” de América Latina; gobiernos que, al transformarse en caudillescos y modernizadores del capitalismo, perdieron el rumbo y su potencial transformador.

Hoy hay nuevos procesos en ciernes. Por ejemplo, quienes cuestionan el crecimiento económico cada vez se acercan más a los críticos del extractivismo. Ahí tenemos dos vertientes que buscan soluciones y que merecen ser tomadas en cuenta. Pero el grueso de las acciones en marcha en todas partes del planeta gira alrededor de las resistencias a las destrucciones sociales y ecológicas que genera el sistema. Es interesante constatar, a modo de ejemplo, las luchas de resistencia de diversos grupos de la sociedad civil a los extractivismos en todas partes del planeta, inclusive en los países considerados equivocadamente como desarrollados, caso de Alemania contra la minería de lignito o carbón vegetal, o contra el fracking o fractura hidráulica en Europa y los Estados Unidos.

Otro caso notable, presente desde hace ya varias décadas en diversas partes del mundo, es el relativo a las diversas acciones que se despliegan desde la sociedad civil para enfrentar la deuda externa. Esta experiencia ameritaría una reflexión mucho más profunda. Aquí hay una tensión permanente entre quienes se oponen terminante a dicha deuda en tanto expresión del capitalismo, sistema que habría que derribar, con quienes, sin llegar a negar ese objetivo de largo plazo, se mueven con mucha habilidad entre los intersticios del poder para conseguir algunos cambios que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones afectadas. Sin duda, el riesgo de caminar al filo de la navaja es grande, pues muchas veces se termina contribuyendo con propuestas funcionales al poder y al mismo sistema capitalista.

 

K.U: Una de las grandes cuestiones de las que te has venido ocupando es la de la controversia entre Desarrollo Alternativo y Alternativas al Desarrollo. En ocasiones, sin embargo, la línea que separa ambos planteamientos es bastante fina, especialmente cuando hablamos de la práctica social. ¿Cómo ves esta cuestión?

A.A.: Para identificar esa delgada línea nada mejor que recordar los elementos característicos del desarrollo: su pretensión de mandato global; su vocación de síntesis en los logros conseguidos a través de maximizar permanentemente los resultados; sus profundas raíces antropocéntricas y patriarcales; entre otros puntos.

La crítica, empero, debe superar estos predicados o características básicas. Debe desarmar la visión del progreso como fundamento del devenir histórico de la Humanidad. Así, la crítica de esta representación no se enfoca en formular “desarrollos alternativos”, sino en construir alternativas a la idea misma de desarrollo, es decir, en última instancia, alternativas al llamado progreso.

Del mandato global del desarrollo requerimos transitar a visiones plurales, sin pretensiones hegemónicas. De la maximización insostenible -por múltiples razones- caminemos a un mundo donde la religión del crecimiento económico sea derrumbada. Por igual debemos desmontar el patriarcado, el racismo y el antropocentrismo. Estas acciones explican en gran medida lo que implica construir una alternativa al desarrollo.

 

K.U.: Hablemos un poco del Buen Vivir, tema al que has dedicado gran parte de tu trabajo político, social y académico. ¿Cómo valoras la aportación de esta propuesta a los debates sobre las alternativas al desarrollo y/o al capitalismo? ¿Cómo valoras los casi 15 años transcurridos desde que esta idea comenzó a alcanzar difusión más allá del mundo indígena andino? ¿Cuál es la salud actual de las propuestas sobre el BV?

A.A.: Al buscar alternativas al neoliberalismo nos dimos de narices con el Buen Vivir. Nos topamos con ideas, valores, experiencias y muchas prácticas existentes hace tiempo en muchas comunidades indígenas. Una realidad en nuestros países, pero marginada por la conquista y la colonización que aún perduran. Y de su estudio comprendimos –al menos ese es mi caso- que no se trataba de simples alternativas económicas al neoliberalismo, sino que el Buen Vivir planteaba posibilidades alternativas más potentes y profundas.

En los saberes del mundo indígena no existe una idea análoga al “desarrollo”. No hay una concepción lineal de la vida que establezca un estado anterior y posterior, que siempre sería mejor en base a una creciente disponibilidades de bienes. No asoma esa dicotomía de subdesarrollo y desarrollo, como plantea la modernidad occidental. Tampoco existen conceptos como “riqueza” y “pobreza” determinados por la acumulación y la carencia de bienes materiales. Es más, el ser humano es visto como un actor más en la Naturaleza, y no como su dominador.

Esas lecturas encontraron espacios importantes en las constituciones de Ecuador y Bolivia. Sin embargo, no son definiciones indiscutibles, ni mucho menos. Su posición en esas constituciones está jalonada por varias contradicciones. No obstante, su constitucionalización, que no asegura su cristalización, fue un potente aliciente para su difusión. Cada vez hay más interés en el Buen Vivir o en el Vivir Bien, en un debate con creciente interés fuera de estos dos países, como lo demuestra esta entrevista.

 

K.U.: Tu relación con el gobierno de Ecuador y con Rafael Correa, desde tu dimisión como Presidente de la Asamblea Constituyente hasta hoy, ha estado jalonada por una cadena de desencuentros bien conocidos. ¿Cómo valoras la trayectoria global del gobierno de Alianza País? ¿Ha servido para impulsar la idea del Buen Vivir?

A.A.: Para decirlo en pocas palabras, el gobierno de Rafael Correa sintetiza una década desperdiciada. Correa fue el presidente que más tiempo estuvo continuadamente en funciones en toda la historia republicana ecuatoriana, tuvo los mayores ingresos económicos, concentró -como ningún otro- el poder estatal en todas sus funciones, coincidió con una época en donde varias administraciones regionales tuvieron el mismo signo ideológico: el “progresismo”, y que, además, tuvo a su mano una guía para grandes transformaciones: la Constitución de Montecristi, que visibilizó como potentes conceptos horizonte al Buen Vivir, a los Derechos de la Naturaleza, al agua como un derecho humano fundamental... A pesar de tener todas esas mareas a favor para propiciar cambios profundos, Correa se limitó a intentar modernizar el capitalismo.

Para lograr tal modernización, Correa vampirizó el concepto de Buen Vivir y lo transformó en un dispositivo de poder y una herramienta de propaganda oficial al servicio de sus apetencias de concentrar poder, disciplinar, y hasta adormecer a la sociedad. Una verdadera aberración.

 

K.U.: En lo que respecta específicamente a los Derechos de la Naturaleza –oficialmente reconocidos en la Constitución- y a las políticas extractivistas del gobierno ¿Qué balance cabe hacer?

A.A.: Los Derechos de la Naturaleza se proyectan con fuerza fuera del Ecuador. Su aprobación constitucional, un hito civilizatorio, potenció procesos existentes desde antes en varias regiones del planeta. Paradójicamente casa adentro los Derechos de la Naturaleza se redujeron a “supuestos derechos”, como afirmó Correa al admitir, en agosto del 2013, que le quedó grande la Iniciativa Yasuní-ITT (surgida desde la sociedad civil mucho antes de su gobierno, dicho sea de paso). Tal era una propuesta revolucionaria acorde a los Derechos de la Naturaleza, acorde al Buen Vivir, con una clara y potente estrategia post-extractivista.

