Domingo, 13 Octubre 2019 05:59

Mujeres diácono y curas casados

Mujeres diácono y curas casados

Se discute la posibilidad de consagrar sacerdotes a indígenas casados o impulsar el diaconado femenino para empoderar a las mujeres.

Pese a las críticas que miembros de la iglesia lanzaron contra el documento preparatorio del sínodo sobre el Amazonas, acusándolo incluso de hereje por plantear la posibilidad de consagrar sacerdotes a indígenas casados o impulsar el diaconado femenino para dar más poder a las mujeres en la Iglesia local, participantes en el sínodo amazónico siguen impulsando estas ideas, como han demostrado las intervenciones de varios de ellos durante los encuentros que se están realizando en el Vaticano desde el 6 de octubre.

Un ejemplo de estos planteos fue el obispo emérito de Altamira Xingu, en el noreste de Brasil, monseñor Erwin Kräutler. Originario de Austria, monseñor Kräutler vive en la selva amazónica desde que tenía 26 años. Pero desde hace 30 está bajo vigilancia porque apoya a los indios y defiende el bosque. En uno de los encuentros cotidianos para informar sobre el sínodo que hace la sala de prensa vaticana, el obispo austríaco dio su abierto apoyo a la ordenación de hombres casados. En Amazonas, “los católicos reciben la comunión dos veces por año“ porque no hay suficientes sacerdotes. “Queremos que estos hermanos no sólo tengan la Palabra sino también la Eucaristía”, subrayó. Sobre el rol de las mujeres agregó: “dos tercios de estas comunidades cristianas sin sacerdotes están coordinadas por mujeres. Hablamos mucho sobre la valoración de las mujeres, pero necesitamos cosas concretas. Estamos pensando en el diaconado femenino”.

Monseñor Kräutler denunció además que la región amazónica “es vista como una provincia para saquear, primero de madera y minerales, ahora de energía. La central hidroeléctrica de Belo Monte (norte del país, sobre el río Xingu, afluente del Amazonas), la tercera más grande del mundo, es una agresión al ecosistema. Pronto tendremos mil centrales hidroeléctricas aunque no las necesitemos. Aprovechemos la energía solar y reemplacemos la energía hidroeléctrica. Esta es una agresión al ecosistema”, dijo. “Vivo allí y siento las consecuencias: el río Xingu ya no es el mismo. Áreas inundadas, bosques destruidos, toneladas de peces muertos, habitantes que se mudaron a vivir en casas prefabricadas. La gente local nunca fue consultada. Todo fue preparado en Brasilia”, añadió.

El Premio Nobel de la Paz 2007, el climatólogo brasileño Carlos Alfonso Nobre, fue aún más lejos en su análisis de la situación. "Estamos muy cerca del colapso de la selva amazónica, lo dice la ciencia con absoluto rigor”, dijo ante los periodistas. Nobre, que ha estudiado la región amazónica durante 40 años, dijo además que “si se llega a destruir el 20-25 por ciento del bosque, poco después la sabana cubrirá el 60 por ciento del área. Hasta hoy el bosque ha sido destruido el 15 por ciento. Estamos cerca del punto de no retorno”. Si no existiera la selva amazónica, “el calentamiento global sería aún más rápido y más dramático” y es por ello que invitó a “cambiar nuestra forma de vida y reducir drásticamente la producción de dióxido de carbono". En su intervención ante Naciones Unidas, en la última conferencia de septiembre, Nobre había advertido que el Amazonas se está convirtiendo en una «sabana» y que no invertir el rumbo de este proceso sería «un suicidio» para la humanidad.

La palabra “ecocidio” (es decir tanto la muerte de la ecología como el asesinato directo o indirecto de personas o grupos que defienden el valor ecológico de su medio ambiente), surgió varias veces durante las discusiones, contó a la prensa el prefecto del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, Paolo Rufini. Y muchas comunidades indígenas para este ecocidio, porque son amenazadas por empresas que se quedan con sus tierras, escapan hacia el interior de la selva amazónica, según contó otro obispo brasileño, monseñor Joaquín Pertíñez Fernández, obispo de Rio Branco (oeste de Brasil). La educación ecológica, en las escuelas y durante el catecismo, debe ser un punto importante. Hay que hacer tomar consciencia de los males que estamos causando y el significado del no respeto de la ecología, agregó monseñor Pertínez Fernández.

Sobre este punto volvió también uno de los indígenas que están participando del sínodo. Para Delio Siticonatzi Camaiteri, miembro del pueblo Ashaninca, del grupo étnico amazónico del Perú,“ La educación es la base principal para el ser humano, en especial para la Panamazonía, ya que esta región es un territorio gigantesco donde existen muchas culturas. Al educar cada cultura también educaríamos el pensamiento de la gente en general y así alcanzaríamos lo que realmente queremos que es el respeto de la Casa Común y el bien común”, dijo.

Otro obispo brasileño, Pedro Brito Guimarâes, arzobispo de Palmas, recordó por su parte ante la prensa las decenas de líderes populares y sindicalistas asesinados porque defendían la ecología y se oponían al avance incontrolado de los terratenientes y las multinacionales, como Wilson Pinheiro, asesinado en el estado de Acre en 1980, o Chico Mendes, otro gran luchador por los derechos de los trabajadores rurales, también asesinado en ese estado en 1988.

En esta primera semana del sínodo también salieron a relucir otros temas más ligados a la estructura teológica de la iglesia. Se habló precisamente de “Teología indígena”, sobre todo haciendo referencia al llamamiento del papa Francisco para formar una iglesia “con rostro indígena”, capaz de releer las claves del universo católico en clave indígena. Y en este contexto se habló también de que hay que hacer más esfuerzos a favor de la “inculturación” de la liturgia, con celebraciones que respeten tanto las tradiciones y lenguas locales como el mensaje del Evangelio. Algo parecido posiblemente a lo que sucedió en el mundo católico después del Concilio Vaticano II de 1965, que permitió celebrar las misas en las lenguas locales (y no en latín como hasta ese momento) y acompañar la celebraciones con cantos, danzas e instrumentos de la cultura de cada lugar. No fue raro escuchar, por ejemplo en Argentina en ese período, cantos acompañados por guitarras durante la misa.

En otros debates, algunos obispos remarcaron que el hecho de que la Iglesia católica haya estado lejos de las poblaciones locales y de sus necesidades por la falta de diáconos o sacerdotes - que ahora muchos quisieran rápidamente consagrar, aunque sean hombres casados como sacerdotes o mujeres diáconos- , fue lo que permitió una mayor penetración de las llamadas iglesias neopentecostales, a las que, entre otras cosas, algunos atribuyen mucho poder en varios países latinoamericanos y haber apoyado fervientemente en Brasil al presidente Jair Bolsonaro.

El sínodo concluye oficialmente el 27 de octubre pero se supone que el 26 será votado el documento definitivo con las conclusiones que, en principio, los obispos deberían aplicar en sus respectivas diócesis.

