Comunicado de una profesora cátedra a la opinión pública.

Max Stiner atestiguó en su texto de mediados del siglo XIX El falso principio de nuestra educación o humanismo y realismo al/la profesor/a como “aquel que se debe a una idea o una pasión teniendo en cuenta su vocación pedagógica (…) Tal vez podría explicarse así el escaso sueldo de profesores: deben sentirse ampliamente recompensados por la santidad de su misión y mirar con desprecio los deleites” (Stirner, 2003, 118). Las palabras del profesor prusiano demuestran que en 1841 el docente estaba reducido a cumplir con su misión sin esperar el reconocimiento de su tarea y del bienestar que se genera del trabajo cumplido.


En 2019 las palabras de Stirner continúan siendo acertadas para describir la vulnerabilidad laboral que se ciñe sobre el/la docente.


La vocación por la enseñanza comprendida erróneamente por el factum económico como servilismo, produce un nicho mercantil y administrativo de la educación desdeñoso e ignorante de la importancia de la investigación, la formación, la preparación de contenidos y estudios perennes de disciplinas que exigen de cada persona lo mejor de ellas en su arduo compromiso de instruirse para ser profesor/a.

Las directrices administrativas de la Universidad Tecnológica de Pereira reproducen la comprensión errónea de la vocación como servilismo al exigir a los/las profesores/as catedráticos/as retomar los cursos del semestre 2018-II durante enero y febrero sin remuneración económica al respecto. Lo anterior es justificado teniendo en cuenta que en diciembre realizaron el pago de las horas cátedras de la segunda quincena de octubre y de lo correspondiente al mes de noviembre y que no fueron pagadas oportunamente por la administración argumentando –desde el marco económico– el no cumplimiento de la cláusula contractual que obliga a la universidad a pagar “la hora cátedra efectivamente dictada” (aunque no hay refulgencia normativa que explique a qué se refiere la efectividad de lo “efectivamente” dictado).
A mediados de diciembre pagaron las horas adeudadas a profesores con un compromiso económico de por medio que acordaron con los sindicatos profesorales de la universidad.


Empero, y sin una formalidad directa, las horas pagadas significaron (para la administración) que los tiempos requeridos durante enero y febrero para la culminación del semestre 2018-II (interrumpido para demandar condiciones dignas para la educación superior en Colombia) serían horas “compensatorias” de las “horas no efectivamente dictadas” en los últimos meses del 2018-II y que fueron pagadas.

Efectivamente, la administración amparada en una perspectiva clientelista y neoliberal de la universidad no previó, ni le interesó tomar medidas humanitarias con el estamento formativo del alma mater, es decir los/as docentes. No sólo no pagaron a catedráticos/as durante la coyuntura universitaria, pese a continuar con nuestra labor docente más allá de los cursos de/formativos que dictamos cada semestre. Tampoco gozaron del carácter y la empatía de decir explícitamente cómo se trataría el tema de contratos cátedra.

La administración universitaria en gran parte del territorio nacional nunca ha mostrado disposición para generar bienestar entre el profesorado. Tal negligencia administrativa revela un desconocimiento académico y humanista del origen de la universidad pública: cuidado y formación de todos los agentes que participan del desarrollo académico, investigativo, científico y pedagógico del territorio nacional.

También, hay un desconocimiento de la ética por parte de las esferas administrativas de las IES al expresar una deficiencia moral con sus acciones solo comparada con la complicidad de quienes sabiendo que la norma está mal deciden callar o defenderla por encima de la solidaridad, lo correcto, lo bueno y lo justo, como también ha sucedido con algunos colegas que por apatía y miedo guardan silencio ante los desafueros administrativos.

Por otra parte, la administración de la UTP con sus decisiones arbitrarias omitió las garantías logradas para superar la anormalidad académica en la mesa de diálogo para la construcción de acuerdos para la educación superior pública a nivel nacional. El inciso tres de dicho acuerdo dice:

“3. El Ministerio de Educación Nacional a través de sus representantes en los Consejos Superiores de las IES públicas instará a que se brinden las garantías laborales de acuerdo con el marco legal vigente para los docentes de carrera, cátedra y ocasionales por el tiempo de la movilización y al retornar a clases, de tal forma que se respeten sus vínculos contractuales con base en las condiciones pactadas en cada caso durante el periodo académico 2018-II. De ninguna manera las movilizaciones efectuadas dentro del derecho a la protesta pueden generar afectaciones laborales y salariales a los docentes. Esta garantía tendrá la vigilancia de los entes de control y el Ministerio de Trabajo.”

Profesores/as volvimos a los cursos regulares el 16 de enero según lo determinado por los diferentes estamentos de nuestra universidad. Cabe advertir que en lo que va de enero, se han cometido un sin número de atropellos contra “los/las cátedras” al tomar medidas policivas ante nuestra labor que no es paga, pero sí se vuelve obligatoria-quizá solo “recompensados por la santidad de nuestra misión”, como diría Stirner-.

las horas pagadas en octubre y noviembre que no se dictaron “efectivamente”, seguí ejerciendo como cátedra al estar presente en las aulas de clase atendiendo a estudiantes, reuniéndome con ellos/as, dictando conferencias solicitadas por el mismo movimiento estudiantil, contestando inquietudes, y, ante todo, siempre estuve –y estoy- a disposición imprescindible del estudiantado, del programa, de la universidad, de mis cursos y mis clases.

Las medidas expresadas desde la administración demandan entonces el servilismo del/la profesor/a que no solamente debe “compensar” lo pagado en diciembre, sino mantener “la calidad” de las clases en medio de las dificultades económicas y las medidas deshumanizantes del trabajo exigido “ad honorem”.

En consecuencia, como docente cátedra hago pública que mi vinculación con la UTP está basada, ante todo, en mi vocación, amor por la enseñanza, compromiso imperativo con el estudiantado y con el programa del cual hago parte. Mis estudiantes y mis colegas más allegados siempre han apoyado y estimado mi labor, lejos de excusas económicas para no hacerlo.

Como profesora de futuros docentes deseo la vocación sea compensada y no subvalorada por la compensación del trabajo. No se puede continuar irónica y fatídicamente “esperando a Godot” In spe contra spem del trabajo re/conocido si las administraciones de las IES no muestran vocación resolutiva para hacerlo.

Enero 29 de 2019.

 

Publicado enColombia
Martes, 04 Diciembre 2018 06:03

Karl Marx, técnico de la diferencia

Karl Marx, técnico de la diferencia

Identificar un sujeto antagónico del actual tecno-capitalismo requiere ir más allá de la simple ideología de clase, y profundizar en el modo de funcionamiento de las fuerzas productivas materiales que la economía transustancia en el mero cálculo de valores de cambio.

Lejos de haber quedado obsoleta, la obra de Marx nos sigue ofreciendo claves útiles para comprender las fuerzas hegemónicas que actúan en nuestro mundo y desarticular los principales discursos idealistas que las encubren y tergiversan. En nuestra sociedad, uno de esos discursos es el economicismo entendido como aquella teoría que establece la primacía de las relaciones de producción concebidas según el valor de cambio sobre las fuerzas productivas materiales. Para poder escapar a la mistificación economicista debemos distinguir netamente entre la tecnología como palanca de la fuerza de trabajo material, y la economía como aparato de captura contable –esto es, formalista e idealista- del plusvalor producido por dicha fuerza. Esto nos permitirá redefinir en próximas entradas del blog algunos de los rasgos que deberían estar presentes en un sujeto político efectivamente antagónico respecto al tecnocapitalismo que nos invade.


RELACIONES Y FUERZAS PRODUCTIVAS


En el Prólogo a su obra de 1859, Contribución a la Crítica de la Economía Política, Marx establece una distinción fundamental entre “relaciones de producción” y “fuerzas productivas materiales”. Concretamente, afirma que “en la producción social de su existencia, los hombres establecen determinadas relaciones, necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a un determinado estadio evolutivo de sus fuerzas productivas materiales. La totalidad de esas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se alza un edificio jurídico y político, y a la cual corresponden determinadas formas de conciencia social”. Uno de los errores cometidos por el marxismo economicista de la Segunda y la Tercera Internacional radicó en no prestar suficiente atención a la distinción establecida por Marx, unificando en un único ámbito las fuerzas productivas materiales (Fuerza de trabajo + estado de la Técnica) y las relaciones de producción (Sistema económico + organización social del trabajo) en tanto que estructura que (sobre)determinaría la ideología jurídico-política.


El punto clave de la tergiversación economicista radica en el lugar en el que se ubique la tecnología. En los tres volúmenes de El Capital, Marx ubica la tecnología como parte del capital constante, mientras que la fuerza de trabajo aportada por el trabajador es la única ubicada dentro del capital variable. Esta distinción llevó a la idea de que existía una oposición neta entre tecnología y fuerza de trabajo. Debido a la disciplina corporal que conllevaba, la primera fue considerada una herramienta de opresión del capital, mientras que la segunda fue identificada como la única susceptible de producir plusvalor. Esta última consideración fue reforzada por la descontextualización de algunas frases de Marx en las que se afirmaba que “la maquinaria, como todo lo que forma parte del capital constante, no crea valor” sino que simplemente “se limita a transferir el valor que ella encierra al producto que contribuye a fabricar”.


Lo importante aquí es leer esta afirmación en clave únicamente económica –como valor de cambio-, y no ontológica (como valor de uso). Desde un punto de vista económico la máquina no aporta más valor de cambio al producto producido que el calculado en el desgaste que experimentan los materiales con los que está construida cada vez que produce un determinado producto. En este sentido, el valor de cambio aportado por la maquinaria coincide con la mera amortización del valor de cambio pagado por su propietario en el momento en que la compró.


Si Marx diferencia entre capital constante -es decir, valor de cambio constante- y capital variable -esto es, valor de cambio variable- ello se debe a que como el propio término indica, dichas formas de capital implican diferentes tiempos de maniobra y cómputo contable por parte del capitalista. La distinción es utilizada por Marx porque todo su inmenso análisis del Capital ha sido concebido desde un punto de vista dinámico estrechamente ligado con el concepto de “ciclo”. Más concretamente, con el número de ciclos productivos posibles por unidad de tiempo (normalmente, un año). La diferencia entre maquinaria como capital constante y fuerza de trabajo como capital variable es pertinente únicamente de cara a realizar una Crítica de la Economía Política burguesa. En modo alguno para hacer una Filosofía de la Técnica o una propuesta de Política comunista.