 

K.U.: Continuando con este tema, nos gustaría conocer tu valoración sobre lo que en América Latina llamáis gobiernos “progresistas” (Ecuador, Bolivia, Venezuela, etc.), y que aquí en Europa suelen verse como gobiernos “de izquierda” por algunos sectores y de “corte populista” por otros.

A.A.: Eduardo Gudynas diferenció categóricamente a los gobiernos “progresistas” de los gobiernos neoliberales y de lo que podrían ser gobiernos de izquierda, que actualmente no existen en América.

¿Son gobiernos de izquierda aquellos que consolidan regímenes caudillescos y autoritarios, que ahondan más y más las modalidades de acumulación primario exportadoras al profundizar y ampliar los extractivismos, que despliegan prácticas conservadoras en cuanto a libertades sexuales, que consolidan el patriarcado y la colonialidad, que limitan y debilitan a los movimientos sociales, que ponen cortapisas a la libertad de expresión...? No, definitivamente no.

Los gobiernos “progresistas” no son de izquierda. Es más, para colmo, con muchas de sus acciones han terminado retornando al redil del neoliberalismo. El gobierno de Correa es un ejemplo claro: basta anotar que suscribió un TLC con la Unión Europea, que en definitiva fue la adhesión al TLC suscrito por los gobiernos neoliberales de Perú, Colombia y de la propia Unión Europea.

 

K.U.: Otro asunto: ¿Puede hablarse de un análisis “latinoamericano” sobre la llegada de Trump a la Casa Blanca y sus consecuencias? ¿Qué repercusiones específicas puede tener para América Latina?

A.A.: Hay múltiples impactos. Destacaría la política migratoria de Trump. Una posición, con acciones violatorias de los Derechos Humanos, que afecta a muchas familias latinoamericanas afincadas a los dos lados del rio Grande...

El negacionismo climático de Trump, un personaje perdido en su iluso mundo de los negocios a ultranza e incapaz de leer la compleja y cada vez más crítica realidad ambiental del planeta, pasará factura a América Latina. Para empezar muchas acciones en marcha destinadas a frenar la barbarie del capitaloceno se verán debilitadas inclusive por el mal ejemplo que emana desde Washington. Al mismo tiempo que las empresas extractivistas darán rienda suelta a su voracidad alentadas por los discursos y las disposiciones del régimen estadounidense.

Quizás Trump, en medio de su aparentemente confusa gestión, hasta llegue a alentar salidas políticas violentas y dictatoriales a los problemas de “su patio trasero”. Su política en contra del gobierno venezolano parece ir en esa dirección. Si bien cabe rechazar enérgicamente cualquier agresión imperial contra Venezuela, es realmente triste ver cómo el deterioro del “progresismo” en el caso venezolano podría dar los justificativos perfectos para la injerencia norteamericana, bajo la típica farsa de “restaurar la democracia y la libertad”.

 

K.U.: Hace dos años las Naciones Unidas proclamaron solemnemente la Agenda 2030 y los ODS. En ellos se reconocía claramente la inviabilidad del actual modelo de producción y consumo y, sin embargo, no parece haberse dado ningún paso hacia adelante ¿Qué valoración haces de los ODS y de la Agenda 2030? ¿Tienen alguna utilidad?

A.A.: Los ODS están impregnados de un pecado original: la idea del desarrollo, que en realidad es un fantasma. Hace rato debimos desencantarnos de esa alocada carrera detrás del desarrollo. Si bien hay cada vez más gente demanda un cambio radical de rumbo en el mundo, esta no es aún la tendencia mayoritaria. Menos aún en Naciones Unidas.

Un punto clave: Naciones Unidad es lo que es, una amalgama en donde predominan los intereses de los más poderosos y en donde el todo no puede superar a sus partes. Me explico, no es posible superar estructuralmente los problemas del capitalismo mundial desde el seno de las actuales Naciones Unidas. Allí la mayoría de gobiernos de los países representados defienden privilegios de los grupos de poder, mientras buscan a como de lugar el progreso y el desarrollo. Es aclara porque solo se llega a tibios acuerdos como aquellos conseguidos en la Cumbre de Cambio Climático en París, a fines de 2015, que para colmo ya no son respaldados por el gobierno de Trump.

De todas maneras, abrir la discusión sobre los ODS podría profundizar la crítica al sistema y podría ser una oportunidad para reinventar las propias Naciones Unidas.

 

K.U.: Una última cuestión. Como buen conocedor de Europa que eres. ¿Cómo ves Europa desde A. Latina? ¿Crees que hay aún alguna esperanza de que la UE desempeñe algún papel positivo en este momento en la búsqueda de alternativas a la crisis sistémica en la que vivimos, o por el contrario constituye un obstáculo para ello?

A.A.: Es cierto que viajo con frecuencia a Europa y que recorro algunos países europeos discutiendo las posibles alternativas, algunas de ellas esbozadas anteriormente. Pero de allí a decir que conozco Europa hay mucho trecho. En realidad hay muchas Europas. Como bien anota el gran sociólogo José María Tortosa, Europa presenta muchas caras, por ejemplo, cuando se leen las diversas aproximaciones al tema de la migración.

Lo que si me atrevería a plantear es que Europa ya no es el continente de las luces. Quedan perdidos en los pliegues de su historia el nacimiento y difusión de muchas ideas-horizonte, como liberalismo o socialismo, que emergieron desde Europa o que se expandieron a través del viejo continente sacudiendo al mundo. Ese tiempo ya pasó. Es más, a ratos me parece que en Europa se ha perdido incluso la capacidad de aprender de su propia historia. Basta ver su incapacidad para enfrentar definitivamente los problemas de endeudamiento externo de los países del sur del continente, cuando en 1953 ofrecieron una salida completa a la Alemania que venía de desatar dos grandes guerras en el continente y en el mundo.

A pesar de esos cuestionamientos encuentro cada vez más acciones desde las comunidades y localidades europeas que tendrán una fuerte resonancia futura si se sintonizan con otras luchas de resistencia y de construcción muy vivas y activas a lo largo y ancho del planeta.

http://www.galde.eu/eu/entrevista-alberto-acosta/

 

 

Publicado enSociedad
Jueves, 30 Noviembre 2017 07:14

Plantea Cepal ingreso básico incondicional

La Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena.

 

En un momento en que las instituciones que proveen la seguridad social han sido desplazadas, la idea de un salario básico incondicional es más que oportuno y necesario, porque además representa un elemento emancipador de los individuos, aseguró Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

La idea de un salario básico universal y no condicionado debe ser analizada desde la perspectiva de los países latinoamericanos, donde las redes de protección social no son comparables con las existentes en naciones avanzadas, dijo.

Debemos analizarlo desde nuestra perspectiva. También es cierto que en las últimas décadas ha habido un desplazamiento de las instituciones de seguridad social, desde las familias a los sindicatos, apuntó Bárcena en la presentación del libro Ingreso básico: una propuesta radical para una sociedad libre y una economía sana, obra de Philippe Van Parijs y Yannick Vanderborght, publicado por Grano de Sal.

