"Las personas son los únicos animales que eligen líderes mentirosos"
Calma, confianza y estabilidad. Estas son las cualidades que según El encantador de perros, César Millán, debe tener un buen líder de la manada. Los perros no fallan a la hora de elegir sus líderes. ¿Y los humanos? "Las personas son los únicos animales que eligen líderes mentirosos. Todos los políticos prometen cosas en campaña que después no cumplen", explica Millán, que ha retornado a Cuatro con el programa El líder de la manada (viernes 21.30 horas), un coach que trata de concienciar contra el abandono de perros en España. En nuestro país, más de 100.000 canes son abandonados cada año y 50 de ellos se sacrifican cada día.

El líder de la manada presenta en cada programa a tres candidatos que optan a la adopción de uno de los miles de perros abandonados. Millán valora la forma de vida, las condiciones y el grado de adaptación del animal con cada uno de los aspirantes y elige al participante idóneo para hacerse cargo del animal. "No hay que adiestrar a los animales sino a las personas", advierte César Millán, que señala que los perros siempre "viven en el presente", mientras que sus dueños viven "con rencores del pasado" o con el "ánimo o aspiración de algo" en el futuro. Por ello reconoce que "hay que trabajar más con las personas" que con los animales.

En la ardua tarea de concienciar a la sociedad sobre el abandono de los animales de compañía, César Millán no estará solo. Conocidos personajes como Beatriz de Orleáns, los actores Fernando Tejero y Mónica Cruz, el aventurero Jesús Calleja y el cantante Dani Martín acompañarán al encantador en esta cruzada contra el abandono.

La aventura televisiva de este mexicano comenzó en el año 2004 con el programa El encantador de perros que en España emite Cuatro los fines de semana. Hasta que le llegó esa oportunidad, que le ha permitido alzarse con todo un imperio en torno al adiestramiento canino, la vida de César Millán estaba marcada por el esfuerzo, la superación y una frase que le solía repetir su abuelo cuando era pequeño: "Hijo, nunca trabajes en contra de la naturaleza".
Del rancho a Estados Unidos

Millán creció en un humilde rancho familiar de Culiacán (México) junto a su familia y una "manadita de ocho perros, una puerca y un borrico". "De niño le preguntaba a Dios que por qué me hizo tan pobre", confiesa Millán, que apunta que sólo tenía dos juegos de ropa: "Uno para diario y otra para ir a misa los domingos".

Sin embargo, la vida de este mexicano cambió cuando decidió cruzar la frontera con Estados Unidos de manera ilegal. "Cuidaba de los perros del vecindario, los limpiaba y mi buena mano con ellos se fue transmitiendo boca a boca", reconoce. Hasta que el rumor llegó tan lejos que las celebrities de Estados Unidos contactaron con él para que cuidara y adiestrara a sus mascotas.

"Todo lo que tengo ahora es lo que he cosechado a lo largo de tantos años de trabajo", asegura César Millán, que apunta que, a pesar de la fama y el dinero, sigue siendo "el mismo mexicano" de siempre, y que antes de empresario es "padre y amante de los perros". "Sin la manada yo no soy nada. Lo más importante es que me dejen trabajar con perros, porque con ellos trabajamos para hacer cosas buenas por la humanidad y por la naturaleza", concluye.


ALEJANDRO TORRÚS MADRID
Publicado enInternacional
Jueves, 28 Abril 2011 06:57

Un fuego que puede quemar a todos

Se puede estar o no de acuerdo con las ideas políticas de Gaddafi, pero la existencia de Libia como Estado independiente y miembro de las Naciones Unidas nadie tiene derecho a cuestionarlo.

Todavía el mundo no ha llegado a lo que, desde mi punto de vista, constituye hoy una cuestión elemental  para la supervivencia de nuestra especie: el acceso de todos los pueblos a los recursos materiales de este planeta. No existe otro en el Sistema Solar que posea las más elementales condiciones de la vida que conocemos.

Los propios Estados Unidos  trataron siempre de ser un crisol de todas las razas, todos los credos y todas las naciones: blancas, negras, amarillas, indias y mestizas, sin otras diferencias que no fuesen las de amos y esclavos, ricos y pobres; pero todo dentro de los límites de la frontera: al norte, Canadá; al sur, México; al este, el Atlántico y al oeste, el Pacífico. Alaska, Puerto Rico y Hawai eran simples accidentes históricos.

Lo complicado del asunto es que no se trata de un noble deseo de los que luchan por un mundo mejor, lo cual es tan digno de respeto como las creencias religiosas de los pueblos. Bastarían unos cuantos tipos de isótopos radiactivos que emanaran del uranio enriquecido consumido por las plantas electronucleares en cantidades relativamente pequeñas ─ya que no existen en la naturaleza─ para poner fin a la frágil existencia de nuestra especie. Mantener esos residuos en volúmenes crecientes, bajo sarcófagos de hormigón y acero, es uno de los mayores desafíos de la tecnología.

Hechos como el accidente de Chernóbil o el terremoto de Japón han puesto en evidencia esos mortales riesgos.

El tema que deseo abordar hoy no es ese, sino el asombro con que observé ayer, a través del programa Dossier de Walter Martínez, en la televisión venezolana, las imágenes fílmicas de la reunión entre el jefe del Departamento de Defensa, Robert Gates, y el Ministro de Defensa del Reino Unido, Liam Fox, que visitó Estados Unidos para discutir la criminal guerra desatada por la OTAN contra Libia. Era algo difícil de creer, el Ministro inglés ganó el “Oscar”; era un manojo de nervios, estaba tenso, hablaba como un loco, daba la impresión de que escupía las palabras.

Desde luego, primero llegó a la entrada de El Pentágono donde Gates lo esperaba sonriente. Las banderas de ambos países, la del antiguo imperio colonial británico y la de su hijastro, el imperio de Estados Unidos, flameaban en lo alto de ambos lados mientras se entonaban los himnos. La mano derecha sobre el pecho, el saludo militar riguroso y solemne de la ceremonia del país huésped. Fue el acto inicial. Penetraron después los dos ministros en el edificio norteamericano de la Defensa. Se supone que hablaron largamente por las imágenes que vi cuando regresaban cada uno con un discurso en sus manos, sin dudas, previamente elaborado.

El marco de todo el escenario lo constituía el personal uniformado. Desde el ángulo izquierdo se veía un joven militar alto, flaco, al parecer pelirrojo, cabeza rapada, gorra con visera negra embutida casi hasta el cuello, presentando fusil con bayoneta, que no parpadeaba ni se le veía respirar, como estampa de un soldado dispuesto a disparar una bala del fusil o un cohete nuclear con la capacidad destructiva de 100 mil toneladas de TNT. Gates habló con la sonrisa y naturalidad de un dueño. El inglés, en cambio, lo hizo de la forma que expliqué.

Pocas veces vi algo más horrible; exhibía odio, frustración, furia y un lenguaje amenazante contra el líder libio, exigiendo su rendición incondicional. Se le veía indignado porque los aviones de la poderosa OTAN no habían podido doblegar en 72 horas la resistencia libia.

