“En muchos gobiernos falta lealtad planetaria”

El francés Brice Lalonde tiene en sus manos el manejo de la cumbre mundial que buscará un cambio decisivo en torno de los males ambientales del planeta. Aquí, su diálogo con Página/12.
 

Un mes y medio antes de que se celebre en Río de Janeiro la cumbre de las Naciones Unidas Río+20, las perspectivas de que en esa cita se plasme un cambio decisivo para combatir los males ambientales del planeta y la pobreza no son muy alentadoras. Expertos de todo el mundo temen que la humanidad sea incapaz de poner fin a la destrucción de la Tierra. Los científicos que participaron en una conferencia previa a Río+20, celebrada en Londres en marzo pasado, dijeron que la meta de la ONU de limitar el calentamiento global a dos grados Celsius –adoptada hace menos de 18 meses–, ya es inalcanzable. “Tenemos que darnos cuenta de que estamos observando una pérdida de biodiversidad que no tiene precedentes en los últimos 65 millones de años. Claramente estamos entrando en la sexta extinción en masa” del planeta, dijo Bob Watson, ex jefe del panel climático de la ONU y principal asesor del Ministerio de Medio Ambiente británico.
 

La cumbre tiene tres objetivos: combatir esta crisis ambiental, erradicar la pobreza y colocar el crecimiento en un camino sustentable con medidas capaces de estimular la economía verde. Pero a diferencia de lo que ocurrió en 1992, nadie espera un plan maestro de amplio alcance. Las crisis financieras en Occidente, el casi fiasco de la cumbre del clima de Copenhague en 2009 y los cambios geopolíticos, con la emergencia de China, India y Brasil, anticipan un evento de bajo perfil.
 

Sin embargo, pese a la adversidad, Brice Lalonde no apuesta por el fracaso. Este político francés fue nombrado por el secretario general de las Naciones Unidas como coordinador ejecutivo de la cumbre Río+20. En él recae la responsabilidad de poner a todo el mundo de acuerdo. La búsqueda de consensos en un mar tan agitado dista de ser un paseo. Militante ecologista, encargado de las negociaciones sobre el clima para Francia entre 2007 y 2011, ministro de Medio Ambiente en los gobiernos socialistas entre 1988 y 1992, Brice Lalonde ofrece en esta entrevista con Página/12 las pautas y los escollos de una cumbre donde, dice, la “noción simplista” del capitalismo empaña los posibles progresos.
 

–Brasil organiza el próximo junio la conferencia Río+20 sobre el desarrollo sustentable. La conferencia interviene 20 años después de la Cumbre de la Tierra celebrada en Río en 1992, donde las Naciones Unidas crearon dos foros para enfrentar el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Dos décadas más tarde, ¿qué hace falta para que esta nueva cita no termine en la nada?
 

–La pregunta que debemos hacernos consiste en saber si las instituciones, la economía y el gran giro que se dio en la protección del planeta y la lucha contra la pobreza pueden seguir la evolución geopolítica. En 1992 había una situación geopolítica muy especial: el Muro de Berlín acababa de caer y aún no se había producido el ascenso mundial de China, India y Brasil. Hoy, la situación geopolítica es muy diferente a raíz de esto. También conocemos ahora el retorno de guerras y conflictos, así como la crisis económica que nos atraviesa, la cual muestra que las dificultades son complejas en el nuevo sistema mundial de la economía. Otro elemento nuevo en relación con 1992 es Internet y la tecnología. En suma, se trata de saber si podemos adaptar nuevas instituciones a los cambios de la geopolítica y responder a las preguntas, que son las mismas que en 1992: la pobreza y el medio ambiente.
 

–Río+20 suscita muchas expectativas. Sin embargo, los observadores más atentos aseguran que la cumbre apenas servirá para proponer algunas pistas. Usted dijo incluso que el texto que se estaba discutiendo carecía de ambición.
 

–Lo que vamos a hacer tal vez sea abrir una fase para un nuevo modo de desarrollo. Pero sí, al texto le falta ambición. Creo que debemos ir más rápido, con más empuje. Una de las grandes dificultades que tenemos hoy está en que dentro de cada país hay muy pocos negociadores que piensan en el planeta, en la humanidad como un conjunto.
 

–¿Esa es la gran dificultad?
 

–Sí. Los negociadores piensan en sus países, defienden sus intereses nacionales. Pero en todo esto no hay un piloto para el planeta. Eso es lo que me da miedo. Algún día habrá que inventar algo para que nos ocupemos de aquello que tenemos en común, es decir, la atmósfera, los océanos y hasta el mismo conocimiento. Hay muchos, muchos temas que están más allá de los intereses nacionales y que el sistema internacional actual no logra tratar.
 

–Esto significa que, pese a todos los cambios climáticos y a la conciencia cotidiana de lo que ocurre, aún no hay una toma de conciencia global de que el planeta es una historia común y no una cuestión meramente territorial.
 

–No. En muchos gobiernos todavía no hay civismo planetario. Hay mucho civismo nacional, mucha lealtad nacional, pero la lealtad planetaria no está muy presente. Sin embargo, entre los jóvenes sí encontramos muchas personas muy comprometidas.
 

–Una pregunta sobresale de todo esto: ¿La crisis o el planeta? ¿Acaso la crisis se llevará al planeta, o éste salvará la crisis?
 

–El problema está tal vez en el hecho de que esta crisis proviene de un sistema económico que no responde a la situación. Una parte de la respuesta a la crisis está en lo que se llama el desarrollo sustentable.
 

–Los temas fuertes de la cumbre son la economía verde y la lucha contra la pobreza. ¿Cuáles son los dos frentes antagónicos y en torno de qué tema se plasma la controversia?
 

–Ah... No hay dos campos netos o afirmados. Según los temas, hay mayorías, minorías y oposiciones. Pero hay una primera división clásica entre los países de- sarrollados y los países en vías de desarrollo. A esto se le agrega ahora un tercer actor, que son los países emergentes. Por ejemplo, las pequeñas ciudades africanas no defienden los mismos intereses que los grandes países como China. En lo que atañe a la economía verde, hay unos cuantos países que no son en nada entusiastas. El término no les gusta, prefieren el de desarrollo sustentable. En suma, muchos países quieren evitar que la economía verde sea una manera de levantar obstáculos al comercio internacional, o que de pronto haya nuevas condiciones para la ayuda al desarrollo. Luego está el tema de la gobernabilidad, pero esto no plantea demasiados problemas. Diría que la división más clara está entre los partidarios del desarrollo y los que afirman que no se puede continuar así, que es preciso salvar el planeta. Estamos en busca de una fórmula que concilie el desarrollo y el medio ambiente. Esta es la discusión más importante y más difícil de resolver porque está en juego el medio ambiente mundial y la posibilidad de llegar a un punto sin retorno. La discusión enfrenta también a quienes dicen que lo prioritario es la lucha contra la pobreza, es decir, el crecimiento económico, porque no se puede continuar acumulando tantas desigualdades. Este campo argumenta que la cuestión del planeta tiene que ser el paso posterior.
 

–Pero quien dice crecimiento está diciendo consumo de los recursos del planeta. Además, en lo que atañe a la economía verde, sus críticos advierten, y no sin razón, que ello equivale a introducir el mercado en la ecología.
 

–¡Ah! El mercado es un buen servidor pero un mal jefe. Toda la cuestión está en eso, en nuestra capacidad de organizar el mercado, de fijar reglas. No hay mercado sin reglas. Por el momento, hay muchas cosas que no se hacen. Estamos tratando de terminar con las subvenciones a los carburantes fósiles, lo que es una forma de intervenir en los mercados, pero no es nada fácil. Por ejemplo, en cuanto se suspende una subvención hay que recuperar el dinero que el Estado daba y dirigirlo hacia la ayuda a los más pobres. El tema de los mercados implica saber cómo se gestionan los recursos más raros. En realidad, es preciso salir del capitalismo más básico: hay que decir que el capital más importante son el pueblo y la naturaleza. El pueblo y la naturaleza son los elementos número uno del capital. No hay que sacrificar ese capital en beneficio del pequeño capital monetario de las empresas. Como usted sabe, existen muchas empresas que se aprovechan del sistema, así como también hay muchas empresas que financian campañas contra el desarrollo sustentable. Hay una enorme batalla en torno de esto. Existen intereses económicos que trabajan a corto plazo y a los cuales es preciso combatir.
 

