Todos aliados, a la vez traidores y vasallos

Las bases del concurso están abiertas: ¿quién es más asustadizo o mentiroso o ladrón? Europa y Estados Unidos se desgarran en el inmenso cuadrilátero que se instaló con el espionaje a escala industrial y planetaria realizado por la Agencia de Seguridad Norteamericana, la NSA. Después de las sucesivas revelaciones sobre el espionaje con las que Washington gratificó a sus queridos aliados de Alemania, España y Francia, el imperio se lanzó al contraataque. El jefe de la NSA, el general Keith Alexander, dio vuelta el arma contra los denunciantes y acusó a sus amigos de Europa de ser los responsables tanto del espionaje de que son objeto sus ciudadanos como del envío a Washington de las informaciones recopiladas. Con el cinismo escénico al que ya nos tiene acostumbrados, el general Keith Alexander disparó el primer proyectil cuando aseguró, ante la Comisión de Inteligencia del Congreso estadounidense, que los informes suministrados por los diarios Le Monde y El Mundo, "según los cuales la NSA recabó miles de millones de llamadas telefónicas, son completamente falsos. Ni los periodistas ni la persona que robó esa información clasificada saben lo que tienen delante". Las palabras del general no son ni del todo falsas ni del todo verdaderas. El vespertino Le Monde confirmó que Francia remitió información a la NSA por medio de un acuerdo firmado por los dos países a finales de 2011.

 

Este detalle tal vez explique en parte la trémula reacción de París ante la suculenta masa de informaciones que los servicios secretos de Estados Unidos sustrajeron de Francia. Le Monde había revelado que entre el 10 de diciembre de 2012 y el 8 de enero de 2013 la NSA interceptó más de 70 millones de llamadas y SMS de empresas y particulares de Francia. Keith Alexander precisó ante el Congreso que toda esa información no corresponde a "ciudadanos europeos", sino que "se trata de información que noso-tros y nuestros aliados de la OTAN obtuvimos conjuntamente para la protección de nuestros países y en apoyo de nuestras operaciones militares". Después del espionaje, la zancadilla. En primer lugar, una fuente anónima de los servicios secretos franceses, la DGSE, confirmó al diario francés la existencia de un protocolo de intercambio de informaciones que entró en funcionamiento a principios de 2012. El 28 de octubre, el diario alemán Süddeutsche Zeitung había revelado que la agencia norteamericana y la francesa colaboraban en un programa común llamado Lustre. No obstante, este acuerdo no justifica la elevada cantidad de intercepciones operadas por la NSA en territorio francés. Francia tiene, para los servicios de inteligencia del mundo, un atractivo particular: los cables submarinos por donde transitan la mayoría de los datos oriundos de Africa y Afganistán pasan por las regiones francesas de Marsella y Bretaña. Ambas zonas están así celosamente vigiladas por París. La fuente de inteligencia citada por Le Monde declaró que eso era "un trueque que se instauró entre la dirección de la NSA y la DGSE. Les damos bloques enteros sobre esas zonas, y ellos, en contrapartida, nos dan partes del mundo en donde estamos ausentes".


De este formidable e hipócrita espionaje se desprende que los servicios de inteligencia se reparten el rastreo del mundo. Según el artículo de Le Monde, los datos que París le entrega a Washington corresponden a ciudadanos franceses y extranjeros residentes en las zonas bajo control francés. El trueque entre Francia y Estados Unidos no es el único en vigor. Existe una suerte de círculo de amigos integrado, entre otros, por Israel, Suecia o Italia donde llegan cables submarinos de valor estratégico. Hay entonces una clara geografía submarina de cables pinchados por los servicios de inteligencia de las potencias. Ello quiere decir que las comunicaciones que pasan a través de ellos, las que atañen a personas y a empresas, están al alcance de los países centrales. Por consiguiente, todo el juego comercial y de las relaciones internacionales está trampeado. Asimismo, queda claro entonces que el presidente socialista François Hollande no hizo más que pura mímica cuando interpeló a la administración norteamericana a causa del espionaje del que su país había sido objeto. Todos aliados, a la vez traidores y vasallos. Le Monde afirma en su artículo que estas "nuevas aclaraciones plantean antes que nada la responsabilidad de las autoridades políticas francesas". La portavoz del gobierno francés, Najat Vallaud-Belkacem, juzgó como "poco verosímiles" las alegaciones del general Alexander.


La controversia no disculpa en nada a la NSA. Muy por el contrario. Con los documentos entregados por el ex agente de la CIA y la NSA, Edward Snowden, como prueba, Le Monde mantiene que los objetivos de Washington eran sus mismos aliados. Una fuente jerárquica de la DGSE francesa refuta la idea de que sus servicios hayan podido entregar, en apenas un mes, "70,3 millones de datos a la NSA". El volumen es demasiado alto para ese período. Además, el documento suministrado por Snowden dice claramente "contra ese país en particular". Contra Francia u otro, da lo mismo. Las potencias se enemistan hoy, pero mañana se volverán a dar la mano para seguir expoliando en beneficio propio los datos del planeta. Comercio, desarrollo, negociaciones internacionales, acceso a los mercados, licitaciones internacionales, todo está contaminado por los intrusos que gobiernan el mundo, gobiernan las redes y los cables submarinos. Es una auténtica declaración de guerra contra las naciones que disponen de menos recursos, una metódica y cobarde condena a la desigualdad.
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Domingo, 29 Septiembre 2013 09:39

"El gobierno de EE.UU. trata de asustarnos"

"El gobierno de EE.UU. trata de asustarnos"

Su trayectoria profesional va mucho más allá del caso de las revelaciones del ex agente de la CIA y de la NSA Edward Snowden. Es un actor central en la trama mundial de espionaje.

 

Desde Río de Janeiro

 

Los drones, la lucha contra el terrorismo, la nefasta herencia de la administración del ex presidente norteamericano George Bush, las zonas oscuras de la administración de Barack Obama y el espionaje globalizado montado por Estados Unidos a partir del dispositivo Prisma. Glenn Greenwald conoce esos temas con el rigor y la pasión que le confieren su compromiso y una trayectoria profesional que va mucho más allá del caso de las revelaciones del ex agente de la CIA y de la NSA Edward Snowden. Glenn Greenwald es el segundo actor central de esta trama de espionaje: es este periodista quien, mes tras mes, destila en The Guardian el contenido del enorme dossier que Edward Snowden le entregó en Hong Kong antes de refugiarse en Rusia. Snowden no lo eligió por azar. Greenwald es un reputado autor de investigaciones que sacudieron el sistema político norteamericano y lo convirtieron en uno de los 50 comentaristas más influyentes de Estados Unidos.

 

Quienes conocen su nombre a través de Snowden y el tentacular espionaje de Prisma ignoran la sólida trayectoria que lo respalda. Abogado de profesión, en 2005 Greenwald dejó su carrera de representante de bancos y de grandes empresas y se lanzó en la defensa de los derechos cívicos, las libertades públicas y las investigaciones de alto vuelo. Ese mismo año, un caso de espionaje por parte de la NSA revelado por The New York Times lo propulsó a través de su blog, How Would a Patriot Act, que luego se volvería un libro, How Would a Patriot Act? Defending American Values from a President. Al año siguiente, este activista riguroso publicó un libro feroz sobre la espantosa herencia de la administración Bush, A Tragic Legacy: How a Good vs. Evil Mentality Destroyed the Bush Presidency. En 2008 le siguió otro libro acerca de los mitos e hipocresías de los republicanos, Great American Hypocrites: Toppling the Big Myths of Republican Politic, y en 2012 otra obra cumbre sobre la forma en que la ley es utilizada para destruir la igualdad y proteger al poder: With Liberty and Justice for Some: How the Law Is Used to Destroy Equality and Protect the Powerful.

 

Entre libro y libro, Greenwald llevó a cabo investigaciones explosivas sobre WikiLeaks, Julian Assange, y el soldado Bradley Manning, el militar que le entregó a Assange los cables secretos. Premiado varias veces por su trabajo, Glenn Greenwald define al periodismo de una manera militante: "Para mí, el periodismo es dos cosas: investigar hechos sobre las actividades de la gente que está en el poder, y plantearle límites".