Por Elena Llorente

Desde Roma

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Bolsonaro reitera ante los inversores que Guedes, su ‘superzar’ de las finanzas, tiene plena autonomía para liberalizar la economía

El presidente y su ministro presentan los avances en su agenda de reformas para abrir la economía de Brasil

Los inversores con interés en Brasil pueden estar tranquilos, la política económica no está en manos del presidente. Como el propio Jair Bolsonaro les ha explicado este jueves a los 1.500 empresarios reunidos en São Paulo, él es solo un entrenador de futbolistas en los que confía. Y la política económica, ha reiterado el polémico mandatario, es asunto del superzar económico, Paulo Guedes. “La economía es suya, no indiqué a nadie. No interfiero”, ha dicho a un auditorio que ha respondido con un aplauso cerrado. Bolsonaro y Guedes no han logrado llegar al foro de inversores con la reforma de las pensiones definitivamente aprobada, pero el ministro ha reiterado: “La democracia y los mercados son nuestra guía”.

El ultraliberal Guedes entró en el Gabinete del ultraderechista Bolsonaro con la misión de dar la vuelta a la economía brasileña. En su discurso ha presentado la llegada del presidente al poder como una revolución en toda regla para corregir la política económica. Un país con una economía cerrada, un inmenso aparato burocrático y un sinfín de normas. “Los Gobiernos anteriores pusieron la economía por encima del país”, ha dicho el ministro, que se hizo rico en el mundo de las finanzas y casi no tenía experiencia política. Desde su nombramiento está implementando una agenda para sanear las cuentas, desregularizar, encoger la estructura del Estado, hacer concesiones y privatizaciones.

Poco después de que Bolsonaro terminara su discurso, la agencia Bloomberg ha publicado que el Gobieno de Estados Unidos apoya la entrada de Argentina y Rumanía en la OCDE, y no de Brasil, en una carta enviada al organismo pese a que el presidente Donald Trump había prometido a su homólogo apoyar la candidatura brasileña. Horas después el secretario de Estado, Mike Pompeo, ha tuiteado que que "apoyan totalmente a Brasil para que inice su proceso de acceso".

Coincidiendo con el foro, Brasil ha comenzado a licitar concesiones de explotación petrolífera. “Estamos quitando trabas al petróleo, que lleva cinco años en el mar (sin ser explotado)”, ha remarcado. El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, ha asegurado que Brasil empieza a recuperar la confianza exterior. "En un momento que muchos países están mirando hacia dentro y cuestionando el comercio exterior, Brasil está poniendo en marcha una ambiciosa agenda de apertura económica e inserción internacional", ha dicho en un discurso en el que también ha recordado uno de los datos símbolo de la anquilosada economía brasileña. Una empresa requiere 2.000 horas anuales para pagar los impuestos, un récord mundial.

La reforma de las pensiones, la estrella de la agenda legislativa de este Gobierno que es un paso imprescindible para frenar la sangría de las cuentas públicas, está a punto de concluir su procelosa tramitación parlamentaria pero por pocos días no ha llegado a tiempo. Aprobada en julio en la Cámara de Diputados con holgura, el plan es que el Senado celebre la votación final a partir del día 22 para implementar un profundo cambio en el sistema de jubilaciones que supondrá un ahorro de en torno a 900.000 millones de reales en una década (unos 200.000 millones de euros).

La clave es ver en qué queda el ahorro cuando la ley sea definitivamente aprobada. Esa es la señal que esperan los inversores. Aunque la tramitación ha sufrido diversos retrasos, que el Gobierno tenía contemplados, el motivo del último es cuando menos llamativo: la canonización este domingo en Roma de Irmã Dulce —hermana Dulce, la primera santa brasileña—. “Soy católico, pero esto es un chiste. Hay tres aviones llenos de políticos que van a costa del contribuyente, retrasando 10 días la votación de las pensiones”, dijo el senador Major Olimpio, el jefe de la bancada del partido de Bolsonaro. La siguiente gran reforma económica, la tributaria, ya está en marcha,

El presidente ha mencionado el derrame de petróleo que ha llevado chapapote a más de cien playas del noreste y ha hablado de medio ambiente en general, un tema importante para los inversores pero que es también el que más críticas extranjeras le genera. Tras asegurar que pretende explotar la Amazonia “de manera sostenible”, ha reiterado su intención de regular la minería informal. “Queremos legalizar el explotación [minera] para los blancos, como dicen los indios, y para los indios”, ha recalcado el presidente que considera que las regulaciones ambientales, que han sido clave para la preservación del bosque tropical, son un corsé demasiado apretado. Su llegada al poder ha supuesto un enorme debilitamiento de la fiscalización ecológica. El Gobierno ha logrado recaudar este jueves 8.900 millones de reales (casi 2.000 millones de euros) con las licitaciones petrolíferas. Uno de los bloques a subasta, cuya explotación supone, según los ambientalistas, un riesgo para una zona con la mayor biodiversidad marina del Atlántico sur, ha quedado desierto.

Pero las enormes expectativas con las que los mercados recibieron a Guedes y a Bolsonaro —con subidas récord en la Bolsa— no se ha traducido en el crecimiento económico inicialmente esperado, en parte por la coyuntura internacional, y en parte porque el Gobierno se ha enzarzado en infinidad de polémicas y no ha mantenido una relación con el Congreso todo lo fluida que los modos políticos brasileños exigen. “El crecimiento ahora es sostenible, sano, no una burbuja artificial”, ha recalcado Guedes.

Por Naiara Galarraga Gortázar

São Paulo 10 OCT 2019 - 18:22 COT

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Nuevo paquete económico en Ecuador: eliminación de subsidios y reforma laboral

El Gobierno ecuatoriano eliminará el subsidio a los combustibles, reducirá el impuesto de salida de divisas para materias primas, suspenderá los aranceles para maquinaria y llevará adelante reformas laborales como una manera de incentivar la economía, anunció el presidente Lenín Moreno.

El mandatario dijo que sus reformas incluyen la suspensión del subsidio de 1.300 millones de dólares a los precios del diésel y la gasolina, eliminar o reducir los aranceles para maquinaria, equipos y materia prima tanto agrícola como industrial, quitar los gravámenes a las importaciones de tecnología así como el anticipo del impuesto a la renta; además se mantendrá en 12% el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Las medidas buscan darle "una gran mano a nuestros productores, para que sean más competitivos, para que puedan exportar más", dijo Moreno, que agregó que también bajará a la mitad el impuesto de salida de divisas para materias primas, insumos y bienes de capital, así como para los automóviles de menos de 32.000 dólares.

Agregó que "le vamos a pedir que hagan un esfuerzo adicional a los que más tienen" anunciando que las empresas que perciban ingresos de más de 10 millones de dólares al año pagarán por 3 años una contribución especial; esos fondos se destinarán a la seguridad, la educación y la salud.

El Gobierno también impulsará reformas laborales que facilitarán contrataciones y el trabajo a distancia, entre otros, pero los empleadores aumentarán su aporte en un 2% mensual para las jubilaciones, explicó el presidente.

En cuanto al empleo público, Moreno dijo que los contratos ocasionales serán renovados pero con un 20% menos de remuneración, que los trabajadores aportarán mensualmente un día de su salario y se les recortarán las vacaciones a 15 días por año, desde los 30 que tenían hasta el momento.

Ecuador enfrenta problemas fiscales y de endeudamiento externo, por lo que ha buscado la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) firmando un préstamo por 4.200 millones de dólares este año, que incluye reformas y ajustes de gasto.

