Miércoles, 09 Octubre 2019 18:38

Mi voto por un dato

Mi voto por un dato

Cuando una candidata se presenta tan académica tiene que estar segura de lo que dice. Claudia pecó de mentirosa.

Como en la famosa frase del rey Lear: “Mi reino por un caballo”, en la contienda electoral para la Alcaldía de Bogotá me veo ante una variación de la famosa sentencia, en este caso: “Mi voto por un dato”. Sí, en un reciente acto de campaña de Claudia López, aquí frente a la Universidad del Rosario, acusó a sus contrincantes de mentirosos y, entre otras, soltó esta perla: “En Bogotá hay 100.000 familias que hipotecaron sus casas para pagar la deuda con el Icetex”.

Bueno, si Claudia resuelve las dudas que genera este dato, tendrá mi voto y muy seguramente a un defensor de la causa verde. De lo contrario, nos iremos con el voto útil. Así que entremos en materia, ¿de dónde salió ese dato?, ¿quién lo construyó? Porque una cifra tan redonda no cae de los árboles ni se da silvestre en los jardines. Construirlo es una megainvestigación, aunque la simplicidad del número pareciera decir lo contrario.

El dato tendría que aclararnos en qué tiempo se dio esa megacarrera de los deudores acuciosos al sistema bancario a pedir refinanciación, cuando de hecho, según ella misma, ya estaban reportados en Datacrédito. Pero recordemos, a esas personas no se les suele abrir el sistema bancario. En este momento los deudores a Icetex en todo el país suman 52.000 personas, cifra muy inferior a la de los morosos que ella atribuye a Bogotá que hipotecaron, están hipotecando, van a hipotecar. Cifra inconsistente con la realidad, porque Bogotá tiene aproximadamente ese número de deudores con el Icetex, ¿quiere ello decir que todos están al día y que lo están a cuenta de la hipoteca? Nada razonable. Máxime cuando el nivel de cumplimiento en el pago, en todo el país, tiene un histórico del 92 por ciento.

Mientras llega la información del origen, los tiempos, y las cifras complementarias, reflexionemos sobre esos 100.000. Especulemos, crucemos datos concomitantes. Si una familia puede hipotecar la casa, quiere decir que ya es dueña del predio y, en ese caso, no está pagando arriendo, es decir, tiene de dónde echar mano para pagar los estudios del hijo, digo. No es razonable pensar que los morosos estén entre los propietarios de viviendas, pero puede ser, claro, pero no es lo más razonable.

100.000 no es un dato. Este me gusta. Esas cifras redondas no son datos son aproximaciones no sabemos de dónde a dónde. Los datos son disparejos, truncos, filudos: 23.149, 54.821, 156.298, estos son datos. Ella se presentó como la candidata de la academia (recientemente sustentó su tesis doctoral). Pues bien, en el mundo académico los datos son sagrados. No tenemos más. En mi clase de Estilos Argumentativos leímos el cuento Nueve millas bajo la lluvia, de Harry Kemelman (ver en la parte final el cuento), tomado de la antología del cuento policíaco, compilada por Borges y Bioy. En ese cuento se descarta, con elegancia, que los múltiplos de diez sean números exactos, es decir, no son datos. Son aproximaciones y las aproximaciones no son serias, acaso sean consignas para generar opinión, pero la opinión sin el dato y la fuente, es deleznable. Así que de entrada, la probabilidad no secunda a Claudia.

Según el “chepito” mayor, el gerente cobrador de la deuda del Icetex, el señor Hernán Pardo Botero, de CISA, en este momento se maneja una cifra aproximada de 52.000 morosos del sistema, contando casos de hasta 3.000 días de atraso. Es decir, quienes no pagan en todo el país son casi la mitad de los que Claudia atribuye a Bogotá. Salvar esa inconsistencia será muy difícil. Tal vez sea más fácil mostrar que el plebiscito anticorrupción de 300.000 millones de nuestro bolsillo no era corrupto en sí mismo. Pero bueno, siempre queda a mano la salida conspirativa: “Los oligarcas le ocultan al pueblo la verdad, los deudores son más, porque si esto se supiera…”, bueno, ¿de dónde salió el dato?

La deuda total de los atrasados en el pago ronda los 300.000 millones de pesos. Si se hipotecaran las cien mil casas de Claudia para pagar, no habría morosos, número uno. Y número dos, querría decir que las hipotecaron por un valor promedio de tres millones de pesos cada una. Me pregunto, ¿qué pueblo, qué nación, qué país, qué idiota hipoteca su casa por ese valor, máxime cuando ya nos fresqueamos y llevamos más de uno, dos, tres y hasta diez años sin abonar a la deuda y sin aparecer por la oficina de cobro a poner la cara?

Y mi ñapa. Hablar mal del Icetex es una buena bandera, tan buena que los vándalos agredieron e incendiaron sus instalaciones. Sin embargo, según CISA, el 92 por ciento de los beneficiados con créditos de Icetex se encuentran al día, y un grupo del 8 por ciento está en estudio prejurídico. Es decir, mal que le pese a quienes están haciendo política con la platica de los contribuyentes, la gente sí paga.

Debemos recordar que quienes se aproximaron a la calle diecinueve con cuarta en Bogotá fueron en busca de un préstamo, no de una beca. Y se le dio la plata, se le prestó. Plata de nuestros impuestos, dinero que cuando regrese al sistema servirá a otros para adelantar su sueño. Ahora, si ese préstamo no le sirve, si tiene otra forma de financiar su estudio, hombre, está en todo su derecho de hacer uso de ese otro mecanismo, pero no venga ahora a rabiar contra quien le tendió la mano.

Si estamos hablando de un dato, debería decirnos si esas 100.000 casas hipotecadas son de los padres o de los fiadores (o de los padrinos solidarios). Es curioso, la prensa se ocupó de una carta falaz de un deudor dónde denunciaba al Estado (tal vez no hay un lugar común más eficaz en Colombia: “Denunciar al Estado”) por embargar a su padre, fiador, campesino, discapacitado. Así, en ese orden de descripción padre-fiador-campesino-discapacitado. Se hizo viral. El Icetex aclaró que el señor sí era fiador, que el joven no se había acercado al Instituto a refinanciar su deuda (mecanismo de favorecimiento, otro más), tres años de atraso en los pagos y que no lo habían embargado. Pero esa noticia, claro, no fue viral.

Conclusión. A Claudia le será muy difícil resolver estas dudas, entre otras razones, porque algunas de ellas muestran lo absurdo y contraintuitivo del dato. Tal vez, ya podemos concluir que mintió. Sin embargo, mandaré esta misiva, uno no sabe, casos se han visto y yo sea quien está errado. Mientras tanto, no sirva de fiador, le puede salir un vivo afecto a socializar la plata de los demás.


Nueve millas bajo la lluvia

Por, Harry Kemelman

 

Hice el papel de tonto con un discurso que pronuncié en la comida del Good Government Assotiation; Nicky Welt me acorraló al día siguiente, mientras desayunábamos en el Blue Moon, lugar donde íbamos siempre que teníamos deseos de encontrarnos. Había cometido el error de salirme del discurso que llevaba preparado, para criticar una afirmación que hizo a los diarios mi antecesor en el puesto de fiscal. Saqué una cantidad de conclusiones de la tal afirmación, quedando así a merced de refutaciones que no tardaron en producirse; esto me dejó como un intelectual poco honesto.

Yo era nuevo en este asunto de la política; hacía apenas dos meses que había dejado el Law School para convertirme en el candidato del Partido Reformista al cargo de fiscal. Lo que antecede es a modo de disculpa, pero Nicholas Welt, que jamás abandonaba sus maneras pedagógicas (era profesor de Lengua y Literatura Inglesas en Snowdon), me contestó en el mismo tono que hubiera empleado para negar el pedido de algún estudiante del curso secundario.

--No es una excusa --me dijo.

A pesar de no ser más de dos o tres años mayor que yo (y estamos doblando la curva de los cuarenta), siempre me trata como un profesor a un alumno particularmente estúpido. Y yo, tal vez por lo mucho más viejo que se ve con el pelo blanco y su parecido a un gnomo, soporto sus lecciones.

--Fueron conclusiones muy lógicas --dije en tono suplicante.

--Mi querido muchacho --dijo quedamente--, aunque sea casi imposible no sacar conclusiones de lo que leemos u oímos, generalmente estas conclusiones son erróneas. En la profesión de abogado, estos errores se producen en un elevado porcentaje, ya que en este caso la intención no es descubrir lo que se desea comunicar, sino más bien lo que se desea ocultar.

Tomé mi adición y me levanté. Al hacer esto le dije:

--Me imagino que te refieres al interrogatorio de testigos en la sala de Tribunales. Bien, en estos casos siempre está la parte contraria que rechazará cualquier conclusión ilógica.

