Martes, 24 Enero 2017 16:56

¿Para dónde va la salud en Colombia?

¿Para dónde va la salud en Colombia?

En el marco del inicio de un nuevo año, donde se suelen hacer balances y establecer perspectivas, vale la pena reflexionar sobre cuáles son las posibles tendencias del sector salud en la actual coyuntura nacional.

 

Para acercarse a la realidad que caracteriza a la salud en nuestro país, debe tenerse como referencia dos aspectos claves de la coyuntura. Por un lado, recordar que se cumplen dos años de la expedición de la Ley 1751 de 2015, conocida como Ley Estatutaria en Salud, lo que a su vez establece que se cumple el plazo para la reglamentación de algunos de sus componentes. De otro lado, están los acuerdos suscritos entre el Gobierno y las Farc, en los cuales aunque la salud no fue un eje central, sí dejo estipulados aspectos en esta materia que pueden influir en su tendencia.

 

Crisis crónica

 

La situación del sector ha mantenido una tendencia marcada en los últimos años, sin mayor modificación, en medio de un debate en el cual los sectores gubernamentales sostienen que no hay crisis, mientras muchos sectores políticos, académicos, gremiales y sociales se pronuncian, una y otra vez, denunciando aspectos de esta crisis y demandando su solución.

 

Desde la óptica del Ministro de Salud, lo que sucede es que “hay una tendencia de muchos sectores de la opinión, incluido el periodismo, de negar el progreso”1, razón por la cual para Gaviria el sector ha tenido avances muy loables, solo que no se reconocen.

 

No podemos desconocer algunos avances del Ministerio del ramo: cobertura de aseguramiento en salud de casi al 100 por ciento de la población; concreción de la orden de la Corte Constitucional de la interrupción voluntaria de embarazo (IVE); imposición del precio al fármaco Imatinib (medicamento anticancerígeno, quitándole a la casa farmacéutica este privilegio); contención de las aspersiones con glifosato para el control de cultivos de drogas ilícitas.

 

Como puede verse, son avances puntuales, no estructurales, los que contrastados con las necesidades, sufrimientos y caos cotidiano que se vive en el sector, terminan como elementos marginales que no rompen la constante de incumplimiento de su función social central: garantizar y proteger la salud de la población.

 

Y es que no son de poca monta los problemas del sector, algunos de ellos relacionados con la corrupción –que ha desviado enormes recursos públicos de salud para intereses particulares–, el deterioro de la red pública hospitalaria, la situación de precariedad laboral de los trabajadores del sector, los atropellos y violaciones cotidianas al derecho a la salud que sufren los pacientes, etcétera.

 

Muchos sectores expresan que hay una crisis del sector. Por ejemplo, el propio gremio de empresarios agremiado en la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) así lo reconoce, sosteniendo que “no hay duda que el sector de la salud vive desde hace años una crisis para la cual no se ha planteado una solución estructural”2, ubicando eso sí, que la crisis es principalmente de orden financiero.

 

Según la Andi la cartera vencida crece de manera acelerada, llevando en muchas regiones a un déficit en la prestación en los servicios. Según la Encuesta de Cartera de las empresas afiliadas a las cuatro Cámaras de la Salud de la Andi, a junio de 2016, las acreencias eran de $3.1 billones, de los cuales $1.6 billones correspondían a cartera vencida3.

 

Por su parte la Asociación de Clínicas y Hospitales de Colombia (Achc) planteó que la cartera del primer semestre de 2016 de sus instituciones, tanto públicas como privadas, ascendió a $7.1 billones4. Por su parte, para la Superintendencia de Salud el déficit en el sector es de $5.5 billones5.

 

En medio de esta situación se han liquidado varias EPS, entre ellas y en el último periodo Caprecom y Saludcoop y se está en proceso de venta de Cafesalud. Así mismo, 33 instituciones tienen medida de intervención por parte de la Superintendencia de Salud.

 

La propuesta de la Andi para superar esta crisis es que los recursos del cuatro por mil en las transacciones bancarias pasen al sector salud. Propuesta que no es nueva, planteada antes por sectores sociales y comunitarios, pero sin visto bueno en la Casa de Nariño.

 

Otros gremios, como los profesionales de la salud, también expresan esta crisis. Es el caso de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (Scare) que ha manifestado su preocupación ante la crisis financiera y de servicio del sector salud, que compromete de manera grave la calidad en la atención a los pacientes y el derecho al trabajo digno de los profesionales de la salud6.

 

O como lo expresan los sectores sociales reunidos en la Mesa Nacional por el Derecho a la Salud (Mnds) que “han sido muchos años, 21 para ser exactos, en los que hemos sido testigos de cómo la estructura del sistema de salud en Colombia ha venido ‘adecuándose’ para mejorar las condiciones del negocio de la salud para unos pocos a costa del sufrimiento de muchos...La crisis de la salud no sólo es el resultado de ineficiencia y mala gestión, es una crisis creada para mejorar las condiciones y ganancias de las grandes empresas”7.

 

Declaraciones que evidencian, unas y otras, que el debate sobre la crisis del sector sigue vigente, que las miradas frente a su situación son diversas, e igualmente las salidas propuestas; pero lo que si se acepta por todos es que hay una profunda deslegitimación social del sistema de salud y que esto es una bomba social cocinada por largos años, evidenciando la cronicidad de los problemas y su no adecuado enfrentamiento.

 

Lo que dejan los acuerdos de La Habana en salud

 

En La Habana no discutieron como punto central el tema de la salud y por tanto en los Acuerdos no hay un análisis crítico del sector, ni una reflexión sobre las posibles alternativas para el posacuerdo en esta materia.

 

Pero en tanto los acuerdos colocaron acento en las condiciones de vida y bienestar para la población campesina y los excombatientes, allí sí aparecen temas relacionados con la salud.

 

En este sentido, en el punto de la política de reforma rural integral se habla de la configuración de un Plan Nacional de Salud Rural que implica su construcción de forma participativa y con enfoque diferencial; el fortalecimiento de la infraestructura y el desarrollo tecnológico en salud con mayor oportunidad y pertinencia; un modelo de salud pública para zonas dispersas basado en la prevención, que llegue a hogares y lugares de trabajo con un enfoque diferencial con énfasis en niñez y mujer gestante, y un proceso de seguimiento y evaluación de su implementación.

 

Igualmente, en este punto de política de reforma rural integral, se habla de la creación de un Sistema de Seguridad Alimentaria con Consejos de Alimentación y Nutrición; programas contra el hambre y desnutrición de cobertura nacional con énfasis en población vulnerable; promoción de mercados locales y regionales que acerquen al productor y al consumidor; y campañas orientadas a la producción y consumo de alimentos con un alto contenido nutricional.

 

En el punto del fin del conflicto, se habla de salud integral, atención psicosocial y salud mental a excombatientes, víctimas y comunidades en zonas veredales transitorias de normalización (ZVTN) y se acuerda que los y las excombatientes entraran a ser parte de los asegurados a través del régimen subsidiado.

 

En el punto de solución al problema de las drogas ilícitas, se ubica un abordaje integral a la problemática de la producción, transformación, comercialización y consumo de drogas y la creación de un Programa Nacional de Intervención Integral frente al Consumo de Drogas Ilícitas con enfoques de derechos humanos, salud pública, diferencial, participativo, basado en la evidencia, que incluye la creación de un Sistema Nacional de Atención al Consumidor de Drogas Ilícitas.

 

En el punto de víctimas, se define la ampliación de la cobertura pública mediante el aumento de centros locales de atención y unidades móviles para sitios lejanos, a fin de mejorar la calidad de la atención psicosocial y en salud mental para la recuperación emocional de las víctimas de manera diferencial y medidas de recuperación emocional a nivel individual y colectivo.

 

Así las cosas, a través de los acuerdos de La Habana la salud puede marchar en otra dirección; asunto que así podría ser de cumplirse la propuesta de una mayor participación y democratización en el país, sostenida en los Acuerdos, y por esta vía avanzar en la configuración de una política de salud rural que funde las bases para configurar un nuevo sistema y un nuevo modelo de atención en salud en el país, permitiendo atender de manera adecuada a las víctimas, y garantizando el derecho a la salud como condición indispensable para la paz.

 

Pacto nacional por la salud

 

La tendencia del sector salud en los próximos años, si va a seguir dependiendo de las medidas que tomen los gobiernos de orientación neoliberal, como han sido hasta ahora, mantendrá su rumbo de negocio y de incremento de la crisis, expresada en problemas de atención, de salud pública y financieros.

 

Esta tendencia se ratifica con medidas como la de vender Cafesalud o la liquidación de EPS e IPS, política constante en los últimos años, que en nada resuelven los problemas estructurales del sector8.

 

De igual manera, con reglamentaciones de la Ley Estatutaria en Salud, como la dada por la Resolución 1328 “por la cual se establece el procedimiento de acceso, reporte de prescripción, garantía del suministro, verificación, control, pago y análisis de la información de servicios y tecnologías en salud no cubiertas por el Plan de Beneficios en Salud con cargo a la UPC y se dictan otras disposiciones”, la cual, al decir de los integrantes de la Mesa Nacional por el Derecho a la Salud, “lesiona gravemente la autonomía médica y limita la formulación y el acceso a medicamentos y tecnologías para los pacientes”9, con lo cual se mantiene la lógica de un paquete limitado de acceso a bienes y servicios, que es un aspecto estructurante de los modelos de aseguramiento privado en salud, como el colombiano.

 

Las esperanzas cifradas en la Ley Estatutaria en Salud para que se diesen los cambios necesarios para configurar una nueva política de salud garante del derecho a la salud, pasados dos años, muestran sus escasas posibilidades.

 

Con los diálogos entre la insurgencia y el Gobierno, se ha tenido la esperanza que se discutan y abran los caminos para que temas vitales de lo social, como es el caso de la salud, puedan ser discutidos a fondo y transformados. Las posibilidades de una asamblea nacional constituyente o de otro mecanismo para un pacto nacional deben seguir siendo presionados desde estos escenarios.

 

Desde hace muchos años, sectores sociales, comunitarios, académicos y gremiales, hemos hablado de la necesidad de un pacto social en el país que genere los acuerdos necesarios para ir en otra dirección; mecanismo a través del cual posiblemente podría enfrentarse el triángulo de poder que ha alimentado la salud como negocio: Gobierno, Congreso de la república y empresarios de las EPS10.