Nada más le faltaba exclamar: “lágrimas, sudor y sangre”, como Winston Churchill cuando calculaba el precio a pagar por su país en la lucha contra los aviones nazis. En este caso el papel nazifascista lo está haciendo la OTAN con sus miles de misiones de bombardeo con los aviones más modernos que ha conocido el mundo.

El colmo ha sido la decisión del Gobierno de Estados Unidos autorizando el empleo de los aviones sin piloto para matar hombres, mujeres y niños libios, como en Afganistán, a miles de kilómetros de Europa Occidental, pero esta vez contra un pueblo árabe y africano, ante los ojos de cientos de millones de europeos y nada menos que en nombre de la Organización de Naciones Unidas.

El Primer Ministro de Rusia, Vladimir Putin, declaró ayer que esos actos de guerra eran ilegales y rebasaban el marco de los acuerdos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Los groseros ataques contra el pueblo libio que adquieren un carácter nazifascista pueden ser utilizados contra cualquier pueblo del Tercer Mundo.

Realmente me asombra la resistencia que Libia ha ofrecido.

Ahora esa belicosa organización depende de Gaddafi. Si resiste y no acata sus exigencias, pasará a la historia como uno de los grandes personajes de los países árabes.

¡La OTAN atiza un fuego que puede quemar a todos!

Fidel Castro Ruz
Abril 27 de 2011
7 y 34 p.m.
Publicado enInternacional
Domingo, 29 Agosto 2010 07:11

Amor virtual

Llegó en el momento justo. Después del derrumbe, después de la tragedia, después del terremoto que despertó a Chile del sueño de la Concertación. Todo un país posa sus ojos solitarios sobre el pozo con 33 mineros atrapados.

El comienzo de la historia ya lo sabemos de memoria. Treinta y tres mineros chilenos se internan en las entrañas del monstruo que acaba de sacudir al país. Quieren llevarse oro y cobre. Pero no para ellos. Trabajan para unos empresarios truchos y abandónicos que les pagan un sueldo decente, pero no los cuidan ni los protegen, y a la primera de cambio se mandan a mudar. Quedan atrapados a 600 metros bajo una roca gigantesca. Diecinueve días después aparecen todos vivos y sanos, cuando algunos ya los daban por muertos. Son simpáticos. Están tranquilos. Hablan con palabras sencillas, destilando una sabiduría ancestral. Chile se enamora de ellos en un santiamén.

El amor es amor verdadero cuando es correspondido. Aunque sea a través de cartas, mensajes, audio o imágenes de video. Los mineros gritan “Chi-chi-chi-le-le-le”, cantan el himno, cuelgan banderas de su país. Los mineros aman a Chile tanto como Chile ama a los mineros. Hay euforia. Acaban de enterarse de que van a sobrevivir. Un minero le propone matrimonio a la novia. Otro le escribe al padre perdido diciéndole que lo quiere ver. Ponen cosas hermosas. Poco a poco los personajes se van mostrando.

Está Luis, el líder del grupo. El más admirado pero no por eso el más amado. Luis era el jefe de turno cuando ocurrió el derrumbe. Fue el que racionó la comida: día por medio, medio vaso de leche y dos cucharadas de atún. “Desde chico fue mandón y ordenado”, cuenta la madre. Uno lo imagina pegando un par de gritos en la primera arenga, después de constatar que todos están bien.

Está Mario, el caradura. La prensa de Chile prefiere decirle “carismático”. Fue el que agarró la camarita que les bajaron y se paseó por el refugio, mostrando los distintos rincones mientras los describía deslizando algunos chistes, para terminar con una serie de entrevistas a los compañeros. Está Franklin, el futbolista. Tuvo una carrera para el olvido, pero cumplió su sueño de jugar en la selección. Suya es la camioneta que alumbra el pozo. Marcelo Bielsa ya le mandó a la familia una camiseta de la roja firmada por todos los jugadores.

Está José, el líder espiritual, el que armó el círculo de oración. “Saludo al pueblo de Dios, que clama por nosotros. Que Dios los siga bendiciendo y fortaleciendo”, escribió en su primer contacto con el afuera. Está Víctor, el escritor, que ya está escribiendo el best-seller con todo lo que ocurrió día a día. Está Carlos, el único extranjero, que se come algunas cargaditas de los compañeros, pero igual se animó a saludar “a todo el pueblo de Bolivia que me está siguiendo”.

Se sabe que hay dos enfermeros recibidos, todavía no se conocen sus nombres, pero uno solo asumió el control de la salud del grupo. O sea, están el enfermero líder y el enfermero tranqui. Está el enfermo, tiene diabetes. Está el emotivo que llora cuando le habla a la cámara y está el sucio que no se quiere bañar. Ya iremos conociendo sus nombres, y también a los demás.

Están en carne viva. Dicen que la familia minera está unida y, sobre todo, que Chile es un gran país. Romance, drama, aventura. Política, economía, deporte y espectáculos. Picos de rating, tapas agotadas, chismes, transmisión en vivo 24 horas: Los mineros le dan de comer a todo el universo mediático chileno, y encima les sobra material para seducir a la prensa internacional.

Ahora se puede decir. Antes no, porque pintaba para catástrofe. Pero ahora se sabe que están bien y confiados, que son hombres de montaña acostumbrados a estos trances. Se sabe que van a salir. Ahora sólo queda disfrutar del show.

El jueves pasado les bajaron una camarita equipada con la última tecnología, “Full HD”, jadeó La Nación. Dicen que sirve para filmar los ojos irritados de los mineros, pero ya se sabe que sirve para mucho más. El viernes aparecieron las primeras imágenes, 45 minutos de video. Impresionante. Demasiado, casi. El presidente chileno Sebastián Piñera sabrá dosificarlas, porque también es hombre de medios; hasta hace unos días era el dueño de Chilevisión.

“Mineros” es la mezcla perfecta de Survivor con Gran Hermano, pero mejor, porque el formato es irresistiblemente familiar. Chile es un país minero. Entonces algunas cosas ni hace falta explicarlas. Por ejemplo, que existen tres clases de mineros en Chile. Están los que trabajan para Codelco, la gigantesca minera estatal. Son los que ganan más, los que tienen mejor pensión y mejores condiciones de seguridad. Después están los mineros de empresas privadas, como los treinta y tres. Trabajan para pymes de minería, muchas de ellas en manos de especuladores y buscavidas. Meten una inversión de dos, tres, diez millones de dólares, que apenas alcanza para comprar un par de máquinas y pagar los sueldos, y se juegan a todo o nada. Cuando pasa un accidente, no lo pueden bancar.

Todo eso salió a la luz con el derrumbe. La semana pasada el gobierno cerró 1500 emprendimientos mineros privados por falta de seguridad. Los dueños de la mina colapsada, los de la empresa San José, son los más malos de los malos. Se pasean por tribunales y las tapas de los diarios y todo Chile espera que terminen en la cárcel. (El otro villano es el director del ente regulador de minería, que permitió la reapertura de la mina colapsada, pese a las pobres condiciones de seguridad. Piñera ya lo destituyó.)

