China va al Ciber-Comunismo, Occidente al neofascismo y América Latina al Carajo

1. Megacapitalistas chinos y capitalismo


Los "high tech" megacapitalistas chinos le dieron un empujón al debate del futuro comunismo, que ni se atrevía a dar el Partido Comunista de China (PCC). Liu Qiangdong, fundador y Ejecutivo en Jefe (CEO) del gigante de comercio electrónico JD.com, con 40 mil millones de dólares en ventas, sugirió en una entrevista con un medio de negocios, que con los recientes avances tecnológicos, China podías llegar a ser una sociedad comunista, sin ricos ni pobres, con todas las compañías nacionalizadas. En el pasado, dijo el magnate, mucha gente pensaba que el comunismo es una idea idealista, "pero con las tecnologías que hemos desarrollado en los últimos dos o tres años, llegué a la conclusión que el comunismo puede ser alcanzado efectivamente en nuestra generación." Robots pueden manejar todo el trabajo y el gobierno puede distribuir la riqueza igualitariamente a toda la gente, de tal manera que no habrá más ricos y pobres y todas las corporaciones serán nacionalizadas."


El e-commerce genio Jack Ma, fundador y CEO del Grupo Alibaba --la más grande compañía del mundo en su área, con un valor de mercado de 473 mil millones de dólares-- opina, que la economía planeada crecerá y que "con el acceso a todo tipo de datos, posiblemente podríamos encontrar la mano invisible del mercado".


2. Vanguardia y Nueva Era del Socialismo


El espectacular avance del país se lo debe al Partido Comunista de China (PCC), una vanguardia nacional, que desde hace setenta años planea y dirige su futuro. El PCC fue capaz de ganar la guerra revolucionaria a la corrupta burguesía nacional (Kuo Mintang) y a los colonialistas japoneses, bajo el liderazgo de Mao Zedong. Mao desarrolló el paradigma fundacional del Socialismo chino del Siglo 20, la "Nueva Democracia", basada en la autonomía y autarquía (fuerzas propias) del país. En los años setenta, el modelo estaba estructuralmente agotado y el Partido decidió adoptar la "Nueva Política Económica" (NEP) de Lenin, llamado por Deng Hsiao Ping de "apertura y reforma". De esta manera, la transición del Socialismo del Siglo 20 al Socialismo del Siglo 21, que se había malogrado en la Unión Soviética, fue exitosa en China. Pero, los grandes logros económicos de la NEP china produjeron corolarios negativos, como la corrupción y los privilegios de los funcionarios. Ante la necesidad de corregir esas deficiencias del segundo modelo, que amenazaron a convertir el Partido de vanguardia en un Partido de élites, el PCC le encargó a Xi Jinping la tarea de realizar las rectificaciones necesarias. De tal manera, que la tercera fase de la evolución planeada de la Revolución, bautizada como el Sueño Chino, The Chinese Dream, entró en vigor en el año 2013. La culminación de los tres modelos dentro de la Revolución, es el 19 Congreso Nacional del Partido, inaugurado anteayer, bajo la doctrina de la Nueva Era del Socialismo chino ("Thought on Socialism with Chinese Characteristics for a New Era"). Guiado por "el socialismo científico que está lleno de vitalidad en la China del Siglo 21" (Xi), el PCC proyecta la "modernización socialista" del país del 2020 al 2035. Para el 2050, China será "un gran país socialista".


3. La clase dirigente china


El secreto del éxito del PCC es el principio de la meritocracia, que ha evitado que el originario Partido de Vanguardia Revolucionaria se convirtiera en una elite parasitaria y plutocrática, como sucedió con la mayoría de los partidos políticos en América Latina, Estados Unidos y Europa. Las clases políticas de la zona monroeista (Estados Unidos, América Latina) y de Europa son clases plutocráticas dominantes, no dirigentes. O, ¿alguien con juicio crítico podría detectar huellas de liderazgo creativo, democrático y eficiente en sus máximas figuras políticas, como el vulgar sociópata nuclear Trump, dominado por sus impulsos narcisistas herostráticos y considerado el "más poderoso idiota de la historia" (most powerful moron in history, Larry Flynt); Emmanuel Macrón, el señorito títere francés de Angela Merkel; el represor neo-franquista Rajoy; Her Majesty´s clon trumpista, Boris Johnson; el delincuente político brasileño Michel Temer o el criminal de guerra Netanyahu?


4. La cacocracia burguesa y América Latina


La democracia burguesa liberal ha sustituído el principio de gobernación de los mejores por el principio plutocrático clasista de la "billionaire class" (Bernie Sanders), y el resultado es un sistema de gobierno cacocrático (de los peores). El precio que paga la burguesía como instancia civilizadora por esa involución, es una creciente entropía sistémica y el bloqueo evolutivo de su sistema de gobernanza. La aparición del monstruo fascista del Siglo 21 en el horizonte, con su capo Trump a la cabeza, no es un fenómeno aleatorio. Es la respuesta causal de una civilización que ya no tiene capacidad adaptiva para solucionar los grandes problemas de la humanidad. Condenada por Darwin a la desaparición, amenaza a la especie con el holocausto nuclear. América Latina, conducida por figuras patéticas como Macri, Kuczynski, Maduro, Santos, Temer et al, sin clase dirigente, sin proyecto histórico y sin pueblos organizados, no es más que polvo cósmico en esa dinámica de gigantes galácticos.


5. Narrativa occidental pierde monopolio global


Si se diera la excepcional situación en nuestras universidades castradas, de que, hoy día, un estudiante de ciencias sociales encontrara un profesor honesto y con cerebro, y que le preguntara: ¿cómo debe entenderse el extraño concepto de la democracia burguesa?, el profesor responsable y con cerebro le contestaría: los dos mejores modelos heurísticos para entender ese fenómeno, son el mercado y el burdel. Escoge cuál te gusta más, porque el resultado de tu análisis será esencialmente el mismo.
La deslegitimación de la democracia burguesa, y la cada vez más dramática desigualdad económica global –en la cual 16.5 millones de High Net Worth Individuals (HNWI) tienen prácticamente una riqueza equivalente a todo el PIB anual del mundo, es decir, a toda la riqueza económica creada anualmente por la humanidad (Investment Consultancy Firm Capgemini)-- indican una línea de evolución del proyecto civilizatorio burgués, que revela su creciente entropía y su posible colapso o desenlace totalitaria final (fascismo). La batalla global por los corazones y cabezas ("hearts and minds") de la especie trasciende, en consecuencia, el monopolio ideológico dogmático (Fukuyama, Huntington) de la narrativa occidental, en busca de un nuevo proyecto civilizatorio global. Sólo gente trasnochada, como los líderes de Corea del Norte y de Venezuela, pueden pensar que en esta coyuntura global su demagógico discurso del Socialismo del Siglo 20, pueda tener alguna capacidad de movilización y validez política.


6. China y el "soft power global"


En este punto de bifurcación de la especie, la democratización del sistema político estatal y partidista chino; el avance en la construcción del Estado de Derecho universal; el exitoso combate a la pobreza, one of the greatest stories in human history, según el Presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, recordando que China ha salvado "alrededor de 800 millones de personas de la pobreza" y que su desarrollo es responsable de que la proporción de la gente que vive en pobreza extrema en el mundo, se haya reducido del 40% a 10%; el continuo mejoramiento de la economía y de las condiciones de vida, junto con la campaña contra la corrupción, han salvado al PCC del "inevitable" colapso, que la propaganda occidental había pronosticado infinidad de veces, aduciendo el carácter "antidemocrático incestuoso" del sistema de Partido único de Estado.
Hoy día ha aparecido, paralelamente al déficit del "soft power global" del histórico Socialismo del Siglo 20, el déficit del soft power global del capitalismo y su sistema burgués. En el vacío de la orientación estratégica de la especie, la gran misión contemporánea del Partido Comunista de China consiste en evolucionar hacia el ciber-comunismo de Ma y Liu. En otras palabras, de convertir la narrativa nacional del "Chinese Dream" en una narrativa civilizatoria global.


7. Xi, Putin y el Progreso


El 19 Congreso Nacional del Partido Comunista de China no sólo inaugura, como dice modestamente el Presidente Xi Jinping, la Nueva Era del Socialismo en China, sino que reactiva el Socialismo científico del Siglo 21 como alternativa para la especie. Xi Jinping y Putin son, hoy día, indudablemente los mejores líderes y estadistas del mundo. Son los únicos que pueden impedir un fin nuclear destructivo de la humanidad, ante la agresividad hitleriana del neo-fascismo estadounidense. Pero, también son los únicos, que tienen el dominio para poder fomentar y proteger la hazaña de la democracia real post-capitalista.


8. Xi y el Salto de Tigre


A diferencia de la Revolución Francesa, la revolución socialista de Marx y Engels tenía que ser "El salto de tigre bajo el cielo libre de la historia", decía Walter Benjamin, en su trascendental reflexión dialéctica sobre la historia. Albergamos la esperanza de que el Salto de Tigre de la humanidad, el Socialismo del Siglo 21, se inició ayer en el Reino del Medio (中国), con la inauguración del 19 Congreso del PCC por el legítimo heredero de Mao Zedong.

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XIX Congreso del PCCh: el tercer tiempo chino

El próximo 18 de octubre el Partido Comunista Chino se reune para decidir la configuración de sus máximos órganos de dirección: el Comité Central, el Buró Político y el Comité Permanente.

Una cierta y en gran medida inevitable expectación rodea el XIX Congreso del Partido Comunista de China que iniciará sus debates el próximo 18 de Octubre en Beijing. Como es habitual, muchas miradas se dirigen hacia la configuración de sus máximos órganos de dirección, es decir, el Comité Central, el Buró Político y, sobre todo, su Comité Permanente, un proceso que transcurre en medio de la no menos habitual opacidad.


A estas alturas, la única certeza es la continuidad del secretario general Xi Jinping y del primer ministro Li Keqiang, aunque en este caso, algunas especulaciones sugieren que podría pasar a desempeñar otro cargo (presidente de la Asamblea Popular Nacional). Es improbable. Como también lo es la continuidad de Wang Qishang, el jefe de la lucha anticorrupción, a jubilarse, como los otro cinco miembros del actual Comité Permanente, por razones de edad. Por otra parte, la defenestración de Sun Zhengcai, ex jefe del Partido en Chongqing y uno de los llamados a dirigir el PCCh a partir de 2022, deja abierta más de una incógnita con respecto a la composición del nuevo Comité Permanente e incluso sobre la posibilidad de que Xi opte a un inusual tercer mandato.


Entre los que se dan como prácticamente seguros en el nuevo Comité Permanente suele citarse a Hu Chunhua, jefe del Partido en Guangdong, y al viceprimer ministro Wang Yang, quien podría presidir la Asamblea Popular Nacional. Los dos son afines a Hu Jintao, secretario general entre 2002 y 2012. Entre los próximos a Xi, podría entrar Li Zhanshu, que asumiría la lucha contra la corrupción, y la gran revelación, Chen Min´er, actual jefe del Partido en Chongqing. El jefe del Partido en Shanghai, Han Zheng, podría presidir la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino.


