Sábado, 14 Septiembre 2019 06:30

Los videojuegos están privatizando el deporte

Los ganadores por parejas, Emil "Nyhrox" Bergquist Pedersen (izquierda) y David "Aqua" Wang (derecha), se llevaron a casa $ 1.5 millones cada uno por su victoria. Foto: Epic Games

Cuarenta millones de personas han tomado parte en el campeonato mundial del videojuego Fortnite. Las competiciones digitales a nivel profesional están en continuo crecimiento y representan la nueva frontera de la transformación del deporte en producto privado. Pero no hay que confundir el sistema con los individuos que en él participan.

El pasado julio tuvo lugar el campeonato mundial del videojuego Fortnite (la Fortnite World Cup) y su vencedor, un chico de dieciséis años llamado Kyle 'Bugha' Giersdorf, ganó tres millones de dólares, de un total de 30 millones repartidos en premios, en una final que siguieron más de dos millones de personas, según declaraciones de Epic Games, empresa autora del juego.

Para poner estas cifras en contexto considerad que tres millones de dólares equivalen al mayor premio que se haya asignado en toda la historia del golf. Y resulta aún más relevante el hecho de que 40 millones de aspirantes a campeón participaran en las fases de selección del campeonato. Epic Games construyó el escenario de Fortnite (con una inversión inicial de 100 millones de dólares) precisamente con la idea de que cualquiera pudiese participar en la competición del que, desde su lanzamiento en 2017, se ha convertido rápidamente en uno de los videojuegos más populares en el mundo, al menos en Occidente.

La Fornite World Cup no es un caso aislado, forma parte de ese fenómeno conocido como 'eSports', los deportes digitales (electrónicos), es decir, videojuegos en los que se compite a nivel profesional.

En los últimos diez años, los editores de videojuegos, atraídos por el modelo game-as-a-service (juego-servicio), es decir, por la posibilidad de utilizar sus creaciones como servicio a largo plazo y monetizarlas hasta el infinito, han iniciado a crear productos diseñados para convertirse en eSports y construir una comunidad de jugadores dispuestos a pagar por nuevos contenidos.

“Quien juega de forma competitiva alcanza una inmersión [en nuestro videojuego] cinco veces superior a quien no juega de forma competitiva”, afirma Todd Sitrin, de Electronic Arts, que publica el videojuego FIFA. “Esto se traduce en mayores beneficios, mayores ventas del juego y más dinero gastado por los jugadores dentro del propio juego”. En 2018, se contabilizaron 395 millones de espectadores de eventos dedicados a los eSports y el sector movió 868 millones de dólares. En ese mismo año, el campeonato mundial del videojuego Dota 2 de Valve repartió premios por un total de 25 millones de dólares y la final del League of Legends de Riot Games fue seguida por 100 millones de espectadores.

Eventos parecidos y cifras similares atraen cada vez más a inversores y a prensa. Giersdorf ha asistido como invitado al The Tonight Show Starring Jimmy FallonThe Washington Post tiene ya periodistas especializados en la cobertura de eSports; China ha reconocido el juego competitivo como oficio; más de 30 universidades estadounidenses tienen ya un equipo de eSports; la Staffordshire University tiene un curso centrado en el “negocio de los eSports”; doce países europeos están organizando una European Esports Federation; afirmados deportistas y actores invierten en el sector; la NBA tiene su propia liga dedicada al videojuego, la NBA 2K de Take Two; y la Fórmula 1 organiza la F1 Esports Series, en las que las empresas de la Fórmula 1 tradicional eligen a jugadores para que les representen y compitan en el videojuego oficial de la federación.

En Italia, los equipos de fútbol Roma, Sampdoria, Empoli, Cagliari y Parma tienen una división dedicada al eSport; se está preparando un torneo de videojuegos oficial de la Serie A —Primera División del fútbol italiano—; recientemente las empresas Red Bull, Adidas y Armani han iniciado inversiones en organizaciones italianas de eSports; el Automobile Club d’Italia ha creado una comisión que evaluará la posibilidad de entrar en el mundo de los eSports; los periódicos La Gazzetta dello Sporty Corriere dello Sport tienen ya una sección dedicada al tema y en el canal Dmax acaba de concluir la primera temporada del programa House of eSports.

Futuro en los eSports

El debate se centra a menudo en dinero, cifras, récords y vencedores; los tonos son triunfalistas y se habla de un futuro en el que los eSports serán “más grandes que los deportes”. Es un momento de crecimiento, remolcado entre otras cosas por el éxito de las plataformas de streaming (plataformas online donde jugadores juegan en directo y las empresas transmiten sus eventos), como Twitch de Amazon. Una pena que, como ha revelado la web especializada en videojuegos Kotaku, las cifras del sector hayan sido infladas y los eSports quizás están destinados a ser la enésima burbuja especulativa. Ningún analista y ningún experto tiene ni idea de lo que valen en realidad los eSports y de cuántos son realmente sus espectadores.

Pero el capitalismo no se ha parado nunca de frente a las burbujas especulativas, y el eSport es hoy un fenómeno que hay que conocer y entender para comprender la actual industria del entretenimiento. Porque la importancia de los eSports es tal que ya forman parte del debate incluso en los eventos deportivos tradicionales. El Comité Olímpico Internacional (COI) ha debatido sobre cómo abrirse a los eSports y, aunque el debate ha sido definido por ahora como “prematuro”, el COI ha animado a “una cooperación acelerada” respecto a las simulaciones de deportes que ya forman parte de las Olimpiadas.

Mientras tanto, los Juegos Asiáticos Bajo Techo y de Artes Marciales dan medallas desde hace diez años a los vencedores de competiciones videolúdicas, se ha debatido sobre su introducción en los Juegos Asiáticos del 2022 en China (que son, tras las Olimpiadas, el evento polideportivo más grande del mundo) y en 2017 la Universidad Estatal de Milán empezó a pensar en cómo incluir los eSports en el calendario de sus campeonatos entre facultades.

También en este caso la cuestión es sobre todo económica: lo que interesa en estos eventos y a estas organizaciones no son los eSports en sí, sino su público, y el COI lo ha declarado explícitamente: “Los eSports están mostrando un gran crecimiento, especialmente en los sectores más jóvenes y en diversos países, y pueden generar una plataforma que los acerque al Movimiento Olímpico”.

 “El capitalismo avanzado y monopolista usa a la industria del entretenimiento para colonizar el deseo y el mito del deporte como un contenedor en el que introducir mensajes comerciales”, explica T.R. Young en The Sociology of Sport. También las Olimpiadas, que nacieron como un evento dedicado a deportistas amateurs y que durante mucho tiempo tuvieron reglas más bien severas sobre patrocinadores y marcas, desde los años 90 se han transformado progresivamente en un escenario para promover a sus patrocinadores.

No obstante, tras las Olimpiadas de Río de 2016, el COI y sus socios comerciales se mostraron preocupados por la escasa atención del público joven (18-34 años). Quizás los espectadores se están simplemente yendo a las plataformas digitales donde aún no son contabilizados, pero el COI quiere seguir ese traspaso y el inicio de un debate sobre la entrada de los eSports en las Olimpiadas forma parte de esa estrategia. Frente a un abandono generalizado del medio televisivo por parte de los jóvenes en favor del digital y de las plataformas de streaming, inversores y publicitarios corren a refugiarse en los eSports, que les ofrecen una oportunidad de retomar el contacto con esos nichos de mercado.

La importancia del público en los deportes resulta evidente en los casos en que los reglamentos son modificados precisamente para atraer a espectadores. En los años 90, la administración Clinton desregularizó el beisbol estadounidense e introdujo los integradores alimentarios (como la androstenediona, que sería prohibida más tarde) para aumentar el número de home runs en los partidos y su espectacularidad en general. Con esto se pretendía volver a llevar espectadores a los estadios, tras veinte años caracterizados por continuas huelgas de jugadores y una progresiva pérdida de público.

De una forma parecida pero amplificada, el eSport nace para ser tanto juego como espectáculo y se ve constantemente sometido a la necesidad de ser espectáculo. Las reglas de estos videojuegos cambian continuamente y no existe un interés real en su equilibrio o en hacer emerger al mejor jugador. Para las empresas resulta más importante capturar espectadores (y por tanto patrocinadores), y para hacerlo resulta prioritario crear una experiencia siempre variada y fresca. Para alcanzar ese mismo objetivo, resulta necesario que estos videojuegos den a todo el mundo la sensación de poder realizar sin esfuerzo todo aquello que ven hacer a los campeones.

Una partida es más interesante de ver si no se sabe quién va a ganar hasta el último segundo y, por tanto, si existen mecanismos que permiten recuperaciones inesperadas. El día anterior a un torneo oficial del videojuego Fortnite (el Winter Royale de 2018), su desarrolladora, Epic, introdujo sin previo aviso dos nuevos mecanismos alterando completamente la competición, invalidando el entrenamiento de los jugadores más fuertes y haciendo así posibles victorias inesperadas de participantes menos capaces y expertos. El eSport es, en este caso y en otros, una versión de los deportes potenciada y pensada para la época digital.

Por ejemplo, el deporte y los eventos deportivos son una excusa perfecta para la construcción de obras costosas e inútiles, y para la gentrificación de las ciudades, además de para legitimarse frente a la comunidad internacional. Los eSports, aun pretendiendo ser deportes digitales, prometen las mismas oportunidades de especulación inmobiliaria y de construcción de costosísimos escenarios que podrían volverse inútiles de un día para otro. Asimismo, los eSports para dispositivos móviles (smartphones y tablets) y, en general, los videojuegos online para dispositivos móviles, son también uno de los motivos que, según las grandes empresas, deberían empujar a los consumidores a abrazar la actual carrera hacia las redes 5G.

Por tanto, tanto los deportes como los eSports doblegan el cuerpo a una disciplina capitalista. El concepto contemporáneo de deporte no ha existido siempre: nace para ocupar el tiempo libre, es decir, el tiempo que no se consume trabajando, y esa división nace con el capitalismo. “En una época en que la fuerza de trabajo se compra y se vende, el tiempo dedicado al trabajo se separa clara y antagónicamente del tiempo no dedicado al mismo, y el trabajador le da un valor increíble a ese tiempo libre, mientras el tiempo dedicado al trabajo se considera perdido o malgastado”, escribe Harry Braverman en Labor and Monopoly Capital: The Degradation of Work in the Twentieth Century.

Pero el “tiempo libre” no es tiempo libre de capitalismo, sino solo tiempo dedicado a recargarse para el trabajo. “La diversión en el capitalismo avanzado es continuación del trabajo”, leemos en Dialéctica del Iluminismo de Max Horkheimer y Theodor Adorno. “Se busca el deporte como fuga del proceso de trabajo mecanizado, como modo de recuperar las fuerzas para poder más tarde volver a trabajar”.