PLUSVALOR Y DIFERENCIA(L)


Desde el punto de vista ontológico del valor de uso, Marx concibe la creación de valor como la capacidad de “convertir en trabajo la fuerza de trabajo”, entendiendo esta última en términos de “energías”, “capacidades” o “potencialidades” tanto físicas como mentales, es decir, tanto mecánicas como creativas y comunicativas. A este respecto, la mejor manera de ver el impacto de la tecnología sobre la producción de valor es a través de los conceptos marxistas de plusvalía absoluta y plusvalía relativa. Según Marx, “la producción de plusvalía absoluta se consigue prolongando la jornada de trabajo más allá del punto en que el obrero se limita a producir un equivalente del valor de su fuerza de trabajo”. En cambio, la producción de plusvalía relativa es aquella en la que manteniendo constante la fuerza de trabajo aportada por el obrero –en términos temporales, permaneciendo constante la jornada de trabajo- “se consigue producir en menos tiempo el equivalente del salario”, ampliando así la parte de la jornada destinada a la producción de plusvalor. Esto último es posible únicamente por dos medios: Mejorando la tecnología, o mejorando la cooperación social del trabajo. “La producción de plusvalía relativa revoluciona desde los cimientos hasta el remate los procesos técnicos del trabajo y las agrupaciones sociales”. Tecnología y co-operación son las dos grandes palancas con las que incrementar exponencialmente la productividad de la fuerza de trabajo de los individuos, y precisamente por ello, las únicas capaces de crear aquello que Marx utilizó para medir tanto la creación de plusvalor como el grado de explotación del trabajador: Tiempo.


Lo importante de cara a una posterior identificación del sujeto político antagónico de las sociedades tecnocapitalistas es no perder de vista la primacía, completamente materialista, del valor de uso sobre el valor de cambio: De la técnica y la co-operación social frente a una economía concebida como simple formalismo idealista a partir del cual contabilizar el plusvalor producido. A este respecto, un marxista materialista no es aquel que afirma que la economía sobredetermina la producción, sino precisamente todo lo contrario. En “Karl Marx, cazador de fantasmas” mostramos cómo la creencia supuestamente sociosimbólica en el valor del dinero únicamente se produce cuando es posible cambiarlo por algo que tiene un valor de uso. Ahora intentamos mostrar cuáles son las principales fuerzas materiales que determinan la capacidad de producción de valores de uso en un momento dado: La fuerza de trabajo, la tecnología y la cooperación social. Pero no el dinero.


En nuestra sociedad, el inmenso desarrollo acaecido en la automatización del trabajo mecánico debido a la aplicación de la electrónica digital y las telecomunicaciones está promoviendo que el tiempo de trabajo dedicado por el obrero para producir el valor de uso con el que reponer su propia fuerza de trabajo tienda a cero. Ello ha conllevado un movimiento masivo de la fuerza de trabajo humana desde sectores en los que su aplicación era utilizada prioritariamente para la transformación directa de la materia hacia aquellos en los que comienza a ser ante todo inmaterial, esto es, técnico-creativa. Dentro de este último ámbito, tanto el valor de cambio ¡¡como el valor de uso!! socialmente relevantes ya no es el producido por una única persona mediante el empleo de la fuerza mecánica de su cuerpo. El trabajo realizado por un hombre con una pala, por muy digno que pueda ser considerado, es socialmente irrelevante comparado con el realizado por un equipo de ingenieros con explosivos y retroexcavadoras. En sociedades de I+D+i con altos índices de automatización que permitan realizar trabajos mecánicos sin consumir la energía ni el tiempo de un obrero, la fuerza de trabajo humana susceptible de producir un valor socialmente relevante es únicamente aquella capaz de provocar una diferencia (una innovación), por aparentemente pequeña que sea, en alguna de las dos grandes palancas del plusvalor: la técnica o la cooperación creativa.


Para ilustrar lo que queremos decir con el término diferencia usaremos una triple analogía hidráulica, eléctrica y termodinámica. En el primer caso, la corriente (energía como “fuerza de trabajo”) únicamente fluye cuando hay una diferencia de presión. En el segundo, cuando la hay de potencial. Y en el tercero, cuando la hay de temperatura. Si no hubiera diferencial, todo estaría “en equilibrio”, no existirían procesos irreversibles y ningún agenciamiento se produciría. En terminología marxista, un mundo en equilibrio ontológico sería un mundo sin producción de plusvalor. El plusvalor es la diferencia que mueve el mundo, y establecer agenciamientos es producir diferencias.


Por supuesto, existen agenciamientos puramente técnicos como los realizados durante las tres primeras revoluciones industriales, y agenciamientos puramente sociales como el modelo-fábrica tan alabado por Lenin y/o la multitud propia del proletariado inmaterial descrita por Negri, pero también agenciamientos técnico-sociales como los que Deleuze denominó agenciamientos “hombre-máquina”, posibles únicamente a partir del desarrollo de las “tecnologías del silicio”. En la actualidad, es sobre estos últimos sobre los que pende la posibilidad de generar una diferencia política efectiva mediante la conformación de un sujeto revolucionario capaz de utilizar a su favor las fuerzas productivas materiales que sobredeterminan nuestras sociedades.

Por Enrique Cano  / Jorge León Casero
Profesores de Ingeniería Mecánica y de Filosofía. Universidad de Zaragoza.

publicado
2018-12-04 10:00:00

Publicado enSociedad
Viernes, 16 Noviembre 2018 07:34

La lucha por una vida libre

La lucha por una vida libre

Acosada por la represión estatal en Turquía y la guerra en Siria, la revolución de las mujeres kurdas mantiene su avance contra las tradiciones patriarcales. No sólo se trata de milicias de autodefensa, también de organizaciones de base que buscan cambiarlo todo.


El trabajo de las mujeres en Kurdistán es una callada y constante labor de años, una “revolución mental”, “una revolución dentro de la revolución” que va más lejos de su participación en las milicias de autodefensa. Así lo explicaron a Brecha las activistas kurdas Hanaa Sido y Gülcihan Şimşek, quienes a fines de octubre participaron en diferentes actividades de la Marcha Mundial de las Mujeres en el País Vasco.


Sido es natural de Rojava (en kurdo, “Occidente”, la parte de Kurdistán bajo soberanía siria) y militante de Kongreya Star (KS), la confederación regional de organizaciones de mujeres, nacida en 2005. Şimşek, por su parte, viene de Bakur (“Norte”, el Kurdistán incluido en las fronteras turcas) y es representante de Tevgera Jinên Azad, el Movimiento de Mujeres Libres (Mml), fundado en 2016.


“Buscamos un sistema de democracia radical, de base; una sociedad organizada en torno a la moral y liderada por las mujeres: si nosotras nos liberamos, podemos hacer lo mismo con la sociedad”, declaró Şimşek. En ambas regiones, el movimiento de liberación nacional y de la mujer se organiza de menos a más: de pequeñas asambleas y comités, casa por casa, barrio por barrio, a ámbitos geográficos más amplios. La participación está abierta a toda mujer, más allá de su militancia partidaria, su origen étnico o su desempeño profesional. En estos foros, explicó Sido, “se debate sobre qué es la vida, cómo es la vida libre de la mujer, cuál es su papel en la revolución, qué modelos de organización deben adoptarse”. En los últimos años esta apuesta ha logrado enormes avances sociales y políticos de ambos lados de la frontera, que ahora, sin embargo, se ven amenazados por la represión y las incursiones del Estado turco.


REPRESIÓN Y RESISTENCIA.

Tras las elecciones de 2014 y 2015 en Turquía, un número récord de mujeres (98) había ingresado al Parlamento. De ellas, al menos 40 por ciento pertenecían al movimiento de liberación kurdo, según contó Şimşek. Además sostuvo que “de las 14 municipalidades conseguidas en las elecciones, nueve fueron ocupadas por mujeres. Entre ellas la de la ciudad de Van, por mí. En 2014, en 36 intendencias se instauró la copresidencia”, un sistema que pone a una intendenta y a un intendente al frente del gobierno local.


Para entonces se había conseguido que a lo largo de amplias zonas del país, “asambleas, municipalidades y parlamentos apoyaran las iniciativas de las mujeres, especialmente las dirigidas a su empoderamiento económico”, dijo Şimşek. Estas instancias combatían el fundamentalismo, la poligamia, los matrimonios de menores y apoyaban las Casas de Mujeres, que dan ayuda económica, jurídica y psicológica a las víctimas de maltrato.


Pero desde el intento de golpe de Estado ocurrido en Turquía en 2016 y la subsecuente represión lanzada desde el gobierno del islamista Recep Tayyip Erdogan, todas estas redes solidarias son atacadas y destruidas con especial saña: “Luchamos contra un constante ataque fascista, nacionalista y fundamentalista”, denunció Şimşek.


De acuerdo a la activista, los ataques turcos siguen la senda de los cometidos en los años noventa, cuando el Estado destruyó más de 4 mil pueblos kurdos. “Hoy las municipalidades no tienen más copresidencia. Reina el patriarcado y el Corán sustituye a la educación para niñas y mujeres. Las Casas de Mujeres han sido cerradas, el acceso al arte y la cultura, y el desenvolvimiento profesional de la mujer en estos ámbitos ahora está vedado; la asimilación lingüística y cultural de las minorías se acelera”, afirmó la integrante del Mml, quien agregó: “Tenemos 35 mil presos en Turquía. Nueve mil son mujeres, 6 mil de ellas ya condenadas; 600 niños viven con ellas”, apuntó la activista, que recordó que entre las presas “hay intendentas, parlamentarias, activistas, trabajadoras”.