–Pero, veinte años después de la precedente conferencia de Río, hoy hay un poderoso actor que antes no existía: la sociedad civil.
 

–La sociedad civil es un gran aliado, tanto para mí como para Brasil, que organiza la conferencia. Tenemos una necesidad absoluta de la sociedad civil. Asociaciones, científicos, profesores, en suma, todos aquellos que trabajan por el planeta son esenciales. Pero también las regiones, las municipalidades y las ciudades ocupan un lugar destacado en este trabajo. Cuando una ciudad fija las reglas urbanistas, esto también es importante. La sociedad civil será entonces un actor muy importante, no sólo porque estará presente sino, también, porque va a participar en un nuevo camino de negociación. Se trata de los “diálogos sobre el desarrollo sustentable”. Brasil y la ONU han hecho un gran esfuerzo para crear un nuevo tipo de conferencia donde no sólo estén los diplomáticos de cada país, sino la sociedad civil en su conjunto.
 

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Renovada fiebre del oro en América Latina pone en riesgo selvas y pueblos

Santiago, 12 de mayo. Una renovada fiebre del oro tiene a América Latina en jaque: bosques tropicales devastados en faenas ilegales donde reina la ley del más fuerte, comunidades locales en pie de guerra contra proyectos de inversión de las grandes mineras internacionales.
 

El apetito por el oro y otros metales tiene en auge a la minería informal, sobre todo en Perú, Colombia y Bolivia, y a la industria formal en apogeo, con una inversión proyectada de 300 mil millones de dólares a 2020, según la Sociedad Interamericana de Minería.
 

No obstante, 162 conflictos mineros han estallado en toda la región por la oposición de comunidades locales contra proyectos que ven como una amenaza, en especial por su gran consumo de agua, según el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina.
 

Con un precio del oro que pasó en la última década de 270 dólares a entre mil 600 y mil 800 dólares la onza (por ser refugio favorito de inversionistas ante las turbulencias de la economía mundial) y un cobre por las nubes debido a la voraz demanda de China, nada hace pensar que la tendencia se detenga.
 

La minería informal: desastre social y ambiental

La minería ilegal, sobre todo aurífera, se ha cobrado ya centenares de víctimas y ha depredado miles de hectáreas en la Amazonia, donde se han instalado extensos campamentos que arrasan con todo a su paso.
 

Para extraer cada gramo de oro se requieren dos o tres de mercurio, que es vertido a los ríos en los lavaderos. En busca de agua, las topadoras arrasan con los bosques tropicales.
 

En paralelo ocurre un desastre social: miles de niños, mujeres y hombres son explotados sexual y laboralmente, en precarios campamentos donde no hay escuelas ni centros de salud y rige la ley del más fuerte.
 

En Perú, donde entre 110 mil a 150 mil personas se dedican a la minería ilegal, unos mil niños son explotados sexualmente en la zona de Madre de Dios, según la organización no gubernamental (ONG) Save The Children.
 

“Aquí hay decenas de prostibares, donde cientos de niñas son llevadas engañadas en la creencia que van a ganar mucho dinero”, dijo a la agencia de noticias Afp Teresa Carpio, directora de esta ONG en Perú.
 

“Es la explotación del ser humano al máximo. Las condiciones de vida son miserables y están trastocados todos los valores”, agregó. “Si viajas hasta allá es como hacer un viaje al pasado, es como ver una película del oeste (estadunidense), un drama sin precedente”, ilustró.
 

En esa región, una de las más pobres de Perú, se producen unas 18 toneladas de oro al año, y según estimaciones oficiales, se han destruido 20 mil hectáreas de bosques tropicales.


En Colombia, miles de personas han vuelto a explotar antiguas minas en los departamentos de Antioquia y Chocó.
 

En las comunidades indígenas y negras, la participación de niños en la minería del oro es parte de sus tradiciones. Se calcula que hay entre 200 mil y 400 mil niños que trabajan hoy en la minería a pequeña escala, según datos suministrados por Amichocó de Colombia, a la Alianza por la Minería Responsable (AMR).
 

En Bolivia unas 10 mil personas viven de la minería del oro, explotando pequeños depósitos “en condiciones extremadamente severas, de forma muy precaria y causando un fuerte impacto ambiental”, según la AMR.
 

Un nuevo El Dorado

El apetito por minerales tiene también a América Latina como una de las regiones más atractivas para la inversión. El año pasado captó 25 por ciento de las inversiones en exploración. Hoy 45 por ciento del cobre sale de América Latina, 50 por ciento de la plata y 20 por ciento del oro, pero si se concretan los proyectos de inversión la región liderará en 2020 la producción de estos metales.
 

No obstante, varios proyectos han sido detenidos en Chile, Perú y Argentina. La aplicación del convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que exige consultar a las comunidades sobre alteraciones en sus territorios, es el arma principal contra proyectos que han sufrido costosos retrasos.
 

“Los conflictos sociales que están muy presentes en la región, van a tener y están teniendo impacto en los cronogramas de los proyectos de inversión”, dice a la Afp el economista José de Echave, ex viceministro de Medio Ambiente en el actual gobierno peruano de Ollanta Humala.
 

El proyecto Conga, de la estadunidense Newmont y con 4 mil 800 millones de dólares en inversión, es resistido por la población de Cajamarca (norte de Perú), que estima que la agricultura se verá perjudicada por la falta de agua; el proyecto quedó detenido en noviembre.
 

En la localidad argentina de Famatina, la canadiense Osisko Minning Corp suspendió su proyecto para instalar una mina de oro a cielo abierto en el cerro General Belgrano.
 

En Chile la canadiense Goldcorp paralizó la explotación de la mina El Morro, en el norte, por no haber consultado al pueblo indígena que vive en la zona.
 

“Lo que se pide es que el modelo económico y las actividades productivas respeten la legislación vigente, que el desarrollo sea acorde y sostenible con los pueblos que habitan las zonas que se quieren explotar”, explicó la abogada Consuelo Labra, de la ONG Observatorio Ciudadano, que asesora a comunidades indígenas.

Afp

 

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Miércoles, 09 Mayo 2012 06:53

Aysén ya tiene central hidroeléctrica

Aysén ya tiene central hidroeléctrica

La Secretaría de Evaluación Ambiental (SEA) de Aysén aprobó por unanimidad la construcción de la central hidroeléctrica en Río Cuervo, al sur de Santiago, Chile. La entrada en funcionamiento está prevista para 2019 y se espera que sea la primera de tres presas que Energía Austral, filial de la minera suiza Xtrata Cooper, pretende construir en la zona. En medio de un fuerte dispositivo policial y a pesar de la oposición de grupos ecologistas y algunos parlamentarios, la empresa planea edificar allí una central de embalse con una capacidad estimada de 640 megawatts y una inversión de 645 millones de dólares (unos 500 millones de euros), ubicada a 1650 kilómetros de la capital trasandina. Por su parte, la alcaldesa de Aysén, Marisol Martínez (Democracia Cristiana), dijo al diario chileno La Tercera que la votación donde se aprobó el proyecto hidroeléctrico muestra un “incumplimiento con la mesa social”, ya que no se respetó el acuerdo de realizar una consulta ciudadana antes de la votación.
 

