Lunes, 17 Octubre 2016 07:11

Un guerrero triste y cansado

Un guerrero triste y cansado

 

El jueves 27 de octubre el ciudadano brasileño Luiz Inácio da Silva cumplirá 71 años de vida. Cinco menos que Pelé, que habrá cumplido 76 cuatro días antes. Uno menos que Chico Buarque, que cumplió 72 el pasado 19 de junio. Veintisiete más que su más cruel verdugo y perseguidor, el juez provinciano de primera instancia Sergio Moro, que anda por sus verdes 44 años sintiéndose una especie de dios vengador designado para impartir el castigo divino a su presa favorita.


Pero la verdad es que Luiz Inácio da Silva, Lula da Silva, ex presidente, fundador y creador del Partido de los Trabajadores, el PT, principal líder político del país más habitado y más rico de América latina, no anda con espíritu de celebrar nada.


Hace un tiempito le pregunté, en un almuerzo con otros dos amigos, si él no se cansaba nunca. Quise saber de dónde sacaba semejante energía. “A veces sí, me siento cansado, pero no puedo regalarme siquiera ese lujo, el cansancio”, me dijo.


Hablábamos de lo que pasa en Brasil, y él quiso saber cómo me sentía. “Indignado, irritado, impotente y triste”, contesté. Y Lula comentó: “Yo también me siento triste. Al fin y al cabo, hice lo que hice, empecé lo que empecé, y ahora me pasa lo que pasa...”.


¿Y qué es lo que le pasa? Pues le toca asistir a la demolición implacable de su PT, un partido nacido para reformular la política y airear un ambiente históricamente plagado de vicios e inmoralidades, y que terminó por aliarse a los enemigos y se dejó salpicar por el lodo.


Un ataque implacable de los mismos medios hegemónicos de comunicación que él creyó haber seducido, pero que a la hora de la verdad, se pusieron, con una sola y única voz, en su contra.


Por estos días, Lula da Silva trata de buscar una salida para el PT. Las elecciones municipales del domingo 2 de octubre masacraron su partido. Era algo esperado, pero no en tales dimensiones. Ha sido el peor desempeño del Partido de los Trabajadores en los últimos veinte años o más.


“Era algo esperado”, admite Lula. “Pero volveremos a ser lo que fuimos y seremos”, agrega, con la mirada fulminante puesta en algún espacio vacío y perdido.


Cuando conocí a Lula, hace como treinta y pico de años, era un hombre con mirada inquieta y feroz. Su voz ronca anunciaba cambios radicales. Ese Lula furioso ha sido drásticamente cambiado en la campaña electoral del 2002, cuando un publicista de mucho talento y escaso carácter –eligió, vendiendo personas como se fuesen jabón, a tipos de extrema derecha igual que de izquierda– creó la imagen de “Luliña paz y amor”.


Aquel Lula, el de 2002, se comprometió en una “Carta a los brasileños” a preservar puntos cruciales de la política económica de su antecesor, el neoliberal Fernando Henrique Cardoso, y lo hizo. Pero a la vez promovió cambios radicales en el panorama socioeconómico brasileño.


Los números no permiten dudas: el obrero que cometía errores básicos de gramática, que eliminaba el plural en sus frases, que tenía un discurso tosco y directo, montó un gobierno que eliminó a Brasil del mapa del hambre de las Naciones Unidas. En su gobierno, 42 millones 800 mil brasileños abrieron, por primera vez en sus vidas, una cuenta corriente en los bancos.


La libreta de ahorro, único instrumento de que disponían, quedó en la memoria. Se vendieron, como nunca, heladeras, cocinas, motos, coches. Ha sido como si una Argentina entera entrase en el mercado de consumo: 42 millones 800 mil tipos por siempre ninguneados.


Pasados los años, Lula sigue creyendo que hizo lo que tenía que hacer. “El presupuesto del Estado tiene que contemplar a los pobres, no se debe hablar de gasto, en el presupuesto para educación y salud públicas: es inversión. Inversión en el futuro de la gente”, dice.


El problema es que, en el sistema político brasileño, existen 35 partidos políticos activos y en el Congreso hay como 28. Así que ningún presidente se elige contando con mayoría en diputados y senadores. Como consecuencia, es imperioso armar alianzas políticas. Y las alianzas que armó el PT fueron con lo que de más sucio existe en la vida política brasileña. A tiempo: exactamente la misma alianza que ahora sostiene a Michel Temer, que no fue elegido, que llegó a la presidencia a raíz de un golpe institucional.


¿Qué dice Lula de esa experiencia? “Lo importante era tener una base para gobernar.” Su partido, otrora una especie de vestal contra la corrupción dominante en el escenario político brasileño, se mezcló en el lodo.


¿Y ahora? Bueno, ahora hay que empezar todo otra vez.


El mismo Lula es convocado para volver a presidir su partido, el PT. Pero se resiste. Sus interlocutores más cercanos, sus amigos, dicen que más urgente es preparar su defensa contra el acoso irremediable de una Justicia Injusta, que entre otras cosas es capaz de mantener en prisión a su ex ministro de Hacienda, Antonio Palocci, “mientras se buscan pruebas en su contra”. Esa historia de presunción de inocencia, y que les toca a los fiscales probar la culpa, quedó definitivamente eliminada del escenario judicial brasileño. Aquí en Brasil, primero se acusa, luego se detiene al sospechoso, y luego a ver cómo probar sus crímenes.


Lula da Silva anda un tanto tristón. Su mirada pasea por un horizonte invisible. Está cansado. El hombre que dice no cansarse nunca está cansado. Está visiblemente cansado. Mastica despacio y con cuidado cada parte del asado de cordero que eligió. Es un almuerzo entre amigos. De repente, le pregunto: “¿Es que no te cansás nunca?” Y él me mira, una mirada de mil fuegos, y dispara: “Es que no tengo tiempo para cansarme”. Miente. Es evidente que miente. La mentira está estampada en sus pelos, cada vez más ralos; en la mirada, cada vez más opaca; en la voz, cada vez más ronca.


Mañana o pasado o en unos días más lo detendrán. La imagen de Lula preso es, será, la gloria máxima del golpe de Estado, golpe institucional que se dio en mi país, el país de Lula. ¿Ha sido el suyo un gobierno corrupto? No. ¿Hubo corrupción en su gobierno? Claro que sí. ¿Ha sido complaciente con esa corrupción? Quizá. Muy probablemente, sí. En países como el mío, es o eso o la nada.


Me doy cuenta de que Lula tiene una coronita de perlas, de lágrimas, en la frente. De sudor, pues.


Terminamos de almorzar, nos despedimos, nos abrazamos. Nunca fui y jamás seré del PT. Mis críticas al partido creado por Lula da Silva desbordarían el espacio que me concede este diario. Pero salgo de este almuerzo largo y tardío con las palabras que dijo Lula cuando, de manera absolutamente ilegal, lo llevaron a prestar testimonio en la Policía Federal, hace como cinco, quizá seis meses.


