Viernes, 28 Junio 2019 06:15

Hacer el agosto el 28 de junio

Hacer el agosto el 28 de junio

Un año después de las revueltas del 28 de junio de 1969 colectivos y personas anónimas salieron a la calle a manifestarse y conmemorar los disturbios del año anterior. Fue la primera marcha del Orgullo. 50 años después, el sistema se envuelve en la bandera arcoíris y nos mete entre ceja y ceja que ya está todo conseguido, que ya no hay nada por lo que luchar y que ahora solo toca festejar.

 

El 28 de junio de 1969 será una fecha recordada por siempre en todo el mundo porque esa noche un grupo de empresarios gais, apoyado por las instituciones locales y regionales así como por los cuerpos de seguridad, organizaron un desfile de carrozas y marcharon en ambiente festivo por las calles de Nueva York para lanzar al mundo un claro mensaje: «seas como seas, queremos tu dinero». A la fiesta se sumarían, entre otros, marcas de conocidas bebidas alcohólicas, compañías de telecomunicaciones, agencias de viajes, todo tipo de corporaciones transnacionales y el arco político institucional. Diferentes ciudades, y más tarde diferentes estados, se fueron sumando en los años siguientes a tan simpática iniciativa comercial que ha llegado hasta nuestros días.

Una barbaridad semejante es lo que cualquiera que no conozca la historia real puede pensar dentro de diez años sobre el origen del Día Internacional del Orgullo LGTB. Porque en eso es en lo que se está convirtiendo la conmemoración del 28 de junio. Mejor dicho, en eso es en lo que quieren convertir la conmemoración del 28 de junio.

Por si acaso, vamos a recordar de una manera más cercana a la realidad los hechos que ocurrieron esa noche de sábado: la zona de ambiente de Nueva York se vio una vez más acosada por la policía, que solía hacer la ronda por los establecimientos cuyos dueños permitían a sus clientes prácticas tan poco honorables como besarse con alguien del mismo sexo o vestirse con más de tres prendas consideradas del sexo opuesto. Los agentes, a cambio de hacer la vista gorda y no practicar detenciones, solían ser sobornados y se iban con un sueldo extra al siguiente bar, repitiendo la operación.

Esa noche la policía entró al Stonewall Inn, local que hoy calificaríamos de antro, conocido por ser un lugar en el que se solían juntar chaperos, jóvenes sin papeles, trans, travestis y demás personajes de la mala vida, para identificar a alguna loca, darle su escarmiento, y de paso recoger la paga extra de la noche. Se cuenta que antes de cada redada la policía daba el chivatazo al bar, que ponía sobre aviso a la clientela con tiempo suficiente para recuperar ropas y vestirse con decoro, y quien tuviera que huir por no tener identificación pudiera hacerlo. Los dueños, mientras tanto, preparaban el impuesto que pagarían a los agentes para que les dejaran en paz un fin de semana más.

Pero esa noche la policía entró de incógnito y con la sala llena hizo parar la música y encender las luces. El escándalo fue mayúsculo, porque esta vez no habían avisado con antelación. Los agentes estaban dispuestos a identificar y detener a todo aquel que hubiera dentro del local, y las travestis, mariconas, putas e inmigrantes se revolvieron, negándose a la identificación y resistiéndose a ser detenidas. Obligados todos a ponerse en fila para someterse a la identificación, los clientes liberados y los que consiguieron escapar de la redada permanecían fuera del local, y los transeúntes, viendo que algo ocurría, empezaban a sumarse.

Pocos minutos después se agolpaban más de 150 personas fuera del Stonewall y las detenidas empezaban a salir esposadas hacia los coches de policía, mientras sobre los agentes empezaba a caer una lluvia de insultos. Los forcejeos de las detenidas iban a más y algunas lograron escapar de los coches de policía, cuando se les sumó la muchedumbre que veía el inicio de la revuelta. Se volcaron coches de policía y más gente llegó a ver qué pasaba. Y lo que pasaba fue que esa noche lo único que iba a cambiar de acera iba a ser el miedo.

La policía, viendo a una masa de más de 500 personas enfurecidas, se atrincheró con rehenes dentro del Stonewall. Fuera se desató la furia de las que eran consideradas mierda por los que sólo cumplen con la ley. Las maricas, tantas veces acalladas, respondieron con el poder de la calle, intentaron reventar el Stonewall con los policías dentro, que salieron pistola en mano. Los disturbios estallaron, se extendieron a las calles aledañas, y se repitieron los días siguientes.

En las siguientes fechas grupos de maricas, bolleras y trans empezaban a organizarse en diferentes colectivos por la liberación sexual y contra el racismo, el patriarcado y el imperialismo. Contra el sistema, al fin y al cabo. Un año después de las revueltas del 28 de junio de 1969 colectivos y personas anónimas salieron a la calle a manifestarse y conmemorar los disturbios del año anterior, en lo que fue la primera marcha del Orgullo. Y hasta hoy.

50 años después nos queda todo por conseguir, porque en 2019 las que tenemos papeles nos podremos casar, sí, pero la policía sigue acosando a quien se prostituye por decisión libre y propia, sigue encerrando en CIEs y deportando inmigrantes por no tener dinero o papeles, sigue identificando a quien está donde no debe, sigue desahuciando a quien okupa o a quien no puede pagarle un alquiler cada mes más alto a un fondo buitre, sigue hostigando a activistas, sigue persiguiendo a quien protesta, lo que sea para cumplir el orden y la ley, que sin importar lo que diga, va a misa. Y si mañana la ley dice que las invertidas volvemos a ser ilegales, la misma policía que hoy se reúne en grupos como Gaylespol aplicará la ley porque es su trabajo y no le queda más remedio.

Por si no fuera bastante, 50 años después el sistema que todo lo capitaliza se envuelve en la bandera arcoíris y nos mete entre ceja y ceja que ya está todo conseguido, que ya no hay nada por lo que luchar y que ahora sólo toca festejar. Y nos propone un Orgullo que no es más que otro macro evento más, en el que las empresas se publicitan y la gente con estatus, abdominales y dinero va a consumir, con mucho orgullo, eso sí. El capitalismo haciendo el agosto el 28 de junio. Adelantado. Abanderado de la aceptación de la diversidad: acepta efectivo, Visa, MasterCard y American Express.

Por suerte, 50 años después de Stonewall, siguen surgiendo colectivos y espacios coordinados entre identidades diversas, bolleras, trans, maricas. Reclamando memoria histórica, reclamando volver a las raíces de esa noche de disturbios y prenderle fuego a este sistema en el que vivimos, que hace negocio con nuestras identidades y cuando no puede exprimirnos más nos tira a la basura. Frente a su mercantilización, nuestra defensa de un mundo nuevo que queremos y por el que lucharon Sylvia Rivera, Marsha P. Johnson y tantas otras, y que no tiene absolutamente nada que ver ni con el orden, ni con la ley, ni con el dinero, ni con el negocio.

Frente a los gais que dicen que las alborotadoras de Stonewall fueron gente que probablemente no invitaríais a cenar a vuestra casa, las maricas ya hemos puesto platos y sillas de más y estamos esperando a que toquen el timbre.

Porque esto no va solo de con quién follamos. Esto va de las de abajo contra los de arriba.

Publicado enSociedad
Logran el primer trasplante de memoria entre caracoles: un paso clave para paliar los efectos del Alzheimer

Uno de los sueños de la ciencia: ser capaz de transferir los recuerdos de un ser vivo a otro puede dejar de ser ciencia ficción y convertirse en realidad después de que un equipo de científicos de la Universidad de California (UCLA) ha conseguido trasplantar con éxito los recuerdos de un caracol a otro al transferir una forma de información genética conocida como ácido ribonucleico (ARN).

Los resultados de este experimento han sido publicados en la revista especializada eNeuro y podrían ofrecer nuevas pistas sobre la base física de la memoria, según ha informado la cadena BBC.

Las células y los procesos moleculares de los caracoles marinos son similares a los humanos y el resultado supone un paso importante de cara a aliviar los efectos de enfermedades como el Alzheimer o el trastorno de estrés postraumático.

Con este experimento, los investigadores han concluido que los recuerdos a largo plazo se almacenan en el núcleo de las neuronas, y no en las sinapsis del cerebro (las uniones entre las células nerviosas). Al menos así se ha pronunciado David Glanzman, profesor de biología interactiva de la UCLA. "Si los recuerdos se almacenaran en las sinapsis, nuestro experimento no habría funcionado de ninguna manera", ha resaltado el investigador.

