Trump expulsa a los hondureños sin visa

En 1998 fueron recibidos después del desastre del huracán Mitch. Ahora tienen menos de dos años para irse o ser deportados, pese a que tienen familia y propiedad en EE.UU.

 

El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump anunció ayer el final de la protección migratoria especial, conocida como TPS, a la que están acogidos unos 57.000 ciudadanos de Honduras desde que el huracán “Mitch” devastó el país centroamericano en 1998. El Departamento de Seguridad Nacional les dio de plazo hasta el 5 de enero de 2020 para que abandonen Estados Unidos o regularicen su situación por otros cauces. Quienes no lo hagan se convertirán en indocumentados y quedarán expuestos a ser deportados. La medida es un nuevo paso en las políticas migratorias restrictivas que Trump convirtió en un pilar de su acción de gobierno. En los últimos meses canceló entre otros el TPS de salvadoreños, haitianos y nicaragüenses. Ya son más de 300.000 inmigrantes que se van a quedar sin protección.


El Gobierno de Honduras, que en los últimos meses desplegó una gran actividad diplomática en Washington para intentar convencer al gobierno republicano de mantener el TPS, lamentó profundamente la cancelación y la enmarcó en, según dijo, una política de Estado de la administración Trump.


En Estados Unidos, la decisión fue inmediatamente criticada como despiadada y maliciosa por organizaciones de derechos civiles, colectivos inmigrantes y políticos demócratas. Muchos de sus beneficiarios llevan veinte años en el país, tienen trabajos, abrieron negocios y echaron raíces. De hecho, son padres de 53.000 hijos nacidos en Estados Unidos, que por ello tienen la nacionalidad norteamericana. El TPS funciona como un programa de protección humanitaria. Permite obtener refugio en Estados Unidos a ciudadanos de países con circunstancias que dificultan la vida, como un conflicto armado, un desastre natural o una epidemia. Da permisos de residencia y trabajo. Sus beneficiarios son sometidos a un estricto examen para comprobar entre otras cosas que carecen de antecedentes criminales.


A Honduras le concedió el TPS la administración del demócrata Bill Clinton después del paso de “Mitch”, un ciclón que en palabras del entonces presidente hondureño, Carlos Flores, destruyó 50 años de progreso en el país. Sólo en Honduras mató a unas 7000 personas. El programa benefició a hasta 86.000 hondureños y sigue habiendo 57.000 registrados, según las cifras del Servicio de Estudios del Congreso estadounidense. Constituyen el segundo gran grupo protegido por el programa, tras los 195.000 salvadoreños. Estos tienen hasta septiembre de 2019 para dejar el país o arreglar sus papeles.


Desde 1999, todas las administraciones, republicanas como demócratas, fueron renovando cada 18 meses el TPS de los hondureños. Pero el Gobierno de Trump ha considerado que ya no existe la situación que motivó su concesión. “Las condiciones de alteración de la vida causadas por el huracán han descendido hasta un grado que ya no se considera como una alteración sustancial”, dijo la secretaria de Seguridad Nacional, Kirjsten Nielsen, en el comunicado en el que oficializó la decisión. “El Gobierno estadounidense se compromete a trabajar con el de Honduras para facilitar una transición ordenada”, aseguró la funcionaria.


Pese a las llamadas de legisladores, líderes religiosos y organizaciones empresariales, entre otros, la administración no tuvo en cuenta la situación de violencia y pobreza que se vive en Honduras. Nielsen opinó que el plazo hasta enero de 2020 da tiempo al Gobierno hondureño para prepararse para el retorno y la reintegración de sus ciudadanos.
“Una vez más reiteramos a nuestros compatriotas que actualmente están fuera del país, que son y serán siempre bienvenidos en su patria donde se les recibirá con los brazos abiertos”, manifestó en Tegucigalpa el vicecanciller hondureño, José Isaías Barahona.


Honduras es uno de los países más violentos del mundo. La tasa de asesinatos es de 60 por cada 100.000 personas, una de las más altas del planeta. El país encabeza además la tasa de femicidios de Centroamérica, con una de las más elevadas del globo. Sin embargo, más allá de la violencia, más de dos terceras partes de la población hondureña vive en la pobreza. “Esta decisión pondrá a los beneficiarios hondureños del TPS en gran riesgo de inseguridad alimentaria, sanitaria y de vivienda”, manifestó el Caucus Hispano del Congreso estadounidense, integrado por legisladores demócratas.

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“Deberíamos preocuparnos por la calidad de lo que comemos”

El director de Memoria del saqueo continúa con su serie de documentales y ahora se ocupa del modelo agrosojero que amenaza la salud de la población: “Hay muchas cosas que no sabe el común de la gente: va al verdulero y compra cosas que están todas envenenadas”.



En el octavo film de la serie documental de Fernando “Pino” Solanas, Viaje a los pueblos fumigados, el director de La hora de los hornos profundiza en los severos problemas para el medio ambiente y los seres humanos que genera la utilización de los agrotóxicos como los herbicidas, pesticidas e insecticidas con que se fumigan parte de los campos argentinos. Filmada en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Salta, Chaco y Misiones, la nueva película de Solanas investiga las consecuencias sociales –no sólo ambientales– que dejó el modelo transgénico con esos agrotóxicos. El film denuncia que en la Argentina actual para lograr mayor volumen exportador se producen granos, carnes, verduras y otros alimentos con sustancias químicas muy dañinas. Para poder concretar su investigación cinematográfica, Solanas contó con testimonios de ingenieros, productores, chacareros, maestros y directores de escuelas rurales, médicos, profesores universitarios, investigadores del Conicet y víctimas de las fumigaciones. A través del contacto con la población afectada, el cineasta pudo comprobar el aumento de cánceres, diabetes y malformaciones de los embriones, entre otros graves problemas para la salud humana. Viaje a los pueblos fumigados está en las antípodas del documental televisivo porque tiene la marca identitaria del cine de Solanas, caracterizado por la fusión de géneros. El film se estrena el jueves 3 de mayo, tras una proyección especial que tuvo en la Berlinale, en febrero pasado.


“Era una asignatura pendiente que la venía postergando porque aparecieron otros temas con más urgencia. Acá hay secuencias que yo filmé en 2003”, cuenta Solanas en diálogo con PáginaI12. “Empecé esta obra con la idea de hacer una película larga, grande, una suerte de La hora de los hornos en cuanto al análisis y lo testimonial. Después, me fui dando cuenta de que eso iba a ser enorme, y no se iba a poder ver. Nadie soporta una película de más de una hora y cincuenta”, cuenta Solanas. Y explica la diferencia que tiene este tipo de cine con el comercial: “Estas son películas que exigen al espectador porque son de reflexión. No son de acción. Podés ver cinco horas de films de acción porque te llevan como una montaña rusa. Es causa y efecto, causa y efecto: no son películas para pensar sino para dejarse llevar. Y en ésta se dicen y se muestran cosas y se analiza lo que se ve y lo que se muestra. Es un cine más ligado al ejercicio de la lectura”.


A finales del 2002, Solanas se dio cuenta de que tenía que pensar en varias películas. “Primero, fue Memoria del saqueo, con lo que pasó en los 90. En cuanto a cómo se defendieron las víctimas de los años 90 lo mostré en La dignidad de los nadies. Y así se fueron concatenando. La que estreno ahora se vino postergando, pero forma parte de una larga obra. El tema central son algunos aspectos de la crisis social de la Argentina contemporánea. Mejor dicho, lo que quedó después de las privatizaciones de los años 90, lo quedó después del saqueo monumental de los 90. Y lo que quedó es un bote a la deriva de la correntada”, plantea el director que en junio presentará una versión restaurada de La hora de los hornos en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, con motivo de cumplirse los cincuenta años de su estreno.


–¿Qué fue lo que más le impactó al investigar la producción de alimentos con agrotóxicos?


–Lo que me llamó la atención es la desinformación de la población, porque la población sufre muchas enfermedades que cuesta diagnosticar. Vivimos en un mundo de una alta contaminación. Por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires vivimos con un smog altamente contaminante y es una ciudad que todavía no nos informa cuál es la tasa de contaminación del día. Las grandes ciudades del mundo marcan todos los días en sus noticieros y en sus diarios cuál es la tasa de smog y de contaminación. Dicen: “Mañana los autos impares no entran más a la ciudad”. Reducen a la mitad el parque automotor y toman medidas. Las aguas también tienen índices de contaminación. Si agarramos un vaso de agua y lo analizamos encontramos algunos problemas, pero la dosis es insignificante, se dice. El tema es que esta insignificancia junto a la que traen los alimentos, todo suma, y mucho. Lo más sorprendente es que no existen investigaciones públicas, programas de investigación en hospitales y en universidades sobre las consecuencias de la salud de la población de las fuentes de contaminación. Y esas fuentes de contaminación vienen por dos orígenes. Uno es que la industria química hace varias décadas comenzó a meterse en la industria alimentaria: conservantes, colorantes, saborizantes, etcétera. Después, la producción de vegetales, hortalizas, frutas, yerba mate, todo se hace con pesticidas, fungicidas y agrotóxicos. Algunos dirán: “Qué exagerado. No son agrotóxicos. Son agroquímicos”. Y otros dirán: “No son agroquímicos, son fitosanitarios”. Estas sustancias químicas son tóxicas, algunas en reducida medida, y otras, en gran medida.


–¿El motivo del empleo de los agrotóxicos es que permite una mayor rentabilidad del negocio del agro o hay otros factores que intervienen?


–En el fondo de esto, está la búsqueda de los productores de una mayor eficiencia productiva. Eficiencia productiva quiere decir producir más cantidad a menor costo. Esa ecuación de producir en escala, reducir los costos y reducir la mano de obra ha llevado a este modelo. La siembra directa con la receta de la semilla transgénica que prospera si está rodeada de una batería de agrotóxicos o herbicidas eliminó el 90 por ciento de la gente en el campo.


–¿Por qué no está prohibido el uso de glifosato en la Argentina si, de acuerdo a lo que se desprende del documental, está comprobado científicamente que produce malformaciones en los embriones, cánceres y retardos mentales, entre otros efectos?


–Este es el gran problema y por eso hacemos este documental. Si esto estuviera bajo control, a lo mejor no tendría mucho interés la película. Yo he buscado con estas películas colocar la lupa sobre algunos grandes temas sociales de la Argentina contemporánea, no sólo para dar testimonio sino para abrir el debate. Ninguna película tiene la posibilidad de tratar a fondo un tema. Lo puede tratar un libro o una investigación, pero la película tiene la ventaja de que es un campanazo fuerte que te abre la ventana hacia un paisaje desconocido. La gente debería empezar a preocuparse de cómo se producen los alimentos que come. Y no ir y comprar en el supermercado esa verdura sino buscar algunos de los negocios que venden verdura orgánica; digamos, agricultura ecológica. En general, la exigencia del hombre y la mujer contemporáneos es tal que comenzaron a delegar en los fabricantes de alimentos la calidad, con qué y de qué manera se producen los alimentos. Nadie sabe cómo se producen. “Esta marca es importante. Yo confío que esta marca está colocando lo mejor”, piensa la gente. La realidad es muy otra. El gerente de la gran empresa o la multinacional que produce tiene como objetivo cumplir con la pauta que la dirección de arriba le ha marcado: pauta de producción, pauta de insumo, pauta de costos. Su rol no es cuidar la salud de la población.


–Igual, el debate no es sólo si está prohibido o no porque usted señaló que el Endosulfán está prohibido en la Argentina desde 2013 y, sin embargo, esa prohibición se vulnera. ¿Fallan los controles?


–Totalmente. Yo diría que en la Argentina prácticamente los controles son mínimos. Acá no se controla casi nada. Una cosa es el verso y otra cosa es la realidad. Tomemos el caso de la verdura: llega a los mercados concentradores de madrugada. Y se vende dos horas después y no queda nada. A las 5 de la mañana están los verduleros eligiéndola. A las 7, la instalan en sus locales. Y a las 7.30, 8 están vendiendo la verdura. No se puede controlar. La única manera de hacerlo es controlar la fuente de producción. Cuando ves al Senasa con un presupuesto paupérrimo, ¿qué puede controlar el Senasa? No hay control. Lo único que le importa al productor, que está semiquebrado, es que no lo desalojen, poder pagar la factura de luz que si no se la cortan. “Yo estoy compitiendo y si tengo que rociar dos veces a los pimientos o a los tomates para que no tengan ninguna pinta lo hago”. Estás vendiendo tomates que son “perfectos” y acá el cliente, el consumidor compra por los ojos. Compra lo que no tiene ninguna pinta, lo que es igualito, lo que es perfectito. No compra por el gusto. Y los “perfectitos” son lo que están más formateados químicamente y controlados químicamente. Una ensalada que presuntamente es el plato más sano y liviano para comer tiene de diez a veinticinco fungicidas y plaguicidas.


–¿Por qué la población argentina no es consciente de este grave problema? ¿Tiene que ver con las máscaras publicitarias de los alimentos?


