Una interpretación desde la descolonización epistemológica

En 2014 fui invitado a la Universidad de Heidelberg a una reunión del grupo inicial de profesores universitarios luteranos que preparaban los festejos del 500 aniversario de la presentación de las 95 tesis de Lutero en Wittenberg. Había unos 40 profesores alemanes, algunos norteamericanos y brasileños (ya que en Brasil hay una comunidad importante de la Iglesia luterana). El argumento que expuse en ese encuentro deseo resumirlo en esta corta contribución.

Europa, en la así llamada Edad Media, era una cultura aislada, periférica y subdesarrollada sitiada por el Imperio otomano, por la civilización islámica que no siendo feudal sino urbana y mercantil se extendía desde el Atlántico con Marruecos, atravesando los reinos de Túnez, el sultanato fatimita de El Cairo (y al sur conectando con los reinos sud-saharianos en África), el Kalifato de Bagdad (en manos del Imperio otomano), hacia Irán, Afganistán, los mongoles en el norte de la India, los sultanatos del sudeste asiático en torno a Malaka, y llegando al Pacífico por la isla de Mindanao en Filipinas. Además, por sus caravanas, unían Bagdad con Constantinopla en el occidente, al norte con la Kiev eslava, con El Cairo al sur, con Kabul y la India hacia el oriente, y por los desiertos al norte del Himalaya llegan hasta la China. Es decir, el mundo arabo-musulmán tenía un horizonte continental universal desde el Atlántico al Pacífico, y Europa era una pequeña península provinciana occidental secundaria (desde el siglo VII hasta fines del siglo XV) con unos 70 millones de habitantes (la mitad de sólo China).

El norte de Europa (germánica, tierra de Lutero) debía conectarse a las altas civilizaciones del continente Euroasiático a través del sur, es decir gracias a Italia (con sus grandes puertos tales como Venecia, Génova, Nápoles, Amalfi, etcétera), cuyas naves llegaban a las costas occidentales del Mediterráneo y de allí el Medio Oriente, accediendo a la civilización mercantil por excelencia: el mundo musulmán ya descrito. Es decir, el norte de Europa feudal debía inevitablemente estar unida a la Roma italiana para no quedarse aislada del sistema económico, político y cultural euroasiático. El Mediterráneo (pequeño mar periférico en comparación con el Índico y el Pacífico, que eran llamados el ‘‘Mar de los árabes’’ y el ‘‘Mar de China’’) era el camino obligado hacia el centro de todo el sistema: que estaba situado entre la China y la India (la región más desarrollada en grandes descubrimientos matemáticos, astronómicos, tecnológicos, económicos, políticos, etcétera). ¡Europa dormía la siesta feudal!

Por el ‘‘descubrimiento del Atlántico’’ y la ‘‘invasión de América’’ en 1492, efectuada por Europa (por España al occidente, y Portugal al sur y hacia el oriente), hubo una revolución geopolítica, y el centro del nuevo sistema-mundo será ahora el Atlántico norte (sólo en este siglo XXI el Pacífico comienza a recuperar su antigua centralidad). El origen simultáneo de la Modernidad, del capitalismo, del colonialismo, del eurocentrismo y de muchos otros fenómenos debe ver con los nuevos ojos de la ‘‘descolonización epistemológica’’; es decir, desde una total nueva visión del mundo y de la historia que supere la fetichización de lo explicado desde el eurocentrismo desapercibido de las ciencias, en especial de las ciencias sociales hoy vigentes aun en América Latina.

Y bien, la hipótesis que deseamos proponer consiste en lo siguiente: Martín Lutero (1483-1546) hubiera sido un heresiarca intra-europeo medieval sin significación mundial, como lo fueron por ejemplo Jan Hus o Juan Wycliffe, de no haberse situado el nuevo centro geopolítico en el Atlántico norte. Nunca ningún autor ha propuesto esta hipótesis debido al unánime y fetichizado eurocentrismo en la interpretación de la historia mundial (visión que hoy repetimos en América Latina y en todas nuestras universidades coloniales ‘‘sucursaleramente’’; historia mundial construida sólo hace dos siglos por los románticos alemanes, y en especial por Hegel, que pensaba equivocadamente que Europa era el ‘‘fin y el centro de la historia mundial’’).

En 1517, tres años después que Bartolomé de las Casas comienza la crítica de la Modernidad al mostrar la injusticia del sistema económico de la encomienda instaurado por Europa (España) en el Caribe, y más concretamente en Cuba, es decir, en el naciente colonialismo del Sur global, Lutero critica a la Iglesia cuya consecuencia fue la separación del norte de Europa del sur de Europa situada en el Mediterráneo. ¿Cómo hubiera sido posible una tal separación en la Edad Media de una Europa sitiada por los Turco otomanos? Y es que separarse de una Roma localizada geográficamente junto al Mediterráneo era quedar totalmente aislados del mundo civilizado. Pero gracias a la apertura al Atlántico, al comienzo del siglo XVI, ese norte de Europa se conectaba por el Báltico (que antes era el fin del mundo) al nuevo centro del sistema geopolítico: el Atlántico. Ahora el norte de Europa podía conectarse al nuevo sistema mundo y separarse del Mediterráneo, del sur de Europa, de Roma, y esa separación no sólo era posible sino conveniente. La gran Confederación comercial de la Hansa del Báltico podía ahora conectarse por el Atlántico con todo el mundo, sitiando al mundo arabo-musulmán continental desde los Océanos siguiendo la senda de Portugal y España.

La iglesia cristiana germánica del norte de Europa podía declarar su autonomía, gracias al Báltico abierto al Atlántico, de la iglesia cristiana latina del Mediterráneo, que dejaba de ser el centro de la Europa feudal medieval. Nacía también en el sur mediterráneo una nueva iglesia (obsérvese lo que digo: nueva) moderna, que tenía como respaldo la primera cristiandad colonial: la Cristiandad de las Indias occidentales (Latinoamérica), que con el sur latino mediterráneo de Europa y Francia constituirán en torno al Concilio de Trento (1545-1563) a la Iglesia católica, que será también nueva (o al menos no será meramente medieval) como la Iglesia luterana, y después calvinista, anglicana, evangélica, presbiteriana, etcétera. Todas serán iglesias modernas, son Cristiandades (es decir, iglesias articuladas a los estados modernos, y jugando la función al mismo tiempo de religión y fundamento cultural o ideológico del Estado). El Kierkegaard (luterano dinamarqués) y Marx (judío bautizado en su niñez como luterano alemán) se levantaron contra estas Cristiandades protestantes (que para Kierkegaard invertían, es decir, negaban el cristianismo primitivo, y que para Marx, en el caso especial del calvinismo principalmente inglés de A. Smith, fundaban, como lo pensaba Hegel, al Estado con la religión y al capitalismo con una inversión del Evangelio cristiano primitivo).

Lutero, como puede verse, fue un reformador del cristianismo medieval y abrió la puerta a un cristianismo moderno. La llamada Contra Reforma (en especial los jesuitas) fue la otra cara del mismo fenómeno, que estaba igualmente muy lejos del cristianismo primitivo. La llamada Teología de la Liberación contemporánea y latinoamericana (siendo América Latina la única cristiandad colonial) significa un nuevo movimiento de profunda transformación en la historia del cristianismo, ya que vuelve al cristianismo primitivo para, en primer lugar, invertir la inversión de la Cristiandad (que se inicia con Constantino en el siglo IV, cuando de perseguido y crítico el cristianismo es transformado en el fundamento de la dominación de los esclavos del Imperio romano o de los siervos del feudalismo en el Sacro Imperio germánico). Y para, en segundo lugar, invertir la segunda inversión del cristianismo en el caso de las Cristiandades europeas que se tornan metropolitanas, modernas, colonialistas (desde finales del siglo XV; es decir, las cristiandades española, francesa, inglesa, dinamarquesa, etcétera, y hoy norteamericana; de las iglesias católica, luterana, calvinista, evangélica, etcétera). Esta crítica surge desde sus colonias, neocolonias o naciones explotadas del Sur global.

Lutero cobró entonces significación mundial, y no meramente provinciana como otros críticos cristianos medievales, por la función que cumplirá el norte de Europa al conectarse al Atlántico, pudiendo separarse de Roma, y después producir la Revolución industrial y la Ilustración en el siglo XVIII. ¿Quién hubiera pensado que el descubrimiento del Atlántico por parte de Europa (en primer lugar España), y la mera irrupción de Nuestra América en la historia mundial, fue la condición de posibilidad geopolítica de la importancia global de Lutero del que en este año 2017 recordamos sus 500 años?

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“Mi primo fue ejecutado por izar su bandera”

Desde Deir Haffer, Siria

Los soldados sirios en este pueblo cubierto de escombros y polvo no sonríen mucho y su fatiga es obvia. Usan remeras y bufandas y turbantes negros - no muy diferentes de sus enemigos del Estado Islámico (EI) - y cuando una radio da la noticia de que un oficial ha sido asesinado por una mina en un pueblo vecino, no muestran reacción inmediata. Las tropas de combate no se parecen a los hombres en los cuarteles con sus uniformes limpios y tableros y explicaciones estratégicas. Pero en Deir Haffer, estos soldados sirios tienen suerte. Hace doce horas, sus enemigos del EI, en lugar de luchar hasta la muerte, de pronto huyeron.