El libro, dijo Bárcena, deja la enorme propuesta de que en un contexto crecientemente incierto de inseguridad económica y de fragilidad social y ambiental hay un atractivo grande en la idea de un ingreso garantizado.

Que las pensiones universales continúen, que las transferencias condicionadas (como Progresa y Oportunidades) continúen. Pero en una etapa crucial, como lo es la juventud, contar con un ingreso básico incondicional y universal representa un piso mínimo que puede permitir a un joven seguir estudios y no salir corriendo a buscar un trabajo y desplegar con mayor intensidad su potencial creativo.

Philippe Van Parijs, uno de los autores, dijo durante la presentación que la del ingreso básico es una idea semilla que debe sembrarse en el mayor número de países.

Definió el ingreso básico como un mecanismo adicional a otros de protección que ya existen, la seguridad social (en la que participan el Estado, trabajadores y empleadores) y la asistencia social, sostuvo Van Parijs, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas, Sociales y Políticas de la Universidad Católica de Lovaina y presidente de la Red Global de Renta Básica.

El ingreso básico fue definido como una cantidad que el Estado entrega a toda persona, sin importar su condición económica, edad y que no distingue entre quien se encuentra empleado o desempleado.

Julio Boltvinik, académico de El Colegio de México, expuso que el ingreso básico debe entenderse como un ingreso ciudadano universal suficiente para que una persona lleve una vida en la que pueda adquirir los satisfactorios básicos, que permita la dignidad humana.

 

Publicado enEconomía
Puerto de carbón en la ciudad caribeña de Santa Marta (Colombia).

 

Aunque la mayoría de los países del mundo suscribieron voluntariamente los acuerdos sobre cambio climático de Naciones Unidas (ONU), un reciente estudio publicado en Alemania advierte que el uso del carbón como fuente de energía crece en América Latina y el Caribe.

La organización no gubernamental Urgewald presentó un informe titulado: "Lista de salida global del carbón" (Global Coal Exit List o CGEL, en inglés), en el que señala que, no obstante la presión mundial para disminuir la minería del carbón, varios países latinoamericanos y caribeños adelantan proyectos para ampliar "esa contaminante fuente energética", informó la agencia IPS.

 

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Mineros trabajando en la mina artesanal "pozito", en el pueblo de Nueva Rosita (México). / Tomas Bravo / Reuters

 

En expansión

 

El documento, cuya difusión coincidió con la 23 Conferencia de las Partes (COP 23) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), destaca la influencia regional de los explotadores de carbón, considerado como un mineral altamente contaminante.

"Hay varios proyectos en planeación para explotar el mineral y eso amenaza con mantener esa dependencia por años", declaró a la agencia noticiosa Heffa Schuecking, directora de Urgewald.

El informe de la ONG, que pasa revista a 770 empresas extractivas, comercializadoras, prestadoras de servicios y generadoras termoeléctricas, pretende alejar a los inversionistas de ese sector, con el fin último de "mantener un mundo habitable", dijo Schuecking.

 
Números negros

 

El GCEL precisa que en América Latina y el Caribe, la capacidad termoeléctrica instalada que depende del carbón para su funcionamiento, alcanza los 17.909 megavatios (MW).

 

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Una pala de tractor descarga carbón en el puerto de la ciudad de Santa Marta (Colombia) / Juliana Lopera / Reuters

 

Los países con mayores capacidades en la generación de energía con fuente carbonífera son:

México: 5.351 MW.
Chile: 5.101 MW.
Brasil: 4.355 MW.


Por otra parte, Urgewald asegura que varias naciones latinoamericanas adelantan proyectos que contemplan el empleo del carbón para generar 8.427 MW adicionales, y que serán aportados por:

Chile: 2.647 MW.
Brasil: 1.540 MW (sumados a su generación actual).
República Dominicana: 1.070 MW.
Venezuela: 1.000 MW.
Jamaica: 1.000 MW.
Colombia: 850 MW.
Panamá: 320 MW.


"Esos emprendimientos anclarían aún más el contaminante mineral en la región y dificultarían su retiro para combatir el cambio climático", indica el informe.

 
Manos foráneas

 

En los procesos de explotación de carbón, la ONG ubica 14 empresas creadas en países de Latinoamérica: Brasil (5), Colombia (5), Chile (1), Perú (1), República Dominicana (1) y Venezuela (1).

 

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Mina Cana Brava, operada por SAMA SA, parte del Grupo Eternit, en Minacu, norte del Estado de Goias (Brasil). / Ueslei Marcelino / Reuters

 

A ellas se suman las transnacionales que ya tienen operaciones en el área, como AES y Drummond (EE.UU.), Enel (Italia), Engie (Francia), Glencore (Inglaterra Suiza), BHP Billiton (Inglaterra-Autralia) y Anglo American (Inglaterra). Todas activas en la región.

 

Explotación y exportación

 

Según el documento, Colombia, con sus 90 millones de toneladas de carbón producidas durante el año 2016, es el país con mayor volumen extractivo en Latinoamérica. Una producción destinada casi en totalidad a la exportación.

Actualmente, Colombia opera sus minas a cielo abierto en conjunto con las empresas Drummond, Glencore, BHP Billiton y Anglo American.

Le siguen Brasil, con una capacidad de producción que alcanza los 8 millones de toneladas de carbón al año, y México con 7,25 millones anuales.

 

Intereses

 

Para Lusbi Portillo, académico venezolano y director de la ONG Sociedad Homo Et Natura, la insistencia de varios países de la región en explotar el carbón "es una inmensa contradicción, vista desde los acuerdos de cambio climático promovidos por Naciones Unidas".

Y advierte que detrás de la explotación del carbón en América Latina y el Caribe "abundan los intereses económicos".

 

Venezuela: un ejemplo

 

Portillo cita, como un ejemplo de voluntad política para generar energía limpia, el proyecto de parque eólico desarrollado en la Guajira venezolana, al occidente del país, que inició operaciones en 2013 y que se proyectó para generar hasta 10.000 MW.

 

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Venta de carbón en el mercado La Parada, en el distrito de La Victoria de Lima (Perú). / Mariana Bazo / Reuters

 

Ese parque, cuyo desarrollo contempla 10 fases, "podría generar energía limpia para el occidente de Venezuela y parte de Colombia", apunta.

Ahora, asevera el académico, existe el interés de un sector "de abandonar el parque eólico para construir una carboeléctrica que generaría apenas 1.000 MW".

El director de la ONG agregó que la explotación del carbón, en cualquier país del mundo, "sólo acentúa los efectos del cambio climático, dadas las altas emisiones de CO2 (dióxido de carbono)", y, en el caso específico de Venezuela, se convertiría en un contrasentido frente al discurso del gobierno, "que habla permanentemente de salvar el planeta".

 

Ernesto J. Navarro

 

 

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Tropas de EEUU: después de Brasil, vuelven a la Argentina

 

Luego de la participación en los ejercicios militares Amazonlog por primera vez con tropas en la Amazonia, las Fuerzas Armadas de EEUU se aprestan a regresar a territorio argentino, luego de casi una década de ausencia.

