Sábado, 07 Diciembre 2019 05:56

Falsificadores

Falsificadores

Durante mucho tiempo intelectuales y dirigentes occidentales han ironizado sobre la manía de los regímenes soviéticos de reescribir la historia. Pero apenas se les oye cuando el Parlamento Europeo revisa la de la Segunda Guerra Mundial. El pasado 19 de septiembre los europarlamentarios adoptaron una resolución "sobre la importancia de la memoria europea para el futuro de Europa" que sitúa en pie de igualdad "los regímenes comunista y nazi". El concepto "regímenes totalitarios", empleado en veintidós ocasiones, reúne en un mismo oprobio a la URSS invadida y a la Alemania invasora, a los veintiséis millones de muertos soviéticos y a sus asesinos, al general Gueorgui Joukov y a los responsables de los campos de exterminio. El Parlamento Europeo afirma estar "preocupado por el hecho de que los símbolos de los regímenes totalitarios se sigan utilizando en espacios públicos y con fines comerciales". Para tranquilizarlo, ¿hay que rebautizar la Plaza de la Batalla de Estaligrado de París como "Plaza del Mercado Común" o, como en Hungría, tratar de prohibir una marca de cerveza en cuya etiqueta aparece una estrella roja?  

La resolución no se limita a este rudimentario revisionismo. "La Segunda Guerra Mundial se desencadenó como consecuencia inmediata del tristemente célebre pacto de no agresión germano soviético del 23 de agosto de 1939*", leemos también en ella. Los historiadores atribuyen habitualmente la responsabilidad del conflicto al expansionismo belicoso de la Alemania nazi (1). En su afán por asociar la Unión Soviética con esta responsabilidad la resolución del Parlamento de Estrasburgo hace desaparecer a propósito otro episodio igual de embarazoso moralmente, pero que esta vez implica a irreprochables democracias europeas: los acuerdos firmados en Munich en septiembre de 1938 a consecuencia de los cuales Francia y Reino Unido autorizan a Adolf Hitler a invadir los Sudetes, una región de Checoslovaquia.

Por azar del calendario, al mismo tiempo el historiador de la Segunda Guerra Mundial Christopher Browning informaba acerca de los progresos de la investigación sobre este acontecimiento (2). Muestra hasta qué punto, en su deseo de apaciguar a Hitler, las democracias lo envalentonaron, reforzaron y provocaron la guerra. "En 1938 Alemania no tenía ni el margen de superioridad necesario para lograr una rápida victoria ni capacidad para emprender una guerra larga". Pero la bien equipada Checoslovaquia era aliada de Francia de la URSS. Su anexión sin combate supuso una doble oportunidad para los nazis. "La industria militar checa requisada produjo una tercera parte de los nuevos modelos III y IV de carros de combate, fundamentales en la victoria alemana en Polonia y después en Francia". La capitulación de Munich también supuso un golpe para los opositores alemanes del Führer. "Un grupo de conspiradores antihitlerianos planeaba derrocar al dictador en cuanto emprendiera la guerra contra Checoslovaquia. La abyecta rendición de [el primer ministro británico Arthur Neville] Chamberlain en Munich frustró sus planes y dio a Hitler la victoria sin derramamiento de sangre que consolidó su posición"

Pero, al infierno con estas investigaciones, puesto que ahora son unos parlamentarios europeos quienes escriben la historia.

Notas:

* Véase al respecto el artículo de Jacques R. Pauwels, "Mito y realidad del pacto entre Hitler y Stalin del 23 de agosto de 1939". (N. de la t.)

(1) Véase Gabriel Gorodetsky, «Les dessous du pacte germano-soviétique», Le Monde diplomatique, julio de 1997.

(2) Christopher R. Browning, «Giving in to Hitler», The New York Review of Books, 26 de septiembre de 2019. Véase también Gorodetsky, «Un autre récit des accords de Munich», Le Monde diplomatique, octubre de 2018. 

Fuente: https://www.monde-diplomatique.fr/2019/11/RIMBERT/60955 

 

Por Pierre Rimbert

Le Monde diplomatique

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

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Miércoles, 04 Diciembre 2019 05:55

Colombia ante el desafío de contar el horror

Carlos Beristain, miembro de la comisión de la Verdad colombiana. Imagen: Jorge Larrosa

Colombia emprendió una tarea titánica:  explicar su conflicto armado. Para eso creó la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición

Colombia emprendió una tarea titánica: dar una explicación y alcanzar la verdad sobre las causas del conflicto armado en el país. Son más de 50 años de guerra con cientos de miles de muertos y millones de víctimas. Una de las instituciones creadas para ese fin es la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, que recuerda a la CONADEP argentina. Esta Comisión de la Verdad (según su nombre corto) es de carácter temporal (durará tres años) y extrajudicial. Tiene la difícil misión de escuchar a las víctimas y llegar a una explicación del conflicto armado. En una Colombia donde día a día hay más muertes esta Comisión buscará dar con las causas estructurales de la violencia.

En 2016 el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmaron un Acuerdo de Paz para terminar con la guerra. El mismo contemplaba la creación de tres organismos para esclarecer las causas del conflicto y llevar justicia a las víctimas. Uno de ellos es la Comisión de la Verdad. “La `no repetición´es una tarea para el ahora”, sostiene Carlos Beristain, uno de los once comisionados que integran el organismo. Médico y psicólogo nacido en España, Beristain tiene una vasta trayectoria como asesor de varias comisiones de la verdad. “No es sólo lo que nos pasó, sino lo que sigue pasando. Una de las tareas de la comisión es buscar una verdad que explique, no solamente que cuente casos. Este es un país en el que se ha investigado demasiado pero siguen sin estar claras muchas dimensiones del conflicto y de lo que hay que cambiar. Tenemos la misión de hacer recomendaciones para que se puedan enfrentar las condiciones estructurales y los factores de persistencia del conflicto armado. Una tarea que nos conecta con el ahora de Colombia", explicó el psicólogo.

Para entender la naturaleza del trabajo que llevan adelante hay dimensionar las 262.197 muertes que produjo el conflicto armado, según el Centro Nacional de Memoria Histórica. En ese sentido el organismo necesitó crear estrategias para poder abarcar una realidad tan compleja. “En un país con nueve millones de víctimas no vamos a poder resolver todos los casos. Pero sí trabajar sobre los patrones de victimización. Es decir, ver en diferentes épocas cuales han sido las regularidades de la violencia contra la población y cómo eso explica la dinámica del conflicto armado”, afirmó Beristain.