--¿Quién habló de lógica? --replicó--. Una conclusión puede ser lógica, y no por eso ser verídica.

Me siguió hasta la caja, donde pagué mi consumición; después esperé impaciente mientras Nick rebuscaba en un monedero pasado de moda, y pescaba varias monedas una por una, colocándolas en el mostrador al lado de su cuenta; pero descubrió que el total era insuficiente. Las deslizó otra vez en su monedero y, con un suspiro de pesadumbre, sacó un billete del prehistórico monedero, y se lo dio al cajero.

--Dime una frase de diez o doce palabras --me dijo Nick--, y te armaré una cadena de conclusiones lógicas que ni soñaste al construir la frase.

Como el espacio era reducido, y seguían llegando clientes a la caja, decidí salir y esperar en la acera que terminara su operación con el cajero. Me acuerdo que me divirtió la idea de que Nick pensara que yo estaba todavía a su lado, escuchando su perorata.

Cuando se me reunió, le dije:

--El caminar nueve millas no es broma, especialmente lloviendo.

--No, no lo es --dijo distraídamente. De pronto, detuvo sus pasos, y me miró en forma inquisitiva--. ¿De qué estás hablando?

--Es una frase y tiene once palabras --dije repitiendo la frase, al mismo tiempo que contaba las palabras con los dedos.

--¿Y qué quiere decir?

--Me dijiste que si hacía una frase de diez o doce palabras...,

--¡Ah, sí! --me miró con desconfianza--. ¿De dónde la sacaste?

--Se me ocurrió. Vamos, saca tus conclusiones.

--¿De veras? --preguntó mientras los ojillos le brillaban--. ¿En verdad lo deseas?

Era muy de Nick el desafiar a alguien y después demostrar gozo cuando se le aceptaba. Esto me hizo enojar.

--Habla o cállate --le dije.

--Muy bien, no te enojes. Acepto. Hum,.. ¿Cómo era la frase? "El caminar nueve millas no es broma, especialmente si está lloviendo." No hay mucho material.

--Son más de diez palabras.

--Bien --su voz se fue haciendo brusca a medida que iba estudiando mentalmente el problema--. Primera conclusión: el sujeto está molesto.

--De acuerdo --dije--, aunque en realidad es una conclusión un poco rebuscada; la afirmación lo implica.

Nick asintió impaciente.

--Segunda conclusión: la lluvia no estaba prevista; si no, hubiera dicho: "El caminar nueve millas bajo la lluvia, no es broma", en lugar de colocar la frase "bajo la lluvia" al final, precedida del adverbio "especialmente", que está indicando a las claras una idea que se le ocurrió después.

--Lo dejo pasar, aunque es obvio.

--Las primeras conclusiones deben ser obvias.

No dije nada; me pareció que se había metido en camisa de once varas, y no quería hacérselo notar.

--La siguiente conclusión es que el sujeto no es un atleta, ni afecto a aire libre.

--Explícame eso.

--Otra vez la palabrita "especialmente". El sujeto no dice que una caminata de nueve millas no es broma bajo la lluvia, sino que la distancia, fíjate, no es broma. Ahora bien, nueve millas no constituyen una distancia tan larga; se camina más de la mitad de esa distancia en diez y ocho hoyos de golf, y el golf es un juego de viejos --y agregó, con modestia--: Yo juego al golf.

--Eso está muy bien en circunstancias comunes --dije--, pero hay otras posibilidades. El sujeto puede ser un soldado en la jungla; en este caso, no sería ninguna broma, con o sin lluvia.

--Sí --Nicky se puso sarcástico--. También puede ser un individuo con una sola pierna; o un graduado que está escribiendo su tesis sobre gustos, y que empieza por anotar todas las cosas que no son divertidas. Antes de continuar, te voy a confiar dos presunciones.

--¿Qué quieres decir? --pregunté desconfiado.

--Recuerda que tomo la frase tal como me la presentaste, sin pretender saber quién la dijo, ni en qué circunstancias. Generalmente, una frase encaja en el marco de una situación.

--Ya veo. ¿Cuáles son tus presunciones?

--En primer lugar, presumo que la frase no tiene una intención frívola; el sujeto se refiere a una caminata efectuada, y no con el propósito de hacer ejercicio, ni de ganar alguna apuesta, o algo por el estilo.

--Me parece lógico y razonable.

--También presumo que la caminata tuvo lugar por aquí cerca.

--¿En Fairfield?

--No necesariamente aquí, sino por esta zona.

--Probable.

--Entonces, si aceptas estas presunciones, tienes también que estar de acuerdo conmigo en la conclusión que saqué: el sujeto no es un atleta ni aficionado al aire libre.

--Bueno, muy bien; sigue.

--Mi otra conclusión es que la caminata se realizó a altas horas de la noche, o muy temprano por la mañana; digamos entre medianoche y las cinco o seis de la mañana.

--¿De dónde sacas eso?

--Por la distancia de nueve millas. Estamos en una zona bastante poblada; cualquier camino que tomes te llevará a algún pequeño pueblo, mucho antes de recorrer nueve millas. Por ejemplo, Hadley está a cinco millas; Hadley Falls, a siete millas y media; Goreton está a once, pero East Goreton está antes, y la distancia para llegar a este último lugar es de ocho millas. Hay trenes para Goreton y para las demás localidades, hay servicio de ómnibus. Los caminos están siempre muy concurridos. Entonces, dime: ¿Por qué tuvo alguien que caminar nueve millas bajo la lluvia, si no fue a altas horas de la noche, o por la madrugada, momentos en los cuales los medios de transporte son escasos, y en los que un conductor particular difícilmente hará subir a su vehículo a un desconocido?

--Tal vez no quiso ser visto --sugerí yo.

Nick me miró con lástima.

--¿Te parece menos visible ir solo por un camino, y no mezclado entre el público de un tren o de un ómnibus, que generalmente está enfrascado en la lectura de algún diario?

--Está bien, no insisto --dije con brusquedad.

--A ver qué te parece esto; iba hacia una ciudad, más bien que de una ciudad.

Yo asentí.

--Es casi seguro. Si hubiera estado en una ciudad, le habría sido fácil combinar algún medio de transporte. ¿En eso te basas para tu conclusión?

--En parte --dijo Nick--, pero también saco una conclusión de la distancia. Recuerda que es una caminata de nueve millas, y nueve es un número exacto.

--Lamento no comprender. El gesto exasperado del maestro de escuela apareció en la cara de Nick.

--Supongamos que dices que hiciste "una caminata de diez millas", o "un paseo en auto de cien millas". Yo puedo pensar que caminaste entre ocho o diez millas, o que manejaste un auto durante ochenta o ciento diez millas. Diez y cien no son números exactos, puedes haber caminado exactamente diez millas o aproximadamente diez millas; pero cuando dices que caminaste nueve millas, yo tengo derecho a suponer que la distancia fue exactamente nueve millas. Ahora bien, podemos saber con más exactitud la distancia a la ciudad, desde un punto dado, que sabe la que existe desde la ciudad a un punto dado. Por ejemplo, si le preguntas a una persona de aquí, a qué distancia está la granja de Brown, y siempre que la conozca bien, te dirá que hay unas tres o cuatro millas. Pero pregúntale al granjero Brown en persona cuánto hay desde su granja hasta la ciudad y te dirá: "Tres millas, seiscientas, y lo sé, porque más de una vez he medido la distancia con el cuentakilómetros".

--Es algo débil, Nick --dije.

--Pero en comparación con la tuya de que si hubiera salido de la ciudad, hubiera podido arreglar algún medio de transporte...

--Si, tienes tazón; te dejo seguir. ¿Algo más?

--Ahora empiezo a dar en el clavo --se jactó--. Otra conclusión que saco es que debía estar en un lugar determinado a una hora exacta; no se trataba de ir en busca de ayuda porque su auto estaba descompuesto, o su esposa enferma, o porque hubieran entrado ladrones en su casa.

--¡Por favor! El desperfecto del auto me parece la conclusión más probable; la distancia la podía conocer muy bien, si había controlado el cuentakilómetros al salir de la ciudad.

--No; en un caso así, lo más probable es que se hubiera acomodado en el asiento trasero para dormir o, en el peor de los casos, parado al lado del auto con el objeto de llamar la atención del primero que pasara. Recuerda que se trata de nueve millas. ¿Cuánto tiempo dices que se necesita para recorrerlas a pie?

--Cuatro horas --contesté.

Nick asintió.

--Y nada menos, teniendo en cuenta la lluvia. Nos hemos puesto de acuerdo en un punto, y este es que la caminata la realizó a altas horas de la noche, o muy temprano por la mañana. Si el desperfecto del auto se produjo a la una de la mañana, no hubiera podido llegar a la ciudad antes de las cinco; a esa hora ya circulan muchos vehículos por los caminos. Los ómnibus son los que empiezan a circular un poco más tarde, a eso de las cinco y media. Por lo demás, no tenía necesidad de caminar hasta la ciudad misma; lo más natural hubiera sido que llegara sólo al teléfono más cercano. No, no me cabe la menor duda que tenía una cita en una ciudad, y algo más temprano de las cinco y media.

