Viernes, 08 Enero 2016 07:41

Comunidades populares urbanas

Comunidades populares urbanas

La ciudad es uno de los puntos más endebles en las propuestas y prácticas emancipatorias. En las recientes décadas hemos asistido al despliegue de diversas iniciativas rurales, de la mano de movimientos indígenas y campesinos, que han sido capaces de construir espacios por fuera de la lógica del mercado y del Estado, aunque en ocasiones tengan relaciones tangenciales con ambos. En las ciudades, por el contrario, las construcciones colectivas son mucho más frágiles y menos duraderas.

Conocer al Movimiento de Comunidades Populares de Brasil (MCP) es una inyección de optimismo y esperanza en medio de la crisis política y de las amenazas que se ciernen sobre los sectores populares del mundo. El MCP cuenta con unos 60 grupos, la mitad de ellos urbanos, de barrios y favelas. Formalmente, nació en 2011 integrado por las comunidades populares que habían creado, en 2001, una asociación nacional. En 2006 crearon el periódico mensual Voz das Comunidades y en 2008 la Unión de la Juventud Popular.

Pero el movimiento tiene, en realidad, 40 años, ya que sus orígenes se remontan a 1969, cuando en plena dictadura militar la Juventud Agraria Católica se transformó en Movimiento de Evangelización Rural y, más tarde, en 1986, en Corriente Sindical de los Trabajadores Independientes. El primer encuentro nacional del MCP decidió trabajar en cinco sectores: económico, social, cultural, popular y sindical.

Uno de los trabajos del MCP está enclavado en la comunidad Chico Mendes, en el norte del municipio de Río de Janeiro, lindero con la Baixada Fluminense que rodea la bahía de Guanabara. Se ubica sobre el Morro do Chapadao, tiene 25 mil habitantes y es fruto de una ocupación organizada en 1991. Gelson y Jundair, quienes comenzaron su militancia bajo la dictadura, llevan dos décadas en el barrio, donde comenzaron organizando campeonatos de futbol para varones y mujeres.

Hoy cuentan con un grupo de apoyo escolar al que acuden diariamente 70 niños con cuatro profesoras y un jardín infantil al que van 20 niños y niñas, ambos apoyados por la propia comunidad sin financiación externa. Funciona un grupo de compras colectivas, un grupo de producción que fabrica productos de limpieza con base en aceites de automóviles reciclados y un grupo de ventas, en los que están involucradas dos decenas de familias, que incluyen una tienda de comestibles donde se abastecen unas 200 familias y un almacén que vende materiales de construcción.

Pero el emprendimiento más novedoso es el grupo de inversión colectiva, que luego de una década tiene 400 inversionistas de la comunidad, más de 20 integrantes que administran un fondo de 700 mil reales (unos 170 mil dólares). La mayor parte de los préstamos son para la reforma de viviendas y para la generación de ingresos familiares y colectivos. Gracias a los préstamos del grupo de inversión varios vecinos de la comunidad pudieron comprar camionetas para transporte desde la terminal del Metro hasta la comunidad Chico Mendes.

Trabajan con dinero de los miembros del movimiento que invierten y realizan préstamos, pagan intereses muy bajos, de 2 por ciento a los inversores, y cobran un poco más a los beneficiarios. No acumulan capital y todo el dinero circulante está bajo control comunitario, porque el dinero funciona como valor de uso, algo muy común entre los sectores populares de nuestro continente, y no como valor de cambio.

El tener un grupo de inversión comunitaria hace que los miembros del MCP no tengan necesidad de acudir a la banca para pedir préstamos con intereses usurarios. De ese modo, las familias que necesitan mejorar su vivienda o comprar bienes para poder trabajar cuentan con un mecanismo de financiamiento por fuera del mercado, lo que les brinda mayor autonomía. El MCP cuenta con 30 grupos de inversión que manejan en conjunto millones de reales.

En este punto, es necesario introducir un debate. En una sociedad emancipada, o en el mundo nuevo, será imposible erradicar el dinero. La moneda es anterior al capitalismo y no puede considerarse sinónimo de capitalismo. Los zapatistas tienen sus bancos controlados por las comunidades que prestan dinero a las bases de apoyo, lo que no quiere decir que estén reproduciendo el capitalismo. La ventaja de crear grupos de inversión como los que tiene el MCP es que sus integrantes no dependen de quienes monopolizan el dinero, o sea, de los bancos.

Gelson y Jundair sienten que luego de dos décadas de trabajo, la comunidad es más fuerte. Cuando se les pregunta por las dificultades, dicen que la mayor es la formación de militantes. A esa tarea dedican su vida, pero aunque han avanzado, en la comunidad Chico Mendes el movimiento tiene medio millar de integrantes y apenas una decena de militantes. Cuando se les pregunta por el tráfico y la violencia, responden: no son dificultades, es la realidad. En los barrios populares de Brasil el primer problema es la policía.

El MCP trabaja para la formación de un frente popular mediante la articulación de grupos de base autónomos, como Ocupa Alemao, que se ha convertido en referencia entre los grupos de favelados de Brasil. A nivel teórico, Gelson reivindica el marxismo y el cristianismo, y no oculta su simpatía por Mao. El movimiento tiene cuatro experiencias históricas de referencia: la resistencia del pueblo guaraní, el quilombo de Palmares en el siglo XVII, el movimiento popular de Canudos a finales del siglo XIX y la lucha minera de Morro Velho en la década de 1930. En suma, la síntesis de las luchas indígena, negra, obrera y popular.

Defienden la independencia de los partidos y trabajan por la autonomía política y económica, que son los ejes del movimiento. Gelson asegura que el MCP no es una organización, es un fermento. No quieren repetir un camino que ya no sirve: movilizar, agitar, tomar el poder y construir el socialismo. Ser fermento es estimular, desde adentro y desde abajo, que el barrio se convierta en comunidad, creando poder popular. Después, veremos

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Rodrigo Patto: "Conocer mejor las culturas políticas implica conocer los valores de la gente"

Durante los días de noviembre el historiador y docente Rodrigo Patto, de la Universidad Federal de Minas Gerais, investigador de la cultura política en la historia de Brasil, en particular en temas como la dictadura, las universidades y las organizaciones de izquierda. El profesor, contrario a la tendencia general seguida con los estudios políticos, no privilegia una visión estructuralista, y más bien opta por valorar las representaciones y valores sociales que construyen identidad.

Aprovechando su visita a nuestro país y las conferencias dictadas desdeabajo lo entrevistó. Aquí presentamos su visión sobre su trabajo académico y la coyuntura que vive su país.

-P. Profesor Rodrigo Patto, ¿cómo entender la crisis en que está envuelto el gobierno de Dilma Rousseff?
-R. Es muy complejo porque hay varios factores. El proyecto económico de Lula y Dilma entró en crisis, aquel gran ritmo de creciendo y de desarrollo llegó a su fin. Esta es una fuente del problema político porque mucha gente piensa que si la economía va bien lo demás no tiene tanta importancia. Otro punto para agregar, la última campaña electoral ha sido la más disputada de todas. Existió una polarización muy intensa, Dilma ganó la elección con un margen muy estrecho. Hubiera perdido sino fuera por pequeños detalles de campaña.


Esto ha tornado a la oposición más agresiva, porque con la investigación del caso Petrobras –que ha sido independiente de jueces y de la Policía Federal– ha encontrado las pruebas de corrupción auspiciada desde el Estado. Evidente, este caso ha sido manipulado por la prensa y la oposición. En todo caso el resultado fue la pérdida de legitimidad del Gobierno, tornó a la posición más movilizada con grandes protestas de calle. El Gobierno no ha tenido la capacidad política de mantener sus bases de apoyo. Ha perdido el respaldo de algunos partidos y de movimientos sociales. Existe, entonces, una combinación o confluencia entre crisis economía y política, donde la oposición está haciendo impedimento en contra el Gobierno.


-P. ¿Cuál es el futuro cercano que tiene el Partido de los Trabajadores?
-R. Es complejo, en este momento es muy grave. Incluso algunos cuadros del partido lo han dejad: por ejemplo, una senadora y un diputado federal importantes se fueron para otros partidos. El partido perdera bastante su consistencia política y social, de hecho ya la perdió. La gran pregunta es si va a continuar como partido en el centro del escenario de la política en Brasil, el tiempo lo dirá. Yo esperaría que sí, porque ha sido un partido importante al representar deseos de grupos sociales por reformas, es un partido de centro izquierda moderada. Si fuera destruido la pérdida para el proceso político en Brasil sería muy grave. No se crean partidos fuertes, orgánicos, de la noche a la mañana. Mi expectativa es que tenga capacidad de recuperarse, pero no sé cómo lo hará. Es evidente que tendrá que hacer una crítica y reflexión sobre sus problemas, para recuperar su credibilidad con sus bases sociales.