 

Este es el hombre a quien, en mayo de este año y luego de que The Washington Post haya rehusado publicarlos, Edward Snowden le entregó los documentos del abismal espionaje estructurado por la NSA a través del dispositivo Prisma con la colaboración de las empresas privadas como Google, Facebook, Yahoo!, Microsoft y tantas cosas. Glenn Greenwald vive en Brasil dese hace varios años. El doble caso Snowden y Prisma cambió muchas cosas de su vida. Su compañero, David Miranda, fue detenido e interrogado en Londres durante muchas horas en virtud de una ley antiterrorista. Ambos saben que sus conversaciones y sus gestos están celosamente vigilados. Se adaptaron a esa vida sin renunciar por ello a continuar el trabajo de denuncia.

 

En esta entrevista exclusiva realizada en Río de Janeiro por Página/12, Glenn Greenwald revela aspectos inéditos sobre Edward Snowden, cuenta las dificultades de su vida y corre un poco más el telón sobre la nueva industria norteamericana: espiar a cada ciudadano del mundo.

 

–Estados Unidos argumenta que el espionaje planetario apunta a luchar contra el terrorismo. Sin embargo, la lectura de los documentos que Snowden le entregó a usted no aporta esa prueba.

–Si miramos los últimos 30 años, y sobre todo desde los atentados del 11 de septiembre, hay una idea que los norteamericanos quieren aplicar: utilizar el terrorismo mundial para que la gente tenga miedo y actuar con las manos libres. Es una excusa para torturar, secuestrar y arrestar. Ahora están utilizando la misma excusa para espiar. Los documentos sobre la manera en que Estados Unidos espía y sus objetivos poco tienen que ver con el terrorismo. Muchos tienen que ver con la economía, las empresas y los gobiernos, y están destinados a entender cómo funcionan esos gobiernos y esas empresas. La idea central del espionaje es ésa: controlar la información para acrecentar el poder de Estados Unidos alrededor del mundo. En los archivos de la NSA hay documentos sobre el terrorismo, pero no son la mayoría. El gasto de millones de dólares para coleccionar toda esta información contra el terrorismo es una broma. Espiar a Petrobras, a Al Jazeera o a la OEA; esos objetivos nada tienen que ver con el terrorismo. El gobierno está tratando de convencer a la gente de que debe renunciar a su libertad a cambio de estar más segura, trata de asustar y hacer creer que sacrificar la libertad es algo necesario para estar a salvo y protegido de las amenazas que vienen de afuera.

 

–El paso que dio Edward Snowden al haberle suministrado los documentos sobre la manera en que Washington espiaba al planeta entero es sorprendente. ¿Cómo se explica que alguien tan joven, que formaba parte del aparato de inteligencia, optara por ese camino?

–Hay ejemplos en la historia en que la gente sacrifica sus propios intereses para poner término a muchas injusticias. Las razones por las cuales actúan así son complicadas, complejas. En este caso, hay dos cosas importantes: una es que Snowden valora al ser humano y los derechos. Snowden tenía las cosas claras: o continuar con este sistema, perpetuar este mundo destruyendo la privacidad de cientos de millones de personas en el planeta, o, mejor, romper el silencio y actuar contra estos abusos. Creo que Snowden comprobó que si hubiese seguido permitiendo la existencia de este sistema no hubiese podido seguir viviendo con la conciencia tranquila el resto de su vida. El dolor, la vergüenza, el remordimiento y el arrepentimiento como sentimientos para el resto de sus días le daban miedo. Era demasiado grave para guardarlo en su conciencia. Vio que no había muchas opciones y que debía tomar partido. Lo otro importante es que Snowden tiene 30 años, su generación creció con Internet como una parte central de sus vidas. La gente un poco más mayor no se da cuenta de la importancia de Internet para la existencia de las personas. Snowden me dijo que Internet le ofreció a su generación todo tipo de ideas, campos de exploración, contactos con otras personas en el mundo y una capacidad de entendimiento inéditos. Entonces decidió protegerlo. No quería vivir en un mundo en el que todo esto desapareciera, en donde la gente no pudiese utilizar Internet nunca más.

 

–Pero Snowden fue sin embargo un hombre del sistema.

–Sí, pero era muy joven cuando empezó. Tenía 21 años. Con el correr del tiempo fue cambiando sus puntos de vista sobre el gobierno de Estados Unidos, la NSA, la CIA. Snowden cambió de forma gradual, progresiva. Empezó a darse cuenta de que esas instituciones que pretendían hacer el bien no estaban haciendo el bien sino el mal. Snowden me dijo que, a partir de 2008 y 2009, ya pensó en convertirse en un filtrador de documentos. Como muchas otras personas en el mundo, Snowden también pensó que la elección de Barack Obama iba a conducir a que los abusos se atenuasen. Confiaba en eso. Pensó que Obama revertiría el proceso, que sería diferente y mejor, pero se dio cuenta de que no era así. Esa fue una de las razones. Tomó conciencia de que Obama no arreglaba nada, más bien Obama siguió perpetuando el imperio norteamericano.

 

–El poder de Estados Unidos es prácticamente sin límites a partir del control de las tecnologías de la información. Muchos piensan que, de alguna manera, Obama es peor que Bush.

–Es difícil decir que Obama es peor que Bush. No hace falta que Obama diga: "Espiemos más". Desde luego, Obama tiene una parte de responsabilidad en el crecimiento de este sistema de espionaje. Obama continuó con las mismas políticas de antes, pero cambió el simbolismo y la imagen. Creo que el escándalo que provocó la filtración de estos documentos cambió la visión que la gente tenía de Barack Obama. Snowden y yo pasamos mucho tiempo en Hong Kong hablando sobre lo que iba a pasar con las revelaciones. No podíamos calcular las consecuencias. Teníamos conciencia de la importancia, pero pensábamos que podía haber una reacción apática. Pero desde que se publicó la primera historia el interés sigue creciendo. Esto se está convirtiendo en una traba para que los gobiernos sigan abusando de su poder, para continuar actuando en secreto. Pero hay individuos como Snowden, como el soldado Bradley Manning, o entes como WikiLeaks, que sacan a la luz la información. Julian Assange es un héroe por el trabajo que hizo con WikiLeaks. En muchos sentidos, fue él quien hizo que esto fuera posible, fue Assange quien planteó la idea según la cual, en la era digital, para los gobiernos era muy difícil proteger sus secretos sin destruir otra privacidad. Esa es la razón por la cual el gobierno de EE.UU. está en guerra contra las personas que hacen eso: quieren asustar a otros individuos que estén pensando en hacer lo mismo en el futuro. Yo me apoyé en el coraje de Snowden para publicar estos documentos. Edward Snowden es hoy una de las personas más buscadas del mundo, es probable también que pase los próximos 30 años en la cárcel. Lo que llevó a cabo Snowden es una de las cosas más admirables que he visto hacer a alguien en nombre de la justicia.

 

–Los gobiernos de la Argentina, el Brasil, al igual que otros Estados en el mundo, están empujando para romper el cerco del espionaje y el control casi absoluto que Estados Unidos tiene sobre Internet. ¿Cuál es para usted la solución?

–Yo creo que la solución sería crear un lobby entre los países, que los países se unan para ver cómo construir nuevas pasarelas para Internet que no permitan que un país domine completamente las comunicaciones. El problema radica también en que cada país empieza a tener más control sobre Internet, y eso puede hacerlos caer en la tentación de hacer lo mismo que los Estados Unidos: intentar monitorear e utilizar Internet como una forma de control. Hay una conciencia real de que la Argentina y el Brasil están construyendo una Internet propia, lo mismo que la Unión Europea, algo que hasta ahora sólo había hecho China. Pero el riesgo está en que estos gobiernos imiten a Estados Unidos: crear sus propios sistemas no ya para permitir la privacidad de sus ciudadanos, sino para comprometerla. Eso es un peligro. Es importante tener la garantía de que el control que ostenta Estados Unidos sobre las comunicaciones no termine en una transferencia a otros poderes. Leí un documento en el diario The New York Times en el que se mostraba el inmenso poder e influencia que EE.UU. tiene gracias a detentar el control de los servicios de Internet. De hecho, Estados Unidos inventó Internet. Muchos países se dieron cuenta de que no serán capaces de garantizar su confidencialidad si siguen usando sistemas que se apoyen en servidores norteamericanos.