 

Esto ha sido recientemente planteado por Horacio Serpa, actual presidente del partido liberal, quien ha dicho que “se debe avanzar un gran pacto nacional por la salud para adelantar una reforma estructural que sea liderada por el Gobierno que llegue a la Casa de Nariño en 21018”11.

 

El pacto debe ser entre el conjunto de la sociedad, no entre las elites, para poder ir en una dirección adecuada a las demandas y necesidades de salud de la gente. Estaría por verse si hay las condiciones de correlaciones de poder para lograr un pacto en estas condiciones. Por ahora lo único claro es que para los sectores proclives a la salud como derecho no queda más camino que la movilización, la lucha, la denuncia y la presentación de propuestas, para lograr que la salud en Colombia vaya en la dirección de derechos y no de negocio.

 


 

* Profesor Departamento de Salud Pública, Universidad Nacional de Colombia
1 Alejandro Gaviria: “Llevo la contraria a los mercaderes de la inmortalidad, la Iglesia y la industria farmacéutica”. El País. Edición digital 27 de diciembre de 2016. http://internacional.elpais.com/internacional/2016/12/26/colombia/1482786967_462812.html
2 Carta de la Andi dirigida al Senado de la República, a varios Ministros y al Director de Planeación Nacional. 30 de noviembre de 2016.
3 Ídem.
4 Achc. Comunicado de Prensa. Noviembre 23 de 2016. http://achc.org.co/documentos/prensa/Boletin%20ACHC%20-%20Deudas%20superan%207%20billones.pdf
5 Superintendencia Nacional de Salud. Informe seguimiento Indicadores de Permanencia. Decreto 2702 de 2014. Número 1. Mayo de 2016. https://docs.supersalud.gov.co/PortalWeb/SupervisionRiesgos/EstadisticasEPSRegimenSubsidiado/9.%20INFORME%20SEGUIMIENTO%20INDICADORES%20DE%20PERMANENCIA_DICIEMBRE%202015.pdf
6 Scare. Carta dirigida al Ministro de Salud y Protección Social. 21 de diciembre de 2016.
Dice Scare que “la carencia de recursos en el sistema, ha conllevado a la intervención de varias instituciones por parte de las autoridades administrativas, ausencia de insumos, cierre de servicios en Hospitales y Clínicas y al incumplimiento en el pago de acreencias a quienes prestan los servicios de salud; lo cual ha puesto en riesgo la seguridad de los pacientes y ha causado, en términos generales, tanto una negativa en la prestación de servicios, como una sobreocupación de la capacidad instalada en las diferentes IPS, impidiendo que se brinde una atención adecuada y de calidad”.
7 Mnds. Comunicado: “La crisis de la salud: una crisis creada para mejorar las ganancias para EPS y multinacionales extranjeras a costa de la salud de la gente”. Agosto 17 2016.
8 Ver “¿Liquidar los hospitales públicos es la opción?”, periódico desdeabajo julio de 2016, https://www.desdeabajo.info/ediciones/29369-liquidar-los-hospitales-publicos-es-la-opcion.html
9 Mnds. Comunicado: “La crisis de la salud: una crisis creada para mejorar las ganancias para EPS y multinacionales extranjeras a costa de la salud de la gente”. Agosto 17 2016.
10 Torres-Tovar Mauricio. El triángulo de poder en salud en Colombia. Semanario virtual Caja de Herramientas. Edición N° 00378 – Semana del 22 al 28 de Noviembre de 2013. http://viva.org.co/cajavirtual/svc0378/articulo08.html
11 Caracol radio. Partido Liberal pide pacto nacional para reformar sistema de salud. Edición 5 de enero de 2017. http://caracol.com.co/m/radio/2017/01/05/politica/1483639091_306922.html

Publicado enEdición Nº231
Lecciones sobre el apocalipsis del aire

El ensayista esloveno advierte sobre los peligros de naturalizar los dramas medioambientales a través de mecanismos psicológicos y culturales que no resuelven el desafío más urgente que enfrenta la humanidad.

 

En diciembre de 2016, el smog en las grandes ciudades chinas se hizo tan espeso que miles huyeron al campo, intentando llegar a un lugar donde se pudiera ver el cielo azul –este apocalipsis del aire afectó a quinientos mil millones de personas–. Para los que se quedaron, moverse comenzó a parecerse a la vida en una película post-apocalíptica: la gente caminando con grandes máscaras de gas en un smog donde incluso los árboles cercanos eran invisibles.


La dimensión de clase desempeñó un papel crucial: antes de que las autoridades tuvieran que cerrar los aeropuertos debido al mal aire, las ciudades fueron abandonadas por aquellos que podían permitirse un vuelo caro... Y, para sumar el insulto a las lesiones, los legisladores de Beijing consideraron que el smog es un desastre meteorológico, un acto de la naturaleza, no un efecto de la contaminación industrial, para evitar culpar a las autoridades por la catástrofe.


Una nueva categoría fue, por lo tanto, añadida a la larga lista de refugiados de las guerras, sequías, tsunamis, terremotos, crisis eonómicas, etc.: la de los refugiados del smog. Quizás lo más sorprendente de este apocalipsis del aire es su rápida normalización: después de que las autoridades ya no pudieron negar el problema, tratan de establecer un nuevo procedimiento que de alguna manera permita a las personas continuar su vida cotidiana siguiendo nuevas rutinas, como si el smog catastrófico fuera apenas una novedad en sus vidas.


En los días designados, uno intenta quedarse en casa tanto como sea posible y, si es necesario, caminar con máscaras. Los niños se alegran con la noticia de que muchos días las escuelas están cerradas –una oportunidad para quedarse en casa y jugar–. Hacer un viaje al campo donde el cielo azul sigue siendo visible se convierte en una ocasión especial que uno espera (ya hay agencias en Beijing especializadas en dichos viajes, que duran un día). Lo importante es no entrar en pánico y mantener la apariencia de que, a pesar de todos los problemas, la vida continúa...


Tal reacción es comprensible si tenemos en cuenta que estamos siendo confrontados por algo completamente fuera de nuestra experiencia colectiva y que realmente no lo vemos, incluso cuando la evidencia es abrumadora. Para nosotros, ese “algo” es una explosión de enormes alteraciones biológicas y físicas en el mundo que nos ha estado sosteniendo.


En el nivel geológico y biológico, Ayres enumera cuatro “picos “(de- sarrollos acelerados) que se aproximan asintóticamente a un punto cero en que la expansión cuantitativa alcanzará su punto de agotamiento y tendrá que cambiar en una calidad diferente: crecimiento de la población, crecimiento poblacional, consumo de recursos, emisiones de gas carbón, la extinción masiva de las especies.


Para hacer frente a esta amenaza, nuestra ideología colectiva está movilizando mecanismos de disimulación y autoengaño que van hasta la voluntad directa de la ignorancia: “un patrón general de conducta entre las sociedades humanas amenazadas es ser más apresurado, en lugar de centrarse más sobre la crisis, a medida que fracasan”.


Una cosa es segura: un extraordinario cambio social y psicológico está ocurriendo justo delante de nuestros ojos: lo imposible se está haciendo posible. Un acontecimiento experimentado por primera vez como algo imposible pero no real (la perspectiva de una próxima catástrofe que, por muy probable que lo sepamos, no creemos que efectivamente ocurrirá y, por lo tanto, lo descartamos como imposible) se vuelve real pero ya no imposible (una vez que la catástrofe ocurre, es «renormalizado», percibido como parte de la normalidad de las cosas, como si siempre hubiera sido posible. La brecha que hace posible estas paradojas es la que existe entre conocimiento y creencia: sabemos que la catástrofe (ecológica) es posible, probable incluso, pero no creemos que realmente suceda.


Recordemos el asedio de Sarajevo a principios de los años noventa: el hecho de que una ciudad europea “normal” de medio millón de habitantes sea cercada, muerta de hambre, regularmente bombardeada, sus ciudadanos aterrorizados por el fuego de francotiradores, etc. y que esto durara tres años, habría sido considerado inimaginable antes de 1992 –habría sido extremadamente fácil para las potencias occidentales romper el asedio y abrir un pequeño pasillo seguro a la ciudad–. Cuando empezó el asedio, incluso los ciudadanos de Sarajevo pensaron que era un hecho de corto plazo, tratando de enviar a sus hijos a salvo “durante una semana o dos, hasta que este lío se acabara”. Y luego, muy rapidamente el asedio se “nolrmalizó”. Este mismo pasaje de la imposibilidad a la normalización (con una breve etapa intermedia de entumecimiento de pánico) es claramente discernible en cómo reaccionó el establishment liberal estadounidense a la victoria de Trump. También claramene está funcionando en cómo los poderes del estado y el capital grande se relacionan con las amenazas ecológicas como la fusión del hielo en los polos. Los mismos políticos y gerentes que hasta hace poco descartaron los temores del calentamiento global como una alarma apocalíptica de ex comunistas, o por lo menos como conclusiones prematuras basadas en pruebas insuficientes, asegurándonos que no hay razón para el pánico, que básicamente, las cosas seguirán como de costumbre, ahora de repente tratan el calentamiento global como un simple hecho, como parte de la forma en que las cosas están “pasando como de costumbre” ...


En julio de 2008, CNN mostraba repetidamente un informe, “El Verde de Groenlandia”, celebrando las nuevas oportunidades que el derretimiento de hielo ofrece a los habitantes de Groenlandia –que ya pueden cultivar verduras en la tierra abierta, etc.–. La obscenidad de este informe no es sólo que se centra en el beneficio menor de una catástrofe mundial; para sumar insulto a los daños, juega en el doble significado de “verde” en nuestro discurso público (“verde” para la vegetación, “verde” para lo ecológico), por lo que el hecho de que más vegetación puede crecer en el suelo de Groenlandia debido a el calentamiento global está asociado con el aumento de la conciencia ecológica...


