La Habana, 3 de enero. La infección respiratoria de Hugo Chávez fue severa y se convirtió en insuficiencia respiratoria, informó esta noche el gobierno de Caracas, en el reporte más grave del estado de salud del presidente de Venezuela, tras la operación de cáncer del pasado 11 de diciembre.

 

La infección respiratoria apareció seis días después de la cirugía, pero esta fue la primera vez que un informe oficial la califica de severa. El pasado domingo 30 otro reporte del gobierno indicó que Chávez había empeorado, pero sólo citó nuevas complicaciones.

 

Esta infección ha derivado en una insuficiencia respiratoria que requiere del comandante Chávez un estricto cumplimiento del tratamiento médico, dijo el comunicado de este jueves, que leyó el ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas, en la cadena nacional de televisión.

 

La declaración oficial incluyó, además, por primera vez, una alerta de seguridad nacional vinculada con la suerte de Chávez: el gobierno advierte al pueblo venezolano sobre la guerra sicológica que el entramado mediático trasnacional ha desatado alrededor de la salud del jefe del Estado, con el fin último de desestabilizar al país, desconocer la voluntad popular expresada en las elecciones presidenciales del pasado 7 de octubre y acabar con la revolución bolivariana.

 

El comunicado ratificó, sin embargo, que hay una férrea unidad entre el gobierno, el pueblo y las fuerzas armadas, tras el liderazgo de Chávez.

 

El informe no precisó el momento en el que surgió la insuficiencia respiratoria. La única referencia oficial anterior fue del yerno de Chávez, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Jorge Arreaza, quien informó que el mandatario llegó a la noche del miércoles estable dentro de su cuadro delicado.

 

El reporte del domingo 30 reveló el empeoramiento de Chávez, al describir al paciente en un estado delicado y con riesgos, debido a nuevas complicaciones por la infección respiratoria.

 

El gobierno venezolano reitera su confianza en el equipo médico que atiende a Chávez en Cuba y que ha actuado con la más absoluta rigurosidad ante cada una de las dificultades presentadas, agregó el comunicado.

 

El vicepresidente ejecutivo encargado del despacho, Nicolás Maduro, regresó hoy a Caracas después de pasar cinco días en Cuba junto al mandatario y dijo que Chávez afronta su situación con entereza.

 

Durante una gira de trabajo, que transmitió la televisión estatal venezolana, Maduro agregó que Chávez está consciente de la batalla que está dando.

 

El vicepresidente encargado del despacho visitó en la tarde del jueves una empresa de café, junto con el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, entre otros funcionarios.

 

Maduro dijo ahí que apenas estaba regresando de La Habana y que Cabello y el vicepresidente y ministro de Petróleo y Energía, Rafael Ramírez, también habían estado en la isla.

 

Los tres han sido las figuras visibles del liderazgo venezolano durante la actual crisis de salud de Chávez. Además, se sabía que el miércoles viajó a Cuba el hermano del presidente y gobernador del estado de Barinas, Adán Chávez y que ha estado aquí la procuradora general Cilia Flores, esposa de Maduro.

 

Con Cabello a su lado, durante la gira de esta tarde, en el oeste de Caracas, Maduro rechazó versiones de prensa sobre una presunta disputa entre ambos por el liderazgo del chavismo, en ausencia del líder máximo. Nosotros estamos aquí unidos hoy más que nunca, señaló. Hermanados hoy más que nunca.

 

En cambio, culpó al secretario general de la opositora Mesa de la Unidad, Ramón Guillermo Aveledo de alentar campañas malsanas sobre la salud de Chávez.

 

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Rafael Correa enfrenta su campaña electoral más caliente

Dos elementos cabe destacar de la coyuntura política previa a los comicios electorales del próximo 17 de febrero. Por un lado, la oposición conservadora ha sido incapaz de conformar una alianza política que les permitiera contar con un solo candidato para confrontar con el presidente Correa. Varios fueron los meses que los líderes conservadores debatieron y negociaron al calor del “efecto Capriles”, para terminar mostrando sus debilidades internas. El desencuentro entre los intereses de diferentes grupos empresariales de las regiones Sierra y Costa, la necesidad de determinados sectores políticos y económicos de posicionar a sus operadores en la Asamblea Nacional, así como aparición de nuevos actores en el tablero político que buscan utilizar esta campaña como plataforma de posicionamiento para las seccionales de 2014 y presidenciales del 2017, hizo imposible los acuerdos entre las distintas fuerzas políticas conservadoras.


 
Por otro lado, cabe señalar que nunca el régimen ha estado tan golpeado socialmente por las denuncias de corrupción como en la actualidad. Los escándalos de corrupción a gran escala de la era Correa comenzaron a aparecer a partir de las denuncias por enriquecimiento ilícito sobre el entorno del ex ministro de Deportes Raúl Carrión, a lo que le siguieron en 2009 los millonarios contratos con el Estado de Fabricio Correa, y toda una cascada de denuncias de sobreprecio en la contratación pública y redes de corrupción al interior de las instituciones (narcovalija incluida). Sin embargo, el cierre del ejercicio 2012 ha traído consigo la renuncia del presidente del Banco Central, Pedro Delgado, sobre quien su primo había realizado una ferviente defensa política y ética en su Enlace Ciudadano del pasado 24 de noviembre. Veinticinco días después, un acosado Delgado ya sin explicaciones ante las investigaciones realizadas por asambleístas opositores y la prensa, renunciaba a su cargo confesando haber falseado su titulación académica y dejando en el más absoluto ridículo al inquilino de Carondelet.


 
Si bien hasta el momento, el oficialismo había sido capaz de amortiguar el impacto de las innumerables denuncias de corrupción realizadas durante su gestión, el impacto de este nuevo escándalo amenaza con golpear muy severamente la credibilidad del presidente Correa. Los sondeos electorales venían indicando una intención de voto para el oficialismo de entre 37 y 44%, estimándose que tras el affaire Delgado, Correa podría haber perdido entre 4 y 7 puntos porcentuales.
 


Desconfianzas ante el proceso electoral en curso, el secretario general de Alianza PAIS Galo Mora, el pasado 13 de noviembre dijo textualmente: “Cuando se dice aquella división de poderes, cuando se dice aquella trilogía de Montesquieu [pensador francés teórico de la división de poderes], ¿no es acaso hora de preguntarse en la historia política si es que eso es una ley divina? ¿Quién determinó que eso es lo que tiene existir?”. En este alarde de mediocridad intelectual, los cuestionamientos de Mora a la independencia de poderes y al Estado de Derecho, revitalizaban, cuatro siglos después, las tesis de los ideólogos del absolutismo monárquico del siglo XVI y XVII.


 
Este hecho, aunque ridículo no sorprende, pues una de las características de estos seis años de gobierno ha sido el absoluto irrespeto a la autonomía de las funciones del Estado y el sometimiento de los organismos de control a la voluntad presidencial. En la actualidad, tanto el poder Legislativo como el Judicial están sometidos a la voluntad de Carondelet, como lo están también instituciones que deberían tener carácter autónomo.  De esta manera, en noviembre de 2011, el Consejo de Participación Ciudadana designó como vocales del CNE a cinco personas muy cercanas al régimen. Días después, era nombrado presidente de este organismo el ex ministro del régimen Domingo Paredes, quien ya había ejercido una deplorable función como responsable de la SENAGUA durante las movilizaciones de la CONAIE en 2009; como vicepresidente fue designado Paul Salazar, ex asesor de Ricardo Patiño, quien ejerció como su “fontanero” en las intrigas internas del oficialismo.
 


Desde entonces hasta la fecha, las actuaciones del CNE han sido calificadas por todos los partidos de la oposición como una vergüenza, destacándose entre estas la incapacidad por parte de sus gestores para controlar adecuadamente su sistema informático, en el cual aparecieron miles de personas en las listas de adherentes de partidos políticos a los que no correspondían. Para justificarse ante tal caos interno, Domingo Paredes llegó a denunciar la actuación de una red de hackers informáticos que saboteaban el sistema, cosa que nunca se confirmó. Paredes ha sido calificado como el funcionario más “grotesco” de todos los servidores públicos de la historia republicana del Ecuador. El CNE anuló sin criterio la adhesión a múltiples organizaciones políticas, lo que implicó que estas tuvieran que salir nuevamente a las calles en busca de firmas para poder concurrir al proceso electoral del próximo mes de febrero, lo que supuso un serio atentado contra la democracia y la credibilidad de los partidos políticos a nivel nacional. Las propias encuestadoras oficialistas, Perfiles de Opinión y Santiago Pérez (muy cuestionadas por su falta de profesionalidad), tuvieron que reconocer que la credibilidad del CNE había caído entre la ciudadanía ecuatoriana a un 16% y un 3% respectivamente. El uso y abuso de la propaganda oficial en beneficio del partido de gobierno, mientras se ataca de forma vehemente a los medios de comunicación privados –los cuales sin duda actúan también en interés de determinadas opciones políticas-, es uno de los mayores gestos de hipocresía del actual régimen. Se acusa a los medios de comunicación privados de tergiversar la realidad y se les responsabiliza de todos los males existentes en el país, mientras que lo que en realidad se busca es desacreditar uno de los pocos espacios de denuncia de los que dispone la actual sociedad ecuatoriana.