Glanzman ha confiado en que el hallazgo sea útil para explorar más aspectos de la memoria que hasta ahora eran desconocidos, aunque ha admitido desconocer si el proceso empleado con los caracoles serviría para trasferir recuerdos formados a través de experiencias de la vida.

CÓMO SE HIZO EL EXPERIMENTO

Un grupo de caracoles fue entrenado para desarrollar un mecanismo de defensa. Cuando el ARN se insertó en otros especímenes que no habían sido entrenados, se comportaron de la misma manera que los que sí lo hicieron. El resultado logrado respaldará otros efectuados hace décadas que sugerían que el ARN estaba involucrado en la memoria.

El ARN es una molécula grande que participa en varias funciones esenciales en organismos biológicos, incluida la unión de proteínas y la forma en que se manifiestan los genes.

Los científicos aplicaron descargas eléctricas ligeras a las colas de una especie de caracol de mar llamada Aplysia californica. Después de estos choques, el reflejo defensivo del caracol -cuando se contraen para protegerse del daño- se hizo más pronunciado.

Cuando los investigadores tocaron los caracoles, encontraron que aquellos a los que se les habían administrado los amortiguadores mostraban una contracción defensiva que duraba unos 50 segundos, mientras que los que no habían recibido los golpes se contraían por solo un segundo.

Del grupo que había sido instruido para defenderse, los investigadores extrajeron el ácido ribonucleico y lo inyectaron en los caracoles que no habían sido sometidos a esta terapia de choque.

Los caracoles sorprendidos habían sido "sensibilizados" al estímulo. Los científicos pudieron comprobar que este nuevo grupo al que se insertó ARN se contrajo durante mucho más tiempo que aquellos que no habían recibido el entrenamiento defensivo ni habían sido inyectados con la molécula.

Extrajeron el ARN del sistema nervioso de los caracoles que recibieron los impactos y lo inyectaron en un pequeño número de caracoles marinos que no habían sido sensibilizados de esta manera.

Los caracoles no sensibilizados inyectados con el ARN de los animales impactados se comportaron como si ellos mismos hubieran recibido los golpes de cola, mostrando una contracción defensiva de aproximadamente 40 segundos.

Vieron un efecto similar cuando hicieron lo mismo con las células nerviosas sensoriales estudiadas en placas de Petri.

David Glanzman, uno de los autores del estudio ha destacado que fue "como si transfiriéramos la memoria". También ha enfatizado que los caracoles no sintieron dolor: "Estos son caracoles marinos y cuando están alarmados liberan una hermosa tinta púrpura para esconderse de los depredadores. Por eso estos caracoles están alarmados y liberan tinta, pero no porque sea hayan dañado físicamente con golpes", ha dicho.

 

19 de Mayo de 2018

 

Jueves, 26 Abril 2018 06:11

¿Qué sucede realmente en Nicaragua?

¿Qué sucede realmente en Nicaragua?

La historia cambia a conveniencia de quienes la gobiernan. Por eso es importante contextualizar a nivel internacional las causas que actualmente han llevado a estudiantes de distintas universidades del país a salir a las calles para reclamar sus derechos y por qué la Policía Nacional los está matando.

Luego que el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, perdió las elecciones presidenciales de 1990, en un entorno de guerra y extrema pobreza en el país, este partido comenzó a fragmentarse, las diferencias internas causaron que muchos dirigentes e intelectuales que lucharon contra la dictadura somocista se salieran de las bases del Frente. Durante la década de los noventa el Partido desarrolló una lucha constante contra los gobiernos neoliberales, quienes entre su corrupción e inoperancia de gobernación no sacaron al país de la pobreza.


En 2007 Daniel Ortega, presidente del FSLN regresó al poder, la población necesitaba un cambio y creyeron que utilizando los símbolos de la revolución nacional podían encontrar un refugio y crear cambios positivos para el país. Al menos así fue el discurso de Ortega y su esposa Rosario Murillo, quienes hasta la fecha han gobernado a su conveniencia. Ambos se apropiaron de la simbología del sandinismo para crear bases sólidas en distintos sectores de la población. Su poder incrementó hasta desestabilizar a todo tipo de oposición. Entre ellos, diferentes grupos universitarios que se han manifestado por las acciones contradictorias de este gobierno mal llamado sandinista.


Los símbolos y discursos del gobierno se acrecentaron con los años. Rosario Murillo comenzó a promover un discurso de paz, amor y solidaridad desde una óptica homogénea que, para ella, su familia y un grupo de seguidores selectos consideraron como los símbolos de esta nueva etapa sandinista. Son estos los símbolos que hoy se esparcen por todas las calles del país con el objetivo de crear una presencia omnipresente y autoritaria, como por ejemplo los árboles de la vida (árboles de metal de 17 y 21 metros de largo y un ancho de hojas de 13 metros por 9, en material de acero, 7 toneladas de peso y 15 mil bombillos tipo led por árbol) y los mega rótulos con las imágenes de sus autoridades, los mismos contra los que la población ha canalizado su descontento en las manifestaciones recientes, en un intento de destruir los símbolos de este gobierno disque sandinista de la última década. Desde la cúpula de poder también se ha promovido un discurso tergiversado sobre las causas por las que los primeros sandinistas lucharon, actualmente dejadas en el olvido y la manipulación propagandística.


Por eso es importante aclarar que el pueblo nicaragüense actualmente no está peleando contra aquel partido sandinista que una vez puso a Nicaragua en la discusión mundial, tampoco se pelea contra una Juventud Sandinista que organizó una de las mejores cruzadas de alfabetización en la historia contemporánea. Tampoco se lucha en contra de los errores de la guerra que se cometieron durante la generación de los años 80, junto con sus dirigentes. ¿Por qué lucha hoy, entonces, el pueblo nicaragüense?


Hoy se lucha contra una familia que utiliza a su conveniencia ese pasado con discursos retorcidos que, más allá de convencer a los ciudadanos por una unidad reconciliatoria, ponen en evidencia sus políticas autoritarias que censuran cualquier tipo de diálogo distinto al de ellos. Este mes de abril de 2018, las problemáticas en Nicaragua se rebalsaron. Las decisiones arbitrarias del presidente Daniel Ortega y la vicepresidente Rosario Murillo han hecho que los estudiantes salgan a las calles pacíficamente a marchar en contra de esos errores. Las autoridades, por su parte, arremetieron con mano de hierro contra los estudiantes pensando que con el miedo iban a silenciarlos, pero más bien provocaron un giro de tuerca que tiene al país en el desenfreno total. El gobierno de Nicaragua ha olvidado las consignas de aquel partido de Carlos Fonseca Amador y los ideales que lograron que muchos países se sumaran a la causa.


Tranquilidad, una palabra que derraman las voces autoritarias que no ponen en práctica sus consignas trasnochadas. Los líderes del país expresan cierto carácter pasivo agresivo. La pregunta es, ¿por qué actuar represivamente cuando las protestas que los estudiantes de la UNI, UNA, UCA, UNAN, UNAN-LEÓN, UPOLI, además de ciudadanos y ciudadanas que no soportan la intolerancia del gobierno nicaragüense, son desestabilizadas por el abuso de poder que se vive en este país?


Esta intranquilidad por los nicaragüenses es un ejemplo, entre muchos, de no aceptar ningún tipo de represión. Almas vacías y mediocres les llamó Rosario Murillo a los estudiantes que han salido a pronunciarse desde hace semanas por las vicisitudes acontecidas en este mes de abril. Sobre todo, porque este 16 de abril de 2018 el gobierno anunció una nueva reforma del Instituto Nacional del Seguro Social que perjudica a la población trabajadora nicaragüense.


En diversos departamentos la población se ha movilizado para visibilizar su malestar, pero la opresión es la misma por la Policía Nacional y las turbas que vestían con camisas blancas llenas de mensajes solidarios, pacíficos y reconciliatorios, y ahora se disfrazan de civiles para sembrar el caos y el terror entre la población. Ellos han organizado a delincuentes que portan cuchillos, tubos, palos, piedras y cada utensilio corto punzante que pueda dañar la integridad de cualquier persona que sale a las calles a reclamar sus derechos como ciudadanos nicaragüenses. Mientras la Policía Nacional protege a delincuentes que desgraciadamente utilizan el nombre de los que una vez realmente fueron la Juventud Sandinista.


