En Brasil rigen nuevas reglas para usar Internet

Uno de los puntos clave de la nueva ley establece que los proveedores de Internet están obligados a respetar la inviolabilidad de las comunicaciones de los usuarios y tienen prohibido vender a terceros sus datos personales.

El Marco Civil de Internet, una normativa que establece reglas, derechos y deberes para usuarios y proveedores de la red mundial, comenzó a regir ayer en Brasil. Esta especie de Constitución para la red de comunicaciones internacionales fue impulsada por la presidenta Dilma Rousseff a partir de las denuncias que acusaban a la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos de espiar el celular y el correo de la presidenta brasileña, del ente estatal Petrobras y de millares de ciudadanos comunes a lo largo y ancho de Brasil. Varios de los puntos incluidos en la ley 12.965/14 –promulgada el 24 de abril– benefician especialmente a los usuarios, entre ellos la "neutralidad de la red", que consiste en que los cibernautas puedan acceder a cualquier contenido de Internet, a una misma velocidad y calidad, sin que las empresas proveedoras puedan interferir en esos aspectos.


Otro de los puntos clave que beneficiará a los usuarios es el vinculado con la privacidad. Desde ayer, los proveedores de Internet están obligados a respetar la inviolabilidad de las comunicaciones de los usuarios y tienen prohibido vender a terceros sus informaciones personales y registros de acceso, salvo que el consumidor lo autorice expresamente. Asimismo, las empresas extranjeras de Internet que ofrecen servicios en Brasil deberán obedecer las normas de la legislación brasileña, aun cuando no estén instaladas en el país.

La reglamentación también estipula que las redes sociales sólo podrán retirar del aire fotos o videos que utilicen imágenes protegidas por derechos de autor a través de una orden judicial, a excepción de casos en que aparezcan desnudos o actos sexuales de carácter privado. El director de la organización no gubernamental SaferNet, Rodrigo Nejm, que actúa en la prevención de investigación de delitos vinculados con Internet, dijo que, con la puesta en marcha de esta legislación, Brasil se adelantó a varios países, dando el ejemplo de cómo reglamentar esas decisiones de manera equilibrada entre los varios intereses y puntos de vista sobre el asunto.


En declaraciones que reprodujo ayer la agencia estatal de noticias ABR, Nejm dijo que a partir de ahora se plantea el desafío de evitar que la nueva ley no sea sólo letra muerta. "Todavía hay una laguna importante en la estructura de las policías especializadas para poder hacer cumplir la ley. La carencia de infraestructura es grande", admitió el especialista. Y explicó que SaferNet apuesta más a la prevención que a la sanción para evitar delitos informáticos.


En tal sentido destacó el artículo 26 del Marco Civil, el cual estipula que el Estado tiene el deber de promover la educación para el uso seguro y responsable de Internet en todos los niveles de enseñanza. "Para nosotros eso es muy importante. Más que el tema de seguridad, queremos discutir la ciudadanía digital: ética, derechos humanos, respeto a derechos y deberes, y no hablar sólo sobre los peligros en Internet", señaló.
"El Marco Civil nos ayuda a iluminar una nueva era en la que los derechos de los ciudadanos están protegidos por las leyes digitales en todos los países del mundo", opinó el científico británico Tim Berners-Lee, considerado inventor de Internet y uno de los muchos expertos en alabar la iniciativa brasileña.


Enrique Dans, autor de uno de los diez blogs más leídos en el mundo en español, dijo que la legislación brasileña representa una iniciativa real, protagonizada por un país verdaderamente relevante en el contexto internacional, para adaptar las reglas del juego y el contrato social al contexto actual, condicionado por lo que se sabe después de las revelaciones de Edward Snowden. Dans, especialista en tecnología digital, cree que la necesidad de una legislación para Internet se hizo más evidente que nunca a mitad del año pasado, cuando el ex oficial de la CIA comenzó a revelar documentos confidenciales sobre los programas de espionaje de telecomunicaciones del gobierno norteamericano.


"Brasil trata de realizar una aproximación a tres cuestiones importantes que afectan a temas que van de la convivencia de las personas y las empresas a las relaciones internacionales: la libertad de expresión, la privacidad y la neutralidad de la red", señaló Dans. "El impacto de estos tres temas es crucial y, aunque no es posible tratarlos desde la perspectiva de un solo país, es importante para ayudar a construir la base sobre la que los posibles acuerdos internacionales serán tratados en consecuencia", agregó.


Uno de los aspectos centrales de la nueva ley brasileña se apoya en el intento por proteger la neutralidad de Internet, entendida como la limitación del control del tráfico por los operadores para evitar la discriminación geográfica o el acceso preferencial a la velocidad de conexión y el contenido. Marcelo Thompson, director adjunto del Centro de Tecnología y Derecho de la Universidad de Hong Kong y participante en el proceso de deliberación sobre la ley brasileña, dijo que hay que dar la bienvenida a la norma. Pero señaló que hay un sesgo a favor de las empresas" (como Google y Facebook), que están exentas de la obligación de retirar contenido ofensivo o ilegal cuando no existe una sentencia judicial previa. La ley brasileña incorporó una cláusula a esta exención de responsabilidad: las empresas deben eliminar contenido pornográfico publicado sin el consentimiento o en casos de "porno venganza" (videos íntimos subidos por ex amantes o parejas como venganza por la ruptura).

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Domingo, 01 Junio 2014 06:07

Edward Snowden, el criminal más buscado

Edward Snowden, el criminal más buscado

En meses pasados hemos recibido lecciones instructivas sobre la naturaleza del poder del Estado y las fuerzas que impulsan su política. Y sobre un asunto íntimamente relacionado: el sutil y diferenciado concepto de la transparencia.


La fuente de la instrucción, por supuesto, es el conjunto de documentos relativos al sistema de vigilancia de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) dados a conocer por el valeroso luchador por la libertad Edward J. Snowden, resumidos de manera experta y analizados por su colaborador Glenn Greenwald en su nuevo libro No place to hide (Sin lugar para esconderse).


Los documentos revelan un notable proyecto destinado a exponer al escrutinio estatal información vital acerca de toda persona que cae en las garras del coloso: en principio, de toda persona vinculada con la moderna sociedad electrónica.


Nada tan ambicioso fue jamás imaginado por los profetas distópicos que describieron sombríos mundos totalitarios. No es de poca importancia que el proyecto sea ejecutado en uno de los países más libres del planeta y en radical violación de la Carta de Derechos de la Constitución de Estados Unidos, que protege a los ciudadanos de persecuciones y capturas sin motivo y garantiza la privacidad de sus personas, domicilios, documentos y pertenencias.


Por mucho que lo intenten los legistas del gobierno, no hay forma de reconciliar estos principios con el asalto a la población que revelan los documentos de Snowden.


También vale la pena recordar que la defensa de los derechos fundamentales a la privacidad ayudó a encender la revolución de independencia de esta nación. En el siglo XVIII el tirano era el gobierno británico, que se arrogaba el derecho de inmiscuirse en el hogar y la vida de los colonos de estas tierras. Hoy, es el propio gobierno estadunidense el que se arroga esta autoridad.


Gran Bretaña mantiene la postura que impulsó a los colonos a la rebelión, aunque en escala más restringida, pues el centro del poder se ha desplazado en los asuntos mundiales. El gobierno británico ha pedido a la NSA analizar y retener todos los números de teléfonos celulares y faxes, mensajes de correo electrónico y direcciones IP de ciudadanos británicos que capture su red, reporta The Guardian a partir de documentos suministrados por Snowden.