Reconocer a las víctimas, darles la palabra, es una de las funciones primordiales de la Comisión. Para eso buscaron una aproximación desde nuevas perspectivas que contemplan problemáticas no abordadas por otros organismos de este tipo. "En el primer año de trabajo ya llevamos más de 5.800 testimonios. Hicimos un reconocimiento a las víctimas de violencia sexual, a los niños y niñas que fueron reclutados para combatir. Otro tema central es la lucha del movimiento campesino por el acceso a la tierra. También queremos llegar a un reconocimiento desde los responsables. Hay que quebrar los pactos de silencio que son la base de la impunidad. Esperamos obtener testimonios significativos que logren romper ese pacto y generar un reconocimiento de lo sucedido del lado de los responsables y los perpetradores”, expuso el comisionado.

Desde que se firmó la paz 702 líderes sociales y 135 miembros de las FARC fueron asesinados. Hace pocas semanas facciones de esa guerrilla anunciaron su regreso a la clandestinidad. El miedo sigue habitando en millones de colombianos. “Venimos haciendo análisis que nos permiten actuar entendiendo la complejidad del caso colombiano. Por eso trabajamos acercándonos a las víctimas en los territorios. Tenemos 28 Casas de la Verdad repartidas por todo el país, donde trabaja gente que conoce los contextos, de forma que podamos incorporar la experiencia de los propios territorios”, explicó Beristain. Esta situación de vulnerabilidad a la que están expuestas las víctimas es un dato central. “Hacemos un análisis de riesgo para saber en qué lugares se puede trabajar abiertamente. En otros buscamos crear redes de confianza que permitan no visibilizar directamente lo que hacemos. Por ejemplo a través de escuchas en entornos no visibles. Y también sacamos gente de los territorios para que puedan expresarse con mayor libertad y enfrentar el miedo a las condiciones de presión que existen”, sostuvo el psicólogo español.

La búsqueda de testimonios en el exilio es otras de las características que hacen de esta Comisión de la Verdad una experiencia única. Según datos de ACNUR se estima en 500.000 los refugiados a causa del conflicto armado. Los países que dieron mayor recepción a los exiliados fueron Ecuador y Venezuela. “Hay una historia de Colombia fuera de Colombia. Cuando se hizo el Acuerdo de Paz en La Habana llegaron las demandas de los exiliados para poder contar su verdad. Hay testimonios que buscan ser escuchados en más de 20 países. No tenemos los recursos para tener Casas de Verdad en cada uno. Por eso buscamos construir lazos que funcionen como redes de apoyo con organizaciones que aborden estas temáticas. Acá en Argentina estamos trabajando con Memoria Abierta. Los primeros tres testimonios que tomó la Comisión fueron en el exilio como una muestra de nuestro compromiso con la gente que está afuera. Ellos también necesitan ver que su verdad va a formar parte de esta construcción colectiva”, sostuvo Beristain.

En estos días Colombia está viviendo un momento inédito de movilizaciones y huelgas. La gente tomó las calles y dentro de los reclamos está el de sostener el acuerdo de paz. “Hay un malestar en Colombia que perdió el miedo a expresarse. La movilización une dos tipos de demandas: reclamos en torno a la inequidad que hay en el país, junto con el pedido de cumplimiento del proceso de paz. La coyuntura empuja para que se profundice ese proceso. Salir de 60 años de guerra no es fácil. Se necesitan políticas sostenidas que trasciendan a un gobierno y permita dar respuesta a las necesidades de las víctimas”, informó el comisionado.

Una vez concluido el trabajo de la comisión, dentro de dos años, el resultado se va a plasmar en un informe final. Para Beristain el involucramiento de la sociedad les va a permitir llegar a ese informe y sostenerlo en el futuro. “En Argentina el “Nunca Más” fue un best seller. En el otro extremo, el informe al que llegaron los organismos en San Salvador nunca se publicó. En Guatemala el gobierno lo rechazó. Una comisión es una herramienta para esos procesos que no termina con el informe. Existe la necesidad de que la gente se lo apropie. La verdad sale a luz si hay quien la empuje”, enfatizó Beristain.

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Renunciaron dos académicos por el Nobel a Peter Handke

"La literatura no está por encima de la política", dicen

 

La relación entre literatura y política es conflictiva. Las tensiones están a la orden del día. ¿Cómo se vinculan las prácticas lingüísticas con las intervenciones políticas? ¿Cuáles son los efectos políticos de un texto literario? ¿Qué consecuencias tendrían las políticas en las materialidades literarias? Estos y otros interrogantes podrían ampliar el campo de batalla de una polémica que regresa. Cuando se conoció que el ganador del Premio Nobel de Literatura 2019 era el escritor austríaco Peter Handke, la disputa sobre el pasado reciente –la Guerra de los Balcanes- volvió a escena. Para unos el autor de Carta breve para un largo adiós es un apologista de los crímenes cometidos en nombre del nacionalismo serbio, mientras que para otros es un intelectual que se atrevió a luchar contra la demonización de los serbios como causantes de todos los males en la antigua Yugoslavia.

Dos de los cinco miembros externos del comité del Nobel de Literatura –con los que la academia sueca pretendía renovar las bases de la selección del premio- anunciaron sus renuncias. Una de ellos, la escritora sueca Gun-Britt Sundström, señaló al diario Dagens Nyheter que “la elección no se limitó a recompensar simplemente el peso de una obra literaria, sino que también se interpretó, tanto dentro como fuera de la Academia, como una toma de posición que coloca a la literatura por encima de la política. Esta ideología no es la mía”.

A casi una semana de la ceremonia de entrega de los premios a la polaca Olga Tokarczuk, ganadora del Nobel de Literatura 2018, y a Handke (2019), el próximo martes 10 de diciembre en Estocolmo, la Academia no descarta que pueda haber grupos de manifestantes en el exterior del edificio que reclamen contra la concesión del premio al escritor austríaco, lo que empañaría tanto la imagen ya de por sí maltrecha de la institución como la propia ceremonia.

Entre los manifestantes podría estar la principal asociación de víctimas del genocidio en la ciudad bosnia de Srebrenica, Munira Subasic, presidenta de la Asociación de Madres de Srebrenica, quien en octubre pasado pidió que se le retirara el Nobel de Literatura a Handke por “defender a responsables de crímenes de guerra”. La alusión era hacia Slobodan Milosevic (1941-2006), llamado “el carnicero de los Balcanes”, apelativo que compartía con Ratko Mladic y Radovan Karadzic. En Srebrenica milicias serbobosnias asesinaron en 1995 a 8000 musulmanes durante la guerra en Bosnia, un acto que la Justicia Internacional calificó de genocidio. El posicionamiento del autor de La mujer zurda, en sintonía con Serbia, reabrió las viejas heridas en los Balcanes occidentales, un territorio traumatizado aún por las consecuencias de las guerras de desintegración de la antigua Yugoslavia; un ámbito donde hay una lucha por las memorias en pugna.

