Miércoles, 18 Mayo 2016 06:31

“La desigualdad se considera natural”

“La desigualdad se considera natural”

El economista y politólogo italiano piensa que la crisis de los inmigrantes en Europa demuestra el fracaso de la integración europea y la imposibilidad del Viejo Mundo para mantener relaciones con otros continentes.

 

La situación migratoria en Europa ha alcanzado a casi 2 millones de personas y es considerada la peor crisis de desplazados desde la Segunda Guerra Mundial. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker informó que desde el 2015 llegaron a Europa 500 mil personas en busca de protección internacional y estimó que se llegaría a 850 mil este año. De esa cifra, 366 mil accedieron a través del Mediterráneo según un informe de la Oficina para Refugiados de Naciones Unidas (Acnur). Los países que reciben la mayor cantidad de migrantes son Italia, Grecia y Hungría, por las rutas del Mediterráneo y la de los Balcanes, aunque Alemania fue el que más solicitudes de asilo tuvo el año pasado. Del otro lado, son los sirios (que están en guerra civil hace cinco años) los que más han tomado vías irregulares para migrar, alcanzando los 4 millones que han tenido que abandonar su país según Aministía Internacional. Pero también hay migrantes de Afganistán, Eritrea, Nigeria y Somalia. Si bien la Convención de Dublín de la Unión Europea (UE) establece que los migrantes deben pedir asilo en el lugar por el cual entran y son registrados, muchos países del bloque han decidido cerrar los ojos frente a los desplazamientos. “El mundo ha fracasado porque aceptamos que el hombre es un recurso que vale en términos de intercambio. Y si vale, hay que protegerlo, si no se puede abandonar en el mar”, dice Riccardo Petrella, economista y politólogo italiano, en una entrevista con Página/12, en el marco del Seminario Internacional sobre el impacto de las migraciones en Europa dictado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero.


Como acto para frenar el flujo migratorio, la Comisión Europea firmó en marzo un acuerdo con Turquía para devolver a todo extranjero que llegue ilegalmente a las costas griegas. A cambio, la UE, que desembolsó 3000 millones de euros para atender a los refugiados, se compromete a traer desde Turquía a un número de refugiados equivalente al de expulsiones.

Para Petrella, lo más importante del acuerdo además de la administración de los migrantes, es que aceptaron que navíos de la OTAN patrullen el mar Egeo, lo cual significa que una organización militar es la encargada de gestionar a los hombres. “¿Cómo respondemos que los europeos hayamos alcanzado un nivel tan bajo de conciencia humana, política y social?”.


Petrella es profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina, es reconocido internacionalmente por su lucha por el derecho universal al agua, por exigir la revolución en contra de la militarización mundial, la amplificación de las desigualdades sociales, la devastación del medio ambiente y la dominación de las finanzas. Es el fundador del Grupo de Lisboa y fue asesor del presidente de la Comisión Europea, Jaques Delors. El experto afirma que las migraciones de estos últimos años en Europa han mostrado el fracaso de tres procesos que dan una visión negativa de la realidad. “El primero es el fracaso de la integración europea, Europa no fue capaz de integrarse, solamente crearon un mercado y una moneda únicos. No tienen una política común sobre los migrantes, hay 28 políticas migratorias. Eso demuestra que los dirigentes tuvieron los ojos tapados y no fueron capaces de ir más allá de su visión local nacional. El segundo fracaso es que no hay una política en las sociedades del Mediterráneo, 40 mil personas murieron intentando atravesarlo porque pensaron que tendrían del otro lado las costas de la esperanza. Los europeos y los estados árabes del sur del Mediterráneo son responsables de eso.

Fueron incapaces de ir más allá de sus narices. Por último, el tercer fenómeno mostrado por las migraciones es el fracaso de Europa en mantener relaciones con los otros continentes. Han demostrado una gran ceguera y se han encerrado en la crisis del mundo árabe, en la de Europa, y en la guerra entre las religiones”.


En esta misma línea, el experto en movimientos migratorios, politólogo y catedrático de la Universidad de París, Sami, considera que Europa ha fracasado porque el sistema migratorio, creado en los años 80 y modificado en varias ocasiones, es inadecuado porque no responde a la realidad demográfica, ni geopolítica actual. Naïr cuenta: “Desde 1991 se han gestionado los flujos migratorios mal o muy mal, sin una política abierta y solidaria en cuanto a la inmigración y ahora estamos pagándolo. Ante la tragedia humana de los refugiados, cada país reacciona en función de sus intereses particulares”.


Para Petrella existe una incapacidad del mundo rico desarrollado para contribuir a crear condiciones para que todo el mundo pueda trabajar y vivir en su país y que las migraciones sean procesos decididos libremente por voluntad propia y no procesos de desplazamiento de poblaciones obligadas. “Dicen que los europeos no podemos recibir a todo el planeta en nuestro territorio, que no se puede cargar sobre nuestra espalda todos los males y que primero tenemos que pensar en nuestra población. Esto es una coartada, la historia ha demostrado que sacan provecho de la pobreza. También dicen que los refugiados provienen de las zonas desde donde nos atacan, o sea que son terroristas y que estarían recibiendo a quienes no quieren a nuestra civilización. Pero olvidan contar que Irak no atacó a Gran Bretaña, sino al revés, que Francia bombardeó Libia y Estados Unidos a Irak. El terrorismo somos nosotros no ellos”.


Según el experto, en estas excusas no se encuentran las soluciones, porque Europa adoptó por ellas políticas de intolerancia. “Se ha cambiado la cultura de la coexistencia. En vez de vivir en una sociedad donde cada uno es igual en relación a los derechos, todos somos diferentes en relación a nuestro poder adquisitivo. En vez de vivir en una sociedad donde cada uno es igual en relación a los derechos, todos somos diferentes en relación a nuestro poder adquisitivo. Hay un sistema basado en la mercantilización de la vida, los seres humanos somos mercadería. La desigualdad se considera algo dado naturalmente”. Como conclusión, Petrella considera que hay que dar respuestas efectivas inmediatas y propone que los europeos luchen contra la política de la austeridad, como por ejemplo suprimiendo la autonomía del Banco Central Europeo y dándole independencia a Europa en materia monetaria y financiera. También afirma que hay que impedir la firma de la propuesta Área de Libre Comercio Trasatlántico (entre la UE y Estados Unidos), que regularía los problemas de relaciones entre inversores y estado, en detrimento de la capacidad de los gobiernos para legislar en beneficio de los ciudadanos. “Finalmente, a largo plazo se debe eliminar la comercialización de la semilla, el agua, la salud y la educación.

