Los hipopótamos del narco Escobar, ¿especie invasora o restauradores del ecosistema?

Decenas de especies introducidas por los humanos cubren el vacío de las extinguidas hace miles de años

Una de las excentricidades del narcotraficante Pablo Escobar fue montar un zoológico privado en la selva colombiana. Cuando fue abatido por la policía, en 1993, las autoridades recuperaron a casi todos los animales, pero no supieron qué hacer con los cuatro hipopótamos que se había traído de África. Eran demasiado grandes y violentos para moverlos de allí y únicos para sacrificarlos. Casi 30 años después, ya son unos 80 ejemplares. Para la mayoría de los científicos son una especie invasora. Sin embargo, un nuevo estudio sostiene que estos animales y varias decenas de especies forasteras más están ocupando el hueco dejado por los grandes hervíboros extinguidos por los humanos del pasado.

Salvo en África y Asia, apenas quedan grandes herbívoros sobre el planeta. Los mamuts, los zygomaturus, unos marsupiales de 500 kilogramos, o la Hemiauchenia paradoxa, una llama enorme de una tonelada, desaparecieron en paralelo a la gran expansión humana tras la última edad de hielo, en el final del Pleistoceno. Estos animales, ya pastaran o ramonearan, eran parte esencial de todo ecosistema. Además de ser el sustento de los carnívoros, controlaban la vegetación, diseminaban semillas y protagonizaban el ciclo de los nutrientes.

En fechas más recientes, los humanos han introducido muchas especies en nuevos hábitats. Los caballos llevados a América por los españoles, los burros ahora salvajes de Australia o los hipopótamos que Escobar llevó a su Hacienda Nápoles (Doradal, Colombia) son algunos de los 33 ejemplos que han usado un grupo de científicos para comprobar si estas especies cambiadas de sitio ejercen las funciones que desempeñaban las desaparecidas.

“Sin una máquina del tiempo, tenemos que inferirlo apoyándonos en las características del organismo en cuestión, los rasgos que influyen en su impacto sobre el medio”, dice el investigador de la Universidad de Tecnología de Sidney (Australia) y principal autor del estudio Erick Lundgren. “Había muchas especies en América del Sur antes de las extinciones provocadas por los humanos que se parecían, hasta cierto punto, a los hipopótamos. Son más parecidos en todos los rasgos [estudiados] a las llamas gigantes extintas, aunque diferían en el uso del hábitat”, detalla Lundgren. “Existe una gran probabilidad de que si estudiamos los hipopótamos en el contexto de las extinciones del Pleistoceno tardío y según los roles de ingeniería de ecosistemas que desempeñan en África, encontraríamos una historia compleja: que los hipopótamos puede que desplacen a algunas especies nativas, pero que también facilitan otras. Como pasa con todas las especies”, concluye.

El estudio, publicado en PNAS, parte de las especies de herbívoros de más de 10 kilos que había en la parte final del Pleistoceno, unas 430. De ellas, el 35% ya han desaparecido, con porcentajes mucho más altos en América y Australia, donde se han perdido el 65% de las que había y en Europa, donde se han extinguido más de la mitad. Para comparar entre estas especies extinguidas y las 33 introducidas, Lundgren y sus colegas tuvieron en cuenta aspectos como su masa corporal, la forma de alimentarse (pastos o brotes y hojas), las características de su hábitat original y el de destino, su forma de desplazarse o cómo digieren la comida. Todos estos rasgos perfilan las funciones ecológicas que cumple cada animal.

Los resultados de esta investigación sostienen que el 64% de las especies introducidas por los humanos en continentes distintos al del rango original son más parecidas a las extinguidas que a las nativas existentes. Eso habría llevado a que, al menos en su aportación al ecosistema, los herbívoros forasteros han recuperado hasta la mitad de la riqueza biológica perdida en Europa, Australia o en América del Norte. En Sudamérica la recuperación ha sido menor, mientras que en Asia y África apenas había terreno perdido que recuperar.

Para el investigador de la Universidad de Alcalá de Henares y también coautor del estudio Óscar Sansidro, “muchas de estas especies introducidas solapan con parte de la megafauna fósil en continentes como Norteamérica o Europa”. Sin embargo, añade, “que en Sudamérica o Australia ocurre algo distinto: aunque parecen recuperar parte de los roles ecológicos perdidos, ocupan otros nuevos, convirtiéndolos en potenciales problemas”. E incluye aquí a los hipopótamos de Escobar. “Esta población sigue creciendo sin control y su actividad incrementa la productividad de los ríos y lagos donde pasan la mayor parte del tiempo. Esto puede producir crecimiento algal y eutrofización, lo que puede significar dañar gravemente los ecosistemas”.

Tras dos años siguiendo a la descendencia de los hipopótamos del narco, un grupo de investigadores liderados por el ecólogo de la Universidad de California en San Diego Jonathan Shurin publicó en enero pasado sus resultados. Aunque se desconoce la cifra exacta, sus estimaciones apuntan a que ya son unos 80 los hipopótamos que hay en Colombia. La mayoría siguen en alguno de los 70 lagos y embalses que había en las 3.000 hectáreas de la Hacienda Nápoles, hoy reconvertida en parque temático. Pero algunos han sido vistos a 150 kilómetros de allí río Magdalena abajo. De seguir el ritmo de crecimiento de estos años, todo apunta a que habrá unos 780 ejemplares en 2040, que se habrán multiplicado por 10 20 años más tarde.

“El ecosistema ya no se parece en nada al que era, un bosque húmedo tropical convertido en su mayoría en ranchos y plantaciones de palma aceitera”, recuerda Shurin, que no ha participado en el estudio actual. “Esto no tiene nada que ver con la pérdida de los megaherbívoros y todo con el uso de la tierra y recuperar a los grandes animales no revertirá este cambio”, añade. Para el ecólogo estadounidense, los hipopótamos de Escobar “deben ser retirados o contenidos”.

23 mar 2020 - 14:04 COT

Publicado enColombia
Lunes, 23 Marzo 2020 07:00

La pandemia del miedo

La pandemia del miedo

Con saldo de 11 mil muertos sobre una población global de unos 7 mil 800 millones, la denominada pandemia del coronavirus 2 (Covid-19) −síndrome respiratorio agudo grave, cuyos efectos sobre la vida social causan pánico colectivo y una situación de excepcionalidad, emergencia y alarma mundial− ha derivado en la virtual militarización de sociedades enteras, con la consiguiente aplicación de draconianas cuarentenas con vigilancia activa para intentar evitar el contagio.

Como señaló Giorgio Agamben en un artículo titulado "La invención de una epidemia", los medios de difusión masiva y las autoridades de países industrializados se esforzaron por difundir un "clima de pánico", provocando "un verdadero estado de excepción", con graves medidas de control que limitaron la libertad de movimientos y una suspensión del funcionamiento normal de las condiciones de vida y trabajo en regiones enteras. "En un círculo vicioso perverso, la limitación de la libertad impuesta por los gobiernos es aceptada en nombre de un deseo de seguridad que ha sido inducido por los mismos gobiernos que ahora intervienen para satisfacerla", escribió Agamben.