Del otro lado de la frontera, en Rojava, tampoco ha sido fácil. Allí, dijo Sido, “el trabajo de las mujeres tiene dos enemigos principales: el régimen sirio y la cultura tradicional kurda”. Incluso antes de la actual guerra civil y de las incursiones militares turcas se debió enfrentar un contexto difícil. “El régimen sirio, mediante detenciones, encarcelamientos y torturas intentó detener nuestro trabajo. Eso nos hizo comprender cuán dura era la lucha contra el fascismo del Estado. El dolor nos ha permitido abrir un camino basado en nuestra propia toma de decisiones, lo que nos ha llevado a encabezar la revolución.”
Por otra parte, analizó la militante, la cultura tradicional hacía que las familias se opusieran a la participación de las mujeres en la lucha. Pero la educación y el trabajo político de estos años lograron hacer retroceder el fundamentalismo religioso. “Esta revolución mental comenzada por las mujeres se ha trasladado a toda la sociedad kurda. Un símbolo de ello es que, hoy en día, las familias se muestran orgullosas de sus mujeres luchadoras”, constató Sido.


EMPODERAMIENTO EN MARCHA.

En ese proceso han sido importantes las llamadas “leyes de igualdad” que se implementan en Rojava, que entre otras cosas abordan la herencia y el combate a la poligamia, los matrimonios de menores y la violencia de género. Sido explicó que en su puesta en práctica hay dos herramientas fundamentales: las Casas de Mujeres –comienzo y vía habitual de trabajo– y los Comités de Paz e Igualdad, que funcionan en el seno de las comunidades.


Contó que de esta manera la mayoría de los problemas de violencia se solucionan a nivel de las comunas, mediante la educación y el diálogo. Sólo el 40 por ciento acaba en juicio. De todas formas, no todas las leyes de igualdad están en marcha: “En zonas como las de mayoría árabe se avanza muy despacio”, reconoció la activista, quien recordó que “en Oriente Medio la elaboración y aplicación de cualquier ley sobre la mujer es harto difícil”. Aún hay resistencias en algunas comunidades de la región, donde “la existencia de leyes de igualdad es en sí misma una revolución”. “Buscamos el equilibrio entre la sociedad que tenemos y la sociedad que perseguimos. Vamos poco a poco, pero sin pausa”, aseguró Sido.


La clave para emprender estos cambios ha estado en la labor de base de la organización de las mujeres, un proceso que se remonta a la década del 90 y que se ha edificado sobre tres ejes: popular, civil y de autodefensa, amén del muy importante trabajo internacional. Según la militante, “la organización pretende la preparación profesional de la mujer, para que sea capaz de desempeñarse de modo autónomo en cualquiera de las facetas de la vida”. Los ejes se traducen en diferentes comités que inciden en temas concretos: autodefensa; arte y cultura (incluida la lengua y la lucha contra la asimilación); relaciones internacionales; economía de la mujer (empoderamiento económico: cooperativas, apoyo mutuo); relación con las municipalidades; justicia social (en lo cual se destacan las Casas de Mujeres). “La disciplina, la profesionalización y la sistematización de la lucha son, a nuestro juicio, indispensables”, subrayó Sido.


Similares son, señaló Şimşek, los parámetros en los que se mueve el Mml en Bakur, al norte de la frontera: “Ponemos mucho empeño en conseguir el empoderamiento económico de la mujer –a través, por ejemplo, de la formación de cooperativas– y en el funcionamiento de comités políticos de base, cuya meta es cambiar la mentalidad de la sociedad, no sólo la de las mujeres”.


Su compañera remarcó que el trabajo no es sólo la autodefensa que ha hecho conocidas a las milicias kurdas. Es, además, “la preparación para la vida cotidiana (…) cómo llevar a cabo todo lo pensado y escrito durante 15 años, cómo liberar a nuestra comunidad del patriarcado y su lacra. La diferencia entre el antes y el después de la revolución es que ahora existe una fuerza considerable, de mayor trascendencia”.


Se trata también de cambiar la perspectiva desde donde las comunidades estudian su historia. “Después de 5 mil años encerradas como amas de casa, analizamos cómo la civilización fue comenzada por las mujeres y cómo, con el paso del tiempo, el patriarcado fue invisibilizando este hecho”, dijo Şimşek. Para Sido es importante dar a conocer el papel de la mujer a través de la historia, “teniendo como umbral una sociedad natural y libre”. “Hay que tener en cuenta que esclavizando a la mujer se han esclavizado sociedades enteras. Queremos hacer una revolución dentro de la revolución, una revolución femenina y mental”, concluyó.

 

Por Álvaro Hilario
16 noviembre,

Publicado enInternacional
“Me acuerdo bien del fascismo, por eso me da miedo”

“En julio decidí volver a Italia, apremiada por la necesidad de entender. Seguía a Salvini en la televisión desde París, donde vivía desde hace doce años, y sentía vergüenza por lo que veía". 

"'También es culpa mía, culpa de los nuestros’, me repetía a mí misma. Había pasado mi vida dedicándome a la política y consideraba mi lejanía como un abandono de la lucha".

Rossana Rossanda, 94 años, periodista, escritora, partisana, “la muchacha del siglo pasado”, como tituló su famosa autobiografía, hojea los primeros números de la colección de Il Manifesto, el periódico fundado por ella en 1969. “Quiero volver a leer las crónicas de las luchas obreras de entonces, los trabajadores lucharon por sus derechos y ganaron”.


¿Qué Italia ha encontrado?


Un país irreconocible, sin espina dorsal. Me da miedo ver en qué se está convirtiendo.


¿Le da más miedo Salvini o Di Maio?


Salvini, porque sabe lo que quiere. Di Maio es el que está siempre ahí riéndose.


¿Qué le asusta de Salvini?


La prepotencia. He estudiado a fondo el decreto sobre Seguridad y no entiendo cómo Mattarella [el presidente de la República] ha podido firmarlo.


¿Le parece racista?


Lo es. Al migrante lo ve solamente como a un criminal potencial.


¿Qué tipo de poder tenemos en el Gobierno?


Es la deriva racista del populismo. Di Maio y Salvini son los dos populistas, pero de forma distinta, porque en el Gobierno prevalecen las ideas del leghista. A los Cinco Estrellas no logro tomarlos en serio.


Han obtenido el 32%, de los votos ¿cómo puede decir que no hay que tomárselos en serio?


Quizá lo he expresado de forma equivocada. Lo que quiero decir es que no consigo entenderlos. Me dicen que mucha gente de izquierda les ha votado, pero los Cinquestelle no tienen nada de izquierdas.


Muchos exmiembros de la izquierda extraparlamentaria han votado al Movimiento 5 Estrellas. ¿Cómo lo explica? ¿Por una propuesta radical que la izquierda reformista ya no ofrecía?


Parece evidente. Han buscado un cambio de protesta, al ver que sus esperanzas fueron echadas por la borda.


¿Que nos dice esto de la izquierda italiana?


Millones de personas votaban a la izquierda porque en su ADN estaba la defensa de los más débiles. Esto ya no lo defiende nadie.


¿Cuándo tuvo lugar esa mutación?


Diría que comienza con el cambio de nombre decidido por Achille Occhetto [último secretario general del Partido Comunista italiano]. Cambiar de nombre significa cambiar de identidad. Desde entonces han cambiado de nombre tres o cuatro veces y, en cada cambio, iban alejándose un poco más de sus bases. Veltroni llegó a decir que nunca había sido comunista.


¿Usted sigue siendo comunista?


Yo sí.


Y hoy, ¿a quién votaría?


No lo sé. Mire los candidatos para liderar el PD: Zingaretti, Minniti, Martina, Boccia, Richetti. No los distingo. Me dicen que Delrio es capaz. No lo discuto. ¿Pero cuál es su visión del mundo? Cuando era joven, en Milán conocí bien a la izquierda democristiana, la de Marcora y Granelli: sus voces se distinguían netamente de las opiniones de las otras corrientes. Como la del democristiano Fiorentino Sullo, sus batallas contra la especulación inmobiliaria se recuerdan todavía.


¿Le sorprende que los obreros voten a la Lega?


Esto es otra historia, más vieja. Ocurría ya hace 15 años. Carné de la CGIL (sindicato comunista) y voto a la Liga.


¿Por qué sucedió?


La Liga ofrecía argumentos simples. ‘Si pierdes el trabajo, te lo ha quitado un inmigrante, o mejor uno del sur, el terun. No es culpa tuya. No es culpa del sistema’. Eso ofrece al mismo tiempo un enemigo y un consuelo.


¿Le preocupa la prima de riesgo?


No creo que sea una indicación de ruina en sí, me parece más grave hacer unos Presupuestos que no traigan crecimiento ni trabajo.


¿Está a favor de la renta ciudadana?


En principio sí, está bien mantener a los pobres pero luego, ¿qué nos quedará? Hay que crear trabajo. Y en esto estoy de acuerdo con ese proverbio chino que dice: dale un pez a un hombre y comerá hoy. Dale una caña y enséñale a pescar y comerá siempre.


¿Por quién se decantará en las europeas?


Votaré a favor de Europa, contra el peligro fascista que veo alrededor. Me acuerdo bien del fascismo, así que me da miedo.


¿Qué caminos le quedan a la izquierda acorralada entre el populismo y la austeridad?


A los que dicen que no hay alternativas les digo que miren a Sánchez y a Podemos en España o al pequeño Portugal: hagan como ellos.


¿Está sorprendida por la simplificación del debate político?


Estoy sorprendida por la vulgaridad. El otro día vi en la televisión un programa donde todos decían “no me importa una mierda”; si yo le hubiese hablado así a mi padre, como mínimo me hubiera dado una bofetada.


¿Se arrepiente de no haber tenido hijos?


Sí. Ahora estaría menos sola y, sobre todo, tendría la percepción de haber dejado un legado.


¿Por qué no los tuvo?


Tenía muchas cosas que hacer.


¿Cómo fueron sus dos matrimonios?


Grandes amores. Eran los dos muy simpáticos. Siempre teníamos ganas de estar juntos, no hay nada más bonito que eso, ¿no cree?


¿Cómo mira al futuro?


Se que no me queda mucho, y en el fondo no me da pena. He tenido una vida muy afortunada, y he conocido a gente interesante.


¿Los personajes más importantes?


Mi suegro, el maestro Antonio Banfi, Sartre.
¿Cómo era Sartre?