El 7 de septiembre pasado, el Senado dio media sanción al proyecto enviado por el Ministerio de Defensa (a propuesta de la Armada) de permitir el ingreso de tropas estadounidenses al territorio nacional para llevar adelante un ejercicio combinado denominado 'Cormorán', que involucra la entrada al mar y a la Patagonia argentina de aeronaves y buques del Pentágono. Sin embargo, la Cámara de Diputados aplazó a principios de noviembre una decisión que sería definitiva.

El encargado de negocios de EEUU en Buenos Aires, Thomas Cooney, admitió que "estamos reiniciando una serie de actividades de cooperación militar", en referencia a las participación de 30 militares estadounidenses a fines de octubre en un ejercicio junto a la Armada argentina. Desde 2009, no se registraba la presencia de topas de EEUU. "Es una muestra de que estamos regresando a una relación normal", dijo Cooney al diario Clarín.

Sin embargo, se negó a ofrecer detalles sobre las relaciones bilaterales en materia de seguridad porque, en su opinión, "algunos periodistas se están confundiendo". En efecto, existe amplia sensibilidad en Argentina hacia la participación de militares en tareas de seguridad interior, luego de la última dictadura militar (1976-1983).

Un día antes de que los diputados debatieran el pedido de ingreso de tropas de EEUU, el 8 de noviembre, la página latinta.com publicó los dos textos que están en cuestión. De ellos surge que se trata, nada menos, de 22 ejercicios militares en 12 meses y que varios sucederán en la sureña provincia de Chubut, que recientemente fue escenario de un escándalo nacional por la desaparición del joven Santiago Maldonado, encontrado sin vida dos meses después, en el marco de la represión al pueblo mapuche.

Los ejercicios están contemplados en el 'Programa de Ejercitaciones Combinadas' a realizarse desde el 1 de septiembre de 2017 al 31 de agosto de 2018, siendo el primero el 'Cormorán', en la Base Aeronaval Almirante Zar (Trelew, Chubut), Base Aeronaval Comandante Espora (Bahía Blanca, Buenos Aires) y en la 'Zona Económica Exclusiva de la República Argentina'.

Una de las críticas más sólidas es que el Poder Ejecutivo no especifica las hipótesis de conflicto sino que las camufla detrás del concepto de "nuevas amenazas", en línea con la política del Pentágono. Bajo esa vaga definición, aparece una diversidad de cuestiones como "narcotráfico, terrorismo, piratería, tráfico de personas, pesca ilegal", así como la "ayuda humanitaria", con las que justifican la intervención militar.

Según el diputado Guillermo Carmona, vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, con estas iniciativas "el Gobierno promueve la realización de ejercicios militares que perfilan la incursión de las fuerzas armadas en el campo de la seguridad interior".

Es posible una mirada más general para observar lo que está sucediendo en Argentina y en la región, respecto a las relaciones entre Sudamérica y los EEUU.

La primera es que EEUU está avanzando de forma contundente, en especial en la cuestión militar. A los ejercicios Amazonlog17, realizados en la frontera Brasil-Colombia-Perú, se deben sumar los recientes Teamwork South 2017, realizados en Chile del 30 de junio al 12 de julio, entre Talcahuano y Coquimbo, con amplia participación de buques de guerra del Pentágono.

El giro conservador que resulta evidente en países como Brasil y Argentina, dibuja una coyuntura propicia para el avance de los planes de Washington, que se siente especialmente fuerte en el terreno militar. Su objetivo no es otro que poner freno a la presencia de China en materia económica y de Rusia en el terreno militar.

La República Bolivariana de Venezuela y la Federación de Rusia firmaron el 7 de noviembre un acuerdo para facilitar las visitas recíprocas de naves de guerra. La estrecha colaboración de varios países sudamericanos y del Caribe con las Fuerzas Armadas de Rusia es motivo de honda preocupación en el Pentágono, que siente cómo la alianza China-Rusia puede desplazarla de la región donde primero asentó su dominación.

La segunda cuestión es que no se trata sólo de ejercicios militares, sino de una creciente cooperación que incluye la venta de armas y de los más diversos equipamientos. Argentina compró un lote de 12 aviones de combate a los EEUU para modernizar su Fuerza Aérea, cuando tenía otras opciones incluso en la región.

La tercera es que la actitud de países como Argentina, al estrechar relaciones con Washington, tiende a dañar las relaciones con sus vecinos. Al no definir de forma precisa las hipótesis de conflicto, se produce "un retroceso en la construcción de la mutua confianza regional que había establecido Argentina con sus pares limítrofes". Al parecer, desde Uruguay se ha interpretado como "omisión maliciosa" del Gobierno argentino la "verdadera hipótesis de empleo de algunos ejercicios militares".

La política exterior de Washington y del Pentágono no sólo busca avanzar sobre ciertos países que considera decisivos para mantener la hegemonía regional. Busca también generar tensiones entre vecinos, en particular con aquellos que no se han alineado totalmente con su política. Una forma de enfrentar a los países de la región para facilitar la aplicación de sus planes.

El empuje neoconservador que observamos en Sudamérica desde 2014 está en su apogeo. En las elecciones chilenas del 19 de noviembre, la derecha empresarial puede retornar al Gobierno, a través del expresidente Sebastián Piñera. Sin embargo, como todas las ofensivas, ésta tenderá a enlentecerse y luego será revertida, por las resistencias internas e internacionales. Ojalá no sea demasiado tarde para impedir el desmantelamiento de los cambios operados en la década progresista.

 

 

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Vista general de Bogotá, Colombia 3 de septiembre de 2017.

 

Datos del Fondo Monetario Internacional se contradicen con otros índices. ¿Cómo interpretarlos? ¿Cuál es el riesgo en países donde el endeudamiento de los consumidores es muy alto o muy bajo?

El endeudamiento de los consumidores es uno de los factores, que, junto a otros, contribuyen al crecimiento de la economía de un determinado país, según el actual diseño del sistema financiero mundial.

En ese orden, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dio a conocer en un informe cuáles son los países con mayor endeudamiento de hogares, entre ellos algunos de Latinoamérica.

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La gente camina dentro de un centro comercial en Viña del Mar, Chile, 14 de mayo de 2017. / Rodrigo Garrido / Reuters

 

De acuerdo al ese organismo multilateral, los 10 países de la región que encabezan lista con el mayor porcentaje de hogares endeudados, en base al Producto Interno Bruto (PIB), son:

Chile (42 %).
Panamá (38 %).
Costa Rica (35 %).
Brasil (27 %).
Colombia (25 %).
Bolivia (19 %).
México (15 %).
Uruguay (10 %).
Paraguay (7 %).
Argentina (4 %).


El mismo informe señala que el endeudamiento de los hogares en América Latina ha ido en rápido aumento, desde un 15 % en 2013 a un 20 % en 2016.

 

¿Qué significan esas cifras? ¿Es bueno o malo ese endeudamiento?

 

El experto en economía política Juan Carlos Valdez señaló que lo que eso significa es que "la gente sencillamente está consumiendo más, invirtiendo o gastando mucho más, en esos países".

Pero intervienen otras variables, indica. Por ejemplo, que los consumidores tengan "las condiciones materiales para hacerlo" y, aunado a ello, cuáles son "las condiciones que brinda el sistema financiero o la banca, específicamente, para que las personas se endeuden".

