Gobiernos de Colombia y Venezuela llaman a consultas a sus embajadores respectivos

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, llamó este jueves a consultas a su embajador en Caracas, Ricardo Lozano, y pidió se convoque a un encuentro de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) para contarle al mundo lo que está pasando, al cumplirse una semana del cierre de la frontera con Venezuela. Horas después, la cancillería venezolana hizo lo propio con su embajador en Bogotá, Iván Rincón.


Revisaremos integralmente las relaciones con Colombia, en razón de las agresiones que sufre nuestro pueblo por el paramilitarismo y la guerra económica, sostuvo la funcionaria venezolana, Delcy Rodríguez.


Previamente, la canciller colombiana, María Ángel Holguín, informó que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, se negó a responder a Santos para conversar sobre el cierre de la frontera que el gobernante bolivariano dispuso hace una semana en el estado de Táchira tras ataques atribuidos a paramilitares colombianos. Holguín dijo que las deportaciones masivas violan el derecho internacional humanitario.


En un mensaje a la nación, Santos dijo que dará prioridad al diálogo, pero advirtió: no puedo permitir que Venezuela trate a los colombianos y al gobierno de esta forma.


Ante del anuncio de Santos, Maduro aseveró que la línea divisoria se reabrirá cuando Santos realice acciones para evitar agresiones a Venezuela, y le pidió prohibir la venta en Colombia de productos extraídos ilegalmente de su país y los ataques a la moneda venezolana.


Afirmó que su homólogo es víctima del engaño de medios de comunicación enemigos de la revolución bolivariana, y sostuvo que tiene pruebas de las tergiversaciones sobre el trato dado a los colombianos en la frontera y en el país, así como a los deportados.


Subrayó que su país recibió generosamente a 5 millones 600 mil colombianos, 800 mil en los últimos nueve años.
En Caracas, unos 13 mil enfermos de cáncer de mama, hemofilia y a quienes les han trasplantado órganos protestaron este jueves aquí para exigir medicamentos indispensables en un país afectado por una severa escasez.


El control de cambios, la caída en la producción nacional y el contrabando han reducido los suministros de medicinas. Se estima que siete de cada 10 fármacos no están disponibles.


La palabra espera no existe para los trasplantados. El medicamento es día a día. Si no se tienen, en cuestión de días el paciente colapsa, explicó a Reuters Alfredo Quintero, de 52 años, quien recibió un trasplante de riñón y tiene disponibilidad del medicamento hasta el 6 de septiembre.


Maduro ha atribuido la escasez a una guerra económica, que, afirma, es liderada por empresarios a quienes acusa de acaparamiento y contrabando.


El fallecido Hugo Chávez, antecesor de Maduro, construyó clínicas y consultorios gratuitos en las barriadas, lo que generó una disminución en problemas como la mortalidad materna.


El gobierno ha dejado de publicar indicadores de salud. Los hospitales están rebasados, los médicos abandonan el sector público y escasean insumos básicos.

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Hallados 200 nuevos cadáveres frente a la costa libia

Las cifras no paran de crecer. Si ayer aparecían más de 70 cadáveres en un camión frigorífico en el este de Austria, estacionado junto a la frontera húngara y con el conductor actualmente en paradero desconocido, y el miércoles eran medio centenar los encontrados en una barcaza con rumbo a la costa europea, en la que viajaban hacinadas más de 400 personas, hoy son en torno a 200 los cuerpos que han aparecido en el litoral libio.


Se trata de un nuevo episodio de la crisis de refugiados actual, que suma las personas que huyen de la guerra, el horror y el caos en Siria, Iraq y Libia a los habituales miles de personas que buscan una vida mejor en Europa llegados desde países africanos y asiáticos.


Tal como ha indicado al rotativo inglés The Guardian un representante de Médicos Sin Fronteras que se encuentra ayudando en el operativo de rescate, de los dos centenares de cadáveres hallados en el país africano esta noche, 40 se encontraban a bordo de una embarcación volcada y medio hundida, mientras que alrededor de 160 estaban flotando en los alrededores de la zona, a un kilómetro de Zuwara, en el oeste del país, uno de los principales puntos de salida de los botes que parten rumbo a la costa italiana. Más de 200 supervivientes fueron rescatados por las autoridades libias.


Al parecer, tal como ha indicado un funcionario de seguridad de la ciudad, el barco partió de la costa africana completamente sobrecargado –de migrantes procedentes del África subsahariana, Bangladesh, Marruecos, Pakistán y Siria, indica la misma fuente–, con más de 400 personas a bordo, lo que podría haber causado el hundimiento del mismo.


Muchos de los fallecidos parecen haber quedado en la bodega del buque, un lugar habitual en el que se hacinan decenas, a veces cientos, de migrantes en las destartaladas barcas. Ese es el espacio en el que también fueron encontrados los 52 fallecidos en otra barcaza, de madera, este miércoles. Los guardacostas del buque sueco Poseidón que encontró la embarcación, integrado en la Operación Tritón de la Unión Europea para el control de la migración en la Frontera Sur, que apuntaban a la asfixia producida por las altas temperaturas del compartimiento, debidas a la sobrecarga, el hacinamiento y la combustión del motor, como probable causa de la muerte.


Según la BBC, la tragedia en la zona podría ser peor, ya que otra embarcación con alrededor de medio centenar de personas a bordo ha naufragado en la misma zona del litoral libio.


El nuevo incidente implica que, en lo que llevamos de año, se han registrado más de 2.500 muertes oficialmente, una cifra superior al mismo período de 2014, año en que 3.224 perdieron la vida en el Mediterráneo, según el informe Derechos Humanos en la Frontera Sur 2015 de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía.


HALLAN DECENAS DE CADAVERES DENTRO DE UN CAMION EN AUSTRIA


Asfixiados y abandonados


Encontraron un camión cargado de migrantes muertos abandonado en una autopista. El avanzado estado de descomposición de los cuerpos impidió a la policía austríaca identificarlos y determinar la cantidad exacta de víctimas.

El horror de la crisis migratoria tocó tierra firme en Europa. Alrededor de 50 migrantes fueron encontrados muertos ayer en un camión abandonado por su conductor, que no pudo ser identificado, en la autopista A4, en Burgenland, Austria. El avanzado estado de descomposición de los cuerpos, apilados en el interior del acoplado, impidió a la policía austríaca identificarlos y determinar la cantidad exacta de víctimas. El macabro hallazgo coincidió con la celebración en Austria de una cumbre sobre refugiados en los países de los Balcanes occidentales, desbordados este año por miles de migrantes que huyen de guerras o represión en Medio Oriente y Africa e intentan entrar en Europa por su territorio. "Hoy es un día oscuro. Esta tragedia nos afecta profundamente a todos", señaló la ministra del Interior austríaca, Johanna Mikl-Leitner, en conferencia de prensa en la ciudad de Eisenstadt, cerca de Viena. La canciller alemana, Angela Merkel, también presente en la cumbre, dijo estar conmocionada por la noticia.


El vehículo que transportaba a los migrantes, un camión frigorífico con patente húngara, apareció en el carril de emergencia de la principal autopista que une Budapest con Viena, cerca de la frontera con Hungría. En el lugar del hallazgo, ubicado 40 kilómetros al sureste de Viena, la policía montó un operativo alrededor del camión –en uno de sus laterales tenía el logotipo de la compañía avícola eslovaca Hyza–, acordonado para mantener a distancia a curiosos y periodistas. Según el jefe de policía del estado federado de Burgenland, Hans Peter Doskozil, el estado que presentaban los cuerpos, sumado al caluroso verano austríaco, hacía presumir que la data de muerte por asfixia de los migrantes era de varios días.


El camión, que fue abandonado anteayer y salió de Budapest ese mismo día por la mañana, fue encontrado con la puerta trasera abierta. De su interior, según determinaron las primeras medidas de los sabuesos, salían los fluidos de cuerpos en descomposición. El operativo para dar con el conductor del vehículo, del que nada se sabía hasta ayer, fue lanzado en las últimas horas. La compañía checa Agrofert Holding, dueña de la eslovaca Hyza, se desligó como propietaria del camión al afirmar que lo había vendido en 2014 y que los nuevos dueños no le quitaron el logotipo, como habían requerido.