-P. ¿Cómo definir acomodação y cuál es su incidencia en el proyecto de Estado nación en Brasil?
-R. Acomodación es una estrategia política que hace parte de nuestra cultura política y tradición. Significa hacer acuerdos o arreglos para reducir los conflictos entre grupos oponentes. Ha sido una estrategia muy importante en la formación del Estado, para mantenerlo unido a pesar de lo enorme que es, con muchas provincias y sus grandes diferencias. La manutención de este país pasó en parte por la flexibilidad de hacer acuerdos, sobre todo involucrando los grupos de liderazgo y las elites sociales, es parte de la tradición política de Brasil.


Práctica que implica a la misma izquierda. De hecho, parte de los problemas del PT es que hizo acuerdos, en esta misma línea; para ganar las elecciones se alió con partidos de derecha o con partidos que tienen interés en la ventaja del poder. Esto explica parte de sus problemas. Buena parte de la corrupción no está en PT sino en sus aliados, pero como líder del Gobierno está implicado de alguna manera.


-P. ¿Cuál ha sido la influencia de las organizaciones de izquierda en el espectro político del Brasil?
-R. Hay varios pequeños grupos de izquierda. El PT es una especie de confederación de grupos de izquierda. Pero muchos salieron del PT en los años recientes, desde grupos trotskistas que crearon sus propios partidos, hasta lograr una coalición hace siete años: el Partido Socialismo y Libertad, que era de expetistas que no soportaron el cambo del PT cuando llegó al poder. El PT de hoy es de centro izquierda, tiene algunos grupos marxistas pero sus capas dominantes son social demócratas. Hay un partido comunista mayor que tiene diez diputados federales, hay un partido socialista muy indefinible –porque ha recibidos políticos de tipo moderado, es un aliando de izquierda del PT– que en estos momentos rompió con el PT. Hay pequeños grupos de izquierda, sin representación parlamentaria, que no tienen capacidad para elegir diputados.


-P. La categoría de cultura política, ¿qué importancia y alcance tiene para los estudios políticos?
-R. Es un concepto que no le gusta a toda la gente; hay polémicas académicas porque algunos piensan que carece de capacidad explicativa. Pero, al contrario a tales opiniones, considero que cultura política tiene una gran utilidad para percibir que las acciones políticas son influenciadas por estructuras muy fuertes, que están en la tradición de los grupos nacionales, sociales y regionales. Hay culturas estructuradas que hacen parte de nuestra memoria y pasado, de lo que heredamos.
La cultura política es muy útil para percibir que hay comportamientos que tienen una inscripción en la historia. Incluso, para explicar las diferencias entre países: para comprender por qué en Brasil hay tantos acuerdos y por qué en otros países entran en conflictos violentos donde no hay capacidad o disposición de acuerdos.


La cultura política hace parte de una tradición, sin duda es una elección. No digo que cultura política sea una cultura que obligue o que sea tabica, evidentemente es una referencia, una las fuentes que influencian el comportamiento político, pero la gente siempre tiene la opción de elegir.


Hay que considerar estas estructuras para poder planear proyectos de cambio con más efectividad, para identificar las situaciones que son más complejas o más fáciles de cambiar; para tener un buen material de informaciones que faciliten encarar proyectos efectivos de cambio. Conocer mejor las culturas políticas implica conocer no sólo las instituciones sino los valores de la gente, sus opiniones y tradiciones. Todo esto es fundamental para una acción política eficaz.

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La revolución individualista: emprendedores y sumisos

Durante los oscuros años de las dictaduras militares en América Latina, altos mandos de las fuerzas armadas vetaron la palabra revolución. Sobre ella recayeron males y pesares. Los revolucionarios fueron torturados, asesinados y se consideraron una excrecencia de la sociedad bien ordenada. En la afiebrada mente de tiranos y asesores, se procedió a erradicar el concepto por decreto. Las anécdotas tragicómicas en un contexto de horror y violación de los derechos humanos han recorrido el mundo. Las bibliotecas públicas fueron objeto de asalto y mutilación. La quema de libros se extendió a cualquier texto cuya portada llevase impresa la palabra revolución. Títulos alusivos a la revolución industrial, científico-técnica, neolítica o copernicana fueron retirados de los anaqueles bajo el asombro de los bibliotecarios.


Ser revolucionario fue sinónimo de indeseable, cuando no, delincuente. La imagen proyectada por la derecha tampoco iba a trasmano. El estereotipo funcionó a la perfección. Los revolucionarios de sexo masculino eran visualizados como seres poco aseados, de pelo largo y sucio, barba y vestimenta paramilitar, y las revolucionarias fueron tildadas de poco femeninas, usar pantalones, promiscuas y con escaso o nulo decoro. Durante los allanamientos no faltaban soldados cuya labor era trasquilar a los detenidos.


Prohibida la palabra, la revolución se convirtió en una categoría maldita, endosándole un significado peyorativo. Tras décadas de ostracismo, el concepto ha sido rehabilitado por quienes la enviaron antes a las mazmorras. La derecha y sus ideólogos le han dado un giro de 180 grados. Al igual que sucedió durante el siglo XVIII, periodo de la Ilustración, su uso está de moda.

 

Reinhart Koselleck, en su texto Futuro pasado relata la idolatría por la revolución que sentían los ilustrados, quienes eran sus íntimos amigos. Todo lo que se consideraba y describía se concebía bajo el punto de vista del cambio y la subversión. La revolución abarcaba costumbres, derecho, religión, economía, países, estados y continentes, incluso el planeta entero.


La burguesía utilizó el concepto e ideario de revolución contra el viejo régimen y se presentó como clase social revolucionaria. Hoy la historia se repite, no sé, si como tragedia o farsa. El neoliberalismo reivindica su condición de ideología revolucionaria. Su revolución y su ejército de revolucionarios forman parte de un nuevo tipo de individuos cuyo objetivo consiste en imponer un orden bajo los postulados de la economía de mercado. Lo viejo, lo que debe ser remplazado, una vez derrotado su principal enemigo, el comunismo, alude estado del bienestar, las políticas sociales redistributivas, el empleo fijo, la sanidad pública y la ciudadanía política. La revolución neoliberal y sus principios representan el futuro. Es el triunfo del yo individualista frente al nosotros colectivo.


Los nuevos revolucionarios son pragmáticos, afectos al consumo, adictos a la adulación y el éxito individual. Su imaginario social los sitúa dentro del sistema. Aprovechan sus recovecos para ganar espacios de poder, aceptan sus normas y se mueven como pez en el agua cuando se trata de hacer negocios y acumular riquezas. Conocen a la perfección las reglas del mercado y compiten hasta la extenuación, llevan el enemigo en su interior, no se ponen límites. Su objetivo, llegar a millonario lo antes posible. Los medios de comunicación social potencian este prototipo de sujeto individualista y revolucionario como ejemplo del triunfo de la economía de mercado y la iniciativa privada dentro del mundo globalizado que nos ha tocado vivir. Mientras, los gobiernos hacen campaña en favor de los emprendedores, nuevos revolucionarios, empoderados y valientes que asumen el riesgo de fracasar. En otras palabras, alientan y magnifican sus proezas.


El perfil del revolucionario neoliberal es un sujeto joven, con iniciativa; osado, sin prejuicios éticos; competitivo, de carácter flexible y moldeable, preocupado por su apariencia exterior, egoísta y con un elevado nivel de autoestima. Capaz de pasar por encima de todo y todos, sólo le interesa lograr su fin. De vocación nihilista rechaza la acción colectiva, el bien común le viene grande o le sobra. Se califican de emprendedores, se consideran sujetos revolucionarios por sus maneras de actuar y pensar y adjetivan de empoderados.


El triunfo cultural del capitalismo ha disuelto los lazos de unión entre ciudadanía política, responsabilidad ética y acción colectiva. Hoy día asistimos a la revolución individualista, al nacimiento de sujetos sumisos que han desarrollado una hiperactividad en torno a las dinámicas de la economía de mercado.


El descontento producto de las desigualdades de clase, la explotación y el dominio, se desplaza de las estructuras de poder al ámbito personal. No hay responsabilidad social, ni causas políticas achacables al sistema. Cada quien tiene que aprovechar sus oportunidades y saber jugar bien sus cartas. Sólo existen las buenas y las malas decisiones personales. El capitalismo estaría libre de polvo y paja. En esta revolución individualista de la era posmoderna, no está permitido establecer una relación entre pobreza, desigualdad social, explotación. Cada quien se empodera y decide su futuro. Una revolución individualista en la cual se proyecta la máxima de los sofistas: El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto no son.


La revolución individualista y su ejército de sumisos y emprendedores reniegan de la lucha social y política; no son una alternativa al orden establecido, más bien constituyen su mejor defensa.