Este acuerdo es parte de un esfuerzo más amplio, que incluye un apoyo financiero de más de 6.000 millones de dólares en los próximos tres años de parte de un conjunto de organismos financieros internacionales, entre los que se destacan el Banco de Desarrollo de América Latina, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.

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Viernes, 13 Septiembre 2019 05:45

Entre la guerra y las elecciones

Entre la guerra y las elecciones

Combinar el tiempo largo con la mirada desde abajo, parece un buen modo de acercarse a los procesos populares. Por el contrario, una mirada anclada en las coyunturas (o tiempo de eventos) es apenas "polvo", como decía Fernand Braudel. La mirada desde arriba, en tanto, recae en lo institucional, en ese tipo de análisis que practican las clases dominantes, directamente o por medio de sus testaferros ideológicos.

Han pasado ya casi tres décadas desde la firma de los Acuerdos de Paz en El Salvador, concretados en 1992. Un tiempo suficiente como para trazar balances. Aunque la situación de la izquierda y de los movimientos es dramática, no se ha escuchado a las dirigencias remitir la debacle en curso (el FMLN perdió un millón de votos en las recientes elecciones, pasando de 50 a 14 por ciento de los sufragios), al proceso de paz.

Sin embargo, eso es lo que piensan buena parte de las bases campesinas y populares salvadoreñas. El intercambio con campesinos del poblado San Francisco Echeverría, en el departamento de Cabañas, me abrió los ojos a otras dimensiones de los procesos de paz. Se trata de un pueblo de poco más de mil habitantes, repoblado en la fase inicial de las negociaciones de paz, por familias de militantes de las Fuerzas Populares de Liberación.

Lo más impactante es cómo la firma de los Acuerdos de Paz abrió el grifo del individualismo, según reconocen los propios ex combatientes. Reciben una compensación mensual de 50 dólares y en esa región se han beneficiado con cinco manzanas (más de tres hectáreas) y algunos con una vivienda.

Lo primero que sorprende es la mercantilización del compromiso de vida que asumieron al ingresar a la guerrilla. Ciertamente la compensación mensual es ridícula y se podría incluso valorar como positivo que en varias regiones desaparecieran los hacendados y sus tierras fueran divididas. Sin embargo, hacerlo de ese modo, no puede interpretarse sino como una rendición.

La segunda cuestión es que las izquierdas hemos pasado de la lucha armada a la lucha electoral y a la inserción en las instituciones, como si fueran las únicas opciones posibles. En ambos casos se registra una obsesión por la toma del palacio de gobierno. Seguimos el camino trillado de una historia de dos siglos, desde la toma de la Bastilla en París al asalto del Palacio de Invierno en San Petersburgo, pasando por la ocupación del Hotel de Ville durante la Comuna de París.

Esta fijación por ocupar o asaltar el centro físico y simbólico del poder de arriba, ha sido tan potente como para esculpir nuestros sueños y deseos con un cincel que reproduce las jerarquías capitalistas y patriarcales. De ese modo, nuestra cultura política no ha conseguido desgajarse de la cultura hegemónica y cuando conseguimos hacernos con el poder, nos limitamos a reproducir lo existente, o apenas administrarlo.

En El Salvador esto se expresa en las opciones de varios destacados dirigentes del FMLN, algunos de los cuales se hicieron empresarios exitosos, uno colabora con los servicios de inteligencia y otros se limitan a insertarse en los escalones más altos del poder para beneficio personal. Se puede decir que esto no es patrimonio exclusivo de la izquierda salvadoreño, lo que es tristemente cierto.

La tercera cuestión que pude apreciar es la fuerte separación entre dirigentes y bases. La militancia campesina les reprocha el abandono, que ahora ya no acuden a las zonas rurales ni están en contacto permanente con ellos. Creo que esta separación empezó mucho antes del proceso de paz, cuando los cuadros militares actuaban como vanguardia que dirigía a las bases, o "masas", como nos referimos en la izquierda a la gente común, unificando y anulando las diferencias.

Sin una nueva cultura política, tejida con las mejores hebras de las culturas originarias, negras y populares, no hay cambios posibles. Eso supone, como escribió el maestro Immanuel Wallerstein en su última nota en La Jornada (5 de agosto), "luchar consigo mismos" para transformar y no reproducir. Esa "lucha" transcurre por otros carriles de la que codicia la ocupación del Estado.

Por eso damos tanta importancia a los pueblos que se organizan en torno a caracoles, palenques y comunidades, poderes de abajo que no reproducen la lógica de los poderes de arriba. Funcionan con base en la rotación y a los siete principios zapatistas, sin la menor pretensión hegemónica. La hegemonía está calcada de la dominación y es apenas una forma suave de nombrarla.

Las organizaciones de abajo, en esta nueva cultura política, no son escalones para llegar arriba, sino algo completamente diferente. Este mundo puede expandirse o contraerse, pero es mediante la propagación y la multiplicación como puede llegar a desplazar al capitalismo. No son medios para alcanzar fines.

La nueva cultura política no nace ni en las academias ni en las bibliotecas, sino en torno a los trabajos colectivos, capaces de crear los bienes materiales y simbólicos para poder arrinconar el capitalismo.

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Gerhard Müller, cardenal y antes prefecto de la Congregación Doctrina de la Fe. EFE

- En el Vaticano existe una lucha entre los ultraconservadores que alcanzaron el poder con Juan Pablo II y los 'vencedores' del Concilio II, donde se ubica a Francisco

 

- El cardenal alemán Gerhard Müller es el enemigo más poderoso del Papa. Le calificó de "hereje" cuando él fue ambiguo sobre que los divorciados vuelvan a casarse 

 

Hace justo un año, mientras regresaba de un durísimo viaje a Irlanda en el que tuvo que enfrentarse con la lacra de los abusos a menores, y al tiempo que veía la luz el 'Informe Pensilvania' –en el que se demostraba que más de un millar de sacerdotes habían violado a niños durante décadas, con total impunidad–, el ex nuncio Carlo Maria Viganò lanzó la que se esperaba fuera la 'bomba definitiva' contra el pontificado del Papa Francisco. Una dura andanada, cuidadosamente elaborada por los sectores más ultracatólicos de la Curia vaticana, con el apoyo de grupúsculos mediáticos orquestados por el ex asesor de Donald Trump, Steve Bannon. En ella, acusaban a Jorge Mario Bergoglio de encubrir los abusos sexuales de un cardenal norteamericano, Theodore McCarrick, al que meses atrás él mismo había expulsado de la Iglesia.

El ataque contra Francisco era, o eso pensaban sus enemigos, la guinda final a cinco años de ataques continuados –primero, bajo el anonimato; posteriormente, con luces y taquígrafos– de un sector que había liderado la Iglesia católica con mano férrea desde la repentina –y nunca aclarada– muerte de Juan Pablo I y la elección de Juan Pablo II en octubre de 1978. Un sector que pretendía devolver a la Iglesia católica a los tiempos anteriores al Concilio Vaticano II.

Sin embargo, la jugada no salió bien: casi de inmediato, Viganò fue desacreditado, y las supuestas pruebas contra Francisco jamás aparecieron. Es más: se comprobó que Bergoglio sí había actuado contra McCarrick, quitándole la condición de cardenal, mientras que había sido el propio Viganò –defenestrado por el Papa como nuncio de EE.UU.– quien no había hecho cumplir unas supuestas sanciones impuestas por Benedicto XVI.