De acuerdo con Valdez, el endeudamiento es bueno, porque "supone la creación de dinero, y en consecuencia la dinamización de la distribución de los bienes y servicios que se producen en una sociedad".

En otras palabras, los bancos crean dinero sobre la base de las promesas que hacen sus prestatarios de pagar, y eso representa entre el 92 y 95 % del circulante en un país determinado.

 

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Vista general de la Paz, Bolivia. / David Mercado

 

Pero el mismo FMI advierte en el referido estudio que los niveles altos de endeudamiento pueden ser "peligrosos".

"Como la crisis financiera global (2008 en adelante) ha mostrado, el rápido incremento en deuda de los hogares, especialmente hipotecas, puede ser peligroso", dijo Nico Valckx, uno de los autores del informe, durante su presentación.

 

Relación del endeudamiento con salario, desempleo e índice de Gini

 

*Según el experto, si la gente gana buenos salarios, tiene capacidad de endeudarse, porque tiene capacidad de pago.


*Pero "si hay mucho desempleo en un país, no hay capacidad de pago y no hay capacidad de endeudamiento".

 

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Centro comercial Andino en Bogotá, Colombia el 17 de junio de 2017. / Jaime Saldarriaga

 

En cuanto al índice de Gini (que se utiliza para medir la desigualdad de los ingresos y la distribución de la riqueza, con valores de 0 para identificar ausencia de desigualdad y de 1 para su máxima expresión), si "se demuestra que la distribución de la riqueza es muy desigual [...] no va a haber endeudamiento importante en aquel sector cuyos ingresos son pocos".

 

Teoría que no se cumple

 

Algunos de los países que encabezan la lista del FMI son también los primeros con mayor desigualdad en la región, de acuerdo al índice de Gini.

Según un informe de la Cepal dado a conocer en marzo de este año, México, Panamá, Costa Rica, Colombia y Brasil registran un coeficiente de Gini superior a 0,5.

Bolivia, Chile, Uruguay, Paraguay y Argentina superan, en promedio el 0,4.

Sucede algo similar con el desempleo: algunos de estos países tienen altas tasas de paro en relación con su población activa total. Es el caso de Brasil (11,5 %), Colombia (9,9 %), Costa Rica (9,0 %) y Chile y Argentina (6,6 %), de acuerdo a datos del Banco Mundial.

 
Venezuela: caso extraño

 

Venezuela es el país latinoamericano número 11 en la lista del FMI. Sin embargo, Valdez sostuvo que esa nación caribeña atraviesa por un caso atípico.

Señaló que lo que sucede en Caracas "no lo explica ninguna teoría económica", porque la "teoría dominante en materia de inflación" es la monetarista, según la cual, para que la inflación se dispare tiene que haber una demanda y liquidez importante.

"En Venezuela no hay ni una demanda importante ni una liquidez importante, pero hay una inflación importante", por ende ―dice― lo que se explica es que hay "un ataque a la economía venezolana".

Pese a ello, Venezuela registra uno de los más bajos índices de desigualdad según el coeficiente de Gini: menor a 0,4.

 

 

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Leonor Zabalata

 

Leonor Zalabata, líder indígena colombiana del pueblo Arhuaco, habla en esta entrevista sobre los pueblos indígenas y la lucha ecofeminista.

 

Cuando se cumplen 10 años de la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas, hablamos con Leonor Zalabata, líder indígena colombiana del pueblo Arhuaco [1].

Zalabata, reconocida por su trabajo por los derechos de los pueblos indígenas, cuenta con 35 años de experiencia; ha participado en la Comisión de Diversidad Biológica de Naciones Unidas, en la Red de Mujeres por la Biodiversidad y el grupo de trabajo de los pueblos indígenas de Naciones Unidas en Ginebra. En 2007 el Primer Ministro de Suecia le entregó el Premio Internacional de los Derechos Humanos Anna Lindhs.

Leonor Zabalata hace una reflexión sobre la búsqueda de una sociedad intercultural y justa que reconozca los derechos de todos los seres vivos como principio de vida. Una sociedad similar a esa democracia de la tierra [2] de la que habla también la líder india Vandana Shiva en la que se ve el mundo en sus interrelaciones y a través de la cual podemos cooperar para ser creadores de paz, sostenibilidad y justicia. Los pueblos indígenas poseen un sistema de pensamiento estrechamente ligado a la tierra, principio que los diferencia de la sociedad occidental mayoritaria.

En la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, habitan los pueblos indígenas Kogui, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo, representativos por su resistencia histórica. Fundamentan su cosmovisión en la existencia de la “Ley de Origen” mediante la cual se relacionan y reconocen el valor primordial que tiene la naturaleza para la vida. A través de los usos y costumbres orientados por dicha ley, estos pueblos han pervivido por mucho tiempo ante distintas adversidades. Una de ellas, el conflicto armado en Colombia en el que se han vulnerado sus derechos, desde los diferentes escenarios de violencia hasta por los procesos de explotación de la tierra [3]. En este escenario, el territorio-naturaleza y las mujeres indígenas han sido víctimas.

Estas últimas desde su posición de indígenas, pobres y mujeres vinculadas a situaciones de explotación económica y opresión cultural que se ven agravadas por su condición de género [4]. Desde las miradas ecofeministas, las mujeres y la naturaleza sufren violencias paralelas al ser explotadas por el sistema patriarcal capitalista que las considera inferiores y apropiables. Esta misma relación la vemos reflejada en el vínculo de los pueblos indígenas con sus territorios, quienes, afectados por el mismo sistema desarrollista, luchan por la conservación de la naturaleza como medio de vida y equilibrio universal.

 

Un elemento diferenciador de los pueblos indígenas es lo que ustedes reconocen como Ley de Origen. ¿Cómo se explica esta ley?

Las tradiciones de los pueblos indígenas han estado siempre arraigadas a la tierra, de ahí que la conservación de la naturaleza sea un tema de vida diaria. La Ley de Origen es un enfoque de vida, mediante él se establece una relación recíproca con la naturaleza, en esta medida todo tiene vida porque influye en los demás seres. Una ley donde todos los elementos de la naturaleza tienen sus padres y madres. Estos, según nuestra tradición existían antes de materializarse y hacerse tangible lo que hoy tenemos. Por tanto, la ley conduce nuestros usos y costumbres, recoge unos principios para relacionarnos y proyectarnos y se constituye como base para mantenernos dentro de la actualidad en reconocimiento de derechos sociales, políticos y económicos.

 

¿Cómo han pervivido haciendo uso de esta ley y por qué cree que los demás nos hemos distanciado esa visión?