¿No son estos fenómenos un ejemplo más de cómo Naomi Klein estaba en lo correcto cuando describió en su Doctrina de Choque la forma en que el capitalismo global explota catástrofes (guerras, crisis políticas, desastres naturales ) para deshacerse de las “viejas” limitaciones sociales e imponer su agenda en la pizarra despejada por la catástrofe? Tal vez, los próximos desastres ecológicos, lejos de socavar el capitalismo, servirán como su mayor impulso.


Lo que se pierde en este cambio es el sentido correcto de lo que está pasando, con todas las trampas inesperadas que la catástrofe esconde.


Por ejemplo, una de las paradojas desagradables de nuestro dilema es que los propios intentos para contrarrestar otras amenazas ecológicas pueden contribuir al calentamiento de los polos: el agujero de ozono ayuda a proteger el interior de la Antártida del calentamiento global, de manera que sí sanará, la Antártida podría alcanzar rápidamente el calentamiento del resto de la Tierra... Al menos una cosa es segura. En las últimas décadas, estaba de moda hablar del papel predominante del “trabajo intelectual” en nuestras sociedades postindustriales; sin embargo, la materialidad se está reafirmando ahora con una venganza en todos sus aspectos, desde la próxima lucha por los escasos recursos (alimentos, agua , Energía, minerales, alimentos...) a la contaminación ambiental.


Aun cuando profesamos la disposición de asumir nuestra responsabilidad por las catástrofes ecológicas, esto puede ser una estratagema difícil para evitar las verdaderas dimensiones de una catástrofe. Hay algo engañosamente tranquilizador en esta disposición a asumir la culpa por las amenazas a nuestro medio ambiente: nos gusta ser culpables ya que, si somos culpables, entonces todo depende de nosotros, tiramos de las cuerdas de la catástrofe, así también podemos salvarnos simplemente cambiando nuestras vidas.


Lo que es realmente difícil de aceptar, para nosotros (al menos para nosotros en Occidente) es que estamos reducidos a un papel puramente pasivo de un observador impotente que sólo puede sentarse y ver cuál será su suerte –para evitar tal situación, nosotros somos propensos a participar en una frenética actividad obsesiva, reciclar papel viejo, comprar alimentos orgánicos, lo que sea, sólo para que podamos estar seguros de que estamos haciendo algo, haciendo nuestra contribución –como un aficionado al fútbol que apoya a su equipo frente a un televisor en su casa, gritando y saltando desde su asiento, en una creencia supersticiosa de que esto de alguna manera influirá en el resultado...


Es cierto que la típica forma de disuasión fetichista a propósito de la ecología es: “Sé muy bien (que todos estamos amenazados) pero realmente no lo creo (así que no estoy dispuesto a hacer algo realmente importante como cambiar mi estilo de vida)”. Pero también existe la forma opuesta de la negación: “Sé muy bien que realmente no puedo influir en el proceso que puede conducir a mi ruina (como un estallido volcánico), pero sin embargo es demasiado traumático para mí aceptar esto, así que no puedo resistir el impulso de hacer algo, aunque sé que en última instancia, carece de sentido...”.


¿No es por la misma razón que compramos comida orgánica? ¿Quién cree realmente que las manzanas “orgánicas” medio podridas y caras son realmente más saludables? El punto es que, al comprarlas, no solo compramos y consumimos un producto –simultáneamente hacemos algo significativo, mostramos nuestro cuidado y conciencia global, participamos en un proyecto colectivo grande...


Tenemos que terminar con esos juegos. El apocalipsis del aire en China es una clara indicación de los límites de nuestro ecologismo predominante, esta extraña combinación de catastrofismo y rutina, sentimiento de culpa e indiferencia. La ecología es hoy uno de los principales campos de batalla ideológicos, con toda una serie de estrategias para ocultar las verdaderas dimensiones de la amenaza ecológica: 1) simple ignorancia: es un fenómeno marginal, no digno de nuestra preocupación, la vida sigue, la naturaleza cuidará de sí misma; (2) la ciencia y la tecnología nos pueden salvar; (3) dejar la solución al mercado (mayor tributación a los contaminadores, etc.); (4) presión al superego sobre la responsabilidad personal en lugar de grandes medidas sistémicas: cada uno de nosotros debería hacer lo que puede reciclar, consumir menos, etc .; (5) quizás lo peor de todo es la defensa de un retorno al equilibrio natural, a una vida más modesta y tradicional mediante la cual renunciamos a la soberbia humana y volvemos a ser hijos respetuosos de nuestra Madre Naturaleza: todo este paradigma de la Madre Naturaleza arruinado por nuestra arrogancia está equivocado.


¿El discurso ecológico predominante no se dirige a nosotros como culpables a priori, endeudados con la madre naturaleza, bajo la presión constante de la agencia ecológica superego que se dirige a nuestra individualidad: “¿Qué hiciste hoy para pagar tu deuda con la naturaleza? ¿Pusiste todos los periódicos en una papelera de reciclaje adecuada? ¿Y todas las botellas de cerveza o latas de Coca-Cola? ¿Usaste tu auto en lugar de una una bicicleta o algún medio de transporte público?¿Usaste el aire acondicionado en lugar de simplemente abrir las ventanas de para en par?”. Las apuestas ideológicas de tal individualización son fácilmente discernibles: me pierdo en mi autoexamen en lugar de plantear preguntas globales mucho más pertinentes sobre toda nuestra civilización industrial.


Además, hay que tener en cuenta cómo esta culpabilización se complementa inmediatamente con un ensayo de salida: reciclar, comprar alimentos orgánicos, utilizar energía renovable, etc, y ya no tenemos que sentirnos culpables, podemos disfrutar de la vida como de costumbre.


Otra trampa que hay que evitar es el anticapitalismo moralizante –toda la charla acerca de cómo el capitalismo es sostenido por la codicia egoísta de más poder y riqueza por parte de los capitalistas individuales. En el capitalismo actual, la avaricia personal se subordina al esfuerzo impersonal del propio capital para reproducirse y expandirse. Por lo tanto uno está casi tentado a decir que lo que realmente necesitamos es más, no menos, egoísmo iluminado. Tomemos la amenaza ecológica: no es necesario un amor pseudo-animista por la naturaleza para actuar aquí, sólo un interés egoísta a largo plazo.


El conflicto entre el capitalismo y la ecología puede parecer un conflicto típico entre los intereses egoístas-utilitarios patológicos y el cuidado ético apropiado para el bien común de la humanidad. Pero en una mirada más atenta, inmediatamente queda claro que la situación es exactamente la opuesta: son nuestras preocupaciones ecológicas las que están basadas en el sentido utilitario de la supervivencia, y como tales carecen de la dimensión ética apropiada, simplemente defendiendo el interés propio ilustrado, en su máxima expresión por el interés de las generaciones futuras en contra de nuestro interés inmediato (si, por supuesto, ignoramos la noción espiritualista de la Nueva Era de lo sagrado de la vida como tal, del derecho del ambiente a su preservación, etc.).


Si buscamos la dimensión ética en todo este asunto, lo encontraremos en el compromiso incondicional del capitalismo con su propia reproducción siempre creciente: un capitalista que se dedica incondicionalmente al impulso auto-expansivo capitalista está efectivamente dispuesto a poner todo, incluyendo la supervivencia de la humanidad, en juego, no para cualquier ganancia o meta “patológica”, sino sólo por el bien de la reproducción del sistema como fin en sí mismo –fiat profitus pereat mundus, (paráfrasis de Hannah Arendt: “triunfe la verdad aunque perezca el mundo”) es como podríamos resumir su lema .


Este lema ético es, por supuesto, extraño, si no directamente malvado; sin embargo, desde una estricta perspectiva kantiana, no debemos olvidar que lo que nos hace repulsivos es nuestra reacción supervivencial puramente “patológica”: un capitalista, en la medida en que actúa “de acuerdo con su noción”, es alguien que persigue fielmente un objetivo universal, sin tener en cuenta ningún obstáculo “patológico”. Entonces, ¿qué hay que hacer, como habría dicho Lenin? Sloterdijk, en su libro “¿Qué sucedió en el siglo XX?”, después de rechazar la “pasión por lo real” del siglo XX como precursor del extremismo político que conduce al exterminio de los enemigos, proporciona su propio esbozo de lo que se debería hacer en el siglo XXI, mejor encapsulado en el título de los dos primeros ensayos del libro “El antropoceno” y “De la domesticación del hombre a la civilización de las culturas”. “El antropoceno” designa una nueva época en la vida de nuestro planeta en la que nosotros, los humanos, no podemos ya confiar en la Tierra como un reservorio dispuesto a absorber las consecuencias de nuestra actividad productiva: ya no podemos permitirnos ignorar los efectos secundarios (daño colateral) de nuestra productividad, ya no pueden ser reducidos al fondo de la figura de la humanidad. Tenemos que aceptar que vivimos en una “Nave Espacial de la Tierra”, responsable de sus condiciones. La Tierra ya no es el fondo/horizonte impenetrable de nuestra actividad productiva, sino que emerge como un (otro) objeto finito que podemos destruir o transformar inadvertidamente para hacerla inviable.


Esto significa que, en el momento en que llegamos a ser lo suficientemente poderosos como para afectar las condiciones más básicas de nuestra vida, tenemos que aceptar que somos sólo otra especie animal en un pequeño planeta. Una nueva manera de relacionarnos con nuestros alrededores es necesaria una vez que nos damos cuenta de esto: ya no es un trabajador heroico expresando sus potencialidades creativas y sacando de los recursos inagotables de sus alrededores sino un agente mucho más modesto colaborando con sus alrededores, negociando permanentemente un nivel tolerable de seguridad y estabilidad.


¿Es el mismo modelo de ignorar el daño colateral y no el capitalismo? Lo que importa en la reproducción capitalista es la circulación auto-mejorada centrada en el beneficio, y los daños colaterales causados a los alrededores no incluidos en los costos de producción son en principio ignorados –incluso los intentos de tenerlos en cuenta a través de los impuestos (o de una manera directa de ponerle un precio a cada recurso natural que uno usa, incluyendo el aire) no puede sino fracasar.
De manera que, para establecer este nuevo modo de relacionarse con nuestros alrededores, es necesario un cambio político-económico radical, lo que Sloterdijk llama “la domesticación de la Cultura animal salvaje”. Hasta ahora, cada cultura disciplinaba/educaba a sus propios miembros y garantizaba la paz cívica entre ellos bajo el disfraz del poder estatal, pero la relación entre diferentes culturas y estados estaba permanentemente bajo la sombra de la guerra potencial, con cada estado de paz nada más que un Armisticio temporal.