La hora del xiísmo


Pero más allá de los nombres y las especulaciones, la importancia del XIX Congreso se deriva del afán por solemnizar un tercer tiempo en la trayectoria de la República Popular China, que en 2049 celebrará su primer centenario. Así, se trataría ahora de seguir profundizando en la reforma iniciada por Deng Xiaoping pero auspiciando un nuevo modelo de desarrollo que pase página de la “fábrica del mundo” para instaurar una economía moderna y sostenible, basada en la innovación y el conocimiento. Esa voluntad, plasmada ya en los últimos años de Hu Jintao, ha estado en la agenda del PCCh en el último lustro, promoviendo la reducción de los excesos de capacidad, la reforma del sector público, el salto tecnológico, el aumento de los salarios, la ampliación de los servicios, el fomento del consumo o un nuevo enfoque de los problemas ambientales.
Dicha reforma económica tendría su complemento en lo político en dos frentes principales. Primero, un ajuste interno en el PCCh resucitando la “línea de masas”, la disciplina, la lealtad y otros atributos del modus operandi habitual en la era maoísta con vistas a tensar el compromiso de los casi 90 millones de militantes del Partido que deben afrontar una etapa crucial en la que está en juego la culminación de la modernización balbuceada a finales del siglo XIX y gestionada por el PCCh desde mediados del siglo XX. Segundo, la actualización del sistema institucional introduciendo conceptos, políticas y procedimientos que aporten nuevos esquemas que mejoren el funcionamiento general del aparato estatal con la máxima prioridad de garantizar la condición hegemónica del PCCh.


El xiísmo, que será incorporado de forma extraordinaria a los Estatutos del PCCh en este congreso, concretará la voluntad del PCCh de propiciar una mejor gobernanza de cuño propio y por lo tanto sin concesiones al liberalismo occidental, con una economía que una vez ajustada podría dar un salto definitivo a la cima mundial, con una sociedad con más acceso a ciertos derechos de orden social y con un papel internacional diseñado para ocupar una posición central en el sistema global.
La China y el PCCh de Xi Jinping acarician el sueño de haber encontrado la fórmula para establecer una síntesis dinámica y en equilibrio entre lo tradicional y lo moderno, entre la planificación y el mercado, entre el autoritarismo y la democracia, que debe servir para asegurar que el XXI será su siglo.


Cierto que las quiebras de dicha prescripción no son menores y que arrojan poderosas sombras sobre la estabilidad pero la envergadura histórica del radiante momento, con la modernización al alcance de la mano en contraste con aquella China postrada y humillada por Occidente de hace dos siglos, obnubila cualquier matiz que pudiera hacerse al optimismo oficial y, en buena medida, también cívico.

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Miércoles, 30 Agosto 2017 06:27

Colapso de EU en 2020: Johan Galtung

Colapso de EU en 2020: Johan Galtung

El connotado profesor noruego Johan Galtung, sociólogo y matemático nominado al Premio Nobel de la Paz 2017, afirmó que Estados Unidos (EU) va a colapsar en el año 2020 (sic), y “cuyo poder declinará aún más con Trump (https://goo.gl/4UFE5e)” –en una fascinante entrevista realizada por el académico e investigador británico Nafeez Ahmed.

El prospectivista Johan Galtung había previsto en forma correcta el colapso de la URSS y es considerado "padre fundador" de los estudios de paz y conflictos como "disciplina científica".

Desde el año 2000, Galtung había predicho el colapso del "imperio estadunidense" para 2025, que recortó en cinco años debido al extremo militarismo de Baby Bush, que aceleró la tendencia.

Nafeez Ahmed desmenuza el "modelo Galtung": teoría de "sincrónicas contradicciones mutuamente reforzadas", sustentada en la comparación del "auge y caída de 10 imperios históricos".

La quinta escencia del "modelo Galtung" radica en que "mientras más se profundizan las contradicciones, existe mayor probabilidad que resulten en una crisis social que cambia drásticamente el orden existente".

Después de haber tenido éxito con su modelo respecto de la URSS, Johan Galtung inició su aplicación para EU.

Nafeez Ahmed comenta que Galtung escribió en 1996 un reporte científico (borrado de la red) publicado por el Instituto del Análisis del Conflicto y la Resolución, de la Universidad George Mason, en el que asentó que EU pronto seguirá el mismo camino que las previas construcciones imperiales de auge y caída.

A juicio de Ahmed, a su vez connotado prospectivista académico, el libro de Johan Galtung de 2009 – La Caída del Imperio Estadunidense: ¿Qué Sigue? (https://goo.gl/gF3eYV)”– señala unas 15 (súper sic) enormes "sincrónicas contradicciones mutuamente reforzadas" que afligen a EU, lo cual llevará al fin de su poder global en 2020.

Durante la fase de su declive de aquí a 2020, es probable que EU atraviese una fase de "fascismo" reaccionario, alimentado por la "capacidad" de una tremenda (sic) violencia global; la visión del excepcionalismo estadunidense como "el óptimo país"; una creencia en la próxima guerra final entre el bien y el mal; "un culto al Estado poderoso que lleva a dicha lucha maniquea, y un culto al líder poderoso".

A juicio de Johan Galtung, tal fascismo –que se gestó con Baby Bush y llega a su "fruición" con Trump– "es un síntoma del declive" y cuya característica sicológica es una reactiva "arremetida", debido a la "incrédula pérdida del poder".

¡El fascismo como mecanismo de defensa de la debacle!

Entre las 15 contradicciones estructurales de EU que llevan a su declive: económicas –"una sobreproducción en relación con la demanda, desempleo y aumento de costos por el cambio climático"–; militares –"crecientes tensiones entre EU, la OTAN y sus aliados militares, al unísono de la creciente insustentabilidad económica de sus guerras"–; políticas –"papeles conflictivos de EU, la ONU y la Unión Europea"–; culturales –"tensiones religiosas con el islam y otras minorías"–, y sociales: “creciente brecha entre el "sueño estadunidense", la creencia de que cualquiera puede prosperar en EU gracias al arduo trabajo frente a la realidad de la vida estadunidense”.

Resulta que la "incapacidad estructural (sic)" para resolver tales contradicciones llevará al "desgajamiento del poder político de EU a escala global y potencialmente doméstico".

Las señales del "colapso global" con Trump brillan con sus contradicciones militares en Irak donde, por un lado, critica la intervención de su país, mientras que, por otro lado, enjuicia que EU debió haberse llevado el petróleo de Irak, lo cual "no se trata de un robo, sino el rembolso" (súper sic) por la inversión bélica de EU en 1.5 millones de millones de dólares (https://goo.gl/xeQuBJ) ¡Ya no se diga ahora en Afganistán!

A escala doméstica, "Trump ha prometido deportar a 11 millones de migrantes ilegales, construir un muro entre EU y México, y prohibir la migración musulmana".

Otra flagrante contradicción versa, por un lado, en que "Trump pudiera muy bien ofrecer una oportunidad para evitar conflictos potenciales con grandes potencias rivales, como Rusia y China", pero, "por otro lado, pudiera todavía, en forma estúpida (sic), librar más guerras unilaterales (sic) y empeorar las contradicciones domésticas en relación a las minorías".

Para Johan Galtung, "las incoherentes propuestas políticas de Trump son evidencia del mayor declive estructural del poder de EU".

Galtung define con exactitud lo que se colapsa: "un imperio es más que la violencia en el mundo. Es una estructura transfronteriza (sic) con un centro, que es el país imperial, y una periferia, los países clientelares" cuando "el punto sobre el imperialismo es hacer que las élites de la periferia hagan los trabajos para el centro". Ahora bien, "el país centro puede ser una dictadura o una democracia".

Para Johan Galtung, el colapso del imperio estadunidense ocurre "cuando las élites de la periferia no desean combatir más las guerras de EU y no desean ser más explotadas por el centro".

Una señal "clave" del colapso "sería la actitud de Trump con la OTAN, respecto de la cual resaltan las contradicciones": al no pagar sus adeudos, la OTAN puede desaparecer y entonces Trump optaría "irse por la libre", lo cual "acelera y socava el imperio global de EU al mismo tiempo".

El colapso global de EU puede desembocar en su balcanización con "potenciales implicaciones domésticas" que "socavan su cohesión interna, con el ascenso de los supremacistas blancos" y "aún de minorías" quienes en lugar de la "unión", preferirán a EU como una "confederación" (sic) o una "comunidad".

Galtung no se siente "pesimista" y, al contrario, vislumbra la inevitabilidad del colapso del "imperio estadunidense" como “una real oportunidad para la revitalización de la "República (súper sic) estadunidense", caracterizada por su dinamismo, su apoyo a los ideales de libertad, su productividad y creatividad, y su cosmopolitismo (sic) hacia los "otros".

Johan Galtung despedaza la "política exterior de EU" con "cerca de 250 intervenciones (súper sic) desde que Jefferson las inició en Libia en 1801" y con "más de 20 millones (súper sic) de asesinatos en 37 países (súper sic) desde 1945".

El rotativo británico The Independent da vuelo a la prospectiva de Galtung y cita como su antítesis a Xenia Wickett, directora del programa EU y las Américas en el think tank Chatham House, quien desecha los asertos de Galtung como "totalmente fuera de la realidad", ya que “EU es un poder global por varias razones. Ostenta la mayor fuerza militar en el mundo, tiene el más robusto "poder blando" en términos de sus universidades (...) en términos de sus empresas y en términos del alcance (sic) de sus multimedia. Todavía es la mayor economía en el mundo. La idea de que cualquiera de estas cosas (sic) cambiará en los próximos cuatro años está fuera de la realidad” (https://goo.gl/Lkb2Dm).

Es muy discutible la infatuación de Xenia Wickett. Sin contar la resurrección militar de Rusia, en los próximos tres años China desplazará a EU como la máxima superpotencia geoeconómica (https://goo.gl/vMzbJE).

Tres años se encuentran a la vuelta de la esquina y alguien se va a equivocar. Lo sabremos muy pronto...

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El Pentágono cerciora que el imperio estadunidense está colapsando

Un reciente estudio del Pentágono concluyó que el orden mundial apuntalado por EU y establecido después de la Segunda Guerra Mundial se está desgajando y se encuentra al borde del "colapso", lo cual le lleva a perder su "primacía" en los asuntos globales (https://goo.gl/w7rQco).

Para mantener su "acceso global a las materias primas", el Pentágono exhorta a que EU deba tener una expansión masiva de su complejo militar-industrial.

El estudio se basó en una investigación de un año en consulta con las principales agencias del Departamento de Defensa y el Ejército de EU. No son menores los participantes del estudio: Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de EU con evaluación de la política de planeación del Pentágono.

Pese a constituir un "gigante (sic) militar, político y económico" a escala global, EU "ya no goza más de una inexpugnable posición frente a los estados competidores".

El connotado académico e investigador británico Nafeez Ahmed, de Insurge Intelligence, escudriña en la "primera parte de una serie" el estrujante estudio (https://goo.gl/hwVCau).

Ahmed juzga que la “solución propuesta para proteger el poder de EU en este nuevo ambiente ‘postprimacía’ es más de lo mismo: más vigilancia ( surveillance), propaganda (‘manipulación estratégica de las percepciones’) y expansionismo militar” para manipular la opinión popular con el fin de asegurar el acceso a regiones estratégicas, mercados y recursos.