El deporte transforma además el cuerpo en máquina y lo disciplina a través de entrenamientos repetitivos parecidos al trabajo en una cadena de montaje. “Podría decirse que los deportes modernos buscan devolver al cuerpo algunas de las funciones que la máquina le ha arrebatado”, escribe Adorno en uno de los ensayos recogidos en Prismas. “Pero lo hacen solo para adestrar a las personas a servir a la máquina de una forma aún más inexorable. Por tanto, los deportes pertenecen al reino de la cautividad”.

Del mismo modo, el videojuego obliga a sus jugadores a obedecer a reglas severas y a repetir obsesivamente las mismas acciones a cambio de una pequeña e ilusoria gratificación que resulta consolatoria por la ausencia de gratificación en el mundo real. Es un trabajo que prepara para el trabajo. Pero el eSport respecto al deporte niega definitivamente al cuerpo y lo sustituye con una máquina y con los cuerpos digitales que ésta simula. El ejercicio físico es aún importante para los jugadores profesionales, pero solo porque necesitan el cuerpo para poder someterse eficientemente a la máquina.

Esa disciplina a la que los cuerpos son sometidos sirve además para sustraer energía a las acciones anticapitalistas. Como escribe Trotsky, “la revolución despertará inevitablemente en la clase trabajadora inglesa pasiones inusuales, hasta ahora suprimidas artificialmente y anuladas gracias a la ayuda de la disciplina social, de la iglesia, de la prensa y de los canales artificiales constituidos por el boxeo, el fútbol, las carreras y el resto de deportes”. Y así funcionan los videojuegos y, con más razón, los eSports, que unen videojuego y deportes.

Escribe Matteo Bittaniti, filósofo y estudioso de videojuegos: “la diversión electrónica ofrece sucedáneos de satisfacciones psicológicas vetadas al precariado en la llamada realidad. Panacea virtual de las crecientes desigualdades, el videojuego es un eficaz dispositivo de gobierno, entendido en sentido foucaultiano”.

El deporte sustituye a las personas y a sus relaciones con números (récords, puntuaciones): “El deporte es un sistema de varias competiciones físicas con el objetivo de comparar y medir las prestaciones del cuerpo humano”, escribe Jen-Marie Brohm en Sociología Política del Deporte. El eSport, y en general el videojuego, se sustenta en una estructura de números y puntuaciones, y está siempre a la búsqueda de nuevas estadísticas para cuantificar las prestaciones.

El deporte no es ajeno a la idolatría de las individualidades. El eSport sigue la tendencia actual de los influencers, celebridades que construyen a su alrededor comunidades que dirigen (influencian) en base a los patrocinadores que representan. En todos esos aspectos, el eSport constituye una forma evolucionada de la unión entre deporte y espectáculo en el capitalismo digital.

Pero, por encima de todo, el eSport completa la transformación del deporte en producto. El fútbol es un sistema de reglas. Una federación, la FIFA, lo regula a nivel internacional y hoy día su reglamento lo respetan incluso en las Olimpiadas, pero la FIFA no posee el fútbol y no puede prohibir jugar al fútbol, jugar con reglas ligeramente distintas, fuera de su federación, como hace la ConIFA.

En cambio, el Fortnite, el Dota 2, el League of Legends y todos los demás eSports son marcas, productos con propietarios específicos. Y son esos propietarios los que deciden qué torneos pueden existir, cómo estructurar las carreras de los jugadores y, en general, quién puede jugar y cómo puede jugar a su videojuego.

Chester King, presidente de la British eSport Association, subrayó cómo esa diferencia entre deporte y eSport haga imposible (o por lo menos no deseable) su equiparación: “No creo que veáis nunca eSports en las Olimpiadas… Porque, ¿qué juego habría que elegir? Habría más de 35 títulos posibles, todos grandes productos comerciales. Nadie posee el fútbol, nadie posee el golf. Pero si las Olimpiadas tuvieran un torneo del videojuego Counter Strike, sus ventas se dispararían hasta alcanzar el espacio exterior”.

Es un problema del que el COI es consciente, y así ha citado entre los obstáculos encontrados en el reconocimiento de los eSports como deportes la rápida evolución de la industria “con la efímera popularidad de juegos específicos”, su panorama fragmentado (“con dura competición entre diversos operadores comerciales”) y su naturaleza “guiada por el comercio, mientras que los movimientos deportivos se basan en valores”.

Al ser un producto y tener un propietario, el videojuego se convierte también en un árbitro que aplica reglas que solo él conoce al completo y que nosotros entendemos tan solo en los límites en que nos las explican o en que se manifiestan más o menos claramente. De hecho, no tenemos acceso al código original de los eSports comerciales y, por tanto, a las auténticas reglas. Descubrir el funcionamiento de una creación, sus mecanismos más extraños, sus excepciones y sus secretos ha formado parte desde siempre de la fascinación por los videojuegos. Es la sorpresa de encontrarse en un mundo distinto del nuestro, un mundo del que hay que entender las reglas. Pero esto tiene poco que ver con lo que consideramos como “deporte”.

En parte, estos problemas podrían resolverse con la creación de eSports open-source y gratuitos, videojuegos de los que todos puedan conocer el reglamento y que no se encuentren bajo el férreo control de una multinacional. Pero, precisamente porque en una operación de ese tipo no habría detrás ninguna gran empresa, con su marketing y su público, hasta ahora nadie ha mostrado un interés real en esa posibilidad. Incluso el COI, que quiere llevar a las Olimpiadas las simulaciones de deportes que ya existen, ha animado a federaciones como la FIFA a no crear alternativas a los productos comerciales, sino a “adquirir o mantener un control adecuado sobre las versiones electrónicas/virtuales de sus deportes”. Además, esto no resolverá ciertamente los problemas más profundos de los eSports, que unen deporte y videojuegos como parte de nuestra “sociedad del espectáculo”.

El hecho de que el eSport sea un producto propiedad de una empresa tiene consecuencias importantes incluso en la vida de todos aquellos que trabajan en el sector. En 2018, la multinacional estadounidense Activision Blizzard interrumpió repentinamente la promoción de su videojuego Heroes of the Storm como eSport: canceló su torneo oficial y mandó así al paro a sus 200 jugadores profesionales, sus streamers (que se habían especializado en un videojuego que ya no tiene escena competitiva) y los expertos que trabajaban en los directos de las competiciones profesionales. Todo un eSport aniquilado por la reestructuración interna de una empresa, un evento que ha devuelto la atención a la necesidad de un sindicato que defienda a los jugadores profesionales, los cuales llegan a trabajar hasta 80 horas semanales. En ocasiones, los consecuentes graves daños mentales y físicos que esto acarrea acaban prematuramente con las carreras de los jugadores, que en cualquier caso están destinadas a concluir antes de los 30 años, igual que sucede en otros deportes.

Pero los eSports, como los deportes tradicionales, se han convertido también en una oportunidad para generar amistades entre personas marginadas, que encuentran un espacio para emerger y generar cambios en su entorno. Como demuestra el acoso sufrido por algunas mujeres durante una fiesta de clausura de la última edición del EVO (uno de los mayores eventos competitivos del mundo del videojuego), no se trata de espacios completamente seguros y acogedores para quien no es un hombre blanco, hetero y cis. Pero, por ejemplo, la comunidad que se ha creado en torno al EVO, formada por jugadores y jugadores de juegos de lucha (como el famoso Street Fighter de Capcom), es conocida desde siempre por su diversidad étnica, y más aún, nació en gran parte en los suburbios negros de Estados Unidos. Además, a pesar de la oposición de grupos organizados ligados a la alt-right estadounidense, los eSports (y los videojuegos en general) se están abriendo lentamente a la diversidad.

Algunos de estos juegos, como el reciente Apex Legends de Electronic Arts, se han distinguido por la inclusividad mostrada en la selección de personajes disponibles y Overwatch de Activision Blizzard ha sido el primer videojuego de su género (el shooter en primera persona) en poner en portada a un personaje femenino y homosexual, un personaje que se ha convertido en símbolo del producto y que no se caracteriza en base a su sexualidad.

Por supuesto, esto está en línea con el actual apoyo de las grandes corporaciones a la diversidad —consecuencia de las luchas reales de activistas y organizaciones—, la cual está siendo introducida en el circuito del mercado capitalista para su explotación. Pero tampoco hay que confundir el sistema con los individuos que viven en él (quienes crean los juegos y quienes juegan), que son capaces de movimientos rupturistas hacia el cambio, movimientos latentes que esperan a ser liberados.

En ese sentido, en la esencia del deporte, los videojuegos y los eSports hay algo revolucionario, algo que hay que hacer emerger: el juego. “El deseo de diversión, distracción, viajes y risas es uno de los más legítimos de la naturaleza humana”, escribe Trotsky. “Podemos, y aún más, tenemos que satisfacer esos deseos con una mayor calidad artística y, al mismo tiempo, hemos de convertir la diversión en un arma de educación colectiva”.

Por Matteo Lupetti

Traducción: Pedro Castrillo

 

2019-09-14 06:06

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De izquierda a derecha: Jack Ma, presidente de Alibaba, y Elon Musk, consejero delegado de Tesla, en una conferencia en Shanghai, este jueves. En vídeo, las declaraciones. Foto: AFP | Vídeo: REUTERS

El empresario chino ha mantenido un debate con Elon Musk, quien ha recalcado que las máquinas van a superar a la raza humana

 

El multimillonario Jack Ma, un defensor abierto de la cultura del trabajo extremo de China, ha afirmado esta madrugada en la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (IA) celebrada en Shanghái, que espera que las personas puedan trabajar solo 12 horas a la semana con los beneficios de la inteligencia artificial. El cofundador de Alibaba sostuvo que la gente podrá trabajar cuatro horas durante tres días a la semana, con la ayuda de los avances tecnológicos y una reforma en los sistemas educativos.

Ma citó a la electricidad como un ejemplo de cómo los desarrollos tecnológicos pueden liberar tiempo para el ocio. “El poder de la electricidad es que le pudimos dar más tiempo a las personas para que puedan ir al karaoke o a bailar por la noche. Creo que gracias a la inteligencia artificial, las personas tendrán más tiempo para disfrutar de las relaciones humanas", ha recalcado. 

"Durante los próximos 10 o 20 años, cada ser humano, país y gobierno debería concentrarse en reformar el sistema educativo, para asegurar que nuestros hijos puedan encontrar un trabajo que solo requiera tres días a la semana, cuatro horas al día". dijo. "Si no cambiamos el sistema educativo, todos estaremos en problemas". 

