Irán, un argumento más en la disputa entre Estados Unidos y Rusia

Desde que asumió la presidencia, Trump ha puesto a Irán como uno de sus peores enemigos, quizás solo superado por los medios de comunicación de Estados Unidos, o el propio ISIS



Rusia y Estados Unidos están enfrentados en Medio Oriente por un asunto que salta a la vista: la guerra en Siria. Sin embargo, el curso que está tomando la relación de cada una de estas dos potencias con Irán, presagia una razón más para alentar la disputa.


Desde que Hassan Rouhaní fue elegido por primera vez presidente de Irán en 2013, Rusia ha estrechado su alianza con el país persa como no sucedía desde la caída de la URSS.


Semanas después de que fuera electo, Rouhaní se encontró con Putin en el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai. Allí, en un mensaje dirigido más a la comunidad internacional que al propio Irán, Putin dejó en claro la importancia del vínculo entre persas y rusos.


"Somos conscientes de las muchas opiniones que rodean el problema nuclear iraní en los asuntos mundiales, pero nosotros, Rusia, también somos conscientes de que Irán es nuestro vecino, un buen vecino y no se puede elegir a los vecinos", decía el líder ruso.


"Nuestra cooperación fue bastante expansiva en el pasado, sigue siendo hoy y probablemente seguirá siendo la misma en el futuro".


Desde aquel encuentro, Putin y Rouhaní mantuvieron al menos tres reuniones especiales, y cada una colocó la relación en un peldaño más alto. En noviembre de 2015, el presidente ruso arribó a Teherán después de su primera visita a Irán en el 2007. En esta oportunidad se reunió con Rouhaní pero también con el Ayatolá, quien en definitiva es el que decide qué se hace y qué no en el país.


Esa primera reunión, marcó el relanzamiento de las relaciones. Putin ya había firmado una serie de decretos para cancelar las restricciones que existían para que Moscú cooperará con Teherán, incluyendo el envío del poderoso sistema de misiles antiaéreo S-300, que Medvedev había vetado en 2010 a coro con las sanciones internacionales.
En esa visita de noviembre, Rusia acordó un préstamo millonario y avanzó en proyectos hidrocarburíferos.


El segundo encuentro sucedió el ocho de agosto de 2016 en Bakú, capital de Azerbaiyán, por iniciativa del presidente de este país que planificó un encuentro con la presencia de Rusia e Irán para abordar asuntos de la región. Sin embargo, aquel encuentro habría servido más para un acuerdo militar de alto impacto entre Putin y Rouhaní.
Una semana después, dos bombarderos Tu-22M3 de la fuerza aérea rusa despegaron de la base militar aérea de Irán en Hamadán, para atacar posiciones del ISIS (por sus siglas en inglés).


El gesto fue más simbólico que operativo. Rusia realizó un par de despegues, bombardeó posiciones terroristas y se despidió sin mayor gloria, debido a la polvareda que levantó el acuerdo. Sin embargo, reafirmó la alianza, por ahora indivisible, entre Moscú, Teherán y Damasco, como un frente en la guerra siria.


Otra decisión simbólica pero significativa fue la intervención de Putin ante la OPEC en defensa de Irán. Cuando en septiembre de 2016, los países productores de petróleo discutían un corte en la producción, el presidente ruso dijo que "sería muy injusto" dejar a Irán en el nivel actual de producción. Señaló que el país persa estaba "empezando desde una posición muy baja, a raíz de las ‘conocidas’ sanciones" que había sufrido.


El último encuentro entre ambos mandatarios sucedió hace unos meses, en marzo de 2017. Rouhaní vistió Moscú por dos días.
"Rusia e Irán comparten muchos años, sino siglos, de cooperación bilateral. Hemos mantenido relaciones diplomáticas por más de 500 años", dijo Putin para darle la bienvenida.


Detrás del abanico de proyectos económicos que firmaron, Rusia señaló que Irán era un jugador clave en Medio Oriente. En cuanto a Rouhaní, Putin señaló que bajo su liderazgo, el país persa era un actor "estable" y "confiable".


El senador ruso Konstantin Kosachev fue más gráfico y concreto. "El éxito de la cooperación antiterrorista entre Rusia e Irán se ha convertido en la base para el desarrollo de las relaciones bilaterales en varias aéreas".


Con Irán, Putin ha forjado una alianza política, militar y económica con beneficios variados; sobre todo desde que Rouhaní es presidente. No hay razones para pensar que vaya a sacrificar bajo ningún aspecto, ni siquiera un acercamiento con Washington, una relación tan especial y estratégica.
El "Estado terrorista número 1", según Donald Trump


Durante una entrevista con Fox News, el único medio en el que Donald Trump cree que se practica el periodismo, el presidente de Estados Unidos afirmó que Irán era "el Estado terrorista número 1".


En general, fue simplemente una más de las tantas intervenciones que realizó, la mayoría en Twitter, despotricando contra el país persa. Por ejemplo, cuando después de que Irán realizara un test balístico en enero de este año, afirmó que estaba "jugando con fuego" y que no sería tan "amable" como lo fue Obama.


Lo cierto es que desde que asumió la presidencia, Trump ha puesto a Irán como uno de sus peores enemigos. Quizás solo superado por los medios de comunicación de Estados Unidos, o el propio ISIS.


Aunque no desmanteló el acuerdo que lograron las seis potencias (G5+1) con la nación persa por su plan atómico, al que consideró "un desastre", ha movido importantes fichas en su contra.


H. R. Mc Master, consejero de Seguridad Nacional de Trump mantiene un encono personal con Irán. Cuando comandó fuerzas durante la invasión estadounidense de Irak, algunos de sus soldados cayeron ante la insurgencia iraquí . Según sostiene New York Times, Mc Master culpa a los agentes iraníes que colaboraron con los insurgentes.
Otro que encontrará razones para oponerse a Irán, es Jared Kushner. El yerno y preciado consejero de Trump ha estrechado relaciones con Mohammed Bin Salman (MBS), el reciente nombrado primer sucesor a la corona en Arabia Saudi. El futuro rey es el impulsor de la nueva faceta militarista de Riad, y férreo oponente de Irán.


En mayo pasado, MBS afirmó que no había diálogo posible con Irán, y vaticinó una guerra, que no sucedería en Arabia Saudí porque se ocuparía de que existiera antes en territorio persa.


Sus antecedes, merecen tomarlo en serio. En 2015, involucró al reino en la guerra de Yemen que, al margen de los bombardeos contra civiles, es una disputa solapada contra Irán, que apoya a las milicias houthíes en ese país.


Otra ficha en contra de Teherán, corrió por cuenta del Comité de Relaciones Exteriores del senado. En mayo pasado, entre mayoría de votos republicanos y demócratas, aprobó un paquete de sanciones contra Irán tan riguroso que encuentra antecedente solo en los tiempos anteriores al acuerdo con las seis potencias.


Los senadores, debieron encontrar un atajo para aprobarlo, pues no contaban con el argumento anterior del avance de Irán en la construcción de una bomba nuclear. Argumentaron que Teherán apoya el terrorismo y viola los derechos humanos. Un acto de cinismo elocuente, si se considera la relación con Arabia Saudí, que supera a Irán en ambas materias.


Por su parte, la C.I.A. ha puesto a cargo de las operaciones de inteligencia en Irán al "príncipe oscuro". Michael D' Andrea, a cargo de la cacería de Osama bin Laden y supervisor del polémico programa de ataques con drones, será el encargado de lidiar con el régimen persa.


Antiguos agentes de la inteligencia estadounidense, sostienen que aunque D' Andrea es profesional y de abordajes inteligentes, podría ser "muy agresivo". En cualquier caso, no es bienvenido en Teherán. Está señalado como el responsable de la muerte de Imad Mugniyah, jefe de operaciones internacionales de Hezbollah.


Una confrontación solapada por el conflicto sirio


Las disputas entre Rusia y EEUU por el rol de Irán no suelen llegar a los titulares. Pero simplemente por una razón, la guerra en Siria se roba el protagonismo. El conflicto en este país árabe es el cruel terreno en el que las dos grandes potencias miden el pulso de su influencia, y su relación con Teherán.


Un ejemplo considerable es el derribo de un avión de combate sirio por parte de EEUU el pasado 18 de junio. Una advertencia que realizó después de derribar diez días antes un dron de las fuerzas iraníes.


Rusia reaccionó enseguida, y advirtió que consideraría como "objetivos" a cualquier avión de combate o dron que volara al oeste del río Eufrates. Sin embargo, eso no trajo ninguna calma. Un día después, Estados Unidos derribó un segundo dron iraní.


A estas alturas, la situación parece no llevar otro curso más que una escalada.


Un contacto entre Putin y Trump podría traer algo de certidumbre a las operaciones militares que ambas potencias despliegan en Siria , y al desarrollo de sus políticas en Oriente Medio.


La cita del G20 en Hamburg (7 y 8 de julio), podría ser una buena oportunidad, si finalmente se concreta ese polémico y esperado encuentro.

 

Agustín Fontenla
02/07/2017 - 19:02h

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Lunes, 26 Junio 2017 08:25

El improbable retorno del lulismo

El improbable retorno del lulismo

Aunque gane las presidenciales en 2018, como lo indican las encuestas, y eluda el encierro en una celda, el ex presidente Lula no tiene condiciones económicas y políticas para revivir el “milagro” que le permitió mejorar la situación de los pobres sin tocar a los ricos. Su hipotético gobierno no contaría con las bases empresariales, militares y sociales que le dieron vida al proyecto Brasil-potencia.


Desde que Joesley Batista, Ceo del principal frigorífico del mundo (Jbs), difundiera la grabación de una reunión que mantuvo con el presidente Michel Temer, el frágil gobierno brasileño entró en una pendiente que puede llevarlo a su destitución. Los niveles de aprobación del presidente son más bajos aun que los de Dilma Rousseff días antes de su caída, y se acercan a la nada: menos del 5 por ciento.