Sin duda los ciudadanos británicos (como otros clientes internacionales) estarán encantados de saber que la NSA recibe o intercepta de manera rutinaria routeadores, servidores y otros dispositivos computacionales exportados desde Estados Unidos para poder implantar instrumentos de espionaje, como señala Greenwald en su libro.


Conforme el coloso satisface sus visiones, en principio todo golpe de tecla puede ser enviado a las cada vez más enormes bases de datos del presidente Obama en Utah.


También en otras formas el constitucionalista de la Casa Blanca parece decidido a demoler los fundamentos de nuestras libertades civiles. El principio de presunción de inocencia, que se remonta a la Carta Magna, hace 800 años, ha sido echado al olvido desde hace mucho tiempo.
En fecha reciente el New York Times informó sobre la angustia de un juez federal que tenía que decidir si permitía o no que alimentaran por la fuerza a un prisionero español en huelga de hambre para protestar contra su encarcelamiento. No se expresó angustia alguna sobre el hecho de que el hombre lleva 12 años preso en Guantánamo sin haber sido juzgado, una de las muchas víctimas del líder del mundo libre, quien reivindica el derecho de mantener prisioneros sin cargos y someterlos a torturas.

Esas exposiciones nos inducen a indagar más a fondo en la política del Estado y en los factores que la impulsan. La versión normal que recibimos es que el objetivo primario de esa política es la seguridad y la defensa contra enemigos.


Esa doctrina sugiere de inmediato unas cuantas preguntas: ¿la seguridad de quién y la defensa contra cuáles enemigos? Las respuestas son ilustradas en forma dramática por las revelaciones de Snowden.

La policía debe procurar la seguridad de la autoridad estatal y de las concentraciones del poder doméstico, y defenderlos contra un enemigo muy temido: la población nacional, que puede convertirse en un gran peligro si no es controlada.


Desde hace tiempo se entiende que tener información sobre el enemigo resulta esencial para controlarlo. Obama tiene una serie de distinguidos predecesores en esto, aunque sus contribuciones propias han llegado a niveles sin precedente, como hoy sabemos gracias al trabajo de Snowden, Greenwald y unos cuantos más.


Para defender del enemigo doméstico el poder del Estado y el de la economía privada, esas dos entidades deben mantenerse ocultas. En cambio, en agudo contraste, el enemigo debe estar por completo expuesto a la autoridad del Estado.


Ese principio fue lúcidamente explicado por el intelectual de las políticas Samuel P. Huntington, quien nos enseñó que el poder se mantiene fuerte cuando permanece en la sombra; expuesto a la luz, comienza a evaporarse.


Huntington añadió una ilustración crucial. En sus palabras, es posible que tengamos que vender (la intervención u otra acción militar) en tal forma que se cree la impresión errónea de que estamos combatiendo a la Unión Soviética. Eso es lo que Estados Unidos ha estado haciendo desde la doctrina Truman, al principio de la Guerra Fría.

La percepción de Huntington sobre el poder y la política del Estado era a la vez precisa y visionaria. Cuando escribió esas palabras, en 1981, el gobierno de Ronald Reagan emprendía su guerra contra el terror, que pronto se convirtió en una guerra terrorista asesina y brutal, primero en Centroamérica pero que luego se extendió mucho más allá del sur de África, Asia y Medio Oriente.


Desde ese día en adelante, con tal de llevar la violencia y la subversión al extranjero, o aplicar la represión y violación de garantías individuales dentro del país, el poder del Estado ha buscado crear la impresión errónea de que combatimos a los terroristas, aunque hay otras opciones: barones de la droga, mulás locos empeñados en tener armas nucleares y otros ogros que, nos dice, quieren atacarnos y destruirnos.


A lo largo del proceso, el principio básico persiste. El poder no se debe exponer a la luz del día. Edward Snowden se ha convertido en el criminal más buscado por no entender esta máxima esencial.


En suma, debe haber completa transparencia para la población pero ninguna para los poderes que deben defenderse de ese espantoso enemigo interno.


Traducción: Jorge Anaya.

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Con un llamado a poner fin al espionaje masivo y arbitrario de las comunicaciones electrónicas, concluyó hoy aquí la cumbre NetMundial, cuyo documento final establece que la web debe continuar siendo un espacio autoregulado, donde gobiernos, empresas y usuarios tiene todos la misma voz.

Al término de los debates de dos días en esta ciudad brasileña, la cumbre exigió un manejo multilateral de Internet en un intento por reducir la hegemonía de facto de Estados Unidos sobre la red, y evitó dar a los gobiernos un mayor control sobre la red, como pretendían China y Rusia.
Las empresas de Internet temían que los gobiernos usaran la conferencia para presionar por mayor regulación e interferencia, lo que podría inhibir las inversiones y terminar afectando a los usuarios.


La gobernanza de Internet debe ser inclusiva, transparente y permitir la participación de múltiples actores y sectores interesados en un sistema multisectorial que incluya no sólo a los gobiernos, sino a empresarios, académicos, técnicos y representantes de la sociedad civil, indicó el texto, que condenó la vigilancia masiva y arbitraria en la red.


No obstante, hubo divergencias en cuanto a la propuesta brasileña de neutralidad de la red. No hubo consenso respecto de este concepto, indicó el ministro brasileño de Comunicaciones, Paulos Bernardo.


Éste y otros temas, como el peso de la participación de los gobiernos en la gestión multisectorial de Internet, volverán a las discusiones en septiembre, cuando se realice en Estambul la reunión del Foro Global de Internet.


En este contexto, el diario New York Times informó que un pirata informático convertido en informante de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos originó en 2012 cientos de ataques contra sitios de Internet de varios gobiernos extranjeros y luego transfirió los datos recuperados a la FBI.


La operación fue coordinada por Hector Xavier Monsegur, del grupo Anonymous, que estuvo involucrado en diciembre de 2010 en la intervención de sitios de tarjetas de crédito.


El hacker pudo haber sido condenado a 124 años de cárcel, pero por su cooperación en la investigación sobre Anonymous, su condena fue postergada.


La operación permitió obtener numerosas bases de datos y correos electrónicos de sitios de los gobiernos de Irán, Brasil, Turquía y Pakistán, entre otros. Documentos judiciales relacionados con el juicio de Monsegur no indican si la FBI ordenó los ataques, pero sugieren que el gobierno habría recurrido a hackers para obtener datos en el exterior", señaló el diario.


Otro miembro de Anonymous, Jeremy Hammond, condenado a diez años de prisión por ataques a la firma de inteligencia Stratfor, señaló que Monsegur le pidió vulnerar sitios de otros países y la lista de sus blancos de ataques comprendía más de 2 mil páginas web.
En otra información relacionada con espionaje con plataformas tecnológicas, la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, defendió la nota diplomática que su gobierno envió a la embajada de Estados Unidos por haber operado desde su país un Twitter cubano secreto con el fin de socavar el gobierno de la isla. El Ministerio de Comunicación señaló que espera una respuesta, y aseguró que su país no estaba enterado de ese tema.
ZunZuneo fue creado a instancias de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y su lanzamiento no se detuvo pese a advertencias de que ese plan podría poner en peligro las relaciones diplomáticas entre Costa Rica y Cuba.