Las declaraciones del empresario se producen pocos meses después de que respaldara la polémica rutina del sector tecnológico de China, que consiste en trabajar las 12 horas al día, seis días a la semana. El apoyo fue tan público que le valió el apodo 996 (trabajo de nueve a nueve, seis días a la semana). En una publicación en un blog, el hombre más rico de China criticó a aquellos trabajadores que esperaban un típico estilo de vida de ocho horas laborales, lo que despertó una ola de crítica en su contra. 

"No me preocupan los trabajos", ha añadido Ma, en referencia a si la inteligencia artificial ayudará a los humanos o eliminará los puestos de trabajo. “Las computadoras solo tienen chips, los hombres tienen el corazón. Es el corazón de donde proviene la sabiduría ".

Elon Musk apuesta por la exploración de Marte

En el mismo debate en la Conferencia Mundial de Shanghái, el consejero delegado de Tesla, Elon Musk, ha afirmado que la IA pronto superará a la raza humana, que la civilización puede terminar y que, por lo tanto, la humanidad necesita explorar el cosmos (específicamente Marte)

"No tenemos mucho tiempo", ha advertido el empresario estadounidense. "Esta es la primera vez en los 4.500 millones de años de la historia de la Tierra, en la que podremos extender la vida más allá de la Tierra", ha agregado. "Aseguremos el futuro para que la luz de la conciencia no se extinga".

A diferencia de la postura de Ma, que presenta a la IA como algo positivo, capaz de ayudar a los seres humanos, Musk se mantiene en la postura de que las máquinas podrán superar a la raza humana. "El error más grande que veo que la gente comete es asumir que son inteligentes ", ha afirmado el empresario, y ha añadido: "La gente subestima la capacidad de la IA. Piensan que es un humano inteligente. [Pero va a ser] mucho más inteligente que el humano más inteligente que puedan conocer". 


Colapso demográfico y desarrollo de la IA: Musk señala los principales problemas de la humanidad en el futuro

 

Este jueves, el fundador y director ejecutivo de Tesla y SpaceX, Elon Musk, expuso su visión sobre los peligros que amenazan a la humanidad. Lo hizo durante un debate público con el fundador de la compañía china Alibaba, Jack Ma, en el marco de la conferencia World Artificial Intelligence, que se celebra en Shanghái.

En particular, advirtió que el problema demográfico real no es el exceso —como se suele considerar—, sino la falta de población.

"La mayoría de la gente cree que tenemos demasiadas personas en el planeta. Esta es una visión anticuada. Suponiendo que haya una IA [inteligencia artificial] benévola, el mayor problema que enfrentará el mundo en 20 años es el colapso de la población. No es una explosión. Colapso", explicó el empresario.

Por su parte Ma, quien había afirmado antes que "los mejores recursos en la Tierra no son el carbón, ni el petróleo, ni la electricidad, sino los cerebros humanos", expresó su acuerdo con esa noción y opinó que China podría hacer frente a "grandes problemas" demográficos en las próximas dos décadas.

En otro momento de la discusión, Musk se quejó de que se suelen sobreestimar las habilidades mentales del hombre en comparación con la inteligencia de las computadoras.

"La gente subestima la capacidad de la IA. Piensan que es un humano inteligente. [Pero va a ser] mucho más inteligente que el humano más inteligente que puedas conocer", dijo el fundador de Tesla y sugirió que un día la tecnología "llegará a un punto donde casi completamente simula a una persona, muchas personas simultáneamente".

"Somos muy tontos y […] definitivamente podemos hacer cosas más inteligentes que nosotros mismos", reiteró en desacuerdo con Ma, quien es mucho más optimista sobre el futuro de la IA y piensa que "los humanos nunca podrán crear otra cosa que sea más inteligente que ellos mismos"

Publicado: 29 ago 2019 22:35 GMT

Fuente, Rusia Today

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El fútbol, la gran metáfora de la sociedad

La historia del deporte rey está plagada de tensiones entre lo marginal y lo institucional, entre la lógica mercantil reinante y la que trata de zafarse de ella. Una dicotomía que sigue presente y que explica la esencia de un juego universal.


Apenas un siglo separa la legendaria mano de dios de Maradona de la victoria –por la mínima y en la prórroga– de un equipo de obreros del norte de Inglaterra –el Blackburn Olympic– frente al muy aristocrático club de los Old Etonians. Dos instantes de un mismo partido eterno cuyo balón se disputan desde el origen ricos y pobres, opresores y oprimidos. Un partido que –parafraseando al magnate Warren Buffett– existe y, por el momento, lo van ganando unos pocos en detrimento de los de siempre.


La Historia está hecha de tensiones, avanza como a trompicones y cuando te das cuenta el mundo que conocías ya no existe. Algo así le ha sucedido al fútbol. Aquel juego marginal y contestatario que en su día fue herramienta de emancipación quedó eclipsado de un tiempo a esta parte por una cultura balompédica que prioriza el espectáculo por encima de todo. “Ya no se habla de fútbol sino de individuos, se ha impuesto la atomización”, apunta un tanto lacónico el periodista e historiador francés Mickael Correïa, autor de Historia popular del fútbol (Hoja de Lata).


En efecto, el neoliberalismo campó a sus anchas también en los estadios y de aquellos barros estos lodos. Hoy, los clubes millonarios compran a precio de oro jugadores procedentes de los arrabales, los regímenes autoritarios intentan canalizar en su provecho las pasiones futbolísticas y las multinacionales aprovechan códigos del fútbol callejero para vender sus zapatillas de deporte. Una vorágine turbocapitalista que no invita al optimismo pero que Correïa prefiere leer e imaginar en clave empoderadora.


“En el mundo capitalista que vivimos, con las oligarquías haciendo y deshaciendo a su antojo, son los hijos de los poderosos los que acceden a puestos de privilegio que les perpetuán en el poder; el fútbol, en cambio, no permite fingir ni heredar nada, es el cuerpo la única herramienta de trabajo”. Es precisamente esa condición corpórea la que, en palabras de este historiador, confiere al fútbol “una dimensión popular inalienable”. Así, cuando CR7 tiene a bien remangarse la profusa musculatura del pernil en sus ya icónicas (y sonrojantes) carrerillas, Correïa identifica ahí un gesto de clase (obrera): “Se le critica mucho, pero para mí es como cuando un obrero se sube las mangas antes de empezar a trabajar, tiene esa misma entidad”.


El fútbol no deja de ser una gran metáfora de la sociedad. Codificado en su origen por la aristocracia británica, la working class no tardó en apropiarse del invento haciéndolo suyo. Se liberaba así de la tutela que imponía una patronal que vio en este juego la posibilidad de controlar a los parias de turno y cortar por lo sano sus veleidades emancipadoras. “La clase obrera adoptó este deporte en un momento en el que necesitaba crearse una identidad tras el éxodo rural a las ciudades que se produjo en los albores del siglo XIX”, explica Correïa. Se populariza de este modo un deporte que hasta ese momento era exclusivo de los gentlemen, una transición que supuso, también, un cambio de estrategia.


“Los aristócratas jugaban de forma muy individualista, prevalecía el honor, el autocontrol y la compostura, para ellos pasarse el balón era una muestra de debilidad”. Los desheredados, por contra, optaron de forma progresiva por un juego mucho más colaborativo, algo que en palabras de Correïa “transcribe su realidad en las fábricas”, trasladando al fútbol un modelo productivo basado en las cadenas de montaje. “Su objetivo era producir una victoria que pudiera ser compartida a nivel colectivo”, zanja Correïa.


Fair-play vs. Picaresca


El espíritu de la chabola se dio de bruces con esa finura atávica propia de las clases dominantes. Conceptos como honorabilidad y decoro están muy bien cuando no vives instalado en la miseria. Dicho de otro modo; cuando ni la ley ni el físico están de tu lado, el engaño pasa a ser una opción. “La mano de dios de Maradona ejemplifica ese imaginario callejero, ¿qué puede hacer un tipo como el Pelusa frente a la envergadura de un portero británico?”. Un gol inimaginable en tiempos de videoarbitraje. “La frialdad de la máquina al servicio de un escenario eminentemente humano como es el estadio”, añade Correïa.


Jugadores como Pelé o Garrincha hicieron también de la necesidad una virtud. Su juego no deja de ser el epítome de toda una tradición futbolística nacida en una sociedad profundamente clasista y xenófoba, no en vano la esclavitud no fue oficialmente abolida en Brasil hasta 1888. “Los principales equipos estaban conformados por blancos, cuando se enfrentaban a equipos de negros estos podían ser agredidos físicamente dado que el árbitro era siempre blanco”.


Un inconveniente –no menor– que la comunidad negra tuvo a bien solventar del único modo posible: tratar de esquivarlo. Así nace ese dribleo tan característico de los cariocas, estilo que encuentra en las inocuas cabriolas de Neymar una suerte de parodia.


Un gol a la dictadura


«El FC Barcelona ha sido a la vez refugio y cuna, fluctuante y difuso, de la identidad de Cataluña», escribía el historiador Josep Solé i Sabaté. El potencial propagandístico e identitario del deporte de masas no se puede obviar. El franquismo lo supo muy pronto, no en vano en 1939 el poder ordena a la Federación Española de Fútbol que cambie el nombre de la Copa del Rey por el de Copa del Generalísimo.


Los silbidos en el estadio barcelonista al Cara el Sol se suceden convirtiéndose paulatinamente el club blaugrana en una caja de resonancia de las reivindicaciones catalanistas y republicanas. Se trataba, a fin de cuentas, de una dimensión simbólica de resistencia frente a la dictadura. Una dimensión que se complementaba con la capacidad de cohesión que encarnaron en su día los colores blaugranas para los millones de inmigrantes que se trasladaron a Catalunya en pleno boom industrial.

Por juan losa
@jotalosa

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¿Cuántos granos de trigo pidió como recompensa el inventor del ajedrez?

Cuenta la leyenda que Sissa, inventor del juego de ajedrez pidió al Rey como recompensa que le entregaran 1 grano de trigo por la primera casilla, 2 por la segunda, cuatro por la tercera; y así sucesivamente doblando la cantidad anterior hasta llegar a la casilla 64 del tablero.


El Rey se sintió ofendido por tan mísera solicitud. Pero muy pronto los matemáticos de la Corte le informaron de la descomunal cantidad solicitada.


Voy con tres preguntas, la primera para el Aprobado, la segunda para el Bien y la tercera para el Excelente.
No intente adivinar, piense, indague y resuelva el problema.


Para evitar confusiones en el sistema de medida, 1 billón = un millón de millón, es decir a diez elevado a la doce 1012.
Para tener una idea más comprensible, asumamos que en un kilogramo (kg) hay 22 000 (22E+3 = 22*103) granos de trigo. Además 1 000 kg equivale a una tonelada métrica (TM).