–Por supuesto. Todo es publicidad. Compran la mayor parte en el supermercado. Hay una gran incultura. Esto no lo sabe la población: va al verdulero y compra cosas que están todas envenenadas. Tampoco hay una cultura defensiva, que sería lavar bien la verdura que comprás. La podés lavar con lavandina, con bicarbonato de sodio, otros le ponen mucho vinagre, la dejan en remojo. Todo eso mata lo que está afuera, lo que es exterior. Pero lo que es interior a la planta, no lo mata. Y como esa planta creció con toda esta batería de elementos, eso está en su estructura. Como todo esto es nuevo y como estas cosas emergen con el tiempo, los daños ambientales o los daños de la contaminación en la infección son con el tiempo. Yo me tomo un vaso de agua. Si es aislado es una cosa. Si durante 365 días tomo agua que tiene determinado metal pesado o una dosis de arsénico –que es lo común en el agua– superior, al final de uno o dos años me hizo un agujerito adentro. Si vas a un médico, en quince minutos te despacha. Estas son enfermedades y daños nuevos en la salud.


–¿Cree que es posible modificar el modelo agrario actual que destruyó los bosques?


–Por supuesto. No hay solución de un día para el otro, pero hay solución. Va a llevar tiempo. Por ejemplo, el modelo agroindustrial que va desde la semilla transgénica para producir en gran escala, se siembra y luego con el empleo de los agrotóxicos, es un combo. No se puede salir de un día para el otro porque esa renta, esa producción del campo, de alguna manera lo financia en buena parte el Tesoro Nacional. Tampoco podés desfinanciar el Estado de un día para el otro. Por supuesto que con decisión política, seguida de planificación y si se compensa lo que vas sacando, se puede. Todo es complejo para que lo pueda explicar en este momento, pero hay posibilidades. Por ejemplo, hay producción orgánica en la Argentina agroecológica. Toda la soja orgánica que se cultiva se exporta. Te la sacan de las manos porque hay un consumidor en el norte europeo que no quiere el cereal transgénico, quiere el orgánico. No le importa pagar un poquito más.


–¿Cómo notó que importa este tema en Europa a partir de haber presentado la película en la Berlinale?


–La película llegó a la Berlinale en un momento crucial. Pocas semanas antes había culminado un gran debate que llevó todo el año pasado: si se iba a prorrogar la autorización de utilizar glifosato en Europa. Fue un gran debate. Finalmente, ese debate se decidió en Alemania, se perdió por un voto, pero semanas o meses después que la Bayer había comprado Monsanto. Es un gran debate. Hoy en día, se utilizan los pesticidas en todos los países agrícolas. Lo más interesante que yo creo que muestra esta película es que revela lo que no se ve. ¿Qué es lo que no se ve? Lo que no se ve y se oculta son las consecuencias negativas que tiene el modelo en lo social. Apuntemos ahí el éxodo rural, la migración espectacular que ha habido hacia las ciudades o pueblos. Hoy hay una agricultura sin agricultores. Las otras son las consecuencias en el suelo porque esta pampa de la tierra negra, la famosa pampa argentina está llena de bichos, lombrices y bacterias que son la riqueza del suelo y hacen que el suelo tenga vida. El suelo no es roca inerte. La vida se la da todo ese mundo de bacterias y en la naturaleza todo tiene un rol. De la misma manera que el puma come al cabrito o a alguna otra especie porque si no sería plaga. Los ciclos de la naturaleza son trágicos, pero al mismo tiempo sabios. Se han generado a través de miles de años. Y todo tiene un sentido en la naturaleza. Entonces, el suelo ha sido severamente castigado con los agrotóxicos. Son suelos muertos. Matan todo y para darle vida ahí van los herbicidas, el fósforo y todo lo que se le coloca para darle fertilidad al suelo. Pero lo más trágico es el daño a la salud de la población. Y esos daños no se verifican en el momento, como tampoco uno se da cuenta de qué daño se le hizo al suelo en unos meses o en un año.

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Migrantes indígenas, atrapados en la frontera entre Colombia y Venezuela

Los miembros de la comunidad yukpa cruzaron la frontera para escapar de la crisis en Venezuela, pero han sido deportados en dos ocasiones

 

A finales del año pasado, la niña de 12 años Betania escuchó hablar a sus vecinos sobre una ciudad no muy lejana donde se podía encontrar comida. "Mi madre me dijo: 'Betania, vete de aquí, porque tenemos hambre. Mira a tus hermanos, no tienen nada en la barriga'", recuerda.

Así que Betania se despidió de su familia, abandonó su remota aldea en la comunidad indígena yupka de las montañas del oeste venezolano, y caminó 300 kilómetros hasta la ciudad colombiana de Cúcuta, en la frontera con Venezuela.


Acampados en la orilla lejana del río Táchira, encontró cientos de indígenas yukpas. También huían de la desnutrición y de la enfermedad en Venezuela, donde la escasez causada por el colapso económico ha afectado incluso a las comunidades indígenas rurales.


Los yukpas representan una parte minúscula de los cientos de miles de venezolanos que en los últimos años han cruzado la frontera para escapar de la hiperinflación, la escalada del crimen y una crisis política que parece no tener fin.


La diferencia con otros migrantes es que a este grupo indígena lo han deportado en dos ocasiones. Una y otra vez regresaron a Colombia, donde volvieron a acampar a orillas del río. Pero ahora están atascados: no quieren regresar a Venezuela y no son bienvenidos para seguir avanzando en Colombia.


"¿Sabes por qué vine hasta aquí? Porque no puedo quedarme allá atrás sin comida, ni dinero, ni ropa, ni nada", dijo Anteli Romero, un artesano yukpa de 28 años de las montañas que rodean la ciudad de Machiques. "Ahora dicen que no quieren a los yukpas por aquí, dicen que vinimos para nada".


Hay unos 500 miembros del grupo indígena acampando junto al río, entre ellos varias decenas de mujeres embarazadas. Duermen al raso o en refugios hechos con material reciclado. Por la noche, un montón de pequeños fuegos parpadea en el bosque mientras cocinan el arroz blanco o los pasteles de maíz.


El grueso de los migrantes venezolanos que cruzaron se ha dispersado en las ciudades de Colombia, pero la presencia concentrada de los yupkas en la frontera irrita a las autoridades locales. Los miembros del grupo se han enfrentado repetidamente con los funcionarios fronterizos colombianos, llegando a amenazarlos con arcos y flechas.


Aunque las relaciones entre Colombia y Venezuela han sido tensas durante varios años, las autoridades de ambos países cooperaron en enero para desalojar el campamento en la ribera del Táchira y devolver unos 500 yukpas a sus tierras en las inmediaciones de la ciudad de Machiques. Los yukpas dijeron que seguían sin tener comida ni medicinas y regresaron caminando a Colombia.


Las autoridades de Cúcuta volvieron a deportar a los yukpas en marzo. Pero muchos de ellos regresaron y siguen llegando más. "En Venezuela, a veces pasamos todo el día sin comida, por eso todos vienen", dijo Arbelei Landino, otro migrante yukpa.


Cuando hace dos años estalló la crisis migratoria, Colombia respondió otorgando residencia legal a los trabajadores venezolanos. Hasta que en febrero retiró los privilegios y desplegó a 3.000 soldados en la frontera. Pero la marea de migrantes sobre una frontera abierta ha demostrado ser imparable.


Los activistas creen que el Gobierno debe invertir en una respuesta adecuada antes de que se haga ingobernable la situación. Según el padre Francesco Bortignon, responsable de un refugio para migrantes en Cúcuta, "el Gobierno no tiene ni idea de cómo manejar la situación".
Los yukpas son anteriores a los estados


Los yukpas, cuyos territorios ancestrales se extienden a ambos lados de la frontera y son anteriores a la creación de Colombia y de Venezuela, han tratado de invocar sus derechos como tribu binacional.


En teoría, el texto de la Constitución colombiana reconoce la ciudadanía a los miembros de dichos grupos y dispone de protecciones especiales para la preservación de las comunidades indígenas. Los líderes yukpas dicen que los 15.000 miembros de la tribu no han recibido ninguna de esas protecciones.


El Ministerio de Interior de Colombia ha dicho que primero debe certificar su identidad indígena haciendo un censo de los yukpas. Hasta entonces, los considerará como venezolanos viviendo ilegalmente en Cúcuta.


Según Andrés Barona, asesor legal de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), "la actitud del Gobierno es 'esconded a los pobres, son feos'. Son acciones motivadas por el racismo que hay contra los indígenas".


En su opinión, las autoridades nacionales y municipales colombianas se han limitado a tomar la opción más sencilla frente a la complicada crisis humanitaria y diplomática.
El ayuntamiento de Cúcuta no respondió a las llamadas de The Guardian, pero antes había comunicado a los medios locales que los yukpas estaban implicados en el contrabando de la frontera.


Barona y la ONIC creen que el Gobierno debería dar a los yukpas un espacio para vivir mientras elabora un plan, además de garantizarles el acceso a comida, agua y letrinas.
Como dijo Deborah Hines, directora del Programa Mundial de Alimentos en Colombia, los grupos indígenas son olvidados a menudo en una crisis humanitaria que ya ha abrumado al Gobierno y a las organizaciones de ayuda internacional. "Nos centramos en las comunidades indígenas porque tienden a ser los más vulnerables", dijo.


Pero muchos en el campamento yukpa dijeron que la vida junto al río era mejor que en su hogar. Al menos aquí, unas pocas monedas pueden servir para comprar una bolsa de arroz. En Venezuela no hay arroz. "Nos cansamos de sufrir tanta hambre, así que aquí vinimos", dice Ángel Romero, de 32 años. "Confiamos en que nos ayuden".

Dylan Baddour - Cúcuta
28/04/2018 - 19:57h


Traducido por Francisco de Zárate

 

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América Latina, el continente más homicida del mundo

Sufre el 33% de los homicidios de todo el mundo a pesar de tener sólo el 8% de su población


Brasil, Colombia, México y Venezuela son los países más afectados

 América Latina ha sufrido más de 2,5 millones de asesinatos desde el comienzo de este siglo y se enfrenta ahora a una grave crisis de seguridad pública que requiere soluciones urgentes e innovadoras. Esto es lo que advierte un nuevo informe que acaba de ser publicado.


"Las dimensiones totales de la violencia homicida son impresionantes", dice el informe del Instituto Igarapé, un think tank de Brasil que se centra en asuntos de seguridad y desarrollo. La publicación, que vio la luz este jueves, muestra un retrato sombrío de lo que llama el continente más homicida del mundo.


América Latina sufre el 33% de los homicidios de todo el mundo a pesar de tener solamente el 8% de su población. Una cuarta parte de los homicidios que se producen en todo el mundo se concentran en cuatro países –Brasil, Colombia, México y Venezuela– y todos ellos se están preparando para elecciones presidenciales, en las que uno de los grandes temas va a ser el de la seguridad.


"La tendencia general que se presenta en estos momentos en América Latina es la de que sigan aumentando los homicidios y el deterioro de la seguridad", dice Robert Muggah, uno de los autores de este informe.


"América Latina es un área inmensa y hay muchas variaciones. Pero como región –incluyendo a México, a Centroamérica y a Sudamérica– la tasa de asesinatos seguirá aumentando hasta 2030. Los únicos otros dos lugares en los que vemos aumentos parecidos son partes del sur y del centro de África y algunas zonas en guerra".


El informe también pone de manifiesto que los jóvenes latinoamericanos se sienten desproporcionadamente afectados, ya que casi la mitad de todas las víctimas de asesinato han sido personas de entre 15 y 29 años. También denuncia el "increíble" papel que tienen las armas de fuego.


"Además de tener estos niveles extremadamente altos de homicidios, la gran mayoría de los homicidios se cometen con armas de fuego. En el 75% de los casos, se han utilizado pistolas", añade Muggah. La media del uso de pistolas en casos de homicidio es de un 40%.


La crisis de seguridad ha ocupado un lugar central este año, ya que las naciones más violentas de la región se encaminan a elecciones presidenciales. Colombia y Venezuela celebrarán elecciones a finales de mayo, mientras que México, que el año pasado registró su peor tasa de asesinatos desde que existen este tipos de informes, votará el 1 de julio y Brasil lo hará en octubre.


Algunos aspirantes a presidentes han expresado ideas verdaderamente radicales al intentar sacar partido de la furia pública en torno a este asunto. Este domingo, un candidato mexicano, Jaime Rodríguez, sugirió cortar las manos de los ladrones. "Es una propuesta seria, no me la acabo de sacar de la manga", aseguró.


En Brasil, el candidato de extrema derecha Jair Bolsonaro, uno de los primeros candidatos a la presidencia, se comprometió a relajar las leyes de control de armas. "Debemos dar a todos el derecho de llevar armas, como en EEUU", dijo a O Globo esta semana. "Ya tenemos un bang bang abierto en Brasil, pero solo uno de los lados tiene permitido disparar".


Muggah explica que teme que muchos votantes elijan opciones populistas de estilo férreo que ofrezcan "soluciones simplistas, enérgicas y agresivas para lo que consideran uno de sus principales problemas".