Eso es la vida. Somos creadores de vida y no creo que sea malo pero si se lo confían a lógicas privadas va a serlo. Espero que Dios se ponga en huelga contra este capitalismo mundial globalizado que quiere ocupar su lugar. Yo organizaría el sindicato de Dios para combatir esta situación”.

 

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Miércoles, 11 Mayo 2016 06:52

Palestina, 68 años de ocupación

Palestina, 68 años de ocupación

A veces los militares suelen ser más lúcidos que los políticos. Digo: los militares de verdad, que con o sin razón pelean sobre el terreno y se enfrentan a una realidad que los políticos desconocen, y muchos analistas comedidos tergiversan.


Tal es el caso del general Yair Golan, subcomandante del ejército que desde 1948 ocupa Palestina. “Me atemoriza –afirmó el militar– ver vestigios entre nosotros de las espeluznantes tendencias que reinaban en toda Europa, y especialmente en Alemania hace 70, 80, 90 años.”


Golan cuestionó el disparo que el sargento Elor Azaria (20 años, paramédico de combate) le pegó al palestino Abdel Fatah al Shari (21 años), quien estaba herido en el suelo (Hebrón, Cisjordania, 24 de marzo). No todo lo que hacemos es correcto, manifestó.


Tiene razón. No es correcto que el autoinvestido ejército más moral del mundo asesine con impunidad a un ser humano. Pero lo notable es que por primera vez en más de 10 años un soldado judío fue sentado frente a un consejo de guerra que podría condenarlo a 20 años de cárcel.


Según la organización no gubernamental judía Yesh Din (que ofrece asistencia legal a palestinos), el ejército invasor abrió 262 procesos de investigación desde 2001, en los que resultaron sancionados 22 militares. Sólo en 2004 fue juzgado y condenado un soldado a ocho años de cárcel. Mas no por asesinar a un palestino, sino a un activista británico que participaba en una manifestación en la franja de Gaza.


Sin embargo, en la entidad neocolonial que presume de ser la única democracia de Medio Oriente (y cuyo partido gobernante de extrema derecha, el Likud, acaba de ser aceptado como miembro del Parlamento Europeo...) también rige el derecho de pensar distinto. Así pues, la inquietud del general Golan encuentra asideros frente a rabinos ultraortodoxos como Chaim Kanievsky, quien al ser consultado por médicos militares les dijo: Si un palestino herido estaba en peligro de muerte, debían dejarlo morir.


Por su lado, el articulista Uri Misgav alertó en el periódico Haaretz sobre el lenguaje de Bezalel Smotrich (diputado del partido Hogar Judío), cuando habla del momento sagrado y puro del nacimiento de un niño judío. Smotrich y su esposa exigieron no compartir el espacio físico con los árabes en las salas de maternidad de los hospitales, porque los árabes son los enemigos por necesidad. Misgav apunta: Esta es una manera de pensar nazi. Los Smotrich y sus seguidores son judeonazis.


La tóxica cadena de voluntarios y medios judíos de la web alineados con la hasbará (propaganda terrorista for export de Netanyahu) asegura que las expresiones de odio en el enclave neocolonial son marginales. No obstante, las encuestas revelaron que 57 por ciento de judíos rechazaron el juicio al sargento Azaria y, en Tel Aviv, miles acompañaron a sus padres gritando en la plaza Yitzhak Rabin: Es un héroe, Libertad al soldado.


Sobra aclarar que no todos los judíos son como Smotrich. Pero sin su partido, Netanyahu no hubiera podido armar la mayoría para ser elegido primer ministro. Que en el enclave, diría la hasbará, nadie cuenta con luz verde para incitar a la violencia. Pero los hechos son más duros que la propaganda. Así, la niña palestina Dima al Wawi (12 años), detenida el 9 de febrero, fue condenada dos meses a prisión por portar un cuchillo, mientras que nadie ha demandado hasta la fecha a los autores de The King’s Torah, escrito por dos rabinos que piden el asesinato de los bebés palestinos.


A finales de diciembre pasado la periodista Lisa Goldman reportó que los festejantes de la boda de una pareja de derechistas radicales se filmaron bailando y cantando mientras agitaban una foto de Alí Dawabsheh, el bebé palestino de 18 meses asesinado en julio en un ataque incendiario a su casa, en la aldea cisjordana de Duma. En el video, grabado con teléfono celular, un invitado ensarta la foto del bebé con un cuchillo.


De su lado, el corresponsal inglés Jonathan Cook (residente en Nazaret) glosa un informe del observatorio Médicos por los Derechos Humanos en Israel (PHRI, por sus siglas en inglés), en el que se dice que los palestinos heridos en combate permanecen hasta dos horas sin recibir tratamiento. “Los soldados judíos –apunta el informe– se niegan a permitir que los equipos palestinos en los territorios ocupados puedan llegar hasta los palestinos heridos, disparando contra las ambulancias y atacando al personal paramédico.”


PHRI acusó a las principales entidades médicas de Tel Aviv –Asociación Médica de Israel (que determina los códigos médicos) y Magen David Adom (que supervisa los servicios de ambulancias)– de ignorar las pruebas que se han recogido sobre tales atropellos.


El político laborista Yitzhak Herzog atribuyó a los “” (sic) de la extrema derecha las protestas en favor del sargento homicida, que sólo buscan “...debilitar los valores de las fuerzas armadas”.


En todo caso, son justamente los valores de esta corriente principal (que el general Golan llama nauseating trends) los que se han ido imponiendo en la sociedad del enclave neocolonial, partiéndolo, vertiginosa e irreversiblemente, entre derechistas, extremistas de derecha y asesinos.

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Domingo, 07 Febrero 2016 05:51

Día de furia antiinmigrante

Día de furia antiinmigrante

En Dresde, cuna del movimiento islamófobo Pegida, más de ocho mil personas se manifestaron a orillas del río Elba, en contra de "la inmigración masiva y la islamización". En Calais atacaron a grupos de migrantes y a un centro de refugiados.

 

Miles de personas participaron en manifestaciones antiinmigrantes en varias ciudades de Europa, en el marco de una jornada organizada por el movimiento islamófobo Pegida plagada de incidentes. Las dos principales manifestaciones tuvieron en la ciudad alemana de Dresde, cuna del Pegida, donde se concentraron más de 8000 personas, y en Praga, con la asistencia de unos 5000 participantes.