Como Hegel lo conceptualizó, toda la ética de un Estado culmina en el acto de heroísmo más alto, la disposición a sacrificar la vida por su estado-nación, lo que significa que las salvajes relaciones bárbaras entre estados sirven como base de la vida ética dentro de un estado. ¿Acaso no es hoy Corea del Norte, con la búsqueda despiadada de armas nucleares y cohetes para atacar con ellos objetivos lejanos, el último ejemplo de esta lógica de la soberanía incondicional del Estado-Nación? Sin embargo, en el momento en que aceptamos plenamente el hecho de que vivimos en una Nave Espacial Tierra, la tarea que se impone con urgencia es la de civilizar las propias civilizaciones, de imponer la solidaridad universal y la cooperación entre todas las comunidades humanas, una tarea que resulta tanto más difícil con el aumento continuo de la religión sectaria religiosa y la violencia “heroica” étnica y la disposición a sacrificarse uno mismo (y el mundo) para la causa específica de uno. La superación del expansionismo capitalista, la amplia cooperación internacional y la solidaridad que también deberían ser capaces de transformarse en un poder ejecutivo dispuesto a violar la soberanía del Estado, etc., ¿no son todas estas medidas destinadas a proteger nuestros bienes naturales y culturales? Si no apuntan hacia el comunismo, si no implican un horizonte comunista, entonces el término “comunismo” no tiene significado alguno.


Slavoj Zizek, filósofo y crítico cultural. Su obra magna Menos que nada. Hegel y la sombra del materialismo dialéctico (Akal) se publicará en español en septiembre de este año.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

Publicado enMedio Ambiente
Israel, la resolución 2334 y la última burla de Obama a los palestinos

Mientras un rabino israelí prohibía la visita al árbol de Navidad por ser “una afrenta a la identidad judía”, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobaba una resolución exigiendo a Israel el fin de los asentamientos en Cisjordania y Jerusalén, y la destrucción de las viviendas palestinas. EEUU, por vez primera, dejó de vetar una condena a Israel y se abstuvo. La iniciativa fue presentada por Egipto, aunque había sido gestada por la Casa Blanca, como refleja la prensa hebrea del mes pasado.

Si con ello, Barak Obama pretendía en la recta final de su presidencia colocarse en el lado correcto de la historia, y también salvar a Israel de sí mismo, fracasó en ambos objetivos. Esta resolución que se niega a tomar medidas para forzar a Israel a cumplirla, no hace ninguna referencia al cruel bloqueo a Gaza, ni trata el derecho de retorno de los refugiados, se convertirá en otro papel mojado.


Al principio de su mandato, Barak Obama mostró algo de simpatía hacia la causa palestina: eligió a Egipto, no a Israel, como el destino de su primer viaje al extranjero, donde reconoció “la intolerable situación del pueblo palestino”. También intentó desligar la agenda política de EEUU para Oriente Próximo a los planes de Tel Aviv, pero ante los gritos de Netanyahu de “Aquí mando yo”, al final se rindió, convirtiéndose en el presidente de EEUU que más apoyo diplomático, económico y militar ha prestado al régimen israelí: vetó dos resoluciones en 2011 y 2013 que condenaban los asentamientos ilegales de Israel y se negó a reconocer el Estado palestino. Luego, sin rubor, respaldó la brutal agresión de Israel a Gaza en 2014 y firmó un paquete de ayuda militar a este país por el valor de 40.000 millones de dólares (sacados del bolsillo de los americanos), mientras presionaba a los palestinos que debían “portarse bien” tragando bombas, como condición previa de iniciar el proceso de paz. La cuestión palestina es otro de los grandes fracasos de Obama en su política exterior.

Lo que une a Trump con Netanyahu

El provocador Donald Trump, que ha prometido “reducir la asistencia de EEUU a las Naciones Unidas” como castigo por esta resolución, comparte con Netanyahu la ideología racista: Uno habla de la “supremacía blanca” (¡blanca estadounidense!) sobre el mundo y el otro la de los judíos sobre los pueblos de Oriente Próximo. Entre las tareas de los 100 primeros días en el cargo del presidente Trump está el traslado de la embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusalén. La gravedad de dicho plan es tal que Obama acaba de renovar por otros 6 meses la renuncia presidencial a mover la sede diplomática de Tel Aviv. Lo mismo hicieron Bush y Clinton. Sin duda, las discrepancias en el seno del poder en Washington sobre el papel de Israel en la zona es una de las principales barreras para la solución de la cuestión palestina.


Una relación asimétrica donde un pequeño país ha vivido la superpotencia, sin siquiera darle las gracias o mostrarle respeto al menos en público. Israel está más interesado en la tierra, el agua y el petróleo de los vecinos que en la paz, y avanzará en sus planes de crear el “Gran Israel”, ahora que la “cuestión palestina” no es prioridad para la ONU o para alguna potencia, y eso a pesar de que sus aliados temen las imprudencias de los mandatarios hebreos.


Esta derrota diplomática de Israel no significa ninguna victoria para Palestina. La caída de la Unión Soviética primero y la destrucción de Irak, Libia, Siria y la soga al cuello de Irán que representa el acuerdo nuclear, han cambiado el equilibrio de fuerzas en la región en perjuicio del pueblo palestino. El proceso de paz está muerto y en estos momentos ya no sirven los mecanismos tradicionales en ejercer una presión tangible sobre Israel para que cumpla con la legalidad internacional. Difíciles tiempos para los palestinos que exigen nuevas e ingeniosas fórmulas de conseguir sus derechos.

26 Diciembre 2016


 

ANTE LA CORTE PENAL INTERNACIONAL


Palestina denunciará los asentamientos como "crímenes de guerra"


ego de que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara el viernes pasado una condena a las colonias israelíes, el secretario general de la OLP, Saeb Erekat, advirtió que los palestinos acudirán a la Corte Penal Internacional (CPI) para que "investigue todos los crímenes de guerra israelíes, sobre todo los asentamientos". El dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) calificó como "arrogante" el comportamiento de Israel, que "incluye la construcción de más colonias, muertes, detenciones y asedio".


Erekat adelantó también que la OLP solicitará al Consejo de Derechos Humanos de la ONU "que haga lo que sea necesario contra las obvias violaciones de Israel como potencia ocupante en los territorios palestinos". Asimismo, anticipó que aprovecharán la asunción de Antonio Guterres como nuevo secretario general de la ONU, el próximo 1 de enero, para pedir que Palestina sea miembro de pleno derecho en el Consejo de Seguridad y pueda monitorear la aplicación de la Resolución 2334, del pasado viernes.


La OLP, además, pedirá a Suiza, como país anfitrión de la Convención de Ginebra, que los Estados firmantes definan mecanismos para "detener los crímenes de Israel en los territorio ocupados, particularmente en Jerusalén Este".

Tomado de Página12


NETANYAHU RECHAZÓ LA CONDENA DE LA ONU Y APROBÓ MEDIDAS CONTRA LOS PAÍSES QUE LA APOYARON

Israel hará más viviendas en Jerusalén


Una portavoz de la Alcaldía señaló que “construir en Jerusalén, la capital del Estado de Israel, es esencial para el desarrollo de la ciudad”, por lo que seguirán haciéndolo “para el beneficio de todos los residentes, judíos y árabes”.

Las autoridades israelíes temen que el Consejo de Seguridad de la ONU apruebe una segunda resolución antes de la salida de Barack Obama sentando los parámetros para un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos, pero sin embargo planean aprobar esta semana nuevas construcciones en las colonias.


El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se considera directamente atacado por la saliente administración de Obama, a quien acusó el domingo de haber maquinado personalmente y junto al jefe de su diplomacia, John Kerry, la resolución condenatoria de las colonias israelíes que fue aprobada el viernes en el Consejo de Seguridad de la ONU. Netanyahu rechazó la resolución de condena de la ONU y advirtió que no se someterá a ella, además de aprobar una serie de medidas diplomáticas contra los países que la apoyaron.


Fuentes oficiales israelíes reconocen que existe el temor de que haya una segunda intervención internacional antes de la salida de Obama.


La resolución, del viernes, que obtuvo catorce votos a favor, fue aprobada gracias a la crucial abstención de Washington, que ponía fin así a décadas de apoyo incondicional a su aliado en el Consejo de Seguridad y de vetos reiterativos a cualquier cuestión relacionada con el conflicto palestino-israelí. Tras la resolución de condena, Israel planea aprobar esta misma semana la edificación de 618 nuevas viviendas en el territorio palestino ocupado de Jerusalén Este, informó ayer el diario Haaretz. Una portavoz de la Alcaldía señaló que “construir en Jerusalén, la capital del Estado de Israel, es esencial para el desarrollo de la ciudad” por lo que seguirá haciéndolo “para el beneficio de todos los residentes, judíos y árabes”.


La próxima conferencia internacional convocada por París para mediados de enero podría también servir como plataforma para que la comunidad internacional tome cartas en la cuestión palestino-israelí y exprese su postura respecto a la resolución del enquistado conflicto.


A diferencia de lo ocurrido en otros sectores de Cisjordania, Israel anexó directa, unilateral e ilegalmente vastas franjas de territorio palestino al ejido de Jerusalén, que considera completamente unificada y bajo su soberanía, a poco del final de la Guerra de los Seis Días en 1967.


El ministro de Defensa de Israel, Avigdor Lieberman, criticó duramente ayer la Conferencia Internacional de Paz sobre el conflicto israelí-palestino del 15 de enero en París al decir que “no es una conferencia de paz, es un auténtico tribunal contra el Estado de Israel”, al tiempo que instó a los judíos de Francia a ir a Israel.


El político ultraderechista dijo ante la prensa que el verdadero objetivo de la conferencia es dañar la seguridad y la buena imagen de Israel y la calificó como un “una versión moderna del juicio a Dreyfus” con la diferencia que “hoy no está en el banquillo un judío, sino todo el pueblo de Israel”.