"Existe el peligro de que los latinoamericanos se sientan seducidos por este discurso de la mano dura. Pero esto no resolverá este problema, simplemente provocará que haya más presencia policial, sentencias más largas y más prisiones", concluye el especialista.

Por Tom Phillips - Ciudad de México
26/04/2018 - 19:56h


Traducido por Cristina Armunia Berges

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Informe enumera constantes violaciones de EEUU a derechos humanos en otros países

BEIJING, 24 abr (Xinhua) -- Las operaciones militares encabezadas por Estados Unidos en otros países han causado un gran número de víctimas civiles, señala el "Registro de derechos humanos en Estados Unidos en 2017" publicado hoy por China.

Las operaciones militares en Siria causaron una gran cantidad de víctimas civiles, dice el informe, que cita información de medios de comunicación


La coalición encabezada por Estados Unidos y sus Marines presuntamente bombardearon por lo menos 12 escuelas, 15 mezquitas, 15 puentes, así como vecindarios residenciales, hospitales, reliquias culturales y campamentos de refugiados, indica la página www.motherjones.com.


El sitio web Muslim Times informó el 24 de junio de 2017 que el ejército de Estados Unidos atacó a las fuerzas del gobierno sirio "por lo menos en cuatro ocasiones en meses recientes", incluyendo un ataque con misiles en abril contra un campo aéreo en Siria. Myles Hoenig, un analista político estadounidense, señaló que Estados Unidos está violando la Carta de la ONU al llevar a cabo una guerra de agresión contra Siria.
En una audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el ex detenido en Guantánamo Djamel Ameziane preparó una declaración por escrito en la que dijo que estuvo detenido durante 11 años, enfrentó una prolongada detención incomunicado, sufrió múltiples formas de tortura y nunca recibió una resolución judicial respecto a la legalidad de su detención, menciona el informe citado por la página Al Jazeera.


Además, de acuerdo con un informe del sitio web de The USA Today, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y organizaciones de derechos humanos han criticado a las autoridades de Estados Unidos por crear un "hoyo negro legal" en Guantánamo permitiendo la detención por tiempo indefinido de sospechosos sin presentar acusación y por retener a muchos detenidos durante más de una década.


El informe publicado por China también indica que Estados Unidos ha desarrollado instrumentos para una guerra informática. El documento cita información de WikiLeaks de que operadores de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos lanzaron ataques informáticos contra redes móviles de Pakistán y que han estado espiando cientos de direcciones IP en el país.


El informe fue publicado por la Oficina de Información del Consejo de Estado, el gabinete de China, en respuesta a los Informes de Países sobre Prácticas de Derechos Humanos de 2017 publicados por Estados Unidos.


 Texto íntegro del registro de derechos humanos de Estados Unidos en 2017 (1)

Actualizado 2018-04-25 15:27:48 | Spanish. xinhuanet. com

BEIJING, 25 abr (Xinhua) -- A continuación presentamos el texto íntegro del Registro de Derechos Humanos de Estados Unidos en 2017, publicado el martes en Beijing por la Oficina de Información del Consejo de Estado (gabinete de China):


Registro de Derechos Humanos de Estados Unidos en 2017


Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China


Abril de 2018


Prólogo:


El 20 de abril, hora local, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó sus informes por países sobre las prácticas en materia de derechos humanos en 2017 y se presentó una vez más como "el guardián de los derechos humanos" y como un supuesto "juez de los derechos humanos". Volvió a señalar con el dedo y a atribuir culpas sin fundamento en materia de asuntos internos y en relación con la situación de los derechos humanos en otros países como si tuviese la mejor situación del mundo en este aspecto. Sin embargo, al volver la vista atrás a lo acontecido en 2017, incluso aquellos que tienen un menor sentido de la rectitud se darán cuenta de que el registro de los derechos humanos en Estados Unidos volvió a mostrar manchas y una tendencia continuada al deterioro.


-- La noche del 1 de octubre de 2017, casi 60 personas fueron asesinadas y más de 800 resultaron heridas en un tiroteo contra una multitud en Las Vegas, el suceso de este tipo con un mayor número de muertes en la historia moderna de EE.UU.
-- En agosto de 2017, supremacistas blancos se manifestaron en Charlottesville coreando eslóganes nazis en la que fue "la mayor reunión motivada por odio en décadas".
-- Artículos publicado en los sitios web de The Atlantic y el New York Times citaban encuestas realizadas entre expertos estadounidenses que revelaban que la mayoría de los participantes dijo opinar que la democracia en Estados Unidos lleva décadas estancada y que se está ahogando en dinero.


-- Una investigación de Martin Gilens, un profesor de política de la Universidad de Princeton, mostró que las políticas económicas estadounidenses de los últimos 40 años "reflejan nítidamente las preferencias de los más acomodados, pero prácticamente no tienen relación con las preferencias de los estadounidenses pobres o con ingresos medios".


-- Un estudio del Registro Nacional de Exculpaciones de Estados Unidos publicado el 7 de marzo de 2017 mostró que los estadounidenses negros tenían siete veces más probabilidades de ser condenados injustamente por asesinato que los blancos. En lo que se refiere a los delitos relacionados con drogas, los estadounidenses negros tienen unas 12 veces más probabilidades de que se les aplique una condena equivocada que las personas blancas inocentes. Los infractores varones negros fueron condenados, de media, a penas un 19,1 por ciento más largas que aquellos infractores varones blancos en "situación similar".
-- El Instituto de Política Económica publicó el 13 de febrero de 2017 un informe en el que afirma que la riqueza media de las familias blancas es siete veces superior a la riqueza media de las familias negras y que la mediana de la riqueza de los blancos es 12 veces superior a la mediana de la riqueza de los negros. Más de uno de cada cuatro hogares negros tenía un patrimonio neto de cero o negativo.


-- En los sitios web del Guardian y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas se informó en diciembre de 2017 de que 52,3 millones de estadounidenses vivían en "comunidades empobrecidas económicamente" y de que 18,5 millones vivían en una situación de pobreza profunda.


-- Una información de la BBC del 11 de diciembre de 2017 indicaba que, entre quienes se encuentran en situación de pobreza en Estados Unidos, hay unos 13,3 millones de niños, el 18 por ciento de la población de menos de 18 años. Las estadísticas del Instituto Urbano de Estados Unidos revelaron que cerca de nueve millones de niños de Estados Unidos (el 11,8 por ciento de los menores del país) crecerán en familias persistentemente pobres.


I. Serias vulneraciones de los derechos civiles


Los delitos violentos fueron en aumento en Estados Unidos; el gobierno no ejerció un control efectivo sobre las armas, lo que causó un continuo incremento de los incidentes con las mismas; los abusos de poder por parte de la policía provocaron protestas masivas y la vigilancia del gobierno vulneró la privacidad individual. Como resultado, los derechos civiles del pueblo estadounidense, en especial el derecho a la vida y el derecho a la libertad, se vieron seriamente amenazados.


Los delitos violentos fueron en aumento en Estados Unidos. Según el informe anual del FBI sobre las estadísticas nacionales de delitos publicado en septiembre de 2017, hubo una cantidad estimada de 1,2 millones de delitos violentos en Estados Unidos en 2016, un aumento del 4,1 por ciento con respecto a 2015. Esto indica que la tasa estimada de crímenes violentos fue de 386,3 por cada 100.000 habitantes, un 3,4 por ciento más que en 2015. Los casos estimados de agresiones con agravantes, asesinatos y violaciones se incrementaron un 5,1, un 8,6 y un 4,9 por ciento, respectivamente, en 2016 en el país, en comparación con la estimación de 2015 (www.fbi.gov, ucr.fbi.gov, septiembre de 2017).


El ineficiente control sobre las armas causó un crecimiento constante de la violencia relacionada con las mismas en Estados Unidos. Una encuesta del Centro de Estudios Pew muestra que al menos dos tercios de los estadounidenses entrevistados había vivido en un hogar con un arma en algún momento de su vida (www.pewsocialtrends.org, 22 de junio de 2017). El 73 por ciento de los homicidios por los cuales el FBI recibió información de armas en 2016 estaba relacionado con el uso de armas de fuego, según el informe anual del FBI sobre las estadísticas de delitos publicado en septiembre de 2017 (www.ucr.fbi.gov, septiembre de 2017). Según el Archivo de Violencia con Armas de 2017, hasta el 25 de diciembre el número total de incidentes en Estados Unidos era de 60.091 y en los mismos habían muerto 15.182 personas y 30.619 habían quedado heridas. De los incidentes, 338 fueron tiroteos masivos (www.gunviolencearchive.org, 25 de diciembre de 2017). El 1 de octubre de 2017, un pistolero, identificado como Stephen Paddock, residente de Nevada de 64 años, abrió fuego desde el piso 32 del hotel Mandalay Bay de Las Vegas contra una multitud que estaba en un festival de música al aire libre al que asistieron 22.000 personas. Murieron cerca de 60 personas y en torno a 500 resultaron heridas en este tiroteo, el más mortífero de la historia moderna de EE.UU. (www.bbc.com, 2 de octubre de 2017). La policía encontró 42 armas de fuego, miles de balas y explosivos en la habitación del hotel y en la vivienda de Paddock. El 5 de noviembre de 2017, al menos 26 personas fallecieron y 20 quedaron heridas después de que un hombre vestido de negro entrase en la Primera Iglesia Baptista de Sutherland Springs, en Texas, armado con un rifle y comenzase a disparar contra la congregación. Las víctimas tenían entre cinco y 72 años.


La policía estadounidense abusó de su poder en la aplicación de la ley. De acuerdo con las estadísticas publicadas por el FBI, las fuerzas del orden practicaron 10.662.252 arrestos estimados en todo el país en 2016. (Nota: El Programa UCR no incorpora los datos de las citaciones por infracciones de tráfico). La tasa de arrestos de Estados Unidos en 2016 fue de 3.298,5 por cada 100.000 habitantes (ucr.fbi.gov, septiembre de 2017). De acuerdo con la base de datos Fatal Force del Washington Post, 987 personas recibieron disparos de la policía en 2017. Este periódico informó el 26 de julio de 2017 de que los agentes estadounidenses habían disparado y provocado la muerte de un hombre al tratar de cumplir una orden en la casa equivocada. No había una orden de arresto contra el hombre, que no tenía antecedentes penales. Las estadísticas difundidas por el Centro de Estudios Pew el 11 de enero de 2017 muestran que desde 2015 casi 500 ciudadanos negros recibieron disparos mortales de la policía (www.pewsocialtrends.org, 11 de enero de 2017). El Huffington Post publicó el 7 de noviembre de 2017 que dos investigadores de la policía estadounidense, Eddie Martins, de 37 años, y Richard Hall, de 33, habían sido arrestados por acusaciones entre las que se incluía la violación de una mujer en un furgón policial en Nueva York tras descubrir que llevaba marihuana y pastillas antidepresivas.


La aplicación de la ley de forma violenta por parte de la policía estadounidense desencadenó protestas masivas en Estados Unidos. El 22 de febrero de 2017 centenares de personas salieron a las calles de Anaheim, en California, en una protesta iniciada a raíz de una grabación de vídeo en la que se veía a un policía de Los Ángeles fuera de servicio disparando con su arma en un enfrentamiento con unos adolescentes el día anterior. La policía informó de que había arrestado a 23 personas en las protestas (www.washingtonpost.com, 23 de febrero de 2017). En Saint Louis manifestantes bloquearon carreteras, dañaron propiedades públicas y privadas, rompieron ventanas, lanzaron piedras a la casa del alcalde y lanzaron ladrillos a los agentes el 15 de septiembre de 2017, después de que un expolicía blanco fuese absuelto ese mismo día de las acusaciones de haber disparado y matado a un hombre negro en 2011. Fueron arrestados 32 de los asistentes a las protestas. "Una y otra vez la policía mata a hombres afroamericanos y nadie paga por ello", dijo uno de los manifestantes (abcnews.go.com, 16 de septiembre de 2017).


La vigilancia en internet por parte del gobierno de Estados Unidos vulneró la privacidad individual. Según una información del Daily Mail del 6 de abril de 2017, Twitter rechazó una petición del gobierno para que revelase quién estaba detrás de una cuenta crítica con las duras políticas de inmigración del presidente, Donald Trump. La empresa presentó un litigio federal para bloquear la orden en el que citaba la libertad de expresión como base para no entregar registros sobre la cuenta. El New York Times publicó el 13 de septiembre de 2017 que hubo casi 15.000 registros forzosos de teléfonos o computadoras portátiles en Estados Unidos entre octubre de 2016 y marzo de 2017, en comparación con los 8.383 del mismo periodo de un año antes. De acuerdo con una información del Independent del 27 de septiembre de 2017, el gobierno estadounidense informó discretamente de que tenía previsto continuar reuniendo información de las redes sociales sobre los inmigrantes en Estados Unidos, una política que preocupa a los expertos por los abusos en materia de privacidad y por la ineficiencia. César Cuauhtémoc García Hernández, un profesor de derecho asociado de la Facultad de Derecho de Sturm de la Universidad de Denver, manifestó que hacer un seguimiento de las cuentas en las redes sociales podría tener un efecto desincentivador en la libertad de expresión. El Departamento de Justicia de EE.UU. estaba investigando a los manifestantes que se acogieron a sus derechos recogidos en la Primera Enmienda de libertad de reunión en la toma de posesión de Donald Trump en enero de 2017. El Departamento de Justicia ha pedido a la empresa DreamHost que entregue 1,3 millones de direcciones IP de personas que visitaron el sitio web utilizado para coordinar las protestas del día de la toma de posesión (edition.cnn.com, 17 de agosto de 2017).


