Se llama "Gota a gota" el violento método de los usureros colombianos en Argentina

La modalidad de usura "gota a gota" , que selecciona a sus víctimas entre los más vulnerables, aquellos que no puede acceder a un crédito bancario porque no califican por los requisitos usualmente solicitados como un recibo de sueldo formal crece cada vez más en la Argentina, operada por prestamistas oriundos de Colombia.

Pero, ocasionalmente, algunas de estas redes mafiosas cae.

El lunes pasado, once integrantes de una de esas organizaciones fueron detenidos por Gendarmería Nacional. La fuerza federal actuó bajo la instrucción del juez en lo penal económico Pablo Yadarola y el apoyo y coordinación de la Dirección Nacional de Investigaciones, que pertenece al Ministerio de Seguridad.

Diez de los apresados son de nacionalidad colombiana, el resto argentinos. La banda era básicamente un negocio familiar. Su presunto líder es David Fernando Salazar Herrera, de 30 años de edad, colombiano, con DNI argentino, número 95 millones, su hermano Carlos Alberto junto a los hermanos José y Jhon Kenedy Quincena , también con direcciones en Hurlingham.

La mayoría de los extranjeros ingresaron de manera irregular al país, con documentación falsa, bajo otra identidad o por pasos fronterizos clandestinos y luego obtuvieron sus documentos. En su país varios de ellos tienen antecedentes penales. Según pudo saber Infobae, la Dirección de Migraciones, y a instancias del juez, solicitará en los próximos días la expulsión de los delincuentes.

La banda operaba en la Ciudad de Buenos Aires, pero había extendido su telaraña en los partidos bonaerenses de Zárate y San Miguel. En los allanamientos se secuestraron 215.955 pesos, 3000 pesos colombianos, 5000 guaraníes y 107 dólares. Pero lo más importantes está en otros papeles.

Por primera vez la Justicia incautó miles de documentos sobre supuestas transacciones y comprobante s –algunos de ellos que datan desde el año 2012- utilizados por la banda para cobrar los préstamos usurarios. En la parte superior de los rústicos talonarios donde asentaban los importes abonados por los clientes, y con un sello de color rojo se destacaba la fecha del pago. Se pueden leer rubros insólitos, por ejemplo "artesanías colombianas".

El esquema cambiaba rápidamente: los cobros se volvían semanales con sicarios que amenazaban a deudores.

Los préstamos siempre eran en efectivo, rápidos, se otorgaban en menos de dos horas, sin requisitos. Se aclaraba la tasa de interés a abonar, que comenzaba de forma mensual, para convertirse rápidamente en pagos hechos cada semana. Había varias formas de encontrar a los usureros: se promocionaban a través de volanteros en la calle, en el mercado de Pompeya, en Barracas, Constitución , en la estación de San Miguel o la de Liniers, atendían en pequeños locales que no duraban mucho, tiendas transitorias, como una mueblería en San Miguel a tres cuadras de la plaza principal del municipio. Detrás de la carnada de las mesas y sillas de pino, aparecerá el ofrecimiento de los supuestos préstamos acomodados a las necesidades de cada cliente.

Así, comenzaba un espiral descendente, de la usura a la golpiza, de la violencia económica al puño en la cara.

Ante el apuro y la necesidad, las víctimas no advertían que terminarían devolviendo a los prestamistas hasta quinientas veces más que el dinero solicitado. Cuando no podían seguir pagando, ya ahogados económicamente, los "rompehuesos", sicarios y golpeadores contratados por las redes corruptas, los visitaban en sus hogares o en los pequeños comercios que armaron con los préstamos. Las visitas no eran precisamente para tomar café. Los mafiosos amenazaban, incluso con asesinar a sus hijos o padres.

Si la coacción no resultaba, la segunda tertulia era menos amena aún. En este caso, eran dos los amedrentadores. Uno, el que conduce la moto, se queda en la vereda; el cómplice ahorra palabras, golpea a la víctima. Se registraron casos en que el agredido perdió dientes, sufrió la fractura de costillas o la quebradura de un brazo.