Un raro caso de francés atento, abierto. Venía a Roma todos los años, amaba Italia, era curioso. De Beauvoir era más rígida.


¿Cuál es el último libro que ha leído?


Le assaggiatrici, de Rossella Postorino, interesante. Me gustaría leer Scurati sobre Mussolini.


¿Frecuenta las redes sociales?


Las detesto. Quiero pasar al otro mundo sin haber dado un solo euro a Zuckerberg.


Haciendo un balance de su vida, ¿tienen más peso los aciertos o los errores?


He intentado que prevalezcan los aciertos, pero he cometido grandes errores. Al fin y al cabo, ¿quién puede negar haberlos cometido?


¿Cuál fue el error más grande?


No se lo voy a decir. Me cuesta decírmelo incluso a mí misma.
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Concetto Vecchio (LA REPUBBLICA)

4 de Noviembre de 2018


Traducción: Elisa Mora.
Este artículo se publicó originalmente en La Repubblica, que ha cedido a CTXT los derechos para la traducción al español.

Publicado enSociedad
Angela Davis: la libertad como campo de batalla

Angela Davis invita a llevar el feminismo a las mujeres de clase obrera, a las negras, a las trans, a las pobres e indigentes, en definitiva, a las olvidadas, porque no se ha generado un espacio político lo suficientemente amplio para relatar la vida de estas mujeres cuyas vidas han sido excluidas de la historia universal.


Cierren los ojos y piensen en lo que significa ser mujer, ser negra, ser lesbiana y ser comunista”, es el ejercicio que propone en silencio Angela Davis, un ejemplo de lucha y de superación que camina de la abolición carcelaria a las luchas de Black Lives Matter, de los movimientos sociales y lucha por la justicia global a condenada a pena de muerte por la reivindicación contra la segregación estadounidense en los años 70.


Ella es, quizá, una feminista sin feminismo tradicional, una revolucionaria sin revolución al uso porque el feminismo, pese a las reivindicaciones —pasadas y presentes— es un feminismo blanco y burgués que olvida de manera consciente los problemas de raza y clase “privilegiando a las que ya tienen privilegios a priori”.


Angela Davis invita a llevar el feminismo a las mujeres de clase obrera, a las negras, a las trans, a las pobres e indigentes, en definitiva, a las olvidadas, porque no se ha generado un espacio político lo suficientemente amplio para relatar la vida de estas mujeres cuyas vidas han sido excluidas de la historia universal.


Según Angela Davis, hay una falsa concepción de feminismo en nuestra actualidad compuesta por mujeres que sí pueden tocar el “techo de cristal” y ver sus privilegios, pero que son capaces de segregar y explotar laboralmente a otras mujeres.


Angela Davis defiende la interseccionalidad también teorizada por Kimbelé Williams Crenshaw, rompiendo los llamados “techos de cristal”, ya que siguiendo los preceptos de su maestro Marcuse, con el que inició una tesis doctoral antes tutorada por Adorno, “es un deber del individuo luchar contra el sistema”, en este caso contra el statu quo y las modas del feminismo tradicional que no han avanzado demasiado desde los años 70, y que como afirma Silvia Federici, aún no es lo suficientemente fuerte y no se ha configurado una verdadera subjetividad libre sobre su significado pues siguen siendo en su mayoría mujeres las discriminadas, las dedicadas al cuidado, a la limpieza, al hogar.


Como profesora de Filosofía, considera que esta es la única disciplina donde pueden cuestionarse todas las estructuras del mundo ya que la ciencia, que presume de tal poder, no es más que un ensamblaje dentro de las teorías dominantes. Davis, incansablemente, defenderá la Filosofía como un contrapoder y una forma de resistencia capaz de remover toda la geografía del pensamiento establecido por el poder.


Por esa razón Davis cuestiona: “¿Y las mujeres que están abajo? Queremos un feminismo que represente el interés de todas y que se amplíe a todo el ámbito político para concebir un mundo más justo”. Sin embargo, continúa diciendo que cuando le preguntan qué es ser una mujer en este periodo hay que dejar claro que la categoría “mujer” no es una categoría unitaria ya que es una categoría tradicionalmente reducida a “mujer blanca de clase media” y que es un concepto que hay que modificar.


En ese mismo sentido, ha afirmado que la revolución consiste en trastocar los procesos de lo asimilado socialmente como lo normal ya que el principio de inclusión y diversidad no es suficiente. Lo que necesitamos, según Angela Davis, es un “feminismo integrador”, pues cuando se aborda el problema del feminismo hay que ser tan amplio y espacioso como sea posible, afirma Davis, ya que algunos feminismos no solo abordan temas de género sino que reivindican la estructura binaria del sexo y de lo que se presenta como normativo cuestionando también qué significa ser hombre en la actualidad y cuáles son las nuevas formas de masculinidad que se están creando fuera de las establecidas por el patriarcado.


Actualmente, Angela Davis aborda los problemas de las personas migrantes como una de las lacras más graves en términos de Derechos Humanos de la que todos somos cómplices desde la no denuncia. “Los que denunciamos el racismo tenemos que solidarizarnos con los que huyen de la violencia estatal en Centroamérica y exigir el asilo político entre Guatemala, Honduras y México y luchar contra él porque está siendo utilizado por la administración Trump para acabar, no solamente contra los indocumentados, sino con toda la gente de color en Estados Unidos”.


En un momento muy emotivo, Angela Davis recuerda sus años como estudiante en Alemania donde subraya que las plazas de estudiantes de intercambio extranjeros eran en su mayoría ocupadas por españoles y españolas migrantes de la España franquista que sufrían discriminación y tratos de vejación racial. Angela Davis invita a recuperar la memoria pues la lucha de los derechos civiles no ha terminado y puede ser relevada por la lucha de los migrantes que EE UU y la administración de Donald Trump quieren oprimir de una manera abierta.


Una pregunta surge en este punto, ¿hemos ido asimilando como normales posiciones totalitarias a lo largo de los años? El racismo siempre ha estado en el centro del problema político, afirma Angela Davis, y representa una confluencia de factores históricos que no varían mucho de una época a otra. Por supuesto, no estamos viendo retornos muy fuertes porque en realidad nunca se marchó. La demagogia y el racismo pueden conducir de nuevo al totalitarismo y es algo sobre lo que tenemos que mostrar la mayor resistencia.


Si miramos la situación en Brasil, el candidato a las elecciones apela directamente a la homofobia, racismo, al ataque de género… Sin duda es significativo que la presencia de alguien como Donald Trump que ocupa el principal puesto en EE UU sea un referente para otros países como Filipinas, afirma Davis, sin embargo, subraya que con la administración de Obama hubo una gran cantidad de deportaciones y persecuciones raciales “que no podemos dejar caer en el olvido”.


No obstante, pese a la dificultad de la lucha, la libertad para Davis es una batalla constante donde se tienen que extraer fuerzas de su afirmación en la Universidad De Santiago de Chile: “Si acabamos con la segregación racial en EE UU, ¿cómo no vamos a acabar con el patriarcado racista y de clase?”.

Por Belén Quejigo 

2018-10-24 15:00:00

 

Publicado enCultura
Lunes, 20 Agosto 2018 09:36

Frente a Goliat IV

La campaña presidencial de Bernie Sanders (2016) se sigue expresando en Estados Unidos al promover como derechos básicos la salud, la educación y un salario digno para todos, lo cual es visto como parte de la resistencia contra la derecha que encabeza el presidente Donald Trump. La imagen del senador es de archivo.

Todo movimiento o gobierno progresista que busca una transformación bajo la sombra de Goliat tiene que empezar con el secreto de que sus reales y potenciales aliados en Estados Unidos no están en Washington y Wall Street, sino son los que buscan una transformación progresista aquí.

No es nada nuevo. De hecho, varios historiadores –entre ellos Paco Ignacio Taibo, Armando Bartra, Rius– han explorado aspectos de alianzas e intercambios entre figuras y fuerzas progresistas en ambos países, incluyendo durante el inicio de lo que algunos ahora llaman la tercera transformación. Flores Magón entendía y tejía esta solidaridad binacional, fue eje de lo que Claudio Lomnitz llama la primera “red revolucionaria trasnacional” con sus contrapartes estadunidenses en su libro El regreso del camarada Ricardo Flores Magón, el cual, comentó en entrevista con La Jornada, aborda la “historia de colaboración y cooperación entre estadunidenses y mexicanos inmersos en un movimiento radical”.


Aún falta contar y resaltar las historias de colaboración y solidaridad entre fuerzas progresistas de ambos lados de la frontera a lo largo de la historia de la relación bilateral, pero incluyen desde apoyo mutuo entre sindicatos hasta esfuerzos binacionales con agrupaciones de pequeños productores, proyectos conjuntos de ambientalistas y diversas expresiones de solidaridad entre movimientos sociales, incluyendo las altermundistas que fueron detonadas por la rebelión zapatista. Vale incluir ahí las intensas colaboraciones e intercambios entre artistas y otros trabajadores culturales progresistas y periodistas a lo largo de las últimas décadas.


En el panorama actual, los aliados potenciales y reales estadunidenses son los que, de alguna manera, están en la resistencia contra la derecha trumpista, así como contra las políticas neoliberales y de “seguridad nacional”que se han implementado de ambos lados de la frontera durante las últimas tres décadas con los mismos resultados desastrosos para las mayorías.


Entre esta resistencia está la diáspora de la campaña presidencial de Bernie Sanders –tal vez el fenómeno aún más sorprendente por sus dimensiones que el de Trump– que se sigue expresando a escala local, estatal y nacional al promover como derecho básico la salud, la educación y un salario digno para todos y el énfasis sobre dar prioridad a los más pobres y vulnerables, es muy parecida a la del movimiento electoral que triunfó en México. Este movimiento, que se expresa a través de diversas organizaciones y redes, se autocalifica como “socialista democrático”. En un encuesta reciente de Gallup, por primera vez más demócratas favorecen el socialismo sobre el capitalismo.