 

La prepotencia oficialista choca de forma inaceptable con el derecho constitucional a expresar libremente las ideas en una sociedad que se considera democrática, mientras los periodistas del régimen lucen como lacayos carentes también toda ética profesional en beneficio y apología del culto a la personalidad de su patrón. En medio de la violencia simbólica (destrozando diarios en espacios o foros públicos) o verbal (llamando a los periodistas de los medios privados “sicarios de tinta” o “buitres que se preparan para devorar a su carroña”) desarrollada por el presidente Correa, la sociedad ecuatoriana comienza a ver que el único “monopolio informativo” existente en el país lo está ejerciendo el gobierno a través del manejo tergiversado de la publicidad oficial. Las cadenas estatales y los Enlaces Ciudadanos comienzan a generar el rechazo generalizado en el común de la ciudadanía, mientras la credibilidad del presidente Correa, el principal valor del que ha gozado durante seis años al frente de un gobierno de mediocres funcionarios, comienza a desgastarse de forma acelerada.


 
Cartografía de la oposición política ecuatoriana



 Las elecciones del próximo 17 de febrero servirán para medir cual es la temperatura real del actual desgaste del régimen.


 
El máximo aspirante a rivalizar con el presidente Correa en los comicios del febrero del 2013 es Guillermo Lasso por la agrupación CREO. Este banquero arrastra en su hoja de vida, impresentables antecedentes de colaboración con los gobiernos de Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez. Desde los entornos de la “gusanera” de Miami se dice que Lasso se presenta a las elecciones empujado por la familia Bush, los ex presidentes José María Aznar y Álvaro Uribe, y el golpista venezolano Gustavo Cisneros.


 
Aznar y Lasso coincidieron en el departamento académico Latin American Board de la Universidad de Georgetown, donde promovían un programa dedicado a la formación en comercio internacional y competitividad global. Tras esto, se oculta en realidad una fábrica de formación de nuevos cuadros neoliberales para la economía y la política en América Latina. La Fundación Ecuador Libre (FEL) – presidida por Lasso – ha sido el mayor promotor de becas para este módulo académico en Ecuador. Esto explica que la candidatura Lasso integre en su núcleo gestor, un amplio grupo de jóvenes PhD preparados en las mejores universidades extranjeras, los cuales trabajan conjuntamente con asesores extranjeros enviados por el Partido Popular (España) y del PAN (México).A pesar del apoyo internacional a Lasso, el banquero hace aguas precisamente en los lugares que deberían ser sus bastiones electorales, como es el caso de la provincia del Guayas (25% del electorado), fruto del escaso apoyo del alcalde Jaime Nebot, lo que responde a rivalidades personales y pactos entre gobierno nacional y Alcaldía de Guayaquil


 
La estimación de intención de voto de Lasso no sobrepasa el 15%, siendo su falta carisma y debilidad argumental lo que le hace presa fácil para el oficialismo verdeflex. El segundo contendor en orden de importancia por la derecha es el ex coronel Lucio Gutiérrez, líder junto a su hermano Gilmar del oscuro Partido Sociedad Patriótica.

 

Lucio Gutiérrez fue presidente de Ecuador entre el 15 de enero de 2003 y el 20 de abril de 2005, cuando se vio obligado a marchar al exilio tras una huida circense por los tejados del palacio presidencial. En las últimas elecciones presidenciales, en abril del 2009, obtuvo el 28,24% de los votos (casi dos millones de votos). Sin embargo en la actualidad los indicadores de intención de voto no le dan más del 9%, pudiendo en todo arañar unos puntos más durante la campaña, aunque quedará muy lejos de lo alcanzado en el pasado. La tercera opción conservadora es la propugnada por el PRE y encabezada por Nelson Zabala. El pastor evangélico tiene pocas opciones electorales, no superando en el mejor de los casos una intención de voto del 4%. Zabala, quien fue nombrado candidato del PRE tras una estrategia de distracción organizada por “El Loco” Bucaram (quien amenazaba con volver al país para ser el contendor de Correa), disputará los votos en los sectores marginales costeños, entre rezos y censuras a la homosexualidad y a las trabajadoras del sexo, buscando apoyo en las históricas redes clientelares del “bucaramismo”, hoy en manos del correísmo.


 
La cuarta opción conservadora está encabezada por Mauricio Rodas, un outsider traído directamente desde México por quien sabe quién, que se conformó un partido a medida llamado Movimiento SUMA. Su plataforma para salta a la política fue la neoliberal y decadente Fundación Ethos, en la cual ejerció como director general. La estrategia de campaña de SUMA se limita en posicionar a Rodas para la campaña presidencial del 2017, bajo la tesis del más que probable hundimiento de Lasso y del resto de partidos tradicionales de la derecha.


 
El último danzante electoral de la derecha es el empresario Álvaro Noboa, un caricaturesco personaje, líder de uno de los grupos empresariales más importantes del país, que mantiene entre sus propiedades al partido político PRIAN. Sobre este “histrión político” que aparece en cada proceso electoral ecuatoriano, la rumorología oficialista dice, que en esta ocasión su candidatura se debe a presión correísta (Noboa vive bajo amenaza de expropiación de sus empresas por parte del SRI, a quien adeuda unos 90 millones) que busca dividir aún más el voto conservador. Sin embargo, este “Berlusconi bananero” podría arañar pequeños porcentajes de votos al oficialismo en sectores costeños, dado que el target a los que se dirige no difiere de las redes clientelares construidas por el oficialismo en la “zona pacífico” durante los últimos años. Ya desde las izquierdas, cabe señalar al Movimiento Ruptura 25, agrupación política que rompió con el oficialismo a raíz de la Consulta de mayo de 2011. Este movimiento político que se autodefine como progresista, propugna la candidatura de Norman Wray para la Presidencia, siendo su intención real obtener entre dos y cuatro curules, a la par que posicionar a su presidenciable cara las elecciones a la Alcaldía de Quito que tendrán lugar en 2014. Sus estimaciones de voto, de momento, no superan el 3% y parece improbable que existan sorpresas respecto a sus resultados electorales.


 
Pero siguiendo con las izquierdas, la candidatura que más despunta es la Unidad Plurinacional, coalición de organizaciones que abarca desde la centro-izquierda al leninismo, quienes propugnan al académico Alberto Acosta como candidato presidencial. Su intención de voto está en torno al 14%, y sus posibilidades de crecer estarán en función de la inteligencia con la que se muevan tanto sus candidatos como las organizaciones políticas que conforman la coalición.


 
Para ello, los partidos de la Unidad Plurinacional deben comprender que sus mensajes han de ser dirigidos hacia sectores ciudadanos no necesariamente afines y que la refundación de las izquierdas requiere de nuevas formas de intervención y de entender la política.
 

Publicado por lalineadefuego el enero 2, 2013 · Dejar un comentario  27 diciembre 2012


Para la revista Rupturas

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Fidel Castro considera el escenario de una Venezuela sin Hugo Chávez

La Habana, 16 de diciembre. Fidel Castro consideró en público el escenario de una Venezuela sin Hugo Chávez, quien cumplía este domingo cinco días de posoperatorio, después de someterse aquí a la cuarta cirugía de cáncer en año y medio.

Los médicos luchan con optimismo por el restablecimiento de Chávez, dijo el ex presidente de Cuba, en un mensaje enviado a la cúpula venezolana. Ustedes con él, y aún por dolorosa que fuese la ausencia de él, serían capaces de continuar su obra, agregó.

Desde la operación de Chávez, el martes pasado, la dirigencia cubana ha manifestado el máximo interés por la suerte del líder venezolano.

El mensaje de Castro está dirigido al querido Nicolás Maduro, el vicepresidente ejecutivo a cargo del despacho, quien sería candidato del oficialismo, según el anuncio de Chávez, en caso de que la ausencia absoluta del mandatario obligara a nuevas elecciones presidenciales.