“La mesa social tendrá que evaluar su visión, hay muchos temas por delante que tratar y eso tendrá que definirlo la mesa. Obviamente aquí hay un incumplimiento con la mesa, claramente no se respetó el que se postergara esta votación hasta que se desarrollara un plebiscito vinculante, así que claramente ésa es una falta a los compromisos”, dijo Martínez en conversación telefónica con La Tercera. Uno de los puntos que despiertan mayor controversia es el de los riesgos que presenta, para la población de Aysén, la construcción de la represa: la megaestructura se emplazará sobre una falla geológica. En ese sentido, el director del Servicio de Evaluación Ambiental, Eduardo Riveros, indicó que se evalúan impactos ambientales y no riesgos de los proyectos. La alcaldesa mostró preocupación por el proyecto: “Me parece preocupante que habiendo un estudio que arroja riesgos volcánicos y fallas activas, no sean éstas abordadas adecuadamente y que se determine continuar con este proceso, generando un peligro inminente para la población de Aysén y para el futuro de Aysén. La entidad que debe resguardar nuestra seguridad hoy día creo que no la ha abordado adecuadamente”, dijo.
 

“Estamos hablando de un sector que está lleno de volcanes alrededor, con tres líneas de fallas que son de alto riesgo”, describió el senador de Renovación Nacional, Antonio Horvath, la zona donde se ubicará la represa. Y anunció la interposición de varios recursos judiciales para impedir un proyecto que, en su opinión, podría tener un menor impacto si se construyera una central sin represa. El senador oficialista criticó a su vez que la evaluación se haya hecho en forma parcializada y que no se optara por una central más pequeña. En la misma tónica que la alcaldesa de Aysén, el ingeniero civil –y ecosenador independiente, como se presenta en su página web– cargó contra los integrantes de la comisión por no haber escuchado los argumentos en contra del proyecto.
 

“Estas megacentrales no crean un crecimiento sano, por cuanto se traen trabajadores de fuera de la región y son muy perversos, porque, además, no se cumplen los compromisos, como ocurrió en la región de Biobío”, señaló el parlamentario. Asimismo, Horvath dijo que se está repitiendo una situación similar a la que se vivió hace un año, cuando se impulsó la construcción de Hidroaysén, “con claras vulneraciones a la ley, porque se están aprobando proyectos con exigencias a futuro. Esto es como entregar un cheque sin garantía”, afirmó.
 

“Todos los impactos significativos identificados han sido respondidos satisfactoriamente con las correspondientes medidas de compensación y mitigación –dijo la intendenta, Pilar Cuevas, rechazando las críticas–. Dado esto, la comisión aprobó de forma unánime la central de Río Cuervo”, agregó la funcionaria. La puesta en marcha del proyecto supone una rebaja de la tarifa eléctrica de un 21 por ciento para los 100.000 habitantes de Aysén, así como la construcción de caminos turísticos, entre otras condiciones que la comisión propuso para apoyar la iniciativa. Los habitantes de Aysén mantuvieron durante febrero y marzo protestas para denunciar el aislamiento de su región, que se traduce en problemas de conectividad, educación y altos precios de combustibles y otros productos.
 

Mientras tanto, en el exterior del edificio donde se reunió la comisión, los carabineros detuvieron a tres manifestantes por desórdenes públicos, según informó la policía.
 

Quien mostró satisfacción por el resultado de la votación fue el gerente general de Energía Austral, Alberto Quiñones, que en un comunicado destacó la tramitación “rigurosa y transparente” que se realizó para aprobar la construcción de la hidroeléctrica. “Hemos trabajado para entregar un proyecto sustentable, que aportará energía limpia a partir de una fuente renovable y contribuirá a que Chile atienda su creciente demanda energética y generará beneficios concretos para Aysén en términos de empleo y turismo”, explicó. El proyecto Río Cuervo se suma al de Hidroaysén que, impulsado por Endesa Chile en la misma región, contempla la construcción de cinco presas en los ríos Pascua y Baker.
 

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El clima pende de un hilo: la larga y acalorada lucha para combatir el cambio climático
El Pentágono lo conoce. Las principales empresas de seguros del mundo lo conocen. Los gobiernos pueden ser derrocados a causa de él. Es el cambio climático, y es real. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, en marzo se registraron temperaturas récord en Estados Unidos, lo que lo convierte en el marzo más caluroso desde que comenzó a llevarse registro en 1895. Las temperaturas promedio estuvieron 4,8 grados Celsius por encima del promedio y se batieron más de 15.000 récords de temperaturas máximas a nivel nacional. La sequía, los incendios forestales, los tornados y otros eventos climáticos extremos ya están afectando al país.

 
Al otro lado del mundo, en las islas Maldivas, el aumento del nivel del mar continúa amenazando a ese archipiélago del Océano Índico. Se trata de la nación más baja del mundo, a un promedio de tan solo 1,3 metros sobre el nivel del mar. La grave situación de las Maldivas fue noticia a nivel mundial cuando su joven presidente, el primer presidente electo democráticamente en el país, Mohamed Nasheed, se convirtió en una de las principales voces del mundo que se alzó en contra del cambio climático, en particular en la etapa previa a la conferencia sobre cambio climático de la ONU realizada en Copenhague en 2009. Nasheed realizó una reunión ministerial bajo el agua, en la que su gabinete vestía equipos de buceo, para ilustrar el potencial desastre.
 
Nasheed declaró: “El cambio climático es un problema real y está sucediendo ahora. No es un problema del futuro. Cualquier desequilibrio en la naturaleza tendrá impactos enormes en las Islas Maldivas y no solo en estas islas, en otras regiones costeras del mundo también. Creo que alrededor de una tercera parte de la población mundial vive en zonas costeras y se verá gravemente afectada si no hacemos algo para combatir el cambio climático en los próximos años. Se debe alcanzar un acuerdo internacional para reducir las emisiones de carbono”.
 
En febrero de este año, Mohamed Nasheed fue derrocado de la presidencia a punta de pistola. El gobierno de Obama, a través de la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, dijo acerca del golpe de Estado: “Se actuó dentro del marco constitucional”. Cuando hablé con el presidente Nasheed el mes pasado, me dijo: “Fue muy sorprendente y muy preocupante que el gobierno de Estados Unidos reconociera de inmediato el restablecimiento de la antigua dictadura. Tenemos que reinstaurar la democracia en nuestro país. Es una democracia muy joven. Recién logramos tener elecciones multipartidarias en 2008 y tan solo duró tres años. Luego hubo un golpe de Estado muy bien planeado. Nos sorprendió que Estados Unidos reconociera tan rápido al nuevo régimen”. Hay un paralelismo entre las posiciones nacionales sobre cambio climático y el apoyo o la oposición al golpe en Maldivas.
 
Nasheed es el personaje principal de un nuevo documental denominado “The Island President” (El presidente de la isla), que hace un recorrido a través de su notable trayectoria. Durante la dictadura de Maumoon Abdul Gayoom fue un destacado militante estudiantil que fue arrestado y torturado, como muchos otros. En 2008, cuando finalmente se celebraron elecciones en el país, Nassheed derrotó a Gayoom y resultó electo presidente. Sin embargo, me dijo: “Es fácil derrotar a un dictador, pero no es tan fácil librarse de una dictadura. Las redes, las dificultades, las instituciones y todo lo que fue establecido por la dictadura sigue en pie, incluso después de las elecciones”. El 7 de febrero de 2012 por la mañana, Nasheed renunció luego de que generales rebeldes del ejército lo amenazaran de muerte a él y a sus seguidores.
 
Si bien aún no se ha hallado ningún vínculo directo entre el activismo contra el cambio climático de Nasheed y el golpe, quedó claro que, durante la cumbre de Copenhague en 2009, fue una piedra en el zapato para el gobierno de Obama. Nasheed y otros representantes de la APEI, la Alianza de Pequeños Estados Insulares, asumieron la postura de defender la futura existencia de sus países y de construir alianzas con grupos de base como 350.org, que se oponen a las políticas sobre el clima dominadas por las empresas.
 