El miércoles 18 de abril las marchas autoconvocadas por estudiantes universitarios y demás ciudadanos, en distintas zonas del país, fueron asediadas y amedrentadas por los brazos represivos del Gobierno. La situación nacional se puso más compleja, al punto que diversos medios televisivos fueron censurados para que la población no se enterara de lo que estaba ocurriendo, pero fue demasiado tarde porque el jueves 19 de abril se intensificó la represión y cayeron los primeros estudiantes.


El 20 de abril aumentaron los muertos y las persecuciones a universitarios; muchos están desaparecidos. Los pobladores están encendidos, no duermen; y sus ciudades se consumen entre el incendio y el terror. Pero nadie quiere ser afectado por las autoridades que no permiten a los ciudadanos de distintos rincones del país expresar sus intrínsecos sentimientos de crítica cuando se sienten ofendidos por el despotismo descarado.


La paranoia incrementa y la búsqueda de organización es latente a nivel nacional. Hace tiempo que no se veían manifestaciones fuertes en Nicaragua. Diversos pobladores salen a las calles a cualquier hora. Pensando en esos estudiantes que duermen en casas de desconocidos o en las mismas aulas donde reciben clases para agarrar fuerzas y seguir enfrentándose contra el régimen de los Ortega Murillo. Estudiantes que deberían de estar en clases, aprovechando sus años de adolescencia para crecer y construir sus futuros, pero hoy recuerdan a los muertos que en cinco días han caído por el terror de la injusticia. Se reportan más de 30 muertos. La mayoría eran estudiantes universitarios que participaron en las protestas, civiles, policías, un niño de 15 años y un periodista. También, estos enfrentamientos han dejado a más de 200 personas heridas y varios desaparecidos.


Las autoridades de este país están asustadas al ver a su Policía Nacional desestabilizada, defendiéndose con bombas y gases lacrimógenos, armas de fuego y saqueando armerías porque no esperaban que las generaciones de los mal juzgados millennialstambién pueden construir trincheras de cemento acuerpadas con la fuerza de la ciudadanía y respaldadas por la transmisión en directo de otras manos amigas que se bifurcan en diversas redes sociales. Esos estudiantes han sido apoyados por cada poblador que sale a comprar víveres para dejar en casas de acopios y universidades, porque todas y todos estamos cansados de no poder manifestarnos cívicamente y de vivir en represión.


Por las noches habla la vicepresidente Murillo, infectada con palabras llenas de doble moral, a tratar de tranquilizar las aguas de un país revuelto que busca desterritorializar su discurso vertical. A Ortega le ha costado pronunciarse, está asustado porque este país que él ve como finca se le ha salido de control. Muchos de sus seguidores les han dado la espalda y se han enfilado con el pueblo. El presidente recubre su discurso de falacias descontextualizadas para verse nacional e internacionalmente como una víctima más de la conspiración opositora financiada, según dice él, por organizaciones estadounidenses que desean desestabilizar al gobierno. Es un presidente manipulador que ha puesto al pueblo nicaragüense como delincuente, de la misma manera que una vez Somoza y Moncada le llamaron bandolero a Sandino.


Hay algo podrido en Nicaragua, el cadáver podrido cambia cada cierto tiempo. El cadáver de nuestro presente utiliza el nombre de revolución y sandinismo, pero eso desapareció hace años, junto con la mística socialista. Los estudiantes no quieren imágenes que simbolicen el autoritarismo. En las calles han comprendido el sentido de la vida: instantánea, frágil y absurda.


La gente que sale a las calles incrementa con los días; existen varios puntos de lucha en el Pacífico, Centro y Atlántico del país. Cada estudiante, familia, iglesia, trabajadores de la empresa privada y del estado, y demás ciudadanos apoyan desde sus trincheras, expresando en sus acciones que la diversidad es el arma perfecta para combatir contra la represión cubierta de intolerancia y mediocridad al momento de gobernar.


Frente a las atrocidades que han sucedido este mes de abril y que seguirán creciendo mientras no se dé una solución concreta, los jardines de la cultura seguirán acogiendo almas primaverales que desean y fomentan justicia, crítica y desarrollo. Las palabras causan temor y en Nicaragua los tiranos rápidamente olvidan que la palabra crítica alimenta la mente y las balas disparadas desbaratan cerebros. Por eso, no podemos olvidar que cuando un estudiante muere una madre llora, una familia se desestabiliza y un pueblo grita. La violencia la activó el gobierno, las muertes de estos estudiantes que han defendido sus derechos se debe a la mediocridad de un sistema gubernamental pervertido.


Es complicado responder a la pregunta que se hace el mundo: ¿qué pasa realmente en Nicaragua? El problema no es solamente que el gobierno comunicara el 16 de abril una reforma injusta para los asegurados y que el pasado 22 de abril, fuese revocada para crear una supuesta estabilización en el país, ni que dejara que se quemara una de las reservas naturales más importantes de Centroamérica. Los problemas son varios, como el incremento de la gasolina y la electricidad, la poca inversión a condiciones dignas y de calidad para cualquier estudiante, el temor que provoca una policía que violenta a la población en cada momento del año, robándoles indiscriminadamente. La lista de injusticias aumenta al escuchar las voces de una ciudadanía nicaragüense que no encuentra una opción política que aglutine la pluralidad y diversidad de demandas actuales y dé una respuesta alternativa y coherente frente a estos acontecimientos de abuso, a un gobierno que miente y finge tranquilidad cuando el país se erosiona y se desgasta constante y violentamente.

 

Por Eduardo Flores Arróliga.
Docente de Filosofía, Universidad Centroamericana (UCA), Managua (Nicaragua)

Publicado enInternacional
¿Cómo de efectivos son los tratados internacionales sobre derechos humanos?

"Estados Unidos es el único de los países desarrollados que insiste en que si bien los derechos humanos son fundamentales, en éstos no se incluyen derechos que eviten morir de hambre, que eviten morir por falta de acceso a servicios de salud asequibles, o que eviten crecer en un contexto de total privación". Philip Alston


El pasado diciembre, el profesor de derecho Philip Alston, relator especial de las Naciones Unidas sobre extrema pobreza y derechos humanos, visitó los Estados Unidos a través de una invitación del Gobierno Federal para analizar si la persistencia de la pobreza extrema de Estados Unidos socava el disfrute de los derechos humanos por parte de sus ciudadanos. Varios artículos de CounterPunch han proporcionado excelentes resúmenes de los contenidos de este devastador informe: Poverty American Style, The Professor and the Poverty Tour, and War and Poverty: A Compromise With Hell. Pero es que el informe en sí mismo debe ser leído por todas las personas.


¿Cómo ocurrió esta visita y cómo de efectivo es el proceso de supervisión de los derechos humanos de la ONU?


La ley internacional integral de derechos humanos comenzó con la creación de la ONU. "Antes del final de la Segunda Guerra Mundial, el modo en que trataba un estado a sus propios habitantes no era asunto de nadie" (Louis Henkin). La protección y el avance de los derechos humanos fue uno de los objetivos de la ONU, ya que muchos se horrorizaron ante las atrocidades que llevaron a la Segunda Guerra Mundial y que continuaron durante la misma. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por todos los miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948 no es vinculante. Sin embargo, sí fue un preludio de los tratados jurídicamente vinculantes (a menudo llamados convenciones o convenios). La Constitución de los Estados Unidos establece que los tratados se convierten en "la ley de la nación".


La DUDH se inspiró tanto en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos como en el "Discurso de las cuatro libertades" del presidente Franklin Roosevelt (el discurso del Estado de la Unión de 1941). Roosevelt propuso cuatro libertades fundamentales de las que las personas "en todo el mundo" deberían disfrutar: "libertad de expresión y expresión, libertad de culto, libertad para vivir sin miseria, y libertad ante el miedo".


Declaración Universal de los Derechos Humanos: Preámbulo


Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;


Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;


Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;


El comité de preparación de la ONU dividió el contenido de la DUDH en dos tratados, en parte porque Estados Unidos no estuvo de acuerdo con las disposiciones sociales. Éstas incluían ideas tan antiestadounidenses como el derecho al trabajo, a una remuneración adecuada, a afiliarse a sindicatos, al descanso y al ocio, a recibir atención médica o a un igual salario por el mismo trabajo realizado.


El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos fue ratificado por los Estados Unidos. Este pacto proporciona garantías similares a la Carta de Derechos de la Constitución de los Estados Unidos: libertad de expresión, prensa, etc. y garantías de justicia en procesos penales. Pero va más allá, haciendo valer derechos de afiliación y de formación de sindicatos, de igualdad entre hombres y mujeres, de erradicación de la discriminación, de "votar y ser elegido en elecciones periódicas auténticas que serán realizadas por sufragio universal y en secreto, garantizando la libre expresión de la voluntad de los electores" y de que "no se imponga la pena de muerte por delitos cometidos a menores de 18 años y a mujeres embarazadas".