El mundo se encuentra en una nueva fase de transformación con el poder de EU en declive, el orden internacional hecho añicos y la "autoridad de los gobiernos desmoronándose por doquier".

Una de las características definitorias de la "postprimacía" es la "resistencia a la autoridad" con eventos del estilo de la "Primavera Árabe" que estallarán en todo el mundo y no sólo en Medio Oriente, lo cual "socavará potencialmente la confianza en los gobiernos en el poder en un futuro previsible". Ni EU se salvará en su interior de la inestabilidad civil "populista".

Resaltan el espionaje masivo y la guerra sicológica para combatir la "amenaza de la información" mediante los cuales EU supera a sus competidores con "el más extenso y sofisticado complejo de espionaje integrado del mundo" y que combinado con su "presencia militar de avanzada y su proyección de poder", coloca a EU en una "envidiable posición de fuerza" donde "su opinión pública y su percepción se convertirán cada vez más en campos de batalla".

El Pentágono considera el peligro de la superpotencias rivales como Rusia y China que se han convertido velozmente en "amenazas crecientes a los intereses de EU".

Ahmed arguye que el "estudio describe la naturaleza esencialmente imperial" del orden y dominio impuesto por EU 20 años después de la caída de la URSS, no se diga con las "reglas de su orden global" que "EU construyó y sostuvo durante siete décadas".

Pese a todo, el poder de EU se ha debilitado a grado tal que no puede siquiera "generar automáticamente una superioridad consistente y sostenida a nivel local".

También es cierto que “la fractura del sistema global de la posguerra fría –con estados bajo enorme presión endógena y exógena– está acompañada por el desgajamiento interno de la fábrica política, social, económica de prácticamente todos los estados”.

Depende de qué "estados" se trate y, sin desear hacer la apología de lo que la propaganda negra de "Occidente" cataloga como regímenes autoritarios, pues Rusia y China –sin contar la vibrante democracia de India– constituyen dos "fractales" en medio del desorden global que pudieran servir como "atractivos" con sus características singulares.

Para el Pentágono, Rusia y China son descritas como "fuertes revisionistas" que se benefician del orden internacional dominado por EU, pero que "se atreven a buscar una nueva distribución del poder y autoridad en proporción a su defensa, como rivales legítimos del dominio de EU".

Rusia y China, según el Pentágono, "están comprometidas en un programa deliberado para demostrar los límites de la autoridad, voluntad, alcance, influencia e impacto de EU".

Así que todo lo que no sea "favorable" a los intereses de EU y sus aliados (Nota: habría que definir quiénes son ahora sus "aliados") es desechable. Pero sucede que ni Rusia ni China están dispuestos a tolerar más el caduco orden unipolar y se han manifestado por un mundo multipolar de poderes policéntricos.

Ahora resulta que la búsqueda de los legítimos intereses nacionales de Rusia y China son percibidos por el Pentágono como saboteadores del "dominio de EU".

A juicio del Pentágono, "una perspectiva más maximalista (sic) contempla a Rusia y a China consiguiendo ventajas a expensas directas de EU y sus principales aliados occidentales y asiáticos".

Ahmed alega que "lo más conspicuo de todo es que existe poca sustanciación en el documento de cómo Rusia y China constituyen una amenaza significativa a la seguridad de EU".

En efecto, ni Rusia ni China asedian, rodean, ni provocan guerras geoeconómicas, geofinancieras ni imponen sanciones estrafalarias, ni poseen bases militares en la periferia de EU (https://goo.gl/98FkWY). ¡Todo lo contrario a lo que propala la sucia propaganda israelí-anglosajona!

Según el Pentágono, Rusia y China no agreden en forma directa a EU, sino que usan las técnicas "de zonas grises" con "medios y métodos que no llegan a una provocación y conflictos abiertos".

Una parte destacada del documento versa sobre cómo EU "está perdiendo la guerra de propaganda", ya que la "hiper-conectividad, militarización de la información, desinformación y descontento desembocan en una descontrolada difusión de la información" que obliga al Pentágono a confrontar la "inevitable (¡supersic!) eliminación del secreto y la seguridad operativa". ¡El "Síndrome Televisa" con espionaje del Mossad!

La revolución tecnológica de la información conlleva a la “desintegración generalizada de las estructuras tradicionales de autoridad, alimentada y/o acelerada por la hiperconectividad y la obvia desafección y el fracaso potencial del statu quo de la posguerra fría”, según el Pentágono.

Como si EU todavía jugara solo en el caduco orden unipolar, el Pentágono contempla su única opción: expandir la supremacía militar, por lo que deberá tener "acceso sin restricciones al aire, mar, espacio, ciberespacio y el espectro electromagnético", y "deberá retener la habilidad de acceso físico en cualquier región que desee y cuando quiera", según Ahmed.

EU anhela ser capaz de "moldear un favorable y remodelado orden internacional de la postprimacía", donde abunda su "narcisismo", a juicio de Ahmed.

Ahmed aduce que los crecientes riesgos al poder de EU no han venido de fuera, sino de la forma en que su poder ha operado, mediante sus vilipendiadas trasnacionales, han contribuido en el caos global.

A mi juicio, se trata más bien de un autismo geoestratégico que no toma en cuenta que hoy tiene que ajustarse y armonizarse en el nuevo orden tripolar con Rusia y China.

Quien sembró vientos durante 70 años, hoy cosecha sus tempestades.

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Miércoles, 23 Agosto 2017 06:50

“La política y el fútbol son intensidad”

“La política y el fútbol son intensidad”

Ante un auditorio que combinó dirigentes políticos y sindicales, argentinos y brasileños, el ex presidente presentó el nuevo centro de producción de conocimientos creado por la UMET en acuerdo con Clacso. Las definiciones de un patrono.


Este señor de traje oscuro y remera azul eléctrico de mangas largas y cuello redondo explica que, hoy, para los directores técnicos el fútbol es intensidad. “Hay que tener la pelota, y si el contrario la tiene sacársela y conservarla, para avanzar”. Y explica: “La política, como el fútbol, también es intensidad”. Este señor que profesa la intensidad se llama Luiz Inácio Lula da Silva, fue presidente de Brasil entre el 1° de enero de 2003 y el 31 de diciembre de 2010 y ahora es el patrono de un nuevo centro: el Instituto Futuro Marco Aurélio García que acaba de crear la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo.


Le divierte lo de patrono. “Todos los patronos que conozco están muertos”, dice. “Es lindo ser un patrono vivo.”


Hace tres meses el secretario del Sindicato de Encargados y presidente del peronismo porteño Víctor Santamaría, el rector de la UMET Nicolás Trotta y el secretario ejecutivo de Clacso Pablo Gentili se reunieron con el ex presidente brasileño en el Instituto Lula y decidieron lanzar un centro con base en la UMET y con alcance hacia Sudamérica y América Latina entera que a su vez se conectara con experiencias mundiales. El ex secretario general de la Presidencia con Lula, Luiz Dulci, actualmente uno de los responsables del Instituto Lula junto con Clara Ant, sería el director del nuevo centro. Un periodista llamado Martín Granovsky, como el autor de esta nota, sería el coordinador ejecutivo.


Desde entonces el acoso judicial a Lula fue implacable. Recibió citaciones para declarar en juicios contra otros y él mismo terminó condenado, sin pruebas, por el juez Sergio Moro. Murió su mujer, Marisa, y uno de sus colaboradores históricos, Marco Aurélio García, consejero internacional y compañero de luchas y viajes en el Partido de los Trabajadores y en la Presidencia. Ahora Lula espera la sentencia en segunda instancia de la cámara de Porto Alegre. El misterio reside en ver si confirma la condena y si después la Corte Suprema brasileña insiste en la noción, inconstitucional según juristas de todo el mundo, de que ésa es una sentencia firme. Si lo fuera, Lula quedaría inhabilitado para presentarse en las elecciones presidenciales de 2018. Hoy las encuestas lo dan ganando en primera y en segunda vuelta. Una virtual proscripción.


Por el acoso las fechas de lanzamiento fueron cambiando una y otra vez hasta que fue posible combinar un encuentro en un sitio histórico: el Sindicato Metalúrgico del ABC, a una hora del centro de San Pablo. El ABC es el cinturón industrial del monstruo paulista de 30 millones de habitantes. La A es de Santo André. La C de Sao Caetano. La B de Sao Bernardo. En Brasil los obreros de la automotrices y de las terminales, como el tornero Lula, también pertenecen a los metalúrgicos. El mismo Lula fue secretario del sindicato. Es como su casa. En la campaña del 2002, la que lo llevó a la primera presidencia, la encargada del bar le contó a PáginaI12 cómo lo mimaba con comidas especiales.


“Yo también mantengo el principio de intensidad para mi vida”, dirá Lula después de la presentación del instituto, en un salón del sindicato. “Si no...”, añadirá señalando a su cabeza con los dedos imitando el hocico de un animal como si un bicho se la fuera a comer. Es su forma de anunciar una gira de 20 días por el Nordeste, que con las presidencias del PT pasó de la miseria a la dignidad.


“Para sacudir a estos tipos millones de brasileños tienen que salir a las calles”, decía Marco Aurélio unos días antes de su muerte, el 21 de julio. “Si no los conservadores buscarán quedarse 20 ó 30 años en el poder.” Otro cultor de la intensidad.


“Este salón del sindicato es parte de la historia de la democracia en Brasil”, dice Lula cuando le toca hablar. “En 1968 era un barracón de madera muy precario. En 1973 montamos una escuela que llegó a tener 900 alumnos y yo era director de la escuela. Pónganlo en mi biografía. Aquí decidimos huelgas, cantamos, lloramos, hicimos bailes de carnaval.”


Relación


La mención de la intensidad vuelve cuando Lula narra las presidencias que arrancaron, años más o menos, en el siglo XXI. “Los cuatro años se terminan, como se terminaron muchos cuatro años en América del Sur y no creamos instituciones multilaterales, no consolidamos el Banco del Sur, no comerciamos sin el dólar de por medio. Que los jóvenes no olviden que hubo un pasado y sobre todo que hay un futuro. Que entiendan a quién le interesa debilitar a los sindicatos y despolitizar a la sociedad.”


“Getúlio Vargas y Juan Perón cayeron casi juntos”, recuerda, hablando del jaque al brasileño que terminó en su suicidio de 1954 y en la Libertadora contra el líder argentino. “Con Néstor Kirchner teníamos nuestras diferencias porque yo era mucho más bonito que él, pero un día de 2004 lo fui a ver, le dije que cualquier crítica o duda me la dijera directamente a mí y que desplegáramos juntos políticas de inclusión y de industrialización como habían hecho Getúlio y Perón. Y nació una relación extraordinaria.”


“Me acuerdo de Cristina, de Tabaré, de Mujica... Cuando asumió Tabaré pregunté quién era ese maestro de ceremonias tan mal vestido. Y era Pepe, senador, que terminó siendo presidente. Nicanor Duarte Frutos no era progresista. Pero era solidario. Evo me llamaba hermano mayor. Hugo Chávez tuvo más virtudes que defectos. Nicolás Maduro no es Chávez, pero no podemos permitir que, cualquiera sea el error que haya cometido, un presidente norteamericano diga que va a derribarlo por la fuerza. Queremos que Maduro acierte, pero creemos sobre todo en la autodeterminación de los pueblos.”