La solución de muchas cuestiones la encontramos dentro de la ley de origen con componentes que ahora son nuevos. En los últimos siglos nos hemos relacionado sin desaparecer, avanzado a la luz de las tradiciones indígenas y esto nos da la capacidad de ser modernos. Relacionarnos de igual a igual, porque somos diferentes y la igualdad está en esto, en que todos valoremos la diferencia. Considero esta ley como elemento que nos permite respetar y relacionarnos con los otros. Así, la cuestión es que los indígenas no estamos ni por encima ni por debajo de la naturaleza, nosotros somos un ser creado para conservarla. Pero ahora ya no nos dejan convivir con ella, somos un obstáculo para el desarrollo y lo peor es que la sociedad mayoritaria no avanza, su vida es el carro, la beca y la tarjeta de crédito. Esto nos ha ocasionado graves impactos, por ello la lucha y la resistencia de los pueblos indígenas se mantiene. Si no, no seguiríamos aquí.

 

¿Por qué dice que las mujeres simbolizan a la madre tierra, y los hombres a los árboles, y la mujer es el sostén físico y cultural de los pueblos indígenas?

No hay tema de desigualdad sino de reconocimiento a una misión que cumplen tanto los árboles como la tierra misma, las mujeres al igual que los hombres. En nuestras tradiciones la tierra es la madre y es la que tiene la capacidad de producir la vida de todo lo que hay en ella pero esta no es posible si no hay una protección. ¿Qué haríamos si la tierra no tuviera vegetación? La madre nos da la vida pero los árboles permiten que se den otras cosas importantes, como el oxígeno. Para los pueblos indígenas no es gratuito existir hoy. Ha habido una resistencia de la gente que hace diariamente cultura. Una mujer indígena tradicional es la que realmente sostiene esa manera de ser y de pensar de los que viven en el territorio. Hay muchas actividades donde ellas son el pilar y aparte de criar los hijos hacen también otras labores, de artes, agrícolas, sociales incluso; en reuniones organizativas y de autogobierno y desde niñas porque se instruyen para ello. Las mujeres están ligadas a lo que no se abandona nunca, por ejemplo el tejido, permanentemente por dónde va caminando va tejiendo es parte de su vida. Pero es necesario que haya mujeres que nos dediquemos a ser líderes para incluir esa visión y sentir de la mujer indígena dentro de nuestros procesos y espacios políticos.

 

Desde su vida como colectividad ¿En que se basan los conceptos de identidad y territorio?

El pueblo Arhuaco ha sido pionero para avanzar en los sistemas de salud y educación. Asimismo hemos logrado que se retiren las misiones y que no haya proselitismo religioso en nuestros territorios. Hacemos esto porque estamos convencidos de que las tradiciones y prácticas han hecho posible que tengamos una identidad que se mantiene cuando ha sido transmitida y comprendida por nuestras generaciones. Hoy contamos con profesionales en muchas áreas que profundizan en el conocimiento de afuera y regresan otra vez con más fuerza a su cultura. Ya no dependemos exclusivamente de personas no indígenas y aunque nuestra identidad evoluciona, la relación con la espiritualidad y la naturaleza es el fuerte que nos permite relacionarnos como colectividad. Cada uno de los órganos que tenemos los humanos descansa en un punto de la tierra, no podemos mantener las fuerzas que necesitamos si perdemos el territorio o parte de él [5]. En un encuentro internacional, el escritor Eduardo Galeano me pidió que mencionara cuatro cosas fundamentales para la permanencia de los pueblos indígenas Estas son: el espíritu, el pensamiento desarrollado en nuestra filosofía, la forma de dirigir políticas y el territorio. Estas líneas están supremamente relacionadas y dependen entre sí, haciéndonos permanecer individuales en una identidad colectiva.

 

¿Por qué construir una sociedad ecológicamente sostenible, socialmente justa y políticamente participativa? ¿En qué grado pueden influir las mujeres?

La justicia no solamente se basa en unos derechos para los humanos, las plantas por ejemplo tienen sus derechos, entonces una sociedad justa es la que puede entender los derechos que tienen todos los demás. Es necesario comprender esa sencillez de los demás seres que nos rodean. Es un tema universal, tampoco podemos atribuir el desastre que tenemos de la naturaleza solamente a los hombres o creer que las mujeres solas podemos construir otro mundo. Lo que sí es necesario, como decía Gabriel García Márquez, es que las mujeres tomen las riendas, es vital probarlo pero al final el cambio depende de construir raíces. Hay que avanzar sin perder incluso los propios valores y formas para construir sociedades justas en donde la naturaleza sea un tema central en la vida de la gente. Los pueblos indígenas en el mundo somos como los pájaros: cambiamos de plumaje pero no de canto, de ahí que las culturas sean el pilar para la transformación de la humanidad y conservación de la naturaleza.

 

Notas

[1] Originariamente conocido como el Pueblo Ika, el término Arhuaco fue acuñado por los españoles para diferenciar el dominio con otras zonas de la región. El mismo se generalizó entre los indígenas que sobrevivieron a la conquista. ONIC, Pueblos Indígenas Colombianos.

[2] Shiva, V. Cambio del paradigma: la reconstrucción de una seguridad real en un tiempo de inseguridad. La democracia de la tierra.

[3] La Corte Constitucional de Colombia advirtió a través del Auto 004 de 2009 que al menos 35 grupos indígenas estaban en peligro de extinción a causa del conflicto armado y el desplazamiento.

[4] Hernández, T. y Murguialday, C. 1991. Mujeres Indígenas de Ayer y Hoy, Talasa, p. 90.

[5] En la misma entrevista, Leonor menciona la importancia de la biodiversidad ya que cada ser es fundamental para el equilibrio con la naturaleza. Más información: Mujeres Indígenas. Anuario Hojas de Warmi. 2012. Nº 17.

 

Fuente:https://www.ecologistasenaccion.org/article35191.html

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

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El director general de la OIT, Guy Ryder, dialoga con EL PAÍS en Buenos Aires.

 

El exsindicalista británico destaca el progreso regional contra el trabajo infantil, pero advierte que sólo el consenso de todos los países permitirá soluciones de fondo

 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) aspira a llegar a 2025 con un mundo sin trabajo infantil. Su director general, el exsindicalista británico Guy Ryder (Liverpool, 1956) cree que es posible si los Estados hacen cumplir las leyes y garantizan el acceso a la educación de calidad para todos los niños y al trabajo decente para los adultos. En Buenos Aires, donde se ha celebrado la IV Conferencia Mundial Sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil, Ryder destaca el progreso regional, pero, a su vez, pide voluntad política para combatir la informalidad y también la creciente desigualdad mundial generada por los cambios en el mercado de trabajo.

 

Pregunta. Hace décadas que se lucha contra el trabajo infantil. ¿Por qué cuesta tanto erradicarlo?

Respuesta. Porque es un tema complejo. En muchos países el trabajo infantil está integrado como parte de la realidad nacional. Hay mucho por hacer, quedan 152 millones, pero hay que reconocer que en los últimos 20 años esta cifra se ha reducido en 100 millones, así que gran reto hacia delante, pero gran avance por detrás, y también aprendizaje, porque ahora ya sabemos qué funciona y que no.

 

P. ¿Qué funciona?

R. Se necesita un enfoque integral. Primero, legislación conforme a las normas de la OIT y la inspección que pueda hacerla efectiva. Segundo, protección social. América Latina ha hecho programas de transferencia económica muy eficaces. El tercero, acceso a la educación de calidad. Cuando existe la posibilidad de que un niño o niña vaya al colegio, se reduce de forma muy importante la vulnerabilidad al trabajo infantil. El cuarto elemento son políticas del mercado de trabajo para promover buenas condiciones para adultos en los sectores donde el trabajo infantil es más presente. Por ejemplo, el trabajo rural, que concentra el 70% del trabajo infantil, la informalidad y los países en condiciones de conflicto y crisis.