Dijo Lula da Silva: “Si me matan, seré mártir. Si me detienen, seré héroe. Si me dejan libre, seré presidente otra vez”.
Si me permiten una participación personal, estoy seguro de que lo detendrán. Mañana o el miércoles o la semana que viene. ¿El crimen? No importa. Por ser obrero, apenas alfabetizado, y haber saneado lo mismo que hirieron sus antecesores.


Lo detendrán y condenarán por haber sido el primer obrero en alcanzar el poder, y que por intuición –mucho más que por ideología– cambió el mapa social de mi país. Es decir: que no robó nada.


Y por eso...

 

 

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¿Qué se juega en la partida geopolítica de la guerra en Yemen?

El conflicto yemení revela una competición entre los Estados de la región para alcanzar la posición hegemónica.

 

Una batalla entre distintos Estados regionales por lograr la posición hegemónica. Es una de las realidades del conflicto bélico que se libra en Yemen, explica el columnista Serguéi Serebrov en el portal Lenta.


Mientras Arabia Saudita invierte colosales cantidades de dinero en la coalición militar que lidera contra la insurgencia hutí, Riad también se enfrenta al descontento existente en el seno de su propio país y de la propia alianza militar por los malos resultados de la campaña desde el principio y las bajas sufridas.


"Riad se juega el papel de superpotencia regional en un conflicto que le enfrenta a los Emiratos Árabes Unidos", apunta Serebrov. "Abu Dabi ha puesto varias veces en entredicho la estrategia y tácticas de la coalición en Yemen, hasta tal punto que ha lanzado operaciones militares independientes en el sur del país", añade. Asimismo, EE.UU. y Reino Unido forman parte del juego del control geopolítico regional en apoyo a la coalición saudita. Washington y Londres buscan, además de comerciar en la región con un gran volumen de armamento, reforzar su propia presencia militar en la zona del estrecho de Mandeb, aclara el columnista ruso.


Además, en la ecuación se encuentra Irán, que no forma parte de la coalición de Arabia Saudí y no desempeña ningún rol directo en la guerra civil yemení, aunque sí tiene influencia en el conflicto. Según Serebrov, Saná no ha criticado al Gobierno de Teherán por obstaculizar un acuerdo de paz y la posibilidad de poner fin a la guerra. Esto puede deberse a que Irán está fomentando el conflicto en aras de proporcionar armamento a los rebeldes hutíes. Asimismo, en respuesta a los ataques de un buque estadounidense contra las zonas costeras controladas por los rebeldes hutíes en Yemen, Irán también ha decidido hacerse notar en la región y ha enviado sus buques militares.


Desde 2014, Yemen vive un conflicto armado entre los chiitas hutíes y las fuerzas leales al presidente Abd Rabbuh Mansur al Hadi, quien se vio obligado a abandonar el país. Desde marzo de 2015, la coalición de países árabes liderada por Arabia Saudita interviene militarmente contra los rebeldes de Yemen.

 

 

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Lunes, 03 Octubre 2016 07:03

El terreno de juego

El terreno de juego

Desde los palacios del futbol americano, del fut de verdad, beisbol, basquetbol y tenis, a campos deportivos de grandes universidades y preparatorias públicas, millones han visto y escuchado un mensaje a favor de la justicia, los derechos humanos y la paz.

Vale recordar que los coliseos deportivos tanto profesionales como de instituciones académicas suelen ser monumentos patrióticos, o por lo menos, donde se intenta promover el patriotismo y festejar el militarismo. Al inicio de cada partido profesional y muchos de los amateurs se entona el himno nacional, a veces hay ceremonias para "dar gracias" a las fuerzas armadas y siempre hay muchas, pero muchas, banderas nacionales (en este país parece que tienen que estar porque aparentemente a mucha gente se le olvida en que país está, o quién sabe por qué).

Pero desde algunos de estos terrenos de juego están brotando expresiones de otro tipo de amor por este país y su pueblo, expresiones de solidaridad con movimientos en las calles. Son actos atrevidos e inesperados justo por realizarse dentro del terreno de juego en coliseos patrioteros, casi siempre en contra de los deseos y posiciones de los dueños o autoridades académicas y hasta de los compañeros de equipo, y ante los ojos de miles y a veces millones (cuando el evento es transmitido por televisión).

Colin Kaepernick, mariscal del equipo de futbol americano de San Francisco, empezó a mediados de agosto a hincarse al inicio de cada partido ante el tradicional toque del himno nacional, como expresión de protesta. Explicó: "no me voy a poner de pie y mostrar orgullo por la bandera de un país que oprime a personas negras y personas de color". Su acto, sin declararlo explícitamente, es en solidaridad con el nuevo movimiento nacional de derechos civiles Black Lives Matter, que nació con las protestas por la muerte a balazos de un joven afroestadunidense en Ferguson, Misuri, hace un par de años. Pero Kaepernick, quien sigue expresando su acto de protesta en cada partido, ya no está solo.

Poco a poco, algunos de sus colegas se han sumado a su acto de desafío, tanto en su equipo como en otros de la liga profesional del país. Algunos jugadores de los equipos de Seattle, Miami, Denver, San Luis, entre otros, se hincan, se sientan o levantan el puño o las manos (en símbolo de protesta) durante la interpretación del himno. De repente estos actos se repitieron en partidos entre equipos en universidades y después en los campos de juego de preparatorias en Nueva Jersey, Illinois, Virginia, Nebraska, Ohio y más. Como ya se reportó en estas páginas, hasta integrantes de la banda musical del equipo de la Universidad Howard –institución afroestadunidense– se hincaron mientras tocaban el himno.

Fue notable el impacto cuando la rubia Megan Rapinoe, estrella del futbol soccer femenil de Estados Unidos, se empezó a hincar en solidaridad, afirmando que los blancos necesitan "apoyar a la gente de color" en estos momentos.

Estos actos detonaron denuncias por las autoridades, gremios de policía, agrupaciones de veteranos militares, algunos dueños y empresarios del deporte y todo un coro de políticos que acusaron que era una falta de respeto a la bandera o incluso que era casi traición.

Pero los atletas –entre ellos algunos de los más famosos hoy día– han continuado. Hace meses, superestrellas de basquetbol profesional, incluido el que es considerado el mejor en ese deporte, LeBron James, de los Cavaliers de Cleveland, y Dwayne Wade, del Heat de Miami, entre otros, habían declarado que no podían mantener el silencio ante la violencia e impunidad policiaca contra la comunidad afroestadunidense.

Esta semana pasada la superestrella del tenis, Serena Williams, transmitió un mensaje en el cual citó a Martin Luther King: “llega un momento en que el silencio se convierte en traición... no me quedaré en silencio más”, y expresó su preocupación por su sobrino de 18 años y otros jóvenes ante la brutalidad policiaca contra los afroestadunidenses.

