Sábado, 06 Octubre 2012 07:33

“Él mantiene la hegemonía popular”

“Él mantiene la hegemonía popular”
Jesse Chacón es uno de los hombres más cercanos al presidente Hugo Chávez. Con 46 años, este ingeniero en sistemas egresado de la Academia Militar ocupó cargos clave en el proceso bolivariano desde 2001: fue director general de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), ministro de Telecomunicación y también titular de Interior y Justicia. Chacón hoy dirige la encuestadora GisXXI, cuya oficina se encuentra en el barrio de clase media alta La Florida –zona “escuálida” dirá–, donde recibe a Página/12. A dos días de los comicios presidenciales en los que Chávez compite para ganar un cuarto mandato contra el candidato único de la oposición, Henrique Capriles Radonski, el pronóstico de su encuestadora mantiene la proyección que difundió el 20 de septiembre: gana Chávez 55 a 44. A lo largo de la charla, Chacón anotará números como ingeniero que es, hablará de la oposición –según encuestadoras afines a la Mesa de la Unidad, Capriles ganaría cuatro puntos arriba–, hablará de los logros y las deudas del gobierno de Chávez.

–¿Podría decirse que un sector del electorado de las clases populares prefiere hoy a Capriles?


–Una diferencia entre el resultado del 2006 –63 por ciento– y el escenario que planteamos ahora –un 55 por ciento– estaría evidenciando que la oposición tuvo que conquistar algo de ese espacio, aunque el gobierno mantiene la hegemonía en el sector popular.


–Algunos analistas afirman que a Capriles le conviene que haya una alta participación este domingo y en particular del electorado más joven. ¿Usted qué opina?


–Creo que una elevada participación beneficiaría a Chávez, como lo demuestran todos los procesos electorales anteriores. En el año 2006 la participación fue del 74 por ciento –hasta ahora la más grande–, y Chávez ganó con el 63 por ciento; en el 2007, que fue la más baja participación, el proceso bolivariano perdió el referéndum de la Constitución. Si la concurrencia a las urnas llega a estar por encima del 74 por ciento podemos estar pensando en que será favorable para Chávez. A veces los sectores populares no van a votar porque viven lejos, por sus condiciones de vida. El voto de la oposición no tiene problemas para ejercitarse, porque el grueso de los sectores medios vive cerca de los centros electorales y tiene posibilidades para movilizarse.


–Otra cuestión de la que se habla es cómo votarán los electores en los estados con más población y con gobernadores de la oposición, como Carabobo o Zulia. ¿No es un dato a tener en cuenta?


–En forma general uno podría decir que la valoración de los gobernadores, sean de un sector u otro, no es la mejor. Carabobo, Zulia, Miranda son estados gobernados por la oposición, y aun así, puede existir una tendencia por la que se imponga Chávez.


–Antes del golpe de 2002 había una mayoría de medios de la oposición. Hoy se le critica al gobierno que haya un desbalance de medios públicos...


–Eso es falso. Ahora existe un sistema nacional de medios públicos que agrupa cuatro canales: Telesur, VTV, TVes y Vive TV. La empresa que mide cómo se reparte la torta de la audiencia por canales señala un 15 por ciento de audiencia para el sistema nacional de medios públicos y un 85 para los medios privados.


–Pero de esos medios privados...


–(Interrumpe.) Ninguno es oficialista. Globovisión encabeza la lista de la oposición. Y los contenidos de Venevisión y Televén no son precisamente oficialistas. Este proceso abre el espacio social y restringe el de las grandes corporaciones, esos canales son más cercanos a Capriles, aunque no lo digan explícitamente. Lo que tú ves en esas emisoras son iconos más cercanos a una propuesta de derecha. Si vas a la prensa escrita es peor. En Venezuela hay tres diarios de mayor tirada: El Nacional, El Universal y Ultimas Noticias. Del primero ni siquiera te voy a hablar. El Universal, de cien que escriben, 95 lo hacen en contra del gobierno y el que era más equilibrado, Ultimas Noticias, hace un tiempo cambió en parte porque su director, Eliazar Díaz Rangel, está enfermo y porque son primos del candidato Capriles. El desbalance es a favor de la oposición.


–¿Por qué el gobierno no deja que los medios públicos sean controlados por organizaciones sociales?


–Cuando se venció la concesión de RCTV (Radio Caracas Televisión) la propuesta que en ese momento hicimos, yo era de ministro de Telecomunicaciones, fue ir a un modelo donde el Estado administrara el espectro, pero abría el contenido. Nuestra propuesta no fue aceptada. Hay que romper con esto: que el Estado controle la frecuencia, pero que les dé la señal por horas a sectores sociales y privados, que manejen sus propios contenidos. En ese momento se impuso la propuesta de crear un canal generalista que compitiera en el espacio con los generalistas privados Venevisión y Televén.


–Me refiero a que si existe un cambio de signo político en el país no termine modificando el contenido de los canales públicos.


–Tal vez sea un error no pensar en que algún día tú puedes estar en el otro lado. Por primera vez la oligarquía presentó un candidato propio, un claro representante de la oligarquía venezolana. Sin embargo, con el apoyo de todos los medios queda desdibujado. Si buscas información sobre su biografía casi no se encuentra. Primero Justicia es un partido de derecha vinculado con el Partido Popular español, un partido franquista.


–¿Por qué se le retiró la licencia a Radio Caracas Televisión (RCTV) y no al canal de Cisneros, Venevisión?


–Cuando se redacta la Constitución del ’98 se le da el mandato al Estado para crear un canal de servicio público. Al vencerse las concesiones de RCTV y Venevisión, el Estado podía renovarlas o cumplir con ese requisito constitucional. El razonamiento que justificó que fuera RCTV es básicamente técnico. Si no, era cualquiera de los dos.


–¿Qué preocupa más a los venezolanos?


–La inseguridad. En Venezuela el contrato social se rompe en el ’89, con el Caracazo. En ese momento la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes estaba en 6. Del ’89 al ’99 pasa de seis a 37. Y del ’99 al 2009, pasa al 44 aproximadamente. El Estado creyó algo que no es cierto: si disminuyes la pobreza, disminuye la violencia. Del ’99 al 2009 la pobreza se redujo a la mitad y la pobreza extrema del 27 por ciento bajó al siete por ciento, sin embargo, la violencia no decreció. Las medidas neoliberales de los noventa desarticularon la estructura social. Es un tema de veinte años de deterioro del campo simbólico que no se resuelve fácilmente. En los catorce años de gobierno de Chávez se logró reducir la pobreza, aumentar la matrícula escolar y ahora el reto es que la educación sea de calidad.


–¿Qué sucede con la policía, está mal paga, existe corrupción?


–Hoy conviven dos modelos de policía, el nuevo que es la policía nacional y el de siempre, que era el de la represión. Desarrollamos un nuevo modelo policial desde el respeto a los derechos humanos, combatiendo los excesos policiales.


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Miércoles, 29 Agosto 2012 06:37

Las últimas trincheras

Las últimas trincheras
¿Quién podría haber imaginado hace unos años que partidos y gobiernos considerados progresistas o de izquierda abandonarían la defensa de los derechos humanos más básicos, por ejemplo el derecho a la vida, al trabajo y a la libertad de expresión y de asociación, en nombre de los imperativos del “desarrollo”? ¿Acaso no fue a través de la defensa de esos derechos que consiguieron el apoyo popular y llegaron al poder? ¿Qué ocurre para que el poder, una vez conquistado, vire tan fácil y violentamente en contra de quienes lucharon por encumbrar ese poder? ¿Por qué razón, siendo el poder de las mayorías más pobres, es ejercido en favor de las minorías más ricas? ¿Por qué es que, en este aspecto, es cada vez es más difícil distinguir entre los países del Norte y los países del Sur?


Los hechos


En los últimos años, los partidos socialistas de varios países europeos (Grecia, Portugal y España) mostraron que podían cuidar tan bien los intereses de los acreedores y los especuladores internacionales como cualquier partido de derecha, haciendo aparecer como algo normal que los derechos de los trabajadores fuesen expuestos a la cotización de las Bolsas de Valores y, por lo tanto, devorados por ellos. En Sudáfrica, la policía al servicio del gobierno del Congreso Nacional Africano (ANC), que luchó contra el apartheid en nombre de las mayorías negras, mata a 34 mineros en huelga para defender los intereses de una empresa minera inglesa. Cerca de allí, en Mozambique, el gobierno del Frente de Liberación (Frelimo), que condujo la lucha contra el colonialismo portugués, atrae la inversión de empresas extractivistas con la exención de impuestos y la oferta de docilidad (por las buenas o por las malas) de las poblaciones que están siendo afectadas por la minería a cielo abierto. En la India, el gobierno del Partido del Congreso, que luchó contra el colonialismo inglés, concede tierras a empresas nacionales y extranjeras y ordena la expulsión de miles y miles de campesinos pobres, destruyendo sus medios de subsistencia y provocando un enfrentamiento armado. En Bolivia, el gobierno de Evo Morales, un indígena llevado al poder por el movimiento indígena, impone sin consulta previa y con una sucesión rocambolesca de medidas y contramedidas la construcción de una ruta en territorio indígena (Parque Nacional Tipnis) para explotar recursos naturales. En Ecuador, el gobierno de Rafael Correa, que con coraje concede asilo político a Julian Assange, acaba de ser condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por no garantizar los derechos del pueblo indígena Sarayaku, en lucha contra la exploración petrolera en sus territorios. Ya en mayo de 2003 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le había solicitado a Ecuador medidas cautelares en favor del pueblo Sarayaku que no fueron atendidas.