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Jueves, 13 Agosto 2015 08:02

Las ciudades son sistemas vivos

Las ciudades son sistemas vivos

Las ciudades son sistemas dinámicos inestables, altamente inestables y cambiantes. En un mundo alta y crecientemente globalizado e interdependiente, la gestión de la ciudad no es simple y llanamente un asunto local o regional. Es además, y cada vez más, un asunto global y mundial.

Las ciudades son, literalmente, sistemas vivos: nacen, crecen, se desarrollan, se enferman, se multiplican, se atrofian a veces, envejecen y en ocasiones mueren. Los ejemplos quizás más dramáticos de ciudades que están muriendo son: Detroit, Flint, Canton, Dayton y Cleveland, todas en los Estados Unidos. (La muerte de una ciudad se evidencia en una población decreciente, abandono de las principales industrias, disminución sensible del comercio, en fin, abandono, empobrecimiento y violencia). Pero así como se puede hablar de ciudades que están muriendo, asimismo cabe hablar de ciudades creadas artificialmente; esto es, que no existían antes: Islamabad (Pakistán), Brasilia (Brasil), Louvain–La–Neuve (Bélgica), Astana (Kazajstán), Dodoma (Tanzania), por ejemplo.

Es más, todo lo que puede decirse de un sistema vivo o de un sistema que exhibe vida puede decirse igualmente de las ciudades del siglo XX y XXI, particularmente. Existen procesos metabólicos y procesos termodinámicos; tienen anatomía y fisiología; en fin, son susceptibles de salud y enfermedad, en toda la línea de la palabra, por ejemplo.

En otras palabras, los temas relativos a la gestión urbana son, en la acepción amplia, pero precisa de la palabra, gestión de salud de un fenómeno que comporta innumerables canales y vías, infinitas relaciones entre sus componentes, la gran mayoría de ellas cambiantes, y que entrañan una relación particular con la naturaleza: las aguas, los aires, el suelo, las zonas verdes, y demás.

En términos de la sociedad de la información y de la sociedad del conocimiento, una ciudad se reconoce por el prestigio de sus universidades, la importancia de las bibliotecas públicas que tiene, las librerías, pinacotecas y almacenes de música, por la vida cultural e intelectual, en fin, por sus científicos, académicos, intelectuales y artistas. Ellos representan —ellos, y no las instituciones y estamentos públicos, gubernamentales y privados— las neuronas mismas de una urbe.

La salud de una ciudad se encarna, literalmente, en el sistema de salud, los hospitales y clínicas de cuarto nivel, de tercer nivel, de segundo y de nivel primario, respectivamente, tanto como de puestos de salud. Pero la salud de la ciudad existe igualmente en los espacios y parques públicos, en las ciclovías, su extensión y calidad, en los centros deportivos, en primer lugar públicos, y en general en la proporción entre ejercicio y consumo de cigarrillos, entre tiempo libre y los problemas de alcoholismo, drogadicción y otras dependencias como el juego (los casinos). Sin ambages, la salud de una ciudad no consiste única ni principalmente en los tipos de trabajo que se llevan en ella, sino en la calidad de las viviendas y de los servicios públicos, incluido el transporte, tanto como en el tiempo libre —ocio, recreación y deportes— que se vive en ella.

Los sistemas vivos viven gracias a la existencia de una inmensa cantidad de energía libre disponible, energía que ellos aprovechan para llevar a cabo procesos metabólicos, termodinámicos, de desarrollo y crecimiento, de conocimiento y de evolución. Las fuentes de alimentos, el agua potable, el sol y el viento constituyen las primeras expresiones de energía. La proporción entre el input de energía y el output que resulta del consumo y aprovechamiento de la energía que no puede ser jamás lineal; esto es, proporcionales. Cuando ello sucede, sin duda alguna, un paciente se encuentra enfermo, aparece desnutrición, diarrea, pérdida de líquidos; en fin, anemia y ulteriormente leucemia.

Una ciudad debe ser alegre, incluso con los recursos con que cuenta. La alegría de la ciudad se expresa en sus colores. Así, por ejemplo, Bogotá o Medellín son ciudades rojas, por el ladrillo; Lisboa es blanca; Amsterdam es colorida. De manera notable, la existencia y el aprovechamiento del tiempo de que dispone constituye un claro indicador —no económico ni material— de satisfacción y calidad de vida. La industria de la cultura desempeña, así, en este plano, un papel constructivo, sin la menor duda: teatros y salas de música; recintos dedicados a la poesía, museos y cafés–tertulia; en fin, salas de cine —ojalá de cine–arte y no simplemente de esos circuitos de cine à la Hollywood, de simple entretenimiento vacío. Ello, sin descontar la eventualidad de numerosos encuentros en recintos privados y particulares pivotando alrededor de la cultura, el conocimiento y las artes, en general.

La seguridad constituye en el mundo de hoy un motivo serio de preocupación. Seguridad ciudadana, control del hampa y de las mafias con todos sus negocios y rostros (casinos, trata de blancas, tráfico de drogas, tráfico de armas, corrupción generalizada, agiotismo, grupos sicariales, tortura y homicidios y asesinatos), cuya principal responsabilidad, por acción o por omisión, proviene del Estado y de los gobiernos municipales.

Decía Z. Bauman que la principal forma de control político en las sociedades de hoy consiste en la gestión y fabricación de incertidumbre. Si Occidente es una civilización caracterizada medularmente por el miedo (J. Delumeau), el miedo se vive en la escala cotidiana y para inmensas capas sociales como un fenómeno urbano. Miedo al desempleo, miedo a la enfermedad, miedo al desamor, miedo a la soledad, miedo a la inseguridad; en fin, miedo al miedo. Existen grupos de poder económico y político interesados en generar miedos y temores, incertidumbre y zozobra, pues ello les aporta enormes réditos, pasividad e inacción, división social, aislamiento y ausencia de acción colectiva; además de beneficios económicos, directos e indirectos.

De manera atávica, los centros de las ciudades han venido siendo abandonados por parte de las clases más pudientes a la pobreza y la miseria, a la fealdad y el desaseo. Este fenómeno ha sido estudiado hace tiempo y va acompañado, al mismo tiempo, por fenómenos de gentrificación, esto es, el proceso mediante el cual sectores —zonas y barrios— pobres y marginados son progresivamente desplazados por otros sectores de mayor poder adquisitivo y gradual, y radicalmente renovados, tanto como de cocooning —es decir, el proceso mediante el cual los individuos participan cada vez menos de la vida social y política y se refugian en su casa, como en una fortaleza; de manera tradicional, esta actitud coincide con un proceso de conservadurización (= derechización), políticamente hablando—. Todo ello se traduce en la existencia de guetos sociales, estratificación de las ciudades, división social y mucho resentimiento, de baja o de alta intensidad. Todo lo cual conduce a la formación y fortalecimiento de una mentalidad mafiosa y paramilitar que consiste en que cada quien resuelve sus asuntos como puede y apela, si es necesario, a fuerzas privadas de seguridad y vigilancia, ante la inoperancia del Estado y del gobierno (la expresión cotidiana de paramilitarismo son los super–héroes del estilo de las películas de Marvel, Superman, Batman, y tantos otros. La seguridad ciudadana debe ser fundamentalmente un asunto del Estado y del gobierno. Antes que una mentalidad heroica y de justicia, esta clase de imágenes e íconos promueven una actitud paramilitar y mafiosa).

Como quiera que sea, las ciudades son sistemas dinámicos inestables —altamente inestables y cambiantes—. Más exactamente, en un mundo alta y crecientemente globalizado e interdependiente, la gestión de la ciudad no es simple y llanamente un asunto local o regional. Es además, y cada vez más, un asunto global y mundial. Vivimos, por primera vez, en la humanidad, gracias a los crecientes procesos de integración y globalización e interdependencia en muchas escalas y niveles, un mundo pequeño (small–world theory). Esta circunstancia plantea serias dudas acerca de la gestión de las ciudades, como un asunto simplemente local y de simple planificación urbana y otros métodos lineales.

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El síndrome de la rana: la metáfora de la conciencia dormida

El filósofo Olivier Clerc en La rana que no sabía que estaba hervida cuenta cómo si lanzamos una rana a un recipiente con agua caliente, el animal salta instintivamente ante lo que siente como una amenaza a su vida. Sin embargo, si la introducimos en una cazuela con agua fría y subimos lentamente la temperatura, se va adaptando insensiblemente a las nuevas circunstancias, al tiempo que va sintiendo un sopor y un cansancio invencibles. Cuando la temperatura es tan alta que resulta letal, la rana, agotada, exhausta, ya no tiene recursos para reaccionar, y muere.