Wagner Firmino, el presidente del sindicato anfitrión, dice que “es posible un mundo mirado desde el punto de vista de los trabajadores”.


Trotta rescata los “más de mil estudiantes de la UMET”, recuerda que la universidad “no es un espacio neutral” y constata que “estamos en Brasil, un país que vive un estado de excepción después del golpe parlamentario y donde todos los días avanza la restricción de derechos”.


Gentili toma las dos partes del nombre del nuevo instituto. “Futuro significa que no nos quedamos en la nostalgia sino que pensamos en próximas conquistas. Y MAG no solo nos acompañó en los últimos 30 o 40 años a los latinoamericanos sino que nos ayudó a pensar.”


Celso Amorim, canciller de Lula y ministro de Defensa de Dilma, afirma que “el interés nacional es compatible con la solidaridad” y que por eso “América del Sur, América Latina y el Caribe o se desarrollan juntas y obtienen juntas su autonomía o nunca obtendrán esa autonomía”. Sobre la amenaza de Donald Trump contra Venezuela advierte: “En nuestros tiempos la Unasur se habría reunido contra esa violación del derecho internacional”.


Su ex colega argentino Jorge Taiana coincide. “Países como los nuestros pueden defender su soberanía si estamos integrados y si logramos pensar cómo acumulamos poder juntos frente a un poder financiero y mediático con un proyecto regresivo que ya está en plena aplicación”.


Héctor Daer, uno de los tres secretarios de la Confederación General del Trabajo, confiesa estar “emocionado porque nos hayan invitado a su casa”. Dice que “en la Argentina no tuvimos un golpe, fueron los votos, pero igual hay que revisar las políticas”.


Hugo Yasky, secretario general de la Central de Trabajadores Argentinos, se refiere a “gobiernos con odio y sed de revancha hacia las organizaciones populares que nos culpabilizan a nosotros o de haber sido parte o de haber apoyado políticas populares”.


“¿Un mundo mejor es posible?”, se pregunta Santa María. “Sí, pero veamos sobre qué valores construirlo. Lula me dijo que solo planear la vuelta es muy conservador, que hay que pensar más.”


En la delegación argentina que viajó a Sao Bernardo para el lanzamiento del Instituto Futuro “Marco Aurélio García” estaban, también, el ex ministro de Educación Daniel Filmus, la encargada de relaciones internacionales de la Federación Nacional de Educadores Universitarios Yamile Socolovsky y el ex embajador en el Vaticano Eduardo Valdés. También participó el ex gobernador Daniel Scioli, quien estaba de gira por Brasil y quiso acercarse.


Por Uruguay participó Álvaro Padrón, de contacto fluido tanto con Tabaré como con Mujica y a quien Dulci definió “como una las personas más integradoras y unitarias del continente”.


La asistencia brasileña contó entre otros y otras con la secretaria de organización del PT Gleide Andrade, con el investigador Renat Vieira Martins de la Universidad de la Integración Latinoamericana, con el con el presidente de la Central Única de Trabajadores Vagner Freitas y con su par de la Unión General de Trabajadores Ricardo Patah.
“Cuidado con la posibilidad de nuevos estados de excepción”, alerta Freitas, campera de cuero negra a lo Saúl Ubaldini. “Nos juzgan por lo que estamos haciendo bien, que es el enfrentamiento de clase. El instrumento del golpe es demonizar a la lucha política, y la reforma laboral aprobada es para debilitar a los sindicatos en beneficio de lo individual y poner el aislamiento como valor superior a la construcción colectiva.”


El nuevo instituto realizará seminarios de reflexión y cursos a distancia con participación de dirigentes políticos, sindicales y sociales e investigadores. Formará una red para la producción de conocimientos que se extenderá más allá de la Argentina, Uruguay y Brasil y abarcará tanto el análisis de las experiencias de poder ya realizadas como los nuevos desafíos.


“Hay una inversión de valores, porque la política está judicializada y el Poder Judicial está politizado”, dice Lula, que está entusiasmado por la creación del instituto en tiempos adversos y por el baño popular que le espera con la caravana por el Nordeste. “Si los políticos no vuelven a hacer política, si no formamos nuevos políticos, no tenemos solución. Porque la solución no es técnica ni judicial.”


Palabra de patrono.


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Viernes, 18 Agosto 2017 06:32

Así será el Trump 2.0

Así será el Trump 2.0

Donald Trump sigue decepcionando a los alarmistas que lo veían como un dictador en potencia. Carece de sentido de la historia y de la astucia política que convierten a un demagogo en un caudillo. Las amenazas reales a la democracia en el largo plazo son los millones de seguidores de Trump –que les importa poco si se inicia una guerra, se reprime a la prensa o se saltea algún resguardo democrático– y quien sea capaz de explotar ese movimiento.

 

Al acecho entre los millones de estadounidenses que podrían ser presidente seguramente haya una persona que ha prestado mucha atención al fenómeno Trump y que se prepara para darle un manotazo al poder, sin precedentes en la historia del país. Puede ser un hombre o una mujer quien se presente como la versión Trump 2.0, actualizada y más eficaz.


Muchos dirían que el próximo Trump será un hombre blanco, pero sería mucho más astuto apostar por un nuevo Trump en versión femenina, alguien de piel oscura, homosexual o aun alguien que no sea cristiano. La razón para ello: demografía. Aquellos a quienes la Oficina del Censo identifica como “blancos” siguen siendo mayoría. Pero la inmigración, décadas de integración escolar, las parejas “interraciales” y homosexuales están erosionando los muros de prejuicios. Un Trump 2.0 hábil será capaz de explotar cualquier rasgo de minoría que tenga. Después de todo, Adolf Hitler no fue, exactamente, un modelo de ario rubio, blanco y de ojos azules, y Juan Domingo Perón era un oficial entre militares pro-fascistas cuando se disfrazó de adalid de los trabajadores argentinos.


LECCIONES.

La primera lección importante que puede aprenderse de la elección de Donald Trump es que la ideología y la afiliación política son irrelevantes. Noventa millones de ciudadanos con derecho a voto no lo ejercieron en la elección de 2016. Estas son personas sin lealtad partidaria y que no se molestaron en votar porque no vieron mucha diferencia entre que les mintiera Trump o Hillary Clinton.


Otra lección importante es que la democracia quizá no sea tan fuerte en Estados Unidos. Una porción sustancial de los votantes mostró ser tan sensible como los europeos o los latinoamericanos a la retórica nacionalista, la xenofobia y la truculencia de un demagogo.


Trump 2.0 podrá prometer cualquier cosa y contradecirse a cada rato, porque, al igual que Donald Trump, sacará provecho de proclamar que no es un político. Ya que el término “político” se ha convertido en equivalente a mentiroso, Trump 2.0 podrá mentir, abusar e insultar, adular o seducir a cualquiera de cualquier forma que sea necesaria para avanzar en su carrera.


Hasta este punto no hay mucha distancia entre el actual y el próximo Trump.


La gran diferencia, sin embargo, entre Trump y Trump 2.0 es que el segundo ansía más el poder que la adulación. Tendrá un plan definido para avanzar, porque anhela más que el actual mandatario estadounidense un lugar en la historia que la efímera aprobación pública.


Y mientras que Donald Trump es simplemente malicioso, Trump 2.0 será peligroso.


INSTINTO POLÍTICO.

Donald Trump no es la causa del colapso del sistema, sólo está dando el empujón. Una serie de encuestas y estudios ha mostrado en décadas recientes una pérdida de confianza de los estadounidenses en sus instituciones, incluidos los tres poderes del Estado, las iglesias, los medios de comunicación, los partidos políticos y los sindicatos. Donald Trump contribuyó a este escepticismo haciendo de la verdad un asunto negociable.


Pero el actual presidente estadounidense, que es miope y carece de curiosidad intelectual, está cometiendo un suicidio político. Como Neil Irwin señaló en The New York Times, “Trump ofrece populismo sin los caramelitos gratis”. Todo caudillo exitoso ha dado a las masas gratificación instantánea: empleos y orgullo a los alemanes bajo el régimen nazi; vivienda, asistencia médica y educación subsidiadas con el peronismo en Argentina; vivienda, asistencia médica y educación gratuita e igualitaria con el castrismo en Cuba.
Trump no les ha dado nada a sus seguidores más fieles, y ofrece menos a los indecisos. Trump 2.0 tendrá bien claro que el darles más caramelitos fáciles a los ricos no produce más votos a la hora de las elecciones.


Donald Trump, al parecer, también se ha olvidado de lo más elemental en estrategia, si es que alguna vez lo aprendió: uno no gana multiplicando los adversarios y unificando a los enemigos, sino seduciendo a los unos y dividiendo a los otros.


Alguien como Trump 2.0, con un instinto político más desarrollado, actuaría para ampliar su apoyo popular, en lugar de achicarlo, sabiendo que los votantes que adoptaron con orgullo la etiqueta de “deplorables” que les espetó Hillary Clinton –algo así como los “descamisados” del peronismo– lo seguirán haga lo que él haga, y que lo que necesita es atraer más gente a sus filas.


Trump 2.0 probablemente haya estudiado a Hitler, Mu-ssolini, Francisco Franco y Augusto Pinochet: ellos no fueron meros instrumentos de los ricos, sino que usaron y abusaron de los ricos para promover sus propias carreras. Algo que se escapa a la perspicacia de Donald.


LA SALUD.

Los izquierdistas, liberales, ambientalistas, gremialistas, pacifistas, feministas, militantes hispanos y negros, cristianos de la teología de la liberación y todos los demás que se horrorizaron por la elección de Donald Trump en noviembre de 2016 compartieron en una u otra medida las pesadillas de un futuro aciago, de dictadura y guerra.


Estos temores bien se podrían materializar, pero es difícil que sea Donald Trump quien lo cause. No tiene la capacidad política para construir una “solución” autoritaria.
Un gran ataque terrorista en Estados Unidos haría que la población clamara por seguridad, lo cual, en la vida real, se traduciría en mayor represión policial. Un conflicto armado en el exterior arrearía a la población tras las banderas del patriotismo.


Trump 2.0 no esperaría que un suceso como ese reorientara la política, tendría la visión y la inteligencia necesarias para iniciar el cambio de rumbo solo.
¿Cuáles son las preocupaciones principales de los estadounidenses? Al igual que la política exterior no es lo que más preocupa a los chilenos, los rumanos o los australianos, los estadounidenses atienden lo que toca a sus vidas cotidianas, sus familias, su economía.


Por ejemplo, la asistencia médica. El gobierno de Barack Obama creó el llamado “Obamacare”, una reforma del sistema de salud que ha traído algunos beneficios y problemas nuevos. Trump prometió que la derogaría y remplazaría con un sistema nuevo, maravilloso, con el cual todos tendrían asistencia médica excelente y más barata. Pero hasta ahora no ha demostrado tener un plan para conseguirlo, y los republicanos no proponen otra cosa que recortar los servicios de salud para los pobres y los ancianos.