Durante la jornada, se produjeron varios choques entre la policía y los manifestantes. Una veintena de personas fueron detenidas en Calais, en el norte de Francia, durante una concentración hostil a los refugiados que había sido prohibida por las autoridades locales. Tras los arrestos, el director del gabinete de la Prefectura, Etienne Desplanques, subrayó que la intervención policial fue un mensaje para los colectivos extremistas. "Calais no tiene la intención de convertirse en su terreno de juego". Varios miles de inmigrantes viven en las cercanías de la ciudad francesa, con la esperanza de poderse colarse en los trenes o en los barcos que la conectan con el Reino Unido, muchos de ellos en un campamento conocido como La Jungla.


En Praga, en tanto, una contramarcha de 2200 personas salieron a la calle para protestar contra Pegida. La policía intervino cuando una marcha a favor de los refugiados fue atacada por una veintena de individuos que lanzaron botellas y cascotes. Más tarde, unos 20 enmascarados arrojaron cócteles molotov contra un local en el que se recogían donaciones para ayudar a los refugiados. La policía informó que tuvo que ser evacuado y hay un herido por un corte de un vidrio.


En la capital holandesa, donde se congregaron cerca de mil personas, las fuerzas de seguridad antidisturbios detuvieron a una docena de manifestantes pro y anti Pegida, luego de que transcurrieran varios enfrentamientos con la policía en el centro de la ciudad. También se registraron disturbios en Dublín.


Otras concentraciones se desarrollaron en un ambiente más calmo, como en Varsovia, Bratislava, Graz (sur de Australia) o Birmingham, segunda ciudad en número de habitantes del Reino Unido. Paralelamente, hubo manifestaciones hostiles al movimiento islamófobo en la mayoría de estas ciudades.


El Pegida, abreviatura de Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente, movimiento de extrema derecha nacido en Alemania durante el otoño europeo de 2014, convocó el 23 de enero a manifestarse en 14 de países de Europa ayer bajo el lema Fortaleza Europa.


En Dresde, los simpatizantes de este movimiento se citaron a primera hora de la tarde sobre las orillas del Elba, el río que atraviesa la capital de Sajonia, para protestar contra "la inmigración masiva y la islamización". Bajo un cielo despejado fueron rodeados por un importante dispositivo policial, en el que se desplegaron más de mil agentes y vehículos hidrantes. Las autoridades locales rechazan tradicionalmente estimar el número de participantes en este tipo de manifestaciones. Pero un programa desarrollado por la universidad local para el conteo de muchedumbres señaló que había más de 8000 manifestantes sobre el final de la jornada. La concentración transcurrió con calma, los asistentes agitaron banderas y desplegaron pancartas hostiles a la canciller alemana Angela Merkel, actualmente en el centro de las críticas por su política de brazos abiertos a los inmigrantes.


Simultáneamente, varios centenares de personas desfilaron a comienzos de la tarde contra Pegida, llamando a la tolerancia en una ciudad en la que viven pocos extranjeros pero que, sin embargo, se convirtió en un símbolo de la xenofobia en Alemania. Según el programa de la universidad ya mencionado, la principal concentración anti Pegida en el centro de Dresde reunió a alrededor de 3500 personas. Las pancartas de estos opositores exhibían frases tales como "No hay lugar para los nazis" o "No tenemos necesidad de xenofobia, ni de demagogia, ni de Pegida".


Mientras las manifestaciones se desarrollaban, Alemania y Francia llamaron ayer a una pronta puesta en marcha para controlar el flujo de refugiados a Europa porque la crisis migratoria pone en peligro la permanencia del espacio de libre de circulación de Schengen. La canciller alemana advirtió de que la supervivencia de la zona europea de circulación depende de la protección de las fronteras exteriores de la Unión Europea (UE). La solución también pasa, subrayó la canciller, por que todos los socios europeos se comprometan a aceptar contingentes legales de refugiados, una propuesta alemana que generó un intenso rechazo en algunas capitales europeas.


La preocupación es que entre los solicitantes de asilo puedan colarse personas que buscan cometer atentados en Europa. Según datos del Ministerio del Interior francés, en los dos últimos años los servicios de información de Ginebra permitieron el paso por su territorio de 50 supuestos jihadistas que habían sido identificados y seguidos como tal por Francia.

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El FMI prevé para 2016 una inflación récord del 720% en Venezuela

América Latina afronta la segunda contracción anual consecutiva, algo que no ocurría desde la crisis de la deuda en 1982 y 1983

 

El incremento de precios que los consumidores venezolanos sufrieron el año pasado va a quedarse pequeño comparado con el que proyecta el Fondo Monetario Internacional para 2016. El organismo anticipa que la inflación llegará al 720% este ejercicio, frente al 275% que se vivió en 2015. Los desequilibrios que sufre la economía de Venezuela son "considerables" y las distorsiones internas se ven potenciadas por el desplome en el precio del petróleo.


El FMI desarrolló este viernes las previsiones que presentó el pasado martes para América Latina. El contexto, indicó Alejandro Werner, es complejo porque la economía mundial sigue "luchando" por afianzarse y eso provocará, combinado con las tensiones en el mercado de la energía, las divisas y la incertidumbre sobre la economía china, que el conjunto de la región se contraiga un 0,3%.


Venezuela es la que va a sufrir el mayor ajuste, con una contracción que se proyecta del 8% para este 2016. "No vemos que vaya a haber una corrección en el camino", lamentó Werner. El dato de inflación que presentó contrasta con las cifras que está dando Caracas, que la semana pasado indicó que los precios subieron un 141,5% el pasado año. "Los precios siguen trepando fuera de control", advirtió.


La tasa del 275% de inflación está considerada un récord mundial por el FMI. La falta de divisas, explicó, Werner, está redundando en una escasez de bienes intermedios y provocando un desabastecimiento generalizado de bienes esenciales, incluidos los alimentos, que "acarrean consecuencias trágicas". A esto se le suma le suma la política de su banco central, que está desplomando el valor del bolívar.


El impacto del petróleo


El ciclo pernicioso en el que está atrapado Venezuela se está viendo agravado por el descenso de precios del petróleo. La contracción acumulada del producto interior bruto entre 2015 y 2016 va a ser la tercera mayor a escala mundial. Los analistas de Wall Street temen que el país no esté en condiciones de generar el efectivo suficiente para pagar sus deudas y financiar sus importaciones.


La fuerte recesión en Venezuela, junto a la Brasil, Argentina y Ecuador, está haciendo de lastre en toda la región. Hasta el punto de que va a encadenar dos años de contracción, una situación que no se veía desde la crisis de la deuda 1982 y 1983, que desencadenó lo que se bautizó como la "década perdida". Werner anticipa que el ajuste será "difícil, aunque menos traumático".