En 2011, la CIDH le solicitó a Brasil, mediante una medida cautelar, que suspendiera inmediatamente la construcción de la represa de Belo Monte (que, de completarse, será la tercera más grande del mundo) hasta que fueran adecuadamente consultados los pueblos indígenas afectados. Brasil protestó contra la decisión, retiró a su embajador en la OEA y suspendió el pago de su cuota anual en la organización, retiró a su candidato a la CIDH y tomó la iniciativa de crear un grupo de trabajo para proponer una reforma de la Comisión, en el sentido de disminuir sus poderes para cuestionar a los gobiernos respecto de violaciones a los derechos humanos. Curiosamente, la suspensión de la construcción de la represa acaba de ser resuelta por el Tribunal Regional Federal de la 1ª Región (Brasilia), por la falta de estudios de impacto ambiental.


Los riesgos


Para responder las preguntas con que comencé esta crónica, veamos lo que comparten todos estos casos. Todas estas violaciones a los derechos humanos están relacionadas con el neoliberalismo, la versión más antisocial del capitalismo en los últimos 50 años. En el Norte, el neoliberalismo impone la austeridad a las grandes mayorías y el rescate de los banqueros, sustituyendo la protección social de los ciudadanos por la protección social del capital financiero. En el Sur, el neoliberalismo impone su avidez por los recursos naturales, sean los minerales, el petróleo, el gas natural, el agua o la agroindustria. Los territorios pasan a ser sólo tierra y las poblaciones que los habitan, obstáculos al desarrollo que es necesario remover cuanto más rápido mejor. Para el capitalismo extractivista, la única regulación verdaderamente aceptable es la autorregulación, la cual incluye, casi siempre, la autorregulación de la corrupción de los gobiernos. Honduras ofrece en este momento uno de los ejemplos más extremos de autorregulación de la actividad minera, donde todo queda entre la Fundación Hondureña de Responsabilidad Social Empresarial y la embajada de Canadá. Sí, Canadá, que hace 20 años parecía una fuerza benévola en las relaciones internacionales y hoy es uno de los más agresivos promotores del imperialismo minero.


Cuando la democracia concluya que no es compatible con este tipo de capitalismo y decida resistírsele, quizá sea demasiado tarde. Puede que, entre tanto, el capitalismo haya concluido que la democracia no es compatible con él.


¿Qué hacer?


Al contrario de lo que pretende el neoliberalismo, el mundo sólo es lo que es porque nosotros queremos. Puede ser de otra manera, si nos lo proponemos. La situación actual es tan grave que es necesario tomar medidas urgentes, aunque sea pequeños pasos. Esas medidas varían de país a país y de continente a continente, pese a que es indispensable articularlas cuando sea posible. En el continente americano la medida más urgente es trabar el avance de la reforma de la CIDH. En esa reforma están siendo particularmente activos países con los que soy solidario en múltiples aspectos de sus gobiernos: Brasil, Ecuador, Venezuela y Argentina. Pero en el caso de la reforma de la CIDH estoy firmemente del lado de los que luchan contra la iniciativa de estos gobiernos y por el mantenimiento del estatuto actual de la Comisión. No deja de ser irónico que los gobiernos de derecha que más han hostilizado al sistema interamericano de derechos humanos, como el caso de Colombia, asistan deleitados al servicio que, objetivamente, les están prestando los gobiernos progresistas.


Mi primer llamado es a los gobiernos de Brasil, Ecuador, Venezuela y Argentina para que abandonen el proyecto de reforma. Y especialmente a Brasil, debido a la influencia que tiene en la región. Si tienen una mirada política de largo plazo, no les será difícil concluir que serán ellos y las fuerzas sociales que los han apoyado quienes, en el futuro, más podrían beneficiarse con el prestigio y la eficacia del sistema interamericano de derechos humanos. Por cierto, la Argentina debe a la CIDH y a la Corte la doctrina que permitió llevar a la Justicia los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura, que con sumo acierto se convirtió en bandera de los gobiernos de los Kirchner en sus políticas de derechos humanos.


Pero, como la ceguera del corto plazo puede prevalecer, llamo también a todos los militantes de derechos humanos del continente y a todas las organizaciones y los movimientos sociales –que vuelcan en el Foro Social Mundial y en la lucha contra el ALCA la fuerza de la esperanza organizada– a unirse para enfrentar la reforma de la CIDH que está en curso. Sabemos que el sistema interamericano de derechos humanos está lejos de ser perfecto, sin ir más lejos porque los dos países más poderosos de la región (Estados Unidos y Canadá) ni siquiera firmaron la Convención Americana sobre Derechos Humanos. También sabemos que, en el pasado, tanto la Comisión como la Corte revelaron debilidades y selectividades políticamente sesgadas. Pero también sabemos que el sistema y sus instituciones se han fortalecido, actuando con mayor independencia y ganando prestigio a través de la eficacia con la que han condenado numerosas violaciones a los derechos humanos: desde los años ’70 y ’80, cuando la Comisión llevó a cabo misiones en países como Chile, Argentina y Guatemala, y publicó informes denunciando los crímenes cometidos por las dictaduras militares, hasta las misiones y denuncias después del golpe de Estado en Honduras en 2009; para no mencionar las reiteradas solicitudes para que se clausure el centro de detención de Guantánamo. A su vez, la reciente decisión de la Corte en el caso “Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku versus Ecuador”, del 27 de julio pasado, marca un hito histórico para el derecho internacional, no sólo a nivel continental, sino también mundial. Tal como la sentencia en el caso “Atala Riffo y niñas versus Chile”, sobre discriminación por razones de orientación sexual. ¿Y cómo olvidar la intervención de la CIDH sobre la violencia doméstica en Brasil, que condujo a la promulgación de la Ley Maria da Penha?


Los dados están echados. A espaldas de la CIDH y con fuertes limitaciones a la participación de los organismos de derechos humanos, el Consejo Permanente de la OEA prepara una serie de recomendaciones para buscar su aprobación en la Asamblea General Extraordinaria, a más tardar en marzo de 2013 (hasta el 30 de septiembre los Estados presentarán sus propuestas). Por lo que se sabe, todas las recomendaciones apuntan a limitar el poder de la CIDH para interpelar a los Estados por violaciones a los derechos humanos. Por ejemplo: dedicar más recursos a la promoción de los derechos humanos y menos a la investigación de las violaciones; acortar los plazos de investigación para que se vuelva imposible realizar análisis cuidadosos; eliminar del informe anual la referencia a países cuya situación en materia de derechos humanos merezca una atención especial; limitar la emisión y la extensión de las medidas cautelares; terminar con el informe anual sobre libertad de expresión; impedir pronunciamientos sobre violaciones que parecen inminentes pero que aún no se han concretado.


A los militantes por los derechos humanos y a todos los ciudadanos preocupados por el futuro de la democracia en el continente les toca ahora detener este proceso.



Por Boaventura de Sousa Santos, doctor en Sociología del Derecho.

El texto corresponde a la “Octava carta a las izquierdas” del autor.

Traducción: Javier Lorca.

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Egipto: “contragolpe suave”, visita a China y cumbre de No-Alineados en Irán
La colisión entre el gobierno de los Hermanos Musulmanes (HM), del presidente Mohamed Morsi, y la Junta Militar, jefaturada por el mariscal Mohamed Tantawi –que habíamos subsumido en la confrontación del modelo turco” con el “modelo paquistaní” (ver Bajo la Lupa, 27/6/12 y 1/7/12)– se resolvió en forma increíble en favor de la cofradía islámica mediante un “contragolpe suave” que depone al Ministro de Defensa (mariscal Tantawi) y al segundo hombre fuerte de la junta, Sami Anan, aprovechando los graves incidentes en la transfrontera del Sinaí con Israel que cobró la vida de varios guardianes egipcios.


Morsi se subió a la locomotora de la cólera nacional –que volvió a colmar la plaza Tahrir– y asestó su “contragolpe suave”. Quedan en el aire el destino del recientemente elegido Congreso (con mayoría de los HM) despedido por la Junta Militar, la redacción de la nueva Constitución, y el control del Poder Judicial que aún maneja la junta y que puede causar severas cefaleas legales al presidente.


Conforme se afiance en el poder, Morsi obtendrá margen de maniobra para controlar los servicios de inteligencia y la operatividad en la otrora desmilitarizada península del Sinaí, donde deambulan en forma muy laxa las huestes trasnacionales de Al Qaeda.


La depuración cupular de los omnipotentes servicios de inteligencia por Morsi significó el preludio de su “contragolpe suave” contra los multigolpistas de la Junta Militar.


Bajo su nuevo esquema del control militar –en el que concurrieron las nuevas generaciones castrenses, que se rebelaron a la junta gerontocrática del mariscal Tantawi–, el mandatario egipcio retomó el mando de la estratégica península del Sinaí con fuerzas destinadas a la vigilancia doméstica frente a las metástasis de Al Qaeda, pero carentes de musculatura para perturbar la tranquilidad israelí. Cabe señalar el acercamiento dual entre los HM de Egipto y sus aliados palestinos de Hamas en Gaza (frontera con el Sinaí).