I ¿Cuántos granos de trigo pidió Sissa, el genial inventor del juego de ajedrez?


Seleccione la respuesta correcta.


1. Menos de 500 millones de granos de trigo, aprox., menos de 22,727E+3 TM


2. Entre 500 y 1000 millones de granos de trigo, aprox., entre 22,727E+3 y 45,454 TM


3. Entre 1000 millones y 1000 billones de granos de trigo, aprox., 45,454E+3 y 4,5455E+10 TM


4. Entre 1000 billones y 1000 trillones de granos de trigo, aprox., entre 4,5455E+10 y 4,5455E+16 TM


5. Más 1000 trillones granos de trigo, más de 4,5455E+16 TM.


II ¿Podía el Rey pagarle a Sissa la cantidad de granos de trigo solicitada?


III ¿Si usted hubiese sido uno de los consejeros del Rey, qué le hubiese aconsejado para quedar bien con Sissa?


Entre las mejores respuesta aplicaré una selección aleatoria para premiar al autor con un libro titulado “Ajedrez: juego ciencia y con ciencia”, del Dr. C. Lázaro Bueno.


Y para Tati y los alérgicos a la Matemática, aquí va un salve refranero


“Haz bien y no mires a quien”.


Escribe al menos uno que lo refuerce


Escribe al menos uno que lo contradiga.


¡Manos y mente a la obra!

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“Hacer lo que te apasiona es muy importante”

Es cinco veces (y actual) campeón de España y primer tablero olímpico de su país. Fue campeón mundial Sub 18 y se enfrentó a los mejores del mundo, triunfando sobre Carlsen, Kramnik, Nakamura e Ivanchuk, entre otros. Entrenador y analista en encuentros por el campeonato del mundo, en julio de 2011 llegó a ser número 20 del mundo con 2724 Elo.


–Se viene el campeonato del mundo, aunque se presume que es un match ya definido...


–Carlsen es el favorito, pero no creo que vaya a ser un paseo. Están los nervios. En un campeonato mundial hay un componente psicológico fuerte y Karjakin está preparándose muy seriamente. Con algunos rusos se han tomado muy en serio tratar de recuperar la corona y él tiene muchísima experiencia. Pero claro, Magnus lleva años como dominador y el resto está luchando por sobrevivir; varios cercanos a la frontera de 2800 Elo, Caruana con algo más de constancia...


–¿Qué jugadores jóvenes pueden disputarle el trono a Carlsen?


–Carlsen tiene para varios años más de número uno, por lo menos hasta que algunos jugadores jóvenes puedan llegar a su plenitud. Rapport tiene 20 años y por su estilo extraño tiene mucho margen de mejora. Creo que es uno de los candidatos, aunque no tiene mucho apoyo. Los factores externos influyen muchísimo. Wei Yi es jovencísimo y buenísimo. Si China lo apoya, el chico tiene todas las cualidades para llegar muy lejos. Carlsen, Caruana... son chicos todavía muy jóvenes. Pensar que Kramnik, Topalov o Anand siguen allá arriba y tienen más de 40 años... a Carlsen para llegar a esa edad le falta mucho.


–Enfrentó a los mejores jugadores del mundo, ¿alguno lo ha impresionado por algo en especial?


–He jugado con todos y en alguna ocasión les he ganado a todos. A algunos, como a Anand, sólo en una semirrápida. Pero a jugadores de ese nivel es bonito ganarle hasta a las bolitas. De los que más me impresionaron: Kasparov, sin duda. No me molestó nada de la parafernalia que desplegaba, llegar tarde a las partidas y eso, sino simplemente que jugaba duro. La ventaja que tienen los número uno sobre el resto de los mortales es que juegan siempre en escenarios importantes. Carlsen juega todos los días en la televisión. Cuando a mí me ponen a jugar contra él y encima en la TV... Creo que necesitamos un tiempo de adaptación para dar nuestro mejor nivel. El está en un ambiente diferente y se puede notar esa diferencia. De Anand, cuando empecé a entrenar con él me fascinó la velocidad con la que entendía todo el ajedrez. No sólo el aspecto táctico, ya que hay gente con buena capacidad y bastante rápidos, sino también en el aspecto estratégico y más profundo del ajedrez. Luego, en general, el hambre de ganar hay jugadores que lo aprovechan muy bien, que lo dan todo siempre, que luchan al máximo: Nakamura, el propio Carlsen... De Topalov, al que también tuve la suerte de entrenar, me impresionó su habilidad brutal para colocar una idea y sus performances en tales casos. Por decir, metía 20 ideas y tenía 15 victorias, 4 tablas y 1 derrota. Cuando juega a su gusto, es muy efectivo.


–¿Cómo es ese mundo de élite, que muchos admiran y no conocen?


–Se piensa que los jugadores de élite están locos, pero son tipos normales: saben reírse de sí mismos, son conscientes de sus debilidades, de sus fortalezas. Es un poco de película la imagen que la gente tiene de los grandes jugadores. Lo llamas a Anand y te atiende como un tipo normal y corriente. La imagen de Fischer, o ahora Ivanchuk, son más bien la excepción y no la regla. El ambiente es bueno y cordial. La única bronca que he tenido en el último tiempo fue con Leontxo García y no con un jugador.


–¿Qué lectura tiene de ese suceso?


–No tengo ninguna relación con él... y asunto arreglado. El en algunos momentos escribió algunas cosas increíbles, que no las puedes escribir. Lleva 30 años hablando y entonces suele crear un personaje... y ese personaje va al infinito. Vallejo es “el que no trabaja” y aunque trabaje 20 horas al día sigo siendo “el que no trabaja”. El toma su idea y es lo que vende toda su vida. En algún momento respondí; él quiso defender su trabajo, que a mí me parecía muy malo, y ya está. Tampoco tiene mayor importancia. Yo sigo haciendo mi trabajo, que es jugar bien al ajedrez; él sigue contando sus cosas. Algunas sé que son mentiras, otras son verdad; pero no soy el justiciero de nadie. Cuando eso me afectó a mí, yo le quise responder. Pero no por nada especial: si alguien pone que tú no trabajas, o que haces mal tu trabajo, puede llegar un momento en que te canses...


–Por fuera de la competencia, usted tampoco pasa desapercibido: está activo en las redes sociales, en Chess24...


–Ahora hay un poco más de actividad en Internet y yo siempre he tratado de colaborar para promocionar el ajedrez y luchar un poquito por eso. Hay muchos niveles en el ajedrez y a veces es difícil transmitir las partidas de alto nivel. Por ejemplo: acercar lo que hace Carlsen es un poco complicado; se hace lo que se puede. Yo ahora estoy colaborando un poco menos porque estoy jugando más torneos, pero siento que en Chess24 se trata de mantener la esencia del ajedrez... aunque a veces se simplifica tanto que pierdes el eje de lo que realmente es. Tampoco es el plan: el ajedrez es un poco más complejo que meter la pelota en el arco, es más difícil que eso.


–¿Qué necesita el ajedrez para conseguir ser sustentable económicamente?


–Hay poca estructura profesional. Tengo un poco de envidia con la ATP del tenis, donde está todo muy bien preparado: el calendario, los torneos. Todo tiene un sentido. En ajedrez vamos saltando de sitio en sitio. La FIDE no es una organización especialmente seria. Se cambian las fechas constantemente y hay una sensación de intranquilidad, de poca seriedad. El tema es de por sí difícil. No vivimos en una sociedad preparada para estar concentrada en una cosa como el ajedrez, tan compleja, como el arte. Todo lo que es cultura cuesta mucho. La sensación es que la gente piensa: “Trabajo 8 horas por día en algo que no me gusta; no tengo ganas de seguir aprendiendo cosas”. En ese aspecto, es difícil para el ajedrez competir con algo como el fútbol, que es algo sencillo que entiende cualquiera. No sé cuál es la solución, porque cuando a mí me preguntan por qué no tengo un patrocinador les respondo que lo que yo sé es jugar al ajedrez y “si quieres buscarlos tú, búscalo y repartimos”. Es difícil que el propio ajedrecista tenga visión para promocionar. Es más fácil cuando estás en un alto nivel, pero lleva mucho trabajo.


–Tuvo un período de abandono después de una partida contra Karjakin. ¿Cómo fue eso?


–No fue un retiro; simplemente no acepté torneos durante 10 meses, excepto uno que lo tenía apalabrado. Pero no fue por esa partida, que acepto fue un desastre total, sino malas sensaciones que venían de hacía mucho tiempo.


–¿Cambió su forma de tomarse la competencia? ¿Es necesario aprender a convivir con la derrota?


–No es indispensable: hay jugadores que sufren mucho por la derrota, pero siguen siendo grandes jugadores. Sí es indispensable encontrar tu punto, tu estabilidad, tu felicidad. Yo lo he visto a Topalov perder dos o tres partidas importantísimas y no perder la tranquilidad; luego vi otros jugadores que perdieron una partida y era el fin del mundo... Siempre es duro perder, porque el ajedrez es individual, el árbitro no afecta, no se le puede echar la culpa a nada ni a nadie. Es difícil asumir que el otro jugó mejor y estar al día siguiente luchando como si nada hubiera pasado. Topalov decía: “jugar bien sólo importa durante la partida”. He tratado aprender bastante de la mentalidad de él. No existe lograr que no te importe, pero aprendí a sobrellevarlo mejor: desde los 10 años, cuando lloraba como loco, hasta ahora que lloro un poquito menos (risas). Quizás me sea más fácil porque estoy jugando bien, entonces cuando pierdo no me torturo demasiado.


–¿Este buen momento deportivo lo llevó a plantearse nuevos objetivos?


–Las sensaciones son buenas. Si siguiese jugando a este nivel, podría estar llegando a los 2750, 60, 70 en los próximos dos años y meterme entre los 15 primeros del mundo, acceder a torneos en los que no tengo acceso hoy... Estoy con confianza; creo que tengo que mantener esta forma de jugar. “Si funciona, no lo toques”.


–Considerando todo lo vivido, ¿le aconsejaría a un niño seguir este camino? ¿Qué le advertiría?


–Tiene que ser tu pasión. Si no es tu pasión, no; si te llena, sí: es tan fácil como eso. A nivel monetario tienes que ser buenísimo para sobrevivir. No parece que sea correlativo lo que vas a ganar con respecto a tu potencial, pero no creo que todo el mundo haga las cosas sólo por dinero. Hay que hacer también las cosas que te gustan. El ajedrez es trabajo, es talento y otro porcentaje de pasión. Quizás con los años me he vuelto algo talentoso, pero yo creo que era muy apasionado y ese porcentaje no hay que descartarlo. Hacer lo que te apasiona es muy importante: cuesta entenderlo, pero las cuatro o cinco horas del día que se me pasan más rápido son cuando estoy jugando. Cualquiera que lo está viendo de afuera puede pensar “esto es un aburrimiento total”. El que está adentro jugando está en una inmersión absoluta en la partida, en las que cuatro horas parecen cinco minutos. Como si nada. Es una sensación increíble, de estar disfrutando al ciento por ciento lo que estás haciendo.