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Indocumentados: los ausentes del discurso del Estado de la Unión

El presidente Barack Obama pronunció su último discurso sobre el Estado de la Unión el martes por la noche ante una sesión casi a pleno del Congreso. Casi a pleno porque hubo un asiento vacío al lado de la primera dama, Michelle Obama. Según informó la Casa Blanca: "Se dejó un asiento vacío en el palco de invitados de la Primera Dama en representación de las víctimas de la violencia con armas de fuego que ya no tienen voz. Porque necesitan del resto de nosotros para que hablemos por ellos. Para que contemos su historia. Para que honremos su memoria".

Ese símbolo, el de la silla vacía, invita a reflexionar acerca de quiénes más no estaban presentes en esa prestigiosa galería del Capitolio. Por ejemplo, los inmigrantes indocumentados detenidos en las redadas llevadas a cabo en Año Nuevo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). Cientos, o tal vez miles de personas (no se ha dado a conocer la cifra), la mayoría de ellas provenientes de países centroamericanos como Honduras, Guatemala y El Salvador, han sido arrestadas en redadas desarrolladas en todo el país. Familias enteras, madres solteras con niños y personas solas, que en muchos casos huyeron de sus países de origen para salvar sus vidas, están siendo detenidas por agentes federales armados y luego puestas a disposición para ser deportadas.

Le pregunté a la congresista de Maryland Donna Edwards, actualmente candidata al Senado, acerca de las redadas del ICE. Me dijo: "Considero que es irresponsable esta forma extrema de hacer cumplir la ley en las comunidades, la cual, en el distrito electoral al que represento, está generando tanto miedo en las comunidades que los niños no van a la escuela y la gente no va a trabajar por miedo a ser vistos y ser identificados en sus comunidades". Las campañas del senador Bernie Sanders y de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton se han hecho eco del sentir de la congresista Edwards.

Las redadas han suscitado manifestaciones de protesta en todo el país. El pasado viernes, siete personas fueron arrestadas en la ciudad de Nueva York frente a la oficina local del ICE, tras haberse atado unas a otras y cortado el tránsito. Entre los arrestados se encontraba Claudia Palacios. Su historia es digna de ser mencionada. Palacios nació en Texas y se desempeñó durante cinco años en el cuerpo de infantes de Marina de Estados Unidos. Pasó dos años en Okinawa y varios años alrededor del mundo desplegada con la Brigada Expedicionaria de Infantería de Marina. Aunque sirvió honorablemente a su país, esta veterana del Ejército nacida en Estados Unidos tiene sus propios problemas de documentación.

Su madre era indocumentada. Como muchas mujeres embarazadas en su situación, tenía miedo de ir a un hospital. Claudia nació con ayuda de una partera en un estacionamiento para casas rodantes. Su certificado de nacimiento fue firmado por la partera. Claudia Palacios contó en Democracy Now!: "El Ejército consideró válido mi certificado de nacimiento y pude ingresar al servicio. Una vez que entré en actividad, solicité el pasaporte ante el Departamento de Estado, pero ellos no aceptaron mi certificado de nacimiento". Ahora, fuera de la Marina, sin su documento de identidad del Ejército de Estados Unidos y sin pasaporte, Palacios nos dijo: "Básicamente, soy una apátrida. No puedo salir de mi país".

El asiento vacío estaba a la derecha de la Primera Dama. A su izquierda, se sentó el veterano de guerra condecorado Oscar Vazquez. El mismo comunicado de prensa de la Casa Blanca que describía el significado de la silla vacía, explicaba que Vasquez "llegó a Estados Unidos de niño en busca de una vida mejor. Desde los doce años de edad, cuando se mudó desde México a Phoenix, Arizona, Oscar fue un estudiante destacado. Pero sin estatuto legal, no pudo obtener un empleo que le permitiera mantener a su esposa y su hijo recién nacido". Una vez que se le otorgó la tarjeta de residencia permanente, según continuaba su biografía: "Oscar ingresó al Ejército para servir al país que ama y al que considera su hogar. Oscar cumplió un período de servicio en Afganistán y es actualmente un orgulloso ciudadano estadounidense".

Claudia Palacios considera insuficiente la presencia de Vasquez en el palco: "Creo que es una farsa llevarlo como invitado, como invitado de honor, al discurso sobre el Estado de la Unión y luego ni siquiera hacer mención sobre la inmigración y sobre la forma en que vamos a abordar este asunto o la forma en que vamos a dar refugio a las personas que se encuentran amenazadas".

Las víctimas de la violencia con armas de fuego merecen tener un lugar, merecen que se cuenten sus historias y el Presidente ha de ser elogiado por la postura que ha adoptado al respecto. Pero las personas que llegan a este país huyendo de la violencia con armas de fuego, ya sean de América Central, de Siria, Afganistán o Irak, también merecen ser reconocidas y acogidas. Eso le dará solidez a la Unión.

Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Miércoles, 23 Diciembre 2015 07:04

El aluvión migratorio superó el millón

El aluvión migratorio superó el millón

Nunca antes en 70 años el Viejo Continente se había visto enfrentado a un desembarco tan masivo de personas en busca de protección como la que tuvo en 2015. Es consecuencia de los prolongados conflictos en Irak, Siria y Afganistán.

 

El número de refugiados y migrantes que arribaron a Europa en 2015 rompió el record de un millón, un fenómeno atizado por los prolongados conflictos armados que tienen lugar en Afganistán, Irak y Siria. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la marca del millón de llegadas se superó oficialmente anteayer, con 1.005.554 entradas registradas. Hasta el 21 de diciembre, el 97 por ciento (unos 972.000 migrantes) habían cruzado el mar Mediterráneo, según cifras del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur). La organización con sede en Ginebra aseguró que nunca antes en 70 años Europa se había visto enfrentada a un desembarco tan masivo de personas en busca de protección como la que tuvo lugar este año. El antecedente más cercano se remonta a la Segunda Guerra Mundial y el acelerado ritmo de llegadas supera ampliamente el causado por los conflictos relacionados con la de- sintegración de la antigua Yugoslavia, en la década del 90.
La OIM precisó que del total de llegadas, unos 34.000 refugiados e inmigrantes ingresaron al Viejo Continente por vía terrestre desde Turquía, pasando por Bulgaria y Grecia, al tiempo que identificó la persecución, el conflicto y la pobreza como las causas principales de este éxodo con dirección a Europa. Unos 150.000 migrantes llegaron a Italia desde enero, cerca de 30.000 pasaron por Bulgaria, más de 3800 por España, 269 por Chipre y 106 por Malta, según datos de la OIM.