Cuando el equipo olímpico estadunidense que participó en los juegos en Río este verano fue invitado a la Casa Blanca, la semana pasada, entre ellos también estaban dos atletas viejos: John Carlos y Tommie Smith. Fueron reconocidos por el presidente Barack Obama, quien declaró que "su poderosa protesta silenciosa en los juegos de 1968 fue controvertida, pero despertó a la gente y creó mayor oportunidad para aquellos que siguieron". En los Juegos Olímpicos de 1968 en México, ambos, al ser galardonados con las medallas de oro y bronce, y al entonarse el himno nacional de su país, levantaron el puño en lo que definieron como "un saludo de derechos humanos" durante una de las coyunturas mas difíciles del movimiento de derechos civiles. Fueron expulsados del equipo nacional en otras Olimpiadas. Smith expresó apoyo a las protestas de los atletas hoy día, e indicó que son actos valientes, pero "cuando uno hace algo en que realmente cree, uno verdaderamente no piensa en el costo, nada más lo hace".

La semana pasada Joakim Noah, el centro del equipo de basquetbol profesional Knicks de Nueva York, decidió no aceptar una invitación al equipo a la academia militar West Point, por su oposición a las guerra. “Es difícil para mí entender por qué tenemos que ir a las guerras, por qué los jóvenes tienen que matar a otros jóvenes por el mundo... Estoy muy orgulloso de este país, amo a Estados Unidos, pero sencillamente no entiendo que jóvenes maten a jóvenes por todo el mundo” declaró, de acuerdo con The Guardian. Agregó que apoya lo que hacen Kaepernick y otros atletas al usar sus perfiles públicos para enfocar su atención sobre asuntos graves. “Pero tiene que ser más que eso: este país está fuera de control, los jóvenes matan jóvenes... el himno no es el punto; hay cosas que se necesitan componer”.

Algunos atletas y equipos llegan a ser heroicos en el imaginario popular en todas partes del mundo. Aquí, ante la carencia de héroes en el ámbito político, ofrecen una referencia moral en un momento en que está en juego el futuro de este país.

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Domingo, 11 Septiembre 2016 06:33

Nairo, el embajador de la raza bulldog

Nairo, el embajador de la raza bulldog

Así se define el hombre que va a ganar la Vuelta. Un ciclista que no se queja de lo que cobra y que no tolera que la gente piense que "en Colombia vivimos en chozas de paja y nos vestimos con taparrabos"


MADRID.- Su primera heroicidad es la de ser un hombre discreto. Un edificio de una sola planta que descarta esa retorcida vanidad de viejos campeones. Él es el jefe de un equipo tan potente como el Movistar, donde uno de sus ayudantes, Alejandro Valverde, cobra más que él. Su sueldo también está a años luz del de Froome o Contador. Pero nada de eso impide que Nairo Quintana pierda humanidad o nos espante por su mal humor. El pequeñín, como se le conoce, gasta fama de ser un buen tipo, coherente y rápido de reflejos. El periodista Juanma Trueba nunca olvidará su respuesta en aquella sala en la que vio como un compañero le preguntaba a Quintana de qué raza era. "Bulldog", se defendió él ante una pregunta que no le pareció la más oportuna, cansado de que en Europa traten a Colombia como si fuese un país del tercer mundo.

Pudo ser la primera o la última palabra que se le ocurrió entonces a Nairo Quintana, el nuevo ganador de la Vuelta a España. Un hombre que no sólo defiende un maillot. También a un país y a una manera de ser o de evolucionar. A menudo, se enfrenta a preguntas acerca de Colombia -"como si la gente se creyese que ahí vivimos con taparrabos o en chozas de paja", dice-, que le molestan, no por él, sino por sus gentes. "Porque en un ciclismo en el que ya corren eritreos, japoneses... hay periodistas que podrían documentarse más acerca de Colombia". De ahí aquella respuesta suya, "bulldog", capaz de compararse a una raza de perros con una rapidez mental que, en una entrevista de trabajo, impactaría al departamento de Recursos Humanos de Movistar al completo. El test psicotécnico ya ni sería necesario.


Hay, efectivamente, un mundo paralelo a Nairo Quintana, que siempre aterriza en Colombia y en su Tunja natal. Allí tuvo su primera bicicleta de hierro con la que, a los 15 años, ganó a Juan Pistolas una carrera de 50 kilómetros como si aquellos dos adolescentes fuesen personajes de una novela de García Marquez. Luego, le adjudicaron fama de superdotado, capaz de mover siete vatios por kilo en la bicicleta cuando la media es de cinco. Hoy, a los 26 años, ya posee una biografía de valor, con posibilidades reales de convertirse en el mejor ciclista del mundo. Todo eso le ha otorgado el título de héroe nacional en Colombia. Un país que adora el ciclismo desde los tiempos de Lucho Herrera o Fabio Parra y que se enorgullece de escribir ahora de Nairo.

Una comunión de valores como puede ser Nadal en España. Una declaración constructiva en período de transición siempre hasta la victoria, porque una de las cosas por las que corre es "para regalar alegrías a la gente" y sin engañar a nadie. Del mismo modo que todavía es capaz de vociferar en contra de aquella primera crónica que leyó acerca suya: "El periodista se inventó que no teníamos para comer en mi infancia para compadecerse de mí cuando jamás fue así". Nairo asume que él, como ciclista, tiene límites. "No me gusta decir que se puede cuando no se puede. No soy una máquina programada para ganarlo todo".

Lleva Nairo tres podios en el Tour de Francia. El primero fue a los 24 años lo que, en cualquier caso, siempre llevó a pedirle más. El mundo le pedía atacar a Froome a pie de las montañas y le reprochaban que no hiciese caso. Una ecuación que, sin embargo, Nairo desbloqueaba: "Hay rivales, no somos únicos, tampoco llevamos cuatro ruedas para evitar caídas, somos mortales". De ahí el valor de esta Vuelta a España que fue el territorio de Nairo desde que atacó sin rencor en los Lagos de Covadonga. Luego, necesitó de la fortuna en aquella revolución que montó Contador y que pilló despistado a Froome. Fue, en cualquier caso, el premio de los valientes para Nairo, ajeno esta vez a esos días tan conservadores que deforman su identidad en el Tour de Francia.

Ha sido, en definitiva, ese espíritu Bulldog que él mismo anunció contra pronóstico en aquella sala de periodistas en la que estaba Juanma Trueba, el periodista que ama el ciclismo, que se quedó con aquel detalle anónimo y que en la despedida lo comprendió sin esfuerzo: "Es la combinación de sus facultades físicas con sus facultades mentales (liderazgo, inteligencia en carrera, sentido del deber) lo que convierte a Nairo Quintana en un prototipo de campeón sin techo conocido".

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G-20 en Hangzhou: doble crisis de la economía global y de China con Obama

Los multimedia "occidentales", con sus justas excepciones de Gran Bretaña –como The Financial Times y Reuters–, han eludido abordar la cumbre del G-20 de Hangzhou, a diferencia de sus homólogos más generosos de Rusia y China (el magnificente anfitrión).