Sin minimizar la gravedad de la epidemia, cuando había una recesión en ciernes y sistemas de salud colapsados por las políticas neoliberales, los lenguajes del poder −entre ellos los jurídicos, culturales y mediáticos− han venido adoptando un léxico médico y hasta epidemiológico, pero también militar con fines de control de población.

Así, tras las medidas de confinamiento social punitivas decretadas inicialmente por las autoridades chinas, seguidas de las de los gobiernos de Italia, Francia, España y Bélgica, se decretaron posteriores cierres de frontera xenófobos por Canadá y Estados Unidos, lo que vino a reforzar la patologización de los extranjeros y las segregaciones raciales ya en curso en América del Norte y Europa. Ello derivó en el aislamiento de 500 millones de personas en el mundo.

El miedo a la peste o la plaga y el pánico colectivo generado por el despliegue mediático en clave de "seguridad sanitaria", ha sido aprovechado de manera oportunista en América Latina −vía una suerte de biologización de la política como en la Alemania nazi−, por el régimen asesino de Sebastián Piñera en Chile, quien decretó un estado de sitio sanitario con prohibición de movilizaciones callejeras en vísperas del plebiscito nacional para reformar la Constitución, previsto para el 26 de abril; a lo que se sumó el aplazamiento indefinido de la elección presidencial en Bolivia, decretado por el régimen golpista de Jeanine Áñez, que debía verificarse el próximo 3 de mayo. En ambos casos, siguiendo de nuevo a Agamben, el poder soberano y la vida nula podrían explicar esos procedimientos del poder y convertir la emergencia (el estado de excepción) en norma, como advirtió de manera temprana Walter Benjamin.

Tras el bombardeo mediático, el esloveno Slavoj Zizek detectó ciertos elementos de "histeria racista" en el Covid-19 y también "epidemias de virus ideológicos" latentes en nuestras sociedades, entre ellos, las noticias falsas ( fake news) y teorías conspirativas paranoicas.

En febrero último, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich –en el pico de la lucha contra el coronavirus en Wuhan, provincia de Hubei−, las autoridades de Pekín consideraron a Estados Unidos una "amenaza" y a través del canciller, Wang Yi, deslizaron que desde los primeros casos de pacientes infectados estaban siendo sometidos a una "guerra híbrida" por el Pentágono.

El propio presidente Xi Jinping usó la palabra "guerra", y el vocero de la cancillería, Zhao Lijian, manejó en un tuit explosivo la posibilidad de que una delegación de 300 soldados del ejército de EU, que participaron en los Juegos Militares de Wuhan en octubre de 2019, hubieran introducido el virus en esa ciudad. Incluso, medios chinos han insistido en la presunta conexión entre el cierre, en agosto pasado, de un laboratorio militar de armas biológicas declarado "inseguro" en Fort Detrick, en Maryland, donde está el Comando Médico del Pentágono, con los juegos militares y la epidemia.

La propaganda de los medios occidentales, con eje en el miedo, el pánico y la incertidumbre tuvo como objetivo deliberado inicial a China, para aislarla y satanizarla en el marco de la guerra comercial con EU. El 1º de marzo, Michel Chossudovsky, de Global Research, preguntó si EU tenía conocimiento previo de la pandemia Covid-19 y sus probables impactos. Mencionó que el 18 de octubre pasado, dos meses antes del brote en Wuhan, el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud efectuó un "ejercicio de simulación" de una epidemia de coronavirus nCoV-2019, en la ciudad de Nueva York. En el Evento 201 Simulación, se simuló un colapso de 15 por ciento de los mercados financieros. El ejercicio fue patrocinado por la Agencia Central de Inteligencia, la Fundación Bill & Melinda Gates, el Foro Económico Mundial, Bloomberg y la Fundación Hopkins. El 17 de marzo, un grupo de científicos concluyó que el SARS-CoV-2, que provoca la enfermedad Covid-19, no se creó en un laboratorio ni es un virus manipulado de forma intencionada.

Vía el poder blando (softpower) de sus paquetes humanitarios a Europa y América Latina, China se ha reposicionado geopolíticamente, mientras, de cara al "virus extranjero", el eje Trump-Johnson-Bolsonaro viene impulsando una salida neomalthusiana inspirada en el darwinismo social.

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Agua, cambio climático, pobreza… y coronavirus

Este domingo, con permiso del coronavirus, celebraremos el Día Mundial del Agua, una conmemoración establecida en la Cumbre de Río de Janeiro de 1992 para que, cada 22 de marzo, los estados de todo el mundo concienciaran a ciudadanos y empresas sobre la importancia que tiene este recurso básico para la vida y el desarrollo.

El lema elegido por la ONU para este año es "No podemos permitirnos esperar", con el que se pretende subrayar la vinculación que tiene el agua con el cambio climático y cómo afecta al calentamiento de la Tierra. La ausencia de lluvias provoca sequía, pérdidas de cosechas, contaminación y aumento de la temperatura, mientras que por el contrario las lluvias torrenciales, inundaciones o danas causan destrozos y pérdidas que complican la vida, sobre todo, de las poblaciones con menos recursos.

Durante la última década, según el ‘Informe de Políticas de ONU-AGUA sobre el Cambio Climático y el Agua’, más del 90% de los grandes desastres naturales se produjeron a causa de inundaciones, tormentas, olas de calor, sequías y otros fenómenos meteorológicos, y su frecuencia e intensidad parece que seguirán creciendo por el aumento de la temperatura.

El impacto que el agua tiene en cambio climático es directo, como quedó demostrado de nuevo en la pasada Cumbre del Clima de Madrid (COP25), en la que todos esperábamos un compromiso mayor de los países para acelerar la transición hacia una economía neutra en carbono y evitar que la temperatura suba más de 1,5º respecto a la era preindustrial.

No será por falta de información y de estudios científicos:

  • El Informe Especial ‘La Tierra y el Cambio Climático’ (agosto 2019) del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) nos recordaba que el clima está afectando a la disponibilidad, el acceso, la nutrición y la estabilidad de los alimentos, lo que pondrá en riesgo el acceso al agua y la alimentación del planeta. En la actualidad, 500 millones de personas viven en áreas que experimentan la desertificación.
  • El IPCC también publicó el pasado año Informe Especial ‘El océano y la criósfera en un clima cambiante’ (septiembre 2019), en el que urgía a los 195 gobiernos miembros que conforman ese órgano a que tomaran medidas urgentes para minimizar el cambio climático. Los océanos se han calentado, su acidez ha aumentado y su productividad ha menguado, la fusión de los glaciares y los mantos de hielo provocan la subida del nivel del mar, y los fenómenos extremos costeros son cada vez más violentos. En la actualidad, un total de 670 millones de personas que viven en regiones de alta montaña y 680 millones de personas que habitan en zonas costeras de baja altitud dependen directamente de esos sistemas.
  • El 25% de la población mundial está afectada por el estrés hídrico extremo, con un consumo por encima del 80% de la disponibilidad de agua, según el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, sus siglas en inglés). Los más afectados son 17 países que se encuentran en la zona del Golfo Pérsico, África o India. Otros 26 países, entre ellos, España, viven ya con un riesgo alto y otros 23 con un riesgo medio.
  • Seis de los principales riesgos para la humanidad, según el Global Risk 2020 del World Economic Forum, están vinculados con el cambio climático: los fenómenos meteorológicos extremos, el fracaso de la acción climática, la pérdida de biodiversidad, los desastres naturales o las crisis hídricas.