Handke negó que minimizara la matanza de Srebrenica y aclaró que su intención era matizar la maniquea imagen ofrecida por los medios de comunicación internacionales que consistía en presentar a los serbios como los “malvados” y a los bosniomusulmanes como los “buenos”. La lucha por lograr la potestad efectiva sobre el lenguaje se dirime en el uso de ciertas palabras. Durante los bombardeos de la OTAN en 1999 contra la entonces Yugoslavia, Handke aseguró que la Alianza Atlántica (OTAN) pretendía crear “un nuevo Auschwitz”, en referencia a uno de los campos de concentración y exterminio de la Alemania nazi. La comparación hirió más sensibilidades y el escritor se disculpó por usar esa expresión.

Pero la mayor herejía del Premio Nobel de Literatura no fue pronunciar “Auschwitz” sino cuestionar el papel de la OTAN y los grandes medios para demostrar cómo la propaganda internacional había logrado generar una opinión pública favorable a cualquier intervención contra Serbia. El nudo más difícil de la polémica tiene que ver con Milosevic. Handke lo visitó en la cárcel de La Haya en 2004, cuando era juzgado como criminal de guerra –diez años después de su muerte, en 2016, Milosevic fue exonerado- y asistió al funeral, el 18 de marzo de 2006. “Vengo aquí en defensa de la dignidad humana”, confesó Handke y generó un escándalo lo llevó a renunciar al premio literario Heinrich Heine, concedido por la ciudad de Düsseldorf.

Para la académica que renunció, Gun-Britt Sundström, “la literatura no está por encima de la política”. El cineasta y músico serbio Emir Kusturica, en cambio, planteó que “la lucha política (de Handke) ha sido la continuación de su literatura”. El debate entre el lenguaje de la política y la política de lengua, quizá de manera inevitable, continuará.

 

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Lunes, 02 Diciembre 2019 06:28

Nostalgia presente (II)

 Jóvenes en resistencia a la agenda neoliberal en Seattle hace 20 años lucharon con la consigna: "Otro mundo es posible".Foto tomada de YouTube

A 20 años de la gran rebelión contra la globalización corporativa que estalló en Seattle el 30 de noviembre de 1999, sus canciones, consignas e internacionalismo hoy están presentes en la lucha político-electoral y de justicia social de Estados Unidos, donde tal vez la corriente más dinámica de las fuerzas antineoliberales se atreve a llamarse socialismo democrático.

Pero tal vez el mayor legado de Seattle es el potencial –y la necesidad– de la solidaridad global entre norte y sur dentro de un movimiento de justicia (ver primera parte: https://www.jornada.com.mx/2019/ 11/25/mundo/029o1mun ).

Esa oposición al modelo corporativo de la globalización en Seattle tenía sus antecedentes en diversas luchas en otras partes del mundo –la insurgencia zapatista en Chiapas, Sudáfrica, Filipinas, Corea, India– pero en América del Norte nació en respuesta a la propuesta del tratado de libre comercio que hoy día aparentemente está por ser sustituido por otro que es en esencia más de lo mismo.

De hecho, se puede decir que la lucha contra el TLCAN –definido como el candado de las políticas neoliberales– no sólo fue la primera en tener una dimensión trinacional, sino que los diversos actores sociales nunca antes habían logrado abrir el tema de la política económica internacional como asunto clave en el debate popular en los tres países. Hasta entonces, estos tratados, convenios y acuerdos neoliberales siempre se habían hecho en lo oscurito.

Después de Seattle, las cumbres neoliberales buscaron sesionar en lugares remotos o detrás de fortalezas para defenderse de los que se insistía serían beneficiados. La Organización Mundial de Comercio se refugió en Doha para la siguiente ronda (aunque la organización ha estado mortalmente herida desde Seattle, tanto por la dentro y fuera). La Cumbre de las Américas sesionó en Quebec en abril de 2001 en una sede protegida por el muro antiguo (3.8 kilómetros de largo por 3 metros de altura) que rodea parte del centro histórico y miles de agentes de seguridad. El concepto medieval de protección de los representantes del hemisferio que ocasionó una respuesta igualmente medieval: los activistas construyeron enormes catapultas de madera que rodaron hacia el muro y cuando se dio la orden de ataque –provocando tensión con los agentes de seguridad del otro lado– las catapultas abrieron fuego lanzando ositos de peluche.

Los movimientos altermundistas en este país continuaron nutriendo el potencial de una nueva solidaridad internacionalista real entre sectores del pueblo estadunidense y sus contrapartes en otros países, algo sin precedente, frente a un enemigo común: las fuerzas neoliberales trasnacionales que estaban aplicando las mismas políticas contra los pueblos en el norte y en el sur.

La ira, pero también el festejo de la resistencia que marcan esos nuevos encuentros en las calles se podían oír en la música en las calles. Rage Against the Machine era de los grupos más escuchados en Seattle (https://open.spotify.com/track/21Mq0 NzFoVRvOmLTOnJjng?si=MrDgMm 2pRFK_y_v96-9fxw ), y poco después en la Cumbre del G8, en Génova, donde una de las voces esenciales del altermundismo marcó la resistencia que tanto asustó a las cúpulas (https://www.youtube.com/watch?v=qurdD37ofk4 ; https://www.youtube.com/watch?v=lwRED_-8nVc ).

Esas canciones y cantantes, el toque de miles de tambores y cacerolas, se siguen escuchando. Después de un intermedio en Estados Unidos provocado por el 11-S, la resistencia feroz a la agenda neoliberal continuó, sorprendiendo a todos aquí con el breve pero poderoso estallido de Ocupa Wall Street en 2011 (con nuevas canciones y viejos cantantes https://open.spotify.com/track/2Vj9p2Ah XNLHdKP8rHS476?si =mWuWomRlTdqSapLu0s7bGA ) con veteranos de Seattle educando a nuevas generaciones y hoy día una mayoría de los jóvenes dicen favorecer el socialismo, lo que para ellos significa justo lo opuesto al neoliberalismo.

Ahora los jóvenes están advirtiendo a los demás que ante la sentencia de muerte para el planeta que representa el orden neoliberal actual, se requiere una rebelión bajo la misma consigna que retumbó en Seattle hace dos décadas: Otro mundo es posible.