Después, en el fondo de la cadena minera, están los llamados “pirqueros”. Son los mineros pobres que se meten por cuenta propia en minas abandonadas, afrontando grandes riesgos, para raspar los restos cuando ya no queda casi nada.

Cuando ocurrió el derrumbe fueron los pirqueros quienes se ofrecieron a internarse en la mina para rescatar a los treinta y tres a fuerza de pico y pala. La oferta de los pirqueros conmovió a la audiencia, sobre todo porque llegó cuando la tecnología aún no daba resultados. Pero la oferta fue rechazada, lo cual generó un duro debate y un aluvión de críticas al plan del gobierno.

Laurence Goldborne, el ministro de Minería chileno, es el Tinelli de este espectáculo. Como Marcelo, hace de cuenta que se hizo famoso por casualidad. Era un ejecutivo de una cadena de supermercados, sin experiencia en minería, cuando Piñera lo convocó para ocupar la cartera por su pasado gerencial. Al principio no daba pie con bola. Al día siguiente del derrumbe, cuando una piedra gigantesca tapó la chimenea, se mostró apesadumbrado ante las cámaras, casi dando a los mineros por muertos. El abucheo fue unánime. Un pueblo minero sabe que los derrumbes existen y que a veces los rescates tardan varios días.

Pero poco a poco Golborne le fue tomando la mano al trabajo. Goldborne se quedó a vivir en el llamado campamento Esperanza con las familias de los mineros durante más de dos semanas, hasta que fue reemplazado el otro día y por el momento por el ministro de Salud. Como buen conductor, Goldborne manejaba todo, desde las conferencias de prensa hasta el reparto de sánguches. Twittea en la madrugada mensajes como “rescate x chimenea era asunto de horas, sondaje es de días. ¿Simultáneo? Alto riesgo al perturbar cerro con 40 rescatistas adentro”.

Designó a un ingeniero de Codelco para diseñar el rescate, se trajo una supermáquina de Codelco para perforar el agujero. Hoy en Chile, aun con gobierno de derecha, nadie habla de privatizar Codelco. Ni de la falta de competitividad del sector estatal.

Golborne hizo algo más. Puso al gerente de sustentabilidad de Codelco, Jorge Sanhueza, en el rol de Gran Hermano. Sanhueza administra todo el contacto con los mineros. Es el que decide lo que sube y lo que baja. El que pone las reglas. Sanhueza y su equipo de médicos, psicólogos y expertos en supervivencia. Mandan los juegos, los naipes, las minibiblias. Marcan precisas rutinas de ejercicio, coro, teatro, técnicas de relajación. Los mineros piden vino y cerveza, Gran hermano les manda sopa deshidratada. Pero no habrá desánimo. En la mina la voz anónima se escucha firme, decidida. “Les prometo que para festejar el Bicentenario les bajamos unas empanadas de pino.” Esto es, el rescate va para largo, por lo menos un mes. Pero es también, vamos a festejar el bicentenario con empanadas de pino, las clásicas empanadas de pino infaltables para las fechas patrias, compartiendo la mesa con todos los chilenos. Además prometieron ponerles un cine. Toda la tecnología de la NASA al servicio de sus juguetes.

Piñera hace de invitado especial. No se mete en el pozo, pero casi. Y juega con sobria solemnidad el destacado papel de anunciarles a los mineros que serían rescatados antes de Navidad. Luis lo llama señor presidente, pero le habla como si le estuviera hablando a su hermano. “Señor presidente, estamos esperando que todo Chile haga fuerza para que nos puedan sacar de este infierno”, le informó al mandatario. “Nosotros necesitamos que tengan fuerza y nos rescaten los antes posible y que no nos abandonen”, lo alentó.

En medio de los saludos y la emoción, Piñera aprovechó para bajar línea. “No vamos a hacer nada que comprometa su vida”, le dijo a Luis. “Ustedes no van a estar solos ni han estado solos un solo momento: el Gobierno está con ustedes. Está todo el país con ustedes y quiero que estén tranquilos porque sus familias van a estar acompañadas y apoyadas.”

Los mineros captaron rápido el mensaje. Piden fumar. Saben que aire no es lo que sobra, pero se declaran adictos a la nicotina. Ya la juegan de taquito. Gran hermano les manda parches de nicotina. Todo queda registrado en High Definition para ser editado por el ex dueño de Chilevisión. Coraje, planeamiento y tecnología marca Chile al servicio de la supervivencia.

¡Y lo que está por venir! ¿Mostrarán las peleas? ¿Habrá romances o rupturas a distancia? ¿Qué sorpresa recibirán el día de su cumpleaños?

El final ya fue anunciado: subirán de a uno en una jaula por un túnel de poco más de medio metro que la máquina de Codelco ya está perforando en este mismo momento. Lo que no se sabe es quién hará las nominaciones. ¿Decide Luis? ¿Decide Sanhueza? ¿Decide el médico? ¿Sorteo? ¿Teléfono?

Visto desde el Facebook, el YouTube o el MSN puede hasta parecer gracioso. Pero se sufre, y mucho. Por las familias que siempre acompañan pero sobre todo por ellos. Están en peligro. La tierra tiembla. Y ellos no eligieron estar ahí, así.

Hay que tener ganas de limpiarse el polvo de los ojos y decir “vamos a salir adelante”. Ahogados, sofocados, diecisiete días sin noticias del mundo, en estado de inanición. Hay que mirarse, repasar cada instante de la vida y agarrarse de lo que sea, porque del pozo más profundo se puede salir. Las cartas de los mineros a los familiares revelan mucha angustia. Los mineros piden casi a gritos que no los abandonen.

Queda para el final la última prueba de valor. Cuando vuelvan a la superficie y se vean las caras a la luz del sol, ¿qué habrán aprendido de la experiencia? Y mientras sigan prendidas las cámaras y se escuchen los aplausos, ¿se animarán a tomarse en serio? Y cuando vuelvan a la montaña, ¿volverán convertidos en políticos, escritores o meros personajes mediáticos?

Amar es fácil por Internet.

Por Santiago O’Donnell

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Publicado enInternacional
Domingo, 16 Mayo 2010 07:07

Fuerte apuesta de Lula en Irán

Jugando al límite, Luiz Inácio Lula da Silva inicia hoy en Teherán su movida diplomática más osada en 7 años de gobierno: descomprimir la tensión entre Estados Unidos, secundado por las potencias occidentales e Irán.

Lula, procedente de Qatar y al frente de una comitiva de cerca de 300 personas, entre ellos más de 100 empresarios, fue recibido en la noche de ayer por el canciller Manouchehr Mottaki, quien antes había mantenido una reunión de hora y media con el ministro de Exteriores brasileño Celso Amorim, lo cual es una prueba de que las negociaciones para alcanzar un acuerdo se prolongaron literalmente hasta último momento.

Antes de aterrizar en Teherán, donde intentará persuadir a Mahmud Ahmadinejad de ceder uranio para ser enriquecido en otro país, probablemente Turquía, Lula recibió el aval de los mandatarios de dos potencias atómicas, el ruso Dimitri Medvedev y el francés Nicolas Sarkozy.