Más se afianzan los HM y Morsi en el poder y más se nota(rá) el retorno de Egipto al primer plano de la política medio oriental, que histórica y emblemáticamente le ha correspondido, lo cual se refleja espectacularmente en su primera visita global a China y en su reposicionamiento en tres vectores subregionales: 1) acercamiento con las potencias petroleras sunnitas de Arabia Saudita (AS) y Qatar; 2) reconciliación con Irán (que habíamos previsto; ver Bajo la Lupa, 3/7/11), y 3) su reciente incrustación en el contencioso sirio con una propuesta viable de “solución islámica” de las cuatro potencias regionales (Egipto, Irán, Turquía y AS, Dedefensa.org, 20/8/12).


La revolución de las pirámides, con su corolario de multigolpes de la junta militar y su “contragolpe suave” de los HM y Morsi, ha causado una severa crisis económica que ha mermado las reservas del Banco Central cuando las dos potencias petroleras sunnitas, AS y Qatar, han prometido un generoso apoyo económico a Egipto. Pese a todos sus avatares, Egipto es la primera potencia militar del mundo árabe y recibe ayuda de 3 mil millones de dólares al año de EU en compensación por los acuerdos de Campo David (caducos y que abomina la aplastante mayoría egipcia).


La reconciliación que se vislumbraba desde el año pasado con Irán empieza a tomar forma con la próxima “visita histórica” (Al Jazeera dixit) del presidente egipcio a la Cumbre del Movimiento de los No-Alineados (MNA) de 120 países (¡de 193 de la ONU!), a fines de agosto en Teherán, en escala de retorno de su relevante cuan discreta visita a China (la cual hay que seguir muy de cerca).


Uno de los óptimos analistas del contencioso iraní, Trita Parsi, presidente del Consejo Nacional Estadunidense-Iraní, afirmó que la participación del sudcoreano Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, a la cumbre del MNA, “es un triunfo para Irán”. Sin duda.


Hasta el israelocéntrico The New York Times (22/8/12) reconoce que los “esfuerzos (sic) encabezados por EU e Israel para aislar a Irán sufrieron un revés” cuando Ban participará con otros 120 países en la cumbre de Teherán”, lo cual se suma a la presencia del presidente egipcio,“una decisión que ha perturbado a Israel”. Falta agregar la invitación a la cumbre de Ismail Haniyeh, líder de Hamas en Gaza, lo cual ha indispuesto más a Israel que a EU (The Times of Israel, 24/8/12). ¿Es Hamas la bisagra indispensable entre Egipto e Irán?


El canciller iraní, Ali Akbar Salehi, en entrevista con el rotativo egipcio Al-Ahram (21/8/12), recordó que su país había nombrado después de 30 años a un embajador en Egipto ulterior a la revolución de las pirámides.


En su calidad de canciller de una potencia regional, Salehi reconoció que “Egipto es un pilar (sic) en la región y tiene una estatura especial entre los países árabes e islámicos”. Rechazó la noción de que existen “brechas fundamentales en las creencias entre los chiítas de Irán y los sunnitas de Egipto en su interpretación del Islam” y fustigó que “tales divisiones son promovidas por EU y los sionistas”: Egipto e Irán “comparten una civilización y religión comunes, y el colonialismo ha creado discriminación racial, étnica, religiosa y sectaria en los lugares que pierde”, lo cual se encuentra detrás de la tensión entre “árabes-iraníes y sunnitas-chiítas” en la región. En referencia al volcán sectario de Siria, Egipto está de acuerdo en la intervención de Irán para su resolución creativa (lo cual desecha perentoriamente “Occidente”).


A mi juicio, EU opera un “segundo Afganistán” en Siria, con lo cual se propone desestabilizar a Irán y la región islámica del Cáucaso: frontera incandescente de Rusia que exhibe en su interior 20 por ciento de islámicos en su población que comienza a ser alebrestada desde el exterior.


Sobre el caos sirio, en un reciente artículo para The Washington Post (8/8/12), Salehi alertó que sus consecuencias podrían llevar a “otro Afganistán” en las “puertas de Europa”. A juicio del NYT, “en forma conjunta, estos movimientos refuerzan la aseveración de Irán de que se gesta un reordenamiento (sic) de poderes en Medio Oriente, donde la influencia occidental se desvanece y cuando la campaña estadunidense-israelí, para envilecer a Irán como Estado canalla que exporta terrorismo y en forma secreta anhela armas nucleares, no está resonando en la mayor parte del mundo”. ¡Para nada: es “propaganda negra”! A mi juicio, Israel, uno de los países más aislados del planeta –“Estado paria” (ex canciller israelí Tzipi Livni dixit) y “Estado apartheid” (sobrino del premier Netanyahu dixit)– está llevando peligrosamente a EU, superpotencia a carta cabal, a su perdición global. A grado tal que el NYT (24/8/12) abrió un extraño debate (sic): “¿Daña la credibilidad de EU su apoyo a Israel?” ¡Ni preguntarlo!


La política de envilecimiento de Irán por EU –instigado por el “sionista mesiánico” (ex director del Mossad, Meir Dagan dixit), el premier Netanyahu– ha fracasado estrepitosamente y es tiempo que sus lúcidos geoestrategas asimilen la inescapable realidad iraní, en imitación de su aliado egipcio.


@AlfredoJalife

http://alfredojalife.com

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La mujer latinoamericana, la más poderosa y la más maltratada
En los mismos países en los que se registran las tasas más altas de asesinatos por violencia de género y las mayores proporciones de embarazos adolescentes, las mujeres han logrado los más espectaculares niveles de participación política femenina del mundo. Latinoamérica, un subcontinente marcado por la desigualdad, pero también por el éxito económico en plena crisis, maltrata a sus mujeres y, al tiempo, estas están alcanzando unas cuotas de poder desconocidas incluso en la mayor parte de los países europeos, donde, por ejemplo, aún no han conocido a una presidenta o primera ministra electa, algo que en esta zona del planeta quedó ya inaugurado en 1990 con Violeta Chamorro en Nicaragua y que hoy empieza a ser un hecho poco menos que ordinario.

En este momento, el 40% de la población del subcontinente americano está gobernado por mujeres: Dilma Rousseff en Brasil, Cristina Fernández en Argentina y Laura Chinchilla en Costa Rica. Se postula con posibilidades para ocupar la presidencia de la república la mexicana del partido gobernante, PAN, Josefina Vázquez Mota. En caso de que en julio ganara las elecciones, el porcentaje de ciudadanos latinoamericanos gobernados por mandatarias se elevaría al 60%. De nuevo, el gran contraste latinoamericano quedaría más al descubierto siendo México un país en el que aún hay Estados que justifican los crímenes por honor y en el que hay zonas donde las mujeres son perseguidas, torturadas y salvajemente asesinadas en aquelarres de sangre que están devastando a una parte importante del país.

Al margen de la extrema violencia en la que ha sumido el narcotráfico y la corrupción a algunas regiones, México registró en 2009 un total de 1.858 asesinatos machistas, una cifra del Instituto Nacional de las Mujeres que no figura, sin embargo, en las estadísticas oficiales que recopila la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). En tales estadísticas se observan elevadísimos índices de muerte de mujeres a manos de su pareja o expareja, con récords impresionantes en países como San Vicente y las Granadinas, Uruguay y la República Dominicana.

En México, a la violencia de género se une el asesinato de mujeres fuera del ámbito familiar en lo que se conoce como feminicidio, un fenómeno que conmociona al mundo entero y por el que el Gobierno de la república ha sido condenado por no perseguir a los culpables ni proteger suficientemente a las víctimas por parte de la Corte Iberoamericana de Derechos Humanos. En ese mismo país las mujeres gozan hoy de un tirón electoral incuestionable, razón por la cual Josefina Vázquez Mota parece verse obligada a advertir: “No quiero llegar a la presidencia solo por ser mujer, sino por lo que propongo”.

¿Cuál es la razón de que en Latinoamérica haya un contraste tan pronunciado sobre el estatus de las mujeres?“ Ah, esa es la pregunta del millón”, responde María Jesús Aranda, exdefensora del pueblo de Navarra y ahora asesora de género de la Segib (Secretaría General Iberoamericana). Es la pregunta del millón porque Aranda no cree que los patrones machistas de Latinoamérica sean distintos de los del resto del mundo. Señala el alto índice de abandono escolar, la alta mortalidad materna (relacionada por lógica con esa carencia educativa) y la ausencia de datos suficientes para conocer en profundidad, por ejemplo, el fenómeno del feminicidio, que la Segib está analizando. Tampoco hay datos exhaustivos todavía para saber si la violencia contra las mujeres está en aumento o, por el contrario, decrece. De momento, sobre el feminicidio solo hay una foto fija, aunque algunos análisis señalan que hay un repunte importante, sobre todo en el llamado triángulo negro (El Salvador, Honduras y Guatemala), una zona (junto con México y Costa Rica) en la que se registra un boyante mercado regional de explotación y trata de mujeres.

Junto a realidades sociales de una crudeza pavorosa, hay datos muy positivos que mueven a la esperanza. Aranda habla de la mejora educativa de las latinoamericanas. María Emma Mejía, exministra colombiana de Educación y de Exteriores y ahora secretaria general de Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), también lo destaca. “En educación superior se ha superado a los hombres. El 53% de los universitarios son mujeres. Estas están ocupando puestos de poder muy importantes y cuando eso sucede se producen los cambios legislativos más importantes. El caso de Michelle Bachelet en Chile es ejemplar a este respecto. Durante su mandato se hicieron logros sin precedentes, como el derecho al divorcio”.