Al mismo tiempo, se está impulsando una nueva y amplia coalición bajo el rubro de la Campaña para los Pobres, resucitando 50 años después la última iniciativa de Martin Luther King para abordar no sólo el racismo, sino junto con ello, la injusticia económica y las políticas militaristas/imperiales de este país.


Otras fuerzas progresistas recientes (como hemos mencionado en las columnas previas) incluyen la Marcha por Nuestras Vidas, impulsado por estudiantes de preparatoria y sus aliados a nivel nacional contra la violencia de armas de fuego; Black Lives Matter, que se opone a la violencia oficial contra los afroestadunidenses; el movimiento contra la fallida guerra contra las drogas, la rebelión del magisterio en los estados mas conservadores que sigue sacudiendo a varios gobiernos estatales y locales, movimientos ambientales sobre cambio climático, así como en defensa de derechos indígenas a la tierra, el agua y otros recursos naturales; movimientos encabezados por mujeres como la Marcha de las Mujeres que se inauguro con una de las movilización de protesta más grande de la historia al llegar Trump a la Casa Blanca; hasta expresiones masivas contra el abuso sexual que ha sacudido las cúpulas políticas y empresariales (#MeToo y #TimesUp).


Como hemos argumentado en las últimas tres columnas, una nueva transformación nacional implica un cambio en la relación bilateral con Goliat. Para lograrlo, se necesita armar nuevas alianzas, y fortalecer las existentes, entre los David del sur y el norte.

 

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Publicado enInternacional
Domingo, 05 Agosto 2018 07:52

La consumación

La consumación

Israel se define como el “Estado nación del pueblo judío”.

Con la aprobación de la nueva y controvertida ley del Estado nación, Israel oficializó la discriminación de su población de origen palestino.


A la estrategia de colonización rampante en los territorios palestinos ocupados, a la anexión unilateral de Jerusalén Este y el cerco a la Franja de Gaza, el gobierno del primer ministro israelí, Biniamin Netaniahu, suma ahora otra humillación a los palestinos que lograron permanecer en sus tierras cuando se fundó Israel en 1948.


El parlamento israelí –Knesset– aprobó recientemente la ley que define oficialmente al país como “Estado nación del pueblo judío”, limitando el derecho a la autodeterminación solamente a esta colectividad, decretando además que el único idioma oficial será el hebreo, en detrimento del árabe, hablado por la población de origen palestino, que representa el 20 por ciento del total.


“El derecho a ejercer la autodeterminación nacional en el Estado de Israel es exclusivo del pueblo judío”, sentencia la nueva ley. Por otra parte declara que “Jerusalén unida e indivisible” es la capital de Israel, desconociendo los acuerdos alcanzados con la Autoridad Nacional Palestina, y refrendados por resoluciones de las Naciones Unidas, de que el estatus de la ciudad, cuya parte oriental los palestinos reivindican como capital de su futuro Estado, debe ser negociado entre ambas partes.


El proyecto fue aprobado por una estrecha mayoría de 62 diputados contra 55, obtenida luego de dejar de lado disposiciones como la que habilitaba a los municipios a excluir a residentes con base en su nacionalidad o religión.


“CIUDADANOS DE SEGUNDA CLASE”

Días antes Netaniahu había afirmado que “una mayoría absoluta quiere asegurar el carácter judío de nuestro Estado para las futuras generaciones”.


Una vez aprobada la ley, Netaniahu declaró ante el Knesset que la resolución marca “un momento fundamental en la historia del sionismo”, estableciendo “por ley el principio básico de nuestra existencia”. “Este es nuestro Estado. El Estado judío… Este es nuestro país. Este es nuestro idioma”, reafirmó el mandatario.


El árabe, que hasta ahora era también idioma oficial, pasó a tener un “estatus especial” con la aprobación de la ley.


Además, esta aprobación provocó la cólera de los legisladores árabe-israelíes, que en la sesión parlamentaria acusaron a la mayoría de legalizar un sistema de apartheid. El líder de la coalición árabe-israelí Ayman Odeh afirmó que la ley legitima la “supremacía judía y nos dice que nosotros siempre seremos ciudadanos de segunda clase” (The Guardian, 19-VII-18).


Más grave aun, esta ley pasará a integrar las denominadas leyes básicas del país, sólo pasibles de ser enmendadas por otra de la misma naturaleza, ya que en Israel cumplen la función de una Constitución, algo que el país no tiene.


CON EL APOYO TOTAL DE ESTADOS UNIDOS

Debe recordarse que la ley es aprobada en una coyuntura que pauta las relaciones más estrechas en décadas entre Israel y Estados Unidos, cuyo presidente no escatima esfuerzos para complacer a su único aliado, al que no considera merecedor de la más mínima crítica.


“Es una decisión en la línea de la doctrina Trump. No hay un plan de paz público del presidente estadounidense, pero el traslado de la embajada a Jerusalén, el recorte de fondos de ayuda a los palestinos y su falta de crítica hacia los asentamientos refuerzan la política de hechos consumados de Netaniahu”, declaró Nabil Shaath, asesor en política exterior del presidente palestino, Mahmud Abbas (El País, 19-VII-18).


Uno de los propulsores de la ley, el diputado Avi Dichter, del partido Likud, liderado por Netaniahu, enfrentó las críticas de sus opositores, declarando a los medios: “Hemos aprobado esta ley fundamental para impedir la menor veleidad o tentativa de transformar el Estado de Israel en una nación de todos sus ciudadanos”.


En la víspera el Knesset había aprobado otra ley destinada a castigar a quienes den una visión negativa del Ejército o que critiquen la ocupación. La norma fue propuesta por el ministro de Educación, Naftali Bennet, y en la práctica abre la puerta a la persecución legal de las organizaciones israelíes como Paz Ahora o Rompiendo el Silencio, que denuncian abusos cometidos por Israel en los territorios palestinos ocupados.
La Unión Europea expresó su rechazo implícito a la ley. “Hemos sido muy claros en lo que respecta a la solución de dos estados, creemos que es el único camino a seguir, y cualquier paso que complique o impida que esta solución se convierta en realidad debería evitarse”, declaró en Bruselas la portavoz de Federica Mogherini, la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores.


PEDIDO DE SUSPENSIÓN DE LA ONU

La Autoridad Nacional Palestina (Anp) advirtió en un comunicado que la nueva ley “allana el camino para una limpieza étnica”. El Ministerio de Información de la Anp en Ramalah afirmó, el día en que se aprobó la ley, que esta es “una declaración de guerra contra la tierra palestina, sus derechos, su identidad y su idioma”.


La Autoridad Palestina evalúa la posibilidad de solicitar una resolución de la Asamblea General de la Onu para suspender la integración de Israel –que reconoció como Estado en 1948– a la organización.


“Israel es un país que viola íntegramente la carta de la Onu. ¿Merece ser miembro de la Onu y de cualquiera de sus agencias o no?”, preguntó el 19 de julio pasado el dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina Saeb Erekat, durante una visita a la localidad beduina de Khan al Ahmar, en Cisjordania, amenazada de demolición por Israel (véase “Allanar un sueño”, Brecha, 20-VII-18).


El cotidiano israelí Haaretz constató en su editorial del 30 de julio que “la aprobación de la ley reavivó también la brecha política en Israel, entre quienes favorecen la discriminación y los que la rechazan. Los ciudadanos árabe-israelíes fueron discriminados desde la fundación del Estado, tanto por los gobiernos de derecha como de izquierda. Pero las liberales leyes básicas y los dictámenes de la Alta Corte de Justicia durante la pasada generación avanzaron hacia la igualdad y la integración de la minoría, algo que Netaniahu busca destruir ahora”.


VERGÜENZA

Pero “la ley de Estado nación judío es solamente la frutilla de la torta”, señaló el analista palestino Ramzy Baroud. “Ahora no se puede escapar al imperativo moral. Quienes insisten en apoyar a Israel deben saber que están apoyando a un régimen desembozado de apartheid”, advirtió.


Advertencia que pareció confirmar el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, quien expresó en un twit el viernes pasado que “la mejor respuesta al terrorismo es la expansión de las colonias” en los territorios palestinos. Lieberman anunció la construcción de 400 viviendas en el asentamiento de Adam, al norte de Jerusalén, luego de que un adolescente palestino apuñalara a muerte a un israelí e hiriera a otros dos.


En la vereda de enfrente se situó el internacionalmente renombrado dirigente de orquesta Daniel Barenboim, quien en una carta pública –que se viralizó y fue publicada tanto en El País, de Madrid, como en Clarín– lamentó que 70 años después de la fundación de Israel “el gobierno acaba de aprobar una ley que sustituye el principio de igualdad y valores universales por el nacionalismo y el racismo”. “¿Encaja la situación de ocupación y dominio sobre otro pueblo en la declaración de independencia?”, se interrogó.


“No creo que el pueblo judío haya vivido 20 siglos, la mayor parte de ellos sufriendo persecución y soportando crueldades sin fin, para ahora convertirse en el opresor que somete a los demás a sus crueldades. Precisamente esto es lo que hace la nueva ley. Por eso hoy me avergüenzo de ser israelí,” admitió el músico argentino-israelí y militante en favor de la paz junto a pacifistas palestinos.


AHED LIBERADA. En medio de este panorama sombrío, los palestinos recibieron una buena noticia. Tras cumplir una pena de ocho meses de prisión en Israel por haber abofeteado a un militar israelí, la activista palestina de 17 años Ahed Tamimi fue liberada días atrás y recibida victoriosamente por una multitud en Cisjordania.


La joven explicó que había increpado a los militares porque, días antes, ellos habían disparado balas de goma a un primo suyo, hiriéndolo en el cráneo y deformándole la cara. Tamimi se declaró culpable de cuatro de los 12 cargos presentados en su contra: asalto a un soldado, incitación a la violencia y otras dos acusaciones por perturbar las operaciones del Ejército. La adolescente pasó un mes menos en la cárcel que el soldado israelí Elor Azaria, quien mató a un atacante palestino mientras se hallaba en el suelo, herido e inmóvil, en 2016.


En un encuentro con periodistas realizado días atrás en su casa en Cisjordania, Tamimi dijo que estudiará derecho para “llevar los casos de los presos políticos ante los tribunales internacionales”. Su abogada israelí, Gaby Lusky, dijo por su parte que “si Israel esperaba que en prisión se quebraría su determinación, logró el efecto contrario. Ahed nunca se rindió”.