La asistencia médica en Estados Unidos funciona como un negocio, como si la gente pudiera elegir enfermarse o no de la misma manera que decide si compra o no una aspiradora. Quienes dominan ese negocio son las compañías privadas de seguros médicos, cuyo propósito principal es maximizar sus ganancias, no mejorar la atención en salud. Los principales factores que inciden en el alto costo de los servicios de salud en Estados Unidos son los hospitales gigantes que existen para lucrar, las compañías de seguros que lucran y la industria farmacéutica que también opera para generar ganancias.


Trump 2.0 lidiaría con los problemas reales de acceso a la asistencia médica con la táctica –de eficacia comprobada– de culpar a un grupo pequeño (los mercaderes de la salud) por los grandes males.


El gobierno de Obama no tuvo la determinación necesaria para establecer un verdadero sistema de salud pública como opción al negocio privado. El gobierno de Trump y el Partido Republicano carecen de soluciones viables. Y esta falta de resolución está convenciendo a más y más gente de que la solución es un sistema nacional de salud pública. Trump 2.0 no se quedaría esperando que esto ocurra por sí mismo. Él tomaría la iniciativa.


POPULISMO DE VERAS.

Un populista de veras, Trump 2.0, primero denunciaría a las “sanguijuelas de los seguros” y a los “farmavampiros” que lucran con los medicamentos. Luego convocaría a los ejecutivos del negocio de la salud a la Casa Blanca y les daría 30 días para que recorten sus ganancias, bajen los costos de hospitales y medicamentos, eviten exámenes costosos e innecesarios, y regulen las tarifas de los médicos. Y si no cumplen, les dedicaría un festival de insultos por televisión.


¿El deterioro de los salarios reales? Trump 2.0 propondría un incremento del 100 por ciento en los sueldos mínimos a 15 dólares por hora en todo el país. Y dejaría a los políticos la opción de sumarse a su campaña o encarar a sus votantes. La gente que trabaja por el sueldo mínimo no es una porción sustancial de la fuerza laboral en este país, por lo cual se trataría de una reforma poco costosa. En cambio, sería una medida de gran simbolismo, que generaría muchos votos.


¿La inmigración? La mayoría de los estadounidenses quiere una reforma integral del sistema de inmigración, pero no apoya las bravuconadas de Donald Trump sobre redadas masivas y la deportación de 11 millones de personas. Trump 2.0, siempre con la mira puesta en ganar más poder, reconocería que esta gente ya está aquí, es parte de la economía, y no desaparecerá. Ofrecería una amnistía a todos los inmigrantes indocumentados que no hayan cometido crímenes, con un trámite expedito para la ciudadanía a quienes hayan estado en el país más de cinco años. Y de este modo los inmigrantes optarían por el bando de Trump 2.0 durante generaciones.


¿Cómo generar empleos? La respuesta evidente y comprobada es la infraestructura. Trump 2.0 no se limitaría a hablar, como lo ha hecho Donald J Trump, de un programa multimillonario de reparación, construcción o mejora de aeropuertos, escuelas, autopistas, puertos y las redes de electricidad y comunicaciones. Convocaría a los dirigentes sindicales a la Casa Blanca y los instruiría para que movilizaran a sus miembros como agitadores en todo el país en apoyo a las nuevas obras públicas. Luego dejaría en manos de los dirigentes sindicales el monitoreo de la gestión de las obras, en lugar de confiar esta tarea a un organismo estatal.


¿Y el tema ambiental? Al igual que su predecesor, a Trump 2.0 probablemente el asunto le importe un bledo, pero sí podría ver que las fuentes de energía alternativas producen empleos, y que el cuidado del ambiente es una preocupación seria para los votantes más jóvenes. Por otra parte, la recuperación de empleos en la industria del carbón –si es que fuese posible– cosecha menos votos que una política que complazca a los sentimentales que defienden los bosques y la fauna. Hay más empleos –y votos– en Silicon Valley que en las regiones del carbón.


¿La deuda estudiantil, la vivienda? Desde la Gran Recesión los bancos han acumulado capitales enormes. Trump 2.0 propondría al Congreso una ley que cortara la deuda de los estudiantes y facilitara el crédito para la compra de vivienda. Luego llamaría a los bancos “vacas gordas” y a los banqueros “plutócratas crueles”. Y si los banqueros quieren batalla, Trump 2.0 incitaría a las masas, y los militantes de Occupy Wall Street marcharían en primera fila.


LA ETERNA GUERRA.

Algunas de estas políticas de gratificación instantánea podrían tener impacto negativo sobre la economía de Estados Unidos, pero para eso es que sirven las guerras. Si después de ganar apoyo ciudadano con un populismo auténtico, Trump 2.0 viera que la opinión pública flaquea, no dudaría en encontrar una guerra que unificara a la nación y consolidara su poder. Para eso, también, es que sirven las tretas sucias. Es una lección que desconocía Donald J Trump: no te metas con los servicios de inteligencia. Están ahí para usarlos. Un ataque terrorista en el momento oportuno silenciaría a todos los críticos.


¿Acaso los medios de prensa serían un obstáculo para Trump 2.0? No. La mayoría de los estadounidenses ya confía poco en “los grandes medios”, despreciados rabiosamente por la derecha y profundamente mal vistos por la izquierda. Quizá unos poquitos “ataques espontáneos” de patriotas iracundos contra algunos periodistas locales, accidentes misteriosos o aun la desaparición de un par de grandes figurones de los medios comunicarían el mensaje: la libertad de prensa está passé. ¿Cuántos estadou-nidenses saldrían a la calle a defenderla?


Casi por reflejo intelectual se equiparan las políticas progresistas con las libertades políticas, y las reformas sociales con la democracia. La historia enseña que un régimen puede imponer políticas progresistas y usar reformas sociales como medios para afianzarse en el poder mientras cercena las libertades políticas y la democracia.


Un Trump 2.0 sería capaz de erradicar por completo la más remota posibilidad de presentarse como alternativa política de una izquierda que sí defiende la democracia.
La amenaza para la democracia y las libertades en Estados Unidos no es Donald J Trump. Es esa persona, todavía desconocida, que va aprendiendo de las carencias de Trump, y los millones de votantes ansiosos por llevarla al poder.

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FMI se muda(rá) a Pekín y China lanza "futuros" de oro y petróleo en renminbis

La agencia británica Reuters citó a la agazapada (por sus sulfurosos escándalos fiduciarios) Christine Lagarde, directora del FMI, quien vaticinó –durante un evento del Centro para Desarrollo Global en Washington– que, en caso de "proseguir las tendencias de crecimiento de China y otros grandes mercados emergentes", su agencia se mudará sin compunción alguna a Pekín (https://goo.gl/2gwHv5).

Por mucho menos, EU descuartizó al anterior director del FMI, Dominique Strauss-Kahn (https://goo.gl/9Yfdjs).

A mi juicio, la malhadada directora francesa, apuntalada por la canciller alemana Angela Merkel, apuesta al euro y al renminbi frente al dólar, así como a trasladar la sede del FMI a Pekín, a lo cual habrá que acostumbrarse desde ahora.

La temeraria Lagarde casi garantizó que en un periodo máximo de "10 años" la sede del FMI se ubicará en Pekín ya que sus estatutos asientan que su matriz debe localizarse en el país miembro de la mayor economía global.

Desde hace 72 años EU goza del "poder efectivo de veto sobre las decisiones con 16.5 por ciento de participación de los votos del consejo", frente a la aberrantemente anómala participación de China con un raquítico 6.41 por ciento.

En una medición del PIB por el poder adquisitivo, hoy China es la que contribuye preponderantemente al crecimiento global. Pero en términos nominales del PIB, con un crecimiento de 6 por ciento, China supera(rá) a EU en un momento dado de la siguiente década.

Se han agudizado las jeremiadas del Financial Times que con The Economist es propiedad del grupo Pearson controlado sustancialmente por los Rothschild.

El lanzamiento de futuros del oro en renminbis, en subastas de dos veces al día en el Shanghai Gold Exchange, implica a 18 bancos, entre ellos tres anglosajones: Standard Chartered Bank (Gran Bretaña) y Banking Group (Australia/Nueva Zelanda), lo cual “reducirá la influencia del precio aurífero londinense que se inició en 1919 (sic) cuando los banqueros de MN Rothschild & Sons dictaban su cotización a tirios y troyanos (https://goo.gl/CqPJtA)”.

No es ningún secreto que la "fijación (fix)" del oro por los Rothschild "era opaca y vulnerable al abuso del mercado".

China golpea a EU donde más duele, "al reducir la dependencia del precio del oro en el dólar estadunidense".

Se pudiera aducir que China es el emperador de las materias primas, ya que "seis de los 10 principales contratos de futuros comerciados a escala global dependen de los intercambios y precios de China", prácticamente, "el mayor importador de todas las materias primas": desde el hierro hasta el cobre.

A juicio de Nathan Lewis, de Forbes, “China implanta los fundamentos para el próximo sistema mundial del patrón oro (https://goo.gl/kq1gT2)”.

Los futuros del oro tanto en renminbi como en dólar estadunidense serán físicamente entregados en Hong Kong, lo cual le hará más competitivo cuando las famosas reservas de oro de EU en Fort Knox son inexistentes, según el ex congresista texano Ron Paul, por lo que ha solicitado una auditoría de la Fed.

China acaba de desplazar a Alemania del segundo lugar global con cuatro mil toneladas de tenencia en oro detrás de las fantasmagóricas reservas de EU (https://goo.gl/xmo7Yh).

South China Morning Post (SCMP), portal filo-británico tolerado en Hong Kong, aduce que "Pekín revive sus ambiciones de divisa global", mientras se avizora un “cambio profundo (sic) en el sistema monetario global que pudiera llegar antes de lo esperado (https://goo.gl/tLkxqn)”.

SCMP juzga que "Pekín usa a Hong Kong como cabeza de playa para intentar expandir una vez más el uso global del renminbi".

Baste considerar cuatro "grandes movimientos" en la bolsa de Hong Kong en julio: 1 lanzamiento de futuros de oro en renminbis; 2 acuerdo entre China y Rusia para crear un fondo común de 10 mil millones de dólares para promover compensaciones bilaterales tanto en renminbis como en rublos; 3 primera venta de los Bonos Panda de Hungría en China por mil millones de renminbis (Nota: 6.7 renminbis por dólar); y 4 inminente lanzamiento de futuros del petróleo en Shanghai.

Hay que tomar con pinzas la desinformación anglosajona del SMCP, pero de todas maneras hay que considerar sus aviesas travesuras cuando enuncia que tales "grandes movimientos" se gestaron después de que Pekín pudo estabilizar el renminbi y "acabó con el pánico (sic) del mercado sobre la amenaza de un desplome del renminbi".

De acuerdo con la Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication (SWIFT), la participación del mercado del renminbi en los pagos internacionales se incrementó a 1.98 por ciento en junio.

No es ningún secreto que China busca posicionar al renminbi como la divisa comercial y de reserva predilecta en la región, lo cual trastocará en forma dramática el agónico sistema monetario global.

En un descuido y el renminbi no solamente será una "divisa ancla", sino que aún pudiera sustituir al billete verde, que no sale de su marasmo desde la crisis financiera de Lehman Brothers de 2008 con todo y los estímulos de la Reserva Federal que han puesto en tela de juicio el verdadero valor del dólar estadunidense que, a juicio de Pekín, representa "el signo de un sistema global anacrónico que no reconoce la importancia de China".