Bachelet, tras una dura batalla, logró también que se aprobara el uso de la píldora del día siguiente para reducir el número de embarazos adolescentes, un fenómeno que lastra profundamente las expectativas vitales femeninas. Pero las derrotas de mandatarias como la chilena para mejorar las condiciones de vida de la población femenina son también sonadas. En plena campaña electoral, Dilma Rousseff concedió una entrevista a Marie Claire en la que afirmaba que el aborto es “una cuestión de salud pública” y añadió que hay demasiadas mujeres en Brasil que mueren por abortar en circunstancias precarias. La presión de los católicos y de las iglesias evangelistas le obligó a desdecirse y a renunciar a cualquier proyecto de despenalizar el aborto en un subcontinente en el que solo hay ley de plazos en Cuba y Ciudad de México y en el que los casos de adolescentes violadas y obligadas a ser madres no son extraordinarios. Ocurre, aunque no solo, en la Nicaragua de Daniel Ortega, donde ni siquiera se puede recurrir al aborto en caso de violación. En Argentina, Cristina Fernández ha logrado legalizar el matrimonio homosexual, pero el Parlamento ha rechazado finalmente la ley de plazos que hubiera permitido el aborto y puesto freno a la sangría de los abortos clandestinos. En Latinoamérica mueren cada año 4.000 mujeres en los cuatro millones de abortos ilegales que se registran. Los índices de maternidad adolescente son elevadísimos. Los de Nicaragua, Honduras o Panamá (los más altos de Iberoamérica) casi multiplican por 10 los que se registran en España o en Portugal, según los datos del Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL.

Detrás del yugo que oprime a las latinoamericanas está la férrea alianza entre la Iglesia y las clases dirigentes. La presión social es tan fuerte que, según la periodista de Clarín Matilde Sánchez (artículo de EL PAÍS del 10 de febrero de 2011), lleva a la paradoja de que las mujeres tengan poder, pero no disfruten a nivel social de auténtica igualdad debido a la estructura conservadora de las familias y el papel de la mujer dentro de ellas.

Para Walda Barrios-Klee, asesora de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas, la extraordinaria violencia que sufren las mujeres sería achacable, sin embargo, a su mayor independencia. Su mayor protagonismo en las esferas de poder, según María Emma Mejía, se debe a una férrea voluntad política (11 países han establecido cuotas femeninas) y a la peculiar fuerza de las latinoamericanas. “Recuerdo que durante las negociaciones de paz [en Colombia] tuve mucho contacto con el medio rural y es verdad que ahí a las primeras que sacaban de la escuela era a las niñas, pero también que casi la totalidad de los liderazgos sociales contra los narcotraficantes, por ejemplo, eran femeninos”, cuenta Mejía.

Frente a la corrupción (principal generadora de la extrema violencia) que azota algunas áreas de América Latina, las mujeres son percibidas por las poblaciones de los distintos países como buenas gestoras. Los sondeos realizados por la CEPAL demuestran una opinión favorable hacia el liderazgo femenino, que intentan frenar, sin embargo, los grandes partidos, según datos de esas mismas encuestas. “Se las percibe como más eficaces, más comprometidas y más comprensivas”, puntualiza Mejía, “algo que yo creo que es universal y veo también en el liderazgo de Angela Merkel en Alemania, por ejemplo”.

Ellas pueden ser implacables también contra las irregularidades, y a este respecto se utiliza el ejemplo de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, que ha soportado la difícil prueba de prescindir durante su primera etapa de mandato de hasta siete ministros acusados de corrupción.


Por Gabriela Cañas Madrid 7 MAR 2012 - 22:11 CET
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"Las personas son los únicos animales que eligen líderes mentirosos"
Calma, confianza y estabilidad. Estas son las cualidades que según El encantador de perros, César Millán, debe tener un buen líder de la manada. Los perros no fallan a la hora de elegir sus líderes. ¿Y los humanos? "Las personas son los únicos animales que eligen líderes mentirosos. Todos los políticos prometen cosas en campaña que después no cumplen", explica Millán, que ha retornado a Cuatro con el programa El líder de la manada (viernes 21.30 horas), un coach que trata de concienciar contra el abandono de perros en España. En nuestro país, más de 100.000 canes son abandonados cada año y 50 de ellos se sacrifican cada día.

El líder de la manada presenta en cada programa a tres candidatos que optan a la adopción de uno de los miles de perros abandonados. Millán valora la forma de vida, las condiciones y el grado de adaptación del animal con cada uno de los aspirantes y elige al participante idóneo para hacerse cargo del animal. "No hay que adiestrar a los animales sino a las personas", advierte César Millán, que señala que los perros siempre "viven en el presente", mientras que sus dueños viven "con rencores del pasado" o con el "ánimo o aspiración de algo" en el futuro. Por ello reconoce que "hay que trabajar más con las personas" que con los animales.

En la ardua tarea de concienciar a la sociedad sobre el abandono de los animales de compañía, César Millán no estará solo. Conocidos personajes como Beatriz de Orleáns, los actores Fernando Tejero y Mónica Cruz, el aventurero Jesús Calleja y el cantante Dani Martín acompañarán al encantador en esta cruzada contra el abandono.

La aventura televisiva de este mexicano comenzó en el año 2004 con el programa El encantador de perros que en España emite Cuatro los fines de semana. Hasta que le llegó esa oportunidad, que le ha permitido alzarse con todo un imperio en torno al adiestramiento canino, la vida de César Millán estaba marcada por el esfuerzo, la superación y una frase que le solía repetir su abuelo cuando era pequeño: "Hijo, nunca trabajes en contra de la naturaleza".
Del rancho a Estados Unidos

Millán creció en un humilde rancho familiar de Culiacán (México) junto a su familia y una "manadita de ocho perros, una puerca y un borrico". "De niño le preguntaba a Dios que por qué me hizo tan pobre", confiesa Millán, que apunta que sólo tenía dos juegos de ropa: "Uno para diario y otra para ir a misa los domingos".

Sin embargo, la vida de este mexicano cambió cuando decidió cruzar la frontera con Estados Unidos de manera ilegal. "Cuidaba de los perros del vecindario, los limpiaba y mi buena mano con ellos se fue transmitiendo boca a boca", reconoce. Hasta que el rumor llegó tan lejos que las celebrities de Estados Unidos contactaron con él para que cuidara y adiestrara a sus mascotas.

"Todo lo que tengo ahora es lo que he cosechado a lo largo de tantos años de trabajo", asegura César Millán, que apunta que, a pesar de la fama y el dinero, sigue siendo "el mismo mexicano" de siempre, y que antes de empresario es "padre y amante de los perros". "Sin la manada yo no soy nada. Lo más importante es que me dejen trabajar con perros, porque con ellos trabajamos para hacer cosas buenas por la humanidad y por la naturaleza", concluye.


ALEJANDRO TORRÚS MADRID
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Jueves, 28 Abril 2011 06:57

Un fuego que puede quemar a todos

Se puede estar o no de acuerdo con las ideas políticas de Gaddafi, pero la existencia de Libia como Estado independiente y miembro de las Naciones Unidas nadie tiene derecho a cuestionarlo.

Todavía el mundo no ha llegado a lo que, desde mi punto de vista, constituye hoy una cuestión elemental  para la supervivencia de nuestra especie: el acceso de todos los pueblos a los recursos materiales de este planeta. No existe otro en el Sistema Solar que posea las más elementales condiciones de la vida que conocemos.

Los propios Estados Unidos  trataron siempre de ser un crisol de todas las razas, todos los credos y todas las naciones: blancas, negras, amarillas, indias y mestizas, sin otras diferencias que no fuesen las de amos y esclavos, ricos y pobres; pero todo dentro de los límites de la frontera: al norte, Canadá; al sur, México; al este, el Atlántico y al oeste, el Pacífico. Alaska, Puerto Rico y Hawai eran simples accidentes históricos.

Lo complicado del asunto es que no se trata de un noble deseo de los que luchan por un mundo mejor, lo cual es tan digno de respeto como las creencias religiosas de los pueblos. Bastarían unos cuantos tipos de isótopos radiactivos que emanaran del uranio enriquecido consumido por las plantas electronucleares en cantidades relativamente pequeñas ─ya que no existen en la naturaleza─ para poner fin a la frágil existencia de nuestra especie. Mantener esos residuos en volúmenes crecientes, bajo sarcófagos de hormigón y acero, es uno de los mayores desafíos de la tecnología.

Hechos como el accidente de Chernóbil o el terremoto de Japón han puesto en evidencia esos mortales riesgos.

El tema que deseo abordar hoy no es ese, sino el asombro con que observé ayer, a través del programa Dossier de Walter Martínez, en la televisión venezolana, las imágenes fílmicas de la reunión entre el jefe del Departamento de Defensa, Robert Gates, y el Ministro de Defensa del Reino Unido, Liam Fox, que visitó Estados Unidos para discutir la criminal guerra desatada por la OTAN contra Libia. Era algo difícil de creer, el Ministro inglés ganó el “Oscar”; era un manojo de nervios, estaba tenso, hablaba como un loco, daba la impresión de que escupía las palabras.