Los edificios destruidos y las casas aplastadas de esta ciudad provincial vacía en la carretera a Raqqa, muestran exactamente lo que pasó. Los jets sirios y rusos destrozaron el lugar y el ejército sirio atacó tan rápidamente desde ambos lados que el EI apenas tuvo tiempo de abandonar su línea de frente. Durante tres semanas habían luchado contra los sirios con camiones suicidas y con una vasta red de trincheras a cada lado de la autopista y, a diferencia de sus compañeros en las calles del lejano Mosul, al este, huyeron.


Un pensamiento asombroso. ¿Acaso la vida de los hombres del EI realmente importa después de todo? ¿Había colapsado de repente el culto a la muerte del Califato en este lugar de desolación?


Los soldados sirios estaban asombrados. Habían luchado contra el ejército más cruel del mundo y habían ganado. Algunos de los soldados eran hombres locales que habían vivido en secreto bajo la ley del EI y salieron de Deir Hafer para reunirse con su ejército y luego lucharon para liberar sus propias casas. Habían visto el Califato con sus propios ojos y algunos habían sufrido por ello. No es de extrañar que no sonrieran ni bromearan como suelen hacerlo los soldados cuando han sobrevivido a una batalla. Estaban absorbiendo la lección crucial de todos los que se enfrentan al EI: que se puede vencer.


Por lo tanto, estos soldados llevaron cansinamente al único periodista extranjero de la ciudad -o lo que quedaba de él- a ver las escenas de la muerte que dejó atrás el EI: las “patios” de ejecución apresuradamente abandonados, las macabras, oscuras prisiones pintadas de negro, la sarta de archivos arrojados al suelo con tal despreocupación que pude recoger sólo un trozo de papel en el que leí que Hassan al-Khalef al-Mustafa Ibn Osman robó cereales de granja de un edificio del gobierno y luego atacó a un combatiente Isja “Mujahid” por lo cual fue enviado a la corte legal especial de la Sharia después de ser acusado de “violar el gobierno de Dios”. Pobre Ibn Osman. Me temo que fue llevado a la plataforma de ejecución de hierro, pintada de negro, por supuesto, las láminas de metal del piso sueltas y ruidosas amenazantes bajo sus pies, el último sonido que el condenado debe haber escuchado - que se encuentra a escasos 12 metros de La sala mugrienta en la que se sentaban sus jueces.


Encontré a un soldado sirio de pie junto a la plataforma, con los ojos entrecerrados, un pañuelo negro alrededor de su frente, que contó su historia triste y sin que se lo preguntara. “Mi primo fue ejecutado aquí -dijo-. “Él era Bassem Hassan al-Khalouf. Cuando él y otros 11 pensaron que el ejército sirio venía el año pasado, izaron la bandera siria en el techo de una casa. ‘Da’esh’ [EI] arrestó a ocho de ellos. Los otros lograron huir. Fueron torturados. Y luego fueron ejecutados. Fueron fusilados aquí, y después de ser asesinados, sus cuerpos fueron colgados de esta plataforma durante tres días para aterrorizar al pueblo. Después de esto, logré escapar de Deir Hafer y regresar hoy como soldado”.


Hay lugar para que cuatro cadáveres puedan colgarse alrededor de la plataforma de ejecución. Me estoy acostumbrando a estas cosas repulsivas en cada ciudad que el ejército sirio recupera del EI. Así que, sin duda, la gente de Deir Hafer se acostumbró a ella, alguna de ellas –que Dios los perdone, supongo que debemos decir– obviamente apoyaron al EI al comienzo de su ocupación de tres años. Deir Hafer es una ciudad sunita y las tribus que vivieron aquí y en los 27 pueblos recién liberados de alrededor han enviado un pedido de “reconciliación” al ejército –esa palabra “reconciliación” de nuevo, con su combinación de tristeza servil y suplica especial– y el ejército ha enviado la petición a las autoridades del régimen en la ciudad de Alepo.
Por supuesto, el EI podría tratar de regresar - como lo hizo, sorprendentemente, a Palmira después de la primera “liberación” de la antigua ciudad -, pero la campaña militar siria aquí parece ser de una escala mucho mayor. Atacaron al EI por dos lados - los sirios han decidido que ningún ataque frontal vale la pena las bajas, pero a pesar de todo el equipo estadounidense capturado que el EI puede desplegar en Irak, fuera de Deir Hafer su artillería parece haber sido un arma única y excéntrica que los soldados inspeccionaron aquí con creciente incredulidad. Parece ser un barril de tanque T-62 de fabricación rusa soldado al chasis de una pieza de artillería francesa de la Segunda Guerra Mundial.


Pero tales detalles no debían restarle valor al mundo oscuro que estaba sin descubrir en Deir Hafer. Su mensaje era la oración y la muerte y quizás mejor descripto, en orden consecutivo, mientras rondamos por los restos de este horrible lugar, el lejano golpe de explosiones desde la nueva línea de frente en la autopista que resonaba por las calles destrozadas. El conocido logotipo del EI de “Allah, el Profeta Mohamed” pintado de negro sobre un fondo blanco gotea de cada pared, a menudo de cada edificio en una calle.


El paso subterráneo de la carretera está decorado con citas del Corán.


“La esencia de la religión es un libro que te conduce”, está pintado en una pared cercana al patio religioso del EI. Uno pasa a través de una puerta rota y camina hacia una serie de habitaciones, todas pintadas de negro, decoradas sólo con otras citas religiosas. “Ustedes que aterrorizan al enemigo”, dice, “serán recordados como un mártires por las chicas del paraíso”. Y de pronto uno se da cuenta de que los jueces deben haberse considerado a sí mismos como aquellos que aterrorizaron a sus enemigos. Para ellos las chicas del paraíso. La mayoría de los jueces, según el primo ejecutado de al-Khalouf, eran egipcios.

Es una habitación pequeña con algunas sillas tiradas y una pila de documentos que contienen los nombres de los litigantes -algunas familias aquí, al parecer, usaron los tribunales del EI para arreglar cuentas contra sus antiguos enemigos de antes de la guerra- y aquellos cuya presencia era exigida ante los Jueces. Así, Shawkat al-Kurah Ali al-Haj Obeid, tío de Abdullah bin Mohamed, que vive en Kiarieh “tiene instrucciones de estar presente en la oficina de la policía islámica en Deir Hafer el 8 de mayo de 2014 a las 9.00 am y cualquier demora o rechazo [a estar presente] será castigado. El juez de instrucción será Abdul Hamid al-Ghaif “.


Afuera hay una sala semihundida por encima de la cual está escrito - no necesito mencionar más el color negro - “Sala del juez legal”. Hay folletos de las resoluciones de la Sharia - en color e impreso, observo, en la capital saudita de Riyadh - y una sucia y vieja computadora de escritorio y una impresora. Aquí hay otra acusación siniestra en el suelo, en la que “Mojahid” Ahmad Abu Obeidi de la “Policía Revolucionaria Libre” de Deir Hafer acusa a un refugiado sirio llamado Ali, recién regresado del Líbano, de reunirse de noche con una chica local, de fingir ir a las oraciones vespertinas cuando de hecho se estaba viendo a una mujer. Ali, nos dicen, “confesó”.


Justo al lado está la prisión. Tiene celdas arriba y abajo el piso sin luces y un lavabo de cemento sucio y una sola cita en la pared: “Si la gente quiere la vida, su fe les responderá.” Las puertas son de hierro grueso, hay candados en el suelo. Del otro lado de un patio ahora destruido por las bombas sirias y rusas hay otra prisión. Más puertas de hierro. Y luego subiendo, hay una escuela que fue convertida en un centro de reclutamiento - sí, esto significa que los civiles de Deir Hafer colaboraron , pero faltan los pupitres. Lo mismo ocurre con los libros escolares. La educación no es parte de la fe del EI.


A media milla de distancia está la sede del departamento de agricultura local, sus grúas rotas y camiones destartalados junto a lo que debería haber sido un granero o un almacén. Pero es una fábrica de armas. Hay proyectiles recién acuñados y morteros y minas y cohetes y pilas de tubos de metal. Varias balas de artillería de fabricación profesional están desplegadas en mesas - claramente, son modelos para que los fabricantes del EI copien. Deben aprender su arte a partir de los explosivos de última generación que primero creamos en Occidente –o en Rusia–.


Debajo de la autopista, hay un hospital de campaña para los combatientes del EI con logos más grandes del EI e inscripciones coránicas y trozos de jeringas. “Dar al-Fatah”, dice por encima de la puerta de hormigón. Esta es “La Casa de Dios”, dice. Y aquí hay una sorpresa, un montón de revistas publicadas por el Ejército Sirio Libre, los llamados rebeldes moderados de los cuales David Cameron habló una vez con admiración. ¿Por qué el EI consintió a la desesperada milicia de la FSA (Ejército Libre Sirio)con todas sus conexiones occidentales almacenando sus revistas? ¿Y por qué, de hecho, hay algunos de los documentos de la corte aparentemente escritos bajo los títulos de la FSA?


Todo es parte de una historia que al gobierno sirio le gusta contar; que no hay diferencia entre el EI y la FSA y Nusra (Frente Al-Nusra) / Al-Qaida o cualquier otro grupo y que otros extranjeros en Deir Hafer incluyeron a tunecinos y chechenos. Y pueden tener razón. Estas batallas también demuestran la mentira de esa afirmación constante de los Estados Unidos que el ejército sirio no lucha contra el EI. Pero el verdadero mensaje de Deir Hafer es uno que todos sabemos, pero que probablemente debemos ver para poder creer.