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Sábado, 15 Marzo 2014 06:01

CIA: espionaje, tortura y mentiras

CIA: espionaje, tortura y mentiras

"Lo que no me deja dormir por la noche es la posibilidad de que haya otro atentado contra Estados Unidos", afirmó la Senadora Dianne Feinstein el mes pasado en lo que en ese momento era su defensa habitual del amplio programa de espionaje a nivel mundial de la Agencia de Seguridad Nacional y de otras agencias de inteligencia de Estados Unidos. Todo eso cambió ahora que piensa que la CIA espió y les mintió a miembros de la comisión que preside, la poderosa Comisión Selecta de Inteligencia del Senado. La comisión se creó después de que el escándalo de Watergate provocara la caída del Gobierno de Nixon. La Comisión de Control de las Actividades de los Servicios de Inteligencia, presidida en aquel entonces por el senador demócrata de Idaho Frank Church, realizó una investigación exhaustiva de los abusos cometidos por las agencias de inteligencia de Estados Unidos, con respecto a todas sus actividades, desde el espionaje de manifestantes opositores a la guerra, hasta el asesinato de líderes extranjeros. Así comenzó la era moderna de la supervisión de las actividades de inteligencia de Estados Unidos por parte del Congreso y el Poder judicial.


La pelea pública entre la defensora de la CIA, Feinstein, y la propia agencia ocurrida esta semana podría alterar brevemente el statu quo, pero se reconciliarán. Lamentablemente, esta pelea no permite ver un problema más grave: la historia jamás contada de la política secreta del gobierno de Estados Unidos de tortura y entrega de prisioneros (el modo eufemístico de la Casa Blanca de denominar el secuestro).


El conflicto está relacionado con el descomunal informe clasificado de la Comisión de Inteligencia acerca de este tristemente célebre programa del Gobierno de Estados Unidos. Feinstein y otros senadores procuraron que se desclasificara el documento de 6.300 páginas. Ahora nos enteramos a través de información de la prensa y por un discurso pronunciado esta semana por Feinstein en el Senado que miembros de la Comisión de Inteligencia obtuvieron acceso a documentos de la CIA en un establecimiento secreto de alta seguridad de la CIA, en algún lugar fuera de la sede de la agencia. Feinstein describió lo sucedido: "La CIA comenzó a enviar documentos en formato electrónico a los miembros de la Comisión en un establecimiento alquilado por la CIA a mediados de 2009. El número de páginas llegó a ser rápidamente de miles, decenas de miles, cientos de miles, y luego millones. Los documentos facilitados no tenían índice ni una estructura organizativa. Era una verdadera pila de documentos que los miembros de nuestra comisión tuvieron que examinar y tratar de interpretar".


Aún no sabemos si estaba entre esas millones de páginas o fue proporcionado a los miembros de la Comisión de Inteligencia a través de un informante de la CIA, pero encontramos un documento denominado "Examen Interno Panetta", claramente denominado así por León Panetta, el entonces director de la CIA. Feinstein dijo en su discurso ante el Senado: "Creemos que estos documentos los escribió personal de la CIA para resumir y analizar los materiales que proporcionó al comité para su examen. Los documentos del Examen Panetta no eran más confidenciales que otra información que recibimos para nuestra investigación. De hecho, los documentos parecían estar basados en la misma información que ya había sido proporcionada al comité. Lo que era singular e interesante acerca de los documentos internos no era que estuvieran clasificados, sino su análisis y reconocimiento de las irregularidades graves cometidas por la CIA". El "Examen Interno Panetta" se contradice específicamente con la propia declaración por escrito que la CIA envió al Comité de Inteligencia. Sí, pescaron a la CIA mintiendo.


Pero la cosa no termina allí. Mike German, profesor adjunto del Centro Brennan para la Justicia de la Universidad de Nueva York, que durante 15 años fue agente del FBI especialista en la lucha contra el terrorismo a nivel nacional, dijo en Democracy Now!: "Es una situación realmente fuera de lo común. Se supone que la tarea del Senado es vigilar a la CIA, no permitir a la CIA determinar las condiciones de la supervisión de su propio trabajo". Feinstein informó que cientos de los documentos proporcionados inicialmente más tarde fueron eliminados de los archivos por la CIA. Por si fuera poco, resulta que la CIA presentó acusaciones penales contra los miembros de la Comisión, aparentemente, por haber robado el informe Panetta.


Ray McGovern es un ex analista de alto nivel de la CIA que criticó públicamente la información de inteligencia utilizada para justificar la invasión de Irak. McGovern me dijo: "Esto nos remite a la cuestión fundamental de la supervisión de la comunidad de inteligencia. En la década de 1970, la Comisión de Control de las Actividades de los Servicios de Inteligencia investigaba los abusos de todo tipo, como las escuchas telefónicas ilegales y los asesinatos, y se admitía que la supervisión del Congreso era necesaria. Eso significaba supervisión del Congreso, no que el Congreso hiciera la vista gorda, que es lo que ha ocurrido en los últimos años. Y si adelantamos el tiempo hasta el 11 de septiembre, la gente siempre dice 'después del 11 de septiembre, todo cambió'. Y es cierto que cambió. En la noche del 11 de septiembre, el Presidente dijo: 'No me interesa lo que digan los abogados internacionales. Vamos a reventarlos'. ¿Qué fue lo que hicieron a continuación? Bueno, tomaron prisioneros en Afganistán y la primera persona torturada fue John Walker Lindh, un ciudadano estadounidense".


La tortura era una práctica extendida y sanguinaria, practicada en los centros de detención secretos de todo el mundo. Esto es lo que se pierde de vista en la lucha por el poder en Washington D.C. entre la Senadora Feinstein y la CIA. Muchas vidas han sido destruidas, algunas personas han muerto violentamente en custodia de Estados Unidos de manos de sus captores. En el sombrío gulag estadounidense en Bahía de Guantánamo hay prisioneros en huelga de hambre que no han sido acusados de cometer ningún delito, muchos de los cuales tienen orden de liberación hace más de diez años. Los detenidos en huelga de hambre son alimentados por la fuerza y sometidos a técnicas de tortura de la época de la inquisición.


Esperemos que a Feinstein le dure la indignación y que la supervisión de la Comisión de Inteligencia del Senado de las agencias de inteligencia de Estados Unidos, que tienen cada vez más poder, realmente tome nuevo impulso. El informante de la NSA Edward Snowden opinó desde su asilo político en Rusia: "Somos testigos de otro 'efecto Merkel', donde a un funcionario público no le interesa que los espías violen los derechos de millones de ciudadanos comunes y corrientes, sino que, de pronto, resulta escandaloso que un político se entere de que lo mismo le sucede a él".


© 2014 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Viernes, 28 Febrero 2014 05:36

Ocho millones de espiados por Yahoo!

Ocho millones de espiados por Yahoo!

En base a filtraciones de Edward Snowden, el diario The Guardian reveló documentos sobre el programa denominado Nervio Optico, que el Reino Unido impulsó desde 2008 hasta al menos 2012, con ayuda del NSA estadounidense


El centro de comunicación británico GCHQ, con la ayuda de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, interceptó y almacenó imágenes de webcams de 8 millones de usuarios de Yahoo!, reveló ayer el diario The Guardian en base a filtraciones de Edward Snowden. Los documentos indican que, desde 2008 hasta al menos 2012, el Reino Unido impulsó el programa denominado Nervio Optico para capturar fotos obtenidas en chats realizados vía webcam y guardarlas en su base de datos, fueran un objetivo de inteligencia o no.


A través de esa técnica, solamente en un semestre de 2008 la agencia obtuvo imágenes, algunas de contenido sexual explícito, de casi dos millones de usuarios del servicio de Yahoo!. GCHQ indicó que entre un 3 y 11 por ciento de las fotos recolectadas contenían "un nivel no deseado de desnudez" y reconoció las dificultades operativas de mantener esas imágenes fuera del alcance de la vista de sus empleados.
Consultado por The Guardian, Yahoo!, el segundo servidor de correos electrónicos más importante del mundo (tras Gmail, de Google), negó tener conocimientos del espionaje y responsabilizó a las agencias "de alcanzar un nuevo nivel de violación de la privacidad".