--¿Y por qué no ir antes y esperar? Podía tomar el último ómnibus, llegar a eso de la una, y esperar el momento de la cita. En lugar de hacer eso, camina nueve millas bajo la lluvia y, según dices, no es ningún atleta.

Íbamos a esta altura de nuestra conversación, cuando llegamos al edificio de la Municipalidad, donde está mi oficina. Generalmente, nuestras discusiones empezaban en el Blue Moon y terminaban a la entrada de la Municipalidad; pero como esta vez me encontraba realmente interesado en las demostraciones de Nick, le sugerí que subiera un momento a mi oficina.

Cuando nos sentamos, le pregunté:

--¿Que me contestas, Nicky? ¿Por que no pudo llegar más temprano, y esperar?

--Pudo, pero no lo hizo. Debemos presumir que, por alguna causa, perdió el último ómnibus; o si no, que debía esperar en el lugar en que estuviera alguna señal o una llamada telefónica.

--Según tú, tenía una cita entre la medianoche y las cinco y media...

--Podemos acercarnos mucho más a la hora exacta. Recuerda que la caminata le lleva cuatro horas; el último ómnibus deja de circular a las doce y media de la noche. Si no lo toma, y empieza a caminar a esa hora, no llega antes de las cuatro y media. Por otro lado, si toma el primer ómnibus, llegará a las cinco y media aproximadamente. De esto se deduce que su cita se debía efectuar entre las cuatro y media y las cinco y media.

--Ya veo, quieres decir que si la cita era antes de las cuatro y media, hubiera tomado el último ómnibus; si era después de las cinco y media, hubiera tomado el primero de la mañana.

--Eso mismo. Y otra cosa más; si esperaba una señal o una llamada telefónica, éstas deben haberse producido no mucho más tarde de la una de la madrugada.

--Lo que significa que habrá empezado a caminar alrededor de la una de la mañana.

Nick asintió y se quedó silencioso; por alguna razón que no me pude explicar, no quise interrumpir sus pensamientos. En la pared colgaba un mapa del condado, y me acerqué a mirarlo.

--Tienes razón, Nick --dije por sobre el hombro--, no hay ninguna ciudad a nueve millas de Fairfield; éste es el centro de una cantidad de pequeños pueblos.

Nick se acercó a mirar el mapa.

--No tuvo que ser precisamente Fairfield --dijo despacio--, fíjate en otros lugares, Hadley, por ejemplo.

--¡Hadley! ¿Y quién pudo tener algo que hacer a las cinco de la mañana en Hadley?

--El Washington Flyer se detiene más o menos a esa hora en Hadley para cargar agua.

--Acertaste otra vez. Más de una noche en que no he podido dormir lo he oído cuando entra en la estación y casi en seguida el reloj de la Iglesia Metodista da las cinco --me acerqué a mi escritorio para consultar un horario de trenes--. El Flyer sale de Washington a las doce y cuarenta y siete de la noche y llega a Boston a las ocho de la mañana.

Nick estaba midiendo distancias en el mapa con un lápiz.

--Exactamente a nueve millas de Hadley está la hostería de Old Sumter --dijo Nick.

--La hostería Old Sumter --repetí haciendo eco--. Pero ahí pudo contratar un medio de transporte, como en una ciudad.

Nick negó con la cabeza.

--Los vehículos se guardan en un lugar cerrado: hay que hablar con un encargado que controla los pedidos; le sería muy fácil recordar a alguien que pidiera un auto a esa hora. Es un lugar un poco conservador. Mejor es que hubiera esperado en su habitación el llamado telefónico, tal vez de Washington, para darle el número del vagón y el de la litera. Todo lo que le quedaba que hacer era salir de la hostería y caminar hasta Hadley.

Lo miré como hipnotizado.

--Tampoco iba a ser muy difícil subir al tren mientras estaba detenido para cargar agua; entonces, si sabía el número del vagón y el de la litera...

--Nick --dije excitado--, a pesar de que como fiscal y miembro del Partido Reformista he propalado una campaña basada en un programa económico, voy a gastar un poco de dinero que pagan los contribuyentes en hacer una llamada de larga distancia a Boston. ¡Es ridículo, no lo puedo creer..., pero lo haré!

Los ojillos azules relampaguearon, y se humedeció los labios.

--Manos a la obra --dijo roncamente.

Cuando terminé de hablar por teléfono, le dije a mi amigo:

--Nick, ésta es tal vez la coincidencia más notable en los anales de la investigación criminal: ¡Han encontrado a un hombre asesinado en una litera del tren que salió anoche desde Washington a las doce y cuarenta y siete! Hacía tres horas más o menos que estaba muerto, lo que viene a colocar el crimen a la altura de Hadley.

--Me imaginé algo por el estilo --dijo Nick--. Pero estás equivocado al calificar esto de coincidencia. No lo es. ¿De dónde sacaste esa frase?

--Una simple frase; se me ocurrió y te la dije.

--¡No puede ser! Esa no es la clase de oración que se le ocurre a uno de pronto. Si tú hubieras enseñado gramática y composición como yo, sabrías que cuando se le pide a alguien que forme una frase de más o menos diez palabras, siempre resulta algo así como "Me gusta la leche...", Y algunas otras palabras para darle mas sentido, como, por ejemplo: "Es buena para la salud..." En cambio, la frase que tú dijiste se relacionaba demasiado con una situación particular.

--Pero yo no hable con nadie esta mañana, y sólo tú me acompañabas en el Blue Moon.

--No estabas conmigo mientras yo pagaba --dijo con brusquedad--. ¿No encontraste a nadie cuando me esperabas en la acera?

Sacudí la cabeza con desaliento.

--Te esperé menos de un minuto. Sólo recuerdo a dos hombres que llegaron mientras buscabas el cambio; uno de ellos me empujó y entonces pensé en esperar...

--¿Los habías visto antes?

--¿A quiénes?

--A esos dos hombres --dijo con tono crispado.

--Yo..., no, no eran caras conocidas.

--¿Estaban hablando?

--Creo que sí; sí... Y parecían muy absortos en lo que hablaban; creo que por eso me empujó uno de ellos.

--No van muchos desconocidos al Blue Moon --me hizo notar Nick.

--¿Crees que se trata de ellos? --dije esperanzado--. Me parece que los reconocería si los volviera a ver.

Los ojos de Nick se achicaron.

--Es posible, tienen que ser dos; uno para seguir a la victima y comprobar el número de la litera, el otro para esperar aquí y hacer el trabajo. El de Washington tuvo que venir aquí, ya que si se trata de un crimen con fines de robo entre dos, se podían dividir el producto. Si fue solamente un crimen, el de allá tuvo que venir a pagar a su ayudante. Me acerqué al teléfono.

--Hace menos de media hora que salimos del Blue Moon --Nick continuó--, en momentos en que ellos entraban, y el servicio en ese lugar es muy lento. El que caminó las nueve millas debe de estar hambriento, y el otro probablemente viajó toda noche desde Washington.

--Llámeme inmediatamente en cuanto haga un arresto --dije, y colgué el receptor del teléfono.

-- Ninguno de nosotros habló mientras esperábamos la llamada. Ni nos atrevíamos a mirar, como si hubiéramos hecho algo vergonzoso.

La campanilla nos sacó de la situación. Escuché y colgué.

--Uno de ellos trató de escaparse por la cocina --dije a Nick--. Pero Winn tenía un hombre estacionado en la puerta de atrás y lo pescaron.

--Eso parece que nos da la prueba --dijo Nick con una helada sonrisita.

Yo asentí, y Nick miró su reloj.

--¡Oh! --exclamó--. Quería empezar temprano esta mañana, y he perdido todo el tiempo contigo. Lo acompañé hasta la puerta.

--Nick escucha --le dije cuando ya se iba--. ¿Qué querías probar?

--Que una cadena de conclusiones puede ser lógica y no verídica --me contestó.

--¡Ah!

--¿De qué te ríes? --me preguntó, y después también se echó a reír.

Publicado enColombia
Así "satura" Volkswagen la justicia alemana para evitar pagar más por el dieselgate

La compañía automovilística solo indemniza a los ciudadanos si denuncian. Cuando llega la demanda, la empresa suele proponer un montante de dinero al afectado para alcanzar un acuerdo que obliga a retirar la denuncia

 

"Con su actual estrategia, Volkswagen puede acabar pagando 2.000 o 3.000 millones de euros, pero no más de 10.000 millones que es lo que correspondería por los dos millones de coches afectados", explica un abogado

 

Aldo Mas

 

El último coche que se ha comprado Christoph Lütgert es un híbrido. No es del fabricante alemán Volkswagen. Su anterior vehículo, sin embargo, sí que era de los que fabrica el consorcio germano con sede en Wolfsburgo. Era, de hecho, uno de los afectados por el dieselgate, en el que el fabricante alemán trucó los motores de sus vehículos diésel para que parecieran menos contaminantes.