En particular, la prensa de Estados Unidos (EU), clavada en su fratricida campaña presidencial, optó por reportar solamente las dos transcendentales cumbres de un lúgubre presidente Obama al margen de la transcendental cumbre: tanto con el sonriente mandarín Xi Jinping, sobre los avances del cambio climático, como con el circunspecto zar Vlady Putin sobre los contenciosos de Siria y Ucrania.

A Obama no le interesa el G-20 –agrupación de corte economicista que concentra 85 por ciento del PIB global– como tal, al que usó para su rescate financiero de 2008, en contraste con Xi, quien exhibió el poderío cada vez más ascendente de China, apuntalada discretamente por Putin.

Fue la última cumbre del G-20 de Obama, cuando EU está más consagrado a la fractura geopolítica ajena, a balcanizar a sus rivales y a preservar como sea la hegemonía anómala del omnipotente dolarcentrismo –a mi juicio, su verdadera carta disuasiva–, mientras China aprovecha su liderazgo geoeconómico global, lo cual se reflejó en forma prístina en la cumbre de Hangzhou: desfavorable en forma y fondo para Obama, y resplandeciente para Xi.

Hoy existe una "guerra geoeconómica" entre EU y China que no se atreve a pronunciar su nombre y que se refleja en sus dos proyectos mercantiles antagónicos, cuando Obama intenta resucitar de los escombros la inviable y caduca "globalización financierista" de alquimia bursátil y lanza sus polémicos tres tratados mercantilistas que ofenden al mundo: el Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP) contra China –sumado del "pivote geoestratégico" de EU para "contener" el ascenso irresistible de Pekín–; la moribunda Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) contra Rusia y el ominoso cuan ultrasecreto Acuerdo sobre Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés) con su robotización financierista para beneficio unilateral de Wall Street en detrimento del género humano ( http://goo.gl/V9TnnO ).

Una foto quizá resuma mejor que nada por dónde soplan los vientos geopolíticos y geoeconómicos del siglo XXI: Xi y Putin caminando juntos con paso firme al recinto de conferencias y flanqueados por los mandatarios de Alemania y Francia, ¡sin Obama! ( http://goo.gl/s3Wfos )

Dejo de lado los simbólicos desaires a la comitiva de Obama a su arribo a Hangzhou, así como las impensables invectivas personales del singular mandatario Rodrigo Duterte ( http://goo.gl/kbHv7A ) de Filipinas, supuesto excelso aliado militar de EU en su confrontación marítima con China, contra el presidente saliente de la otrora superpotencia unipolar, a quien acusó de injerencista, mientras Putin se daba el lujo de orquestar nuevos acercamientos geopolíticos con los otrora intocables aliados de EU, como Arabia Saudita, Sudcorea, Japón y Turquía, cuando Norcorea recordaba su existencia mediante el lanzamiento de tres misiles provocativos.

Fue interesante apreciar la convergencia del abordaje geoeconómico de Xi y la francesa Christine Lagarde, al mando del FMI, sobre sus "prescripciones" clínicas para resucitar la aletargada economía global mediante recetas "incluyentes" con un "desarrollo interconectado" y digitalizado que agregue la "industrialización colectiva" de los países africanos y los países menos desarrollados: léase, frente al moribundo cuan inconexo modelo "excluyente" neoliberal anglosajón, de corte fiscalista/monetarista y de control financierista.

Ahora China encabeza y exhorta a un nuevo camino ( http://goo.gl/dO2vVd ), una "segunda globalización", más consensuada y de visión de mediano y largo plazos, que sustituya a la añeja globalización anglosajona, de corte unilateral e inmediatista/cortoplacista, que ha provocado la revuelta nacionalista de los ciudadanos desempleados en Gran Bretaña y EU mediante la protesta electoral del Brexit y el trumpismo, que implican un mayor "proteccionismo" mercantil con freno a las inversiones transfronterizas, que, por el contrario, busca reactivar el nuevo proyecto de "globalización china" mediante sus dos pilares: el banco AIIB ( http://goo.gl/vK8UZ2 ) y la "ruta de la seda" ( http://goo.gl/LKw150 ).

China busca "civilizar" el salvaje capitalismo cuando uno de sus métodos será combatir la "corrupción", lo cual habrá indispuesto a muchos mandatarios allí presentes ( http://goo.gl/rI2Smp ).

China exulta las “ganancias concretas ( http://goo.gl/A7jcFC )” de la cumbre de Hangzhou –que Marco Polo bautizó a finales de siglo XIII como "la más hermosa y espléndida ciudad del mundo" cuando Europa yacía en su medievalismo y EU aún no existía–, mientras Reuters diluye sus alcances: "muchas promesas; pocos planes concretos".

Reuters fustiga que “China produce la mitad de la producción anual de mil 600 millones de toneladas de acero y lucha para disminuir su sobrecapacidad estimada de 300 millones de toneladas ( http://goo.gl/vThM0M )”. Justamente el “G-20 apeló a la formación de un "foro global" para paliar la sobrecapacidad de acero.

Tom Mitchell, George Parker y Gabriel Wildau, del Financial Times, aseveran que la tónica de la cumbre del lado "occidental" era aplacar la furia de los ciudadanos en sus respectivos feudos "contra de la globalización y el libre comercio", a grado tal que, en forma inédita, el anterior banquero de Goldman Sachs y hoy primer ministro Malcolm Turnbull, de Australia, una de las joyas de la corona de la anglósfera, advirtió a los mandatarios de EU y Gran Bretaña la necesidad de "civilizar (¡supersic!) el capitalismo" cuando el "crecimiento ha sido muy bajo por mucho tiempo para muy pocos". Citan a una fuente anónima de la reunión anglosajona a puerta cerrada de que se trató de una "cumbre donde los líderes hablaron mucho más sobre la gente y mucho menos sobre economía", lo cual fue el acento de Xi en su diálogo con los empresarios: "el desarrollo es para la gente, debe ser seguido por la gente y sus resultados deben ser compartidos por la gente", ya que "no es solamente una responsabilidad moral de la comunidad internacional", sino "también ayuda a liberar la inconmensurable demanda efectiva" ( http://goo.gl/gkTM9I ).

A los rusos no les pasó desapercibida la estridente amenaza de Obama, con el fin de "sabotear la cumbre", sobre las "consecuencias contra China mientras se encontraba en el país como invitado", tema que deseaba evitar Xi ( http://goo.gl/A6EtAO ).

Obama anduvo desatado: también "amenazó", fuera de la agenda, “librar una ciberguerra contra Rusia ( http://goo.gl/sWhQfY )”.

El mundo se encuentra ante una bifurcación que marcará el destino del siglo XXI, si es que no ocurre una guerra declarada en el camino, entre la fracasada "globalización anglosajona" y el proyecto de la "globalización china".