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La NSA hizo perfiles de ciudadanos cruzando sus datos personales

 

La Agencia Nacional de Seguridad (NSA) ha elaborado durante los últimos años amplios perfiles sociales y personales de ciudadanos estadounidenses mediante el cruce de información privada obtenida a partir de sus bases de datos y de sus programas de vigilancia. Se trata de la última revelación de las cuestionables prácticas de espionaje de la NSA ejercidas sobre sus compatriotas obtenida gracias a las filtraciones del exanalista de la CIA, Edward Snowden, y que este sábado ha publicado The New York Times.


De acuerdo con la documentación obtenida por el diario, desde 2010, la agencia de espionaje desarrolló un complejo sistema de cruce de información a gran escala mediante la conexión de llamadas telefónicas, correos electrónicos, situación geográfica conseguida a través de GPS, cuentas bancarias, perfiles de redes sociales o registros de votantes, que le permitía obtener un análisis y una predicción de la conducta y el comportamiento de los ciudadanos titulares de esos datos. El único requisito para poder interconectar toda esta información privada era que el sujeto estuviera "relacionado directa o indirectamente con una persona o una organización extranjera y que fuera de interés para los servicios de inteligencia", según The Times.


"Las llamadas telefónicas y los correos electrónicos permiten a los analistas identificar a amigos y otras personas relacionadas con sus titulares, detectar dónde se encuentran en un momento determinado, obtener pistas sobre su afiliación política o religiosa y lograr información de interés a través de sus llamadas a su psiquiatra, los mensajes a un amante o la comunicación con un sospechoso", señala The New York Times.


Aunque este sistema, según el artículo, fue establecido, en principio, para establecer una red de datos amplia que permitiera obtener una extensa información sobre las actividades en EE UU de individuos relacionados con extranjeros sospechosos, en este cruce de datos también se incluyó a ciudadanos estadounidenses, sin importar si estaban involucrados en acciones ilegales o no. De acuerdo con un memorándum de la NSA de 2011, la agencia indicaba a sus analistas que estaban autorizados a rastrear los contactos de estadounidenses "siempre que ofrecieran una justificación relacionada con la inteligencia exterior". "Lo que podía abarcar desde lazos con el terrorismo, la proliferación de armas, el narcotráfico, espionaje o conversaciones con diplomáticos o políticos", explica el diario neoyorquino.


Estas nuevas revelaciones de la laxitud legal con la que la NSA ha estado recopilando información en los últimos años, ahondan en la polémica que las filtraciones de Snowden, que ahora se encuentra en Rusia gracias al asilo temporal concedido por el Gobierno de Vladimir Putin, han encendido sobre el equilibrio entre la seguridad y el derecho a la privacidad de los ciudadanos. Esta misma semana un grupo bipartito de senadores ha introducido en la cámara Baja una propuesta de ley para otorgar más transparencia al polémico programa de rastreo de llamadas telefónicas que filtró Snowden a principios del pasado mes de junio y que fue el detonante del escándalo sobre las prácticas de la NSA.


El propio presidente estadounidense, Barack Obama, anunció en agosto una serie de medidas para garantizar la limpieza y revisar la legalidad de los sistemas de vigilancia de su Administración a las que se refirió durante su intervención esta semana en la Asamblea General de Naciones Unidas, tras ser interpelado –aunque no de manera directa- por su homóloga brasileña, Dilma Rousseff, que condenó enérgicamente el espionaje ejercido por EE UU a otros países, entre ellos el suyo, y que abogó por el desarrollo de mecanismos que permitan un mayor control de Internet para impedir estas prácticas.


Los últimos documentos filtrados por Snowden no establecen cuántos estadounidenses han sido objeto del cruce de datos masivo denunciado por The New York Times, pero sí dejan constancia de la importancia que la NSA otorga a esta técnica, para la que ha desarrollado, según la información, un sofisticado software.

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Lunes, 09 Septiembre 2013 06:45

Nadie escapa al gran fichero del Tío Sam

Nadie escapa al gran fichero del Tío Sam

Antes de acostarse hay que mirar debajo de la cama, apagar la señal wifi y cerrar todos los accesos a Internet de la casa. La última tanda de informaciones sobre el espionaje norteamericano atraviesa una nueva frontera de la violación de la privacidad. El diario The New York Times reveló que Washington trató de corromper toda la tecnología que protege Internet para acentuar el espionaje. A través de la Agencia Nacional de Seguridad norteamericana, NSA, Estados Unidos robó claves de seguridad, alteró programas y computadoras y forzó a ciertas empresas a colaborar con el fin de acceder a comunicaciones privadas, tanto dentro como fuera del territorio norteamericano. La NSA no respetó límite alguno: correos electrónicos, compras en Internet, red VPN, conexiones de alta seguridad (el famoso SSL), acceso a los servicios de telefonía de Microsoft, Facebook, Yahoo y Google, la lista de los nuevos territorios de caza es interminable. Según el diario norteamericano, la NSA gasta más de 250 millones de dólares anuales en un programa llamado Sigint Enabling, cuya meta consiste en modificar la composición de ciertos productos comerciales –computadoras, chips, teléfonos celulares– para tornarlos vulnerables, o sea, accesibles a los oídos de la NSA. A esto se le agregan las informaciones publicadas en Wikileaks acerca de unas 80 empresas privadas que se sirven de las nuevas tecnologías para captar (espiar) en tiempo real los intercambios en Facebook, MSN, Google Talk, etc., etc. Estamos en la más perfecta intemperie tecnológica de manera permanente, sin que la víctima tenga la más lejana conciencia. Un crimen perfecto.

 

En esta entrevista con Página12, el investigador y especialista de las nuevas tecnologías Jacques Henno analiza todos estos abusos y tendencias que se inscriben en una nueva era marcada por el nacimiento de un lobby entre los militares, la informática, los datos y los ficheros. Henno ha publicado varios libros que anticiparon de manera detallada y rigurosa las informaciones suministradas por el ex agente de la CIA y la NSA, Edward Snowden: estamos todos vigilados. Silicon Valley, el valle de los predadores, y Estamos todos fichados exploran con mucha lucidez un mundo de espionaje y violación de los derechos que, hasta hace apenas unas semanas, parecía producto de una imaginación paranoica. Las investigaciones de Henno demostraron que no. Las revelaciones de Snowden probaron que el especialista francés tenía razón.

 

–Estamos descubriendo con una asombrosa pasividad la profundidad del espionaje del que somos objeto por parte de los Estados Unidos.

 

–Hay que recordar que la informática al servicio del totalitarismo existe desde los años ’40. Durante la Segunda Guerra Mundial, si los campos de exterminio nazis fueron tan eficaces fue porque se usaron las máquinas IBM que funcionaban con las tarjetas perforadas para contabilizar a todas las personas. Asimismo, el Plan Cóndor que funcionó entre las dictaduras de América latina para perseguir a los opositores se montó a partir de computadoras vendidas por los norteamericanos a las dictaduras de América del Sur. Estas computadoras servían para fichar a los opositores.

 

–¿Cuándo y cómo nace el espionaje moderno tal y como se revela hoy?