II. La discriminación racial sistemática agrava la fractura social


Los problemas de discriminación por motivos de raza existentes en Estados Unidos no se han suavizado, sino que las relaciones raciales siguen empeorando. El antagonismo social se ha intensificado y se han producido con frecuencia conflictos raciales.


Existe una discriminación racial sistemática en la aplicación de la ley y en los órganos judiciales. De acuerdo con la información publicada en el sitio web del Huffington Post el 18 de noviembre de 2017, un documento de la Comisión de Condenas de Estados Unidos difundido en noviembre dice que los infractores varones negros fueron condenados a penas un 19,1 por ciento más largas de media que aquellos varones blancos infractores que se encontraban en "situaciones similares". Según el estudio del Registro Nacional de Exculpaciones, publicado el 7 de marzo de 2017 y que examina casos desde 1989 hasta octubre de 2016, los afroamericanos tienen muchas más probabilidades que las personas blancas de ser condenados injustamente por delitos como asesinato, agresión sexual y actividades ilegales relacionadas con la droga. De los 1.900 acusados condenados por delitos y posteriormente exculpados, el 47 por ciento eran afroamericanos --tres veces su representación en la población-- (www.aljazeera.com, 8 de marzo de 2017). De acuerdo con un informe del Stanford Open Policing Project publicado el 19 de junio de 2017 y basado en el análisis de más de 60 millones de altos dados por la policía en 20 estados, los conductores negros y de origen latinoamericano se enfrentan a un doble rasero y los agentes necesitan muchas menos sospechas para registrarlos que en el caso de los conductores blancos. Los conductores afroamericanos y latinoamericanos tienen el doble de probabilidades de que los registren que los blancos. Una vez que los han parado, los negros y latinos son multados, registrados y arrestados más a menudo que los blancos. Por ejemplo, cuando los paran por exceso de velocidad, los conductores negros tienen un 20 por ciento más y los latinos un 30 por ciento más de probabilidades que los blancos de ser multados (www.latimes.com, 19 de junio de 2017). Según las estadísticas de Mapping Police Violence publicadas en su web el 1 de enero de 2018, la policía estadounidense provocó la muerte de 1.129 personas en 2017, de las que el 25 por ciento eran personas negras, un porcentaje que está muy por encima del que representan entre la población, que es del 13 por ciento.


Según una información difundida por la CNN el 1 de septiembre de 2017, un teniente blanco de la policía del estado de Georgia que llevaba más de 20 años en el cuerpo, Greg Abbott, paró a una conductora blanca. La mujer relató que tenía miedo de mover las manos y que Abbott la interrumpió para decir: "No eres negra. Recuerda: solo matamos a la gente negra". El 8 de septiembre de 2017, AP informó de que seis agentes negros de la policía de Filadelfia presentaron quejas contra sus inspectores, entre ellas que estos se refirieron a civiles negros como "escoria" y a los asesinatos de civiles negros como "reducción del ganado".


Los crímenes de odio por motivos de raza alcanzaron un récord en los últimos años. Según un nuevo informe estadístico publicado por el Buró Federal de Investigación (FBI, por las siglas en inglés) el 13 de noviembre de 2017, el FBI fue informado de un total de 6.121 delitos de odio en Estados Unidos en 2016, un nivel que no se había visto en la historia reciente. En las jornadas posteriores a las elecciones presidenciales de noviembre de 2016, se informó de un aumento de los eslóganes racistas y los mensajes de odio, en especial en las escuelas. El Southern Poverty Law Center detectó 867 casos de acoso por odio o intimidación en los 10 días que siguieron a la cita electoral (edition.cnn.com, 13 de noviembre de 2017). Según una noticia publicada en el sitio web de Al Yazira el 10 de junio de 2017, un hombre blanco de 52 años, Adam Purinton, fue acusado de disparar y matar a un hombre indio y de herir a otro en un bar de Kansas mientras gritaba "fuera de mi país". Según la información publicada en el sitio web del New York Post el 31 de octubre de 2017, en el verano de 2016 la policía arrestó a tres hombres que destrozaron más de 40 lápidas y pintaron con espray expresiones racistas y frases ofensivas en varias lápidas en las que había nombres asiáticos en el cementerio de Queens.


Manifestantes nacionalistas blancos provocaron enfrentamientos violentos. En agosto de 2017 algunos manifestantes nacionalistas blancos y de derechas convergieron en Charlottesville, en Virginia, y gritaron "sangre y tierra", una frase que evoca la filosofía nazi (edition.cnn.com, 12 de agosto de 2017). El nacionalista blanco James Alex Fields Jr., de 20 años, arrolló con su automóvil a un grupo de personas que se manifestaban contra los nacionalistas blancos y mató a una de ellas e hirió a otras 19 (www.cbsnews.com, 12 de agosto de 2017). El Telegraph publicó el 13 de agosto de 2017 que grupos de derechos civiles de Estados Unidos describieron los disturbios como "la mayor concentración motivada por odio en décadas" en el país. La presidenta del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU, Anastasia Crickley, manifestó: "Estamos alarmados por las manifestaciones racistas, con eslóganes, cánticos y saludos abiertamente racistas de los nacionalistas blancos, neonazis y el Ku Klux Klan en defensa de la supremacía blanca e incitando a la discriminación y el odio racial". Los expertos en derechos de las Naciones Unidas criticaron que el gobierno estadounidense no rechazase inequívocamente los eventos violentos racistas y llamó a los políticos de alto nivel y a los funcionarios públicos de Estados Unidos a rechazar de forma inequívoca e incondicional y a condenar el discurso y los crímenes de odio por motivos de raza ocurridos en Charlottesville y en todo el país (www.un.org, 23 de agosto de 2017).


Las relaciones raciales empeoraron. De acuerdo con una encuesta de Gallup publicada el 15 de marzo del año pasado, el 42 por ciento de los estadounidenses dicen que están personalmente muy preocupados sobre las relaciones entre razas en Estados Unidos, siete puntos porcentuales más que en 2016 y un récord en la tendencia en 17 años de Gallup. Es el tercer año consecutivo que la preocupación sobre este asunto sube en un margen significativo. Una encuesta realizada por el Centro de Estudios Pew en agosto de 2017 muestra que el 58 por ciento de los estadounidenses dicen que el racismo es "un gran problema" en su sociedad, ocho puntos porcentuales más que en los últimos dos años. El porcentaje se ha duplicado prácticamente con respecto a 2011 (www.pewresearch.org, 29 de agosto de 2017). De acuerdo con una información publicada en el sitio web de BCC el 26 de septiembre de 2017, en 2016 el jugador de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por las siglas en inglés) Colin Kaepernick rechazó ponerse en pie y se arrodilló al sonar el himno nacional. "No me voy a poner en pie para mostrar mi orgullo por la bandera de un país que oprime a las personas negras y a las personas de color", explicó. Varios jugadores se unieron a Colin Kaepernick desde que comenzó sus protestas.


Se produjo con frecuencia discriminación racial. Según una información publicada por la BBC en su sitio web el 31 de mayo de 2017, la superestrella de la NBA LeBron James informó de que la "palabra que empieza por n" apareció pintada con espray en su casa de Los Ángeles. Dijo que el racismo siempre va a ser parte de Estados Unidos y que el odio en Estados Unidos, en especial contra los afroamericanos, está vivo todos los días. El New York Post informó el 15 de septiembre de 2017 de que un bombero voluntario de Ohio había publicado comentarios racistas en Facebook, en los que decía que preferiría salvar a un perro de una casa en llamas antes que a un hombre negro. "Es porque un perro es más importante que un millón de n...", afirmó. Según una información difundida en el sitio web del New York Daily News el 3 de noviembre de 2017, dos candidatos asiáticos a la junta escolar en el centro de New Jersey fueron víctimas de un ataque racista. Una postal enviada a los residentes de Edison incluía fotos de ambos con la palabra "deportar" impresa sobre sus caras. Una encuesta del Centro de Estudios Pew mostró que algunos grupos minoritarios se enfrentan a un acoso de tintes racistas más a menudo. Una cuarta parte de los estadounidenses negros y un 10 por ciento de los hispanos manifiestan que han sido objetivos en internet debido a su raza o etnia (www.pewresearch.org, 25 de julio de 2017).


Los grupos minoritarios tienen una tasa de empleo más baja y salarios menores. Según una noticia publicada en el sitio web de Los Angeles Times el 15 de septiembre de 2017, desde que el Departamento de Trabajo comenzó a hacer un registro del desempleo por razas a principios de los años 70, la tasa de paro de los negros es casi el doble que la de los blancos. En 1979 el hombre negro medio en Estados Unidos ganaba por hora el 80 por ciento de lo que ingresaba un blanco medio. En 2016 la cifra había empeorado hasta el 70 por ciento, según la investigación de San Francisco Fed (www.washingtonpost.com, 5 de septiembre de 2017). Una información del sitio web de USA Today del 16 de diciembre de 2017 indicaba que en todo el país el hogar negro típico ingresaba solo el 61 por ciento del dinero que ganaba la familia blanca típica. En Erie, en Pennsylvania, la tasa de desempleo de la población blanca es del cuatro por ciento, mientras que la de la negra es del 24,6 por ciento. La media de los ingresos de los negros es solo el 43,2 por ciento de la de los blancos. Un artículo publicado en el sitio web de USA Today el 3 de octubre de 2017 afirmaba que la representación de todos los grupos minoritarios va en descenso en las empresas tecnológicas. Según un informe publicado el 29 de marzo de 2017 por una empresa de tecnología de recursos humanos con sede en San Francisco, las personas negras representa solo entre el dos y el tres por ciento de los trabajadores de cuello blanco, muy por debajo de su peso en la mano de obra total, que es del 12 por ciento. La cifra está en torno al cinco por ciento entre la población hispana (www.ibtimes.com, 31 de marzo de 2017).


La brecha racial en la riqueza se amplía. Según los datos publicados por la Reserva Federal en septiembre del año pasado, entre 2013 y 2016 la brecha en la riqueza entre las familias negras y blancas creció un 16 por ciento, mientras que entre las hispanas y las blancas lo hizo en un 14 por ciento. En 2016 las familias blancas tenían una media de patrimonio neto de 171.000 dólares estadounidenses, frente a los 17.600 dólares de las negras y los 20.700 de las hispanas, cifras que representan un 10,29 y un 12,11 por ciento del de las familias blancas, respectivamente (www.washingtonpost.com, 28 de septiembre de 2017). Un informe difundido por el Instituto de Política Económica el 13 de febrero de 2017 señala que más de uno de cada cuatro hogares negros tienen un patrimonio neto de cero o negativo (www.epi.org, 13 de febrero de 2017). La media de los ingresos de las familias afroamericanas era de 39.490 dólares en 2016, según los datos del Buró del Censo de EE.UU. publicados en septiembre de 2017, cantidad que es 1.873 dólares inferior a la del año 2000. Los afroamericanos son el único grupo racial que el Buró del Censo identifica que se ha quedado por detrás del año 2000 (www.latimes.com, 15 de septiembre de 2017).


Los musulmanes sufrieron discriminación y ataques. El 27 de enero de 2017 el gobierno de Estados Unidos emitió una orden para prohibir la entrada de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana: Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen. La orden fue etiquetada como una "prohibición contra los musulmanes", puesto que los países afectados son de población principalmente musulmana, y provocó protestas en Estados Unidos y en el mundo. En una encuesta del Centro de Estudios Pew realizada a principios de 2017, tres cuartas partes de los estadounidenses musulmanes adultos manifestaron que hay "mucha" discriminación contra los musulmanes en el país, una opinión compartida por el 69 por ciento de los adultos de la ciudadanía en general. Además, la mitad de los musulmanes adultos afirmaron que en los últimos años se ha vuelto más difícil seguir su religión en Estados Unidos. Según un análisis del Centro de Estudios Pew sobre las estadísticas de los delitos de odio del FBI, el número de ataques contra musulmanes en Estados Unidos se elevó notablemente entre 2015 y 2016 y sobrepasó el pico moderno que se alcanzó en 2001, el año en el que se produjeron los atentados del 11 de septiembre (www.pewresearch.org, 15 de noviembre de 2017).


III. Graves defectos de la democracia de estilo estadounidense


La influencia del dinero en la política ha aumentado en 2017, año en que los grupos acomodados controlaron los acontecimientos políticos, los grupos desfavorecidos tuvieron mayores impedimentos para votar y se produjeron continuos escándalos de personalidades políticas.