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Martes, 04 Octubre 2016 09:16

“Del barrio a la academia”

“Del barrio a la academia”

El pasado 28 de septiembre fue realizada la rueda de prensa previa a la inauguración de la Segunda Liga de fútbol popular “Del barrio a la academia”. El motivo del evento fue la presentación de los actores que dieron origen a la Liga e invitar a la ciudadanía para que conozca y participe en los procesos deportivos que se adelantan en los barrios populares de Bogotá.

 

Uno a uno fueron llegando los invitados a la rueda de prensa, programada para las 5 de la tarde en el edificio P de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), sede principal. Allí estaban, los representantes de las 15 escuelas de fútbol popular de Bogotá, quienes contaron a los medios alternativos las experiencias arrojadas por los trabajos comunitarios con las escuelas de fútbol popular, el tiempo que llevan laborando y las razones que incentivaron la iniciativa de cada proyecto en particular, y la creación de la Liga en general.


El fútbol como herramienta de construcción social


Moderada por Luis Carlos García, licenciado en educación física de la UPN, encargado del programa de deportes de bienestar de la Universidad, dio la bienvenida y dijo: “Los procesos que han dado pie a la construcción de esta Liga son representados por cada una de las personas que nos acompañan y que representan a los colectivos que, desde los barrios, buscan la construcción de un fútbol alternativo, de un fútbol diferente, lejos de la lógica del mercado”. Con estas palabras dio comienzo a la rueda de prensa.


La Liga recoge un mismo propósito y es, como lo dice María Camila Vargas, estudiante de la UPN, integrante de Alianza FC, y de la Comisión de comunicaciones de la Liga. “Queremos visibilizar los procesos y los trabajos en los territorios que realizan las escuelas integrantes de la liga”.


Posteriormente, cada uno/a de las y los representantes de las escuelas, tomó la palabra para explicar lo que realizan y contar, de forma breve, la historia de sus proyectos. El primero en intervenir fue Carlos Ávila, estudiante de la UPN. “Llevo más o menos tres años trabajando con la Escuela de fútbol popular del barrio Los Alpes de Ciudad Bolívar. Contamos con la colaboración de la casa parroquial y del Padre Manolo, que siempre le ha apostado a construir tejidos sociales en la comunidad, no sólo en Ciudad Bolívar, también en San Cristóbal y Usme”.


Un factor preponderante en la formación de las escuelas es la necesidad de hacer frente al abandono estatal de la que son objeto los habitantes de la periferia y de los barrios más empobrecidos de la ciudad, tal y como enfatiza Cristian David González, estudiante de la UPN. “Nuestro proceso es Forza F.P. y se desarrolla en el territorio del barrio San Bernardo, en la parte centro de Bogotá. Un sector que se encuentra perjudicado por la lógica de las políticas de la actual alcaldía; es un territorio en disputa y muy violento”.


El fútbol aparece como una posibilidad de crear lazos en la comunidad, lazos de solidaridad y unidad en el contexto de una coyuntura histórica para Colombia. Sebastián Sánchez, representante y entrenador de Bukaneros FP, estudiante de la UPN, quien trabaja con la escuela en el barrio Danubio Azul, localidad de Usme, dijo. “Tenemos varias categorías de chicos y estamos también trabajando con la categoría femenina. Básicamente la escuela plantea y promueve la paz con justicia social, y cómo por medio del fútbol pueden plantearse espacios de construcción social, cómo los jóvenes pueden apropiarse del fútbol y verlo de una manera diferente [...]. Ofrecerle a los muchachos los espacios que el sistema les ha arrebatado”.


Fútbol, violencia, prevención y diálogo


Las lógicas de la violencia han permeado la vida cotidiana de niños, niñas y jóvenes y sus familias, la apuesta de la Liga y las escuelas que la conforman es, a través del fútbol, ofrecer un panorama diferente, que se piensen la calle y los espacios públicos no como zonas de guerra, al contrario, como territorios de paz y convivencia. Es el caso de Yhoiner Nieto, integrante del “Movimiento de niños, niñas y jóvenes líderes Gestores de paz” del barrio Potosí, la localidad de Ciudad Bolívar. “Este movimiento nace hace 10 años y crea diferentes estrategias pedagógicas para la construcción de paz territorial. Nace como una escuela popular con la idea de la participación política de nuestros niños, niñas y jóvenes que propusieron la creación de la escuela de fútbol”.


O el proceso que lidera Arturo Díaz, estudiante de la UPN, profesor de la escuela Pelota Rebelde FP de Patio Bonito en Kennedy. Reivindicamos el fútbol que se hace en los barrios populares y empezamos a hacer la construcción política y social desde el deporte que consideramos más cercano, es decir, el microfútbol [...]. El fútbol es una herramienta que puede y debe generar una base social, una plataforma política; en el fútbol encontramos ‘un proceso de unidad’. Llevamos dos años apostándole a eso desde la escuela”.


Por su parte Julieth Ramírez, estudiante de trabajo social de la Universidad Nacional, representante de la Escuela deportiva El Progreso FP del barrio Cazucá en Soacha, nos cuenta. “Empezamos hace dos años y medio, este proceso es el producto de la iniciativa de estudiantes que hacíamos parte de una práctica profesional de derechos humanos, enfocada en las personas desplazadas que habitan el sector [...]. Pensamos que este es un espacio de solidaridad con los territorios que permite la construcción de poder popular [...]. No sólo el fútbol, también la educación popular hace parte de estos proyectos, y eso aporta mucho a los jóvenes. La Liga permite también que los muchachos conozcan otras experiencias similares a lo que se trabaja en Cazucá, y así lograr que ellos y ellas se apropien de sus territorios”.


Mateo Martínez, quien habló a nombre de la Escuela Alianza FC, iniciativa barrial adscrita al Modep, y quienes trabajan en dos sitios de Bogotá –en Ciudad Bolívar, en el barrio Domingo Laín, y en Bosa, en el barrio Atalayas–, plantea otro problema de violencia social relacionado con el fútbol. “Nosotros también nos pensamos el fútbol de una manera diferente, de ahí que nuestro lema de trabajo sea: ‘Equidad, libertad y solidaridad’ [...]. Ciudad Bolívar y Bosa son dos localidades en las que la problemática de las barras bravas es preocupante. El fútbol no puede ser un espacio violento, de ahí que veamos la necesidad de intervenir para erradicar la violencia que se genera a partir del fútbol”.


Interrogando, cuestionando


“¿Qué clase de deportistas, aislados de la realidad, estamos formando?”, pregunta Sebastián de Bukaneros, a lo que él mismo responde: “Es importante el hecho de que muchas personas arreglen sus diferencias, no a punta de plomo, sino a punta de fútbol, y desde ahí construir procesos sociales y políticos con las comunidades. En consecuencia, empezar a mitigar la violencia, mitigar la guerra, para trabajar por la paz”.


Lina Hoyos, estudiante UPN, escuela Chesitos FP del barrio Prado Veraniego, nos contó: “La escuela fue fundada hace muy poco, y su propósito es formar deportivamente niños y niñas desde los cuatro años. Creemos que el acercamiento a ese tipo de procesos permite a los niños realizar una lectura más clara de sus realidades. Durante años el barrio ha presenciado la separación de la comunidad por causa de la violencia de las barras bravas; por eso decidimos que los más pequeños debían ser la razón de ser de este proyecto. Una vez que ellos, a su manera, sean conscientes de lo que pasa en su barrio o en su cuadra, discutan en sus casas con sus familias las problemáticas que los afectan, habremos abonado para cambiar en algo esta realidad”.


Luis Carlos, encargado del departamento de bienestar de la UPN, concluyó. “La liga ha sido un punto de encuentro entre los diferentes procesos de fútbol popular que existen en la ciudad, en su mayoría gestionados por estudiantes de la UPN que empezaron a trabajar en sus comunidades el pensamiento crítico a través del fútbol. La UPN se encontró con esos procesos y propició los espacios para una convergencia amplia, donde no solamente se dé la discusión y el análisis en torno al fútbol, sino que, además, se practique deporte, construyendo con éste tejido social”.


La Liga


La Segunda Liga de fútbol popular “Del barrio a la academia”, consta de 4 categorías:


Categoría Sócrates de Souza: de 7 a 9 años
Categoría Carlos Caszely: 10 a 13 años
Categoría Honey Thaljieh: 14 a 17 años
Categoría Éric Cantona 18 años en adelante


Una voz que cierra la rueda de prensa. “La Liga está organizada por territorios, de manera tal que las escuelas compitan en su sector, evitando así los problemas desprendidos de la movilidad y la falta de presupuesto para los transportes”, explicó Sergio Gamboa, entrenador de la escuela Suacha fútbol comunitario.


La Liga fue inaugurada el 29 de septiembre en las instalaciones de la UPN sede El Nogal, ubicada en la Calle 78 No. 9-92.

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Martes, 30 Junio 2015 06:20

De nerds, dandies, bohemios y bestias

De nerds, dandies, bohemios y bestias

El GM Slipak analiza en este artículo algunos aspectos del ajedrez y los ajedrecistas, y explica las razones para que el ajedrez haya sobresalido frente a otros juegos.

 

El ajedrez tiene algo especial, por eso es el rey de los juegos. Deporte, ciencia, arte, combate, es una inagotable fuente de pasión para aficionados de todo el planeta. Materia en muchas escuelas, entretenimiento de la vejez, juego de apuestas para bohemios que pasan sus noches entre humo y alcohol. Imitación simbólica de la guerra, a la vez ejemplo acabado de lógica y racionalidad pacífica. Ideal para el ensimismamiento de los ermitaños, modelo didáctico para aprender a pensar desde el lugar del otro.


Para analizar algunos aspectos del ajedrez y los ajedrecistas, se puede comenzar por una comparación realizada por el genial escritor norteamericano de cuentos de terror, Edgar Allan Poe (1809-1849), entre el ajedrez y el juego de damas. Poe hace una observación sutil; dice que en el ajedrez a menudo triunfa el más atento, ya que la diversidad del movimiento de las piezas es difícil de manejar para el aficionado, decidiéndose el encuentro a favor de quien tiene un radar más afinado. Mientras que en el juego de damas, al ser las jugadas más previsibles, suele vencer quien tiene una estrategia más profunda.