En algunos casos no llegan a cruzar palabras. Las fachadas de las casas o los comercios de las víctimas eran baleadas desde motos.

El salvajismo era tal que en Tartagal, en la provincia de Salta, Dalma, una joven de apenas 20 años, se ahorcó en su domicilio porque estaba amenazada por los prestamistas: su muerte dejó huérfanos a dos niños.

Catalina, su madre, denunció públicamente el 29 de mayo pasado que usureros colombianos le habían prestado 15 mil pesos bajo condiciones que Dalma podía afrontar. Sin embargo, de repente, los prestamistas cambiaron las condiciones, el interés de la tasa se quintuplicó y los pagos ya no serían cada treinta días, sino cada siete.

La abuela de los dos niños le dijo al diario El Tribuno , que Dalma tomó la dramática decisión porque "estaba desesperada por las constantes amenazas de los colombianos que amenazaron con matar a sus hijos si no pagaba".

"Gota a gota" en Latinoamérica

Después de la desarticulación de la banda de usureros, la ministra Bullrich rememoró en diálogo con Infobae la razón por el Ministerio de Seguridad, con funcionarios como Martín Laborde, coordinador de Investigaciones de Delitos Económicos, hizo foco en este modus operandi que se expandió desde Colombia a países como México, Venezuela, Uruguay, Panamá y Brasil.

Bullrich precisó que al año de asumir su cargo, un grupo de investigadores de la Policía Nacional de Colombia llego a nuestro país para entrevistarse con ella y su equipo. Sin rodeos, los detectives detallaron con gráficos y fotos que el narcotráfico y el lavado de activos había cambiado en su país y que los grandes carteles, que habían dejado de funcionar en la década de los 90, dejaron una fuerza laboral vacante.

Los criminales, claro está, no buscaron trabajo formal a través de los clasificados de los diarios, sino que habían tomado rumbo hacia un sistema nuevo, que trabajaba con el micro lavado y el micro tráfico de dinero negro a partir de una modalidad, hasta ese momento desconocida, o no investigada en el país, llamada "gota a gota" , una forma feroz de estafa.

"En conjunto con Colombia, Argentina se ha puesto a la vanguardia en la lucha contra el gota a gota , que tiene como objetivo atacar a personas vulnerables y blanquea el dinero para el narcotráfico", interpreta la ministra y agrega: "Después de entender el modus operandi, llegamos a la desarticulación total de la banda criminal integrada por estos diez colombianos".

Según pudo saber Infobae , a través de Eugenio Burzaco, el Secretario de Seguridad de la Nación, estos préstamos de altísimas tasas generan un sistema de lavado de activos que se envía hacia Colombia mediante correos privados en la zona de frontera. El dinero no solo circula: también vuelve.

Así funciona el negocio

Los trabajos de inteligencia tanto en Argentina, como en México y Colombia establecieron que el "negocio", que muy posiblemente termina en el tributo a alguna banda narco, comienza con los 'volanteros', que se encargan de repartir las tarjetas, ofreciendo los créditos sin garantías. De la red también forma parte el denominado "administrador", que se encarga de recibir las llamadas y por lo general atiende personalmente al cliente. Los sicarios que recolectan el dinero adeudado más intereses se desplazan en moto.

Los "jefes de seguridad", por su parte, están a cargo del sistema de cobranzas bajo presión cuando alguna de las víctimas no puede pagar la deuda contraída. Su especialidad, las amenazas y la violencia armada.

En los últimos allanamientos, en la Ciudad de Buenos Aires, pero también en Sam Miguel u Zárate, Gendarmería también secuestró municiones para armas .9mm y marihuana y siete motos similares a las que las víctimas describieron como las utilizadas por los "rompehuesos" para trasladarse y amedrentarlos.