El propio Maduro leyó la carta el sábado por la noche, en Caracas, en un acto para conmemorar el octavo aniversario de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América. Además de Cuba y Venezuela, integran ese bloque Antigua y Barbuda, Bolivia, Ecuador, Dominica, Nicaragua y San Vicente y las Granadinas.

En el mismo acto, que transmitió aquí el domingo la televisión cubana, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de Venezuela, Jorge Arreaza, informó que Castro visita todos los días a Chávez, desde que se le practicó la cirugía.

En una llamada telefónica desde La Habana, Arreaza –quien es yerno de Chávez– informó que Castro indaga personalmente por la salud del líder venezolano, conversa con los familiares y los anima.

Arreaza ratificó informes previos en el sentido de que Chávez se mantiene en un proceso paulatino de recuperación. Sin embargo, esta vez agregó de manera explícita que el mandatario se halla en plenitud de condiciones intelectuales y está pendiente de las elecciones regionales de este domingo.

El presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, fue más adelante al declarar a periodistas, en Caracas, que Chávez está totalmente consciente y dando instrucciones.

En el acto de la alianza regional también habló el vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quien trasladó el saludo y abrazo entrañable de Fidel y de Raúl, el abrazo revolucionario, solidario, de amor y afecto del pueblo cubano, para expresarles que estamos con ustedes, que Venezuela puede contar con Cuba y con todos los cubanos.

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El Partido Comunista Chino encumbra a una nueva generación de líderes

Los 2.270 delegados que desde el jueves de la semana pasada participaban en el 18 Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh) en Pekín han votado este miércoles la composición del Comité Central –organismo integrado por 200 miembros, más unos 170 sin derecho a voto-, con lo que ha quedado clausurado el acontecimiento político más importante de China, que tiene lugar cada cinco años. Los integrantes del Comité Central se reunirán este jueves por la mañana para decidir el Politburó (25 miembros) y, dentro de este, el Comité Permanente del Politburó, actualmente compuesto por nueve personas, pero que podrían quedar en siete. Los delegados han aprobado la modificación de la Constitución del Partido Comunista Chino para incluir el concepto de "desarrollo científico" impulsado por Hu Jintao.
 


A la cabeza del Comité Permanente, máximo órgano de poder del PCCh, y por tanto del país, se da por seguro que estará el actual vicepresidente de China, Xi Jinping, de 59 años, que será designado secretario general del partido en sustitución de Hu Jintao. El otro líder que también seguirá en el nuevo Comité Permanente es Li Keqiang, de 57 años, actualmente viceprimer ministro. Claros candidatos a entrar en el Comité Permanente -cuya composición exacta no se conocerá hasta mañana- son el viceprimer ministro Wang Qishan; el también viceprimer ministro y jefe del partido en Chongqing, Zhang Dejian, y el ministro de propaganda, Liu Yunshan. Todos ellos, así como Xi y Li, han sido nombrados miembros del Comité Central.


 
“El congreso ha elegido a un nuevo Comité Central del partido y ha sustituido a líderes mayores por otros más jóvenes”, ha asegurado Hu en el discurso de clausura en el Gran Palacio del Pueblo, en Pekín. “Estamos convencidos de que todas las decisiones y planes adoptados y todos los logros conseguidos en el congreso son de una importancia histórica de gran alcance” y “tendrán un papel importante para guiar el desarrollo completo de la gran causa del socialismo con características chinas”.


La transición a la quinta generación de líderes chinos –tras las de Mao Zedong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin y Hu Jintao- culminará en marzo del año que viene durante la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional (el Parlamento), cuando Xi ocupe la presidencia del país y, salvo grandes sorpresas, Li Keqiang, de 57 años, sustituya en la jefatura de Gobierno a Wen Jiabao. Hu y Wen concluirán entonces sus 10 diez años en el poder. Se prevé que Xi y Li sirvan también dos mandatos de cinco años.


 
Los nuevos dirigentes del país más poblado y segunda economía del mundo tendrán que hacer frente a una larga lista de desafíos: la corrupción, un entorno económico difícil debido a la crisis global, unas relaciones tensas con sus vecinos asiáticos, la degradación medioambiental, el agravamiento de la crisis de Tíbet, y, en particular, la necesidad de reformas económicas y políticas, que permitan seguir creciendo a China a un fuerte ritmo y respondan a las crecientes protestas de una población cada vez más informada y reivindicativa.
 


La reunión del Comité Central de este jueves para elegir el Politburó y el Comité Permanente es esencialmente un formalismo. Aunque los delegados tienen alguna influencia en las decisiones, las figuras que ocuparán los máximos órganos de poder ya han sido determinadas por un núcleo duro, constituido por los más altos dirigentes del PCCh en activo y algunos de los jubilados, como el expresidente Jiang Zemin, quien en la apertura del congreso en el escenario del Gran Palacio del Pueblo ocupó un lugar privilegiado entre Hu Jintao y Wen Jiabao.
 


El escándalo Bo Xilai
 


Tras días de discursos, retórica, eslóganes y muestras de unidad en el partido, el congreso ha aprobado también el informe del ‘estado de la nación’ que leyó Hu en la apertura del cónclave. Un informe en el que lanzó una seria advertencia sobre la grave amenaza que representa la corrupción para el PCCh. “Si no somos capaces de gestionar bien este problema, podría ser fatal para el partido y causar incluso el derrumbe del partido y la caída del Estado”.


 
Otra incógnita que queda por despejar es si Hu Jintao conservará su puesto como presidente de la Comisión Militar Central, que controla el Ejército Popular de Liberación –integrado por 2,3 millones de personas-, lo que le permitiría mantener una gran influencia en el partido. Su predecesor, Jiang Zemin, retuvo el cargo dos años después de haberle pasado a Hu el testigo como máximo líder del PCCh.


 
La celebración del 18 congreso del partido ha estado marcada por el mayor escándalo político que ha vivido China desde las manifestaciones de Tiananmen, en 1989. En los últimos meses, Bo Xilai, alto dirigente y estrella ascendente, ha sido purgado después de que uno de sus colaboradores desvelara que la mujer de Bo había asesinado a un empresario británico. Sus partidarios aseguran que ha sido víctima de las luchas entre las diferentes facciones del partido. Bo, que era un claro candidato a entrar en el Comité Permanente del Politburó en este congreso, ha sido desprovisto de todos sus cargos y está pendiente de juicio, acusado de corrupción e intentar ocultar el crimen de su esposa, entre otros.

 

Jose Reinoso Pekín 14 NOV 2012 - 09:05 CET

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Jueves, 08 Noviembre 2012 05:38

Nueva cúpula, nuevo rumbo económico

Nueva cúpula, nuevo rumbo económico

El Congreso del Partido Comunista Chino no va a deparar muchas sorpresas a nivel político. El actual vicepresidente Xi Jinping será elegido secretario general del partido y presidente de la Nación y asumirá a partir de marzo por 10 años junto a una nueva cúpula del poderoso comité permanente del Politburó. El gran misterio, fuente de debates que ya se han cobrado más de un cabeza, es el rumbo que tomará la economía al fin de la década prodigiosa del actual presidente Hu Jintao.

 

Desde la asunción de Hu Jintao y su premier Wen Jiabao en 2002, China cuadruplicó su Producto Interno Bruto (PIB) y se convirtió en la segunda economía planetaria, primer exportador e importador global, con la mayor cantidad de reservas monetarias del mundo. La dupla Hu Jintao-Wen Jiabao procuró también suavizar las aristas más filosas del modelo chino como la espectacular desigualdad y la pobreza de cientos de millones de personas. En el mejor de los casos, su éxito fue moderado en este terreno. El actual cambio de guardia ocurre en momentos en que el piloto automático ya no sirve. La economía global, sumergida en una profunda crisis estructural, no puede seguir consumiendo todo lo que produce China financiada por sus préstamos. Por esta razón y por la lógica económico-social del crecimiento, el modelo exportador chino basado en una mano de obra barata está agotado.

 

A pesar del gigantesco crecimiento del PIB y de los rascacielos y las líneas ferroviarias de alta velocidad que comunican un país que durante mucho tiempo parecía intransitable, el gobierno insiste en que China es un país en desarrollo. Según le indicó a Página/12 el director de Estudios Contemporáneos Chinos de la Universidad de Nottingham en el Reino Unido, Shujie Jiao, China enfrenta los dilemas típicos de una economía en desarrollo. “China tiene que dar un salto hacia una economía dominada por la innovación tecnológica. Japón y Corea del Sur lo hicieron, pero son países mucho más pequeños. Debido a la gigantesca población china, su extensión en China va a tomar décadas. Hoy en día conviven en China lugares desarrollados como Beijing y Shanghai con otros que están muy lejos de ese nivel.”