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Luis Emiro Valencia Sánchez: Un hombre en dos siglos y dos siglos en un hombre

…esta vida sigue hasta la línea final pues el 25 de marzo ¡cumplí 91 años! La gran experiencia, atravesar dos siglos maravillosos y complejos,
¡qué mejor! Estoy muy lúcido y produciendo.

 

Hubo una época cultora de las grandes batallas, las familias, los heraldos –casi siempre negros– los reyes, los imperios, las conquistas. A tal exaltación se le antepuso una nueva forma de ver lo cotidiano, como una película fotográfica que, hasta entonces invisible revelaba en un cuarto oscuro –mediante líquidos y al calor de una luz roja– lo mundano, lo de a pie, las revueltas, los desposeídos, los marginales, los héroes que formaban la historia humana, de la otra humanidad, la misma. Luis Emiro Valencia se mantuvo activo en el ejercicio del pensar y de la militancia al lado de ‘los de ruana’. Gustaba citar a Ortega & Gasset para afirmar las acciones de vida, desde el ser y las circunstancias y así llevó la vida que vio, vivió e hizo.

La cita con la que inicia esta breve nota permite ver la fascinación que sentía por su vida: desde la pizarra y la tiza hasta el computador. Recuerdo lo maravillado que quedó al conocer el libro de Eric Hobsbawm, Cómo cambiar el mundo, pues entendía en aquél una forma de estar atento a la historia y al tiempo de haberla construido. Por otra obra del mismo autor, Extremes. the short twentieth century 1914-1991, tuvo la perpleja certeza de haber atravesado dos siglos.

Luís Emiro Valencia Sánchez, no nació un 25 de marzo de 1922. Nadie nace el día de su santo. A tal hecho le antecedió, le determinó la vida de su madre Carlina Sánchez y su padre Tulio H. Valencia, quienes soportaron la muerte de su primer hijo de dos años en el marco de un viaje a Panamá y Estados Unidos, entre 1920 y 1921. Hecho sobrecogedor, subsanado por el nacimiento del maestro Luis Emiro. De la quiebra económica del padre durante la crisis de 1929 devino el inicio de una vida austera para el maestro al lado de doña Carlina y también su primer contacto con la vida sindical ya que su madre, trabajadora de la Compañía Fosforera de Colombia, lideraba el sindicato con la asesoría del anarco-sindicalista Juan de Dios Romero. Ella llevaba a casa las cajillas de fósforos y la lija para pegar en el borde de la misma. El maestro colaboraba en esta tarea y su dedo índice quedaba pelado por repetir la operación. Cuando era el momento de entregar lo producido, debían cruzar la Sabana de Bogotá hasta la fábrica y allí podía relacionarse y ver a la gente humilde integrada a la caravana.

Es Carlina Sánchez, según comentaba el maestro, quien le inculca la pasión por el conocimiento que comenzó memorizando “El Credo”, previamente explicado y el poema, soneto del poeta cubano Elías Calixto Pompa que se llama “Estudia “ y que mantengo fresco en mi memoria. Este poeta tiene una trilogía de sonetos que sigue con “trabaja” y “descansa”…

Luego de efectuar estudios secundarios con los hermanos cristianos, la Escuela Industrial y la Escuela Nacional de Comercio, ingresó a la Universidad Nacional de Colombia, graduándose en la primera generación de la Facultad de Economía fundada por Antonio García Nossa, su maestro desde 1940 ‘hasta siempre’, según me escribía. A este periodo él llamó su ‘época dorada’. Se aproxima a Jorge Eliécer Gaitán y a un grupo de jóvenes liberales con ideas socialistas sin adscripción a la nomenclatura soviética, en pleno auge, pues según su entender, el socialismo era un humanismo no un dogma. De este grupo se consideró el amanuense de las reuniones, esmerado en comprender para transformar.

Poco a poco fue encontrando cierta identificación y a la vez singularidad dentro de su historia. En cierta ocasión buscaba entre fotografías una en particular, una donde él se encuentra al lado de Antonio García y del abogado y políglota chocoano Diego Luis Córdoba. “El indio, el negro y el blanco”, me dijo el maestro Valencia, resaltando la fuerza pluricultural, pluriétnica de la imagen.

Consumado lector, devora la obra de Marx y Engels mediante grupos de estudio, dentro y fuera de la universidad. Lee a Weber, Hegel, David Ricardo, Adam Smith, Friedrich List, Stuart Mill, Saint Simon, los filósofos de la ilustración y la obra de Lenin. También gustaba de la literatura y la poesía, como un espejo de la vida y de lo íntimo.

En 1961 gana el premio de ensayo Hispanoamericano Casa de las Américas por su análisis económico de los dos primeros años de la Revolución Cubana. Esto le permite compartir con Fidel Castro durante dos días. Vivencia recogida en notas –que tuve el privilegio de transcribir– y que, pasadas unas décadas y con plena vigencia, publica en 2009 bajo el título 48 horas con Fidel.

Sus conocimientos y andanzas, además de esta breve proximidad al Comandante, así como a Ernesto Guevara, Salvador Allende y Jorge E. Gaitán, permite entenderlo como un hombre inmiscuido en asuntos de primer nivel de importancia para el país y para el continente.

En su prolongado accionar social y político, se mantuvo como pionero de la economía solidaria y la acción comunal en Colombia, buscando la formación de conciencia crítica desde abajo, para que confluyera con la acción política democrática, no representativa ni participativa sino ‘participante’, como gustaba resaltar. Una democracia popular en ejercicio permanente. Es por esto que fungió como vicepresidente de la Unión Patriótica –UP– al lado de Bernardo Jaramillo Ossa.

Y vivió el maestro Luis Emiro el asesinato de su copartidario Jorge E. Gaitán, el asesinato del revolucionario liberal llanero Guadalupe Salcedo –a quien llevó a ver en Bogotá una película sobre el líder mexicano Emiliano Zapata, asesinado por orden del presidente Venustiano Carranza–, vivió el entusiasmo nacionalista del cardenismo mexicano, conoció a Quintín Lame, líder indígena caucano. Vivió el fervor de la Revolución Cubana y sus efectos colaterales, como la crisis de los misiles y el boom del movimiento insurgente centroamericano y colombiano. Sobrevivió al genocidio de sus copartidarios de la UP y la debacle del llamado ‘socialismo real’, derivado de la caída de la Unión Soviética. Apoyó y reflexionó críticamente sobre las posibilidades ya en el siglo XXI y mediante vía democrática, del Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua, así como del pseudo-socialismo venezolano, pioneros del ciclo progresista latinoamericano, que hoy entre yerros, aciertos y la ofensiva de la derecha, promete reverdecer.