En Budapest, el gobierno de Hungría afirmó que la patente del camión fue registrada por un ciudadano rumano en la ciudad de Kecskemet. Janos Lazar, jefe de gabinete del primer ministro húngaro, Viktor Orban, adelantó que las policías de Hungría y Austria van a trabajar en estrecho contacto para tomar las medidas necesarias que permitan investigar qué fue lo que sucedió y dar con los responsables.


La ministra del Interior austríaca dijo que los muertos parecían ser víctimas de una operación de traficantes de personas. "Los traficantes de personas son criminales", señaló Mikl-Leitner, que prometió hacer todo lo posible para dar con los responsables. En declaraciones al margen de la cumbre sobre la crisis de refugiados, el canciller federal de Austria, Werner Faymann, dijo que la tragedia mostraba cuán urgente es la necesidad de que los países europeos trabajen juntos para buscar soluciones al drama migratorio. "Hoy, refugiados perdieron la vida que habían intentado salvar escapando, pero la perdieron a manos de los traficantes", dijo el jefe de gobierno en un encuentro con periodistas que tuvo lugar en Viena.
La canciller alemana, por su parte, afirmó que la tragedia "nos insta a afrontar el tema de la inmigración de forma rápida y con espíritu europeo, el de la solidaridad". Merkel recordó además que ahora, en el mundo, hay un número de refugiados que no encuentra parangón desde la Segunda Guerra Mundial. En rueda de prensa tras la cumbre en Viena, la mandataria reiteró que la normativa Dublín sobre asilo no funciona y que se requiere una solución común europea frente a la crisis. "¿Adónde vamos a devolver a los solicitantes de asilo? ¿A Hungría, a Austria, a Serbia, que ya tienen tantos o más refugiados que nosotros?", se preguntó Merkel.


Su ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, mostró en la misma cumbre la necesidad de reformar la normativa de Dublín, que determina que el proceso de asilo debe tramitarse en el primer país de la Unión Europea (UE) donde llega la persona que lo solicita, por lo que, en principio, se deduciría que un segundo país podría devolver al solicitante al país de entrada. En ese sentido, Steinmeier instó a los países europeos a realizar una distribución justa de los refugiados dentro de la UE, mediante un sistema de cuotas obligatorias que ya fue rechazado por numerosos países del bloque.


Cientos de miles de solicitantes de asilo llegaron a Europa en lo que va del año desde países en guerra de Medio Oriente, y más allá, como Siria, Irak y Afganistán, escapando de la pobreza o la represión en naciones de Africa, sobre todo Eritrea. Muchos siguen la ruta de los Balcanes: de Turquía a Grecia por mar; hacia Macedonia, al norte, en colectivo o a pie; por tren a través de Serbia y luego caminando los últimos kilómetros hacia Hungría, primer país miembro de la UE y del espacio europeo libre de pasaporte o zona Schengen.


Así evitan la más peligrosa ruta del Mediterráneo rumbo a Grecia e Italia, en la que, en lo que va del año, más de 2300 migrantes murieron ahogados o de hambre y sed a bordo de embarcaciones precarias, entre ellos 55 cuyos cuerpos fueron hallados anteayer en la bodega de un barco de traficantes rescatado cerca de Libia. Una vez dentro de la UE, la mayoría de los migrantes y refugiados trata de llegar a naciones europeas que, a priori, presentan un futuro más prósperas, como Alemania, Holanda, Suecia o Austria. En este país, precisamente, el número de solicitantes de asilo superó los 28.300, entre enero y junio pasado, y las autoridades esperan hasta 80.000 para este año. Alemania estima que también recibirá a 80.000 refugiados en 2015.


La policía húngara dijo que 3241 migrantes fueron detenidos anteayer por entrar ilegalmente al país, 700 más que el día anterior, y el número más alto en lo que va del año. Hungría está terminando de construir una valla de alambres de púas en su frontera con Serbia para mantener a raya a los refugiados.


PESE A LOS MAS DE CIEN MIL REFUGIADOS QUE CRUZARON EL MEDITERRANEO EN JULIO, EUROPA SE SUMIO EN EL SILENCIO


Europa calla ante el drama de los inmigrantes


Con una extrema derecha acechando las urnas y una derecha cada vez más dura, los sucesivos encuentros europeos consagrados al tema de la inmigración apenas disimularon la mordaza que cubre los labios de los líderes europeos.

Por Eduardo Febbro
Desde París

Página12


Hicieron falta miles de muertos y dramas espantosos, como los 50 migrantes muertos de asfixia encontrados en un camión en Austria ayer, para que los dirigentes europeos empezaran a salir de zona de retaguardia en la que se mantienen desde que los primeros migrantes llegaron a las costas de Sicilia. El comisario encargado de Inmigración dentro de la UE, Dimitris Avramopoulus, dijo el pasado 13 de agosto que "la inmigración no es un problema griego ni alemán, ni italiano, ni húngaro, ni austríaco" sino "europeo". Y sin embargo, pese a los más de cien mil refugiados (cifras oficiales del organismo europeo Frontex) provenientes de Siria, Afganistán, Eritrea, Irak y Su- dán del Sur que cruzaron el Mediterráneo para alcanzar territorio europeo en el pasado julio, Europa se sumió en el silencio y hasta dinamitó las iniciativas de la Comisión Europea.


Tan es así que el 23 de agosto, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, publicó una encendida columna de opinión en el diario conservador Le Figaro donde defendió los valores humanistas de Europa contra la indiferencia, las peleas, el racismo y los antagonismos que sesgan todo posición común ante la inmigración: Juncker recordó que esos migrantes huían de la "guerra en Siria, del miedo de Daesh en Libia o la dictadura en Eritrea" y afirmó: "Lo que me espanta es constatar el resentimiento, el rechazo, el miedo con los que se trata a esas personas. Incendiar los campos de refugiados, alejar los barcos de los puertos, violentar a los solicitantes de asilo o cerrar los ojos frente a la miseria y la pobreza, eso no es Europa". Pero eso es lo que pasa hoy.


Los sucesivos encuentros europeos consagrados al tema de las fronteras y la inmigración apenas disimularon la mordaza que cubría los labios de los líderes europeos.


Con una extrema derecha acechando las urnas y una derecha cada vez más dura que también saca provecho de la "amenaza migratoria", el tema es una bomba de tiempo política en cada país. Abordarlo es exponerse a una controversia pública y a la consiguiente pérdida de votos en un electorado ultra sensibilizado en torno de la temática de la inmigración. Los Estados repiten el mismo discurso "humanidad y firmeza". Casi nadie se adentra a destapar un problema complejo y cuyos orígenes son, a menudo, las mismas guerras que Occidente desencadenó o los conflictos en los cuales intervino (Afganistán, Siria, Libia, Irak).


En realidad, aunque mal les pese a sus masivos adversarios, la que rompió el pacto de inmovilidad fue la canciller alemana Angela Merkel. Por primera vez en diez años, el 25 de agosto Merkel visitó un campo de refugiados en Sajonia, donde escuchó el grito de 200 manifestantes que la trataban de "traidora". Antes, el 24 en Berlín, Merkel y el presidente francés François Hollande llamaron a Europa a adoptar una respuesta "unificada" frente a la crisis de los migrantes. Hasta ese momento, los demás responsables se habían mantenido en silencio. La misma canciller anunció que todos los refugiados sirios que habían llegado a Alemania a través de otros países europeos no serían expulsados. Por sorprendente que resulte, Merkel está transformando a la derecha alemana en lo que toca a inmigración con un discurso y acciones calcadas de las que antaño asumió el Ejecutivo rojo-verde, es decir, la alianza entre los socialdemócratas del SPD y los ecologistas de Die Grünen.


En Francia, durante el mes de agosto (vacaciones), los partidos políticos celebran una serie de reuniones llamadas "universidades de verano". En 2015, en plena catástrofe migratoria, el Partido Socialista, por ejemplo, no rozó el tema. El halo humanista, aunque retórico, ni siquiera se asomó en los debates. En cuanto a los ecologistas, más allá de una indignación verbal no hubo acción, formulaciones concretas o un programa para interpelar al Ejecutivo. En este desierto de buenas intenciones, de náufragos, de ahogados o aplastados por los trenes, de decenas de miles de personas en las fronteras de Grecia, Hungría, Serbia, Francia Italia, Austria o Alemania, la extrema derecha adoptó un perfil bajo. Como lo señala al diario Le Monde Jérôme Fourquet, director del departamento de opinión de la encuestadora IFOP: "Marine Le Pen (la líder de la ultraderecha del Frente Nacional) no tiene necesidad de decir mucho. El carburante está ahí". La derecha tradicional, agrupada ahora en el recién fundado partido Los Republicanos, tampoco salió de la cueva. El único que se destacó al principio del verano fue Nicolas Sarkozy. El ex presidente y jefe de Los Republicanos había comparado el flujo de los migrantes a una "fuga de agua".