 

La fábula ha servido para ilustrar los peligros del mecanismo de adaptación a situaciones que van contra los propios intereses de los individuos, como, por ejemplo, el cambio climático. De modo más general, también es posible considerarla como metáfora de las consecuencias autodestructivas de la falta de conciencia. Debido a la extrema lentitud de los cambios, a su carácter casi imperceptible, los mecanismos de supervivencia de la rana fallan. Ya R. Alberti nos lo advertía: "se equivocó la paloma, se equivocaba". También el ritmo vertiginoso de los cambios y la saturación de la información en las sociedades modernas nos impiden la asimilación, toma de conciencia y reflexión sobre los fenómenos y procesos en los que nos vemos involucrados. Y es la desconexión con nuestras sensaciones, la disociación de la conciencia respecto de nuestra experiencia las que nos llevan a desconfiar de nuestras percepciones y, como consecuencia, a no reaccionar. Más que líquida, como la llamó Zygmunt Bauman, esta modernidad tardía parece gaseosa, dado el carácter sumamente evanescente de su naturaleza.


Pensemos en la exposición continuada a casos de corrupción, maltrato y abuso por parte de los que detentan el poder sobre los ciudadanos. Cada minuto se suceden noticias sobre hechos intolerables sin que, en la mayoría de los casos, el descubrimiento implique ningún proceso de reparación. La velocidad y el número vertiginoso de los datos hacen que cada día el suceso del día anterior resulte cancelado, desapareciendo como el humo tras el cristal de la cámara. Imposible analizar los factores que lo originan, su evolución y su desenlace. Generalmente, los sucesos, nada más nacer, desparecen en un limbo sin tiempo donde la existencia de la Justicia se diluye. O, peor aún, asistimos a una disparatada versión del mundo al revés donde los jueces son apartados de sus funciones mientras que los delincuentes pasean libres por las calles luminosas y limpias de Valencia o de Madrid; esquían en las estaciones más "exclusivas" del país, o son castigados con la expulsión de nuestra miseria cotidiana al paraíso dorado de Ginebra. Esta experiencia, igual que la humillación ante los despidos libres o el forzoso exilio de los jóvenes, "sobradamente preparados" y sin embargo condenados a buscar un trabajo precario en el extranjero, dan lugar a una vivencia de exclusión, desarraigo o debilidad existencial conocida como "indefensión aprendida". Permanecemos sumisos, silenciosos (esa mayoría silenciosa que, según Rajoy, le apoyaba) ante transformaciones que nos mutilan. Ante la impotencia, la sumisión puede llegar a presentarse, paradójicamente, como el método más eficaz de autodefensa.


Sin embargo, se trata de una impotencia aprendida, sutilmente comunicada a través de un discurso que convierte a la víctima en culpable y al verdugo en un gestor inocente que no ha hecho más que cumplir con las exigencias del exterior. Poco a poco, los titulares de prensa y los informativos nos van convenciendo: no hay motivos para alarmarse, la temperatura del agua sigue en sus parámetros habituales. Los recortes se han aplicado porque no había otra salida, porque los imponía el BCE, el FMI, la Troika o "los mercados", versión contemporánea del invisible y todopoderoso señor de El Castillo, de Kafka. Por tanto, no hay ningún agente humano próximo a quien pedirle explicaciones, ante el que protestar. En ocasiones, la evasión de la responsabilidad se consigue presentado la crisis como un fenómeno natural, al modo de los terremotos o ciclones; o como una enfermedad mortal de causa desconocida, imprevista o cíclica, pero siempre contagiosa; así, la prima de riesgo se ha manifestado como una fiebre con alternancias violentas e imprevistas que traspasaba fronteras. Y, claro está, no cabe reaccionar ante desastres biológicos o naturales. Por otra parte, cualquier intento de protesta o de acción alternativa despierta la desconfianza y la ira de los mercados, que, como crueles dioses primitivos, exigen los más despiadados sacrificios humanos.


El proceso de culpabilización, que incluye muy especialmente a quienes se han quedado sin trabajo y sin casa, ha tenido diversas expresiones: a) Los ciudadanos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. b) Nos ha faltado organización, disciplina, etc., tal vez debido a la debilidad propia del carácter mediterráneo, ya se sabe, vividor, poco previsor, perezoso, etc. c) Son destacables como causas del proceso de pérdida de los derechos humanos la falta de cualificación, la ausencia de desarrollo industrial y cultural, circunstancias que pesan como un estigma imborrable sobre nuestro país. Todo ello ha hecho arraigar en nosotros la idea de que tenemos lo que nos merecemos. Ese clima de opinión ha calentado nuestra conciencia hasta el punto de no percatarnos de que a nuestro alrededor el fuego de la corrupción nos devoraba. La conciencia de esclavos, como decía Nietzsche, ha hecho que nos parezca natural que los abusos no hayan sido castigados, que los procesos se eternicen, que la justicia se vea sistemáticamente obstaculizada. La indefensión aprendida naturaliza el estado de corrupción, nos agota y deprime.


Manuela Carmena, en una reciente entrevista explica por qué las zonas más castigadas por la crisis son precisamente las que más se abstienen en las elecciones. El sentimiento de exclusión y desarraigo provoca que se sitúen fuera del sistema y, por tanto, que se anulen a sí mismas como fuerza de cambio. De ahí que, recogiendo las ideas de Axel Honneth, director de la Escuela de Frankfurt, postule el optimismo como imperativo ético necesario para cualquier revolución humanista. En este mismo sentido, Erich Fromm habló de "la revolución de la esperanza". Ahora que comienza una nueva etapa, que nace un tiempo nuevo, recuerdo las palabras de Almudena Grandes (El País, 31 de diciembre de 2012), que recibía el año con un deseo: "... yo les voy a pedir que sean felices... Que se cuiden, y cuiden a los que tienen cerca. La amargura nos hará débiles. La indiferencia, la desesperanza, la desunión de las víctimas, fortalece siempre a los culpables. No lo consientan". Efectivamente, el optimismo, la esperanza se presentan como la mejor manera de resistir. Es el momento de despertar, de abrir los ojos y constatar que otra forma de hacer política es posible; es ahora cuando debemos y podemos concentrar nuestras fuerzas y saltar. A esto se refieren seguramente las fuerzas políticas emergentes cuando hablan de asaltar el cielo.

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Democratizar y reunir dentro para democratizar y reunir fuera

"Los que no trabajan para si, sino para la patria; los que no aman la popularidad sino al pueblo; los que no aman la vida misma, sino por el bien que pueden hacer en ella, esos, mano a mano con todas las mujeres y los hombres honrados, con los que no necesitan lisonja ni carteo, con los que no sacan de la vanidad su patriotismo sino de la virtud, llevan adelante, aunque de las gotas de su corazón vayan regando el amargo camino, la obra de ligar los elementos dispersos y hostiles que son indispensables a la explosión de la libertad y su triunfo...".

José Martí

 

El viernes 15 y el sábado 16 de mayo se celebrará el IV Congreso Nacional del Polo Democrático Alternativo (PDA). Al cumplirse en el 2015 diez años de la formación de un partido de unidad de la izquierda, que tantas esperanzas ha desatado en una militancia de base que ha enfrentado el ostracismo y la represión, y en franjas de una nación forzada a elegir entre las opciones del bipartidismo, resulta valioso revisar algunos elementos del pasado y de la situación nacional e internacional que pueden servir en la tarea de comprender la naturaleza de los temas y las decisiones que debe abocar este eveento.

En primer lugar, es importante no soslayar el significado que tuvo la persecución a la diferencia y la instauración de un narco fascismo con antifaz democrático, en el acuerdo de unidad alcanzado entre el PDA y Alternativa Democrática en el año 2005. Forjar unidad, no sólo por las presiones externas, sino por la visión del deber compartido y las inmensas posibilidades que arroja encarnar una opción no ensayada, es una tarea crucial que parece ser compartida por las diversas corrientes que hoy se reúnen en el PDA.


La consulta para definir candidato de la izquierda unida en las elecciones del 2006, arrojó como vencedor a Carlos Gaviria Díaz, quien alcanzó lugar destacado en las votaciones de ese año, con 2.609.412 votos (22 por ciento del total).


Como bien lo recuerda en un escrito reciente el senador Jorge Robledo, remembrando al Maestro Carlos Gaviria, "el Polo no se concibió como un proyecto efímero, estribo para otras propuestas personales o de grupo, sino como uno con vocación de permanencia y de poder, estabilidad que sus miembros deben cuidar como el bien más preciado de la política nacional" .


En el año 2010, el PDA llegó a las elecciones presidenciales resintiendo el tremendo batacazo a su credibilidad generado por la corrupción del gobierno de Samuel Moreno, y la ausencia de un proceso público de determinación transparente de responsabilidades, por la vinculación del clan Moreno al PDA y su criminal desempeño en la Alcaldía de Bogotá.