Al igual que con todos los tratados, las naciones pueden unirse con salvedades. Así, Estados Unidos se opuso al Artículo 20: "1. Toda propaganda para la guerra estará prohibida por la ley. 2. Toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por la ley”. Estados Unidos afirmó que no impondría restricciones a la libertad de expresión, a diferencia de muchos países, como por ejemplo Dinamarca, Francia, Alemania, Canadá, México o Sudáfrica, que prohíben el discurso de odio (un ataque a una persona o a un grupo por motivos de género, origen étnico, religión, raza, discapacidad u orientación sexual). EE.UU. tampoco estaba de acuerdo con el protocolo (adición) que requería la abolición de la pena de muerte, y sostuvo que el tratado no era "autoejecutable". Esto significa que solo podría aplicarse en los EE.UU. si existiera una ley de los Estados Unidos que respaldara sus disposiciones.


El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales no fue ratificado por los Estados Unidos, pese a que 164 países lo ratificaron. Los derechos a un nivel de vida adecuado, al trabajo, a la seguridad social, al permiso de maternidad remunerada y a la asistencia sanitaria no forman parte de la ideología dominante de los EE.UU. Además, el primer artículo es un desafío a nuestro querido "destino manifiesto":


1) Todos los pueblos tienen el derecho a la autodeterminación. En virtud de ese derecho, determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.


2) Todos los pueblos pueden, para sus propios fines, disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales sin perjuicio de las obligaciones derivadas de la cooperación económica internacional (basadas en el principio de beneficio mutuo) y del derecho internacional. En ningún caso se puede privar a un pueblo de sus propios medios de subsistencia.


3) Los Estados partes en el presente Pacto, incluidos los que tienen la responsabilidad de la administración de territorios no autónomos y en fideicomiso, promoverán la realización del derecho de libre determinación y respetarán ese derecho, de conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas.


Otras convenciones de derechos humanos incluyen la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial. Los EE.UU. son parte de la misma y la han firmado con salvedades, sin vetos ni en la incitación al odio ni en la discriminación positiva.


La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. A diferencia de otros 189 países, Estados Unidos no ha ratificado ésta.


La Convención de los Derechos del Niño. EE.UU. es el único país que no la firmó. La ratificación de un Tratado en los Estados Unidos requiere el consentimiento del Presidente y 2/3 del Senado. La última parte es la más difícil. A menudo, los tratados ni siquiera son enviados al Senado anticipándose así al rechazo de la cámara. Una actitud típica entre nuestros líderes es que ningún extranjero debería decirnos qué hacer. Otra razón ofrecida por nuestros senadores es que estas disposiciones son materia del Gobierno Estatal de los EE.UU. Otros dicen que los niños no deberían tener derechos sino que deben obedecer a sus padres. La falta de fuertes demandas entre la ciudadanía para la ratificación de las convenciones de derechos humanos también informa a nuestros senadores de que obtendrán poco rédito de tal acción y en cambio podrían perder el apoyo de los constituyentes conservadores.


Dicha convención incluye numerosos derechos para los niños. Como son el derecho de los niños a la atención médica, a un nivel de vida decente, a libertad de expresión, de religión y a la "libertad para buscar, recibir y difundir información e ideas de todo tipo, independientemente de las fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa, en forma de arte o mediante cualquier otro medio que el niño elija”. Se requiere además que las naciones promuevan la lactancia materna.


Es verdad que Estados Unidos no se ha unido a la convención principal, pero sí ha ratificado 2 protocolos. Uno afirma que los niños deben ser excluidos del conflicto armado. En éste, EE.UU. hizo una salvedad, la cual permite que los menores de 18 años se ofrezcan como voluntarios para el ejército. El otro protocolo que fue aceptado por EE.UU. protege a los niños de la prostitución y de las peores formas de trabajo infantil.


La Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados no ha sido ratificada por los Estados Unidos que, no obstante, firmó un protocolo de 1967. El tratado más reciente de derechos humanos de la ONU es la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, a la que aún no se ha unido Estados Unidos.


¿Cómo se hacen cumplir estos tratados? Tras la ratificación, las naciones acuerdan los métodos de aplicación que son insertados en el documento. En gran parte, las disposiciones se incorporan a las leyes y a las constituciones de los países que son parte en las convenciones, y sus tribunales nacionales las tienen en cuenta a la hora de tomar sus decisiones. A menudo los gobiernos locales usan los tratados como guías políticas. Existen organizaciones en cada país (agencias gubernamentales y organizaciones no gubernamentales) que tienen interés en vigilar el cumplimiento de los derechos humanos y que usan las convenciones para promover dichos derechos.


Los tratados de derechos humanos también se hacen cumplir mediante un requisito: que las naciones presenten un informe cada pocos años al comité pertinente de la ONU. Un motivo importante para el cumplimiento de dichos tratados es el deseo de ser concebidos como sociedades más humanas. Además, también pueden ser requeridos inspectores e investigadores; de ahí que la visita de Alston fuera parte de los términos convenidos en el tratado.


Si bien los tratados especializados tienen sus propios comités de revisión, el más general y el que examina a todos los países, es el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Las revisiones se basan en un informe nacional, en información de personas expertas en derechos humanos de las Naciones Unidas (incluidos los relatores especiales), en organizaciones no gubernamentales y en agencias gubernamentales de derechos humanos. Éstos están dirigidos por el grupo de trabajo del Examen Periódico Universal (EPU), el cual está formado por los 47 miembros del Consejo. Sin embargo, cualquier nación miembro de la ONU puede participar en el debate. Es interesante leer, por ejemplo, lo que dice la delegación albanesa sobre Islandia o los comentarios de Maldivas sobre Ecuador. Finalmente, la revisión concluye con algunas recomendaciones de mejora, que serán estudiadas en la próxima revisión. Generalmente, en cuatro o cinco años.


Pese a que Estados Unidos no sea parte en la Convención de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, sí ha ratificado la de Derechos Civiles y Políticos. Así, Alston estaba informando oficialmente sobre cómo la pobreza había afectado a esos derechos que Estados Unidos sí había jurado lealtad: libertad y justicia para todas las personas.


Además de los tratados relativos a las políticas nacionales, existen tratados regionales de derechos humanos. Éstos permiten a las personas afectadas llevar casos a instituciones judiciales internacionales si sus tribunales nacionales no resuelven las violaciones de los derechos humanos. Dos de los principales tribunales internacionales son el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.


¿De qué sirven los tratados e informes de derechos humanos de la ONU? Tal y como informa la jurista Gráinne de Búrca, existen casos en los que ha habido mejoras significativas en el logro de los derechos, especialmente donde las organizaciones no gubernamentales y agencias gubernamentales han participado. Además, la mera existencia de los tratados cumple una función educativa y éstos son importantes en los planes de estudios para los niños y las niñas de muchos países.


Varios estudiosos, como Stephen Hopgood en su libro The Endtimes of Human Rights, consideran inútil o peor aún todo el proceso. Aquellas personas que somos conscientes de lo que está sucediendo tanto en los países en vías de desarrollo como en los países desarrollados, incluso en el "más grande" de todos (incluidos sus puestos avanzados en Cuba y los centros de detención clandestina de la CIA), no podemos ser muy optimistas. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, presentó un informe sombrío el 11 de septiembre de 2017. Un informe que, además, solo analizaba 40 países.


Pero, ¿por qué el rendimiento de este noble proyecto ha sido tan escaso? He aquí una posibilidad. Parte del ímpetu para la realización de los tratados de derechos humanos fue la Guerra Fría (la cual podría decirse que comenzó en 1848). Los reformistas liberales de muchos países reconocieron la validez de la crítica socialista del capitalismo, pero sostuvieron que no era necesario un cambio revolucionario; no hacía falta “recurrir a la rebelión contra la tiranía y la opresión” aunque tal rebelión está justificada en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Las reformas podrían curar los males. Los remedios garantizaban los derechos a un nivel de vida decente, al trabajo, a la atención de la salud, al descanso y al ocio, etc. De ahí la defensa de Roosevelt de "libertad para vivir sin miseria”. Por otro lado, se argumentó que los países socialistas privaban al espíritu humano de aspectos esenciales de la propia humanidad como son la libertad de expresión y la libertad de culto.