Es el mensaje del EI. El juicio santo es sobre el castigo y la muerte. La plaza de la ciudad es para las ejecuciones. El lugar de la fruta y el departamento agrícola es una fábrica de proyectiles. La escuela es un lugar de reclutamiento militar. El hospital es para curar a los hombres para que sigan matando. La única alegría debe buscarse en el paraíso. Nada de lo que los antiguos gobernantes de Deir Hafer dejaron atrás tenía la menor conexión con la vida. Con razón los soldados no sonreían.

Por Robert Fisk *
Desde Deir Haffer, Siria
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para PáginaI12.

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“Francisco consiguió un consenso mundial increíble. Está en la prensa todos los días.”

 

Discípula de Laclau y compañera de ruta de los teólogos de la liberación, Cuda opina que “el populismo es un nuevo modo de la política, el pueblo toma conciencia de sí mismo... y busca un político que es capaz de captar sus necesidades”.

 

Desde Roma

 

Ser mujer y ser teóloga es algo bastante raro en la Iglesia Católica. Lo era mucho más hace algunas décadas. Ahora, sobre todo en países de Europa y en Estados Unidos, las mujeres teólogas han conseguido un lugar como sus colegas hombres y participan junto a ellos de organizaciones, como el Catholic Theological Ethics in the World Church (Teología Ética Católica en la Iglesia Mundial) que se ocupa de difundir la teología ética en el mundo. La argentina Emilce Cuda es una de ellas. Cuda es miembro de esta red internacional de teólogos. Se doctoró en Teología Etica en la Pontificia Universidad Católica Argentina donde ahora trabaja como profesora. Enseña además en la facultad de Filosofía de la UBA y en la Universidad Arturo Jauretche y trabaja como profesora invitada en algunas universidades de Estados Unidos, como el Boston College y la Northwestern University.

Cuda vino a Roma para presentar al papa Francisco, junto a sus colegas de la red de teólogos, el próximo congreso mundial de esa organización –que cuenta con 1500 teólogos de todo el mundo– a realizarse en 2018 en la ciudad bosnia de Sarajevo. De esos congresos participan entre otros también –aunque no siempre por razones de edad– teólogos como el venezolano Pedro Trigo, el peruano Gustavo Gutiérrez o el argentino Juan Carlos Scannone, considerados entre los fundadores de la Teología de la Liberación. Emilce Cuda se ocupa de Teología y Política específicamente y acaba de publicar un libro sobre este tema: “Para leer a Francisco. Teología, ética y política” (Ed. Manantial).

 

–¿Qué significa ser una teóloga ética especializada en política?

–Mucha gente confunde teología con catequesis, cree que los teólogos son catequistas. La teología es como la medicina. Hay especialidades. Biblistas, Dogmáticos, Moralistas. Nosotros nos encargamos de la ética. El estudio de la política está en el campo de la teología ética. El teólogo puede hablar de Dios en sí mismo o puede hablar de la obra de Dios, que es el mundo y el hombre y sus problemas y esto último es la ética. No nos interesa la política como medio de acceso al poder. Nos interesan todos aquellos actos del hombre y de la historia humana que en lugar de favorecer la liberación del hombre colaboran con su esclavitud.

 

¿Cuánto difícil fue para usted estudiar Teología en un mundo principalmente dominado por hombres y escalar posiciones en ese mundo?

–La Teología estudiada por mujeres es una cosa relativamente nueva pero no del siglo XXI. Yo estudié en la Universidad Pontificia en los años 80. Que una mujer pudiera entrar a estudiar teología en la facultad pontificia, donde sólo estudiaban los sacerdotes, era una cosa muy particular. Además había que entrar con un permiso especial. Cuando yo estudié éramos sólo dos las mujeres en el curso. Ahora ya es más libre. Pero en Argentina todavía sigue siendo una carrera poco común. Escalar posiciones no fue más difícil de lo que le cuesta a cualquiera escalar posiciones en la universidad pública laica. Mi título es reconocido por el estado argentino y por el Vaticano. Pero en la universidad pública recién entré hace poco porque por ser teóloga no me aceptaban.

 

¿Qué temas políticos ha analizado en sus estudios hasta ahora?

–Mi tesis doctoral fue sobre la relación catolicismo y democracia en Estados Unidos y ahí descubrí la gran influencia que tuvieron los obispos jesuitas irlandeses entre los trabajadores irlandeses que eran explotados, para el nacimiento de la república estadounidense. Luego empecé a estudiar el populismo, particularmente en Argentina y Brasil. Estudié varios años con el filósofo argentino Ernesto Laclau y presenté mis investigaciones en los congresos que realizamos con la red de Teólogos, así como otros presentaron el rol de las “maras”(pandillas latinoamericanas nacidas en Estados Unidos que luego se trasladaron a Centroamérica), que son grupos completamente impermeables tanto a los partidos políticos como a la Iglesia.

 

¿Qué ha significado el populismo en Argentina y Brasil?

–Populismo es una palabra compleja que en los últimos tiempos se ha convertido en sinónimo de corrupción. Pero ese es un error, porque puede haber corrupción bajo cualquier forma política, en una monarquía, en una república, etc. Lo primero hay que aclarar es que populismo no es sinónimo de corrupción. Siguiendo a Ernesto Laclau se puede decir que el populismo es un nuevo modo de la política, donde por una parte, el pueblo toma consciencia de sí mismo a partir de la articulación de demandas insatisfechas, y por la otra existe un político que es capaz de captar esas necesidades, que pueden ser necesidades populares como el caso de Brasil y Argentina, o puede ser un conjunto de intereses particulares como en el caso de Estados Unidos. Cuando el papa dice que no son iguales todos los populismos, está queriendo decir precisamente esto. Algunos piensan que un gobierno es populista porque satisface demandas de los sectores populares. Por eso creen que Perón en 1945 era populista. Habría que diferenciar entre gobiernos populares, es decir a favor de los trabajadores, y los que se conoce como una estructura populista. No podemos decir que el Perón del 45 era un gobierno populista. Era una democracia a favor de sectores populares, llega al gobierno por el apoyo de un partido político y del movimiento de los trabajadores.

 

¿Y Trump es populista?

–Trump no llega al poder ni por su pertenencia a un partido político ni por el apoyo organizaciones sindicales, llega porque capta y articula en sus discursos, demandas populares insatisfechas. Claro que es populista, porque el populismo fue el método que usó para llegar al gobierno. No importa a que sector satisface, a la derecha o a la izquierda. En el caso de Argentina, Macri también usa una estructura populista. No llega al gobierno con un partido sino gracias a la agrupación de ciertos sectores. No llega con una plataforma, con un proyecto, llega sólo acusando al gobierno anterior y plantándose en una posición antagónica. Es tan populista Macri como Trump.

 

¿Y en el caso de Brasil?

–El caso de Brasil se debatió entre los teólogos que pusieron en evidencia una cosa nueva, los golpes jurídicos. Si nosotros pensamos en la historia latinoamericana, en general la derecha no llegaba al poder por elecciones sino por golpes de estado. Ahora, el modo de irrumpir en el estado son los llamados golpes blandos, es decir golpes jurídicos. Además en Brasil llegan al poder acusando a sus enemigos de corrupción. Pero en realidad, todos se acusan de corrupción, los unos y los otros.

 

¿Cómo describiría usted el papado de Francisco?

–Algunos piensan que el papa Francisco está rompiendo todas las tradiciones de la Iglesia pero no es así. Es una continuidad en el mejor de los sentidos. Está volviendo a los principios fundamentales del cristianismo, a la importancia del hombre, de su sufrimiento, del perdón. Tiene un discurso contemporáneo, ameno y simple. Todos pueden entenderlo. Antes las encíclicas eran casi incomprensibles para la gente en general. Ahora no hay lugar a dudas, el Papa es completamente claro.

 

¿Podría afectar su estabilidad las críticas durísimas que le hacen ciertos sectores conservadores?

–Hay oposición como en cualquier institución. Pero quien se ha ganado la legitimidad popular, es muy difícil que sea derrocado. El Papa consiguió un consenso mundial increíble. Está en la prensa todos los días por las cosas que dice. Si bien tiene opositores, también es verdad que tiene una gran legitimidad, no sólo entre los católicos sino entre los no católicos. Goza de un consenso mundial.

 

 

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Viernes, 24 Marzo 2017 06:30

El diablo en el cuerpo

El diablo en el cuerpo

Si alguien quiere imaginar un lugar remoto de Nicaragua, perdido en la incierta geografía de las selvas de la costa del Caribe, no hay mejor ejemplo que El Cortezal. Para llegar hasta allí, el periodista Carlos Salinas tuvo que hacer un viaje de cuatro horas desde el mineral de Rosita, donde no hay aeropuerto, a bordo de una camioneta que debía capear zanjas y piedras, y luego tres horas más a pie, a veces atravesando ríos, en media montaña. Aquí fue donde literalmente el diablo perdió el poncho.

Me he encontrado con esta historia, que trata precisamente del diablo, al volver al país tras varias semanas de ausencia. Vilma Trujillo, una campesina de 25 años, habitante de aquella comunidad lejana, fue quemada viva el pasado mes de febrero por el pastor de la Iglesia Misión Celestial, Juan Gregorio Rocha, de 23 años, y varios cómplices, entre ellos dos hermanos suyos.