La lucha interna del Vaticano

¿Cuales son las razones de los enemigos del Papa? Simple y llanamente, una lucha en el interior de la Iglesia entre ese sector que alcanzó el poder tras la llegada de Juan Pablo II en 1978, apostando por la involución, la condena de teólogos díscolos y una férrea moral sexual; y los 'vencedores' del Concilio Vaticano II (1962-1965), que abogan por una Iglesia abierta al mundo, menos preocupada por el sexo y en diálogo con otras religiones. En el segundo grupo se ubica al Papa Francisco. Su apertura a los divorciados vueltos a casar o los gays, y las posibilidades de que se apruebe, durante el próximo Sínodo de la Amazonía –arranca el 6 de octubre–, la ordenación de curas casados o la concesión de algún tipo de ministerio –¿diaconado?– a las mujeres, hacen que la 'guerra civil' en la Iglesia, antes soterrada, se haga evidente para cualquier observador de la realidad.

La situación ha llegado a tal punto que el propio general de los jesuitas –la mayor congregación religiosa del mundo–, Arturo Sosa, denunció hace unos días en el Meeting de Rimini la existencia de un "complot" en el interior de la Iglesia para "que el Papa Francisco renuncie". "Él no lo hará", subrayó el llamado 'Papa negro', quien advirtió que la lucha va más allá: "Creo que la estrategia final de estos sectores no es tanto forzar al Papa Francisco a renunciar, cuanto afectar a la elección del próximo pontífice, creando las condiciones para que el siguiente Papa no continúe profundizando el camino que Francisco ha indicado y emprendido en su lugar".

¿Quién está detrás del complot contra el Papa? ¿Quiénes son, con nombres y apellidos, los 'enemigos' de Francisco? Aunque resulta difícil –la mayoría de ellos no se atreven a dar un paso adelante–, hay algunos 'capitanes' en esta lucha, que pretenden dar un golpe de Estado en la Iglesia y han llegado a acusar al Papa Francisco de "hereje" y de "promover un cisma".

Müller, el más poderoso

El más conocido de todos, y el que más poder atesoró, fue el cardenal alemán Gerhard Müller, quien fuera prefecto de la todopoderosa Congregación para la Doctrina de la Fe (la antigua Inquisición) hasta 2017. Desde entonces Müller aprovecha cualquier ocasión para arremeter contra Francisco, ya sea con su proyecto de reforma de la Curia que calificó de "error fatídico"–, ya sea con el borrador del documento que se debatirá en el Sínodo de la Amazonía, cuyas afirmaciones calificó de "herejías".

Tras su cese, Müller abandonó los cuarteles de invierno y se sumó, públicamente, al coro de prelados que ya advirtieron al Papa con declararle "hereje" después de que en 2015 se publicara la exhortación postsinodal 'Amoris Laetitia'. Un texto que abre la puerta a que los divorciados vueltos a casar por lo civil puedan comulgar. Una cuestión superada en todos los ámbitos de la sociedad, pero que en ciertos sectores de la Iglesia es considerado una "traición al mensaje de Cristo", como lo definió otro de los líderes de la oposición al Papa, el cardenal norteamericano Burke.

Burke fue uno de los cuatro cardenales de los 'Dubia' –documento en el que exigían a Francisco que aclarase su postura sobre los divorciados vueltos a casar, y que Bergoglio nunca contestó–, junto a Brandmuller –que también ha declarado "herético" el próximo Sínodo–, y los ya fallecidos Caffarra y Meissner. Todos ellos han criticado cada una de las decisiones de Francisco que supusieran algún avance en lo relativo a la moral sexual, la "ideología de género" o el papel de la mujer. Incluso, llegaron a impulsar un movimiento de personalidades católicas para declarar "heréticas" algunas de las decisiones de Bergoglio, que apenas lograron sumar unos centenares en todo el mundo. Son pocos, pero muy influyentes, y con tentáculos de poder en todos los organismos curiales, algo con el que el Papa quiere acabar con su proyecto de reforma de la Curia que, previsiblemente, verá la luz en marzo próximo.

Presión sobre el Papa emérito, Benedicto XVI

La situación ha llegado hasta tal punto que los ultraconservadores han utilizado la figura del papa emérito, Benedicto XVI (92 años) para contraponerlo a Bergoglio. Aunque Ratzinger ha querido dejar claro en más de una ocasión que "solo hay un Papa, y es Francisco", lo cierto es que las pocas visitas que recibe en el monasterio vaticano donde vive recluido son de los sectores más ultraconservadores, y las pocas declaraciones que concede se alinean, punto por punto, con los más rigoristas.

La última prueba fue la publicación de un documento, tras la famosa cumbre Antipederastia de febrero, en la que Benedicto XVI achaca a la teología surgida del Concilio Vaticano II un "colapso" que permitió una "moral laxa" que dejó la puerta abierta a abusadores y a la "revolución sexual". Un texto que molestó, y mucho, entre los cercanos a Francisco. Muchos ven en estos movimientos la mano de su secretario, Georg Ganswein, y del cardenal Robert Sarah, uno de los pocos opositores al Papa que aún mantiene un puesto relevante en la Curia, como prefecto del Culto Divino.

¿Y en España? Como ya desveló eldiario.es, no son pocos los prelados que muestran, en privado y con significativos silencios, su oposición a Bergoglio. Reig (Alcalá de Henares), Sanz (Oviedo), Herráez (Burgos), Demetrio (Córdoba) o Asenjo (Sevilla) son algunos de los más conocidos entre los obispos de hierro.

También, los en otros tiempos todopoderosos, cardenal Rouco Varela y obispo auxiliar de Madrid Juan Antonio Martínez Camino, ambos alineados en el sector más conservador, y que de cara a las elecciones de marzo buscan colocar al arzobispo de Oviedo como nuevo presidente de la Conferencia Episcopal. De este modo, la Iglesia española se convertiría en la más potente de las iglesias occidentales en mostrar (sin decirlo abiertamente, pero sí con la fuerza de los hechos) su oposición al Papa Francisco.

Más información en religiondigital.org

Por Jesús Bastante

04/09/2019 - 21:49h

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Miércoles, 21 Agosto 2019 06:05

Cuentas sin cuadrar y una caja de Pandora

Cuentas sin cuadrar y una caja de Pandora

Vivimos pleno ajuste fondomonetarista. Ese era, dijeron, el único camino para enfrentar la grave situación económica heredada del correísmo. Según ese discurso es necesario primero ajustar las cuentas fiscales y liberalizar la economía para recuperar los “equilibrios macroeconómicos”, para luego retomar el crecimiento: la receta neoliberal. Ese discurso se orquestó masivamente, con eco en grandes medios de comunicación, analistas convencionales, cámaras de comercio, etc. Pero los resultados son otros…

Más allá de cualquier discurso oficial, como en su momento anticipamos, lo que realmente vivimos son los intentos del “frágil” gobierno morenista de cargar la crisis al pueblo. Para colmo, ni siquiera las metas del ajuste neoliberal se están alcanzando: pese a los últimos recortes presupuestarios – o quizá debido a los mismos y a su efecto recesivo – el déficit fiscal del Presupuesto General del Estado (PGE) a julio de 2019 llegó a un saldo negativo de 1.279 millones, un 62,3% mayor al déficit de 787 millones registrado en igual período del año anterior; y es muy probable que iguale al valor negativo en 2018 de 2.900 millones de dólares. Bajo estas tendencias, es muy seguro que no se alcance el déficit previsto en el acuerdo con el FMI para 2019: 2.000 millones de dólares.

