Mujeres rurales rompen las barreras machistas y se encargan de gestionar el agua en Nicaragua

Hablamos con Walkiria Castillo, que participa en el comité encargado de facilitar el acceso al agua potable en su aldea, azotada por la sequía y la pobreza.


Mientras las mujeres abastecen de agua a los hogares, las tareas más valoradas como construir y mantener los sistemas son vistas como "propias de hombres".


Al igual que en muchas partes del mundo, en las áridas comunidades rurales al norte de Nicaragua las mujeres recorren varios kilómetros para conseguir agua para sus casas. De ellas, y solo de ellas, depende que la familia tenga agua potable a diario para beber, cocinar, bañarse o limpiar. Una tarea vista socialmente como "propia de mujeres" siempre y cuando implique obtener este bien tan básico de forma precaria, acarreando en su cabeza pesados bidones desde el río o el pozo de la zona.

Al igual que en muchas partes del mundo, en las áridas comunidades rurales al norte de Nicaragua las mujeres recorren varios kilómetros para conseguir agua para sus casas. De ellas, y solo de ellas, depende que la familia tenga agua potable a diario para beber, cocinar, bañarse o limpiar. Una tarea vista socialmente como "propia de mujeres" siempre y cuando implique obtener este bien tan básico de forma precaria, acarreando en su cabeza pesados bidones desde el río o el pozo de la zona.

Pero desde hace algún tiempo hay mujeres que están rompiendo estas barreras. Walkiria Castillo es una de ellas. Hace casi dos años que participa en el Comité de Agua y Saneamiento de su pequeña comunidad en el municipio Villanueva, cerca de la frontera con Honduras.


Estos órganos se encargan de la gestión comunitaria del agua potable, es decir, trabajan para que la instalación llegue a todas las viviendas y no haya problemas de acceso: en la comunidad de Walkiria, amenazada por problemas de sequía y de pobreza, solo 50 de los 76 hogares están conectados a la red y ya están haciendo las gestiones con el Gobierno municipal para ampliarla.


Entre sus funciones, Walkiria ejerce de secretaria y también cobra el agua mensualmente a sus vecinos. "Si hay tubos rotos tengo que estar pendiente. Convoco las reuniones y las asambleas, llevo el informe mensual del pago y también leo los medidores para cobrar el agua, es mucha carga de trabajo", explica en una conversación con eldiario.es.
También ha llegado a examinar, con laboratorios portátiles, la calidad del agua. Cerca de su municipio hay una explotación minera de oro, y aunque están pendientes de que se realice un examen químico, sospechan que su agua puede estar contaminada. "Necesitamos un estudio para saber si nuestra agua se puede tomar, porque desde hace cuatro años que hicimos la conexión no se ha analizado. Hacen exploraciones con cianuro y una debe estar pendiente de qué estamos tomando", sostiene.


"Quiero que mis compañeras se fijen en mi espejo"


Walkiria tiene 34 años y se incorporó al comité dos meses antes de dar a luz a su último hijo. Nunca había trabajado fuera de casa, donde estaba al cuidado de sus siete hijos y su madre. "Nadie quería asumir el cargo porque hay que dedicarle tiempo. La mujer, cuando también tiene que trabajar en casa, no tiene tiempo para esto. Y yo pensé: '¿Por qué en una comunidad tan pequeña no hay mujeres capaces de desempeñar este rol que todos piensan que no podemos hacer?' Así que entré en el comité, quería experimentar, me gustan los retos", recuerda.


Aunque apenas recibe remuneración a cambio –500 córdobas mensuales (unos 14 euros)– ya que se considera una labor para la comunidad, participar en el órgano ha venido acompañado, dice, de todo un cambio personal. "Decía que yo no podía, pero sí pude. Ahora me pregunto cómo lo hice, porque no había un hombre que me apoyara, siempre fui madre soltera y siempre desarrollé el papel de que todo era carga mía", afirma.


"En mi comunidad, las mujeres formales son las que están en su casa, las que se dedican a lo comunitario no tienen oficio ni fundamento. Antes, yo pensaba así, pero ahora creo que las mujeres también podemos hacer lo que hacen los varones. Claro que podemos", recalca. "Y somos más responsables y reclamamos inmediatamente lo que no nos gusta. También administramos mejor. Debe haber más mujeres para que nos enseñemos y nos digamos que tenemos derechos. Quiero que las demás compañeras se fijen en mi espejo: he podido hacerlo", concluye.


Junto a Walkiria trabajan dos compañeras más: una en el cargo de tesorera y otra como fiscal. Aunque avanzan, la división machista del trabajo sigue presente en los comités, donde aún hay cargos "reservados" para los hombres, como el de presidente. En los 10 comités en el municipio cercano de Somotillo a los que la ONG Alianza por la Solidaridad brinda apoyo, 30 de los 58 miembros son mujeres. En una de las comunidades, incluso, el comité está formado por mujeres porque la mayoría de los hombres han emigrado a Honduras. Sin embargo, solo hay cuatro presidentas.


"Por el hecho de ser mujer piensan que no podemos asumir un cargo importante. Por la actitud machista, la propia comunidad, que decide quién es su presidente, prefiere que sea un hombre. Es difícil encontrar presidentas", resume Walkiria. Otro de estos cargos "adecuados para hombres", según los estereotipos machistas, es el de la fontanería, que requiere formación técnica y casi siempre es remunerado. Un esquema que, por ejemplo, ha roto Maricela, fontanera del comité de Vado Ancho, al norte del municipio de Chinandega.


"Que estas mujeres se empoderen va proyectando la idea de que la gestión del agua no es una cosa solo de hombres y se va avanzando en la brecha. Al inicio, los comités estaban copados principalmente por varones", indica Lenoshka Ingram, coordinadora técnica de Alianza por la Solidaridad para el proyecto. "Es normal que algunas que son propuestas por las asambleas sientan temores al principio, porque supone enfrentarse a los espacios públicos de decisión dominados por los hombres. Pero muchas asumen el reto y van aprendiendo en el camino", prosigue.


La coordinadora explica que también existen brechas en la participación en las asambleas de los comités, uno de los principales espacios de decisión sobre cómo se gestiona el agua: aunque van muchas mujeres, participan menos. "Las mujeres sí asisten, el asunto es que muchas veces van solo a escuchar, cuando tienen buenas propuestas. Por los miedos de hablar en público no opinan. Pero al ver que también hay mujeres en la junta directiva, se va de a poquito incidiendo en los cambios de roles y de la idea de que el espacio público es una cuestión de hombres", comenta.


"He aprendido a valorarme y a ser libre"


Por esta razón, "son importantes", asegura la cooperante, los espacios donde las mujeres intercambian a solas opiniones y experiencias. Tres o cuatro veces al mes, Walkiria acude a Chinandega a una escuela de lideresas de comités de agua. Esta iniciativa también forma parte del proyecto Paragua, promovido por ONG locales junto a otras como Alianza, Amigos de la Tierra y Ecología y Desarrollo (ECODES).


"Muchas pensamos que, tal vez, los demás nos están vigilando y criticando por nuestra labor. Pero ir la escuela nos reafirma en lo que pensamos, que nuestros sentimientos sobre lo que debemos ser es lo que tendría que ser", dice Walkiria. "En la escuela he aprendido a valorarme a mí misma como mujer. Y que el cuidado no depende solo de mí como madre, sino de todos. He aprendido a ser libre, a tener tiempo para meditar para mí misma, porque por la fatiga del día nunca me dedicaba un tiempo para concentrarme en mí", continúa.


Ahora, sus hijos adolescentes, cuenta, han aprendido a cocinar, a limpiar y a cuidar de los más pequeños. "Les enseño que el hombre no tiene que ser machista, que también tiene que lavar los peroles". Menciona a su hija mayor Yuri, de 14 años. ¿Qué le dice ahora que se ha rebelado contra lo que esperaban de usted? Walkiria sonríe y se toma un par de segundos. "Le digo que tiene que aprender a romper el esquema de que la mujer es para la casa. Que puede ser emprendedora y desempeñar un trabajo de esos que dicen que solo los hombres pueden hacer, como las ingenierías", sentencia. E insiste, quiere que quede claro: "Las mujeres también podemos".

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“Hay que fortalecer las fuerzas comunitarias y obreras dentro del proceso de cambio”

“La Coordinadora de Defensa del Agua y la Vida, fue un primer ensayo de bloque campesino, obrero y popular en lucha contra las políticas neoliberales”

 

Cuando sugerimos tratar la contingencia política de los movimientos sociales en Bolivia, de inmediato se nos vino a la mente la pertinencia de dialogar con el viceministro Alfredo Rada, quien, con una apretada agenda, reuniones y audiencias con distintos sectores sociales, sin embargo, hizo un paréntesis en su actividad y recibió a Correo del Alba, en su despacho en Palacio Quemado.


Siempre ha sostenido que sin movimientos sociales no hay proceso de cambio, ¿cómo se ha dado la participación de esos movimientos a lo largo del proceso boliviano?


Este proceso político se gestó allá por el 2000, cuando en Cochabamba surgió la Coordinadora de Defensa del Agua y la Vida, que fue un primer ensayo de bloque campesino, obrero y popular en lucha contra las políticas neoliberales. Luego se expandió a nivel nacional y logró un triunfo político estratégico en octubre de 2003, cuando la burguesía comenzó a ser desplazada del poder político con el derrocamiento y fuga al exterior de Gonzalo Sánchez de Lozada. En ese momento, la burguesía se replegó hacia los espacios regionales de la denominada “media luna”, conformada por los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija. Para legitimarse en los espacios políticos regionales utilizó la demanda de autonomías departamentales.


Por su parte, el bloque social revolucionario, encabezado en ese momento por los pueblos y naciones indígena originarios, a los que se sumaron la clase obrera y otros sectores populares, se movilizó para lograr la convocatoria a una Asamblea Constituyente y, después, para defenderla, así como para respaldar las iniciativas que tomó el nuevo gobierno de Evo Morales, como la nacionalización del excedente hidrocarburífero en mayo de 2006.


Con posterioridad a la llegada a la presidencia de Evo Morales, ¿cómo se comportó el bloque de fuerzas políticas y sociales que menciona?


Entre el 2006 al 2009 se dio el mayor avance en las transformaciones políticas y económicas, y el mayor nivel de acción colectiva de los movimientos sociales, siendo la marcha nacional de octubre de 2008, que exigía la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado, y que recorrió 200 kilómetros desde Caracollo hasta La Paz, la más grandiosa expresión de la fuerza de masas en ese período. Sin embargo, una vez logrado el objetivo de fundar un nuevo Estado Plurinacional, a partir del 2010 entramos en una etapa de reflujo de masas.


Son varios años en los que se priorizó la estabilidad por sobre el cambio, se asentaron tendencias moderadas y pactistas dentro del Gobierno; es el momento en que se realizaron concesiones y retrocesos programáticos en varias áreas.


¿Esta etapa de reflujo de masas se mantiene?