El crecimiento de una organización política que responde a las necesidades sentidas de la población es vertiginoso, y esa celeridad incrementa el riesgo de los oportunismos que llevan en sus labios palabras justicia y emancipación, mientras en sus intenciones secretas, y en su obrar, persiguen el poder por el poder, y las prebendas y privilegios que el mismo comporta. El presidente Mujica del Uruguay, con su lenguaje sencillo y directo, dejó claro lo que le sucede a una organización política de izquierda con esos procederes: "La corrupción mata a la izquierda".


Por esta razón, es indispensable que el IV Congreso del PDA (que puede ser comprendido como la reunión germinal de un partido que se prepara para asumir la dirección de los asuntos de la nación, sumando un canto de decoro que tanta falta hace en la polifonía que hoy emerge en nuestra América), establezca un conjunto de medidas articuladas que eviten que en su dirección prevalezcan las fuerzas que no encarnan la pureza, la honestidad, la visión, el valor y la tenacidad de un liderazgo largo tiempo anhelado y bregado por una comunidad que ha irrigado con sangre, y pagado con prisión, esa búsqueda del decoro en las decisiones que afectan nuestra vida colectiva.


Vale entonces tener presente en las deliberaciones, y las decisiones que se tomarán, este viernes y sábado, la divisa martiana: "No hay estar a las palabras, sino a lo que está debajo de ellas".


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Es necesario caldear el corazón con los buenos resultados que preceden este Congreso tan decisivo, como que sucede en el momento en el que el proceso de negociación de la paz cobra una fuerza y un ritmo que lo revelan como irrefrenable. En las militancias de base que integran las diversas tendencias del PDA se reúnen las bregas de muchos años, seres que han perseverado en un sueño de unidad y fraternidad en medio de la adversidad y la persecución. Mujeres y hombres que en su mirar revelan la consagración a servir de vidas enteras. Jóvenes con enormes talentos que pulen con el esmero en sus estudios y trabajos. Jóvenes plenos de una vitalidad invencible por estar enraizada en sueños incontaminados. Nuevas y potentes expresiones organizativas reunidas en torno a la horizontalidad en las deliberaciones, la honestidad comunicativa y la no instrumentalización de los otros, las experiencias puntuales de mejoramientos ciertos de la vida comunitaria o el alivio de las condiciones infernales de los perseguidos, liderazgos comprendidos como deber de servir, ejercido con sencillez y con la brasa de la memoria en el pecho, son parte de la riqueza diversa que participará en este IV Congreso, dando ejemplo de prácticas democráticas a las formaciones bipartidistas o, incluso, a las tendencias aún aprisionadas en los valores y los hábitos clientelares y excluyentes del país político del que habló Gaitán.


También es necesario no extraviar ni por un instante la sencillez, la conciencia de que el clamor de nuestra nación por variar el rumbo, no ha podido ser atendido una y otra vez. Y que en esta incapacidad por variar el rumbo han tenido peso indudable las fuerzas, los odios y los miedos de la Guerra Fría, la confusión y el aturdimiento infames generado por la mayor parte de la comunicación masiva, pero también es indispensable tener presente que en esa incapacidad de acceder al poder del Estado también ha sido decisiva la ausencia de una unidad ejemplar, amplia, capaz y fraterna en la guía del partido que se presenta como oposición a lo imperante y como alternativa al orden establecido.


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El PDA puede reunir palabra y obra, imaginación, pensamiento y acción colectiva creadora, para ser Democrático y Alternativo. Para que la palabra democracia no sea utilizada con impunidad por quienes ejercen métodos no democráticos en sus parcelas de poder que han utilizado para lucrarse.
Es necesario avanzar en la tarea de lograr que lo Alternativo sea muchísimo más que la defensa de lo público entendido como más Estado. Para crear las condiciones que permitan que la inteligencia colectiva geste respuestas colectivas a las diversas problemáticas existente que es preciso y urge transformar.


En el mundo entero las necesidades cada vez más acuciantes en términos sociales y ambientales no encuentran respuestas prontas, creativas y eficaces. De esta manera los factores de crisis social, ambiental y política tienden a generar situaciones de crisis cada vez más agudas y extendidas.


Las antiguas y nuevas fuentes de crecimiento económico siguen determinando en el corto y mediano plazo los comportamientos y las decisiones de los agentes individuales y los sujetos colectivos. Las consecuencias de un crecimiento económico que no repara en medios, con tal de obtener los fines de quienes lo alietan, potencian aún más los factores de crisis.


Es necesario, entonces, identificar y multiplicar las experiencias que tornan obsoleto el sistema económico imperante. Experiencias moleculares, o con significativa amplitud, que logran ofrecer alimento, salud, vivienda, educación y cultura por fuera de las leyes de las utilidades económicas. Es necesario avanzar en la tarea de desatar vastos procesos de cooperación y desvincular las mentalidades del sentido de la vida ligado a la acumulación como forma de incrementar el poder sobre los otros, o al consumo como mecanismo de identidad y reconocimiento. Es necesario tomarse en serio la creación de modos de habitar colectivamente la tierra de manera no destructiva.


En 1927, la población mundial alcanzó los dos mil millones de habitantes; en 1960, los tres mil millones; en el 2015, los siete mil quinientos millones de seres humanos. Un ritmo de crecimiento insostenible con relación a la capacidad de la Tierra para sostener un modelo de consumo que agota de manera acelerada los recursos vitales existentes y genera una contaminación que destruye las bases de la vida.


En Colombia, la tasa de embarazos y nacimientos no queridos es altísima y las condiciones materiales y afectivas en las que se espigan las vidas de muchísimos niños afectan desde temprana edad su capacidad de discernir lo que conviene a la vida y lo que no, y su capacidad de cuidarla y preservarla.


En enero de 2015, la ONG Intermon Oxfam publicó el Informe: "Riqueza: tenerlo todo y querer más", en el que revela que en el 2016 el 1% de la población tendrá más del 50% de la riqueza mundial. El 99% de la población tendrá que repartir menos del 50% de la riqueza. 3.500 millones de personas tienen lo que tienen las 80 personas más ricas del planeta, y la tendencia es a que la riqueza de todos/as esté aún más concentrada. Los mil millonarios tienen enorme capacidad de presión sobre los Estados para adoptar marcos normativos favorables a sus intereses, determinar las asignaciones presupuestales y decidir sobre asuntos tributarios.


En este contexto urge potenciar el trabajo del PDA en la investigación, las comunicaciones, las relaciones internacionales con las nuevas agendas y actores regionales y globales, la recreación creativa de las relaciones entre Bogotá y las regiones, la educación permanente, y la prioridad en los hechos de las dimensiones culturales que transformen la vida cotidiana en vidas desimperializadas. La investigación acción para la construcción de la paz y el avance haia una economía no ligada al narcotráfico, la recuperación y recreación del Plan Kaziyadu, tendrían que merecer la atención que exige su importancia vital.


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En 1945, inició el exterminio del movimiento gaitanista, que se intensificó a partir de 1946 y truncó el proceso democrático el 9 de abril de 1948 al cegar la vida de quien encarnaba una opción de soberanía y democratización genuina de la vida colectiva. Fue la primera operación encubierta de la Guerra Fría en América Latina.


Inmediatamente después se instauró la guerra contrainsurgente con el sacrificio de centenares de millares de vidas invaluables. Más tarde las finanzas del narcotráfico, unidas a la contrainsurgencia potenciaron la expansión de una economía que degradó la nación y catapultó la orgia de sangre y horror en calles y veredas.


Setenta años después de iniciado ese proceso de aniquilación sistemática de la diferencia, estamos ad portas de alcanzar un proceso de paz unido a la construcción de condiciones básicas para el ejercicio de la política, sin la persecución oficial y la impunidad sobre los atentados contra la diferencia.
Sabemos que el modelo económico imperante impide la paz genuina. No ignoramos que muchos y poderosos intereses contemplan el cese del conflicto armado como una oportunidad de crecimiento económico empresarial. De hecho Colombia será un país invitado especial en el Foro Mundial de Davos que se celebrará a finales de enero de 2016 en Davos, Suiza. También el 2016 Colombia tendrá la sede para la realización del Foro Económico Mundial en Latinoamérica.


La transformación del modelo económico puede ir de abajo hacia arriba. Es necesario multiplicar la producción asociada y el acceso a lo necesario en territorios sanados y cuidados por la labor conjunta. En Nuestra América reverdece la raíz nativa diversa, legados culturales invaluables en la tarea de curar y cuidar la tierra y la vida. En otros lugares del mundo emergen procesos de nuevas economías no devastadoras con los cuales es posible, y es necesario, comunicarse y cooperar. En este sentido, al interior de los Estados Unidos también se libra una formidable batalla cuyos resultados impactaran el mundo.


El 8 de noviembre de 2016 tendrán lugar las elecciones que determinarán los electores del Colegio Electoral de los Estados Unidos y el candidato que tendrá mayor número de votos de los compromisarios para ser su 45 Presidente desde el 20 de enero de 2017. Estas elecciones tendrán importancia en nuestra tarea de consolidar el proceso de paz y también en el devenir de nuestra región. Hilary Clinton, por el Partido Demócrata y Marco Rubio, por el Partido Republicano, se perfilan ahora como los candidatos con mayores opciones.