GCHQ no dispone de los medios técnicos para asegurarse de que las imágenes de los ciudadanos del Reino Unido o de los Estados Unidos no sean recogidas y almacenadas por el sistema, y no hay restricciones, en virtud de la legislación británica, para que se acceda a las imágenes de los estadounidenses por parte de los analistas británicos sin orden individual.


Los documentos también muestran la lucha sostenida de GCHQ para mantener el gran conjunto de imágenes sexualmente explícitas recogidas por el Nervio Optico lejos de los ojos de su personal, aunque en principio no se discuten las implicaciones de privacidad de almacenar este material.


Esto último tira abajo la defensa que hizo en reiteradas oportunidades el ministro de Relaciones Exteriores británico, William Hague, quien negó que Londres haya violado "la privacidad de las personas". Además sería una violación a la ley del Reino Unido que exige la firma de un funcionario del gabinete para interceptar una comunicación.


El sistema Nervio Optico comenzó como un prototipo en 2008 y era un inquietante recuerdo de las pantallas de televisión evocadas en 1984, de George Orwell. Los documentos filtrados por el "topo" Snowden explican que el programa capturaba cada cinco minutos una fotografía de una conversación realizada a través de webcams y llevaba adelante un sistema de reconocimiento facial para detectar personas buscadas por el Reino Unido. Snowden, quien trabajaba para los servicios de inteligencia de Estados Unidos y actualmente está exiliado en Moscú, reveló en junio del 2013 los programas con que su país intervenía las comunicaciones telefónicas y electrónicas.


Los documentos divulgados por Snowden indican que las imágenes se interceptaban de forma azarosa y masiva, por lo que no se tenía en cuenta si los individuos espiados representaban un objetivo o no para los servicios de inteligencia. Las mejores imágenes son aquellas en las que la persona enfrenta a la cámara a la altura del rostro y está de pie.


La agencia hizo esfuerzos por limitar la capacidad de los analistas para ver imágenes de webcams, y restringir las búsquedas a granel a los metadatos solamente. Sin embargo, los analistas se mostraron los rostros de las personas con nombres de usuarios similares a los objetivos de vigilancia, lo que podría arrastrar a un gran número de personas inocentes. Según un documento, personal de la agencia dice que se le permitió mostrar "imágenes de webcams asociadas con identificadores de Yahoo! similares a su destino conocido".


Nervio Optico se basa en la recopilación de información de la enorme red de derivaciones de cable de Internet, que luego se procesan y se introducen en los sistemas proporcionados por la NSA del GCHQ. La información de webcam se introduce en la herramienta de búsqueda de NSA XKeyscore, y la investigación de la NSA se utilizó para construir la herramienta que identifica el tráfico de la webcam de Yahoo!.


Se inició la vigilancia masiva de usuarios de Yahoo!, decían los documentos, porque "el webcam de Yahoo! es conocido por ser utilizado por objetivos de GCHQ". Este insiste en que todas sus actividades son necesarias, adecuadas y de acuerdo con la ley del Reino Unido.


La NSA y GCHQ hace tiempo que conocen los riesgos para la privacidad de la recogida masiva de fuentes de video, como apuntaba un documento de la investigación a partir de mediados del decenio de 2000: "Uno de los mayores obstáculos para la explotación de los datos de video es el hecho de que la gran mayoría de los videos recibidos no tiene ningún valor de inteligencia, como por ejemplo la pornografía, anuncios, videos y películas caseras de la familia".


No queda del todo claro, a partir de los documentos, cuánto acceso tiene la NSA para la cámara web en sí de Yahoo!, aunque todos los documentos de política estaban disponibles para los analistas de la NSA a través de su rutina de intercambio de información.


Yahoo! ha sido una de las empresas de tecnología más críticas, que se oponen a una vigilancia mayor de la NSA. Presentó una demanda de transparencia en el tribunal, secreto, de vigilancia de agencias de inteligencia de Estados Unidos. Pidió que se revele un caso de 2007, en el que se vio obligado a proporcionar los datos del cliente a la agencia de inteligencia, y arremetió contra la intercepción notificada por la NSA de la información en tránsito entre sus centros de datos.

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La NSA rastrea cada día cientos de millones de celulares en el mundo

La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos recauda diariamente más de 5 mil millones de registros de ubicación de cientos de millones de celulares en el mundo que le permiten detectar redes de interrelaciones entre usuarios mediante un programa de espionaje mucho más grande en escala que los antes revelados en los documentos secretos filtrados por Edward Snowden, reporta hoy el diario The Washington Post.

Los registros nutren un banco de datos que almacena información sobre la ubicación de cientos de millones de aparatos, y con nuevos programas esto se convierte en una herramienta de vigilancia masiva, informa el rotativo con base en documentos filtrados por el ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) y entrevistas con funcionarios estadunidesnses.


Un funcionario de la agencia comentó al Post que están recibiendo vastos volúmenes de datos sobre la ubicación de celulares alrededor del mundo a través de intervenir los cables que vinculan a las redes móviles a escala mundial. Aunque la NSA no tiene el objetivo de espiar los datos de ubicación de estadunidenses, obtiene información de manera incidental. Además, reporta el Post, se reacaudan datos de celulares de las decenas de millones de estadunidenses que viajan al extranjero cada año.


En escala, dimensión e impacto potencial sobre la privacidad, los esfuerzos para recaudar y analizar datos de ubicación podrían ser insuperables entre los programas de vigilancia de la NSA que se han divulgado desde junio. Analistas pueden encontrar teléfonos celulares en cualquier parte del mundo, rastrear sus movimientos y revelar relaciones secretas entre los individuos que los usan, indica el Post.
Funcionarios estadunidenses aseguraron al rotativo que los programas que recaudan y analizan datos de ubicación son legales y tienen la intención exclusiva de desarrollar inteligencia sobre objetivos extranjeros.


El rotativo explica que la NSA no sospecha de la gran mayoría de los usuarios de celulares, sino que obtiene datos en grueso y con sus herramientas de análisis conocidas como CO-TRAVELER le permiten buscan socios desconocidos de objetivos de inteligencia al rastrear la intersección del movimiento de personas.


Con sólo la información sobre ubicación –o sea, sin intervenir las comunicación en sí– la NSA puede aplicar técnicas matemáticas que le permiten mapear las relaciones entre usuarios de celulares al hacer correlaciones sobre sus movimientos durante periodos de tiempo con miles o millones de otros usuarios con que se cruzan. El Post recuerda que los celulares transmiten de manera constante sus ubicaciones, aun cuando no están en uso en una llamada o enviando textos.


Así, la NSA está rastreando a gente en todas sus actividades –reuniones, citas médicas, si usan hoteles o si están en sus casas– a nivel planetario.


Expertos señalan que aunque uno puede usar técnicas para poner en código sus comunicaciones digitales, es imposible ocultar ubicación si uno no se desconecta por completo de los sistemas modernos de comunicación.


El Post señala que la NSA, al no saber qué fracción microscópica de la información podría necesitar en algún momento, recauda y almacena todo lo que puede: 27 terabytes, según un cálculo, o más del doble de todo el contenido de texto en la colección de la Biblioteca del Congreso, la más grande del país.


El rotativo ofrece una gráfica y explicación sobre cómo la NSA rastrea a la gente en este momento.


Las revelaciones nutrirán el gran debate dentro y fuera de Estados Unidos sobre el espionaje masivo de gobiernos y pueblos que se detonó cuando The Guardian y The Washington Post empezaron a publicar reportajes sobre los documentos filtrados por Snowden hace seis meses. Ese debate ya ha llevado a que el gobierno de Barack Obama anuncie una amplia evaluación de los programas para lograr un mejor equilibrio entre libertades civiles y seguridad, y múltiples audiencias, investigaciones y propuestas legislativas para establecer nuevas normas y mayor transparencia.