Asimismo, los desplazamientos provocaron la muerte de unas 4000 personas en naufragios y el número de víctimas no se detiene, indicó el portavoz de la OIM, Joel Millman. Y agregó que con el paso de los meses aumentó el número de niños entre las víctimas, un reflejo de que cada vez hay más menores, así como mujeres, en los flujos de refugiados hacia Europa.

"Sabemos que las migraciones son inevitables y necesarias", afirmó, por su parte, el director general de la OIM, William Lacy Swing.


Las llegadas por el Mediterráneo, desde el norte de Africa hasta Italia, cayeron fuertemente a lo largo de 2015, tras ser por muchos años la ruta más habitual utilizada para la migración irregular. Por ese camino llegaron 150.000 personas, desde enero y hasta el 21 de diciembre, frente a 170.000 que lo hicieron en 2014. La gran mayoría de refugiados llegan a las islas de Grecia desde Turquía, país donde hay 1,8 millón de refugiados sirios, entre quienes se desvanecen las esperanzas de que un pronto fin de la guerra les permita volver a los lugares donde vivían.


Una vez desembarcados en una isla griega, los refugiados intentan llegar al continente y, desde Grecia, proseguir su periplo hacia Macedonia y Serbia, para llegar luego al centro y norte de Europa. La gran mayoría se dirige a Alemania, que únicamente este año ya recibió 1 millón de peticiones de asilo, según las autoridades. El sistema de seguimiento de la OIM indica que entre el 9 y el 20 de este mes, el 45 por ciento de los que consiguieron cruzar de Grecia a Macedonia eran hombres adultos, el 22 por ciento mujeres, el 35 por ciento niños que se encontraban con algún adulto, mientras que el 1,5 por ciento eran menores sin compañía. El invierno y las condiciones más peligrosas en el mar no redujeron de manera significativa las llegadas, como se esperaba, y, únicamente en diciembre, cerca de 68.000 refugiados e inmigrantes cruzaron a Grecia.


Una de cada dos personas que logró atravesar el Mediterráneo proviene de Siria, que junto con los nacionales de Irak y Afganistán son los únicos a los que Macedonia deja pasar, mientras que Europa planea crear un cuerpo europeo de guardias de frontera con el objetivo oficial de mejorar la gestión de la migración. Los afganos, por su parte, constituyen el 20 por ciento de los que llegaron a Europa y los iraquíes el 7 por ciento. El resto de nacionalidades enfrenta desde hace varias semanas dificultades para seguir su camino, por lo que la OIM ofrece oportunidades de retorno al país de origen a los que han sido rechazados en la frontera, dijo Millman. La guerra civil en Siria ha causado más de un cuarto de millón de muertos y obligado a desplazarse, internamente o fuera del país, a casi la mitad de toda la población.


"Mientras los sentimientos antiextranjeros aumentan en algunos lugares, es importante reconocer las contribuciones positivas de los refugiados y migrantes en las sociedades en las que viven", dijo el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Antonio Guterres. El funcionario instó a defender los "valores europeos fundamentales" como los derechos humanos, la tolerancia y la diversidad.


Los directivos de Acnur y de la OIM han deplorado durante los últimos meses la construcción de barreras en las fronteras de algunos países europeos para impedir la llegada de migrantes, como es el caso en Hungría. Otros países, como Suecia recientemente, adoptaron además legislaciones que permiten reforzar los controles de identidad en las fronteras. Estas organizaciones consideran no obstante que "después de una reacción inicial caótica que generó un desplazamiento de decenas de miles de personas de Grecia a través de los Balcanes y más al norte, una respuesta europea más coordenada empieza a tomar forma". Las organizaciones señalaron que mucho más queda por hacer en materia de recibimiento y registro de migrantes.

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Lunes, 23 Noviembre 2015 06:16

¿Antorcha extinguida?

¿Antorcha extinguida?

La Estatua de la Libertad, la cual tiene unos versos famosos en su pedestal que declaran "dame a tus fatigados, tus pobres, tus masas abigarradas anhelando la libertad... Envíame estos, los sin casa, los arrojados por tormentas; levanto mi linterna (en referencia a su antorcha) al lado de la puerta dorada", pronto tendrá que exiliarse, ya que es extranjera y no puede comprobar que es cristiana.


Desde los atentados en París, los políticos estadunidenses se han dedicado a alimentar lo mejor de lo peor: más temor, más guerra, más vigilancia, más xenofobia y, por supuesto, un nuevo enemigo externo.


Para los inmigrantes, esto entorpece cualquier mejoría en sus vidas, y para las comunidades musulmanas –las estadunidenses y las extranjeras– es una pesadilla parecida a los tiempos poco después de los atentados del 11-S.


El temor sembrado por los políticos ha tenido resultados casi instantáneos: una nueva encuesta del Washington Post/ABC News registra que 83 por ciento de votantes empadronados creen que un gran atentado terrorista es probable en el futuro cercano (por lo menos 10 puntos más que una encuesta separada a principios de mes), y que la mayoría se opone a permitir el ingreso de refugiados de Siria y otros países de Medio Oriente.


Políticos de ambos partidos, pero sobre todo de la derecha, han detonado una ola xenofóbica, más bien islamofóbica. La semana pasada, la cámara baja del Congreso aprobó por 289 votos contra 137 (casi todos los republicanos más 50 demócratas) un proyecto de ley para restringir el ingreso al país de refugiados de Siria e Irak. La mayoría de los gobernadores (por lo menos 31) han impulsado medidas con la intención de prohibir el ingreso de estos refugiados a sus estados.
Todo esto acompañado de los precandidatos presidenciales republicanos, que abogan por una guerra religiosa. Donald Trump sugirió un programa para registrar a todo musulmán en el país (algo que líderes musulmanes y políticos de ambos partidos repudiaron; algunos compararon esa idea con el registro de judíos por los nazis). Poco antes, después de que un par de familias sirias se entregaron a las autoridades de migración en la frontera con México, afirmó que esto demuestra aún más la necesidad de construir un muro grande y bello a lo largo de la frontera.


Jeb Bush y Ted Cruz, entre otros, proponen aplicar un examen religioso a refugiados y permitir sólo el ingreso de cristianos. Ben Carson llegó a comparar a refugiados sirios con un perro rabioso corriendo por tu barrio.


Líderes musulmanes, algunos políticos, intelectuales, artistas, editorialistas y hasta el presidente condenan esta retórica de odio que, afirman, viola los valores estadunidenses más básicos. Esto es más que terrorífico, comentó Nihad Awad, director de la agrupación nacional musulmana de abogacía más grande, el Consejo sobre Relaciones Americanas-Islámicas (CAIR). Agrupaciones de defensa de derechos civiles alertan que ya se han registrado múltiples incidentes de amenazas y actos de odio contra musulmanes en varios puntos del país.