Optimista incorregible, Lula vio en esos espaldarazos de última hora otro motivo para asegurar que su travesía al país de los ayatolas, nunca antes visitado por un presidente brasileño, cuenta con “9,9 puntos” sobre 10 de llegar a buen puerto. Medvedev, en cambio, apenas le auguró el 30 por ciento de posibilidades de suceso, durante el encuentro que mantuvieron el jueves en el Kremlin. Contar con los buenos deseos, no más que eso, de parte de Moscú y París, dos de los 5 miembros con poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, es menos, o mucho menos, de lo que Lula necesita para salir airoso.

Para desatascar la impasse que tiene al mundo en vilo, el brasileño precisaba de un apoyo nítido de Occidente, especialmente de Barack Obama, con quien supo mantener amigables pláticas telefónicas sobre la paz y el multilateralismo, a fines de 2008, poco después de que Estados Unidos eligiera a su primer presidente negro. Pero nada de eso ocurrió: hace un buen tiempo que Lula no recibe telefonemas de Obama. Lejos de augurarle éxitos a su colega, Obama continuó negociando con sus aliados la aprobación de sanciones en el Consejo de Seguridad a Teherán, y el jueves, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que la quimera de Lula seguramente no llevará a nada.

Hay un completo antagonismo entre los postulados del Planalto, que esgrime la fórmula del diálogo para disuadir a la República Islámica de continuar procesando mineral radiactivo, y la Casa Blanca, segura que a través de castigos económicos y, eventualmente militares, pondrán en caja a los “fundamentalistas”.

Ayer, en Qatar, Lula hizo recriminaciones, sin nombrarlos, a Obama, por negarse al diálogo con los iraníes, y a Clinton, por su escepticismo.

Vale preguntar entonces si la cruzada de Lula, carente de crédito entre las potencias nucleares (Inglaterra, encolumnada con las sanciones, y China sin salir de su mutismo) está condenada al fracaso de antemano.

Lula tampoco lleva en sus maletas otros dos argumentos de poder real necesarios para incidir en la mesa de negociaciones: debido a su ubicación geográfica Brasil no cuenta con ninguna influencia geopolítica en Irán, ni en Medio Oriente, y en términos militares, el gigante sudamericano ni siquiera puede ser considerado una potencia media, como Pakistán o India, poseedores de armamento atómico.

En la dialéctica del poder, las flaquezas de Lula y de Brasil pueden volverse su mejor argumento persuasivo hoy cuando se encuentre con Ahmadinejad y sea recibido, algo poco usual, por el líder espiritual-jefe de Estado vitalicio, ayatolá Alí Jamenei.

Digámoslo de otro modo: cuanto menos respaldo recoja el ex líder metalúrgico Lula en Occidente, más credibilidad podrá granjearse entre los irreductibles cuadros que comandan la República Islámica. Esa puede ser la carta de triunfo de Lula hoy en Teherán.

El vocero de la Cancillería persa dio una señal alentadora ayer al decir “creo que hay condiciones para un acuerdo serio”, dijo Ramin Mehmanparast.

“Hace 30 años que hago política y no sé otra cosa que hacer política, hay que hablar con todos, hasta con los enemigos”, fue el eslogan que Lula ha repetido hasta la saturación desde noviembre del año pasado cuando recibió a Ahmadinejad en Brasil, junto a quien defendió el derecho iraní a desarrollar tecnología nuclear.

Desde entonces Lula y su canciller Amorim concentraron sus energías en construir credibilidad en Medio Oriente y países musulmanes, especialmente con Turquía, junto a quien se estableció un eje de cooperación diplomática, capaz de dialogar con los ayatolas sin romper lanzas con Washington.

Una prueba de ello fue la reunión en que Lula y el primer ministro turco Recep Erdogan, propusieron a Obama, hace un mes, que revea su posición sobre las sanciones en Irán.

Sin dudas este viaje a Irán es el hecho diplomático del año para Lula, que el lunes participará de la cumbre del Grupo de los Quince, nacido en 1989, durante una cumbre del Movimiento de los No Alineados.

Pero a no engañarse, a pesar su vocación tercermundista, Lula es, en esencia, un animal político anfibio: el mismo lunes, después de reunirse con Ahmadinejad, Chávez y representantes de Argelia, Egipto y otros países no alineados, viajará a Madrid para conversar con la dirigencia europea sobre la creación de un área de libre comercio con el Mercosur.

Por Darío Pignotti
Desde Brasilia
Publicado enInternacional
Domingo, 12 Abril 2009 07:05

Zuma, el Reagan surafricano



Jacob Zuma es un tradicionalista zulú que dejó el colegio a los 12 años. Se ha divorciado dos veces, pero aún tiene cuatro esposas y, según dicen, está a punto de casarse con una quinta; y ha tenido, que se sepa, 18 hijos. En los seis últimos años se le ha acusado (sin que prosperara judicialmente) de violación y de fraude, y de aquí a 10 días será elegido presidente de Suráfrica. Dado que es el candidato del gobernante Congreso Nacional Africano (ANC, en sus siglas en inglés), el de Nelson Mandela, no hay nada, fuera de la mala salud o una muerte inesperada, que impida que Zuma, de 67 años, se convierta en líder del país más rico y democrático del continente africano.

La principal revista política de Suráfrica, The Financial Mail, resumió un sentimiento muy compartido, dentro y fuera del país, cuando publicó el año pasado en su portada una fotografía de Zuma con una advertencia en letra grande: "Tened miedo". Los responsables de la revista se acordaban, seguramente, de otra imagen que inquieta a muchos surafricanos, sobre todo a los blancos: Zuma, sobre un escenario, vestido con un atuendo zulú de piel de leopardo, con una lanza en la mano y cantando la canción Traedme mi ametralladora.

EL PAÍS entrevistó hace poco en Johanesburgo a Zuma y otros personajes destacados del ANC y encontró que, aunque el capital de idealismo acumulado durante la era Mandela se ha disipado, la idea de que Zuma vaya a convertirse en un déspota de caricatura al estilo Robert Mugabe es exagerada. En primer lugar, por el contexto político en el que actúa. En Suráfrica hay libertad de prensa y una oposición política que se deja oír; existe un poderoso movimiento sindical y una sociedad civil vibrante, virtudes que no se detectan en Zimbabue.

En cuanto a la salud del Estado de derecho, cuestionada esta semana por la decisión del fiscal general de sobreseer la causa contra Zuma por fraude, sigue siendo con mucho más robusta que la de México, un país de características económicas similares. En segundo lugar, Zuma no ha dado de momento señales de ser ni fanático ni un tirano. En persona, es más gato casero que leopardo.

Cuando entona su canción de la ametralladora lo hace con una sonrisa cómplice, no en plan amenazador, y cuando uno se encuentra con él descubre que es de risa fácil y actitud afable, en contraste con su predecesor, Thabo Mbeki, un hombre frío, estirado y acomplejado, que se vio forzado a dimitir el año pasado. Y, también a diferencia de Mbeki, de intelectual no tiene nada. Zuma es el primer presidente del ANC, desde la creación de la organización en 1912, que carece de título universitario. No es un Mbeki, ni muchísimo menos un Obama. No tiene ideas claras sobre nada, salvo un apego general a los valores fundacionales del Congreso Nacional Africano de la justicia social y el no racismo. Como presidente, será un Ronald Reagan de centro izquierda, un portavoz nacional con una habilidad innata para conectar con sus compatriotas más que un dirigente que elabore políticas o defina ideas.