Mientras tanto, Brasil y Alemania promueven una resolución ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para abordar el asunto del espionaje masivo; otros gobiernos, incluido México, han solicitado explicaciones sobre el alcance de los programas de espionaje estadunidense empleados contra sus líderes políticos.


Sin embargo, continúan las acusaciones contra los mensajeros en Estados Unidos y Gran Bretaña, donde no sólo Snowden, sino periodistas, son acusados de poner en riesgo la seguridad nacional al reportar sobre los programas de espionaje. El director de The Guardian Alan Rusbridger fue interrogado ante el Parlamento el martes, donde se afirmó que las autoridades británicas evalúan si presentan cargos contra él y su periódico, tal como reportó La Jornada. En Estados Unidos las principales organizaciones de defensa de la libertad de expresión han denunciado medidas contra periodistas por el gobierno de Obama.


Ante esto, el relator especial sobre contraterrorismo y derechos humanos de la ONU, Ben Emmerson, anunció esta semana que está lanzando una investigación sobre los programas de espionaje de la NSA y su contraparte británica GCHQ que culminará en recomendaciones a la Asamblea General de la organización. Emmerson, en un artículo publicado en The Guardian, defendió el trabajo de los periodistas y escribió que la sorprendente sugerencia de que este tipo de periodismo responsable puede de alguna manera ser igualado con asistir y apoyar al terrorismo necesita ser detenida de manera decisiva.


Carl Bernstein, el famoso periodista que reveló, junto con Bob Woodward, el escándalo de Watergate para The Washington Post, envío una carta abierta a Rusbridger afirmando que su obligada comparecencia ante el Parlamento es algo peligrosamente pernicioso: un intento por las autoridades más altas de Reino Unido para cambiar el tema de políticas gubernamentales y secretos excesivos del gobierno en Estados Unidos y Gran Bretaña por uno sobre la conducta de la prensa.


Bernstein acusó que los gobiernos en Washington y Londres parecen tener la intención de armar "las barreras más serias (y de servicio para ellos) contra el reportaje legítimo de noticias –sobre todo del sigilo excesivo gubernamental– que hemos visto en décadas".

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Televisores inteligentes "espían" en los hogares

¿En qué otro lugar puede sentirse usted más seguro que en su propia casa? Pero hoy hasta en nuestra cama podemos estar bajo el control del 'ojo omnipresente'. Y el culpable es un dispositivo que se encuentra en casi todos los hogares: el televisor.


Puede sonar más como el argumento de una película de ciencia ficción futurista, pero estas escenas ya suceden todos los días en pueblos y ciudades de todo el mundo y en la mayoría de los casos, las víctimas no tienen ni idea de que alguien puede estar observando qué ropa llevan puesta, qué alimentos han comido, qué programa de TV han visto y cada paso que dan. Estos 'vigilantes' pueden ser delincuentes o trabajar para grandes corporaciones y ahora saben sus secretos más íntimos.


En pocas palabras, nuestros televisores han comenzado a espiarnos y esto es algo que está comprobado.


La semana pasada un consultor de tecnologías de la información, Jason Huntley, residente en un pueblo cerca de la ciudad de Hull, en el condado ceremonial de Yorkshire del Este, Reino Unido, descubrió que su televisión inteligente de pantalla plana, colocado en su sala de estar desde este verano, estaba invadiendo la privacidad de su familia, informa 'The Daily Mail'.


Huntley comenzó a investigar el dispositivo de marca LG que le costó 400 libras esterlinas (unos 649 dólares) después de darse cuenta de que su pantalla de inicio estaba mostrándole anuncios basados en los programas que él había estado viendo.


Fue entonces cuando el británico decidió controlar la información que el televisor inteligente que se conecta a Internet estaba enviando y recibiendo. Lo hizo mediante el uso de una computadora portátil como puente entre su televisor y el receptor de Internet, por lo que el portátil era capaz de mostrar todos los datos que eran obtenidos por el 'dispositivo espía'.


Pronto el informático descubrió que no solo todos los detalles de cada programa que estaba viendo, sino también sobre cada botón que pulsaba en su mando, estaban siendo enviados de nuevo a la sede corporativa de LG en Corea del Sur.Allí, la empresa de electrónica parecía estar utilizando los datos personales de sus clientes para ganar más dinero, enviando videos promocionales de productos que potencialmente podrían parecerles interesantes.


El LG de Huntley había enviado a la sede de la compañía también el contenido de su colección privada de videos digitales que estaba viendo en el televisor, incluyendo filmaciones de celebraciones familiares que contenían imágenes de su esposa y sus dos hijos pequeños.


Pero lo más preocupante de toda la situación fue que el dispositivo continuó el envío de dicha información a Corea, incluso después de que Huntley ajustara la configuración predeterminada para desactivar el intercambio de datos.


El británico escribió acerca de su experiencia en su blog, después de que el caso llamase la atención de los principales medios de prensa del país, lo que obligó al gigante LG a abrir una investigación.


"La privacidad del cliente es una prioridad", afirmaron los representantes de la compañía. "Estamos investigando informes de que cierta información de visualización en televisores inteligentes LG era compartida sin su consentimiento", añadieron.


No obstante, expertos en informática destacan que la investigación de Huntley probablemente es solo la punta del iceberg. Según ellos, los nuevos televisores inteligentes que se conectan a Internet cada día entran en más hogares por todo el mundo y cada uno de ellos puede ser fácilmente 'hackeado', ya que a diferencia de las computadoras, es imposible instalarle un antivirus por la falta del 'software' necesario.
Así, por ejemplo, un delincuente que tiene unos mínimos conocimientos de informática podría obtener los detalles de las tarjetas de crédito que los usuarios suben al televisor para realizar el pago de las películas que descargan o el uso de aplicaciones comerciales.


Otro descubrimiento inquietante que recientemente hicieron los expertos fue que es posible acceder de forma remota a las cámaras de vídeo integradas en miles de televisores inteligentes y recibir las imágenes de cada paso que dan los usuarios en su propia casa, siempre que estén al alcance del objetivo de ese dispositivo.


28 NOVIEMBRE 2013

(Con información de RT)

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Martes, 05 Noviembre 2013 06:33

Snowden, el hereje de nuestros tiempos

Snowden, el hereje de nuestros tiempos


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Las herejías han sido tradicionalmente anatematizadas: prohibidas primero, proscritas después, al cabo, si se puede, eliminadas. El concepto de herejía fue una creación del Concilio de Nicomedia en el año 317 d.e.v., y se define de cara a un dogma de fe, una verdad oficial: la ortodoxia. Esta se traduce en esa forma de vida que es la normalidad y que se concibe como el statu quo.


Frente a la ortodoxia, regularmente han emergido diversas heterodoxias. Las herejías han tenido figuras prominentes en la historia. Y el nombre adecuado para los mismos es el de heresiarca. Pues bien, Snowden es el heresiarca de nuestra época.


En efecto, las revelaciones —parciales hasta la fecha, pues es evidente que aún posee numerosa otra información— acerca del espionaje a gran escala por parte de la NSA han producido diversas reacciones. Y la primera y más evidente de todas es el descrecimiento de los ciudadanos en el gobierno mundial de los EE. UU., y de consuno, la pérdida de confianza y credibilidad en los gobiernos nacionales. Pues en muchas ocasiones: a) estos han contribuido con sus propios organismos de seguridad e inteligencia a los espionajes; b) una vez que se han producido las denuncias permanecen sin hacer absolutamente nada. Literalmente.