También ayer el ministro se refirió a la elecciones en Francia para abril y mayo de 2017 y sostuvo “que está claro que el gobierno francés está encaminado a eso, éste es un momento pobre para una cumbre de paz, esto es sólo un tribunal contra el Estado de Israel”. “Una cumbre cuyo objetivo total es dañar la seguridad de Israel y perjudicar su buen nombre”, agregó, en declaraciones tomadas por el diario israelí Haaretz.


Lieberman también aprovechó la oportunidad para instar a la comunidad judía de Francia a trasladarse a Israel. “Este también podría ser el momento de decirles a los judíos franceses que no es su país, que no es su tierra. Deje Francia y venga a Israel. Esa es la única respuesta para este plan”, dijo el ministro. Francia está implicada activamente en buscar una solución pacífica del conflicto israelí-palestino que contemple la creación de un Estado palestino al lado de Israel. Las negociaciones de paz entre las dos partes están suspendidas desde abril de 2014.


Netanyahu se opone a mantener un encuentro en el marco de una conferencia internacional con el presidente palestino, Mahmud Abbas, por temor a una solución que le sea impuesta a Israel por la comunidad internacional.


En este contexto, el ministro de Exteriores de Ucrania citó al embajador israelí, luego de que el primer ministro israelí rechazara la visita de su par ucraniano prevista para el miércoles. Ucrania fue uno de los países que votaron a favor de la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que condena los asentamientos israelíes en Cisjordania y en Jerusalén Este.


Los representantes de los 14 miembros del Consejo de Seguridad que votaron a favor de la resolución fueron citados a Jerusalén el domingo, en Navidad. Incluso el embajador estadounidense en Israel, Dan Shapiro, fue convocado a un encuentro con Netanyahu para discutir la decisión de Estados Unidos de abstenerse en la votación y de no utilizar su poder de veto. Netanyahu también canceló un encuentro con la primera ministra británica, Theresa May, que iba a tener lugar en Davos el próximo mes, en el marco del Foro Económico Mundial.

 

Tomado de Página12

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¿La liberación de Alepo significa el fin de la guerra en Siria?

La liberación de Alepo por parte del Ejército Árabe Sirio en colaboración con las fuerzas rusas y grupos de liberación de Irán, ha sido catalogada como la mayor victoria de Bashar al Assad en los seis años de guerra.


Sin embargo, no significa el fin del conflicto en Siria tras el anuncio por parte de la Comandancia Suprema de las Fuerzas Armadas Sirias sobre la salida de terroristas de Alepo. Las primeras reacciones no fueron tan alentadoras

.
Desde la ONU y Organismos de derechos humanos han advertido que la violencia no ha cesado en otras regiones de Siria y que incluso ésta puede multiplicarse.


Durante el traslados de los civiles de Alepo a zonas seguras se registraron al menos 14 enfrentamientos en las cercanías de la capital siria, Damasco. Además, se realizaron bombardeos de fuerzas irregulares en las ciudades sirias de Hama, Daraa y Latakia, reportó el Centro Ruso para la Reconciliación en Siria.

 


El nuevo Alepo

 

Organismos internacionales como Naciones Unidas y la Cruz Roja han expresado su preocupación por el devenir de los combates en territorio sirio.


El enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, advirtió el pasado jueves que las miles de personas evacuadas desde Alepo podrían correr la misma suerte en su nuevo refugio. “Muchas de ellas se han ido a Idlib, que podría ser en teoría el próximo Alepo”, dijo el funcionario en Ginebra.


Otra de las situaciones que podrían prolongar la guerra en Siria ha sido la postura de EE.UU. hacia Siria.


La administración de Barack Obama ha insistido en el apoyo, la financiación y el envío de armas a los grupos terroristas en Siria, mediante la acreditación del proyecto de ley de los gastos de defensa que incluye un artículo sobre enviar armas a estos grupos.


La ley determina el valor de los gastos de defensa estadounidense para el año próximo con 618,7 mil millones de dólares, y estipula suministrar a los grupos terroristas en Siria con misiles antiaéreos.


Analistas sostienen que no existe voluntad por parte de occidente para hallar una solución pacífica y política al conflicto sirio.

 

25 diciembre 2016


(Con información de BBC/ RT/ TeleSur)

 

 

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Exige la ONU a Israel detener asentamientos en Cisjordania

El Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó este viernes una resolución que exige que Israel detenga la construcción de asentamientos en Cisjordania. Si bien no hubo votos en contra, Estados Unidos se abstuvo.

En una sorprendente ruptura con su política tradicional, Estados Unidos permitió que el Consejo de Seguridad condenara el viernes los asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén oriental como una "flagrante violación" al derecho internacional. En días previos, tanto el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, como el presidente electo estadunidense, Donald Trump, habían pedido que Estados Unidos vetara la resolución, calificada por Netanyahu en Twitter de "resolución antiIsrael".

Esta vez Estados Unidos no usó su poder de veto, aunque se abstuvo; los otros 14 miembros del Consejo del Seguridad votaron a favor. Hace tiempo que la comunidad internacional cuestiona la política israelí sobre los asentamientos en Cisjordania; en 2011 Estados Unidos vetó una resolución similar con el argumento de que complicaba las conversaciones de paz en Medio Oriente.

La decisión de abstenerse en la votación en el consejo, que fue de 14-0 contra los asentamientos israelíes, constituye uno de los mayores rechazos estadunidenses a su antiguo aliado en la memoria reciente. Ante la condena generalizada de la comunidad internacional a las colonias israelíes, la decisión será casi imposible de revertir para cualquiera, incluso Trump; sin embargo, el presidente electo de Estados Unidos aseguró en un tuit que "en lo que concierne a la ONU, las cosas serán distintas después del 20 de enero", fecha en la que él asumirá el poder.

El proyecto de resolución fue presentado por Malasia, Senegal, Nueva Zelanda y Venezuela, países cuya participación en el Consejo de Seguridad termina a fin de año, con excepción de Senegal.


¿Qué son los asentamientos ilegales de Israel en Palestina?

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó una resolución que exhorta a Israel a cesar con los asentamientos ilegales en Palestina. La resolución se aprobó por unanimidad y con la abstención de Estados Unidos, lo que generó tensión en su alianza con Israel.


¿Cuál es la polémica con los asentamientos israelíes en Palestina? Sépalo en cinco claves:


– Israel “conquistó” territorio palestino en la Guerra de los Seis Días en 1967. Parte de ese territorio es Cisjordania y la Franja de Gaza, donde Israel comenzó construyendo pequeñas colonias, pero fue extendiéndose por territorio palestino ocupado.


– En la actualidad hay más de 200 asentamientos ilegales y algunos de ellos son grandes ciudades. En total cuentan con una población de más de 600 mil colonos.


– Algunos colonos israelíes se han instalado en territorios palestinos porque las viviendas son más baratas y el gobierno los insta a tomar ciudades como Jerusalén del Este. Para otros judíos, los más religiosos, consideran una promesa divina vivir en territorios bíblicos como Judea y Samaria.


– Los asentamientos han sido respaldados por todos los gobiernos israelíes desde 1967, pero son considerados ilegales por el derecho internacional debido a la violación de la Convención de Ginebra.


– El Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU, la Corte Internacional de Justicia y la Cruz Roja han rechazado los asentamientos, pues acarrean al pueblo palestino desplazamientos forzados, divisiones y fragmentación de la tierra.


(Tomado de TeleSur)

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Manifestaciones pacíficas y represión en la última colonia de África

Los ojos de Sultana Khaya no son exactamente iguales. Uno de ellos es artificial. En 2007, mientras participaba de una manifestación de protesta pacífica junto a otros estudiantes, un agente de policía marroquí le clavó su porra en la cavidad ocular y después le arrancó el ojo con la mano.


Sultana es saharaui, la población originaria del Sahara Occidental. Ocupado por el Reino de Marruecos desde 1975, es común referirse al Sahara Occidental como la última colonia de África. Los saharauis han llevado adelante una larga lucha por la autodeterminación y enfrentan una terrible represión por parte de Marruecos.


Tras años de negociaciones, el Consejo de seguridad de Naciones Unidas acordó que se lleve a cabo un referéndum para permitir a los saharauis decidir si continuar siendo parte de Marruecos o ser independientes. Sin embargo, desde hace más de 25 años, Marruecos impide que se lleve a cabo la votación.


El Sahara Occidental es un territorio rico en recursos naturales: pesca, fosfatos y, probablemente, petróleo frente a sus costas. Miles de saharauis han sido torturados, encarcelados o asesinados, o han desparecido desde que se inició la ocupación hace más de 40 años. Para comprender el profundo compromiso de los saharauis con su independencia y su valor para enfrentar la brutal opresión que padecen, no se necesita más que mirar a los ojos a Sultana Khaya.


Tras el cierre de la conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático (COP22) que tuvo lugar la semana pasada en Marrakech, Marruecos, visitamos Laayoune, la capital de Sahara Occidental. Fuimos el primer equipo de un noticiero de televisión extranjero que visitó Sahara Occidental en los últimos años. Continuamente nos seguían hombres a pie y también en motos y automóviles. Día y noche, permanecían parados frente a nuestro hotel. En nuestro primer día de estadía allí, la policía secreta marroquí se hizo presente en nuestro hotel a medianoche para una visita “estrictamente de rutina”, según dijeron, "con la finalidad de protegernos”. Con frecuencia, los periodistas extranjeros que ingresan son expulsados de inmediato si los agentes de inteligencia marroquíes los ven entrevistando a saharauis partidarios de la independencia.


Los activistas saharauis que hablaron con nosotros lo hicieron poniendo en alto riesgo su seguridad personal. Mayormente, nos reunimos con ellos en sus apartamentos, donde a lo largo de las paredes se alineaban sofás al estilo tradicional sahariano, junto a un té saharaui preparado sobre brasas.