Comenzó a ser superada a fines del 2013, cuando en la ciudad de Santa Cruz, la Central Obrera Boliviana (COB) que se había distanciado por el “gasolinazo” de diciembre del 2010, decidió en una reunión nacional el reencuentro con el proceso de cambio. Esto permitió, entre 2014 y 2015, dar vitalidad a la Coordinadora Nacional por el Cambio (CONALCAM), estructura creada en 2007 para defender la Asamblea Constituyente, pero que pronto entró en un prolongado debilitamiento que se extendió por tres años, entre el 2011 y el 2013, como expresión en lo organizativo del reflujo de masas al que nos referimos antes.


¿Cuál es el estado actual de la CONALCAM?


En los últimos años, la CONALCAMha sumado varias organizaciones nacionales, hasta llegar a las 30 que actualmente la conforman. Vuelve a tomar iniciativas políticas como fue impulsar el referéndum de febrero de 2016 para la habilitación constitucional del compañero Evo Morales para un nuevo período. El resultado de ese ejercicio fue negativo, se perdió por escaso margen, pero ello no anula la acción colectiva de los movimientos sociales que lo impulsaron. Estoy en desacuerdo con la crítica pequeñoburguesa que califica –a posteriori y con los resultados en mano– aquella propuesta como una “falta de sentido común”; sigo y seguiré pensando que es mejor para los revolucionarios equivocarse junto al pueblo que acertar lejos del pueblo. De esa forma, aún en la derrota mantienes unida la base social del proceso y la preparas para nuevas luchas en las que puedes salir victorioso.


¿Por qué le asigna tanta importancia a la CONALCAM?


Porque cada proceso revolucionario tiene su particular configuración del nuevo poder político. En el caso boliviano se le denomina “gobierno de los movimientos sociales” y una de sus expresiones, la más conocida aunque no la única, es la CONALCAM. No olvidemos que el propio Evo se ha referido a ella como el gabinete de los movimientos sociales. Un gabinete en el que confluyen tres bloques: a) El bloque indígena originario campesino, que se expresa en el Pacto de Unidad de sus cinco organizaciones matrices; b) El bloque obrero conformado por las organizaciones de los trabajadores mineros y metalúrgicos, fabriles, petroleros, constructores, de luz y fuerza, del magisterio, todos afiliados a la COB. Podemos incluir en este bloque a la base proletaria no sindicalizada de las cooperativas mineras;c) El bloque urbano-popular conformado por juntas vecinales, transportistas y comerciantes gremialistas.


Sostengo que si los movimientos sociales se empoderan dentro del proceso de cambio, uno de los espacios en el que se puede ejercer la conducción política es la Coordinadora. Esto fortalecerá el liderazgo de Evo, que siempre se ha mantenido fiel a la base plebeya de la que surgió.


Particularmente significativo ha sido una de las más recientes resoluciones de la CONALCAM, que pidió ser parte de las decisiones económicas y de la agenda productiva. Así salieron al paso de la propuesta que la burguesía, representada en la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, le hizo al Gobierno: conformar un Consejo Económico y Productivo entre los empresarios y los ministros. Si nos fijamos bien en este debate se está expresando también la lucha de clases.


¿Lucha de clases o conciliación entre clases?


Recuerdo los debates en la izquierda hace dos décadas. Junto a varios otros yo sostenía que la opresión de las naciones originarias por el Estado colonial republicano debía ser previamente superada para así avanzar en la lucha por el socialismo comunitario. La fundación del Estado Plurinacional lleva a un despliegue mayor de la lucha de clases en una sociedad que aún es capitalista. Lo decisivo es que fortalezcamos en este período a las fuerzas comunitarias y obreras, que las empoderemos. Este planteamiento no tiene nada que ver con el pactismo conciliador con la burguesía.

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“Si la izquierda no encuentra un relato, tiene un problema”

La directora del Instituto para la Innovación y la Utilidad Públicas de Londres defiende la necesidad de un Estado ambicioso y creativo que moldee la economía. “Quienes saben construir el relato sobre lo que ocurre son quienes dominan el mundo. Los neoliberales y los populistas saben hacerlo mejor”


“Si persisten tantas desigualdades, la UE no sobrevivirá, y me refiero tanto a la desigualdad que existe dentro de los países miembros como a la que separa a los Estados entre sí"

 


Mariana Mazzucato es una destacada economista italoestadounidense que lleva años deconstruyendo el mito del jovencito que emprende solo un gran negocio en el garaje de su casa. Entendámonos: ya sabemos que Steve Jobs era un genio, eso nadie lo pone en duda, pero algunas novedades que incluyó en un teléfono iPphone —como la pantalla multitáctil, el sistema de reconocimiento de voz Siri o el de geoposicionamiento—, subraya Mazzucato, son el resultado de años de investigación básica y de miles de millones de dólares financiados por el Estado. El mismo que tuvo la ambición y la visión de mandar a un ser humano a la Luna y de desarrollar las comunicaciones por Internet, inicialmente para usos militares.


Mariana Mazzucato nació en Roma en 1968. A los cinco años su familia se trasladó a Estados Unidos, donde primero estudió Historia y Relaciones Internacionales, y después, Historia y Teoría Económicas en la New School for Social Research de Nueva York. New Republic la consideró en 2013 una de las pensadoras más importantes en materia de innovación, sobre la que asesora a gobiernos y empresarios. Ha enseñado en distintas universidades de varios países. Es fundadora y directora del Instituto para la Innovación y la Utilidad Públicas, del University College de Londres (UCL).


Después de publicar El Estado emprendedor (RBA), señalado como uno de los libros del año 2014 por The Financial Times, la experta en innovación no es la persona más popular en Silicon Valley. Los economistas ortodoxos insisten en que la innovación requiere tener a los gobiernos bien lejos. Sin embargo, para Mazzucato, que conversó con Alternativas Económicas poco antes de dar una conferencia en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), los ortodoxos ni siquiera comprenden la naturaleza y las trampas del sistema capitalista, que en un libro más reciente urge a “repensar”.


Habla de “repensar, de reorientar” el capitalismo. Es inevitable pensar en los llamamientos a refundar el sistema económico justo tras el estallido de la crisis y en lo poco que sirvieron...


En su momento hubo una respuesta contracíclica a la crisis, una respuesta de estímulo al crecimiento. Pero debemos estar atentos al tipo de crecimiento que deseamos, porque no se trata de crecer por crecer. Es cierto que en 2008 perdimos una oportunidad, pero mi enfoque consiste en explorar qué es lo que se puede hacer ahora.


¿Qué se puede hacer ahora?


Necesitamos una transformación estructural de la economía mundial, no poner más parches pequeños aquí y allá. Debemos repensar a fondo el papel del Estado porque su papel no puede consistir simplemente en arreglar los problemas cuando éstos se presentan. El Estado ha tenido un papel muy importante en las transformaciones tecnológicas y en los grandes inventos de los últimos doscientos años. Debemos reconocer ese papel, que fue posible porque al sector público, a través de instituciones como DARPA [la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada en Defensa que puso en marcha el presidente Dwight Eisenhower en 1958 tras el lanzamiento del Sputnik por los rusos] se le permitió que probara, que no temiera fracasar. Hoy tiende a minimizarse el papel del Estado, cuando a este le corresponde crear mercado y moldear la economía. El capital riesgo elabora el discurso de que si queremos innovación y tecnología, debemos reducir los impuestos sobre el capital, aunque lo único que se ha demostrado con ello ha sido que origina mayores desigualdades.


¿Estados que moldean la economía? Complicado, bajo las reglas de Maastricht.


Los países periféricos, a los que llaman PIGS [iniciales de Portugal, Irlanda, Grecia y España] pueden salir adelante o pueden seguir avanzando hacia la autodestrucción con las actuales políticas de austeridad dictadas por la Unión Europea.


El Gobierno español podría replicarle que España está creciendo muy por encima de la media europea.


Sí. ¿Y qué? Ese crecimiento no se está viendo reflejado en ningún incremento de los salarios de la gente. Es un tipo de crecimiento que no nos lleva muy lejos. Sin mucha inversión, la economía seguirá muy débil. ¿De dónde cree que procede ese crecimiento?


Del turismo, diría.


Del turismo y todo lo que está relacionado con el consumo, pero no de la inversión. Este es el problema de España. Es como regresar a un escenario que nos resulta familiar. También en el Reino Unido. La proporción de la deuda privada, que no pública, sobre los ingresos disponibles está en niveles récord. Visto que los salarios no aumentan, para mantener el mismo nivel de vida, sólo queda la vía del endeudamiento. Ah, las hipotecas y los créditos que no pueden devolverse. Lo importante no es si un país crece o no crece, sino cómo crece o por qué crece. Si crece a expensas de la deuda privada, tenemos un problema.


Aquí sufrimos, además, el problema estructural del desempleo.


Londres está lleno de jóvenes españoles e italianos brillantes que sirven cafés. A veces hablo con ellos. Algunos son ingenieros. Pienso en la pérdida que supone, pero no sólo para ellos, sino para el Estado, que no recibe un retorno a su inversión.


Pero parece ser un aguafiestas contrarrestar el discurso del crecimiento o del crecimiento del empleo, aunque sea de mala calidad.


En esencia, los economistas tradicionales no entienden que el tipo de crecimiento importa como mínimo tanto como el ritmo al que crece una economía. Se puede estar creciendo simplemente para alimentar la siguiente crisis, como ha ocurrido tantas veces. Existe un intenso debate sobre todo lo que no mide el producto interior bruto (PIB), como el bienestar o la felicidad. No es que esté en contra de ello, pero en mi opinión no ataca el corazón del problema, porque mucho de lo que hay en el PIB no son ganancias, sólo es dinero que se mueve de un lado para otro, no dinero nuevo que genera nuevo valor. Antes de añadir nuevos indicadores del PIB, habría que quitar al crecimiento la parte de la que tira el consumo, ingresos que van al sistema financiero, en tanto que se logran a través de la deuda. Si queremos un crecimiento sano, debemos invertir en innovación.


¿Qué opina del Plan Juncker de la Unión Europea?


Es una buena iniciativa, en la medida en la que afirma que necesitamos crecimiento liderado por inversión, y que también implica a la iniciativa privada. Esta es la parte positiva. Sin embargo, el nivel de apalancamiento [endeudamiento] es demasiado elevado. Aportar 20.000 millones de euros y pensar que vas a obtener 300.000 millones es mucho. Necesitas más dinero público. Además, se requeriría de una mayor potencia y capacidad de las estructuras de los Estados, que son los que deben acometer las inversiones. En España, durante la crisis se ha recortado el gasto en I+D. Así que, incluso cuando Europa invierte dinero, se apoya en estructuras diezmadas, desgastadas por las políticas de austeridad. En Italia se ha llegado hasta el punto de que ni siquiera se gasta el dinero comunitario. Como Estado se ha perdido la capacidad y el conocimiento de saber qué hacer con él. Incluso es difícil encontrar científicos que quieran trabajar para el sector público. Es un insulto.