Mientras tanto, en Estados Unidos en marzo se registró el primer desastre climático del año, que provocó más de mil millones de dólares en daños. Los tornados que azotaron cuatro de los estados centrales del país dejaron un saldo de 41 muertos. El Dr. Jeff Masters, del sitio web de información meteorológica Weather Underground, escribió en su blog que las temperaturas récord registradas en marzo “no solo fueron minimizadas sino que fueron modificadas”. El 23 de marzo, el gobernador conservador de Texas, Rick Perry, renovó el estado de emergencia declarado allí el año pasado como consecuencia de las fuertes sequías.
 
1.000 de los 4.710 sistemas de gestión comunitaria del agua de Texas están sufriendo restricciones. La localidad texana de Spicewood, con una población de 1.100 habitantes, se quedó sin agua y ahora dependen del suministro de agua en camiones cisterna. Mientras los habitantes enfrentan fuertes restricciones en el uso del agua, para el gobernador Perry restringir el uso del agua a las empresas que emiten los gases de efecto invernadero, que provocan el cambio climático, sería impensable.
 
Mitt Romney está por convertirse en el candidato republicano a la presidencia y cuenta con el apoyo de ex rivales como Perry. Los republicanos ya han comenzado a atacar al Presidente Obama con respecto a las políticas sobre cambio climático. El Consejo Estadounidense de Intercambio Legislativo (ALEC, por sus siglas en inglés), ha promovido leyes en las cámaras de diputados estatales que se oponen a cualquier legislación sobre clima y ha incitado a los miembros del Congreso a que bloqueen todo tipo de acción federal, en particular, a que obstaculicen el trabajo de la Agencia de Protección Ambiental. Como detalló el Center for Media and Democracy (Centro de Estudios sobre Medios de Comunicación y Democracia) en su informe denominado “ALEC Exposed”, ALEC cuenta con el financiamiento de las principales empresas contaminadoras del país, como ExxonMobil, BP America, Chevron, Peabody Energy y Koch Industries. Los hermanos Koch también han financiado a grupos del Tea Party como el grupo Freedom Works, para dar la impresión de que hacen activismo social.
 
Este período electoral probablemente esté marcado por más eventos climáticos extremos, con la consecuente pérdida de más vidas y miles de millones de dólares en daños.
 
Mientras el Presidente Nasheed se esfuerza para volver a presentarse como candidato a la presidencia que le fue arrebatada, el Presidente Obama intenta aferrarse a la suya. Entretanto, el clima pende de un hilo.
 
 
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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Estudio científico demuestra que el hombre es el principal responsable del calentamiento global

Las emisiones de dióxido de carbono similares a las que hoy provoca la quema de combustibles fósiles y otras actividades humanas ayudaron a calentar el planeta y a terminar con la última era de hielo hace unos 11.700 años, informaron científicos.

 
Investigadores de la Universidad de Harvard y de la Universidad Estatal de Oregon y otras instituciones informaron en la revista Nature que el aumento de las temperaturas es una consecuencia del incremento del dióxido de carbono, en un hallazgo que ofrece una respuesta a quienes se muestran escépticos sobre el calentamiento global causado por los hombres, .

 
Los expertos climáticos sospechaban desde hace años que esto era así, pero los registros geológicos eran confusos.

 
Estudios previos observaron burbujas de aire atrapadas en hielos ancestrales de la Antártida, que revelaron niveles de dióxido de carbono en la última etapa del Pleistoceno, hace unos 20.000 a 10.000 años, el período en que finalizó la era de hielo.

 
En esas investigaciones previas, parecía que los niveles de dióxido de carbono habían aumentando luego de que lo hiciera la temperatura, llevando a los escépticos climáticos a cuestionar que el dióxido de carbono fuera un generador de calentamiento global, tanto entonces como ahora.
 

Este nuevo estudio logró observar núcleos glaciales y muestras de sedimentos bajo el mar -cuanto más profundo es el pozo, más antiguo el sedimento, con información bioquímica que indica variación de la temperatura a través del tiempo- en 80 zonas del planeta.
 

Sólo en la Antártida los estudios previos fueron confirmados: las temperaturas allí aumentaron antes de que trepara el nivel de dióxido de carbono. Pero a nivel global, un incremento en la cantidad de dióxido de carbono en el aire precedió el cambio de temperatura, según este nuevo informe.

 
El aumento de dióxido de carbono durante el final de la Era del Hielo fue importante, de unas 180 a unas 260 moléculas por millón en la atmósfera, una medición conocida como partes por millón o ppm, según el autor del estudio, Jeremy Shakun.

 
EL GRAN DERRETIMIENTO

 
Este incremento tuvo lugar hace unos 7.000 años, dijo Shakun durante una conferencia telefónica. En cambio, el actual nivel atmosférico de dióxido de carbono es 392 ppm, un incremento de alrededor de 100 ppm en los últimos dos siglos, añadió.

 
“En este siglo, probablemente vamos a aumentar unas 100 (ppm) más”, dijo Shakun, pero agregó que la Tierra posiblemente no sentirá el impacto total de este aumento en el dióxido de carbono por siglos.

 
“Calentar los océanos lleva bastante tiempo, y además tenemos extensiones de hielo, y no se pueden derretir extensiones de hielo en 100 años”, expresó.

 
Pero si bien el dióxido de carbono impulsó las temperaturas al alza para acelerar el final de la era del hielo, no fue la causa inicial.

 
El gran derretimiento inicial fue impulsado por un temblor periódico en la corteza de la Tierra, indicaron los científicos.

 
En algunos momentos del temblor, el hemisferio norte quedó más cerca del sol y eso ocurrió al comienzo de la etapa final del Pleistoceno, cuando extensiones de hielo cubrían gran parte de lo que ahora es América del Norte y Europa.
 

5 Abril 2012 
(Con información de Reuters)
 

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Martes, 20 Marzo 2012 08:21

Biodiversidad en peligro

Biodiversidad en peligro
Con un fuerte retumbo, las puertas exteriores de acero de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard cerraron el 28 de febrero pasado, dejando fuera el viento helado del Ártico y encerrando una tonelada de recién llegados: 25 mil muestras de semillas de Estados Unidos, Colombia, Costa Rica, Tayikistán, Armenia y Siria. Para Carly Fowler, estadunidense y arquitecto de la bóveda, los garbanzos sirios y las habas fueron especialmente bienvenidos.

Inaugurada en 2008, la bóveda de Svalbard es un respaldo de mil 750 bancos de semillas, almacenes de biodiversidad agrícola. Para ilustrar por qué es necesaria, el banco nacional de semillas de Filipinas fue destruido por el fuego en enero, seis años antes de ser dañado por una inundación. Los de Afganistán e Irak fueron destruidos en guerras recientes. Ahora, si el conflicto en Siria llegara al almacén más rico, en Alepo, el daño sería menor: unas 10 mil muestras de semillas sirias están ya en la bóveda de Svalvard, entre un total de 750 mil semillas. “Cuando veo esto –dice Fowler, mirando con amor su más reciente encargo–, me digo: ‘por fortuna están a salvo’.”

La bóveda de Svalvard está protegida por dos bolsas de aire, al final de un túnel hundido 160 metros en la capa de hielo permanente del archipiélago del Ártico noruego, frente a la aldea de Longyearbyen, una de las poblaciones ubicadas más al norte en el mundo. Se mantiene a una temperatura constante de –18°C. Es una seria preparación para el desastre: si se cortara el suministro eléctrico, se necesitarían dos siglos para que la temperatura de la bóveda subiera hasta el punto de congelación del agua, calcula Fowler. También señala con entusiasmo la cabeza cóncava del túnel, diseñada para amortiguar la fuerza de un ataque con misiles. Tales precauciones han dado lugar al apodo del depósito: la Bóveda del Día del Juicio.

Fowler, quien la administra por cuenta del gobierno de Noruega, en asociación con bancos de genes nórdicos y un organismo internacional, el Fondo de la Diversidad Global de Cultivos, calcula que la bóveda contiene muestras de unos dos tercios de la diversidad mundial de cultivos almacenada. Para aumentar esto, pronto emprenderá un proyecto, dotado con 50 mdd de Noruega, para recolectar las semillas de los antepasados silvestres de muchas semillas agrícolas.