 

–Todo esto nace con un programa llamado TIA, Total Information Awareness. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2011 los norteamericanos trataron de encontrar tecnologías capaces de prevenir este tipo de atentados. Rápidamente se dieron cuenta de que tenían entre las manos todas las informaciones necesarias. Por ejemplo, los terroristas que cometieron los atentados del 11 de septiembre habían sido identificados antes, cuando tomaron aviones, o cuando dos de ellos se habían inscripto para aprender a manejar aviones. Hasta tenían fotos de ellos sacando dinero de un cajero automático. De hecho, ya tenían los perfiles a través de los datos de las compañías aéreas y de los cajeros automáticos. Sin embargo, lo que les faltaba era la metodología para unir todos esos ficheros los unos con los otros. En ese proceso intervienen empresas comerciales que fueron a ver a la administración norteamericana para decirle: “Nosotros trabajamos con ficheros y podemos ayudarlos a prevenir atentados”. Así nació el sistema de vigilancia completa, Total Information Awareness, ITA, capaz de crear ficheros sobre cualquier persona en el mundo, sobre todos los habitantes del planeta, a fin de tener un máximo de informaciones sobre cada persona y, así, descubrir signos sobre la preparación de atentados terroristas. Una empresa como Acxiom, por ejemplo, es una de estas empresas. Acxiom es totalmente desconocida por el gran público, pero es una de las empresas que detenta el mayor número de ficheros sobre los consumidores del mundo. Cada año efectúa encuestas sobre la comida que les damos a los gatos, el tipo de papel higiénico que utilizamos o los libros que leemos. En Francia, la Comisión Nacional de Informática y Libertades, CNIL, se opuso varias veces a las encuestas de Acxiom.

 

–Esa tecnología dio lugar al nacimiento de una suerte de megasistema de cálculo matemático que crea perfiles según una serie aparentemente racional de informaciones.

 

–Efectivamente. Por ejemplo, luego de los atentados de Londres se descubrió que los terroristas preparaban los ataques comprando antes congeladores de gran capacidad para almacenar los explosivos. A raíz de esto ahora se piensa que la gente que compra congeladores de gran capacidad es sospechosa y, por consiguiente, está fichada, vigilada. Lo mismo ocurre con los aviones. Si alguien toma un avión con destino a los Estados Unidos y viaja por primera vez en clase ejecutiva o en primera clase también estará fichada, vigilada. Los asientos de primera clase están muy controlados porque están cerca de la cabina de los pilotos. Entonces, si alguien compra un pasaje en esa clase y, según el resumen de los gastos de la tarjeta de crédito, la persona no tiene los medios de pagarse un billete a ese precio, pues bien, automáticamente estará bajo vigilancia. En resumen, los norteamericanos explotan todas las informaciones que obtienen de una persona. Hay que decir también que los norteamericanos son a la vez paranoicos y amantes de la tecnología. Paranoicos porque desde hace mucho viven con un arma. Y amantes de la tecnología porque, cada vez que hay un problema, tratan de encontrar una solución técnica y no forzosamente social u económica.

 

–Lo curioso está en que buena parte de esos datos de los que se sirve la NSA fueron entregados voluntariamente por los usuarios.

 

–Claro. Cuando nos inscribimos en el portal de una empresa norteamericana, Yahoo, Microsoft, Google u otras, nadie lee hasta el final las condiciones de utilización. Sin embargo, si prestamos atención veremos que allí dice textualmente: “Autorizo el almacenamiento de estas informaciones en el territorio norteamericano”. Ahora, si los datos que nosotros confiamos a Yahoo, Microsoft, Amazon, Facebook o Google están almacenados en el territorio norteamericano, estos datos están entonces regidos por el derecho norteamericano. La ley votada luego de los atentados del 11 de septiembre, la ley Patriot Act, le permite a cualquier administración norteamericana requisar los ficheros que estima necesarios. Esos datos van a parar a la NSA.

 

–Hay un cambio fundamental en la regla de la constitución de los lobbies que actúan en los Estados Unidos. El lobby de la defensa ha cambiado de perfil con las tecnologías de la información.

 

–Sí. Antes se hablaba de un lobby militar-industrial. Había, de hecho, una conjunción entre la industria y los militares. Ahora no. El lobby actual se plasma entre los especialistas de los ficheros, los informáticos, y los militares. No somos conscientes de la cantidad de informaciones privadas que suministramos cada día a los operadores privados de Internet. Por ejemplo, en Facebook se publican cada día 350 millones de fotos. Al cabo de diez días hay 3500 millones de fotos, y al cabo de cien días 35.000 millones. Facebook es hoy la base de imágenes más grande del mundo. Google, por ejemplo, es capaz de prevenir la epidemia de gripes en el mundo con sólo calcular la cantidad de personas que, en un lugar determinado, busca información sobre los síntomas de la gripe y cómo curarla. Además, los costos de esta tecnología, almacenamiento, memoria o microprocesadores son cada vez más bajos. La NSA es perfectamente capaz de almacenar todas estas informaciones y luego analizarla con programas especializados, incluidos los correos que enviamos y recibimos.

 

–Como usted lo demuestra en su libro Sillicon Valley, el valle de los predadores, tanto el espionaje como el dinero que Google o Facebook ganan en Internet proviene de nuestra... digamos inocencia.

 

–Sillicon Valley es el valle del Big Data. Las empresas como Google o Facebook viven de los datos que nosotros les facilitamos. Con esos datos tratan de saber cuáles son nuestros centros de interés y, a partir de allí, enviarnos publicidades que correspondan a nuestro perfil. Un portal como Facebook vive de la publicidad y va a hacer todo lo posible para saber más cosas sobre nosotros y nuestros amigos, para incitarnos a publicar más y más cosas sobre nosotros. Una vez que las obtienen, lo que hacen es materializar esas informaciones bajo la forma de publicidades. Facebook es capaz de identificar y fichar a la gente en función de sus preferencias por determinadas prácticas sexuales o por ciertas drogas. Esto es muy peligroso porque, en algunos países, hay prácticas sexuales que están prohibidas. Por consiguiente, a esos regímenes políticos les basta con ir a Facebook, hacer una búsqueda por edad, diplomas, zonas geográficas y prácticas sexuales para encontrar a las personas precisas. Cualquier régimen político tiene acceso a todas esas informaciones. En resumen, asistimos a un fichaje sexual, ideológico, político y religioso.

 

–¿Qué pasó con los europeos que se quedaron dormidos, sin capacidad tecnológica alguna?

 

–El imperio norteamericano utiliza las autorrutas de la información para captar las informaciones a fin de garantizar su seguridad y, también, para el espionaje económico o industrial. Y nosotros, como europeos, estamos en la periferia del imperio norteamericano y, encima, le enviamos informaciones. Cuando Francia lanzó la ofensiva contra los islamistas radicales en Mali, tuvo que pedir el respaldo norteamericano. Estados Unidos le suministró información, aviones radares y drones.

 

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Lunes, 26 Agosto 2013 06:32

¿Fin de la democracia?

¿Fin de la democracia?

Hay cada vez más dudas sobre si aún existe la democracia en este país, con voces destacadas declarando que tal cosa es nula y vacía. Noam Chomsky lo viene diciendo desde hace tiempo. Gore Vidal había concluido que el estadunidense era un sistema de un solo partido, con dos alas derechas”. Algunos han afirmado que la creciente desigualdad económica, la concentración de riqueza, efectivamente, anulan la democracia. Otros advierten que esto ya es una plutocracia, y que tiene elementos de un Estado dictatorial o totalitario

 

Chris Hedges, corresponsal de guerra y Premio Pulitzer, del New York Times, y más recientemente, ya como comentarista/analista independiente, concluye que, con el juicio y condena de Bradley Manning, el juego democrático ya se acabó en este país.

 

“El veredicto rápido y brutal” impuesto a Manning “implica que nos hemos vuelto un país gobernado por gangsters”, afirma Hedges en su columna en Truthdig la semana pasada. “Señala la inversión de nuestro orden moral y legal, la muerte de los medios independientes, y el mal uso abierto y flagrante de la ley para prevenir cualquier supervisión o investigación de los abusos oficiales del poder, incluidos crímenes de guerra. La pasividad de la mayoría de los ciudadanos de la nación –la población más espiada, monitoreada y controlada en la historia humana– ante el linchamiento judicial de Manning implica que ellos son los siguientes. Ya no quedan mecanismos institucionales para detener la trituración de nuestras libertades civiles más fundamentales… o para prevenir la guerra preventiva, el asesinato de ciudadanos estadunidenses por el gobierno y la anulación de la privacidad”, escribió.