Cuando Bush fue cuestionado por un reportero cómo determinaría quién entre los refugiados es cristiano o no, el precandidato titubeó y comentó: "puedes comprobar que eres cristiano... Creo que lo puedes comprobar..." Tal vez el comentario más elegante y devastador fue el de Stephen Colbert, anfitrión del programa de televisión nacional The Tonight Show, quien sugirió cuál podría ser el examen: "si quieres saber si alguien es cristiano, simplemente pídele que complete esta frase de lo que dijo Jesucristo: 'tenía hambre, tú me diste algo que comer; estaba sediento, me diste algo que beber; yo era un extranjero y tú...' Y si no dice 'me diste la bienvenida', entonces es un terrorista o está contendiendo para presidente".


No es la primera vez que cunden la xenofobia y la locura antimigrante (locura, justo por ser un país fundado y poblado por inmigrantes). Vale recordar que en los años 30, durante el inicio de la gran depresión, Estados Unidos acorraló, expulsó y deportó (en algunos casos, en trenes de ganado) a casi 2 millones de inmigrantes mexicanos, y tal vez la mitad eran ciudadanos estadunidenses.


En años anteriores, poco después de la Primera Guerra Mundial, el gobierno lanzó cacerías y deportaciones de rojos, acusó a inmigrantes –sobre todo anarquistas– de importar ideas antiestadunidenses que ponían en peligro al Estado. Durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, rehúso permitir que un buque lleno de refugiados judíos que huía de los nazis entrara a un puerto y lo obligó a regresar a Europa, y entre las justificaciones mencionó que entre los judíos podría haber comunistas (varios de esos refugiados acabaron muriendo en campos de concentración). En otro episodio, poco después del bombardeo de Pearl Habor por los japoneses, el presidente Franklin D. Roosevelt ordenó internar aproximadamente a 120 mil japoneses-estadunidenses (incluso niños) en campos de concentración en el oeste de Estados Unidos.


Algunos comentaristas señalan que hay cierta ironía en estas fechas, al aproximarse el Día de Acción de Gracias (el próximo jueves), en el que se conmemora cómo sobrevivieron los refugiados ingleses que llegaron a estas costas gracias a los indígenas americanos. En la redes sociales ahora se difunde un cartón con un indígena americano declarando a uno de estos puritanos recién llegados: perdón, pero no aceptamos refugiados.


El poema de la Estatua de la Libertad, grabado en una placa en su pedestal (escrito por Emma Lazarus a finales del siglo XIX), incluye una afirmación de que ésta "es un mujer de gran fuerza con una linterna... y su nombre es Madre de Exiliados", que da la bienvenida a los jodidos del mundo. Vale recordar que la estatua fue construida en París y fue un regalo de Francia a Estados Unidos. Ahora lo ocurrido en París es usado para traicionar su mensaje.


Tal vez la madre de exiliados tendrá que huir de este país y sumarse a los 60 millones de desplazados y refugiados del planeta, si aquí logran extinguir su antorcha cada vez más opacada.

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En este Día de Acción de Gracias los refugiados no son bienvenidos en la mesa estadounidense

Los terribles ataques en París del pasado 13 de noviembre han generado fuertes reacciones contra los refugiados de las guerras de Siria, Irak y Afganistán. En las redes sociales está circulando una caricatura de un indígena estadounidense que le dice a un peregrino: "Lo lamento, pero no aceptamos refugiados". Mientras los estadounidenses nos preparamos para celebrar una de las fiestas nacionales más importantes de Estados Unidos, el Día de Acción de Gracias, se ha desatado una ola de xenofobia en todo el país. Paradójicamente, el Día de Acción de Gracias conmemora la ayuda y los alimentos proporcionados por los indígenas a los refugiados ingleses que llegaron en busca de una vida mejor, libre de toda persecución religiosa.


En el Congreso de Estados Unidos se presentaron al menos seis proyectos de ley diferentes para impedir que se destinen fondos federales al reasentamiento de refugiados de Siria e Irak, y para otorgar facultades a los estados para que les impidan ingresar a "su territorio". Es como si de pronto hubiera 50 "miniestados" que crean sus propios puestos de control fronterizos y detienen a todos los viajeros en busca de un sospechoso, es decir, de todos los sirios. Esto es básicamente lo que han solicitado hasta ahora 31 gobernadores de Estados Unidos. El gobernador de Kansas, Sam Brownback, emitió una orden ejecutiva que prohibe a los organismos del gobierno estatal cooperar de cualquier forma con las iniciativas de ayuda a refugiados sirios. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, con el apoyo del senador demócrata Chuck Schumer, solicitaron que se suspendiera el programa para refugiados sirios.


En Europa, se están proponiendo políticas similares. Polonia anunció que ya no cumpliría con el compromiso asumido por la Unión Europea de aceptar refugiados sirios. Los partidos de extrema derecha de Francia y Holanda también han ganado terreno con el discurso en contra de la inmigración.


Peter Bouckaert, director de emergencias de Human Rights Watch, dijo en el noticiero Democracy Now!: "Es moralmente condenable y a la vez erróneo desde el punto de vista de los hechos equiparar a estas personas con terroristas". Bouckaert ha estado los últimos meses en los Balcanes y Grecia siguiendo de cerca la crisis de los refugiados. "De hecho, ellos están huyendo de los terroristas y han tenido que sufrir los horrores de las guerras de Irak, Siria y Afganistán. Muchos de ellos vienen con sus familias, intentando darles seguridad y un futuro mejor en Europa, y deberían ser bienvenidos. Ellos contribuirán a nuestra sociedad y tienen derecho al asilo", afirmó.


Si bien la caricatura del hombre indígena y el peregrino puede resultar graciosa, la crisis no lo es y las imágenes de las guerras y el éxodo de los refugiados son escalofriantes. Bouckaert fue una de las primeras personas que compartió la foto de Aylan Kurdi, el niño de tres años de edad que apareció tirado boca abajo en una playa de la localidad costera de Bodrum, en Turquía, tras haberse ahogado luego de que el precario bote en el que viajaba junto a su familia y otros refugiados sirios naufragara. En el mes de septiembre, la familia Kurdi estaba intentando llegar a Grecia desde Turquía, a tan solo unos 20 kilómetros de distancia al otro lado del Mar Egeo. Compraron pasajes en el bote de un contrabandista, que naufragó. Aylan, su hermano y su madre murieron ahogados junto con al menos otras dos personas. Las fotos del pequeño cadáver de Aylan, primero tirado en la arena y, luego, en brazos de un soldado turco, sacudieron la conciencia del mundo. Bouckaert indicó: "Esa sigue siendo la realidad de las playas de Europa, se siguen ahogando dos Aylan Kurdi por día".