 

El Partido Comunista es consciente de los problemas, pero es menos monolítico de lo que parece sobre la solución. En el doceavo plan quinquenal presentado en marzo de 2011 se planteó la transición de una economía basada en la exportación a otra en la que el consumo interno tuviera más peso. Ese mismo año la inversión constituyó un 48% del PIB chino: el consumo doméstico fue apenas un 34%. Es la cruel paradoja del milagro chino. En términos de PIB, China es la segunda economía mundial. En el índice de Desarrollo Humano de la ONU se encuentra en el puesto 101, por debajo de la mayoría de los países latinoamericanos (sólo supera a El Salvador, Paraguay, Bolivia, Honduras y Nicaragua).

 

Este año la economía crecerá un 7,5 por ciento, muy por debajo del 10 por ciento de promedio de los últimos 30 años y menos del 8 por ciento que las mismas autoridades –con una buena dosis de superstición: el 8 es el número de la buena suerte chino– consideran clave para evitar conflictos sociales. La primera reacción a este enfriamiento a China (¡7,5 por ciento!) fue típica. El gobierno lanzó en septiembre un gigantesco plan de inversión estatal por valor de 158 mil millones de dólares. Como respuesta a corto plazo, puede servir. A largo plazo, la mira está puesta en un ambicioso plan para una jubilación y cobertura médica universales que deberían estar en pleno funcionamiento entre 2015 y 2020.

 

Estos planes procuran cambiar un patrón de conducta muy afincado en la población: el ahorro en detrimento del consumo. La tasa de ahorro china es equivalente al 51 por ciento del PIB, más alta que la tasa de inversión. La población ahorra para tener un paraguas en caso de enfermedad y ante la deficiente cobertura jubilatoria para cualquier trabajador no estatal. El interrogante es si los nuevos planes van a tener el impacto esperado. “El costo médico ha crecido de tal manera que una cobertura parcial como la que ofrece el plan gubernamental no es suficiente. Lo mismo pasa con la jubilación. Mientras no se le dé una solución a esto, la transición a una economía más basada en el consumo doméstico es una mera consigna. Esto a su vez complica el paso de economía en desarrollo a otra plenamente desarrollada”, señaló.

 

En el seno del Partido Comunista, en la academia y elite china congregada en torno de la Academia de Ciencias Sociales y algunos escogidos centros de estudio, ha arreciado en los últimos dos años el debate sobre el futuro. En febrero un documento de más de 400 páginas publicado por el Banco Mundial y el influyente Development Research Centre, un centro de estudios chino que reporta directamente al Consejo del Estado, marcó la hoja de ruta del ala liberal del Partido Comunista. El eje de la propuesta era que China tenía que completar su transformación en una “economía de mercado” por medio de una profunda reforma de las empresas del Estado que, según el documento, “abarcan el 50 por ciento de la economía”.

 

La alternativa era el llamado modelo Chonqing, vinculado al ex secretario general del Partido Comunista de Chonqing Bo Xilai, una suerte de capitalismo populista, con fuerte reinversión social de las ganancias obtenidas con el crecimiento. La caída en desgracia de Bo Xilai en un escándalo de ribetes novelescos proyectó una pesada sombra política sobre el modelo. “El llamado Modelo Chonqing ofrecía una salida al problema de la desigualdad en China. El problema es que quedó pegado a la figura de Bo Xilai”, señaló Shujie Jiao.

 

El hermetismo de la política china complica la interpretación exacta del impacto político de su caída. Tanto el actual presidente Hu Jintao como su sucesor, Xi Jinping, mostraron en el pasado cierto entusiasmo por el modelo Chonqing, pero ambos tomaron distancia de la figura de Bo Xilai y su polémico populismo. Según le indicó a Página/12 François Godement, director del Centro Asia de París y autor del recientemente publicado Qui veut la Chine? De Mao au capitalisme, el debate sigue abierto. “Hay una fuerte polémica interna sobre los intereses creados en la economía, sobre el crecimiento, sobre dónde debería estar China en 2030. No se sabe si el modelo Chonqing está terminado o si sigue siendo un contendiente. La incógnita recién se despejará entre este congreso y el de marzo, cuando asuman las nuevas autoridades”, señaló.

 

Desde los cambios traumáticos de la Revolución Cultural y la reforma procapitalista de Deng Xiaoping –masacre de Tiananmen incluida– el liderazgo chino busca el consenso en las decisiones. El fantasma de los dirigentes chinos es Japón. A fines de los ’80 Japón era percibido como la principal amenaza a la hegemonía de Estados Unidos. Este “peligro” se diluyó con la explosión de la burbuja financiera y especulativa nipona y un estancamiento que dura hasta nuestros días.

 

Según Shaun Breslin, autor de China and the Global Political Economy, China no correrá la misma suerte que Japón. “Por mera gravitación poblacional, tendrá una influencia que irá más allá de los vaivenes económicos. Es algo que se ve en el impacto que tiene no sólo en el mundo desarrollado sino en las economías de América latina, Africa y Asia”, indicó a Página/12.

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Miércoles, 07 Noviembre 2012 06:20

Xi Jinping asume el liderazgo en China

Xi Jinping asume el liderazgo en China

Los herederos de Mao Zedong designan esta semana al hombre que dirigirá los destinos de China: un país convertido en una formidable potencia económica y controlado con mano de hierro por el Partido Comunista, poco dispuesto a ceder poderes a una sociedad ávida de cambios en la era de Internet. Xi Jinping, de 59 años, un hombre del aparato del partido, desconocido por el gran público, tomará el relevo de Hu Jintao, diez años mayor que él, al frente de un partido único de 82 millones de miembros, que se reunirá a partir de mañana en su 18º Congreso en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing, junto a la plaza Tiananmen.

 

Xi, designado como sucesor, es vicepresidente del Estado chino desde 2008. Su esperado nombramiento como secretario general del Partido Comunista Chino (PCC) lo convierte ipso facto en el próximo presidente de la República Popular, una formalidad prevista para marzo de 2013, en la reunión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP, Parlamento). Xi hereda una China en pleno cambio, que pretende mantener su rango de segunda economía mundial, detrás de Estados Unidos, y que forma parte de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, organismo insoslayable en la búsqueda de acuerdos en conflictos abiertos como los de Siria, Irán o Corea del Norte.

 

Potencia marítima en ascenso, China hace oír de manera firme sus reivindicaciones en litigios de fronteras marítimas con Japón, Vietnam, Filipinas o Brunei, en el marco de una rivalidad creciente con Estados Unidos en el Pacífico. Ningún diplomático espera un giro repentino del nuevo líder: la diplomacia china mantendrá sus prioridades, entre ellas la de evitar un empeoramiento de la crisis financiera en Europa, primer mercado para sus exportaciones.

 

En materia de derechos humanos, la China que Hu Jintao legará a Xi Jinping continúa siendo objeto de críticas. Una primera prueba será saber si Xi liberará al Premio Nobel de la Paz 2010, el intelectual y disidente Liu Xiaobo. Xi no tendrá las manos libres. Al igual que su predecesor, tendrá que buscar permanentemente el consenso entre los miembros del comité permanente del Buró Político, el órgano supremo del PCC.

 

El número de integrantes de este comité podría reducirse de nueve a siete para facilitar la toma de decisiones, al disminuir los riesgos de conflicto entre conservadores y reformistas. Xi es generalmente presentado como un hombre aceptado por las dos partes. Será secundado por Li Keqiang, quien sucedería en marzo a Wen Jiabao en el cargo de primer ministro.

 

Mayor incertidumbre reina sobre la situación económica, donde la “década de oro” de Hu Jintao dio paso a un crecimiento desacelerado al 7,5 por ciento, el más bajo desde el estallido de la crisis financiera asiática de 1997-1998.

 

Una situación que ya genera una agitación social recurrente, dada a conocer por usuarios chinos de Internet a pesar de la censura. Además, Xi accederá al poder al término de un annus horribilis para el PC chino, marcado por el caso Bo Xilai, el mayor escándalo de estos últimos años, las revelaciones sobre fortuna de su propia familia y sobre la que presuntamente amasó el primer ministro Wen Jiabao.