Desde luego, primero llegó a la entrada de El Pentágono donde Gates lo esperaba sonriente. Las banderas de ambos países, la del antiguo imperio colonial británico y la de su hijastro, el imperio de Estados Unidos, flameaban en lo alto de ambos lados mientras se entonaban los himnos. La mano derecha sobre el pecho, el saludo militar riguroso y solemne de la ceremonia del país huésped. Fue el acto inicial. Penetraron después los dos ministros en el edificio norteamericano de la Defensa. Se supone que hablaron largamente por las imágenes que vi cuando regresaban cada uno con un discurso en sus manos, sin dudas, previamente elaborado.

El marco de todo el escenario lo constituía el personal uniformado. Desde el ángulo izquierdo se veía un joven militar alto, flaco, al parecer pelirrojo, cabeza rapada, gorra con visera negra embutida casi hasta el cuello, presentando fusil con bayoneta, que no parpadeaba ni se le veía respirar, como estampa de un soldado dispuesto a disparar una bala del fusil o un cohete nuclear con la capacidad destructiva de 100 mil toneladas de TNT. Gates habló con la sonrisa y naturalidad de un dueño. El inglés, en cambio, lo hizo de la forma que expliqué.

Pocas veces vi algo más horrible; exhibía odio, frustración, furia y un lenguaje amenazante contra el líder libio, exigiendo su rendición incondicional. Se le veía indignado porque los aviones de la poderosa OTAN no habían podido doblegar en 72 horas la resistencia libia.

Nada más le faltaba exclamar: “lágrimas, sudor y sangre”, como Winston Churchill cuando calculaba el precio a pagar por su país en la lucha contra los aviones nazis. En este caso el papel nazifascista lo está haciendo la OTAN con sus miles de misiones de bombardeo con los aviones más modernos que ha conocido el mundo.

El colmo ha sido la decisión del Gobierno de Estados Unidos autorizando el empleo de los aviones sin piloto para matar hombres, mujeres y niños libios, como en Afganistán, a miles de kilómetros de Europa Occidental, pero esta vez contra un pueblo árabe y africano, ante los ojos de cientos de millones de europeos y nada menos que en nombre de la Organización de Naciones Unidas.

El Primer Ministro de Rusia, Vladimir Putin, declaró ayer que esos actos de guerra eran ilegales y rebasaban el marco de los acuerdos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Los groseros ataques contra el pueblo libio que adquieren un carácter nazifascista pueden ser utilizados contra cualquier pueblo del Tercer Mundo.

Realmente me asombra la resistencia que Libia ha ofrecido.

Ahora esa belicosa organización depende de Gaddafi. Si resiste y no acata sus exigencias, pasará a la historia como uno de los grandes personajes de los países árabes.

¡La OTAN atiza un fuego que puede quemar a todos!

Fidel Castro Ruz
Abril 27 de 2011
7 y 34 p.m.
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Domingo, 29 Agosto 2010 07:11

Amor virtual

Llegó en el momento justo. Después del derrumbe, después de la tragedia, después del terremoto que despertó a Chile del sueño de la Concertación. Todo un país posa sus ojos solitarios sobre el pozo con 33 mineros atrapados.

El comienzo de la historia ya lo sabemos de memoria. Treinta y tres mineros chilenos se internan en las entrañas del monstruo que acaba de sacudir al país. Quieren llevarse oro y cobre. Pero no para ellos. Trabajan para unos empresarios truchos y abandónicos que les pagan un sueldo decente, pero no los cuidan ni los protegen, y a la primera de cambio se mandan a mudar. Quedan atrapados a 600 metros bajo una roca gigantesca. Diecinueve días después aparecen todos vivos y sanos, cuando algunos ya los daban por muertos. Son simpáticos. Están tranquilos. Hablan con palabras sencillas, destilando una sabiduría ancestral. Chile se enamora de ellos en un santiamén.

El amor es amor verdadero cuando es correspondido. Aunque sea a través de cartas, mensajes, audio o imágenes de video. Los mineros gritan “Chi-chi-chi-le-le-le”, cantan el himno, cuelgan banderas de su país. Los mineros aman a Chile tanto como Chile ama a los mineros. Hay euforia. Acaban de enterarse de que van a sobrevivir. Un minero le propone matrimonio a la novia. Otro le escribe al padre perdido diciéndole que lo quiere ver. Ponen cosas hermosas. Poco a poco los personajes se van mostrando.

Está Luis, el líder del grupo. El más admirado pero no por eso el más amado. Luis era el jefe de turno cuando ocurrió el derrumbe. Fue el que racionó la comida: día por medio, medio vaso de leche y dos cucharadas de atún. “Desde chico fue mandón y ordenado”, cuenta la madre. Uno lo imagina pegando un par de gritos en la primera arenga, después de constatar que todos están bien.

Está Mario, el caradura. La prensa de Chile prefiere decirle “carismático”. Fue el que agarró la camarita que les bajaron y se paseó por el refugio, mostrando los distintos rincones mientras los describía deslizando algunos chistes, para terminar con una serie de entrevistas a los compañeros. Está Franklin, el futbolista. Tuvo una carrera para el olvido, pero cumplió su sueño de jugar en la selección. Suya es la camioneta que alumbra el pozo. Marcelo Bielsa ya le mandó a la familia una camiseta de la roja firmada por todos los jugadores.

Está José, el líder espiritual, el que armó el círculo de oración. “Saludo al pueblo de Dios, que clama por nosotros. Que Dios los siga bendiciendo y fortaleciendo”, escribió en su primer contacto con el afuera. Está Víctor, el escritor, que ya está escribiendo el best-seller con todo lo que ocurrió día a día. Está Carlos, el único extranjero, que se come algunas cargaditas de los compañeros, pero igual se animó a saludar “a todo el pueblo de Bolivia que me está siguiendo”.

Se sabe que hay dos enfermeros recibidos, todavía no se conocen sus nombres, pero uno solo asumió el control de la salud del grupo. O sea, están el enfermero líder y el enfermero tranqui. Está el enfermo, tiene diabetes. Está el emotivo que llora cuando le habla a la cámara y está el sucio que no se quiere bañar. Ya iremos conociendo sus nombres, y también a los demás.

Están en carne viva. Dicen que la familia minera está unida y, sobre todo, que Chile es un gran país. Romance, drama, aventura. Política, economía, deporte y espectáculos. Picos de rating, tapas agotadas, chismes, transmisión en vivo 24 horas: Los mineros le dan de comer a todo el universo mediático chileno, y encima les sobra material para seducir a la prensa internacional.

Ahora se puede decir. Antes no, porque pintaba para catástrofe. Pero ahora se sabe que están bien y confiados, que son hombres de montaña acostumbrados a estos trances. Se sabe que van a salir. Ahora sólo queda disfrutar del show.

El jueves pasado les bajaron una camarita equipada con la última tecnología, “Full HD”, jadeó La Nación. Dicen que sirve para filmar los ojos irritados de los mineros, pero ya se sabe que sirve para mucho más. El viernes aparecieron las primeras imágenes, 45 minutos de video. Impresionante. Demasiado, casi. El presidente chileno Sebastián Piñera sabrá dosificarlas, porque también es hombre de medios; hasta hace unos días era el dueño de Chilevisión.

“Mineros” es la mezcla perfecta de Survivor con Gran Hermano, pero mejor, porque el formato es irresistiblemente familiar. Chile es un país minero. Entonces algunas cosas ni hace falta explicarlas. Por ejemplo, que existen tres clases de mineros en Chile. Están los que trabajan para Codelco, la gigantesca minera estatal. Son los que ganan más, los que tienen mejor pensión y mejores condiciones de seguridad. Después están los mineros de empresas privadas, como los treinta y tres. Trabajan para pymes de minería, muchas de ellas en manos de especuladores y buscavidas. Meten una inversión de dos, tres, diez millones de dólares, que apenas alcanza para comprar un par de máquinas y pagar los sueldos, y se juegan a todo o nada. Cuando pasa un accidente, no lo pueden bancar.

Todo eso salió a la luz con el derrumbe. La semana pasada el gobierno cerró 1500 emprendimientos mineros privados por falta de seguridad. Los dueños de la mina colapsada, los de la empresa San José, son los más malos de los malos. Se pasean por tribunales y las tapas de los diarios y todo Chile espera que terminen en la cárcel. (El otro villano es el director del ente regulador de minería, que permitió la reapertura de la mina colapsada, pese a las pobres condiciones de seguridad. Piñera ya lo destituyó.)

Después, en el fondo de la cadena minera, están los llamados “pirqueros”. Son los mineros pobres que se meten por cuenta propia en minas abandonadas, afrontando grandes riesgos, para raspar los restos cuando ya no queda casi nada.

Cuando ocurrió el derrumbe fueron los pirqueros quienes se ofrecieron a internarse en la mina para rescatar a los treinta y tres a fuerza de pico y pala. La oferta de los pirqueros conmovió a la audiencia, sobre todo porque llegó cuando la tecnología aún no daba resultados. Pero la oferta fue rechazada, lo cual generó un duro debate y un aluvión de críticas al plan del gobierno.

Laurence Goldborne, el ministro de Minería chileno, es el Tinelli de este espectáculo. Como Marcelo, hace de cuenta que se hizo famoso por casualidad. Era un ejecutivo de una cadena de supermercados, sin experiencia en minería, cuando Piñera lo convocó para ocupar la cartera por su pasado gerencial. Al principio no daba pie con bola. Al día siguiente del derrumbe, cuando una piedra gigantesca tapó la chimenea, se mostró apesadumbrado ante las cámaras, casi dando a los mineros por muertos. El abucheo fue unánime. Un pueblo minero sabe que los derrumbes existen y que a veces los rescates tardan varios días.