Uno de los principales argumentos utilizados por quienes quieren negar el ingreso de refugiados sirios es que en la escena del crimen de los atentados de París se halló un pasaporte sirio, que presuntamente pertenecía a uno de los atacantes suicida, lo cual contribuye a la creencia de que yijadistas violentos pueden ingresar a Europa haciéndose pasar por refugiados.
Bouckaert explicó: "Si cerramos la puerta a estos refugiados, estaremos contribuyendo a la propaganda de victoria del ISIS. Y creo que es justamente por ese motivo que dejaron un pasaporte sirio falso en la escena de los ataques, porque les encantaría que le cerremos las puertas a la gente que está huyendo de su llamado califato islámico. Los valores estadounidenses se basan en acoger a refugiados. Nuestra herramienta más poderosa en la guerra contra el extremismo islámico son nuestros valores. No son nuestros aviones de combate ni nuestras bombas. La única forma de combatir esta brutalidad y esta barbarie es mediante nuestros valores".


Sin embargo, la respuesta de Estados Unidos, Francia y Rusia al terrorismo es destruir la ciudad de Raqqa, considerada la capital del autodenominado Estado Islámico, pero también el lugar donde viven cientos de miles de civiles que ahora se convertirán en refugiados atemorizados que seguirán a los millones que ya han huido para darse cuenta de que no tienen un lugar a donde ir. Además, están los refugiados de países como Irak y Afganistán, personas que huyen de las guerras libradas por Estados Unidos.


Han pasado casi 400 años desde aquel primer banquete de Día de Acción de Gracias en Massachusetts. Si se permite que continúen en pie políticas xenófobas como las que amenazan con impedir el ingreso de refugiados de estas guerras, éstas se convertirán en el vergonzoso centro de mesa de las celebraciones del Día de Acción de Gracias de este año.
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Publicado el 20 de noviembre de 2015

Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Lunes, 09 Noviembre 2015 07:09

Cambios y reacción

Cambios y reacción

Lo más alarmante de que Donald Trump vaya a la cabeza en las preferencias de la contienda republicana para la candidatura presidencial, es pensar quiénes son esos millones que lo apoyan con tanto entusiasmo. ¿Quiénes son los que responden con tal exaltación a un mensaje xenofóbico que culpa a los otros por el fin de la grandeza estadunidense? ¿Cómo es que un bufón multimillonario tan peligroso se vuelve héroe para tantos?


No es tan extraño que una estrella de reality shows sea protagonista en una contienda electoral que a veces parece más un espectáculo producido y dirigido por patrocinadores empresariales que un ejercicio esencial de lo que aquí llaman democracia. Pero una clave mucho más importante para entender el fenómeno no consiste en analizar a Trump, sino los trumpistas.


Parte de esta clave está en el título de su nuevo libro, America lisiada; cómo volver a hacer grande a America. Volver a hacer, o hacer de nuevo, es un mensaje muy cuidadosamente diseñado. Estados Unidos está discapacitado, dañado, ha perdido su grandeza y hay que volver a hacerlo grande. Va dirigido a un amplio sector que percibe que el Estados Unidos de antes se ha perdido, que se desvanece.


¿Y quién tiene la culpa? Según Trump, los otros, los que no son de aquí, los inmigrantes y el resto del mundo donde Estados Unidos ha dejado de imponer su voluntad y ha cedido a otros (con Putin, con China, como también en el terreno del comercio internacional). Hay que sacar a los otros del país, hay que imponer la voluntad estadunidense de nuevo en el mundo, hay que volver a lo que era.


Trump y sus filas tienen toda la razón. Estados Unidos no es el de ayer aquí adentro (ni en su margen de maniobra allá afuera). Se está viviendo el fin de ese Estados Unidos definido por ser blanco, anglosajón y guiado por una visión semireligiosa protestante de lo que se llamaba el sueño americano. Y esto tiene implicaciones profundas.


Y algunos sectores viven este fin con consecuencias dramáticas. Una nueva investigación de los economistas Anne Case y Angus Deaton (quien ganó el premio Nobel de economía este año) de Princeton sacudió al país en los últimos días al encontrar un dramático e inesperado incremento en la tasa de mortalidad entre hombres blancos de entre 45 y 54 años de edad en Estados Unidos por alcoholismo, drogas, suicidio y más.


Los datos revelan que los más afectados son hombres blancos con estudios sólo hasta preparatoria y que enfrentan marginación en la fuerza laboral. Los investigadores señalan que entre los factores de este incremento de la tasa de mortalidad –fenómeno tan único en Estados Unidos– es la reducción en oportunidad económica para este sector, el incremento en la desigualdad y que el sueño americano no se cumplirá para ellos (es decir, que cada generación será más próspera que la anterior).


No se ha detectado algo parecido en un desplome de la expectativa de vida en el mundo desarrollado desde los primeros días de la epidemia del sida, y es parecido –aunque menos grave– a lo que sucedió en Rusia después del colapso de la Unión Soviética.


Ese sector fue, hace unas décadas, el símbolo del sueño estadunidense –los que obtenían empleos de por vida en el sector industrial y, en gran parte por los sindicatos, lograron una vida estable de clase media. Pero desde finales de los años 70 esto se ha revertido por el desmantelamiento del sector industrial, el traslado de producción al extranjero, acelerado por acuerdos de libre comercio, y una guerra abierta contra los sindicatos– y con ello este sector ha visto un desplome en ingresos y oportunidades.


Paul Krugman, economista premio Nobel, lo resume así: "los datos muestran una sociedad apremiada por la desesperanza... Algo terrible le sucede a la sociedad blanca estadunidense".


Trump tiene un eco entre este sector. El veterano periodista y columnista Harold Meyerson, del Washington Post, señala que Trump obtiene su apoyo principalmente de republicanos de clase trabajadora, quienes son atraídos por su oposición a acuerdos comerciales, su apoyo del Seguro Social y Medicare (programas de bienestar social) y su denigración de los inmigrantes; un programa similar al de los partidos racistas-populistas de derecha de otros países con apoyo de trabajadores como el Frente Nacional en Francia.


Por supuesto, no todos los trabajadores blancos están con Trump. De hecho, el mensaje del socialista democrático Bernie Sanders, del lado demócrata, también está generando apoyo sorprendente (para las cúpulas) entre amplios sectores de trabajadores blancos y de todos los colores. Pero lo de Trump también se nutre con el otro gran cambio en este país: el fin del Estados Unidos blanco.