Europa se lamenta de no tener Googles ni Facebooks, de carecer de un espíritu emprendedor del que aparentemente sí abunda en EE UU. ¿No hay verdad en ello?


Eso que usted llama “espíritu americano” es el resultado de un conjunto de factores, de las estructuras y la capacidad pública, de la habilidad y las inversiones realizadas durante décadas, acumuladas durante muchos años en Estados Unidos. Hay que imitar lo que hizo ese país, no lo que dice que hay que hacer. ¡En California se han proporcionado créditos con garantía pública a empresas como Tesla [empresa que lanza techos solares y prepara el coche sin conductor...], que ha necesitado 465 millones de dólares!


¿Cómo se puede lograr que la inversión pública de la que se aprovechan las empresas privadas exitosas tenga un retorno para el contribuyente?


Habría muchas maneras de conseguirlo. En el caso de una compañía farmacéutica o sanitaria, por ejemplo, podría encontrarse una solución a través de los mecanismos de precios de los medicamentos para que fueran bajos y reflejaran así la contribución pública a la investigación. En realidad, ya se hace así en el campo militar: el precio de los tanques refleja que todos pagamos por su desarrollo. Pero a las farmacéuticas les damos margen. Otra vía podría ser poner condiciones a las ayudas públicas, obligar a reinvertir dinero en cuestiones que interesen a la sociedad en los próximos años, como la revolución verde o el envejecimiento de la población. Otra posibilidad sería tener una pequeña (o grande) participación en el capital. Tesla ha recibido mucho dinero. Con los beneficios de una inversión que sale bien, puede compensarse las pérdidas de otras inversiones que no salgan bien.


¿No es lógico que el ciudadano sea prudente y vigilante con el destino del dinero público que va a la investigación?


Mire, Bill Gates me llamó, me llevó a Seattle y dijo: “Estoy interesado en la revolución energética, pero sé que si el Estado no lidera esta transformación será difícil que los privados tiremos de ella”. Y no hablemos del capital riesgo. Invierte para multiplicar sus beneficios, no asume auténticos riesgos. Asume auténticos riesgos quien investiga durante años en la posibilidad de mandar el hombre a la Luna. O buena parte de la investigación pública que se ha realizado para intentar combatir el virus del sida. Cuando ya existe una base, entran en juego los inversores privados. Eso no significa que los gobiernos no se equivoquen. En Estados Unidos, incluso han apoyado técnicas como el fracking [extracción de gas de esquisto mediante fracturación hidráulica]. Y cuando yerra, parece que sea mucho peor que si lo hace el sector privado. Entonces, nadie asume riesgos, y acabamos viendo la profecía autocumplida. Si durante años no se invierte en la capacidad del sector público y en la captación de talento y resulta que lo bueno es el sector privado y el Estado carece de una misión, al final será cierto que ante alguna oportunidad no quedará nadie bueno capaz de adoptar una decisión acertada y fracasará demasiado. Claro que hay que vigilar la gestión del dinero público. A veces el problema no es tanto la cantidad de dinero que se invierte como la capacidad de gestión.


¿Cree que la crisis en la que está sumida la UE tiene algo que ver con su pobre apuesta por la innovación?


Ahora estamos ante una nueva revolución verde. ¿Cómo nos posicionamos al respecto? China invierte 1.700 millones de dólares en energías limpias. La América de Obama también lo tomó en serio. En Europa, sólo algunos países como Alemania o Dinamarca parecen entenderlo. La innovación ha sido históricamente el motor del crecimiento sano y a largo plazo. Pero claro, depende en qué innoves. Puedes fabricar gadgets o realizar grandes inversiones tecnológicas que sí incrementen la productividad y que requieran formar el capital humano. El problema en Europa es que un país como Italia, cuyo déficit durante años ha sido inferior al de Alemania, invierte menos que ésta y su productividad no se ha movido durante años. El secreto de Alemania no es la disciplina presupuestaria, ni las reformas laborales, ni el superávit comercial. El auténtico secreto del éxito alemán es el incremento de su apuesta por la investigación, el desarrollo y la innovación entre un 15% y un 20% desde el inicio de la crisis.
Pero no permite hacer a los demás.


Si persisten tantas desigualdades, la Unión Europea no podrá sobrevivir. Es imposible mantener este proyecto sobre tanta inequidad, y me refiero tanto a la que existe dentro de los países miembros de la UE como a la que separa a los Estados miembros entre sí. Esas diferencias, agravadas con la crisis, causan una falta de solidaridad terrible.


¿Qué reacciones provoca su discurso entre los inversores y los gobiernos?


Le hablaba antes de reacciones tan positivas como la de Bill Gates, pero no todo el mundo responde igual. En Silicon Valley me odian, y también algunos sectores de la izquierda. Hay dirigentes políticos, como el canciller austríaco Christian Kern, el propio ex ministro de Economía alemán Sigmar Gabriel o la ex presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Brasil es uno de los países que estuvo realizando inversiones más interesantes.


¿Y el Instituto para la Innovación y la Utilidad Públicas?


Bueno, se trata de que vengan todos en lugar de tener que ir a verlos a todos, ja ja. No, en serio, la idea es poner en marcha mecanismos de cocreación más activos de participación de manera que el proceso de la investigación refleje mejor ese proceso de cocreación. Se trata de atraer a todas las personas e instituciones abiertas a escuchar el discurso de que no es cierta la acusación que se formula a menudo contra el sector público en el sentido de que acaba afectando o desplazando al sector privado. Por ejemplo, cuando la cadena de radio y televisión BBC es acusada a veces de emitir series de éxito y la critican porque se supone que sólo debería emitir documentales de jirafas porque está fastidiando el negocio de las privadas cuando las privadas quizá no emiten series comerciales de la misma calidad. O cuando se le1 dice a un banco público que está perjudicando a las entidades financieras privadas cuando concede créditos, y sin embargo en realidad las entidades privadas no están dando ese tipo de créditos.


¿Qué opina de la renta básica universal?


Creo que garantizar que todo el mundo disponga de lo básico para vivir, como un derecho humano, es una buena idea. Pero como iniciativa aislada no basta. Necesitamos, insisto, una política que convierta nuestra economía. Nos dicen que no habrá empleos por culpa de la inteligencia artificial. No es cierto. La razón por la que puede que no haya empleos es porque las empresas y la economía se están financiarizando. La mecanización y la innovación han ido destruyendo empleos, pero a medida que los beneficios se han ido reinvirtiendo, nacen nuevos sectores y nuevos empleos. Cuando interrumpes ese proceso inversor en innovación, todo se detiene. Y eso ocurrió en los años ochenta.
No sólo ha topado con críticas en Silicon Valley. Su discurso también incomoda a ciertos sectores de la izquierda, con la que se ha mostrado crítica.


Quienes saben construir el relato sobre lo que ocurre son quienes dominan el mundo. Los neoliberales y los populistas saben hacerlo mejor. No hay nada determinista que diga que son ellos quienes deben mandar. Pero si la izquierda no encuentra un lenguaje y un relato para contar algo propio, tiene un problema.


¿Critica la falta de discurso de la izquierda o su supuesto dogmatismo?


La izquierda está a la defensiva. Por ejemplo, se focaliza en la regulación de los bancos y en subir los impuestos a las grandes empresas. Bien, pero eso no basta. Debe además elaborar propuestas para dibujar un nuevo tipo de economía, un nuevo modo de entenderla. Antes de pensar en cómo gravar la riqueza hay que entender de dónde surge la riqueza. Si nos tragamos la idea de que son las empresas privadas las que crean riqueza y que el Estado carece de un papel importante... Debemos darnos cuenta de hasta qué punto el Estado es un ente creador de riqueza. Y cómo se usan los discursos falsos sobre recortes de impuestos para hacer lobby.


La mayoría de economistas diría que el Estado debe crear las condiciones para que las empresas creen riqueza...


O dirán que puede tener un efecto multiplicador, pero no creador de valor. Si no se entiende de dónde viene la riqueza, ¿cómo va a redistribuirse mejor? El Estado importa, los empleados importan. Importan los stakeholders (clientes, proveedores, territorio, todos los afectados por la actividad de una empresa, además de sus dueños, los accionistas).


El presidente Donald Trump ha anunciado una gran batería de bajada de impuestos. Sin recaudación, un Estado no parece que pueda hacer gran cosa.


Es importante comprender cómo se utilizan los discursos falsos para ejercer presión y lograr recortes de impuestos sobre el capital. Es impresionante lo que han logrado las grandes empresas en relativamente poco tiempo. Fíjese en que los hombres de negocios más inteligentes, como Warren Buffett, han reaccionado al anuncio de Trump diciendo: “¿Pero por qué hace eso? Yo no miro los impuestos que pago, yo miro las oportunidades”. Bueno, en realidad no es del todo cierto que sin impuestos el Estado no tenga modo de financiarse, ya que el banco central del país puede imprimir moneda. Pero es mejor intentar desmontar falacias una a una y no generar confusión, sobre todo en la UE, donde esa función se cedió al Banco Central Europeo.


A menudo el ciudadano tiene la sensación de que ante las grandes corporaciones poco se puede hacer.


Pero eso es falso. Sin regulación, surgen grandes jugadores y no existe plena competencia. Pero en el pasado se solía regular los oligopolios. Ahora, en cambio, sí se permiten. Son como niños. Si no se les dice cómo deben portarse, tienden a portarse mal. Se desregula el transporte aéreo y vemos casos como el de United Airlines, se dan abusos al consumidor como nunca se han dado.

Ariadna Trillas
17/07/2017 - 20:32h

Publicado enPolítica
Jueves, 13 Julio 2017 07:14

El fin de un sueño

El fin de un sueño

La condena por la justicia del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, es el broche final de la ofensiva contra el proyecto de convertir a Brasil en una nación independiente de Estados Unidos y con proyección propia en el escenario regional y global. Otros dos arietes de esa estrategia llevan meses en prisión: Marcelo Odebrecht, director de la empresa que construye submarinos, y el vicealmirante Othon Luiz Pinheiro da Silva, el "padre del programa nuclear" brasileño.

El proyecto Brasil Potencia tiene una larga historia que se remonta, como mínimo, hasta la década de 1950 cuando el segundo gobierno de Getúlio Vargas (1951-1954). En su carta-testamento, Vargas sugiere que estaba siendo acosado por presiones de Washington, que no aceptaba, entre otras, su opción por un desarrollo autónomo del área nuclear. "Luché contra la expoliación de Brasil", escribe poco antes de dispararse al corazón, el 24 de agosto de 1954 (goo.gl/nf2DrF).

Poco después, en 1959, el presidente desarrollista Juscelino Kubitschek (1956-1960) denunció "al FMI y a los enemigos del Brasil independiente de intentar forzar una capitulación nacional, a fin de que la industria cayese en manos extranjeras", según afirma Alberto Moniz Bandeira en su obra Presencia de Estados Unidos en Brasil (Corregidor, 2010, p. 453).