No intenta pasar por lo que no es. "Soy dirigente del Congreso Nacional Africano porque sus miembros opinan que creo en los principios del partido", dijo en la entrevista. "¿Por qué voy a decir, cuando me elijan: 'Muchas gracias, ahora ésta es mi idea? ¡No puedo hacer eso! Sería traicionar a los miembros del ANC".

Zuma no se inmutó al sugerirle que, en un periodo de crisis económica mundial, quizá era necesario un líder que mostrase capacidad de liderazgo, que sacase su lanza y mostrara el camino, en vez de escudarse tras el programa de su partido. La analogía le gustó; soltó una risa y contestó: "La gente se equivoca al atribuir las estrategias políticas a las personas cuando no son obra de las personas, son del Congreso Nacional Africano. Así que no creo que deba presentarme y decir a la gente: 'Ésta es la política económica del ANC, pero no os preocupéis, esta otra es la que yo voy a defender'. ¡No puedo hacer eso!".

Había otros candidatos posibles a la presidencia del Congreso Nacional Africano (y, por consiguiente, de la nación) con muchas más credenciales como líderes, pero, por motivos de luchas políticas internas, Zuma acabó siendo la imperfecta opción de compromiso. En un país que, en general, observa cuidadosamente las formas de la corrección política, cuyos anteriores líderes, como Mandela, eran ávidos defensores de los derechos de la mujer y en el que un tercio de los diputados parlamentarios son mujeres, tener a un polígamo al frente resulta extraño, como poco.

Una persona cuyas opiniones y decisiones influirán en las vidas de los surafricanos, más que las de Zuma, es el ministro de Finanzas, Trevor Manuel, a quien algunos ven como vicepresidente en el próximo Gobierno del ANC. Manuel, de tendencia marxista en sus días de activismo antiapartheid, es hoy un hombre hábil y pragmático admirado por sus homólogos en Occidente. Sus posiciones económicas desmienten a quienes, en el mundo empresarial, temen que Suráfrica se encamine hacia un modelo dictatorial o socialista. Peleado con el movimiento sindical, está a favor de fomentar la creación de empleo para los jóvenes dentro de una economía de libre mercado, aunque eso signifique rechazar las demandas de conservar los puestos de trabajo a perpetuidad para los miembros de los sindicatos.

Manuel, muy posiblemente el verdadero dueño del poder en un Gobierno de Zuma, se inclina por una visión optimista del futuro. "Para mí, lo importante es la sensación de que Zuma quiere demostrar que no hace falta nacer con los privilegios para ser capaz de hacer cosas. Por eso creo que hay grandes probabilidades de que triunfe en el Gobierno, sobre todo si no existen demasiadas capas entre él y quienes pueden serle útiles, si está bien asesorado. Una de sus cualidades es que es consciente de lo que no sabe".

El dilema de Zuma es que uno de los grandes retos del ANC es la lucha contra la corrupción, sobre todo en las instancias inferiores de la Administración. En los últimos años, los periódicos han estado llenos de noticias, entre otras cosas, sobre concesiones dudosas de contratos por parte de ayuntamientos del ANC. Y aunque el principal mensaje de su campaña electoral ha sido que se castigará con todo el peso de la ley la corrupción entre los cargos electos, Zuma ha pasado los últimos seis años librando una batalla legal tras otra, primero por una acusación de violación (tuvo que someterse a juicio; fue absuelto), y segundo, por una de abuso de poder para enriquecerse.

Manuel subrayó a EL PAÍS que la suma en cuestión era una nadería (unos 40.000 euros, dijo, aunque según otros la cifra asciende a 250.000) en comparación con las fortunas adquiridas de forma sospechosa, entre otros, por banqueros estadounidenses, algunos de los cuales se han dedicado a redecorar sus despachos y comprar aviones privados con el dinero de rescate concedido por el Gobierno de EE UU. "Además, tiene que tener en cuenta nuestro sistema. Hay países en los que el jefe del Estado llama al Banco Central y pide dinero", explicó Manuel, en alusión a Robert Mugabe. "Aquí sería impensable rebajarse a ese nivel. Porque el sistema está ahí y es sólido".

Como también lo es, cree Zuma, el sistema legal. Cuando le acusaron de violación y fraude, era el vicepresidente del país, el segundo más poderoso del Gobierno detrás de Mbeki. Sólo en una democracia "madura", según Zuma, se podía obligar a una persona con un cargo tan alto a dimitir y hacer frente a las acusaciones. "¡En otros países, para empezar, no se habría inculpado al vicepresidente del país, hermano!", exclamó en la entrevista, con otra de sus grandes sonrisas. "¡No se habría hecho! Ni mucho menos se le habría sometido a un juicio público... Nos enteramos de que están investigando a Zuma, y el partido político más poderoso, el ANC, dice: dejemos que el proceso legal siga su curso. Si yo fuera periodista, diría que en la punta sur de África hay una democracia arraigada y comprendida por las masas; una democracia en la que nadie está por encima de la ley".

El hecho de que la principal autoridad fiscal del país haya desestimado esta semana los cargos contra Zuma ha causado controversia, pero él se esfuerza en dejar claro que ha sufrido un infierno legal hasta llegar a este momento, que ha corrido peligro de ir a la cárcel (de manera injusta según él, debido a la maldad de sus enemigos políticos) y de caer en el olvido. En la entrevista reconocía que la nube de corrupción que pende sobre él es perjudicial para la causa electoral del ANC (y seguramente costará muchos votos), pero que nunca pensó en dimitir como presidente del partido, un cargo para el que fue elegido hace 16 meses.

"Si la Constitución del país dice que uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario, ¿es que vamos a no respetar ese principio porque hay una nube? ¿Por qué hay que obligar a un individuo a que se haga el haraquiri sin saber si es inocente o no? ¿Cuántos tendrán que hacérselo si emprendemos esa vía? ¿Por qué juzgar un caso antes de que se someta a juicio? Y el hecho de que no quiera hacerme el haraquiri se debe precisamente a que respeto ese principio. No podemos dejar de respetarlo porque nos conviene políticamente", añadió Zuma.

El presidente saliente del ANC y sustituto temporal de Mbeki, Kgalema Motlanthe, no siente especial afecto por Zuma, con quien ha librado batallas políticas internas. Pero está de acuerdo con su argumento esencial. El debate interno había sido entre la lógica electoral pragmática de pedir a Zuma que se retirara de la carrera y el clamor para luchar contra lo que se consideraba una injusticia. "Creo que, si nos hemos pasado", dijo Motlanthe, "nos hemos pasado por el lado bueno, porque me preocuparía terriblemente que la gente sintiera que estaba cometiéndose una injusticia y no estábamos haciendo nada para resolverla".