Fueron a sacarla de su casa para someterla a un rito de sanación, ya que la declararon poseída por el demonio: veía visiones, y hablaba incoherencias. La llevaron secuestrada a la casa pastoral, donde la encerraron amarrada de pies y manos, y así la mantuvieron durante seis días. No la liberaban ni para hacer sus necesidades fisiológicas, por lo que se defecaba y orinaba encima.

Mientras tanto, en el templo de la congregación, calle de por medio, el pastor y los fieles oraban para librarla del dominio de Satanás. Entonces, una de las devotas escuchó una voz con un mandato divino. Nada de aquello era suficiente, y era necesario purificar a la endemoniada en la hoguera. Muy expedito, el pastor mandó a recoger leña. Amarraron a su víctima a un tronco, y antes de que amaneciera la lanzaron desnuda al fuego. La muchacha empezó a arder, entre espantosos alaridos.

El pastor no cabía en sí de alegría: "¡Ya se va a morir y va resucitar! En cuanto se muera la metemos en la iglesia y la vamos a entregar a Dios, y va a estar sana", exclamaba. Luego, moribunda, fueron a botarla a una cañada. Las quemaduras habían abrasado su piel y órganos vitales, y nada se pudo hacer ya por ella.

En El Cortezal, donde no hay ninguna escuela, el pastor Rocha era la autoridad suprema, jefe de policía, juez de instrucción y de apelación, exorcista, brujo, director espiritual, carcelero y verdugo. Todos los vacíos del poder del Estado y del poder social en aquella remotidad los llenaba él solo. Y también fungía como juez moral.

Porque Vilma fue quemada bajo acusación de adulterio. Tenía el diablo en el cuerpo y sólo el fuego podía purificar su carne. Uno de los cómplices lo explica: "el demonio que se había apoderado de la mujer era de adulterio. Ella cometió un error y ante Dios falló porque ella tenía su compañero de vida, y cometió error con otro hombre y se estaba pasando por cristiana sometiéndose a ayuno, y seguro Dios la castigó de esa manera y se endemonió".

Y el marido de Vilma, Reynaldo Peralta Rodríguez, quien se hallaba haciendo trabajos agrícolas lejos de El Cortezal durante todo el tiempo que duró el auto de fe, lo confirma: "para mí, mi mujer no estaba endemoniada; lo que le hicieron fue una brujería, porque ella tomaba un remedio que le dio un hombre, quien ahora la familia de Vilma me contó que la había violado y desde que comenzó a tomar eso cambió un poco conmigo".

El manto oscuro de la ignorancia lo cubre todo, y bajo la ley del fanatismo religioso, los jueces morales abundan siempre, sean analfabetos o letrados. Los pecados de la carne tienen que ser castigados de manera ejemplar para imponer la recta conducta social. En los Evangelios, el primero que se alza contra la lapidación con que eran castigadas las adúlteras es Jesucristo.

El demonio de la concupiscencia tiene preferencia por el cuerpo de las mujeres "locas de su cuerpo", que pagarán su delito moral en las hogueras en la Edad Media, como Vilma, o llevando la A de adúltera cosida al pecho, como en la sociedad puritana de Nueva Inglaterra en el siglo XVII. Es lo que narra Nathaniel Hawthorne en su espléndida novela La letra escarlata, la historia de Hester Prynne, una casada infiel obligada a proclamar ella misma su pecado exhibiendo aquella señal infamante.

El Cortezal no es más que un escenario primitivo de la represión social que sigue viva en América Latina contra las mujeres transgresoras. Y el demonio continúa siendo el terrible pretexto de la represión contra las mujeres, que son las que abundan en ese imaginario perverso. De hombres quemados vivos por pecados de la carne, entre ellos el adulterio, son pocas las noticias.

Uno de los jerarcas de las Asambleas de Dios, a la que pertenece la Iglesia Misión Celestial, declaró en la televisión que en el aquelarre que culminó con el asesinato de Vilma se dio una "intervención demoníaca" y la situación se salió del control de los inquisidores rurales; el pastor Rocha carecía de "conocimientos teológicos" y su ingenuidad lo privó de buscar asesoramiento de parte de un líder cristiano.

Uno no puede dejar de preguntarse: ¿qué clase de asesoramiento necesitan unos fanáticos, extraviados en la ignorancia, para sacarle el diablo del cuerpo a una pobre mujer indefensa? Para otro de los pastores de la congregación, "lo que ocurrió ahí fue un exabrupto, un manejo inadecuado de la situación". ¡Un exabrupto!

Y el presbítero de las Asambleas de Dios para el Caribe nicaragüense dice que la intención del pastor de la hoguera y sus cómplices de asesinato "era buena". Sin embargo, "al inmiscuirse la extraña voz" que ordenó purificar a la posesa en la hoguera, "el resultado fue la muerte". Un error de interpretación.

La extraña voz. La voz que ordenó quemar viva a Vilma Trujillo. A través de los siglos, la ignorancia de analfabetos y letrados sigue oyendo esa misma voz.

sergioramirez.com

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“El papa Bergoglio ha comenzado muy bien una reforma del gobierno de la Iglesia”, dice Accattoli.

 

Jorge Bergoglio cumple hoy cuatro intensos años de pontificado, durante los cuales ha defendido la causa de los refugiados, reformado la estructura económica de la Iglesia y luchado contra abusos sexuales, explica Luigi Accattoli.

 

Desde Roma

 

Cuatro años pueden parecer pocos en el contexto de la larguísima historia de la Iglesia. Pero los cuatro años de pontificado cumplidos hoy por un papa venido “del fin del mundo”, que defiende a los pobres, a los inmigrantes, a los refugiados, que ha emprendido reformas dentro del Vaticano y de la Iglesia que a su vez han desencadenado agresivas campañas contra él – la reforma del IOR o banco vaticano y de la Orden de Malta, las batallas contra los abusos sexuales, el respeto de los homosexuales y de los divorciados, entre otras cosas– hablan de un Papa diferente. Luigi Accattoli, periodista italiano y vaticanista que desde hace 42 años escribe sobre los eventos de la Santa Sede para prestigiosos diarios italianos como La Repubblica e Il Corriere della Sera, que ha hecho decenas de viajes al exterior acompañando a distintos papas en sus giras por el mundo, incluida América Latina, tiene una visión particular de estos cuatro años de Francisco.

“La novedad más importante de estos cuatro años ha sido el lenguaje –dijo Accatoli en una entrevista con PáginaI12–. El papa Bergoglio ha cambiado el lenguaje de los papas mucho más que sus predecesores del último siglo. Los últimos papas, después del Concilio Vaticano II, han hecho cambios, han dado entrevistas, han actualizado el lenguaje, pero la novedad radical es que el papa Bergoglio habla como si fuera un párroco en vez de un pontífice, sin ciertas presunciones, sin esa seguridad en la elección de las palabras. No quiere rever las entrevistas que concede porque se confía en los que lo entrevistan, improvisa, expresa sus opiniones diciendo ‘yo pienso así’. Y esto ha redimensionado la figura del Papa y es la novedad más grande de la cual no se podrá volver atrás”.

-No se podrá volver atrás... ¿pero esto significa que la curia romana, la Iglesia en general y la gente aceptan que hable de este modo...? Ha tenido muchas críticas por esto. No ha faltado quien lo llama “populista” por las palabras que usa y el modo en el que habla.

–Digo que no se volverá atrás en el sentido de que el próximo papa no podrá no tener en cuenta estos cambios. Cuando Juan XXIII empezó a salir del Vaticano –el Papa precedente, Pío XII, no salía– no se pudo volver atrás. Los papas siguientes debieron seguir ese camino. Pablo VI empezó a viajar y los papas que lo siguieron viajaron por todo el mundo. Yo considero que esta novedad del lenguaje, un lenguaje de dimensión humana, es decir de un papa que ya no es un pontífice que habla desde trono, es un cambio que los sucesores deberán aceptar. Porque es un cambio que cuenta con el sentimiento y el favor popular.

–¿Esto quiere decir que lo que él está tratando de hacer por ejemplo en el banco vaticano o a nivel de los abusos sexuales o de la familia, sólo por dar algunos ejemplos, no es tan importantes en comparación con el nuevo lenguaje?

–Pienso que no son tan importantes porque la reforma de la curia, de lo IOR, de la disciplina del clero, son cosas que han hecho también otro papas. Cuando él fue elegido era un momento de conocida crisis en el gobierno del Vaticano y estaba claro que el papa que fuera elegido debería hacer una serie de reformas. Fue elegido Bergoglio, un latinoamericano corajudo como es él, precisamente porque el colegio cardenalicio quería las reformas. Benedicto XVI había empezado algunas de ellas como la del IOR o de como reaccionar ante la pedofilia. En consecuencia creo que lo específico de papa Bergoglio es el cambio en la figura papal. El hecho de bajar al nivel de la gente , de ponerse en directo contacto con ella, de hablar de modo libre, de ponerse en juego con espontaneidad y esto no habría sucedido fácilmente con otro papa.

–En estos últimos meses se ha desencadenado una batalla pública bastante agresiva de parte de sectores conservadores contra el papa Francisco. ¿Usted cree que se puede hablar de una Iglesia dividida?