La  mayor de las pobrezas

En AUARA siempre decimos que luchamos contra la mayor de las pobrezas: la falta de acceso al agua potable, porque sin este recurso no hay posibilidad de desarrollo. Por desgracia, la pandemia del COVID-19 nos lo ha recordado de nuevo: 3.000 millones de personas, el 40% de la población mundial, según UNICEF, no tienen instalaciones básicas para lavarse las manos, una medida fundamental para frenar el coronavirus. Además, el 47% de las escuelas carecen de instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón, lo que incide directamente en 900 millones de niños en edad escolar.

La Agenda 2030 cuenta con el ODS6 ‘Agua Limpia y Saneamiento’ para garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible, pero las cifras necesitan revertirse. Tres de cada diez personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros, y seis de cada diez no cuentan con acceso a instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura, según la ONU. La falta de recursos hídricos, la mala calidad del agua y el saneamiento inadecuado inciden directamente en la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y la educación, sobre todo de las niñas, que junto a sus madres, en las zonas más pobres del mundo son las encargadas de ir cada día en busca de agua para abastecer a sus familias recoger agua, empleando entre 4 y 6 horas diarias.

La pandemia que hoy nos amenaza está sirviendo para recordar a la sociedad española, europea y mundial la importancia que tiene lavarse las manos (una acción que no todos pueden permitirse) para nuestra salud, para protegernos de enfermedades como el coronavirus, pero también de otras como diarreas, cólicos, cólera, difteria o disentería.

Cambio climático y salud se han unido en este Día Mundial del Agua para que no olvidemos la importancia de tener acceso a un saneamiento seguro. Trabajemos durante los próximos años para garantizar el acceso a agua potable, y que el agua se convierta en una prioridad en los planes de acción climática.

Feliz Día Mundial del Agua, a pesar del coronavirus.

Por Pablo Urbano

Cofundador y COO de la empresa social AUARA

22/03/2020

 

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Sábado, 21 Marzo 2020 05:44

Nuevo récord de muertos en Italia 

Nuevo récord de muertos en Italia 

Fallecieron 627 personas en 24 horas a causa del coronavirus

Los contagiados, que en total sumaron 37.860 casos,  4.670 más que ayer, en su mayor parte  se concentran en Lombardía.

Desde Roma.En coincidencia con lo que algunos expertos esperaban, la curva de contagiados por el coronavirus sigue subiendo en Italia. Pero el número de muertos llegó hoy a una cifra elevadísima, nunca vista hasta ahora: 627 personas en 24 horas.

Los contagiados, que en total sumaron 37.860 casos, 4.670 más que ayer según el informe diario que presentó la Protección Civil, en su mayor parte (22.264 casos) se siguen concentrando en Lombardía (norte del país) la región donde se desató la epidemia en Italia. Especialmente en Bergamo y en Brescia, dos importantes ciudades por su producción industrial y agrícola.

La pregunta que todo el mundo se hace es por qué Italia, que tiene hasta ahora en total poco más de la mitad de casos entre contagiados, curados y muertos (47.021) que tuvo China (80.928), tiene en cambio una cantidad de muertos más alta. Según cifras difundidas por la prensa, China tuvo 3.245 víctimas hasta hace dos días, mientras Italia ha llegado a 5.129.

El profesor Roberto Bernabei, geriatra y presidente de la Asociación Italia Longeva, que participó de la conferencia de prensa de presentación de los nuevos datos diarios de la Protección Civil, intentó dar una explicación. “El factor de riesgo verdadero no es sólo el hecho de tener una edad geriátrica avanzada sino el hecho de tener patologías concomitantes. Esta es la explicación fundamental. Patologías como la hipertensión, la cardiopatía isquémica, la fibrilacióna atrial, el diabetes, hacen que el virus sea más agresivo porque encuentra un terreno más frágil. Esto explica el exceso de mortalidad”, explicó.

“Vale la pena recordar que nosotros somos el país más viejo del mundo junto a Japón. En nuestro caso, la edad media de los infectados es de 63 años contra los 46 años de la media china. A los 46 años se reacciona mucho mejor. El dato general es que tenemos menos del 10% de mortalidad bajo los 60 años. Los demás son de 60 para arriba”, concluyó Bernabei que aclaró también que para poder saber hasta cuándo durará esta situación, hay que esperar a conocer el pico de la pandemia, tal vez en los próximos días.

Sobre la diferencia entre los datos de Italia y de China hay algunos medios que han hipotizado la posibilidad de que en Italia muchos casos no son detectados porque los test del coronavirus son sólo realizados a personas con síntomas. A muchas se les ordena estar en aislamiento domiciliar porque tienen síntomas leves y nunca se les hace el test del virus. En consecuencia no son registrados como positivos. Por eso algunos sostienen que en Italia los infectados pueden ser muchos más de lo que indican los datos oficiales.

La pandemia, que se esta difundiendo velozmente a muchos otros países, entre ellos los de las tres Américas, y está poniendo en peligro la economía al decidir detener las producciones industriales además del comercio, tendrá efectos nefastos sobre la ocupación, según un estudio publicado hoy por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Según la OIT, la pandemia podría cobrarse unos 25 millones de empleos en todo el mundo. “Una evaluación inicial del impacto de COVID-19 (coronavirus) en el mundo laboral mundial indica que los efectos serán de gran alcance, llevando a millones de personas al desempleo, al subempleo y a la pobreza laboral”, dijo el informe que propone medidas para una respuesta decisiva, coordinada e inmediata. Entre otras cosas, la OIT hace sugerencias tanto a los trabajadores como a los empresarios.

Para los trabajadores y sus sindicatos sugiere contribuir en las tareas de prevención y protección de los trabajadores, mantener estrictas medidas de higiene en los lugares de trabajo, fomentar el comportamiento responsable y promover la solidaridad. Para los empleadores sugiere: instruir sobre la situación a los trabajadores y comunicar a menudo con ellos, reforzar la higiene, designar une equipo de gestión de las emergencias y vigilar la situación diariamente, mandar a casa al personal que haya estado expuesto al virus y promover el trabajo en casa si es posible.

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América Latina sufre la epidemia de dengue más grave de los últimos años

Mientras la preocupación del mundo está concentrada en la pandemia del coronavirus, América Latina es víctima de la epidemia de dengue más grave de los últimos años. Así lo informó en febrero 2020 la Organización Panamericana para la Salud, OPS, alertando que en el 2019 se registró el mayor número de casos en el continente: 3.139.335 personas infectadas y 1538 defunciones.

Triplicados los casos en algunos países

El último informe epidemiológico publicado por el ente sanitario internacional señala que, en las primeras 4 semanas del 2020 en la Región de las Américas se notificaron 125.514 casos de dengue, incluidas 27 defunciones, de los cuales 498 casos clasificados como dengue grave. Países como Bolivia, Honduras, México y Paraguay han reportado un incremento de dos a tres veces más casos de dengue en comparación al mismo periodo del año previo. La OPS indicó además que el número de casos reportados hasta la semana 52 de 2019 (3.139.335), es el mayor registrado en la historia de dengue en las Américas, superando en 30% al número de casos reportados en el año epidémico 2015, cuando se desató la epidemia de dengue más grande de la historia, cobrando la vida a casi 1400 personas.