Lo que mantiene al gobierno de Temer es la respiración asistida de dos partidos: el suyo (Pmdb), maestro en los malabares de una gobernabilidad trucha; y el socialdemócrata de Fernando Henrique Cardoso (Psdb), que, increíblemente, sostiene a un gobierno corrupto con el pésimo argumento de que si cae las cosas serían aun peores.
Sin embargo el propio Cardoso tomó distancia del gobierno, dando marcha atrás a declaraciones hechas apenas tres días antes, y le exigió “un gesto de grandeza” a Temer para que renuncie y anticipe las elecciones generales (Brasil 247, 17-VI-17).


Resulta evidente que la política brasileña atraviesa una situación sumamente compleja, y sobre todo imprevisible. Dos factores de poder, como la cadena Globo y el ex presidente Cardoso, demandan la salida del presidente que lucha denodadamente por permanecer en el cargo contra viento y marea. Lo peor es que puede conseguir llegar al fin de su mandato, algo que habla muy mal de la clase política norteña.


Tres son las razones que explican una crisis política que parece no tener fin: el pantano económico del que no se ve la salida, las continuas denuncias de corrupción que van a más, y el renovado activismo de la sociedad brasileña. En este panorama, las encuestan dicen –de forma consistente en los últimos meses– que Lula es el político más popular de Brasil, que ganaría la primera vuelta y aun el balotaje, contra todos los demás políticos.


Así las cosas, vale la pena indagar qué chances tiene Lula de repetir la presidencia y de hacerlo de forma más o menos exitosa, luego de los agudos cambios que ha experimentado la sociedad desde junio de 2013, cuando 20 millones de brasileños, en 353 ciudades del país, se lanzaron a las calles contra la represión policial y la desigualdad, bajo el último gobierno del Partido de los Trabajadores (PT).


La segunda cuestión es cómo podría un hipotético gobierno de Lula relanzar la economía, que bajo su mandato vivió un período de excepcionales precios de los commodities (soja, minerales y alimentos), que ahora se han hundido evaporando los anteriores superávits comerciales y los balances de cuentas de la federación.


¿VOLVER A 2003?

El gobierno inaugurado el 1 de enero de 2003 tuvo una fuerte base parlamentaria en la que, a lo largo de las dos presidencias de Lula, contó con más de 15 partidos a su favor. La habilidad política de Lula en un momento en el cual la sociedad pedía cambios en la aplicación de las recetas neoliberales privatizadoras, estuvo en la base de ese amplio respaldo parlamentario.


Era una base muy heterogénea, prendida con alfileres, ya que suponía entregar parcelas de poder a partidos esquivos y corruptos, como el Pmdb, de Temer. Esos barros trajeron lodos que fueron regados por la crisis económica de 2008, hasta convertir la gobernabilidad lulista en una ciénaga hedionda.


Pero lo principal del gobierno de Lula no giraba en torno a las alianzas parlamentarias, sino que se fundaba en un proyecto de largo aliento apoyado en un trípode que parecía sólido: alianza con la burguesía brasileña, desarrollo de un proyecto industrial-militar para garantizar la independencia de Estados Unidos, y una paz social asentada en políticas contra la pobreza que permitieron a 40 millones de brasileños su integración social a través del consumo.


La primera pata implicaba utilizar los cuantiosos fondos del banco estatal de desarrollo (Bndes) para seleccionar a las empresas que Lula llamó “campeonas nacionales” y lanzarlas al mercado mundial con la marca Brasil-potencia. Ellas fueron un puñado de firmas de la construcción (Camargo Correa, Odebrecht, Oas, Andrade Gutierrez, entre las más conocidas), procesadoras de alimentos (como Jbs), algunas grandes del acero (Gerdau), además de la petrolera estatal Petrobras, que llegó a figurar entre las primeras del mundo.


La palanca estatal (y de los fondos de pensiones controlados por sindicatos) lubricó fusiones, capitalizaciones y obras públicas (en Brasil y sobre todo en Sudamérica) que permitieron el despegue de estas “campeonas”. Los cientos de obras de infraestructura de la región (siguiendo los lineamientos del Cosiplan, ex Iirsa), fueron financiadas por el Bndes con la condición de que se contratara a empresas brasileñas para su ejecución.


La segunda pata implicaba una alianza con las fuerzas armadas, que se consolidó en 2008 con la publicación de la “Estrategia nacional de defensa” –que propuso la creación de una potente industria militar–, y los acuerdos con Francia, también en 2008, para la construcción de submarinos convencionales y nucleares. Se trataba de modernizar a las tres armas para defender a la Amazonia verde y la azul –o sea los cuantiosos yacimientos petrolíferos off shore descubiertos por Petrobras en la década de 2000.
Poco importaba que la estrategia de defensa fuera una reedición apenas maquillada de los ambiciosos planes expansionistas de los militares conservadores liderados por el geoestratega Golbery do Couto e Silva, implementados por la dictadura militar instaurada con el golpe de 1964.


La empresa seleccionada por el Ejecutivo para construir los astilleros donde se harían los submarinos fue Odebrecht, sin que mediara licitación alguna. Se propuso también que creara un área militar para desarrollar otros proyectos, que iban desde cohetes hasta aviones de combate, ya que la ex estatal Embraer se mostraba remisa a colaborar con algunos proyectos que implicaban la cooperación con la fuerza aérea rusa.


UNA SOCIEDAD DIFERENTE.

La tercera pata de la gobernabilidad lulista estaba lubricada por el plan Bolsa Familia, que llegaba a 50 millones de personas y fomentaba el consumo de los sectores populares. La pobreza cayó más aun que durante el período de Cardoso, pero las familias se endeudaron: en 2015 su endeudamiento con la banca consumía el 48 por ciento de sus ingresos, más del doble que en 2006.


La crisis hizo que buena parte de esas familias volvieran a caer en la pobreza, y la ilusión del consumo se desvaneció, dejando un reguero de resentimientos que fue aprovechado, inicialmente, por las derechas.


Percibiendo que la desigualdad seguía creciendo y que no tenían futuro en un país que se desindustrializaba para exportar soja, carne y minerales, millones de jóvenes se lanzaron a las calles en el invierno de 2013, en plena Copa de las Confederaciones que debía colocar al país en la vidriera exitosa de la globalización. La represión fue la única respuesta del PT, justificada con el peregrino argumento de que “le hacen el juego a la derecha”.


En los años siguientes quedó en evidencia que junio de 2013 no era apenas una despistada golondrina. En ese año se registró el récord de huelgas, superando incluso los guarismos de 1989 y 1990, cuando el movimiento obrero tuvo su pico de activismo, a la salida de la dictadura. Pero ahora eran las capas más pobres de los asalariados las que irrumpían en la vida colectiva, como los recogedores de basura de Rio de Janeiro, casi todos negros y favelados.


LA PREGUNTA DEL MILLÓN.

¿Cómo podría Lula reconstruir un proyecto de gobierno cuando las tres patas que sostuvieron su anterior gestión se vinieron abajo? Las denuncias de corrupción despatarraron a sus “campeonas nacionales”, que se encuentran a la defensiva, en particular Odebrecht, que era, a la vez, el sostén de su proyecto industrial-militar. El daño infligido torna imposible que vuelva sobre sus pasos en ambos casos.


Pero lo más significativo es que la paz social que había conseguido con sus políticas sociales la han quebrado los beneficiarios de éstas al comprobar que aquello era insuficiente si no se atacaba la brutal concentración de riqueza en uno de los países más desiguales del mundo. El “milagro lulista” consistió en mejorar la situación de los pobres sin tocar los privilegios de los ricos. Apenas desvanecido, los de abajo salieron de sus barrios para comprobar la mala calidad de la educación y los servicios de salud, el pésimo transporte público y el racismo imperante en la sociedad que se revitalizaba apenas “invadían” espacios nuevos, como las salas de espera de los aeropuertos.


Al quiebre de las tres patas de la gobernabilidad petista habría que sumar otros tres hechos: la economía atraviesa su peor momento en un siglo, con tres años seguidos de recesión; no hay recursos para sostener una nueva onda de ascenso social de los más pobres, sumado al hecho de que las familias sufren un fuerte endeudamiento.
La tercera es la brutal polarización social. El racismo, que es una marca fundacional e institucional de Brasil, se ha intensificado hasta extremos inimaginables años atrás. Las principales víctimas son las mujeres y los jóvenes negros y, por lo tanto, pobres.


El lema de la campaña electoral de 2002, “Lula paz y amor”, sonaría como una burla grotesca en estos momentos. Ya no hay margen político para atender la pobreza sin realizar reformas estructurales. Gobernar para los de abajo supone, en las condiciones actuales, pelear contra los de arriba. ¿Será Lula capaz de tomar el camino de la lucha de clases, que no transitó ni siquiera cuando era sindicalista?



Esperando la sentencia


Mário Augusto Jakobskind


Desde Rio de Janeiro


La decisión del juez Sergio Moro de condenar o absolver a Luiz Inácio Lula da Silva en el juicio que enfrenta en el estado de Paraná puede llegar en cualquier momento. El ex presidente es acusado de haber recibido un apartamento triplex en Guarujá, en el municipio costero de Santos, de parte de la empresa Oas Emprendimentos SA, como un soborno con dinero desviado de la empresa estatal petrolera Petrobras. Pero no está descartado que Moro pida más diligencias.


La defensa de Lula afirma que presentó pruebas que muestran que desde 2010 el apartamento es 100 por ciento propiedad de un fondo gestionado por la Caja Económica Federal. Por eso, según el abogado Cristiano Zanin, Lula no puede ser el propietario, algo que el ex mandatario siempre repitió.


Cuando declaró ante el juez Moro, en mayo pasado, Lula también negó ser dueño del triplex: “Yo no solicité, no recibí, no pagué nigún triplex”. Y dijo que nunca tuvo la intención de adquirir el apartamento. No hay ningún registro oficial donde Lula figure como propietario del inmueble, y su abogado Zanin sostiene que no hay pruebas en el expediente para condenarlo y que hacerlo sería una “persecución política”.


Pero el fiscal insiste en que la propiedad nunca fue puesta a la venta porque ya tenía dueños, Lula y su esposa, y el Ministerio Público Federal pide el encarcelamiento del ex presidente.