Lütgert es de los clientes que han conseguido recibir una compensación en Alemania tras adquirir un coche con el motor trucado. Sin embargo, solo lo logró después de casi dos años y medio de batalla judicial. Su caso, que tuvo que pasar por dos instancias y una apelación antes de que Volkswagen tirara la toalla, es uno entre decenas de miles que hay en curso en Alemania.

Ante el juez, a Lütgert lo representó con éxito Lars Murken-Flato, letrado del gabinete de abogados Hahn, en Hamburgo. "En Alemania, Volkswagen está viéndose obligado a pagar a los consumidores pero solo cuando estos denuncian ante la justicia. Es decir, que tienen que denunciar y estar dispuestos a llevar un proceso judicial contra Volkswagen, algo que suele alargarse en el tiempo", dice Murken-Flato a eldiario.es. "Ahora mismo hay miles de denuncias que tienen que ser procesadas por la justicia, una justicia que ya de por sí está sobrecargada", explica el abogado de Lütgert.

La estrategia de Volkswagen, según señala este letrado, nada tiene que ver con cómo la firma alemana lidió con el dieselgate en Estados Unidos. "En Estados Unidos hubo mucha presión de los políticos a la empresa, y entonces la empresa diseñó un sistema para recomprar los vehículos o pagar un dinero por cada coche", indica Murken-Flato. Esa "solución" americana al ' que evitaba los tribunales tuvo, junto a multas compensaciones y acuerdos con autoridades estadounidenses, un coste estimado en unos 25.000 millones de dólares (cerca de 23.000 millones de euros).

"En Estados Unidos las autoridades han sido más duras con Volkswagen que en Europa, allí la situación es mucho mejor que aquí para este tipo de actuaciones. En Europa apenas ha habido presión de las autoridades como en Estados Unidos. La presión aquí se ha ejercido desde las asociaciones de consumidores", dice a eldiario.es Axel Friedrich, experto en cuestiones de movilidad con años de experiencia en la Agencia Federal para el Medioambiente de Alemania (UBA).

Estimaciones recientes apuntan a que se han procesado unas 61.000 denuncias contra Volkswagen relacionadas con los motores diésel trucados. Según afirmaban recientemente fuentes del consorcio germano al diario generalista berlinés Der Tagesspiegel, unos 33.000 casos ya han sido resueltos. La gran mayoría han acabado con el final deseado por la compañía, según han apuntado desde Volkswagen.

Esto se explica por la estrategia adoptada por la firma una vez que hay proceso judicial. La empresa suele proponer un montante de dinero al afectado para alcanzar un acuerdo que obliga a retirar la denuncia. A Christoph Lütgert, por ejemplo, la empresa le ofreció en su momento 17.000 euros por su Volkswagen Golf. Pero Lütgert y Murken-Flato, su abogado, no dieron su brazo a torcer. Continuaron la pelea en los tribunales. Y ganaron, obligando al consorcio ha pagar algo más de 20.000 euros, después de más de casi 30 meses de batalla judicial.

En vista de casos como el de Lütgert y cómo se están eternizando los procesos judiciales, Friedrich considera responsable a Volkswagen de plantear "una enorme carga sobre los jueces". Así lo afirmaba hace unos días al Der Tagesspiegel Murken-Flato: "Como Volkswagen evita una solución similar a la de Estados Unidos, los afectados germanos tienen que denunciar, y esto es una sobrecarga para la justicia". "Todo el proceso va muy lento", constata Friedrich a este periódico.

 

Evitar una solución como en EEUU

 

Aun así, la actitud de Lütgert y Murken-Flato no está al alcance de todos. En los tribunales, el tiempo también es oro. Porque para acudir frente al juez hay que estar dispuesto a pagar abogados y costes judiciales. "Muchos deciden no pagar y no denunciar", comenta Murken-Flato. Para él, la estrategia de Volkswagen está clara. "Ellos dicen: 'sin jueces de por medio, no pagamos nada, pagamos solo cuando nos denuncian'", abunda el letrado.

En Estados Unidos, el número de coches afectados por el escándalo rondaba el medio millón. Sin embargo, solo en Alemania se estima que hay unos dos millones de vehículos afectados. "La estrategia en Alemania de Volkswagen funciona así: si en Alemania se decidieran a tomar una salida como en Estados Unidos, tendrían que pagar a todos los afectados. Pero en Alemania hay más de dos millones de coches afectados. Si Volkswagen tuviera que pagar a todos, pongamos 5.000 euros de media, eso ya significaría una suma por encima de los 10.000 millones de euros", comenta Murken-Flato. "Con su actual estrategia, Volkswagen puede acabar pagando 2.000 o 3.000 millones de euros, pero no más de 10.000 millones", abunda.

A Volkswagen incluso le viene mejor, antes que encontrar una solución a la americana, hacer frente a la denuncia en grupo que reúne a cerca de medio millón de usuarios afectados que estos días se dirime en el Tribunal Regional Superior de Braunschweig.

De aquí a que ese tribunal de Braunschweig acabe resolviendo esa denuncia pueden acabar pasando años, según los expertos. Hasta que eso no ocurra, Volkswagen no podrá olvidar del todo el dieselgate en Alemania.

Publicado enInternacional
Colombia: Destituyen al jefe de Inteligencia Militar por las fotos falsas de Venezuela presentadas por Duque en la ONU

El general Oswaldo Peña Bermeo, jefe de Inteligencia y Contrainteligencia Militar Conjunta de Colombia, será retirado de su cargo, luego de que el presidente de ese país, Iván Duque, presentara ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) un informe sobre la supuesta presencia de grupos irregulares en Venezuela donde había por lo menos cuatro fotos falsas.

Esta información la dio a conocer el periodista colombiano Luis Carlos Vélez en su cuenta de Twitter, quien afirmó que será despedido por los “errores” en el documento que llevó el mandatario colombiano al organismo internacional.

Según reseñan los medios locales, Peña Bermeo fue llamado a “calificar servicios”, lo que significa que debe abandonar el cargo que venía ocupando.

¿A qué se debe la decisión?

El pasado jueves, el presidente colombiano presentó ante la ONU un informe sobre la supuesta protección del Gobierno de su par venezolano, Nicolás Maduro, a guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en ese país.

Sin embargo, al menos cuatro de las fotos usadas como “evidencia” de esa acusación fueron tomadas en territorio colombiano, según señalaron distintos medios de comunicación que reconocieron haber publicado previamente las imágenes.

La primera fotografía correspondía a un supuesto campamento guerrillero donde un grupo de niños jugaban con miembros del ELN en una escuela rural del estado de Táchira, estado fronterizo con Colombia. No obstante, la gráfica fue tomada tres años antes de la fecha estipulada (abril de 2018) en el departamento del Cauca, en el suroeste de Colombia, según lo aclaró posteriormente el diario El Colombiano.

A este primer desmentido se le agregó otro del fotógrafo de la Agence France-Presse (AFP) Luis Robayo, quien negó que una de las capturas presentadas por Duque hubiera sido hecha en el país bolivariano: “Esta foto la tomé el 20 de septiembre de 2018 en un viaje que hice a la región del Catatumbo (Colombia) para hacer un reportaje”, afirmó.

Posteriormente, la AFP confirmó a El Colombiano que el Ministerio de Defensa se había comunicado con ellos para pedir excusas y confirmar que usaron tres fotos erradas, tomadas por la agencia en Colombia y no en Venezuela.

Florence Panoussian, la directora de AFP para Ecuador y Colombia, explicó que las gráficas habían sido hechas en los departamentos Catatumbo, Chocó y Guaviare, pertenecientes al territorio colombiano.

“El rey de los falsos positivos”

El presidente venezolano, al conocer la información sobre el despido de Peña Bermeo este lunes, afirmó que “la oligarquía usa a las fuerzas militares para cometer desmanes y luego los abandona”.

“Es la primera vez que sucede con un presidente de un país tan importante como Colombia que se presente en la ONU a mentir descaradamente”, agregó.

Días atrás dijo que su homólogo colombiano “da pena” (vergüenza) y aseveró que podría hacerse un documental sobre él para la plataforma Netflix con el nombre de “El rey de los falsos positivos: Iván Duque en la ONU”.

El mandatario venezolano también calificó a Duque de “imbécil de Porky” por haber presentado documentos y fotos falsas.

En respuesta a los señalamientos por haber usado imágenes erróneas, el mandatario colombiano aseguró en una entrevista hecha por el periodista Andrés Oppeheimer que el documento de 129 páginas que le había entregado a Antonio Guterres tenía “fotografías de contexto y otras propias de la Inteligencia colombiana”.