La influencia del dinero en la política agravó la desigualdad. La página web del Financial Times dijo el 15 de julio de 2017 que el sistema político de EE. UU. se ha visto muy adulterado por el gran capital. Decenas de comités de acción política recaudaron decenas de millones de dólares en el primer trimestre de 2017, según datos de la Comisión Electoral Federal. Los donantes individuales entregaron 236,4 millones de dólares a los comités de acción política y entes políticos relacionados, en torno a un 30 por ciento más que la contribución registrada durante el mismo periodo de las elecciones presidenciales de 2012 (www.bizjournals.com, 8 de mayo de 2017). La página web del Centro para la Política Reactiva presentó el 27 de diciembre de 2017 una serie de datos que mostraron que el gasto en cabildeo de 2017 fue el mayor de los cinco últimos años (www.opensecrets.org, 27 de diciembre de 2017). La página web del New York Times dijo en un comentario el 20 de diciembre de 2017: "La democracia estadounidense se está ahogando en dinero". La política del dinero ha causado que las políticas económicas del país en los últimos 40 años "reflejen nítidamente las preferencias de los más acomodados y no tengan prácticamente relación con las preferencias de los estadounidenses pobres o con ingresos medianos".


La política democrática siguió debilitándose. Una encuesta a expertos sobre la democracia estadounidense mostró que el 89 por ciento de los consultados consideraban que la calidad democrática de Estados Unidos ha disminuido en los últimos 10 años (www.authwarningsurvey.com, 28 de junio de 2017). La página web de The Atlantic informó el 21 de junio de 2017 de que la mayoría de los entrevistados en una consulta sobre la democracia de EE. UU. no compartían que EE. UU. cumpliese los estándares para garantizar el derecho al voto en condiciones de igualdad o evitar que los funcionarios públicos se aprovechasen de sus cargos en beneficio personal, ni tampoco para participar en política y dictarla.


Los votantes de ingresos bajos tuvieron ante sí las barreras más firmes. Una información del 21 de noviembre de 2017 de la página web de la revista Newsweek dijo que se estaba denegando el derecho al voto a centenares de miles de estadounidenses porque eran pobres. En nueve Estados, los legisladores han aprobado leyes que excluyen a quien tenga facturas legales o multas judiciales por abonar. En Alabama, más de 100.000 personas con deudas, en torno a un tres por ciento de la población en edad de votar del Estado, han sido eliminadas de las listas de votantes. El informe dice que evitar que la gente vote porque deba facturas legales o multas judiciales amordaza a los estadounidenses con pocos ingresos en un momento de la historia de la nación en que los ricos tienen más poder político que nunca.


Los votantes mayores o con discapacidades físicas tuvieron más problemas para ejercer este derecho. La página web del New York Times informó el 24 de noviembre de 2017 de que las máquinas de voto de los colegios electorales dificultaron el voto a los ancianos y los minusválidos de todas las edades. Una encuesta en 178 colegios electorales mostró que la gran mayoría de ellos presentaban problemas de acceso tanto dentro como fuera del recinto, con rampas con mucha pendiente o dificultades para aparcar, que podían desanimar o excluir a estos grupos de votantes.


Los medios fueron silenciados. En 2017 se impidió a varias organizaciones mediáticas asistir a ruedas de prensa y otras actividades oficiales del gobierno de EE. UU. y la CNN, el New York Times y otras organizaciones mediáticas fueron excluidas de las reuniones informativas de la Casa Blanca. La libertad de prensa en Estados Unidos está en su punto más bajo en 13 años, según un informe de 2017 (www.cnn.com, 28 de abril de 2017). Otra encuesta, del Centro de Estudios Pew, mostró el 4 de abril de 2017 que el 73 por ciento de los adultos que participaron creían que las tensiones entre el gobierno y los medios informativos estaban siendo un impedimento para el acceso a importantes noticias e informaciones de política nacional (www.journalism.org, 4 de abril de 2017).


Estallaron escándalos de corrupción. Una encuesta de 2017 mostró que casi seis de cada 10 estadounidenses creían que el nivel de corrupción se incrementó en 2017, y casi siete de cada 10 dijeron que el gobierno no estaba combatiendo la corrupción adecuadamente. La página web de CBS News informó el 14 de marzo de 2017 de que nueve funcionarios militares, incluido el general de la Armada retirado Bruce Loveless, habían sido procesados por un escándalo de sobornos en el que aceptaron los servicios de prostitutas, comidas y viajes de lujo de un contratista del sector de la Defensa. En el caso están implicados más de 20 funcionarios de la Armada retirados o en activo.


Se siguen sucediendo los escándalos de miembros del Congreso. La página web de USA Today dijo el 20 de noviembre de 2017 que desde 2016 han sido acusados públicamente de algún tipo de conducta sexual incorrecta o acoso por parte de más de 100 personas al menos 40 legisladores de 20 Estados. La página web de Al Yazira informó el 12 de diciembre de 2017 de que el congresista del Partido Demócrata Al Franken y otros habían sido acusados de acoso sexual. Según una información de la página web del Washington Post del 21 de diciembre de 2017, el gabinete de un senador usó fondos del Departamento del Tesoro para zanjar una reclamación por discriminación o acoso sexual, y la Cámara de Representantes ha estado implicada en acuerdos extrajudiciales en al menos 10 acusaciones de acoso o discriminación sexual desde 2008. Otra información, también del Washington Post, del 1 de diciembre de 2017, indicó que las acusaciones contra varias personalidades políticas estaban siendo tapadas por sus partidos, lo que revela una imagen desagradable de la política estadounidense.

IV. La brecha entre ricos y pobres aumenta


La brecha entre ricos y pobres en EE. UU. aumentó, como lo hizo el número de personas sin hogar. Se abusó de las drogas y las sustancias prohibidas, y la población en situación de pobreza vivió en condiciones miserables. "El sueño americano se está convirtiendo rápidamente en el engaño americano", afirmó un experto independiente en derechos humanos nombrado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para examinar la pobreza y los derechos humanos en los países del mundo (www.theguardian.com, 15 de diciembre de 2017).

La situación de las personas pobres siguió siendo precaria. La página web del Guardian informó el 8 de diciembre de 2017 de que 52,3 millones de estadounidenses vivían en "comunidades empobrecidas económicamente", un 17 por ciento de la población del país (www.theguardian.com, 8 de diciembre de 2017). Las estadísticas oficiales más recientes de la Oficina del Censo de EE. UU. indican que viven en la pobreza más de 40 millones de personas. Casi la mitad, 18,5 millones, viven en la extrema pobreza, con ingresos familiares declarados inferiores a la mitad del umbral de la pobreza (www.ohchr.org, 15 de diciembre de 2017). Según un informe de 2017 publicado por el Centro Stanford para el estudio de la Pobreza y la Desigualdad, la tasa de pobreza para el conjunto del sur rural de Estados Unidos se situó en el 20 por ciento, siendo esta del 33 por ciento en el caso de los negros, y del 37 por ciento en el de las mujeres negras. Los indios americanos del oeste rural tuvieron una tasa de pobreza que llegó al 32 por ciento

(inequality.stanford.edu). Tras una visita de dos semanas a Estados Unidos, Philip Alston, el relator especial de Naciones Unidas sobre pobreza extrema y derechos humanos, declaró que Estados Unidos es uno de los países más ricos, poderosos y tecnológicamente innovadores, pero que ni su riqueza ni su poder ni su tecnología se estaban dirigiendo a corregir la situación de 40 millones de personas que seguían viviendo en la pobreza. La conclusión que sacó es que "la persistencia de la extrema pobreza es una elección política hecha por quienes están en el poder" (www.theguardian.com, 15 de diciembre de 2017).

La desigualdad empeoró. La brecha patrimonial en Estados Unidos siguió ampliándose. Según la Base de Datos Mundial sobre Desigualdad de Ingresos, Estados Unidos tiene la mayor tasa en el índice de Gini (que mide la desigualdad) de todos los países occidentales. En la OCDE, Estados Unidos está en la 35ª posición de 37 en términos de pobreza y desigualdad (www.theguardian.com, 15 de diciembre de 2017). En un informe que muestra la proporción de la riqueza de los hogares de EE. UU. por nivel de ingresos, el jefe de economistas internacionales del Deutsche Bank, Torsten Slok, dijo que el 0,1 por ciento más rico de entre los hogares estadounidenses disponía de en torno a la misma riqueza que el 90 por ciento menos rico (www.businessinsider.com, 25 de enero de 2017). La página web de la Boston Review informó el 1 de septiembre de 2017 de que, mientras los ingresos del 80 por ciento menos acomodado de los estadounidenses habían crecido en torno a un mero 25 por ciento en las últimas cuatro décadas, estos se han casi duplicado para el 20 por ciento con mayor patrimonio. El analista de Naciones Unidas sobre la pobreza y los derechos humanos acusó a los líderes de EE. UU. de intentar convertir al país en el "campeón mundial de la desigualdad extrema" (www.theguardian.com, 15 de diciembre de 2017).

La vida de los sin hogar fue miserable. La página web del Guardian informó el 6 de diciembre de 2017 de que 553.742 personas pasaban las noches a la intemperie en Estados Unidos el año previo, con un aumento del 4,1 por ciento en Nueva York. En un campamento de personas sin hogar de Los Ángeles, aproximadamente 1.800 personas compartían nueve retretes sin paredes por la noche (www.theguardian.com, 30 de junio de 2017). El libro de Matthew Desmond "Desahuciadas" afirma que millones de estadounidenses son desahuciados todos los años por los problemas para pagar el alquiler: estas personas son los verdaderos pobres olvidados (www.theguardian.com, 24 de febrero de 2017).

El gobierno de EE. UU. fue incapaz de controlar las drogas y los medicamentos adictivos. La página web de Medical Press informó el 13 de junio de 2017 de que 7,7 millones de estadounidenses consumen demasiadas drogas ilícitas. La CNN dijo el 14 de diciembre de 2017 que casi el 40 por ciento de los estudiantes del último curso de instituto, el 28 por ciento de los del antepenúltimo y el 12,9 por ciento de los del octavo de la enseñanza obligatoria habían consumido algún tipo de droga ilegal el año anterior. CBS News informó el 6 de junio de 2017 en su página web de que entre 2011 y 2015 se recetaron casi 4.000 millones de pastillas opiáceas solo en el estado de Ohio. Las sobredosis son hoy la principal causa de muerte entre los estadounidenses de menos de 50 años. Según un informe del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EE. UU. de diciembre de 2017, en 2016 se produjeron más de 63.600 muertes por sobredosis en el país. El 12 de diciembre de 2017, ABC News informó de que el fulgurante aumento del consumo de opiáceos había llevado a decenas de miles de niños a abandonar el hogar en todo el país, y aludió a un aumento del 32 por ciento en los casos de niños en hogares de acogida entre 2012 y 2016.

El sistema sanitario tenía múltiples carencias. Philip Alston, el relator especial de la ONU sobre extrema pobreza y derechos humanos, mencionó en un informe que la "brecha sanitaria" entre Estados Unidos y los países de su entorno siguió creciendo y que los estadounidenses tenían una esperanza de vida menor y peor calidad de vida. Los gastos médicos y los costes de los seguros médicos volvieron a incrementarse, y los precios de las medicinas para las enfermedades crónicas, del asma al cáncer, alcanzaron cifras récord, según recogió el Guardian en su página web el 15 de noviembre de 2017, (www.theguardian.com, 15 de diciembre de 2017). Los resultados de una encuesta publicada el 14 de diciembre de 2017 por el Centro de Estudios Pew mostraron que las puntuaciones positivas respecto de la garantía gubernamental del acceso a la atención sanitaria habían descendido 20 puntos porcentuales desde 2015 (www.people-press.org, 14 de diciembre de 2017).


V. Grupos específicos sufren discriminación y agresiones físicas


Las mujeres estadounidenses fueron claramente discriminadas laboralmente y en cuanto al desarrollo de sus carreras. La pobreza, salud y problemas de seguridad de los niños fueron preocupantes. Las personas con discapacidades sufrieron abusos violentos. El acoso sexual y las violaciones generalizados alimentaron múltiples protestas.


-- Las mujeres recibieron graves amenazas de acoso sexual y violación. En octubre de 2017 estalló el escándalo del productor cinematográfico estadounidense Harvey Weinstein, que acosó sexualmente a varias mujeres. Muchos estadounidenses de toda extracción social comenzaron la campaña "#MeToo(Victim)" en las redes sociales para animar a las víctimas a protestar contra el acoso sexual y la violación generalizados, iniciativa que tuvo una respuesta activa por parte de en torno a un millón de personas. Según un informe de la Comisión de Igualdad de Oportunidades Laborales de EE. UU., el 60 por ciento de las mujeres sufrieron acoso laboral (https://www.usatoday.com, 8 de diciembre de 2017). Según una información publicada el 22 de noviembre de 2017 en el sitio web de la BBC, el que fue médico del equipo olímpico estadounidense de gimnasia Larry Nassar fue acusado de abusar sexualmente de más de 130 mujeres a las que prestaba atención médica, incluidas varias deportistas ganadoras de medallas de oro olímpicas.