Pero poco a poco Golborne le fue tomando la mano al trabajo. Goldborne se quedó a vivir en el llamado campamento Esperanza con las familias de los mineros durante más de dos semanas, hasta que fue reemplazado el otro día y por el momento por el ministro de Salud. Como buen conductor, Goldborne manejaba todo, desde las conferencias de prensa hasta el reparto de sánguches. Twittea en la madrugada mensajes como “rescate x chimenea era asunto de horas, sondaje es de días. ¿Simultáneo? Alto riesgo al perturbar cerro con 40 rescatistas adentro”.

Designó a un ingeniero de Codelco para diseñar el rescate, se trajo una supermáquina de Codelco para perforar el agujero. Hoy en Chile, aun con gobierno de derecha, nadie habla de privatizar Codelco. Ni de la falta de competitividad del sector estatal.

Golborne hizo algo más. Puso al gerente de sustentabilidad de Codelco, Jorge Sanhueza, en el rol de Gran Hermano. Sanhueza administra todo el contacto con los mineros. Es el que decide lo que sube y lo que baja. El que pone las reglas. Sanhueza y su equipo de médicos, psicólogos y expertos en supervivencia. Mandan los juegos, los naipes, las minibiblias. Marcan precisas rutinas de ejercicio, coro, teatro, técnicas de relajación. Los mineros piden vino y cerveza, Gran hermano les manda sopa deshidratada. Pero no habrá desánimo. En la mina la voz anónima se escucha firme, decidida. “Les prometo que para festejar el Bicentenario les bajamos unas empanadas de pino.” Esto es, el rescate va para largo, por lo menos un mes. Pero es también, vamos a festejar el bicentenario con empanadas de pino, las clásicas empanadas de pino infaltables para las fechas patrias, compartiendo la mesa con todos los chilenos. Además prometieron ponerles un cine. Toda la tecnología de la NASA al servicio de sus juguetes.

Piñera hace de invitado especial. No se mete en el pozo, pero casi. Y juega con sobria solemnidad el destacado papel de anunciarles a los mineros que serían rescatados antes de Navidad. Luis lo llama señor presidente, pero le habla como si le estuviera hablando a su hermano. “Señor presidente, estamos esperando que todo Chile haga fuerza para que nos puedan sacar de este infierno”, le informó al mandatario. “Nosotros necesitamos que tengan fuerza y nos rescaten los antes posible y que no nos abandonen”, lo alentó.

En medio de los saludos y la emoción, Piñera aprovechó para bajar línea. “No vamos a hacer nada que comprometa su vida”, le dijo a Luis. “Ustedes no van a estar solos ni han estado solos un solo momento: el Gobierno está con ustedes. Está todo el país con ustedes y quiero que estén tranquilos porque sus familias van a estar acompañadas y apoyadas.”

Los mineros captaron rápido el mensaje. Piden fumar. Saben que aire no es lo que sobra, pero se declaran adictos a la nicotina. Ya la juegan de taquito. Gran hermano les manda parches de nicotina. Todo queda registrado en High Definition para ser editado por el ex dueño de Chilevisión. Coraje, planeamiento y tecnología marca Chile al servicio de la supervivencia.

¡Y lo que está por venir! ¿Mostrarán las peleas? ¿Habrá romances o rupturas a distancia? ¿Qué sorpresa recibirán el día de su cumpleaños?

El final ya fue anunciado: subirán de a uno en una jaula por un túnel de poco más de medio metro que la máquina de Codelco ya está perforando en este mismo momento. Lo que no se sabe es quién hará las nominaciones. ¿Decide Luis? ¿Decide Sanhueza? ¿Decide el médico? ¿Sorteo? ¿Teléfono?

Visto desde el Facebook, el YouTube o el MSN puede hasta parecer gracioso. Pero se sufre, y mucho. Por las familias que siempre acompañan pero sobre todo por ellos. Están en peligro. La tierra tiembla. Y ellos no eligieron estar ahí, así.

Hay que tener ganas de limpiarse el polvo de los ojos y decir “vamos a salir adelante”. Ahogados, sofocados, diecisiete días sin noticias del mundo, en estado de inanición. Hay que mirarse, repasar cada instante de la vida y agarrarse de lo que sea, porque del pozo más profundo se puede salir. Las cartas de los mineros a los familiares revelan mucha angustia. Los mineros piden casi a gritos que no los abandonen.

Queda para el final la última prueba de valor. Cuando vuelvan a la superficie y se vean las caras a la luz del sol, ¿qué habrán aprendido de la experiencia? Y mientras sigan prendidas las cámaras y se escuchen los aplausos, ¿se animarán a tomarse en serio? Y cuando vuelvan a la montaña, ¿volverán convertidos en políticos, escritores o meros personajes mediáticos?

Amar es fácil por Internet.

Por Santiago O’Donnell

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Domingo, 16 Mayo 2010 07:07

Fuerte apuesta de Lula en Irán

Jugando al límite, Luiz Inácio Lula da Silva inicia hoy en Teherán su movida diplomática más osada en 7 años de gobierno: descomprimir la tensión entre Estados Unidos, secundado por las potencias occidentales e Irán.

Lula, procedente de Qatar y al frente de una comitiva de cerca de 300 personas, entre ellos más de 100 empresarios, fue recibido en la noche de ayer por el canciller Manouchehr Mottaki, quien antes había mantenido una reunión de hora y media con el ministro de Exteriores brasileño Celso Amorim, lo cual es una prueba de que las negociaciones para alcanzar un acuerdo se prolongaron literalmente hasta último momento.

Antes de aterrizar en Teherán, donde intentará persuadir a Mahmud Ahmadinejad de ceder uranio para ser enriquecido en otro país, probablemente Turquía, Lula recibió el aval de los mandatarios de dos potencias atómicas, el ruso Dimitri Medvedev y el francés Nicolas Sarkozy.

Optimista incorregible, Lula vio en esos espaldarazos de última hora otro motivo para asegurar que su travesía al país de los ayatolas, nunca antes visitado por un presidente brasileño, cuenta con “9,9 puntos” sobre 10 de llegar a buen puerto. Medvedev, en cambio, apenas le auguró el 30 por ciento de posibilidades de suceso, durante el encuentro que mantuvieron el jueves en el Kremlin. Contar con los buenos deseos, no más que eso, de parte de Moscú y París, dos de los 5 miembros con poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, es menos, o mucho menos, de lo que Lula necesita para salir airoso.

Para desatascar la impasse que tiene al mundo en vilo, el brasileño precisaba de un apoyo nítido de Occidente, especialmente de Barack Obama, con quien supo mantener amigables pláticas telefónicas sobre la paz y el multilateralismo, a fines de 2008, poco después de que Estados Unidos eligiera a su primer presidente negro. Pero nada de eso ocurrió: hace un buen tiempo que Lula no recibe telefonemas de Obama. Lejos de augurarle éxitos a su colega, Obama continuó negociando con sus aliados la aprobación de sanciones en el Consejo de Seguridad a Teherán, y el jueves, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que la quimera de Lula seguramente no llevará a nada.

Hay un completo antagonismo entre los postulados del Planalto, que esgrime la fórmula del diálogo para disuadir a la República Islámica de continuar procesando mineral radiactivo, y la Casa Blanca, segura que a través de castigos económicos y, eventualmente militares, pondrán en caja a los “fundamentalistas”.

Ayer, en Qatar, Lula hizo recriminaciones, sin nombrarlos, a Obama, por negarse al diálogo con los iraníes, y a Clinton, por su escepticismo.

Vale preguntar entonces si la cruzada de Lula, carente de crédito entre las potencias nucleares (Inglaterra, encolumnada con las sanciones, y China sin salir de su mutismo) está condenada al fracaso de antemano.

Lula tampoco lleva en sus maletas otros dos argumentos de poder real necesarios para incidir en la mesa de negociaciones: debido a su ubicación geográfica Brasil no cuenta con ninguna influencia geopolítica en Irán, ni en Medio Oriente, y en términos militares, el gigante sudamericano ni siquiera puede ser considerado una potencia media, como Pakistán o India, poseedores de armamento atómico.

En la dialéctica del poder, las flaquezas de Lula y de Brasil pueden volverse su mejor argumento persuasivo hoy cuando se encuentre con Ahmadinejad y sea recibido, algo poco usual, por el líder espiritual-jefe de Estado vitalicio, ayatolá Alí Jamenei.

Digámoslo de otro modo: cuanto menos respaldo recoja el ex líder metalúrgico Lula en Occidente, más credibilidad podrá granjearse entre los irreductibles cuadros que comandan la República Islámica. Esa puede ser la carta de triunfo de Lula hoy en Teherán.

El vocero de la Cancillería persa dio una señal alentadora ayer al decir “creo que hay condiciones para un acuerdo serio”, dijo Ramin Mehmanparast.

“Hace 30 años que hago política y no sé otra cosa que hacer política, hay que hablar con todos, hasta con los enemigos”, fue el eslogan que Lula ha repetido hasta la saturación desde noviembre del año pasado cuando recibió a Ahmadinejad en Brasil, junto a quien defendió el derecho iraní a desarrollar tecnología nuclear.

Desde entonces Lula y su canciller Amorim concentraron sus energías en construir credibilidad en Medio Oriente y países musulmanes, especialmente con Turquía, junto a quien se estableció un eje de cooperación diplomática, capaz de dialogar con los ayatolas sin romper lanzas con Washington.