El inmovilismo, las expresiones insultantes, las agresiones, la construcción de muros y barreras o la misma extrema derecha no podrán corregir el curso de los hechos, ni tampoco la nueva cita con la historia que tiene Europa. Según Jean-Christophe Dumont, el especialista de las migraciones en la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo económico) más de un millón de personas ingresará clandestinamente de una u otra forma al Viejo Continente. Con más de 2000 migrantes muertos en lo que va del año, las fronteras europeas son hoy las más mortíferas del mundo. Europa se mueve a su vez entre varias fronteras inciertas: la de sus valores, la del humanismo, la de la solidaridad, la del miedo, la del racismo, la de los cálculos políticos y la de las medidas fuertes destinadas a detener el flujo migratorio rehusando recibir a los migrantes y forzándolos a volver a sus países. La complejidad del drama y de la crisis es tal que sin una síntesis entre todas esas fronteras delicadas los dramas como los de Austria se propagarán con una frecuencia destructora. El Mediterráneo seguirá siendo una tumba a cielo abierto y Europa se volverá un edén atrincherado.

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Jueves, 27 Agosto 2015 06:39

Decenas murieron asfixiados en un barco

Decenas murieron asfixiados en un barco

Las operaciones de socorro se multiplican, según reconoció la guardia costera italiana. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, instó a la comunidad internacional a solidarizarse e intervenir en la superación de este drama.

 

Al menos 50 cadáveres fueron hallados a bordo de una embarcación llena de inmigrantes que buscaban llegar a Europa por el Mediterráneo, informó la guardia costera italiana. Los cuerpos fueron encontrados en la bodega del navío: las personas murieron, al parecer, intoxicadas por las emanaciones de los motores del barco. Los socorristas italianos confirmaron la muerte de otras cuatro personas, entre ellas tres mujeres que se hallaban en una lancha neumática, con 120 refugiados a bordo, asistida por un buque de la marina italiana.


Los guardacostas italianos informaron que ayer fueron auxiliados 3000 migrantes que se encontraban a la deriva y se realizaron diez tareas de socorro a buques precarios o en dificultades, en el canal de Sicilia y no lejos de las costas libias. Según un vocero de la guardia costera sueca, el barco Poseidón, que integra la operación Tritón –coordinada por la Marina militar italiana, frente a las costas libias–, socorrió a 439 migrantes.


Según el diario Il Corriere della Sera, ayer llegaron al puerto de Catania, en Sicilia, 218 inmigrantes a bordo del barco croata Andrija Mohorovicic, que participa también en la operación Tritón. La mayoría de los migrantes proviene de Siria, Somalia y Eritrea e incluye numerosos menores de edad, cerca de unos 40, muchos de ellos sin acompañante. Un muchacho somalí de unos 20 años, que sufría de diabetes, murió en la nave croata durante la travesía, informaron las autoridades sicilianas.
La muerte de otro joven africano fue registrada a bordo de un barco de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF). Según los compañeros de travesía falleció por problemas de salud causados por las golpizas recibidas durante su estancia en Libia, antes de emprender el viaje.


La crisis migratoria está desbordando a Italia. Las operaciones de socorro se multiplican, según reconoció la guardia costera italiana. Los barcos de la operación Tritón tienen la misión de proteger las fronteras exteriores de la Unión Europea, aunque Italia los involucra en rescates humanitarios apelando al artículo 98 de la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, que obliga a salvar cualquier vida en peligro que se encuentre en aguas abiertas. Barcos de MSF patrullan también a diario la franja del Mediterráneo central, que se extiende entre Zuwara y Trípoli, a 30 millas de la costa de Libia, colaborando con las autoridades de Italia.


Respecto al conflicto migratorio, que ya se posiciona entre los más graves de la historia reciente de Europa, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, instó desde París a la comunidad internacional a solidarizarse e intervenir en la superación de este problema. En una conferencia de prensa que tuvo lugar en el Ministerio francés de Relaciones Exteriores, Ban estimó que los miles de migrantes que emprenden viajes peligrosos no deberían, al llegar, encontrarse con nuevas dificultades. "Hay hoy muchas más personas desplazadas de las que ha habido nunca desde la Segunda Guerra Mundial", dijo el representante de la ONU. "En Siria y en otros lados, millones de personas huyen de la violencia y la persecución.

Otros tratan de escapar a la pobreza y buscan medios de vivir con dignidad", sostuvo. Luego, felicitó a los países que manifiestan su solidaridad e invitó a los otros, en Europa y en otros lados, "a mostrar compasión y a hacer mucho más para superar esta crisis".


El secretario general de la ONU instó a salvar vidas. "Con nuestra intervención, debemos salvar vidas, luchar contra la trata y la discriminación, aportar soluciones jurídicas, examinar las causas profundas de los problemas y defender los derechos humanos".


Por su parte, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) rechazó ayer el pedido de iniciar una misión en las fronteras del bloque europeo, en el marco de la crisis migratoria que vive el continente. "No hay una solución militar para los problemas que son causados por los grandes movimientos migratorios", opinó un portavoz de la organización en Bruselas. La fuente subrayó que la alianza no es responsable de ese asunto. La declaración se da luego de que el vicejefe de Gobierno de la República Checa, Andrej Babis, exigiera una intervención de la OTAN en las fronteras exteriores de la UE a raíz del crecimiento exponencial de migrantes que llegan al continente europeo. "Debemos cerrar el espacio Schengen hacia afuera", dijo el también ministro de Finanzas, quien aseguró que el flujo de migrantes es el mayor peligro para Europa.


Más cerca del intervencionismo militar que muestra la OTAN, el gobierno húngaro anunció ayer su intención de desplegar al ejército para ayudar a contener el flujo de migrantes procedentes de Serbia, medida que será sometida a voto en el Parlamento en una sesión extraordinaria que tendrá lugar la próxima semana. "El Ejecutivo quiere utilizar al ejército en tareas relacionadas con la defensa de fronteras y la migración", afirmó Szilard Nemeth, diputado del gobernante partido Fidesz, que encabeza la comisión parlamentaria de Seguridad Nacional. "Los migrantes ilegales se están haciendo cada vez más agresivos, no podemos tolerar lo que ocurrió en Roszke, no podemos aceptar esta agresión", dijo en rueda de prensa.


Horas antes, la policía húngara lanzó gases lacrimógenos para impedir que 200 migrantes abandonaran un centro de recepción para refugiados en Roszke, localidad húngara fronteriza con Serbia. Según la policía, muchos refugiados rehusaban que se les tomara huellas digitales. "La policía intentaba calmar la situación, pero los migrantes seguían gritando", dijo un portavoz. El jefe de la policía húngara anunció que el próximo mes un grupo de agentes será enviado a la frontera de Hungría con Serbia para hacer frente al flujo migratorio. "La protección de la frontera se reforzará con 2106 policías suplementarios a partir del 5 de septiembre", dijo Karoly Papp a la prensa en Budapest. Hungría, que es miembro de la UE, registró 100 mil solicitudes de asilo desde enero y construye una valla metálica para cerrar su frontera.

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Una política de fronteras no puede ser construida sobre el chovinismo.

En la disputa fronteriza entre Colombia-Venezuela el blanco no puede ser el pueblo, el blanco es la estructura mafiosa fronteriza.

 

Es dolorosa la imagen repetida de colombianos expulsados de Venezuela, con miradas angustiadas y desesperanzadas, con sus corotos a cuestas. Los grandes medios colombianos dicen que parecen a los judíos bajo el régimen nazi, el gobierno venezolano dice que son base social del paramilitarismo. El chovinismo (nacionalismo cargado de odio) se expande en los dos países. Sin embargo una solución estable y duradera en este espacio social binacional, requiere poner fin a unas condiciones históricas y políticas impuestas por actores sociales que han generado la crisis social, económica y política fronteriza. Una mirada histórica puede ayudar a entender lo que está en juego.