Aumento de las tensiones

Las tensiones entre Caracas y Bogotá se han incrementado tras la autoproclamación como “presidente encargado” del diputado opositor Juan Guaidó, quien cuenta con el apoyo del Gobierno de Duque.

El mandatario colombiano, que considera a Maduro como “ilegítimo”, ha afirmado que su homólogo ampara en su territorio a disidentes de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del ELN con la finalidad de desarrollar planes conspirativos contra el país vecino.

Venezuela, por su parte, acusa a Colombia de albergar y entrenar a grupos paramilitares con la finalidad de llevar a cabo acciones desestabilizadoras y atentados contra figuras políticas y el propio presidente venezolano.

Recientemente, la Justicia del país suramericano abrió una investigación en contra de Guaidó luego de que se difundieran imágenes junto a varios miembros de “Los Rastrojos”, uno de los grupos más peligrosos de Colombia, sobre el que pesan delitos como el homicidio, secuestro, extorsión, narcotráfico, contrabando entre otros.

30 septiembre 2019

Publicado enColombia
Martes, 01 Octubre 2019 05:50

¿Adiós al espacio y el tiempo?

¿Adiós al espacio y el tiempo?

Carlos Valle sostiene que el manejo de la política por parte de los grandes medios sustituye hoy a los partidos tradicionales y la realidad pasa a ser la verdad de los medios. Marta Riskin delibera sobre la globalización de la comunicación, sus contenidos y tecnologías, y los efectos en la reconfiguración de los valores de los pueblos.

 

 “Comunicación mundial significa: liberar el espacio para atar el tiempo” afirma el filósofo alemán Norbert Bolz. Está nueva situación ha pulverizado los dos elementos básicos de la vida social. Es lo que Anthony Giddens, sociólogo inglés, afirmaba sobre la globalización: “no tiene que ver, ni siquiera primariamente, con la interdependencia económica, sino con la transformación del tiempo y el espacio en nuestras vidas.”

Los desarrollos tecnológicos han permitido que los medios masivos de comunicación impongan una visión particular del mundo. El acento se pone en los efectos visuales entremezclados por un abrumador movimiento y un incesante cambio de escenario acompañado por el color y el sonido. Se produce así un efecto hipnótico que no llama a la comprensión sino a la contemplación. Hoy es palpable este efecto en el cine. La visión que proveen los desarrollos electrónicos permite una información selecta y con orientaciones peculiares dada las fuentes mayormente concentradas de las que dependen ¿Cómo afectarán estos desarrollos tecnológicos el libre compartir de la información, la soberanía de los países, el contacto directo entre diversos grupos de base? ¿Quién se va a arrogar el derecho de decidir en el ámbito local, nacional, regional y aun mundial a manejar la información según su propio interés? Hay que recordar que en la tradición liberal no se relaciona la libertad de información con el principio de igualdad.

Esta comunicación mundial tiene el propósito de llevar a renunciar a la verdad y a poner la confianza en las fuentes de información. La renuncia a la verdad, si es que se puede hablar de renuncia, presupone, al menos, una incapacidad o imposibilidad de acceder a ella. El manejo de la política por parte de los grandes medios ha ido sustituyendo a los partidos tradicionales, especialmente porque los medios han llegado a ser la plataforma de grandes conglomerados económicos antes que lugares de expresión comunitaria. Así, los políticos o quienes quieran serlo, terminan siendo dependientes de los grandes medios, antes que las de sus propios núcleos políticos porque temen ser condenados o ignorados. Así muchos políticos tienden a evadirse de entrevistas que puedan comprometerlos. Se manejan con un libreto que repiten en toda obligada ocasión. El resultado: la realidad viene a ser la verdad de los medios.

En un esquema de confianza el tiempo y el espacio han perdido su papel rector y las fronteras abolidas por la tecnología. La distinción entre lo local y lo internacional limita la comprensión de lo que sucede en el propio entorno.. Por otra parte, el impacto de un hecho, no importa donde suceda, se acrecienta por la virtual disipación del espacio. Un nuevo hecho tiende a ignorarlo, la evaporación del tiempo es inevitable. Eso provoca una pasividad creciente para asumir los hechos cercanos como realidades que afecten directamente. Son parte de una información que no intenta trascender sino llamar la atención, cuya duración debe ser lo suficientemente impactante para deslumbrar pero con una calidad que destiña a la luz de un nuevo hecho que busca seducir. La presencia progresiva de esta realidad inasible como es el tiempo y la tendencia a tratar como incorpóreo el espacio son dos puntales para el desarrollo de una comunicación por medios cada vez más concentrados, favorecidos por el desarrollo de una tecnología, que se presenta como una ley natural inmodificable para determinar la vida de la comunidad mundial.

Por Carlos Valle. ex presidente de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana

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Si "no sirven" las refinerías, ¿por qué Estados Unidos tiene 135?

ANTECEDENTES: El siglo XX fue marcado por las guerras para la captura del "oro negro", debido a la vulnerabilidad energética de Estados Unidos en ese entonces.

Hace 21 años pregunté: "¿Sirve el petróleo?" (https://bit.ly/2lqJM7U), ante la feroz embestida de los antimexicanos neoliberales/ itamitas quienes planteaban su entrega expedita a la dupla anglosajona de EU y Gran Bretaña.

Hoy la nueva generación del mismo grupúsculo cacofónico vuelve a la carga contra la reactivación de las paralizadas seis refinerías –y su capacidad de diseño de procesamiento– (https://bit.ly/2moM0F4), y la construcción de Dos Bocas (Tabasco), con el fin de que México sea menos dependiente del meganegocio de la gasolina texana: extracción regalada y refinación cara (https://on.wsj.com/2lrPB50) y (https://bit.ly/2kVWwTO), donde un típico trabajador texano gana 200 mil dólares al año (https://on.wsj.com/2Gxg6MP).

El locuaz Fox, de presunto padre texano, impulsó la construcción de cinco refinerías en Centroamérica (sic); no en México –como le ordenaron sus patrones de EU en su fracasado Plan Puebla Panamá.

Luego, al desregulado Calderón, sus amos texanos/españoles le ordenaron detener la refinería de Tula.

HECHOS: Quienes menos saben de hidrocarburos, no se diga de su geopolítica y geoestrategia, son quienes más "vociferan" contra la reactivación de las seis refinerías en México y la construcción de Dos Bocas.

Si las refinerías "no sirven", ¿por qué entonces EU, hasta inicios de 2019, detenta 135 refinerías funcionales?

Hoy EU es primer exportador mundial, por delante de Rusia y Arabia Saudita, y su gran negocio es la refinación ya que su gas/petróleo lutita ( shale gas/ oil) pierde inmensas fortunas y está subsidiado por los megabancos de Wall Street que, al unísono de sus hilarantes cuan descalificadas "calificadoras", degradan deliberada y tramposamente a sus competidores como México.

Nadie tiene más refinerías ni refina mas productos de petróleo que EU con sus 135 refinerías distribuidas en 30 estados, primordialmente (en número y en cantidad) en Texas (47: epicentro de la industria petrolera de EU), Luisiana (19) y California (18): los tres estados constituyen 45 por ciento del total y 60 por ciento de su capacidad de refinación (https://bit.ly/2mWkTRY).

La independencia energética de México leS disgusta a los irrendentistas texanos y a sus palafreneros antimexicanos: IMCO (https://bit.ly/2leu9QZ) –cuyo ex director Juan Pardinas incitó a un golpe de Estado para imponer la ignominiosa "reforma energética" del itamita Luis Videgaray–, al muy primitivo golpista Gustavo de Hoyos de Coparmex, y a los salinistas Claudio X.González y su corrompido hijo.

La eficiente titular de la Secretaría de Energía, Rocío Nahle, anunció la inversión por 12 mil 500 millones de pesos(https://bit.ly/2lqYWKm) –una bicoca: 643 millones de dólares, para la dimensión de Pemex –con el fin de rehabilitar las seis refinerías (https://bit.ly/2mwouWs) que se encontraban al inicio de la 4T en 32 por ciento de su capacidad y ahora alcanzó 52 por ciento(https://bit.ly/2lrduti).

Durante una "Mañanera 4T", el presidente López Obrador se pronunció en forma categórica y plausible contra el caníbal fracking (https://bit.ly/2QlHUdZ), que anhelan los antimexicanos para complacer a sus amos texanos (https://bit.ly/2kSvRY1).

Llamó la atención que el gobernador de Tabasco, Adán Augusto López, a cargo local de Dos Bocas, haya recibido la visita, con un día de diferencia, de los embajadores de dos de las tres máximas superpotencias: EU (https://bit.ly/2moRFei) y China (https://bit.ly/2lrwzf4).