La Oficina del Censo de Estados Unidos proyecta que para 2044 los blancos pasarán a ser una minoría más en este país; o sea, que será un país de mayoría de minorías, con los blancos como la minoría más grande, pero ya no superarán el 50 por ciento de la población (los blancos actualmente representan 62 por ciento).


En los últimos 50 años han llegado 59 millones de inmigrantes a Estados Unidos (el porcentaje de los nacidos en el extranjero de esta población está a un nivel casi récord: 14 por ciento). Y durante ese tiempo, estos inmigrantes y sus descendientes representan 55 por ciento del crecimiento de la población, y con ello están transformando la composición racial y étnica del país, reportó el Centro de Investigación Pew este año.


El cambio asusta, y no es nada nuevo que un político utilice el miedo para transformarlo en reacción; son reaccionarios pues. Tal vez el fenómeno Trump es más bien la confirmación de que su Estados Unidos está por desaparecer y está naciendo otro en el que él y otros políticos como él serán relegados a ser una minoría irrelevante.


El gran cómico Stephen Colbert escribió un libro hace unos años en el que se burlaba de la arrogancia infantil de los que ya (ojalá) perdieron el futuro. El título: America otra vez: rehacer la grandeza que nunca no fuimos.

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Lunes, 09 Noviembre 2015 06:54

Viviendo al filo de la deportación

Viviendo al filo de la deportación

Después de la tragedia de traslado que vive el indocumentado en su travesía hacia Estados Unidos le espera el limbo migratorio, en este país que ve como objetos y mano de obra barata a los millones que se van hacinando con los años en las áreas marginales de este enorme corral que tiene apariencia de la tierra del nunca jamás, pero que en realidad es una mazmorra hedionda a xenofobia.

Ese peregrinar que no acaba: ser expulsados de sus países de origen por gobiernos corruptos, por un sistema colonizado y desigual que los margina y los avasalla, y por una sociedad indolente y egoísta que carece de humanidad y capacidad de reacción. Así es la vida de los parias que también son perseguidos y violentados en el país de traslado, de los cuales pocos sobreviven al genocidio migratorio y les queda el estigma de sus vidas convertidas en lastres, en profundas heridas incurables. No hay nada material que logre llenar el vacío de lo que se perdió para siempre.

Al otro lado de la frontera, en este chiquero de porquería, no los espera ningún sistema inclusivo, ninguna oportunidad de desarrollo y también son perseguidos por las autoridades migratorias, explotados laboralmente e imperceptibles para la sociedad que tiene la jactancia de proclamarse diversa y enriquecedora de culturas.

El indocumentado no existe en ningún lugar como ser humano. Es un bulto. Es una herramienta de trabajo. Es un volcán de despojos que el sistema quiere lanzar al vertedero más lejano para que queden limpias las calles de tanta miseria y luzcan los rascacielos el poderío anglosajón. El indocumentado es una hilera de niños cortando hortalizas de sol a sol en los campos de
cultivo, muchedumbres trabajando tres turnos al día en fábricas de chimeneas humeantes en la época del frío. Adolescentes marginados sin oportunidad alguna para soñar. Ancianos sin beneficio de jubilación. Enfermos que mueren en soledad porque el sistema de salud les niega atención médica.

A nosotros los indocumentados no nos ven como seres humanos, los estudiosos nos ven como el párrafo de un texto, representamos la oportunidad para una ponencia que les abulte los títulos, que les acerque los contactos, que les dé apariencia de intelectuales, de tener conciencia. Para los políticos somos un trampolín. Los cineastas y narcotraficantes nos ven como mercancía segura. Los comerciantes como el nacimiento de oro verde. La familia que se quedó, como remesas.

El sinsabor de no tener documentos que permitan la movilidad, la oportunidad de un trabajo con beneficios laborales, que obligan a vivir con el temor constante de una deportación hacen del migrante una psicosis que ni los más prestigiosos psicólogos y psiquiatras pueden comprender. Es que para entender al migrante indocumentado hay que ser migrante indocumentado. Solo el que es paria entiende a los parias.

Son silencios, oscuranas, sueños frustrados. Son sensaciones, emociones, sentimientos, son tacto. Son recuerdos, son pesadillas, insomnios. Más allá de esa espalda que trabaja, de esas manos grietadas, de esa boca que intenta mascullar el idioma extranjero por necesidad, hay un ser humano sensible, que ama, que crea, que aporta. Que son parte de un todo.

Se van obligados porque el país de origen los lanzó fuera de la entraña, en la intemperie se vuelven migrantes, por las circunstancias indocumentados y extranjeros. No tienen un sitio estable, un lugar donde formar un hogar, porque el sistema no se los permite, siempre tienen un pie aquí y el otro allá. No son de allá porque se fueron, no son de aquí porque no existen para el sistema. ¿Qué son entonces los migrantes indocumentados? Son un limbo migratorio. Un caos que explota constantemente como volcán.

Es como verse obligado a caminar todos los días a todas horas sobre una cuerda floja que cuelga sobre un abismo. Es paranoia, ansiedad, depresión profunda, frustración, ira. Eso de carácter humano que no ve el sistema ni la sociedad. Que solo nos catalogan como estadísticas y números. Somos recovecos, ríos frescos, arboledas, somos cultura, tradiciones, somos poesía. Una hermosa diversidad rechazada por extranjera.

Y se casan y tienen hijos y se vuelven abuelos en el mismo limbo migratorio. Así hacen sus vidas los parias que se ven obligados a migrar. Entonces a consecuencia también se aprende a vivir el instante, el ahora, sin hacer planes, totalmente fuera de la zona de confort, porque siempre se vive al filo de la deportación.

¿Por qué se le teme tanto a la deportación? Porque el país de origen no ofrece esa oportunidad de vida integral a los deportados, a los que en ensueños desean regresar, llegan a un lugar de donde salieron obligados y que los vuelve a echar fuera. A un lugar donde no existen más porque se fueron. Llegan a otro limbo y si deciden quedarse serán extranjeros en su propio país. Dolor doble para el que vuelve. Una nueva herida.

Es compleja la tragedia migratoria, para entenderla hay que hacerlo con carácter humano y no acusador. Los indocumentados somos los parias de los parias, no existimos en ningún lugar. Estamos obligados a intentar florecer en cualquier lugar y a hacer de la atmósfera nuestro modo de sobrevivencia.

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Noviembre 05 de 2015.

Estados Unidos.

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