 

P. ¿Cómo ve la situación en América Latina?

R. La región ha progresado mucho en la lucha contra el trabajo infantil, la cifra se ha reducido de 20 millones a 11, pero el punto débil es la informalidad, que también es un cultivo para el trabajo infantil. Es el tema en el que queremos concentrar nuestros esfuerzos.

 

P. En los últimos años ha habido debates en varios países, como Bolivia, donde incluso el presidente Evo Morales defendió el valor de que los niños trabajaran. ¿Todo el trabajo infantil es explotación?

R. No. Las normas de la OIT son muy claras al respecto. Algunas actividades no se pueden calificar de trabajo infantil, como los niños que ayudan en casa o en el contexto rural hay actividades que se pueden aceptar, pero no se pueden aceptar actividades que obstruyen el desarrollo normal del niño, ni el trabajo que impide la educación de un niño ni su integración social. Ningún país puede decir que culturalmente es distinto, no, las leyes son universales.

 

P. En la apertura habló también de la incertidumbre del mercado laboral actual por los cambios en curso. A medida que avance la robotización y la automatización, ¿dónde se va a generar empleo?

R. Cuando hablamos del futuro del trabajo, la gente de forma automática piensa en la tecnología. Y es cierto, la tecnología importa, pero no se puede reducir el debate del futuro del trabajo a si la tecnología va a destruir o crear empleo. Todo depende de cómo usemos la innovación tecnológica, de si somos capaces de fijarnos objetivos de desarrollo y usar la tecnología para alcanzarlos. Esa es nuestra responsabilidad política, porque nos puede proteger de trabajos peligrosos y tediosos. Pero hay otro tema, porque la tecnología en la cuarta revolución industrial tiene la capacidad de transformar la manera en que se organiza el trabajo.

 

P. ¿Cómo cambia las relaciones laborales?

R. Ahora la mayoría de las personas tiene un empleador, pero en la economía de las plataformas, como Uber, uno no tiene empleador, entonces la relación laboral se convierte en una relación comercial. Porque yo voy a una plataforma y busco a alguien que me puede ofrecer un bien o un servicio y encuentro a alguien que ofrece un bien o un servicio. Es una relación comercial de corta duración. Creo que tenemos que asumir esta posible transformación y si es así repensar, hacer un nuevo marco regulatorio, porque todos nuestros sistemas laborales y sociales están construidos sobre la idea de una relación laboral.

 

P. Esa precarización, sumada a la globalización, trae asociada salarios cada vez más bajos.

R. Es una preocupación que no es nueva. Hemos visto durante 30 años que los ingresos nacionales que van a los salarios han disminuido en todos los países del mundo y han aumentado los del capital.

 

P. ¿Es posible parar esa rueda que gira a favor del capital?

R. Sí. Para mí es casi la preocupación más importante cuando vemos el futuro del trabajo, parar el crecimiento de la desigualdad. Si el mundo sigue creciendo en los próximos 30 años y la desigualdad crece al mismo ritmo creo que vamos a llegar a una situación completamente catastrófica. Estamos atrapados en la idea de que la desigualdad es el precio que tenemos que pagar para ser competitivos. Pero conocemos muy bien las políticas que pueden reducirla: políticas fiscales de redistribución, salarios mínimos, negociaciones colectivas. Hay instrumentos, lo que falta en este momento voluntad política para utilizarlos.

 

 

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El relator especial de las Naciones Unidas, John Knox

 

Asesinatos de activistas no se investigan de forma rápida ni eficiente, asegura.

 

América Latina es un sitio específicamente peligroso para ser ambientalista, sostuvo John Knox, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Medio Ambiente y Derechos Humanos. Entre las causas señala la demanda creciente de recursos naturales, la expansión de la minería y la tala de bosques; la presión es mayor en los países que poseen esos recursos, apuntó.

Detalló que, además, ocurre que quienes viven en las áreas afectadas ya están marginados en su país, tal vez porque son indígenas, aunque también hay comunidades en esa situación como los afrodescendientes. Por último, señaló el fracaso de la ley: Muchas veces los asesinos piensan que no se les va a castigar. Para mí es el factor más importante.

 

Muro fronterizo, letal

 

Sobre la construcción del muro fronterizo propuesto por Donald Trump, confió en que no se erigirá y que hacerlo será un desastre por diversas razones, una de las cuales es ambiental, pues a la biodiversidad y los ecosistemas no les importan las fronteras políticas; el muro puede interferir para que las especies puedan seguir existiendo. Podríamos tener problemas ambientales importantes, en derechos humanos de otras maneras.

Durante el foro Biodiversidad y derechos humanos, retos y desafíos para los estados, organizado por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, entre otros convocantes, el relator de las Naciones Unidas, quien se encuentra de visita en México, aunque no oficial, por lo que no presentó un panorama de la situación nacional en la materia, se refirió a que los asesinatos de activistas se dan en países donde no se investiga, ni se persigue de manera rápida y eficiente, aunque esto no sólo sucede en temas ambientales.

Ante representantes de movimientos de afectados por megaproyectos, como la presa Las Cruces de la Comisión Federal de Electridiad en Nayarit, dijo que dos defensores ambientales son asesinados cada semana en el mundo, y uno de cada tres pertenece a un grupo indígena. La situación es peor en América Latina y Asia, indicó.

Explicó que tan sólo en 2016 hubo 200 asesinatos, entre ellos el caso de la hondureña Berta Cáceres, y en México, el de Isidro Baldenegro, en enero pasado en la Sierra Tarahumara. También mencionó el caso de Nguyrn Ngoc, en Vietnam, quien fue arrestada y ejecutada por su trabajo informativo en un blog.

Consideró que los países deben hacer lo que puedan para tener las mejores normas. Una ley nunca se debe debilitar; una vez que se ha decidido; por ejemplo para el sector privado no debe retroceder. Indicó que el libro la ley ambiental es muy bueno en muchos países, pero hay una enorme laguna en cuanto a su implementación; los estados no tienen suficientes inspectores, fiscales.

En tanto, Gustavo Alanis, director del Cemda, preguntó cómo se puede garantizar que quienes defienden los derechos humanos no pongan en riesgo su integridad, y señaló que existen riesgos y desafíos.

 

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Siete retos para los jóvenes de América Latina

 

El tema que me han pedido desarrollar me parece muy procedente, porque junto al conocimiento y la confraternidad entre los participantes, las acciones de solidaridad y demás actividades, estos Festivales son también espacios donde se examinan y debaten cuestiones fundamentales para los jóvenes que trabajan por la creación de un mundo de justicia y libertad para todos.

Quisiera exponer siete desafíos que a mi juicio deben enfrentar los jóvenes de América Latina y el Caribe. Sin dudas hay más retos, y la formulación general no puede tener en cuenta los ámbitos específicos que condicionan la identificación de las realidades, los modos de comprender y sentir, las contradicciones y los conflictos que se enfrentan, los objetivos e instrumentos que se privilegian. Además, seré sintético, como corresponde al tiempo disponible.