Una prueba de ello fue la reunión en que Lula y el primer ministro turco Recep Erdogan, propusieron a Obama, hace un mes, que revea su posición sobre las sanciones en Irán.

Sin dudas este viaje a Irán es el hecho diplomático del año para Lula, que el lunes participará de la cumbre del Grupo de los Quince, nacido en 1989, durante una cumbre del Movimiento de los No Alineados.

Pero a no engañarse, a pesar su vocación tercermundista, Lula es, en esencia, un animal político anfibio: el mismo lunes, después de reunirse con Ahmadinejad, Chávez y representantes de Argelia, Egipto y otros países no alineados, viajará a Madrid para conversar con la dirigencia europea sobre la creación de un área de libre comercio con el Mercosur.

Por Darío Pignotti
Desde Brasilia
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Domingo, 12 Abril 2009 07:05

Zuma, el Reagan surafricano



Jacob Zuma es un tradicionalista zulú que dejó el colegio a los 12 años. Se ha divorciado dos veces, pero aún tiene cuatro esposas y, según dicen, está a punto de casarse con una quinta; y ha tenido, que se sepa, 18 hijos. En los seis últimos años se le ha acusado (sin que prosperara judicialmente) de violación y de fraude, y de aquí a 10 días será elegido presidente de Suráfrica. Dado que es el candidato del gobernante Congreso Nacional Africano (ANC, en sus siglas en inglés), el de Nelson Mandela, no hay nada, fuera de la mala salud o una muerte inesperada, que impida que Zuma, de 67 años, se convierta en líder del país más rico y democrático del continente africano.

La principal revista política de Suráfrica, The Financial Mail, resumió un sentimiento muy compartido, dentro y fuera del país, cuando publicó el año pasado en su portada una fotografía de Zuma con una advertencia en letra grande: "Tened miedo". Los responsables de la revista se acordaban, seguramente, de otra imagen que inquieta a muchos surafricanos, sobre todo a los blancos: Zuma, sobre un escenario, vestido con un atuendo zulú de piel de leopardo, con una lanza en la mano y cantando la canción Traedme mi ametralladora.

EL PAÍS entrevistó hace poco en Johanesburgo a Zuma y otros personajes destacados del ANC y encontró que, aunque el capital de idealismo acumulado durante la era Mandela se ha disipado, la idea de que Zuma vaya a convertirse en un déspota de caricatura al estilo Robert Mugabe es exagerada. En primer lugar, por el contexto político en el que actúa. En Suráfrica hay libertad de prensa y una oposición política que se deja oír; existe un poderoso movimiento sindical y una sociedad civil vibrante, virtudes que no se detectan en Zimbabue.

En cuanto a la salud del Estado de derecho, cuestionada esta semana por la decisión del fiscal general de sobreseer la causa contra Zuma por fraude, sigue siendo con mucho más robusta que la de México, un país de características económicas similares. En segundo lugar, Zuma no ha dado de momento señales de ser ni fanático ni un tirano. En persona, es más gato casero que leopardo.

Cuando entona su canción de la ametralladora lo hace con una sonrisa cómplice, no en plan amenazador, y cuando uno se encuentra con él descubre que es de risa fácil y actitud afable, en contraste con su predecesor, Thabo Mbeki, un hombre frío, estirado y acomplejado, que se vio forzado a dimitir el año pasado. Y, también a diferencia de Mbeki, de intelectual no tiene nada. Zuma es el primer presidente del ANC, desde la creación de la organización en 1912, que carece de título universitario. No es un Mbeki, ni muchísimo menos un Obama. No tiene ideas claras sobre nada, salvo un apego general a los valores fundacionales del Congreso Nacional Africano de la justicia social y el no racismo. Como presidente, será un Ronald Reagan de centro izquierda, un portavoz nacional con una habilidad innata para conectar con sus compatriotas más que un dirigente que elabore políticas o defina ideas.

No intenta pasar por lo que no es. "Soy dirigente del Congreso Nacional Africano porque sus miembros opinan que creo en los principios del partido", dijo en la entrevista. "¿Por qué voy a decir, cuando me elijan: 'Muchas gracias, ahora ésta es mi idea? ¡No puedo hacer eso! Sería traicionar a los miembros del ANC".

Zuma no se inmutó al sugerirle que, en un periodo de crisis económica mundial, quizá era necesario un líder que mostrase capacidad de liderazgo, que sacase su lanza y mostrara el camino, en vez de escudarse tras el programa de su partido. La analogía le gustó; soltó una risa y contestó: "La gente se equivoca al atribuir las estrategias políticas a las personas cuando no son obra de las personas, son del Congreso Nacional Africano. Así que no creo que deba presentarme y decir a la gente: 'Ésta es la política económica del ANC, pero no os preocupéis, esta otra es la que yo voy a defender'. ¡No puedo hacer eso!".

Había otros candidatos posibles a la presidencia del Congreso Nacional Africano (y, por consiguiente, de la nación) con muchas más credenciales como líderes, pero, por motivos de luchas políticas internas, Zuma acabó siendo la imperfecta opción de compromiso. En un país que, en general, observa cuidadosamente las formas de la corrección política, cuyos anteriores líderes, como Mandela, eran ávidos defensores de los derechos de la mujer y en el que un tercio de los diputados parlamentarios son mujeres, tener a un polígamo al frente resulta extraño, como poco.

Una persona cuyas opiniones y decisiones influirán en las vidas de los surafricanos, más que las de Zuma, es el ministro de Finanzas, Trevor Manuel, a quien algunos ven como vicepresidente en el próximo Gobierno del ANC. Manuel, de tendencia marxista en sus días de activismo antiapartheid, es hoy un hombre hábil y pragmático admirado por sus homólogos en Occidente. Sus posiciones económicas desmienten a quienes, en el mundo empresarial, temen que Suráfrica se encamine hacia un modelo dictatorial o socialista. Peleado con el movimiento sindical, está a favor de fomentar la creación de empleo para los jóvenes dentro de una economía de libre mercado, aunque eso signifique rechazar las demandas de conservar los puestos de trabajo a perpetuidad para los miembros de los sindicatos.

Manuel, muy posiblemente el verdadero dueño del poder en un Gobierno de Zuma, se inclina por una visión optimista del futuro. "Para mí, lo importante es la sensación de que Zuma quiere demostrar que no hace falta nacer con los privilegios para ser capaz de hacer cosas. Por eso creo que hay grandes probabilidades de que triunfe en el Gobierno, sobre todo si no existen demasiadas capas entre él y quienes pueden serle útiles, si está bien asesorado. Una de sus cualidades es que es consciente de lo que no sabe".

El dilema de Zuma es que uno de los grandes retos del ANC es la lucha contra la corrupción, sobre todo en las instancias inferiores de la Administración. En los últimos años, los periódicos han estado llenos de noticias, entre otras cosas, sobre concesiones dudosas de contratos por parte de ayuntamientos del ANC. Y aunque el principal mensaje de su campaña electoral ha sido que se castigará con todo el peso de la ley la corrupción entre los cargos electos, Zuma ha pasado los últimos seis años librando una batalla legal tras otra, primero por una acusación de violación (tuvo que someterse a juicio; fue absuelto), y segundo, por una de abuso de poder para enriquecerse.

Manuel subrayó a EL PAÍS que la suma en cuestión era una nadería (unos 40.000 euros, dijo, aunque según otros la cifra asciende a 250.000) en comparación con las fortunas adquiridas de forma sospechosa, entre otros, por banqueros estadounidenses, algunos de los cuales se han dedicado a redecorar sus despachos y comprar aviones privados con el dinero de rescate concedido por el Gobierno de EE UU. "Además, tiene que tener en cuenta nuestro sistema. Hay países en los que el jefe del Estado llama al Banco Central y pide dinero", explicó Manuel, en alusión a Robert Mugabe. "Aquí sería impensable rebajarse a ese nivel. Porque el sistema está ahí y es sólido".

Como también lo es, cree Zuma, el sistema legal. Cuando le acusaron de violación y fraude, era el vicepresidente del país, el segundo más poderoso del Gobierno detrás de Mbeki. Sólo en una democracia "madura", según Zuma, se podía obligar a una persona con un cargo tan alto a dimitir y hacer frente a las acusaciones. "¡En otros países, para empezar, no se habría inculpado al vicepresidente del país, hermano!", exclamó en la entrevista, con otra de sus grandes sonrisas. "¡No se habría hecho! Ni mucho menos se le habría sometido a un juicio público... Nos enteramos de que están investigando a Zuma, y el partido político más poderoso, el ANC, dice: dejemos que el proceso legal siga su curso. Si yo fuera periodista, diría que en la punta sur de África hay una democracia arraigada y comprendida por las masas; una democracia en la que nadie está por encima de la ley".

El hecho de que la principal autoridad fiscal del país haya desestimado esta semana los cargos contra Zuma ha causado controversia, pero él se esfuerza en dejar claro que ha sufrido un infierno legal hasta llegar a este momento, que ha corrido peligro de ir a la cárcel (de manera injusta según él, debido a la maldad de sus enemigos políticos) y de caer en el olvido. En la entrevista reconocía que la nube de corrupción que pende sobre él es perjudicial para la causa electoral del ANC (y seguramente costará muchos votos), pero que nunca pensó en dimitir como presidente del partido, un cargo para el que fue elegido hace 16 meses.