Nos detuvimos para almorzar en un restaurante prácticamente desierto ubicado casi en las afueras de la ciudad. Repentinamente, llegaron unos 80 hombres y algunas mujeres. La mayor parte de ellos vestían el atuendo tradicional saharaui y muchos portaban la bandera oficial del estado ocupante, Marruecos. Entraron al restaurante y ocuparon todas las mesas cercanas a nosotros de manera tal que quedamos acorralados. Una docena de agentes vestidos de civil, uno de ellos con un gorro del Departamento de Policía de Nueva York, coordinaban y hablaban todo el tiempo por celular. Afuera, los vehículos de los agentes le cerraron el paso al nuestro. Varios de los hombres que se sentaron cerca de nosotros parecían muy agitados y sentimos temor de que ese extraño despliegue pudiera tornarse violento. Cuando nos retiramos, nos rodearon. Casi ninguno de ellos hablaba inglés, pero desplegaron varios carteles brillantes de vinilo que decían frases como "Democracy Now! debería avergonzarse" Los carteles eran idénticos en cuanto al diseño a los desplegados luego de que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificara la presencia marroquí en Sahara Occidental como una ocupación.


Cuando logramos irnos, se tornó evidente la razón por la cual esa multitud de personas se había aproximado a nosotros en ese momento. Sultana y otros activistas saharauis habían organizado una manifestación en el centro de la ciudad. La multitud que nos rodeó nos impidió llegar a la manifestación, que fue objeto de una violenta represión por parte de agentes de policía marroquíes vestidos de civil. Valientes periodistas independientes saharauis que trabajan bajo una extrema amenaza en Sahara Occidental lograron realizar una grabación de video que posteriormente compartieron con nosotros. La violenta represión de ese día fue como la de otros tantos.


En un video, se puede observar a un hombre discapacitado, Mohamed Alouat, director de una escuela para personas discapacitadas, que porta la bandera de Sahara Occidental independiente, un Gobierno en el exilio que tiene su base en el campamento de refugiados saharauis ubicado en Tindouf, Argelia, en el que viven unos 100.000 refugiados saharauis. La policía ataca a Alouat, le saca de las manos la bandera y lo arrastra por el piso.


Sultana y otras mujeres les gritan a los agentes vestidos de civil. Un grupo de al menos veinte hombres rodean a las mujeres saharauis y las empujan hacia una calle lateral, lejos de la avenida principal. Allí atacan conjuntamente a las mujeres. A una de ellas, Aziza Biza, intergante del Foro de Mujeres Saharauis, la golpean con un walkie-talkie en el estómago y los riñones. Biza dijo después que además la habían estrangulado con su melfa, su vestido tradicional, hasta que quedó desmayada en el suelo. La policía sigue empujando a otras mujeres contra una pared y las agrede sexualmente apretándoles y retorciéndoles los senos. Los agentes ven a un hombre que está grabando la agresión desde el techo de un edificio cercano y comienzan a lanzarle piedras.


Esa noche, nos reunimos con los hombres y mujeres heridos y grabamos su relato de lo ocurrido. Las mujeres nos mostraron las heridas que sufrieron y nos contaron que los agentes de policía les habían retorcido los senos y los pezones, lo que les había provocado un intenso dolor y dejado moretones. Aziza se había desmayado y vomitado varias veces.
Más tarde esa misma noche, desde la ventana de nuestro hotel, pudimos observar a agentes de policía antidisturbios que lanzaban piedras contra manifestantes saharauis. El pueblo saharaui está decido a luchar de manera pacífica por su autodeterminación. El compromiso con esa lucha se observa a simple vista en los ojos de Sultana Khaya.
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Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Viernes, 25 Noviembre 2016 06:44

Muerte y venganza en Ciudad de Dios

Muerte y venganza en Ciudad de Dios

En Rio de Janeiro siete jóvenes marginales fueron ejecutados por la policía en la favela Ciudad de Dios. La caída de un helicóptero de la policía dentro de la comunidad inició una oleada de violencia que se añade a la guerra abierta entre el narcotráfico y las milicias. En todos los bandos las víctimas son las mismas: negros, jóvenes y pobres.

 

Durante esta semana 14 mil estudiantes cariocas no pudieron ir a la escuela. Algunos comercios de las favelas de Ciudad de Dios y de La Maré bajaron sus cortinas y colgaron el cartel de “Cerrado”. Padres y madres volvieron a ese estado de pánico que aparece cuando se teme que una bala perdida pueda arrancarle la vida a un hijo.


Todo comenzó el pasado sábado. La favela que se hizo conocida internacionalmente con la película del brasileño Fernando Meirelles pasó la madrugada del viernes bajo el ruido de disparos que se prolongarían casi 24 horas. La guerra por recuperar territorio entre los narcotraficantes del Comando Vermelho y las milicias de la zona oeste provocó la intervención policial alrededor de las doce de la mañana. Esta escena, que se produce semanalmente desde que Rio de Janeiro dejó de ser ciudad “olímpica” para volver a ser tan sólo “maravillosa”, habría pasado desapercibida si no fuera porque a las 19.30 del sábado un helicóptero de la Policía Militar cayó dentro de Ciudad de Dios. Los cuatro agentes que iban dentro fallecieron en el acto.


Sin contrastar las informaciones, los medios publicaron una primera teoría según la cual el helicóptero habría sido derribado a tiros por los narcotraficantes. Los habitantes de la comunidad ya sabían lo que vendría después: más tiros, más muertes, invasiones de sus casas, ocupaciones de territorio, hijos muertos.


Cuando llegó la noche una centena de vecinos se juntaron para ayudar a buscar a familiares que echaban en falta. Después de horas de búsqueda, en plena mata atlántica, encontraron siete cuerpos. La segunda noticia del fin de semana llegaba a primera hora del día con la foto de los siete cadáveres amontonados en una plaza, tapados con sábanas y rodeados por familiares y vecinos que contemplaban la escena: todos negros, todos jóvenes, todos pobres.


La imagen coincide con las cifras. Según el informe 2015-2016 de Amnistía Internacional (AI), de las 58 mil personas asesinadas el último año en el país, al menos 77 por ciento eran negras, jóvenes, y habitantes de favelas. El director de AI, Atila Roque, usaba otra imagen impactante para describir esos números: “Es como si cada dos días se cayera un avión lleno de jóvenes”.


“BANDIDO BOM, BANDIDO MORTO.”


A última hora del domingo el secretario de Seguridad, Roberto Sá, informó que la pericia del helicóptero no había mostrado impactos de bala, y aseguró que los agentes habían fallecido a causa del impacto y no por disparos. Los medios empezaron a corregir su error, mientras policías del Batallón de Operaciones Especiales (Bope) se jactaban en Facebook de la muerte de los siete jóvenes: “Ahora todos se ponen a llorar, pero con nosotros no se juega”.


Los padres de los jóvenes asesinados reconocieron que la mayoría de las víctimas estaban vinculadas con el tráfico de drogas, pero denunciaron que aquel hecho no justificaba que hubieran sido “ejecutados a sangre fría, con tiros en la nuca, en la espalda, amputaciones y robo de pertenencias, como el anillo de casado de uno de ellos”, contaba a Folha de São Paulo el pastor evangélico Leonardo Martins da Silva, padre de uno de los asesinados. “¿Por qué no los llevaron a la cárcel? ¿Por qué matarlos?”, decía una de las madres mientras contemplaba a su hijo en el suelo, según relataba el mismo diario.


Esa pregunta, lógica en cualquier parte del mundo, podría parecer retórica en Rio de Janeiro, el segundo estado, después de San Pablo, donde la policía mata más gente. Según datos de Amnistía Internacional, en los últimos seis años la policía carioca ha sido responsable de entre un 13 y un 21 por ciento del total de asesinatos cometidos en la ciudad. En 2015 una de cada cinco personas fallecidas murió por “homicidio derivado de acción policial”.


Pero este hecho le parece normal a parte de la sociedad, que apoya la popular frase “bandido bueno, bandido muerto”. El último Anuario Brasileño de Seguridad Pública señala que 50 por ciento de la población concuerda con esta sentencia: “El Estado fracasó e incentivó una política de seguridad que estimula la confrontación y la idea de guerra”, explicaba el soció¬logo Renato Sérgio de Lima, vicepresidente del Foro Brasileño de Seguridad Pública.


Esta misma semana la conocida presentadora de televisión Fátima Bernardes planteó en su programa una pregunta relacionada con el estreno del documental Bajo presión, que trata el tema de la atención médica de emergencia. La cuestión que lanzó al público fue la siguiente: “¿A quién salvaría primero: a un traficante gravemente herido o a un policía con una herida leve?”. La pregunta derivó en un debate que duró toda la semana y del que la presentadora salió muy mal parada, ya que en un momento reconoció que “normalmente se atiende al más grave”. Varios policías comenzaron a atacar a Bernardes, quien llegó a sufrir amenazas de violación en las redes. El diputado y ex policía Jair Bolsonaro (un Donald Trump a la brasileña) fue uno de los primeros en meterse con la periodista, la cual a los pocos días de la polémica quiso dejar claro que para ella “el policía siempre está primero”.


Los datos que presentó el pasado mes de julio Human Rights Watch (Hrw) parecen avalar que la tesis de “bandido bueno, bandido muerto” sería amparada desde el sistema judicial cuando ignora las denuncias que le llegan. El fiscal general de Rio de Janeiro, Marfan Martins Vieira, reconocía en el informe de Hrw que “gran parte de los enfrentamientos en los que había muertos por la acción policial eran simulados” y confirmaba que el Ministerio Público admitía “poquísimos casos de denuncias a policías”.


El sistema judicial también llamó la atención esta semana cuando la jueza del estado de Rio de Janeiro Angelica Santos Conta libró un mandato que permite la invasión y aprensión colectiva en las residencias de los habitantes de Ciudad de Dios bajo la justificación de buscar armas: “¿Dónde se ha visto tamaña aberración de permitir entrar de esa manera en las casas de la gente de la favela? No he visto nada parecido con los habitantes de Jardín”, uno de los barrios más caros de San Pablo, denunció la socióloga Esther Solano.


El mandato de la jueza Santos no ha hecho más que legalizar una práctica habitual de la policía, cuestionada desde hace años por asociaciones internacionales y por los propios vecinos de las comunidades. El pasado mes de mayo Irone Santiago, madre de otra víctima policial, le contaba a Brecha cómo durante el año en que la Policía Militar ocupó La Maré la invasión de las casas a cualquier hora era habitual: “Entraban y nos robaban nuestros enseres, amenazaban con matar a nuestros hijos, por no hablar de las balas perdidas”, decía.


CRISIS DE SEGURIDAD.