En sus últimos años asesoró en temas de economía solidaria a la Alcaldía de Bogotá y documentó desde su militancia autocrítica, la Vida, pasión y muerte de la Unión Patriótica, en espera de ser publicado. Con noventa y un años, me escribió al respecto: A Venezuela he ido varias veces en búsqueda de testimonios para el trabajo sobre la UP y otras metas. Terminé 30 testimonios que están para corrección de estilo y hacen parte del libro, pues mi intención es que encuentren los lectores otras visiones y vivencias, además del texto histórico-social propio. Es un testimonio y un legado que considero importante y será polémico.

Luis Emiro Valencia no murió un 14 de noviembre de 2018. Su vida continúa como afortunado acontecimiento para quienes le acompañamos y aprendimos de su amistad y su inteligencia. Este tributo es ínfimo ante las circunstancias parteras de su vida y que el maestro privilegiaba para explicar los dos siglos en que vivió y los dos siglos que vivieron en él.

Publicado enEdición Nº263
Miércoles, 27 Noviembre 2019 05:55

Develan más de 140 líneas de Nazca en Perú

Develan más de 140 líneas de Nazca en Perú

La enorme figura tallada de un mono con la cola enroscada en espiral; imágenes geométricas inmensas de un cóndor y un colibrí; una araña gigantesca: las líneas de Nazca en Perú —de dos mil años de antigüedad— han asombrado y desconcertado a los observadores modernos desde que fueron vistas desde el aire, por primera vez, el siglo pasado.

Ahora se han descubierto otras 143 imágenes grabadas en una planicie desértica en la costa, aproximadamente a 400 kilómetros al sureste de Lima, la capital de Perú. Los investigadores japoneses que las encontraron combinaron el trabajo de campo con las herramientas tecnológicas más modernas: fotografía satelital, escaneo tridimensional y, en un caso, la inteligencia artificial.

De acuerdo con el grupo de investigadores de la Universidad de Yamagata, los grabados, o geoglifos, recién descubiertos representan formas humanas y una gran variedad de animales, incluyendo camélidos (un grupo de mamíferos entre los que se encuentran las llamas y las alpacas), gatos, peces y serpientes.

La semana pasada, la universidad declaró que las formas, algunas de las cuales se cree que datan de al menos el año 100 a. C., fueron identificadas principalmente en el lado occidental de la zona, mediante trabajo de campo (recolección de restos de loza, piedras y tierra) y análisis de escaneos en alta resolución. Las figuras de mayor tamaño miden más de 90 metros.

Uno de los geoglifos fue descubierto como resultado de la colaboración entre el equipo de investigación de la universidad y Watson, el sistema de inteligencia artificial de IBM.

Cuando la universidad e IBM Japón analizaron la información recolectada con el programa Watson Machine Learning Community Edition, identificaron varios candidatos de figuras “biomorfas”. La universidad dijo que los investigadores eligieron una de esas imágenes y, después de realizar exploraciones en el terreno en 2019, descubrieron una figura humana de cinco metros que estaba de pie, cuya existencia se desconocía hasta ese momento.

Las líneas de Nazca abarcan un área de aproximadamente 450 kilómetros cuadrados y se cree que fueron grabadas en la tierra entre el año 500 a. C. y 500 d. C. Las formas se pueden ver mejor desde el aire y es imposible distinguir muchas de ellas al nivel del suelo.

La UNESCO ha declarado las líneas de Nazca un Patrimonio de la Humanidad que da testimonio de “la cultura, la tradición y las creencias religiosas y mágicas”, las habilidades artísticas y técnicas, y los sistemas de uso de la tierra de las sociedades precolombinas de Sudamérica.

Masato Sakai, profesor de antropología cultural y arqueología andina, quien dirigió el equipo de investigación, habló en un video acerca del descubrimiento y destacó la importancia de que estos trazos enigmáticos sean más visibles para garantizar su supervivencia.

“Lo más importante no es el descubrimiento en sí”, dijo Sakai, agregando que las líneas se “enfrentaban a una crisis de destrucción”.

“Deben someterse a un proceso de limpieza”, comentó. “Si se hacen visibles por completo, serán protegidas como un patrimonio cultural importante”.

En 2014, activistas de Greenpeace dejaron marcas en el sitio protegido después de entrar en la zona para montar un mensaje que fomenta el uso de energías renovables. Y, hace casi dos años, de acuerdo al ministro de Cultura de Perú en ese momento, una persona fue arrestada por dañar tres líneas de los geoglifos con un camión que se desvió deliberadamente de la carretera Panamericana, que atraviesa el sitio arqueológico. Todas las obras de Nazca fueron creadas eliminando la capa superior más oscura de la tierra para revelar la arena blanca que está por debajo.

Los descubrimientos recientes están clasificados en dos categorías que tienen tamaños y propósitos distintos.

De acuerdo con la universidad, el grupo figurativo, que representa imágenes animales y antropomórficas, incluye figuras que por lo general abarcan menos de 50 metros. El otro grupo, el de figuras más abstractas y geométricas, incluye imágenes mucho más grandes. La mayor de ellas mide más de 100 metros de longitud.

Parte de la fascinación con las líneas de Nazca proviene del misterio de su función.

En Chariots of the Gods?, un éxito de ventas de 1968, el autor suizo Erich von Däniken sugirió que las figuras quizá sirvieron como marcas de aterrizaje para extraterrestres.

Pero los arqueólogos creen que algunos de los grabados tenían una función en rituales astronómicos. El equipo de la Universidad de Yamagata aseguró que las figuras geométricas representaban lugares donde la gente celebraba ceremonias en las que se rompían piezas de cerámica. Por otra parte, se cree que las imágenes figurativas, más pequeñas, que se descubrieron en zonas cercanas a caminos o pendientes, eran marcas de viaje, “diseñadas para ser vistas”.

Los investigadores planean usar otro sistema de IBM, llamado PAIRS, para organizar la información recolectada durante los últimos diez años y realizar más trabajo en el terreno para hacer un mapa de los geoglifos.

Asimismo, esperan resolver los misterios que siguen existiendo en torno a las antiguas e inmensas figuras y formas.

“A partir de un entendimiento más profundo y detallado sobre el lugar en el que se encuentran las figuras y el momento en el que fueron utilizadas”, afirmó la universidad, “los investigadores buscan obtener un panorama más claro de las personas que hicieron y usaron estos geoglifos”.