Las encuestas indican que si las elecciones presidenciales se celebraran hoy Lula sería electo para un nuevo mandato, y sólo estaría impedido de candidatearse a las elecciones de 2018 si fuera condenado, no por el juez Moro, sino en segunda instancia judicial

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Domingo, 25 Junio 2017 05:56

China disputa la hegemonía del oro a EU

China disputa la hegemonía del oro a EU

Entre las causales de la inevitabilidad de la próxima guerra de Estados Unidos y China, según la visión americanocentrista del controvertido politólogo Graham Allison, de Harvard, en su polémico, sesgado y fatalista libro Destinados a la guerra: ¿pueden Estados Unidos y China escapar a la trampa de Tucídides? (https://goo.gl/bSyEvf)?, no viene citada la guerra geofinanciera ya desatada entre ambas superpotencias, en la que el oro juega un papel relevante para desbancar al dólar de su tambaleante trono.

No es novedad alguna la guerra aurífera de la dupla anglosajona de Estados Unidos y Gran Bretaña contra China y Rusia, la cual se subsume en la guerra geofinanciera global en la que las plazas de Wall Street y la City todavía presumen la otrora hegemonía unipolar financierista de Estados Unidos, a quien le queda su dólar como arma de disuasión masiva, más por ausencia de válidos competidores que por virtudes propias.

Estados Unidos y Gran Bretaña (ésta en particular) han intensificado su guerra aurífera mediante la abrupta liquidación de sus reservas, con el fin de apuntalar al dólar estadunidense y a la libra esterlina (caso perdido con el Brexit y su terrorismo doméstico). La liquidación de las reservas de oro de Gran Bretaña en plena crisis de 2008 por el ex primer ministro –fundamentalista neoliberal con máscara socialista– Gordon Brown, fue un tremendo desastre.

Cuando las sociedades de Estados Unidos y Gran Bretaña implosionan debido a los estragos, entre otras variantes, de la cataclísmica globalización financierista, China se pertrecha con mayores reservas de oro, que se prepara a descolgar en el trayecto (literal) de su mirífico proyecto de la nueva Ruta de la Seda (OBOR, por sus siglas en inglés), a juicio de Zi Yang, consultor chino educado en universidades de Estados Unidos (https://goo.gl/RMFBTq).

La conexión de OBOR no es sólo textil, geoeconómica y geopolítica, sino también comporta un relevante vector geofinanciero que le procura su divisa cada vez más internacionalizada, el renminbi, y las exploraciones por las gigantes mineras chinas que ayudarán a Pekín a cerrar la brecha con las supuestas reservas de Estados Unidos en Fort Knox, cuya existencia ha sido puesta en duda por el ex congresista texano Ron Paul, quien desde hace mucho exige una auditoría para conocer con certeza las tenencias de la Reserva Federal.

La nueva Ruta de la Seda puede representar el equivalente histórico de la cruzada por el oro en 1848 en California; por cierto, arrebatada a México por Estados Unidos, de lo cual ni siquiera han de estar enterados los itamitas que lo han despedazado deliberadamente y que, apuesto, no han visitado el Museo de las Intervenciones en Churubusco.

El oro de la Ruta de la Seda tiene menor costo que las inmensas reservas de China. Yang aduce que es difícil señalar con precisión las reservas "exactas" (sic) de China, que considera el oro "activo estratégico", por lo que el "gobierno no publica los datos de su comercio aurífero". No sólo la Reserva Federal de Estados Unidos engaña con sus supuestas "tenencias" de oro, sino que también el banco central chino lo imita en sus ocultaciones en el "póquer de cartas cerradas" del inasible mercado aurífero.

Según las estimaciones del Consejo Mundial del Oro en 2016, China detenta mil 843 toneladas y tiene como objetivo rebasar las de Estados Unidos, que se encuentran en 8 mil 133.46 toneladas. A ese ritmo gradual y prudente –quizá para no disparar su precio en el mercado manipulado por la banca Rothschild en la City– le tomará muchos años a China rebasar a Estados Unidos. En forma impactante, en 2016 China importó más de mil 300 toneladas, mientras su producción doméstica fue de 453 toneladas. Cualquiera que haya viajado a China, India e Irán se habrá percatado del culto icónico de sus poblaciones por el oro y la plata.

En China el año pasado la demanda de los consumidores fue por 975 toneladas, mientras la demanda institucional fue de 778 toneladas. Más allá de sus reservas, esta nación ostenta sustanciales "depósitos" auríferos –alrededor de 11 mil 563.46 toneladas, en 2015–, pero sus mineras alegan que su extracción será muy costosa. De todas maneras, llama la atención que más de la mitad de su consumo aurífero provenga de sus importaciones, que quizá consideren se encuentra muy accesible antes de que se detone su precio. Lo relevante hoy radica en que las mineras chinas estén dispuestas a sacar provecho del proyecto y trayecto de la nueva Ruta de la Seda, que derrumbará barreras y expandirá las zonas libres comerciales.

Según la Asociación de Oro de China, los países que forman parte de la nueva Ruta de la Seda detentan reservas por 23 mil 600 toneladas: ¡42 por ciento del total mundial! Más aún: los países del OBOR producen mil 150 toneladas al año: ¡36 por ciento del total global! A ese ritmo, sólo fuera de China se calcula que los países del OBOR rebasarán a Estados Unidos de cinco a 10 años, lo cual provocará un choque monetario global y el inicio del fin del caduco sistema dolarcéntrico, que correrá la misma triste suerte que su progenitora: la libra esterlina.

Yang expone la penetración de la principal minera china Zijin, que ha invertido hasta ahora cerca de 2 mil millones de dólares en varios países: Tajikistán, Kirguistán, en Tuva (Rusia), Sudáfrica, República Democrática del Congo, Australia, Papúa Nueva Guinea y Perú (sic). En forma anómala, Yang no toma en cuenta a Rusia ni a India, no se diga a Sudáfrica, quienes tampoco se encuentran con los brazos cruzados. A juicio de Yang, la demanda aurífera china, como inversión, seguirá viento en popa. Al primer trimestre de este año incrementó su demanda de barras físicas de oro en 60.2 por ciento, comparado con 22.4 por ciento del mismo periodo del año pasado.

Las plazas de Wall Street y la City venden "papel oro" mediante sus especulativos cuan etéreos ETF ( exchange traded funds: fondos de intercambio bursátil), que no tienen ninguna garantía de entrega real a su vencimiento, mientras en China, India, Rusia e Irán procuran mayores transacciones con barras físicas. Mediante la plaza de Hong Kong se espera que este año China supere la barrera de las mil toneladas de importaciones auríferas, comparadas con las 771 toneladas del año pasado.

Un motivo adicional por el tropismo de China por el oro es la reciente incorporación del renminbi como divisa de reserva del Fondo Monetario Internacional, que así es más apuntalado con mayor reserva aurífera. Además, el oro se ha vuelto un refugio "seguro" (sic) de los inversionistas chinos, debido a la desaceleración económica, la depreciación del renminbi y la preocupación por las burbujas especulativas de las acciones y los bienes raíces.

Según Yang, la cruzada multivectorial aurífera de China no debe causar sorpresa alguna, ya que "está interesada en acumular oro para diversificar sus activos y reducir su dependencia del dólar estadunidense". Todo lo contrario que ha hecho el "México neoliberal itamita" con su plata, que también regaló, como su petróleo.

Mi humilde apreciación sobre la compraventa del oro por China es que si se deprecia la cotización, compran mucho, y si sube, pues compran más: se trata de una decisión de carácter estratégico para rediseñar el nuevo orden monetario internacional, como reflejo del nuevo orden global multipolar, que por la "naturaleza de las cosas", como hubieran descrito los clásicos helénicos, será tripolar o no lo será.

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En el reino del desconcierto y el hazmerreír

No hay caleidoscopio que permita plasmar en formato periodístico este momento de extremada agitación que vive este país donde todo parece estar cambiando a gran velocidad, pero nadie sabe muy claramente en qué dirección
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Un dirigente político de 69 años, el líder del partido laborista, Jeremy Corbyn, es recibido como un ídolo pop por decenas de miles de fans en el más alternativo de los festivales de música del Reino Unido, el Glastonbury. Cinco gigantescas torres en Camden Town, barrio de moda londinense, son evacuadas para protegerlos de una repetición del incendio de la Grenfell Tower hace 10 días. Una de las policías más famosas del mundo por no portar armas anuncia planes para revertir esta política de cara a la amenaza terrorista que se cobró 36 vidas en los últimos tres meses.


Desde el referendo del 23 de junio del año pasado a favor del Brexit, este país tan conocido por sus peculiaridades - las manos de las calles al revés que el resto, los colectivos rojos, los policías que se sacan fotos con los turistas - ha empezado a padecerlas como una enfermedad crónica y quizás incurable.


En medio de la caótica negociación del Brexit, la UE y los británicos se burlan abiertamente de la “generosa oferta” para residentes europeos que hizo la atribulada primer ministro británica Theresa May el jueves. Angela Merkel le contesta con apenas oculto desdén que el Brexit no es una prioridad para la UE y el Banco Central Europeo anuncia los primeros pasos para hacerse con uno de los negocios más lucrativos de una City londinense que no contará ya con el paraguas europeo.


Los diarios pro-europeos británicos hablan cada vez más abiertamente de dar marcha atrás con el Brexit (“todo depende de nosotros mismos” dice ayer el diario The Guardian) mientras May busca con creciente desesperación una alianza con los reaccionarios protestantes unionistas de Irlanda del Norte de cara a la votación del jueves de su primer programa legislativo que, en caso de derrota, la dejaría al borde del precipicio.


Bienvenidos entonces al Reino Unido, el país más imprevisible de Europa, convertido lentamente en un hazmerreír de la UE que, sin embargo, puede causar un insondable daño al bloque y por extensión, al mundo. No hay caleidoscopio que permita plasmar en formato periodístico este momento de extremada agitación que vive este país donde todo parece estar cambiando a gran velocidad, pero nadie sabe muy claramente en qué dirección.