 

Subrayó que la sentencia de Manning es uno de los días más importantes de la historia estadunidense: “marca el día en que el Estado formalmente declaró que todos aquellos que nombran y revelan sus crímenes se volverán prisioneros políticos o serán forzados, como Edward Snowden, y tal vez Glenn Greenwald, de quedarse en el exilio el resto de sus vidas. Marca el día cuando el país dejó toda pretensión de democracia… marca el día de remover la máscara de la democracia, ya de por sí una ficción, y sus sustitución por la cara fea y desnuda del totalitarismo corporativo…. Aquellos que no aceptan el poder estatal ilimitado, siempre el camino a la tiranía, serán perseguidos sin tregua. El miércoles nos volvimos vasallos”.

 

Chomsky desde hace tiempo advirtió que, en la práctica, esto hace tiempo no puede considerarse una democracia. Indica que sólo se tiene que observar que la cúpula política casi siempre obra en contra de los intereses de las grandes mayorías, y que logra esto manteniendo el disfraz de una democracia a través de un prensa subordinada y la industria de relaciones públicas. En un discurso la semana pasada, Chomsky relata que algunas de las encuestadoras de mayor prestigio han llegado a la conclusión de que “aproximadamente 70 por ciento de la población –70 por ciento inferior en la escala de riqueza/ingreso– no tiene ninguna influencia sobre las políticas (del país). Están efectivamente privados (de la participación democrática). Al subir la escala de riqueza/ingreso uno tiene cada vez más influencia sobre las políticas. Cuando uno está en la cima, lo que es tal vez una décima parte del uno por ciento, la gente esencialmente obtiene lo que desea, eso es, determinan las políticas. Entonces el término apropiado para eso no es democracia; es plutocracia”.

 


Más aún, y en esto tiene que ver con los denunciantes que revelan secretos oficiales, Chomsky recuerda que el poder tiene que mantenerse fuera de la vista pública y cita a uno de los politólogos más importantes del país, Samuel Huntington, de la Universidad de Harvard, quien indicaba que un principio científico es que “el poder se mantiene fuerte cuando permanece en lo oscuro. Expuesto a la luz del sol, empieza a evaporarse”. Manning y Snowden, subraya Chomsky, están encarcelados o perseguidos por su decisión de no entender este “principio científico”.

 

Pero no son sólo algunos periodistas furiosos e intelectuales públicos de la talla de Chomsky están advirtiendo que la democracia estadunidense esta anulada. El ex presidente Jimmy Carter, al hablar en un foro a puerta cerrada el mes pasado, abordó el tema del espionaje y las violaciones de derechos humanos que implica, y concluyó, según Der Spiegel, que “Estados Unidos no tiene una democracia funcional en este momento en el tiempo”. En entrevista semanas antes de esto, Carter ya había afirmado públicamente que aunque Snowden violó la ley al filtrar información secreta, “yo pienso que la invasión de derechos humanos y la privacidad estadunidense ha llegado a un punto extremo… creo que esta invasión de privacidad ha sido excesiva”.

 

Para el comentarista afroestadunidense influyente Tavis Smiley, escribiendo en el Washington Post, “la pobreza está amenazando a nuestra democracia; es ahora asunto de seguridad nacional. Como dijo (Martin Luther) King, la guerra es el enemigo de los pobres… E igual como King vivió bajo vigilancia constante, nuestro gobierno ahora parece estar espiando a todos nosotros”.

 

Juan Cole, el destacado intelectual público, y profesor de historia en la Universidad de Michigan, ofreció un comentario sencillo sobre “cómo crear una dictadura” en su influyente blog, Informed Comment, haciendo una lista de lo que se requiere, incluyendo “clasificar como secreto todo crimen gubernamental y violaciones de la Constitución”; “espiar al público en violación de la Constitución”; “criminalizar aún más a denuncias (de abusos del gobierno) como ‘terrorismo’” y “criminalizar como espionaje la revelación de crímenes de espionaje del gobierno”.

 

La cúpula política no se cansa de repetir que todo lo que hace tanto en el terreno de seguridad nacional como en sus políticas económicas y sociales es en nombre de “la defensa de la democracia y la libertad” y del sueño americano aquí y en el mundo. ¿Pero se puede “defender la democracia” en secreto y actuando como si el pueblo y los defensores de las libertades civiles y los disidentes fueran el enemigo?

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Lunes, 05 Agosto 2013 06:44

Los disidentes

Los disidentes

Casi todos hablan de cómo creían en la retórica oficial de su país, en la misión de Estados Unidos como guardián mundial de la democracia, como faro de esperanza libertador, como ejemplo para la humanidad.

 

Casi todos recuerdan que por eso se sumaron a las filas de agencias de inteligencia, a las fuerzas armadas, al Departamento de Estado o a la FBI. Y recuerdan cuando, con esa noble dedicación, denunciaron y revelaron algo que parecía abuso, corrupción o violación de los ideales tan repetidos por los representantes y líderes del país, y fueron expulsados de sus mundos y algunos condenados por “traidores”.

 

Siete de ellos han sido o están acusados por el gobierno de Barack Obama según la Ley de Espionaje y otros por divulgar “secretos oficiales” vía los medios de comunicación, más del doble de los casos que todos los presidentes anteriores combinados. El gobierno afirma que todos estos casos son estrictamente asuntos legales y no políticos, y rechaza que los acusados sean “denunciantes” o “disidentes”. Afirma que son simples criminales que violaron no sólo las leyes, sino la “confianza pública”, en efecto, traidores.

 

Dos de ellos están en los titulares mundiales de la noticia: el soldado Bradley Manning, cuyo consejo de guerra está por determinar su condena penal por varios cargos, incluidos cinco según la Ley de Espionaje; el otro, Edward Snowden, a quien se acaba de otorgar asilo político en Rusia, por ahora ha logrado escapar de las autoridades estadunidenses y de cargos por esa misma ley.

 

Entre los otros cinco denunciantes está Thomas Drake, analista de alto rango de la NSA, quien expresó preocupaciones a sus superiores por violaciones a la privacidad de estadunidenses por parte de la agencia, y más tarde platicó con un reportero sobre abusos y prácticas de mala administración en la NSA. A pesar de que el caso criminal en su contra, de acuerdo con la Ley de Espionaje, se desestimó, sigue en la lista negra, como todos los denunciantes que trabajan en inteligencia o defensa, y con ello su carrera. El ex integrante de la fuerza aérea y analista de la CIA ahora trabaja en una tienda de Apple.

 

John Kiriakou, ex agente de la CIA, fue condenado a dos años y medio de cárcel por dar a periodistas, incluido uno del New York Times, los nombres de dos ex colegas que habían empleado tácticas de tortura en interrogatorios. Stephen Jin-Woo Kim, contratista del Departamento de Estado, enfrentó cargos por filtrar información al periodista James Rosen, de Fox News (quien después, se reveló, fue espiado por la FBI). Shamai Leibowitz, ex traductor de la FBI, filtró a un bloguero que promueve la paz entre Israel y Palestina transcripciones de intervenciones telefónicas de la embajada de Israel en Washington sobre esfuerzos para influir en la opinión pública estadunidens. Jeffrey Sterling, ex agente de la CIA, se declaró no culpable de filtrar información sobre planes estadunidenses de sabotaje de planta nucleares de Irán a James Risen, del New York Times. Risen ha rehusado identificar su fuente, y el gobierno de Obama ha logrado que un tribunal le ordene hacerlo o enfrentará la cárcel.

 


Otros denunciantes a lo largo de las últimas décadas han enfrentado graves consecuencias, sobre todo el fin de su carrera, aun en casos donde las acusaciones legales en su contra fueron desestimadas. El más famoso entre ellos, Daniel Ellsberg, quien filtró los Papeles del Pentágono en 1971, afirma que la persecución de quien se atreva a revelar secretos oficiales a la opinión pública es peor con Obama que en tiempos de Richard Nixon.