Según, un artículo publicado el 18 de diciembre de 2017 en la página web del Huffington Post, Alex Kozinski, un juez del tribunal de apelación federal, fue acusado por múltiples secretarias judiciales de conducta sexual inapropiada. Según el índice anual de acoso sexual, publicado en mayo de 2017 por el Departamento de Defensa de EE. UU., en 2016 se dieron 14.900 casos de acoso sexual en el ejército (http://abc7ny.com, 13 de diciembre de 2017). Según un informe publicado el 15 de diciembre en la página web del Huffington Post, no se podía garantizar la privacidad de las mujeres víctimas y estas vivían con el temor de que las encontrasen y descubriesen quienes eran, lo que tuvo un impacto negativo en la decisión de las víctimas de presentar una denuncia por acoso sexual.


-- Discriminación de género grave en materia de empleo y desarrollo profesional. Según un informe de empleo de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU., el comercio al por menor perdió 54.300 puestos de trabajo entre octubre de 2016 y octubre de 2017, pero la experiencia de hombres y mujeres contrastaba acusadamente: las mujeres perdieron 160.300 empleos, mientras que los hombres obtuvieron 106.000 (http:/iwpr.org). Según una encuesta del Centro de Estudios Pew, el 57 por ciento de las mujeres dicen que el país no ha hecho lo suficiente para igualar los derechos de mujeres y hombres, y el 38 por ciento aluden a situaciones de discriminación de género relacionadas con la contratación, la paga o los ascensos (http://www.pewsocialtrends.org).


-- Los derechos personales de los niños estuvieron gravemente amenazados. Según estadísticas del Buró Federal de Investigación de EE. UU. (FBI), en 2016 se registraron en el país 68.068 casos de agresiones físicas a niños de menos de 10 años, 97.588 a niños de entre 11 y 15 y 159.963 contra jóvenes de entre 16 y 20. Del total de casos, 83.611 fueron delitos sexuales (http://ucr.fbi.gov). Según un informe publicado el 28 de noviembre de 2017 por el Instituto para el Estudio de Políticas sobre la Mujer de EE. UU., casi una de cada cinco alumnas de secudaria sufrió abusos escolares, mientras que un cuarto de las mujeres de Hawái afirmó haber tenido contactos sexuales indeseados en algún momento de sus vidas.


-- El estado de salud de los niños pobres fue preocupante. Según una información de la BBC del 11 de diciembre de 2017, en EE. UU. había 13,3 millones de niños pobres, el 18 por ciento del total. Casi nueve millones de niños de Estados Unidos (el 11,8 por ciento) crecían en hogares sistemáticamente pobres (http://www.mobilitypartnership.org, 18 de mayo de 2017). Según una encuesta sobre el estado de salud de los residentes en viviendas públicas del Distrito de Columbia, el 33 por ciento de los adultos consultados señalaron que tenían hijos con asma, el 21 por ciento, con sobrepeso, y el 14 por ciento, con alguna enfermedad crónica (http://www.mobilitypartnership.org, 6 de marzo de 2017).


-- Graves abusos a personas con discapacidades. Según estadísticas publicadas en julio de 2017 por la Oficina de Estadísticas Judiciales de Estados Unidos, la tasa de abusos violentos a personas con discapacidades fue 2,5 veces mayor que en las personas sin discapacidades de más de 12 años entre 2009 y 2015. La tasa de delitos violentos contra personas con discapacidades triplicó la de las personas sin ellas (http://www.bjs.gov). Según las estadísticas del Programa de Estadísticas sobre Delitos de Odio del FBI de 2016, publicadas en 2017, de los 6.063 incidentes por prejuicios de los que se tuvo conocimiento en 2016, el 1,2 por ciento estuvieron causados por prejuicios respecto de las discapacidades (http://ucr.fbi.gov).


VI. Violaciones continuadas de los derechos humanos en otros países


Las operaciones militares encabezadas por EE. UU. en otros países han causado múltiples bajas civiles. El centro de detención de la bahía de Guantánamo siguió deteniendo y torturando a extranjeros. Estados Unidos también elaboró herramientas de ciberguerra, atacó y espió redes extranjeras.


La guerra de agresión a Siria causó un gran número de bajas civiles. El 19 de junio de 2017, la página web del New York Times informó de que el gobierno de EE. UU. había dado a los militares "autorización plena" para decidir cómo y cuánta fuerza emplear, mientras que el ejército estadounidense había relajado la supervisión, la investigación y la exigencia de responsabilidades por las víctimas civiles, lo que resultó en un repunte de las muertes de civiles. La coalición liderada por EE. UU. y los marines había bombardeado y disparado proyectiles sobre al menos 12 escuelas, 15 mezquitas y 15 puentes, así como barrios residenciales, hospitales, reliquias culturales y campos de refugiados. Los aviones de guerra de la coalición también lanzaron múltiples ataques aéreos sobre barcos en los que muchas familias esperaban a cruzar un río para escapar, lo que supuso la masacre de 21 civiles (www.motherjones.com, 6 de agosto de 2017). El sitio web del Muslim Times de Colombia informó de que el ejército de EE. UU. había atacado a fuerzas del gobierno sirio en "al menos cuatro ocasiones en los últimos meses", incluido un ataque con misiles en abril contra un aeródromo sirio. Myles Hoenig, un analista político estadounidense, declaró que Estados Unidos estaba violando la Carta de Naciones Unidas por estar librando una guerra de agresión contra Siria (muslimtimes.co, 24 de junio de 2017).


En la bahía de Guantánamo se lleva tiempo deteniendo y torturando a extranjeros. La página web de la American Broadcasting Company informó el 13 de diciembre de 2017 de que la nueva administración estadounidense no había liberado a ningún prisionero de la bahía de Guantánamo ni anotado a nadie a la lista de hombres exonerados. La página web de Al Jazeera informó el 22 de septiembre de 2017 de que, en una sesión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el antiguo preso de Guantánamo Djamel Ameziane redactó una declaración escrita en la que dijo que pasó 11 años detenido, con prolongados periodos de aislamiento y múltiples formas de tortura y nunca fue objeto de una resolución judicial que dirimiese la legalidad de su arresto. Según una información de la página web de USA Today del 13 de diciembre de 2017, la ONU y organizaciones de derechos humanos habían criticado a las autoridades de EE. UU. por crear un "agujero negro legal" que permitió la detención indefinida de sospechosos sin cargos, y por mantener presos a muchos de ellos durante más de una década. Nils Melzer, el relator especial sobre la tortura del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, instó a Estados Unidos el 13 de diciembre 2017 a poner fin a la tortura de presos en el polémico centro de detención de la bahía de Guantánamo (www.usatoday.com, 13 de diciembre de 2017).


Fabricar herramientas de ciberguerra. Operadores de la Agencia de Seguridad Nacional de EE. UU. (NSA, por sus siglas en inglés) penetraron en redes de telefonía móvil de Pakistán y habían estado espiando cientos de direcciones IP en el país, según WikiLeaks (economictimes.indiatimes.com, 11 de abril de 2017). El 14 de mayo de 2017, la página web Zero Hedge reveló que la NSA había creado un "Arsenal de alto secreto" que permitía a quienquiera entrar "por la puerta de atrás" en prácticamente cualquier ordenador. Un grupo de piratas informáticos desconocido empleó el mismo juego de herramientas creadas por la NSA para iniciar un ataque cibernético global con software malicioso mediante un virus "secuestrador" que infectó a casi 200.000 sistemas informáticos por todo el mundo (www.zerohedge.com, 14 de mayo de 2017).

 

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Domingo, 04 Marzo 2018 06:02

Así quiere China dominar el mundo

Así quiere China dominar el mundo

El presidente chino, Xi Jinping, quiere que Pekín ocupe el vacío geopolítico que deja EE UU. Sus inversiones en diplomacia, armamento e inteligencia artificial lo prueban


“Esconder la fuerza y aguardar el momento”. Deng Xiaoping, el gran protagonista del aperturismo económico chino, recomendaba mantener a China en un segundo plano en el escenario global, mientras el país luchaba por salir de la pobreza y dejar atrás el marasmo de 10 años de Revolución Cultural. Ya no; esa etapa ha quedado atrás. En la “nueva era” que ha proclamado el presidente Xi Jinping, China está decidida a ocupar el papel protagonista en el escenario mundial que, a sus ojos, le debe la historia. De la mano de Xi, el líder más poderoso del país en décadas y que continuará en el poder más allá de los 10 años inicialmente previstos, quiere moldear el orden mundial para colocarse como referente, crear oportunidades estratégicas para sí y para sus empresas y legitimar su sistema de gobierno. Y ya no se recata en anunciarlo.


“Nunca el mundo ha tenido tanto interés en China ni la ha necesitado tanto”, declaraba solemnemente el mes pasado el Diario del Pueblo, la más oficial de las tribunas oficiales de Pekín. El momento actual —con un Estados Unidos que bajo la presidencia de Donald Trump ha abdicado de su papel de líder mundial, una Europa presa de sus divisiones, un mundo que aún arrastra las consecuencias de la crisis financiera de 2008— presenta una “oportunidad histórica” que, sostenía el comentario, “nos abre un enorme espacio estratégico para mantener la paz y el desarrollo y ganar ventaja” . La firma como “Manifiesto” indicaba que representaba la opinión de los más altos dirigentes del Partido.


Esa ambición no es nueva: la catástrofe que fue el Gran Salto Adelante (1958-1962) vino provocada, al fin y al cabo, por la voluntad de Mao Zedong de convertir China en una potencia industrial en tiempo récord. Lo que sí es nuevo es que ahora se proclame a viva voz, y cada vez más alto. En su discurso ante el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista en octubre, cuando renovó su mandato para otros cinco años, Xi anunció la meta de convertir su país en “un líder global en cuanto a fortaleza nacional e influencia internacional” para 2050. La fecha no es casualidad: para entonces, China ya habrá agotado su dividendo demográfico (ahora, la estructura de edad de su mano de obra, todavía relativamente joven, resulta beneficiosa para el crecimiento económico del país).


A ojos de Pekín, China nunca ha tenido tan al alcance de la mano ese objetivo. La diferencia no solo la marcan las circunstancias geopolíticas o su auge económico. También su situación interna: nunca, desde los tiempos de Mao, un líder chino había contado con tanto poder, ni se había sentido tan seguro en el cargo.
Xi no deja de acumular puestos y títulos, oficiales y extraoficiales. Secretario general del Partido: presidente de la Comisión Militar Central, jefe de Estado, “núcleo” del Partido y ahora ¬lingxiu, o líder, un tratamiento que solo se había concedido a Mao Zedong y a su sucesor inmediato, Hua Guofeng. Por las universidades de todo el país se abren centros de estudio dedicados a su pensamiento; las calles de cualquier centro urbano están llenas de carteles que exhortan a la población a aplicar sus ideas. Del modo más marcado en décadas, la lealtad al Partido, y por ende a Xi, es la condición sine qua non para tener éxito en cualquier actividad que tenga que ver con el omnipotente Estado.


La consolidación de su poder se verá completada durante la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular, el Legislativo chino, que se inaugura la semana próxima en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. Los diputados aprobarán, entre otras cosas, eliminar el límite temporal de dos mandatos que la Constitución impone al presidente, allanando el camino para que Xi pueda continuar al frente del país por tiempo indefinido.


Ya durante el primer mandato de Xi, China ha multiplicado su expansión internacional. Su Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras va a cumplir tres años y ha concedido préstamos por más de 4.200 millones de dólares. Su Nueva Ruta de la Seda —un plan para construir una red de infraestructuras a lo largo de todo el mundo— acaba de incorporar oficialmente a América Latina, tiene en el punto de mira el Ártico y se dispone a celebrar su segunda cumbre internacional en 2019. Su inversión en diplomacia ha sido vasta. En 2017 destinó a este fin 7.800 millones de dólares, un aumento del 60% con respecto a 2013. Por contra, EE UU ha propuesto recortar un 30% el gasto de su servicio exterior.


Si Washington ha ido abandonando sus compromisos internacionales, China está dispuesta a llenar ese vacío. Xi Jinping se ha presentado como el gran defensor de la globalización, de la lucha contra el cambio climático, de los tratados de comercio internacionales. Pekín ya mantiene acuerdos de libre comercio con 21 países —uno más que Washington— y, según sus autoridades, negocia o se plantea incluir a una docena más.


Su inversión en el extranjero y la de sus empresas son uno de los principales pilares de esta estrategia. En América Latina ya ha concedido más créditos que el Banco Interamericano de Desarrollo; el año pasado invirtió 120.000 millones de dólares en 6.236 compañías de 174 países, según su Ministerio de Comercio. Como parte de su plan para convertirse en un país puntero en tecnología y hacer que este sector sea una de las principales fuentes de su PIB, ha adquirido firmas claves en áreas estratégicas, como la líder alemana en robótica Kuka o la diseñadora de chips británica Imagination. Ya es un referente en inteligencia artificial.