Por Jorge Angeloni
3 agosto, 2018

Publicado enInternacional
Miércoles, 11 Julio 2018 07:40

Conocer al enemigo y sus objetivos

Conocer al enemigo y sus objetivos

En períodos tormentosos, de confusiones y neblinas, conviene observar de frente el comportamiento de los poderosos para precisar con cierta lucidez qué tenemos enfrente y, en consecuencia, intentar salir airosos del embate que nos plantean. El objetivo no es sencillo porque ocultan sigilosamente sus pensamientos que, a su vez, adelantan acciones.


La semana pasada en Brasil, sucedió uno de esos momentos extraordinarios en los cuales los de arriba muestran su verdadera cara, sin filtros. El candidato de la ultraderecha militarista, Jair Bolsonaro, acudió a la Confederación Nacional de la Industria, donde la elite empresarial lo aplaudió a rabiar, incluso cuando dijo que no tenía respuestas a sus preguntas. Alrededor de 2.000 hombres blancos y ricos de Sao Paulo sintieron que el ex militar refleja el modo como se paran en el mundo de hoy.


Bolsonaro fue muy claro. Atacó la legislación de protección ambiental y de defensa de los pueblos indígenas, la emprendió contra la política de cuotas para negros en las universidades, criticó al parlamento, al Supremo Tribunal Federal y a los medios (goo.gl/Si1Fu9). “No haremos nada que salga de nuestra cabeza. Los señores que están en la cúspide de las empresas serán nuestros patrones” agregó con una fuerte dosis de servilismo.


Dijo que colocará militares en los ministerios, que se apoyará en los evangélico, se burló de las minorías sociales y de lo “políticamente correcto”. “Nos están sacando la alegría de vivir, ya no podemos hacer chistes de afrodescendientes, de goianos y cearenses”, dijo en referencia a los pobladores de dos estados pobres desconsiderados por las clases medias (goo.gl/QvaVEd).


La platea empresarial aplaudió de pie a un candidato que no dijo nada sobre su programa de gobierno pero consideró “terrorista” al Movimiento Sin Tierra, sin importarle que tiene un proceso judicial por incitación a racismo. Esos mismos empresarios abrazaron a Lula en 2003 cuando llegó al gobierno. Pero la realidad cambió. En 2008, con el estallido de la burbuja financiera. En 2013, con las masivas movilizaciones de junio contra la desigualdad. En esos años los de arriba comprendieron que la democracia ya no les sirve porque no consigue aplacar a los de abajo.


Estas elites que están rediseñando el mundo viven un proceso de “lepenización”, como señala el periodista Rafael Poch en referencia a la política de la ultraderechista francesa Marine Le Pen. Recupera el pensamiento de Immanuel Wallerstein para afirmar que la política de las elites “apunta hacia una división del mundo en dos categorías, dos castas geográfico-sociales, en la que el estrato superior que podría implicar al 20% de la población del planeta podría vivir en un cuadro de relativa distribución, suficiente para generar un consenso y una fuerza militar capaz de mantener al 80% restante en una posición totalmente subyugada y paupérrima” (goo.gl/DQug6f).


Este es el panorama que se presenta ante nuestros pueblos. La pregunta obligada es: ¿qué vamos a hacer desde los movimientos para enfrentar esta perspectiva que convertirá el mundo en una prisión para ocho de cada diez habitantes? Más grave aún, porque una parte considerable de ese 80% son pensionistas, en una parte creciente del mundo, que salvo excepciones no han jugado un papel en los procesos emancipatorios.


Ante la ofensiva brutal de los poderosos apareció la idea, o sensación, del “respiro”, en el sentido de que la llegada de un gobierno “menos peor” no va a resolver nuestros problemas pero, por lo menos, nos permite tomar aliento para seguir adelante. Es tanto como ganar tiempo, una práctica que utilizan los deportistas pero también los que sufren tortura para aliviar el tormento cuando ya te abandonan las fuerzas.


Siento que es una actitud humana defensiva que no debe ser condenada sino comprendida, porque los pueblos necesitan hacer sus procesos, equivocarse y volverse a equivocar para, algún día, tomar otros rumbos. Mal que nos pese, las culturas políticas cambian muy lentamente, mientras las tormentas llegan tan de prisa que puede no haber modo de protegernos.


No tenemos otra que aguantarnos, mantener la calma y seguir nuestro camino, que hoy pasa por fortalecer nuestros proyectos colectivos, como los que protagonizan los pueblos indígenas y las decenas de colectivos que en todas nuestras geografías siguen resistiendo, no se dejan y hacen lo humanamente posible por no dejarse cegar por los fuegos de artificio de la política institucional.

Publicado enSociedad
Elaine Brown: “El movimiento feminista de los Estados Unidos está dominado por ideales burgueses blancos”

Elaine Brown presidió el Partido de las Panteras Negras entre 1974 y 1977. Actualmente se dedica a la lucha contra el complejo penitenciario industrial de los EE UU.

 

 Entrevistamos a Elaine Brown aprovechando su visita a la feria Literal–Feria de Ideas y Libros Radicales de Barcelona, que esta edición ha conmemorado el 50 aniversario de Mayo del 68 bajo el lema de “Bajo los adoquines, los libros”. Brown presidió el Partido de las Panteras Negras entre 1974 y 1977. Es autora de la autobiografía Una cata de poder. Historia de una mujer negra (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2015) y actualmente se dedica a la lucha contra el complejo penitenciario industrial de los EE UU.

Dices que “nuestro objetivo era lograr la liberación de los negros, no la igualdad ante la ley, que suponía aceptar el sistema tal cual era”. ¿Cómo valoras, en este sentido, el movimientoBlack Lives Matter?


En primer lugar, preguntaría qué es: ¿un movimiento? A mí no me lo parece. ¿Qué nos hace pensar que el hashtag #BLM ha evolucionado hasta convertirse en un movimiento? Y es que, aunque se pudiera considerar como una iniciativa organizada, ¿qué es lo que hacen? ¿Cuál es su objetivo? La mayoría de la gente de BLM dio apoyo a Hillary Clinton. ¿Cómo puedes ser negro y apoyar a Hillary Clinton?


Comenzaron como una iniciativa de denuncia de la brutalidad policial, no era más que eso. Después evolucionaron con lemas como "Manos arriba, no dispares". ¡Qué pensamiento más revolucionario, eh! Pero no dicen nada sobre cuestiones relacionadas con cambios fundamentales, y tampoco veo que tengan una agenda concreta ni que hagan ninguna acción en este sentido.

En la misma línea, ¿qué opinas del feminismo liberal?


El movimiento feminista de los Estados Unidos está dominado por ideales burgueses blancos. Te hablan de derechos reproductivos, pero sin recordar que quien nos dio la planificación familiar, la honorable Margaret Sanger, era realmente una defensora de la eugenesia, de eliminar a ciertas poblaciones, y que las primeras clínicas de interrupción del embarazo se abrieron precisamente en Harlem.


Por otro lado, cuando hablan de romper el techo de cristal, lo que realmente quieren decir es que quieren participar en el mundo empresarial y que quieren tener igualdad para poder oprimir en igualdad de condiciones, entre otros a otras mujeres.


Igualmente, en este movimiento no encontrarás prácticamente a ninguna mujer negra o latina. En la práctica, se trata de un movimiento de mujeres blancas y así ha sido en la primera ola, en la segunda y en la tercera.

En cualquier caso, ¿no crees que sí que hay algunos derechos por los que las mujeres trabajadoras debemos luchar?


Claro, lo que digo no es que no crea que haya determinadas cuestiones que afectan de manera específica a las mujeres pobres y a las mujeres negras y latinas, y que no piense que estas cuestiones se deban abordar como problemas de las mujeres. Las mujeres negras son el colectivo más pobre del mundo y en el África subsahariana, por ejemplo, las mujeres son aún más pobres que los hombres. Pero nadie habla de estas mujeres, del mismo modo que en los EE UU nadie habla de las mujeres pobres que se dedican a cuidar a sus hijos.


Así pues, vemos como muchas feministas lo que hacen es imponer su estilo de vida y sus valores burgueses, ya que consideran que son los correctos y que ellas tienen que definir qué es lo que queremos y necesitamos. Esto se refleja claramente en la Reforma de la Asistencia Social aprobada por Bill Clinton, que básicamente criminalizaba a las mujeres pobres. La gente votó a favor de esta ley porque pensaban que solo afectaría a las mujeres negras. Pero resulta que la mayoría de las personas que viven de la asistencia social son mujeres blancas, debido a su mayor peso demográfico.
Con esta reforma, Clinton impuso una agenda neoliberal a un nivel que George Bush no podría haber hecho, considerando que uno de los problemas que tenía la comunidad negra era el gran número de madres solteras. Individualizaron el problema, ocultando el componente racista, machista, etc., y decidieron dejar sin ayudas sociales a muchísimas mujeres, sin que ninguna organización feminista se opusiera. A consecuencia de esta criminalización muchas mujeres se vieron obligadas a hacer cosas desesperadas para poder ocuparse de sus hijos, y se acentuó aún más el nivel de pobreza de estas mujeres y de sus hijos. Y ¿dónde estaban las feministas? La mayoría de organizaciones feministas están centradas en cuestiones LGBTQ, que me parece perfecto porque a todas nos preocupa que cualquier grupo sea oprimido. El problema es que, con estas feministas, estos temas se convierten en una cuestión de estilo de vida.


Creo que lo fundamental es que volvamos a las cuestiones esenciales que nos preocupan a las mujeres. ¿Nos preocupa la igualdad con los hombres? Pues yo no quiero ser igual a un hombre que es un general que se dedica a matar gente en Afganistán, por ejemplo. Pero sí que me preocupa que mi capacidad de disfrutar de una vida plena se vea afectada por el hecho de ser mujer. Me preocupa no tener dinero o no poder cuidar de mis hijos por el hecho de ser mujer. Las mujeres negras ganan menos que las mujeres blancas, y éstas menos que los hombres. Esto es sumamente importante, y no hablamos de ello, como tampoco hablamos de las mujeres sin hogar, de las mujeres que están en la cárcel… Muchas feministas se limitan a hablar de derechos reproductivos y de romper el techo de cristal.