 

Aunque las autoridades insisten en que sólo están aplicando la ley, los críticos sospechan que más bien se trata de suprimir las libertades de expresión y de prensa, y sobre todo la disidencia dentro de las filas oficiales.

 

Muchos recuerdan que esta Ley de Espionaje fue empleada inicialmente como arma política contra disidentes cuando fue promulgada en 1917, cuando Estados Unidos entró a la Primera Guerra Mundial. Fue usada contra socialistas, anarquistas y pacifistas que se oponían a la guerra, entre ellos el líder y candidato presidencial socialista Eugene Debs (quien pasó cinco años en la cárcel), líderes anarcosindicalistas del gremio IWW, así como para deportar a Emma Goldman y cientos de extranjeros más que criticaban la política bélica en ese tiempo.

 

Tal vez para algunos en el gobierno lo que más preocupa es que se multipliquen expresiones como éstas, resultado de los “secretos” revelados:

 

“He servido en el complejo militar industrial durante 10 años, primero como soldado en Bagdad, y ahora como contratista de defensa. Cuando ingresé, creía en la causa. Era ignorante, ingenuo y estaba engañado. Se ha comprobado que la narrativa profesada por el Estado, de la que hacen eco los medios establecidos, es falsa y criminal. Nos hemos convertido en lo que pensaba que combatíamos. Recientes revelaciones de valientes periodistas sobre crímenes de guerra, incluidas las guerras sucias de contrainsurgencia, terrorismo por drones, la suspensión del proceso debido, tortura, vigilancia masiva… han arrojado luz sobre la verdadera naturaleza del gobierno estadunidense... Algunos dirán que estoy haciendo algo irresponsable, impráctico e irracional. Otros dirán que estoy loco. He llegado a creer que la verdadera locura es no hacer nada. Mientras estemos sentados en la comodidad, ciegos ante las injusticias del mundo, nada cambiará… Yo sólo era un soldado, y ahora soy un administrador de bajo rango. Sin embargo, siempre he creído que si cada soldado arrojara su rifle al suelo, se acabaría la guerra. Por lo tanto, hoy arrojo el mío...” Esta es la carta de renuncia de Brandon Toy, administrador de un proyecto de vehículos de combate artillados de una división de General Dynamics, una de las principales contratistas del Pentágono.

 

“Aquellos que pueden ceder una libertad esencial para obtener un poco de seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad”: Benjamin Franklin.

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Domingo, 04 Agosto 2013 06:02

No les gusta que los espíen

No les gusta que los espíen

Se asiste a un vuelco inesperado de la opinión pública en EE.UU.: cada vez disgustan más los programas de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) que Edward Snowden está dando a conocer por intermedio del periodista Glenn Greenwald en el diario británico The Guardian. Una reciente encuesta del Pew Research Center revela que un 56 por ciento de la población opina que “los tribunales federales han fracasado en poner límites adecuados a la recolección de datos telefónicos y de Internet por parte del gobierno como un elemento de sus esfuerzos antiterroristas” (www.people-press.org, 26-7-13).

 

Otras opiniones apuntan en la misma dirección, pero tal vez convenga antes señalar que Snowden usó una estrategia diferente a la de Assange: brindó la información en exclusiva a un solo periódico importante y no a cinco, como hizo el último; al parecer, sus resultados son más contundentes y no sólo por la diversa densidad de lo que cada uno filtró.

 

La mayoría de los encuestados por el Pew Center, un 70 por ciento, sospecha que el gobierno espía a todos y usa esos datos con otros fines que la lucha antiterrorista y un 63 por ciento piensa que el gobierno acumula información sobre el contenido de las conversaciones telefónicas y de los correos electrónicos y no se limita al acopio de los llamados “metadatos”, como afirman los funcionarios, es decir, sólo de los números de teléfono y de las direcciones de email. Lo cual entraña un fuerte rechazo a las afirmaciones oficiales en defensa de tales programas: que están sujetos a una supervisión adecuada, que no se investiga el contenido de las comunicaciones y que su único propósito consiste en reforzar la seguridad del país.

 

“Es la primera vez en su actividad encuestadora sobre el tema, iniciada en el 2004, que el Pew Center registra que la mayoría expresó más preocupación por las libertades civiles que por el terrorismo.” Apoya esta afirmación en un cuadro-síntesis de sus investigaciones: en el 2004, el 49 por ciento opinaba que el gobierno “no había hecho lo suficiente para proteger al país” contra un 29 por ciento que declaraba exactamente lo contrario. En el 2013, las tendencias se invirtieron: el 47 por ciento considera que el gobierno ha ido muy lejos en materia de restricción de las libertades civiles contra el 35 por ciento en la posición adversa.

 

Se trata, en definitiva, de dirimir si estas medidas de seguridad son más importantes que el derecho civil a la privacidad personal. Hasta la mayoría de los interrogados que pertenecen al ultraconservador republicano Tea Party juzga que al gobierno se le ha ido la mano con los programas de la NSA: 47 por ciento contra el 35. Esta situación repercute en los representantes y senadores nacionales. El miércoles 31 se produjo un acalorado debate en la sesión del Comité de Inteligencia del Senado: dirigentes de los dos partidos cuestionaron la veracidad de las informaciones que la comunidad de espías de EE.UU. proporciona (www.theguardian.com, 31-7-13).

 

La NSA había afirmado que, gracias al programa de acopio de datos telefónicos y al que se ocupa de espiar los hábitos y el uso de las computadoras, se habían desbaratado 54 complots terroristas. En la sesión del miércoles del comité senatorial, sin embargo, el subdirector de la NSA, John Inglis, concedió que a lo sumo una sola conjuración terrorista fue impedida merced al espionaje telefónico. Los senadores demócratas Ron Wyden y Mark Udall, miembros del Comité de Inteligencia, siempre han reiterado que no hay evidencias de que dicho programa haya servido para detectar algún complot. La presidenta del Comité, la demócrata Dianne Feinstein, declaró: “Pondríamos a la nación en peligro si anulamos estos programas”.

 

El prestigioso periodista Dave Kravets documentó la relación entre el apoyo a la NSA de muchos parlamentarios con el dinero que reciben de las industrias del ramo contratadas por la Agencia (www.wired.com, 26-7-13). En particular, señala Greenwald, los que presiden los dos comités de inteligencia –Feinstein en el Senado, el republicano Mike Rogers en la Cámara de Representantes– “son tan absolutamente leales a la NSA... que habitualmente es imposible diferenciar sus conductas, posiciones y comentarios de los que caracterizan a los funcionarios de la NSA” (www.theguardian.com, 29-7-13).

 

Los jóvenes son los más preocupados por la invasión de la privacidad que practica la NSA, según la encuesta del Pew Center: una mayoría del 60 por ciento evalúa que el gobierno se ha excedido en las restricciones a las libertades civiles con sus políticas antiterroristas. No pocos parlamentarios han comenzado a pensar en sus votantes.

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Protestan miles en Alemania contra el espionaje de Estados Unidos

Bajo el lema “Yes, we protest”, impreso sobre la imagen del presidente estadunidense Barack Obama, miles de alemanes se pronunciaron contra el espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y en favor de quienes revelen estas acciones, en marchas realizadas en distintas ciudades, entre ellas Francfort, Munich y Berlín.

 

Los activistas alemanes sostuvieron que “la lucha contra el terrorismo es sólo una excusa para limitar el derecho a la libertad”. Exigieron que se ponga fin a la vigilancia en Internet y la protección de las personas que saquen a la luz información importante para los ciudadanos, al tiempo que los servicios secretos alemanes insistieron en que no tienen indicios de que “los estadunidenses hayan interceptado datos en Alemania”.

 

“¿Quién nos protege de la NSA?” o “No quiero tener que codificar mis comunicaciones”, fueron algunos mensajes que se pudieron observar durante las protestas, en las cuales se exigió proteger al ex contratista de la NSA Edward Snowden, quien es reclamado por Estados Unidos tras filtrar información sobre programas gubernamentales de vigilancia a comunicaciones telefónicas e Internet, por lo que enfrenta cargos por espionaje y robo de propiedad federal.