CONCLUSIÓN: De las 15 mayores refinerías del mundo, EU cuenta con cinco, Sudcorea (que no tiene petróleo ni gas) tres, Singapur (que tampoco tiene petróleo y gas) dos y Arabia Saudita/Irán/India/Venezuela una cada uno.

Destaca la calidad geoestratégica de las refinerías cuando las cinco más grandes refinerías en el mundo, de un total de 700, se encuentran en la región Asia-Pacífico: EU/China/Rusia/India/Japón (https://bit.ly/2mnKUt3).

Las refinerías no son un vulgar asunto de mercaderes y/o de costo-beneficio: pertenecen a la zona delicada de la Seguridad Nacional.

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalife

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Guaidó, la narcopolítica y la invisibilización mediática

Dirigentes políticos, directivos de medios, periodistas y blogueros opositores quedaron en medio de una inquietante crisis tras la difusión viral de las fotografías y el video del autoproclamado presidente Juan Guaidó con dos peligrosos cabecillas de la banda narcoparamilitar colombiana Los Rastrojos, que lo escoltó en su ingreso a Colombia el 22 de febrero último, presuntamente por pedido del gobierno colombiano.

Guaidó, quien había asegurado no saber quiénes eran las personas con las que se estaba fotografiando fue duramente cuestionado por partidarios de la oposición, quienes dudan de su ingenuidad, sobre todo porque en las imágenes uno de los identificados como líder de la agrupación paramilitar porta un armamento en la cintura.

El Presidente Nicolás Maduro hizo referencia a los hechos del pasado 23 de febrero, momento en que Guaidó apareció en Colombia, pese a medidas cautelares que le prohibían salir de Venezuela. “Tremendo bandido, tremendo criminal, que ha elegido el gobierno de los Estados Unidos para ser el líder de la oposición. Tengo la seguridad de que fue Álvaro Uribe Vélez quien dio la orden a Los Rastrojos de prestar ayuda y seguridad a Juan Guaidó. Más temprano que tarde te llegará la justicia”, acotó.

Mientras El País titulaba “Las polémicas fotos de Juan Guaidó con Los Rastrojos en la frontera, el líder opositor colombiano Gustavo Petro señalaba que “si un senador de la República de Colombia estuviera en una foto así, sería de inmediato procesado por la Corte Suprema de Justicia”.

En las redes venezolanas, el filósofo e influencer opositor Erick Del Bufalo tuiteó que una persona con la apariencia del líder de Los Rastrojos debe tener “mínimo 10 muertos encima”. Francesco Manetto, corresponsal de El País español en Colombia, destacó que las fotos “son suficientes para levantar sospechas muy graves” sobre los posibles vínculos de Guaidó con grupos paramilitares y narcotraficantes.

Por supuesto que la mayor responsabilidad de la explicación de las fotos la tenía en este caso el empresario mediático Alberto Federico Ravell, en su condición de “ministro de información” de Guaidó.

Tras no hallar justificativo, optó por la excusa de la popularidad extrema de Guaidó, un tipo tan carismático que miles de personas pugnan por hacerse fotos con él, inclusive algunos delincuentes de alta estofa, como John Jairo Durán Contreras, apodado “el Costeño” o “el Menor” y Albeiro Lobo Quintero, alias “el Brother”.

Si las fotos podrían servir para explicar una ingenuidad de Guaidó, al sacarse selfies con “cualquiera”, el video no dejó ninguna duda, pues muestra el cruce del puente hacia Colombia rodeado exclusivamente por narcos y algunos de sus ayudantes.

Quizá ese verso de la ingenuidad es lo que la audiencia opositora quiere oír, dispuesta a aceptar hasta las historias más inverosímiles, siempre que refuercen las creencias y los puntos de vista cristalizados es la base sociológica del fenómeno de la posverdad que funciona, en este caso, a favor del liderazgo de la derecha, señala Clodovaldo Hernández.

Desde Bogotá, el seudoembajador de Guaidó Humberto Calderón Berti fue el encargado de dar la explicación, con aire de diplomático conservador del siglo pasado, acerca de que los grandes líderes no pueden solicitar antecedentes penales a todo aquel que quiera tomarse una foto.

Varias horas después y por orden de los laboratorios de comunicación, el propio Guaidó quiso pasar a la ofensiva al señalar que la gente no debe preguntarse por qué él se fotografió con los paracos, sino mediante qué conexiones criminales llegaron esas fotos a manos del gobierno venezolano.

Al esfuerzo por sacar a Guaidó del pantano se sumaron el presidente colombiano, Iván Duque, el expresidente Andrés Pastrana y otras figuras de la misma laya. El primero -a quien el escándalo lo involucra directamente ante evidencias de que su gobierno realizó una operación con esta banda criminal para trasladar a Guidó al lado colombiano -lo llamó héroe y titán, al margen de con quién aparezca en fotos; el segundo lanzó la tesis de que Guaidó le tendieron una trampa.

El escándalo de las fotos con los narcoparacos trató de ser invisibilizado por las agencias trasnacionales de noticias y las televisoras cartelizadas. Los medios colombianos usaron epítetos asépticos, descafeinados como “incómodas” o “polémicas” y un arsenal de presuntos y supuestos, que quieren invisibilizar la realidad, lo evidente.

Deliberadamente se oculta que las fotos fueron difundidas por Wilfredo Cañizares, un activista colombiano de derechos humanos que ya ha denunciado las actividades criminales de los Rastrojos, entre las que se incluyen las terribles casas de pique, lugares donde la organización delictiva descuartiza personas.

Los laboratorios de faknews trabajan en un escándalo alternativo que minimice o haga olvidar el de Guaidó.

Estas revelaciones confirman que los líderes de la derecha venezolana no sólo no experimentan ningún escrúpulo en conspirar contra su país con gobiernos extranjeros e instancias multilaterales completamente desprestigiadas, sino que además basan sus operaciones en una red de complicidad con grupos criminales y sus cabecillas confesos sin que les represente algún inconveniente ético la gravedad de los ilícitos perpetrados por éstos, señaló un editorial del diario mexicano La Jornada.

Queda pues demostrada por enésima ocasión la bancarrota moral de la derecha venezolana o, cuando menos, del sector de la derecha elegido por Estados Unidos y sus gobiernos satélite en la región para desestabilizar al gobierno legítimo de Venezuela e impulsar una salida violenta a la crisis que atraviesa la nación caribeña, añadió

Por Victoria Korn, periodista venezolana asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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Lunes, 09 Septiembre 2019 06:23

¿Más allá de la ganancia?

¿Más allá de la ganancia?

A mediados de agosto el poderoso grupo de cerca de 200 presidentes y directores de las más grandes empresas de Estados Unidos, que forman a título personal el grupo de cabildeo llamado The Business Roundtable, emitió una declaración de propósitos en la que propone replantear la prioridad de la llamada "primacía del accionista".

Este objetivo coloca como fundamento la idea de que las empresas deben servir de modo prioritario a los dueños del capital. Se situó firmemente como credo de la gestión empresarial a partir de un artículo de Milton Friedman (The NYT Magazine, 3/9/70) que se titulaba, sin titubeos, "La responsabilidad de los negocios es acrecentar sus utilidades".

Pues ahora los miembros de este grupo de superélite declaran que tal objetivo es sólo uno, pues añaden a clientes, trabajadores, proveedores y las comunidades donde operan. Del gobierno no se dice nada.

Esta declaración no puede ser más que sumamente controversial. Un asunto, entre muchos otros, lo ilustra. Un artículo de The Atlantic (agosto de 2019) señala que, según los datos de la Reserva Federal, en los últimos nueve años las corporaciones han destinado recursos del orden de 3.8 billones de dólares (según nuestra medida) para recomprar sus propias acciones, lo que supera a cualquier otro inversionista, sean individuos, fondos mutuales y de pensiones o inversionistas extranjeros, combinados todos ellos.

El argumento convencional es que mediante la recompra disminuye el número de acciones en el mercado, lo que incrementa el precio de cada una de ellas y beneficia a los accionistas que permanecen.

Pero un estudio ha mostrado que son precisamente quienes dirigen las empresas los que más se han beneficiado de las recompras. Se observó que, en promedio, venden en esos momentos muchas más de sus acciones que en situaciones normales y se aprovechan así del mayor precio que en el corto plazo ellos mismos provocan cuando anuncian la recompra.

Así es que la flamante declaración que propone circunscribir la primacía de los accionistas fue recibida con gran escepticismo de todas partes.

Este asunto se inserta en un debate que data de la década de 1950 en Estados Unidos.

En términos generales puede enmarcarse en la disputa de la relación asimétrica que existe en términos del control efectivo de una corporación, o sea, entre quienes administran y quienes son dueños de las acciones.

La situación indica que de modo creciente quienes están a cargo del management ejercen el control, frente a un amplio conjunto de accionistas con una capacidad efectiva diluida. Este es el caso del Business Roundtable, que son enormes empresas públicas que listan sus acciones en la bolsa de valores.