Nadie duda que la negociación con el Brexit es, en palabras de un ex líder y ministro conservador, William Hague, el más importante evento político-diplomático de la posguerra, pero ni toda la experiencia y presunto “know how” de la Foreign Office, acumulados durante casi dos siglos de ser el mayor imperio del planeta, y unas cuantas décadas más de mantenerse en la mesa de las grandes potencias, ha servido para dar una imagen de solidez de cara a unas negociaciones que deben concluir el 29 de marzo de 2019, es decir, en 21 meses.


La oferta inicial de May para proteger los derechos de los tres millones y medio de europeos que viven en el Reino Unido y el millón doscientos mil británicos en Europa fue calificada de patética por un grupo que representa a ambas partes, los británicos en el continente y los continentales en el Reino Unido. “Es absurdo que su oferta sea condicional a que haya reciprocidad de parte europea. La Unión Europea ya hizo una oferta mucho más generosa. ¿Espera que la UE ofrezca mucho menos de lo que propuso en aras de la reciprocidad?”, señala Dave Spokes del Grupo Expats Citizen Rights in EU. Una inglesa que vive en España, Sue Wilson, fue más directa. “Estamos podridos (...sick and tired....) que nos usen como peones de una negociación”, dijo a The Guardian.


La primer ministra se ha convertido en una figura que circula por el escenario europeo y británico con el aire de un fantasma aterrorizado de su propio semblante. Esa seguridad tan British que exhibió el 29 de marzo al activar el artículo 50 para iniciar las negociaciones de separación de la UE, produce ahora entre risa y pena. “Son el hazmerreír de Europa. Si no fuera tan seria, la situación sería cómica”, señala un artículo en el diario suizo Der Bund. ¿Qué autoridad puede tener una dirigente política que convoca a elecciones anticipadas en abril para que le den un mandato aplastante a favor del Brexit y por poco cae derrotada?


La apuesta de May salió tan mal que perdió su mayoría parlamentaria y ahora está negociando a la desesperada para sostenerla con un acuerdo con los Unionistas Protestantes del DUP. El DUP quiere unas dos mil millones de libras (2.500 millones de dólares) para proyectos en educación y salud, algo que puede hacer estallar a los escoceses, galeses e ingleses, que también querrían una contribución similar a sus presupuestos.


Como además el DUP es el más reaccionario de los partidos parlamentarios, hay muchos conservadores dispuestos a votar a favor de las enmiendas que la oposición quiere imponerle al programa legislativo que May presentó el miércoles. El conservador Sir Peter Bottomley es uno de los que ha firmado a favor de la enmienda propuesta por una diputada laborista para levantar la prohibición que rige para el aborto de mujeres de Irlanda del Norte, medida que, de aprobarse, espantaría al DUP.


Las febriles negociaciones hasta la votación el jueves 29 muestran a un gobierno que se mueve siempre al borde del precipicio. “Can Theresa May survive the next seven days?”, titula el semanario The Week. Según algunos analistas, la maquiavélica estrategia de los conservadores es mantenerla hasta el fin de la negociación por el Brexit. “El Brexit va a terminar muy mal. Los conservadores necesitan un chivo expiatorio”, señala Martha Hill en The Guardian.


Mientras tanto el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, goza de una popularidad bautizada como Corbynmanía. En Glastonbury decenas de miles de jóvenes cantaron al unísono su nombre cuando subió al escenario a presentar el dúo hip-hop Run The Jewells. La última encuesta predice un triunfo de Corbyn en caso de que haya nuevas elecciones. La posibilidad es remota en las próximas semanas, pero no inexistente a mediano plazo. En el matutino conservador Daily Telegraph la historiadora Catherine Haddon señala que si este jueves el programa de gobierno que presentó May es derrotado en la Cámara de los Comunes, el laborismo presentaría una moción de confianza en su gobierno que podría forzar su renuncia.


Si el panorama político se parece a una sala de emergencia, en las calles se vive una similar sensación de extrema incertidumbre e inseguridad. A la evacuación de unos 800 residentes de cinco edificios en Camden Town el viernes, se añaden otros 11 edificios identificados en el Reino Unido que usaron el mismo tipo de revestimiento inflamatorio que convirtió al Grenfell Tower en una bola de fuego el miércoles 14 dejando un saldo de unas 79 personas muertas, un número incierto de desaparecidos y más de 500 familias en la calle. En el estado de pánico generalizado que generó el incendio, circulan versiones de que muchos hospitales, escuelas y edificios públicos están construidos con el mismo tipo de material.


La economía empieza a reflejar este panorama enrarecido e impredecible. A un año del referendo, la economía está empezando a sentir el impacto. El primer trimestre creció un 0,2%, medio punto menos que en el trimestre previo, el peor desempeño entre países del G7. El Banco Central Europeo aumentó la alarma esta semana al indicar que si el Reino Unido abandona la UE, tendrá que ejercer un control mucho mayor de los productos financieros en euros que usan la City, un negocio por valor de unos 850 mil millones de euros diarios.

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Temer rechaza acusaciones del empresario Joesley Batista

El presidente de Brasil, Michel Temer, rechazó este sábado las acusaciones del empresario Joesley Batista, quien en entrevista con la revista Época señaló al mandatario como "el jefe de la organización criminal más peligrosa del mundo", por haber encabezado una trama de corrupción en la que políticos y legisladores pedían sobornos a altos ejecutivos.

En una nota del palacio de gobierno de Planalto, Temer afirmó que tomará "todas las acciones apropiadas" contra Batista, quien en la entrevista, publicada el viernes, aseguró que el presidente "ha liderado la trama de sobornos a cambio de favores en el gobierno desde 2010".

"Conocí a Temer (en 2009 o 2010) y ese negocio del dinero para la campaña se dio desde el comienzo", aseguró el magnate de la empresa agroalimentaria JBS.

El pedido de dinero “siempre estaba ligado a algún favor. Raras veces no era así. Una ocasión fue cuando pidió 300 mil reales (unos 91 mil dólares) para hacer campaña en Internet antes del impeachment, preocupado por su imagen”, agregó el empresario respecto de los meses previos a la destitución de Dilma Rousseff, en agosto de 2016.

"Siempre tuve relación directa", añadió Batista sobre sus vínculos con el mandatario, al que acusó de liderar un grupo de políticos en el seno del conservador Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que se dedicaba sistemáticamente al cobro de sobornos, desde la Cámara de Diputados, a cambio de favores.

Entre los involucrados mencionó a ex presidentes de la Cámara de Diputados –Eduardo Cunha y Henrique Eduardo Alves–, así como el actual jefe de gabinete de Temer, Eliseu Padilha, y el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Wellington Moreira Franco, de acuerdo con Reuters.

El escándalo en torno a Temer, quien asumió la presidencia hace un año, comenzó el pasado 17 de mayo, cuando se dio a conocer una denuncia de Batista contra el presidente en la que parece dar su aval al pago de un soborno, en el contexto de la operación Lavado Rápido, que investiga la corrupción en la estatal Petrobras.

El empresario aceptó colaborar con las autoridades a medida que las indagatorias comenzaban a cerrar sus redes con la vista puesta en sus negocios. Batista llegó a un acuerdo con la justicia ("delación premiada") para evitar ir a juicio, y entre las pruebas presentó la grabación de audio en la cual Temer parece dar su aval para pagar por el silencio de Cunha, en prisión por el caso de la red de sobornos para obtener contratos en Petrobras.

El comunicado de la presidencia subrayó que los abogados de Temer presentarán demandas civiles y criminales contra Batista a partir del lunes y se "buscará la debida reparación financiera por los daños causados".

El despacho del mandatario calificó a Batista de ser "el bandido más exitoso en la historia de Brasil", y lo acusó de haber "mentido seriamente" en la entrevista. "Se dice que el presidente siempre le pedía algo (...) pero el presidente jamás tuvo ese comportamiento de mendigo. Al contrario, era él quien intentaba resolver sus problemas con el gobierno", destacó.

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Increíble inclusión de India y Pakistán al "Grupo de Shanghai" que encabezan China y Rusia

Mientras Washington se desgarra con las poco convincentes suputaciones de James Comey, ex director de la FBI –vulgar "soplón" y marioneta del Deep State violentamente defenestrado por el cada vez más atribulado Trump–, el mundo se desordena y se reordena en forma simultánea a pasos acelerados para ocupar los espacios que deja vacios Estados Unidos: la otrora superpotencia unipolar hoy en franca decadencia y en plena "guerra civil" que no se atreve a pronunciar su nombre.

Totalmente boicoteado por los desinformativos multimedia "occidentales", el Grupo de Shanghai (Organización de Cooperación de Shanghai: OCS) celebró su trascendental cumbre 17 en Astana, capital de Kazajistán, país convertido en la bisagra euroasiática entre China y Rusia. El boicot multimediático "occidental" colinda con lo pueril, cuando en dicha cumbre fue avalado el espectacular ingreso de India y Pakistán: su mayor evento después de 16 años de existencia teórica.

No es menor la incrustación de India y Pakistán –a mi juicio, la primera apadrinada por Rusia y la segunda por China–, dos potencias medianas nucleares que se han enfrascado en tres guerras convencionales. De sus seis miembros primigenios –China, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán–, la OCS pasa ahora a ocho: cuatro de ellos conspicuas potencias nucleares (Rusia, China, India y Pakistán).

¿Se nucleariza el Grupo de Shanghai mientras se resquebraja la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la fase trumpiana? El Grupo de Shanghai ostenta como "observadores" a Afganistán, Bielorrusia, Irán y Mongolia y, como "socios de diálogo", a Armenia, Azerbaiyán, Camboya, Nepal, Turquía y Sri Lanka. En total, 10 países adicionales se encuentran en la lista de espera que deberán dosificar China y Rusia (https://goo.gl/KKuM0b).

¿Se saldrá Turquía de la OTAN para adherirse al Grupo de Shanghai más afín a su cultura y etnia, y así olvidarse de la hoy desgajada Unión Europea (UE) que despreció su inclusión contra natura? El núcleo del Grupo de Shanghai fue eminentemente "centroasiático" durante 16 años, pero hoy lanza relevantes vectores geopolíticos y geoeconómicos al subcontinente indio (vía India y Pakistán, por extensión a Sri Lanka y Nepal), también al Cáucaso (Armenia y Azerbaiyán)y hasta Indochina (Camboya).