Colombia y Venezuela comparten una frontera de 2.219 kilómetros. Esta frontera empezó a delimitarse a partir de la tercera década del siglo XIX para establecer acuerdos diplomáticos sobre el territorio de los dos Estados nacientes que estaban por entonces inventando una nación y un territorio, para lo cual requerían ejercer control sobre una región y una población con lazos históricos y culturales existentes con anterioridad a la existencia de la convención fronteriza. Particularmente la zona fronteriza Táchira-Norte de Santander ha sido históricamente un espacio de intercambios sociales, culturales y políticos, anhelado por la población como zona de flujos y oportunidades, pero usado por poderes políticos y económicos, legales e ilegales como espacio de usufructo y enriquecimiento particular. La frontera es un bien común, o por lo menos a eso aspira el pueblo que habita en el territorio binacional.

La frontera y sus cierres

Sin embargo las fronteras has sido vistas históricamente con recelo y sospecha por parte de todos los Estados, y Colombia y Venezuela no han sido la excepción. A lo largo del siglo XIX el espacio fronterizo se convirtió en un mundo de intercambios económicos, y en zona de refugio de los perseguidos políticos de ambos países. La élite tachirense siempre vio a Colombia como una oportunidad para formar a sus hijos en los colegios y universidades de Pamplona, Bucaramanga y Tunja. Y los comerciantes colombianos de cacao y el café cultivado en el departamento de Santander, encontraron por décadas en el puerto de Maracaibo en Venezuela, la principal salida para sus exportaciones. Así desde finales de siglo XIX y hasta mediados del siglo XX Cúcuta y Maracaibo fueron polos de un pujante entramado económico y social que dinamizo la vida binacional. Este auge tuvo un primer declive con la gran depresión de 1929 y los efectos de la segunda guerra mundial, tiempo en que disminuyó la exportación del café del oriente colombiano.

Para regularizar los intercambios económicos y controlar la inquieta población binacional, que no quería ser enmarcada como exclusivamente de un estado-nación, los gobiernos de los países establecieron en 1942 el Estatuto del Régimen Fronterizo, un primer intento de regulación comercial y de control laboral de la población que a ambos lados de la frontera mantenía intercambios sociales, culturales, comerciales y laborales.

Empero, a la decadencia del café del oriente, se le sumó la ola migratoria de refugiados colombianos que huían de la represión estatal de los años 40 y 50. Además en 1953 se cerró el Puerto de Maracaibo para la exportación cafetera colombiana, quedado miles de braceros colombianos en el desempleo. Población flotante, desempleo e inseguridad llevaron a los dos Estados a buscar soluciones comunes, para esto firmaron en 1959 el Tratado de Tonchalá, en el marco del primer gobierno del Punto Fijo (pacto oligárquico venezolano) y del primer gobierno del Frente nacional (pacto oligárquico colombiano). El bloque oligárquico binacional aspiraba con este tratado a regular el libre tránsito de la población entre las ciudades de Cúcuta, San Antonio del Táchira y Urueña, para lo cual se propusieron censar a la población de cada país residente en el país vecino, legalizar su situación, y sobre todo regularizar la situación de los trabajadores agrícolas e industriales principalmente colombianos, que recibían mal tratos laborales y sociales por los empresarios venezolanos. En los años posteriores para conmemorar el tratado, los gobiernos de ambos países promovieron festivales de la integración nacional en Cúcuta y San Antonio, con reinados, corridas de toros, bailes populares y fiestas en los salones exclusivos de las dos ciudades.

Pero las efusivas expectativas de integración se fueron deteriorando poco a poco. En 1960 seguidores del dictador Pérez Jiménez fracasaron en un intento de golpe de Estado y buscaron refugio en la frontera con Cúcuta. Para combatirlos el gobierno venezolano Rómulo Betancur ordenó un primer cierre de la frontera en abril de 1960, lo que le permitió capturar a los militares golpistas. Este cierre afectó a la población de ambos países, cuya cotidianidad era hasta entonces transfronteriza.

A lo largo de la década de 1960 y al amparo del Tratado de Tonchalá, aparecieron bandas de contrabandistas de ganado colombiano hacia el Estado de Zulia, por lo que el 9 de julio de 1972, el presidente venezolano Rafael Caldera ordenó un nuevo cierre de la frontera de Táchira para combatir a la mafia contrabandista.

En la década de 1970 y 1980 se juntaron dos dinámicas sociales, de una parte el boom petrolero venezolano que atrajo a miles de colombianos pobres en busca de una imaginada tierra de promisión. Simultáneamente se inició el ciclo de la siembra y exportación de marihuana en el espacio fronterizo. Para combatir la oleada migratoria y el naciente narcotráfico, que ya había penetrado a sectores políticos y policiales de Norte de Santander y Táchira, desde caracas se ordenó el presidente Herrera Campins ordenó la persecución y deportación de miles de colombianos indocumentados. La más mencionada fue el diciembre negro de 1980, sobre la que incluso se han escrito narrativas y se han hecho telenovelas colombianas. Luego en diciembre de 1982 ese mismo gobierno cerró nuevamente la frontera, pero esta vez en la zona limítrofe con la Guajira, en los municipios de La Playa y Paraguachón, argumentando que más de 30 mil colombianos habían ingresado como turistas, pero en realidad habían ido en busca de trabajando, dejando en la pobreza a los "nativos" venezolanos.

La frontera y el conflicto armado colombiano

A este espacio binacional ya de por sí conflictivo se le agrega el conflicto armado colombiano reciente. Desde la década de 1980 se empezó a registra presencia de las guerrillas colombianas en la zona de frontera, y en la década de 1990 apareció la respuesta paramilitar, apoyada por empresarios, políticos y militares, con intereses en la zona de frontera y que buscaban beneficiarse de las medidas de Apertura Económica decreta en Colombia por el gobernó neoliberal de César Gaviria Trujillo en 1991. Este proyecto neoliberal fronterizo acudió a la creación del Bloque Fronteras y del Bloque Catatumbo de los paramilitares colombianos, cuya presencia generó en la región una de las versiones más salvajes del capitalismo: libre comercio, desempleo, contrabando, prostitución, mafia de la gasolina, segregación espacial en la ciudad de Cúcuta: barrios de desplazados y barrios de los estratos más altos de la región, que sin ningún reparo ostentan su modo de vida ante la miseria de la mayoría. Defender este orden económico exigió la vía paramilitar y sus manifestaciones sociales, culturales, urbanas y políticas.

Al comenzar el siglo XXI la frontera va a ser objeto de nuevos conflictos. En Colombia se instaló un gobierno de ultraderecha y en Venezuela un gobierno de izquierda. Ambos proyectos políticos miraron con sospecha lo que sucede en ese espacio binacional. La desmovilización del bloque Catatumbo y el Bloque Fronteras en 2005, dio paso al surgimiento de nuevos grupos paramilitares, que operan en ambos países: urabeños, águilas negras, rastrojos. El gobierno venezolano tanto de Chávez como de Nicolás Maduro insistió en que estos grupos aprovechaban el marco del Tratado de Tonchalá, para asentarse en la región y establecer relaciones económicas y políticas con la oposición venezolana, que ha tenido uno de sus fortines políticos en el Táchira. Igualmente el gobierno de Uribe Vélez reclamó permanentemente a Venezuela que protegía campamentos de la guerrilla colombiana. Esta situación estuvo a punto de estallar como un conflicto mayor a lo largo de la primera década del siglo XXI.

El inició de las conversaciones de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc, distencionó inicialmente el conflicto fronterizo. No obstante el crecimiento mafioso del contrabando, la gasolina y el narcotráfico en manos de los Rastrojos y los Urabeños, sus continuos enfrentamientos, la perpetración de masacres asociadas al control de población de los municipios del se ha convertido en un nuevo elemento de tensión entre los dos países. Lo cierto es que ni las autoridades nacionales colombianas y de Norte de Santander han querido atender las reclamaciones venezolanas, tampoco el gobierno del Tachira, opuesto a Maduro ha buscado medidas para controlar la delincuencia. No gratuitamente Chávez en su tiempo denunciaba a la policía de Táchira, como bastión del paramilitarismo colombiano.