Uno de los resultados de la "diplomacia blanda" de la Guerra Fría fue el Acuerdo de Helsinki de 1975. La URSS solicitó un acuerdo europeo de seguridad y las naciones de Europa Occidental llegaron a un acuerdo, con la condición de que Canadá y Estados Unidos fueran parte de él y de que se incorporaran estándares económicos y de derechos humanos. El énfasis de este acuerdo en las libertades civiles dio lugar a la creación de Helsinki Watch, una ONG internacional creada por distintas fundaciones para vigilar los acuerdos. Esta organización se convirtió en Human Rights Watch, con el apoyo crucial de las fundaciones Rockefeller, Ford y Soros. Otras organizaciones de derechos humanos, como “Campaign for Peace and Democracy/East and West”, operaron en toda Europa del Este.


La intervención occidental en la URSS y las sociedades de Europa del Este en apoyo a los disidentes ganaron legitimidad a diferencia de algunos de los intentos anteriores, como la Asamblea de Naciones Cautivas Europeas que contaba con una destacada presencia nazi. Otro de los esfuerzos de esta "diplomacia blanda" fue la guerra fría cultural. Mientras se elogiaban las libertades liberales, las fundaciones privadas que trabajaban con el gobierno de Estados Unidos promovieron la religión, el nacionalismo y la "política de identidad" para contrarrestar a los comunistas impíos y su internacionalismo (trabajadores del mundo unidos).


Actualmente, organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch desempeñan un papel importante en la supervisión internacional de los derechos humanos. Éstas y otras dependen de los fondos de las mismas fundaciones que figuraban entre los importantes combatientes de la guerra fría. Como resultado, y tal y como lo indica un estudio reciente de Cliquennois y Cahmpetier, hay mucha menos publicidad y denuncias con respecto a los fallos de los "vencedores".


La Guerra Fría en sí misma no es amiga de los derechos humanos. La vigilancia y las purgas, las elecciones manipuladas y los gobiernos títeres (en ambos lados) no mejoran la democracia. Las invasiones y les guerras de la Contra, las revoluciones y las contrarrevoluciones, lo empeoran. Además, si se hubieran consumido los recursos de otro modo, podrían haber proporcionado un nivel de vida adecuado para todas las personas. Durante mucho tiempo, el mundo ha estado bajo el régimen de la guerra global contra el terrorismo o, dicho de otra manera, bajo una guerra sin fin que incluye la destrucción "humanitaria" de Yugoslavia.


No podemos saber cómo sería el mundo si las intervenciones duras y blandas de las potencias imperialistas capitalistas no hubieran atacado a los socialistas o, incluso, no hubieran atacado a los reformadores moderados. Sin embargo, es difícil pensar que hubiera sido peor. Killing Hope, libro ampliamente documentado y escrito por Bill Blum, nos ha demostrado que el resultado han sido repúblicas bananeras fascistas, mafiosas y corruptas. Nuestra particular "cortina de uranio". Hoy podemos razonar que el ascenso de Stalin y las atrocidades del estalinismo fueron habilitadas a raíz de la invasión aliada de la Unión Soviética y los continuos intentos de destruirla. El derrocamiento de Mossadegh en Irán, Arbenz en Guatemala, Allende en Chile y Sukarno en Indonesia (entre muchos otros) han tenido en sus regiones consecuencias para los "derechos humanos" que se aprecian hoy en día. Por otro lado, el costo de mantener imperios desafiados por los "rebeldes contra la tiranía y la opresión" ha intensificado el "miedo" y la "miseria" en los países de origen.

 

23/03/2018
Joan Roelofs es catedrática emérita de Ciencia Política en Keene State College, New Hampshire.


Fuente:
https://www.counterpunch.org/2018/03/09/how-effective-are-international-human-rights-

Publicado enInternacional
EU engañó a Rusia con promesas incumplidas

Eric Zuesse, connotado historiador investigador de EU –abominado por la prensa lubricada del sistema desinformativo–, aborda “Cómo EU engañó a Rusia (https://goo.gl/fxwwtJ)”, que elucida la sicología de desconfianza entre las dos superpotencias nucleares desde hace un cuarto de siglo y explica lo que se encuentra detrás del histérico neomacartismo del presente Rusiagate.

El ensayo geoestratégico de Eric Zuesse desglosa en forma académica su impactante disquisición. Como solían exponer los clásicos latinos: contra facta non sunt argumenta, ya que los datos duros y testimonios de Zuesse son apabullantes.

Eric Zuesse afirma que la condicionalidad del acuerdo de la URSS para permitir que Alemania oriental sea capturada por Alemania occidental, y para el finiquito de la guerra fría, fue que la OTAN no se expandiría ninguna pulgada al Este.

Tal fue el acuerdo entre el entonces presidente de la URSS, el megacándido Mijail Gorbachov, que liquidó a la URSS, abandonó el comunismo y disolvió la alianza militar comunista del Pacto de Varsovia, bajo las promesas verbales, sin ningún documento que lo respalde.

Ello “significaba que EU no intentaría colocar sus misiles nucleares justo en las fronteras de Rusia, cerca de Moscú y quizás para lanzar un fulminante (blitz) ataque nuclear que eliminaría la capacidad misilística de represalias de Rusia mas rápido de lo que Rusia pudiera lanzar sus misiles contra la OTAN/EU en un ataque sorpresa de primer golpe”.

Gorbachov –quien acabó en forma denigrante haciendo la publicidad de Pizza Hut y de las tarjetas American Express– soñaba con que Rusia sería aceptada como una democracia occidental e, incluso, EU le prometió que Rusia sería ungida como miembro de la OTAN, lo cual “ponía fin a la guerra fría de 46 años”.

Rusia cumplió en forma unilateral toda la parte del trato bilateral, lo cual no fue correspondido por EU cuando la OTAN absorbió uno a uno los previos países del Pacto de Varsovia y se dio incluso el lujo de rechazar la membresía de Rusia.

¡Sucedió lo contrario!: la OTAN se expandió al Este, justo en las fronteras de Rusia y, con el vacío soviético, EU profundizó su cooperación con sus aliados fundamentalistas árabes sunnitas para invadir Irak, Libia y Siria.

Los testimonios de Eric Zuesse son demoledores: 1. Yo estaba allí cuando le dijimos a los rusos que los íbamos a hacer miembros de la OTAN: coronel Lawrence Wilkerson (anterior jefe de gabinete del secretario de Estado general Colin Powell), quien ha expuesto que la “política exterior de EU es hecha por la plutocracia (https://goo.gl/bSpWoA)”;

2. “Cuando hablé con Baker, él acordó que le había dicho a Gorbachov que si la URSS permitía la reunificación alemana y la membresía de la OTAN, Occidente (sic) no expandiría a la OTAN ni una pulgada al Este (https://goo.gl/n98JoN)”;

3. El entonces canciller alemán, Helmut Kohl, “prefirió hacer eco a James Baker, no a Daddy Bush” y “aseguró a Gorbachov, como el mismo Baker había hecho, que naturalmente (sic) la OTAN no podría expandir su territorio (sic) a Alemania oriental: Mary Elise Sarotte. Ella misma agrega que después de arrancar esta megaconcesión al ingenuo Gorbachov, Kohl regresó a Alemania “a empezar la unificación de las dos Alemanias bajo una sola divisa y un sistema económico (https://goo.gl/ZhfhjW)”. Aquí fue cuando Alemania despegó como superpotencia geoeconómica gracias a la sepultura de la URSS y a la pusilanimidad de Gorbachov. Cinco años más tarde Mary Elise Sarotte explaya la “promesa rota (https://goo.gl/duhUxt)”;

4. Una frase tremenda del engaño de Daddy Bush fue cuando regañó al canciller Kohl sobre las promesas a Rusia durante la Cumbre en Campo David de febrero de 1990: ¡Al diablo (sic) con ello: Ganamos, ellos no! Ya en ese momento el lastimoso Gorbachov se había vuelto la piñata de Daddy Bush, Kohl y Mitterrand. En forma angelical, en pleno infierno, Gorbachov llegó hasta proponer una seguridad panEuropea entre la OTAN y lo que quedaba de la URSS;

5. Jack Matlock, anterior embajador en la URSS de 1987 a 1991, afirma que su país (EU) “ha tratado a Rusia como perdedor (sic) desde el fin de la guerra fría: la falla de apreciar cómo concluyó la guerra fría ha tenido un profundo impacto en las actitudes de Rusia y Occidente y ayuda a explicar lo que vemos ahora”. ¡Pero cómo Daddy Bush y los Clinton no iban a humillar a Rusia con tal caquistocracia (el gobierno de los peores) de Gorbachov y Yeltsin! Baste contrastarlos con el zar Vlady Putin quien ha resucitado hoy a Rusia de los cementerios geopolíticos;

6. Sir Rodric Braithwaite, anterior embajador británico en la URSS y Rusia, informó sobre las garantías (¡megasúper-sic!) dadas en 1990 por EU (James Baker, secretario de Estado) y Alemania (Helmut Kohl, canciller), y en 1991 (sic) en nombre del Reino Unido (por el entonces premier, John Major) y Francia, por el presidente François Mitterrand. Sir Rodric Braithwaite afirmó que este “récord de hechos no ha sido exitosamente desmentido en Occidente: EU y Rusia Antes y Más Allá de la Crisis de Ucrania (https://goo.gl/FUU16y)”.