El comercio mundial se decidirá por lo que suceda en el Mar del Sur de China en la batalla por su control geopolítico entre China y EU.

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Los puntos claves del G-20, según Vladímir Putin

Durante una rueda de prensa el presidente ruso Vladímir Putin abarca los aspectos y temas principales de la Cumbre G-20, que se celebra en Hangzhou, China.

 

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha señalado que en la Cumbre del G-20, que ha tenido lugar del 4 al 5 de septiembre en la ciudad china de Hangzhou, "se ha llevado a cabo un trabajo serio".


Metas económicas: un desarrollo innovador


Entre los temas que los políticos han tratado se encuentran las fuentes de crecimiento económico a largo plazo. El mandatario ruso destacó la importancia del desarrollo de mecanismos innovadores y del "intercambio de la información y cooperación en este ámbito". "Comenzamos la discusión sobre la creación de las reglas en el sector de inversiones", ha indicado Putin, señalando que es necesario garantizar los principios y objetivos de desarrollo.


Las relaciones con Japón


El presidente ruso también ha indicado la importancia de resolver ciertos asuntos económicos en las relaciones bilaterales con Japón y de fomentar condiciones para resolver aspectos políticos. Putin ha asegurado que en las negociaciones con los socios japoneses Rusia no irá "a callejones sin salida" y que ambas partes intentarán encontrar una solución conjunta.


La disputa territorial por las islas Kuriles que mantienen Rusia y Japón, surgió como resultado de la Segunda Guerra Mundial. Putin ha precisado que según el acuerdo firmado por la URSS y Japón, "dos islas del sur pasan a la parte japonesa, pero no se habla de las condiciones ni de soberanía". Como "Japón se negó a cumplir con el acuerdo", este quedó congelado.


La 'reanimación' de las relaciones con Turquía


Pese a que la 'reanimación' de las relaciones bilaterales con Turquía no va "tan rápido como querrían los socios turcos", ya se ha creado una base para restablecer las relaciones a gran escala. "Vemos el deseo del Gobierno turco de restablecer las relaciones", ha asegurado Putin, señalando que "el pueblo turco da la bienvenida" a este paso.


La renovación de las relaciones turco-rusas se debe en gran medida al arresto del piloto que realizó un ataque contra el avión ruso Su-24 y la persona que disparó contra los pilotos rusos que se catapultaron de la aeronave.


Por el momento, Rusia espera los resultados de la investigación oficial de lo sucedido.


La cuestión siria y otros asuntos por tratar con EE.UU.


En el marco de la Cumbre G-20 Putin ha participado de una serie de reuniones con líderes de diferentes países. Durante la reunión con el presidente estadounidense, Barack Obama, que duró más de una hora, los líderes mantuvieron una conversación personal, discutieron temas referentes a los conflictos en Siria y Ucrania, y acordaron que ambos países continuarán trabajando en conjunto para buscar posibles soluciones y avanzar en estos temas.


Putin estima que ha conseguido una comprensión mutua con su homólogo estadounidense respecto a los problemas que afrontan ambos países. "Quedan por terminar ciertos momentos de carácter técnico, si [el secretario de Estado de EE.UU.] Kerry y [el ministro de Asuntos Exteriores ruso] Lavrov consiguen hacerlo, daremos un paso adelante respecto a la solución de la situación en Siria". El mandatario ruso sostiene que es posible llegar "en los próximos días" a los acuerdos sobre Siria, que mejorarán e intensificarán la lucha conjunta contra los grupos terroristas.


El presidente ruso ha señalado que Estados Unidos es uno de los principales socios de Rusia en cuestiones de seguridad y otros aspectos y que Moscú está abierta a los contactos en este ámbito. No obstante, también ha indicado que el intercambio comercial está a niveles mínimos.


"Los precios del petróleo tienen que ser justos"


Mientras que los precios del crudo actuales convienen a Rusia, "podrían ser más altos", ha afirmado Putin. "El precio tiene que ser justo. Podría ser un poco más alto", ha declarado.


Comentando las relaciones con Arabia Saudita, el presidente de Rusia ha indicado su carácter amistoso y ha destacado la necesidad de cooperación mutua en el mercado petrolero.


Rusia apoya a China en la disputa territorial en el mar de la China Meridional


Moscú no interviene en la disputa territorial sobre las islas en el mar de la China Meridional, pero apoya la postura de China que, por su parte, rechaza las decisiones del tribunal de La Haya.


Putin también ha subrayado la importancia de China como socio desde el punto de vista del intercambio comercial y ha indicado que ambos países tienen importantes proyectos conjuntos en la esfera de la construcción de aviones y la colaboración en el espacio, entre otros.

Publicado: 5 sep 2016 13:32 GMT | Última actualización: 5 sep 2016 16:56 GMT


Obama advierte a China que no puede "ir por ahí sacando músculo"

El presidente de EE.UU. afirma que Pekín debe acatar las normas dictadas por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y que, de lo contrario, deberá atenerse a las consecuencias

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Tras mantener una reunión con su homólogo chino, Xi Jinping, el presidente estadounidense, Barack Obama, ha declarado en una entrevista transmitida este domingo por la CNN que el gigante asiático debe acatar las normas dictadas por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CDM, por sus siglas en inglés) con respecto a sus disputas con otros países por territorios del mar de China Meridional y no "ir por ahí sacando músculo".


"Si uno firma un tratado que prevé arbitraje internacional acerca de asuntos marítimos, el hecho de que sea más grande que Filipinas o Vietnam u otros países no es motivo para que vaya por ahí sacando músculo", aseveró el mandatario estadounidense en una entrevista a CNN.


"Cada vez que [los chinos] violan las leyes normas internacionales, como hemos visto en el mar de la China Meridional, o en su comportamiento en lo que se refiere a las políticas económicas, siempre hemos sido muy firmes. Les hemos demostrado que habrá consecuencias", declaró Obama.


"Nosotros nos sometemos a las normas internacionales, no porque tengamos que hacerlo, sino porque consideramos que va en nuestro interés a largo plazo construir un orden internacional sólido", aseguró Obama en la entrevista grabada.
El pasado 12 de julio el Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya dictaminó que Pekín no tiene "derecho histórico" sobre los territorios en disputa en el mar de la China Meridional. De esta forma, La Haya falló a favor de Filipinas en su litigio con China sobre las islas Spratly y las Paracelso.


Sin embargo, Pekín niega que La Haya tenga competencia para dirimir en el caso y afirma que, debido a su uso histórico de las aguas y de los peñones, tiene derecho a casi el 90% de las aguas del mar de la China Meridional. Para reforzar sus demandas China ha aumentado su presencia militar en la región e incluso ha construido unos islotes artificiales.

Publicado: 6 sep 2016 07:18 GMT

 

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Jueves, 18 Agosto 2016 06:05

Un bicho sin bozal

Un bicho sin bozal

Les debo confesar que los homenajes me dan miedo. Cuando arrecian, da la impresión de que hay algo, en fin, no sé, un premio a la duración o algo parecido.