Una de las reacciones ante este control es la del llamado activismo inversor, que alienta la influencia de los accionistas en el comportamiento de una empresa ampliando sus derechos como dueños de una parte del capital. Esto tiene que ver con la debilidad que usualmente enfrentan los accionistas minoritarios en una empresa.

Una de las formas en que se ha planteado la cuestión del control y fin social de las empresas ha puesto de relieve la transición que ha ocurrido desde lo que se consideraba como los encargados de la organización hacia los que preferentemente realizan las transacciones.

Este cambio ha sido impulsado hasta el extremo por el proceso de financiarización, que implica el uso extendido del endeudamiento en las empresas superando con creces al capital del que disponen, es decir, el apalancamiento. Y también el hinchamiento de los mercados financieros mediante operaciones cada vez más especulativas, como se manifestó en la crisis de 2001 y de modo más profundo en 2008. Ésta ha provocado que buena parte del poder económico esté hoy asentado en las grandes empresas financieras, lo que repercute ineludiblemente en el uso del capital con una mayor centralización y concentración.

La declaración del Business Roundtable se inserta en las crecientes críticas al sistema de producción y distribución: la deslocalización de la actividad económica, la preminencia de los servicios, la precariedad del empleo y, en general, de la ocupación y la enorme brecha de la desigualdad.

Consignemos el hecho por ahora. La iniciativa exhibe cuando menos el debate sobre las contradicciones del desenvolvimiento social en curso. Probablemente sea sólo una llamarada de petate.

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Geoingeniería solar: solución al cambio climático o fuente de más conflictos

Modificar la atmósfera para reducir el calentamiento global está cada vez más cerca, pero la falta de coordinación internacional puede generar tensiones entre países

China ya ha utilizado estas tácticas para provocar precipitaciones nieve en la meseta tibetana. En EEUU buscan fondos para ponerse al día.

"Los científicos están tan radicalmente divididos sobre la modificación artificial del clima", cuenta Alan Robock, científico del IPCC

Que los efectos del cambio climático provocarán tensiones entre los países ya nadie lo duda. La sequía y la falta de alimentos han sido causas de guerra desde el principio de los tiempos. Pero tratar de evitar esos efectos también podría ser una fuente de conflictos. Lo único que hace falta es que unas naciones decidan por su cuenta dedicarse a bloquear rayos del sol usando técnicas de geoingeniería. El climatólogo Alan Robock, uno de los autores del informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), dice en declaraciones a eldiario.es que el riesgo de conflicto será especialmente alto si unos países lo hacen sin el consentimiento de otros "que se perciban como perdedores de la geoingeniería solar". 

Basada principalmente en dos mecanismos (dificultar la llegada de los rayos esparciendo partículas en la estratosfera o facilitar que los infrarrojos salgan de la atmósfera una vez que rebotan en la tierra), el problema con la geoingeniería solar es que nadie sabe bien qué va a provocar. "Los cambios que genere serán diferentes en cada lugar", explica Robock. "Las lluvias podrían disminuir en las regiones que tienen temporada de monzón, como la India, China, o el Sahel". Otros países como Rusia, dice, podrían preferir las temperaturas un poco más altas "para gastar menos en calefacción y disponer de los recursos del Ártico".

Según Robock, esas diferencias pueden ser muy nefastas incluso si no desatan una guerra. "Si el mundo comienza con la geoingeniería y hay alteraciones en el clima, como sequías en India o inundaciones en China, unos países podrían exigir que se termine con el experimento". El dióxido de carbono (CO2) habría seguido emitiéndose durante el período de geoingeniería, explica, por lo que su retirada abrupta podría desencadenar un calentamiento "mucho más rápido y peligroso que si no hubiéramos hecho nada". 

El profesor de Ética Pública y miembro del consejo de Cambio Climático del Gobierno australiano, Clive Hamilton, escribió sobre el tema en un ensayo de 2014: "Los científicos del clima están tan radicalmente divididos por el tema de la geoingeniería como en su día estuvieron los científicos del Proyecto Manhattan por las armas nucleares". Hamilton se dio cuenta de que muchos de los científicos que hoy investigan la geoingeniería solar antes trabajaron en laboratorios de armas nucleares en Estados Unidos. Todo parte de la misma creencia, escribió, la de "que el hombre tiene derecho a un dominio total sobre la naturaleza".

Sin contar con la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera (que puede considerarse como una especie de geoingeniería involuntaria), ya ha habido varias intervenciones humanas para modificar el clima. La más conocida es la experiencia china de contrarrestar la falta de nieve de la meseta tibetana fabricando un humo que se mezcla con las nubes y provoca precipitaciones. 

El efecto del experimento chino fue eminentemente local pero varios indicios apuntan a que la geoingeniería solar a gran escala es una posibilidad cada vez más cercana. Los científicos que asesoran al gobierno de EEUU ya pidieron que fondos federales para investigar la tecnología y la Universidad de Harvard abandera el primer programa de investigación para esparcir desde un globo partículas que reflejen los rayos del sol. 

Para el experto en geoingeniería solar de la Universidad de Waterloo en Canadá, Juan Moreno-Cruz, antes que preocuparse por la detención abrupta, el riesgo a evitar es seguir con la tecnología para siempre. "La única razón por la que ahora estamos queriendo limitar las emisiones de dióxido de carbono es porque nos está costando algo en términos de inundaciones, sequías o aumentos en el nivel del mar; pero si hacemos geoingeniería y desaparecen todos esos costes, ¿para qué íbamos a dejar de emitir CO2?"

En su opinión, la única forma de deshacernos de los combustibles fósiles y hacer geoingeniería a la vez es vinculando a los dos en la regulación internacional. "Si usted quiere tener un voto en la coalición de países que decide el uso de geoingeniería, usted primero tiene que demostrar que ha hecho mitigación", explica. Tanto para prohibirla como para regularla, el acuerdo internacional parece inevitable. Según Moreno-Cruz, "hay un vacío en términos de regulación en este momento, por lo que sería muy difícil reaccionar hoy si algún país quisiera hacerlo por su cuenta".

Para Ted Parson, profesor de Derecho Medioambiental en la UCLA y coautor del clásico en la materia The Science and Politics of Global Climate Change, hay que empezar a hablar de geoingeniería cuanto antes, tanto para probar sus posibles beneficios y efectos adversos como para regularla. "El cambio climático está empeorando, la primera solución de reducir emisiones, que es claramente la mejor, no está dando vuelta a las cosas con la rapidez necesaria para evitar riesgos muy graves en las próximas décadas y es poco probable, teniendo en cuenta las limitaciones técnicas y los fracasos actuales de la política, que lleguemos con la reducción al nivel mínimo para alcanzar los objetivos del IPCC. Es imposible predecir, pero la alternativa es llegar a fines de siglo a un calentamiento de tres grados centígrados, tal vez cuatro, por encima de la era preindustrial, y eso sería terrible".

Si no para desatar una guerra, la geoingeniería también podría ser un acicate para el autoritarismo, con gobiernos poco democráticos interviniendo sobre el planeta sin consultar a sus ciudadanos. Según Parson, la preocupación es válida pero solucionable: "No creo que a los países democráticos les cueste tanto comenzar con programas de geoingeniería mientras lo hagan de forma gradual, la fuerte oposición que tiene hoy la tecnología refleja el pensamiento de una minoría con una fuerte opinión sobre el tema pero la mayoría no sabe nada del tema".

En su opinión, el camino para llegar a algunos de los objetivos de reducción de emisiones es más preocupante desde el punto de vista del riesgo de autoritarismo. "Cuando leo que para reducir las emisiones un 80% en 15 años lo único que tenemos que hacer es comer menos carne y consumir menos energía... ¿qué país democrático puede pedirle eso a sus ciudadanos? Creo que el autoritarismo es un riesgo serio. Y será mayor cuanto más esperemos y más grave sea el cambio climático", mantiene Parson.

Por Francisco de Zárate

08/09/2019 - 20:56h

Bolsonaro elogia la dictadura chilena al responder a críticas de Michelle Bachelet

Río de Janeiro. En su más violento –y virulento– ataque personal, el neofascista presidente brasileño, Jair Bolsonaro, eligió como blanco a la ex mandataria chilena y actual alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet.

Además, elogió al dictador Augusto Pinochet por, entre otras cosas, haber matado "comunistas" para impedir en 1973 que Chile se transformara "en Cuba". Mencionó directamente al brigadier Alberto Bachelet, padre de Michelle, asesinado en prisión luego de una sesión de tortura en febrero de 1974. Al año siguiente la misma Bachelet fue apresada y torturada.

Entre otras ofensas, Bolsonaro dijo, refiriéndose al blanco de su ráfaga, que "quien no tiene qué hacer trata de abrigarse en la cuestión de los derechos humanos".