Un nuevo tratado binacional es urgente

La reciente crisis se genera en un contexto altamente complejo. Crisis económica en Venezuela, inestabilidad política del proyecto bolivariano, incremento de la mafia paramilitar, nexos entre mafias y políticos de oposición y próximas elecciones territoriales en Diciembre de 2015 en Venezuela. La decisión de Maduro de imponer un estado de excepción en la zona de frontera y las medidas contra los colombianos, la destrucción de sus propiedades, la deportación violente es desesperada y arbitraria, no es para nada justificable, pero se entiende en ese entramado de un conflicto fronterizo de larga data, desatendida por los Estados de los dos países y enmarcada en un tratado binacional a todas luces obsoleto. Las apelaciones al chovinismo en ambos países no contribuye a comprender lo que está en juego, el blanco no puede ser la población colombiana, el responsable de esta situación es la presencia mafiosa del paramilitarismo y sus vínculos con las autoridades políticas y líderes empresariales de Cúcuta y San Cristóbal. No sirve de nada el chovinismo al que apela el uribismo, la gran prensa y los políticos. Es urgente un nuevo tratado que se entronque en una apuesta de respeto a los derechos transfronterizos del pueblo, a la soberanía nacional y el principio de no injerencia en los asuntos internos y a la solidaridad e integración entre países hermanos

 

Por Frank Molano Camargo
Historiador y docente de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas

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Martes, 25 Agosto 2015 08:13

Nos faltan 72 migrantes

Nos faltan 72 migrantes

La noche anterior lo habíamos escuchado en las noticias, nos cayó como un balde de agua fría, en México habían asesinado a 72 migrantes centroamericanos. Hay que ser indocumentado y atravesar territorios en las migraciones forzadas y en absoluta clandestinidad para entender la ansiedad, la ira, la paranoia y el inmenso dolor que deja en un ser humano una experiencia de esta magnitud. Jamás se vuelve a ser igual.

Recuerdo que al día siguiente yendo hacia el gimnasio me encontré en la entrada a un conocido mexicano, que cuando me vio se me lanzó encima totalmente acongojado y me abrazó fuerte y me pidió perdón en nombre de su pueblo, él era oriundo de Tamaulipas. Se sentía avergonzado, lloró desconsolado en mis brazos, la muerte de los 72 nos pegaba fuerte a los dos y a los miles que hemos cruzado las fronteras de la muerte y por desgracia haberlas sobrevivido porque nos queda la memoria y el dolor de estar vivos. El preguntarnos todos los días, ¿por qué nosotros estamos vivos y ellos no?

La noticia se regó como pólvora y el mundo supo de un lugar llamado Tamaulipas y por unos segundos el peregrinar de los migrantes indocumentados que atraviesan territorio mexicano en busca de Estados Unidos. Lo cierto es que quienes llevamos las huellas de la frontera en nuestra piel sabemos que el número es lo de menos, que todos los días desaparecen y mueren indocumentados en territorio mexicano y en la frontera. Que violan, golpean, torturan migrantes tanto policías mexicanos como los estadounidenses de la Patrulla Fronteriza. Que todos estamos expuestos. Que las mujeres somos las más vulnerables. Que antes de los 72 hubieron miles más, por docenas, por montones que se denunció y las autoridades le dieron carpetazo. Que lo de los 72 fue la tragedia escalofriante, como las que hubieron antes y que están ocultas ahí en las fosas clandestinas por el mismo gobierno mexicano. En el desierto de Sonora-Arizona por el mismo gobierno estadounidense.

Si las aguas del río Bravo hablaran, si pudiera hablar la oscurana del desierto, si pudieran hablar los cactus, los caminos empolvados, aquellos cerros, las vías de tren. Ay, si yo pudiera olvidar, si pudiéramos olvidar todos los que somos post frontera. Se nos secó el alma en la travesía. Nos mataron a 72 hermanos, de ellos lo sabemos por las noticias. Pero nos han matado miles, han violado a miles de niños, niñas y mujeres. Les han quitado los órganos y desmembrado a miles y lanzado su carne a las llamas en un tonel lleno de gasolina para que no quede rastro alguno. Sus nombres han sido borrados de los registros de denuncias, las paredes de los centros de detención han sido testigos de la barbarie. Sus cuerpos cercenados quedan expuestos en las vías del tren. Se ahogan los gritos y el llanto de las niñas que son violadas en los vagones. Y los asaltan y los maltratan los mismos policías que forman parte de las bandas delictivas que se hacen millonarias a costillas del tráfico, tortura, violación, desaparición y asesinatos de migrantes indocumentados.

Por desgracia después de los 72 han sido más. Cinco años después de aquella tragedia se sigue criminalizando a los migrantes. Se ha triplicado en número de migrantes que emigran a fuerza de la denigración del sistema en sus propios países de origen. Se habla de país de origen, tránsito, llegada y retorno. Todos al final criminalizan al ser humano estigmatizado por su condición de indocumentado y extranjero. Lo re victimizan.

Nos faltan 72 migrantes indocumentados. Nos hacen falta miles alrededor del mundo. ¿Quién los nombra? ¿Quién los busca? ¿Quién los trata con humanidad? ¿Quién los visibiliza? ¿Quién los honra? Ningún ser humano es ilegal. ¿Quién será capaz de detener estas masivas migraciones forzadas? ¿Qué sistema? ¿Qué gobierno? ¿Qué humanidad?

Del ser humano indocumentado se aprovechan miles, directores de cine que con documentales se hacen un nombre y caminan en alfombras rojas y reciben distinciones presidenciales. También llenan sus cuentas bancarias con las regalías. Con el apoyo que reciben de organizaciones humanitarias que les creen lo de buena fe y honestos.

Del indocumentado se aprovechan los gobiernos, las redes de trata de personas, los mismos presentadores de noticias que brillan cuando masacres como la de la 72 los coloca en tarimas por la cobertura amarillista que jamás denunciará a os que debe, y los premia con distinciones en diplomas, trofeos y cheques.

Del indocumentado se aprovecha el chucho y el coche. Pero quién, ¿quién lo dignifica?

¿Y la sociedad? ¿Los intelectuales? ¿Los que pertenecen al gremio de los titulados y organizaciones sociales? ¿Los que oran día y noche? ¿Quién en potestad ocupa su espacio de difusión para nombrar a los migrantes indocumentados? ¿Para exigir sus Derechos Humanos? ¿Para exigir que se juzgue a los culpables de este genocidio mundial?

¿Y usted que lee estas letras, qué está haciendo para visibilizar esta barbarie? ¿Qué está haciendo para detenerla? ¿Usted se atrevería a nombrarlos?

Por los 72. Por los miles alrededor del mundo. Por los que ya no están, por los que están y por los que vienen. Por los que somos post frontera, qué el dolor de estar vivos nos sea breve.

#NosFaltan72

#NingunSerHumanoEsIlegal

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.

Agosto 25 de 2015.

Estados Unidos.

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Venezuela decreta estado de excepción en frontera con Colombia

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decretó este viernes estado de excepción constitucional en los municipios Bolívar, Ureña, Junín, Libertad e Independencia, del estado Táchira (oeste), todos ubicados en la frontera con Colombia, durante 60 días.


"Hemos decidido combatir todas las formas de paramilitarismo en el país", dijo al tiempo que llamó al pueblo a trabajar unido contra las conspiraciones de la derecha.


Asimismo, el presidente venezolano decidió prolongar por más de 72 horas el cierre de la frontera con Colombia "hasta nuevo aviso, hasta que regularicemos nuestra vida económica y social, hasta que capturemos a los asesinos; mantendremos cerrada la frontera".


El mandatario venezolano instó a su homólogo colombiano Juan Manuel Santos ha colaborar con la paz en la frontera. En este sentido, recordó que su país ha contribuido con el proceso de paz de la nación vecina.


"Nunca hemos dicho nada de todo lo que hemos hecho por el proceso de paz en Colombia, tengo de los mejores cuadros diplomáticos dedicados a ayudar todos los días", dijo el presidente Maduro, motivo por el cual pidió a Santos hacer lo mismo en la lucha que se emprende en la frontera.


¿Qué significa un estado de excepción?


El gobernador del estado Táchira, José Gregorio Vielma Mora, será el encargado de supervisar el estado de excepción, por lo que aseguró que defenderá la paz y la estabilidad junto con las fuerzas de seguridad y el pueblo. Asimismo, indicó que fortalecerá los lazos de amistad entre ambas naciones, pero desde el marco del respeto y sin tolerar el abuso. "Pedimos respeto al territorio venezolano", destacó.