Pero la principal razón de mi miedo, es porque se corre el riesgo de tomarlos demasiado en serio y que el personaje se coma a la persona.


La vida es en gran medida una dramaturgia: se nos exigen roles y los asumimos, porque si no lo hacemos los demás se enojan.


Al final nos preguntamos: ¿Pero quién soy, los roles que debo cumplir o yo? Y eso es peligroso, muy peligroso, me da miedo.


Alguna vez me preguntaron ¿Vos sos juez? Y respondí un poco molesto: “No, yo trabajo de juez, pero soy Raúl”.
Les confieso que me da miedo el personaje y más en el último tiempo.


Unos me felicitan, me llaman “maestro” y quieren sacarse fotos, otros me tienen bronca, me miran de reojo y me inventan un prontuario. Pero en definitiva, ambos lo hacen porque respondo a los roles, que unos los consideran positivos y otros negativos.


Pero fíjense que si hiciera algo diferente a lo que esperan de mí los que me tienen bronca, seguro que dirían que lo hago por cualquier motivo disvalioso.


Nunca pensé que el derecho penal me podía llevar a esto. Es muy raro, pero trato de entenderlo. Francamente, es muy posible que sea tonto o loco, pero les aseguro que todas las tonterías y locuras me salen, no son de ninguna manera respuestas a demandas de roles. Más aún: cuando tengo tiempo para pensar lo que debo hacer –no siempre–, me cuido de no caer en la simple respuesta.


Tengo miedo de dejar de ser el de siempre, el del barrio, el que hace muchos años tomaba el 124 para ir a la Facultad, el que estudiaba y era empleado municipal. No cambié ni quiero cambiar, aunque hoy haya reemplazado el 124 por los aviones y la parada de la esquina de Flores en Gaona y Donato Alvarez por los aeropuertos.


Muchas veces en aquellos años soñaba con algo parecido a este cambio mientras miraba por la ventanilla del 124. Pero nada es gratis en la vida: al final, uno tiene el destino que eligió y lo tiene que aguantar.


Cuando uno tiene curriculum largo es porque tiene vida larga, y por eso también siento la presencia de muchos que ya no están: maestros, amigos, colegas que se han ido en el curso del tiempo.


Pero esto no me entristece, no me quita vigor ni ganas de hacer cosas. No me quedo atrapado en la nostalgia porque veo la continuidad: los que se fueron, los que están y los que llegan. Y frente a eso quiero seguir siendo el mismo, sólo que desde diferente altura de ese misterio que es el tiempo.


Algunos me preguntan qué busco con algunas de las locuras que hago. ¿Qué quiero? ¿A qué aspiro? Es que, a decir verdad, muchas veces me encontré con responsabilidades que no había buscado y a las que ni siquiera aspiraba. Y fue una suerte.


Creo que llegaron porque seguí siendo quien soy. Y creo que por eso a algunos de vez en cuando se les ocurre decir “llamen al loco”. Así fue que me encontré en posiciones que nunca había imaginado. Y creo no haberlo hecho del todo mal. Por lo menos puse siempre mi mayor voluntad en tratar de hacer las cosas lo mejor posible.


Es normal, es perfectamente ético y válido, que en este mundo se hagan muchas cosas para alcanzar éxitos personales.
Por eso es raro que un bicho sin bozal diga lo que piensa y haga cosas sin ninguna aspiración personal, sólo por querer ser quien es y con mucho miedo a dejar de serlo.


Pero también es cierto que cuando se es consciente de que la biología tiene límites, con la caída las hojas del almanaque el bozal se afloja y se cae, porque se piensa “por lo que queda, ya importa menos lo que pueda pasar”.


Y la verdad es que me siento tremendamente cómodo hablando y actuando sin bozal. Lo confieso y me entusiasma, incluso a riesgo de que no falten los que quieran dejar de llamarme “el loco” para llamarme el “viejo demente”.


Es que nuestra época, el actual momento del mundo, no es para usar bozal y menos cuando uno transita el derecho. Más que nunca me doy cuenta de que el derecho no es neutro ni incoloro, es siempre partisano.
El derecho es lucha, como decía Jhering.


Es lucha a brazo partido por la dignidad humana. Es lucha por los más desfavorecidos, por los más débiles


Y vivimos en un mundo donde los más débiles son dos tercios de la Humanidad, donde cada día se concentra más la riqueza, donde cada día se inventan nuevos instrumentos para reducir la libertad, donde quienes se aferran a las frágiles sogas que les arrojan desde las capas más altas de privilegiados, de inmediato desprecian a los que se quedaron en la ciénaga de la pobreza, de la miseria, del hambre, de la violencia.


Vivimos un mundo que ya no es de explotación, sino de exclusión.


¿Cómo puede el derecho ser neutral en este mundo? ¿Cómo puede no ser partisano? La neutralidad no existe: el ser humano siempre es parcial porque es parte de una sociedad, no puede vivir fuera de ella, es gregario.


Fíjense que los perros también son gregarios: viven en manada, pero a pesar de sus diferencias tan marcadas entre sus razas, se reconocen entre ellos como de la misma especie. Se olfatean.


Nosotros no nos olfateamos. Necesitamos muchas desgracias, millones de muertos para que un día, tímidamente, nuestros jefes de manada declarasen que “todo ser humano es persona”.


Y celebramos que se haya declarado esa obviedad hace menos de setenta años, claro, pero lo cierto es que no la vivenciamos del todo y el poder mundial está lejos de llevarla a la realidad.


Este es el mundo en que debemos teorizar y practicar el derecho, formar a nuestros estudiantes, formatearles la cabeza de modo diferente al que sufrimos nosotros en universidades con discursos elitistas. Ante la acuciante realidad de la crueldad del poder planetario, tuvimos que mirar otros horizontes y estudiar otras fuentes, vivir otras realidades, para tratar de poner orden en el caos que nos habían creado los discursos perversos.


Esto es lo que me mueve cuando hablo y actúo sin bozal, para que esta continuidad de los que no están, de los que están y de los que llegan, no se corte, que la lucha del derecho sea cada día más fuerte, más potente.


No se puede aflojar, porque cuando el derecho deja de ser lucha, deja de ser útil a los pueblos, que lo arrojan lejos, como una herramienta inservible, un martillo sin mango, un cuchillo sin hoja, y cuando eso pasa el lugar del derecho lo ocupa la violencia, en la que siempre, aunque ganen, pierden los más débiles.


Gracias a quien es ejemplo de esta lucha continua y que se ha empeñado el organizar esta cena, al inquebrantable amigo Beinusz Smukler, a los compañeros de la Asociación Americana de Juristas y a todos ustedes por compartir esta mesa. Gracias por la fe de todos en la lucha del derecho por la dignidad de la persona.


Me sigue dando miedo, pero pese a este homenaje, les prometo que haré todo lo posible por seguir siendo quien soy.