Todo esto resulta cierto, siempre que no se esté hablando de jugadores profesionales (que en la época de Poe, ni siquiera existían). En este caso la situación cambia. Su experticia les permite cometer relativamente pocos errores por falta de atención, floreciendo entonces las posibilidades de estrategias profundas y recursos tácticos que exceden en mucho lo que uno pueda entender por "mayor atención".


El patriarca del ajedrez argentino, Miguel Najdorf (1910-1997), decía que el ajedrez son diez juegos en uno. Son muy distintas las habilidades que se necesitan para conducir un ataque al rey mediante sacrificios, un medio juego posicional, un final de reyes, memorizar aperturas, ejecutar correctamente procedimientos técnicos, jugar posiciones vírgenes que ofrecen un amplio margen a la creatividad.


He aquí alguna de las razones para que el ajedrez haya sobresalido frente a otros juegos en los que predominan sólo las estadísticas, o la memoria, o el razonamiento ordenado. El ajedrez tiene todo eso junto, y mucho más.


Si el ajedrez es complejo, aún más lo son los ajedrecistas. ¿Existen puntos de vinculación entre las personalidades de aquellos que se sumergen en las profundidades del juego ciencia, dedicándole su vida? Seguramente, aunque los hay de distinto estilo, por supuesto.


En este artículo se hablará de cuatro "tipos" que se pueden enmarcar bastante nítidamente: el nerd, el bohemio, el dandy y la fiera. El ajedrecista como nerd es un imaginario bastante extendido desde hace mucho tiempo. Y efectivamente, no es difícil encontrar ejemplos de esto entre los mejores jugadores del mundo de todas las épocas. De principios del siglo XX se puede mencionar al polaco Akiba Rubinstein, en las décadas del '60 y '70 al norteamericano Bobby Fischer, en los 90 al nacionalizado estadounidense Gata Kamsky y en la actualidad al italiano Fabiano Caruana.


Con el ajedrez como polo de interés excluyente, se advierte en ellos un enorme apasionamiento por el juego, a la vez que cierto rechazo por la vida en sociedad. El ajedrez está encarado en estos casos por su lado científico, dedicando cada minuto del día a desentrañar sus más profundos secretos. Hay muchos elementos de esta disciplina que contribuyen para hacerla propensa a esta personalidad. El carácter individual del juego, la necesidad de altos niveles de abstracción, el silencio y la falta de comunicación durante los encuentros, la posibilidad de estudiar casi ilimitadamente en la soledad de la habitación.


Tampoco son raros los bohemios en el mundo del ajedrez. Después de todo, dedicarse profesionalmente a un "juego" incluye cierto gusto por la marginalidad, por el desprecio de algunos valores establecidos, por la satisfacción narcisista como valor primordial. Como ejemplos nítidos al más alto nivel, podemos mencionar al letón Miguel Tal, quién logró el título mundial en 1960 y al ruso Vladimir Kramnik que lo alcanzó en el 2000, derrotando nada menos que a Garry Kasparov. Aunque distintos en su estilo de juego, ya que Tal era amante del juego agresivo y los sacrificios, mientras Kramnik es preferentemente posicional, han mostrado a menudo similitudes en su forma de conducirse, cierto desprecio por la salud y una fuerte atracción por el cigarrillo y la bebida. Una forma de actuar espontánea y juvenil, a veces incluso infantil, como cuando el propio Kramnik reconoció que en alguna oportunidad se escondía de sus segundos para fumar sin que lo vieran. Aquí se ve al ajedrez en su versión más lúdica, juego entre los juegos.


Cierta sorpresa puede causarnos encontrarnos con los dandies de nuestra disciplina. Buenos conversadores, mujeriegos, elegantes y simpáticos, parecen la contracara de lo que esperamos de un ajedrecista. Como ejemplos de este estilo, podemos servirnos del cubano José Raúl Capablanca, campeón del Mundo entre 1921 y 1927, y Boris Spassky, que lo fue entre 1969 y 1972. Para pertenecer a este modelo, es necesario un enorme talento natural, que les permita relajar un poco la altísima necesidad de estudio y trabajo. Ambos fueron jugadores a los que les "fluía" el ajedrez, y que, en cambio, solían tener problemas con la teoría de aperturas, producto de su escaso apego al trabajo en casa. La profesión de ajedrecista permite viajar y dedicarse plenamente a lo que a uno le gusta, cosas que encajan perfectamente con la buena vida. Además, quien se acostumbra a tomar decisiones frente al tablero bien puede lograr aplicarlas en su vida de modo que le permitan desarrollar un arte del buen vivir.


Finalmente, las fieras. El ajedrez como deporte. Vencer, la principal ambición. Los máximos exponentes de este perfil son los rusos Alexander Alekhine, vencedor de Capablanca en Buenos Aires 1927, y Garry Kasparov, número uno del ajedrez en el ranking, ininterrumpidamente entre 1985 y 2005. Una de las principales figuras de mediados del siglo XX, el norteamericano Reuben Fine, también psicólogo de profesión, en su libro psicología del jugador de ajedrez, hablando de Alekhine lo denomina el "sádico del mundo del ajedrez". Haciendo un culto de la victoria, sin duda estos jugadores experimentan un gran placer en la destrucción del adversario. Es fácil notar esto tanto en sus gestos y su postura frente al tablero, como en sus comentarios. Ambos han respetado bastante poco el nivel de sus rivales de la época. Y ambos también han encontrado en uno de ellos la motivación esencial para superarse y vencerlos. Para Alekhine, fue Capablanca, a quien destronó, como dijimos, en 1927. Y para Kasparov lo fue otro monstruo de su época, el ruso Anatoly Karpov, a quien venció en cuatro matches; 1985, 1986, 1987 (en realidad éste fue empate, pero le permitió a Kasparov retener la corona) y 1990.


Por supuesto hay muchos jugadores que no tienen características tan marcadas o que tienen una combinación de distintos tipos. Sin embargo, aunque para esta selección mencionamos los que más responden a cada modelo, en general en la mayoría sobresale alguna de estas formas.


Cabría preguntarse si con el paso de los años, con los cambios de época, algunos de los tipos mencionados se ven favorecidos y otros relegados. Es evidente que sí. Los bohemios y los dandies tienen cada vez menos posibilidades por el incremento de la información y la necesidad cada vez más acuciante de trabajar hasta el límite de las propias posibilidades para desarrollar al máximo el potencial que se posee. En el mundo de la computadora (que, bien mirada, sería el nerd por excelencia), prevalecen fieras y nerds. Ambos tipos, aunque desde un perfil psicológico distinto, están dispuestos al máximo esfuerzo para mejorar. La exigencia del ajedrez moderno incluso ha reducido considerablemente la edad de los ajedrecistas de elite. En los años '70 y '80, los mejores 5 del mundo promediaban los 40 años, hoy en día promedian los 30. Antes había unos 10 jugadores de más de 50 años entre los primeros 100 del mundo. Ahora 1 o 2. Esto no es sólo por el desgaste que produce una partida en el más alto nivel de exigencia, también es por el esfuerzo que se requiere para entrenar a ese nivel. Algo que por motivos biológicos y psicológicos es mucho más fácil hacer a los 20 o a los 30, que a los 40 o 50.


Para finalizar, una anécdota personal con el gran Miguel Najdorf, sobre la relación entre la edad y la fuerza ajedrecística. En los años '80, teníamos en el Club Argentino de Ajedrez el privilegio de ver jugar, y en alguna ocasión enfrentar, al genial Viejo en partidas rápidas amistosas. Jugué por primera vez una serie de blitz con él, en 1985. Me ganó todos. Al finalizar, me preguntó mi edad. Le dije que tenía 20. Me contestó: "Estás un poco viejo". Volví a jugar con él casi un año después. Esta vez mis resultados fueron mucho mejores. Si bien Miguel prevaleció en el match, gané muchas partidas. Por supuesto él había olvidado que habíamos jugado anteriormente. Al finalizar, otra vez, me preguntó mi edad. Al escuchar que tenía 21, el viejo exclamó: ¡Sos joven!

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"Mi mayor proyecto es la popularización del ajedrez"

La húngara, Reina del Ajedrez, pasa revista sobre la actualidad del deporte y su vida después del retiro. El trabajo de su fundación, su sueño de un ajedrez sin barreras de ningún tipo, su fascinación por la Argentina, su encuentro con Miguel Najdorf y su amistad con Oscar Panno.


Judith Polgar es considerada la mejor jugadora femenina de la historia del ajedrez. Su destino estuvo sellado desde muy pequeña; ella misma se describe como una niña prodigio a una edad muy temprana. Tuvo una educación particular, dado que comenzó a jugar a los cinco años y nunca asistió a la escuela. Su primer éxito internacional fue a los nueve años y ya en su adolescencia supo que se dedicaría profesionalmente al ajedrez. Tras vencer a jugadores de la talla de Kasparov, Karpov, Anand, Spassky y Carlsen, Polgar sabe que demostró al mundo que chicas y mujeres podían competir a la par de los mejores ajedrecistas del planeta.


–Cuando empezó a jugar, los libros eran la principal herramienta para estudiar ajedrez, mientras que hoy en día nos encontramos frente a una era más informatizada. ¿Cree que Carlsen y Caruana –actuales número 1 y 2 del ranking ELO,respectivamente– son jugadores con características similares a las de una computadora?


–Efectivamente, el ajedrez cambió mucho en los últimos diez o quince años. Hoy en día, en lugar de sentarse frente a un tablero de ajedrez para analizar en conjunto, los jugadores tienen una pantalla adelante. Y así preparan las partidas, usando motores de análisis para sugerir variantes y evaluar posiciones. Hay unos pocos motores, de fuerzas muy similares, y alcanzan un nivel alto, similar al de un Gran Maestro. Caruana claramente trabaja y se ayuda con la computadora, pero también juega de una forma muy creativa. Carlsen es muy diferente. No pone tanto foco en la apertura, pero se ha vuelto muy claro que estudia mucho las partidas antiguas, clásicas, para el medio juego y el final. Está preparado para jugar hasta último momento mientras sienta que tiene la más mínima chance de ganar, lo cual es una característica increíble de su juego, más allá de ser el número uno. Tengo la sensación de que todavía puede mejorar mucho...


Judith Polgar ha visitado numerosas veces Argentina, y dice tener muchísimos recuerdos maravillosos con la gente de nuestro país. Recuerda especialmente el torneo de 1994 en Buenos Aires, donde jugó, según asegura, una de las mejores partidas de su carrera, contra el jugador Alexéi Shírov.