En un contacto telefónico con teleSUR, Vielma Mora enfatizó que el decreto de estado de excepción no significa la suspensión de las garantías. Con esta medida se busca garantizar la distribución de alimentos y de insumos médicos, así como el acceso a la educación y a la salud.


De igual modo, resaltó que con esta medida prohíbe la tortura y se garantizan los derechos humanos

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Vínculos de la derecha y Álvaro Uribe con el paramilitarismo


Más temprano, el mandatario venezolano reiteró la denuncia contra los planes paramilitares promovidos por la derecha de su país y el expresidente de Colombia, Álvaro Uribe Veléz.


Durante una reunión del puesto de comando presidencial en el Palacio de Miraflores (sede de Gobierno), el jefe de Estado condenó las acciones de Uribe para desestabilizar la paz en Venezuela. "El señor Uribe sigue conspirando contra el pueblo de Bolívar y Chávez", añadió.


Dio a conocer que en los últimos siete meses han ingresado 121 mil colombianos a Venezuela. "Los colombianos consiguen en Venezuela, tranquilidad y estabilidad", dijo Maduro en respuesta a los señalamientos de Uribe en su contra.


Sostuvo que el tema de la migración de colombianos hacia Venezuela es un punto álgido que se debe tratar a la brevedad posible.


Saludó los resultados obtenidos tras la instalación de la Operación de Liberación y Protección del Pueblo (OLP). "Seguiremos trabajando por la paz y la seguridad del pueblo venezolano", añadió al tiempo que reconoció las acciones emprendidas por las comunidades organizadas del país.


Luego que el presidente Maduro anunciara el cierre por 72 horas de la frontera de su país con Colombia en San Antonio del Táchira y Ureña (oeste) sectores de la ultraderecha comenzaron a conspirar contra las políticas promovidas por el Gobierno Revolucionario.


(Con información de Telesur)

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Miércoles, 19 Agosto 2015 07:15

Unión Europea: Bitácora de la desesperación

Unión Europea: Bitácora de la desesperación

ALAI AMLATINA, 17/08/2015.- Un fantasma recorre Europa: el fantasma de la inmigración, de la inmigración desesperada, ya no solo de hambrientos sino de miles y miles de personas que huyen de las guerras que los propios interese europeos, juntos a los de su socio estadounidense, han decidido organizar, alentar, financiar y propiciar en esas naciones.

Un fantasma creado al son de la angurria de los grandes bancos, los grandes holding que han expoliado a África desde el principios de los tiempos y a Medio Oriente y Asía Central desde que se ha descubiertos que en las entrañas de esas naciones se encontraban océanos de petróleo.

Si no hubiera tantas vidas en juego, tantas vidas que han tenido que abandonarlo todo a cambio de sobrevivir, huyendo de Estado Islámico, al-Qaeda o los de Talibanes, se podría jugar con la ironía de que los inmigrantes van a Europa por lo suyo, por las grandes fortunas que se han llevado de sus países a lo largo de la historia, pero no son tiempos para ironías, ni sentencias moralistas.

Ya hemos analizado en La primavera árabe se ahoga en el Mediterráneo, como la migración que llega desde las costas africanas, especialmente desde Misrata (Libia) a la isla de Lampedusa y otras adyacencia del sur italiano, intenta en miserables pateras repletas, saturadas, excesivamente cargadas de libios, sudaneses, eritreos, somalíes, etíopes, malíes, dejar detrás de sí una geografía encendida por guerras de todo cuño.

En una economía devastada, los africanos del Sahara y el Sahel, no cuentan con otra posibilidad de trabajo que ingresar a una de las tantas bandas salafistas que operan en sus países. Allí no solo tendrán que arriesgar sus vidas cada día, sino también que serán compelidos a realizar degradantes actos de tormentos a sus prisioneros en nombre de un Dios, al que sin ninguna duda sus jefes no respetan.

Pero ahora el mundo está comenzando a descubrir otras de las puertas por la que los desangelados de Medio Oriente y Asía Central están intentando ingresar a Europa.

En lo que va del año han llegado unos 340.000 inmigrantes y refugiados, según ACNUR, la mitad desde las costas africanas, la otra mitad a través de Grecia.

La otra puerta

La crisis migratoria que vive Grecia, profundiza todavía más sus crisis económicas y políticas, haciendo colapsar todas las instituciones del área.

En pleno verano, mientras los griegos intentan sacar ventajas de la única industria que funciona en su país: el turismo, se ha convertido casi en un tópico ver como los veraneantes europeos que descansan en las islas del Egeo como Kos, Lesbos, Jíos o Samos, presencian el arribo de lanchas cargadas de inmigrantes, el 64% de ellos sirios, el 20% afganos y el resto de todo un poco desde iraquíes a bangladesís.

Los inmigrantes tras meses de atravesar distintas rutas, alcanzan el puerto turco de Bodrum, para que pagando entre 1000 y 1500 euros puedan abordar una lancha, que preparada para trasportar 30 personas llegan a cargar 65, y cubrir los últimos 4 kilómetros hasta alguna de las islas griegas del archipiélago de Dodecaneso.

Los patrones de estas lanchas pueden realizar entre cuatro y cinco viajes al día, lo que hace muy significativa la cifra del "negocio".

Según el lugar de origen los inmigrantes han pagado a las mafias entre 2.000 y 10.000 euros, tanto sean sirios o afganos, para alcanzar Turquía en travesías, que pueden durar, depende su origen, entre una semana y tres meses cubriendo distancias de hasta 6000 kilómetros.

Según datos de Frontex (Agencia Europea para la gestión de la cooperación operativa en las fronteras exteriores) la ahora llamada "Ruta del Mediterráneo Oriental" ha registrado entre enero y junio de este año 79.286 personas, 12.000 más que las registradas en el mismo periodo entre Libia e Italia. Según la misma agencia aproximadamente ingresaron a Europa unos 340.000 inmigrantes en los siete primeros meses de este año y sólo en el mes de julio se registraron más inmigrantes que en todo 2013.

Grecia ya se ha declarado incapaz de hacerse cargo de semejante reto y por ello está intentando disponer de un rápido proceso de identificación, para que los migrantes ya por tierra puedan seguir su ruta por Macedonia y Serbia para llegar a Hungría, donde podrán tramitar su estatus de refugiado en la Comunidad Europea.

La inmigración marítima desde Turquía a Grecia se ha intensificado en estos últimos años tras la construcción de una valla, que separa las fronteras terrestres de ambos países aproximadamente unos 206 kilómetros, el mayor tramo a lo largo del río Evros, solo quedan 12,5 kilómetros de tierra firme por donde la inmigración ilegal conseguía cruzar con sobornos fundamentalmente. La alambrada de tres metros de altura protegida con cámaras térmicas y sensores de movimiento y las patrullas de seguridad, ha comenzado a ser un serio impedimento para los inmigrantes que han optado por cubrir el último tramo por vía marítima.

En julio último llegaron a Grecia unas 50000 personas, lo que representa un aumento del 750% con respecto al mismo mes de 2014.Ya en alguna de las islas los inmigrantes deben obtener un certificado de estancia temporal, para seguir viaje a Atenas.

Las autoridades griegas no están en condiciones de abastecer los requerimiento de miles de recién llegados por lo que facilitan la continuad de su camino al norte, pasando el problema a Macedonia y a Serbia.

Desde hace varias semanas los parques atenieses como el Pedion Tou Areos, en el caso de los afganos y la plaza Ominia los sirios, han sido ocupados por familias de que intentan conseguir el salvoconducto para resolver la continuidad de su viaje. En su mayoría trataran de alcanzar un tren en la estación de Gevgelija que los llevará a la frontera con Serbia, por donde están pasando unas 2000 personal al día.

Las autoridades macedonias, al igual que las griegas proveen visas de tránsito de tres días, para que sigan su paso hacia Alemania, en muchos casos, pero también Francia e incluso Gran Bretaña, en Callais, Francia, a la entrada del túnel que conecta a Inglaterra con el continente se están agolpado centenares de inmigrantes que intentan cruzar a las islas de cualquier modo, ya son más de una docena los muertos en este intento, arrollados por camiones y en otro tipo de accidentes.

Por su parte Hungría, otros de los países alcanzados por la ola inmigratoria donde están tratado de cruzar, 1.000 y 1500, inmigrantes diarios construye una valla de alambre de púas, a esta altura del viaje ya no solo sirios afganos o iraquíes, también se suma una importante cuota de kosovares .