Una década después, las ambiciones de los militares brasileños fueron plasmadas por el general y geopolítico Golbery do Couto e Silva. El militar escribió una obra decisiva, Geopolítica del Brasil (México, El Cid, 1978), donde diseña el papel de su país en la región: alianza con Washington contra el comunismo, expansión interna hacia la Amazonia y externa hacia el Pacífico para cumplir su "destino manifiesto".

Defendía la idea de que Brasil debe "engrandecerse o perecer", política que fue la brújula del principal think tank del Sur, la Escuela Superior de Guerra, donde se formaron los mayores cuadros de la burguesía brasileña. Entre ellos Marcelo Odebrecht, quien en la revista de la Asociación de Graduados de la ESG agradecía, hace sólo seis años, la vocación y el compromiso de las fuerzas armadas "en la formación de líderes públicos y privados", a la vez que destacaba que sus doctrinas "contribuyen efectivamente al desarrollo nacional" (goo.gl/SSMKCn).

No es ninguna casualidad que las grandes empresas brasileñas (Camargo Correa, Odebrecht, Gerdau, Votorantim, Andrade Gutierrez, entre otras) hayan crecido bajo el ala de las grandes obras del régimen militar (1964-1985).

El principal proyecto atómico de Brasil, el Programa Nuclear de la Marina, fue creado en 1979 y en apenas una década consiguió dominar el ciclo completo de enriquecimiento de uranio con centrifugadoras desarrolladas en el país. La reacción de Washington fue tan dura como la que propició en la década de 1950 la ofensiva contra Vargas. El país fue colocado en una "lista negra" para impedirle importar materiales para su programa nuclear.

El vicealmirante Othon era el principal gestor del programa, razón por la que fue "monitoreado por agentes de la CIA" durante varios años, según medios cercanos a los militares (goo.gl/AjsBWU). Su prestigio era tan grande que obtuvo ocho medallas militares. En 2015 fue detenido en el marco de la Operación Lava Jato, acusado de corrupción y desvío de fondos desde su cargo de director de Eletronuclear, la estatal que construye y opera las usinas nucleares.

El programa nuclear fue reactivado bajo el gobierno de Lula, luego del parón de la década privatizadora. En 2008 se descubrieron los yacimientos de petróleo off shore, llamados Pre-sal, lo que movió al gobierno a establecer un acuerdo con Francia para la construcción del primer submarino nuclear, destinado a resguardar la "Amazonia Azul" (costa atlántica) de donde proviene 90 por ciento de la producción petrolífera.

Odebrecht fue la empresa designada por Lula, sin concurso, para construir el astillero y una base naval para submarinos en la bahía de Sepetiba, en Río de Janeiro. La confianza de Lula en la empresa se debe a la extensa relación entre la familia Odebrecht y el dirigente del PT, que se inició en las postrimerías de la dictadura cuando despuntaba como líder sindical.

Marcelo, el CEO de la empresa destinada a cumplir los sueños de una defensa independiente de Washington y la multinacional privada más fuerte del país, fue detenido apenas ocho semanas antes que el vicealmirante Othon. Al empresario lo condenaron a 19 años, aunque luego negoció una "delación premiada" que reduce su pena. Othon se llevó la mayor condena que han tenido los 144 encarcelados por Lava Jato: 43 años de cárcel.

Bajo los dos gobiernos de Lula (2003-2010), Brasil sentó las bases de la integración regional mediante la creación de la Unasur y la Celac, sin la presencia de Estados Unidos, y fue un miembro destacado de los BRICS. Realizó enormes obras de infraestructura, algunas en la misma dirección que los gobiernos militares, como la represa de Belo Monte, y potenció como ningún otro gobierno democrático la renovación de las fuerzas armadas.

Las tres biografías tienen un punto en común: desde ámbitos bien distintos, pugnaron por un proyecto propio de gran potencia para Brasil, lo que inevitablemente molestó a Estados Unidos. Subestimaron al imperio, probablemente por confiar en la "democracia".

Los grandes empresarios suelen ser corruptos, de lo contrario no llegarían a acumular tanta riqueza. Los militares son el peor aparato del Estado y sobre eso cabe poca discusión, salvo para quienes sueñan con milicos democráticos o socialistas.

No creo que ningún presidente en ninguna parte del mundo sea inocente, por algo llegan a ese lugar. Se puede ser corrupto robando o "sólo" haciendo promesas que, saben, nunca cumplirán.

En el caso de Brasil, la cuestión no es la corrupción, sino la necesidad de echar abajo un proyecto de largo aliento que soñaba con modificar la relación geopolítica de fuerzas sin arriesgarse a combatir.

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La visión de China al acercamiento de Trump y Putin

Si la estrategia global tiende a la tripolaridad, un G-3 de EU/Rusia/China que aprobó en forma tácita el canciller ruso en las recientes "Conferencias Primakov" (https://goo.gl/PSpfwZ) –donde fue invitado especial el nonagenario Henry Kissinger quien hoy favorece un G-2 de EU y Rusia contra China, como 45 años antes amparó un G-2 de EU y China contra la ex URSS: cuyo resultado último es "dividir para reinar" y que prevalezca siempre EU–, es imprescindible conocer la postura de un actor principal como China, tanto a nivel oficial como académico/mediático.

La agencia de noticias china Xinhua expuso que en la cumbre bilateral de Trump y el zar Vlady Putin "discutieron formar una unidad de ciberseguridad", lo cual fue más publicitado por el presidente empresario en sus célebres twitts.

Xinhua coloca en relieve la fuerte oposición en el seno del Partido Republicano a la creación de una unidad de ciberseguridad con Rusia que fue fustigada con su usual ferocidad por el senador cubano-estadunidense Marco Rubio y por el senador Lindsey Graham, gran aliado del pugnaz senador John McCain cuya fundación es financiada por George Soros (Léase: la CIA y el complejo militar-industrial (https://goo.gl/2FTtcP) y (https://goo.gl/CrMhdj).

Los tres belicosos senadores insisten en “castigar a Rusia (https://goo.gl/oTdMfR)”. ¡cómo si fuera tan sencillo!

Cui Heng, del Centro de Estudios Rusos de la Universidad Normal del Este de China, sopesa si el encuentro de Trump y Putin podrá “mejorar los lazos de EU y Rusia (https://goo.gl/idVMbg)”. Señala que la primera reunión bilateral entre ambos mandatarios llegó "varios meses más tarde a lo esperado", debido a los problemas en Siria y Ucrania.

En realidad el retraso se debió en gran medida a la renuncia del anterior consejero de Seguridad Nacional Michael Flynn, que sólo duró 24 días, y al tóxico ambiente del russiagate que exhibe la fractura doméstica, para no decir una guerra civil que no se atreve a decir su nombre, entre rusófilos y rusófobos.

Según Cui, la reunión "fue meramente simbólica" ya que "no pudieron asir (sic) los temas fundamentales" y coincide con The Saker, en el portal ruso The Unz Review, quien sentencia que la cumbre “fue muy cercana a nada (https://goo.gl/RzHDXk)”.¡Uf!

Cui arguye que "existen razones por las que Trump y Putin no pueden tener compromisos ahora. La tasa de apoyo a Trump no crece a pesar de su populismo. Putin se encuentra en una posición más fuerte. La economía rusa ha mostrado señales de mejoría. Rusia ha manejado hábilmente las crisis de Siria y Ucrania" y "la elección presidencial rusa se celebra en menos de un año."

Juzga que "no es probable que Putin haga concesiones a EU" cuando pese a todo "los dos líderes se admiran a nivel individual y tienen la voluntad para mejorar las relaciones bilaterales". Así que tomando en consideración "los intereses nacionales y el ambiente político no podrán mejorar en forma activa la facilitación de las relaciones". Aquí hay mucha tela de discusión, pero lo que más cuenta es la percepción de un sector de la academia china.

Aduce Cui que "Rusia también está ajustando su política con EU" y "Putin con su equipo han planeado encarar una confrontación (¡súper sic!) a largo plazo (sic) con EU". Concluye en forma ominosa que "una vez que las élites en Rusia y EU acepten y adapten la idea de la confrontación, las relaciones bilaterales serán más difíciles para ajustar".

Llama la atención la enorme desesperanza de Cui quien apuesta a que tal "confrontación será crónica (sic)". El grave problema aquí es la Espada de Damocles del apocalipsis nuclear.

¿Perturbó a un sector de la academia china el acercamiento de Putin y Trump que, todo lo contrario a lo que aduce Cui, plantó una plataforma de cooperación, que quizá comportaría acuerdos secretos?

¿Temen a que Rusia se acerque a EU y arroje a China, como hoy pregona Kissinger, proponente de un G-2 "occidental" de la raza blanca?

Hay que recordar que fueron Nixon y Kissinger quienes alejaron a la China de Mao Zedong y Zhou Enlai de su alianza con la ex URSS.

Cui se clava demasiado en las asíntotas previas al encuentro bilateral, específicamente en los teatros de Ucrania y Siria, deja de lado lo sustancial del encuentro y, curiosamente, pasa por alto el tremendo discurso de Trump en Varsovia, donde arremetió contra Alemania y Rusia por igual.

Asegura Cui que la reunión entre el presidente de Ucrania Petro Poroshenko y Trump "no sacrificará" a Ucrania. We shall see...

Cui abona que "los bombarderos rusos golpearon al grupo yihadista en Siria con misiles crucero", lo cual tenía como intención "mostrar la dureza de Rusia en la crisis siria". Es muy débil su argumento: acepta que la lucha contra el yihadismo es un "área de cooperación de las más importantes de EU y Rusia", que puede tropezar por el accionar de los bombarderos rusos.

A mi juicio, Rusia y EU se han tragado muchos batracios en el teatro sirio, lo cual no ha descarrilado su cooperación que viene desde el anterior secretario de Estado John Kerry y que, pese a todos los tsunamis, sigue avanzando ahora con una quinta zona de "desescalada" en el sudoccidente de Siria (https://goo.gl/L3Cfsk) que pareciera trazar la ruta de una futura federación en Siria.

Concede Cui demasiada importancia a la "divergencia de Rusia y EU sobre el destino de Bashar al Assad", a quien curiosamente empiezan a digerir a destiempo el galo Emmanuel Macron y la alemana Ángela Merkel en Europa.

Es muy reduccionista, lineal y de reflejo condicionado, la postura de Cui, a quien no hubiera tomado en cuenta de no ser por su publicación en el relevante portal chino Global Times, cuando la política exterior del mandarín Xi es más sofisticada y de carácter hipercomplejo no lineal cuando amarró un "relativo G-2" en su visita al zar Vlady Putin, previo a su viaje oficial a Alemania y luego en su participación en la cumbre del G-20 en Hamburgo (https://goo.gl/Gq1WHa).

China mantiene óptimas relaciones con Alemania, de carácter mercantil, y con Gran Bretaña (GB), en materia financiera, y adoptó el comunicado oficial del G20 en Hamburgo como continuación de la previa cumbre en Hangzhou de 2016, lo que ha “incrementado la imagen global de China como poder constructivo (https://goo.gl/qY7iG8)”.