El lunes 21 comenzaron las ocupaciones en Ciudad de Dios, y también en La Maré. Agentes de la Policía Militar y de la Fuerza Nacional entraron a primera hora de la mañana para quedarse. La Secretaría de Seguridad de Rio de Janeiro no ha confirmado por cuánto tiempo se quedarán. La duración del lapso que estén allí también dependerá de cómo el secretario Roberto Sá solucione la grave crisis de seguridad que atraviesa el estado.


A lo largo de la semana se supo que el helicóptero accidentado no sólo no había caído por disparos, sino que los motivos tendrían que ver con problemas técnicos, un hecho que no sorprendió a los agentes, que sabían que desde hace un año la Policía Militar no pagaba la manutención de las aeronaves por falta de dinero.


Fue precisamente la falta de recursos y el aumento de la violencia de los últimos meses lo que hizo dimitir en octubre al antiguo secretario de Seguridad, José Alberto Beltrame, uno de los principales precursores de las Unidades de Policía Pacificadora de las favelas. Hoy en día diversos sociólogos consideran que el modelo ha fracasado. La crisis económica que atraviesa el estado de Rio de Janeiro tiene desde hace meses a los policías sin recibir sus salarios (ya de por sí escasos) en fecha, ha dejado a decenas de patrullas sin poder salir a la calle por falta de dinero para gasolina, y mantiene a las oficinas sin papel higiénico en los baños y sin tinta ni papel en las impresoras.


Con la crisis de la seguridad la violencia no ha hecho más que aumentar, y los policías también mueren más que nunca. En los últimos dos meses el asesinato de agentes, tanto durante su jornada laboral como fuera de ella, se ha triplicado. El ciclo de venganza parece no tener fin y las víctimas siempre son las mismas. “El pasado lunes en el cementerio no se podía distinguir a las madres de los policías muertos de las de los narcotraficantes. Eran iguales: negras y pobres”, resumía Celso Athayde, fundador de la Central Única de Favelas.

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Martes, 25 Octubre 2016 14:48

La tierra de la falsa libertad

La tierra de la falsa libertad

La situación en la “Tierra de la libertad” se había vuelto insostenible para muchos (en realidad era la Tierra de la falsa libertad, aunque oficialmente, y para engañar a los despistados la llamaban así). Gran cantidad de personas mal vivían en la parte de abajo con unas pocas monedas y sin apenas recursos, percibían salarios de miseria a cambio de duras jornadas de trabajo (los “afortunados” que lo podían tener). Todo se había vuelto penoso para este sector mayoritario de la población. En cambio, en la parte de arriba las cosas eran muy diferentes. Allí la crisis había supuesto un mayor enriquecimiento del grupo social que vivía en aquella zona, hasta el punto que había ocurrido algo novedoso: ahora, en lugar de papel higiénico, usaban billetes de 50.

 

La noticia llegó a oídos de los que vivían en la parte de abajo de la Tierra de la libertad. ¿Billetes de 50 como papel higiénico? Aquello fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de los de abajo, y decidieron ir a hablar con los millonarios de arriba. Estos les dijeron que comprendían la situación y llamaron a los “expertos”, encabezados por el presidente, para que se hiciese una reunión y estos expertos pudieran ofrecerles las explicaciones pertinentes. Y así se hizo.

 

Ya todos sentados, el grupo de representantes de los de abajo expusieron a los expertos cuáles eran los hechos, y los hechos eran que mientras gran parte de la población de la Tierra de la libertad estaba pasando verdaderas penurias con salarios humillantes y doblando en muchos casos la jornada laboral siendo ya unos esclavos, los de arriba vivían como reyes, disfrutando de todo lujo pensable, y para más inri ahora se limpiaban el culo con billetes de 50, algo sin duda simbólico y que a los de arriba les producía un gran placer. Era una situación muy injusta estas diferencias, diferencias que siempre habían existido pero que ahora se habían multiplicado por la famosa crisis: los de abajo iban camino a la esclavitud (muchos de ellos ya en ella) y los de arriba, en cambio, ahora tenían mucho más.

 

Esta fue a groso la exposición de los hechos y esta fue, resumiendo también, la respuesta de los expertos:

 

Vuestro problema, la pobreza o la miseria, nada tiene que ver con la situación de los de arriba, la riqueza. Es decir, es independiente el hecho de que vosotros percibáis salarios tan bajos con el hecho de que arriba naden en la abundancia. No tiene nada que ver el que una parte cada vez posea más dinero, patrimonio, yates, joyas y lo que quieran tener, con qué otra parte, en este caso una mayoría, tenga cada vez menos y deba trabajar cada vez más por menos. No se equivoquen caballeros, una cosa no tiene que ver con la otra.

 

- Por otra parte, debéis alegraros de ver que los ricos cada vez sean más ricos y debéis estar contentos porque estos millonarios o multimillonarios contra los que protestáis hayan decidido vivir en la Tierra de la libertad y no en otra parte, porque así la economía estará en movimiento y podrán haber empresas y posibilidad de trabajar para ellos, y me consta que muchos de ustedes lo hacen, trabajar para ellos. Imagínense que un día decidan irse de aquí; sería nefasto. Agradézcanles el que vivan aquí y que cada día ellos posean más, porque serán oportunidades para ustedes.

 

- Por último, no les moleste que ellos usen billetes de 50 como papel higiénico. Ustedes no saben, pero si en lugar de limpiarse el culo con ellos se los entregaran a ustedes... se produciría una distorsión en los precios con lo cual todo el mundo saldría perdiendo, también ustedes. Sabemos que pueden pensar que ellos podrían compartir algo o que para que se use ese dinero de ese modo sería mucho mejor que ellos dieran algo a ustedes, pero créanme, eso sería contraproducente para todos y se les volvería en contra. Es mejor que todo siga así, y que por muchas penurias que puedan estar pasando, y por muy bien que vivan arriba, son ustedes unos privilegiados por poder vivir y formar parte de la Tierra de la libertad. Aquí reina la libertad, son libres, y este es nuestro valor supremo, por encima incluso de la propia dignidad, por encima de que todos los habitantes puedan tener una vida digna.

 

Miren caballeros, miren hacia nuestra bandera, ámenla y llévenla en sus corazones. Esta es nuestra patria y todos formamos parte de ella, ustedes (los de abajo) y los de arriba. Siéntanla porque nuestra patria nos une a todos, y nuestra patria, como digo, es lo que realmente importa y no si unos viven mejor u otros peor. ¡Nuestra patria caballeros! ¡Viva la Tierra de la libertad!

 

Los expertos economistas y políticos, tras estas palabras pronunciadas por el presidente, se pusieron en pie y lo ovacionaron con un sonoro aplauso y unos vivas, mientras que el grupo de los de abajo, sumidos en una gran perplejidad, fueron desalojados de la sala por las fuerzas de seguridad.

Publicado enEdición Nº229
“Hay que inventar una nueva geopolítica”

Ante las consecuencias sociales del cambio climático y las migraciones, Gemenne plantea la necesidad de repensar conceptos como soberanía, Estado, población y territorio.


“La articulación entre territorio, población y Estado va a tener que ser profundamente repensada. Pero seguimos siendo prisioneros de marcos de pensamiento que datan del siglo XVII.” François Gemenne investiga el impacto social de las migraciones y el cambio climático en la Universidad de Lieja y el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po), entre otras instituciones. Antes de llegar al país para participar de distintas actividades (ver aparte), invitado por el Centro Franco Argentino de Altos Estudios (UBA-Embajada de Francia) y por la Facultad de Ciencias Exactas, reflexionó sobre esos problemas en diálogo con Página/12.


–¿Qué significa y qué implicancias tiene la denominación de “antropoceno” para la era que estamos viviendo?


–El Antropoceno es un nuevo período geológico en el que, según los geólogos, estamos inmersos de ahora en adelante. Se lo podría llamar “la era del ser humano” y se define por una ruptura profunda: por primera vez, los seres humanos se han convertido en la principal fuerza de transformación del planeta, por delante de las fuerzas geológicas. Pero no es sólo un concepto geológico, también es una formidable propuesta política: implica que la Tierra se ha convertido en un sujeto de la política, no sólo un objeto. El Antropoceno es el encuentro de la historia del hombre, que tiene unos pocos miles de años de edad, con la de la Tierra, que se extiende por miles de millones de años. Sin embargo, hay algo engañoso en considerar que todos los hombres son igualmente responsables de las transformaciones del Antropoceno: de hecho, “la era de los humanos” es sobre todo la era de algunos hombres, mientras que la mayoría de los seres humanos son en realidad víctimas de estas transformaciones.


–¿Qué desafíos genera esta nueva era para la geopolítica global? ¿Qué tensiones provoca en conceptos clave como territorio, frontera, soberanía, justicia universal?


–El Antropoceno nos debe llevar a replantear completamente el lugar del medioambiente en la política: hay que inventar una nueva geopolítica; literalmente, una política de la Tierra. Todos los conceptos sobre los que se basan las relaciones internacionales contemporáneas son puestos en cuestión. La Tierra ya no es más el decorado de las relaciones de poder, es un sujeto de política, y esto implica repensar los conceptos clave de las relaciones internacionales. La soberanía nacional, por ejemplo, fue concebida en el siglo XVII como el principio rector de las relaciones internacionales: el soberano tendrá el control total de un territorio, que se corresponderá con una población, y esos territorios estarán separados por fronteras. Pero, ¿cuál es el sentido de esa soberanía desde el momento en que de los Estados van a perder porciones enteras de sus territorios por el ascenso del nivel del mar? El cambio climático va a desplazar las fronteras. ¿Y cuál será la soberanía de los Estados insulares engullidos por el océano? La articulación entre territorio, población y Estado va a tener que ser profundamente repensada. Nunca antes en la historia de la humanidad los pueblos han dependido tanto unos de otros. Pero seguimos siendo prisioneros de marcos de pensamiento y de análisis que datan del siglo XVII. El Antropoceno también nos obliga a repensar la soberanía en el sentido de ¿cuál será su significado si la Tierra se vuelve inhabitable?, ¿sobre qué se ejercerá la soberanía?


–En sus trabajos, usted analiza la situación de los “refugiados ambientales”. ¿A quiénes se refiere y qué políticas públicas son necesarias para abordar el fenómeno?