–Amo a la Argentina y a su pueblo. Me encanta la forma en que su gente ama vivir y disfrutar, y me fascina el estilo de vida latinoamericano. Tuve la oportunidad de conocer a varios ajedrecistas argentinos. Fue muy especial para mí llegar a ver al legendario Miguel Najdorf, un jugador grandioso y un personaje muy interesante. Jugué su torneo varias veces y participé también del torneo en su memoria, que finalmente gané. También conozco desde hace tiempo a Oscar Panno, quien hizo mucho por el ajedrez y las próximas generaciones. La última vez que estuve en Buenos Aires me maravilló que el ajedrez en la educación se estuviera volviendo más y más visible. El programa que creó Panno es de gran ayuda, pero también pude conocer a muchos profesores que trabajan con fanatismo por el ajedrez desde hace décadas. Y los resultados muestran el esfuerzo que se ha hecho. ¡Además, mis felicitaciones por tener un día oficial del ajedrez!


–¿Y cómo ve la situación del ajedrez en Hungría?


–El ajedrez en Hungría se volvió mucho más popular en los últimos años; puedo decir que gracias al enorme esfuerzo de mi fundación se incorporó esta disciplina a la currícula nacional como "desarrollador de capacidades". Y recientemente tuve el orgullo de participar del equipo nacional en las Olimpíadas de Tromso, donde logramos la medalla de plata nuevamente, ya que habíamos conseguido ese mismo puesto en la Olimpíada de Bled en 2002. Siento una gran satisfacción con el equipo que compartí con Leko, Almasi, Raport y Balogh.


–Apenas finalizado el torneo, anunció su retiro del ajedrez competitivo. ¿Hay algo que ya esté extrañando? ¿Cuáles son sus planes para el futuro?


–En verdad, estuve muy ocupada desde entonces, organizando el festival de ajedrez Aquaprofit-Polgar, que tuvo el año pasado su octava edición. También estoy contenta de poder pasar más tiempo con mi familia, mi hija Hanna, de ocho años, y mi hijo Oliver, de diez. También estoy trabajando en la Fundación Judit Polgar, que se centra en el ajedrez en la educación en primero y segundo grado y también en jardín de infantes, y tengo mi propio programa educacional (juditpolgarchesspalace.com). Para estos proyectos cuento con la gran colaboración de mis hermanas: Sophia participa activamente en el programa educacional Chess Palace, mientras que Susan es muy exitosa en Saint Louis, Estados Unidos, donde tiene su propio instituto de ajedrez. Yo creo que el ajedrez es un idioma. En cualquier lugar al que vayas va a haber gente que pueda "hablarlo", es parte de la cultura en todos lados, es capaz de demoler diferencias étnicas, sociales, de género, de edad. Hoy en día mi mayor proyecto es trabajar en la popularización del ajedrez, y para ello es muy importante construir puentes entre padres, niños y docentes. También es necesario generar lazos entre los ajedrecistas profesionales y los amateurs, para entender el deporte, comprender qué puede brindarle el ajedrez a la educación y cómo puede ayudar a mejorar las habilidades intelectuales de los chicos.


–Mucha gente suele preguntarse por qué hay más hombres que mujeres en el mundo del ajedrez de alta competencia. ¿Por qué cree que es más difícil para las mujeres alcanzar posiciones altas en el ranking?


–Creo que alrededor del 95 por ciento de los ajedrecistas registrados son hombres; me temo que ellos lo ven mucho más como una profesión. Por otra parte, el ambiente no brinda mucho soporte para las mujeres que quieren alcanzar ese mismo nivel de profesionalismo. Las mujeres deben elevar sus metas: sólo aquella chica que ama el deporte y los desafíos, y tiene el apoyo de sus padres y docentes, puede alcanzar lo más alto y meterse entre los diez mejores o incluso ser campeona. Algunos dan una explicación biológica, ¡pero lo cierto es que la sociedad tiene mucha más influencia de lo que creemos! Es muy recomendable, al respecto, la investigación que ha hecho Leontxo García, una gran especialista en la historia del ajedrez.


–¿Qué cree que debe hacerse para reducir la brecha? ¿El hecho de que haya un circuito exclusivo para mujeres juega un rol negativo?


–Objetivamente, creo que lo mejor para el crecimiento del ajedrez femenino sería que no hubiera separación entre hombres y mujeres, y que hubiera un solo ranking. Pero por supuesto esto no es realista, porque ninguna mujer ajedrecista apoyaría esta idea. Creo que sería bueno tomarlo como un proyecto a largo plazo y que las futuras generaciones de mujeres se propongan jugar profesionalmente con la misma actitud que los hombres para alcanzar altos puestos y ser campeonas.

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Fase de grupos: entre la sorpresa y la emoción

La fase de grupos de la Copa del Mundo Brasil 2014 tuvo la característica de ser una de las más atractivas en la historia de los mundiales: por la forma de juego, las sorpresas presentadas y la cantidad de goles marcados hasta el momento de escribir esta nota (junio 29).

 

En 48 partidos disputados los goles marcados sumaron 136, lo que deja este Campeonato como el Mundial con más goles convertidos en la fase de grupos. Sin jugase aún todos los partidos correspondientes a octavos de final, y mucho menos los cuartos, este certamen está a 9 tantos del total que fueron coreados en Sudáfrica 2010, incluidas la fase de grupos y las fases eliminatorias. Hace cuatro años, en fase de grupos, fueron convertidos 101, lo que demuestra la enorme diferencia entre los mundiales.


¿Qué dicen estos números? Que cada vez es más claro que los equipos, ya sean grandes, medianos, pequeños, con historia o sin ella, están dispuestos a ir hacia el frente, tomar riesgos y buscar la clasificación que tanto anhelan las 32 selecciones que llegan a disputar la cita cumbre del deporte rey. Algo es evidente y es que ningún equipo gana con la historia o las estrellas que su camiseta tiene; la historia ya no determina el resultado, como sucediera hasta la década de los 90 del siglo XX. Ahora el fútbol cuenta con nuevas formas que le permiten a equipos chicos igualar en la técnica y la táctica a los grandes equipos, sin por ello jugar mal, sino logrando un cruce equilibrado entre paciencia y riesgo, creatividad y orden, pasión e inteligencia.


Prueba de lo anterior es la salida del actual Mundial, sin pena ni gloria, de tres campeones del mundo, incluido el actual, España, que de esta manera integra la no grata lista de campeones que han quedado eliminados en la primera ronda del Mundial posterior al título obtenido (Brasil en 1966, Francia en 2002 e Italia en 2010). Además, Italia e Inglaterra, que componían el grupo de la muerte junto a Costa Rica y Uruguay, dejaron sus restos en las puertas de los octavos de final. Con la eliminación de estos tres seleccionados se marcha un tercio de la historia en Copas Mundiales, pues los tres equipos europeos, con sus respectivos títulos, suman en total seis campeonatos (4 de Italia, 1 de Inglaterra y 1 de España).

 

Grupo A

 

El grupo del anfitrión, que fue duramente criticado por su juego poco vistoso y pretendidamente cauteloso. Logró la victoria en el debut ante Croacia (2-1), empató con México (0-0) en un partido emocionante, y finalmente derrotó a Camerún (4-1), uno de los equipos más flojos en toda la Copa. El segundo lugar lo obtuvo México, que por todas las vidas gozadas desde la etapa clasificatoria, hasta su clasificación a octavos de final, más bien parece un gato. Venció a Camerún en su debut (1-0), luego el mencionado empate y finalmente victoria contundente ante Croacia (3-0). En este grupo fueron marcados 18 goles en 6 partidos, con un promedio de 3 por partido.

 

Grupo B


Estaba conformado por el campeón y el subcampeón de la última edición de la Copa disputada en Sudáfrica. La sorpresa estuvo en la eliminación del campeón vigente, que en su debut cayó vapuleado por Holanda por un estruendoso 5-1; en segunda fecha perdió una vez más ante Chile (2-0) y en la jornada final derrotó a la selección australiana (3-0). El primero del grupo fue Holanda, quien logró desquitarse de la final perdida cuatro años atrás, luego obtuvo la victoria ante Australia (3-2) y finalmente ante Chile (2-0), logrando una puntuación perfecta. El segundo lugar fue para Chile, quien quizás demostraba ser uno de los equipos más atractivos del campeonato durante esta fase de grupos, que además de la victoria ante los españoles, en su debut derrotaría a Australia (3-1). Se marcaron 22 goles en 6 partidos, para un promedio de 3,6 tantos por partido, el más alto de los 8 grupos.

 

Grupo C


La selección Colombia era cabeza de serie en este grupo, que previo al Mundial parecía ser el más parejo, porque junto al grupo H, eran los únicos que no contaban entre quienes lo integraban con un campeón mundial. El seleccionado criollo arrasó con este grupo al lograr un puntaje ideal de nueve puntos sobre nueve posibles. En el debut derrotó a Grecia; en la segunda fech, logró la clasificación ante Costa de Marfil al ganaarle por 2-1; en la fecha final actúo mucho mejor ante Japón, derrotándolo 4-1, partido que sirvió además para que Faryd Mondragón rompiera el record como el jugador más longevo en disputar una fase final de la Copa del Mundo. El segundo en el grupo fue Grecia, que clasificó en el último minuto jugado en el grupo, derrotando a los marfileños 2-1. En su debut cayó ante Colombia y en su segundo partido empató 0-0 con Japón. El promedio fue de 2,8 goles por juego, anotados 17 goles durante los 6 encuentros disputados

 

Grupo D


Acá está la mayor sorpresa en esta Copa. A priori era el grupo de la muerte, compuesto por Uruguay, Italia, Inglaterra y Costa Rica. El país centroamericano estaba llamado a ser la cenicienta del grupo y terminó dándoles muerte a dos campeones mundiales. En el debut, los "ticos", de la mano del colombiano Jorge Luis Pinto, derrotaron 3-1 a los "charrúas"; en su segundo partido, dieron una nueva sorpresa venciendo a Italia 1-0; y en su partido de clausura empataron a cero goles con los ingleses. El segundo lugar del grupo le correspondió a Uruguay, que tras el traspié de la primera fecha, derrotó a Inglaterra 2-1 y luego a Italia 1-0, logrando "morder" la clasificación a octavos. Se anotaron 12 goles en los 6 partidos escenificados, para un promedio de 2 tantos, el más bajo de los 8 grupos.


Grupo E


En este grupo estaba uno de los equipos revelación en las eliminatorias europeas: Suiza. Sin embargo, fue Francia quien ocupó el primer lugar, con sendas victorias ante Honduras (3-0) y Suiza (5-2) y empatando su partido final ante Ecuador (0-0). El segundo puesto estuvo disputado entre Suiza y Ecuador. En el debut se enfrentaron ambos, dejando como ganador al seleccionado europeo (2-1); en su segunda salida, los suizos cayeron ante los franceses y consiguieron la victoria ante los hondureños (3-0), que junto a Camerún y Australia fueron los únicos equipos que no sumaron puntos durante la fase de grupos. 19 goles sumó este grupo en 6 cotejos, con un promedio de 3,1 por encuentro.