El flujograma y el cronograma de la OCS se ha ajustado en los recientes 16 años conforme han declinado tanto la salvaje unipolaridad estadunidense como su corolario globalista israelí/anglosajón, lo cual se expresa nítidamente con la aplicación de Irán para convertirse en miembro a carta cabal en momentos tan cruciales para la edificación del nuevo orden multipolar (https://goo.gl/7T8lZu).

Alexander Dugin, uno de los máximos ideólogos rusos muy cercano al zar Vlady Putin, contrasta el irredentismo prácticamente unipolar de la OTAN con la pluralidad multipolar de la OCS: en la OTAN "domina un solo país, una sola ideología, mientras la OCS se compone de los países y las fuerzas que representan diversas civilizaciones con diferentes ideologías y sistemas políticos".

Es cierto, la OTAN es unipolar, donde EU domina al restante pusilánime e inánime, mientras el relativamente naciente Grupo de Shanghai es plural bipolar (sin menospreciar la invaluable adquisición de India).

Para Dugin, ideólogo ruso del euroasianismo, “La OCS se crea no como la ‘OTAN asiática’, sino como una estructura euroasiática que se opone a la globalización. La unión de grandes estados asiáticos que poseen una enorme capacidad económica y grandes fuerzas estratégicas es un serio paso hacia la institucionalización del mundo multipolar”.

Dugin lo expresa sin tapujos: "La OCS es un bloque multipolar, y ello equilibra la hegemonía estadunidense y occidental, convierte un modelo de mundo que se impone a todos sin alternativas, en una libertad. Ello atribuye nuevas posibilidades a los jugadores regionales de cualquier escala".

Dugin diseca la intimidad geopolítica de la OCS, a la que coloca como fuerza de equilibrio frente al irredentismo de EU: “eso será un desafío que ninguna estructura o coalición occidental ni ningún bloque podrá vencer. Si la OCS elabora una postura consolidada sobre la lucha antiterrorista (...) significará un ambiente absolutamente diferente para resolver el conflicto sirio. Si la OCS dice ‘no’ a algunas acciones de occidente, habrá que tenerlo en cuenta”.

Detecto una contradicción conceptual y operativa entre la apología de la "globalización económica" (en contrapunto a la "globalización financierista" de las plazas globalistas de Wall Street y la City) que pregonó el mandarín Xi en su reciente aparicion en el foro moribundo de Davos, con la oposición contundente de Dugin a la "globalización" tout court. Ya habrá tiempo de discutirlo en detalle.

A mi juicio, de lo más relevante de la cumbre 17 de la OCS en Astana fue la enésima reunión bilateral del mandarín Xi con el zar Vlady Putin para afinar detalles de su cada vez más profunda "alianza estratégica" (https://goo.gl/vON8mW).

Ni al zar Putin ni al mandarín Xi se les escapa que la agenda desestabilizadora de los yihadistas del Daesh está programada en los algoritmos geopolíticos de los instrumentos de EU en el Cáucaso/Sur y Asia Central, en sus fronteras respectivas de Rusia y China con la provincia islámica de los uigures en Xinjiang (https://goo.gl/ZD7258).

Los mandatarios de Rusia y China enfocaron sus baterías en la delicada situación de Norcorea y en el papel destinado a jugar por la OCS en la reconciliación y reconstrucción de Afganistán, cuando tampoco podía faltar el realineamiento de la "nueva ruta de la seda" (proyecto chino) con la Unión Económica Euroasiática (proyecto ruso).

El zar Putin acusó a EU de estar detrás de los atentados terroristas yihadistas, lo cual sólo es ignorado por los multimedia desinformativos de "Occidente" (https://goo.gl/P2yhA8).

El geopolitólogo Rostislav Ischenko fustigó la "incapacidad" de EU y la UE de lidiar con la amenaza terrorista proveniente de Medio Oriente y Asia Central, que afecta los intereses de los miembros de la OCS cuando los yihadistas del Daesh se aprestan a trasladar y mutar sus operaciones en las fronteras y entrañas del RIC (Rusia, India y China): "Ni Rusia ni China pueden permitir que las bandas terroristas expulsadas de Medio Oriente depreden sus fronteras", lo cual descarrilaría la "nueva ruta de la seda" y la Unión Económica Euroasiática (https://goo.gl/DbvYjO).

El Grupo de Shanghai provee el formato idóneo para que India y Pakistán, no se diga India con China, asciendan y trasciendan a un nuevo plano más creativo su nuevo tipo de interacción, que dejen atrás sus aldeanas contradicciones y confrontaciones que benefician el caduco orden unipolar anglosajón. Desde su eclosión de muy bajo perfil hace 16 años, ahora sí que el Grupo de Shanghai ha tomado una dinámica más acelerada y consolidada en su cumbre en Astana.

Después de haber estado en franca defensiva, desde el montaje hollywoodense del 11/9 (con sus guerras fabricadas en Afganistán e Irak), al unísono de la reactivación de la agenda yihadista y sus "células dormidas" de la eterna CIA, ahora el Grupo de Shanghai pasa a una notable contraofensiva en la cartografía de los "Balcanes Euroasiáticos" del hoy fallecido Brzezinski, y que es inversamente proporcional a la decadencia unipolar de EU.

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¿Cuál es la profundidad de la alianza estratégica de Rusia y China?

Los multimedia de Rusia y China suelen abundar sobre la "alianza estratégica" de Moscú y Pekín, que suena a metáfora, ya que se ignora el grado de su profundidad, que puede ser de carácter secreto.

La exitosa primera cumbre de la Nueva Ruta de la Seda en Pekín (B&R) refrendó la intimidad que han tejido el mandarín Xi y el zar Vlady Putin (https://goo.gl/3yyFH7).

Ya antes de la trascendental cumbre B&R de 29 mandatarios en Pekín (https://goo.gl/7icacL), Lyle J. Goldstein, profesor asociado en el Instituto de Estudios Marítimos de China en la Escuela de Guerra Naval de EU, explayó en The National In­terest que el “escenario que debe preocupar a los planificadores de defensa de EU por encima de otros (https://goo.gl/2hWHTb)” es la "sombría, aunque todavía raramente discutida posibilidad de que China y Rusia pudieran de cierta manera estar comprometidos en un conflicto armado simultáneo con EU".

Han sido los dos axiomas geoestratégicos sustentados por Bajo la Lupa de que el máximo error de Obama fue haber arrojado a Rusia a los brazos de China y/o viceversa (https://goo.gl/7R36H6) y que uno de los objetivos de Trump consiste en resquebrajar la "alianza estratégica" de Moscú y Pekín, de la cual se ignora su verdadera profundidad (https://goo.gl/zMZ6Kz).

Goldstein aduce que "ni Moscú ni China son suficientemente fuertes (sic) por ellos mismos para competir con Washington en una guerra de alta (sic) intensidad y de larga (sic) duración" pero que un "buen esfuerzo coordinado en conjunto pudiera sin duda causar mayores problemas a la superpotencia estadunidense a el largo plazo".

Goldstein comenta que en el "nuevo mundo" Moscú y Pekín se acercan cada vez más como sucedió con su convergencia geoestratégica: desde la participación de la "magna delegación china" de 70 personas a la reciente conferencia sobre el Ártico patrocinada por Rusia, pasando por el "apoyo vocal (sic)" de China a la intervención rusa en Siria, hasta la oposición de ambos al despliegue misilístico balístico de EU en Sudcorea (Thaad, por sus siglas en inglés).

Cita un artículo de un think tank chino, "Hacer una Alianza con China: los Intereses Nacionales de Rusia y la Probabilidad de una Alianza de China y Rusia", lo cual constituiría una "estrategia transformativa".

Cita a "significativos estrategas chinos, como Zhang Wenmu", quienes pregonan que "la contención de EU invita a una contracontención de China y Rusia" cuando su alianza puede representar "un instrumento efectivo" para lidiar con la "presión de EU", donde la "base de los inmensos recursos naturales de Rusia" es considerada por China.

Zhang Wenmu, considerado el primer “estratega marítimo ( navalist)” de China, "dejó su marca en la estrategia con la construcción de un portaviones".

En su libro de 2009 Sobre el poder naval de China, Zhang aduce que su poder comercial global le obliga a detentar una poderosa armada, al estilo del estadunidense Alfred Thayer Mahan (https://goo.gl/my9AyL).

En 2014, Zhang publicó un ensayo de mucho impacto – El significado de los eventos de Ucrania para el mundo y su advertencia a China– cuando Rusia obtuvo una mayor victoria frente a Occidente debido a la "maestría de Putin como gran estratega".

A juicio de Zhang, el triunfo de Rusia se debió a que "Crimea es un asunto de vida o muerte", mientras que para Europa es uno más de sus varios temas importantes: "por Crimea, Rusia colocaría todos sus recursos, mientras Occidente no lo haría". Juzga que la base del éxito de Putin yace en que "frenó la expansión de la OTAN al Oriente".

Para Zhang el ex presidente George W. Bush o la ex secretaria de Estado Hillary Clinton "sólo conocen una retórica hueca y carecen de sentido estratégico".

El "pivote de Asia" de EU para contener a China representa "un ensayo de regresar al EU de 1950 para crear un anillo que cerque a China", por lo que la "crisis de Ucrania" proveyó un momento de claridad en la política mundial, donde Rusia con resolución usó su mayor recurso: su poder militar y no su softpower, por lo que China debe adoptar la misma resolución que Rusia ante EU.

La diplomacia china debe ser "más muscular", ya que el comercio se encuentra profundamente impactado por la política en todos lados, por lo que China requiere ahora de "un espacio de seguridad", sin el cual no podía estar seguro, y que protegería su "cinturón dorado" a lo largo de su costa oriental, donde Taiwán es el principal cuello de botella que impide el pleno desarrollo del poder marítimo chino, como "Putin fue capaz de extender su zona de seguridad durante la crisis de Ucrania hasta el sur de Crimea cuando la OTAN no tuvo otro recurso porque Crimea se encontraba lejos del alcance de su poder".