 

Bo Xilai, miembro del Buró Político hasta abril, será juzgado por corrupción y abuso de poder, implicado en el caso del asesinato del empresario británico Neil Heywood por la esposa del dirigente comunista. La corrupción masiva de los círculos dirigentes chinos figura entre las mayores preocupaciones del congreso y de sus cerca de 2200 delegados, cuyo trabajo avalará, salvo sorpresa, en aproximadamente una semana las decisiones del comité central que le precedió la semana pasada.

 

Si se respeta la tradición, Xi efectuará dos mandatos de cinco años. A pesar de su partida, Hu Jintao podría conservar la presidencia de la poderosa comisión militar del PCC y mantener de ese modo su influencia. Los miembros del nuevo comité permanente serán presentados al final del congreso.

 

Esta transición será la primera que conduzca al poder a un responsable nacido después del comienzo del régimen, en 1949. Xi será el sexto dirigente máximo de la República Popular China después de Mao Zedong (1949-1976), Hua Guofeng (1976-78), Deng Xiaoping (1978-92), Jiang Zemin (1992-2002) y Hu Jintao (2002-2012).

 

Declaraciones grabadas por casualidad en México en 2009 dejan entrever la forma de pensar de Xi Jinping. Ante compatriotas que viven en el extranjero destacó los avances de su país, que da de comer a 1300 millones de chinos. “Hay un par de extranjeros con la barriga llena que no tienen nada mejor que hacer que señalar con el dedo a China”, lanzó. La expresión “con la barriga llena” es, para los chinos, bastante despectiva. Y continuó: “China, primero, no exporta ninguna revolución; segundo, no propaga ni el hambre ni la pobreza y, tercero, no da ningún tipo de dolor de cabeza. ¿Qué más quieren?”, se preguntó.

 

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“Hoy la intelectualidad no es contemporánea de lo que vivimos”

Mañana empezará a sesionar en México la Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales que organizan Clacso y la Unesco. Emir Sader, secretario ejecutivo de Clacso, cuenta su visión de las ciencias sociales en el continente.

 


Secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, filósofo, sociólogo e investigador, el brasileño Emir Sader se despedirá del cargo en medio de una conferencia continental que reunirá en México a 300 representantes institucionales de centros de investigación, 400 panelistas y 15 conferencistas magistrales, entre ellos Eduardo Galeano y Pablo González Casanova.

 

–¿Las ciencias sociales están por delante de la política o por atrás de ella?

 

–El pensamiento social latinoamericano tuvo a lo largo de muchas décadas un papel de vanguardia. Fue el gran analista de lo que pasaba, un pionero de la reflexión sobre la realidad y una fuente de pensamiento sobre los problemas y las expectativas del futuro. Sin embargo, en este nuevo período la intelectualidad no está siendo contemporánea de lo que se está viviendo. De los dilemas que está experimentando el continente. Pasa en la Argentina, Brasil y México. Son claramente procesos progresistas los que tienen lugar en la mayoría de América del Sur. Pero se enfrentan a problemas no tematizados.

 

–¿Tan poco?

 

–Estoy llamando la atención sobre un problema pero no quiero ser absoluto. Basta entrar en www.biblioteca.clacso.edu.ar para comprobar que hay trabajos importantes. Tomemos el caso del equilibro macroambiental y el desarrollo económico. Tomemos la relación entre movimientos sociales, ecológicos e indígenas. No es un tema que esté siendo enfocado con la suficiente profundidad. Sí tenemos un grupo de trabajo, pero es uno entre tantos. No hay una gran solución teórica sobre los tipos de desarrollo en debate ni sobre las tensiones entre el preservacionismo y el desarrollo.

 

–¿Qué otro tema de la agenda pública sería bueno que tuviese más atención académica?

 

–Por ejemplo el tipo de Estado que debe corresponder a un nuevo ciclo histórico existente. Heredamos un Estado que no está hecho para el cambio. Algunos países tomaron la cuestión: Ecuador y Bolivia. Otro tema es el de la cultura y los valores. Somos víctimas del modo de vida norteamericano como única forma visible de sociabilidad. ¿Cuáles son los valores que corresponden a un nuevo tipo de desarrollo volcado a las necesidades de la gente? No es un asunto sólo ideológico. Los intelectuales ayudan a buscar fundamentaciones, ramificaciones, análisis desde perspectivas nuevas. El tercer tema que puedo citar es el tipo de integración sudamericana, sobre todo ahora que ingresó al Mercosur Venezuela y probablemente lo hagan después Bolivia y Ecuador.

 

–En las redes sociales (http://bit.ly/LmjElH) sigue circulando el discurso de Pepe Mujica, el presidente uruguayo, sobre los patrones de consumo y la felicidad deseable en este mundo, que pronunció en junio en la conferencia ambiental de Río + 20.

 

–Lo tengo presente y es una muestra de la discusión sobre las relaciones entre la gente y sobre los ideales. Hubo ideales destruidos por la ideología mercantil. Hay un enorme proceso de democratización económica y social. Pero a los medios, por ejemplo, ese proceso llega con dificultades. Cuando llega. Y si llega.

 

–¿Qué responsabilidad específica tiene Clacso?

 

–Clacso tiene una red de 340 centros. Cuando empezamos este mandato que se aproxima a su fin, eran 160. Los próximos días una asamblea elegirá a las nuevas autoridades. Y haremos una conferencia con grandes temas de análisis. Algunos, como Pablo González Casanova, hablarán de lo que piensan. Al mismo tiempo programamos docenas de grupos de trabajo que abordarán temas específicos. Estarán los tres que mencioné: el del papel del Estado, del desarrollo económico y del equilibro ecológico.

 

–La Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales se realizará en México, que antes era un centro académico importante en la reflexión sobre América latina y parece haber dejado de serlo.

 

–México tenía un rol histórico progresista hacia América latina. De solidaridad con las luchas latinoamericanas incluso en períodos de dictaduras militares. Luego muchos intelectuales se reunieron en México por los exilios y esa mezcla, que no fue todavía analizada en todas sus dimensiones, generó un espacio único en América latina. Se fortalecieron corrientes teóricas, se publicaron colecciones de libros, se fundaron editoriales... Tuvo su auge del ’73 al fin de las dictaduras. Luego México adhirió a políticas neoliberales y terminó con su esquizofrenia. Sesionaremos en México en medio de un cierto clima de desaliento político de los propios mexicanos. Después de seis años que comenzaron con un presidente electo de manera dudosa, tendremos allí un presidente que no asume con legitimidad fuerte. Una sola vuelta y seis años de mandato. Eso forma parte de otros condicionamientos a la reflexión teórica en México. Las derrotas también se relacionan con el ánimo, ¿no?

 

–¿Y en el resto del continente?

 

–América latina sufrió retrocesos graves. Dictaduras militares en países importantes, la crisis de la deuda que cerró el ciclo de crecimiento más importante hasta ese momento y luego gobiernos neoliberales radicales. Los gobiernos actuales reaccionan a ese retroceso, pero a veces necesitan movilizar a la juventud, por ejemplo, y plantearse metas audaces. Si no, el consenso es pasivo. Consultada, la gente se manifiesta a favor. Pero no mucho más. Bueno, esa pasividad se está recomponiendo.

 

–¿Los últimos resultados electorales tienen que ver con esa recomposición?

 

–La elección más importante fue la de Venezuela, que confirma una segunda década de gobiernos progresistas en América latina. Llevará seguramente a la victoria de Rafael Correa en Ecuador y después a la de Evo Morales en Bolivia. Confirmó la mayoría política. A la vez, el proceso demostró que hay dificultades. El propio Hugo Chávez habla de mejorar la administración pública. Las elecciones de Chile fueron importantes para consolidar en lo político el desgaste social de Sebastián Piñera y de la derecha, que hasta perdió alcaldías importantes. Michelle Bachelet aparece con gran popularidad para las próximas elecciones presidenciales de 2013. El movimiento estudiantil catalizó otras quejas y quebró la imagen de Piñera como empresario de éxito. En Brasil, con las municipales de octubre, el gran ganador fue el gobierno y la gran derrotada fue la oposición, que siguió bajando en su nivel de apoyo electoral.

 

–Y la victoria de un candidato del Partido de los Trabajadores en San Pablo, una de las ciudades más grandes del mundo.

 

–Fue muy importante la victoria en sí misma, y más importante todavía si tenemos en cuenta que en San Pablo se concentra la sede de los principales medios, la riqueza de la soja y el poder económico del centro-oeste. El triunfo de Fernando Haddad también prueba otra vez la capacidad de Lula de proponer nuevas figuras políticas y llevarlas a la victoria.

 

–Volviendo al tema inicial de las ciencias sociales, ¿hay una relación directa entre pensamiento de izquierda e investigación?