26 noviembre 2019  

(Con información de The New York Times)

Dilan Cruz, nueva víctima de la violencia de Estado

Y el temido desenlace se impuso. Este lunes 25 de noviembre en horas de la noche el cuerpo de Dilan Cruz, joven que apenas estaba empezando a vivir los años felices de la vida, los de la imaginación, la rebeldía, la creación, los del compartir desinteresado con todos los suyos, los de rumba y amores pasajeros y no tanto, los de mirar la vida en azul, no resistió las consecuencias del impacto recibido por un disparo de esas armas de “prevención” con que “contienen” los “agentes del orden” la protesta ciudadana, esa misma que dicen estar protegida por las leyes que resume la Constitución Nacional.

Dylan, quien de manera desprevenida participaba en una acción colectiva el pasado sábado 23 del mes en curso en Bogotá a la altura de la Avenida 19 con Carrera 4, y como todos los videos lo confirman no portaba arma alguna ni estaba amenazando la vida de nadie ni era motivo de inseguridad alguno, fue atacado por un policía del Esmad, los mismos que de manera reiterada son denunciados por la actitud violenta con que se interponen ante los actos de reclamo, de protesta, de exigencia de cambio y de vida digna que en unas ocasiones lideran estudiantes, en otras trabajadores, pero también campesinos o indígenas.

Su actitud violenta, y la forma como están preparados para proteger el “orden” y la “santa propiedad privada”, quedó nuevamente en evidencia cuando uno de ellos propinó el reciente 21 de noviembre una violenta patada, con golpe de karate, en el rostro de una joven que en medio de una acción de protesta reclama en solidaridad con un compañero que estaba siendo atacado por el Esmad. Patada premeditada, con fuerza, potencia que puede dejar lesiones de diverso tipo.

Es una actitud de ataque, no de prevención ni de contención, que desde siempre deja huellas de dolor y sangre en las protestas a donde llegan. La memoria de los estudiantes y activistas en general recuerdan con fuerza el vil asesinato de Nicolás Neira (Bogotá, Primero de Mayo de 2005, Carrera 7 x 18), un joven que como Dilan apenas despuntaba a la vida; registro en la memoria que también se extiende a Óscar Salas (Bogotá, 8 de marzo de 2006) quien cursaba estudios en la Universidad Distrital.

Los indígenas asesinados producto del exceso de fuerza con que actúan los “agentes del orden”, además de la decena de lesionados por disparos de gases lacrimógenos accionadas en línea directa contra sus humanidades, así como de disparos no convencionales (cápsulas recargadas de balines), como por golpes contundentes con fuerza potenciada por el odio que parecen inyectarles en los cursos donde los forman, o en las “motivaciones” de que son objeto momentos antes de entrar en acción, desnudan a todas luces por qué y para qué fueron creados en 1999 por el gobierno de Andrés Pastrana, y la manera como han cumplido con tal propósito.

En todos estos casos de asesinatos y lesionados, unos graves y con secuelas para toda la vida, otros que no dejan impedimento físico, la sociedad demandó justicia y reclamó castigo por un tiempo pero luego parece que la paquidermia de una justicia que cuando queda en manos de las Fuerza Pública poco prospera. Pero ahora todo indica que las cosas serán distintas: la sociedad colombiana, conmocionada por un despertar sin precedentes no aguanta más las injusticias del poder y entre ellas los excesos de sus cuerpos de choque. Esa sociedad hoy llora ante el Hospital Universitario San Ignacio la muerte de un joven que apenas empezaba a gozar la vida y además de reclamar justicia al adelantar juicio imparcial sobre quien recaiga la culpa por lo sucedido (que debería extenderse al mando directo de quien accionó el arma, estableciendo claridad sobre las motivaciones impartidas antes del suceso) también demanda poner punto final a un cuerpo que como el Esmad no protege a la sociedad sino que la ataca y violenta, creando un ambiente de odio que solo extiende bases para el contraataque y hasta para la venganza.

Ante estas evidencias, una voz debe ganar eco en todo el país: ¡Desmonte del Esmad y de todo grupo policial, militar y de choque que atente contra los derechos humanos!

 


Recuadro

 

Esmad (1999-2019)

Secuela de muerte

 

Noviembre 8 de 2001. Carlos Giovanni Blanco, estudiante de Medicina de la Universidad Nacional había recibido un disparo de arma corta en el pecho durante una protesta reprimida por el ESMAD.

Noviembre 20 de 2002. Jaime Acosta, a sus 18 años, de la Universidad Industrial de Santander participaba por primera vez en una protesta estudiantil. Los estudiantes vieron caer a Jaime Acosta, pálido y con un hueco en el pecho. Se murió a la entrada de la universidad. Le disparó un miembro del ESMAD que nunca identificaron.

Mayo 1 de 2005. Nicolás Neira murió en un hospital de Bogotá, después de recibir una paliza por tres agentes. Tenía quince años.

Septiembre 22 de 2005. Jhonny Silva Aranguren, estudiante de Química de la Universidad del Valle, fue asesinado por el ESMAD tras el ingreso de ese cuerpo policial a la institución académica. En medio de un corte de luz se genera una persecución en el campus. Mientras Jhonny intentaba huir, recibió un disparo en la nuca que le quitó la vida.

Marzo 8 de 2006. Óscar Leonardo Salas de 20 años estudiante de cuarto semestre de lingüística de la Universidad Distrital de Bogotá. En medio de una manifestación el estudiante se desplomó sin vida después de que una canica le destrozara el ojo y le llegara hasta el cerebro.

Julio del 2010. Jhonny Silva el estudiante de la Universidad del Valle, cayó asesinado en Cali de un balazo durante un enfrentamiento contra el ESMAD

2010. Durante un paro de transportadores en Bogotá, un joven de 20 años llamado Edgar Bautista le reclamó a un agente del Esmad por haber golpeado a una niña. La respuesta fue dispararle a quemarropa un gas lacrimógeno en el pecho.

Noviembre 10 de 2011. Belisario Camayo Guetoto, un indígena del Cauca que se había unido con otras personas que exigían recuperar sus tierras usurpadas murió en enfrentamientos con la policía de un disparo de fusil.

2013. Durante el paro agrario el campesino Víctor Alberto Triana Benavides recibió una golpiza que terminó quitándole la vida en un hospital de Facatativá.

Abril 11 de 2015. Siberston Guillermo Pavi Ramos de 19 años de edad, fue asesinado por la fuerza pública en medio de las acciones de Recuperación de la madre tierra, en el departamento del Cauca.

Abril 21 de 2016. Miguel Angel Barbosa murió a causa del impacto de una granada de gas lacrimógeno lanzada por el ESMAD en medio de la represión a estudiantes de la Universidad Distrital en la sede tecnológica de Ciudad Bolívar.