Snowden ha desenmascarado la religión de Estado, o lo que es equivalente, el Estado como religión. Pues en la sociedad de la información y del conocimiento, la religión de Estado no es el catolicismo, el protestantismo o el judaísmo —para mencionar los tres casos más conspicuos—. Por el contrario, la religión de Estado es, hoy por hoy, la información: premisa de la democracia, fundamento (presunto) de la legitimidad.


La ortodoxia en cuestión de fe coincide en el plano de la episteme con la ciencia normal, y ambas a su vez en el plano político no son otra cosa que la verdad oficial. Verdad oficial a través de los órganos, los políticos y los intelectuales oficiales.


En verdad, la ciencia normal, cuyo epítome es en ciencia en general la corriente principal de pensamiento, se condensa, según el estudio clásico de T. Kuhn, en el paradigma vigente. Hasta cuando se revelan en el seno de este paradigma anomalías. Las anomalías no son, por tanto, otra cosa que rupturas, quiebres, bifurcaciones con respecto a las creencias oficiales, las verdades oficiales.


Snowden ha desvelado las mentiras de la democracia occidental en su centro mismo: la democracia como fundada en información disponible, y las consecuentes (a)simetrías de información para las tomas de decisión. Cuyo origen primigenio es la idea de: one man, one vote, que es el fundamento del liberalismo, y cuyos fundamentos filosóficos, epistemológicos y metodológicos se encuentran claramente expuestos por autores como Hobbes y Locke. De hecho, toda la epistemología del empirismo y las filosofías de Locke y Hobbes son los fundamentos filosóficos mismos del liberalismo y la modernidad. Con una historia que se nutre hasta nuestros días. Y que también hasta nuestros días se mal–nutre.


Ciencia normal, dogmas de fe y verdades oficiales —tres expresiones distintas para un solo y mismo principio: el realismo político; el principio de realidad como vigencia, trasmisión y reproducción de creencias repetidas y justificadas mil y una veces.
Hasta cuando entran en acción los herejes en la iglesia; los revolucionarios y los nuevos paradigmas en ciencia; y los desertores y críticos del poder, en política, y coinciden todos en el desvelamiento del engaño, la impotencia, la falsedad de los métodos, fundamentos y verdades.


En religión, herejías de la valía de los cátaros; en ciencia, revoluciones como la de Galileo y Newton; y en política —en el sentido más amplio y fuerte de la palabra—, en nuestros días, esa figura eximia que es E. Snowden. "Jamás querría vivir en un país que espía y controla a sus propios ciudadanos", fue una de sus primeras declaraciones cuando recién se supo sobre sus denuncias. Pues, manifiestamente, el espionaje y el control significan la falta de confianza y el esclavismo informacional.


Porque esa información sobre los ciudadanos es información que se procesa y acumula para emplearla cuando y como sea conveniente a los intereses de los poderes.


Razón tiene Obama: han sido sus subalternos los que han llevado a cabo esos espionajes. Son subalternos en el organigrama únicamente, pues es evidente que son el poder mismo. La diferencia primaria entre Estado y gobierno; entre Estado y administración.
Las herejías, sin embargo, no han sido totalmente acalladas. Como tampoco las revoluciones científicas. Por el contrario, las herejías han cumplido el muy destacado papel de servir de focos de luz a las falsedades y debilidades de los poderes establecidos.
Desde al adamismo hasta los Wiclefitas; desde Arriano hasta Lutero, por ejemplo. En un plano. Y en el otro, desde Giordano Bruno y Galileo, hasta las ciencias de la complejidad, en numerosos campos del conocimiento.


Los herejes y las revoluciones científicas despiertan a las sociedades del letargo y las obviedades, de las falsas creencias y los dogmas. Introducen auténticas bifurcaciones en la historia, y quiebran en todos los casos el determinismo. Esto es, la creencia de que es el pasado el que da sentido al presente; o que es el presente vigente sin más el que determina al futuro.


Las verdades oficiales son deterministas, tanto como la ciencia normal. Y ambas se conciben como la imposibilidad de que haya otras verdades, otras interpretaciones, otros criterios que los propios. En otras palabras, el dogma, las verdades oficiales y la ciencia normal son reacios a la idea de pluralidad, a la noción de divergencia. No en vano, el establecimiento trabaja en términos de mayorías y consensos. Que son táctica y estratégicamente diseñados.


Hasta cuando el diseño se revela como una verdadera impostura, por gente valiosa, mil veces valiosa, como E. Snowden. O Julian Assange. O el teniente Bradley Manning. Y Anonymous, desde luego. Pero, la verdad, como miles y millones de otros seres humanos —verdaderamente humanos— que trabajan en la misma dirección y con herramientas diversas que estos tres mencionados. Miles, millones de personas, trabajan en el anonimato o en el más bajo perfil. Y muchos otros, en diversos escenarios, trabajando en la misma dirección.
Todos aquellos que pivotan alrededor de ejes tan diversos y plurales como medios alternativos de información; sistemas alternativos de economía; fuerzas políticas de oposición; metodologías alternativas de enseñanza e investigación; ONG no oficiales ni al servicio de los grandes capitales; incluso, fuerzas militares no oficiales y de fuerte resorte social. Para mencionar tan sólo unos cuantos ejemplos, y unas pocas expresiones.


Lo cual apunta a la idea de la importancia de los grupos pequeños; de las iniciativas personales; de las capacidades de aprendizaje y adaptación; al famoso efecto mariposa de la ciencia del caos: un café en un cafetería de barrio cualquiera puede tumbar un gobierno o una transnacional en otros lugares. Por ejemplo.


Históricamente las iglesias le han temido a las herejías, y las persiguen con ahínco. La educación y la ciencia normal le temen a las revoluciones científicas y a la innovación, y le suelta toda la carga de la demostración a quienes proponen cosas novedosas y distintas. Y los poderes políticos y militares le temen a los individuos y a sus diversas organizaciones y las espían hasta el menor detalle y acumulan y procesan la información.


Pues bien, E. Snowden ha puesto de manifiesto que pequeñas acciones particulares tienen consecuencias imprevistas de largo alcance. Y eso es una herejía, un anatema, una prohibición. Al fin y al cabo, los grandes cambios en la historia de las sociedades casi siempre proceden desde las comisuras y los intersticios; no desde los valles y las llanuras. Pues bien, la enseñanza de la herejía de Snowden radica en poner en evidencia que la inteligencia consiste en el buen trabajo desde los intersticios y los pliegues. El vocabulario de la complejidad.

 

Domingo, 03 Noviembre 2013 21:54

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Todos aliados, a la vez traidores y vasallos

Las bases del concurso están abiertas: ¿quién es más asustadizo o mentiroso o ladrón? Europa y Estados Unidos se desgarran en el inmenso cuadrilátero que se instaló con el espionaje a escala industrial y planetaria realizado por la Agencia de Seguridad Norteamericana, la NSA. Después de las sucesivas revelaciones sobre el espionaje con las que Washington gratificó a sus queridos aliados de Alemania, España y Francia, el imperio se lanzó al contraataque. El jefe de la NSA, el general Keith Alexander, dio vuelta el arma contra los denunciantes y acusó a sus amigos de Europa de ser los responsables tanto del espionaje de que son objeto sus ciudadanos como del envío a Washington de las informaciones recopiladas. Con el cinismo escénico al que ya nos tiene acostumbrados, el general Keith Alexander disparó el primer proyectil cuando aseguró, ante la Comisión de Inteligencia del Congreso estadounidense, que los informes suministrados por los diarios Le Monde y El Mundo, "según los cuales la NSA recabó miles de millones de llamadas telefónicas, son completamente falsos. Ni los periodistas ni la persona que robó esa información clasificada saben lo que tienen delante". Las palabras del general no son ni del todo falsas ni del todo verdaderas. El vespertino Le Monde confirmó que Francia remitió información a la NSA por medio de un acuerdo firmado por los dos países a finales de 2011.