Wang Huiyao, presidente del Centro para China y la Globalización (sic), celebra que la "cumbre del G20 de Hamburgo" enfatizó la “unidad incluyente (https://goo.gl/SDKC1o)”, pero admite que "las relaciones entre China, EU y Europa se han vuelto más impredecibles, por lo que la doceava cumbre del G20 fue sin duda (sic) una colisión entre la globalización y la antiglobalización". Wang no toca a Putin ni con el pétalo de una rosa rusa y arguye que "el año 2016 marcó el inicio de la era de la antiglobalización", cuando "GB votó por el Brexit" y "la elección de Trump estimuló los movimientos populistas (sic) globales".

Para un servidor, la "era de la antiglobalización" inició en 2008, con la quiebra de Lehman Brothers y cuyas tendencias y prolegómenos detecté desde 2006 en mis dos libros premonitorios (https://goo.gl/CYurvB) y (https://goo.gl/JgRBDj).

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Sin acuerdos espectaculares concluye el primer encuentro entre Putin y Trump

Destaca el canciller ruso la tregua pactada en el suroeste de Siria a partir de mañana

 

Aunque hasta la fecha habían hablado por teléfono cuatro veces, por fin este viernes –ocho meses después de que el magnate ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos–, Vladimir Putin y Donald Trump se pudieron ver las caras como estaba previsto en Hamburgo, al margen de la cumbre del G20, y como era de suponer, dado que tanto Moscú como Washin

gton reconocen el pésimo estado de su relación bilateral, los presidentes de Rusia y Estados Unidos no llegaron a ningún acuerdo.

Más allá de tomarse la foto, sin faltar las sonrisas y el apretón de manos de rigor, no hubo el más mínimo gesto político de Putin hacia Trump, ni viceversa. Eso sí, como suele suceder en estos casos, se filtró a la prensa que coinciden en seguir trabajando para buscar entendimientos sobre las divergencias que mantienen.

Para salvar hoy la cara, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, en funciones de portavoz de Putin, compareció ante los medios –según se pudo ver en directo por la televisión pública rusa– para dar a conocer cuatro acuerdos que, en realidad, estaban negociados antes de las conversaciones de los presidentes y tampoco parecen ser el punto de inflexión que se necesita para revertir el deterioro bilateral.

Presentado por el canciller ruso como gran noticia del encuentro de los mandatarios, habrá una "zona de desescalada" y una tregua en el suroeste de Siria a partir del mediodía del domingo 9 de julio, acuerdo que se alcanzó horas antes en Ammán entre delegaciones de Rusia, Estados Unidos y Jordania, y en el cual también participará Israel. En otras palabras, un intento más de cesar las hostilidades que forma parte de un proyecto de reparto territorial similar al que ya tiene Rusia con Irán y Turquía en otras áreas de Siria, sin garantías de que pueda respetarse.

También un día antes de que Putin y Trump se sentaran a platicar, se hizo oficial que Washington nombró a un representante especial para Ucrania, que se encargará de contribuir a dar un impulso a las negociaciones para cumplir los acuerdos de Minsk-2, empantanados.

Antihackers

Tampoco parece un gran resultado de las conversaciones de los mandatarios adelantar la intención de crear un grupo que estudie cómo reforzar la seguridad en Internet, tema que adquirió notoriedad a raíz de las acusaciones, siempre desmentidas por Moscú, de la supuesta injerencia de hackers rusos en las elecciones estadunidenses.

Y por último Putin y Trump, conforme a Lavrov, consideraron conveniente acelerar el nombramiento de nuevos embajadores en Washington y Moscú, noticia que circula por lo menos desde hace seis meses, con nombres de los diplomáticos seleccionados incluidos.

Antes de enumerar estos aparentes logros de la reunión de hoy, Lavrov hizo gala de su experiencia diplomática para decir que ambos mandatarios expusieron su visión de los grandes problemas de las agendas bilateral y mundial, "poniendo especial énfasis en la defensa de los intereses nacionales de sus países".

Promesas y represalias

Esto, traducido a un lenguaje menos refinado, quiere decir que –por ahora– ni Putin está dispuesto a hacer concesiones ni Trump, maniatado por el establishment estadunidense, puede hacer lo que prometió como candidato en campaña, en el supuesto de que ahora realmente quisiera.

Putin ni siquiera pudo lograr que Trump, en esta ocasión, aceptara devolver las dos residencias campestres que el anterior inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama, quitó a la embajada rusa en Washington como represalia por la supuesta injerencia en las elecciones estadunidenses y que Rusia considera una "afrenta inadmisible al contar esas casas con inmunidad diplomática".

Para la televisión pública rusa es "fantástico" que el encuentro de los presidentes haya durado dos horas y 15 minutos, en lugar de los 60 minutos que estaban previstos. Restando la mitad del tiempo por la traducción, no parece suficiente para hablar en detalle de Siria, Ucrania, Corea del Norte, la expansión noratlántica hacia el este, el terrorismo internacional, el equilibrio estratégico, el desarme nuclear, la disputa por vender gas a Europa, las sanciones económicas y tantas otras discrepancias que separan a Moscú y Washington.

A pesar de ello, no deja de ser útil que Putin y Trump hayan tenido en Hamburgo la oportunidad de confirmar cara a cara lo lejos que están de poder alcanzar el "gran pacto" que ofreció el magnate estadunidense en sus tiempos de candidato presidencial, mientras sus diplomacias tendrán que trabajar mucho todavía para concertar una verdadera cumbre, como la primera que tuvieron Mijail Gorbachov y Ronald Reagan, en octubre de 1986, durante dos días en Islandia.

Sin voluntad para hacer concesiones recíprocas no será posible.

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El discurso de Jeremy Corbyn a los jóvenes en el Festival de Glastonbury

Aclamado por el público joven como una estrella del espectáculo en el Festival de Glastonbury, la celebración musical anual más concurrida de toda Gran Bretaña, Jeremy Corbyn pronunció el pasado 24 de junio una alocución apasionada desde uno de sus escenarios, Pyramid Stage, tras ser presentado por el organizador principal, Michael Eavis.

 

¡Michael, no te vayas! ¡No te vayas, Michael! ¿Podéis aplaudir todos a Michael Eavis? Michael, tengo aquí un regalo para ti que dice: ‘Michael, motivo de inspiración que dio espacio a millones de personas gracias a Glastonbury’. Gracias, Michael Eavis, por todo lo que has hecho.

Quiero darle las gracias a Michael por prestarnos su granja, por dejar este espacio todos estos años para que la gente pueda venir a gozar de la música, a disfrutar de buena compañía y de un pensamiento inspirador. Michael, tú nos abriste camino a todos. Trajiste el espíritu de la música, trajiste el espíritu del amor, trajiste el espíritu de las ideas y el espíritu de los grandes mensajes y si puedes ver a lo lejos, mira el muro que rodea este magnífico festival. Hay en ese muro un mensaje para el presidente Donald Trump. ¿Sabéis lo que dice? Construye puentes, no muros.

Sabéis, la política tiene en realidad que ver con la vida cotidiana. Tiene que ver con todos nosotros, con lo que soñamos, lo que queremos y lo que queremos para todos los demás. Lo fascinante de las últimas siete semanas de campaña por toda Gran Bretaña fue que los comentaristas políticos se equivocaron. Las élites se equivocaron. La política tiene que ver con la vida de todos nosotros, y la espléndida campaña en la que andaba metida y que me he sentido tan orgulloso de encabezar, devolvió a los jóvenes a la política, porque creyeron que había algo que se les ofrecía a ellos.

Pero lo que supuso aun mayor motivo de inspiración fue el número de jóvenes que por primera vez se implicaron. Porque estaban hartos de que se les denigre, hartos de que se les diga que no importan. Hartos de que se les diga que nunca participan, y absolutamente hartos de que les digan que su generación iba a pagar más para tener menos en educación, en salud, en pensiones y en todo los demás.

Hartos de que tengan que aceptar bajos salarios e inseguridad, y que de contemplarlo simplemente como parte de la vida. Pues no funcionó precisamente así, ¿verdad? Esa política se salió de madre y no hay quien la vuelva a echar atrás. Porque estamos exigiendo y consiguiendo algo muy distinto en nuestra sociedad y en nuestra vida. Hay una serie de cosas que son preguntas muy, muy sencillas que deberíamos hacernos. ¿Está bien que haya tanta gente en nuestro país que no tiene una casa en la que vivir y que para dormir sólo tiene la calle? ¿Está bien que que haya tanta gente que vive en la pobreza y que está aterrada por los sitios en los que vive, después de haber contemplado los horrores que tuvieron lugar en la Torre Grenfell? ¿Está bien que haya tanta gente que vive en esa pobreza en una sociedad rodeada de tantas riquezas? No, evidentemente no está bien. ¿Y está bien que los ciudadanos europeos que viven en este país, que hacen su aportación a nuestra sociedad, que trabajan en nuestros hospitales, escuelas y universidades no sepan si se les va a permitir quedarse aquí? Os lo digo, deben quedarse todos y tienen que formar parte de nuestro mundo, parte de nuestra comunidad.

Porque de eso van los los festivales, de lo que va este festival es de aunar esfuerzos. Este festival se concibió para la música, pero también para el medio ambiente y la paz. Ya oísteis antes el mensaje de E.P. Thompson, y qué hombre tan magnífico era.

¿Sabéis qué? Cuando la gente piensa lo mismo en todo el mundo, coopera igual, quizá en lenguas diversas, con fes distintas, la paz es posible y debe conseguirse. ¿Y sabéis qué? Acabemos con eso de denigrar a los refugiados, gente que busca un lugar que sea seguro en un mundo peligroso y cruel. Son seres humanos como nosotros, hoy y aquí. Buscan un lugar seguro y poder realizar su aportación al futuro de todos nosotros, así que apoyémosles en su momento de necesidad. No son una amenaza ni un peligro.

Pero echémosle un vistazo a la inestabilidad y los problemas de todo el mundo y abordemos las causas de la guerra: la avidez de recursos naturales, los derechos humanos, el encarcelamiento irracional de los opositores políticos. Hagamos por construir un mundo de derechos humanos, de paz, justicia y democracia en todo el planeta.

Este sitio de Glastonbury es verdaderamente magnífico. Recuerdo haber venido de niño, me trajeron mi padre y mi madre a Glastonbury, me acuerdo de cómo pensaba que era una zona llena de magia, porque tiene algo especial. Es un lugar al que la gente viene a juntarse y hacer cosas.

Tenemos democracia porque hubo gente que dio su vida para que pudiéramos conseguir el voto. Porque hubo mujeres que sacrificaron su vida para que las mujeres pudieran conseguir el derecho al voto en la época de la I Guerra Mundial. Esa determinación de lo colectivo consiguió para todos nosotros el principio de la atención sanitaria como derecho humano. Nada hubo que nos dieran desde arriba las élites y los poderosos. Sólo se consiguió desde abajo gracias a las masas populares que exigían algo mejor, que demandaban su parte del pastel, de la riqueza que se crea.