* Discurso en el homenaje que le rindió la Asociación Americana de Juristas el 11 de agosto, pronunciado después de las palabras del presidente del consejo consultivo argentino de la AAJ, Beinusz Szmukler, del juez Luis Niño y de Matías Bailone en nombre sus discípulos.

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La popularidad de Santos llega a sus niveles más bajos

El líder colombiano tiene una aprobación del 21% frente al 24% de hace tres meses.

 

La popularidad del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, parece ir en caída libre. Así lo muestran los resultados de la encuesta Gallup, que cada tres meses mide el pulso al país. La imagen de Santos pasó del 24% al 21% en cuanto a su aprobación, mientras que la opinión desfavorable aumentó del 69% a un 72%.


Pero no solo al presidente le va mal. Las tendencias negativas también alcanzan a todo su Gabinete y al proceso de paz que adelanta con la guerrilla de las FARC. La encuesta, que se realizó en las principales ciudades del país entre el 22 de abril y el pasado primero de mayo, puso de manifiesto que uno de los temas que más le preocupa a los colombianos es el momento por el que atraviesan los diálogos con las FARC.


El 66% dice creer que va por mal camino, mientras el 27% considera que se desarrolla de forma adecuada. Al comparar con la misma encuesta hace tres meses, el sondeo muestra que el escepticismo creció. Sin embargo, no todo es malo cuando se trata de la paz. A la pregunta de si, de darse la firma con la guerrilla, votarían para avalar lo acordado en La Habana, el 66% respondió que sí.


La opinión sobre los diálogos con la guerrilla del ELN también fue analizada. El 56% aseguró estar de acuerdo con que el Gobierno inicie una negociación formal con esta guerrilla. Esta posición se hace pública justo en un momento en el que las conversaciones con el ELN se encuentran estancadas, ante la advertencia del Gobierno, que insiste en que mientras no cesen los secuestros por parte de esta guerrilla, no habrá un proceso de paz.


El pesimismo de los colombianos también pasa por el tema económico. El 82% de los encuestados cree que la economía del país está peor y el 90% asegura que el costo de vida ha desmejorado, mientras el 85% considera que la corrupción es una de las máximas preocupaciones en Colombia.


En contraste con la imagen de Santos que se desmorona y la de su vicepresidente, German Vargas Lleras, que también cae del 74% al 55%, el procurador Alejandro Ordóñez, uno de los opositores del Gobierno, es bien visto por los colombianos. Tiene un 24% de aprobación y tan solo un 18% de desaprobación.


El expresidente Álvaro Uribe, otro de los críticos del Gobierno, se mantiene estable frente a la encuesta pasada. Uribe tiene una aprobación del 56% y una desaprobación del 38%.

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“Estados Unidos nunca perdonará al PT”

Para el alto representante del Mercosur Florisvaldo Fier ya es hora de convocar al bloque como forma de frenar el avance golpista contra la presidenta Dilma Rousseff, un proceso comparable al que derrocó a Fernando Lugo hace cuatro años en Paraguay. “La actual coyuntura brasileña debería ser analizada por los miembros del Mercosur a la luz de las cláusulas democráticas previstas en los protocolos Ushuaia I y Ushuaia II para garantizar la continuidad del orden democrático en el país.” Dichas cláusulas fueron aplicadas al gobierno Federico Franco, el vicepresidente que saltó a jefe de Estado luego de derrocar a Lugo. En Brasil se repiten los papeles de la saga paraguaya: aquí el rol de vicepresidente conspirador lo ejerce Michel Temer. En esta entrevista con Página/12 Fier sitúa la crisis brasileña dentro del cuadro de “regresión” política que domina la región una década después del ascenso que significó impedir la implementación del ALCA (tratado de libre comercio continental) en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata. El ex diputado petista Fier es diplomático en sus respuestas, salvo cuando refiere a la “segura injerencia de Estados Unidos en la desestabilización contra Dilma”.

–¿Qué grupos de interés de EE.UU. forman parte de la desestabilización?


–Uno es del de las petroleras, ellos no aceptaron nunca que Petrobras sea el eje de la explotación de los pozos inmensos en la zona de “pre-sal” (aguas ultraprofundas). No tengo dudas de que esos intereses están jugando fuerte para sacar a Dilma del gobierno, coincido con el análisis del profesor Luiz Alberto Moniz Bandeira sobre la injerencia norteamericana en el plan desestabilizador, donde hay petroleras y el poder de Wall Street. No me pida pruebas porque no las tengo, pero hay muchos intereses norteamericanos afectados por los gobiernos de Lula y de Dilma.


–¿Washington presiona para enterrar la actual política externa?


–La actual y la que aplicaron los gobiernos del PT desde 2003. Por eso los grupos conservadores que están impulsando el quiebre institucional ya avisaron que retornarán al proyecto de apertura indiscriminada neoliberal, a buscar acuerdos como el Alca, aunque ya no sea posible recrear totalmente el Alca que fue derrotado por los presidente Lula, Kirchner, Chávez y otros aliados. Si llega la derecha va a terminar con la política solidaria hacia Cuba, con la que nunca simpatizó Estados Unidos. Como dijo el ex presidente (uruguayo) José Mujica los norteamericanos no van a perdonar nunca a los gobiernos del PT su política hacia Cuba, que se haya construido con apoyo brasileño el puerto de Mariel. Washington busca un cambio de rumbo geopolítico y la derecha será obediente si llega al poder.


–¿Vislumbra cambios geopolíticos si se impone la derecha golpista?


–Una cosa va de la mano con la otra, nuevo sistema de gobierno, nueva diplomacia y nueva configuración geopolítica. Recuerde que en 2007 cuando se anunció que teníamos reservas enormes en nuestro mar territorial los norteamericanos reactivaron la IV Flota. En 2013, cuando la presidenta suspende una visita de Estado a Estados Unidos fue en repudio a que la agencia NSA (Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU.) había robado documentos de Petrobras. Para Estados Unidos, o para grupos muy poderosos estadounidenses es conveniente que toda esta crisis política siga creciendo. Para ellos también es favorable este escándalo del “Petrolao”, porque así se debilita más a Petrobras. A ellos no les importa que se sancione a los corruptos, quieren manchar la imagen de Petrobras, perjudicando su valor de mercado, obligándola a achicar su plan de inversiones. No tenemos nada contra el combate a la corrupción. También se está atacando a empresas constructoras que son muy fuertes dentro y fuera del país, porque hay intereses en que desembarquen compañías de afuera.


–¿El golpe es irreversible?


–No lo veo inevitable, los movimientos populares, el PT, muchos grupos están movilizándose porque no van a aceptar que se altere la normalidad institucional, que se quite del gobierno a una presidenta legítima.


–¿Qué significa la presencia de Lula en el gobierno?