Lo peculiar es que el déficit persiste pese a que el gobierno continúa aplicando un severo ajuste, por ejemplo, sobre una inversión pública que cae desde 2014. Así, a julio de 2019 solo se ejecutó el 22,3% del Plan Anual de Inversiones públicas (PAI), representando apenas 773 millones de dólares de un total anual previsto de 3.461 millones (en 2013 el plan de inversiones sumó 8.104 millones). Otro ajuste se ha dado en la masa salarial, la cual de enero a julio de 2019 sumó 5.083 millones de dólares, casi 82 millones menos en comparación al mismo período de 2018 (implicando el cierre de enero a junio de 16 mil plazas de trabajo). En este caso, es clara la prioridad de reducir la masa salarial contrayendo el empleo público en vez de reducir los salarios de la burocracia dorada. A su vez, los otros ingresos previstos por el gobierno no fluyen. Se hablaba de mil millones por concesiones – léase privatizaciones – que, sin embargo, no avanzan como se esperaba. Además, el servicio de la deuda pública (amortizaciones e intereses) genera un peso cada vez más insoportable: a julio de 2019 ese servicio alcanzó los 5 mil millones de dólares.

Dado semejante escenario, es casi seguro que los aportes financieros de los organismos multilaterales, sobre todo aquellos previstos en el acuerdo con el FMI, serán insuficientes para cerrar la brecha fiscal… Eso podría agravar la compleja situación pues esos organismos, ante un potencial incumplimiento del acuerdo, podrían reducir o aun suspender los desembolsos, todo para obligar al gobierno a adoptar ajustes más severos.

Por su parte, los economistas ortodoxos, conservadores y prudentes (OCP) actúan algunos como caja de resonancia del FMI y otros quejándose por la falta de celeridad. Mientras, el ajuste no solo se enfoca en el déficit, sino que la desesperación podría llevar a buscar ingresos con nuevos impuestos (p.ej. incrementando el IVA) y/o con alzas de los precios de los combustibles (p.ej. eliminando el subsidio a la gasolina extra). A su vez, según la evaluación del ajuste que hizo en junio el FMI, las expectativas serían que en 2019 la masa salarial pública se reduzca en 200 millones de dólares y en 2020 lo haga en 600 millones, mientras que la reducción de subsidios debería llegar a 1.100 millones en el presente año. En complemento, los economistas OCP piden más flexibilizaciones laborales y ambientales (basta ver la barbarie propuesta por la Cámara de Comercio de Guayaquil) para “mejorar la competitividad” y recuperar la inversión privada…

Entre todo esto, persiste la lectura convencional, teológica y dogmática de la economía, sin considerar los graves efectos presentes y futuros del ajuste. Por ejemplo, seguir reduciendo la inversión pública trae secuelas recesivas, claramente visibles en el estancamiento del ingreso por persona que, de llegar a 6.347 dólares anuales en 2014, pasaría a 6.320 dólares anuales en 2019 (media década perdida...). Asimismo, el “empleo adecuado” sigue sin recuperarse al englobar solo al 37,9% de trabajadores a junio de 2019 (deterioro que se arrastra desde 2015). Más grave aún, hay un recrudecimiento de la pobreza sobre todo rural: entre diciembre de 2014 y junio de 2019 ha aumentado de 35,3% a 43,8%. Estos son apenas breves muestras de la urgencia de un análisis más integral de la economía antes de exigir más ajustes.

En síntesis, la economía, con el ajuste fondomonetarista, se muerde su propia cola, las cuentas no cuadran, y vemos varios indicios de que el estancamiento se mantendrá o incluso se recrudecerá en los próximos años. Mientras, el impacto social y político puede volverse una caja de Pandora... como se ve, por ejemplo, en la Argentina.-

Alberto Acosta y John Cajas Guijarro: economistas ecuatorianos.

NOTA: Este texto saldrá publicado en el periódico EL CONEJO, de la CEDOCUT.

Publicado enEconomía
Martes, 16 Julio 2019 07:08

Recesión y desocupación

Recesión y desocupación

El plan de reformas que el Fondo Monetario Internacional (FMI) exige a Ecuador podría desembocar en una recesión y un mayor desempleo, advierte un informe difundido por el Centro para la Investigación en Economía y Política (CEPR), con sede en Washington. “El programa del FMI exige eliminar un conjunto de políticas que a lo largo de los últimos años han tenido mucho éxito en estimular el crecimiento económico, reducir el desempleo y reducir la desigualdad y la pobreza”, advierte en un comunicado Mark Weisbrot, codirector de CEPR y uno de los autores del informe. El documento, difundido a los medios en Ecuador, analiza el acuerdo que el Gobierno de Lenín Moreno (foto) alcanzó en marzo con el FMI para acceder a una serie de cómodos préstamos graduales por más de 4.000 millones de dólares. Se trata de un dinero crucial para el país, que acumula una deuda de casi 56.000 millones de dólares en momentos en que la economía nacional está paralizada. A cambio de la línea de financiación, la organización internacional ha exigido reformas para reducir el déficit fiscal, y entre ellas, recortes en el gasto público y abordar cambios en la legislación laboral para incrementar la productividad y la competitividad. Pero según el CEPR, con esas medidas, “el país sudamericano experimentaría una reducción de su PIB per cápita, un mayor desempleo y una mayor inestabilidad macroeconómica”. “Desafortunadamente, incluso el mismo FMI pronostica una disminución de estos y otros indicadores sociales y económicos a medida que, junto al actual Gobierno ecuatoriano, vaya revirtiendo estas políticas”, destaca el informe.

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Viernes, 07 Junio 2019 06:18

Dónde perdimos la brújula

Dónde perdimos la brújula

Los asesinatos de la brasileña Marielle Franco (marzo de 2018) y de la hondureña Berta Cáceres (marzo de 2016) fueron crímenes políticos, algo en lo que coinciden movimientos, partidos de izquierda e intelectuales progresistas. Ambas eran mujeres de abajo y del color de la tierra, feministas que resistían el patriarcado y el capitalismo. Con toda razón se achacaron sus crímenes a la alianza entre empresas multinacionales, gobiernos y milicias paramilitares, que en cada país adquiere formas distintas pero siempre favorecen al 1 por ciento más poderoso.

La vida del campesino náhuatl Samir Flores tenía muchas similitudes con las de Berta y Marielle: nació abajo y resistió el capitalismo neoliberal que en su tierra (Amilcingo, Morelos) se concreta en grandes obras de infraestructura, igual que en Honduras, donde Berta resistió un proyecto hidroeléctrico para el "desarrollo" del país. Tres personas que vivieron y murieron de pie, defendiendo la dignidad de sus pueblos convertidos en obstáculo para la acumulación de capital.