Muy riguroso, Eric Zuesse expone el contraargumento de Mark Kramer, director de los Estudios de la Guerra Fría de Harvard: “El mito de la promesa de la no-expansión de la OTAN a Rusia (https://goo.gl/bUarxf)”. Allá quien desee creer a los lubricados académicos oficiosos del Deep State de EU en la fase de la posverdad y sus fake news.

En lo único que le asiste la razón a Kramer es que no existe ningún documento.

Desde mi perspectiva, sin haber perdido una guerra militar propiamente dicho, Gorbachov cedió en todo y no obtuvo nada a cambio, lo cual suena aberrante para cualquier diplomático menor, ya no se diga un estadista de alcurnia.

Eric Zuesse arremete contra Gorbachov por “haber confiado en megaestafadores (los líderes de EU y sus aliados) encabezados por un supergánster Daddy Bush” cuando el mundo entero sufre de estos bandidos (sic) hoy y cada día, lo cual produce creciente caos global y matanzas en Libia, Siria, Ucrania y en otras partes, que ahora ha resultado en una crisis de refugiados en Europa. ¡Qué severo!

Eric Zuesse describe cómo el ingenuo Gorbachov confió en Daddy Bush, por cierto, antiguo director de la CIA e indiciado acusado de haber participado en el asesinato de Kennedy.

La etérea promesa –insisto, sin documentos– fue hecha por el texano secretario de Estado, James Baker III, que superó a Maquiavelo, Talleyrand y Rasputín juntos, cosa que no podría suceder con el abusado y avezado zar Vlady Putin, quien conoce las vulnerabilidades de la élite estadunidense.

Si alguien cree que no pudo haber peor cándido que Gorbachov se quedaría corto con su inmediata sucesión por Boris Yeltsin, quien llevó a Rusia al borde de la balcanización al deglutir todos los cuentos de Bill Clinton asesorado por George Soros: dos personajes que en el mismo infierno causarían pavor.

No es concebible la degradación de la URSS a tales niveles.

Por eso el zar Vlady Putin confesó que la disolución de la URSS había constituido una catástrofe geopolítica, lo cual desea repetir el Deep State estadunidense en la fase presente del Rusiagate.

AlfredoJalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

Facebook: AlfredoJalife

Vk: id254048037

Publicado enInternacional
¿Unidad de las izquierdas? España: la fractura de la identidad nacional

Algunos escenarios inciertos para la articulación de las fuerzas de izquierda


En los últimos tiempos, la cuestión de la articulación entre fuerzas de izquierda se ha discutido en diferentes países y los contextos en los que ha habido la discusión son reveladores de los numerosos obstáculos que habría que superar para que dicha articulación fuera posible o deseable. En algunos casos resulta muy claro que tales obstáculos son a corto o medio plazo infranqueables. Las discusiones tienden a tener lugar sobre todo en periodos preelectorales. Me limitaré a ilustrar los diferentes obstáculos y los bloqueos que los diferentes contextos revelan y, a la luz de ellos, lo que tendría que cambiar para que esa articulación fuera posible y deseable.


A continuación, voy a analizar brevemente cuatro de esos contextos: España, Colombia, México y Brasil. En los tres últimos países habrá elecciones en 2018. Cada uno de estos países ilustra un obstáculo específico para la construcción de coaliciones que hagan posible gobiernos de izquierda con programas de izquierda. De hecho, este ejercicio puede hacerse con otros países, tanto para ilustrar estos obstáculos como para ilustrar otros que, en ese caso, deberán definirse. Si este ejercicio por fuerza colectivo se hace en un número suficientemente grande de países en diferentes regiones del mundo, será posible tener una idea de conjunto de los obstáculos que se deben superar y de los caminos para hacerlo. Con esta base sería posible imaginar una nueva internacional de izquierdas. Es evidente que, en muchos países, los debates políticos no se formulan como debates entre izquierda y derecha y, en otros, los propios debates están prohibidos por regímenes autoritarios. En el primer caso, las fuerzas políticas que luchan democráticamente contra el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, sin preocuparse por las etiquetas, podrían estar interesadas en la nueva internacional. Los nombres con los que se designan las diferencias son menos importantes que las diferencias en sí y las maneras de debatir sobre ellas. En el segundo caso, las fuerzas que clandestinamente luchan por la democracia también podrían estar interesadas en la nueva internacional.


España: la fractura de la identidad nacional


En los últimos años, en España la izquierda-izquierda ha pasado por un momento excepcionalmente prometedor. A raíz del movimiento de los indignados (más conocido en España como 15M), aprovechando la insatisfacción de los españoles con un Gobierno conservador masivamente corrupto (PP, Partido Popular) y el fracaso de una alternativa con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), desgastado por un gobierno rehén del neoliberalismo, nació un nuevo partido de izquierda, Podemos. Surgió como una fulguración política en 2014 y tuvo un éxito sorprendente en las primeras elecciones en las que participó, al ser elegidos cinco diputados para el Parlamento Europeo. Además de ser un partido nuevo, era un partido de nuevo tipo, con una relación orgánica con un movimiento social del que emergía (el movimiento de los indignados). Asimismo, era un partido nuevo por contar con muchos jóvenes entre sus líderes. Se anunciaba el fin del bipartidismo, que surgió con la transición a la democracia consagrada en la Constitución de 1978, la alternancia entre el PP y el PSOE, con el antiguo Partido Comunista, más tarde Izquierda Unida, reducido a una existencia muy modesta.


Podemos fue la respuesta de aquellos y aquellas que en el movimiento de los indignados defendían que el movimiento de las calles y las plazas debía prolongarse a escala institucional transformándose en un partido. Pese a adoptar la lucha institucional, Podemos se presentó como el partido contrario al régimen de la Transición (el posfranquismo iniciado en 1978 con la nueva Constitución) con el argumento de que ese régimen había originado una élite o casta política y económica que desde entonces se expresaba políticamente en la alternancia entre los dos partidos del régimen (PP y PSOE), una alternancia sin alternativa. Las posiciones iniciales del partido llevaron a algunos a pensar, en mi opinión desacertadamente, que estábamos ante un nuevo populismo de izquierda que oponía la casta al pueblo. De hecho, se decía que la dicotomía izquierda/derecha no captaba la novedad y la riqueza programática y organizativa del partido, que era necesaria una «nueva» manera de hacer política, opuesta a la «vieja» política. Al tratarse de un partido nuevo, sus bases organizativas eran frágiles, pero esa fragilidad se veía compensada con el entusiasmo de los militantes y los simpatizantes.


Los difíciles caminos de la articulación entre las izquierdas


En estas condiciones, no era de esperar ninguna aproximación o articulación entre las izquierdas, sobre todo con Izquierda Unida y el PSOE. De hecho, la gran mayoría de los adeptos de Podemos no consideraba que el PSOE fuera un partido de izquierda ante las concesiones que los socialdemócratas habían hecho al neoliberalismo de la UE. Estábamos en un periodo de medir fuerzas y ese proceso era particularmente decisivo para Podemos. Las primeras «mediciones» no podían ser mejores. Nacido en enero de 2014, las encuestas de opinión mostraban a finales de 2015 que Podemos era el segundo partido en las intenciones de voto de los españoles, después del PP y por delante del PSOE. Las primeras iniciativas de acuerdo electoral entre fuerzas de izquierda llegaron de Izquierda Unida, liderada por otro joven, Alberto Garzón, después de las elecciones autonómicas de 2015. Eran las primeras señales que indicaban el propósito de unir las diferentes fuerzas de izquierda para conquistar el poder. Entretanto, Podemos decidió, a través de una consulta interna, que cualquier acuerdo o coalición con otras formas de izquierda debía contener el nombre de Podemos. Así pues, fueron surgiendo los primeros acuerdos a nivel autonómico: «Compromís-Podemos-És el Moment» en la Comunidad Valenciana, «Podemos-En Marea-ANOVA-EU» en Galicia y «En Comú Podem» en Cataluña. Y a escala nacional surgió la coalición «Unidos Podemos», antes de las elecciones legislativas de junio de 2016, cuando también se incorporó el grupo ecologista Equo.