Países más afectados

Según el informe de la OPS, en el 2019 se notificaron en Brasil 2.226.865 casos de dengue, incluidas 789 defunciones, mientras que México tuvo 268.458 casos, Nicaragua 186.173, Colombia 127.553 y Honduras 112.708.

La transmisión del virus

El virus del dengue se transmite con la picadura del mosquito hembra de la especie Aedes Aegypti y en menor grado, de A. albopictus. Los síntomas de la enfermedad son fiebre alta, dolores óseos y musculares, vómito. Se presenta en los climas tropicales y subtropicales de todo el planeta, sobre todo en las zonas urbanas y semiurbanas. Como señala la Organización Mundial de la Salud, “no hay tratamiento específico del dengue ni del dengue grave, pero la detección oportuna y el acceso a la asistencia médica adecuada disminuyen las tasas de mortalidad por debajo del 1%”. La forma más grave de dengue es el llamado “dengue hemorrágico” y como su nombre lo indica provoca la muerte por hemorragia interna. Actualmente, afecta a la mayor parte de los países de Asia y América Latina y se ha convertido en una de las causas principales de hospitalización y muerte en los niños y adultos de dichas regiones.

La incidencia mundial de la epidemia

La incidencia del dengue en el mundo ha aumentado enormemente en las últimas décadas. La Organización Mundial de la Salud precisa que según una reciente estimación se producen unos 390 millones de infecciones por dengue cada año.  Asimismo, la agencia especial de la ONU para la salud señala que el número de casos notificados pasó de 2,2 millones en 2010 a más de 3,4 millones en 2016. Antes del 1970 eran sólo nueve los países que habían sufrido graves epidemias de dengue, mientras que actualmente la enfermedad es “endémica” en más de 100 países de las regiones de África, las Américas, Mediterráneo Oriental, Asia Sudoriental y el Pacífico Occidental, siendo las regiones más duramente golpeadas por el virus las Américas, Asia Sudoriental y Pacífico Occidental. En Europa, la primera transmisión del virus se produjo en Francia y Croacia en el 2010; en 2012 se detectó un brote de dengue en el archipiélago de Madeira en Portugal y se registraron casos importados en otros 10 países europeos, además de Portugal continental.

19 marzo 2020 0

Publicado originalmente en Vaatican News

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El coronavirus no da tregua y Trump sigue atacando a China

Estados Unidos superó la barrera de los 10 mil contagios y ya son 154 los muertos

El mandatario habló de las bondades de la cloroquina, un medicamento eficaz contra la malaria, que podría ser util para combatir al Covid-19. Sin embargo, su implementación podría llevar mucho tiempo.

El coronavirus crece a pasos agigantados en Estados Unidos . El jueves superó la barrera de los 10 mil contagios y sumó 154 muertos, según un recuento de la Universidad Johns Hopkins usado como referencia nacional. Fiel a su estilo, el presidente Donald Trump consideró que el mundo está pagando "un alto precio" por la lentitud inicial de China a la hora de transmitir informaciones sobre la pandemia. También dijo, en una conferencia desde la Casa Blanca, que el país aprobó el uso de la cloroquina, un medicamento eficaz contra la malaria, para combatir al Covid-19. La locura desatada por la pandemia en Estados Unidos llevó a que el alcalde del estado de Baltimore, Jack Young, le pidiera a los habitantes que dejen de utilizar armas de fuego porque necesitan las camas de los hospitales para atender a los enfermos. Para hacer frente a la expansión del virus, el Departamento de Estado le sugirió a los ciudadanos estadounidenses que eviten viajar al extranjero y vuelvan al país de ser posible.

"Todo habría ido mucho mejor si nos hubiéramos enterado de todo esto unos meses antes, esto podría haberse contenido en una región de China de donde salió", afirmó Donald Trump. "El mundo paga un gran precio por lo que hicieron", agregó durante su rueda de prensa en la Casa Blanca, apuntando una vez más sus dardos hacia el gigante asiático.

El Covid-19 fue detectado por primera vez en diciembre pasado en Wuhan, China. Las autoridades del país fueron criticadas inicialmente por su falta de transparencia. Pero China tomó luego medidas drásticas de confinamiento de su población, lo cual le valió un claro enlentecimiento que contrasta con el crecimiento registrado por el virus en el extranjero, fundamentalmente en Europa .

El mandatario aprovechó su encuentro con periodistas para declarar que su país aprobó el uso de la cloroquina, un medicamento contra la malaria, como tratamiento para combatir el nuevo coronavirus. Las autoridades sanitarias, sin embargo, pusieron un freno al anuncio del mandatario, sugiriendo que esa opción podría llevar bastante tiempo, ya que su uso no ha sido autorizado para el tratamiento del coronavirus.

El tratamiento fue aprobado por la Food and Drug Administration (FDA), organismo que supervisa la comercialización de medicamentos en Estados Unidos. "Queremos hacerlo implementando un ensayo clínico extendido y pragmático para obtener informaciones y responder a todas las interrogantes que se plantean", dijo el director de la FDA, Stephen Hahn.

Se espera que el número de casos de coronavirus, que ya llega a los 10.755, aumente abruptamente en los próximos días debido a un incremento de las pruebas de diagnóstico, después de retrasos iniciales. En ese contexto, Washington instó a los ciudadanos estadounidenses a no viajar al extranjero bajo ningún pretexto, y a regresar a Estados Unidos de ser posible. El Departamento de Estado afirmó que los estadounidenses que no regresen al país "deberían prepararse a permanecer en el extranjero por un tiempo indefinido". 

La paranoia frente al nuevo virus tampoco parece tener fin. El aumento de venta de armas en todo el territorio llegó hasta el estado de Baltimore, que por el momento solo registra cinco víctimas fatales por el Covid-19. Su alcalde, Jack Young, debió pedirle a los vecinos que cesen los tiroteos con armas de fuego porque necesitan las camas de los hospitales para atender a los contagiados. "Podrían ser sus madres, sus abuelas o alguno de sus parientes, así que téngalo en cuenta", declaró.

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Un investigador maneja la vacuna desarrollada por EE UU en el primer día de su ensayo clínico, en Seattle (EE UU). En vídeo, la carrera por conseguir una vacuna para el coronavirus. TED S. WARREN (AP) / REUTERS

Los expertos advierten de que se necesita al menos un año para tener una solución que frene la epidemia

 

Al menos una veintena de grupos de investigación y farmacéuticas en todo el mundo buscan la manera de desarrollar nuevas vacunas o antivirales que alivien la enfermedad que provoca el nuevo coronavirus. Los ingentes esfuerzos dedicados a su desarrollo permiten pensar que se acortarán los tiempos habituales, pero los expertos tienen serias dudas de que una vacuna viable llegue antes de 2021. Conseguirlo para entonces ya sería un pequeño milagro. Después, también hará falta tiempo y capacidad de producción para que esa vacuna útil llegue a los millones de personas de todo el mundo que pueden necesitarla.