Mayo 19 de 2016. Brayan Mancilla, niño de 12 años, muere al recibir un proyectil en su cabeza por parte del ESMAD. El niño transitaba por el lugar cuando se realizaba un desalojo forzado a una familia que habitaba el sector.

Junio 12 de 2016. Naimen Lara y un mototaxista fueron asesinados. Los efectivos agredieron a quienes se estaban movilizando en contra del cierre del hospital de tercer nivel de Chiriguaná y dispararon contra el docente Naimen Lara pasando una de las motos sobre un mototaxista.

Junio 2 de 2016. Gersai Ceron, Wellington Quibarecama Nequirucama y Marco Aurelio Diaz, fueron asesinados por el ESMAD en el cuarto día del Paro nacional agrario, en la zona de Las Mercedes en Cauca.

Julio 12 de 2016. Luis Orlando Saiz, constructor, murió tras recibir una granada propinada y dirigida hacia su rostro por el ESMAD en medio de las protestas del paro camionero en el departamento de Boyacá sobre la vía Tunja – Duitama.


El odio policial

No es solo el Esmad, cuerpo de choque del establecimiento, es el cuerpo policial y militar como conjunto el que está formado con un espíritu antisocial, con la consideración de que todo aquel que exprese ideas contra el gobierno es un subversivo y como tal hay que tratarlo.

Evidencia de ello fue la acción desatada el 19 de agosto de 2011 y por medio de la cual la policía acabó con la vida de Diego Felipe Becerra, joven grafitero que en el momento de los hechos se aprestaba a realizar un mural en Bogotá, en la calle 116 con la Avenida Boyacá.

Como es de memoria pública, luego de los hechos la Policía, con espíritu de cuerpo trató de negar lo sucedido, sindicando al asesinado por porte ilegal de armas.


 

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Publicado enColombia
A treinta años de la caída del Muro de Berlín. ¿Qué nos dejó el evento?

En Berlín, faltaban pocos minutos para las siete de la tarde cuando Günter Schabowski, funcionario del Partido Comunista de la República Democrática de Alemania (RDA), terminó de leer un comunicado significativo, pero al no ser de aplicación inmediata, carecía de espectacularidad.

Hacía meses que los países del bloque comunista en Europa Oriental venían tomando medidas de distensión y en ese marco Schabowski anunció un cambio: los alemanes de la RDA podrían viajar a la Alemania capitalista “sin trámite previo”. De repente un periodista preguntó “¿A partir de cuándo?”. El funcionario que no había leído previamente el texto completo del decreto titubeó. Primero buscó atolondradamente los datos y, como no los encontró, respondió: “Enseguida”.

Aún sin celulares ni conectividad global, la noticia atravesó el mundo como un rayo: “¡Cayó el Muro de Berlín!”. Uno de los lugares más peligrosos del planeta; la frontera donde capitalismo y comunismo habían confrontado durante décadas por la hegemonía mundial y, por eso mismo, estaba siempre al borde del estallido nuclear, había dejado de existir.

Esa noche, cientos de alemanes de uno y otro lado escalaron ese muro que durante 28 años había separado Berlín oriental y occidental, ese símbolo de la Guerra Fría largamente citado en las novelas de espionaje de John Le Carré o Ian Fleming y que aparecía en películas memorables como Octopussy (1983), con Roger Moore interpretando a James Bond, el personaje de Fleming o El espía que vino del frío (1965), basada en una novela de Le Carré) y actuada por Richard Burton.

A partir de la noticia, familias enteras pasaron de uno al otro lado de la Puerta de Brandenburgo. Algunos rompían pedazos de hormigón y se los llevaban de recuerdo. Los ossies (como se denominaba despectivamente a los berlineses orientales) que llegaban a la RFA recibía 100 marcos de regalo (50 dólares de la época) pero pronto descubrieron que Berlín Occidental estaba bien aprovisionado, pero era carísimo y con ese dinero no se podía adquirir casi nada. En cambio, los occidentales que también cruzaron el muro para curiosear Berlín Oriental compraban libros, discos y muchas otras cosas, a menos de la tercera parte de lo que pagaban en el sector capitalista.

Aquel 9 de noviembre de 1989 se cerró un ciclo abierto en 1945, cuando la Alemania nazi, derrotada, fue dividida y ocupada por los vencedores. El sector oriental estaba controlado por la Unión Soviética y el occidental por Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Berlín tenía una situación particular ya que estaba situada dentro de la zona de ocupación soviética, pero internamente reproducía el mismo esquema Este /Oeste. En agosto de 1961 el gobierno de la RDA erigió una pared entre ambos, con el argumento de que, desde Berlín occidental, se incitaba a sus ciudadanos a la fuga. El muro se extendió unos 120 kilómetros y tenía 3,60 metros de altura, una nimiedad si se piensa en el que levantó Estados Unidos contra México de 3.180 kilómetros y una altura que va de 5,5 a 9,1 metros. En cuanto al muro entre Israel y territorios palestinos, mide unos 800 kilómetros con un promedio de 7 metros de altura y características altamente inexpugnables. 

También las cifras de muertos por estos “muros de la vergüenza” estremecen. En plena Guerra Fría, muchos alemanes orientales intentaron llegar al oeste de formas muy osadas: hubo quienes cruzaron a nado por los ríos que bordeaban la pared; otros intentaron burlar la prohibición viajando en globos aerostáticos o dentro del baúl camuflado de un auto. En 28 años, 41.000 personas lograron llegar a Berlín Occidental y 136 perdieron la vida en el intento. En cambio, en la frontera méxico-norteamericana en un solo año (2017) murieron tres veces más: 412 personas según la Organización Internacional de Migraciones. Y el número va en aumento, sin contar con el sufrimiento de hijos pequeños separados de sus padres y otras violaciones a los derechos humanos.

El cambio en el orden mundial que significó la caída del muro todavía hoy sigue impactando. Paulatinamente medio siglo de Estado de Bienestar entró en su ocaso. Desde los ámbitos académicos y mediático se instaló la idea de que el Estado era un obstáculo y la iniciativa privada una panacea. Creció el poder de las multinacionales y la injerencia de lo económico/financiero por sobre lo político y lo productivo.

Dos años después, con el colapso de la URSS, un acervo importante de teorías, valores e ideas defendido durante décadas por una parte importante de la sociedad del siglo XX quedó, como mínimo descalificado. Las utopías de transformar colectivamente la realidad para alcanzar un mundo igualitario, sin hambre ni explotación, más justo y pacífico fue reemplazado por un discurso de individualismo impiadoso, por la teoría del crecimiento indefinido y por la compulsión al consumo.