Siendo los contextos de los crímenes tan similares, debe entenderse porqué académicos y profesionales que se dicen progresistas, establecen diferencias y exigen no politizar el asesinato de Samir, al que consideran además una cuestión policial. Tres crímenes de Estado, como los de Ayotzinapa, de los cuales siempre hemos responsabilizado a los gobiernos en turno.

Lo único que justificaría un tratamiento diferente es que en Brasil y Honduras se trata de gobiernos de derecha, acusados de complicidad con los crímenes, mientras en México el discurso progresista del actual gobierno (que no sus acciones), lo exculparían de cualquier responsabilidad. A mi modo de ver, estamos ante un argumento mezquino y pobre.

Es evidente que los discursos y las palabras no pueden modificar los hechos y, sobre todo, no tiene sentido aplicar raseros diferentes a situaciones similares. Si Ayotzinapa fue responsabilidad del gobierno de Peña Nieto, si Marielle y Berta fueron responsabilidad de sus respectivos gobiernos, no hay modo de eludir la responsabilidad del asesinato de Samir.

Por ese camino se llega a una extravío de difícil retorno, lindero con la aberración. El mayor desatino de las izquierdas del continente se llama, por ahora, Nicaragua. Daniel Ortega no pierde oportunidad de mentar su supuesto "antimperialismo", mientras su gobierno, según reciente informe de Amnistía Internacional, sigue instaurando "un ambiente de terror, donde cualquier intento por ejercer la libertad de expresión y el derecho a reunión pacífica es castigado con represión" (https://bit.ly/2GyYFvy).

La comandante sandinista Mónica Baltodano denuncia las penosas condiciones carcelarias de los presos, enfermos por el consumo de aguas putrefactas y condiciones sanitarias lamentables. Según Baltodano, nunca hubo tal cantidad de presos en Nicaragua, que sufren peores condiciones que los presos de Somoza como lo fue ella misma (https://bit.ly/2IgjVqC).

En Nicaragua se tortura a los detenidos con los métodos salvajes de las dictaduras (https://bit.ly/2wCEJmQ). Pero buena parte de la izquierda sigue apoyando al régimen neosomocista de Ortega, incluyendo algunos intelectuales. En este periodo incierto de decadencia imperial y de las izquierdas, las palabras no valen nada o, parafraseando al poeta, ciertas voces valen menos, "mucho menos que el orín de los perros".

Se ha convertido en norma que las palabras enmascaren realidades que se pretenden ocultar, porque resulta incómodo aceptarlas.

El progresismo es, en primer lugar, una construcción discursiva. Solamente discursiva porque no produce cambios estructurales. La clave de cualquier transformación verdadera no es otra que el poder popular, las decisiones que emanan de los de abajo, no las políticas de arriba, por más "revolucionarias" que se digan. Este punto es tan decisivo, que podría incluso definirse revolución no por la toma del poder, sino por la organización masiva de los de abajo, del modo que decidan.

En segundo lugar, el centro del conflicto del progresismo es contra los pueblos y no contra el capital y las derechas, como pretenden los intelectuales progres. Este punto es nodal y es el que permite establecer diferencias entre los progresismos (acomodados a la relación de fuerzas heredadas y limitados a gestionar lo existente) y otros procesos que, mal que bien, pretenden superar el estado actual de las cosas.

Los enemigos que ataca el progresismo, son el pueblo mapuche (al que se le aplicó la ley antiterrorista), los movimientos de junio de 2013 en Brasil, y los pueblos originarios, en general y ahora los de México en particular, entre los más evidentes.

La brújula que se perdió es la ética. Que no se recupera con discursos sino escuchando a los pueblos, aceptando sus decisiones colectivas que, nunca en cinco siglos, pudieron ser encajonadas en envases institucionales. Lo demás es verborrea hueca que sólo pretende amparar a los de arriba ninguneando a los pueblos.

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Viernes, 07 Junio 2019 06:02

Se abre el telón en El Salvador

Se abre el telón en El Salvador

El pasado sábado 1º de junio fue la toma de posesión del nuevo presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien se estrenó con un discurso cortito, lleno de guiños personales, pero frágil, ingrávido, y que no deja de causar un poco de miedo. Sí, miedo, porque los problemas que este país tiene son horribles y una gestión política, que arranca con la mesa limpia, debe agarrar el toro por las astas.

Que el discurso haya sido escueto no es el problema, de hecho ahí está el maravilloso cuento "El dinosaurio" de Tito Monterroso para disipar dudas, puesto que todo sigue allí. Lo preocupante es que estos asuntos públicos urgentes –en el país del poeta Roque Dalton inmolado en 1975– exigen exposiciones de motivos inobjetables, porque de otra manera, como de algún modo lo insinuó el mismo Bukele en su comparecencia, quizás un desencanto más ya no lo aguante la paciente ciudadanía salvadoreña.


Moverse en el filo de la navaja, tal y como lo viene haciendo El Salvador desde hace muchos años –y no hay exageración en esto porque es casi literal– ha causado graves estragos para la convivencia ciudadana.


La Policía Nacional Civil, uno de los resultados más notables y esperanzadores de la negociación estratégica que puso fin a la guerra civil en 1992, es ahora un estropajo ensangrentado. Ha sido corroída por la corrupción, infiltrada por el crimen organizado y de ribete ha sido lanzada al combate frontal contra las pandillas, casi como el último recurso para contener este fenómeno social de cobertura nacional, guadaña macabra que todos los días descuaja vidas de compatriotas.


Dirigentes políticos tradicionales, diputados, personeros de organismos internacionales y funcionarios de los gobiernos anteriores al parecer no han logrado comprender que no se trata de un problema de inseguridad, categoría que da poca cuenta de la compleja realidad de este país. El problema es de convivencia social. Por asumir la premisa de la inseguridad el país se ha inundado del negocio de las agencias de seguridad privada (para proteger bienes estatales, empresas privadas y hasta desarrollos urbanísticos), y del negocio de la video vigilancia que se promociona como panacea.


El giro estratégico habría que hacerlo a partir de la noción de reconstitución del tejido social. Empero, esto será apenas propósito vano si se cree que la intervención en los territorios, ahora bajo control, asedio y presión de las redes pandilleriles, será efectiva si el aparato gubernamental se vuelca allí. Es un paso importante, pero un diseño de ese tipo deja por fuera a otros actores clave, tal vez con menos recursos, pero de mayor impronta en el imaginario colectivo. Hay que pasar de reparar cositas a reconstituir escenarios económicos, sociales, culturales y hasta político-organizativos.


En este punto, el flamante gobierno encabezado por Nayib Bukele se juega su destino. Se ha ensayado ya bastante, y mal, porque se ha creído que hay un buen camino y un mal camino, y que el éxito está en atraer al buen camino a los jóvenes extraviados en el mal camino. Si las cosas del mundo fueran así, las soluciones estarían a la vuelta de la esquina.


A la par de esto, el nuevo gobierno deberá ingeniárselas para desatar, fomentar y facilitar dinámicas de actividad económica que impacten sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto. Otra perspectiva será de poca ayuda. Sin embargo, esas nuevas dinámicas gestoras de otro rumbo económico chocan desde el arranque mismo con los seculares desequilibrios estructurales salvadoreños, que, de no atenderse al menos los que tienen que ver con el modelo productivo (no el modo de producción, que son palabras mayores), el déficit de la balanza comercial seguirá delatando con nitidez: 5904.5 millones de dólares (exportaciones) frente a 11.725.8 millones de dólares (importaciones). Si en esto no hay cambios apreciables, equivaldrá a seguir hablando de nada y el futuro de El Salvador seguirá sombrío.