Para Howhow Zhang, director de KPMG en China, el renminbi será una verdadera divisa global "en cuestión de años y no de una década".

Todavía las tres cuartas partes de la actividad off shore del renminbi se gesta en Hong Kong.

También es cierto que el ascenso irresistible y la internacionalización del renminbi –con varias plazas off shore (Londres, Singapur, Qatar, etcétera) que servirán de ancla para el magnificente proyecto de la “Nueva Ruta de la Seda (https://goo.gl/AQ4Kpy)” con el apalancamiento de la infraestructura– ha sido detenido por dos "choques" en el verano de 2015:1 su devaluación de 2 por ciento; y 2 un declive bursátil, los cuales, a mi juicio, tuvieron que ver con la "guerra financiera" contra China y la "guerra energética" contra Rusia, que operó estérilmente el pérfido Obama.

Hoy China es el segundo mayor consumidor de petróleo después de EU, por lo que el lanzamiento de International Energy Exchange (INE) en Shanghai constituye un clavo adicional al féretro del dólar y donde el crudo de Dubai y Omán juegan un factor relevante, en espera del gas de Irán y Asia Central, no se diga de Rusia.

En la reciente cumbre del ASEAN se detectó tanto la fortaleza como la sutil diplomacia de China que anunció recibir a fin de año a Trump.

Al equipo financierista de Trump le tocará vivir la ignominia de revisar el sistema de cuota del FMI que deberá ser analizado el año entrante.

A mi juicio, muchas de las "bravatas de casino" de Trump con Norcorea, que han derivado en presiones mercantiles contra China, subsumen el deseo de descarrilar el avance del renminbi; el lanzamiento de futuros del binomio oro/petróleo; el posicionamiento global de las dos plazas bursátiles de Hong Kong y Shanghai; y, sobre todo, el boicot a la próxima sede del FMI en Pekín, que, me atrevo a vaticinar, será magnificente y superará en arquitectura y funcionalidad al hoy edificio vetusto de Washington.

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Mujeres rurales rompen las barreras machistas y se encargan de gestionar el agua en Nicaragua

Hablamos con Walkiria Castillo, que participa en el comité encargado de facilitar el acceso al agua potable en su aldea, azotada por la sequía y la pobreza.


Mientras las mujeres abastecen de agua a los hogares, las tareas más valoradas como construir y mantener los sistemas son vistas como "propias de hombres".


Al igual que en muchas partes del mundo, en las áridas comunidades rurales al norte de Nicaragua las mujeres recorren varios kilómetros para conseguir agua para sus casas. De ellas, y solo de ellas, depende que la familia tenga agua potable a diario para beber, cocinar, bañarse o limpiar. Una tarea vista socialmente como "propia de mujeres" siempre y cuando implique obtener este bien tan básico de forma precaria, acarreando en su cabeza pesados bidones desde el río o el pozo de la zona.

Al igual que en muchas partes del mundo, en las áridas comunidades rurales al norte de Nicaragua las mujeres recorren varios kilómetros para conseguir agua para sus casas. De ellas, y solo de ellas, depende que la familia tenga agua potable a diario para beber, cocinar, bañarse o limpiar. Una tarea vista socialmente como "propia de mujeres" siempre y cuando implique obtener este bien tan básico de forma precaria, acarreando en su cabeza pesados bidones desde el río o el pozo de la zona.

Pero desde hace algún tiempo hay mujeres que están rompiendo estas barreras. Walkiria Castillo es una de ellas. Hace casi dos años que participa en el Comité de Agua y Saneamiento de su pequeña comunidad en el municipio Villanueva, cerca de la frontera con Honduras.


Estos órganos se encargan de la gestión comunitaria del agua potable, es decir, trabajan para que la instalación llegue a todas las viviendas y no haya problemas de acceso: en la comunidad de Walkiria, amenazada por problemas de sequía y de pobreza, solo 50 de los 76 hogares están conectados a la red y ya están haciendo las gestiones con el Gobierno municipal para ampliarla.


Entre sus funciones, Walkiria ejerce de secretaria y también cobra el agua mensualmente a sus vecinos. "Si hay tubos rotos tengo que estar pendiente. Convoco las reuniones y las asambleas, llevo el informe mensual del pago y también leo los medidores para cobrar el agua, es mucha carga de trabajo", explica en una conversación con eldiario.es.
También ha llegado a examinar, con laboratorios portátiles, la calidad del agua. Cerca de su municipio hay una explotación minera de oro, y aunque están pendientes de que se realice un examen químico, sospechan que su agua puede estar contaminada. "Necesitamos un estudio para saber si nuestra agua se puede tomar, porque desde hace cuatro años que hicimos la conexión no se ha analizado. Hacen exploraciones con cianuro y una debe estar pendiente de qué estamos tomando", sostiene.


"Quiero que mis compañeras se fijen en mi espejo"


Walkiria tiene 34 años y se incorporó al comité dos meses antes de dar a luz a su último hijo. Nunca había trabajado fuera de casa, donde estaba al cuidado de sus siete hijos y su madre. "Nadie quería asumir el cargo porque hay que dedicarle tiempo. La mujer, cuando también tiene que trabajar en casa, no tiene tiempo para esto. Y yo pensé: '¿Por qué en una comunidad tan pequeña no hay mujeres capaces de desempeñar este rol que todos piensan que no podemos hacer?' Así que entré en el comité, quería experimentar, me gustan los retos", recuerda.


Aunque apenas recibe remuneración a cambio –500 córdobas mensuales (unos 14 euros)– ya que se considera una labor para la comunidad, participar en el órgano ha venido acompañado, dice, de todo un cambio personal. "Decía que yo no podía, pero sí pude. Ahora me pregunto cómo lo hice, porque no había un hombre que me apoyara, siempre fui madre soltera y siempre desarrollé el papel de que todo era carga mía", afirma.


"En mi comunidad, las mujeres formales son las que están en su casa, las que se dedican a lo comunitario no tienen oficio ni fundamento. Antes, yo pensaba así, pero ahora creo que las mujeres también podemos hacer lo que hacen los varones. Claro que podemos", recalca. "Y somos más responsables y reclamamos inmediatamente lo que no nos gusta. También administramos mejor. Debe haber más mujeres para que nos enseñemos y nos digamos que tenemos derechos. Quiero que las demás compañeras se fijen en mi espejo: he podido hacerlo", concluye.


Junto a Walkiria trabajan dos compañeras más: una en el cargo de tesorera y otra como fiscal. Aunque avanzan, la división machista del trabajo sigue presente en los comités, donde aún hay cargos "reservados" para los hombres, como el de presidente. En los 10 comités en el municipio cercano de Somotillo a los que la ONG Alianza por la Solidaridad brinda apoyo, 30 de los 58 miembros son mujeres. En una de las comunidades, incluso, el comité está formado por mujeres porque la mayoría de los hombres han emigrado a Honduras. Sin embargo, solo hay cuatro presidentas.


"Por el hecho de ser mujer piensan que no podemos asumir un cargo importante. Por la actitud machista, la propia comunidad, que decide quién es su presidente, prefiere que sea un hombre. Es difícil encontrar presidentas", resume Walkiria. Otro de estos cargos "adecuados para hombres", según los estereotipos machistas, es el de la fontanería, que requiere formación técnica y casi siempre es remunerado. Un esquema que, por ejemplo, ha roto Maricela, fontanera del comité de Vado Ancho, al norte del municipio de Chinandega.


"Que estas mujeres se empoderen va proyectando la idea de que la gestión del agua no es una cosa solo de hombres y se va avanzando en la brecha. Al inicio, los comités estaban copados principalmente por varones", indica Lenoshka Ingram, coordinadora técnica de Alianza por la Solidaridad para el proyecto. "Es normal que algunas que son propuestas por las asambleas sientan temores al principio, porque supone enfrentarse a los espacios públicos de decisión dominados por los hombres. Pero muchas asumen el reto y van aprendiendo en el camino", prosigue.


La coordinadora explica que también existen brechas en la participación en las asambleas de los comités, uno de los principales espacios de decisión sobre cómo se gestiona el agua: aunque van muchas mujeres, participan menos. "Las mujeres sí asisten, el asunto es que muchas veces van solo a escuchar, cuando tienen buenas propuestas. Por los miedos de hablar en público no opinan. Pero al ver que también hay mujeres en la junta directiva, se va de a poquito incidiendo en los cambios de roles y de la idea de que el espacio público es una cuestión de hombres", comenta.


"He aprendido a valorarme y a ser libre"


Por esta razón, "son importantes", asegura la cooperante, los espacios donde las mujeres intercambian a solas opiniones y experiencias. Tres o cuatro veces al mes, Walkiria acude a Chinandega a una escuela de lideresas de comités de agua. Esta iniciativa también forma parte del proyecto Paragua, promovido por ONG locales junto a otras como Alianza, Amigos de la Tierra y Ecología y Desarrollo (ECODES).


"Muchas pensamos que, tal vez, los demás nos están vigilando y criticando por nuestra labor. Pero ir la escuela nos reafirma en lo que pensamos, que nuestros sentimientos sobre lo que debemos ser es lo que tendría que ser", dice Walkiria. "En la escuela he aprendido a valorarme a mí misma como mujer. Y que el cuidado no depende solo de mí como madre, sino de todos. He aprendido a ser libre, a tener tiempo para meditar para mí misma, porque por la fatiga del día nunca me dedicaba un tiempo para concentrarme en mí", continúa.


Ahora, sus hijos adolescentes, cuenta, han aprendido a cocinar, a limpiar y a cuidar de los más pequeños. "Les enseño que el hombre no tiene que ser machista, que también tiene que lavar los peroles". Menciona a su hija mayor Yuri, de 14 años. ¿Qué le dice ahora que se ha rebelado contra lo que esperaban de usted? Walkiria sonríe y se toma un par de segundos. "Le digo que tiene que aprender a romper el esquema de que la mujer es para la casa. Que puede ser emprendedora y desempeñar un trabajo de esos que dicen que solo los hombres pueden hacer, como las ingenierías", sentencia. E insiste, quiere que quede claro: "Las mujeres también podemos".

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“Hay que fortalecer las fuerzas comunitarias y obreras dentro del proceso de cambio”

“La Coordinadora de Defensa del Agua y la Vida, fue un primer ensayo de bloque campesino, obrero y popular en lucha contra las políticas neoliberales”

 

Cuando sugerimos tratar la contingencia política de los movimientos sociales en Bolivia, de inmediato se nos vino a la mente la pertinencia de dialogar con el viceministro Alfredo Rada, quien, con una apretada agenda, reuniones y audiencias con distintos sectores sociales, sin embargo, hizo un paréntesis en su actividad y recibió a Correo del Alba, en su despacho en Palacio Quemado.


Siempre ha sostenido que sin movimientos sociales no hay proceso de cambio, ¿cómo se ha dado la participación de esos movimientos a lo largo del proceso boliviano?