Por: Agencias | Sábado, 13/04/2019 02:54 PM |

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Martes, 04 Diciembre 2018 06:12

China y Argentina desafían a EEUU en el G20

China y Argentina desafían a EEUU en el G20

"¿Por qué Xi Jinping fue recibido con más honores que los demás líderes?", se pregunta el diario La Nación, en referencia a la llegada del presidente chino a la cumbre del G20 en Buenos Aires. El periódico constata que fue recibido "en una ceremonia especial, distinta de la que fueron objeto el resto de los jefes de Estado y de gobierno".
Además el presidente Mauricio Macri desmintió a Donald Trump, cuya vocera había asegurado que ambos compartirían que la actividad de China en la región es "depredadora". Por el contrario, Macri aseguró que "la Argentina no ve la presencia de China como una amenaza sino como una oportunidad".


Las razones de ambos hechos hay que buscarlas en la "Asociación Estratégica Integral" entre China y Argentina, rubricada en 2008, que coloca al país asiático como un aliado clave de Buenos Aires. En poco más de dos años Xi y Macri se reunieron cinco veces en las cuales decidieron profundizar la alianza "inyectando una gran fuerza motriz para la cooperación binacional en distintos ámbitos".


Luego de la cumbre del G20 se registró la reunión bilateral entre Xi y Macri, el domingo 2 de diciembre en la residencia de Olivos, donde firmaron 35 acuerdos, muchos de los cuales apuntan a proyectos de largo plazo de más de cinco años. Entre ellos uno para el intercambio de monedas por 9.000 millones de dólares, financiamiento de obras 1.200 millones de dólares y 5.000 millones en inversiones para ferrocarriles, energía térmica, solar, eólica y obras viales.


El hecho de que un gobierno conservador como el de Macri haya continuado y profundizado una alianza iniciada por un gobierno de signo opuesto, como el de Cristina Fernández, revela que estamos ante una alianza de Estado entre ambos países. Este es el primer dato a retener, ya que el tipo de relacionamiento establecido entre ambos comenzó en el terreno comercial, pero se va extendiendo a otras áreas, como las inversiones y las finanzas, y está comenzando a expresarse en el terreno político y geopolítico, como lo manifiesta el discurso de Macri.


La segunda cuestión es que China es el segundo destino de las exportaciones argentinas, luego de Brasil y por delante de Estados Unidos. El comercio creció de forma constante y firme, en particular en el área agroindustrial. China es el primer comprador de carne argentina en el mundo y sus importaciones de soja se expanden a raíz de la guerra comercial con Estados Unidos.


La tercera es que las relaciones entre China y Argentina van mucho más allá del comercio. El embajador argentino en China, Diego Guelar, destacó poco antes del G20 que "la relación con China es muy importante para Argentina, ya que es su máximo inversor y, si se excluye al Fondo Monetario Internacional (FMI), su principal acreedor".

 

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Los movimientos sociales argentinos luchan contra Macri y el fantasma del FMI

"Esta crisis se va a profundizar, y si seguimos por este camino, con las recetas del FMI, es muy probable que en algún momento explote todo", avisan los que se manifestaron el sábado contra el acuerdo con el FMI


Mauricio Macri asegura que el acuerdo de Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI) va potenciar el futuro de los argentinos, pero lo cierto es que a los argentinos el futuro les huele a pasado. En una población dividida, los movimientos sociales lideran la respuesta ante una amenaza que es casi de la familia.
"Esta crisis se va a profundizar, y si seguimos por este camino, con las recetas del FMI, es muy probable que en algún momento explote todo", comenta a eldiario.es Leonardo Robert, consejero escolar del municipio de La Matanza, y director del Centro Cultural Enrique Santos Discépolo en Morón, pertenecientes ambos al Gran Buenos Aires.


Robert estuvo presente el pasado sábado en la multitudinaria manifestación que clamó en la capital en contra de la petición de rescate del presidente Macri al FMI, y la nueva deuda –se estima que de 30.000 millones de dólares– que se les viene encima. "La patria está en peligro", gritaban sindicatos, organizaciones sociales y partidos de la oposición.