Las elecciones generales de 2016 fueron el primer indicio de que el trayecto ascendente de Podemos no era algo irreversible. Toda la campaña de Unidos Podemos se orientó a superar al PSOE como gran partido de oposición. Ese objetivo quedó lejos de conquistarse, puesto que el PSOE obtuvo el 22% de los votos y Unidos Podemos apenas el 13%. Tras la crispación inicial entre Unidos Podemos y el PSOE, los dos partidos habían mantenido algunas conversaciones a fin de provocar la caída del Gobierno conservador, pero no se concretó nada. Los resultados de las elecciones también fueron flojos para el PSOE, ya que estos esperaban beneficiarse del desgaste del gobierno del PP. Ante tal situación, las divisiones en el interior del partido se agravaron y Pedro Sánchez renunció al cargo de secretario general en octubre de 2016 después de salir derrotado en un turbulento Comité Federal. Ese mismo mes, el PSOE hacía posible, mediante la abstención, la investidura del nuevo Gobierno del PP, liderado por Mariano Rajoy. La líder regional Susana Díaz, discípula política de Felipe González, volvió a realzar entonces la política centrista de partido y secundó la abstención del PSOE. En una demostración de gran tenacidad política, Pedro Sánchez aprovechó los cambios estatutarios que preveían la elección directa del secretario general en elecciones primarias y volvió a conquistar la dirección del partido en el Congreso del PSOE celebrado en mayo de 2017. Las relaciones entre los dos partidos mejoraron significativamente cuando Pedro Sánchez retomó la dirección del partido.


Siempre bajo la presente influencia del líder histórico del partido, Felipe González, una fuerte corriente dentro del PSOE se negaba en redondo a cualquier alianza con Unidos Podemos y, en cambio, defendía el entendimiento con los partidos de derecha (como Ciudadanos, un partido de derecha liberal nacido en Cataluña y hoy presente en el conjunto del Estado español con el apoyo de algunos sectores importante de los medios de comunicación y de intereses económicos poderosos) para garantizar la continuidad del pacto de gobierno y la política de alternancia que venía desde la Transición. Era la reproducción de la política convencional de la socialdemocracia europea constituida en la Guerra Fría y que, tras la caída del Muro de Berlín, se había mantenido en el poder; política que se acabó, como hemos visto, con el Partido Socialista portugués a finales de 2015. Sin embargo, el regreso de Pedro Sánchez revelaba que la militancia socialista estaba dividida al respecto, alguna por creer que sin una unidad entre las fuerzas de izquierda esta no volvería nunca más al poder, otra por pensar que sin un giro a la izquierda que permitiera recuperar los votos que habían permitido que creciera Podemos, el PSOE nunca más podría volver al poder.


Se crearon las condiciones para retomar las conversaciones de confluencia entre el PSOE y Unidos Podemos. Por parte de Unidos Podemos, ahora había una motivación mucho más intensa para una articulación con toda la izquierda. Se hablaba de la solución portuguesa, se reconocía que las transiciones democráticas en los dos países habían sido diferentes, pero se consideraba que para intentar cambiar la política neoliberal europea era crucial que España, la quinta mayor economía de la UE, pasara a tener un Gobierno de izquierda. Pedro Sánchez tuvo varias reuniones con el primer ministro socialista portugués y consta que discutieron sobre la coalición portuguesa. En Unidos Podemos había contactos tanto con el Bloco de Esquerda como con el Partido Comunista Portugués.


En el nuevo ciclo de contactos entre Unidos Podemos y el PSOE se trataba de articular reformas políticas, construir acuerdos programáticos y, a largo plazo, promover un gobierno de izquierda que pudiera acabar con los años neoliberales y de corrupción del gobierno del PP. Las señales que facilitaban la confluencia estaban sobre la mesa y procedían de ambos lados. El PSOE declaraba que Unidos Podemos era «un socio preferente» o que el gran objetivo era «un entendimiento de izquierda en el país».
La crisis de Cataluña


Estábamos en junio de 2017. Pocos meses después, estalló la crisis de Cataluña y las divergencias entre los dos partidos respecto a Cataluña provocaron el colapso de las conversaciones y del objetivo de los acuerdos de gobierno. De hecho, el desarrollo de la crisis mostró que, pese a haberse alejado, los dos partidos se vieron negativamente afectados por el modo en el que se posicionaron ante tal situación.


Para quienes no conocen la crisis de Cataluña, he aquí un breve resumen: al igual que otras regiones de España, principalmente el País Vasco y Galicia, Cataluña tiene una identidad nacional fuerte e históricamente arraigada; esa identidad sufrió una gran represión en la dictadura franquista; tras la transición democrática en 1978 se reconoció la identidad catalana y su autonomía en el marco del Estado español; a lo largo de las últimas décadas, los catalanes han luchado a través de las vías institucionales para que se ampliara el Estatuto de Autonomía; en 2006 aceptaron el nuevo Estatuto de Autonomía pactado con el Gobierno central, pero el Tribunal Constitucional lo anuló. Desde entonces, las relaciones entre Madrid y Barcelona se crisparon; al mismo tiempo, el partido nacionalista y conservador que llevaba mucho tiempo gobernando en Cataluña (Convergència i Unió, refundado después como Partit Demòcrata Europeu Català), políticamente muy cercano al PP, pasó a defender la independencia como única vía para que Cataluña viera reconocida su identidad y voluntad de autogobierno. El objetivo de la independencia pasó a tener entonces dos brazos políticos, un brazo de derecha y un brazo de izquierda, en el cual habían militado republicanos que nunca se habían reconocido en la monarquía borbónica (antepasados del rey actual), que en el siglo xviii había derrotado a los independentistas catalanes.


El 1 de octubre de 2017 el Gobierno catalán realiza un referéndum, considerado ilegal por el Gobierno central de Madrid, para conocer la voluntad de los catalanes en cuanto a la independencia. El Gobierno central intentó frenar la celebración del referéndum por la vía judicial y policial, pero, pese a las intimidaciones y la represión, el referéndum se realizó y la mayoría de los que se expresaron con su voto se posicionaron a favor de la independencia. Pocos días después el Gobierno de Cataluña declara unilateralmente la independencia. El Gobierno central reaccionó activando el artículo 155 de la Constitución, que declaró el estado de excepción en Cataluña; suspendió el Gobierno autonómico, mandó detener a los dirigentes políticos y convocó elecciones en Cataluña para el 21 de diciembre de 2017 con el objetivo de elegir un nuevo Gobierno; el líder del Gobierno catalán, Carles Puigdemont, suspendido por el Gobierno central, se exilió en Bélgica y desde Bruselas busca el apoyo de los países europeos a la causa catalana, apoyo que no llega; se celebraron las elecciones catalanas y los partidos independentistas volvieron a ganar las elecciones; tanto el PSOE como Podemos (que se presentó a las elecciones en una coalición de varias fuerzas de izquierda llamada Catalunya en Comú) salen derrotados en las elecciones y la derrota de Podemos es especialmente preocupante para el partido por las repercusiones que puede tener fuera de Cataluña; la coalición que había gobernado antes Cataluña (constituida por un partido de derecha, el PDeCAT el más votado, y dos partidos de izquierda, uno de izquierda moderada, Esquerra Republicana de Catalunya, y otro de izquierda-izquierda, la Candidatura d’Unitat Popular) vuelve posicionarse para gobernar. Mientras escribo estas líneas (31 de enero), el futuro político de Cataluña es una completa incógnita.


¿Cómo puede ser que la crisis de Cataluña haya podido bloquear un acuerdo entre izquierdas considerado fundamental para acabar con el gobierno conservador, un objetivo compartido por la mayoría de los españoles? Al final, los dos partidos se manifestaron contra el referéndum decidido unilateralmente por los catalanes y ambos defendieron la idea de un Estado plurinacional a fin de la eventual constitución de un Estado federal o confederal; ambos partidos se manifestaron contra la independencia de Cataluña, pero Unidos Podemos insistió especialmente en que ese objetivo debía construirse en consenso con los catalanes y no basándose en la represión judicial y policial. Defendió el derecho a decidir de los catalanes, basado en un referéndum «con garantías» pactado con el conjunto del Estado español.