–Hoy en día, las degradaciones del medioambiente, muchas de las cuales están relacionadas con el cambio climático, se han convertido en un factor importante de las migraciones y los desplazamientos de las poblaciones. Es una realidad presente, no es sólo un riesgo futuro y distante. Los llamados “refugiados ambientales” son aquellos que se ven forzados a abandonar sus hogares por la degradación del medioambiente, que puede ser repentina o progresiva: inundaciones, sequía, la degradación del suelo, huracanes, etc. Detrás de la idea de “refugiados ambientales” hay situaciones migratorias muy diferentes que reclaman respuestas políticas también muy diferentes: una persona que huye de una catástrofe, por ejemplo, no tiene las mismas necesidades que otra que migra a la ciudad durante la temporada de lluvias y luego regresa a su casa. Las respuestas políticas tienen que ser contextuales. En octubre de 2015, ciento diez Estados aprobaron en Ginebra el programa de protección de la Iniciativa Nansen, una serie de principios para proteger de la mejor manera los derechos de los “refugiados ambientales” –que no son realmente refugiados, no son reconocidos como tales por el derecho internacional–. La puesta en marcha de este programa debe ser una prioridad en los países que lo adoptaron, así como el despliegue de políticas de adaptación al cambio climático que reconozcan el rol de las migraciones.


–¿Cómo caracteriza la crisis de refugiados que atraviesa Europa, en particular con el caso de Siria, y las respuestas que han dado los Estados de la UE?


–Ante todo, se trata de una crisis de la humanidad. Representa el fracaso de un ideal europeo y la renuncia de la clase política frente a las ideologías xenófobas y nacionalistas. Este período será juzgado muy duramente por la historia: una de las peores tragedias humanitarias se desarrolla en las puertas de Europa y no sólo no hacemos nada para detener la guerra en Siria, sino que dejamos morir en el mar a los que están huyendo del infierno. Dos tercios de la población siria están siendo desplazados en la actualidad. La mayoría, al interior mismo de Siria; y alrededor de cinco millones, en los países vecinos: Jordania, Líbano –donde una de cada cuatro personas es un refugiado– y, por supuesto, Turquía –que ahora es el país que alberga el mayor número de refugiados del mundo–. Evidentemente, una parte importante de estos refugiados desearía llegar a Europa para intentar recuperar una vida normal, pero la única respuesta que les da Europa es el cierre y el control de las fronteras. Esta crisis es el resultado de una incapacidad –que ya lleva más de veinte años en Europa– para ofrecer un proyecto político común en materia de asilo e inmigración. Sin proyecto político, el cierre de la frontera se ha convertido en el alfa y el omega. En lugar de establecer vías seguras para acceder al continente europeo, en lugar de organizar el arribo de refugiados a Europa sobre la base del modelo organizado por los gobiernos de Alemania y Suecia, los demás gobiernos han preferido dejar que se instalen el caos y la tragedia. Los gobiernos han preferido dejar que los migrantes se ahoguen en el mar en lugar de permitirles tomar un avión.


–¿Qué ideas y supuestos están detrás de las propuestas de cerrar las fronteras?


–Actualmente, el cierre de las fronteras parece ser el único horizonte de las políticas migratorias en Europa y en todo el mundo, aunque sin duda es menos marcado en América del Sur. Las fronteras han devenido en tótems, porque remiten a una gran fantasía política: la idea de que las fronteras son un instrumento eficaz para regular las migraciones. Para la mayoría de la gente y los gobiernos, cerrar las fronteras va a detener la inmigración y abrirlas va a crear una inmigración descontrolada. El resultado de esta fantasía es que el cierre de fronteras aparece como la única opción posible y su apertura, como una utopía ingenua. Creo que esto es malinterpretar profundamente la realidad de las migraciones: no es una frontera cerrada lo que le va a impedir pasar a un migrante, del mismo modo que no es una frontera abierta lo que va a decidirlo a dejar su país. Todas las investigaciones lo demuestran y además tenemos la evidencia ante nuestros ojos: ¡la apertura de las fronteras en el espacio de Schengen no ha creado un caos migratorio! (NdR: el espacio de Schengen abarca a 26 países europeos, no todos parte de la UE.) Y en este momento Europa se enfrenta a un flujo migratorio muy importante, mientras que sus fronteras exteriores están siendo controladas como nunca antes. Debemos comprender que no son las fronteras lo que determina la migración: nunca una frontera cerrada evitará que la cruce un migrante, porque a menudo su vida depende de ese cruce. El cierre de las fronteras no detiene la migración, pero la hace más difícil, más cara y, sobre todo, más mortífera.


–¿Cómo incide en ese contexto la amenaza terrorista?


–Es evidente que juega un rol importante, sería absurdo negarlo. Cuando uno es atacado, el primer reflejo probablemente sea cerrar las fronteras para protegerse. Pero los europeos parecen no darse cuenta de que la mayor parte de los terroristas nacieron y crecieron en Europa. Hay que ser consciente de que la frontera todavía representa, para una parte de la población, una forma de defensa contra las amenazas externas. Hay una brecha cada vez más grande entre aquellos para los que las fronteras ya no representan nada y aquellos para los que las fronteras representan la última protección. Y es particularmente eso lo que jugó en el Brexit. Reducir esa brecha es un desafío esencial para nuestras sociedades.

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Ascienden a más de 300 los muertos en Haití tras el paso del huracán Matthew

Los efectos de Matthew no cesan y se ceban en uno de los países más pobres de la tierra que ya sufrió un devastador terremoto en 2010. El balance, aún provisional, de muertos en el área sur de Haití tras el paso del huracán va subiendo y se ha elevado este jueves de 140 a 283, según los últimos reportes del Gobierno. Una estimación de la agencia Reuters la eleva a 339, citando fuentes de ayuda humanitaria. Muchas de las víctimas, según estas fuentes, murieron cuando los árboles se les cayeron encima, por el desplome de las casas y en las inundaciones que provocaron los vientos de más de 230 kilómetros por hora.


El balance, oficial pero aún parcial, podría seguir elevándose en las próximas horas, ya que todavía no se han publicado cifras de otras áreas de muy difícil acceso. El jefe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) en el país caribeño, Enzo di Taranto, ha confirmado que la región sur ha sido la más afectada. Taranto ha explicado, además, que si "el tiempo lo permite", la agencia realizará una evaluación sobre el terreno para establecer dos centros de operación de coordinación con la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (MINUSTAH), en Les Cayes y en Jeremie, la localidad más afectada. “Nunca vi nada como esto”, dijo a la agencia Efe Louis Paul Raphael, un representante del Gobierno en la ciudad costera de Roche-a-Bateau, en el Departamento Sur, una de las zonas más devastadas por el huracán


La Organización Panamericana de la Salud ha alertado de un posible despunte de la enfermedad del cólera tras el paso del huracán. Este año, antes del desastre de Matthew, en Haití ya se habían contabilizado 28.500 casos de esta infección intestinal con riesgos mortales.


La isla caribeña es hasta ahora el territorio más afectado por la tormenta que ha recuperado la categoría cuatro. Cerca de 30.000 personas se encuentran en albergues improvisados en 12 comunas de esa zona, apunta la agencia haitiana de noticias AlterPresse, mientras que unas 10.000 se encuentran sin refugio.


Desde el martes, el poderoso ciclón azotó el empobrecido y vapuleado país ocasionando cuantiosos daños. El presidente interino de Haití, Jocelerme Privert, calificó la situación como “catastrófica”, asegurando que necesitarán la ayuda internacional para afrontar posibles emergencias sanitarias que se teme puedan surgir como consecuencia del huracán.
Durante el paso de Matthew por Haití, más de 28.000 viviendas han resultado afectadas, pero la cifra podría aumentar una vez que se logre llegar a todas las zonas y hacer una evaluación total de los daños. Según Naciones Unidas, Matthew ya es el responsable de la mayor crisis humanitaria en Haití desde el terremoto de 2010.


La ayuda internacional comienza a llegar. Estados Unidos anunció que enviaría un millón de dólares en asistencia para las comunidades afectadas. La Unión Europea (UE) también se ha sumado a los apoyos e informó que ha destinado 255.000 euros en "ayuda humanitaria inicial" y que está movilizando las ofertas de países europeos de prestar asistencia a esta nación a través del mecanismo de protección civil de la UE, según informa Efe.


Los daños causados por Matthew no han sido aún cuantificados debido a las inundaciones y al colapso del puente principal de la ciudad de Grand Goave, que comunica con la capital haitiana, Puerto Príncipe. Los equipos de rescate están atascados en muchas zonas.


En la vecina República Dominicana, otras cuatro personas fallecieron a causa de Matthew. En Cuba también dejó cuantiosos daños, pero solo materiales. El violento paso de Matthew la noche del martes dejó un rastro de derrumbes e inundaciones en localidades como Baracoa, Maisí e Imías, que hoy permanecían sin señal de telefonía ni tendido eléctrico y con las carreteras de acceso todavía bloqueadas y puentes destruidos. El azote de Matthew, el mayor huracán que se forma en el Caribe desde hace nueve años, provocó penetraciones del mar y desprendimientos de tierra y rocas en largos tramos en las vías de comunicación que llevan a esos municipios, donde por el momento sólo ha accedido ayuda por vía aérea.


La localidad cubana de Baracoa, donde el huracán fue especialmente destructivo, ha quedado en ruinas. Se cuantificaron al menos 749 viviendas afectadas por las inundaciones y más de 35.000 personas evacuadas. Según Efe, este jueves las calles de Baracoa recuperaban el ajetreo dos días después del huracán. Las familias iniciaban las tareas de limpieza de sus casas y trataban de recuperar sus pertenencias entre los escombros y el barro.


En total las autoridades cubanas evacuaron a más de 1,3 millones de personas en toda la mitad este de la isla ante el paso de Matthew, reubicados en albergues, instalaciones estatales o viviendas de familiares más seguras, una medida de prevención que ha evitado víctimas mortales. El diario estatal Granma informó este jueves de la reanudación de las salidas de ómnibus, trenes y vuelos, aunque precisó que a las localidades más afectadas no se podrá llegar por tierra.

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