¿Qué opinas de la iniciativa #MeToo?


El movimiento #MeToo se ha convertido en una especie de aventura, en un evento hollywoodiense en el que te encuentras con unas actrices protestando porque no les han pagado lo mismo que a otros hombres. Que, en vez de cobrar dos millones de dólares, solo cobraron uno. Y, mientras tanto, no han dicho ni mu sobre las mujeres normales y corrientes que luchan cada día para salir adelante. Esta es la visión que está dominando el discurso, incluso en lo referido a la violación. Y es que si Harvey Weinstein ha tenido tanta repercusión es porque todas las mujeres que violó eran blancas. Lo mismo pasa con Bill Cosby y con O.J. Simpson. Este último, si en vez de a una mujer blanca hubiera matado a una mujer negra, nunca habría sido imputado. Está claro que la vida de las mujeres blancas es mucho más importante que la de las mujeres negras.


En cualquier caso, tengo que decir que sí que soy feminista. ¡¿Cómo no lo voy a ser, si soy una mujer?! Estoy oprimida como mujer, como negra y como pobre. Es cierto que tengo mis necesidades básicas cubiertas y una vida digna, pero no tengo control sobre las cosas que afectan mi vida como mujer, como negra y como ser humano.

Y ¿cuál era la postura de las Panteras negras respecto al feminismo?


El Partido adoptó una posición muy clara en relación con el movimiento de liberación de las mujeres: consideró aquella lucha como propia, como también lo era la lucha por la liberación gay, y lo hizo no solo en términos retóricos, actuamos en consecuencia. Entendíamos la liberación de las mujeres como la conquista de la libertad para definir nuestro propio destino sin que éste estuviera definido en función de la dependencia económica hacia los hombres. Las feministas blancas solían decir que una mujer sin un hombre es como un pez sin una bicicleta, pero el verdadero problema es que, si no tienes un hombre o no tienes dinero, no te puedes valer por ti misma. En todo caso, la mayoría de mujeres que conozco tiene suficiente dinero para sobrevivir y no necesita ningún marido para tener un lugar donde vivir, pueden cuidarse de sí mismas, de forma que no tolerarán ningún abuso por parte de un hombre. Es así que sé que esta cuestión social es realmente una cuestión económica.

Has dicho que los negros solo pueden liberarse mediante un cambio radical del sistema. Ahora que parece haber una reacción generalizada contra los derechos de las personas negras y latinas, de las mujeres, de los migrantes, etc., ¿cuál tendría que ser el camino a seguir? Y ¿qué posibilidades de cambio observas?


Tenemos que partir de la constatación de que vivimos en un sistema de explotación económica. Igualmente, cuando hablamos de inmigración en Estados Unidos, hay que empezar por el principio, ya que EE UU fue fundado a partir de la colonización inglesa de Virginia, que tuvo lugar mediante la aniquilación de las treinta tribus indias que vivían allí. Una vez conquistado el territorio empezaron a cultivar tabaco y algodón para venderlo a la metrópoli, y para ello necesitaban mano de obra. Como no podían esclavizar a los nativos porque preferían dejarse morir que someterse y, además, al estar en su propio territorio se podían organizar y rebelarse, decidieron capturar africanos, meterlos en barcos y enviarlos por millones a EE UU. Esta práctica se prolongó durante 250 años. Y es que, como bien dijo Marx, sin el algodón y sin los esclavos que lo cultivaban, la revolución industrial no hubiera sido posible.


Este mismo sistema sigue vigente y, si alguien piensa que se puede lograr la reforma de la política migratoria o de la política penitenciaria mientras el sistema siga intacto, es que realmente no quiere hacer nada al respeto. Solo quiere charlar, pero no va en serio. Intento convencer de esto a los jóvenes con los que trabajo cada día y los animo a resucitar el Partido de las Panteras Negras. Les digo que ya les ayudaré. ¿Han hecho algo? No, porque tienen miedo, porque son perezosos y quieren vivir cómodos. Quieren una pequeña beca para ir a la universidad, tener su coche, poder pagar su factura de teléfono, salir a cenar siempre que quieran…


Como decía Marx, tenemos que ser despiadadamente críticos, analizar cuáles son las condiciones reales en las que vivimos y actuar a partir de las mismas y no según cómo nos gustaría que fueran. Esto no quiere decir que no tenga esperanza eterna, ya que creo que la gente siempre acaba eligiendo la vida por encima de la muerte, al menos porque se ven afectados por esta elección, no necesariamente porque sean seres morales. La gente tiene un interés personal en seguir viva. Y aunque no sea consciente de ello, su vida depende de la mía, y viceversa. En cualquier caso, los marxistas leninistas sabemos que, si mantienes a la gente oprimida, acabará cortándote el cuello, así que lo que más les conviene es garantizar que todo el mundo tiene comida y vivienda, atención médica y educación, y el resto de necesidades básicas, y construir una sociedad interconectada y solidaria.


En eso tengo esperanza. En que la gente se dará cuenta de que somos seres dependientes, interdependientes, de que formamos parte del mismo planeta y de que tendremos que encontrar maneras para que todos podamos vivir una vida digna, ya que, en caso contrario, la vida de todos nosotros estará en peligro. Y no digo que esto vaya ocurrir a lo largo de mi vida, pero sí que ocurrirá, puesto que no nos queda otra.


A diferencia de otros movimientos políticos, las Panteras Negras le dieron mucha importancia al lumpen proletariado, del cual provenía gran parte de su militancia. Considerabais que "era el sector más motivado en los EE UU para liderar la revolución" y el partido decidió formar y politizar a estas personas. ¿Qué hicisteis para "transformar la rabia del gueto en acción revolucionaria"?


Durante los últimos veinte años he estado trabajando con gente que está en la cárcel o que ha salido de la cárcel. En mi opinión, representan el grupo de gente que tenía el mayor potencial para convertirse en la vanguardia revolucionaria. No digo que las masas no se tengan que implicar en algún momento, pero todas las demás personas están conectadas al sistema: tienen un trabajo o quieren tenerlo. Estos otros, en cambio, no quieren un trabajo, y lo sabemos porque se han dedicado a trapichear, hacer pequeños robos, etc. y no tienen vínculos con el sistema. No les gusta el sistema, no les gusta la policía, han asumido riesgos en su vida y tienen un mayor potencial que una persona acomodada que va a trabajar cada día y que, al salir del trabajo, vuelve a casa, ve la tele y se va de vacaciones a Disneylandia.


Por otro lado, creo que Marx se equivocó al considerar el lumpen proletariado como la escoria de la Tierra, ya que él valoraba a la clase obrera y para él quien tenía valor eran las personas que trabajaban. Bien, quien vende drogas en una esquina 18 horas al día también trabaja, pero esta es otra historia. Lo que quiero decir es que no consideró que los esclavos fueran una clase única en los EE UU compuesta exclusivamente por personas negras. Era una clase obrera, a la cual no se le pagaba un salario. Y esta situación continúa hoy en día. La mayoría de los negros, pese a tener un trabajo, tienen que hacer otras cosas para completar su sueldo, ya que no ganan lo suficiente como para formar parte del proletariado. Y otra cuestión sumamente importante es que a los negros nos dejaron fuera de los sindicatos. La historia de los sindicatos industriales de los Estados Unidos es muy vergonzosa en este sentido.


Así que sigo pensando lo mismo, puesto que los hechos no han cambiado. Los negros seguimos siendo pobres, seguimos fuera del sistema, no tenemos trabajos de verdad, no tenemos nada de dinero, no tenemos relación con el sistema. Y en lo más bajo de todo se encuentran las personas que han sido encarceladas.

EE UU es el país con la población penitenciaria más numerosa del mundo, con 2.120.000 de presos. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?


El crecimiento tanto en el número de personas encarceladas como en la duración es un fenómeno relativamente nuevo y es consecuencia de una ley aprobada por Bill Clinton en 1994 para perseguir a los reincidentes.


Entre 1994 y 2004, el número de presos en Estados Unidos se duplicó y casi la mitad de todos los presos son negros, pese a que solo representan el 13% de la población total. No es que haya una política dirigida directamente a meter a los negros en prisión. No es eso. Lo que pasa es que hay un tipo de funcionamiento automático vigente desde 1865, cuando se crearon los departamentos de sheriffs con la función de cazar esclavos fugitivos. Vemos, pues, que la cuestión de los negros está presente desde el principio de EE UU.


Thomas Jefferson, uno de los padres fundadores y uno de los autores de la Declaración de Independencia, articuló perfectamente esta mentalidad en un libro suyo titulado Notes on the state of Virginia. En este libro explica que el motivo por el que no ha incluido a los negros en su proyecto de emancipación basado en la idea de que "todos los hombres son creados iguales", es que, según indica, los negros son seres inferiormente dotados a los blancos, tanto mental como físicamente, tienen un color desagradable y huelen mal, además de ser perezosos, etc. Según Jefferson, los negros ni siquiera llegan a la categoría de seres humanos, por lo que está legitimado esclavizarlos. Ésta ha sido la ideología dominante en EE UU desde 1710.

¿Nos puedes explicar cómo funciona el complejo industrial penitenciario?


Los presos producen muchas cosas, pero el valor de los presos no radica tanto en esto, sino en todo el dinero que tanto ellos como los Estados gastan. Tienen de todo en la cárcel: llamadas telefónicas, videollamadas, comida, ropa… Se puede comprar de todo, pero mucho más caro que en la calle. Por otro lado, el Estado de California, por ejemplo, gasta 70.000 dólares al año por cada preso.


También está el trabajo gratuito que los presos hacen, fabricando muebles, arreglando jardines, limpiando autopistas…. Y todo esto lo hacen gratis, o prácticamente gratis. El complejo industrial penitenciario es como el complejo industrial militar, pero con presos. Mucha gente piensa que este concepto está relacionado con las cárceles privadas, pero no es así. La mayoría de cárceles son públicas, propiedad del Estado, y hay mucha gente que trabaja allá. Solo en California hay más de cien mil funcionarios de prisiones, con sus sindicatos luchando para asegurar que sus afiliados no se queden sin trabajo. Y ¿cuál es la principal mercancía de que disponen? Los presos. No quieren que se dejen de llenar las cárceles. Todo el mundo está ganando dinero a expensas de los presos, que eran pobres cuando entraron y lo serán cuando salgan.