“Las vacunas que hay en marcha están en sus primeras fases, algunas son prometedoras, pero tienen que ser eficaces y seguras, y tener capacidad de producción suficiente para las necesidades globales, así que será un periodo largo”, ha advertido hoy Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias sanitarias. “Que existan no quiere decir que estén disponibles”, ha añadido, en rueda de prensa.

Las dos vacunas que están más avanzadas son las que están desarrollando China y Estados Unidos. El país asiático anunció ayer que ha acelerado en la carrera por ser el primer país en encontrar un remedio para la Covid-19. El Ministerio de Defensa ha confirmado por medio de un comunicado emitido en la noche del martes que su primer prototipo de vacuna contra el coronavirus ya está listo para realizar ensayos clínicos. Este proyecto ha sido desarrollado por una empresa privada, CanSino Biologics, localizada en Tianjin –ciudad portuaria cercana a la capital–, en colaboración con la Academia Militar de Ciencias Médicas. Desde ayer, los responsables del proyecto buscan voluntarios para llevar a cabo las primeras pruebas en seres humanos: los candidatos deben ser sujetos sanos, con edades comprendidas entre los 18 y los 60 años y no haber padecido la dolencia en el pasado. No obstante, aun en caso de que los ensayos fueran exitosos, la vacuna no estaría lista para su comercialización hasta dentro de un mínimo de 12 meses.

El equipo de investigación está liderado por la bioingeniera y comandante Chen Wei, quien comenzó a trabajar en el proyecto cuando ella y su equipo llegaron a Wuhan, epicentro de la pandemia, a finales de enero. El resultado es una vacuna de subunidad, una fórmula de nueva generación que solo contiene ciertos antígenos específicos sin patógenos, por lo que es contemplada como más segura que las técnicas tradicionales. “La vacuna no tiene sustancias infecciosas, es muy segura y estable y requiere una sola inoculación”, explicaba el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Hubei en su reclamo en busca de voluntarios.

Este anuncio llega apenas un día después de que Estados Unidos comenzara la primera fase de los ensayos clínicos de su propia vacuna experimental. Se trata de un proyecto financiado por el Instituto Nacional de Salud y desarrollado por la biotecnológica Moderna. Este, a diferencia de la alternativa china, emplea una tecnología conocida como ARN mensajero (ARNm), la cual copia el código genético del virus en lugar de transmitir una versión atenuada del propio virus. Hasta la fecha, ninguna vacuna que emplee la fórmula ARNm ha sido aprobada para su uso en seres humanos. La vacuna consiste en dos pinchazos en el brazo, uno ahora y otro dentro de 28 días. El objetivo es observar la seguridad de diferentes dosis. Se espera que el ensayo haya terminado en unas seis semanas.

La proximidad de ambas fechas subraya el cariz competitivo que ha adoptado la búsqueda de una solución a la pandemia que ha paralizado al mundo. Así lo hacía explícito el Global Times, tabloide oficial chino, en las primeras líneas del artículo en el que informaba del avance. “Alrededor de 19 horas después de que EE UU anunciara que comenzaba las pruebas en humanos para la primera vacuna contra el coronavirus, China ha revelado sus propias pruebas (...), mostrando que las dos primeras economías van a la par en la carrera por solucionar esta crisis de salud pública”.

Esta cuestión reviste una gran importancia para el Partido Comunista Chino (PCCh), que busca aprovechar la positiva evolución de las infecciones en su territorio para cimentar su imagen de potencia global responsable y sacudirse cualquier responsabilidad en lo sucedido. El primer objetivo de esta ofensiva propagandística ha sido levantar una nueva narrativa que empieza por poner en duda el origen de la pandemia. Tanto es así que la semana pasada un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores llegó a lanzar la hipótesis de que el ejército norteamericano hubiera plantado el virus en Wuhan.

Este es uno de los motivos que explican el ímpetu por tomar la delantera en la búsqueda de un tratamiento contra la Covid-19. Hace dos semanas, el presidente chino, Xi Jinping, apremió a acelerar la producción de vacunas y medicamentos durante su inspección de la Academia Militar de Ciencias Médicas. Hasta 1.000 científicos chinos están participando en esta campaña nacional, con nueve proyectos en marcha recurriendo a cinco técnicas diferentes, como vacunas inactivadas, de vector viral o genéticas, las cuales se encuentran en diferentes fases de desarrollo. De esas nueve alternativas, el proyecto de CanSino y la Academia Militar de Ciencias Médicas es la más avanzada.

China también cuenta con un prototipo de vacuna ARNm, al estilo estadounidense, en la cual investigan un equipo conjunto del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades, la Universidad Tongji de Shanghái y la empresa Stermina. Esta alternativa está siendo testada en animales y se espera que alcance la fase clínica a mediados de abril. “La capacidad de investigación y desarrollo de vacunas en China es, en términos generales, una de las más avanzadas del mundo”, afirmaba ayer en rueda de prensa Wang Junzhi, experto en control de calidad de productos biológicos e investigador en la Academia China de Ciencias Sociales. “No seremos más lentos que otros países”, sentenció.

Una cuestión de tiempo

El problema de la velocidad es fundamental. Donald Trump, reunido con los ejecutivos de las principales farmacéuticas de EE UU, pidió tener una vacuna lista para las elecciones presidenciales que se celebrarán en noviembre. Pero eso es imposible. Según apuntó Anthony Fauci, director del Instituto Nacional para las Alergias y las Enfermedades Infecciosas, al menos sería necesario un año y medio para tener lista una vacuna.

En condiciones normales, el desarrollo de una nueva vacuna puede tomar una década. En el caso de los esfuerzos para frenar el coronavirus, hay parte del camino hecho por la investigación sobre virus como el MERS o el SARS, que son de la misma familia, pero hay cuestiones como las pruebas de seguridad que requieren tiempo para ver los efectos del nuevo fármaco. Algunas vacunas prometedoras se quedan por el camino porque agravan la enfermedad que tratan de prevenir.

Por otro lado, hay que tener en cuenta factores económicos del desarrollo de las vacunas. La Coalición para las Innovaciones y Preparación para Epidemias (CEPI), una organización sin ánimo de lucro con sede en Oslo (Noruega), ha incrementado en más de 90 millones de dólares sus ayudas para impulsar el desarrollo de vacunas. Uno de los receptores de financiación de la CEPI es Moderna. El segundo, un laboratorio de la Universidad de Queensland (Australia), también tiene una posible vacuna que comenzará a probarse en humanos en los próximos meses. El propio Gobierno español ha dedicado 30 millones de euros a estas tareas. En total, se estima que llevar hasta el final de los ensayos clínicos de las tres vacunas más prometedoras para la CEPI requerirá una inversión de 1.800 millones de euros.