–En mi opinión no se deben dejar de lado estas críticas. No se debe descuidar esta oposición pero tampoco se la debe agrandar. Hay que ver un poco la historia. Todos los papas han tenido opositores, sobre todo los papas reformadores. Un ejemplo es Pablo VI que fue muy criticado cuando hizo la reforma de la liturgia. Este Papa tiene más opositores porque está intentando llevar adelante más reformas que otros pontífices. Pero también porque él no trata de atenuar los contrastes. Y parece que hasta le gusta responder a las acusaciones y lo hace de manera sincera y muy libre e invita sus interlocutores a tener libertad de palabra. Y él mismo la practica. Los que se oponen a las reformas son testarudos, dice, y los que quieren volver atrás se equivocan. En mi opinión los contrastes son similares a los que han tenido otros papas solo que un poco más vivos.

–¿Cuál es su balance de estos cuatro años del papa Francisco al frente de la Iglesia?

–El papa Bergoglio ha comenzado muy bien una reforma del gobierno de la Iglesia constituyendo un grupo de cardenales de todo el mundo (conocido como el Grupo de los 8 o G8 Vaticano aunque ahora son nueve) para ayudarlo en el gobierno de la Iglesia. Y parece que lo están ayudando verdaderamente. Este es el primer resultado de estos cuatro años. Además ha reformado las instituciones para la nulidad del matrimonio y la pastoral matrimonial con su Exhortación Apostólica Amoris Laetitita (donde entre otras cosas se propone dar la comunión a los divorciados, cosa que desató muchas críticas de parte de algunos cardenales). Y esta es la segunda empresa que ha llevado adelante de manera eficaz. La tercera creo que es su capacidad, como ha demostrado repetidamente, de concretar actos nuevos en relación a la tradición papal como los distintos encuentros ecuménicos con el Patriarca ortodoxo ruso, con los luteranos, con el Patriarca ortodoxo griego, entre otros. Ha dado pasos importantes en el camino ecuménico que se creían todavía lejanos y difíciles de realizar. Estos tres puntos han sido, en mi opinión, los más importantes de estos cuatro años.

 

 

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Los movimientos populares debemos retomar nuestra autonomía: Joao Pedro Stédile del MST de Brasil

 

La reconfiguración del escenario político en América Latina también es eje de los debates en los movimientos populares. Sobre todo para aquellos que alimentan su construcción con una impronta marcadamente latinoamericanista como el Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil, la organización más grande de la región. En esta entrevista, su referente João Pedro Stedile analiza el complejo vínculo con los gobiernos progresistas y enumera los desafíos para esta etapa. También destaca la relación que mantienen con el papa Francisco, a quien caracteriza como “un personaje revolucionario”

 

La relación de los movimientos populares con el Estado fue sometida a fuertes debates en las últimas décadas. ¿Qué balance arrojan los vínculos que se han dado con los gobiernos protagonistas de este “ciclo progresista”?

En cada país hay distintas circunstancias de correlación de fuerzas y subjetivas de las fuerzas populares, por lo que no me atrevo a hacer un balance general del continente. Nosotros procuramos, como MST, actuar siempre bajo el principio de autonomía, pero, lastimosamente, esa no fue la práctica de todos los movimientos.

Hemos vivido un período en el que las masas, satisfechas con algunas mejoras, no se propusieron movilizar, y entonces nos faltó la presión de masas. En el campo lo intentamos, con millares de familias que hicieron tomas de tierras, pero aun eso fue insuficiente para romper la alianza del gobierno con el agronegocio y acelerar la reforma agraria. También podemos hacer un balance crítico del hecho de que muchos dirigentes populares, ilusionados por el espacio institucional, se fueron de los movimientos y ocuparon espacios en el Parlamento y en el gobierno. Eso quitó experiencia acumulada a los movimientos, que no tenían cuadros suficientes para conducir la lucha de clases.

En esa relación gobierno-Estado-movimientos populares, el error principal fue de los movimientos. El Estado siguió siendo burgués, y los gobiernos atados en sus programas sociales y de redistribución de renta. Los movimientos populares debemos retomar nuestra autonomía, nuestra independencia de clase, entender que solo la lucha de masas altera la correlación de fuerzas en la sociedad y en la gestión del Estado, sea quien fuera que lo ocupe, y que solo la lucha eleva el nivel de consciencia de las masas. Al interior de los movimientos, debemos dedicarnos a la formación de cuadros y de militantes, que son la columna vertebral de cualquier proceso organizativo de la clase.

 

En este momento complejo de América Latina, ¿por dónde pasan las principales tareas de los movimientos?

Tenemos muchos retos y desafíos. El más importante es que necesitamos hacer luchas de masas, contra las empresas transnacionales. Tenemos enemigos comunes de los movimientos populares en todo continente, relacionados con las semillas y los agrotóxicos (Monsanto, Bayer, Basf, ADM, etc.); tenemos enemigos comunes como las petroleras y mineras gringas y canadienses que nos explotan en el continente. Enemigos que vienen a explotar el agua potable. Enemigos que nos imponen gobiernos de mierda.

Y también tenemos el reto de impulsar más formas comunes comunicacionales, potenciar más el uso de radios, de TeleSUR, de periódicos y otras formas culturales de comunicación y formación. Tenemos el reto de tener, en cada país, nuestras escuelas de formación política para elevar el nivel ideológico de nuestra militancia.

 

¿Hay fuerza suficiente en el movimiento popular para alcanzar esos retos?

Esperamos que, en los próximos años, fruto de la crisis profunda del sistema capitalista, en términos económicos, políticos, y de la propia naturaleza del Estado burgués, se genere en nuestro continente un proceso de reascenso del movimiento de masas. Y con él, surgirán nuevas formas de lucha, nuevos liderazgos, nuevos gobiernos, y una nueva etapa histórica para el pueblo latinoamericano. Estoy muy optimista y confiado porque, más allá de nuestras debilidades, de la correlación de fuerzas adversa, tenemos un sistema económico moribundo, que es cierto no se va morir por sí solo, pero que ya no representa esperanza o posibilidad de progreso social como fue en el siglo pasado.

 

joaostedile

 

El papa Francisco se abrió al diálogo con los movimientos populares de América Latina y del mundo. Usted lo calificó como un “Papa revolucionario”...

El papa Francisco es un personaje revolucionario, por la postura revolucionaria que viene tomando a partir de los cambios que propone en la Iglesia Católica y su relación con la sociedad en general.

Desde que asumió, buscó a los movimientos populares, a partir de su confianza y vivencia con movimientos populares argentinos. Montamos entonces encuentros anuales de movimientos populares de todo el mundo con él. Siempre nos afirmó que quería hablar con los trabajadores, los que estaban organizados para hacer cambios en sus vidas, sin esquemas burocráticos, sin esas personas a quienes les gusta siempre hacer viajes internacionales. No quería movimientos de carácter pastoral, no impuso ningún condicionante de religión, fe, etnia, opción sexual... y así se conformó un espacio con participación básicamente de movimientos que actúan en el mundo del trabajo, de la lucha por la vivienda y en el campo.

Esos espacios son muy, muy importantes porque, además de la práctica de diálogo -nunca había ocurrido que un Papa convocara a dirigentes de movimientos populares de todos continentes, ¡y eso también es una señal revolucionaria!-, son espacios de reflexión sobre los dilemas de la humanidad, en los marcos de una grave crisis capitalista, política, ética y ambiental.

 

¿Qué es lo que dialogan con él, en concreto?

En el último encuentro en Roma, en noviembre pasado, los temas principales fueron el tema del Estado burgués y de la democracia representativa, que está fallida; y por otro lado el tema de los refugiados. Estábamos más de 200 dirigentes de los cinco continentes. Invitamos a pensadores para debatir los temas, allí estuvieron [el expresidente uruguayo José] Mujica, Vandana Shiva, entre otros.

Consolidamos diversas propuestas y visiones. Vimos cómo el Estado burgués no funciona; la democracia burguesa, representativa, oriunda de la Revolución Francesa, se acabó. Debemos pensar nuevas formas de ejercicio de la democracia participativa, popular, en que el pueblo organizado pueda ejercer su poder político y hacer que el Estado funcione a su favor, no en su contra, como sucede ahora.

En su locución final, el Papa nos sorprendió a todos y todas cuando expresó conceptos radicales; dijo que los verdaderos terroristas en estos tiempos modernos son los Estados, porque ellos promueven la venta de armas, promueven la discordia entre los pueblos, en disputa de los bienes de la naturaleza y de los mercados. También hizo duras críticas a la posición de los gobiernos europeos, que gastan billones de euros para salvar bancos pero se esconden con centavos para socorrer a los millones de refugiados que llegan a Europa, expulsados por las armas que los ellos mismos venden en África y Oriente Medio.

 

¿Cree que Francisco puede ocupar el lugar que dejó vacante Hugo Chávez para los pueblos de Nuestra América, ser un líder ético y político para quienes impulsan las luchas anticapitalistas en el mundo?

No se debe comparar a Francisco con Chávez, Fidel, Maduro o Lula; él actúa en un espacio distinto, es un líder religioso. Pero es revolucionario, porque desde un espacio religioso, eclesial, asumió radicalmente la causa del pueblo. Así que, en la correlación de fuerzas internacional, él es nuestro aliado, y nos va ayudar a concientizar a la gente, sobre quiénes son los culpables por la desgracia de la humanidad, que son las empresas transnacionales, el capital financiero y sus gobiernos.

 

Usted siempre ha tenido un rol protagónico en la Articulación Continental ALBA Movimientos. ¿Desde cuándo existe ese espacio y cuáles son las fortalezas de los movimientos populares hoy en la región?