Sin embargo, las divergencias entre los dos partidos han acabado por agravarse. La crisis de Cataluña ha llevado al PSOE, al contrario de Unidos Podemos, a retroceder en la defensa de la plurinacionalidad del Estado español. La plurinacionalidad (la España como «nación de naciones») había sido reconocida en el 39.º Congreso del partido que reeligió a Pedro Sánchez como secretario general. Con todo, posteriormente la plurinacionalidad dejó de ser el eje central de la propuesta del partido de reforma constitucional. Los dos partidos divergieron fuertemente en el hecho de activar el artículo 155 de la Constitución y en la represión jurídico-judicial en la que este se tradujo. El PSOE se manifestó a favor de la declaración del estado de excepción y, de hecho, acordó con el PP la activación del dispositivo constitucional. Para Unidos Podemos, con esta decisión el PSOE volvía a ser uno de los partidos del régimen contra el que había surgido Podemos y, por eso, debían suspenderse las negociaciones entre los dos partidos. Por lo que respecta al PSOE, el distanciamiento fue correspondido.


Las izquierdas y la identidad nacional


¿Por qué la crisis de Cataluña puede ser especialmente negativa para Podemos? Si nos restringimos a Cataluña, los daños no parecen duraderos. La posición de la alianza en la que se integraba Podemos era la posición aparentemente moderada del fortalecimiento de la autonomía por las vías legales y constitucionales. ¿Pero sería esta la posición de las bases catalanas del partido? ¿Acaso estarían todas con el partido cuando este se mostraba a favor del derecho a decidir y al mismo tiempo insistía en que la independencia no era una buena solución ni para Cataluña ni para España? ¿Defender el derecho a decidir no implicaría el deber de aceptar lo que se decidiera? ¿Por qué insistir tanto en la ilegalidad del referéndum cuando la aplastante mayoría de los catalanes defendía el derecho incondicional a decidir, aunque estuvieran divididos casi por la mitad con relación al objetivo de la independencia?


El hecho de haber divergencias internas se volvió evidente cuando el secretario general de Podemos en Cataluña se declaró a favor de aceptar el resultado de las elecciones de diciembre y, por tanto, la independencia, y no tardó en presentar su dimisión tras mantener un duro pulso con la dirección estatal del partido. En cualquier caso, en contextos de fuerte polarización es normal que los partidos que defienden posiciones más moderadas sean castigados por los electores, pero esa situación no perdura cuando se atenúa la polarización, lo que puede ocurrir si tenemos presente que el independentismo no tuvo una victoria aplastante, más bien al contrario, y que tanto el extremo de la independencia como el extremo del centralismo (el partido conservador Ciudadanos) fueron los vencedores de las elecciones.


Si tenemos en cuenta a España en su conjunto, la razón de la vulnerabilidad añadida de Podemos después de la crisis de Cataluña se halla en que la identidad nacional en España no es, al contrario que en otros países, una bandera inequívocamente de derecha. Es una bandera de muchos de los movimientos de ciudadanos y ciudadanas de izquierda que se coaligaron con Podemos en las diferentes regiones autonómicas. Para ellos, era importante que Podemos distinguiera entre legalidad y legitimidad en el caso del referéndum de los catalanes y estuviera sin lugar a dudas al lado de los catalanes que desafiaban el centralismo conservador de Madrid para ejercer el derecho más básico de la democracia, el derecho de votar. Solo así tendría sentido que la oposición del partido a la declaración unilateral de independencia tras el resultado del referéndum del 1 de octubre se considerara genuina, una declaración que, no obstante, se suspendió inmediatamente como señal de oferta de diálogo y solicitación de mediación internacional. Teniendo en cuenta lo anterior, quedó la duda de saber de qué lado estaría Podemos en futuras confrontaciones de otras regiones con el centralismo de Madrid.


¿Acaso la dirección de Podemos ha sido insensible a la complejidad de la cuestión de la identidad nacional en España? Los nuevos líderes de la izquierda-izquierda europea, no solo en España sino también en otros países, han sido entrenados para desconfiar de todos los nacionalismos, puesto que en Europa estos fueron mayoritariamente conservadores y estuvieron en el origen de los peores crímenes. Asimismo, fueron entrenadas para dar toda la prioridad a las políticas de clase, aunque en los últimos tiempos complementadas con políticas antipatriarcales y antirraciales. Cabe añadir que en Cataluña la independencia ha sido empuñada como bandera por una derecha que durante décadas había sido servil al Gobierno central y, como Gobierno autonómico, había aplicado con empeño las políticas neoliberales contra los trabajadores catalanes.


Cualquiera de estas dos vertientes del entrenamiento debe volver a valorarse en los próximos tiempos, no solo en España, sino también en muchos otros países. Para ello, las izquierdas europeas tienen que aprender del Sur global. Con relación al nacionalismo, en los contextos coloniales extraeuropeos este ha sido un objetivo políticamente mucho más complejo. Fue la bandera de los pueblos oprimidos, entre los que evidentemente había diferencias de clase, y etnia, entre otras. De ahí que se haya distinguido entre el nacionalismo de los débiles u oprimidos y el nacionalismo de los fuertes u opresores. Sin embargo, incluso en Europa, esa complejidad ha existido históricamente. Xosé Manuel Beiras habla de «nacionalismos periféricos» al referirse a Galicia y a las diferentes naciones en el interior del Estado español. Andalucía fue quizás el primer territorio de Europa que se trató como colonia después de la mal llamada Reconquista. Como han insistido los estudiosos andaluces, las formas coloniales de administración y de concentración de tierras se probaron primero en Andalucía antes de aplicarse en el Nuevo Mundo. Es por eso que el concepto de colonialismo interno se puede aplicar tanto en un contexto latinoamericano como en un contexto europeo. Los nuevos líderes de la izquierda europea nunca han podido aprender en las escuelas y en las universidades que la historia de sus países incluía colonialismo interno y que había varios tipos de nacionalismo tanto en el mundo como en propia Europa.


Por otro lado, con relación a la prioridad de la política de clase, en el futuro será necesaria una profunda reflexión. He defendido que la dominación moderna está formada desde el siglo xvi por tres modos principales de dominación: el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado. Desde sus orígenes hasta hoy, estos tres modos de dominación siempre han actuado articulados. Las épocas y los contextos sociales de cada país se distinguen por el modo específico de articulación entre los diferentes modos de dominación que prevalece. El colonialismo no ha terminado con el fin del colonialismo histórico. Actualmente, sigue bajo otras formas, como el colonialismo interno, el racismo, la xenofobia y la islamofobia.


La lucha contra la dominación también debe articularse y debe contemplar las tres vertientes, aunque los énfasis y las urgencias obliguen a dar más prioridad a una u a otra. Sin embargo, se deben contemplar siempre las tres por la simple razón de que en ciertos contextos las luchas asumen versiones cambiantes. Por ejemplo, una reivindicación de clase se puede afirmar bajo la forma de reivindicación de identidad nacional, y viceversa. Por tanto, las fuerzas políticas que tienen éxito son las que están más atentas a este carácter cambiante de las luchas sociales. Pienso que este ha sido el caso de Cataluña. En España, las identidades nacionales son transclasistas y las fuerzas de izquierda no pueden minimizarlas debido a este hecho. Estas tienen que luchar contra las contradicciones para hacer funcionar el transclasismo a favor de una política progresista que fortalezca las posiciones y los intereses de las clases subalternas, populares. La crisis de Cataluña reveló que la «cuestión nacional» de España solo se resuelve con una ruptura democrática con el régimen actual, lo que da por supuesto una nueva Constitución.


Unidos Podemos está muy a tiempo de hacer la reflexión sobre ello y espero que ocurra lo mismo en el PSOE. Si se da este paso, volverá a ser posible pensar en una unidad entre las fuerzas de izquierda consistente que incluya partidos y movimientos. Sin ella, las izquierdas españolas nunca llegarán al poder con un programa de izquierda, lo que es malo para España y para Europa.

 

Traducción de Antoni Aguiló y Àlex Tarradellas


Notas
[*] Este artículo constituye la tercera entrega de las cinco que van a dedicarse en este blog al tema de la unidad/articulación de las izquierdas en diferentes contextos contemporáneos y que forman parte del libro ¿Unidad de las izquierdas? Cuándo, por qué, cómo y para qué, Dyskolo, 2018.

Publicado enPolítica