En el municipio de La Matanza, zona obrera y reivindicativa, recuerdan bien lo que llega después de un rescate del FMI. "Muchos de los saqueos que terminaron con casi cuarenta muertos en la Plaza de Mayo en 2001 empezaron en La Matanza", dice Robert, que dice conocer de memoria la fórmula. "Ajuste fiscal, más desempleo y un modelo de crisis social económica que ataca a los trabajadores, a la clases medias, a los sectores más populares, y que además lo cierran con represión. Este modelo de ajuste de los que más tienen sobre los que menos tienen no cierra si no hay represión".


Macri promete que el FMI no impondrá recortes como contrapartida por la financiación. Los recortes para ahorrar y devolver el crédito los decidirán los dirigentes argentinos: "Del Fondo nunca nos fuimos, siempre hemos sido miembros". En sus primeras explicaciones abiertas a la prensa añadió: "Es una herramienta adicional. Reducir el déficit nos da garantías para demostrarles que les podemos devolver el dinero que nos prestan. Nada más que eso".


La memoria colectiva le contradice. Se trata de algo más que eso. Eduardo Burattini es fundador y director de la Biblioteca Popular Madre Teresa, en Virrey del Pino, también en el municipio de La Matanza. Macri no le convencerá de que no cunda el pánico. La última vez que el FMI les prestó dinero, no hubo piedad: "El territorio comprendido por nuestro municipio (1.400.000 habitantes) mostraba estadísticas de horror", cuenta Burattini a este diario. "El 58,5% de los niños vivía en hogares bajo el umbral de la pobreza, el 22,5% era indigente, el 35,8% de los chicos de menos de un año tenía las necesidades básicas insatisfechas, el 17% de los niños pobres trabajaba y el 26,6% de los recién nacidos estaba desnutrido".


A finales del siglo XX y comienzos del XXI, la mitad de la población de La Matanza se debatía entre el desempleo y el subempleo. Los duros ajustes de la época del Gobierno de De la Rúa terminaron por rematar a las clases más desfavorecidas: "Niños, jóvenes y adultos fueron apartados de los derechos humanos fundamentales por la aplicación de las recetas del FMI, fueron condenados al hambre, al desempleo, al saqueo, al analfabetismo y a las enfermedades". Lo que no recuerda Burattini es el futuro potenciado al que ahora se refiere el presidente.


Además de la manifestación de Buenos Aires, la Confederación de Trabajadores por la Economía Popular ha organizado una "Marcha Federal" desde las provincias de Tierra del Fuego, Río Negro, Misiones, Jujuy y La Rioja. Su destino es la puerta del Congreso, en la capital. Presentarán propuestas de infraestructuras urbanas, emergencias alimentarias, integración urbana, acceso a la tierra y emergencia en adicciones.


A estos movimientos les queda la esperanza del despertar de la ciudadanía. "Se están dando cuenta –indica Leonardo Robert– de que la campaña de Macri y María Eugenia Vidal (gobernadora de la provincia de Buenos Aires) ha sido una estafa electoral. Nada de lo que prometieron en 2015 lo cumplieron: liberaron el dólar, hay un gran desempleo y tarifazo en los servicios públicos. El pueblo no puede pagar la luz, el gas y el agua".


Aspiran a frenar a la derecha en las elecciones de 2019 y la aparición de una figura que emule a Néstor Kirchner: "Hacia 2003 empezamos a salir del infierno". Al consejero escolar de La Matanza no le gustaría regresar a aquella época, y agradece algunas decisiones que pasaron a la historia: "El no al FMI, el no al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) cuando se frenó a Bush y la integración regional latinoamericana".


A pesar del cerco de las organizaciones sociales, Macri insiste en que el acuerdo con el FMI es positivo, en que estos problemas de Argentina vienen de setenta años atrás, y en que su Gobierno es transparente. No faltó el guiño a la época de Cristina Fernández Kirchner para jolgorio de sus seguidores más acérrimos: "Acá no hay gente que se lleve bolsos a conventos".