Asunto seminal


La mayoría de los bancos de semillas fueron creados en las décadas de 1970 y 1980, hacia el final de un periodo de cosechas récord en el mundo, a raíz de la adopción de variedades híbridas que se conoció como revolución verde. La idea nació cuando se cobró conciencia de que la biodiversidad agrícola se perdía porque los agricultores abandonaban las viejas semillas, muchas de ellas desarrolladas a lo largo de siglos, por los nuevos híbridos.

La extensión de la pérdida, que continúa hasta hoy, no está bien documentada. La extinción de especies no humanas está en general mejor estudiada que la pérdida del material genético que sostiene a la humanidad. Aun así, con base sobre todo en variedades de cultivos que ya no existen, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que 75% de la biodiversidad de cultivos se ha perdido en los campos del planeta. Se calcula que India tenía más de 100 mil variedades de arroz hace un siglo; ahora son sólo unos cuantos miles. Estados Unidos tenía 5 mil variedades de manzanas; hoy son apenas unos cientos. Tales mediciones probablemente subestiman la escala de las pérdidas, porque a menudo una sola semilla tradicional contiene mucha diversidad genética.

Es difícil cuantificar el impacto, pero los riesgos potenciales a largo plazo son enormes. La biodiversidad agrícola es la mejor protección contra catástrofes futuras como plagas, enfermedades y el cambio climático. Por eso los cultivadores de plantas, desde los pequeños agricultores hasta las grandes empresas de biotecnología, dueñas de los organismos genéticamente modificados (OGM), actualizan constantemente sus existencias de semillas, con frecuencia procedentes de fuentes oscuras.

"Si hacemos caso omiso de la diversidad genética mientras desarrollamos productos transgénicos, corremos el riesgo de que surja una enfermedad o plaga que arrase con esos tipos", señala John Soper, jefe de investigación genética de cultivos en Pioneer Hi-Bred, división de semillas del consorcio químico DuPont. Señala que la empresa ha tomado material genético de sus existencias de semillas de girasol estadunidense silvestre tres o cuatro veces en los 10 años pasados en el intento de hacer que sus variedades comerciales sean resistentes a un parásito del sur de Europa. También tiene planes de enfrentar el cambio climático, para lo cual abrió un centro de investigación en el helado occidente de Canadá. Intenta desarrollar variedades locales de maíz y soya, que no se cultivan comercialmente en esa zona, pero ello podría ocurrir si la temperatura aumenta.

Sin embargo, no se puede confiar a las empresas de biotecnología el cuidado de la biodiversidad. Sus bancos genéticos son demasiado pequeños y se concentran en un puñado de cultivos comerciales. Además, su afán de lucro no compagina necesariamente con la causa de alimentar a la humanidad. De ahí el impulso dado recientemente a los bancos nacionales de genes, de los cuales es producto la bóveda de Svalbard.

Se trata de un esperanzador despliegue de cooperación internacional. En el helado recinto de la bóveda, semillas norcoreanas, en cajas de madera, están junto a otras de Corea del Sur, así como de Congo, Bangladesh y Perú. En muchos de esos países en desarrollo, los bancos de genes se encuentran en condiciones deficientes y son mal administrados, lo cual es otra amenaza contra las reservas. Para ejemplificar uno de los riesgos, Fowler advierte que "en un tazón de caldo puede desaparecer un milenio de actividad agrícola en una noche".

Sin embargo, los bancos de semillas no son la única respuesta para salvar la biodiversidad de cultivos: también se necesita la conservación en los campos. Los bancos rara vez almacenan variedades que no producen semillas, como la mandioca, el plátano y muchas otras frutas y bayas. Además, rara vez registran el conocimiento local de sus depósitos, el cual puede ser casi tan importante como las semillas mismas. Por otra parte, a diferencia de los bancos de semillas, la naturaleza no está osificada: es gloriosamente adaptable. Por ejemplo, en los 15 años pasados, en África occidental, se ha observado que las poblaciones de las variedades tradicionales de sorgo acortan en dos semanas su ciclo de crecimiento en respuesta a la reducción de la temporada de lluvias. La mejor forma de favorecer esa adaptabilidad es sencillamente dejar que la naturaleza continúe con ella.

La ansiedad de algunos agricultores por desechar sus viejas especies nativas es comprensible. Se calcula que las variedades mejoradas de semillas han elevado las cosechas entre 21 y 43%, independientemente de fertilizantes y otros insumos. Para conservar la biodiversidad de cultivos entre la inevitable carrera en pos de nuevos híbridos, los bancos de semillas tienen una función importante. Pero otra solución –como en muchos problemas relacionados con el clima– es hacer drásticas mejoras en la planeación del uso de la tierra, y luego alentar a campesinos ubicados en lugares estratégicos a dedicar parcelas a los cultivos tradicionales. Entre las formas de lograrlo está desarrollar nichos de mercado para sus entrañables vegetales y granos de la vieja escuela o incluso, como en Nepal, con el equivalente nacional de un festival de la cosecha. El gobierno nepalés entrega premios a los agricultores que tienen la mayor biodiversidad en sus tierras.

Tales medidas son menos glamorosas y más problemáticas que depositar semillas en una fortaleza ártica sufragada por cortesía de los contribuyentes noruegos. Por eso rara vez se toman, lo cual es una gran vergüenza. Si el mundo se afanara más por atender la biodiversidad de cultivos en sus campos, el temido Día del Juicio Final que da nombre a la bóveda tendría aún menos probabilidades de llegar.

Fuente: EIU

Traducción de textos: Jorge Anaya

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Fukushima y su "desinformación radiactiva" un año después
Después de la catástrofe de Fukushima, hace un año (Bajo la Lupa, 10/5/11 y 13/11/11), 52 de las 54 plantas nucleares de Japón han sido cerradas cuando "la explosión del reactor destruyó la confianza de la población en la energía nuclear" (Spiegel Online, 28/2 y 1/3/12) y obligó al gobierno a cambiar su plan energético por la presión de la opinión pública, pese a los poderosos intereses del lobby nuclear: Tepco, físicos y cabilderos.

El siquiatra Jun Shigemura, a cargo de la rehabilitación terapéutica de Fukushima, revela el intenso grado de trauma sicológico de la población (disminuida a la mitad y con incremento de suicidios) debido a que Tepco redujo los salarios 20 por ciento, cuando los trabajadores "perdieron sus casas, sus familiares los abandonaron por temor a la radiación y el público los culpa por trabajar en Tepco".

El premier nipón Yoshihiko Noda, más consciente que su antecesor Naoto Kan –físico y agente de patentes (sic), muy bien lubricado por Tepco–, intenta transformar la política energética, pese a los fuertes intereses del nefario lobby nuclear, al cual le importa un comino el historial de Hiroshima y Nagasaki, ya no se diga el desastre de Chernobyl.

La opinión pública japonesa tiene un término maravilloso para describir al lobby nuclear: "Genpatsu Mura", la "ciudad atómica": la "sacrílega alianza de Tepco, los físicos nucleares y los multimedia"(Spiegel Online, 1/3/12). El problema yace en que 30 por ciento la atención a las necesidades energéticas de Japón proviene del ámbito nuclear, por lo que se planeaba construir 14 plantas adicionales en 2030.

Sibel Edmonds, en su blog (Boiling Frogs, 28/2/12), expone que "pese a las garantías públicas de que la situación estaba bajo control en Fukushima, ahora se sabe que tres de los reactores de la planta empezaron su desintegración en horas", cuando se realizaron planes para evacuar Tokio. Devela que "muchos no saben que los reactores dañados fueron diseñados por General Electric, con una tecnología añeja de 40 años y son sustancialmente similares a los 32 reactores en operación del mundo (sic), incluyendo 23 en EU", lo que exhibe "la complicidad criminal de los reguladores (¡supersic!) de los gobiernos que fracasan en reforzar sus propias políticas y regulaciones en estos reactores añejos". Edmonds no dice que la única planta nuclear de México, en Laguna Verde, es también añeja y fue vendida como chatarra por General Electric.