Pero su presencia en el exterior no se limita al terreno diplomático o comercial. Ser una potencia global requiere no solo tener acceso a los recursos y conexiones con el resto del mundo. También defenderlos y defenderse. Y China, con 151.000 millones de dólares, es el segundo mayor inversor en poderío militar, solo por detrás de EE UU, y moderniza su Ejército a marchas forzadas. Ya cuenta con su primera base militar en el exterior, en Yibuti, y según Afganistán se plantea construir una segunda en una remota esquina de ese país.


Pero si China hoy genera más simpatías que EE UU en numerosos países —incluidos aliados tradicionales de Washington como México u Holanda, según apuntaba el Pew Research Center en 2017—, su auge también suscita desconfianzas. Eurasia Group ha descrito la influencia de China en medio de un vacío de liderazgo global como el primer riesgo geopolítico para este año. “Está fijando estándares internacionales con la menor resistencia jamás vista”, sostiene la consultora. “El único valor político que China exporta es el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países. Es atractivo para los Gobiernos, acostumbrados a las exigencias occidentales de reformas políticas y económicas a cambio de ayuda financiera”. Mención especial, entre otras cosas, merece la inversión china en inteligencia artificial: “Procede del Estado, que se alinea con las instituciones y compañías más poderosas del país y trabaja para garantizar que la población se comporte más como el Estado quiere. Es una fuerza estabilizadora para el Gobierno autoritario y capitalista del Estado chino. Otros Gobiernos encontrarán seductor ese modelo”.


Otras voces también suenan alarmadas. El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, denunció en diciembre la influencia de China en los asuntos políticos de su país, mediante lobbies y donaciones, y ha presentado un proyecto de ley que busca frenarlo. El director del FBI en EE UU, Christopher Wray, también ha advertido que Pekín puede haber infiltrado operativos incluso en las universidades. Un informe del think tank alemán MERICS y el Global Public Policy Institute alerta de la creciente penetración de la influencia política de China en Europa, especialmente en los países del Este. Y un grupo de académicos logró, gracias a sus protestas el año pasado, que la editorial Cambridge University Press recuperara artículos censurados por no coincidir con la visión de Pekín en asuntos como Tiananmen o Tíbet.


La creciente asertividad de Pekín puede rozar la arrogancia o el desdén por las normas internacionales. En el mar del sur de China, donde sus reclamaciones de soberanía le enfrentan a otras cinco naciones, ha ido construyendo islas artificiales en áreas en dispu¬ta pese a las protestas de los países vecinos y de EE UU. Recientemente, la prensa ha recriminado a Suecia sus presiones para la liberación de Gui Minhai, el librero sueco detenido el mes pasado cuando viajaba a Pekín escoltado por dos diplomáticos.


Además de las alarmas, empiezan a sonar también —de modo aún muy incipiente— propuestas para contrarrestar esa pujanza o los aspectos menos benevolentes de ella. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha llamado a los 27 socios de la UE a la unidad para no perder terreno frente a China. La Casa Blanca ha comenzado a imponer aranceles a algunos productos para frenar lo que considera competencia desleal de China en el intercambio comercial. Japón, India, Australia y EE UU se plantean ofrecer un plan internacional alternativo al de la Ruta de la Seda.


Claro que ni siquiera el todopoderoso Xi puede darlo todo por seguro, y la China de la nueva era adolece de debilidades importantes. Por el momento, el apoyo popular al presidente y su gestión parece sólido. Pero mantenerlo, en una sociedad de fuertes desigualdades sociales, puede ser una tarea complicada.
Las jóvenes clases medias, nacidas y criadas después de la Revolución Cultural y de Mao, no han conocido el sufrimiento de sus progenitores y demandan un bienestar económico que dan por garantizado, así como estándares de vida similares a los de Occidente.


Esto incluye la contaminación, uno de los grandes males de China. Tras medidas como un plan invernal de urgencia, estándares de emisiones para vehículos o cierres de fábricas con altos niveles de polución, este año la calidad del aire en Pekín ha mejorado notablemente. Pero organizaciones como Greenpeace remarcan que esta mejora, en parte, se ha producido a costa de trasladar la contaminación a regiones más pobres y menos visibles.


Garantizar unos estándares de vida cada vez mejores —China se ha comprometido a acabar para 2020 con la pobreza rural, que en 2015 afectaba a 55 millones de personas— obliga también a la reforma económica. Al llegar al poder hace cinco años, Xi prometió dejar que el mercado marcara el paso. Es una aspiración que ha demostrado ser complicada. En 2015, la revista Caixin apuntaba que, de entre las 113 áreas susceptibles de reforma, tan solo en 23 se avanzaba a buen ritmo, los progresos eran lentos en 84 y en 16 no se había conseguido nada.


Lo que queda pendiente es lo más difícil: las empresas de propiedad estatal, gigantescas e ineficientes, pero básicas en el sistema socioeconómico chino actual; el exceso de crédito y de capacidad de producción; la completa liberalización del yuan. Reformas necesarias, pero que requerirán enorme habilidad para que no afecten al índice de desempleo o la estabilidad social, la gran prioridad del Gobierno.


En aras de esa estabilidad social, la China de Xi Jinping ha implantado ambiciosos programas de control y vigilancia ciudadana, ayudada por la inteligencia artificial. El flujo de la información y las redes sociales están férreamente supervisados. Cada empresa, incluidas las multinacionales extranjeras, debe contar con una unidad del Partido Comunista en su estructura. Los medios de comunicación estatales —los principales— han recibido instrucciones de boca del propio presidente: “Ustedes deben apellidarse Partido”.


La tendencia es a reducir la tolerancia a cualquier manifestación cultural que no subraye el papel dominante del Partido Comunista o se ponga al servicio de sus objetivos. Y esto incluye el trato a las minorías y la práctica de la religión, sobre la que recientemente se han impuesto nuevos reglamentos. Los sujetos molestos —sean disidentes políticos, abogados de derechos humanos o activistas de causas sociales— son detenidos y, en ocasiones, condenados a largas penas de cárcel. El año pasado, el premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo murió de cáncer de hígado mientras cumplía una pena de 11 años.


Pero el tiempo corre, para Xi, para Pekín y para implementar las reformas. Uno de los grandes obstáculos que afronta el país es, precisamente, su rápido envejecimiento. La desastrosa política del hijo único hace que el dividendo demográfico se esté agotando. Pese al fin de la prohibición en 2015, la natalidad no tiene visos de repuntar. En 2020, 42 millones de ancianos no podrán cuidar de sí mismos y 29 millones superarán los 80 años. Todo un desafío para unos sistemas de seguridad social y de sanidad aún muy débiles.


Para 2050, cuando aspira a haberse convertido en una gran potencia, contará con 400 millones de jubilados. Para entonces, deberá haber completado sus ambiciosos planes de reforma militar y económica; la prioridad será atender a ese gran segmento de población envejecida. El plazo de “oportunidad estratégica” habrá expirado.
La nueva era de Xi tiene, por tanto, prisa. Hoy puede movilizar a la población en busca del sueño chino; mañana podría ser tarde. En unos años, esta nueva era puede haberse quedado demasiado vieja.

 

Por Macarena Vidal Liy
Pekín 3 MAR 2018 - 18:10 COT

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Estados Unidos retira la protección a 200.000 salvadoreños y abre la puerta a su deportación

Los inmigrantes tendrán 18 meses para conseguir un permiso legal o abandonar el país


Primero fueron los inmigrantes nicaragüenses, después los haitianos y ahora los salvadoreños. El Gobierno de Donald Trump anunció este lunes el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS en sus siglas inglesas), un programa especial que evita la deportación, para unos 200.000 inmigrantes salvadoreños. Es uno de los golpes más severos de la Administración del republicano a los inmigrantes en Estados Unidos.

Los ciudadanos salvadoreños acogidos bajo el TPS tienen 18 meses, hasta septiembre de 2019, para salir de EE UU o conseguir otro permiso de residencia legal para poder quedarse. Si no lo hacen, a partir de entonces, serán considerados inmigrantes indocumentados y podrán ser deportados.
El trauma es enorme. Muchos salvadoreños llevan años afincados en EE UU desde que emigraron de su país tras la sangrienta guerra civil en los años ochenta y noventa. Tienen hijos nacidos en EE UU, que, a diferencia de sus padres, poseen la ciudadanía y no pueden ser expulsados. El programa se inició en 2001 después de que El Salvador sufriera dos devastadores terremotos.


El TPS se ha convertido en un blanco fácil para la política de mano dura en inmigración de Trump. Los críticos sostienen que se concibió para ofrecer protecciones migratorias temporales y no permanentes. Los defensores alegan que es inseguro para los inmigrantes volver a sus países.


El Departamento de Seguridad Interior debe decidir con frecuencia si renueva o no las protecciones. El TPS, que ahora beneficia a 10 países, se creó en 1990 para conceder visados temporales y permisos de trabajo a ciudadanos afectados por guerras o desastres naturales. El resultado es que inmigrantes que ya están presentes en EE UU no pueden ser deportados a sus países de origen por su inestabilidad.


Las anteriores cancelaciones del TPS afectaron a muchos menos inmigrantes. En noviembre, no se renovó el amparo (también con un plazo de 18 meses) a 59.000 haitianos, cuyo programa se inició tras el terremoto de 2010, y tampoco a 5.300 nicaragüenses, protegidos tras el huracán Mitch de 1998. En septiembre, se retiró ese estatus a unos mil inmigrantes sudaneses.


Sin embargo, el Gobierno estadounidense decidió posponer, al próximo julio, la decisión sobre la suerte de 86.000 hondureños a la espera de analizar si es seguro que vuelvan a su país, sacudido por una ola de violencia. Y mantuvo la protección a una cincuentena de inmigrantes de Sudán del Sur hasta mediados de 2019.


En el caso de El Salvador, el Departamento de Seguridad Interior utilizó argumentos muy similares a las cancelaciones para Haití y Nicaragua. “Las condiciones originales causadas por los terremotos de 2001 ya no existen”, señaló un comunicado del departamento que dirige Kirstjen Nielsen. Subrayó que ya no hay una “disrupción sustancial de las condiciones de vida” en ese país y que EE UU ha deportado a inmigrantes salvadoreños en los últimos años (unos 39.000 en los últimos dos), lo que “demuestra que se ha abordado la incapacidad temporal de El Salvador de retornar adecuadamente a sus nacionales después del terremoto”.


Nielsen replicó la táctica, de pasar la patata caliente al Congreso, empleada por Trump con el programa DACA, que finalizará en marzo y, si no se evita, permitirá la deportación de unos 800.000 inmigrantes que llegaron de niños a EE UU. “Solo el Congreso puede legislar una solución permanente que aborde la ausencia de un estatus legal migratorio duradero a aquellos protegidos actualmente por el TPS”, señaló. “Los 18 meses de retraso de la terminación dan tiempo al Congreso para redactar una potencial solución legislativa”.


Los legisladores, sin embargo, han sido incapaces por ahora de hallar un consenso sobre DACA y parece improbable que, dado el control republicano de las cámaras, prospere una ambiciosa reforma sobre el TPS.


Según el Centro de Estudios Migratorios, un 51% de los salvadoreños con TPS han vivido en EE UU durante al menos 20 años. Un 88% de ellos trabajan y un 10% se han casado con estadounidenses. Una cuarta parte de los salvadoreños vive en California y una quinta en los suburbios de la ciudad de Washington.


Organizaciones latinas y políticos de origen hispano, demócratas y republicanos, criticaron con dureza la decisión del Gobierno de Trump. “Estados Unidos ha dado la espalda a su promesa de dar refugio a aquellos que sufren violencia y persecución en sus países natales”, denunció Oscar Chacón, director de Alianza Americas. “Aunque las condiciones de vida pueden haber mejorado ligeramente, El Salvador enfrenta ahora un problema significativo con el narcotráfico, las bandas y el crimen”, agregó el congresista republicano Mario Díaz-Balart. El demócrata Bob Menéndez lamentó los “impulsos nativistas” de la Administración republicana.

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Martes, 09 Enero 2018 06:23

¿Por qué los nacionalismos ahora?

¿Por qué los nacionalismos ahora?