El gran error en tiempos de Mbeki, bajo cuyo mando trabajó Zuma durante seis años como número dos, no fue la corrupción, sino la negligencia oficial respecto al sida. Cinco millones y medio de surafricanos tenían el virus, y 900 morían a diario. El presidente Mbeki ignoró casi por completo el problema. ¿Qué opina Zuma? ¿Debería procesarse a Mbeki? ¿Debería pedir perdón el Congreso Nacional Africano por los errores cometidos, al menos? "No, no creo", respondió, con una risa inapropiada, para luego seguir en un tono menos enérgico, menos claro y menos convincente que cuando hablaba de la postura del ANC sobre sus penalidades judiciales o el principio de la ley. "Hemos trabajado bastante bien sobre el asunto del sida... La gente tiene que diferenciar entre las opiniones de Mbeki y las políticas del Gobierno, que fueron de amplio alcance... Hubo demasiado politiqueo a propósito del VIH y el sida".

Zuma siguió hablando durante un rato de esta manera enredada y confusa. Era como si a Ronald Reagan, en una conferencia de prensa, le hubieran hecho una pregunta para la que sus asesores no le habían preparado.

Lo que le salva a Zuma es que Barbara Hogan, la ministra de Sanidad nombrada por el Congreso Nacional Africano cuando Mbeki dejó el cargo el año pasado, ha dicho públicamente que ella sí se siente "avergonzada" de una política oficial sobre el sida que durante el Gobierno de Mbeki desembocó en 365.000 muertes evitables por la enfermedad, según un estudio de la Universidad de Harvard. "La era de la negación de la realidad", ha declarado Hogan, "se ha terminado por completo en Suráfrica".

Zuma carece de la claridad y decisión para hacer una afirmación incluso tan obvia y necesaria como ésta. La cualidad que más le distingue, y le salva, es un cierto encanto personal. Lejos de provocar rechazo u hostilidad, la impresión que transmite tras pasar una hora con él es de haber estado en presencia de un niño grande, simpático y elocuente. Un niño del ANC, que ha mamado a los pechos del ANC, que ha aprendido todo lo que sabe en la escuela del ANC. Se habría podido decir algo parecido de Reagan, otro niño grande criado en la escuela de la derecha dura del Partido Republicano. Reagan, según su gente, tuvo mucho éxito porque como presidente de Estados Unidos se limitó a desempeñar el papel de portavoz y, a veces, risueño embajador. El trabajo de gobernar lo dejó en manos de otros. La posibilidad de que Suráfrica, con Zuma, siga siendo rica, para los criterios africanos, y democrática, para los criterios generales, dependerá en gran parte de que él haga algo parecido; de que tenga la madurez política de la que hace gala para nombrar a su alrededor individuos que posean virtudes de las que él carece.

JOHN CARLIN - Johanesburgo - 12/04/2009

 

 

Publicado enInternacional
Barack Obama culminó ayer su gira europea con un encuentro con los dirigentes de los Veintisiete donde planteó importantes propuestas para mejorar las relaciones transatlánticas. El presidente de EE UU dijo que su país está dispuesto a "liderar la lucha contra el cambio climático en la reunión de Copenhague" que se celebrará en diciembre. Hubo también un cambio radical de sintonía en cuestiones de seguridad, crisis financiera, seguridad energética y relaciones comerciales, tomando muchas de las ideas postuladas por la Unión. La única nota discordante fue la explicitud del apoyo de EE UU al ingreso de Turquía en la UE, que fue contestado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel.
 
El tono emotivo y de búsqueda de complicidades de su discurso en la plaza Hradcany de Praga siguió después, en la reunión con los jefes de Estado y de Gobierno de la UE. "En mi opinión, no hay una vieja o una nueva Europa, sino una Europa unida", dijo. "Creo en una Unión fuerte y mi Administración está decidida a apoyarla".

"Otra galaxia"

Especialmente relevante ha sido el cambio en el tono de las conversaciones entre el presidente de EE UU y los dirigentes europeos. "Estamos en otra galaxia", indicó una fuente comunitaria asistente a la reunión. "Nunca habíamos tenido un encuentro con este nivel de confianza", precisó. "La atención y sencillez que ponía en escuchar las opiniones de los demás demostraba que estábamos jugando en otra liga", dijo.
 
En el cambio climático es donde el giro ha sido más radical. Su compromiso a "liderar" la lucha para reducir los gases de efecto invernadero marca una ruptura con George W. Bush, que se mostró siempre muy displicente sobre esta materia. El Gobierno Bush proponía no emprender acciones contra el cambio climático hasta 2025, lo que implicaba un aumento de las emisiones.
 
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, destacó "la creciente convergencia entre Europa y EE UU en esta materia" que, para él, es "un buen punto de partida". "Sólo juntos podremos convencer a otros para que se unan a nuestro esfuerzo común para luchar contra el cambo climático", precisó.
 
El objetivo de la UE es lograr un compromiso para reducir las emisiones como mínimo un 20% y, si hay acuerdo internacional, un 30% para 2020 respecto a 1990. El compromiso debería adoptarse en la reunión de la ONU que se celebrará en Copenhague, donde se abordarán los objetivos a partir de 2012, cuando vencen los plazos actuales del protocolo de Kioto. La posición que ofreció Obama está aún alejada de la de la Unión, ya que propone reducir sus emisiones para que, en 2020, estén al mismo nivel que en 1990. Sarkozy le recordó que para entonces, Europa emitiría un 20% menos que en 1990.
 
Obama expresó "las dificultades que suponía que los industriales aceptaran nuevos costes en un momento económico" como el actual. Pero aceptó que si se fijaban objetivos concretos en energías renovables u otros aspectos se podría facilitar su comprensión.
 
La Cámara de Representantes de EE UU debate un proyecto de ley para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 20% pero tomando como base 2005, lo que supone una reducción del 6% con relación a 1990.
 
En materia económica, Obama sorprendió a los europeos al manifestar su rechazo del modelo económico basado en los grandes desequilibrios comerciales y que está en la base de la actual crisis económica. El presidente manifestó que, una vez superada la crisis, "nos fijaremos en esto". Es la primera vez que el dirigente de EE UU cuestiona el modelo económico norteamericano basado en grandes endeudamientos y un fuerte desequilibrio exterior.
 
Esta nueva postura no resultó del agrado de Merkel, quien recientemente ha manifestado que Alemania no pensaba cambiar la estrategia económica basada en las exportaciones. En materia económica y comercial se prevé el inicio de una nueva etapa mediante el reforzamiento del Consejo Económico Transatlántico creado en 2007, que debe armonizar las normas y comerciales. El acuerdo podría adoptarse en la próxima reunión bilateral Estados Unidos-UE, que se celebrará en junio o julio en Washington. En este campo también se espera una nueva posición de Estados Unidos sobre Doha.
 
En este clima de proximidad, Obama pidió ayuda a los europeos para cerrar Guantánamo. "Para cumplir mi objetivo, sería mucho más fácil si los Estados miembros de la UE trabajaran con mi equipo para aceptar a algunos detenidos". Sobre esta base consideró "urgente" que la Unión adopte una posición común.
 