Este proceso político se gestó allá por el 2000, cuando en Cochabamba surgió la Coordinadora de Defensa del Agua y la Vida, que fue un primer ensayo de bloque campesino, obrero y popular en lucha contra las políticas neoliberales. Luego se expandió a nivel nacional y logró un triunfo político estratégico en octubre de 2003, cuando la burguesía comenzó a ser desplazada del poder político con el derrocamiento y fuga al exterior de Gonzalo Sánchez de Lozada. En ese momento, la burguesía se replegó hacia los espacios regionales de la denominada “media luna”, conformada por los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija. Para legitimarse en los espacios políticos regionales utilizó la demanda de autonomías departamentales.


Por su parte, el bloque social revolucionario, encabezado en ese momento por los pueblos y naciones indígena originarios, a los que se sumaron la clase obrera y otros sectores populares, se movilizó para lograr la convocatoria a una Asamblea Constituyente y, después, para defenderla, así como para respaldar las iniciativas que tomó el nuevo gobierno de Evo Morales, como la nacionalización del excedente hidrocarburífero en mayo de 2006.


Con posterioridad a la llegada a la presidencia de Evo Morales, ¿cómo se comportó el bloque de fuerzas políticas y sociales que menciona?


Entre el 2006 al 2009 se dio el mayor avance en las transformaciones políticas y económicas, y el mayor nivel de acción colectiva de los movimientos sociales, siendo la marcha nacional de octubre de 2008, que exigía la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado, y que recorrió 200 kilómetros desde Caracollo hasta La Paz, la más grandiosa expresión de la fuerza de masas en ese período. Sin embargo, una vez logrado el objetivo de fundar un nuevo Estado Plurinacional, a partir del 2010 entramos en una etapa de reflujo de masas.


Son varios años en los que se priorizó la estabilidad por sobre el cambio, se asentaron tendencias moderadas y pactistas dentro del Gobierno; es el momento en que se realizaron concesiones y retrocesos programáticos en varias áreas.


¿Esta etapa de reflujo de masas se mantiene?


Comenzó a ser superada a fines del 2013, cuando en la ciudad de Santa Cruz, la Central Obrera Boliviana (COB) que se había distanciado por el “gasolinazo” de diciembre del 2010, decidió en una reunión nacional el reencuentro con el proceso de cambio. Esto permitió, entre 2014 y 2015, dar vitalidad a la Coordinadora Nacional por el Cambio (CONALCAM), estructura creada en 2007 para defender la Asamblea Constituyente, pero que pronto entró en un prolongado debilitamiento que se extendió por tres años, entre el 2011 y el 2013, como expresión en lo organizativo del reflujo de masas al que nos referimos antes.


¿Cuál es el estado actual de la CONALCAM?


En los últimos años, la CONALCAMha sumado varias organizaciones nacionales, hasta llegar a las 30 que actualmente la conforman. Vuelve a tomar iniciativas políticas como fue impulsar el referéndum de febrero de 2016 para la habilitación constitucional del compañero Evo Morales para un nuevo período. El resultado de ese ejercicio fue negativo, se perdió por escaso margen, pero ello no anula la acción colectiva de los movimientos sociales que lo impulsaron. Estoy en desacuerdo con la crítica pequeñoburguesa que califica –a posteriori y con los resultados en mano– aquella propuesta como una “falta de sentido común”; sigo y seguiré pensando que es mejor para los revolucionarios equivocarse junto al pueblo que acertar lejos del pueblo. De esa forma, aún en la derrota mantienes unida la base social del proceso y la preparas para nuevas luchas en las que puedes salir victorioso.


¿Por qué le asigna tanta importancia a la CONALCAM?


Porque cada proceso revolucionario tiene su particular configuración del nuevo poder político. En el caso boliviano se le denomina “gobierno de los movimientos sociales” y una de sus expresiones, la más conocida aunque no la única, es la CONALCAM. No olvidemos que el propio Evo se ha referido a ella como el gabinete de los movimientos sociales. Un gabinete en el que confluyen tres bloques: a) El bloque indígena originario campesino, que se expresa en el Pacto de Unidad de sus cinco organizaciones matrices; b) El bloque obrero conformado por las organizaciones de los trabajadores mineros y metalúrgicos, fabriles, petroleros, constructores, de luz y fuerza, del magisterio, todos afiliados a la COB. Podemos incluir en este bloque a la base proletaria no sindicalizada de las cooperativas mineras;c) El bloque urbano-popular conformado por juntas vecinales, transportistas y comerciantes gremialistas.


Sostengo que si los movimientos sociales se empoderan dentro del proceso de cambio, uno de los espacios en el que se puede ejercer la conducción política es la Coordinadora. Esto fortalecerá el liderazgo de Evo, que siempre se ha mantenido fiel a la base plebeya de la que surgió.


Particularmente significativo ha sido una de las más recientes resoluciones de la CONALCAM, que pidió ser parte de las decisiones económicas y de la agenda productiva. Así salieron al paso de la propuesta que la burguesía, representada en la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, le hizo al Gobierno: conformar un Consejo Económico y Productivo entre los empresarios y los ministros. Si nos fijamos bien en este debate se está expresando también la lucha de clases.


¿Lucha de clases o conciliación entre clases?


Recuerdo los debates en la izquierda hace dos décadas. Junto a varios otros yo sostenía que la opresión de las naciones originarias por el Estado colonial republicano debía ser previamente superada para así avanzar en la lucha por el socialismo comunitario. La fundación del Estado Plurinacional lleva a un despliegue mayor de la lucha de clases en una sociedad que aún es capitalista. Lo decisivo es que fortalezcamos en este período a las fuerzas comunitarias y obreras, que las empoderemos. Este planteamiento no tiene nada que ver con el pactismo conciliador con la burguesía.

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“Si la izquierda no encuentra un relato, tiene un problema”

La directora del Instituto para la Innovación y la Utilidad Públicas de Londres defiende la necesidad de un Estado ambicioso y creativo que moldee la economía. “Quienes saben construir el relato sobre lo que ocurre son quienes dominan el mundo. Los neoliberales y los populistas saben hacerlo mejor”


“Si persisten tantas desigualdades, la UE no sobrevivirá, y me refiero tanto a la desigualdad que existe dentro de los países miembros como a la que separa a los Estados entre sí"

 


Mariana Mazzucato es una destacada economista italoestadounidense que lleva años deconstruyendo el mito del jovencito que emprende solo un gran negocio en el garaje de su casa. Entendámonos: ya sabemos que Steve Jobs era un genio, eso nadie lo pone en duda, pero algunas novedades que incluyó en un teléfono iPphone —como la pantalla multitáctil, el sistema de reconocimiento de voz Siri o el de geoposicionamiento—, subraya Mazzucato, son el resultado de años de investigación básica y de miles de millones de dólares financiados por el Estado. El mismo que tuvo la ambición y la visión de mandar a un ser humano a la Luna y de desarrollar las comunicaciones por Internet, inicialmente para usos militares.


Mariana Mazzucato nació en Roma en 1968. A los cinco años su familia se trasladó a Estados Unidos, donde primero estudió Historia y Relaciones Internacionales, y después, Historia y Teoría Económicas en la New School for Social Research de Nueva York. New Republic la consideró en 2013 una de las pensadoras más importantes en materia de innovación, sobre la que asesora a gobiernos y empresarios. Ha enseñado en distintas universidades de varios países. Es fundadora y directora del Instituto para la Innovación y la Utilidad Públicas, del University College de Londres (UCL).


Después de publicar El Estado emprendedor (RBA), señalado como uno de los libros del año 2014 por The Financial Times, la experta en innovación no es la persona más popular en Silicon Valley. Los economistas ortodoxos insisten en que la innovación requiere tener a los gobiernos bien lejos. Sin embargo, para Mazzucato, que conversó con Alternativas Económicas poco antes de dar una conferencia en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), los ortodoxos ni siquiera comprenden la naturaleza y las trampas del sistema capitalista, que en un libro más reciente urge a “repensar”.


Habla de “repensar, de reorientar” el capitalismo. Es inevitable pensar en los llamamientos a refundar el sistema económico justo tras el estallido de la crisis y en lo poco que sirvieron...


En su momento hubo una respuesta contracíclica a la crisis, una respuesta de estímulo al crecimiento. Pero debemos estar atentos al tipo de crecimiento que deseamos, porque no se trata de crecer por crecer. Es cierto que en 2008 perdimos una oportunidad, pero mi enfoque consiste en explorar qué es lo que se puede hacer ahora.


¿Qué se puede hacer ahora?


Necesitamos una transformación estructural de la economía mundial, no poner más parches pequeños aquí y allá. Debemos repensar a fondo el papel del Estado porque su papel no puede consistir simplemente en arreglar los problemas cuando éstos se presentan. El Estado ha tenido un papel muy importante en las transformaciones tecnológicas y en los grandes inventos de los últimos doscientos años. Debemos reconocer ese papel, que fue posible porque al sector público, a través de instituciones como DARPA [la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada en Defensa que puso en marcha el presidente Dwight Eisenhower en 1958 tras el lanzamiento del Sputnik por los rusos] se le permitió que probara, que no temiera fracasar. Hoy tiende a minimizarse el papel del Estado, cuando a este le corresponde crear mercado y moldear la economía. El capital riesgo elabora el discurso de que si queremos innovación y tecnología, debemos reducir los impuestos sobre el capital, aunque lo único que se ha demostrado con ello ha sido que origina mayores desigualdades.


¿Estados que moldean la economía? Complicado, bajo las reglas de Maastricht.


Los países periféricos, a los que llaman PIGS [iniciales de Portugal, Irlanda, Grecia y España] pueden salir adelante o pueden seguir avanzando hacia la autodestrucción con las actuales políticas de austeridad dictadas por la Unión Europea.


El Gobierno español podría replicarle que España está creciendo muy por encima de la media europea.


Sí. ¿Y qué? Ese crecimiento no se está viendo reflejado en ningún incremento de los salarios de la gente. Es un tipo de crecimiento que no nos lleva muy lejos. Sin mucha inversión, la economía seguirá muy débil. ¿De dónde cree que procede ese crecimiento?


Del turismo, diría.


Del turismo y todo lo que está relacionado con el consumo, pero no de la inversión. Este es el problema de España. Es como regresar a un escenario que nos resulta familiar. También en el Reino Unido. La proporción de la deuda privada, que no pública, sobre los ingresos disponibles está en niveles récord. Visto que los salarios no aumentan, para mantener el mismo nivel de vida, sólo queda la vía del endeudamiento. Ah, las hipotecas y los créditos que no pueden devolverse. Lo importante no es si un país crece o no crece, sino cómo crece o por qué crece. Si crece a expensas de la deuda privada, tenemos un problema.


Aquí sufrimos, además, el problema estructural del desempleo.


Londres está lleno de jóvenes españoles e italianos brillantes que sirven cafés. A veces hablo con ellos. Algunos son ingenieros. Pienso en la pérdida que supone, pero no sólo para ellos, sino para el Estado, que no recibe un retorno a su inversión.


Pero parece ser un aguafiestas contrarrestar el discurso del crecimiento o del crecimiento del empleo, aunque sea de mala calidad.