De manera que se trata de reunir ideas. Se trata de conseguir unidad. Nos sentimos inspirados por muchas cosas. En todo niño hay un poema, en todo niño hay un cuadro, en todo niño hay música. Pero a medida que la gente se hace mayor, se siente violenta con esto: ‘Ay, no puede pensar eso, no puede ser que escriba poesía’. ¡No! Quiero que todos nuestros niños se sientan motivados, que todos nuestros niños tengan derecho a aprender música, a escribir poesía y a pintar de la forma que deseen.

Este festival, este magnífico festival y todos sus escenarios y su música dan una oportunidad a muchísimos músicos jóvenes para que puedan realizar sus logros e inspiranos a todos. Y me siento orgulloso de estar aquí por eso. Estoy orgulloso de estar aquí para dar aquí mi apoyo al movimiento por la paz y al modo en que transmite su mensaje. Pero también me siento muy orgulloso de estar aquí por las causas medioambientales que lo acompañan.

No podemos seguir destruyendo este planeta por medio del cambio climático, por medio de la polución, de la destrucción del hábitat, por medio de la contaminación de nuestros mares y ríos. Tenemos que vivir en este planeta y no hay más que uno. Ni siquiera Donald Trump se cree que haya otro planeta en algún otro sitio. Usemos la tecnología que tenemos para gestionar y controlar el empleo de nuestros recursos, de modo que el planeta siga aquí para las futuras generaciones en mejores condiciones de las que se encuentra en el presente.

Pero también tiene que ver con la creatividad. La creatividad es lo que nos ha dado esas cosas de las que he hablado. Esa creatividad de todos juntos puede ser una herramienta para trasmitir un mensaje, el mensaje de que el racismo es algo equivocado, algo que nos divide, algo maligno en nuestra sociedad. El racismo, en cualquiera de sus formas, nos divide, debilita y niega las habilidades y la brillantez de la gente a la que se discrimina. Justo de la misma forma que lo hace el sexismo. Ya se trate de salarios más bajos para las mujeres, de menos oportunidades para las mujeres o aspiraciones más limitadas. Tenemos que poner en tela de juicio el sexismo en cualquiera de sus formas en nuestra sociedad. Y debemos desafiar la homofobia, cuestionar toda la discriminación que no cesa. Y garantizar que la sociedad que queremos construir sea inclusiva para todos.

Yo quiero ver un mundo en el que haya en nuestra sociedad oportunidades de veras para todos. Y eso significa compartir la riqueza en cualquier parte de nuestro país, y que recurramos a políticas globales que compartan de verdad la riqueza, y no se regodeen en los niveles de justicia y desigualdad, en donde los ricos parecen hacerse inexorablemente más ricos y la inmensa mayoría sale continuamente perdiendo. Los que son desesperadamente pobres viven en los márgenes de la sociedad, lo que se conoce fundamentalmente como cuarto mundo. A buen seguro que podemos, como seres humanos inteligentes, hacer las cosas de modo diferente y hacer las cosas mejor. Y estando hoy aquí en Glastonbury, hacemos las cosas de modo diferente y sentimos esa inspiración.

Aprendemos de mucha gente en nuestra vida. Aprendemos de nuestros amigos, aprendemos de nuestros padres, aprendemos de nuestros profesores, aprendemos de los que han escrito música o poesía para nosotros. Ese mismo sentido de abrir el potencial de todos nosotros es lo que encuentro tan inspirador.

A mí me inspiran muchos poetas y mucha gente. Creo que deberíamos adoptar la máxima en la vida de que toda la gente que nos encontramos es única. Todo el mundo sabe algo que no sabemos, es ligeramente distinto de nosotros de distintas maneras. No los veamos como una amenaza, no los veamos como enemigos. Veámoslos como fuente de conocimiento, fuente de amistad y fuente de inspiración.

Si me dejáis, me gustaría citar a uno de mis poetas preferidos, Percy Bysshe Shelley, que escribió muchos poemas a principios del siglo XIX y viajó extensamente por Europa. Pero los versos suyos que más me gustan son los siguientes:

Alzaos como leones tras la somnolencia
En número invencible,
Echad a tierra como rocío vuestras cadenas
Caídas sobre vosotros en el sueño.
Sois muchos, ellos sólo unos pocos.

Cito a Shelley porque fue una inspiración, igual que otros muchos lo son. Estoy orgulloso de estar en Glastonbury porque es motivo de inspiración para los festivales de música de todo el país. Juntémonos y reconozcamos que otro mundo es posible si aunamos fuerzas para comprendemos eso. Comprender el poder que tenemos para lograr esa sociedad mejor, decente, en la que todo el mundo importa y en el que quienes se ven asolados por la pobreza ven que su vida se enriquece y hace que el resto de nosotros nos sintamos seguros con ese enriquecimiento.

Muchísimas gracias, Glastonbury. Gracias por haberme invitado hoy. Estoy orgulloso de estar aquí. Muchísimas gracias, Glastonbury.
Jeremy Corbyn es el líder del Partido Laborista del Reino Unido

 

02/07/2017


Fuente:
New Musical Express, 24 de junio de 2017
Traducción:
Lucas Antón

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Irán, un argumento más en la disputa entre Estados Unidos y Rusia

Desde que asumió la presidencia, Trump ha puesto a Irán como uno de sus peores enemigos, quizás solo superado por los medios de comunicación de Estados Unidos, o el propio ISIS



Rusia y Estados Unidos están enfrentados en Medio Oriente por un asunto que salta a la vista: la guerra en Siria. Sin embargo, el curso que está tomando la relación de cada una de estas dos potencias con Irán, presagia una razón más para alentar la disputa.


Desde que Hassan Rouhaní fue elegido por primera vez presidente de Irán en 2013, Rusia ha estrechado su alianza con el país persa como no sucedía desde la caída de la URSS.


Semanas después de que fuera electo, Rouhaní se encontró con Putin en el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai. Allí, en un mensaje dirigido más a la comunidad internacional que al propio Irán, Putin dejó en claro la importancia del vínculo entre persas y rusos.


"Somos conscientes de las muchas opiniones que rodean el problema nuclear iraní en los asuntos mundiales, pero nosotros, Rusia, también somos conscientes de que Irán es nuestro vecino, un buen vecino y no se puede elegir a los vecinos", decía el líder ruso.


"Nuestra cooperación fue bastante expansiva en el pasado, sigue siendo hoy y probablemente seguirá siendo la misma en el futuro".


Desde aquel encuentro, Putin y Rouhaní mantuvieron al menos tres reuniones especiales, y cada una colocó la relación en un peldaño más alto. En noviembre de 2015, el presidente ruso arribó a Teherán después de su primera visita a Irán en el 2007. En esta oportunidad se reunió con Rouhaní pero también con el Ayatolá, quien en definitiva es el que decide qué se hace y qué no en el país.


Esa primera reunión, marcó el relanzamiento de las relaciones. Putin ya había firmado una serie de decretos para cancelar las restricciones que existían para que Moscú cooperará con Teherán, incluyendo el envío del poderoso sistema de misiles antiaéreo S-300, que Medvedev había vetado en 2010 a coro con las sanciones internacionales.
En esa visita de noviembre, Rusia acordó un préstamo millonario y avanzó en proyectos hidrocarburíferos.


El segundo encuentro sucedió el ocho de agosto de 2016 en Bakú, capital de Azerbaiyán, por iniciativa del presidente de este país que planificó un encuentro con la presencia de Rusia e Irán para abordar asuntos de la región. Sin embargo, aquel encuentro habría servido más para un acuerdo militar de alto impacto entre Putin y Rouhaní.
Una semana después, dos bombarderos Tu-22M3 de la fuerza aérea rusa despegaron de la base militar aérea de Irán en Hamadán, para atacar posiciones del ISIS (por sus siglas en inglés).


El gesto fue más simbólico que operativo. Rusia realizó un par de despegues, bombardeó posiciones terroristas y se despidió sin mayor gloria, debido a la polvareda que levantó el acuerdo. Sin embargo, reafirmó la alianza, por ahora indivisible, entre Moscú, Teherán y Damasco, como un frente en la guerra siria.


Otra decisión simbólica pero significativa fue la intervención de Putin ante la OPEC en defensa de Irán. Cuando en septiembre de 2016, los países productores de petróleo discutían un corte en la producción, el presidente ruso dijo que "sería muy injusto" dejar a Irán en el nivel actual de producción. Señaló que el país persa estaba "empezando desde una posición muy baja, a raíz de las ‘conocidas’ sanciones" que había sufrido.


El último encuentro entre ambos mandatarios sucedió hace unos meses, en marzo de 2017. Rouhaní vistió Moscú por dos días.
"Rusia e Irán comparten muchos años, sino siglos, de cooperación bilateral. Hemos mantenido relaciones diplomáticas por más de 500 años", dijo Putin para darle la bienvenida.


Detrás del abanico de proyectos económicos que firmaron, Rusia señaló que Irán era un jugador clave en Medio Oriente. En cuanto a Rouhaní, Putin señaló que bajo su liderazgo, el país persa era un actor "estable" y "confiable".


El senador ruso Konstantin Kosachev fue más gráfico y concreto. "El éxito de la cooperación antiterrorista entre Rusia e Irán se ha convertido en la base para el desarrollo de las relaciones bilaterales en varias aéreas".


Con Irán, Putin ha forjado una alianza política, militar y económica con beneficios variados; sobre todo desde que Rouhaní es presidente. No hay razones para pensar que vaya a sacrificar bajo ningún aspecto, ni siquiera un acercamiento con Washington, una relación tan especial y estratégica.
El "Estado terrorista número 1", según Donald Trump


Durante una entrevista con Fox News, el único medio en el que Donald Trump cree que se practica el periodismo, el presidente de Estados Unidos afirmó que Irán era "el Estado terrorista número 1".


En general, fue simplemente una más de las tantas intervenciones que realizó, la mayoría en Twitter, despotricando contra el país persa. Por ejemplo, cuando después de que Irán realizara un test balístico en enero de este año, afirmó que estaba "jugando con fuego" y que no sería tan "amable" como lo fue Obama.


Lo cierto es que desde que asumió la presidencia, Trump ha puesto a Irán como uno de sus peores enemigos. Quizás solo superado por los medios de comunicación de Estados Unidos, o el propio ISIS.


Aunque no desmanteló el acuerdo que lograron las seis potencias (G5+1) con la nación persa por su plan atómico, al que consideró "un desastre", ha movido importantes fichas en su contra.


H. R. Mc Master, consejero de Seguridad Nacional de Trump mantiene un encono personal con Irán. Cuando comandó fuerzas durante la invasión estadounidense de Irak, algunos de sus soldados cayeron ante la insurgencia iraquí . Según sostiene New York Times, Mc Master culpa a los agentes iraníes que colaboraron con los insurgentes.
Otro que encontrará razones para oponerse a Irán, es Jared Kushner. El yerno y preciado consejero de Trump ha estrechado relaciones con Mohammed Bin Salman (MBS), el reciente nombrado primer sucesor a la corona en Arabia Saudi. El futuro rey es el impulsor de la nueva faceta militarista de Riad, y férreo oponente de Irán.