El único desencuentro parcial de la jornada se produjo tras el apoyo explícito de Obama al ingreso de Turquía en la UE, que es la tesis tradicional de Washington. "Estados Unidos y Europa deben abordar a los musulmanes como nuestros amigos, nuestros vecinos y socios en la lucha contra la injusticia, la intolerancia y la violencia", manifestó el presidente.
 
Sarkozy y Merkel replicaron enseguida. El dirigente francés dijo: "Trabajo de la mano con el presidente Obama, pero tratándose de la UE, es a los países miembros a los que toca decidir". El dirigente francés recordó que siempre se había opuesto a esta entrada y que todavía seguía oponiéndose. Merkel, con un lenguaje menos drástico, expresó sus reservas sobre la entrada de Turquía en la UE, destacando que nada está decidido y que una asociación privilegiada era la otra opción. [Desde Estambul, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió que Turquía siga teniendo "la puerta abierta" para acceder a la UE siempre que cumpla los requisitos de los Veintisiete. Zapatero hizo estas declaraciones tras un encuentro bilateral con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, informa Efe].

ANDREU MISSÉ - Praga - 06/04/2009
 
Publicado enInternacional
Domingo, 08 Febrero 2009 07:22

Gaddafi, 'rey de reyes africanos'

A su larga lista de títulos -Guía de la gran revolución, Guía supremo, etcétera-, el líder libio Muammar el Gaddafi, de 66 años, acaba de añadir uno más: Rey de los reyes tradicionales africanos. De esta manera, le describe su séquito desde que, a principios de semana, fue elegido en la cumbre de Addis Abeba presidente de la Unión Africana, organización que agrupa 53 países del continente.
 
La designación fue casi por casualidad. El puesto correspondía por rotación a un país del norte de África. Marruecos no es miembro de la UA, Mauritania ha sido sancionada con la suspensión de su participación y los demás jefes de Estado de la región no acudieron a la cita.
 
El cargo cayó pues en manos de Gaddafi. Y lo que iba a ser una cumbre de 48 horas duró cuatro días. El líder libio quiere que durante el año que dure su presidencia la UA cumpla su sueño de crear los Estados Unidos de África. No todos los países miembros están entusiasmados. Por eso se alargaron los debates.
 
Gaddafi apareció en la capital etíope ataviado con una toga brocada color oro y con un birrete a juego. Su indumentaria era la habitual, pero no así su séquito, al que incorporó a una decena de jefes tribales que la delegación libia describía como "reyes tradicionales africanos".
 
No en balde, Gaddafi está convencido de que lo que de verdad importa en África son las tribus. "Carecemos de estructuras políticas [en África]; nuestras estructuras son sociales", lanzó a los mandatarios. "Nuestros partidos políticos son partidos tribales y por eso ha habido derramamiento de sangre". De ahí que en Libia estén prohibidos.
 
Pese a que en septiembre hará 40 años que Gaddafi ejerce el poder en Libia -protagonizó un golpe de Estado militar-, el líder sigue marcado por sus orígenes beduinos. Nació en un pueblo de la región de Sirta, en el seno de la tribu qadhadfa.
 
Junto con su visión tribal, otra de las tendencias de fondo de la trayectoria política del célebre coronel libio es su empeño en desempeñar un papel en África. Acaso esta pasión africana se haya visto acentuada por el rechazo que suscita entre muchos líderes árabes, que ven en él a un personaje estrambótico.
 
En los años ochenta, Gaddafi financió a los movimientos rebeldes de varios países africanos, empezando por sus vecinos de Chad y Níger. Esas aventuras desestabilizadoras fueron un motivo, no el más importante, de su exclusión de la comunidad internacional. La principal razón de su marginación fue la implicación de sus servicios secretos en los atentados contra aviones de la estadounidense Pan Am, en 1988, y de la francesa UTA, al año siguiente. En total causaron 440 muertos.
 
Veinte años después, Gaddafi reanuda con su sueño africano, pero esta vez por la vía pacífica. No en balde se ha convertido en un miembro relativamente sensato de la comunidad internacional al que Condoleezza Rice, ex secretaria de Estado norteamericana, visitó en septiembre. Hace tan sólo un mes fue el rey de España, don Juan Carlos, el que se desplazó a Trípoli.
 
"Necesitamos que las gentes de África canalicen sus energías para empujarnos hasta alcanzar la fase final: los Estados Unidos de África, que serán como son hoy en día los Estados Unidos de América", aseguró Gaddafi en su discurso ante la cumbre.
 
Para ello, prosiguió, es necesario "un gobierno de la unión". "Tendrá que haber secretarios [ministros], coordinadores de políticas como Defensa, Asuntos Exteriores", que hoy en día "son divergentes". Gaddafi mencionó incluso la creación de un único ejército africano, de una moneda única y de un mismo pasaporte.
 
En 12 meses había que sentar los cimientos de una unión que Europa, un continente mucho más homogéneo, no ha logrado en más de medio siglo. El sueño libio se topó con las reticencias de varios pesos pesados africanos, empezando por Suráfrica.
 
Al final, fue Jean Ping, el presidente del órgano ejecutivo de la UA, el encargado de explicar a la prensa el laborioso compromiso alcanzado. "El propósito inicial fue de crear un gobierno de la unión, pero los Estados miembros señalaron durante el debate que eso tenía unas implicaciones claras y que no se había llegado a esa fase", aclaró. "Será mejor pasar de una comisión a una autoridad".
 
La comisión que preside Ping pasará a llamarse autoridad, tendrá algunas competencias más y un mayor presupuesto. El cambio de nombre tardará años porque requiere ser ratificado por los dos tercios de los países miembros. Aun así, Gaddafi se mostró satisfecho: "Esto debe de ser aplaudido y ahora hay que aplicar la decisión".
 
Pese a haber sido rebajado, su proyecto sigue suscitando escepticismo en África. Primero, el maltrato que depara a los subsaharianos en Libia -denunciado por ONG de derechos humanos- no hace de Gaddafi el más indicado para dar lecciones de panafricanismo.
 
"Pido que alguien, deprisa, despierte a Gaddafi de su sueño y le haga volver a la realidad", escribía Sylva Nze Ifedigbo en el Nigerian Muse de Lagos. "África tiene demasiados problemas para perder el tiempo discutiendo del panafricanismo". "Lo que necesitan nuestros pueblos es pan en la mesa".
 
IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 08/02/2009
Publicado enInternacional
Poco o más, la devaluación del bolívar afecta el bolsillo del venezolano. La represa del Guri baja 11 centímetros por día con efectos de racionamiento eléctrico, y de su sombra, sobre la elección para la Asamblea el próximo 26 de septiembre. Un riesgo institucional-electoral para la Revolución. ¡Ganar dos tercios –ordena el Presidente! Una meta inalcanzable. 
 
Cae la opinión favorable del Presidente y la intención de voto. Ya no sólo en la franja constante de la extrema derecha, que marcó por varios años un 17 por ciento. Ahora, son el 35, los desafectos que califican mal al Presidente. El propio campo también varía.
 