¿Que han hecho cosas terribles? Absolutamente. Algunos de ellos. No todos. Yo ni siquiera uso los términos inocente o culpable porque la mayoría de los presos está allá por delitos económicos, como por ejemplo atracar una tienda. ¿Por qué lo hacen? Pues porque tenemos grandes disparidades económicas en nuestro país. Vemos, por lo tanto, que todo está tan interconectado que casi no se puede separar. Y los negros son la mejor carne de cañón para meter en la cárcel. ¿Quién va a decir nada sobre ellos? Nadie. No tenemos dinero ni para sufragar demandas legales. Y a todo esto también se le añade el racismo.

El 2014 fundaste Oakland and the World Enterprises, una iniciativa para crear empresas gestionadas por expresos. ¿En qué consiste este proyecto?

Uno de los aspectos de nuestra continua opresión como negros en Estados Unidos es que, cuando alguien sale de la cárcel, no puede conseguir trabajo puesto que es necesario presentar un formulario de antecedentes penales que los empleadores utilizan para negarse a contratar expresos. Y realmente se quedan sin alternativas. En California, por ejemplo, al salir de prisión te dan 200 dólares para que puedas empezar tu vida de nuevo. Y si no tienes a nadie que te ayude, que te ofrezca un lugar donde vivir, con 200 dólares no haces nada y vas a tener que prostituirte, que trapichear y que hacer algo ilegal, que probablemente te lleve de nuevo a prisión. Ante esta situación, nos juntamos con un cargo electo negro de Oakland y decidimos hacer algo para reducir la tasa de reincidencia, y pensamos que la única forma de conseguirlo era que estas personas tuvieran sus propios ingresos. Así pues, compramos un terreno en Oakland, creamos una asociación sin ánimo de lucro denominada Oakland and the World Enterprises, y ahora queremos poner en marcha empresas con ánimo de lucro y de propiedad cooperativa para los expresos y para otros colectivos vulnerables y marginados. En otras palabras, para negros pobres.


Pusimos en marcha la iniciativa y ahora tenemos un huerto urbano y hemos creado un banco de alimentos, al cual la gente venía a las 4h de la mañana a hacer cola, ya que estamos situados en una comunidad extremadamente pobre. Ahora queremos construir vivienda asequible, pero según nuestros criterios, es decir, que la asequibilidad se defina en función de las posibilidades de cada persona y no de la media de la zona o de criterios parecidos. Y también tenemos algunos pisos reservados a personas que no tienen nada de dinero.


La idea es que esta iniciativa se extienda a otras ciudades, a Detroit, a Filadelfia…, de forma que a nadie se le niegue el acceso a la vivienda o al empleo por el hecho de haber estado en la cárcel. El modelo que utilizamos es el de una cooperativa de trabajo asociado, pero como a algunos esto les suena demasiado comunista y se ponen nerviosos, les digo que se trata de empresas cuya propiedad es cooperativa. Es lo mismo. Los trabajadores son los propietarios, los propietarios son los trabajadores, pero se benefician de manera colectiva ya que pensamos que los beneficios no tienen nada de malo per se, lo que está mal es la explotación.

 

Por MARIA COLERA INTXAUSTI
@BIZIALAIRAUN

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Descolonizando la revolución sexual: Rompiendo cadenas de opresión

Construir una lucha política, desde las disidencias sexuales y de género en un país latinoamericano como Colombia, demanda ubicar la lucha y las corporalidades que las ejercen como sujetos históricos y culturales. En tal ubicación nos encontramos con que existimos dentro de sistemas de explotación y opresión nacidos con los procesos de colonización en nuestros territorios, los cuales siguen vigentes en la actualidad.


Este sistema colonial moderno, eurocentrado y heterosexual, se caracteriza por mantener una jerarquía de privilegio en cuya cima se encuentra el hombre blanco hetero. Para poder mantener esta jerarquía violenta y artificial, dicho sistema ha constituido a lo largo de los siglos la existencia de categorías ficticias que permitan explotar y oprimir a quienes no están en la cima de la jerarquía. Estas categorías son de raza, clase y género, las cuales no funcionan por separado, sino que tejen un entramado que atraviesa todos los espacios de existencia posible.
Un pasado muy presente


En medio del racismo histórico que hemos vivido en nuestros territorios latinoamericanos, comúnmente son ignoradas e invisibilizadas experiencias y realidades étnicas y culturales que se salen de un modelo de sociedad blanca –impuesta mediante la violencia–. La colonización es vista como un suceso distante en la historia en cuanto a la manera como se conformaron lo que hoy conocemos como naciones y estados.


En esta historia fue cotidiano que las personas africanas fueran esclavizadas y explotadas por parte de hacendados europeos y sus descendientes; las personas indígenas nativas fueron despojadas de sus territorios y culturas. Ese proyecto colonizador –que junto a la evangelización cristiana ha destruido miles de culturas y comunidades– continua su avance por implantar una sola verdad, un solo paradigma. Así que la colonización no está solo en el pasado, en el presente nos hace a todas y a todos esclavos de un modelo de pensamiento de universalidad occidental eurocentrado que se materializa en el acaparamiento y acumulación de la tierra y la propiedad, la destrucción de lenguas y prácticas culturales, la destrucción de economías agrarias autónomas, y la imposición de modelos de sexualidad y corporalidad que niegan los placeres y el bienestar.


Este modelo que heredamos de la colonización impuso que las poblaciones estaban divididas entre hombres y mujeres, entre propietarios y personas obligadas a ser explotadas y al trabajo; entre blancos, negros e indios, situando a las gentes blancas europeas como modelo a seguir, y las personas y comunidades asignadas en las otras categorías estaban destinadas a sufrir la violencia y la explotación.


La totalización de lo intotalizable


Una herramienta importante que nos permite entender la hegemonía blanca occidental es la de epistemicidio, la cual evidencia la gran cantidad de culturas, saberes, cosmovisiones y conocimientos basados en otras corporalidades que fueron destruidos, negados, invisibilizados y robados por ser parte de otras culturas que en el paradigma del colonialismo imperial racista fueron y siguen siendo vistas como culturas salvajes, primitivas, inferiores y premodernas. No por nada aun la palabra indio es un insulto y las múltiples culturas indígenas que aún sobreviven enfrentan graves dificultades para defender el agua, la tierra, los resguardos y sus vidas ante el avance de la colonización que se manifiesta actualmente en forma de extractivismo de recursos naturales.


La colonización también impuso un sistema sexo-género que universalizó tanto las categorías únicas y binarias de hombre y mujer, como los roles y comportamientos asignados a cada una. De manera que las múltiples maneras de las culturas para reconocer las corporalidades y las sexualidades que no encajaban en las visiones europeas de feminidad y masculinidad fueron relegadas para su destrucción. No por nada se marcó a las comunidades indígenas como pecadoras sodomitas por vivir sus cuerpos y sexualidades desde otras culturas y cosmovisiones


Es por estas razones que vemos la necesidad de reconocer el carácter colonial de la manera en la que habitamos el mundo y en las múltiples formas de violencia racista, heteropatriarcal, capitalista que vivimos en la actualidad. Por lo tanto, podemos repensarnos este modelo que domina nuestras vidas, y como personas de múltiples disidencias sexuales y de género proponemos entender el carácter histórico de las categorías sexuales; no queremos seguir reproduciendo esos modelos de masculinidad y feminidad binarios que nos confinan a violencias machistas; no queremos seguir viviendo la imposición de la heterosexualidad sobre nuestros cuerpos y sostener el ideal de familia burguesa, y el sistema de explotación capitalista que conforma.


El llamado a la descolonización


Las categorías gay, homosexual, heterosexual y transexual, entre otras, nos han llegado importadas del paradigma anglo y han configurado nuestras resistencias, pero si nuestra mirada reconociera las múltiples experiencias de vivir los cuerpos y sexualidades de comunidades racializadas, nos daríamos cuenta de la gran multiplicidad de posibilidades de experimentar nuestras maneras para rebelarnos ante la violencia heteropatriarcal. Por ejemplo, las experiencias de las comunidades “Dos Espíritus” en Estados Unidos, que promueven espacios seguros para disidencias sexuales y de género de las comunidades indígenas en Norteamérica; las experiencias Muxe en México que les permiten a personas asignadas como hombres asumir su identidad femenina, con el respeto de su comunidad.


Creemos necesario luchar contra el paradigma gay y blanco que se alió con el capitalismo al reconocer derechos con la condición de alimentar el consumismo y el mercado. Creemos necesario reconocer que nuestras comunidades de disidencias sexuales en Colombia y Nuestramérica son racializadas, empobrecidas, morenas, mestizas, que no encajan en ese ideal del gay blanco exitoso que nos venden los medios. Creemos necesario organizarnos para luchar contra la violencia heterosexual y machista dentro y fuera de comunidades urbanas, rurales, mestizas, indígenas, campesinas y afro.


El llamado a la descolonización pasa por reconocer las resistencias de gentes que se rebelaron ante las opresiones coloniales, personas empobrecidas, violentadas por la procedencia, el color de piel o por las ideas asociadas a nuestros genitales o a lo que hacemos con ellos; esas luchas nos permiten soñar y construir comunidades de libertad y rebeldía.


"Que vengan los hijos y las hijas de los bosques, que vengan los hombres y mujeres de montaña, que vengan las hermanas del río, que vengan los hijos de la calle, que nos acompañen todos nuestros dioses. Porque ese día entonaremos cantos de resistencia y nadie más se burlará de nuestros sueños".


*Kimy Pernía Domicó. Líder y defensor embera, a quien le quitaron la vida los paramilitares en 2001 por oponerse al proyecto Hidroeléctrico Urrá I; y su pueblo, fue despojado de su territorio ancestral, para ser inundado.

 

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