Primer reto. Los jóvenes tienen características generales en cuanto tales que no debemos olvidar nunca; ellas siempre son importantes, y pueden llegar a ser decisivas. Pero no existen los jóvenes en general. El primer reto parte de la realidad de que una gran parte de los jóvenes de nuestro continente se enfrentan todos los días al desafío de sobrevivir y encontrar un lugar en el mundo. Padecen hambre o carecen de alimentación suficiente, de servicios de educación y de salud, de empleo, y viven en familias precarias. Saben del trabajo infantil, de la delincuencia de los pobres, la prostitución y el consumo de drogas baratas. Esos jóvenes no están aquí, no conocen lo que hacemos ni nuestros escritos —muchos no podrían leerlos—, ni es probable que les interesen. No suelen votar, porque no sienten suya la política que existe en sus países. Por consiguiente, muchos pueden ser acarreados precisamente por los culpables de la vida que llevan, si les resuelven algunas de sus necesidades perentorias.

El primer reto ante nosotros es romper esa terrible división, que es una de las fuerzas mayores de los enemigos de la Humanidad. Debemos ir a ellos, conocerlos realmente en vez de creer que los representamos, acompañarlos en sus vidas y sus afanes, con el fin de ayudarlos a ser rebeldes y pelear por ideales, ganarnos el derecho a conducirlos en el prolongado y difícil proceso de cambiar sus vidas y las sociedades de explotación, desigualdades, exclusión y opresiones.

Segundo reto. Lograr combinar las tareas y las satisfacciones personales —el amor, el trabajo, el estudio, las inclinaciones particulares— con intereses cívicos, con la necesidad de conocer el mundo en que vivimos y sus problemas. Darles lugar en nosotros a ideales que hacen crecer las dimensiones humanas y brindan una riqueza personal que trasciende, y lograr gobernar la esfera de los egoísmos. Ir más allá de las reacciones esporádicas ante incidentes y los entusiasmos efímeros.

Tercer reto. Tomar conciencia de las claves fundamentales del sistema capitalista y la manera de vivir que genera, difunde y mantiene. Conocer sus hechos, sus instrumentos, su criminalidad despiadada, su conversión de los individuos en agresores entre sí y en indiferentes ante las desgracias ajenas. Conocer las funciones sociales de dominación que cumplen los atractivos que en realidad posee el capitalismo, y que ese sistema constituye un complejo orgánico, lo cual permitirá situarse mejor ante sus manifestaciones. Salir del control que ejerce su sistema de información, formación de opinión pública, entretenimiento y gustos. Pensar las contradicciones y los conflictos, y buscar sus causas. Pero no basta con conocer: en realidad los sentimientos que concentran energías y fomentan motivaciones, y que desatan actitudes y actuaciones, son tan importantes como las ideas y los conocimientos.

Cuarto reto. Vivir la conciencia que se está adquiriendo como un conjunto de ideales, convicciones e ideas que llevan a la actuación. Reunir las capacidades personales, la necesidad de participar en causas justas, los deseos de goces y satisfacciones, los impulsos de rebeldía, los conocimientos que se adquieren, para integrar con el conjunto a una joven o un joven consciente y rebelde.

Quinto reto. Darles permanencia a esas transformaciones conquistadas y convertirlas en guía de los juicios y motor de la actividad, tanto de la vida cotidiana como de las jornadas trascendentes. Es decir, aprender a luchar y a ser militante revolucionario.

Sexto reto. Poner una gran parte de sus esfuerzos, capacidades y sentimientos dentro del cauce de un colectivo, lo que implica ceder una parte del albedrío y de la libertad del individuo, al mismo tiempo que puede crear un instrumento organizativo que multiplique las fuerzas y las cualidades de cada uno y las posibilidades de victoria. Las organizaciones revolucionarias no son una panacea: sus realidades y su historia lo muestran claramente. Por eso, precisamente, no temer a entrar en ellas constituye un reto para los jóvenes revolucionarios, y aún mayor es el reto de no estar dentro de ellas para perder cualidades y asumir rituales vacíos, sino para contribuir a transformarlas en nuevas organizaciones capaces de ser realmente revolucionarias. El desafío está en comprender que la organización y la política son indispensables, y a partir de esa comprensión y la actuación consecuente inventar nuevas formas revolucionarias eficaces de hacer política.

Séptimo reto. Practicar la solidaridad como ley primera de los intercambios humanos y las relaciones sociales. Al actuar y pensar en política, el contenido concreto del medio en que cada uno viva y se mueva serán determinantes, y por consiguiente debe ser priorizado. Pero no podemos olvidar en ningún momento las cuestiones más generales, sus características y sus implicaciones, y los condicionamientos que pone a nuestra acción: tener en cuenta el movimiento en su conjunto. El capitalismo ha logrado universalizarse y universalizar su cultura, y esgrime con gran fuerza esos logros contra la humanidad y el planeta. Pero nos ha enseñado, primero, que podíamos tener dimensiones universales para enfrentarlo, y después, que solo universalizando nuestros combates contra él y por la creación de sociedades libres y justas seremos capaces de hacer permanentes nuestros logros y llegar, entre todos, a vencerlo.

Ser internacionalista es triunfar sobre un desafío vital. El colonialismo ha sido el modo criminal y devastador de mundializarnos del capitalismo, la liberación nacional antimperialista es la ley de la creación de nuevos seres humanos y de sociedades libres. La unión del patriotismo y el internacionalismo es el camino seguro para que ese proceso de creaciones no pueda ser detenido ni derrotado. Es forjar la dimensión que nos une a través y por encima de todas las diferencias y todas las fronteras.

Termino invocando a un individuo cuyo nombre y rostro son como un esperanto para nuestras lenguas y un denominador común para nuestros ideales, porque logró triunfar sobre todos los retos, ascender al escalón más alto de la especie humana y dejarnos a todos un legado invaluable de ejemplos, acciones y pensamiento. Ernesto –que poseía una belleza física y una inteligencia ostensibles– quiso ser profesional, como le era posible a un joven de su medio social, pero al mismo tiempo darse a los más desvalidos y curar leprosos en Perú o en África. Leyó novelas desde niño y filosofía y tratados políticos desde adolescente, albergó el deseo de conocer París, pero caminó a lo largo de su continente para conocer a los pueblos oprimidos y acendró una vocación de entregarse a ellos. Encontró una noche su destino con Fidel y la guerra cubana y supo tomar la decisión más importante antes de que amaneciera. Dio un prodigioso salto hacia delante mediante la práctica revolucionaria consciente y organizada, avance tan grande que hasta le cambiaron su nombre. El Che fue uno de los más grandes y amados dirigentes de la Revolución cubana, pero supo dejar sus cargos y volver al combate internacionalista, hasta dar su vida como comandante cubano y latinoamericano.

Recordemos su grandeza de revolucionario y su tranquilo optimismo cuando, a la hora de otra decisión trascendental de su vida, le escribió a Fidel, nos escribió a todos: hasta la victoria siempre.

 

 

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