En mayo pasado, MBS afirmó que no había diálogo posible con Irán, y vaticinó una guerra, que no sucedería en Arabia Saudí porque se ocuparía de que existiera antes en territorio persa.


Sus antecedes, merecen tomarlo en serio. En 2015, involucró al reino en la guerra de Yemen que, al margen de los bombardeos contra civiles, es una disputa solapada contra Irán, que apoya a las milicias houthíes en ese país.


Otra ficha en contra de Teherán, corrió por cuenta del Comité de Relaciones Exteriores del senado. En mayo pasado, entre mayoría de votos republicanos y demócratas, aprobó un paquete de sanciones contra Irán tan riguroso que encuentra antecedente solo en los tiempos anteriores al acuerdo con las seis potencias.


Los senadores, debieron encontrar un atajo para aprobarlo, pues no contaban con el argumento anterior del avance de Irán en la construcción de una bomba nuclear. Argumentaron que Teherán apoya el terrorismo y viola los derechos humanos. Un acto de cinismo elocuente, si se considera la relación con Arabia Saudí, que supera a Irán en ambas materias.


Por su parte, la C.I.A. ha puesto a cargo de las operaciones de inteligencia en Irán al "príncipe oscuro". Michael D' Andrea, a cargo de la cacería de Osama bin Laden y supervisor del polémico programa de ataques con drones, será el encargado de lidiar con el régimen persa.


Antiguos agentes de la inteligencia estadounidense, sostienen que aunque D' Andrea es profesional y de abordajes inteligentes, podría ser "muy agresivo". En cualquier caso, no es bienvenido en Teherán. Está señalado como el responsable de la muerte de Imad Mugniyah, jefe de operaciones internacionales de Hezbollah.


Una confrontación solapada por el conflicto sirio


Las disputas entre Rusia y EEUU por el rol de Irán no suelen llegar a los titulares. Pero simplemente por una razón, la guerra en Siria se roba el protagonismo. El conflicto en este país árabe es el cruel terreno en el que las dos grandes potencias miden el pulso de su influencia, y su relación con Teherán.


Un ejemplo considerable es el derribo de un avión de combate sirio por parte de EEUU el pasado 18 de junio. Una advertencia que realizó después de derribar diez días antes un dron de las fuerzas iraníes.


Rusia reaccionó enseguida, y advirtió que consideraría como "objetivos" a cualquier avión de combate o dron que volara al oeste del río Eufrates. Sin embargo, eso no trajo ninguna calma. Un día después, Estados Unidos derribó un segundo dron iraní.


A estas alturas, la situación parece no llevar otro curso más que una escalada.


Un contacto entre Putin y Trump podría traer algo de certidumbre a las operaciones militares que ambas potencias despliegan en Siria , y al desarrollo de sus políticas en Oriente Medio.


La cita del G20 en Hamburg (7 y 8 de julio), podría ser una buena oportunidad, si finalmente se concreta ese polémico y esperado encuentro.

 

Agustín Fontenla
02/07/2017 - 19:02h

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Lunes, 26 Junio 2017 08:25

El improbable retorno del lulismo

El improbable retorno del lulismo

Aunque gane las presidenciales en 2018, como lo indican las encuestas, y eluda el encierro en una celda, el ex presidente Lula no tiene condiciones económicas y políticas para revivir el “milagro” que le permitió mejorar la situación de los pobres sin tocar a los ricos. Su hipotético gobierno no contaría con las bases empresariales, militares y sociales que le dieron vida al proyecto Brasil-potencia.


Desde que Joesley Batista, Ceo del principal frigorífico del mundo (Jbs), difundiera la grabación de una reunión que mantuvo con el presidente Michel Temer, el frágil gobierno brasileño entró en una pendiente que puede llevarlo a su destitución. Los niveles de aprobación del presidente son más bajos aun que los de Dilma Rousseff días antes de su caída, y se acercan a la nada: menos del 5 por ciento.


Lo que mantiene al gobierno de Temer es la respiración asistida de dos partidos: el suyo (Pmdb), maestro en los malabares de una gobernabilidad trucha; y el socialdemócrata de Fernando Henrique Cardoso (Psdb), que, increíblemente, sostiene a un gobierno corrupto con el pésimo argumento de que si cae las cosas serían aun peores.
Sin embargo el propio Cardoso tomó distancia del gobierno, dando marcha atrás a declaraciones hechas apenas tres días antes, y le exigió “un gesto de grandeza” a Temer para que renuncie y anticipe las elecciones generales (Brasil 247, 17-VI-17).


Resulta evidente que la política brasileña atraviesa una situación sumamente compleja, y sobre todo imprevisible. Dos factores de poder, como la cadena Globo y el ex presidente Cardoso, demandan la salida del presidente que lucha denodadamente por permanecer en el cargo contra viento y marea. Lo peor es que puede conseguir llegar al fin de su mandato, algo que habla muy mal de la clase política norteña.


Tres son las razones que explican una crisis política que parece no tener fin: el pantano económico del que no se ve la salida, las continuas denuncias de corrupción que van a más, y el renovado activismo de la sociedad brasileña. En este panorama, las encuestan dicen –de forma consistente en los últimos meses– que Lula es el político más popular de Brasil, que ganaría la primera vuelta y aun el balotaje, contra todos los demás políticos.


Así las cosas, vale la pena indagar qué chances tiene Lula de repetir la presidencia y de hacerlo de forma más o menos exitosa, luego de los agudos cambios que ha experimentado la sociedad desde junio de 2013, cuando 20 millones de brasileños, en 353 ciudades del país, se lanzaron a las calles contra la represión policial y la desigualdad, bajo el último gobierno del Partido de los Trabajadores (PT).


La segunda cuestión es cómo podría un hipotético gobierno de Lula relanzar la economía, que bajo su mandato vivió un período de excepcionales precios de los commodities (soja, minerales y alimentos), que ahora se han hundido evaporando los anteriores superávits comerciales y los balances de cuentas de la federación.


¿VOLVER A 2003?

El gobierno inaugurado el 1 de enero de 2003 tuvo una fuerte base parlamentaria en la que, a lo largo de las dos presidencias de Lula, contó con más de 15 partidos a su favor. La habilidad política de Lula en un momento en el cual la sociedad pedía cambios en la aplicación de las recetas neoliberales privatizadoras, estuvo en la base de ese amplio respaldo parlamentario.


Era una base muy heterogénea, prendida con alfileres, ya que suponía entregar parcelas de poder a partidos esquivos y corruptos, como el Pmdb, de Temer. Esos barros trajeron lodos que fueron regados por la crisis económica de 2008, hasta convertir la gobernabilidad lulista en una ciénaga hedionda.


Pero lo principal del gobierno de Lula no giraba en torno a las alianzas parlamentarias, sino que se fundaba en un proyecto de largo aliento apoyado en un trípode que parecía sólido: alianza con la burguesía brasileña, desarrollo de un proyecto industrial-militar para garantizar la independencia de Estados Unidos, y una paz social asentada en políticas contra la pobreza que permitieron a 40 millones de brasileños su integración social a través del consumo.


La primera pata implicaba utilizar los cuantiosos fondos del banco estatal de desarrollo (Bndes) para seleccionar a las empresas que Lula llamó “campeonas nacionales” y lanzarlas al mercado mundial con la marca Brasil-potencia. Ellas fueron un puñado de firmas de la construcción (Camargo Correa, Odebrecht, Oas, Andrade Gutierrez, entre las más conocidas), procesadoras de alimentos (como Jbs), algunas grandes del acero (Gerdau), además de la petrolera estatal Petrobras, que llegó a figurar entre las primeras del mundo.


La palanca estatal (y de los fondos de pensiones controlados por sindicatos) lubricó fusiones, capitalizaciones y obras públicas (en Brasil y sobre todo en Sudamérica) que permitieron el despegue de estas “campeonas”. Los cientos de obras de infraestructura de la región (siguiendo los lineamientos del Cosiplan, ex Iirsa), fueron financiadas por el Bndes con la condición de que se contratara a empresas brasileñas para su ejecución.


La segunda pata implicaba una alianza con las fuerzas armadas, que se consolidó en 2008 con la publicación de la “Estrategia nacional de defensa” –que propuso la creación de una potente industria militar–, y los acuerdos con Francia, también en 2008, para la construcción de submarinos convencionales y nucleares. Se trataba de modernizar a las tres armas para defender a la Amazonia verde y la azul –o sea los cuantiosos yacimientos petrolíferos off shore descubiertos por Petrobras en la década de 2000.
Poco importaba que la estrategia de defensa fuera una reedición apenas maquillada de los ambiciosos planes expansionistas de los militares conservadores liderados por el geoestratega Golbery do Couto e Silva, implementados por la dictadura militar instaurada con el golpe de 1964.


La empresa seleccionada por el Ejecutivo para construir los astilleros donde se harían los submarinos fue Odebrecht, sin que mediara licitación alguna. Se propuso también que creara un área militar para desarrollar otros proyectos, que iban desde cohetes hasta aviones de combate, ya que la ex estatal Embraer se mostraba remisa a colaborar con algunos proyectos que implicaban la cooperación con la fuerza aérea rusa.


UNA SOCIEDAD DIFERENTE.

La tercera pata de la gobernabilidad lulista estaba lubricada por el plan Bolsa Familia, que llegaba a 50 millones de personas y fomentaba el consumo de los sectores populares. La pobreza cayó más aun que durante el período de Cardoso, pero las familias se endeudaron: en 2015 su endeudamiento con la banca consumía el 48 por ciento de sus ingresos, más del doble que en 2006.


La crisis hizo que buena parte de esas familias volvieran a caer en la pobreza, y la ilusión del consumo se desvaneció, dejando un reguero de resentimientos que fue aprovechado, inicialmente, por las derechas.


Percibiendo que la desigualdad seguía creciendo y que no tenían futuro en un país que se desindustrializaba para exportar soja, carne y minerales, millones de jóvenes se lanzaron a las calles en el invierno de 2013, en plena Copa de las Confederaciones que debía colocar al país en la vidriera exitosa de la globalización. La represión fue la única respuesta del PT, justificada con el peregrino argumento de que “le hacen el juego a la derecha”.


En los años siguientes quedó en evidencia que junio de 2013 no era apenas una despistada golondrina. En ese año se registró el récord de huelgas, superando incluso los guarismos de 1989 y 1990, cuando el movimiento obrero tuvo su pico de activismo, a la salida de la dictadura. Pero ahora eran las capas más pobres de los asalariados las que irrumpían en la vida colectiva, como los recogedores de basura de Rio de Janeiro, casi todos negros y favelados.


LA PREGUNTA DEL MILLÓN.