En este contexto urge aplicarnos con devoción en la tarea de reconstrucción democrática del PDA en el horizonte inmediato del cese histórico de la confrontación armada. Con la consagración en la tarea de perfeccionar la democracia a su interior, se harán mejor las tareas de construcción de poder local democrático en octubre de este año, y la forja de un partido ejemplar por la unidad de la diversidad, por la capacidad de crear respuestas eficaces a problemas sociales enconados, por la cooperación de verdad y no de boquilla entre sus integrantes diversos, y por mostrar en sus prácticas cotidianas que sí es posible gestar una nueva forma de relacionarnos con respeto, sin instrumentalizarnos, colocando las prioridades en el servicio a la comunidad y no en nuestros intereses.

Publicado enColombia
En Estados Unidos la situación laboral y sindical no es color de rosa, y cada día empeora

Es un hecho que el modelo económico neoliberal -en lo que a garantías y derechos laborales y sindicales se refiere- ha hecho estragos en todo el mundo; tanto que ni el propio Estados Unidos, país donde se "cocinó" y afianzó este modelo, se salva de tales estragos, los cuales se materializan en fenómenos como: congelamiento de salarios desde hace muchos años, incremento del trabajo informal y el empleo precario, persecución y acoso al movimiento sindical, y un sistema fiscal que abiertamente favorece a los ricos y poderosos, entre otros.

Es la conclusión que salta de bulto de la entrevista que esta agencia de información le hizo a Brian Finnegan, Coordinador Global de Derechos Laborales de la AFL-CIO, la principal confederación sindical de Estados Unidos.

El señor Finnegan fue uno de los delegados fraternales del sindicalismo internacional invitado al VI Congreso de la CUT en Santa Marta, y con él sostuvimos esta breve conversación:

Se cree que, a diferencia de lo que sucede en los países del llamado tercer mundo, Estados Unidos es un país sin mayores problemas laborales y sindicales. ¿Es cierta esa apreciación?

Brian Finnegan. No lo es. Hay que reconocer que tenemos muchos problemas laborales y sindicales. Para comenzar, está el tema de los salarios, que es lo que más preocupa al trabajador. Tenemos 40 años con salarios congelados, no hay aumento real desde 1973.

¿Y cómo se define allá el aumento salarial?

No hay una regla como acá en Colombia, donde el aumento salarial se define cada año vinculado a un índice de precios, al IPC. Eso no existe en Estados Unidos. El aumento depende del poder del movimiento sindical para negociar colectivamente a nivel de cada empresa, ni siquiera por sector. En los años 90 tuvimos un aumento del salario mínimo, que quedó en 7 dólares y 25 centavos por hora, que es muy poco. Es un salario de miseria que no da para subsistir una persona en una ciudad, mucho menos una familia. En varios estados y ciudades tenemos salarios mínimos diferenciados, y ahí sí hemos logrado algún avance, se ha podido mejorar ese salario mínimo. Pero como dije, el salario promedio no ha aumentado desde hace 40 años, mientras el lucro de las empresas sí ha subido bastante. Ahora hay proyectos de ley, esfuerzos para lograr que aumente.

¿Y eso qué efecto ha tenido en el frente de la equidad, del bienestar social?

Y eso ha llevado a un aumento fuerte de la desigualdad. Es un proceso que se inició desde los años 80 en Estado Unidos, que cada vez está peor en el tema de la equidad. La concentración de la riqueza allí es más fuerte en comparación con Canadá y muchos países de Europa. Hasta el punto de que algunos ricos están preocupados, porque en el largo plazo eso tampoco les sirve a ellos, puede haber una rebelión o problemas serios.

¿Entonces, ya podemos hablar de que hay lucha de clases en Estados Unidos?

Yo diría que sí, pero la tendencia es a negarlo, o a no llamarlo con ese nombre. Pero la gente sí tiene claro que hay conflicto de clases, que los ricos cada vez se benefician más de la riqueza del país. Desde hace unos seis años hay crisis financiera y de empleo, que se supone que ya terminó. Pero la recuperación ha sido para los ricos, porque para los trabajadores, en términos de oferta de empleo, la crisis no ha terminado. Los puestos de trabajo que se han creado son precarios, empleo informal. O sea que en el tema laboral seguimos estando en muy malas condiciones. También es necesario modificar el sistema de impuestos, para que éstos sean más progresistas. En los años 80 y 90 tuvimos una serie de recortes de impuestos a los ricos, y ahora está pasando lo mismo con las empresas, que tienen mil maneras de esconder las ganancias y no pagar impuestos. De modo que con salarios que no aumentan, con incremento del empleo precario, y con un sistema fiscal que beneficia a los ricos, estamos en una situación muy difícil.

Usted habló de informalidad laboral. ¿Cómo se da ésta en Estados Unidos?

De muchas formas, es muy común. Muchas empresas lo hacen, inclusive las más grandes. Acuden a contratar con agencias de empleo que tercerizan el trabajo. Hoy es común que en una empresa por lo menos la mitad de los trabajadores sean subcontratados, y éstos tienen salarios más bajos, menos estabilidad y menos derechos. Son muchas prácticas y gama de cosas, igual que acá en Colombia. Allá no tenemos cooperativas exactamente, ni SAS, pero existe la tercerización, bolsas de empleo. También hay informalidad ilegal. Por ejemplo, casos en el que al trabajador se le paga al día y en efectivo, y de eso no queda ningún registro. En esa situación están sobre todo trabajadores migrantes. Lo más grave es que al trabajador informal lo clasifican como un pequeño empresario cuentapropista.

¿Podríamos decir entonces que la informalidad afecta más a los inmigrantes?

Antes era así, pero el fenómeno está creciendo y está afectando a todo el mundo, no sólo a los inmigrantes. Como dije, las empresas multinacionales en sus fábricas enormes tienen doble forma de contratación: empleo formal por un lado, pero empleo informal por el otro. Trabajadores que realizan el mismo oficio pero ganan muy distinto. Hay una gama muy grande de prácticas para negar o esconder la relación laboral, y poner una distancia entre empleador y trabajador. Por ejemplo, en las universidades los profesores tienen contrato por no más de un semestre, no tienen beneficios, ni seguro de salud, ni jubilación. Solamente enseñan un curso durante 4 meses, y chao.

¿Y qué pasa en el sector de las comidas rápidas? Un sector que ha estado muy agitado, este año ha protagonizado grandes movilizaciones de protesta.

Hay mucha movilización, muchos paros exigiendo un salario digno, que dé para sobrevivir. En una época en el sector de las comidas rápidas trabajaban casi siempre jóvenes, estudiantes que hacían esos trabajos para obtener un ingreso y ayudarse en sus estudios. Ahora esos jóvenes ya son adultos y padres de familia, y siguieron trabajando en comidas rápidas porque no tienen más opciones laborales, tratando de sobrevivir con un salario muy bajo. Por eso es muy necesaria la movilización de esos trabajadores.

¿Qué tan fuerte está el movimiento sindical en Estados Unidos?

Hemos rebajado bastante su fuerza. Desde los años 50 del siglo pasado, que fue el ápice, cuando el 38% de toda la fuerza laboral del país estaba sindicalizada y gozaba de negociación colectiva. En el sector público la sindicalización hoy es del 18%, y en el sector privado bajó al 7%. Así que el promedio de la fuerza laboral asociada a sindicatos es en promedio del 12%. Además en el sector privado hay mucha represión antisindical y despidos de trabajadores. La gente forma un sindicato y lo pueden despedir. Cada año hay 30 mil trabajadores despedidos por ejercer la actividad sindical.

¿Luego eso no es un delito?

Sí, es ilegal, pero lo que es difícil es probarlo, y el sistema de justicia laboral es muy lento en esos procesos, puede demorar hasta 10 años una sentencia. Además esa política antisindical tiene mucho que ver con el partido que esté en el gobierno. Ahora con Obama está funcionando mejor que con Busch antes.

A propósito de Obama, ¿en el sindicalismo hay desencanto con su gobierno, con sus promesas no cumplidas?

Sí. Hay desencanto. Aunque tenemos bien claro que Obama en sus dos mandatos ha sido mejor que el gobierno de Bush, nadie pone en duda eso. En muchas cosas ha sido positivo Obama, pero en muchos sentidos ha sido una decepción.

Publicado 30 de septiembre de 2014.

Publicado enSociedad
Suacha: las realidades de la periferia urbana

La historia que contamos en estas páginas no es la de un gran partido político, ni la del Estado, ni la de un movimiento de masas, porque las masas son para hacer pan. La historia que aquí plasmamos es la de un municipio y sus habitantes sometidos a condiciones extremas. Es una historia de esperanza y unidad, de jóvenes conscientes que tratan de sobreponerse a la realidad de miseria, exclusión y violencia que se vive en Suacha, jóvenes que buscan expresarse por cuenta propia y tomar en sus manos el derecho a decidir sobre sus vidas, a educarse, y a vivir bien.