 

Este detalle tal vez explique en parte la trémula reacción de París ante la suculenta masa de informaciones que los servicios secretos de Estados Unidos sustrajeron de Francia. Le Monde había revelado que entre el 10 de diciembre de 2012 y el 8 de enero de 2013 la NSA interceptó más de 70 millones de llamadas y SMS de empresas y particulares de Francia. Keith Alexander precisó ante el Congreso que toda esa información no corresponde a "ciudadanos europeos", sino que "se trata de información que noso-tros y nuestros aliados de la OTAN obtuvimos conjuntamente para la protección de nuestros países y en apoyo de nuestras operaciones militares". Después del espionaje, la zancadilla. En primer lugar, una fuente anónima de los servicios secretos franceses, la DGSE, confirmó al diario francés la existencia de un protocolo de intercambio de informaciones que entró en funcionamiento a principios de 2012. El 28 de octubre, el diario alemán Süddeutsche Zeitung había revelado que la agencia norteamericana y la francesa colaboraban en un programa común llamado Lustre. No obstante, este acuerdo no justifica la elevada cantidad de intercepciones operadas por la NSA en territorio francés. Francia tiene, para los servicios de inteligencia del mundo, un atractivo particular: los cables submarinos por donde transitan la mayoría de los datos oriundos de Africa y Afganistán pasan por las regiones francesas de Marsella y Bretaña. Ambas zonas están así celosamente vigiladas por París. La fuente de inteligencia citada por Le Monde declaró que eso era "un trueque que se instauró entre la dirección de la NSA y la DGSE. Les damos bloques enteros sobre esas zonas, y ellos, en contrapartida, nos dan partes del mundo en donde estamos ausentes".


De este formidable e hipócrita espionaje se desprende que los servicios de inteligencia se reparten el rastreo del mundo. Según el artículo de Le Monde, los datos que París le entrega a Washington corresponden a ciudadanos franceses y extranjeros residentes en las zonas bajo control francés. El trueque entre Francia y Estados Unidos no es el único en vigor. Existe una suerte de círculo de amigos integrado, entre otros, por Israel, Suecia o Italia donde llegan cables submarinos de valor estratégico. Hay entonces una clara geografía submarina de cables pinchados por los servicios de inteligencia de las potencias. Ello quiere decir que las comunicaciones que pasan a través de ellos, las que atañen a personas y a empresas, están al alcance de los países centrales. Por consiguiente, todo el juego comercial y de las relaciones internacionales está trampeado. Asimismo, queda claro entonces que el presidente socialista François Hollande no hizo más que pura mímica cuando interpeló a la administración norteamericana a causa del espionaje del que su país había sido objeto. Todos aliados, a la vez traidores y vasallos. Le Monde afirma en su artículo que estas "nuevas aclaraciones plantean antes que nada la responsabilidad de las autoridades políticas francesas". La portavoz del gobierno francés, Najat Vallaud-Belkacem, juzgó como "poco verosímiles" las alegaciones del general Alexander.


La controversia no disculpa en nada a la NSA. Muy por el contrario. Con los documentos entregados por el ex agente de la CIA y la NSA, Edward Snowden, como prueba, Le Monde mantiene que los objetivos de Washington eran sus mismos aliados. Una fuente jerárquica de la DGSE francesa refuta la idea de que sus servicios hayan podido entregar, en apenas un mes, "70,3 millones de datos a la NSA". El volumen es demasiado alto para ese período. Además, el documento suministrado por Snowden dice claramente "contra ese país en particular". Contra Francia u otro, da lo mismo. Las potencias se enemistan hoy, pero mañana se volverán a dar la mano para seguir expoliando en beneficio propio los datos del planeta. Comercio, desarrollo, negociaciones internacionales, acceso a los mercados, licitaciones internacionales, todo está contaminado por los intrusos que gobiernan el mundo, gobiernan las redes y los cables submarinos. Es una auténtica declaración de guerra contra las naciones que disponen de menos recursos, una metódica y cobarde condena a la desigualdad.
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Domingo, 29 Septiembre 2013 09:39

"El gobierno de EE.UU. trata de asustarnos"

"El gobierno de EE.UU. trata de asustarnos"

Su trayectoria profesional va mucho más allá del caso de las revelaciones del ex agente de la CIA y de la NSA Edward Snowden. Es un actor central en la trama mundial de espionaje.

 

Desde Río de Janeiro

 

Los drones, la lucha contra el terrorismo, la nefasta herencia de la administración del ex presidente norteamericano George Bush, las zonas oscuras de la administración de Barack Obama y el espionaje globalizado montado por Estados Unidos a partir del dispositivo Prisma. Glenn Greenwald conoce esos temas con el rigor y la pasión que le confieren su compromiso y una trayectoria profesional que va mucho más allá del caso de las revelaciones del ex agente de la CIA y de la NSA Edward Snowden. Glenn Greenwald es el segundo actor central de esta trama de espionaje: es este periodista quien, mes tras mes, destila en The Guardian el contenido del enorme dossier que Edward Snowden le entregó en Hong Kong antes de refugiarse en Rusia. Snowden no lo eligió por azar. Greenwald es un reputado autor de investigaciones que sacudieron el sistema político norteamericano y lo convirtieron en uno de los 50 comentaristas más influyentes de Estados Unidos.

 

Quienes conocen su nombre a través de Snowden y el tentacular espionaje de Prisma ignoran la sólida trayectoria que lo respalda. Abogado de profesión, en 2005 Greenwald dejó su carrera de representante de bancos y de grandes empresas y se lanzó en la defensa de los derechos cívicos, las libertades públicas y las investigaciones de alto vuelo. Ese mismo año, un caso de espionaje por parte de la NSA revelado por The New York Times lo propulsó a través de su blog, How Would a Patriot Act, que luego se volvería un libro, How Would a Patriot Act? Defending American Values from a President. Al año siguiente, este activista riguroso publicó un libro feroz sobre la espantosa herencia de la administración Bush, A Tragic Legacy: How a Good vs. Evil Mentality Destroyed the Bush Presidency. En 2008 le siguió otro libro acerca de los mitos e hipocresías de los republicanos, Great American Hypocrites: Toppling the Big Myths of Republican Politic, y en 2012 otra obra cumbre sobre la forma en que la ley es utilizada para destruir la igualdad y proteger al poder: With Liberty and Justice for Some: How the Law Is Used to Destroy Equality and Protect the Powerful.

 

Entre libro y libro, Greenwald llevó a cabo investigaciones explosivas sobre WikiLeaks, Julian Assange, y el soldado Bradley Manning, el militar que le entregó a Assange los cables secretos. Premiado varias veces por su trabajo, Glenn Greenwald define al periodismo de una manera militante: "Para mí, el periodismo es dos cosas: investigar hechos sobre las actividades de la gente que está en el poder, y plantearle límites".

 

Este es el hombre a quien, en mayo de este año y luego de que The Washington Post haya rehusado publicarlos, Edward Snowden le entregó los documentos del abismal espionaje estructurado por la NSA a través del dispositivo Prisma con la colaboración de las empresas privadas como Google, Facebook, Yahoo!, Microsoft y tantas cosas. Glenn Greenwald vive en Brasil dese hace varios años. El doble caso Snowden y Prisma cambió muchas cosas de su vida. Su compañero, David Miranda, fue detenido e interrogado en Londres durante muchas horas en virtud de una ley antiterrorista. Ambos saben que sus conversaciones y sus gestos están celosamente vigilados. Se adaptaron a esa vida sin renunciar por ello a continuar el trabajo de denuncia.