 

–Históricamente casi siempre la hubo. El cambio general del mundo, con el fin del planeta bipolar, revela que aun gente que no estaba de acuerdo con el modelo soviético sintió la derrota. Unos quedaron con un pensamiento crítico pero de manera un poco utópica, sin comprender cómo el socialismo puede volver a plantearse como una alternativa real. Más aún cuando Europa se fue a la derecha, y a una derecha muy conservadora. Hubo un desconcierto general. América latina está tratando de rescatar al pensamiento de ese desconcierto, pero cuesta. La hegemonía norteamericana se debilita pero no aparece una nueva hegemonía. Un segundo grupo se convirtió en una suerte de ultraizquierda pesimista y precozmente escéptica ante los cambios. Otros no reconocen lo que hay de progresista en la realidad. Hay una discusión sobre el espacio del pensamiento crítico. Se trata de ubicarse en el único polo progresista a escala mundial, que está en Sudamérica, y en ese marco pelear una alternativa que sea antineoliberal y a la vez anticapitalista.

 

–¿Cómo se relacionan esos dos anti?

 

–La mercantilización de la economía y la centralidad de la economía de mercado es antisocial. La anarquía del mercado capitalista está destrozando la capacidad del hombre. La conciencia anticapitalista es fundamental hasta para ser antineoliberal. Incluso los procesos progresistas están limitados por el eje de la economía mundial, que es fuertemente capitalista y está dirigida por grandes empresas transnacionales y la especulación financiera. Por un lado, los medios de producción. Por otro, la capacidad de trabajo del hombre. La vieja historia.

 

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Sábado, 06 Octubre 2012 07:33

“Él mantiene la hegemonía popular”

“Él mantiene la hegemonía popular”
Jesse Chacón es uno de los hombres más cercanos al presidente Hugo Chávez. Con 46 años, este ingeniero en sistemas egresado de la Academia Militar ocupó cargos clave en el proceso bolivariano desde 2001: fue director general de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), ministro de Telecomunicación y también titular de Interior y Justicia. Chacón hoy dirige la encuestadora GisXXI, cuya oficina se encuentra en el barrio de clase media alta La Florida –zona “escuálida” dirá–, donde recibe a Página/12. A dos días de los comicios presidenciales en los que Chávez compite para ganar un cuarto mandato contra el candidato único de la oposición, Henrique Capriles Radonski, el pronóstico de su encuestadora mantiene la proyección que difundió el 20 de septiembre: gana Chávez 55 a 44. A lo largo de la charla, Chacón anotará números como ingeniero que es, hablará de la oposición –según encuestadoras afines a la Mesa de la Unidad, Capriles ganaría cuatro puntos arriba–, hablará de los logros y las deudas del gobierno de Chávez.

–¿Podría decirse que un sector del electorado de las clases populares prefiere hoy a Capriles?


–Una diferencia entre el resultado del 2006 –63 por ciento– y el escenario que planteamos ahora –un 55 por ciento– estaría evidenciando que la oposición tuvo que conquistar algo de ese espacio, aunque el gobierno mantiene la hegemonía en el sector popular.


–Algunos analistas afirman que a Capriles le conviene que haya una alta participación este domingo y en particular del electorado más joven. ¿Usted qué opina?


–Creo que una elevada participación beneficiaría a Chávez, como lo demuestran todos los procesos electorales anteriores. En el año 2006 la participación fue del 74 por ciento –hasta ahora la más grande–, y Chávez ganó con el 63 por ciento; en el 2007, que fue la más baja participación, el proceso bolivariano perdió el referéndum de la Constitución. Si la concurrencia a las urnas llega a estar por encima del 74 por ciento podemos estar pensando en que será favorable para Chávez. A veces los sectores populares no van a votar porque viven lejos, por sus condiciones de vida. El voto de la oposición no tiene problemas para ejercitarse, porque el grueso de los sectores medios vive cerca de los centros electorales y tiene posibilidades para movilizarse.


–Otra cuestión de la que se habla es cómo votarán los electores en los estados con más población y con gobernadores de la oposición, como Carabobo o Zulia. ¿No es un dato a tener en cuenta?


–En forma general uno podría decir que la valoración de los gobernadores, sean de un sector u otro, no es la mejor. Carabobo, Zulia, Miranda son estados gobernados por la oposición, y aun así, puede existir una tendencia por la que se imponga Chávez.


–Antes del golpe de 2002 había una mayoría de medios de la oposición. Hoy se le critica al gobierno que haya un desbalance de medios públicos...


–Eso es falso. Ahora existe un sistema nacional de medios públicos que agrupa cuatro canales: Telesur, VTV, TVes y Vive TV. La empresa que mide cómo se reparte la torta de la audiencia por canales señala un 15 por ciento de audiencia para el sistema nacional de medios públicos y un 85 para los medios privados.


–Pero de esos medios privados...


–(Interrumpe.) Ninguno es oficialista. Globovisión encabeza la lista de la oposición. Y los contenidos de Venevisión y Televén no son precisamente oficialistas. Este proceso abre el espacio social y restringe el de las grandes corporaciones, esos canales son más cercanos a Capriles, aunque no lo digan explícitamente. Lo que tú ves en esas emisoras son iconos más cercanos a una propuesta de derecha. Si vas a la prensa escrita es peor. En Venezuela hay tres diarios de mayor tirada: El Nacional, El Universal y Ultimas Noticias. Del primero ni siquiera te voy a hablar. El Universal, de cien que escriben, 95 lo hacen en contra del gobierno y el que era más equilibrado, Ultimas Noticias, hace un tiempo cambió en parte porque su director, Eliazar Díaz Rangel, está enfermo y porque son primos del candidato Capriles. El desbalance es a favor de la oposición.


–¿Por qué el gobierno no deja que los medios públicos sean controlados por organizaciones sociales?


–Cuando se venció la concesión de RCTV (Radio Caracas Televisión) la propuesta que en ese momento hicimos, yo era de ministro de Telecomunicaciones, fue ir a un modelo donde el Estado administrara el espectro, pero abría el contenido. Nuestra propuesta no fue aceptada. Hay que romper con esto: que el Estado controle la frecuencia, pero que les dé la señal por horas a sectores sociales y privados, que manejen sus propios contenidos. En ese momento se impuso la propuesta de crear un canal generalista que compitiera en el espacio con los generalistas privados Venevisión y Televén.


–Me refiero a que si existe un cambio de signo político en el país no termine modificando el contenido de los canales públicos.


–Tal vez sea un error no pensar en que algún día tú puedes estar en el otro lado. Por primera vez la oligarquía presentó un candidato propio, un claro representante de la oligarquía venezolana. Sin embargo, con el apoyo de todos los medios queda desdibujado. Si buscas información sobre su biografía casi no se encuentra. Primero Justicia es un partido de derecha vinculado con el Partido Popular español, un partido franquista.


–¿Por qué se le retiró la licencia a Radio Caracas Televisión (RCTV) y no al canal de Cisneros, Venevisión?


–Cuando se redacta la Constitución del ’98 se le da el mandato al Estado para crear un canal de servicio público. Al vencerse las concesiones de RCTV y Venevisión, el Estado podía renovarlas o cumplir con ese requisito constitucional. El razonamiento que justificó que fuera RCTV es básicamente técnico. Si no, era cualquiera de los dos.


–¿Qué preocupa más a los venezolanos?


–La inseguridad. En Venezuela el contrato social se rompe en el ’89, con el Caracazo. En ese momento la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes estaba en 6. Del ’89 al ’99 pasa de seis a 37. Y del ’99 al 2009, pasa al 44 aproximadamente. El Estado creyó algo que no es cierto: si disminuyes la pobreza, disminuye la violencia. Del ’99 al 2009 la pobreza se redujo a la mitad y la pobreza extrema del 27 por ciento bajó al siete por ciento, sin embargo, la violencia no decreció. Las medidas neoliberales de los noventa desarticularon la estructura social. Es un tema de veinte años de deterioro del campo simbólico que no se resuelve fácilmente. En los catorce años de gobierno de Chávez se logró reducir la pobreza, aumentar la matrícula escolar y ahora el reto es que la educación sea de calidad.


–¿Qué sucede con la policía, está mal paga, existe corrupción?


–Hoy conviven dos modelos de policía, el nuevo que es la policía nacional y el de siempre, que era el de la represión. Desarrollamos un nuevo modelo policial desde el respeto a los derechos humanos, combatiendo los excesos policiales.