Para el geoestratega marítimo Zhang, “el mayor error en la política exterior de EU en el nuevo siglo ha sido empujar a China en la dirección de Rusia (https://goo.gl/yrNnb4)”. ¡La misma tesis de Bajo la Lupa!

A juicio de Zhang la primera prioridad de Rusia es mejorar su economía, lo cual depende de la mejoría de sus relaciones con Europa y EU. Y "predice" que, debido a la fuerte "presión de EU y sus aliados, China necesita un país con el que pueda tener una cooperación cercana que forme un flanco estratégico en la retaguardia" que es Rusia y que "será el objetivo más fundamental para la conformación de una alianza de China", que no necesariamente tiene que ser formalizada.

¿Existirá un pacto secreto entre Xi y Putin para confrontar la caduca hegemonía unipolar de EU?

Un punto clave radica en la percepción de Zhang, quien concluye que "la asfixia estrategia de EU y su contención no han todavía alcanzado un nivel que sea imperativo para que China y Rusia estén listos a formar una alianza" formal.

El aumento del transporte de petróleo y gas de Rusia mejorará la seguridad energética de China cuando destaca la coordinación de "China y Rusia en asuntos diplomáticos delicados, como los temas de Irán y Norcorea", según Zhang, quien "vaticina" que el "poder ascendente de Rusia le permitirá aumentar su posición dentro de una alianza", por lo que "de aquí a 10 años, el potencial de una alianza de China y Rusia aumentará".

Reconoce que "Rusia difícilmente requiere la ayuda de las fuerzas militares chinas", mientras que la "conversión del poder económico de China en uno militar constituye un proceso lento relativamente que resulta en un retraso", cuando "su ascendencia económica es más obvia".

Lyle J. Goldstein interpreta que Zhang "implica que la persistente debilidad militar de China es un obstáculo (sic) para su alianza con Rusia, quizá debido a que China no se ha visto como un socio suficientemente capaz".

Russia Insider invita a la lectura del especialista Goldstein sobre la factibilidad de una alianza de China y Rusia y enfatiza cómo el "pensamiento chino" es sorprendentemente similar a la postura de Rusia.

Por ahora "los chinos sienten que no existe necesidad ahora para una imbricada alianza formal", salvo que China y Rusia sufran mayor presión de EU (https://goo.gl/dZ9gOr).

¿Existirá una "alianza estratégica" secreta de Rusia y China para frenar el irredentismo de EU?

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Jueves, 08 Junio 2017 06:26

India: la gran potencia de en medio

India: la gran potencia de en medio

Tengo la impresión de que, de todas las "grandes potencias" del sistema-mundo contemporáneo, sea cual sea la forma en que definamos "gran potencia", India es la que recibe menor atención. Admito que esto ha sido cierto de mi parte, pero es cierto también de la mayoría de los analistas geopolíticos.

¿Por qué ha de ocurrir esto? Después de todo India se está acercando rápidamente al punto donde tendrá la población más grande del mundo. Es respetablemente alta en casi todas las medidas de fortaleza económica y mejora todo el tiempo. Es una potencia nuclear y tiene una de las fuerzas armadas más grandes del mundo.

Es un miembro del G-20, lo que le confiere un certificado de ser una gran potencia. No obstante, no es miembro del G-7, que es un grupo mucho más restringido y mucho más importante. Es uno de los cinco países conocidos como BRICS –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

Pero el BRICS, la fuerza creciente de las economías "emergentes" a principios del nuevo siglo, ha resbalado en su significación geopolítica, puesto que sus economías, con excepción de China, se debilitaron repentina y radicalmente desde la decadencia de la economía-mundo posterior a 2008. Es miembro oficial, con China y Rusia, pero también con Pakistán, de la Organización de Cooperación de Shanghai, pero su estructura no parece convertirse en una fuerza importante en la política mundial.

Los gobiernos de India, sin importar qué partidos hayan estado en el poder, han invertido mucha energía en buscar un papel más importante en el sistema-mundo. En particular, han buscado obtener el respaldo de otras potencias en relación con la añeja disputa con Pakistán sobre Cachemira. No parece que hayan logrado nunca este objetivo.

En los días de la guerra fría, India fue oficialmente neutral y de facto más cercana a Rusia. Desde el colapso de la Unión Soviética, India ha intentado mejorar sus relaciones con Estados Unidos. Pero lo que logró en términos de respaldo estadunidense, lo perdió en términos de política con China.

China ha tenido serios conflictos armados con India por territorio, y está enojada por la hospitalidad del país asiático hacia el Dalai Lama.

India ha sido el país raro en Asia, pues cuenta con un sistema parlamentario en funciones, con virajes en la fuerza electoral entre el Partido del Congreso (heredero del movimiento de independencia) y el Partido Bharatiya Janata (un movimiento nacionalista hindú de derecha). Este hecho recibe aplausos de los analistas y los líderes políticos de los países paneuropeos, pero no parece haber significado que respalden las demandas de India en pos de mayor reconocimiento en ningún grado importante.

Una pregunta que podríamos hacernos es: ¿quién necesita realmente a India?

Estados Unidos (EU), especialmente desde que Donald Trump asumió el poder, quiere que India compre más de su país sin invertir, sin embargo, demasiado a cambio. De hecho, en este momento, el regreso del personal de tecnología de Internet a India desde Estados Unidos (y de otros países occidentales) está amenazando a EU con una pérdida significativa de empleos en uno de los pocos sectores donde el país estadunidense lo ha estado haciendo bien hasta ahora.

¿Acaso China necesita de India? Por supuesto, China quiere el respaldo de India en cualquiera de sus querellas con Estados Unidos, pero la nación asiática es un rival por el respaldo de los países del sureste de ese continente, no un socio en su desarrollo.

Rusia e Irán podrían utilizar el apoyo de India en asuntos relacionados con Medio Oriente, pero el país asiático duda en otorgar demasiado respaldo, aún cuando están de acuerdo básicamente en cuestiones como, digamos, Afganistán, por temor a ofender a Estados Unidos. Las naciones del sureste asiático creen que llegar a arreglos con China resulta mucho mejor que llegar a arreglos con India.

Claramente, el problema, es que India es un país "de en medio". Es lo suficientemente fuerte como para ser tomado en cuenta por otros, pero no es lo suficiente fuerte como para jugar un papel decisivo. Así, conforme las demás potencias barajan constantemente sus prioridades, India parece destinada a ser una que reaccione a sus iniciativas, más que una que haga que los otros reaccionen a las iniciativas de India.

¿Cambiará esto en la próxima década? En la caótica geopolítica del estado actual del sistema-mundo, todo es posible. Pero no parece demasiado probable.

Traducción: Ramón Vera Herrera

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Sábado, 03 Junio 2017 16:14

Chavismo y Venezuela hoy

Chavismo y Venezuela hoy

De todas las instituciones estadounidenses que reflexionan sobre la política exterior, sin duda la más influyente es el Council on Foreign Relations, fundado en 1921, editor de la revista de mayor impacto mundial en materia de asuntos exteriores: Foreign Affairs (1). Su sede principal se encuentra en el corazón de Manhattan, en Nueva York, en una esquina de la muy elegante Park Avenue, y por ella han pasado, a lo largo de casi un siglo, algunas de las principales personalidades políticas que han marcado la historia contemporánea.


Con ocasión de la edición en inglés de mi libro Hugo Chávez: Mi primera vida (2), el Council on Foreign Relations decidió organizar una mesa redonda de reflexión y debate en torno al tema “Chavismo y Venezuela hoy”. Obviamente, esa decisión se tomó hace diez meses, en septiembre pasado, cuando nadie imaginaba que las cosas tomarían el cariz que tienen en estos momentos en Caracas. O sea que, cuando llegó el día del evento, el pasado 17 de mayo, en plena ola de manifestaciones y violencias en Venezuela, la atmósfera estaba bastante cargada de electricidad hasta en pleno Nueva York.


Me acompañaban en la mesa: Jennifer McCoy, profesora de Ciencia Política en la Universidad de Georgia y, sobre todo, exdirectora del Centro Carter (fundado por el expresidente de Estados Unidos Jimmy Carter), que ha seguido muy de cerca todos los procesos electorales en Venezuela (3). Y Lisa Viscidi, especialista en temas de energía y petróleo, y autora habitual de la revista Foreign Affairs (4). El debate fue introducido por Romuald Sciora, ensayista, especialista del sistema de Naciones Unidas. Y estuvo moderado por Jonathan Tepperman, redactor jefe de Foreign Affairs.


El sentimiento que los demás ponentes, e incluso el moderador, trataron de instalar de inmediato fue que el “sistema chavista” se estaba derrumbando, que eso era una cuestión de días, a lo sumo de semanas, y que el debate, según ellos, debía centrarse sobre el tema “¿por qué se desmoronó el chavismo?”. Expresé mi desacuerdo. El chavismo, dije, no es sólo una corriente política, sino que es sobre todo una realidad sociológica mayoritaria en Venezuela. Pase lo que pase, el chavismo está, por largos decenios, instalado en el sentimiento de la población venezolana más humilde. Igual que el peronismo en Argentina.
Es lo que deseo explicar.


Como todas las revoluciones, la Revolución Bolivariana es una arquitectura en la que se conjugan una serie de fuerzas diversas importantes que, reunidas y fusionadas, conforman una dinámica política radicalmente innovadora. Como dice el presidente Nicolás Maduro: “El chavismo es el encuentro de varios caminos abiertos por los Libertadores y el encuentro de varias búsquedas iniciadas por muchos soñadores sociales que convergen en un punto nodal: el pensamiento de Hugo Chávez”.


Cuando el Comandante Chávez llega al poder –en 1999– no posee un gran partido; llega a la cabeza de un movimiento popular extremadamente diverso que incluye a militares, a exguerrilleros y a unas izquierdas muy variopintas. Y consigue ganar el apoyo popular con un discurso de refundación: la refundación de Venezuela, que es la base misma del chavismo. Porque en el núcleo duro de la filosofía chavista nos encontramos con la recuperación del concepto de nación, y la restauración y la defensa de la identidad nacional.