En España

España, por su parte, también está luchando por tener su propia vacuna. El Gobierno anunció ayer una inversión de 29,65 millones de euros para investigaciones sobre el nuevo coronavirus como una de las medidas económicas de urgencia contra la Covid 19. Uno de los equipos más avanzados en el desarrollo de vacunas contra coronavirus es el de Isabel Sola y José Luis Enjuanes en el Centro Nacional de Biotecnología de Madrid (CNB-CSIC), que recibirá 4,5 millones de euros, según lo anunciado ayer. Este equipo lleva más de 25 años estudiando los coronavirus y ha desarrollado su propia técnica para crear versiones sintéticas en el laboratorio por transcripción inversa. El coronavirus es un virus de ARN, una molécula intermediaria que lee el código genético escrito en el ADN e inicia la transcripción de proteínas virales. Cuando el coronavirus entra en nuestras células estas consideran que el ARN del virus es el suyo propio y comienzan a utilizarlo para producir proteínas virales. Cada vez que una partícula viral entra en una célula y la infecta se pueden producir hasta 100.000 copias del virus que se lanzarán después a secuestrar otras células, informa Nuño Domínguez.

El equipo de Sola le ha dado la vuelta a este proceso para traducir a ADN el ARN del virus y poder así crear una réplica exacta en el laboratorio haciendo una transcripción inversa de este proceso biológico. El equipo ha usado este sistema para desarrollar vacunas contra coronavirus que infectan a humanos como el SARS de 2003 y el MERS.

El real decreto también da permiso expreso al equipo del CNB para obtener la réplica atenuada del coronavirus SARS-CoV-2, que se encontraba en el periodo de consulta pública, y también la agilización de la investigación con otros organismos modificados genéticamente en el ámbito de la lucha contra la epidemia de coronavirus.

Una vacuna alemana para 2021

La empresa CureVac, con sede en Tubinga, participa en Alemania en la carrera por dar con la vacuna del coronavirus. CureVac trabaja junto con el instituto Paul Ehrlich de vacunas y biomedicina y calcula que a principios de verano tendrán lista una vacuna experimental, que podrían empezar a probar en humanos. De salir adelante, CureVac aseguró esta semana en una conferencia telefónica con medios internaciones, incluido este diario, que una vez determinada la dosis necesaria, estarían preparados para producir 10 millones de dosis. Tras recibir el compromiso de financiación europea –80 millones de euros–, CureVac construirá una nueva planta, en la que se podrían producir hasta mil millones de dosis. “Se trata de producir grandes cantidades para llegar más allá de Alemania y de Europa”, indicó un responsable de la empresa, informa Ana Carbajosa.

Dietmar Hoop, copropietario de la empresa consideró que para el otoño podría estar lista una vacuna. Algo parecido ha estimado esta semana la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El instituto Robert Koch alemán sin embargo calcula que habrá que esperar hasta el año que viene para poder contar con la vacuna. “Yo personalmente considero realista que será en primavera de 2021”, ha estimado este miércoles Lothar Wieler, presidente del instituto, quien pidió acelerar los trámites burocráticos, pero a la vez recordó que no es posible acortar los ensayos clínicos. “Las vacunas pueden tener efectos secundarios”, indicó.

CureVac fue invitada junto a otras empresas del mundo a la Casa Blanca a principios de mes “para discutir estrategias y oportunidades para el desarrollo rápido y la producción de una vacuna contra el coronavirus”, según un comunicado publicado por CureVac. Ante la publicación de informaciones asegurando que Trump aspiraba a hacerse con la vacuna alemana en exclusividad, la empresa lo negó el martes. En Berlín sin embargo, varias fuentes oficiales confirmaron la pugna y los esfuerzos del Ejecutivo por “que las vacunas contra el nuevo virus se desarrollen también en Alemania y en Europa”, según confirmó a este diario el ministerio de Sanidad alemán.

Pekín / Madrid - 19 mar 2020 - 03:29COT

El coronavirus expone las falencias del sistema de salud de EE.UU.

La pandemia se expande, así como el miedo a no poder pagar las costosas consultas y tratamientos 

Treinta millones de personas no poseen seguro médico y otros 40 millones sólo acceden a planes deficientes, con copagos y seguros de costos tan elevados que sólo pueden ser utilizados en situaciones extremas. 

 

"Es una gripe", decía Donald Trump sobre el coronavirus hace menos de un mes, con esa mezcla de ignorancia y soberbia que lo caracteriza. Pero desde esa definición a la fecha se sucedieron 69 muertes, 3.774 contagios y una declaración de emergencia nacional en Estados Unidos. La propagación de la pandemia exhibe como pocas veces las graves falencias del sistema de salud estadounidense: una buena parte de la población no tiene seguro médico, y no existe en muchos estados la licencia paga por enfermedad. Para colmo, surgieron dificultades a la hora de implementar los primeros tests de coronavirus en el ámbito público. Si bien la declaración de emergencia nacional pretende extender su aplicación en laboratorios privados, todavía no queda claro cuántos estadounidenses podrán hacer frente a los costos. Mientras tanto, los precandidatos demócratas a la presidencia, Bernie Sanders y Joe Biden, intentan capitalizar los errores de Trump y su gestión como plataforma para presentar sus programas de salud.

En sus primeras apariciones públicas tras los primeros casos de coronavirus en el país, Trump se mostró escéptico y le restó importancia al verdadero peso de la crisis. El presidente pasó de pensar que el coronavirus era un problema exclusivamente chino (lo llamó “un virus extranjero”) a descartarlo por considerarlo un engaño del partido demócrata.

El miércoles pasado, cuando ya llovían las quejas por el manejo gubernamental de la pandemia, Trump declaró la suspensión de entrada al país de los extranjeros que hayan estado en un total de 26 países europeos pertenecientes al espacio Schengen. El anuncio de emergencia nacional llegó sobre el cierre de una semana difícil para la bolsa estadounidense. A pesar de que el viernes registró una limitada recuperación, los principales índices bursátiles sufrieron su peor caída desde la crisis financiera de 2008. Esa parece ser la mayor preocupación del mandatario.

Salud en estado crítico

Apenas un elemento resulta suficiente para alimentar la hipótesis pesimista (pero realista) de que el coronavirus se continuará expandiendo en el país: la inexistencia de un sistema de salud público consolidado y progresivo.

En un interesante artículo publicado en The Guardian, el exsecretario de Trabajo durante el gobierno de Bill Clinton, Robert Reich, afirma que “En lugar de un sistema de salud público, tenemos un sistema privado con fines de lucro para las personas que tienen la suerte de pagarlo y un sistema de seguro social desvencijado para las personas que tienen la suerte de tener un trabajo a tiempo completo”.

En la actualidad, 30 millones de personas no poseen seguro médico, y otros 40 millones sólo acceden a planes deficientes, con copagos y seguros de costos tan elevados que sólo pueden ser utilizados en situaciones extremas, según la Kaiser Family Foundation, una organización dedicada a investigar temas de salud. El miedo a no poder pagar las costosas consultas y tratamientos puede impedir que se detecten contagios y el coronavirus siga propagándose.

Frente a ese contexto reaparecieron en la escena pública los programas de salud de los precandidatos demócratas Bernie Sanders y Joe Biden. El Medicare For All propuesto por Sanders es la base de su plataforma progresista. Su plan dejaría intacta la infraestructura actual de médicos, hospitales y otros proveedores de atención médica, pero nacionalizaría la industria de los seguros de salud. Casi todo el dinero que las personas y los empleadores pagan actualmente a través de las aseguradoras, así como gran parte del dinero que pagan los estados, según el plan de Sanders, pasaría a ser pagado por el gobierno federal.