"Si la Constitución del país dice que uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario, ¿es que vamos a no respetar ese principio porque hay una nube? ¿Por qué hay que obligar a un individuo a que se haga el haraquiri sin saber si es inocente o no? ¿Cuántos tendrán que hacérselo si emprendemos esa vía? ¿Por qué juzgar un caso antes de que se someta a juicio? Y el hecho de que no quiera hacerme el haraquiri se debe precisamente a que respeto ese principio. No podemos dejar de respetarlo porque nos conviene políticamente", añadió Zuma.

El presidente saliente del ANC y sustituto temporal de Mbeki, Kgalema Motlanthe, no siente especial afecto por Zuma, con quien ha librado batallas políticas internas. Pero está de acuerdo con su argumento esencial. El debate interno había sido entre la lógica electoral pragmática de pedir a Zuma que se retirara de la carrera y el clamor para luchar contra lo que se consideraba una injusticia. "Creo que, si nos hemos pasado", dijo Motlanthe, "nos hemos pasado por el lado bueno, porque me preocuparía terriblemente que la gente sintiera que estaba cometiéndose una injusticia y no estábamos haciendo nada para resolverla".

El gran error en tiempos de Mbeki, bajo cuyo mando trabajó Zuma durante seis años como número dos, no fue la corrupción, sino la negligencia oficial respecto al sida. Cinco millones y medio de surafricanos tenían el virus, y 900 morían a diario. El presidente Mbeki ignoró casi por completo el problema. ¿Qué opina Zuma? ¿Debería procesarse a Mbeki? ¿Debería pedir perdón el Congreso Nacional Africano por los errores cometidos, al menos? "No, no creo", respondió, con una risa inapropiada, para luego seguir en un tono menos enérgico, menos claro y menos convincente que cuando hablaba de la postura del ANC sobre sus penalidades judiciales o el principio de la ley. "Hemos trabajado bastante bien sobre el asunto del sida... La gente tiene que diferenciar entre las opiniones de Mbeki y las políticas del Gobierno, que fueron de amplio alcance... Hubo demasiado politiqueo a propósito del VIH y el sida".

Zuma siguió hablando durante un rato de esta manera enredada y confusa. Era como si a Ronald Reagan, en una conferencia de prensa, le hubieran hecho una pregunta para la que sus asesores no le habían preparado.

Lo que le salva a Zuma es que Barbara Hogan, la ministra de Sanidad nombrada por el Congreso Nacional Africano cuando Mbeki dejó el cargo el año pasado, ha dicho públicamente que ella sí se siente "avergonzada" de una política oficial sobre el sida que durante el Gobierno de Mbeki desembocó en 365.000 muertes evitables por la enfermedad, según un estudio de la Universidad de Harvard. "La era de la negación de la realidad", ha declarado Hogan, "se ha terminado por completo en Suráfrica".

Zuma carece de la claridad y decisión para hacer una afirmación incluso tan obvia y necesaria como ésta. La cualidad que más le distingue, y le salva, es un cierto encanto personal. Lejos de provocar rechazo u hostilidad, la impresión que transmite tras pasar una hora con él es de haber estado en presencia de un niño grande, simpático y elocuente. Un niño del ANC, que ha mamado a los pechos del ANC, que ha aprendido todo lo que sabe en la escuela del ANC. Se habría podido decir algo parecido de Reagan, otro niño grande criado en la escuela de la derecha dura del Partido Republicano. Reagan, según su gente, tuvo mucho éxito porque como presidente de Estados Unidos se limitó a desempeñar el papel de portavoz y, a veces, risueño embajador. El trabajo de gobernar lo dejó en manos de otros. La posibilidad de que Suráfrica, con Zuma, siga siendo rica, para los criterios africanos, y democrática, para los criterios generales, dependerá en gran parte de que él haga algo parecido; de que tenga la madurez política de la que hace gala para nombrar a su alrededor individuos que posean virtudes de las que él carece.

JOHN CARLIN - Johanesburgo - 12/04/2009

 

 

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Barack Obama culminó ayer su gira europea con un encuentro con los dirigentes de los Veintisiete donde planteó importantes propuestas para mejorar las relaciones transatlánticas. El presidente de EE UU dijo que su país está dispuesto a "liderar la lucha contra el cambio climático en la reunión de Copenhague" que se celebrará en diciembre. Hubo también un cambio radical de sintonía en cuestiones de seguridad, crisis financiera, seguridad energética y relaciones comerciales, tomando muchas de las ideas postuladas por la Unión. La única nota discordante fue la explicitud del apoyo de EE UU al ingreso de Turquía en la UE, que fue contestado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel.
 
El tono emotivo y de búsqueda de complicidades de su discurso en la plaza Hradcany de Praga siguió después, en la reunión con los jefes de Estado y de Gobierno de la UE. "En mi opinión, no hay una vieja o una nueva Europa, sino una Europa unida", dijo. "Creo en una Unión fuerte y mi Administración está decidida a apoyarla".

"Otra galaxia"

Especialmente relevante ha sido el cambio en el tono de las conversaciones entre el presidente de EE UU y los dirigentes europeos. "Estamos en otra galaxia", indicó una fuente comunitaria asistente a la reunión. "Nunca habíamos tenido un encuentro con este nivel de confianza", precisó. "La atención y sencillez que ponía en escuchar las opiniones de los demás demostraba que estábamos jugando en otra liga", dijo.
 
En el cambio climático es donde el giro ha sido más radical. Su compromiso a "liderar" la lucha para reducir los gases de efecto invernadero marca una ruptura con George W. Bush, que se mostró siempre muy displicente sobre esta materia. El Gobierno Bush proponía no emprender acciones contra el cambio climático hasta 2025, lo que implicaba un aumento de las emisiones.
 
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, destacó "la creciente convergencia entre Europa y EE UU en esta materia" que, para él, es "un buen punto de partida". "Sólo juntos podremos convencer a otros para que se unan a nuestro esfuerzo común para luchar contra el cambo climático", precisó.
 
El objetivo de la UE es lograr un compromiso para reducir las emisiones como mínimo un 20% y, si hay acuerdo internacional, un 30% para 2020 respecto a 1990. El compromiso debería adoptarse en la reunión de la ONU que se celebrará en Copenhague, donde se abordarán los objetivos a partir de 2012, cuando vencen los plazos actuales del protocolo de Kioto. La posición que ofreció Obama está aún alejada de la de la Unión, ya que propone reducir sus emisiones para que, en 2020, estén al mismo nivel que en 1990. Sarkozy le recordó que para entonces, Europa emitiría un 20% menos que en 1990.
 
Obama expresó "las dificultades que suponía que los industriales aceptaran nuevos costes en un momento económico" como el actual. Pero aceptó que si se fijaban objetivos concretos en energías renovables u otros aspectos se podría facilitar su comprensión.
 
La Cámara de Representantes de EE UU debate un proyecto de ley para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 20% pero tomando como base 2005, lo que supone una reducción del 6% con relación a 1990.
 
En materia económica, Obama sorprendió a los europeos al manifestar su rechazo del modelo económico basado en los grandes desequilibrios comerciales y que está en la base de la actual crisis económica. El presidente manifestó que, una vez superada la crisis, "nos fijaremos en esto". Es la primera vez que el dirigente de EE UU cuestiona el modelo económico norteamericano basado en grandes endeudamientos y un fuerte desequilibrio exterior.
 
Esta nueva postura no resultó del agrado de Merkel, quien recientemente ha manifestado que Alemania no pensaba cambiar la estrategia económica basada en las exportaciones. En materia económica y comercial se prevé el inicio de una nueva etapa mediante el reforzamiento del Consejo Económico Transatlántico creado en 2007, que debe armonizar las normas y comerciales. El acuerdo podría adoptarse en la próxima reunión bilateral Estados Unidos-UE, que se celebrará en junio o julio en Washington. En este campo también se espera una nueva posición de Estados Unidos sobre Doha.
 
En este clima de proximidad, Obama pidió ayuda a los europeos para cerrar Guantánamo. "Para cumplir mi objetivo, sería mucho más fácil si los Estados miembros de la UE trabajaran con mi equipo para aceptar a algunos detenidos". Sobre esta base consideró "urgente" que la Unión adopte una posición común.
 
El único desencuentro parcial de la jornada se produjo tras el apoyo explícito de Obama al ingreso de Turquía en la UE, que es la tesis tradicional de Washington. "Estados Unidos y Europa deben abordar a los musulmanes como nuestros amigos, nuestros vecinos y socios en la lucha contra la injusticia, la intolerancia y la violencia", manifestó el presidente.
 
Sarkozy y Merkel replicaron enseguida. El dirigente francés dijo: "Trabajo de la mano con el presidente Obama, pero tratándose de la UE, es a los países miembros a los que toca decidir". El dirigente francés recordó que siempre se había opuesto a esta entrada y que todavía seguía oponiéndose. Merkel, con un lenguaje menos drástico, expresó sus reservas sobre la entrada de Turquía en la UE, destacando que nada está decidido y que una asociación privilegiada era la otra opción. [Desde Estambul, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió que Turquía siga teniendo "la puerta abierta" para acceder a la UE siempre que cumpla los requisitos de los Veintisiete. Zapatero hizo estas declaraciones tras un encuentro bilateral con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, informa Efe].

ANDREU MISSÉ - Praga - 06/04/2009
 
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