Hugo Chávez inventa para Venezuela y América Latina lo que podríamos llamar una “política de la liberación”, como decimos que existe una “teología de la liberación”. Con una opción preferencial por el pueblo, los pobres y los humildes. Con su capacidad de pedagogía política, Chávez impulsa una politización popular masiva, y conceptualiza una política de la liberación del pueblo en la que el pueblo, dotado de conciencia política, es autor de su propio destino.


Chávez intuye que la época permite estrenar nuevos caminos nunca antes surcados. Y logra elaborar de ese modo y transmitir al pueblo venezolano desmoralizado un nuevo relato de esperanza. En ese sentido, el chavismo es una narrativa que explica a los venezolanos quiénes son, a qué pueden aspirar y cuáles son sus derechos. Es una explicación nueva que da respuesta a viejas preguntas: ¿qué es la sociedad venezolana?, ¿cuáles son sus problemas?, ¿quiénes son las víctimas?, ¿quiénes los culpables?, ¿qué soluciones? Y ese nuevo relato es narrado, día tras día, discurso tras discurso, con enorme eficacia comunicacional, por Hugo Chávez, que se convierte en referente intelectual y carismático.


De tal modo que el chavismo constituye una vía política latinoamericana innovadora que se libera y se emancipa de la eterna tutela conceptual europea y anglosajona. Una política que, por primera vez, es original, fuente, manantial, y no espejo o copia de lo que se ha hecho en otras partes.


En ese sentido también, el chavismo es una opción revolucionaria. Es el proyecto más innovador y más atrevido que ha tenido Venezuela desde Bolívar. Es el único proyecto de paz, desarrollo, justicia y prosperidad para el pueblo venezolano desde 1810.


Luego, ¿qué es ser chavista? Ser chavista es acercarse al pensamiento político de los fundadores de Venezuela. El “Árbol de las Tres Raíces” es un concepto capital del chavismo. Que Chávez definía de la siguiente manera: “Primero está la raíz bolivariana por el planteamiento que hace Simón Bolívar de igualdad y libertad, y por su visión geopolítica de la integración de América Latina; luego la raíz zamorana, por Ezequiel Zamora, el general del pueblo soberano y de la unidad cívico-militar; y finalmente la raíz robinsoniana, por Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar, el ‘Robinson’, el sabio de la educación popular, y de nuevo la libertad y la igualdad”. Aunque a esas tres raíces, Chávez le va añadiendo otras: por ejemplo, Miranda y Sucre. Y más tarde otras más como José Martí, Che Guevara y Fidel Castro...


Pero ser chavista es también ser profundamente cristiano. El Comandante Chávez consideró siempre el cristianismo verdadero como parte de su vida, de su esencia y de sus valores.


Hugo Chávez fue un líder pragmático que supo adaptar las modalidades de su acción a las circunstancias históricas, que nunca olvidó los objetivos por alcanzar y que siempre mantuvo intangibles sus principios. Él estaba convencido de que si Venezuela pudo hacer gloriosas hazañas en el pasado, llegando a ser una las principales naciones de América Latina, fue porque estaba movilizada por un alto ideal hacia un destino común. Inversamente, Chávez sabía que los venezolanos tienen en permanencia la tentación de replegarse sobre sus querellas y divisiones internas (políticas, sociales, intelectuales), lo cual (según la visión chavista) les hace constantemente correr el riesgo de caer y deslizarse por el tobogán de la decadencia.


En consecuencia, para poder dar lo mejor de ella misma y ponerse al frente de las naciones latinoamericanas, Venezuela debe estar unificada por un líder histórico y un proyecto grandioso, y articulada (en un eficaz equilibrio de los poderes) por instituciones políticas, militares, económicas y sociales decididas a evitar las luchas intestinas.


Hay que insistir en el hecho de que, en el seno del chavismo, existe una filosofía patriótica del humanismo, heredera del cristianismo y de la teología de la liberación. El humanismo chavista es, a la vez, una finalidad de la grandeza de Venezuela, porque el mensaje que Venezuela dirige al mundo es profundamente humanista, y una consecuencia de la política de justicia social cuyo primer objetivo es cohesionar a la nación.
El chavismo posee, pues, diversas dimensiones: histórica, filosófica y política. Desde el punto de vista ideológico, el chavismo recoge y sintetiza, como ya se dijo, la acción política de Hugo Chávez y también sus pensamientos políticos, o sea la doctrina que se deduce de sus discursos y de sus escritos.


Como acción política, el chavismo se caracteriza por los siguientes grandes lineamientos:


— soberanía e independencia nacional; rechazo de la dominación de cualquier superpotencia imperial, en particular Estados Unidos. Chávez decía: “No puede entender la Patria ni defenderla quien no sabe que su principal enemigo es el imperialismo norteamericano”;
— rechazo de cualquier pretendido superpoder económico y financiero (FMI, Banco Mundial, OMC). La independencia se defiende, no sólo en el campo político, sino también en los sectores económicos, geopolíticos, culturales, diplomáticos e incluso militares;
— instituciones estatales sólidas, como las de la V República instituidas por la Constitución de 1999;
— un Ejecutivo fuerte y cierta personalización de la política para oponerse a la impotencia del régimen de los partidos;
— un poder ejecutivo fuerte y estable que confiere al presidente de la República un papel primordial;
— una relación directa entre el líder y el pueblo que pasa por encima de los cuerpos intermediarios, gracias a una concepción “participativa” de la democracia, con recurso frecuente al referendo y a las elecciones, y al diálogo interactivo líder-pueblo mediante un uso singular de los medios de comunicación de masas;
— una articulación cívico-militar cuyo engranaje lo constituye el propio presidente, que coordina lo mejor de los movimientos progresistas civiles y la inteligencia patriótica de los aparatos militares; las Fuerzas Armadas están íntimamente asociadas al proyecto de desarrollo nacional en el marco de la unidad cívico-militar;
— la independencia nacional y la grandeza de Venezuela;
— la unión nacional de todos los venezolanos –más allá de las diferencias políticas o regionales tradicionales que fueron antaño causa de división y de decadencia–, en una relación directa entre el líder y el pueblo, cohesionada por las políticas sociales de inclusión y de justicia social;
— la prioridad de la política sobre otras consideraciones (económicas, administrativas, técnicas, burocráticas, etc.);
— respeto de la autoridad del Estado;
— voluntad profunda de justicia social;
— intervención del Estado en la economía;
— la reactivación de la OPEP y una coordinación de las políticas petroleras de los países productores y exportadores;
— la integración latinoamericana como horizonte constante e imperativo ideológico dictado por el propio Simón Bolívar; y creación de entidades concretas para la integración (ALBA, Unasur, Banco del Sur, Celac, Petrocaribe, TeleSUR);
— la concepción de un mundo multipolar sin hegemonías; lo cual exige derrotar el proyecto de hegemonía imperial unipolar para garantizar la paz planetaria y el “equilibrio del universo”. Impulsar un mundo multicéntrico y pluripolar. Chávez lo señaló como el cuarto gran objetivo histórico del “Plan de la Patria”, su programa de gobierno para el periodo 2013-2019;
— una diplomacia Sur-Sur con multiplicación de los lazos con los países del Sur a través del Movimiento de los no-alineados y de alianzas horizontales: América del Sur / África (ASA) y América del Sur / Países Árabes (ASPA). Chávez apoyó también al grupo BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) y se planteó una alianza de Venezuela con ese grupo para consolidar un mundo multipolar;
— la solidaridad nacional entre los ciudadanos y los territorios; y la solidaridad latinoamericana;
— respeto de las naciones, que son entidades culturales esculpidas por la historia y baluartes de los pueblos contra los imperialismos;
— el rechazo de la doctrina del neoliberalismo económico, y la preferencia por una economía orientada por el Estado con vistas a un desarrollo voluntarista y estructurante (con ambiciosos proyectos públicos, nacionalización de los sectores estratégicos, soberanía alimentaria, etc.);
— construir un “Estado de las misiones” para responder más directamente a las diversas demandas sociales del pueblo;

— avanzar hacia la definición de un socialismo bolivariano y humanista, en democracia y en libertad, que además de otorgar a los trabajadores una protección social avanzada, los empodere dándoles acceso tanto a las decisiones de la empresa como a los beneficios de la misma.


Uno de los objetivos primordiales del chavismo es reconciliar a los venezolanos con la patria, hermanarlos y conseguir edificar un Estado con mayor soberanía, mayor eficacia administrativa, mayor justicia y mayor igualdad.


El chavismo aspira a reunir a hombres y mujeres de todos los orígenes políticos en torno a un gran proyecto de “país potencia” y a la acción voluntarista de un líder. Para alcanzar esos objetivos, el método del chavismo es el pragmatismo y el rechazo de los corsés ideológicos. Sus dos principales ejes: unidad interna al servicio de un ambicioso proyecto patriótico y social; e independencia y proyección de una “Venezuela potencia” en Latinoamérica y en el mundo.


El chavismo es, por consiguiente, un sistema “de pensamiento, de voluntad y de acción”. Parte de los hechos y de las circunstancias; no actúa predeterminado por una doctrina o una ideología. Voluntarismo contra fatalismo; acción contra la pasividad, contra el abandono y la renuncia.


Para Chávez, lo primero es Venezuela. Su actuar político consiste en crear las condiciones para que la patria pueda dar lo mejor de sí misma. Y esto sólo se consigue si el pueblo venezolano está unido en torno a un proyecto de progreso social definido por un líder carismático que lo propulsa hacia su gran ideal histórico.


El pensamiento chavista tiene como bases ideológicas varias raíces que se entremezclan entre sí para formar una nueva ideología progresista venezolana. La cual se caracteriza por la ausencia de dogmatismos, para diferenciarse de los experimentos socialistas fracasados en la Europa del siglo XX. Por eso, para distinguirlo del que fue rechazado por las clases populares en Polonia en 1980, o del que se derrumbó con el muro de Berlín en 1989, o del que implosionó en 1991 con la caída de la Unión Soviética, Chávez hablaba de “socialismo del siglo XXI”. Se trata de un socialismo surgido en América Latina, que debe ajustarse a nuestro tiempo, y por eso Chávez le añadió fundamentalmente tres dimensiones: la democracia participativa, el feminismo y el sentimiento ecologista.