–Una gran conquista. Cuando hablamos de Lula estamos hablando de un líder popular extraordinario que se comunica mejor que nadie con las bases y con los dirigentes de todos los partidos. Con Lula renace la esperanza de que podamos construir nuevos consensos para superar la crisis política. Con su regreso al gobierno, tendremos a un gabinete jerarquizado con alguien que tiene una indudable proyección internacional, lo que nos ayudará a trabajar mejor en nuestra región, para convocar a las fuerzas democráticas. Porque si al final de este proceso venciera el golpe, esto perjudicará a toda América Latina, Brasil tiene un tamaño y una importancia económica que contagiará a los países hermanos. Corremos el riesgo de que Brasil termine siendo gobernado por salvador de la patria, algún oportunista visto como un héroe por esa parte de la sociedad que odia la política, y tiene sed de venganza contra los gobiernos de izquierda, populares, democráticos del PT.


–¿Se fijó fecha para una reunión del Mercosur?


–Eso está siendo conversado, espero que se siga avanzando, no puedo afirmar nada por ahora, sólo que estamos en el tema.

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Viernes, 04 Marzo 2016 07:01

El caudillismo es cultura de derecha

El caudillismo es cultura de derecha

En los últimos años se ha impuesto, por una amplia camada de profesionales del pensamiento, la idea de que la historia la hacen los líderes, cuya capacidad de dirigir resulta determinante. Un segundo lugar lo ocuparían los medios de comunicación, con su notable capacidad de ocultar o de sobrexponer hechos, según convenga. El protagonismo popular, sin embargo, es sistemáticamente ocultado, como si no jugara el menor papel en la historia reciente.


Lo que más llama la atención es que semejante modo de mirar el mundo está siendo defendido por personas que se dicen de izquierdas y hasta muestran simpatía por las ideas de Marx. Para quienes nos inspiramos en este autor, son los colectivos humanos (clases sociales, pueblos, grupos étnicos, géneros y generaciones) los que hacen la historia, pero no de cualquier modo: es a través del conflicto, de la organización y la lucha, como se transforman a sí mismos y transforman el mundo.


Los dirigentes son importantes, sin duda. Pero los cambios, la historia, los hacen los pueblos. Por eso resulta un retroceso en el pensamiento crítico que se oculte la acción popular y se ensalce exclusivamente el papel de los líderes. Días después de la derrota de la re-relección en el referendo, el vicepresidente de Bolivia dijo: Si se va, ¿quién va a protegernos?, ¿quién va a cuidarnos? Vamos a quedar como huérfanos si se va Evo. Sin padre, sin madre, así vamos a quedar si se va Evo (Página Siete, 28/2/16).


La frase fue pronunciada en una pequeña localidad del departamento de Oruro, durante la entrega de viviendas a pobladores aymaras. Podría haber dicho que fue gracias a la lucha histórica de los indígenas que se pudieron construir viviendas dignas y que Evo forma parte de esa tradición de resistencia y lucha. Lo que hizo fue lo contrario: presentar a los pueblos como niños huérfanos, objetos sin otra capacidad que seguir al sujeto/líder. Desde el punto de vista de la emancipación, un verdadero desatino.


Un siglo atrás, el socialdemócrata ruso Georgi Plejánov escribió un ensayo titulado El papel del individuo en la historia, en el que abordaba precisamente el papel de los grandes dirigentes. Reconocía la existencia de personalidades influyentes que pueden hacer variar aspectos de los acontecimientos, pero no la orientación general de una sociedad, que está determinada por un conjunto de fuerzas y relaciones sociales.


“Ningún gran hombre puede imponer a la sociedad relaciones que ya no corresponden al estado de dichas fuerzas o que todavía no corresponden a él (...) sería inútil que adelantara las agujas de su reloj: no aceleraría la marcha del tiempo ni lo haría retroceder” (Obras escogidas, t. I, Quetzal, Buenos Aires, 1964, p. 458).


En suma, los dirigentes ocupan el lugar que ocupan porque fueron llevados a ese sitio por fuerzas sociales poderosas, no por habilidades personales, aunque éstas jueguen un papel importante. Fue la clase obrera argentina la que, el 17 de octubre de 1945, derrotó a la oligarquía, y ella misma ungió a Perón como su dirigente al negarse a abandonar la Plaza de Mayo hasta no escuchar al entonces coronel. Es evidente que el papel de Perón (como otros dirigentes) fue importante –aunque no tanto como el de Evita en los corazones de la clase–, pero lo fue en tanto encarnaba sentimientos, ideas y actitudes de millones.


El problema con el caudillismo es que se trata de una cultura de derecha, funcional a quienes promueven la sustitución del protagonismo de los de abajo por el de los de arriba. También es cierto, todo hay que decirlo, que la cultura de los sectores populares está impregnada por valores de las élites y en casi todos los casos conocidos tienden a revestir a los dirigentes de características sobrehumanas. Para eso existe el pensamiento crítico: para poner las cosas en su lugar, o sea para destacar los protagonismos colectivos.


No hacerlo contribuye a despolitizar, a que los de abajo crean que son objetos y no sujetos de la historia. El capitalismo sólo puede sobrevivir si la gente está persuadida de que lo que ellos hacen y saben son asuntos ínfimos privados, sin importancia, y que las cosas importantes son monopolio de los señores importantes y de los especialistas de los diversos campos, escribió Cornelius Castoriadis en Proletariado y organización (Tusquets, Barcelona, 1974, p. 187).


Sería tranquilizador pensar que la frase del vicepresidente García fue apenas un mal momento, una concesión para mostrar la importancia del presidente y alertar sobre las dificultades que pueden sobrevenir. Sin embargo, todo indica lo contrario. Vamos comprendiendo que los gobernantes realmente existentes, incluso los que dicen ser de izquierda, se sienten superiores a la gente común. ¿Recuerdan que Lenin prohibió que se le erigieran monumentos?


El problema es que al desconsiderar como sujetos a los de abajo, se busca consolidar el poder de los de arriba, elevarlos por encima de las clases y de las luchas que los llevaron al lugar que ocupan. Es una operación política y cultural de legitimación, a costa de vaciar de contenido a los actores colectivos. Es una política conservadora, elitista, que reproduce la opresión en lugar de hacer por superarla.


Castoriadis reflexiona, en general, sobre la realidad particular que encuentra en la división del trabajo en los talleres: Gestionar, dirigir el trabajo de los otros: he ahí el punto de partida y de llegada de todo el ciclo de la explotación (idem, p. 309).


Este es el punto central. O trabajamos para que la gente común se autogobierne, para que sea sujeto de sus vidas, o lo hacemos para dirigirlas, o sea para reproducir la opresión. Insisto: no se trata de negar el papel del dirigente ni del militante, ambos necesarios. El tema es otro. Entroparme con los comuneros, decía Arguedas en uno de sus primeros cuentos (Agua) para explicar su compromiso con los de abajo. Hacerse tropa con otros; no colocarse encima de nadie, nunca. Así funciona el pensamiento crítico.

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