 Las actuales olas nacionalistas tienen, al menos, dos características: primero, no se trata de los nacionalismos que llevaron a la descolonización de África o a la rebelión en el resto del tercer mundo durante los 50 y 60. En aquellos casos eran nacionalismos de izquierda, casi una contradicción, por otras dos razones (porque estaban inspirados en pensamientos socialistas, internacionalistas, y porque se trataba de revindicar y levantar el espíritu del oprimido, del sirviente deshumanizado). No es casualidad que algunos de los inspiradores de estas corrientes, nacionalistas como instrumento, no como objetivo, fuesen rebeldes como Frantz Fanon (psiquiatra y pensador latinoamericano radicado en Argelia, autor de Pieles negras, máscaras blancas, 1952) o Ernesto Che Guevara, ambos con ideas como “el hombre nuevo”, ese proyecto quijotesco de un ser descolonizado, descosificado y liberado de la ambición que lleva a unos hombres a explotar a otros por dinero. Ambos, no por casualidad, acusados de violentos o inspiradores de la violencia. Por entonces las potencias europeas y estadounidense eran la versión de la madre Teresa militarizada, masacrando millones alrededor del mundo en nombre de la libertad y la democracia. La Unión Soviética hacía más o menos lo mismo en nombre de la igualdad, aunque sus tentáculos globales eran de menor alcance, histórico y geográfico. Sólo en ese sentido se entiende la firma habitual del Che, “Patria o muerte, venceremos”.

Obviamente, este tipo de patriotismo no se debe confundir con el patriotismo de las potencias coloniales: los colonizados saludaban la bandera del opresor como a un dios que les recordaba su propia inferioridad, razón por la cual ocupaban el lugar natural del servidor, del feo, del vicioso, del retardado. Incluso, aún hoy el colonizado suele emocionarse al reconocer esta superioridad del colono haciendo hasta lo imposible por parecerse y asimilarse al poderoso, al vencedor. El colonizado, sea inmigrante o acomodado en su propia patria, se pondrá discursos, camisas y pantalones con la bandera del poderoso y hasta dejará correr una lágrima cuando encuentre una buena razón para defender y justificar la arrogancia del vencedor, cual patético síndrome de Estocolmo. Esa lágrima que se le escapa al desposeído cuando descubre la buena persona que es por defender al poderoso que, tarde o temprano, lo recompensará por el servicio moral.

Pero el nacionalismo del colonizado y el del colonizador son tan diferentes como el feminismo y el machismo. Parecen iguales, pero son lo opuesto en su dimensión ética y política.

En segundo lugar, los actuales nacionalismos, como los del siglo XX, son nacionalismos de derecha y se dan, fundamentalmente, en el mundo rico o desarrollado. Eventualmente se pueden expandir al resto del mundo, como todo lo que surge aquí. También Europa y Estados Unidos fueron los primeros en difundir ideas como el Fin de la historia y el triunfo definitivo del neoliberalismo y las democracias liberales a partir de la disolución final de la parodia soviética. De ahí partió la idea de globalización como la liberación definitiva de los capitales. La idea de la disolución de las fronteras sólo se dio en Europa con la ampliación de la Unión Europea y el establecimiento del Euro, y en América del Norte, con tratados como el NAFTA. Era una globalización de los capitales, del poder, no de los trabajadores, que malinterpretaron las buenas intenciones convirtiéndose en inmigrantes ilegales.

Entonces, ¿cómo es posible que sea justo en esa misma área geomonetaria donde los discursos nacionalistas, proteccionistas y los cuestionamientos a las democracias liberales se están dando con más fuerza?

La respuesta la venimos repitiendo desde hace algunos años: se trata de la percepción, no declarada, del declive. No es que Europa y Estados Unidos se encuentren ya en la pobreza, sino todo lo contrario. Lo que ocurre es que sus habitantes ya perciben el declive relativo de sus privilegios hegemónicos. La próxima etapa es la rebelión de los de abajo en este mundo rico, desarrollado.

Este es un componente psicológico, pero existe un modelo histórico anterior de base ideoeconómica. Se trata de la historia del proteccionismo contra la ideología del libre mercado. A principios de la Revolución industrial, Inglaterra era uno de los países que más brutalmente penalizaba el libre mercado de productos en desarrollo, como los manufacturados. Hasta que sus industrias fueron lo suficientemente fuertes como para “competir” con India, América latina e, incluso con los subdesarrollados Estados Unidos del siglo XIX. América Latina adoptó fácilmente este cuento y abrió sus fronteras (la destrucción del Paraguay durante la guerra de la Triple Alianza fue una de sus jugadas maestras). Por el mismo tiempo, Estados Unidos tenía las cosas más claras, como muchas otras veces en lo que se refiere a competencia y beneficios económicos. Los presidentes Cleveland y McKinley lo pusieron más o menos así: nosotros seremos los campeones del libre mercado cuando nuestras industrias sean lo suficientemente fuertes para competir con las británicas. No ahora.

Cuando Estados Unidos desarrolló sus industrias a un nivel que lo alejaba de cualquier competidor, de repente se cumplió la profecía: promovió el libre mercado, por las buenas y por las malas. Práctica, por supuesto, que nunca tuvo mucho de libertad debido a recurrencias como el dumping (aniquilación de la competencia por venta a precios debajo del coste) y las frecuentes intervenciones del ejército y los diplomáticos estadounidenses (algo así como los ad hocs del capitalismo para convertirlo en lo que realmente era: imperialismo revestido de nombres como libertad, justicia y democracia). Por no hablar de la inundación de dólares sobre las dictaduras amigas y luego la manipulación de las tasas de interés por parte de la FED que creó astronómicas deudas externas en el tercer mundo.

Por supuesto que, durante todo ese período, el nacionalismo sólo era un cuento para alentar a los soldados, pero no a los capitalistas, que de nacionalistas no tenían un pelo. El nacionalismo ajeno era tan malo que casi no se promovía el propio para no dar el mal ejemplo.

Ahora que Europa y Estados Unidos han perdido la abrumadora hegemonía (económica) de décadas atrás, surgen las rabietas nacionalistas entre sus habitantes. Estados Unidos reacciona con discursos proteccionistas y egocéntricos, añorando un pasado que fue varias veces más pobre y racista que el presente, pero por entonces dictaba como un dios brutal, bondadoso y temible. Inglaterra, todavía un centro importante de las finanzas, se sabe débil y decadente. Provincias como Cataluña reclaman su pasado y una riqueza que es relativamente mayor al resto de España, la que a su vez responde con su propio nacionalismo en nombre de la unidad, llegando, no en pocos casos, a un revival del falangismo y a una xenofobia que va desde el disimulo a la exaltación del racismo. Y así podíamos seguir con el resto del hasta hace poco eufórico mundo rico que quería disolver las fronteras y globalizar los Derechos Humanos.

Así vemos cómo el efecto de la percepción de ya no ser los referentes económicos y morales produce el renacimiento de sus propios monstruos y la pérdida de sus mejores logros, como los valores humanistas, de la ilustración y hasta de la confianza en las ciencias.

Claro que todo vuelve y todo termina. Lo importante es saber cuánto se destruirá hasta que el más arrogante y ciego nacionalismo vuelva al sótano donde se guardan las vergüenzas de la historia.

 

Por Jorge Majfud, escritor uruguayo estadounidense, autor de Crisis y otras novelas.

ALAI AMLATINA, 08/01/2018.-

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EEUU abandona el Pacto Mundial de la ONU sobre Migración y Refugiados

Estados Unidos ha anunciado esta madrugada su retirada del Pacto Mundial de la ONU sobre Migración y Refugiados, una decisión tomada en último término por el presidente, Donald Trump, alentado por uno de sus más próximos asesores, el ultranacionalista Stephen Miller, frente al escepticismo del Departamento de Estado y la única oposición de la persona que finalmente tuvo que declarar la salida de la organización: la embajadora ante Naciones Unidas, Nikki Haley.

 

"Estamos orgullosos de nuestra herencia de inmigrantes y nuestro liderazgo moral al brindar apoyo a las poblaciones de migrantes y refugiados en todo el mundo", según declaró ayer Haley. "Pero nuestras decisiones sobre las políticas de inmigración deben ser tomados por los estadounidenses y solo por los estadounidenses. Nosotros decidiremos la mejor forma de controlar nuestras fronteras y quien recibirá autorización para entrar en nuestro país", remachó.


Estados Unidos termina así su vinculación con un pacto basado en la declaración de Nueva York de 2016, al que se unió el entonces presidente Barack Obama, y por la que el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), debía proponer a la Asamblea General en 2018 un plan de acción para movimientos de inmigrantes y refugiados.


La declaración incluía también un conjunto de compromisos diseñados para garantizar la protección de los Derechos Humanos de los migrantes, mejorar la cooperación internacional en materia de seguridad fronteriza y disuadir a los gobiernos de detener a niños inmigrantes. El pacto también delineó un plan para un tratado internacional, o "compacto", que sería rematado por la Asamblea General de la ONU a finales de 2018.
"Muchas disposiciones de la Declaración son incompatibles con la política de EEUU sobre inmigración y refugiados, así como con los principios de la administración Trump", según el documento de retirada, confirmado por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.


Trump tomó la decisión el viernes


Trump se decantó por la retirada hace dos días, convencido por Miller, por su jefe de Gabinete y punta de lanza del Departamento de Seguridad Interior en materia de inmigración durante los primeros meses de su adminstración, John Kelly, así como por el fiscal general, Jeff Sessions.


El Departamento de Estado se opuso en principio a la decisión pero acabó cambiando de opinión, según fuentes de 'Foreign Policy' próximas al desarrollo de las conversaciones.
La de Haley fue la única voz abiertamente disidente hasta el final, argumentando que Estados Unidos tendría una mejor oportunidad de influir en el resultado de las conversaciones a este respecto que comenzarán mañana en Puerto Vallarta (México), si participaba en el proceso. El presidente acabó desautorizándola.


Así las cosas, la Administración Trump prosigue con su política de desvinculación de organizaciones y pactos de Naciones Unidas, así como de acuerdos firmados en su día por su predecesor, Barack Obama, entre ellos del Acuerdo de París sobre el clima y, en octubre, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

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Naciones Unidas prevé una disminución de la tasa de crecimiento poblacionalFoto María Meléndrez Parada

 

Si no cambiamos hábitos, en 2050 se necesitarían 3 planetas: WWF

 

En los próximos días nacerá un bebé que elevará la población mundial por encima de 7 mil millones, y muy probablemente ese nacimiento tendrá lugar en China o India, dos países con más de mil millones de habitantes.

Nadie está seguro, pues es posible que ya haya 7 mil millones de pasajeros en esta nave espacial que es el planeta Tierra, y no hay estadística que pueda predecir con exactitud cuándo se cruzará esta simbólica cifra.

Naciones Unidas fijó el 31 de octubre como fecha del profético nacimiento, pero como con frecuencia los hechos han refutado las previsiones de los demógrafos, se espera que ese bebé nazca más pronto que tarde.

La tasa de crecimiento de la población ha aumentado a lo largo de la historia. Cuando Jesús nació, se pensaba que unos 300 millones de personas poblaban la Tierra. La marca de los mil millones se alcanzó después de 1800. Sin embargo, en los 11 años del siglo XXI se han sumado mil millones de nuevos habitantes. Y las predicciones sobre el crecimiento futuro de la población se toman ahora con el mismo escepticismo que los avances meteorológicos a largo plazo.

David Bloom, de la facultad de salud pública de Harvard, afirma que la multitud de factores impredecibles obstaculiza tener un panorama global. Entre estos factores figuran enfermedades infecciosas, guerras, avances científicos, cambios políticos y nuestra capacidad para la cooperación global, afirma.

No obstante, se espera que la tasa de crecimiento de la población vaya disminuyendo: para 2050, las previsiones de la ONU oscilan entre 8 mil y 10.5 mil millones de habitantes.

Lo que está claro es que las proporciones variarán entre los países, empezando por las altas tasas de natalidad en Asia y África. India, que actualmente tiene 1.2 mil millones de habitantes, pronto tomará la delantera a China, con 1.3 mil millones, como la nación más poblada del mundo.

Nigeria, el país más poblado de África, cuenta hoy con 162 millones de habitantes, pero verá crecer su población a 750 millones a mediados de siglo.

Otro ejemplo: tanto la industrializada Alemania y Etiopía, en vías de desarrollo, tienen una población de poco más de 80 millones de habitantes. Dentro de 40 años, probablemente habrá 174 millones de etíopes, mientras los alemanes serán sólo 72 millones.

Además, el mundo industrializado está envejeciendo rápidamente. Y esto significa que las relaciones de poder político van a cambiar. Países como China, India y Brasil, con sus 193 millones de personas, cada vez tienen más influencia política.

El peso de las cifras significa más presión sobre la tierra, los alimentos y las fuentes de energía, y cada vez se teme más una lucha por los recursos. Por ejemplo, muchos creen que habrá guerras entre países vecinos por el agua.

La organización medioambiental WWF calcula que, si no cambiamos nuestros hábitos, se necesitarían tres planetas para 2050. En los próximos 40 años tendremos que producir la misma cantidad de alimentos que los creados a lo largo de los pasados 8 mil años, opina Jason Clay, de WWF. Y apunta que todavía se sigue tirando demasiado en el mundo industrializado.

Los más optimistas sostienen que siempre ha habido advertencias apocalípticas sobre las fatalidades del crecimiento de la población, pero aún no se han cumplido. De hecho, avances técnicos y médicos han derivado con frecuencia en resultados más positivos de lo que se temía, no sólo como consecuencia de la píldora y el preservativo, sino de mejoras para la agricultura.

 

 

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