En esencia, los economistas tradicionales no entienden que el tipo de crecimiento importa como mínimo tanto como el ritmo al que crece una economía. Se puede estar creciendo simplemente para alimentar la siguiente crisis, como ha ocurrido tantas veces. Existe un intenso debate sobre todo lo que no mide el producto interior bruto (PIB), como el bienestar o la felicidad. No es que esté en contra de ello, pero en mi opinión no ataca el corazón del problema, porque mucho de lo que hay en el PIB no son ganancias, sólo es dinero que se mueve de un lado para otro, no dinero nuevo que genera nuevo valor. Antes de añadir nuevos indicadores del PIB, habría que quitar al crecimiento la parte de la que tira el consumo, ingresos que van al sistema financiero, en tanto que se logran a través de la deuda. Si queremos un crecimiento sano, debemos invertir en innovación.


¿Qué opina del Plan Juncker de la Unión Europea?


Es una buena iniciativa, en la medida en la que afirma que necesitamos crecimiento liderado por inversión, y que también implica a la iniciativa privada. Esta es la parte positiva. Sin embargo, el nivel de apalancamiento [endeudamiento] es demasiado elevado. Aportar 20.000 millones de euros y pensar que vas a obtener 300.000 millones es mucho. Necesitas más dinero público. Además, se requeriría de una mayor potencia y capacidad de las estructuras de los Estados, que son los que deben acometer las inversiones. En España, durante la crisis se ha recortado el gasto en I+D. Así que, incluso cuando Europa invierte dinero, se apoya en estructuras diezmadas, desgastadas por las políticas de austeridad. En Italia se ha llegado hasta el punto de que ni siquiera se gasta el dinero comunitario. Como Estado se ha perdido la capacidad y el conocimiento de saber qué hacer con él. Incluso es difícil encontrar científicos que quieran trabajar para el sector público. Es un insulto.


Europa se lamenta de no tener Googles ni Facebooks, de carecer de un espíritu emprendedor del que aparentemente sí abunda en EE UU. ¿No hay verdad en ello?


Eso que usted llama “espíritu americano” es el resultado de un conjunto de factores, de las estructuras y la capacidad pública, de la habilidad y las inversiones realizadas durante décadas, acumuladas durante muchos años en Estados Unidos. Hay que imitar lo que hizo ese país, no lo que dice que hay que hacer. ¡En California se han proporcionado créditos con garantía pública a empresas como Tesla [empresa que lanza techos solares y prepara el coche sin conductor...], que ha necesitado 465 millones de dólares!


¿Cómo se puede lograr que la inversión pública de la que se aprovechan las empresas privadas exitosas tenga un retorno para el contribuyente?


Habría muchas maneras de conseguirlo. En el caso de una compañía farmacéutica o sanitaria, por ejemplo, podría encontrarse una solución a través de los mecanismos de precios de los medicamentos para que fueran bajos y reflejaran así la contribución pública a la investigación. En realidad, ya se hace así en el campo militar: el precio de los tanques refleja que todos pagamos por su desarrollo. Pero a las farmacéuticas les damos margen. Otra vía podría ser poner condiciones a las ayudas públicas, obligar a reinvertir dinero en cuestiones que interesen a la sociedad en los próximos años, como la revolución verde o el envejecimiento de la población. Otra posibilidad sería tener una pequeña (o grande) participación en el capital. Tesla ha recibido mucho dinero. Con los beneficios de una inversión que sale bien, puede compensarse las pérdidas de otras inversiones que no salgan bien.


¿No es lógico que el ciudadano sea prudente y vigilante con el destino del dinero público que va a la investigación?


Mire, Bill Gates me llamó, me llevó a Seattle y dijo: “Estoy interesado en la revolución energética, pero sé que si el Estado no lidera esta transformación será difícil que los privados tiremos de ella”. Y no hablemos del capital riesgo. Invierte para multiplicar sus beneficios, no asume auténticos riesgos. Asume auténticos riesgos quien investiga durante años en la posibilidad de mandar el hombre a la Luna. O buena parte de la investigación pública que se ha realizado para intentar combatir el virus del sida. Cuando ya existe una base, entran en juego los inversores privados. Eso no significa que los gobiernos no se equivoquen. En Estados Unidos, incluso han apoyado técnicas como el fracking [extracción de gas de esquisto mediante fracturación hidráulica]. Y cuando yerra, parece que sea mucho peor que si lo hace el sector privado. Entonces, nadie asume riesgos, y acabamos viendo la profecía autocumplida. Si durante años no se invierte en la capacidad del sector público y en la captación de talento y resulta que lo bueno es el sector privado y el Estado carece de una misión, al final será cierto que ante alguna oportunidad no quedará nadie bueno capaz de adoptar una decisión acertada y fracasará demasiado. Claro que hay que vigilar la gestión del dinero público. A veces el problema no es tanto la cantidad de dinero que se invierte como la capacidad de gestión.


¿Cree que la crisis en la que está sumida la UE tiene algo que ver con su pobre apuesta por la innovación?


Ahora estamos ante una nueva revolución verde. ¿Cómo nos posicionamos al respecto? China invierte 1.700 millones de dólares en energías limpias. La América de Obama también lo tomó en serio. En Europa, sólo algunos países como Alemania o Dinamarca parecen entenderlo. La innovación ha sido históricamente el motor del crecimiento sano y a largo plazo. Pero claro, depende en qué innoves. Puedes fabricar gadgets o realizar grandes inversiones tecnológicas que sí incrementen la productividad y que requieran formar el capital humano. El problema en Europa es que un país como Italia, cuyo déficit durante años ha sido inferior al de Alemania, invierte menos que ésta y su productividad no se ha movido durante años. El secreto de Alemania no es la disciplina presupuestaria, ni las reformas laborales, ni el superávit comercial. El auténtico secreto del éxito alemán es el incremento de su apuesta por la investigación, el desarrollo y la innovación entre un 15% y un 20% desde el inicio de la crisis.
Pero no permite hacer a los demás.


Si persisten tantas desigualdades, la Unión Europea no podrá sobrevivir. Es imposible mantener este proyecto sobre tanta inequidad, y me refiero tanto a la que existe dentro de los países miembros de la UE como a la que separa a los Estados miembros entre sí. Esas diferencias, agravadas con la crisis, causan una falta de solidaridad terrible.


¿Qué reacciones provoca su discurso entre los inversores y los gobiernos?


Le hablaba antes de reacciones tan positivas como la de Bill Gates, pero no todo el mundo responde igual. En Silicon Valley me odian, y también algunos sectores de la izquierda. Hay dirigentes políticos, como el canciller austríaco Christian Kern, el propio ex ministro de Economía alemán Sigmar Gabriel o la ex presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Brasil es uno de los países que estuvo realizando inversiones más interesantes.


¿Y el Instituto para la Innovación y la Utilidad Públicas?


Bueno, se trata de que vengan todos en lugar de tener que ir a verlos a todos, ja ja. No, en serio, la idea es poner en marcha mecanismos de cocreación más activos de participación de manera que el proceso de la investigación refleje mejor ese proceso de cocreación. Se trata de atraer a todas las personas e instituciones abiertas a escuchar el discurso de que no es cierta la acusación que se formula a menudo contra el sector público en el sentido de que acaba afectando o desplazando al sector privado. Por ejemplo, cuando la cadena de radio y televisión BBC es acusada a veces de emitir series de éxito y la critican porque se supone que sólo debería emitir documentales de jirafas porque está fastidiando el negocio de las privadas cuando las privadas quizá no emiten series comerciales de la misma calidad. O cuando se le1 dice a un banco público que está perjudicando a las entidades financieras privadas cuando concede créditos, y sin embargo en realidad las entidades privadas no están dando ese tipo de créditos.


¿Qué opina de la renta básica universal?


Creo que garantizar que todo el mundo disponga de lo básico para vivir, como un derecho humano, es una buena idea. Pero como iniciativa aislada no basta. Necesitamos, insisto, una política que convierta nuestra economía. Nos dicen que no habrá empleos por culpa de la inteligencia artificial. No es cierto. La razón por la que puede que no haya empleos es porque las empresas y la economía se están financiarizando. La mecanización y la innovación han ido destruyendo empleos, pero a medida que los beneficios se han ido reinvirtiendo, nacen nuevos sectores y nuevos empleos. Cuando interrumpes ese proceso inversor en innovación, todo se detiene. Y eso ocurrió en los años ochenta.
No sólo ha topado con críticas en Silicon Valley. Su discurso también incomoda a ciertos sectores de la izquierda, con la que se ha mostrado crítica.


Quienes saben construir el relato sobre lo que ocurre son quienes dominan el mundo. Los neoliberales y los populistas saben hacerlo mejor. No hay nada determinista que diga que son ellos quienes deben mandar. Pero si la izquierda no encuentra un lenguaje y un relato para contar algo propio, tiene un problema.


¿Critica la falta de discurso de la izquierda o su supuesto dogmatismo?


La izquierda está a la defensiva. Por ejemplo, se focaliza en la regulación de los bancos y en subir los impuestos a las grandes empresas. Bien, pero eso no basta. Debe además elaborar propuestas para dibujar un nuevo tipo de economía, un nuevo modo de entenderla. Antes de pensar en cómo gravar la riqueza hay que entender de dónde surge la riqueza. Si nos tragamos la idea de que son las empresas privadas las que crean riqueza y que el Estado carece de un papel importante... Debemos darnos cuenta de hasta qué punto el Estado es un ente creador de riqueza. Y cómo se usan los discursos falsos sobre recortes de impuestos para hacer lobby.


La mayoría de economistas diría que el Estado debe crear las condiciones para que las empresas creen riqueza...


O dirán que puede tener un efecto multiplicador, pero no creador de valor. Si no se entiende de dónde viene la riqueza, ¿cómo va a redistribuirse mejor? El Estado importa, los empleados importan. Importan los stakeholders (clientes, proveedores, territorio, todos los afectados por la actividad de una empresa, además de sus dueños, los accionistas).


El presidente Donald Trump ha anunciado una gran batería de bajada de impuestos. Sin recaudación, un Estado no parece que pueda hacer gran cosa.


Es importante comprender cómo se utilizan los discursos falsos para ejercer presión y lograr recortes de impuestos sobre el capital. Es impresionante lo que han logrado las grandes empresas en relativamente poco tiempo. Fíjese en que los hombres de negocios más inteligentes, como Warren Buffett, han reaccionado al anuncio de Trump diciendo: “¿Pero por qué hace eso? Yo no miro los impuestos que pago, yo miro las oportunidades”. Bueno, en realidad no es del todo cierto que sin impuestos el Estado no tenga modo de financiarse, ya que el banco central del país puede imprimir moneda. Pero es mejor intentar desmontar falacias una a una y no generar confusión, sobre todo en la UE, donde esa función se cedió al Banco Central Europeo.


A menudo el ciudadano tiene la sensación de que ante las grandes corporaciones poco se puede hacer.


Pero eso es falso. Sin regulación, surgen grandes jugadores y no existe plena competencia. Pero en el pasado se solía regular los oligopolios. Ahora, en cambio, sí se permiten. Son como niños. Si no se les dice cómo deben portarse, tienden a portarse mal. Se desregula el transporte aéreo y vemos casos como el de United Airlines, se dan abusos al consumidor como nunca se han dado.

Ariadna Trillas
17/07/2017 - 20:32h

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