Los dos grandes asuntos anteriores –convivencia y economía– deberán despegar con cierto éxito o al menos con algún ímpetu que permita atisbar algo distinto, para que temas como el de la prioridad nacional de la primera infancia, que traería la paz social a El Salvador, puedan realizarse.
Y paremos de contar. Por ahora.

Jaime Barba, de REGION Centro de Investigaciones de El Salvador.

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Sábado, 18 Mayo 2019 07:00

La batalla por las calles

La batalla por las calles

Cuba y el control de la protesta pública.

Luego de que el gobierno decretara la cancelación de las tradicionales “congas” de la diversidad sexual, unas doscientas personas marcharon en La Habana por los derechos de la comunidad Lgtbiq, un acontecimiento que terminó con varios detenidos y levantó críticas contra la actuación policial. El episodio echa luz sobre los límites de la “apertura” cubana y la compleja posición de las disidencias.
La primera convocatoria había sido anunciada para la mañana en la ciudad de Santiago de Cuba, la segunda más importante del país, casi mil quilómetros al sureste de La Habana. Pero hacia las nueve ya era evidente su fracaso: sólo una veintena de personas había acudido a la Plaza de Marte para participar en la inédita marcha del orgullo gay. Ese sábado 11 en la tarde, en declaraciones a un medio digital alternativo, Ezequiel Fuentes Morales, uno de los congregados, aseguró que “aunque la comunidad (Lgtbiq) está disgustada, teme a la represión y prefiere callar”.


Por primera vez la celebración no era organizada bajo el auspicio del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), institución adscripta al Ministerio de Salud Pública y dirigida por la socióloga y diputada Mariela Castro, hija del todavía primer secretario del Comité Central del Partido Comunista, Raúl Castro.


Días atrás, el Cenesex había anunciado que este año no saldrían a la calle sus tradicionales “congas por la diversidad”. Como argumento justificatorio, se expuso “la agudización de la agresividad contra Cuba y Venezuela (que) ha envalentonado a grupos (que) intentan tergiversar la realidad de Cuba, y (…) pretenden utilizar nuestra conga para desacreditar, dividir y sustituir el verdadero sentido de esta actividad”.
Durante la última década, las “congas por la diversidad” –una suerte de marcha de la diversidad en versión tropical– han constituido el momento cumbre de las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia, que cada mes de mayo tienen sus “sedes centrales” en La Habana y en alguna capital de provincia escogida a tal efecto. Este año la elección recayó en la centroriental ciudad de Camagüey, la tercera de la isla en cuanto a población e importancia, pero una de las más conservadoras debido a la influencia de iglesias, como la católica.


Mientras se discutían allí los planes para los festejos (no fue hasta mediados de la semana anterior que las autoridades aprobaron una versión limitada de la programación original), en La Habana se desataba una tormenta de mensajes, convocatorias y contraconvocatorias a través de Facebook y otras redes digitales. La esencia de los debates podía resumirse en dos posiciones: aceptar la suspensión de la conga e incorporarse al resto de la cartelera preparada por el Cenesex, o acudir el sábado en la tarde al céntrico Paseo del Prado capitalino, para marchar sin autorización oficial. A pesar del fracaso matutino en la “cuna de la Revolución”, a las cuatro y media de la tarde unos doscientos habaneros optaron por esa última opción.


LA CALLE, DE LOS REVOLUCIONARIOS.


La de las calles fue una de las primeras batallas libradas por Fidel Castro y sus seguidores luego del 1 de enero de 1959. Pocas victorias han tenido una importancia mayor. Un estudio publicado en 2015 por la investigadora Claudia González Marrero, doctoranda en el Centro de Estudios para la Cultura de la Universidad Justus Liebig, de Berlín, lo resalta desde su propio título: “La calle es de los revolucionarios: Políticas normativas e imaginario social cubano”.


El monopolio de la movilización popular y de la representación de sus intereses constituye una fuente esencial de legitimidad para la dirigencia isleña. “Expresiones de disconformidad o cuestionamiento público han sido conductas, si bien no negadas, reorientadas y absorbidas por el propio proceso normativo. Las críticas han sido aceptadas siempre que sean emitidas desde los espacios instituidos y organizados para ello”, apunta la estudiosa al describir una dinámica de poder que ha evolucionado a la par del país.


Los hechos confirman su efectividad. No fue hasta el 5 de agosto de 1994 que en La Habana se produjeron los únicos disturbios de alguna consideración, que registra la historia reciente de Cuba. Significativamente, las contramarchas que aquella tarde pusieron fin a los desórdenes avanzaron bajo la consigna de“¡Esta calle es de Fidel!”, remarcando un derecho de posesión que el gobierno-partido está obligado a conservar.


Tal privilegio es refrendado por la nueva Constitución, que de manera implícita subordina libertades individuales, como las de reunión, manifestación y asociación, a la “necesidad de proteger nuestra soberanía e independencia”, según explicación brindada en el Parlamento por el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta. Aun así, teniendo en cuenta las numerosas normas que habrán de complementar la carta magna aprobada el 24 de febrero, no faltó quien especulara respecto a la posibilidad de que fuera establecida una suerte de protocolo para la convocatoria ciudadana de marchas y otras iniciativas de esa índole. Como anticipándolo, a comienzos de abril fue autorizada una manifestación en contra del maltrato animal, que reunió en La Habana a casi medio millar de personas. Poco después, la solicitud para un evento similar era recibida por el gobierno de la central ciudad de Santa Clara, y en otras, como Camagüey y Pinar del Río, grupos interesados en el tema se preparaban para presentar las suyas.


En definitiva, la tendencia fue cortada de raíz a finales del mes pasado, con la destitución del funcionario que había dado luz verde a la solicitud capitalina y la denegación de la presentada ante las autoridades santaclareñas. La facultad “movilizadora” seguirá siendo derecho exclusivo del gobierno, el partido y las organizaciones de masas que se le subordinan.


¿POR QUÉ LOS ANIMALES Y LA COMUNIDAD LGTBIQ?


La marcha por la diversidad sexual, que finalmente tuvo lugar el 11 de mayo en La Habana, fue cubierta por una miríada de corresponsales extranjeros, que pudieron enviar a sus redacciones una jugosa cosecha informativa. Como era de esperar, el momento cumbre de la tarde se produjo cuando la marcha arribó al final de la zona peatonal del Prado y pretendió cortar el tránsito de la concurrida calle San Lázaro para continuar rumbo a Malecón.


¿A dónde se dirigía? Nadie parece saberlo. “Todos los amigos de mi grupo que nos reunimos ese día nos pusimos de acuerdo en Facebook. Por lo que se decía, siempre pareció que la caminata tendría lugar en el Parque Central y el Prado”, contó a Brecha una joven comunicadora social para quien la culminación “natural” de la cita era la “besada” pública, que en la ocasión protagonizaron decenas de parejas. De ahí en más, “creo que todo el mundo tenía sus propios planes. Una amiga mía, por ejemplo, iba preparada para seguir luego hacia el José Antonio (el círculo social José Antonio Echevarría, donde el Cenesex desarrollaba a esa misma hora una fiesta)”.