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Miércoles, 29 Agosto 2012 06:37

Las últimas trincheras

Las últimas trincheras
¿Quién podría haber imaginado hace unos años que partidos y gobiernos considerados progresistas o de izquierda abandonarían la defensa de los derechos humanos más básicos, por ejemplo el derecho a la vida, al trabajo y a la libertad de expresión y de asociación, en nombre de los imperativos del “desarrollo”? ¿Acaso no fue a través de la defensa de esos derechos que consiguieron el apoyo popular y llegaron al poder? ¿Qué ocurre para que el poder, una vez conquistado, vire tan fácil y violentamente en contra de quienes lucharon por encumbrar ese poder? ¿Por qué razón, siendo el poder de las mayorías más pobres, es ejercido en favor de las minorías más ricas? ¿Por qué es que, en este aspecto, es cada vez es más difícil distinguir entre los países del Norte y los países del Sur?


Los hechos


En los últimos años, los partidos socialistas de varios países europeos (Grecia, Portugal y España) mostraron que podían cuidar tan bien los intereses de los acreedores y los especuladores internacionales como cualquier partido de derecha, haciendo aparecer como algo normal que los derechos de los trabajadores fuesen expuestos a la cotización de las Bolsas de Valores y, por lo tanto, devorados por ellos. En Sudáfrica, la policía al servicio del gobierno del Congreso Nacional Africano (ANC), que luchó contra el apartheid en nombre de las mayorías negras, mata a 34 mineros en huelga para defender los intereses de una empresa minera inglesa. Cerca de allí, en Mozambique, el gobierno del Frente de Liberación (Frelimo), que condujo la lucha contra el colonialismo portugués, atrae la inversión de empresas extractivistas con la exención de impuestos y la oferta de docilidad (por las buenas o por las malas) de las poblaciones que están siendo afectadas por la minería a cielo abierto. En la India, el gobierno del Partido del Congreso, que luchó contra el colonialismo inglés, concede tierras a empresas nacionales y extranjeras y ordena la expulsión de miles y miles de campesinos pobres, destruyendo sus medios de subsistencia y provocando un enfrentamiento armado. En Bolivia, el gobierno de Evo Morales, un indígena llevado al poder por el movimiento indígena, impone sin consulta previa y con una sucesión rocambolesca de medidas y contramedidas la construcción de una ruta en territorio indígena (Parque Nacional Tipnis) para explotar recursos naturales. En Ecuador, el gobierno de Rafael Correa, que con coraje concede asilo político a Julian Assange, acaba de ser condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por no garantizar los derechos del pueblo indígena Sarayaku, en lucha contra la exploración petrolera en sus territorios. Ya en mayo de 2003 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le había solicitado a Ecuador medidas cautelares en favor del pueblo Sarayaku que no fueron atendidas.


En 2011, la CIDH le solicitó a Brasil, mediante una medida cautelar, que suspendiera inmediatamente la construcción de la represa de Belo Monte (que, de completarse, será la tercera más grande del mundo) hasta que fueran adecuadamente consultados los pueblos indígenas afectados. Brasil protestó contra la decisión, retiró a su embajador en la OEA y suspendió el pago de su cuota anual en la organización, retiró a su candidato a la CIDH y tomó la iniciativa de crear un grupo de trabajo para proponer una reforma de la Comisión, en el sentido de disminuir sus poderes para cuestionar a los gobiernos respecto de violaciones a los derechos humanos. Curiosamente, la suspensión de la construcción de la represa acaba de ser resuelta por el Tribunal Regional Federal de la 1ª Región (Brasilia), por la falta de estudios de impacto ambiental.


Los riesgos


Para responder las preguntas con que comencé esta crónica, veamos lo que comparten todos estos casos. Todas estas violaciones a los derechos humanos están relacionadas con el neoliberalismo, la versión más antisocial del capitalismo en los últimos 50 años. En el Norte, el neoliberalismo impone la austeridad a las grandes mayorías y el rescate de los banqueros, sustituyendo la protección social de los ciudadanos por la protección social del capital financiero. En el Sur, el neoliberalismo impone su avidez por los recursos naturales, sean los minerales, el petróleo, el gas natural, el agua o la agroindustria. Los territorios pasan a ser sólo tierra y las poblaciones que los habitan, obstáculos al desarrollo que es necesario remover cuanto más rápido mejor. Para el capitalismo extractivista, la única regulación verdaderamente aceptable es la autorregulación, la cual incluye, casi siempre, la autorregulación de la corrupción de los gobiernos. Honduras ofrece en este momento uno de los ejemplos más extremos de autorregulación de la actividad minera, donde todo queda entre la Fundación Hondureña de Responsabilidad Social Empresarial y la embajada de Canadá. Sí, Canadá, que hace 20 años parecía una fuerza benévola en las relaciones internacionales y hoy es uno de los más agresivos promotores del imperialismo minero.


Cuando la democracia concluya que no es compatible con este tipo de capitalismo y decida resistírsele, quizá sea demasiado tarde. Puede que, entre tanto, el capitalismo haya concluido que la democracia no es compatible con él.


¿Qué hacer?


Al contrario de lo que pretende el neoliberalismo, el mundo sólo es lo que es porque nosotros queremos. Puede ser de otra manera, si nos lo proponemos. La situación actual es tan grave que es necesario tomar medidas urgentes, aunque sea pequeños pasos. Esas medidas varían de país a país y de continente a continente, pese a que es indispensable articularlas cuando sea posible. En el continente americano la medida más urgente es trabar el avance de la reforma de la CIDH. En esa reforma están siendo particularmente activos países con los que soy solidario en múltiples aspectos de sus gobiernos: Brasil, Ecuador, Venezuela y Argentina. Pero en el caso de la reforma de la CIDH estoy firmemente del lado de los que luchan contra la iniciativa de estos gobiernos y por el mantenimiento del estatuto actual de la Comisión. No deja de ser irónico que los gobiernos de derecha que más han hostilizado al sistema interamericano de derechos humanos, como el caso de Colombia, asistan deleitados al servicio que, objetivamente, les están prestando los gobiernos progresistas.


Mi primer llamado es a los gobiernos de Brasil, Ecuador, Venezuela y Argentina para que abandonen el proyecto de reforma. Y especialmente a Brasil, debido a la influencia que tiene en la región. Si tienen una mirada política de largo plazo, no les será difícil concluir que serán ellos y las fuerzas sociales que los han apoyado quienes, en el futuro, más podrían beneficiarse con el prestigio y la eficacia del sistema interamericano de derechos humanos. Por cierto, la Argentina debe a la CIDH y a la Corte la doctrina que permitió llevar a la Justicia los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura, que con sumo acierto se convirtió en bandera de los gobiernos de los Kirchner en sus políticas de derechos humanos.


Pero, como la ceguera del corto plazo puede prevalecer, llamo también a todos los militantes de derechos humanos del continente y a todas las organizaciones y los movimientos sociales –que vuelcan en el Foro Social Mundial y en la lucha contra el ALCA la fuerza de la esperanza organizada– a unirse para enfrentar la reforma de la CIDH que está en curso. Sabemos que el sistema interamericano de derechos humanos está lejos de ser perfecto, sin ir más lejos porque los dos países más poderosos de la región (Estados Unidos y Canadá) ni siquiera firmaron la Convención Americana sobre Derechos Humanos. También sabemos que, en el pasado, tanto la Comisión como la Corte revelaron debilidades y selectividades políticamente sesgadas. Pero también sabemos que el sistema y sus instituciones se han fortalecido, actuando con mayor independencia y ganando prestigio a través de la eficacia con la que han condenado numerosas violaciones a los derechos humanos: desde los años ’70 y ’80, cuando la Comisión llevó a cabo misiones en países como Chile, Argentina y Guatemala, y publicó informes denunciando los crímenes cometidos por las dictaduras militares, hasta las misiones y denuncias después del golpe de Estado en Honduras en 2009; para no mencionar las reiteradas solicitudes para que se clausure el centro de detención de Guantánamo. A su vez, la reciente decisión de la Corte en el caso “Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku versus Ecuador”, del 27 de julio pasado, marca un hito histórico para el derecho internacional, no sólo a nivel continental, sino también mundial. Tal como la sentencia en el caso “Atala Riffo y niñas versus Chile”, sobre discriminación por razones de orientación sexual. ¿Y cómo olvidar la intervención de la CIDH sobre la violencia doméstica en Brasil, que condujo a la promulgación de la Ley Maria da Penha?