En Latinoamérica hemos construido en los últimos años una unidad muy importante entre todos los movimientos populares (en el sentido genérico, que agrupa múltiples formas de organizarse). Esa unidad la construimos en la lucha concreta, continental, desde los tiempos del neoliberalismo. Enfrentamos al neoliberalismo y a las ceremonias colonialistas de los 500 años. Nos organizamos contra el ALCA [Acuerdo de Libre Comercio para las Américas, impulsado por EEUU], y lo vencimos. Luego, en muchos países hubo luchas masivas contra las privatizaciones del agua, contra las bases militares, etc.

A partir del gobierno de Hugo Chávez establecimos con él un dialogo sobre cómo ir concretando y organizando esa articulación. Al principio pensábamos que podría ser junto con los gobiernos progresistas, en el marco del ALBA [Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América]. Pero luego, de común acuerdo, mantuvimos la autonomía de los movimientos y nos conformamos como una articulación independiente.

Articulamos a movimientos populares desde Canadá hasta la Patagonia. Somos más de mil movimientos populares en el continente. Ya realizamos dos asambleas continentales, una en Brasil y otra reciente, en diciembre de 2016, en Bogotá, donde se consolidó una visión política común, una plataforma de luchas comunes, y diversas iniciativas colectivas continentales en términos de comunicación, de formación de cuadros, con diversos esfuerzos de construir escuelas nacionales que a la vez cumplen programas hacia otros países.

Tenemos articulación de los movimientos con TeleSUR y la Radio del Sur; tenemos brigadas internacionalistas comunes que actúan en Centroamérica, Venezuela, Haití; tenemos la voluntad política de impulsar los programas de alfabetización de adultos con el método cubano Yo sí puedo... En fin, estamos avanzando.

 

*Entrevista realizada conjuntamente para Marcha y Lanzas y Letras

 

 

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Ernesto Cardenal en su casa de Managua, en 2015.

 

El poeta nicaragüense y antiguo dirigente sandinista denuncia su situación política y considera que la muerte no es definitiva: "Creo en la resurrección"

 

Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925) recibe a EL PAÍS en su casa modestamente amueblada del barrio de Los Robles, en Managua, de cuyas paredes cuelgan obras del poeta y pinturas primitivistas, técnica desarrollada en la comunidad de artistas que impulsó en el archipiélago de Solentiname. Allí llegó en los años sesenta del siglo pasado para fundar una utopía que aún hoy sigue atrayendo el interés de periodistas, documentalistas, investigadores, escritores y lectores. El lugar, en concreto la propiedad de un hotel llamado Mancarrón, está en el centro de una disputa en la que ha intervenido la justicia nicaragüense, que lo condenó al pago de una multa de 753.000 euros por supuestos daños y perjuicios a favor de Nubia Arcia, esposa de Alejandro Guevara, uno de los miembros de esa comunidad, fallecido en los noventa. Ella reclama el hotel como una herencia.

Cardenal ha denunciado una persecución política en su contra por parte del presidente Daniel Ortega y lo que ha llamado la instauración de una nueva “dictadura” en Nicaragua. Tras la presión generada por esta manifestación de solidaridad, un juez de Managua declaró nula la orden judicial que obligaba a Cardenal, de 92 años, a pagar la multa.

“Me alegra que el mundo entero se esté enterando de que soy un perseguido político en Nicaragua. Perseguido por el Gobierno de Daniel Ortega y su mujer [Rosario Murillo], que son dueños de todo el país, hasta de la justicia, de la Policía, y del Ejército. No te puedo decir más, porque esta es una dictadura”, explica Cardenal.

En Solentiname, Nubia Arcia prefiere guardar silencio sobre este caso. Consultada al respecto, la mujer catalogó como un “teatro” la reacción de Cardenal tras conocer el fallo inicial en su contra. “Ernesto Cardenal hizo un teatro. No siento que yo tenga que aclarar algo. Tengo todo en los juzgados, por lo que prefiero no hablar del tema”, responde.

A pesar de que el fallo que obligaba al pago de una indemnización fue congelado, la demanda contra el poeta Cardenal sigue en los juzgados, a la espera de que otro juez la reviva. “Ellos [Ortega y Murillo] son dueños de todos los poderes de Nicaragua. Tienen un poder absoluto, infinito, que no tiene límites, y ese poder está ahora en mi contra”, continúa Cardenal, que deja los comentarios políticos para hablar del tema que más le apasiona: la poesía y su acercamiento a la ciencia, que magistralmente trató en su obra cumbre: Cántico cósmico. “Siempre he tenido interés por las ciencias naturales, por libros sobre los océanos, sobre las mariposas, sobre las tribus primitivas”.

 

Pregunta. ¿Se define entonces como un innovador?

Respuesta. Sí. Creo que soy el único poeta, o al menos el único que yo conozco, que está haciendo poesía sobre la ciencia, poesía científica.

 

P. ¿Qué relación hay entre ciencia y religión? ¿Hay un punto de unión entre ambas?

R. Richard Feynman, un científico de física cuántica se pregunta, y leo: “A nadie inspira nuestra actual imagen del universo este valor de la ciencia, sigue sin ser cantado por los cantores. Uno está reducido a oír no una canción o un poema, sino una conferencia en la noche”. Yo soy una excepción, yo hago poemas sobre ciencia. Te leo lo que ha dicho el biólogo inglés (John Burdon Sanderson) Haldane: “La ciencia es más estimulante para la imaginación que los clásicos”. Y el físico Paul Davies ha dicho: “La ciencia es un camino hacia Dios más seguro que la religión”. Y yo así lo creo, porque las religiones dividen a los pueblos y la ciencia no. Otro científico ha dicho: “Demasiados poetas, y durante demasiado tiempo, han ignorado la mina de oro de la inspiración que ofrece la ciencia”. Estas son las razones por las que yo he hecho estos poemas con temas científicos. Y en cuanto a lo de Dios, estos también son poemas sobre la creación. Para mí es casi como una oración leer libros científicos. Veo en ellos lo que algunos han dicho que son huellas de la creación de Dios.

 

P. ¿En ese proceso de investigación, durante sus lecturas científicas, se le plantearon dudas sobre la religión, su fe?

R. No, porque simplemente mi fe cristiana me explica lo que la ciencia también dice en su lenguaje científico: la creación, que para mí es hecha por Dios. Creo que Dios también ha hecho la evolución de la creación.

 

P. ¿Tras esa inmersión científica y mística cómo se ubica a sus 92 años?

R. Tengo una visión distinta de la que antes se tenía, de que la tierra era el centro del universo, y de que todo giraba alrededor del planeta. Después se fue descubriendo que somos simplemente una galaxia y que son miles de planetas en la galaxia y de que son miles, millones, de galaxias las que hay en el universo. Creo que cada vez nos sentimos más pequeños ante esto, pero al mismo tiempo más grandes, porque nosotros, así tan pequeños como somos, comprendemos el universo, nos damos cuenta, somos la evolución consciente de sí misma. Somos también el centro del universo.

 

P. ¿Siente miedo a la muerte?

R. Sí. Cada vez estoy más cerca, pero al mismo tiempo pienso que la muerte no es definitiva; creo en la resurrección.

 

P. ¿Cómo afronta el erotismo?

R. Yo he sido muy erótico, muy enamorado del sexo, debo decir. Muy obsesionado incluso por el sexo en mi juventud y aun después de mi juventud. Mi poesía siempre había estado inspirada en el amor humano, hasta que descubrí el amor a Dios, la boda con Dios, ese erotismo también místico o religioso.

 

P. ¿Y el sexo entre dos hombres o dos mujeres?

R. También es amor.

 

P. Ha mencionado su obsesión por el sexo. ¿Cómo enfrentó el dilema de elegir entre el amor, el sexo, frente a la unión con Dios?

R.Hay una mística que dice que el sexo es parte de uno con Dios. Yo esto lo comencé a descubrir mucho tiempo después. Me doy cuenta de que si lo hubiera descubierto antes no hubiera entrado a la vida religiosa, no hubiera sido célibe, hubiera tenido una familia y entonces hubiera tenido menos contacto con Dios y menos compromiso político.

 

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Así echó raíces el islam en una de las ciudades más peligrosas de Colombia

La ciudad porturaira de Buenaventura es el hogar de una pequeña comunidad musulmana que abrazó con éxito la Nación del Islam.
El islam llegó a finales de los años 60 de la mano de Esteban Mustafa Meléndez, un marinero afroamericano originario de Panamá
Los musulmanes de Buenaventura, asentados entre la jungla y el Océano Pacífico, son negros, pobres y poco conocedores de las creencias y tradiciones del islam.


Los ritmos de salsa a todo volumen que llegan desde un bar cercano no perturban al Sheik Munir Valencia mientras se inclina durante la oración en una casa familiar convertida en mezquita en la pobre y violenta ciudad colombiana de Buenaventura. Sus rezos terminan, Valencia se quita la túnica marrón, se sienta en una mesa de plástico y relata cómo es ser el líder espiritual de una atípica comunidad islámica.


La pequeña comunidad musulmana afrocolombiana en la principal ciudad portuaria del Pácifico en Colombia ha adoptado en los últimos años las enseñanzas de la Nación del Islam, del islam suní y también de la interpretación chií.