Muchos, en efecto, lo hicieron. Si bien al día siguiente las portadas de numerosos diarios extranjeros resaltaron la “fuerte represión ordenada por el régimen”, lo cierto es que sólo cuatro personas terminaron esa tarde en el asiento trasero de un coche de patrulla. Cotejando las imágenes y los testimonios de algunos de los presentes, es posible definir casi con exactitud el momento de la confrontación. Sobre su principal animador no quedan dudas: fue el biólogo Ariel Ruiz Urquiola, quien hace un año se vio envuelto en un enmarañado proceso judicial contra funcionarios del Cuerpo de Guardabosques y vecinos suyos en una finca que usufructúa en el paradisíaco Valle de Viñales. Con independencia de la publicación que se revise, es su detención la que acapara los lentes, por el dramatismo de verlo forcejear entre varios agentes vestidos de civil. Los fotorreporteros tuvieron poco más con que trabajar, pese al fuerte dispositivo policial montado en torno del Prado.


“Todo indica que la apuesta de algunas conocidas figuras de la llamada disidencia, que nunca se preocuparon ni ocuparon con propuestas ni mensajes constructivos por nuestros derechos como personas Lgtbi, era por enrarecer aun más el ambiente”, opinó Francisco Rodríguez Cruz en su blog, Paquito el de Cuba, un conocido reportero de la prensa estatal que se autodefine como “martiano, comunista y gay”. “Fue la agencia Efe la que reportó que en ese grupo había quienes al parecer tenían la intención de provocar un incidente (…), y es evidente que en parte lo lograron”, lamentó.


En los últimos años, el activismo por los derechos de los animales y de las personas con orientaciones sexuales diversas ha asumido buena parte de la centralidad mediática que en otros tiempos acaparaba la lucha contra la discriminación racial. De hecho, durante los debates populares sobre la nueva Constitución, el artículo 68 del proyecto (relativo a la posibilidad del matrimonio igualitario) fue uno de los más discutidos, motivando cerca del 10 por ciento de las intervenciones y propuestas. La campaña animalista, pese a no estar contemplada en el texto, también ganó notoriedad, aunque su mayor impacto estuvo en Internet y entre algunos sectores urbanitas, fundamentalmente capitalinos.


Para muchos, el matrimonio igualitario funcionó como una suerte de cortina de humo durante la consulta. El programa televisivo de mayor popularidad en el país, el humorístico Vivir del cuento, lo alertaría en una de sus emisiones. Como en la ficción, muchas reuniones terminaron centrándose en las implicaciones que tendría la hipotética modificación constitucional y no en temas como la política económica o la relación del Partido Comunista con el Estado.


Desde el exterior tampoco faltan los dobles raseros. Regularmente llegan a La Habana generosos donativos individuales para proyectos centrados en la protección de animales callejeros, la conservación del medioambiente o la promoción de colectivos minoritarios, por citar sólo algunos de los más comunes. La casi totalidad de tales emprendimientos se unifican bajo una premisa, al menos formalmente: no “recurrir a gobiernos, partidos políticos, ni Ong de ninguna parte (mucho menos a instituciones estatales cubanas)”. La frase textual pertenece a Isbel Díaz Torres, líder de Abra, un centro social y biblioteca libertaria definido como “empeño autoemancipatorio” por sus miembros. Tres años de campaña internacional permitieron allegar los fondos para que comenzara a funcionar en mayo de 2018, declaró, por entonces, el propio Isbel, quien el sábado se vio impedido de participar en la marcha del Prado, tras ser detenido junto con su pareja por la policía.


Entre las publicaciones más recientes de su perfil en Facebook llama la atención una que recuerda el Día Internacional de la Objeción de Conciencia al Servicio Militar (este 15 de mayo), asumiendo una posición contrapuesta a la del gobierno de La Habana, que en las últimas semanas ha manifestado su preocupación por la agresividad estadounidense y ha reafirmado la defensa como una de sus “tareas estratégicas”. Vale apuntar que la base de las Fuerzas Armadas Revolucionarias radica en los conscriptos del servicio militar, que por ley están obligados a cumplir todos los hombres mayores de 18 años; significativamente, la homosexualidad es uno de los contados motivos de exoneración.


“Con el matrimonio igualitario y la ley de protección animal se aplicó aquello de ‘jugar con la cadena, pero no con el mono’: con seguridad, alguna gente se extendió en esos tópicos para no meterse en problemas opinando sobre otros que podían ser complicados. Si fue una ‘habilidad’ del gobierno, fue una muy buena”, reflexiona un profesor universitario que durante el proceso de consultas integró uno de los cientos de dúos de “facilitadores” encargados de conducir las asambleas y recoger las opiniones de sus asistentes. La misma sombra de duda puede proyectarse sobre el fin último de muchos de los emprendimientos “alternativos” que florecen en la isla. Entre el activismo militante y el oportunismo media una frontera en extremo difusa.


CUESTIÓN DE SUPERVIVENCIA.


Esta marcha “dilata lo que otros activistas hicimos cuando el peligro parecía incluso mayor. Esa memoria estimula a la de hoy, esos rostros de ahora son una certeza que ansío pueda ser la de muchas otras esperanzas. La batalla real comienza ahora”, escribió esta semana el dramaturgo cubano Norge Espinosa, que reside en España. Sus palabras se alinean con las de creadores como el actor Luis Alberto García, y los músicos Silvio Rodríguez y Vicente Feliú, críticos de la actuación de la policía y las “mentalidades que tienen la retranca puesta en todo lo que se intenta mejorar”, según el último. Opiniones similares predominan en las redes sociales y en los despachos noticiosos fechados en La Habana.


Leyéndolos, pareciera que Cuba se detuvo el sábado en la tarde. En realidad, no ha sido así. Lo ocurrido en el Prado quedó –en buena medida– allí; a las provincias han llegado sólo ecos lejanos y videos filmados con móviles, que para la mayoría de la población no pasan de registrar “cómo la policía dispersó la marcha de los maricones”. Al cubano promedio, sobre todo al “del campo”, lo siguen convocando más las urgencias cotidianas que los pulsos contra el gobierno. Conscientes de ese divorcio entre las elites capitalinas y el país profundo, las autoridades evitaron en todo momento informar sobre lo acontecido en el Prado. A la par, fueron anunciadas medidas contra el acaparamiento y la especulación, a favor del incremento de la cantidad de productos que se comercializan de forma controlada, y la próxima entrada en funcionamiento de nuevos servicios de transporte.


Al redactarse esta nota, el presidente Miguel Díaz-Canel completaba una intensa semana de apariciones públicas visitando su provincia natal, Villa Clara, centro de la comunidad Lgtbiq en la isla, que en la jornada de marras permaneció en absoluta tranquilidad. Mirado a contraluz, el recorrido parece destinado a trasmitir un mensaje claro, a tenor de las reiteradas imágenes del mandatario dialogando ante grandes concentraciones de sus conciudadanos: al margen de lo sucedido el sábado, las calles no han cambiado de manos.

Por Amaury Valdivia
17 mayo, 2019

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