El programa de Biden, en cambio, es menos ambicioso. No tocaría el actual Medicare, junto con las aseguradoras privadas que ofrecen los planes llamados Medicare Advantage, pero les daría a los estadounidenses más jóvenes la opción de inscribirse en una nueva póliza administrada por el gobierno. El foco puesto en la juventud, a diferencia de Sanders que cree que la prioridad son las personas de la tercera edad: no es casual que se trate del grupo etario más castigado por el coronavirus.

Falta de kits

Más allá del relato cínico de Trump, en Estados Unidos durante varias semanas no hubo suficiente stock de kits de diagnóstico para comprobar quién estaba infectado, lo que significa que muchos potenciales casos pueden haber pasado desapercibidos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los principales institutos de salud pública del país, inicialmente sólo permitían realizar pruebas en sus propios laboratorios.

Durante más de un mes, cada estado debía enviar las muestras de posibles contagios por correo postal a la sede de los CDC en Atlanta, el único lugar autorizado para realizar las pruebas. Fue recién la semana pasada cuando los 50 estados del país empezaron a contar con la capacidad técnica para realizar los exámenes de manera autónoma.

Según cifras oficiales, hasta el martes pasado solo 79 laboratorios estatales o del sistema de salud pública contaban con capacidades para hacer las pruebas, en un país con más de 327 millones de habitantes. Con el giro de fondos tras la declaración de emergencia nacional, se espera que el trámite se agilice con la habilitación de laboratorios privados.

El alto costo de enfermarse

En teoría, los CDC ofrecen el test de coronavirus de manera gratuita, siempre y cuando esté prescripto por un médico. Y las grandes aseguradoras del país sostienen que tampoco cobrarán por el servicio en algunos estados. Pero esa supuesta gratuidad no es suficiente para esconder al resto de las dificultades.

Osmel Martinez Azcue le contó al Miami Heraldcómo, al volver con síntomas de gripe de un viaje a China, acudió a un hospital de Miami a hacerse las pruebas de coronavirus. Resultó que tenía una gripe. Pero también una factura de 3.270 dólares que lo esperaba apenas volvió a su casa. “¿Cómo se puede esperar que los ciudadanos contribuyamos a reducir el riesgo de contagio entre personas si los hospitales nos van a cobrar más de 3 mil dólares por un análisis de sangre y una muestra nasal?”, se preguntaba indignado este joven de origen cubano.

El caso de Shefali Luthra, miembro de la Kaiser Family Foundation, no fue tan doloroso aunque también expone las falencias del sistema y la falta de coordinación. Tres días después de volver de una conferencia en Nueva Orleans, a Luthra le avisaron que al menos uno de los asistentes había dado positivo en el test de coronavirus. “Como periodistas y divulgadores de la medicina estamos en teoría muy bien equipados para saber lo que ocurre. Pero en la vida real, descubrir si estamos en riesgo y hacernos la prueba es casi imposible. Resulta que tanto el consejo médico como el acceso a las pruebas varían dramáticamente dependiendo de dónde vives y quién eres, y no está claro cuál es el estándar”, relata en diálogo con PáginaI12.

Lo que además llamó la atención de Luthra fue una evidente discriminación. El congresista republicano Matt Gaetz fue el único de ese grupo de trabajo que consiguió ser evaluado. “Inicialmente no tenía los síntomas pero decidí que debía intentar hacerme la prueba, como lo hizo Gaetz. Después de todo, Trump prometió que las pruebas estarían disponibles para cualquiera que quisiera una…”, admite Luthra con un dejo de ironía. Al día de hoy y a pesar de gozar de un buen seguro médico, todavía no pudo acceder al preciado test.

La crisis del coronavirus también exhibe la fragilidad del sistema laboral nacional. El CDC le recomienda a todos los estadounidenses que se queden en casa si están enfermos. Pero ¿cómo podrían hacerlo, si en muchos casos eso significa que automáticamente dejen de cobrar sus sueldos? A diferencia de lo que ocurre en la mayor parte de los países industrializados, en Estados Unidos ninguna ley federal obliga a las empresas a pagarles licencia por enfermedad a sus trabajadores.

Sherry Leiwant, copresidenta de A Better Balance, que hace campaña por una mayor protección en los lugares de trabajo, comenta a este diario: "Una buena cantidad de estudios demuestran que el contagio se puede contener con la licencia laboral con goce de sueldo”. Pero agrega que los trabajadores prefieren “no quedarse en casa para aislarse si de esa manera ponen en riesgo sus puestos de trabajo". Según una reciente encuesta de la firma YouGov, casi la mitad de los trabajadores admiten que el año pasado acudieron enfermos a su empleo.

Por primera vez en la historia y movido por la urgencia de la situación, el Congreso de Estados Unidos está abordando la problemática. El proyecto de ley aprobado el viernes prevé “10 días de licencia por enfermedad y 12 semanas de licencia pagas para aquellos que están enfermos de coronavirus o cuidando a un familiar cercano que esté en cuarentena o afectado por el cierre de escuelas”, detalla Leiwant. Pero la medida, que ahora pasará por el Senado, exime de esa responsabilidad a las grandes empresas del país: nuevamente, los mayores privilegiados serán los más poderosos.

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Italia: record de víctimas del coronavirus en un solo día

Se registraron 368 muertos en 24 horas; la región más afectada es Lombardía

Desde Roma. Mientras la cantidad de muertos por el coronavirus sigue aumentando y no se encuentran en los negocios los más elementales medios para protegerse como guantes descartables, alcohol en gel o barbijos, algunos italianos que todavía están en el exterior insisten en querer volver y los que están en Italia, cantan desde los balcones, aplauden a médicos y personal hospitalario, y tiran algunos fuegos artificiales como para distraerse después de casi una semana de encierro total ya que el gobierno prohibió salir a la calle para evitar contagios, a no ser por trabajo, para comprar alimentos o en casos de emergencia.

También para distraerse giran decenas de videos en los medios como Whatssapp o Facebook. Uno de ellos, que hizo reír hasta a los más preocupados, fue la mejor síntesis del día domingo en Italia: “Atención: paseo organizado para este domingo. Se parte a las 7.30hs de la puerta del baño. Luego se hará un breve picnic con el desayuno en el pasillo y finalmente se hará una visita guiada del comedor”.

Algunas fotos del aeropuerto de Fiumicino, en Roma, publicadas por la prensa muestran que sólo los aviones de Alitalia están estacionados junto a las mangas y dispuestos a partir. Sin embargo hay grupos de italianos repartidos en varios países que intentan, sin lograrlo, volver a su patria. Es que la mayoría de las compañías aéreas ha anulado sus vuelos a Italia a causa de la crisis del coronavirus y los pasajeros a veces ni siquiera pueden recuperar el dinero para poder comprar otros pasajes que al menos los acerque a la frontera italiana. 

Se trata de estudiantes del sistema Erasmus -un plan que permite el intercambio de estudiantes entre países de la Unión Europea- , de turistas, de profesionales e incluso de deportistas. En España, por ejemplo, que también ha impuesto una serie de medidas restrictivas, se habla de unos 5.600 italianos bloqueados que no saben cómo volver. Entre ellos algunos nadadores profesionales que en cambio lograron volver a Italia gracias a que la Federación de Natación les alquiló un auto.