 

En esta entrevista exclusiva realizada en Río de Janeiro por Página/12, Glenn Greenwald revela aspectos inéditos sobre Edward Snowden, cuenta las dificultades de su vida y corre un poco más el telón sobre la nueva industria norteamericana: espiar a cada ciudadano del mundo.

 

–Estados Unidos argumenta que el espionaje planetario apunta a luchar contra el terrorismo. Sin embargo, la lectura de los documentos que Snowden le entregó a usted no aporta esa prueba.

–Si miramos los últimos 30 años, y sobre todo desde los atentados del 11 de septiembre, hay una idea que los norteamericanos quieren aplicar: utilizar el terrorismo mundial para que la gente tenga miedo y actuar con las manos libres. Es una excusa para torturar, secuestrar y arrestar. Ahora están utilizando la misma excusa para espiar. Los documentos sobre la manera en que Estados Unidos espía y sus objetivos poco tienen que ver con el terrorismo. Muchos tienen que ver con la economía, las empresas y los gobiernos, y están destinados a entender cómo funcionan esos gobiernos y esas empresas. La idea central del espionaje es ésa: controlar la información para acrecentar el poder de Estados Unidos alrededor del mundo. En los archivos de la NSA hay documentos sobre el terrorismo, pero no son la mayoría. El gasto de millones de dólares para coleccionar toda esta información contra el terrorismo es una broma. Espiar a Petrobras, a Al Jazeera o a la OEA; esos objetivos nada tienen que ver con el terrorismo. El gobierno está tratando de convencer a la gente de que debe renunciar a su libertad a cambio de estar más segura, trata de asustar y hacer creer que sacrificar la libertad es algo necesario para estar a salvo y protegido de las amenazas que vienen de afuera.

 

–El paso que dio Edward Snowden al haberle suministrado los documentos sobre la manera en que Washington espiaba al planeta entero es sorprendente. ¿Cómo se explica que alguien tan joven, que formaba parte del aparato de inteligencia, optara por ese camino?

–Hay ejemplos en la historia en que la gente sacrifica sus propios intereses para poner término a muchas injusticias. Las razones por las cuales actúan así son complicadas, complejas. En este caso, hay dos cosas importantes: una es que Snowden valora al ser humano y los derechos. Snowden tenía las cosas claras: o continuar con este sistema, perpetuar este mundo destruyendo la privacidad de cientos de millones de personas en el planeta, o, mejor, romper el silencio y actuar contra estos abusos. Creo que Snowden comprobó que si hubiese seguido permitiendo la existencia de este sistema no hubiese podido seguir viviendo con la conciencia tranquila el resto de su vida. El dolor, la vergüenza, el remordimiento y el arrepentimiento como sentimientos para el resto de sus días le daban miedo. Era demasiado grave para guardarlo en su conciencia. Vio que no había muchas opciones y que debía tomar partido. Lo otro importante es que Snowden tiene 30 años, su generación creció con Internet como una parte central de sus vidas. La gente un poco más mayor no se da cuenta de la importancia de Internet para la existencia de las personas. Snowden me dijo que Internet le ofreció a su generación todo tipo de ideas, campos de exploración, contactos con otras personas en el mundo y una capacidad de entendimiento inéditos. Entonces decidió protegerlo. No quería vivir en un mundo en el que todo esto desapareciera, en donde la gente no pudiese utilizar Internet nunca más.

 

–Pero Snowden fue sin embargo un hombre del sistema.

–Sí, pero era muy joven cuando empezó. Tenía 21 años. Con el correr del tiempo fue cambiando sus puntos de vista sobre el gobierno de Estados Unidos, la NSA, la CIA. Snowden cambió de forma gradual, progresiva. Empezó a darse cuenta de que esas instituciones que pretendían hacer el bien no estaban haciendo el bien sino el mal. Snowden me dijo que, a partir de 2008 y 2009, ya pensó en convertirse en un filtrador de documentos. Como muchas otras personas en el mundo, Snowden también pensó que la elección de Barack Obama iba a conducir a que los abusos se atenuasen. Confiaba en eso. Pensó que Obama revertiría el proceso, que sería diferente y mejor, pero se dio cuenta de que no era así. Esa fue una de las razones. Tomó conciencia de que Obama no arreglaba nada, más bien Obama siguió perpetuando el imperio norteamericano.

 

–El poder de Estados Unidos es prácticamente sin límites a partir del control de las tecnologías de la información. Muchos piensan que, de alguna manera, Obama es peor que Bush.

–Es difícil decir que Obama es peor que Bush. No hace falta que Obama diga: "Espiemos más". Desde luego, Obama tiene una parte de responsabilidad en el crecimiento de este sistema de espionaje. Obama continuó con las mismas políticas de antes, pero cambió el simbolismo y la imagen. Creo que el escándalo que provocó la filtración de estos documentos cambió la visión que la gente tenía de Barack Obama. Snowden y yo pasamos mucho tiempo en Hong Kong hablando sobre lo que iba a pasar con las revelaciones. No podíamos calcular las consecuencias. Teníamos conciencia de la importancia, pero pensábamos que podía haber una reacción apática. Pero desde que se publicó la primera historia el interés sigue creciendo. Esto se está convirtiendo en una traba para que los gobiernos sigan abusando de su poder, para continuar actuando en secreto. Pero hay individuos como Snowden, como el soldado Bradley Manning, o entes como WikiLeaks, que sacan a la luz la información. Julian Assange es un héroe por el trabajo que hizo con WikiLeaks. En muchos sentidos, fue él quien hizo que esto fuera posible, fue Assange quien planteó la idea según la cual, en la era digital, para los gobiernos era muy difícil proteger sus secretos sin destruir otra privacidad. Esa es la razón por la cual el gobierno de EE.UU. está en guerra contra las personas que hacen eso: quieren asustar a otros individuos que estén pensando en hacer lo mismo en el futuro. Yo me apoyé en el coraje de Snowden para publicar estos documentos. Edward Snowden es hoy una de las personas más buscadas del mundo, es probable también que pase los próximos 30 años en la cárcel. Lo que llevó a cabo Snowden es una de las cosas más admirables que he visto hacer a alguien en nombre de la justicia.

 

–Los gobiernos de la Argentina, el Brasil, al igual que otros Estados en el mundo, están empujando para romper el cerco del espionaje y el control casi absoluto que Estados Unidos tiene sobre Internet. ¿Cuál es para usted la solución?

–Yo creo que la solución sería crear un lobby entre los países, que los países se unan para ver cómo construir nuevas pasarelas para Internet que no permitan que un país domine completamente las comunicaciones. El problema radica también en que cada país empieza a tener más control sobre Internet, y eso puede hacerlos caer en la tentación de hacer lo mismo que los Estados Unidos: intentar monitorear e utilizar Internet como una forma de control. Hay una conciencia real de que la Argentina y el Brasil están construyendo una Internet propia, lo mismo que la Unión Europea, algo que hasta ahora sólo había hecho China. Pero el riesgo está en que estos gobiernos imiten a Estados Unidos: crear sus propios sistemas no ya para permitir la privacidad de sus ciudadanos, sino para comprometerla. Eso es un peligro. Es importante tener la garantía de que el control que ostenta Estados Unidos sobre las comunicaciones no termine en una transferencia a otros poderes. Leí un documento en el diario The New York Times en el que se mostraba el inmenso poder e influencia que EE.UU. tiene gracias a detentar el control de los servicios de Internet. De hecho, Estados Unidos inventó Internet. Muchos países se dieron cuenta de que no serán capaces de garantizar su confidencialidad si siguen usando sistemas que se apoyen en servidores norteamericanos.

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