En la rueda de prensa en la que el presidente dio explicaciones en la Quinta de Olivos sobre los avances de las conversaciones, se permitió incluso el lujo de bromear con los recortes. "Ni agua hay. Estamos con tanta austeridad que ni agua tenemos", se le escuchó decir cuando se le secó la garganta y fue en busca de un vaso bajo el atril.

 

29/05/2018 - 20:03h

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El Fondo Monetario Internacional, arma absoluta del capital financiero transnacional

I. En medio de una feroz ofensiva contra los trabajadores de todas las categorías y los jubilados, el Gobierno de Macri, al borde del abismo financiero, pide ayuda al Fondo Monetario Internacional.

Lo que es algo así como meter al zorro en el gallinero para que cuide a las gallinas.


Como ejemplo reciente puede citarse a Grecia, donde la intervención mafiosa y patotera de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) empobreció a la mayoría de la población hasta límites insoportables, llevó al desmantelamiento de los servicios esenciales (salud, educación, seguridad social, etc.) y al despojo de buena parte del patrimonio nacional, ahora en poder de grandes empresas transnacionales.


El Gobierno «progresista» de Tsipras capituló incondicionalmente pese a la opinión claramente manifestada por la mayoría del pueblo griego en una consulta popular.
No se puede esperar otra cosa para Argentina con la «ayuda» del Fondo Monetario Internacional, pues esta ha sido y es la política del FMI en los hechos desde su creación en 1944.


Veamos.


En julio de 1944 la Conferencia Monetaria y Financiera de Bretton Woods acordó la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRD). Este último como parte del grupo del Banco Mundial.


Ya en 1943, cuando comenzaba a vislumbrarse el fin de la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses y los ingleses comenzaron a discutir las bases de la organización de la economía mundial en la posguerra.


John Maynard Keynes, encargado por las autoridades británicas de participar en las deliberaciones, propugnaba la creación de una cámara de compensación mundial (Clearing Unión) que permitiría hacer todas las transacciones internacionales a un tipo de cambio fijo referido a una moneda internacional emitida por la Clearing House, el "bancor". Se trataba de un verdadero sistema monetario internacional regulador de las finanzas internacionales, que conservaba la simetría entre las partes, con mecanismos de control y eventualmente de financiación para los países deficitarios y una participación de cada país en función de sus capacidades financieras. Sería una especie de Banco a escala internacional en el que los "clientes" serían los estados.


Pero esta propuesta no fue aceptada por los Estados Unidos, en ese momento en la cumbre de su poderío económico como único gran beneficiario de la Segunda Guerra Mundial, que impuso en Bretton Woods sus puntos de vista: un sistema de cambios fijos (con una elasticidad del uno por ciento en más o en menos sobre la paridad establecida entre las monedas) y la paridad establecida en relación con el oro o con el dólar de los Estados Unidos (artículo IV de los Estatutos del FMI, antes de la reforma de 1978).
Así es como en la práctica el dólar pasó a ser moneda internacional, obligando a todos los países a acumular reservas en dólares para hacer frente a las fluctuaciones de sus respectivas monedas, resultante del estado de su balance de pagos.


El sistema de Bretton Woods estableció pues un privilegio exorbitante a favor de los Estados Unidos en materia de pagos internacionales, que en los hechos, sirvió para que el resto del mundo financiara su déficit presupuestario.


Esta fue la base de un desorden creciente del sistema monetario internacional que se institucionalizó en 1975 con el abandono del sistema de tipos de cambios fijos (reforma, vigente desde 1978, del artículo IV de los Estatutos del FMI,).


Es decir, se abandonó un principio ordenador del sistema monetario (el sistema de cambios fijos) pero se mantuvo en los hechos al dólar como moneda internacional, de manera que todo el resto del mundo continuó subvencionando la economía de los Estados Unidos, pues los Bancos centrales de los otros países siguieron interviniendo para evitar la baja del dólar.


Ello permitió y permite a los Estados Unidos apropiarse de una gran parte del producto del trabajo y de los ahorros de los pueblos de todo el planeta.