Al principio atraídos por la fe de las promesas del poder negro, los musulmanes de Buenaventura aseguran que han encontrado en el islam un refugio de la pobreza y la violencia que carcome la ciudad. Buenaventura tiene una de las tasas de asesinatos más elevadas de Colombia.


El islam llegó aquí a finales de los años 60 de la mano de Esteban Mustafa Meléndez, un marinero afroamericano originario de Panamá, que difundió las enseñanzas de la Nación del Islam –un grupo nacido en EEUU que mezcla elementos del islam con nacionalismo negro– entre los trabajadores del puerto.


"Habló de la autoestima de los negros y esto causó un gran impacto. Esas enseñanzas llegaron a las cabezas y a los corazones de mucha gente", cuenta Valencia, añadiendo que el mensaje llegó durante un periodo de profundo cambio social. La visita de Meléndez se produjo en un momento en el que muchos campesinos colombianos estaban migrando a las ciudades. Así lo explica Diego Castellanos, un sociólogo que ha estudiado diferentes religiones en Colombia, un país eminentemente católico.


Una ola de conversiones políticas


La primera ola de conversiones fue más política que espiritual. En sus oraciones (en inglés o español) leían más panfletos políticos que el Corán, y tenían un precario conocimiento de los postulados centrales del islam, comenta Valencia.


La atracción de la Nación del Islam fue disminuyendo gradualmente a medida que los viajes de Meléndez se hicieron menos frecuentes y el mensaje de supremacía negra comenzó a sonar hueco en una comunidad que –aunque sí que ha sido víctima de una importante discriminación estructural basada en su raza– nunca ha sufrido el mismo odio racial y las leyes segregacionistas que habían existido en EEUU.


Siguiendo el ejemplo de Malcolm X –que rompió con la Nación del Islam y abrazó el sunismo antes de su muerte en 1965– un miembro de la comunidad de Buenaventura viajó a Arabia Saudí a estudiar el islam y regresó para convencer al grupo de que abrazase una fe más ortodoxa.


"Fue así como nos hicimos suníes", narra Valencia, que fue criado en el catolicismo y planeaba convertirse en sacerdote antes de convertirse al islam. "Aprendimos a leer árabe; ahora leemos el Corán y dejamos de fijarnos en EEUU para mirar hacia Arabia Saudí".


La comunidad musulmana de Buenaventura se dirigió a grupos suníes en el país para conseguir apoyo, pero estos dos mundos no podrían ser más diferentes.


Los musulmanes de Buenaventura, asentados entre las vastas extensiones de jungla y el Océano Pacífico en el suroeste de Colombia, son negros, pobres y relativamente poco conocedores de las creencias y tradiciones del islam. La comunidad suní colombiana establecida era de herencia árabe, formada por prósperos comerciantes y se ubicaba en su mayoría en Maicao, una bulliciosa ciudad comercial situada en el desierto del noreste, en la frontera con Venezuela.


Becas para estudiar el Corán en Argentina e Irán


Aparte de algunas donaciones de alimentos de la comunidad árabe, las relaciones eran distantes. La revolución islámica de 1979 en Irán dio un soplo de aire fresco a la comunidad de Buenaventura. Las misiones chiíes contactaron con el grupo y ofrecieron becas y apoyo financiero. Valencia consiguió una beca para estudiar en la mezquita de At-Tauhid en Buenos Aires y después continuó sus estudios en la universidad de Qom en Irán.


A mitad del relato, suena el teléfono del Sheik. Su tono de llamada es un cántico árabe. Valencia responde: "Salaam alekum", e inmediatamente después entabla una conversación en el trepidante español de la costa pacífica de Colombia.


Retratos de Malcolm X y del ayatolá Alí Jamenei adornan las paredes de los muros de la habitación trasera de la casa, la que sirve como centro comunitario y mezquita para aproximadamente 300 personas. Un mural colorido cubre otra pared, en el que se puede ver un frondoso árbol genealógico titulado "Genealogía islámica de los profetas". Cualquier viernes se presentan entre 40 y 50 personas para la oración.


Valencia cuenta también que los vínculos con Irán han sido objeto de investigaciones secretas y no tan secretas por parte de los servicios de inteligencia tanto de Colombia como de EEUU. "No tengo nada que esconder", asegura. "Los iraníes nos apoyan, pero no somos yihadistas".


Valencia también dirige dos escuelas privadas subvencionadas donde 180 niños procedentes de los vecindarios más pobres de la ciudad no solo aprenden el ABC sino también el alfabeto árabe. Alojada en la planta baja de un edificio de tres plantas mal cuidado, la escuela de Silvia Zaynab se encuentra en uno de los vecindarios más violentos de Buenaventura, donde las bandas criminales luchan por control del territorio y los vecinos, a menudo, se ven atrapados en el fuego cruzado.


La escuela ofrece un pequeño refugio de esta realidad. Los estudiantes dan la bienvenida a los visitantes con canciones en árabe sobre la grandeza de Alá. En español cantan sobre los "cinco profetas de la creación": Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Mahoma. Un estudiante de segundo grado corre a la pizarra para escribir con orgullo un número de tres dígitos en árabe.


Solo cinco de los niños que asisten a estas escuelas son miembros de la comunidad musulmana. "No tratamos de convertir a nadie; solo les enseñamos a los niños a respetar otras religiones y otras tradiciones", defiende.

 

Sibylla Brodzinsky - Buenaventura
28/01/2017 - 19:34h

theguardian
Traducido por Cristina Armunia Berges

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“Simple: EE.UU. primero, EE.UU. primero”

Trump echó mano al libreto nacionalista y prometió una fuerte inversión en obra pública para modernizar el país y generar empleo. Dejó en claro su inclinación proteccionista y su disgusto con la globalización. Dios, patria y “la gente”.


Duró apenas 16 minutos y dejó sin aliento a los analistas de la derechista cadena Fox. En las escalinatas del Capitolio, frente a una multitud de caras blancas, Trump dio el mejor discurso de su vida, coincidieron unos cuantos. En todo caso fue el más escuchado. “Juntos haremos a Estados Unidos fuerte otra vez. Haremos que Estados Unidos sea rico otra vez, haremos que Estados Unidos sea orgulloso otra vez, haremos que Estados Unidos sea grandioso otra vez.”.
El mensaje podrá gustar o no, lo mismo que el personaje, pero como en los mejores momentos de su reality show “El Aprendiz” de la década pasada, Trump fue claro, directo, conciso y eficaz.


Después de los saludos de rigor y de agradecer la hospitalidad del matrimonio Obama, casi sin cambiar el tono de su voz, y sin mirarlos, trató de usurpadores al presidente saliente y a los congresistas que rodeaban el podio. Con su llegada a la presidencia “la gente” había recuperado el gobierno que había perdido a manos de la elite política capitalina, dijo el magnate inmobiliario neoyorquino. “Hoy no estamos simplemente transfiriendo el poder de una administración a otra, o de un partido a otro, estamos arrebatándole el poder a Washington D.C. y se lo estamos devolviendo a ustedes, la gente.”


Y siguió: “ Desde hace demasiado tiempo un pequeño grupo en la capital de nuestra nación se ha alzado con los beneficios de pertenecer al gobierno mientras la gente pagó el costo. Washington se enriqueció, pero la gente no compartió esa riqueza. Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas cerraron. El establishment se protegió a sí mismo, pero no a los ciudadanos de este país. Todo eso cambia a partir de este momento porque este es su momento.”


No fue un discurso conservador. Trump debe ser el primer presidente Republicano de Abraham Lincoln a esta parte que no habló de bajar los impuestos ni recortar gastos del gobierno. Al contrario, prometió una fuerte inversión en obra pública para modernizar el país y generar empleo. “Construiremos nuevas carreteras, y autopistas, y puentes, y aeropuertos, y túneles a lo largo y a lo ancho de nuestro maravilloso país. Sacaremos a nuestra gente de los programas de desempleo y la pondremos a trabajar en la reconstrucción de nuestro país con manos estadounidenses y trabajo estadounidense.”


Dejó en claro su inclinación proteccionista y su disgusto con la globalización con una frase lapidaria. “Nos manejaremos con dos reglas muy simples: compre estadounidense y contrate estadounidense.” Para martillar el mensaje hasta disipar la última duda insistió, solemne: “Los aquí reunidos hemos decretado, para que se escuche en cada ciudad, en cada capital extranjera, en cada centro de poder. A partir de hoy, sólo será Estados Unidos primero, Estados Unidos primero”


Prometió “recuperar las fronteras” pero evitó frases irritantes sobre muros y criminales venidos de otros países. Habló directamente de “terrorismo islámico radical”, algo que sus antecesores habían evitado, al prometer que trabajará con otros países para “erradicarlo de la faz de la tierra.”


Significativamente, Trump anunció que durante su gobierno Estados Unidos no intentará exportar sus ideas acerca de la democracia y la sociedad civil. “No buscaremos imponer nuestra forma de vida a nadie, sino que brillaremos como ejemplo. Brillaremos y los demás seguirán.”


En un estudiado intento por dejar atrás su larga lista de comentarios racistas y xenófobos, el flamante presidente parafraseó el famoso discurso “I have a dream” que Martin Luther King diera en esa misma ciudad en 1963. En la versión de Trump, los ciudadanos “de montaña a montaña, de océano a océano” no serán olvidados, y tanto en el conurbano de Detroit (de población negra) como en las planicies de Nebraska (población blanca) “miran el mismo cielo y llenan sus corazones con el mismo sueño.”