Ese “socialismo del siglo XXI” se considera compatible con la propiedad privada, aunque alienta otras formas socialistas y solidarias de propiedad como la cooperativa y la cogestión. También se declara compatible con el nacionalismo económico. Chávez no dudó en nacionalizar las grandes empresas de sectores estratégicos en manos de capitales extranjeros.


El “socialismo del siglo XXI” es asimismo compatible, insisto en ello, con el cristianismo social. Chávez hace suya la vieja consigna de los sandinistas: “Cristianismo y revolución, no hay contradicción”. Partiendo del postulado según el cual la verdadera identidad del cristianismo es la que le confiere la teología de la liberación. No en vano, Chávez afirmaba que Jesucristo fue el primer socialista de la era moderna y que el “reino de Dios” había que construirlo aquí, en la Tierra.


Porque el chavismo es, esencialmente, un proyecto de democratización de la felicidad.


De todo esto se deduce que tiene vocación de ejercer naturalmente, en Venezuela, una hegemonía. Por su capacidad para llevar la dirección intelectual y moral de la sociedad. Y porque ha permitido la recuperación política de una democracia en la que deben participar Gobierno, Fuerzas Armadas y pueblo, unidos en la expansión de los derechos sociales y en la redistribución justa de las riquezas del país.
En la sala del Council on Foreign Relations, no todos los oyentes estuvieron de acuerdo con estas tesis. Normal. En el coloquio que siguió de intercambio entre público y ponentes, varias intervenciones defendieron, con pasión a veces acalorada, los argumentos de la oposición venezolana (5).


En la calle, un grupito de manifestantes partidarios de esa oposición denunciaba el principio mismo de este evento académico. Muy mala señal. La ética elemental de la democracia se fundamenta en una regla básica: escuchar al otro.
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NOTAS
(1) https://www.foreignaffairs.com/
(2) Ignacio Ramonet, Hugo Chavez: My First Life, Verso, Londres, 2016.
(3) Léase, por ejemplo, Jennifer McCoy (con Francisco Díez), International Mediation in Venezuela, United States Inst of Peace Edit., Washington DC, 2011.
(4) Léase, por ejemplo, Lisa Viscidi, “Venezuela on the Brink. How the State Wrecked the Oil Sector and How to Save it”, Foreign Affairs, Nueva York, septiembre-octubre de 2016.
(5) https://www.foreignaffairs.com/events/2017-05-17/chavismo-and-venezuela-today

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Atropellos y empujones de Trump en la OTAN y el G-7

Tras sembrar vientos bélicos en el "Gran Medio Oriente" (https://goo.gl/T3MgSR), Trump fue a perorar sobre la religiosa concordia ecuménica al Vaticano, donde recibió un árbol de olivo en señal de paz por el papa Francisco, quien –como exhibió su "lenguaje corporal"– se mostró muy incómodo con su apabullante huésped.

Si Ivanka Trump de Kushner, convertida al judaísmo ultraortodoxo, opacó a la tercera esposa de su padre en la gira apoteósica a Arabia Saudita e Israel, Melania eclipsó a la hija predilecta en el periplo a Europa –el Vaticano, Bruselas, Sicilia– donde brilló intensamente la primera dama católica que ocupa la Casa Blanca desde Jackie Kennedy.

Trump descolgó un suculento contrato de venta de armas a Riad por 110 mil millones de dólares –que puede alcanzar 450 mil millones de dólares en los próximos 10 años–, mientras era recibido en forma triunfal en Israel al haber adoptado la iranofobia de su "amigo" el primer ministro Netanyahu (https://goo.gl/JO6Ama).

Suena divertido que en esta precisa coyuntura Estados Unidos (EU) haya "extraviado" mil millones de dólares en armas enviadas a Irak (https://goo.gl/1uCAzj), lo cual apunta a que parte sustancial del trumponomics provendrá de la masiva venta y "extravío" de armas a sus aliados del "Gran Medio Oriente".

La reunión de Trump con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la Unión Europea y el G-7 fue atropellada, donde abundaron los empujones, como el que le propinó al recién ingresado y despistado premier de Montenegro a la OTAN.

Trump refrendó la política de su antecesor Obama para que la OTAN aporte 2 por ciento de su PIB al gasto militar. Su variante fue la forma brusca en la que profirió su exigencia que dejó atónitos a los mandatarios de la OTAN.

Un cambio radical fue que Trump dejó en el aire el famoso "artículo 5" de la Carta de la OTAN, que obliga a la solidaridad de los 28 miembros ante cualquier agresión exógena. Otro punto sobresaliente que ya empezó a tener repercusiones notables fue la filípica contra los alemanes catalogados de “muy malos (https://goo.gl/Ggcuxj)” –debido al déficit comercial y a la masiva exportación de los vehículos germanos–, lo cual ha tensado las relaciones con Angela Merkel y, de paso, con su flamante aliado galo Emmanuel Macron, quien reanudó el eje de París con Berlín.

BMW, Mercedes Benz y Volkswagen produjeron 809 mil vehículos en sus fábricas estadunidenses cuando el valor de las importaciones en EU de los vehículos alemanes fue de 22 mil millones de dólares en 2016.

Mientras Obama era ovacionado en Berlín, Trump vituperaba a los alemanes.

El editorial de Le Monde, cercano a la cancillería gala, fulminó que Trump "puso el acento en lo que divide en lugar de lo que une" y fustigó la filípica trumpiana de "desplazada, torpe y contraproducente", en medio de "divergencias transatlánticas persistentes y del caos político en Washington" (https://goo.gl/GKj47w).

En la desangelada cumbre del G-7 en Sicilia, Le Monde afirma que las divergencias fueron notables en los temas de Rusia, comercio y cambio climático. En lo poco que coincidieron fue en el contraterrorismo y las medidas inespecíficas para purgar a las redes sociales de los mensajes "antioccidentales" (https://goo.gl/2JTzJS).

Trump ya había puesto en la picota a la OTAN, que catalogó de "obsoleta" –lo cual es correcto–, y a Alemania por su hegemonía geoeconómica en Europa y su déficit comercial con EU.

Es muy ilustrativo el editorial del rotativo chino Global Times: "El discurso de Trump en la OTAN rompe el corazón (sic) europeo" (https://goo.gl/bHSHQj), y deduce que "ahora Trump parece desear convertir a la OTAN en una corporación (sic)" con una "perspectiva de empresario" cuando “la situación política y militar en Europa hoy son diferentes del periodo de la guerra fría” y "la amenaza (sic) de Moscú es menos real y Rusia no es más un rival global de EU", por lo que el "valor de la OTAN para EU ha declinado y la organización se ha vuelto más un instrumento para mantener el orden europeo".

Viene una frase relevante: “Ahora que la ventaja económica de EU se ha vuelto menos prominente, lo que Trump desea es ‘vender’ algunos de sus activos geopolíticos a cambio de dólares” y, de paso, "diluye la participación financiera de EU en la OTAN", por lo que "muestra un interés limitado en la geopolítica tradicional", cuando "comprende probablemente que mezclar la política con las reglas de los negocios requiere habilidades".

Así, Trump "ha incrementado en forma significativa el presupuesto de defensa de EU y ha bombardeado las fuerzas gubernamentales sirias, teniendo una calculadora en una mano y un misil en la otra".

Global Times concluye que "otra cosa es que Trump gane la partida", ya que "muchas fuerzas no reconocen su juego de cartas y en su conjunto poseen el capital y la posibilidad de aplacarlo (sic)".

A mi juicio, desde su casino mental Trump se ha vuelto una máquina succionadora del dinero ajeno, en especial con los "aliados": desde el “México neoliberal itamita” hasta Alemania.

Fuentes internas del G-7 en Sicilia filtraron que el choque, primordialmente de Angela Merkel con Trump, fue constante en tres temas cruciales: Rusia, cambio climático y comercio.

Sobre Rusia, el israelí-estadunidense Gary Cohn, consejero económico de la Casa Blanca y anterior director de Goldman Sachs, confesó que Trump estaba sopesando la opción de "levantar (¡supersic!) las sanciones a Rusia", lo cual colisiona con la postura europea más radical (https://goo.gl/4r10L5).

Sobre las invectivas contra Alemania, el mismo Gary Cohn intentó diluir sus alcances al indicar que el padre de Trump era "alemán".

En referencia al polémico cambio climático y el acuerdo de París firmado por Obama, Trump se rehusó a tomar una decisión, lo cual optaría en una semana, mientras alardeaba en sus tuits que "muchos países de la OTAN se han puesto de acuerdo en incrementar sus pagos" (https://goo.gl/5v9YVM).

El atribulado Trump tiene también la presión interna de 22 senadores republicanos –grupo considerable del total de 100: invaluables en un escenario de impeachment– quienes exigieron olvidarse del acuerdo climático de París con el fin de desregular la industria extractiva petrolera (https://goo.gl/DFF3qZ).

A Andrew Hammond, asociado de la London School of Economics, no se le escapó la reunión en Moscú entre el canciller ruso, Sergey Lavrov, y su homólogo chino, Wang Li –muy preocupado de un "ataque preventivo contra las instalaciones nucleares de Norcorea" de EU, al estilo israelí–, "que coincide con las cumbres de la OTAN y el G-7" (https://goo.gl/YWOzbF).

Por su parte, Rusia "instó a la OTAN a abandonar su confrontación antes de que sea demasiado tarde" (https://goo.gl/KjZEXR).

Dos días después del fin de la gira atropellada de Trump, el zar Vlady Putin se reunirá en forma muy significativa y simbólica con su homólogo galo, en una visita no programada, para inaugurar una exposición del Museo de L’Hermitage en Versalles con motivo del año 300 de la visita del zar Pedro el Grande (https://goo.gl/AOto0o).

En Europa todavía hay vida después de Trump, lo cual aprovecha en forma estupenda el zar Vlady Putin.

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