Esta situación se refuerza por la circunstancia de que los dólares emitidos por la Reserva Federal (moneda fiduciaria, es decir sin respaldo de oro desde 1933) inundan todo el mundo para financiar el déficit presupuestario de los Estados Unidos. En setiembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó sin votación los acuerdos entre las Naciones Unidas, por una parte, y el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en tanto organismos especializados del sistema de las Naciones Unidas, por la otra.
En los hechos, los acuerdos constituyeron más una declaración de independencia de ambos organismos financieros que de cooperación con las Naciones Unidas.


En el debate sobre los acuerdos, realizado en el Consejo Económico y Social en agosto de 1947, el representante de Noruega dijo que el ECOSOC se apartaría de las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas si los aprobara, agregando que su delegación no estaba dispuesta a reconocer al Banco Mundial como organismo especializado, sometiéndose a las condiciones impuestas por el mismo Banco. El representante de la Unión Soviética, por su parte, señaló en el mismo debate que ciertas disposiciones de los dos acuerdos violaban los artículos 57, 58, 62, 63, 64 y 70 de la Carta de las Naciones Unidas, referidos al funcionamiento de los organismos especializados y a las facultades del Consejo Económico y Social a ese respecto. El representante de Venezuela lamentó que los acuerdos hubieran ido más lejos de los que parecía necesario, en particular el párrafo 3 del artículo IV, que aconsejaba a las Naciones Unidas que evitaran hacer recomendaciones al Banco con relación a los préstamos o a las condiciones o circunstancias de su financiamiento [1].


En 1997 participamos, en representación de una ONG, en la reunión del Grupo de Trabajo sobre el Derecho al Desarrollo de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Allí tuvimos ocasión de intervenir y formularles preguntas a los representantes del FMI y del Banco Mundial.


en situaciones tales como la crisis mexicana o prestaba dinero por razones políticas como lo había hecho con Rusia en vísperas electorales. En cuanto a la deuda, afirmamos que el papel del FMI consistía básicamente en mantener la presión sobre los países deudores e imponerles políticas contrarias a los intereses nacionales y populares.Las conclusiones que pudimos extraer de dicho diálogo las comunicamos a la Comisión de Derechos Humanos en una intervención oral durante sus sesiones de marzo de 1997. En síntesis dijimos que el FMI no se ocupaba del desarrollo ni del pleno empleo, que figuran entre las funciones que le atribuyen sus Estatutos. En cuanto a la política monetaria, dijimos que el FMI era incapaz de evitar la anarquía financiera internacional y sola desempeñaba el papel de bombero


En el período de sesiones de la Subcomisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, celebrado en julio-agosto de 2001, dos de sus miembros, la señora Udagama y el señor Onyango, presentaron un informe sobre la mundialización[2].


Los autores decían en el informe que si bien la protección y promoción de los derechos humanos es primordialmente una obligación de los estados, otras entidades tales como la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial no están de manera alguna exceptuadas de responsabilidad en ese terreno. Afirmaban que las instituciones internacionales multilaterales “tienen la obligación de no tomar medidas que afecten la situación social de un país dado”.


En el debate que se suscitó en la Subcomisión, el representante del FMI afirmó que dicha institución


no tiene mandato para tomar en cuenta los derechos humanos en sus decisiones y que no está obligada por las diferentes declaraciones y convenciones relativas a los derechos humanos [3].


Esta declaración del representante del FMI provocó vivas réplicas de varios miembros de la Subcomisión, afirmando uno de ellos que “no es admisible que el FMI no se someta al derecho internacional” y otro miembro sugirió que la Subcomisión “debía adoptar una posición clara indicando que los sistemas comerciales y financieros están sometidos al derecho internacional y por lo tanto tienen la obligación de proteger y respetar los derechos humanos”.


En el seno del FMI, el poder de decisión pertenece a los cinco países que reúnen la mayoría de las cuotas, pues el artículo XII sección 5 de sus Estatutos establece el voto ponderado en los órganos de dirección (Consejo de Gobernadores y Consejo de Administración). Además, un solo país, los Estados Unidos, puede bloquear ciertas decisiones importantes (por ejemplo el restablecimiento de un sistema internacional de cambios fijos) porque dispone de un porcentaje de votos superior a la minoría de bloqueo, que es del 15 por ciento.