El premier Noda reconoció la "culpa compartida del gobierno por haberse cegado en la creencia falsa de la infalibilidad tecnológica de su país: el gobierno, el operador (léase Tepco) y el mundo académico (léase los físicos nucleares) se empinaron (sic) con el mito (sic) de la seguridad" (NYT, 3/3/12).

Los estudiantes nipones han sido intoxicados, aun después del desastre, por el Ministerio de Educación, Ciencia y Cultura, que financia a las escuelas para enseñar "las supuestas bondades de la energía nuclear". ¡Uf!

La vulnerabilidad energética de Japón se ha incrementado notablemente y por ahora no le queda otra opción que la importación de gas natural licuado de Qatar y Rusia, lo cual comporta también sus limitaciones. Un grave error del gobierno es haber dependido en demasía de la criminal trasnacional Tepco, la cual dictaba la agenda energética.

La fundación Rebuild Japan Initiative conformó un equipo de 30 profesores universitarios, abogados y periodistas (entre ellos el muy prestigiado Yoichi Funabashi, anterior editor del importante periódico Asahi Shimbun) que publicó un demoledor reporte de 400 páginas que tomó seis meses de investigación (NYT, 27/2/12) en el que exhibe que "los líderes japoneses no sabían la extensión del daño en la planta y consideraron en secreto la posibilidad de evacuar Tokio (¡supersic!)".

La trasnacional Tepco desinformó en forma criminal al gobierno de Naoto Kan y rompió la confianza con el gerente de la planta averiada (con tres explosiones radiactivas a cuestas).

La investigación independiente de la fundación se debió, según Funabashi, a la "falla del gobierno en advertir a su población de los peligros y a la amplia desconfianza que generó". ¡Pues sí!: las opiniones publicas no son estúpidas, pese a toda la desinformación radiactiva de sus mendaces gobiernos controlados por trasnacionales criminales, cabilderos y físicos nucleares sin escrúpulos, quienes viven para sostener su empleo en detrimento del bien común y sin importar los daños colaterales.

La serie de explosiones de hidrógeno sacudió la planta y, ante la "demoniaca reacción en cadena (sic)", se consideró la evacuación de Tokio (más de 13 millones de habitantes), que se encuentra a 270 kilómetros al sur de Fukushima.

De milagro no ocurrió una tragedia generalizada cuando un helicóptero militar confirmó cinco días después que "se había evitado el peor escenario". El resto del drama y sus detalles se los dejamos a la próxima película hollywoodense.

Funabashi criticó "el miedo (sic) del gobierno de Kan al crear pánico en sus decisiones y subestimar los verdaderos peligros del accidente". Es lo que sucede cuando un gobierno pusilánime cede sus prerrogativas a los intereses unilaterales de una trasnacional criminal como Tepco y su perverso lobby nuclear (Genpatsu Mura).

Kan, quien había permanecido en la catatonia, se acordó de que, más que físico y agente de patentes (sic) comprometido con los intereses de Tepco, era el primer ministro que debía tomar la suprema decisión para el bien de su nación, cuando optó por irrumpir en las oficinas de Tepco en Tokio para obligarlos a no abandonar la planta de Fukushima. Un acto heroico que juzga Funabashi: "su decisión de irrumpir en las oficinas de Tepco y exigir que no se rindieran salvó a Japón"; le faltó agregar que también "salvó" a la región de la cuenca del Pacífico (incluido México).

El director del Instituto de Ciencias Nucleares, Alejandro Frank Hoeflich, ha apoyado irrestrictamente al lobby nuclear de Japón en el caso de Fukushima (CNN, 16/3/11 y La Jornada, 16/4/11). ¿Estará de acuerdo todo el plantel académico y el alumnado de la UNAM con esta postura unilateral, que ha valido severas criticas de los lectores de La Jornada (en su propio artículo, así como en El Correo Ilustrado, 28/4/11)?

Pese al encubrimiento de la Agencia de Protección (sic) Ambiental de EU (EPA, por sus siglas en inglés), las "perniciosas consecuencias" de Fukushima han alcanzado la costa del Pacifico, según Joseph J. Mangano (epidemiólogo) y Janette D. Sherman (internista y toxicóloga), de la universidad de Western Michigan, en un artículo de la revista científica International Journal of Health Services (2012): "Aumento inesperado en la mortalidad en EU después de la llegada de la nube radiactiva de Fukushima: ¿existe correlación?" Se calculan 14 mil niños muertos en EU debido a la derrama radiactiva, pese a la necedad de la trasnacional Tepco en sostener que sus efectos tóxicos han sido contenidos. ¿Habrá alcanzado la costa mexicana del Pacífico? ¿Quién investiga? ¿Quién estará evaluando aquí –que no sea el Genpatsu Mura local– la planta de Laguna Verde, situada sobre una falla tectónica y con el mismo modelo chatarra que vendió General Electric en Japón?

http://alfredojalife.com

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El Quimbo. El río Magdalena en desobediencia natural

El pasado sábado tres de marzo no era cualquier día para la empresa Emgesa, responsable del megaproyecto hidroeléctrico El Quimbo, en el Huila. Este era un día especial para esta empresa, por no decir un día feliz, pues para ese día 3 del mes tres tenían programado el inicio del desvío del río Magdalena, a través de un túnel de 800 metros.


Muy seguramente la empresa y el gobierno confiaban en el dicho popular que enfatiza en que “la tercera es la vencida”, pues la resistencia civil de la comunidad había evitado los anteriores desvíos programados para los días 8 y 14 de febrero. En particular el día 14, no pudieron realizar el desvío porque empresa y gobierno nacional estaban concentrados en el desalojo violento que se le hizo a la comunidad, acampada a la orilla del río, como se pudo constatar en el vídeo que le dio la vuelta al mundo con más de un millón de visitas, por el cual se generó un debate nacional e internacional.

Con el mismo ánimo que los ha acompañado en su protesta durante meses, el pasado sábado 3 de marzo la comunidad (que en esta ocasión contó con la presencia solidaria de decenas de estudiantes que colmaron dos chivas o carro escalera) se reunió en la orilla del río, en el punto conocido como Puente Paso el Colegio (vía Neiva La Plata), con la intención de entrar a la zona donde se encuentra la boca del túnel y evitar el desvío del río. Pero en el mismo punto, con la orden de impedir el paso de la comunidad, fue dispuesto el Esmad. Unos y otros midieron fuerzas, y la comundiad se vio obligada a retroceder y ubicarse sobre la carretera.

Mientras la tensión llenaba el ambiente, un grupo de pescadores y campesinos burló el dispositivo policial, alcanzando la zona del túnel, pero a pesar de sus esfuerzos no pudieron evitar el inicio del desvió. De manera simulánea, Anonymous bloqueaba las páginas de la gobernación del Huila y del Ministerio del Medio Ambiente. Pese al esfuerzo de unos y otros la orden se impartió y el proceso inició.

Pero sucedió lo que nadie esperaba: por efectos de la creciente del río, a las pocas horas de iniciado este proceso las aguas retornaron a su cauce natural. Con razón algunos de los integrantes de los comités que impulsan la lucha contra la represa de El Quimbo dicen que el río se declaró en desobediencia natural.

El profesor Miller Dussan comentó con respecto al desvió que se realizó ese día: “El Ministerio del Medio Ambiente y la Corporación Autónoma Regional del río Grande de la Magdalena (CorMagdalena) aprobaron un desvió sin que se cumplieran las condiciones que se exigen para este tipo de casos, como el monitoreo que se debe hacer aguas abajo y aguas arriba para ver factores de hidrodinámica e hidrobiología”.