 

Snowden reveló que los servicios estadunidenses llegaron a interceptar al menos medio millón de comunicaciones al mes en Alemania.

 

Las marchas congregaron a mil personas en Francfort, 500 en Berlín, Munich y Karlsruhe, y 700 en Hamburgo.

 

Por su parte, Hans-Georg Maassen, presidente de la agencia de inteligencia del Interior, declaró al diario Die Welt que la crítica al organismo que preside por el supuesto espionaje realizado por Estados Unidos es caso concluido.

 


“Ya se ha aclarado todo sobre los supuestos errores de los servicios secretos alemanes”, expresó Maassen. Añadió: “Lo único que aún no sabemos es en qué consiste exactamente el programa PRISM y qué hacen los estadunidenses con ese programa en su territorio”.

 

Maassen declaró que por el momento su institución no tiene indicio alguno de que “los estadunidenses hayan interceptado datos en Alemania.

 

“La mayoría de los servidores se encuentran en Estados Unidos. A través de ellos pasan datos financieros y de tarjetas de crédito, así como comunicaciones de las redes sociales”, explicó.

 

A pesar de que el gobierno alemán sigue declarándose incapaz de esclarecer lo sucedido, Maassen dijo estar sorprendido por “cómo la NSA estuvo dispuesta a explicar el programa estadunidense PRISM”.

 

El presidente de los servicios secretos alemanes del Interior también quiso dejar claro que nadie debería tener ninguna duda de la existencia de tres sistemas diferentes con el mismo nombre, pero “que no tienen nada que ver entre sí”, ya que el jueves salió a la luz la existencia de tres programas PRISM.

 

En tanto, el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, nombró hoy al diplomático Dirk Brengelmann, quien anteriormente se desempeñó como secretario general adjunto de asuntos políticos y política de seguridad en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, responsable de política exterior en temas relacionados con la red, publicó hoy el diario Süddeutsche Zeitung.

 

Dpa

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“Está en juego la libertad del individuo”

A finales de la semana, dos ONG con sede en Francia, la Liga de Derechos Humanos (LDH) y la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), presentaron una querella contra X (desconocidos) ante el fiscal de la República apuntando hacia la NSA norteamericana y varias empresas transnacionales de Internet: Google, Yahoo!, Facebook, Microsoft, Paltalk, Skype, YouTube, AOL y Apple. Las dos ONG consideran que estas empresas están implicadas en el espionaje mundial que Washington organizó a través del sistema Prisma y cuya metodología fue revelada por el ex agente de la CIA y la NSA Edward Snowden. Hasta ahora, esta es la única acción emprendida en Europa contra Estados Unidos o sus empresas. Todo el sistema político del Viejo Continente se escondió como conejos asustados ante la prepotencia tecnológica de la Casa Blanca. Colmo del ridículo y la servidumbre, el gobierno socialista (en fin...) del presidente François Hollande impidió, junto a Italia, España y Portugal el sobrevuelo del territorio francés al avión del presidente boliviano Evo Morales: algún servicio secreto inepto hizo circular la información según la cual Snowden estaba en el avión de Morales. Más vergonzoso es el papel que desempeñó la prensa ante una violación tan colonial del derecho internacional. Burlas, títulos como “los latinos están enojados”, o boicoteo de la información marcaron la cobertura de este escándalo. Sobran los dedos de una mano para contar, en Francia, los diarios que mencionaron la última cumbre del Mercosur y la convocación de los embajadores de los países concernidos por el bloqueo del avión.

 

En esta entrevista con Página/12 realizada en París, el abogado Patrick Baudouin, presidente de honor de la FIDH, explica las bases de la querella judicial en Francia y analiza tanto la prepotencia norteamericana como el perfil de lacayo de Washington que adoptó la Unión Europea.

 

–Este episodio de espionaje planetario, violación del derecho internacional contra un jefe de Estado y perfil bajo de Europa es un caso de escuela. Sin embargo, pese a su amplitud y a sus múltiples conexiones, sólo ustedes recurrieron a la Justicia contra los implicados.

 

–Es asombroso, en efecto, que la nuestra sea la primera querella presentada. El juicio lo iniciamos porque las revelaciones de Snowden permitieron descubrir la existencia de un sistema de vigilancia generalizada a escala planetaria a través de Internet. La NSA, la CIA y el FBI pueden ingresar en los programas de los gigantes de la informática como Google, Yahoo!, Facebook, Microsoft y otros y colectar los datos. Esto les permite conocer el nombre del autor, del destinatario y el contenido de los mensajes. Pero esto no se limita al territorio norteamericano sino que Estados Unidos se adjudica el derecho de poner en práctica ese sistema en todo el mundo, en Europa, en América latina, en Asia. Esto es intolerable porque se opone totalmente a las legislaciones nacionales. Lo que está en juego acá es la libertad del individuo. Nuestro juicio apunta a la Agencia Nacional de Seguridad, la NSA, la CIA y, por complicidad, apunta también a los gigantes de la informática. Estos no pueden ignorar lo que pasa. Google, Facebook y los demás dicen hoy que, tal vez, si el espionaje tuvo lugar, fue sin que ellos se dieran cuenta. ¡ Es una broma! Desde luego, la base legal de la querella está constituida por las revelaciones de Snowden. Lo más increíble está en el hecho de que los mismos responsables de estos abusos no ponen en tela de juicio la información sobre los mismos. Estados Unidos no negó la veracidad de las revelaciones, no. Al contrario. Washington dijo: “Señor Snowden, usted es culpable por haber dicho la verdad. Y nosotros no queremos que esa verdad sea dicha”.

 

–Las cifras sobre el volumen de datos colectados es de ciencia ficción: son miles de millones de informaciones.

 

–Desde que el sistema Prisma se puso en funcionamiento hubo 97 mil millones de comunicaciones controladas en todo el mundo. Entre diciembre de 2012 y enero de 2013 en Francia se controlaron dos millones de comunicaciones. Y lo que nosotros queremos saber con este juicio es cuántas de esas dos millones de comunicaciones fueron utilizadas y con qué fines. Lo escandaloso no reside en activar un sistema de vigilancia en torno de personas ligadas al terrorismo o al crimen organizado, no. Todo Estado democrático debe protegerse y tener sistemas de control. Lo escandaloso está en que, en nombre de esa lucha contra el terrorismo, se violaron todas las reglas. En vez de controlar a las personas que pueden ser peligrosas se controló a todo el mundo, sin medida. La libertad de cada ciudadano ha quedado así en tela de juicio. Podemos imaginar qué pasaría si esos medios llegan a manos de gobiernos dictatoriales. Nada nos garantiza que, mañana, en España o en Francia, no haya un gobierno de extrema derecha, autoritario, dictatorial, el cual va a recurrir a esa información para controlar a todos los individuos. En Libia hemos visto que el coronel Khadafi tenía un sistema así que le permitió detener a los opositores y torturarlos. Nosotros buscamos precisamente limitar la amplitud de esos sistemas. Queremos que se tome conciencia del riesgo que esos dispositivos hacen correr a la libertad individual.

 

-En medio de este escándalo, el diario Le Monde reveló que Francia tenía también un sistema de vigilancia semejante.

 

–En efecto. Los llamados Estados democráticos reaccionaron tímidamente cuando las revelaciones de Snowden salieron a la luz. Podemos preguntarnos si esa reacción tímida no se debe precisamente al hecho de que los responsables de esas democracias no se sienten un poco responsables porque actúan de la misma manera.

 

–América latina fue también objeto del mismo espionaje. Estamos de nuevo frente a un imperio al que nada puede oponerse y que, con su potencia tecnológica, atropella todo el planeta.