Hoy, 30 años después, vemos la cara descarnada de aquellas esperanzas. Hay muchas preguntas, pero basta una: aquel “mundo libre” que se prometía ¿era éste donde 26 millonarios tienen la misma riqueza que 3.800 millones de personas?

* Autora de “Todo lo que necesitás saber sobre la Guerra Fría” Editorial Paidós.

Publicado enInternacional
Sábado, 02 Noviembre 2019 17:24

Y después de todo... EL PERDÓN

Y después de todo... EL PERDÓN

 

“Un hombre a quien no conocí personalmente,
el flaco Jaime Bateman Cayón, dijo en una ocasión que el M-19
era una cadena de afectos.
Ah, tenía razón el samario aquel,
pues en el Eme se tejieron sueños y esperanzas
a partir de los afectos.
Y estos –los sueños y los afectos– siguen vigentes”.

Javier Correa

“Fabio Alejandro nos devuelve en esa implacable máquina
del tiempo que se llama la memoria, en la que siguen vivos
a dentelladas, el dolor de los cuerpos afligidos en el potro;
de los cuerpos, porque decir hermano, es decir compañero, amigo, yo soy tú y viceversa; somos uno en la búsqueda de la justicia social y de la paz; somos todos, y dos, y más, en el empeño”.

Matilde Eljach

“Solo el perdón nos redime
de la muerte y la tortura”.

Jerónimo

 La artista colombiana Doris Salcedo, en el Hay Festival en Cartagena de Indias (Colombia), este año. Daniel Mordzinski

La artista colombiana, una de las más influyentes de América Latina, utilizará el dinero para su serie de instalaciones 'Actos de duelo', con las que rinde homenaje a las víctimas de la violencia

Considerada una de las artistas más influyentes de América Latina, creadora y a la vez activista por los derechos humanos y la paz, la colombiana Doris Salcedo (Bogotá, 1958) ha sido elegida ganadora de la primera edición del Nomura Art Award, el premio de mayor dotación económica del mundo del arte contemporáneo: un millón de dólares (unos 900.000 euros). El galardón, convocado por el grupo de servicios financieros japonés Nomura Holdings, Inc. con el fin de apoyar total o parcialmente la financiación de proyectos que de otro modo resultarían difíciles de llevar a término, anunció el nombre de Salcedo en una ceremonia celebrada este pasado miércoles en Shanghái. La artista, por su parte, adelantó que utilizará el dinero para sufragar los costes de sus Actos de duelo, una serie de instalaciones en la que lleva inmersa desde 1999, concebidas en recuerdo de los asesinados en el conflicto armado de su país y de todas las comunidades víctimas de la violencia.

La elección de Salcedo, realizada por un “jurado independiente e internacional” en el que destacan nombres como el de Max Hollein, director del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, y Yuko Hasegawa, directora artística del Museo de Arte Contemporáneo de Tokio, se debe a la “importante significación cultural de su producción”, según anunció Nomura en una nota de prensa. “Es una noticia totalmente inesperada”, respondió Salcedo, “y me llena de una abrumadora humildad y gratitud por la generosidad y la responsabilidad que conlleva tan grande honor. Producir objetos capaces de honrar la memoria de las víctimas de la violencia requiere de grandes inversiones de tiempo y organización, a veces con numerosos colaboradores. Gracias a este premio, ahora seré capaz de avanzar mucho más rápido de lo que esperaba con un proyecto que es importante para mí, y que espero que tocará a muchas personas”.

La noción de duelo forma parte intrínseca del motor creativo de Salcedo. Como medio para la catarsis, sus obras buscan implicar no solo al espectador, sino al ciudadano en su sentido más abarcador para, a modo de acto simbólico, expiar el sufrimiento derivado de la violencia, entendida también en toda su amplitud. Esta idea de la atrocidad remite en muchos de sus trabajos al dolor provocado por el conflicto que se prolonga en Colombia desde 1960, y que ha afectado a millones de personas, muchas de ellas mujeres que han sufrido abusos sexuales. Sobre ellas versa uno de sus más recientes proyectos, Fragmentos, un espacio arquitectónico de arte y memoria en Bogotá o, como ella lo denomina, un "contramonumento" cuyos suelos se forjaron con 37 toneladas de armas fundidas entregadas por las FARC. Este centro compone una de las tres piezas artísticas que se acordó erigir tras los acuerdos de paz entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla, y se ha convertido desde su apertura a principios de año en un agente activo por la memoria y el debate sobre el proceso de paz. “Lo primero que pensé cuando me llamaron para pedirme el encargo fue: ‘No”, explicó la artista a El País Semanal el pasado enero. “No quería trabajar con un material que ha causado tanto dolor. Decidí que no iba a emprender nada, pero cambié de opinión. Entendí que no compartía la forma en que se planteaba. Pensé que las armas no debían ser monumentalizadas. Destruí esa noción. No podía construir una obra jerárquica porque no buscamos una versión única de la historia”.

Recientemente, la colombiana, que fue nombrada a principios de 2019 doctora Honoris Causa de la Universidad Complutense, en Madrid, también ha trabajado en Pensilvania con familias separadas en la frontera de EE UU. Su último proyecto dentro de los Actos de duelo, titulado Quebrantos, vuelve nuevamente a buscar el contacto y la participación del público, convertido así en una herramienta más del hecho artístico. En plena plaza de Bolívar de Bogotá, el mismo lugar que acoge su espacio de Fragmentos, Salcedo ensalzó a los 500 líderes y activistas colombianos asesinados desde la firma del acuerdo de paz en 2016 hasta hoy. Usando fragmentos de vidrio como material, centenares de voluntarios escribieron los nombres de 165 de esos defensores de los derechos humanos sobre el suelo, en una suerte de ritual colectivo que intentaba expresar el luto y llamar a su superación. Tres años atrás, en 2016, Salcedo desplegó en ese mismo enclave una enorme lona blanca a modo de mortaja, una "acción de paz" que tituló Sumando ausencias, y en cuya construcción participaron 10.000 personas. “Llevo 30 años inmersa en el duelo, sobreviviéndolo”, apuntó la artista en la citada entrevista con EPS. “No se puede salir del túnel, pero encuentras héroes en el camino, aquellos que sufrieron nos arrojan luz”.

Por Silvia Hernando

Madrid 31 OCT 2019 - 18:00 COT

 

Video relacionado:

Quebrantos... reescribiendo los nombres de los ausentes

https://youtu.be/NvKK-iWEfI4

Publicado enCultura
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