Con el mal resultado ante sus ojos, y con la presión nacional e internacional en creciente, Emgesa reprogramó el desvío del río para martes de 6 marzo. Las pocas horas que separan al sábado 3 del martes 6 brindó un aire a la comunidad para organizar diversas actividades de protesta, entre actos culturales, marchas, mítines, etcétera, que se realizaron en varias ciudades de Colombia, Estados Unidos y Europa. A nivel regional fue muy importante la marcha realizada el 2 de marzo por los habitantes de La Plata Huila, la que contó con la particularidad de ser liderada por Monseñor Tovar.

La empresa Emgesa, dedidaca a tergiversar la realdiad, el sábado 3 no sólo se quiso imponer a las malas, sino que además –sin reparar en las demandas comunitarias- trata de manipular y engañar- Así lo comenta José William Soto, líder de los pescadores de Puerto Seco: “A raíz de los problemas con Emgesa, nosotros nos ubicamos a trabajar en la zona del Domingo Arias, allí la empresa iba para que nos retiráramos, aceptamos pero si teníamos el respaldo de la Procuraduría, Defensoría del Pueblo y otros dos entes del Estado que no recuerdo; acordamos con la empresa que nos iban a pagar daños y perjuicios, darnos un capital de trabajo y un proyecto productivo que nos permitiera ganar lo que veníamos devengando por la pesca, se firmó un acta con los entes del Estado y con la empresa, quedamos en que el acuerdo se debía cumplir antes de que fuera desviado el río, pero no han cumplido y por eso hoy volvimos a unirnos a la protesta”.

A partir del desalojo quedó clara la posición del gobierno por favorecer a la empresa, hecho evidenciado con todo el descaro en el video ya mencionado, donde se muestra el violento desalojo, que desató la ira del gobierno. Sin poder ocultar la denuncia pública, el Presidente y el ministro del Medio Ambiente rompieron su silencio con respecto a El Quimbo, para dar el mensaje de que detrás de esas luchas hay guerrilla e intereses particulares que van en contra del “desarrollo” que traerá la represa. Entre los factores que ha generado el debate nacional, tenemos que el Alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, designó una comisión para ver las condiciones del proyecto porque la Empresa de Energía de Bogotá (CODENSA) está asociada con Emgesa.

El día 6 de marzo, en algunos lugares del país, al lado de las marchas del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, se realizaron las jornadas de protesta que estaban programadas. También se espera un segundo video y nuevas jornadas de protesta para el 14 de marzo por ser el día mundial contra la contrucción de más represas.
El tiempo corre encontra de las comunidades del sur del país. Es la hora de proteger el gran río y el futuro de quienes habitan gran parte de Colombia.

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En El Quimbo, primero la obra y después la licencia

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La agroecología, fundamento de una "república amorosa"
Cada civilización establece una relación material e inmaterial con la naturaleza. Hoy, la crisis de la civilización moderna es, antes que todo, una crisis de sus formas de apropiarse los recursos, procesos y servicios del mundo natural. Son los modos agroindustriales de producir causa primera y fundamental de la destrucción ecológica en todos los rincones del planeta y de su principal efecto: el cambio climático.

Hoy, por fortuna, una corriente innovadora y crítica de la ciencia ha desarrollado modelos alternativos a aquellos que dominan en la agricultura, la ganadería, lo forestal y la pesca "modernos". Se trata de la agroecología, una disciplina integradora realizada por investigadores con conciencia social y ecológica. Debido a lo anterior, hoy el dilema civilizatorio en el terrenal campo de la producción es entre el modelo agroindustrial y el modelo agroecológico. El primero genera alimentos y materias primas bajo esquemas de destrucción ecológica, reducción de la diversidad natural, contaminación química y genética (transgénicos), altos costos energéticos, y en grandes propiedades, todo lo cual atenta contra la salud ambiental y humana. El segundo realiza prácticas en armonía con los principios del ecosistema local, crea sistemas productivos diversificados y resilientes, labora con energía solar, y genera alimentos sanos en sistemas de pequeña escala. El primero tiende a imponerse, el segundo se construye con los productores, cuyos saberes se reconocen como esenciales. Se trata de dos maneras radicalmente diferentes de concebir, manejar y aprovechar los recursos que ofrece la naturaleza, las expresiones de dos diferentes civilizaciones.

La agroecología, como nuevo campo de conocimiento pero también como propuesta tecnológica y como movimiento social, ha tenido un crecimiento vertiginoso y una expansión sin par en el mundo. La agricultura orgánica, su principal oferta, es hoy practicada por más de 1.2 millones y rebasa las 80 millones de hectáreas. Su máximo desarrollo lo ha alcanzado en Latinoamérica, tanto por el número de practicantes, publicaciones, cursos, congresos y organizaciones como por la superficie agropecuaria y forestal convertida a sus principios. Hoy en la región existe el Maela (Movimiento Agroecológico Latinoamericano) y la Socla (Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología), cuyo segundo congreso en Brasil reunió a 4 mil académicos y productores, incluyendo Vía Campesina y el Movimiento de los Sin Tierra. LEISA, revista de agroecología, alcanza ya los 10 mil suscriptores. Otros importantes avances se han logrado desde las esferas de los gobiernos progresistas mediante sendos apoyos económicos e institucionales que han aumentado su área de acción. Es este el caso de Brasil, Cuba Venezuela y Bolivia.

La conexión más relevante de la agroecología es, sin embargo, con los movimientos sociales rurales y urbanos de la región. En Cuba, ante la crisis del petróleo, la sociedad civil creó alternativas productivas agroecológicas en La Habana y las principales ciudades y hoy existen 200 mil predios orgánicos. Como complemento, el gobierno cubano creó fábricas de biofertilizantes y cientos de centros para el control biológico de plagas. Por su parte la ANAP (Asociación Nacional de Agricultores Pequeños) había integrado a la agroecología a 110 mil familias en 2009. Hoy en Cuba 60 por ciento de los alimentos provienen del sector orgánico.

En Centroamérica dos fenómenos llaman la atención: el Movimiento de Campesino a Campesino, que agrupa a 10 mil promotores y medio millón de familias rurales de Honduras, El Salvador, Nicaragua y Guatemala, y cientos de comunidades forestales agrupadas en una organización regional. En el territorio mexicano existen además unas mil experiencias comunitarias de inspiración ecológica, principalmente en las regiones indígenas, en torno a la producción de café orgánico (200 mil productores), la miel y el manejo sustentable de selvas y bosques. En Brasil, las tres principales organizaciones campesinas de escala nacional han adoptado la agroecología y existen organismos que vinculan a decenas de universidades con los movimientos sociales del campo. En los Andes, la AOPEB (Asociación de Organizaciones de Productores Ecológicos de Bolivia) está formada por 75 organizaciones y cerca de 70 mil familias, en tanto que la ANPE (Asociación Nacional de Productores Ecológicos, de Perú) cuenta con 12 mil miembros de 22 diferentes regiones del país.

Pero quizás lo más importante es que la agroecología ha comenzado a reconocerse como la base o fundamento de los nuevos modelos que los gobiernos de izquierda ponen en juego. El ejemplo más notorio es el de Bolivia, donde la filosofía del buen vivir, llevada a la Constitución por el poderoso movimiento indígena, se combina con la decisión del presidente Evo Morales de situar la agricultura ecológica como uno de los objetivos centrales de su gobierno En otra tesitura se mueve el ecosocialismo de Venezuela todavía incipiente.

Como toda utopía realizable, la república amorosa requiere de una reformulación de los procesos productivos agrícolas, pecuarios, pesqueros y forestales, de una plataforma material que haga posibles los intangibles sueños, valores, prédicas morales, visiones y creaciones culturales que se postulan, pues cielo y tierra, espíritu y materia, abstracción y concreción, no persisten si no están en una dialéctica permanente. Como hemos mostrado con el caso de la agroecología, la izquierda mexicana está obligada a mirar las experiencias latinoamericanas, para aprender de ellas, no repetir errores e incluso ponerse por delante. Hoy México para salirse del dominio neoliberal debe tejer vínculos de todo tipo con las experiencias más avanzadas de la región. Visualizada como un "salto de civilización", la república amorosa será una reformulación radical de la realidad tangible e intangible de México, o no será.