Como para contrarrestar la balanza en 2014 los países europeos expulsaron a 252.000 personas en su mayoría de residentes ilegales, pero no de los recién llegados.

El nuevo fantasma que recorrer Europa, ha llegado para quedarse, en las costas de Turquía y África quedan cientos de miles, quizás millones humillados y ofendidos que en algún momento intentarán el cruce, mientras tanto Europa parece estar jugando a la ruleta rusa con todas las balas en el tambor.

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Por Guadi Calvo, escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central.

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Sábado, 15 Agosto 2015 06:39

El mar se tragó a 2300 migrantes

El mar se tragó a 2300 migrantes

Desde principios de 2015 habrían muerto en el Mediterráneo al menos 2300 migrantes, 500 más que el año pasado. Según la OIM, a fines de agosto serán unos 250.000 los refugiados que habrán llegado este año por distintas vías a tierras europeas.


Mientras exponentes de la Iglesia mantienen una polémica con los políticos italianos, a los que acusan de no hacer lo suficiente para ayudar a los miles de inmigrantes que siguen llegando a la península, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) dio a conocer ayer el último estudio de sus expertos que afirma que desde principios de 2015 han muerto en el Mediterráneo al menos 2300 migrantes, 500 más que el año pasado. Según la OIM, a fines de agosto serán unos 250.000 los refugiados que habrán llegado este año por distintas vías a tierras europeas para pedir asilo, superando ampliamente la cifra del 2014, que en todo el año fue de 219.000 migrantes.


Integrada por 157 países, la OIM tiene su sede principal en Suiza, pero cuenta también con oficinas en Italia y otros países. La organización internacional dijo también en un comunicado que desde principios de 2015, 102.000 migrantes atravesaron el canal de Sicilia –el espacio de unos cien kilómetros que separa la isla de Sicilia de Libia, en la costa norte africana–, al que caracterizó como "la ruta más mortal del mundo" para quien escapa de la violencia, los desastres y la pobreza. De todas maneras, aclaró que el desierto del Sahara, por el que pasan camiones de traficantes repletos de nigerianos, eritreos y somalíes, entre otros, para llegar a las costas de Libia y embarcarse hacia Europa, podría ser peor, pero el problema es que no hay datos suficientes como para poder hacer cálculos precisos ni previsiones. "La situación en el Mediterráneo es muy preocupante", subrayó el portavoz de OIM, Joel Millman. Por su parte, el director general de la OIM, William Swing, indicó que si bien ha habido progresos, al reforzarse las operaciones de rescate Tritón, organizada por la Unión Europea, "hay que hacer más para ofrecer al apoyo adecuado a las personas desesperadas que ponen su vida en manos de los traficantes sin escrúpulos". Si bien Italia es uno de los países que más migrantes ha recibido vía mar, el record le corresponde a Grecia que, agregados a sus infinitos problemas económicos, ha recibido este año 134.988 refugiados provenientes de Turquía como país de paso, aunque los principales países de origen son Siria, Eritrea, Afganistán, Nigeria y Somalia.


En cuanto al rol desempeñado por Italia y sus políticos en toda esta tragedia, Monseñor Nunzio Galantino, secretario de la Conferencia Episcopal Italiana, haciéndose eco de los innumerables mensajes y alusiones del papa Francisco a favor de los inmigrantes, en una entrevista con Radio Vaticana tuvo palabras muy duras para con los políticos. "Nosotros como italianos deberíamos distinguir entre la realidad y la percepción que de ella tenemos –dijo–. Escuchamos que se habla de que es 'insoportable' el número de las personas que piden asilo político. En mi opinión ésta es una actitud que viene alimentada por esos 'comerciantes de poca monta' que con tal de conseguir votos dicen cosas extraordinariamente insípidas. Sé que la recepción (de los inmigrantes) es un esfuerzo, sé que es difícil abrir la propia casa, abrir el propio corazón, abrir la propia realidad." El obispo recordó además que Jordania, un país que tiene poco más de seis millones de habitantes y que acababa de visitar, ha recibido más de dos millones de refugiados. "Y no porque ellos tienen más medios. Probablemente porque tienen sólo un corazón más grande", indicó.


Las palabras del obispo Galantino desencadenaron un infierno. Los políticos italianos, sobre todo de la derecha conservadora de Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, y La Liga Norte, se ensañaron con el prelado y con el papa Francisco, al que alguno de ellos le dicen que, ya que tanto habla a favor de los refugiados, por qué no los recibe en el Vaticano, que es un Estado con territorio propio (aunque de poco más de 1 km2). Giorgio Silli, el responsable de temas migratorios de Forza Italia, en una carta abierta a Galantino, dijo –hablando como católico practicante, aclaró– que "es fundamental acoger, indispensable alimentar y curar, pero es impensable e imposible hacerlo con un número infinito de personas". Siempre dentro de la derecha, otros sugirieron al papa Francisco que hiciera una llamada a los premier Merkel, de Alemania; Hollande, de Francia; Rajoy, de España, y Cameron, de Inglaterra, exhortándolos a recibir más migrantes, dado que esos países han puesto límites mayores de lo que se esperaba. Roberto Maroni, de la Liga Norte y actual presidente de la región Lombardía, ha propuesto hacerle juicio al gobierno de centroizquierda de Matteo Renzi que permite la "entrada incontrolada de clandestinos". Para algunos intendentes y presidentes de regiones, la situación es desesperante, no quieren saber más nada con los migrantes, como el presidente de la región Veneto, Luca Zaia, que le propuso al Papa que escuche a los sacerdotes que viven en su región porque piensan igual que él. Pero algunos intendentes están a favor de los pobres refugiados, como el alcalde de Florencia, Dario Nardella, que el 11 de agosto, día que conmemora la liberación de la ciudad del nazi-fascismo, comparó a los inmigrantes con la Resistencia. "Los que buscan desesperadamente la libertad y para eso atraviesan el mar sabiendo que corren serios riesgos, no son menos dignos que nuestro partisanos que llevaron adelante la Resistencia", dijo.


Mientras el gobierno italiano ha mantenido un discreto silencio sobre toda esta polémica, algunas organizaciones humanitarias como Emergency salieron a defender a Galantino y al Papa. "El Vaticano ha hecho bien al llamar la atención de Italia sobre la recepción de los inmigrantes. Nuestro país podría hacer más pero con la ayuda de Europa –dijo la presidenta de esa organización, Cecilia Strada–. Creo que el Vaticano se ha manifestado sobre un aspecto ético sobre el que tiene autoridad para hablar. Es un principio y un deber el recibirlos y dejar de tratar a los que intentan llegar, escapando de situaciones peores, como si fueran ciudadanos de serie Z, que merecen ser dejados morir en el mar."

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Lunes, 03 Agosto 2015 06:04

Pesadilla del hombre blanco

Pesadilla del hombre blanco

A Europa le está pasando lo que al futuro: ya no es como antes. Eso espanta a los supremacistas del continente donde nació el fascismo. El 27 de julio, en Dresde, Alemania, una explosión impactó el vehículo de un político de izquierda que defiende los derechos de los refugiados; un día antes, pobladores habían apedreado las ventanas de un hotel que será convertido en residencia para refugiados; se prevé que este año se dupliquen las solicitudes de asilo en Alemania, dado que cientos de miles de refugiados huyen de Siria, Irak y los Balcanes. El día 28, en Finlandia, 15 mil personas se manifestaron en repudio a un legislador que declaró que el multiculturalismo es una pesadilla; Olli Immonen, del partido Finns, el segundo en el Parlamento, ha apoyado estrictas leyes de inmigración. El día 30, el premier británico David Cameron llamó plaga (swarm, como se dice de las langostas) a los ilegales. Cada día algo. Donde no turcos, somalíes, eritreos, tunecinos, nigerianos, paquistaníes, afganos, bosnios o sudasiáticos recuerdan al hombre blanco que no está solo en casa y que fracasaron sus sueños de pureza. Ya rasguñan la boca del túnel de Calais, que une a Gran Bretaña con el continente. Nada detiene la marea; no, ciertamente, las condiciones de vida de millones de personas cuya única alternativa es huir para buscar trabajo y vida en el díscolo norte. Un tren una noche de verano a través de Italia y Francia arroja luz sobre el asunto.