De modo que un pequeño grupo de países, muy poderosos económicamente, impone al resto del mundo las orientaciones de la política económica. Y en el caso particular de la deuda externa y de las políticas de ajuste sucede lo mismo. De manera que las "recomendaciones" y "principios directores" del FMI no son otra cosa que la coacción ejercida sobre los países que quieren renegociar la deuda u obtener préstamos del sistema financiero internacional, a fin de que adapten su política económica y financiera a los intereses del gran capital transnacional: privatización de los servicios públicos, reducción del gasto social, aumentos de las tarifas de dichos servicios, congelación de los salarios, apertura incondicional de las fronteras a los productos y servicios extranjeros, etc. Son las llamadas “condicionalidades”.


En los hechos, las instituciones de Bretton Woods tienen un poder de decisión excepcional sobre las orientaciones de las economías nacionales de los países menos desarrollados, como mandatarios de los países ricos, sin base alguna en el derecho internacional vigente. Por el contrario, no tienen ningún poder sobre las orientaciones económicas de los países ricos, pese a que la enorme deuda externa e interna de algunos de ellos justificaría ampliamente la aplicación de una política de ajuste estructural, de acuerdo a las concepciones del Fondo. Ni el Fondo ni el Banco Mundial, pese a que las grandes potencias dicen que son los "únicos organismos competentes" del sistema, tienen una política mundial económica y/o financiera. Tal política va a la deriva de los intereses coyunturales del capital financiero e industrial transnacional.


Todo esto confirma que el FMI y el Banco no son en la práctica organismos especializados del sistema de las Naciones Unidas, como está previsto en la Carta de la ONU, sino meros instrumentos y mandatarios de las grandes potencias y del gran capital.


De modo que el Estado que quiere tener acceso al crédito internacional debe ajustarse a los "principios directores" del FMI que, de manera general, son los siguientes:


1)..."apertura de los sectores que han estado protegidos frente a la competencia del mercado y la eliminación de subvenciones..."
2)..."reducir las presiones inflacionarias, alentar la repatriación del capital y fomentar la inversión extranjera directa..." (Comunicado del Comité Provisional de la Junta de Gobernadores del FMI, Comunicado de Prensa Nº 89/44, del 25/9/89);
3)..."contener la demanda global..."
4)..."saneamiento de las empresas públicas..."
5)..."flexibilización del control de precios y de las restricciones comerciales" (acuerdo con Mauritania)
6)..."revisión de la escala de derechos de importación y de los precios agrícolas..." (Acuerdo con Costa Rica, Bulletin du FMI, 5 juin 1989, p. 174).
Etc.


Estos "principios directores" se han incluido en los acuerdos celebrados con numerosos países.


Las llamadas políticas de ajuste son económicamente recesivas y socialmente regresivas, pues el único objetivo real del Fondo es que los deudores paguen los servicios de la deuda a los acreedores. Con tales políticas la espiral de la deuda sigue creciendo porque la economía de los países deudores permanece estancada o crece lentamente, con lo que se les hace aún más difícil cumplir con los acreedores, y se deben contraer nuevos préstamos para pagar los servicios de los préstamos anteriores. Así la deuda externa no deja de crecer y se convierte en deuda eterna[4].


II. El caso argentino


La otra cara de la medalla de la dictadura del capital financiero transnacional es la estructura económico-financiera capitalista integrada al capitalismo mundializado de los países que, como Argentina y casi todos los países del mundo poco desarrollados o semidesarrollados, incluidos los que cuentan –o han contado hasta hace poco- con Gobiernos “progresistas”.


Estructura que ha permanecido intocada en todos los casos y que los hacen dependientes del gran capital industrial y financiero transnacional y por lo tanto expuestos a su voracidad.


En cifras redondas, la deuda externa argentina sufrió la siguiente progresión desde 1966 hasta ahora.