No olvidó a los veteranos de guerra y abundó en invocaciones al patriotismo, a Dios, la Biblia y El Creador.


Mezcló a Dios con el patriotismo: “No debemos tener miedo. Estamos protegidos y siempre estaremos protegidos. Estaremos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas y, más importante aún, estaremos protegidos por Dios.”


Y mezcló el patriotismo con la lucha contra el racismo: “Es hora de recordar un consejo sabio que nuestros soldados nunca olvidan: seamos negros o marrones o blancos, todos sangramos la misma sangre roja de los patriotas, todos gozamos de las mismas gloriosas libertades, y todos saludamos la misma gran bandera estadounidense...cuando abres tu corazón al patriotismo, no hay lugar para la discriminación”


Aunque el tono nacionalista-aislacionista sobrevoló todo el discurso, Trump también le dedicó un párrafo o dos a lo que será su política exterior. “Buscaremos la amistad y la buena voluntad de las naciones del mundo, pero lo haremos con el convencimiento de que todas las naciones priorizan sus propios intereses.”


En un hombre tan autoreferencial, que le puso su apellido casinos y rascacielos, a perfumes y canchas de golf, llamó la atención el uso constante que hizo del “nosotros”, evitando en todo momento a la primera persona.


También, para alguien tan pendenciero y provocador, llamó la atención que no dedicara tan siquiera un sarcasmo a su larga lista de enemigos, empezando por los medios de comunicación.


No es el primer presidente que llega a Washington con promesas de sacudir el establishment a favor del bienestar de “la gente”, de vencer a la burocracia capitalina y a los grupos de interés que atentan en contra del bien común. Sus antecesores fracasaron, pero hoy es hoy y Trump es Trump y Estados Unidos nunca tuvo un presidente como él.


Traje azul, corbata roja, jopo naranja sacudiéndose en el viento, su esposa-modelo Melania de celeste, pelo recogido a lo Jackie Kennedy. Durante toda la ceremonia Melania pareció poco más que una figura decorativa a la que en ningún momento su marido le dedicó una mirada, ni hablar de un gesto afectuoso, en marcado contraste con los Obama, los Biden o los Pence. Hasta los Clintons parecían acaramelados en comparación.


Podrá gustar o no, podrá dar asco o meter miedo. Pero después del discurso de ayer nadie podrá decir que no estaba avisado.
@santiodonnell

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Martes, 29 Noviembre 2016 06:40

Antes que creyente, coherente con su vida

Antes que creyente, coherente con su vida

En el camino del acercamiento entre Fidel y la Iglesia jugó un gran papel el cardenal Jaime Ortega. Cuba recibió la visita de tres papas. Francisco eligió La Habana como escenario para su acercamiento con la iglesia ortodoxa y para sentar las bases del deshielo entre la isla y EE.UU.


“Creo que Fidel murió feliz por la coherencia de su vida”, dijo el fraile dominico brasileño Frei Betto, reconocido teólogo de la liberación y amigo personal del fallecido líder de la revolución cubana. Según Betto, se trata de la muerte de “un amigo íntimo” y con él se fue “el último gran líder del siglo XX; el único que sobrevivió al éxito de su propia obra: la revolución cubana”.


Fidel y Betto forjaron, a tenor del diálogo y la reflexión conjunta, una sólida amistad, con claras consecuencias políticas reflejadas en la relación entre el líder cubano y el catolicismo, y que tuvo una de sus expresiones más significativas en el libro Fidel y la religión. Conversaciones con Frei Betto (1985), una entrevista de 23 horas realizada en tres tramos por el cura brasileño al dirigente cubano. El trabajo se plasmó luego en un volumen de 379 páginas (editado en 32 países y 23 idiomas).


Un año después, en 1986, Betto le regaló a Fidel una Biblia católica en español, en la que se podía leer la siguiente dedicatoria: “Al Comandante Fidel, en quien Dios cree y a quien ama”. En realidad se trataba de una devolución de gentilezas del fraile dominico hacia el propio Castro. Cuentan los testigos que una de las noches en las que estuvieron reunidos para realizar la entrevista que culminó en el libro, Fidel le obsequió a Betto un afiche utilizado en los primeros años de la revolución con una leyenda: “Aún no lo ha logrado, pero si alguien puede hacer de mí un creyente es Frei Betto. Fraternalmente: Fidel Castro”.


Con la entrevista y el posterior libro Fidel y Betto generaron un acontecimiento político-religioso-cultural que trascendió largamente las fronteras de Cuba y que, sin duda, estuvo encuadrado dentro de una estrategia mayor destinada a recomponer los puentes rotos entre el líder cubano y la Iglesia Católica, institución que había sido protagonista fundamental en su etapa formativa. Según el propio Betto “Fidel Castro es un hombre privilegiado por su formación cristiana, su opción marxista y la asimilación de la prédica martiana”.


No solo Fidel sino también su hermano Raúl han tenido vínculos cercanos con el cristianismo y con la Iglesia. “Pasé tantos años en colegios internos que asistí a misa por toda mi vida”, reconoció el propio Raúl Castro. “Fui alumno de los hermanos de La Salle y de los jesuitas. (...) No me quedé en la Iglesia, pero me quedé con los principios de Cristo. No renuncio a esos principios. Ellos me dan la esperanza de salvación, pues la Revolución los realiza en la medida en que despide a los ricos con las manos vacías y da pan a los hambrientos. Aquí todos se pueden salvar, pues no hay ricos y Cristo dice que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja”, dijo en la misma ocasión.


Sin embargo, más allá de estos acercamientos y coincidencias, sobre todo en los primeros años de la revolución el enfrentamiento entre el gobierno y la iglesia cubana fue frontal, en particular porque la revolución acusaba a la institución católica de conspirar contra el régimen ya declarado abiertamente comunista. Gran parte de la jerarquía católica actuó deliberadamente contra el gobierno, muchos sacerdotes y religiosos fueron expulsados, se cerraron colegios religiosos, se prohibieron las manifestaciones públicas de fe católica y la sola condición de católico era motivo suficiente para ser considerado contrarrevolucionario.


Si bien la constitución cubana de 1976 determinó la separación entre el Estado y la Iglesia, formalmente no existía ninguna restricción a la libertad religiosa. El propio Fidel en diálogo con Betto decía no estar de acuerdo con ningún tipo de discriminación. Pero admitía: “si me preguntan si existe cierta forma de discriminación sutil con los cristianos, te digo que sí, honestamente tengo que decirte que no es una cosa superada todavía por nosotros. No es intencionada, no es deliberada, no es programada”.


Hubo que esperar hasta la década de los noventa para que, al compás de una mayor apertura de Cuba al mundo de las relaciones internacionales y después de la caída de la Unión Soviética, también comenzaran a modificarse los lazos con la Iglesia Católica. En 1991 el IV Congreso del Partido Comunista de Cuba admitió el ingreso a sus filas de todos aquellos que acepten sus estatutos y programa, con independencia de sus creencias religiosas, dejando atrás los enfrentamientos de los años iniciales de la revolución. En el camino del acercamiento jugó también un gran papel la relación personal y el diálogo entre Fidel y el entonces arzobispo de La Habana y luego cardenal Jaime Ortega quien apenas dejó su cargo en el 2016 después de 35 años.


“El dogma tan predilecto de los reaccionarios sobre la imposibilidad de entendimiento entre cristianos y comunistas se viene al suelo sobre el fundamento de una comprensión profunda de ambas doctrinas”, decía por entonces Fidel.
Resulta por demás significativo que Cuba sea el único país del mundo, junto con Brasil, que recibió la visita de tres papas católicos. El último de ellos, Jorge Bergoglio, eligió a Cuba como escenario para su acercamiento con la iglesia ortodoxa y para sentar las bases de la reaproximación entre el gobierno de la isla y Estados Unidos.


En 1998, el polaco Karol Wojtyla (Juan Pablo II), lanzaba desde La Habana un pedido: “Que Cuba se abra al mundo, que el mundo se abra a Cuba para que este pueblo pueda mirar al futuro con esperanza”. Según muchos analistas ese fue un paso sustancial en el comienzo de la ruptura del aislamiento de la revolución cubana. Antes de la llegada del Papa el gobierno de Fidel había permitido el ingreso de sesenta sacerdotes católicos a la isla, se restablecieron los permisos para realizar cultos al aire libre y el cardenal Ortega habló por la televisión oficial mientras el diario Granma publicaba un mensaje navideño de Juan Pablo II.


Benedicto XVI, estuvo en Cuba en el 2012, cuando Fidel ya estaba retirado y Raúl Castro ejercía la conducción del gobierno. Después de criticar el embargo de Estados Unidos y al despedirse de los cubanos Joseph Ratzinger pidió que “Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos”.


El último papa en pisar tierra cubana fue Francisco, en setiembre de 2015. Al llegar a Cuba y en directa alusión a la recomposición de la relaciones diplomáticas con Estados Unidos, el argentino dijo que “estamos siendo testigos de un acontecimiento que nos llena de esperanza: el proceso de normalización de las relaciones entre dos pueblos tras años de distanciamiento. Es un proceso, un signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo”. Horas después Jorge Bergoglio y Fidel Castro tuvieron una entrevista privada. Pocos recordarían entonces que en muchos años antes, en la década de los setenta, Fidel había afirmado que “Cuba volverá a tener relaciones con Estados Unidos, cuando el presidente de Estados Unidos sea un negro y en Roma haya un papa argentino”.

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