El ministerio del exterior italiano, que está a cargo de Luigi Di Maio del Movimiento Cinco Estrellas, se ha movido en estos últimos días y está intentando organizar vuelos de retorno con Alitalia para toda esta gente bloqueada en distintos países.

Respecto a la pandemia, los datos dados a conocer este domingo, como cada día, por el comisario de la Protección Civil, Angelo Borrelli, son una vez más alarmantes. El total de casos infectados en todo el país ha pasado de 21.157 ayer a 24.747 hoy, de los cuales 20.603 son positivos al virus (ayer 17.750), 1.809 han muerto (ayer eran 1.441), 368 de ellos en las últimas 24 horas. y 2.335 (1.966 ayer)se han curado. De los 20.603 positivos, 9.268 se encuentran en aislamiento domiciliario sin síntomas o con síntomas leves. 1.672 están en terapia intensiva en las distintas regiones del país. El número de curados sigue siendo superior al de muertos, como siempre lo fue hasta ahora, si bien es cierto también que antes los curados eran casi el doble de los fallecidos y ahora no.

El gobierno de Giuseppe Conte, por su parte, que tiene que lidiar también con los problemas económicos y la falta de producción que esta crisis está arrastrando, está tomando medidas desesperadas para tratar de ayudar a las familias pero sobre todo a los hospitales. La situación es muy crítica dentro de los hospitales del norte de Italia, en particular Lombardía, la región italiana más afectada por el virus. Los hospitales no dan a basto, en particular cuando se trata de internar a los infectados en terapia intensiva. Y los médicos lo advierten cada día. Es así que surgieron campañas para reabrir viejos hospitales, que dejaron de funcionar hace algunos años, como el hospital Forlanini de Roma, que se espera poder preparar para recibir a muchos nuevos pacientes.

“Nuestra prioridad es hacer trabajar con seguridad a los médicos, enfermeras y todo el personal sanitario que con coraje y espíritu de abnegación se ha dedicado a la cura de los ciudadanos, dedicándose a esta emergencia sanitaria sin ahorrar energías”, dijo Conte a los periodistas cuando habló de sus intentos para proveer en poco tiempo a los hospitales todos los medios que exige este crítico momento. El quinto decreto del gobierno Conte referido al coronavirus y que podría ser aprobado el lunes por el Consejo de Ministros, prevé entre otras cosas potenciar el sistema sanitario nacional de manera que se pueda entregar a los hospitales las maquinarias especializadas y necesarias en los distintos servicios, pero especialmente para terapia intensiva. El decreto también destina una parte de los 350 mil millones de euros previstos, al apoyo de la ocupación y de los trabajadores en general, a fin de que ninguno pierda el trabajo a causa del coronavirus. Prevé asimismo la suspensión de las cuotas que pagan las familias por préstamos bancarios de todo tipo y la suspensión del pago de varias obligaciones fiscales.

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Empleados sanitarios se alistan para emprender un recorrido por hospitales en el contexto del brote de Covid-19, el viernes en Wuhan, centro de China.Foto Xinhua

Con las pandemias, como en las guerras, la primera víctima es la "verdad": se entra a un diagrama dual de "verdades y mentiras inverosímiles" y de "verdades y mentiras verosímiles", donde la percepción de la población es más importante que la realidad. Aquí cuenta mucho la velocidad y la calidad de la comunicación, como aprendió el Centro para el Control de las Enfermedades de EU (CDC, por sus siglas en inglés), tras haber sufrido el desastre de su desinformación y su pésima comunicación con el H1N1 (https://bit.ly/38X8bEY).

En EU fue notorio el choque entre Trump y el connotado infectólogo Tony Fauci. Debido a su origen y peculiar propagación del Covid-19, la expertise debe recaer en la tríada de infectólogos/inmunónologos/neumólogos, quienes son los que tratan a los pacientes, y no los epi­demiólogos que, por su limitada formación teórica sin práctica clínica, ignoran el cuidado de los enfermos. China acusó que el “ejército de EU podría haber llevado el virus (…) a la ciudad china de Wuhan”, lo cual no ocurrió en la previa pandemia del H1N1 cuando tampoco se desataron los demonios geopolíticos/geoeconómicos de ahora que concurrieron para conformar una "tormenta perfecta". Zhao Lijian, portavoz de la cancillería china, publicó un video de Robert Redfield, jefe del CDC de EU, donde señala que "se encontró coronavirus postmortem en varios estadunidenses que fueron diagnosticados con gripe".

Zhao reaccionó en forma virulenta al video de Redfield: “¿Cuándo apareció el paciente ‘cero’ en EU? ¿Cuántas personas están infectadas? ¿A qué hospitales los llevaron? Probablemente fueron militares estadunidenses quienes llevaron la epidemia a Wuhan. ¡Sean honestos! ¡Revelen los datos [sobre la infección con SARS-CoV-2 en EU]! ¡EU debe explicarnos todo! (https://bit.ly/2IMMhcL)”.

Una fuente del Departamento de Estado filtró a Reuters que EU había citado al embajador de China para aclarar los comentarios de su portavoz (https://reut.rs/2QeNWvV). Se desató una guerra de propaganda entre China y EU que se acusan mutuamente del origen del nuevo virus.

Mike Pompeo, secretario de Estado y ex director de la CIA, calificó al Covid-19 como "coronavirus Wuhan", en referencia al primer brote en la importante ciudad central de China (https://politi.co/2WdemBS). Ya enfilado, Pompeo fulminó contra la "desinformación china que ocultaba los verdaderos datos y el número real de infectados".

Hace 15 días comenté “las teorías sobre el accidente del coronavirus experimentado y/o sembrado como arma bacteriológica y de lo que se han acusado las tres superpotencias: EU, Rusia –con una aterradora excavación (https://bit.ly/2TaMQTH)– y China, cuyo máximo especialista afirma que el Covid-19 “pudo no haberse originado en China (https://bit.ly/2wRCjE5)”; agregué que “antes de fallecer, el genial astrofísico Stephen Hawking advirtió sobre las agresiones de las armas biológicas al género humano (https://cnet.co/2Towoy1)”, ya que el Covid-19 tiene todas las características de "arma biológica".

La pandemia ha provocado medidas preventivas en el planeta, mientras la "guerra de propaganda" para endosar el origen del coronavirus arrecia con furia en el Medio Oriente.

The Times of Israel, muy defensivo, resalta la postura del investigador de la Liga Anti-Difamación (ADL), Alex Friedfeld, que desecha la "teoría de la conspiración" de que los judíos (sic) crearon el virus”. Friedfeld juzga que “la más popular de todas es que "los judíos usan este virus como medio para enriquecerse" ya que fueron quienes "lo manufacturaron y tomarán ventaja del colapso de los mercados mediante su información privilegiada (insider trading)". Hasta ahora no existe evidencia al respecto (https://bit.ly/2UcXWXM).

Hassan Nasrala, líder del Hezbolá libanés, condenó a Trump y su administración como los "peores mentirosos" por ocultar la verdadera escala de la pandemia en EU, en medio de “una batalla que parece una guerra mundial (https://bit.ly/2U64ibb)”.

En la "Era de la posverdad", ¿sabremos algún día la "verdad"?

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