Cuando se produjo el golpe militar de 1966 rondaba los 3200 millones de dólares. Al restablecerse en 1973 los gobiernos constitucionales había aumentado a 4800 millones es decir un 46%. Durante los Gobiernos de Cámpora, Frejuli e Isabel Perón (1973-76) aumentó a 7800 millones (62%). Durante la dictadura 76-83 aumentó a 45000 millones (465%). Con Alfonsín aumentó a 65000 millones (44%) y con Menem a 191000 millones (123%).


Con los Kirchner (2004-2015) se mantuvo estable en torno a esa cifra.


Con Macri actualmente la deuda ronda los 300.000 millones. Es decir que aumentó unas CIEN VECES desde 1966. Existe una abundante bibliografía sobre todo ese período con sus distintas particularidades, a la cual me remito en homenaje a la brevedad.


Pero merece un breve comentario el hecho de que la deuda no haya aumentado en los doce años de gobierno kirchnerista.


En efecto, la deuda no aumentó porque durante ese período se hicieron pagos a los acreedores por 190.000 millones de dólares con las reservas de ANSES y del Banco Central acumuladas durante la fiesta de la soja y contrayendo nuevas deudas. El resultado fue que pese a ese astronómico reembolso cuando terminó el mandato de CFK se seguía debiendo lo mismo que en 2004: unos 190.000 millones. Sumado lo que se pagó durante los Gobiernos K más lo que se seguía debiendo en 2015 da la bonita suma de 380.000 millones de dólares.


Este proceso de “pago serial” (CFK dixit) de la deuda estuvo en buena parte centrado en la ley llamada “del pago soberano local de la deuda exterior de la República Argentina” de 2014 que analicé en un artículo que se puede encontrar en http://www.argenpress.info/2014/10/acerca-de-la-ley-llamada-del-pago.html donde concluyo escribiendo: Esta ley, en lugar de llamarse ley “Del Pago Soberano Local de la deuda exterior de la República Argentina”, debería llamarse “ley de sumisión al capital financiero transnacional”.


Pero más importante aún es que durante los Gobierno de Néstor y Cristina Kirchner se mantuvo invariable en Argentina – y aun se agravó- la tendencia general a escala mundial que indicábamos al principio del Párrafo II de esta nota: el mantenimiento de la estructura económico-financiera capitalista integrada al capitalismo mundializado. Al respecto me remito a mi nota Marcha federal ¿unidad de acción?-Balance de 12 años de kirchnerismo: un proceso de recolonización si precedentes(https://www.alainet.org/es/articulo/180117).


De modo que la lucha contra la sumisión a los dictados del Fondo Monetario Internacional no debe limitarse a propuestas más o menos coyunturales sino a un proyecto alternativo generado en los lugares de trabajo, de estudio y de investigación que incluya un estudio pormenorizado de toda la deuda externa desde que ésta comenzó a crecer exponencialmente para determinar qué parte es legítima y exigible y qué parte no.


Y sobre todo que incluya reformas estructurales económicas y financieras de fondo tendentes a romper las ataduras esclavizantes con el capital transnacional, lo que presupone (como se señala de alguna manera en el documento de la CEPAL citado más arriba en la nota 4) una auténtica y profunda redistribución del producto nacional en beneficio de los trabajadores y jubilados y la nacionalización de los principales recursos naturales y de los servicios esenciales.


Notas:


[1] Actas resumidas de la reunión del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, agosto de 1947.
[2] La mundialización y sus consecuencias para el pleno disfrute de los derechos humanos, E/CN/.4/Sub.2/2001/10, 2 de agosto de 2001. El informe final fue presentado en 2003: E/CN.4/Sub.2/2003/14.
[3] Cf. Communiqué de presse du 8 août 2001, HR/SC/01/11 y 12.
[4] Véase la publicación de la CEPAL La ineficiencia de la desigualdad, Mayo de 2018. https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/43442/1/S1800059_es...
Fuente: https://www.alainet.org/es/articulo/192891

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