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Una maldición acecha a hidroeléctricas amazónicas
PORTO VELHO, Brasil, feb (IPS) - "Quizás sea la maldición de Rondônia", ironizó Ari Ott, al referirse a los problemas de arranque sufridos por la primera turbina de la Central Hidroeléctrica de Santo Antônio, con la que se quería poner en marcha en Brasil el nuevo ciclo de grandes proyectos energéticos amazónicos.

El gigantesco aparato, hecho para generar 71,6 megavatios, se calentó demasiado en las pruebas iniciales en diciembre, exigiendo reparos que retrasaron por lo menos tres meses el inicio de sus operaciones, ahora anunciado para fines de marzo.

El profesor Ott, de la Universidad Federal de Rondônia, dijo que esos problemas eran "un mal agüero" para las 44 turbinas a instalarse a lo largo de cuatro años en el complejo sobre el río Madeira a cargo del consorcio Santo Antônio Energia, conformado por las firmas Odebrecht, Andrade Gutiérrez y otros inversionistas.

Precisamente, el uso de turbinas del tipo bulbo y alta potencia es una innovación en ríos amazónicos, adecuada a la baja declinación y flujo intenso del Madeira.

En Santo Antônio, las aguas caerán desde solo 13,9 metros.
La duda de Ott es si esas máquinas soportarán los abundantes sedimentos de este río, que es "joven, de lecho aún indefinido", y que arrastra gran cantidad de árboles en sus aguas.

"Cuando me bañaba cerca de la cascada Santo Antônio, llevaba días librarme del polvo fino que penetra en los poros", realzó Ott, un médico y antropólogo de evidente ascendencia alemana y testigo de las transformaciones que vivió Rondônia en las tres últimas décadas.

Es prácticamente imposible que los responsables de una obra que requiere casi 9.000 millones de dólares de inversión cometan tal falla técnica y la repitan en otro proyecto similar como es la hidroeléctrica de Jirau, en construcción 110 kilómetros hacia el sudoeste en el mismo Madeira. Ambas se basaron en estudios sedimentarios, aunque cuestionados por ambientalistas.

Pero la "maldición de Rondônia", que condenaría al fracaso los grandes proyectos locales, proviene de los orígenes de ese estado de la Amazonia, en el noroeste de Brasil, explicó.

Porto Velho, la capital estadual, nació de un campamento de trabajadores que construyeron, entre 1907 y 1912, el Ferrocarril Madeira-Mamoré, para transportar el látex, la materia prima del caucho natural extraída de las "seringueiras" (Hevea brasiliensis, árboles nativos y dispersos), y cuya exportación hacía prosperar la Amazonia de Brasil y de Bolivia.
La vía natural de salida de estas actividades era el extenso río Madeira, que desemboca en el Amazonas para luego llegar al océano Atlántico.
La cuenca superior del Madeira abarca el centro y norte de Bolivia, el sudeste de Perú y el oeste de Brasil. Pero tiene un tramo no navegable, arriba de Porto Velho hasta Guajará-mirim, por lo cual se instaló esta línea férrea de 366 kilómetros de largo, entre bosques y pantanos.

Con su construcción se cumplió un tratado firmado con Bolivia en 1903, compensando a ese país por el territorio conquistado por brasileños en el pasado y que originó el estado de Acre. Pero esa gigantesca obra, máxime para la época, costó miles de vidas de trabajadores venidos de todos los continentes, principalmente de las Antillas colonizadas por los británicos. Las enfermedades tropicales, como el paludismo y beriberi, diezmaron esa mano de obra, matando o incapacitando temporalmente a la mayoría pocos meses después de llegar, obligando al reemplazo constante.

La tragedia incluyó una crueldad histórica. El ferrocarril se inauguró cuando empezaba la decadencia del caucho amazónico ante los bajos precios de la producción asiática, más competitiva y en rápida expansión, gracias a los monocultivos de la "seringueira" a partir de plantones llevados por los británicos de Brasil a Malasia.

Sin viabilidad económica, el ferrocarril sufrió interrupciones en su puesta en marcha, conflictos con los exportadores y el abandono en 1931 por parte de la concesionaria Madeira-Mamoré Railway de capitales estadounidenses y europeos. Continuó, de modo intermitente, finalmente hasta 1972 gracias a los esfuerzos del gobierno de Brasil.

Algo similar ocurrió con la implantación de 1.786 kilómetros de línea telegráfica hasta Porto Velho, otra epopeya liderada por el entonces comandante Cándido Rondon, un héroe nacional posteriormente elevado a Mariscal del ejército y homenajeado con el nombre del estado de Rondônia.

Sus expediciones sufrieron, además del paludismo y otras enfermedades, numerosos ataques de indígenas. Su actitud de nunca contraatacar, sino de buscar el contacto pacífico, inspiró la política de protección a los pueblos aborígenes en Brasil.

Pero cuando Rondon llegó con sus cables a Porto Velho en 1914, ya se había inventado el telégrafo inalámbrico, recordó Ott. Así, los trabajadores que tendieron la línea y operaban los puestos telegráficos "quedaron abandonados a su suerte por décadas, sobreviviendo "a la manera indígena", de la caza y de la pesca, acotó.

Sin embargo, la línea no fue una obra inútil, porque el sistema inalámbrico no resultó eficaz en el clima amazónico, contrarrestó Carlos Muller, un periodista que investigó la historia de las telecomunicaciones brasileñas para su doctorado. Muller explicó que, además, preparó la ruta por donde, cinco décadas después, avanzaría la carretera que conectó Rondônia con el centro del Brasil.

Pero esa misma carretera, la BR-364, se convirtió en eje de la expansión agrícola a partir de los años 70, con el consecuente incremento de la deforestación, de los conflictos por el acaparamiento de haciendas, de la emigración desordenada, la matanza de indígenas y de la invasión de sus tierras ancestrales, especialmente en Rondônia.

Ese proceso se agravó en los años 80 al pavimentarse la carretera, un ejemplo destacado de los proyectos desastrosos financiados por el Banco Mundial, que se intentó corregir en las décadas siguientes con el Plan Agropecuario y Forestal de Rondônia, con objetivos ambientales.

La central hidroeléctrica de Samuel, construida entre 1982 y 1989 en el río Jamari, afluente del Madeira, es otra obra maldecida como un desastre ecológico. Inundó 540 kilómetros cuadrados para generar 216 megavatios. A modo de ejemplo comparativo: Santo Antônio inundará 35 por ciento menos y tendrá una capacidad de generación 14,5 veces mayor.

Los "garimpos" (minería informal) de oro y casiterita también tuvieron una intense actividad, que dejaron más llagas sociales y ambientales que beneficios en muchos lugares del estado. Como profesor, Ott estudia y orienta investigaciones universitarias sobre los impactos de la invasión de Rondônia en la salud de los indígenas, ya en el tercer ciclo.

Después de enfermedades contagiosas, como sarampión y varicela, vinieron las "modernas" como cáncer, diabetes, cardiológicas y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) y, ahora, las "patologías sociales", como homicidios frecuentes, alcoholismo y violencia doméstica, "antes impensables en las aldeas indígenas", señaló.

El estupro, ahora común, no existía en una cultura en que el varón "era un caballero" en los ritos sexuales, dejándole a la mujer la iniciativa de decidir el momento de la penetración, destacó el médico antropólogo. Ott se venga de la actual invasión de las centrales hidroeléctricas, poniendo énfasis en los retrocesos que debe hacer la empresa en las negociaciones con los indígenas afectados indirectamente.

El grupo Karitiana, que "vive bien" en su reserva a 90 kilómetros de Porto  Velho, se dio cuenta de que Santo Antônio Energía, el consorcio que construye la central, ofrecía compensaciones a cada aldea. Ante esa evidencia, triplicaron sus aldeas y obtuvieron más camionetas que las previstas inicialmente.(FIN/201

Por Mario Osava, enviado especial

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