¿Cómo podría Lula reconstruir un proyecto de gobierno cuando las tres patas que sostuvieron su anterior gestión se vinieron abajo? Las denuncias de corrupción despatarraron a sus “campeonas nacionales”, que se encuentran a la defensiva, en particular Odebrecht, que era, a la vez, el sostén de su proyecto industrial-militar. El daño infligido torna imposible que vuelva sobre sus pasos en ambos casos.


Pero lo más significativo es que la paz social que había conseguido con sus políticas sociales la han quebrado los beneficiarios de éstas al comprobar que aquello era insuficiente si no se atacaba la brutal concentración de riqueza en uno de los países más desiguales del mundo. El “milagro lulista” consistió en mejorar la situación de los pobres sin tocar los privilegios de los ricos. Apenas desvanecido, los de abajo salieron de sus barrios para comprobar la mala calidad de la educación y los servicios de salud, el pésimo transporte público y el racismo imperante en la sociedad que se revitalizaba apenas “invadían” espacios nuevos, como las salas de espera de los aeropuertos.


Al quiebre de las tres patas de la gobernabilidad petista habría que sumar otros tres hechos: la economía atraviesa su peor momento en un siglo, con tres años seguidos de recesión; no hay recursos para sostener una nueva onda de ascenso social de los más pobres, sumado al hecho de que las familias sufren un fuerte endeudamiento.
La tercera es la brutal polarización social. El racismo, que es una marca fundacional e institucional de Brasil, se ha intensificado hasta extremos inimaginables años atrás. Las principales víctimas son las mujeres y los jóvenes negros y, por lo tanto, pobres.


El lema de la campaña electoral de 2002, “Lula paz y amor”, sonaría como una burla grotesca en estos momentos. Ya no hay margen político para atender la pobreza sin realizar reformas estructurales. Gobernar para los de abajo supone, en las condiciones actuales, pelear contra los de arriba. ¿Será Lula capaz de tomar el camino de la lucha de clases, que no transitó ni siquiera cuando era sindicalista?



Esperando la sentencia


Mário Augusto Jakobskind


Desde Rio de Janeiro


La decisión del juez Sergio Moro de condenar o absolver a Luiz Inácio Lula da Silva en el juicio que enfrenta en el estado de Paraná puede llegar en cualquier momento. El ex presidente es acusado de haber recibido un apartamento triplex en Guarujá, en el municipio costero de Santos, de parte de la empresa Oas Emprendimentos SA, como un soborno con dinero desviado de la empresa estatal petrolera Petrobras. Pero no está descartado que Moro pida más diligencias.


La defensa de Lula afirma que presentó pruebas que muestran que desde 2010 el apartamento es 100 por ciento propiedad de un fondo gestionado por la Caja Económica Federal. Por eso, según el abogado Cristiano Zanin, Lula no puede ser el propietario, algo que el ex mandatario siempre repitió.


Cuando declaró ante el juez Moro, en mayo pasado, Lula también negó ser dueño del triplex: “Yo no solicité, no recibí, no pagué nigún triplex”. Y dijo que nunca tuvo la intención de adquirir el apartamento. No hay ningún registro oficial donde Lula figure como propietario del inmueble, y su abogado Zanin sostiene que no hay pruebas en el expediente para condenarlo y que hacerlo sería una “persecución política”.


Pero el fiscal insiste en que la propiedad nunca fue puesta a la venta porque ya tenía dueños, Lula y su esposa, y el Ministerio Público Federal pide el encarcelamiento del ex presidente.


Las encuestas indican que si las elecciones presidenciales se celebraran hoy Lula sería electo para un nuevo mandato, y sólo estaría impedido de candidatearse a las elecciones de 2018 si fuera condenado, no por el juez Moro, sino en segunda instancia judicial

Publicado enInternacional
Domingo, 25 Junio 2017 05:56

China disputa la hegemonía del oro a EU

China disputa la hegemonía del oro a EU

Entre las causales de la inevitabilidad de la próxima guerra de Estados Unidos y China, según la visión americanocentrista del controvertido politólogo Graham Allison, de Harvard, en su polémico, sesgado y fatalista libro Destinados a la guerra: ¿pueden Estados Unidos y China escapar a la trampa de Tucídides? (https://goo.gl/bSyEvf)?, no viene citada la guerra geofinanciera ya desatada entre ambas superpotencias, en la que el oro juega un papel relevante para desbancar al dólar de su tambaleante trono.

No es novedad alguna la guerra aurífera de la dupla anglosajona de Estados Unidos y Gran Bretaña contra China y Rusia, la cual se subsume en la guerra geofinanciera global en la que las plazas de Wall Street y la City todavía presumen la otrora hegemonía unipolar financierista de Estados Unidos, a quien le queda su dólar como arma de disuasión masiva, más por ausencia de válidos competidores que por virtudes propias.

Estados Unidos y Gran Bretaña (ésta en particular) han intensificado su guerra aurífera mediante la abrupta liquidación de sus reservas, con el fin de apuntalar al dólar estadunidense y a la libra esterlina (caso perdido con el Brexit y su terrorismo doméstico). La liquidación de las reservas de oro de Gran Bretaña en plena crisis de 2008 por el ex primer ministro –fundamentalista neoliberal con máscara socialista– Gordon Brown, fue un tremendo desastre.

Cuando las sociedades de Estados Unidos y Gran Bretaña implosionan debido a los estragos, entre otras variantes, de la cataclísmica globalización financierista, China se pertrecha con mayores reservas de oro, que se prepara a descolgar en el trayecto (literal) de su mirífico proyecto de la nueva Ruta de la Seda (OBOR, por sus siglas en inglés), a juicio de Zi Yang, consultor chino educado en universidades de Estados Unidos (https://goo.gl/RMFBTq).

La conexión de OBOR no es sólo textil, geoeconómica y geopolítica, sino también comporta un relevante vector geofinanciero que le procura su divisa cada vez más internacionalizada, el renminbi, y las exploraciones por las gigantes mineras chinas que ayudarán a Pekín a cerrar la brecha con las supuestas reservas de Estados Unidos en Fort Knox, cuya existencia ha sido puesta en duda por el ex congresista texano Ron Paul, quien desde hace mucho exige una auditoría para conocer con certeza las tenencias de la Reserva Federal.

La nueva Ruta de la Seda puede representar el equivalente histórico de la cruzada por el oro en 1848 en California; por cierto, arrebatada a México por Estados Unidos, de lo cual ni siquiera han de estar enterados los itamitas que lo han despedazado deliberadamente y que, apuesto, no han visitado el Museo de las Intervenciones en Churubusco.

El oro de la Ruta de la Seda tiene menor costo que las inmensas reservas de China. Yang aduce que es difícil señalar con precisión las reservas "exactas" (sic) de China, que considera el oro "activo estratégico", por lo que el "gobierno no publica los datos de su comercio aurífero". No sólo la Reserva Federal de Estados Unidos engaña con sus supuestas "tenencias" de oro, sino que también el banco central chino lo imita en sus ocultaciones en el "póquer de cartas cerradas" del inasible mercado aurífero.

Según las estimaciones del Consejo Mundial del Oro en 2016, China detenta mil 843 toneladas y tiene como objetivo rebasar las de Estados Unidos, que se encuentran en 8 mil 133.46 toneladas. A ese ritmo gradual y prudente –quizá para no disparar su precio en el mercado manipulado por la banca Rothschild en la City– le tomará muchos años a China rebasar a Estados Unidos. En forma impactante, en 2016 China importó más de mil 300 toneladas, mientras su producción doméstica fue de 453 toneladas. Cualquiera que haya viajado a China, India e Irán se habrá percatado del culto icónico de sus poblaciones por el oro y la plata.

En China el año pasado la demanda de los consumidores fue por 975 toneladas, mientras la demanda institucional fue de 778 toneladas. Más allá de sus reservas, esta nación ostenta sustanciales "depósitos" auríferos –alrededor de 11 mil 563.46 toneladas, en 2015–, pero sus mineras alegan que su extracción será muy costosa. De todas maneras, llama la atención que más de la mitad de su consumo aurífero provenga de sus importaciones, que quizá consideren se encuentra muy accesible antes de que se detone su precio. Lo relevante hoy radica en que las mineras chinas estén dispuestas a sacar provecho del proyecto y trayecto de la nueva Ruta de la Seda, que derrumbará barreras y expandirá las zonas libres comerciales.

Según la Asociación de Oro de China, los países que forman parte de la nueva Ruta de la Seda detentan reservas por 23 mil 600 toneladas: ¡42 por ciento del total mundial! Más aún: los países del OBOR producen mil 150 toneladas al año: ¡36 por ciento del total global! A ese ritmo, sólo fuera de China se calcula que los países del OBOR rebasarán a Estados Unidos de cinco a 10 años, lo cual provocará un choque monetario global y el inicio del fin del caduco sistema dolarcéntrico, que correrá la misma triste suerte que su progenitora: la libra esterlina.

Yang expone la penetración de la principal minera china Zijin, que ha invertido hasta ahora cerca de 2 mil millones de dólares en varios países: Tajikistán, Kirguistán, en Tuva (Rusia), Sudáfrica, República Democrática del Congo, Australia, Papúa Nueva Guinea y Perú (sic). En forma anómala, Yang no toma en cuenta a Rusia ni a India, no se diga a Sudáfrica, quienes tampoco se encuentran con los brazos cruzados. A juicio de Yang, la demanda aurífera china, como inversión, seguirá viento en popa. Al primer trimestre de este año incrementó su demanda de barras físicas de oro en 60.2 por ciento, comparado con 22.4 por ciento del mismo periodo del año pasado.

Las plazas de Wall Street y la City venden "papel oro" mediante sus especulativos cuan etéreos ETF ( exchange traded funds: fondos de intercambio bursátil), que no tienen ninguna garantía de entrega real a su vencimiento, mientras en China, India, Rusia e Irán procuran mayores transacciones con barras físicas. Mediante la plaza de Hong Kong se espera que este año China supere la barrera de las mil toneladas de importaciones auríferas, comparadas con las 771 toneladas del año pasado.

Un motivo adicional por el tropismo de China por el oro es la reciente incorporación del renminbi como divisa de reserva del Fondo Monetario Internacional, que así es más apuntalado con mayor reserva aurífera. Además, el oro se ha vuelto un refugio "seguro" (sic) de los inversionistas chinos, debido a la desaceleración económica, la depreciación del renminbi y la preocupación por las burbujas especulativas de las acciones y los bienes raíces.

Según Yang, la cruzada multivectorial aurífera de China no debe causar sorpresa alguna, ya que "está interesada en acumular oro para diversificar sus activos y reducir su dependencia del dólar estadunidense". Todo lo contrario que ha hecho el "México neoliberal itamita" con su plata, que también regaló, como su petróleo.

Mi humilde apreciación sobre la compraventa del oro por China es que si se deprecia la cotización, compran mucho, y si sube, pues compran más: se trata de una decisión de carácter estratégico para rediseñar el nuevo orden monetario internacional, como reflejo del nuevo orden global multipolar, que por la "naturaleza de las cosas", como hubieran descrito los clásicos helénicos, será tripolar o no lo será.

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