Los dados están echados. A espaldas de la CIDH y con fuertes limitaciones a la participación de los organismos de derechos humanos, el Consejo Permanente de la OEA prepara una serie de recomendaciones para buscar su aprobación en la Asamblea General Extraordinaria, a más tardar en marzo de 2013 (hasta el 30 de septiembre los Estados presentarán sus propuestas). Por lo que se sabe, todas las recomendaciones apuntan a limitar el poder de la CIDH para interpelar a los Estados por violaciones a los derechos humanos. Por ejemplo: dedicar más recursos a la promoción de los derechos humanos y menos a la investigación de las violaciones; acortar los plazos de investigación para que se vuelva imposible realizar análisis cuidadosos; eliminar del informe anual la referencia a países cuya situación en materia de derechos humanos merezca una atención especial; limitar la emisión y la extensión de las medidas cautelares; terminar con el informe anual sobre libertad de expresión; impedir pronunciamientos sobre violaciones que parecen inminentes pero que aún no se han concretado.


A los militantes por los derechos humanos y a todos los ciudadanos preocupados por el futuro de la democracia en el continente les toca ahora detener este proceso.



Por Boaventura de Sousa Santos, doctor en Sociología del Derecho.

El texto corresponde a la “Octava carta a las izquierdas” del autor.

Traducción: Javier Lorca.

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Egipto: “contragolpe suave”, visita a China y cumbre de No-Alineados en Irán
La colisión entre el gobierno de los Hermanos Musulmanes (HM), del presidente Mohamed Morsi, y la Junta Militar, jefaturada por el mariscal Mohamed Tantawi –que habíamos subsumido en la confrontación del modelo turco” con el “modelo paquistaní” (ver Bajo la Lupa, 27/6/12 y 1/7/12)– se resolvió en forma increíble en favor de la cofradía islámica mediante un “contragolpe suave” que depone al Ministro de Defensa (mariscal Tantawi) y al segundo hombre fuerte de la junta, Sami Anan, aprovechando los graves incidentes en la transfrontera del Sinaí con Israel que cobró la vida de varios guardianes egipcios.


Morsi se subió a la locomotora de la cólera nacional –que volvió a colmar la plaza Tahrir– y asestó su “contragolpe suave”. Quedan en el aire el destino del recientemente elegido Congreso (con mayoría de los HM) despedido por la Junta Militar, la redacción de la nueva Constitución, y el control del Poder Judicial que aún maneja la junta y que puede causar severas cefaleas legales al presidente.


Conforme se afiance en el poder, Morsi obtendrá margen de maniobra para controlar los servicios de inteligencia y la operatividad en la otrora desmilitarizada península del Sinaí, donde deambulan en forma muy laxa las huestes trasnacionales de Al Qaeda.


La depuración cupular de los omnipotentes servicios de inteligencia por Morsi significó el preludio de su “contragolpe suave” contra los multigolpistas de la Junta Militar.


Bajo su nuevo esquema del control militar –en el que concurrieron las nuevas generaciones castrenses, que se rebelaron a la junta gerontocrática del mariscal Tantawi–, el mandatario egipcio retomó el mando de la estratégica península del Sinaí con fuerzas destinadas a la vigilancia doméstica frente a las metástasis de Al Qaeda, pero carentes de musculatura para perturbar la tranquilidad israelí. Cabe señalar el acercamiento dual entre los HM de Egipto y sus aliados palestinos de Hamas en Gaza (frontera con el Sinaí).


Más se afianzan los HM y Morsi en el poder y más se nota(rá) el retorno de Egipto al primer plano de la política medio oriental, que histórica y emblemáticamente le ha correspondido, lo cual se refleja espectacularmente en su primera visita global a China y en su reposicionamiento en tres vectores subregionales: 1) acercamiento con las potencias petroleras sunnitas de Arabia Saudita (AS) y Qatar; 2) reconciliación con Irán (que habíamos previsto; ver Bajo la Lupa, 3/7/11), y 3) su reciente incrustación en el contencioso sirio con una propuesta viable de “solución islámica” de las cuatro potencias regionales (Egipto, Irán, Turquía y AS, Dedefensa.org, 20/8/12).


La revolución de las pirámides, con su corolario de multigolpes de la junta militar y su “contragolpe suave” de los HM y Morsi, ha causado una severa crisis económica que ha mermado las reservas del Banco Central cuando las dos potencias petroleras sunnitas, AS y Qatar, han prometido un generoso apoyo económico a Egipto. Pese a todos sus avatares, Egipto es la primera potencia militar del mundo árabe y recibe ayuda de 3 mil millones de dólares al año de EU en compensación por los acuerdos de Campo David (caducos y que abomina la aplastante mayoría egipcia).


La reconciliación que se vislumbraba desde el año pasado con Irán empieza a tomar forma con la próxima “visita histórica” (Al Jazeera dixit) del presidente egipcio a la Cumbre del Movimiento de los No-Alineados (MNA) de 120 países (¡de 193 de la ONU!), a fines de agosto en Teherán, en escala de retorno de su relevante cuan discreta visita a China (la cual hay que seguir muy de cerca).


Uno de los óptimos analistas del contencioso iraní, Trita Parsi, presidente del Consejo Nacional Estadunidense-Iraní, afirmó que la participación del sudcoreano Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, a la cumbre del MNA, “es un triunfo para Irán”. Sin duda.


Hasta el israelocéntrico The New York Times (22/8/12) reconoce que los “esfuerzos (sic) encabezados por EU e Israel para aislar a Irán sufrieron un revés” cuando Ban participará con otros 120 países en la cumbre de Teherán”, lo cual se suma a la presencia del presidente egipcio,“una decisión que ha perturbado a Israel”. Falta agregar la invitación a la cumbre de Ismail Haniyeh, líder de Hamas en Gaza, lo cual ha indispuesto más a Israel que a EU (The Times of Israel, 24/8/12). ¿Es Hamas la bisagra indispensable entre Egipto e Irán?


El canciller iraní, Ali Akbar Salehi, en entrevista con el rotativo egipcio Al-Ahram (21/8/12), recordó que su país había nombrado después de 30 años a un embajador en Egipto ulterior a la revolución de las pirámides.


En su calidad de canciller de una potencia regional, Salehi reconoció que “Egipto es un pilar (sic) en la región y tiene una estatura especial entre los países árabes e islámicos”. Rechazó la noción de que existen “brechas fundamentales en las creencias entre los chiítas de Irán y los sunnitas de Egipto en su interpretación del Islam” y fustigó que “tales divisiones son promovidas por EU y los sionistas”: Egipto e Irán “comparten una civilización y religión comunes, y el colonialismo ha creado discriminación racial, étnica, religiosa y sectaria en los lugares que pierde”, lo cual se encuentra detrás de la tensión entre “árabes-iraníes y sunnitas-chiítas” en la región. En referencia al volcán sectario de Siria, Egipto está de acuerdo en la intervención de Irán para su resolución creativa (lo cual desecha perentoriamente “Occidente”).


A mi juicio, EU opera un “segundo Afganistán” en Siria, con lo cual se propone desestabilizar a Irán y la región islámica del Cáucaso: frontera incandescente de Rusia que exhibe en su interior 20 por ciento de islámicos en su población que comienza a ser alebrestada desde el exterior.


Sobre el caos sirio, en un reciente artículo para The Washington Post (8/8/12), Salehi alertó que sus consecuencias podrían llevar a “otro Afganistán” en las “puertas de Europa”. A juicio del NYT, “en forma conjunta, estos movimientos refuerzan la aseveración de Irán de que se gesta un reordenamiento (sic) de poderes en Medio Oriente, donde la influencia occidental se desvanece y cuando la campaña estadunidense-israelí, para envilecer a Irán como Estado canalla que exporta terrorismo y en forma secreta anhela armas nucleares, no está resonando en la mayor parte del mundo”. ¡Para nada: es “propaganda negra”! A mi juicio, Israel, uno de los países más aislados del planeta –“Estado paria” (ex canciller israelí Tzipi Livni dixit) y “Estado apartheid” (sobrino del premier Netanyahu dixit)– está llevando peligrosamente a EU, superpotencia a carta cabal, a su perdición global. A grado tal que el NYT (24/8/12) abrió un extraño debate (sic): “¿Daña la credibilidad de EU su apoyo a Israel?” ¡Ni preguntarlo!


La política de envilecimiento de Irán por EU –instigado por el “sionista mesiánico” (ex director del Mossad, Meir Dagan dixit), el premier Netanyahu– ha fracasado estrepitosamente y es tiempo que sus lúcidos geoestrategas asimilen la inescapable realidad iraní, en imitación de su aliado egipcio.


@AlfredoJalife

http://alfredojalife.com

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