Brasil, a propósito, está en campaña para ocupar una plaza en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas. Diplomáticos que todavía no han sido removidos de sus puestos vieron en el ataque de Bolsonaro un acto de sabotaje a su trabajo.

En la representación de la ONU en Ginebra las palabras contra Michelle Bachelet y su padre asesinado fueron consideradas "vergonzosas" e "inconcebibles".

Por la mañana, en Facebook, Bolsonaro –o quien escribe por él– había dicho: "Michelle Bachelet, comisionada de Derechos Humanos de la ONU, siguiendo la línea de Macron de entrometerse en los asuntos internos y en la soberanía brasileña, embiste a Brasil en la agenda de derechos humanos (de bandidos), atacando a nuestros valiosos policías civiles y militares. También dice que Brasil pierde espacio democrático, pero se olvida de que su país no es Cuba gracias a los que tuvieron el coraje de darle un basta a la izquierda en 1973, y entre los comunistas estaba su padre, brigadier en aquella época".

Esta fue su reacción a declaraciones de Bachelet hechas en Ginebra, en las cuales mostró su preocupación por lo que ocurre en Brasil desde la llegada del ultraderechista a la presidencia.

En un lenguaje cuidadoso, aunque contundente, Bachelet señaló que Brasil sufre "una reducción del espacio democrático", con énfasis en los ataques a defensores de la naturaleza y de los derechos humanos. Mencionó directamente el aumento de muertes causadas por policías, cuyas mayores víctimas son negros y habitantes de villas miseria.

Luego de lamentar "el discurso público que legitima ejecuciones sumarias e impunidad", cuestionó la política de facilitar el acceso indiscriminado a las armas, defendida con ardor por Bolsonaro.

También se extendió a las agresiones al medio ambiente, concentrándose en denunciar los ataques a los indígenas y la violencia en el campo, además de los incendios intencionales.

La nueva diatriba de Bolsonaro supera todos sus antecedentes de ataques personales sin control ni límite.

Su frontal agresión a la ex mandataria chilena despertó críticas severas en Chile, incluso en sectores de la derecha que han sido opositores a Bachelet en sus dos mandatos presidenciales.

En Santiago, el presidente del Senado, Jaime Quintana, repudió el ataque y aseguró que Bolsonaro "agredió la memoria de los chilenos". Exigió, además, una "respuesta contundente" del presidente derechista Sebastián Piñera.

"No comparto en absoluto la alusión hecha por el presidente Bolsonaro respecto de una ex presidenta de Chile, especialmente en un tema tan doloroso como la muerte de su padre", sostuvo más tarde Piñera.

Se creó, además, fuerte malestar en vísperas de la visita oficial a Brasil del ministro chileno de Relaciones Exteriores, Teodoro Ribera, prevista para hoy.

Desde que Bolsonaro asumió la presidencia brasileña y empezó a disparar declaraciones sin evaluar consecuencias, surgieron problemas con, en orden alfabético: Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Chile, Cuba, Francia, Irán, Israel, Paraguay, Noruega y Venezuela.

Nunca antes, sin embargo, había sido tan agresivo como ahora.

En Brasilia y Santiago nadie se animó, en un primer momento, a calcular las consecuencias del nuevo desastre de un Bolsonaro en estado puro, pero se considera que serán inevitables.

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Lunes, 02 Septiembre 2019 05:35

Entre el confesionario y el Big Data

Entre el confesionario y el Big Data

Entregar información en el confesionario cumple un rol estratégico en el ejercicio del control social. Es una historia que tuvo etapas primeras como “confesión pública de pecados” inspirada, incluso, en antecedentes egipcios. Se lo hace pasar por sistema de redención de pecadores que cometen faltas por des-manejo de las pasiones (quitando el pecado original). Se tipifican, entre otros “pecados”: la idolatría, el robo, el homicidio o el adulterio (véanse los 10 mandamientos) cuya única vía de corrección es la penitencia que, según el tamaño del mal, tomará tiempo y esfuerzo antes de alcanzar algún grado de perdón. El sistema examina los vicios o “pecados” contra los que uno debe estar prevenido. Y eso incluye al que “peca por la paga y al que paga por pecar”. (Sor Juana Inés de la Cruz) ¿Qué hace un confesor con la información que recolecta? ¿La silencia?

A San Juan Casiano (entre 360 y 365 Dobruja, Rumanía) se le ocurrió la “confesión privada” que, además de la declaración de pecados, incluyó la ejecución privada de la penitencia. El confesor pasó a ser una especie de compañero espiritual con quien, producto de miedos o arrepentimientos, los fieles “comparten” problemas o “pecados”. Pero siempre fue una “privacidad” relativa. Quien suponga que todo lugar o momento es “bueno” para arrepentirse y solicitar “perdón”, se encontrará con el formato burocratizado de la contrición que otorga al confesor y al confesionario lugar, horario y formato sacramentalizados para dar a la reconciliación un carácter oficial. Dicho literalmente. Nada de eso cancela la confesión, en otros lugares y momentos, por causa de “necesidad o urgencia”. Mayores detalles sobre la historia de la confesión y del confesionario exceden a éste espacio e intención.

En la praxis de la confesión ocurre un traslado de información y de emociones que, sépase o no, se usan para dictar criterios del “poder” sobre el territorio objetivo y subjetivo. Los recopiladores de la información saben todo lo que nadie sabe y todos ellos saben que, poseyendo semejante volumen de datos, tienen más poder. El secuestro de información “de primera mano” ha variado a lo largo de los siglos hasta consolidarse en sistemas tecnológicos también para el “control” político y mercantil. La actual catarata de denuncias a Facebook por la manipulación de información privada, provista por sus fieles, exhibe el alcance de un latrocinio económico, político y cultural de causas, de formas, de circunstancias y de ganancias. El usuario que deposita información en las “redes sociales” no busca perdón de “pecados” pero tampoco sabe que, lo que ocurre en el confesionario digital, será convertido en negocio de magnates. Ahora hemos aprendido sin estar a salvo.

Entre el “rito de la confesión” y el “me gusta” de Facebook, surge una penitencia disfrazada. Estando frente el ordenador, el penitente es un “confesante digital” en contacto directo con su confesor espía. Como en las figuras medievales. No hace falta que diga “Yo confieso…ante este altar…” basta y sobra con escribir saludos, comentarios, abrir páginas, guardar imágenes… aceptar contactos y desplegar lo que le gusta o le disgusta, frente al “teclado” y, así, una forma de la confesión ocurre ante un “altar cibernético”. La historia de tal entrega de información, de la confianza en los confesionarios, registra todas las traiciones en el camino hacia el “tribunal de la misericordia divina”… que es obra de la lógica de la represión para el “control” social, tarde o temprano. Sonría, lo estamos filmando.

Así que el “Big data” poco tiene de nuevo, al margen de la tecnología, por cuanto implica “recolección” de información para normar sistemas de control mercantilizadas sin el consentimiento de quien provee tal información. Trátese de lo que se trate, así sean preferencias musicales o gustos por tal o cual zapato, libro o destino turístico. Quien hace uso de las “redes sociales”, deposita imágenes, frases, rutinas de uso, tendencias o proclividades de todo género y no escapa el grado de amistad o enemistad que profesa por otros usuarios, sus disentimientos o sus debates. No importa si la “data” es política, moral o financiera. Su redención provine de otras “liturgias” tecnológicas. Lo sabe Cambridge Analytica.

En su estado actual, el uso de la información provista por “internautas” a la “web”, se norma bajo “contratos legales” generalmente desconocidos por los usuarios que, mayormente, no se detienen a revisar en profundidad, ni claridad, qué dicen las “letras chicas”… ni las letras grandes. Una especie de desidia y confianza “ciega”, hace que los usuarios acepten casi cualquier cosa escrita en los “contratos” digitales con las empresas que le proveen servicios basados en entregar información de todo tipo. Eso es un campo de impunidad legalizado internacionalmente donde las posibilidades de defensa son escasas, engorrosas e incomprensibles. Como el “misterio de la redención” en el confesionario y el perdón divino aterrizado en la consciencia del “pecador” por medición de confesores y penitencias.

Esa red empresarial que usa, y mercantiliza, a su antojo la información de los usuarios es, además de una emboscada comercial alevosa e injusta, un peligro social histórico del cuál no sabemos cómo podrán salir (en las condiciones actuales) los pueblos hacia su regulación y para sancionar lo que hubiere que someter a escrutinio racional y justo. Porque, como en el confesionario, jamás sabemos qué destino se le da a toda la información que se entrega, ingenua o inocentemente, a poderes que no se entienden, que no se conocen a fondo y que nadie sanciona cuando los usan empresarios probadamente desleales, corruptos y enemigos de los pueblos. Para eso no hay perdón ni debe haber olvido. Aunque confiesen sus “culpas”. Señor Mark Zuckerberg, por ejemplo.

Por Fernando Buen Abad Domínguez

Rebelión/ Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

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