El municipio de Suacha, ubicado a las puertas suroccidentales de Bogotá, quedó transformado en refugio de miles de colombianos obligados a huir de la violencia potenciada por el conflicto interno, o de la pobreza económica que los subyuga en sus territorios de origen.

 

Años que transcurren y lluvia de inmigrantes. Con el crecimiento acelerado de sus entornos, cada vez es más fácil captar la realidad del municipio, en especial la que padecen las personas desplazadas, dado que estos tienen presencia abierta en diferentes coordenadas el municipio. Esto obedece a que la mayoría de las personas en situación de desplazamiento que llega a Bogotá, tiene en su mayoría asiento en los barrios periféricos del sur, que justamente colindan con Suacha.


Explosión humana y conurbanización

 

Para el año de 1973 Suacha aún era un territorio tranquilo, habitado por 28.000 personas; para los años 80 asoma, sin duda alguna, la explosión migratoria que lo transformará en todas sus variables, pues sus habitantes suman 122.276.

 

Y no para. Para 1993 la población ya sumaba 278.000 habitantes. Diez años después el censo del 2005 reveló que 400.000 personas ocupaban el territorio de forma desorganizada, debido en gran parte el jugoso negocio de la urbanización, sector que mantiene estrechas relaciones con el actual alcalde, Juan Carlos Nemocon, permitiendo articular las redes clientelistas locales a la maquinaria que la Unidad Nacional levantó con el programa de las 100.000 casas gratis, hecho que ha incidido en la reconfiguración de las elites del municipio en los últimos años.

 

La crisis es total: sobrepoblación, pobreza, invasión de zonas montañosas y riesgosas para la construcción de viviendas, caos vehicular y de transporte y, en especial, el poco presupuesto destinado a la inversión social, problemáticas que repercuten en las dinámicas del municipio, en donde las administraciones no vislumbran soluciones reales, de fondo, para la cruda realidad que oprime a miles de sus pobladores.

 

Las consecuencias de su explosión demográfica pueden percibirse con toda facilidad. En la primera década del siglo XXI la frontera entre Suacha y la capital del país desapareció, formándose un eje de conurbación, ante el cual las administraciones locales, sin voluntad política ni instrumentos técnicos, contempla con desparpajo la crisis humana y ambiental que lo azota, con barrios como Los Olivos y otros, asentados a los alrededores del humedal Tibanica, creando un escenario donde el conflicto social y la degradación del territorio se refuerzan mutuamente.

 

Violencia oficial

 

En 2008, el escándalo de los "falsos positivos" sacudió todo el país, pero Suacha fue su epicentro. Antes de este año ya eran públicas las denuncias y especulaciones que aseguraban que estaban matando jóvenes del municipio haciéndolos pasar como guerrilleros. A finales del 2008 aparecen 19 cadáveres de jóvenes que habían desaparecido del municipio, muertos en Norte de Santander, en combates supuestos, entre el ejército y la guerrilla. La falacia, el terrorismo de Estado y la vileza de estos crímenes es pública y no es necesario recordarla.

 

El hecho de que los falsos positivos tomaran como epicentro zonas periféricas, no es coincidencia. Los archivos presentados por la Fiscalía advierten que la orden de los mandos militares era la de reclutar jóvenes de barrios pobres, dado que la pauperización de sus familias les impide el acceso real y efectivo a la justicia; además, su pobreza y necesidad de trabajo facilitaba el engaño.

 

Marginación y miseria

Una mirada general sobre Suacha devela cifras preocupantes que sin tapujos permiten apreciar la situación de miseria que padecen muchos de quienes la habitan, en un contexto de especulación urbanística que deteriora la riqueza ambiental, el patrimonio arqueológico y la calidad de vida de los suachunos.

Sus miles de pobladores, habitantes de una ciudad dormitorio, padecen cada día los rigores de un sistema de transporte ineficiente y caro que les significa no sólo la reducción de sus reducidos ingresos sino, además, la pérdida de varias horas día en trancones viales.

La radiografía más fidedigna de este territorio queda plasmada en datos como el diagnóstico socio-económico, el que precisa que: el 53% de sus habitantes vive en pobreza, el 20.4 en indigencia; el 44% de la misma está clasificada como estrato 1, el 33 estrato 2, el 23 estrato 3. El 79% de su población actual viene de otras regiones.

Las comunas en donde habitan las personas que viven en las condiciones más marginales son la 4 (integrada entre otros por barrios como Altos de Cazuca y Ciudadela Sucre); y la 1, en inmediaciones de Santa Ana, Altos de Florida y la Cristalina.

La precariedad de los servicios básicos a que tienen acceso estos pobladores pueden resumirse en el hospital municipal, construido hace 45 años. 

 


 


Somos la Red Juvenil de Suacha


La Red Juvenil de Suacha es un proyecto aún pequeño en número pero gigante en dignidad. Surge en un municipio que cristaliza en un área relativamente pequeña todos los problemas que enfrenta la nación: desigualdad, exclusión política, conflicto armado, clientelismo, corrupción. En ese difícil territorio los jóvenes han sido estigmatizados como agentes de la violencia. Por eso estamos aquí, para decirles a ustedes, amigos de la región, que en Suacha hay jóvenes dispuestos a organizarse con sentido de solidaridad, responsabilidad y amor. Convencidos de la necesidad de transformar el sentido mismo de la vida y la política desde los lenguajes que nos son propios: el arte, la memoria, la educación y el territorio, convencidos de la necesidad de impulsar profundas transformaciones. Somos la Red Juvenil de Suacha.

 

Antecedentes: nuestra historia

 

La realidad que vive Suacha es contradictoria y paradójica. El municipio experimenta en los últimos años el recrudecimiento de los ya tradicionales problemas de inseguridad y exclusión social que lo azotan (como a tantos otros en el país), desencadenando además conflictos en torno al ordenamiento territorial y la preservación de la riqueza ambiental y arqueológica.

 

Problemáticas con respuesta. Durante los últimos años el municipio presencia el crecimiento del número de organizaciones sociales que tratan de generar espacios de discusión y construir ejes articuladores en torno a acciones colectivas transformadoras; iniciativas desarrolladas en ámbitos artísticos, ambientales, territoriales y culturales, que amplían la experiencia política y organizativa de quienes participan en ellas: defendiendo la riqueza ambiental y territorial del municipio frente al crecimiento urbanístico desordenado, reivindicando los derechos humanos contra la estigmatización de los jóvenes, impulsando iniciativas para defender y ampliar el carácter público de la educación, proponiendo estrategias de autogestión orientadas a consolidar el bienestar social de las comunas y la autonomía de estas y otras organizaciones sociales, y un largo etcétera de actividades.

 

En este complejo escenario social e histórico coexiste –y no puede seguir haciéndolo–, el deterioro territorial, político y moral de varios sectores del municipio, con la creatividad social de los jóvenes, mujeres, trabajadores, estudiantes, homosexuales, cristianos, ateos, ancianos, todos, en su lucha por construir, desde la pluralidad de expresiones, un mundo donde todos puedan ser y vivir según su sentido de la dignidad.

 

Los procesos juveniles en el municipio deben ser un espacio en donde, efectivamente, la participación de los jóvenes sea plena, no solo en las fases de puesta en marcha, sino para la elaboración de las propuestas y su misma evaluación Por esta razón varios jóvenes deciden empoderarse de los procesos de manera autónoma, realizando propuestas construidas en equipo, apostándole al fortalecimiento de las bases sociales, desde los diversos enfoques de cada colectivo, para responder al objetivo común de ampliar la participación social y política juvenil a través de un proceso protagonizado por ellos mismos.

 

Propósitos: ¿qué queremos?

 

Estas iniciativas y el enorme esfuerzo colectivo por medio del cual toman cuerpo, nos dejan tres lecciones fundamentales: 1. La existencia de múltiples iniciativas juveniles exige la creación desde nosotros de escenarios y mecanismos de articulación, para la organización de redes sociales, que permitan el fortalecimiento del movimiento social en Suacha bajo principios de pluralidad, autonomía y democracia; por lo tanto, es necesario profundizar la articulación de las organizaciones, colectivos, redes e individuos que desde hace tiempo dinamizan los procesos sociales en el municipio; 2. Este ejercicio debe garantizar la construcción colectiva de una agenda de movilización en la que todos nos reconozcamos, sin hegemonizar ni homogenizar las múltiples y creativas expresiones de gestión, organización e inconformidad social; 3. Este proceso debe estar orientado a la construcción de relaciones sociales, culturales y políticas alternativas a las prácticas institucionales tradicionales, las mismas que han dejado al municipio en la situación que actualmente experimenta.