El día 23 se dieron cita las Asias y las Áfricas herederas de la pesadilla colonial. ¿Será así cada noche en la Estación Central de Milán? El andén estaba lleno. Lo primero en subir al tren fue una avanzada magrebí: jóvenes quizá libios, bien trabados y en evidente acuerdo, que ocuparon rápidamente sus posiciones y esperaron a que la oleada humana inundara los vagones. Siguió un tumulto de familias y grupos en elástica composición. Dos chiquillas senegalesas de pelo ensortijado, la cara misma de la inocencia, metiéndose entre las piernas de la gente abrían paso a sus madres y tías, una parvada de negras palomas decididas.


El tren dormitorio recordaba las películas de Hitchcock. A la derecha los compartimentos para seis, con sus puertas corredizas; a la izquierda el barandal y las ventanillas. De pronto los pasillos se colmaron de personas y equipajes en movimiento. El acomodo territorial, así fuera tan pasajero como los pasajeros mismos, desató una febril incursión de todos contra todos. Chitón callando, grupos de chinos ocuparon un vagón en particular. Algunos tipo tendero o empresario medio, familias, damas mayores; no parecían turistas, y los agentes aduanales los molestarían poco. También había ahí musulmanas de velo, discretas como nadie, casi fantasmales.


Nuestro vagón era escenario de una Babel incontrolable. Con agilidad y gesto desconfiado, dos rubias nórdicas dieron rápido con su compartimento y comprendieron, en medio del gentío, que necesitaban ponerse más ropa de la muy escasa que traían encima. Un mohín arrogante no ocultaba su temor. Enseguida volvieron al pasillo y luchando por alcanzar los lavabos, diminutos gabinetes, se metieron en uno, cerraron. Salieron en piyama. Les debió resultar difícil cambiarse dentro de esa latita de sardinas. Toparon en primera instancia con un alto chaval tan negro que parecía quemado a carbón, elástico como un chita, gatuno y suave que las rodeó sin tocarlas y con un imperceptible arco les abrió paso y las protegió unos pasos. El ir y venir de un galimatías deliberado revelaba una forma de solidaridad disimulada donde la confusión ayuda; los legales no tienen de qué preocuparse y los ilegales aprovechan el lío para evadir vigilantes. Un rodar o arrastrar de equipajes del tamaño de un hombre sentado, bolsas étnicas y maletas jumbo, ya en los compartimentos se volvieron barricada. Una delgada madre vietnamita, falda hasta el piso, bebé en brazos, clamaba en mal italiano que perdió una maleta; un par de agentes sudorosos y apretujados tomaron nota y boletinaron por sus radios. La mujer no se movería, estorbando el trasiego de gente ansiosa y más corpulenta que ella, matronas árabes, atléticos viajantes color marrón o bien negro profundo. En esas, una bocanada de ajo y tocino rancio acompañó el paso de un padre ruso y su prole acalorada y colorada, seguidos por un obrero francés en traje de carácter. Pensé que también existen colonialismo y racismo a nivel de olor. Con coloquial frecuencia el hombre blanco desprecia el olor de los migrantes y los pobres, pero si a esas vamos, pocos seres vivos pueden oler peor que un ruso o un francés una noche de verano.


La revoltura de pieles y la dispersión de lenguas no incluían al castellano, salvo nosotros. Más nos hubiera valido hablar wolof o tigranya. Para eso están las lenguas francas coloniales. Qué lejos los tiempos en que se subían a un tren un mexicano, un francés y un gallego para hacer un chiste. Hoy ni lugar encontrarían.

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Viernes, 24 Julio 2015 06:22

Crece un muro para aislar a Europa

Crece un muro para aislar a Europa

Por Hungría ingresaron y pidieron asilo unas 32 mil personas en el primer trimestre de este año. El país ocupa hoy el segundo lugar en pedidos de refugio dentro de la Unión Europea.

 

Hungría no es demasiado original en su política migratoria de raíces medievales. Apura el levantamiento de un muro contra los extranjeros que pretenden ingresar desde Serbia. No es la primera nación que tapiará su frontera y acaso no será la última. Limita con siete países, pero el problema que tiene está al sudoeste, en los 175 kilómetros que comparte con su vecina. Por ahí ingresaron y pidieron asilo –según estadísticas inmanejables– unas 32 mil personas en el primer trimestre de este año. La drástica medida de construir una pared de cuatro metros de alto acompaña a otras de corte bien chauvinista. El gobierno del derechista Viktor Orban ya había enviado cuestionarios sesgados a sus ciudadanos donde asociaba a la inmigración con el terrorismo y también lanzó una campaña con carteles que decían: "Si vienes a Hungría, no te quedes con los trabajos de los húngaros".

La tarea de construir la muralla fue requerida a novecientos soldados y estará finalizada en diciembre, según autoridades del Fidesz, el partido que gobierna. El ensamblado de los bloques que permitirán vallar la frontera con Serbia lo hacen reclusos de las prisiones húngaras. Una paradoja: con su trabajo, ellos encerrarán el futuro de migrantes que llegan desde países como Siria, Afganistán, Irak, pero también desde la propia Serbia, el territorio de Kosovo (son la mayoría) y otras naciones del este de Europa.


El ministro de Defensa magiar, Csaba Hende, declaró que "las fuerzas de defensa húngaras están listas para finalizar la tarea" que ya comenzó en simultáneo en diez o doce lugares de la frontera. En Szeged, una ciudad universitaria y la tercera más grande del país que está muy próxima a Serbia, hay habitantes que se quejan de los inmigrantes, pero también otros que los ayudan.


A la defensa del muro que hizo el gobierno de Hungría, el primer ministro serbio, Aleksandar Vucic, respondió: "Construir muros no es la solución. Serbia no puede ser responsable de la situación creada por los migrantes, sólo somos un país de tránsito".


El país balcánico integra un corredor por el cual intentan ingresar a la Unión Europea decenas de miles de refugiados que escapan de las guerras, el terrorismo o las hambrunas en Medio Oriente. Pero igual que Hungría, no es un país de tránsito, como dice Vucic. Este año Belgrado recibió 31.500 solicitudes de asilo provenientes en su mayoría de sirios y afganos. Según Amnistía Internacional, el gobierno de Budapest casi duplicó esa cifra en el primer semestre de 2015. Llegó a 60.000, un 40 por ciento más que en 2014. Los números que maneja el ministro del Interior húngaro, Sandor Pinter, son aún mayores: llegan hasta 81.300 los inmigrantes. Hace tres o cuatro años no se superaban los tres mil pedidos de ingreso.


En cualquier caso, el problema en la región es estructural, más allá de que estén en juego cifras contradictorias. Citada por la agencia EFE, la representante para Europa Central de Acnur, Montserrat Feixas Vihé, dijo que la actual ola de refugiados es un problema global y que "a Europa sólo llega el 10 por ciento de todos los desplazados mundiales". La ONU ya había cuestionado la decisión del primer ministro Orban de levantar el muro. El relator especial sobre los derechos de los inmigrantes, François Crépeau, la definió como "respuesta nacionalista y populista" y "muy desafortunada".


Fuentes locales como Péter Krekó, especialista en los movimientos de ultraderecha del think tank Political Capital de Budapest, atribuyen la idea del muro en "un 90 por ciento a razones de política interna". Un motivo puede ser cierta caída en la popularidad del gobierno. Orban perdió la supermayoría de dos tercios que tenía en el Congreso hasta febrero pasado y que le daba un poder discrecional para sacar leyes sin respaldo de ningún partido opositor. Su candidato para ocupar un escaño clave en el Parlamento, Lajos Némedi, del Fidesz, fue derrotado por el independiente Zoltán Kész, apoyado por varios partidos de izquierda.


Hungría ocupa hoy el segundo lugar en pedidos de asilo dentro de la Unión Europea, sólo por detrás de Alemania. Tiene cerca de 10 millones de habitantes (el censo de 2013 arrojó 9,897 millones) y pertenece al espacio chengen, que suprime las fronteras europeas para los miembros de la UE desde 1995. En la práctica, funciona en términos migratorios como un solo país.


Pero el gobierno del Fidesz, que dice ser "el más amenazado de la Unión Europea", echó mano a una receta que en el siglo XX hizo tristemente célebre el régimen de Alemania Democrática. Una vez repudiado y derrumbado el Muro de Berlín, volvieron a levantarse otros muros. Estados Unidos lo hizo en la frontera con México; Israel en Cisjordania, por citar los dos ejemplos más conocidos. Ahora Hungría sigue el mismo camino.


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