 

–El imperialismo norteamericano es una práctica bien conocida en América latina. Y justamente, lo que provocó un shock en Europa Occidental fue que esta historia fue como un descubrimiento. En América latina el imperialismo y sus consecuencias son una constante. En Europa no. Hay algo que puede ser ventajoso en todo esto: que la movilización y la reacción se activen en todas partes contra el imperialismo norteamericano. En contra de lo que se cree, no hay ningún ocaso del imperialismo norteamericano. Creo, al contrario, que la potencia de Estados Unidos nunca fue tan importante como hoy. Desde los atentados del 11 de septiembre Estados Unidos pasó por alto todas las reglas y las leyes. Hay varios artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que han sido violados de manera constante y en toda impunidad. Es eso lo que nosotros queremos denunciar. Y esperamos que en otros países haya otras ONG u otras personas que hagan juicio contra los responsables del espionaje.

 

–Europa, en vez de actuar contra Estados Unidos, terminó por castigar a América latina cuando bloqueó el avión del presidente boliviano. Es una forma de abuso colonial y de servidumbre ante la Casa Blanca.

 

–Sí, absolutamente. Si este episodio fuera una película sería cómica, pero no lo es. Se trata de política internacional. Entre los países que impidieron el sobrevuelo de su territorio Francia se ridiculizó con esta historia. Hubo, de hecho, un miedo inmediato de molestar a Estados Unidos y provocar con ello medidas de retorsión. Para evitar un problema con Estados Unidos por el posible paso de Snowden en un avión se decidió prohibir el sobrevuelo del territorio. Aquí tenemos la prueba evidente de que somos como un remolque de Estados Unidos. Incluso un gobierno socialista, de quien hubiésemos esperado una actitud menos admirativa que la de su predecesor, el conservador Nicolas Sarkozy, repito, incluso un gobierno socialista sigue la misma línea. Lamentablemente, en Francia y en muchos países europeos seguimos siendo los sirvientes de lo que aún hay que continuar llamando el imperialismo norteamericano. Es una ilustración desastrosa.

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¿Por qué Chomsky desconfía de internet?

El telégrafo y las bibliotecas públicas tuvieron un impacto mucho mayor en las comunicaciones y el acceso a la información que internet. Eso le dijo a BBC Mundo Noam Chomsky desde el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), el mismo lugar donde en 1962 el informático John Carl Robnett Licklider concibió por primera vez la idea de una red global.


 
Activista político y ácido crítico del poder, Chomsky cree que las revelaciones del exanalista de inteligencia Edward Snowden sobre el espionaje en Estados Unidos son una prueba de que los gobiernos pueden aliarse con las grandes corporaciones para usar la red contra los ciudadanos.


 
Considera, además, que los lentes de Google son “orwellianos y ridículos” y que internet puede aislar y radicalizar a las personas.


 
El académico que revolucionó la lingüística y ha escrito más de cien libros reconoce que la red puede ser valiosa y él mismo la usa todo el tiempo, pero desde su oficina en Cambridge, Estados Unidos, desmitifica su impacto y se pregunta sobre sus consecuencias.

 


Internet vs. telégrafo


 
“Internet representa un cambio, pero ha habido cambios mayores cuando uno mira el último siglo y medio”.


 
“La transición entre la comunicación que permitía la navegación a vela y la que permitió el telégrafo fue mucho mayor que la que generan las diferencias entre el correo tradicional e internet”.


 
“Hace 150 años si mandabas una carta a Inglaterra, la respuesta podía demorar unos dos meses, porque viajaría en barco, y quizás ni siquiera llegaría a su destino”.


 
“Cuando surgió el telégrafo la comunicación se volvió prácticamente instantánea, y ahora que tenemos internet es sólo un poco más rápida”.


 
Internet vs. bibliotecas


 
“Hace un siglo, cuando se instalaron bibliotecas públicas en la mayoría de las ciudades estadounidenses, la disponibilidad de información y el incremento en la riqueza cultural fue ampliamente mayor que el que genera internet”.


 
“Ahora no tienes que cruzar la calle para ir a la biblioteca, puedes tener acceso a información en tu propio living, pero la información ya estaba allí, cruzando la calle”.


 
“La diferencia entre internet y una biblioteca es más pequeña que la diferencia entre la ausencia de una biblioteca y una biblioteca… En la biblioteca además al menos puedes confiar en que el material tendrá cierto valor porque pasó por cierto proceso de evaluación”.


 
“Internet es una suma de ideas azarosas y es difícil distinguir entre lo que alguien pensó mientras cruzaba la calle y lo que otro estudió en profundidad”.


 
¿Más unidos o más separados?


 
“Caminar hablando por teléfono es una forma de mantenerse en contacto con otros, pero, ¿es un paso adelante o un paso hacia atrás?”


 
“Yo creo que probablemente sea un paso hacia atrás, porque está separando a la gente, construyendo relaciones superficiales”.


 
“En vez de hablar con las personas cara a cara, de conocerlas a través de la interacción, hay una especie de carácter casual de esta cultura en desarrollo”.


 
“Conozco adolescentes que creen que tienen cientos de amigos, cuando en realidad están muy aislados”.


 
“Cuando escriben en Facebook que mañana tienen un examen, alguien les responde ‘espero que te vaya bien’ y conciben eso como amistad”.


 
“Todavía no he visto ningún estudio, pero pienso que la nueva tecnología está aislando a las personas en un grado importante, está separándolas unas de otras”.


 
¿Más o menos abiertos de mente?


 
“Internet entrega acceso instantáneo a todo tipo de ideas, opiniones, perspectivas, información. ¿Eso ha ampliado nuestras perspectivas o las ha hecho más estrechas?”


 
“Yo creo que ambas. Para algunos las ha ampliado. Si sabes lo que estás buscando y tienes un sentido razonable de cómo proceder, internet puede ampliar tus perspectivas”.


 
“Pero si te aproximas a internet de manera desinformada, el efecto puede ser el opuesto”.


 
“La mayoría usa internet como entretenimiento, diversión. Pero de la minoría que la usa para adquirir información, lo que se puede ver es que las personas localizan muy rápidamente sus sitios favoritos y los visitan porque refuerzan sus propias ideas”.


 
“Entonces te vuelves adicto a esos sitios, que te dicen lo que estás pensando y no miras otros”.


 
“Eso tiene un efecto de auto reforzamiento; el sitio se vuelve más extremista, y tú te vuelves más extremista y te separas más de los demás”.


 
Sin secretos


 
“Sólo por propósitos comerciales, Google, Amazon y el resto están coleccionando enormes cantidades de información de las personas; información que yo creo que no deberían tener”.


 
“Rastrean tus hábitos, tus compras, tu comportamiento, lo que haces y están tratando de controlarte dirigiéndote en determinadas direcciones”.


 
“Y creo que lo están haciendo en niveles que exceden a lo que el gobierno hace. Así que el gobierno les está pidiendo ayuda”.


 
“Los más jóvenes, muy a menudo no ven ningún problema en esto. Viven en una sociedad y una cultura exhibicionistas, donde colocas todo en Facebook, donde quieres que todo el mundo sepa todo sobre ti. Así que el gobierno también sabrá todo sobre ti”.


 
¿Una tecnología neutra?


 
“Cuando los medios para hacer algo están disponibles y son fáciles de acceder, son tentadores y la gente, especialmente la más joven, tiende a usarlos”.


 
“Internet es una tecnología que está disponible, hay mucha presión por usarla, todo el mundo quiere decir ‘yo esto, yo lo otro’. Hay un componente de autovaloración”.


 
“Pero también hay toneladas de publicidad… Internet se mercadea a sí misma como un medio para comunicarnos y conectarnos, y hasta cierto nivel, eso es cierto: puedo contactar amigos auténticos en diferentes partes del mundo, en India, en Medio Oriente, en Chile, en cualquier lugar”.


 
“Y puedo interactuar con ellos de una forma que sería muy difícil por correo”.


 
“Pero por otro lado, Internet también tiene el efecto opuesto. Es como cualquier tecnología: es básicamente neutra, puedas usarla en formas constructivas o dañinas. Las formas constructivas son reales, pero muy pocas”.

 

10 julio 2013


 
(Tomado de BBC Mundo)

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