Grupo F


De todos los grupos donde contaban con un campeón del mundo, este quedó como el más accesible. Argentina tuvo fortuna en el sorteo y compartió zona con Nigeria, Bosnia e Irán. No obstante, los rioplatenses pasaron ratos amargos durante el transcurso de la primera fase, pues si bien ganó sus tres encuentros, en ninguno logró demostrar un gran juego ni una gran diferencia sobre sus rivales. En el debut consiguió una ajustada victoria ante Bosnia (2-1); en el segundo partido venció en extremis a Irán (1-0); y, contra los nigerianos lograron la victoria (3-2), cada partido atravesado por la genialidad de su figura Lionel Messi, pero sin un encuentro armonioso con el resto del equipo. El segundo en el grupo fue el país africano, que empató (0-0) con Irán, luego obtuvo la victoria ante Bosnia (1-0), y en el tercer partido cayó derrotado ante los argentinos. En total se marcaron 14 goles durante los 6 encuentros. El promedio fue de 2,3.


Grupo G


Otro grupo parejo, esta vez integrado por Alemania, Portugal, Ghana y Estados Unidos. Los teutones, como es tradición en la Copa Mundial, clasificaron sin mayor problema, venciendo en la primera jornada a Portugal (4-0), empatando en su segunda salida, en un partido vibrante con Ghana (2-2), donde Miroslav Klose igualó el record de 15 goles del brasilero Ronaldo como máximo goleador en las Copas del Mundo; en su tercer encuentro, en un parejo partido, le ganó a Estados Unidos (1-0). La segunda plaza correspondió a los norteamericanos, que vencieron en el debut a los africanos (2-1), luego empataron con Portugal (2-2), y finalmente perdieron contra los alemanes. Se marcaron 19 goles en los 6 partidos, con un promedio de 3,1.


Grupo H


Tal vez, de todos los grupos en el Mundial, el menos atractivo durante la fase de grupos. Encabezó quien fuera la otra sorpresa de las eliminatorias europeas: Bélgica. En su primer partido derrotó a Argelia (2-1); venció en la segunda fecha a Rusia (1-0), y en la última salida dio cuenta de Corea (1-0). El segundo lugar correspondió fue para Argelia, con lo cual, y por primera vez en toda la historia de los mundiales de fútbol, dos seleccionados del continente africano acceden a las fases de eliminación directa. Los argelinos vencerían a los asiáticos (4-2) y empataron con Rusia (1-1). En los 6 encuentros fueron marcados 15 goles, que arrojan un promedio de 2,5.

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Teatro iberoamericano, entre el carnaval y la resistencia

Pocas veces un golpe de peluquería cobró tanto significado escénico. Es difícil desligar al Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, uno de los más grandes y populares del mundo, del culto a la imagen de su creadora y gestora hasta 2008, la argentina Fanny Mikey, actriz, directora y empresaria cuyo pelo rojo simbolizó durante décadas ese "acto de fe en Colombia" que rezaba el primer eslogan del festival, ideado en 1988 junto a Ramiro Osorio. Tras su muerte, a Mikey la sustituyó al frente su eterna ayudante y colaboradora, Anamarta de Pizarro, quien, al año del fallecimiento de su jefa y amiga tomó, una decisión polémica: teñirse el pelo de azul. Un gesto a lo Eva Harrington que fue cuestionado en su día pero que ahora, con un festival consolidado que apela al orgullo patrio, no es más que otro ingrediente del nuevo culto a la nueva directora de este monstruo escénico que atrae cada dos años y durante 17 días a compañías de todo el mundo. En esta edición, el número de espectáculos suma 190 y las funciones, 1100 (entre obras de sala, de calle, parques y plazas). Y el país invitado, Brasil, una superpotencia en artes escénicas, garantiza con su metralla carnal el éxito de la apuesta.

 

El festival sigue su curso con naturalidad pese a que este reinado bicéfalo -rojo y azul, celestial y terrenal- pueda provocar cierta esquizofrenia en el recién llegado. El programa, aunque se cimenta en el teatro, fagocita todo: música, danza... Mientras un concierto de la Filarmónica de Bogotá ofrecía en la plaza Simón Bolívar su homenaje a las víctimas (cuyo día se celebró el miércoles con marchas de miles de campesinos desheredados que reclaman recuperar sus tierras), 24 horas después abría sus puertas en el Museo del Arte del Banco de la República una impagable retrospectiva del artista sudafricano William Kentridge, cuyo Ubú y la comisión de la verdad para la Handspring Puppet Company recrea el lamento de otras víctimas: las del apartheid. Considerado como un espectáculo político ya histórico, pondrá el broche la próxima semana con su sobrecogedor diálogo entre animación, marionetas y actores.


Entre un extremo y otro, en un viejo edificio colonial que mantiene el encanto descascarillado de las elegantes ruinas, la compañía colombiana Mapa Teatro ofrece un montaje-collage, Los incontados: un tríptico, que nadie quiere perderse: su exuberancia plástica y su narración desatada sobre los estragos de la violencia en este país elevan el teatro documento a la categoría de la alta experiencia estética. A partir del discurso político que se encontró en la camisa del narcotraficante Pablo Escobar el día que lo mataron y que supuestamente fue clasificado por la CIA, el grupo reflexiona sobre la legalización de las drogas y los excesos de los reyes de una mafia fatalmente pegada al subconsciente del país.


El narco, mago y maestro de ceremonias, observa los efectos de sus desmanes. A su alrededor, mujeres y hombres revolcados en confeti, disfrazados, acelerados... "hay que ser de aquí para sentir placer con el dolor", dice un personaje. Un cantante de hip-hop recita los nombres de los criminales (paramilitares, narcotraficantes y guerrilleros) y un tipo absurdo fumiga una saltarina planta de coca. Finalmente, en un ambiente que cruza la videoinstalación con la performance, una mujer aúlla: "Que se acabe el carnaval y empiece la revolución".


La intensa tradición del teatro político colombiano da para esto y para mucho más. Prueba de ello es otro festival, el de Teatro Alternativo, que corre en paralelo al Iberoamericano y que también dirige una mujer, la actriz, poeta y dramaturga Patricia Ariza. De Pizarro y Ariza participaron esta semana junto Faith Liddell, directora de festivales de Edimburgo, en una de las mesas organizadas en el marco del Congreso IPSA, International Society for the Performing Arts, que se celebra también estos días en Bogotá.


Bajo el techo de uno de los edificios más modernos de la Universidad Javeriana, Pizarro, Ariza y Liddell llevaron un frío encuentro sobre gestión a un imprevisto terreno emocional que dejó mudo -o directamente entre lágrimas- al personal. La sesión empezó con los apabullantes números que ofreció la escocesa ("los festivales de Edimburgo generan 406 millones de dólares [292 millones de euros] y superan al turismo del golf de toda Escocia, pero el impacto económico solo es una parte del éxito: los festivales han generado cohesión social, mayor educación e identidad nacional", dijo) para seguir con la experiencia mucho más joven, frágil y amenazada de las colombianas. "Antes del festival Iberoamericano lo más moderno que pasaba por Bogotá era la Zarzuela, el ballet clásico y el español", aseguró Anamarta de Pizarro, que recordó cómo los sectores más conservadores (indignados con la coincidencia del certamen con la Semana Santa) atacaron la primera edición. Un atentado con bomba en un teatro fue la bienvenida en 1988 a una cita que hoy, según sus datos, mueve a 380.000 personas y logra la mitad de su financiación con la taquilla (los precios oscilan entre los 60 y 25 euros). "Bogotá es hoy una ciudad más abierta y el festival ha jugado un papel fundamental", añadió la directora.


Frente a sus dos exitosas colegas, Patricia Ariza, no pudo poner sobre la mesa un solo dato económico positivo. La suya es una historia de pura resistencia a la sombra de los focos de su mimada ("por las instituciones y por la prensa", apuntó) hermana. Para Ariza (que puso en pie la sala con sus palabras dedicadas a un país de "antígonas errantes en busca de sus hermanos muertos") los grandes festivales representan hoy poder, pero poder de exclusión, y el ninguneo estatal, la negación de la existencia del "otro", solo es censura refundada. "Yo no vengo a pedir, vengo a exigir", proclamó después de aclarar que "el tema" no son los festivales de teatro sino "la política". "Porque ocurren en un lugar, aquí y ahora, y por eso hablamos de política y presupuestos del estado", afirmó. "Se hacen en esta ciudad donde acaba de destituirse a un alcalde elegido por voto popular, suceden en este país donde la paz se debate entre balas y se han expropiado 10 millones de hectáreas a los campesinos. Y a los que reclaman, los matan". "Pero algunos", prosiguió, "seguimos creyendo que en la fiesta está la resistencia y que necesitamos como ningún otro país ocuparnos del relato nacional, porque el conflicto que se nombra como armado también es cultural".


Esa idea de la fiesta como el territorio de la vida y de la muerte, como campo de la batalla cultural, es el karma de estos días. ¿Pero a quién pertenece la fiesta? Para el Taita Santos, portavoz del pueblo Kamëntsá, a todos. "No hay arte sin el otro", dijo el Taita después de arrastrar al salón de actos de la espléndida Biblioteca Virgilio Barco a una comunión de "energías" y de "vibra artística". "Solo hay igualdad desde la diferencia", concluyó. Siguieron sesiones con el dicharachero Carlos Vives, que desgranó su árbol genealógico musical con la ayuda de un power point y su banda, o con Henry Arteaga, referente juvenil y líder de la banda de Medellín de hip-hop Crew Peligrosos. Arteaga extendió, además de una invitación a su barrio de Aranjuez ("les aseguro que nunca será una oferta turística de este país"), cierta esperanza. Nadie le invitó a ninguna fiesta así que se inventó la suya propia: "Yo quería estudiar danza, tango, luego jazz, pero no. Hasta que descubrí el hip-hop, al fin encontraba algo que sí se parecía a mi mundo".


Pero no hay que engañarse con los poderes curativos del arte. Lo recordó el veterano coreógrafo y maestro Álvaro Restrepo. Ni con un buen puerto para los que nadan a contracorriente, como reconoció el actor César Badillo Pérez, miembro del Teatro La Candelaria: "Nos resistimos a que el teatro sea una industria. Nosotros creamos para un público ausente". Ni con la salvación para un pueblo que en palabras de otro gran colombiano, el fallecido dramaturgo Enrique Buenaventura, no consume sino que "es consumido". Eso sí, él creía que el teatro es revolucionario porque su naturaleza estará siempre, incluso cuando atrae a las masas, alejada de la cultura de masas. "Mientras por el lado del sistema los horizontes se nos cierran", escribió, "por el lado del hombre, de la vida y del arte se nos abren".

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