 

De esta manera, y como concreción de lo anotado, el objetivo principal de la Red juvenil de Suacha es abrir un escenario amplio de interlocución entre las organizaciones juveniles sociales y políticas, colectivos de trabajo e individuos, con el propósito de fortalecer las iniciativas locales y crear herramientas de articulación que consoliden los procesos de unidad juvenil local en torno a cuatro objetivos:

 

  1. Consolidar la autonomía y la articulación de los procesos juveniles.
  2. Organizar espacios de formación política a través de jornadas artísticas, académicas y de reconocimiento territorial.
  3. Generar foros de debate y discusión con actores institucionales en torno a los mecanismos de participación para la construcción y ejecución de la política pública juvenil.
  4. Avanzar en la construcción del mandato juvenil y popular por la paz.

 

Estos objetivos constituyen un programa mínimo en torno al cual hemos generado acuerdos y en el que coincidimos todas las organizaciones juveniles que trabajamos por la consolidación de este proyecto de unidad. Por tanto, nos comprometemos a respetarlo y entregar todo de nosotros para llevar a buen puerto esta iniciativa colectiva; nos recogemos, entonces, en tres principios.

 

Autonomía: Frente a proyectos electorales y económicos que pretendan utilizar el proceso juvenil para favorecer sus intereses. Nuestra autonomía nos dota de la autoridad moral para expresar libremente nuestra opinión y acordar los rumbos que habrá de tomar esta iniciativa.

 

Pluralismo: La única condición para hacer parte de esta iniciativa es reconocer la importancia de los jóvenes en la vida social y política del país, además de acudir a los mecanismos de democracia interna que hemos establecido para generar nuevas discusiones. En este espacio cabemos todos: mujeres, homosexuales, cristianos, afrodescendientes (todos lo somos), ambientalistas, artistas y, en general, los cada-quien-según-su-modo.

 

Democracia: Las decisiones las tomamos de forma colectiva y asamblearia, generando comités logísticos que garanticen la eficiencia y coordinación organizativa, los cuales serán responsables ante dicha asamblea. Los voceros de los eventos serán elegidos de forma consensuada y sólo transmitirán lo que el mandato colectivo disponga.

Publicado enEdición N° 203

El domingo 27 de abril de 2014, en asamblea llevada a cabo en el municipio de Zipaquirá, fue instituida una entidad de base campesina, que de acuerdo a lo manifestado por sus protagonistas, será conocida en todo el país como una organización que representará los intereses de los productores agrícolas de todos los municipios de Cundinamarca.


]La entidad fue bautizada como la Asociación Agropecuaria de Cundinamarca, entidad sin ánimo de lucro que recoge a un gran número de asociaciones municipales, provinciales y sectoriales que tienen algún tipo de vínculo con la producción, transformación o comercialización de productos agropecuarios. Un proceso organizativo impulsado por las Dignidades Agropecuarias a raíz de las movilizaciones del campesinado en agosto de 2013, pero que al momento de su fundación también fue integrada por diferentes sectores y entidades que se pronunciaron por la necesidad de una representación departamental. Este mismo tipo de organización ya logró su constitución en el vecino departamento de Boyacá.


En cabeza de su presidente Néstor Pulido, la Asociación propenderá por la defensa de los pequeños y medianos productores en contra de las políticas gubernamentales que los afectan. Además de su Junta Directiva, la Asociación definió representantes oficiales encargados de establecer el diálogo con el gobierno nacional a propósito del Paro Nacional Agrario que despegó el lunes 28 de abril

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De esta manera, una de las tareas propuestas por los voceros en los diálogos, para el sonado tema de los TLC es "desenmascarar al gobierno", tal como lo plantea Luis Ernesto Gómez, uno de sus voceros, "(...) habrá que decirle al Gobierno que no le mientan más al país, que los Tratados de Libre Comercio sí se pueden echar para atrás, y que el problema es simplemente de voluntad política".


Este es uno de sus propósitos. El paro al cual se integran e impulsan también busca, entre otros aspectos:
Garantizar precios de sustentación para todos los productos agropecuarios,


Suspensión de las importaciones y del contrabando de productos que el país puede producir,


Rebaja en el precio de los insumos, herramientas, combustibles y fertilizantes agrícolas,

Condonación de deudas,


Creación de un Instituto de fomento y política crediticia


Defensa y conservación de nuestras semillas, los páramos y el medio ambiente.

Publicado enInternacional
Jueves, 03 Abril 2014 09:38

Solidaridad internacional en Marcha

Solidaridad internacional en Marcha

Del 6 de mayo al 7 de junio del 2012, casi un mes después de haberse lanzado la Marcha Patriótica como Movimiento Político y Social, se realizó la primera gira de socialización por Europa. En ese momento se visitaron 8 países (Suiza, Francia, Bélgica, Suecia, Irlanda, Italia, Alemania y España) y 14 ciudades (Ginebra, Lausanne, Berna, Zurich, Grenoble, Lyón, París, Bruselas, Estocolmo, Dublín, Milán, Dusseldorf, Sevilla y Madrid.)

 

La solidaridad con el pueblo colombiano fue el objetivo principal de esa primera gira.

 

Otras visitas a países del viejo y nuevo continente han realizado diferentes voceros y representantes de la Marcha Patriótica, encontrando siempre una favorable acogida con los integrantes de este movimiento, sus denuncias y propuestas, que representa a más de 2000 organizaciones en todo el país. Prueba de ello han sido los diversos llamados y actos de solidaridad demostrados por parlamentarios europeos como Willy Meyer, Ines Zuber y Richard Howitt; organizaciones internacionales defensoras de Derechos Humanos como Justice For Colombia (JFC) e intelectuales como Noam Chomsky y Nestór Kohan.

 

Nueva gira

 

Por estos días una delegación de Marcha Patriótica, integrada por el vocero nacional del movimiento político: David Flórez y los representantes del sector agrario del mismo: Olga Quintero, Luz Perly Córdoba y Angel Torres, se encuentran en Europa, donde participarán de reuniones con organizaciones defensoras de DDHH, gobiernos y diferentes políticos de Barcelona, Londres e Irlanda del norte.

 

Esta gira tiene como objetivos: 1) visibilizar la persecución contra Marcha Patriótica y el movimiento social colombiano. 2) abogar por la libertad de los prisioneros políticos que han sido denunciados como víctimas de montajes judiciales. 3) establecer relaciones con gobiernos, partidos políticos y movimientos sociales de Europa. 4) recabar apoyos para la solución política, la paz con justicia social y la asamblea nacional Constituyente. 5) visibilizar el ascenso del movimiento social y sus demandas.

 

Dentro de la agenda dada a conocer por David Flórez a través de su cuenta de Twitter se encuentran reuniones en escenarios de importancia internacional como la Comisión de DDHH del Parlamento Europeo y una reunión con la Representante de Relaciones Exteriores de la Unión europea.

 

Resultados esperados

 

Esta gira se realiza luego que el pasado 20 de enero de este 2014 Piedad Córdoba anunciara la posibilidad de una posible disolución de la Marcha Patriótica al presentar, en conferencia de prensa, un informe donde explicó cinco patrones de persecución contra el movimiento político y que han dejado como resultado la muerte de 30 de sus militantes, la desaparición de otros tres y procesos judiciales contra cerca de 200 de sus integrantes, dentro de los cuales se encuentran tres de sus dirigentes.

 

La falta de garantías a la oposición política y el gran descalabro al proceso de paz que significaría una posible disolución de la Marcha Patriótica ha tenido eco en escenarios nacionales. Diversos llamados de alerta, actos de solidaridad y reuniones importantes con el director general de la Policía, Rodolfo Palomino; con el comandante del Ejército Nacional, general Juan Pablo Rodríguez; con el Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre y con el Presidente de la República Juan Manuel Santos y los ministros de Justicia: Alfonso Gómez Méndez y del Interior: Aurelio Iragorri han servido para llamar la atención sobre un asunto claro y cierto: la intolerancia y persecución al pensamiento diferente.

 

Ahora el turno es para el escenario internacional. La gira de la delegación de Marcha Patriótica intentara volcar la atención sobre el escenario de guerra sucia en Colombia donde las cifras de asesinados, desaparecidos y encarcelados por pertenecer y encarnar ideas contrarias a lo establecido aumentan día a día.

 

Anuncio de paro

 

Esperemos que estas reuniones en espacios internacionales sirvan para que los discursos de democracia que el candidato presidente Juan Manuel Santos siempre ha pronunciado no sean, como hasta ahora, mera mermelada.

 

El paro nacional agrario que diversas organizaciones agrarias del país han anunciado para el mes de mayo, y que nadie parece pararle bolas, será un importante escenario a tener en cuenta.

 

@ignotolegris

Publicado enColombia