De los 7’200.000 ‘chavistas’ inscritos en el Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) y sus ‘batallones’ de 100-120 miembros, entre el 29 de abril-10 de junio de 2007, sólo una parte sufragó en la elección para gobernadores y alcaldes en noviembre de 2008. Igual pasó en la enmienda constitucional, en febrero de 2009 para la reelección del Presidente Chávez. Meses después, en medio de una rectificación organizativa, sólo se inscribieron 2’600.000 en las ‘patrullas’ de 15 o 20 ‘militantes’ y en la consulta para elegir delegados a su I Congreso Constitutivo Extraordinario, apenas votó la mitad. Miremos otra situación.
 
Si bien, en las últimas elecciones para las autoridades locales la revolución tuvo un avance territorial con mayor número de alcaldías, la oposición aumentó su pie político en el eje centro y noroccidental de mayor densidad poblacional e importancia productiva.
 
Aunque representan el pasado, la conspiración-desestabilización-derecha y su eslabón de oposición-protesta-descontento-primer brote de decepción no perdió las gobernaciones de Nueva Esparta y Zulia. Obtuvo además, las de Táchira, Carabobo y Miranda –con todo y la inhabilitación política del ex gobernador y seguro candidato. Asimismo, junto con la alcaldía –menor– de Petare, la de más habitantes de la Capital; ganó las alcaldías de Maracaibo, capital de Zulia; y la Metropolitana de Caracas –a pesar de otra inhabilitación. A su vez, por 170 votos no ganó la alcaldía de Valencia, y dividida con dos candidatos, perdió la gobernación de Bolívar. En el estado Mérida, dos meses después, captó la mayoría en contra de la reelección. ¿Qué pasa entonces, tras once años de poder?
 
Luces y sombras
 
El embajador de Venezuela en la OEA, Roy Chaderton, pone de presente en el diario VEA, ciento por ciento al lado del Gobierno, de diciembre 28/2009: “… el Pueblo se acostumbra rápido a lo bueno: (…) Barrio Adentro, educación para todos, Mercal (alimentos con subsidio), y las otras Misiones, consejos comunales, (…) etc., pero ya millones de beneficiados olvidaron que las nuevas conquistas eran sólo un sueño. Hoy son un derecho adquirido y el pueblo, con razón, exige más y mejor; por eso castiga en las urnas los errores mayores, la negligencia y la corrupción.  […] Podríamos perder las parlamentarias (…) por la reluctancia a admitir y rectificar nuestros errores o castigar a los culpables de destrozos oficiales”. Y, Javier Biardeau –partícipe en la I Reflexión del Centro Internacional Miranda, de intelectuales revolucionarios el 3/06/09–, señala: “hay tendencias manifiestas y latentes de desgaste, descontento, desconcierto y desencanto en el seno de las tradicionales bases sociales del apoyo del proceso […] cada vez es más difícil y costoso incentivar la participación de los votantes potenciales. (Cita, que publicó El Nacional. Pág. 6. 2 de enero 2010). Con estos antecedentes, las próximas elecciones son un premio de montaña de difícil categoría.
 
De nuevo, el mismísimo VEA, advirtió el 14 de enero: “…hay factores nuevos que podrían afectar el voto chavista […] (y) No debe subestimarse el costo político de la crisis eléctrica”.
 
La constante concentración del poder y el énfasis en el líder (parece tender a vitalicio), la persistencia de la corrupción, el borrón de movimientos sociales y por ende la pasividad social predominante ante la toma de las principales decisiones del proceso, la ausencia de una reforma revolucionaria general, para todos –ley general de propiedad de la tierra para la nación, con reforma agraria y urbana (no espaciadas: un latifundio ahora, y otro después), ley general de la seguridad social, ley de subsidio o «renta básica» para la mujer en el hogar, con derecho a la inhibición o rechazo de quienes no la necesiten1–, la ‘partidización’ de la función pública con atención sólo para “los de rojo”; son muchos de los errores o deficiencias acumuladas, que urgen una autocrítica o “revolución dentro de la revolución”.
 
Pasos de animal grande
 
Junto con la abierta presencia militar de los Estados Unidos en Colombia, en Venezuela andan: una penetración paramilitar –tanto de efectivos, como social y económica–, de inteligencia y radial de las FF.AA colombianas, y un mensaje radial, escrito y televisivo en la función de crear un clima sicológico de desestabilización.
 
El imperialismo y la fracción burguesa importadora no industrial, y la clase media superior comercial características de Venezuela –en llave con la agroindustrial contrabandista-paramilitar de Colombia–; se proponen cohesionar la desestabilización-oposición-inconformismo, y debilitar el liderazgo de Chávez. Ganar –con efecto en el continente– el pulso electoral de septiembre. Un resultado que marcará y hará depender los énfasis y la profundidad de los hostigamientos militares o diplomáticos que vendrán a continuación. La derecha –aún con la polémica ley electoral que negó la proporcionalidad democrática en la representación–, busca no tan sólo volver a la Asamblea. Se propone emparejar la votación del PSUV o ganar la mayoría y afirmarla en sectores de la juventud universitaria y de la secundaria. O, impedir al Presidente dominar los dos tercios para aprobar las leyes marco. Un escalón para derrotar a Chávez en el 2012 y dar un golpe moral contra el socialismo como bandera.
 
Un traspiés factible, mientras la Revolución repita los errores de la izquierda mundial, y no haya una autocrítica en el contenido de su propaganda y del discurso del poder2, exigente de la incondicionalidad –dirigido y con oído sólo en la franja del ‘voto duro’, que no crece–, que hagan posible una dirección colectiva y social. A la vez, la construcción real de un poder popular –que sin perjuicio del avance revolucionario, decida sobre el ‘Talón de Aquiles’ del liderazgo ‘vitalicio’, que caracteriza la civilización de revoluciones desde 1917, en todos los continentes y culturas– así como, la adopción de medidas estructurales de espacio público y una administración pública eficiente y para todos –sin dedicación electoral casi exclusiva–; y la construcción de un estado socialista ético y productivo.
 
En el continente, tras diez años de avance con la ¡Espada de Bolívar!, los errores de los revolucionarios y del socialismo permiten un recobro electoral del neoliberalismo. Una contraofensiva que conlleva un nuevo escenario nacional-internacional: Da aire a Uribe, ata a Colombia y Honduras como enclaves o “llaves de seguridad” –Argentina-Chile en el Sur– para someter al continente, pone un interrogante en Venezuela y, con excepción de Bolivia, condiciona los discursos del FMLN en El Salvador y del Frente Amplio en el Uruguay.
 
La incondicionalidad es un oficio
 
[…]
Si mandas, el leal será el sostén que necesitas.
No confíes jamás en quien te anuncia
Sin condición su entrega.
Nunca el leal limpiará con su lengua tu camino
ni aplaudirá tu soberbia o tus errores
pero sabrá morir contigo.
(Waldo Leyva Portal. Poeta cubano. De: Los signos del comienzo, p. 182, Monte Ávila Editores)
 
1. Propuesta del ingeniero José Luís Pacheco en su intervención en la II jornada del CIM.
2. Ajeno a la autocrítica y la planificación de la acción del estado, centralista a rabiar.
 
Publicado enEdición 154